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lunes, 22 de marzo de 2021

De Egipto a Breziers, y cefalóforo.

San Afrodisio de Béziers, obispo y compañeros mártires. 22 de marzo y 28 de abril.

Su “vita” es totalmente legendaria y exenta de rigor histórico. Según Pedro de Natalibus, Afrodisio era egipcio y gobernaba una provincia para el Imperio cuando la Virgen Santísima y San José llegaron con el Niño Jesús (leer sobre “La Huida a Egipto”). Como cuentan los Evangelios Apócrifos, al llegar el Niño a Egipto, todos los ídolos cayeron, y dice De Natalibus que entonces Afrodisio adoró al Niño Jesús reconociéndolo como su Dios. Mientras la Sagrada Familia vivió en Egipto él la protegió y socorrió. Cuando Cristo fue crucificado y resucitado, Afrodisio recibió un mensaje del cielo, abandonó su Prefectura y se puso en camino a Judea, llegando a estar presente en la Ascensión de Cristo.   

Estuvo además en Pentecostés y luego se fue a Antioquía, donde fue bautizado por el apóstol San Pedro (29 de junio, martirio; 22 de febrero, La Cátedra; 1 de agosto, "Ad Víncula", 16 de enero, "Ad Víncula" en la Iglesia oriental; 18 de noviembre, Dedicación de su Basílica). San Pedro lo envió con Sergio Pablo, antiguo procónsul, a predicar el Evangelio a la Galia, luego de predicar en Chipre. Habría sido ordenado obispo por San Pedro o por San Pablo, dependiendo de quién cuente la historia.    

Su actividad apostólica se centró en Béziers, donde Afrodisio convirtió a Caralipo, Agabo y Eusebio, quienes le acompañaron en su ministerio apostólico. Iban ganando muchas conversiones cuando un día los paganos de la región los atraparon y le cortaron la cabeza en el año 65. Sus compañeros también fueron martirizados. Afrodisio tomó su cabeza y caminó hasta una de las puertas de la ciudad, y allí cayó desplomado. En ese mismo lugar sería sepultado y levantada una capilla en su honor, que luego sería llamada de San Pedro. Sus reliquias se veneran hoy en la basílica de la ciudad, dedicada a su memoria.  

Ciertamente algunos documentos apuntan a que Béziers tuvo un obispo llamado Afrodisio, pero entre los siglos IV y V, época en que probablemente la región se convirtió a Cristo. Es uno de los llamados “Santos Cefalóforos” y de los que yo llamo “Santos en la Máquina del Tiempo”. 

Fuente:
-https://heiligen-3s.nl 


A 22 de marzo además se celebra a

viernes, 8 de enero de 2021

San Luciano Mártir.

Santos Luciano, Maximiano y Juliano de Beauvais, mártires. 8 de enero, 3 de junio (Iglesias Orientales), 15 de septiembre (traslación de las reliquias), 16 de octubre (dedicación de su iglesia en Beuvais) y 21 de octubre.

Luciano formó parte de la primera generación de evangelizadores de la Galia, enviada probablemente en tiempos del papa San Fabián (20 de enero), pero la leyenda, ya sabemos, le quiere en el siglo I y discípulo directos de los apóstoles. 

Su "vita", de escaso valor histórico, pues fue escrita en el siglo IX, abunda en datos ya conocidos y repetidos hasta la saciedad: envío por San Pedro, milagros en el camino, idas y venidas... En resumen, cuenta que Luciano, junto a los dos primeros discípulos que hizo en Beauvais, llamados Maximiano y Juliano, padecieron innumerables tormentos, hasta ser decapitados. Entonces Luciano tomó su cabeza del suelo y caminó hasta el sitio donde quería ser sepultado, en Canneville, y donde luego de la paz se levantó una iglesia en su memoria. Mas la leyenda dice que esta iglesia fue levantada por San Rieul (30 de marzo), quien no llegó a tiempo para consagrarle obispo, como era su intención. Además, la leyenda de Santa Romana (3 de octubre), le menciona a San Luciano como su mentor en la fe. También la leyenda de San Quintín (31 de octubre) hace a este santo compañero suyo.

Por ello le hallamos entre los "Santos Cefalóforos" y los "Santos en la Máquina del Tiempo".


Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 8 de enero además se recuerda a:

San Alberto de Cashel,
obispo
.
San Pedro Tomás,
obispo carmelita
.
Santa Peggy, virgen.
















jueves, 4 de octubre de 2018

San Petronio de Bolonia.

San Petronio de Bolonia, obispo. 4 de octubre.

Nació a inicios del siglo V, y fue descendiente de una familia galo-romana. Su padre, también llamado Petronio, fue prefecto en la Galia. Nuestro santo estudió con los mejores maestros del momento, viajó a Oriente para conocer los Padres del Desierto e imbuirse del espíritu monástico. De regreso a Roma, en 430, el papa San Celestino I (6 de abril) le conoció y le consagró obispo para destinarlo a Bolonia. Petronio se negó todo lo que pudo, pues al parecer pensaba seguir los pasos de su padre, pero finalmente aceptó por obediencia.

Eran los tiempos de las invasiones de Alarico, los bárbaros estaban a las puertas de Roma, y de hecho en menos de 50 años el Imperio de Occidente caería. Petronio se dedicó a la restauración material y moral de la ciudad. Hizo caridad, fortificó las murallas, alentó obras públicas, reparó hospitales, reconstruyó iglesias y construyó la basílica de San Esteban, un precioso edificio.

Petronio falleció en 450 y fue sepultado en su catedral. Con los avatares del tiempo, las reliquias estuvieron perdidas durante siglos hasta que fueron halladas en 1141. En 1211 se le dedicó una bellísima basílica en Bolonia, visita obligada para devotos y amantes del arte.

Fuente:
-https://www.heiligenlexikon.de

A 4 de octubre además se celebra a:


San Salomón II
de Bretaña, rey.
San Quinto de
Montrésor, mártir
.
Santa Áurea de
París
, abadesa.








martes, 25 de septiembre de 2018

"reza por aquel que te pide tus oraciones".

San Principio de Soissons, obispo. 25 de septiembre.

Fue el hijo mayor del Conde de Laon, Emilio, y de Santa Celina (21 de octubre, 5 de abril, traslación de las reliquias), y su hermano menor fue el celebérrimo San Remigio (1 de octubre), apóstol y patrón de Francia.

Al parecer era un cristiano y noble prominente, respetado y amado. Era casado y su hijo fue San Lupo. Principio fue elegido obispo de Soissons en 474, a la muerte de San Edibio (3 de septiembre). Con ocasión de su consagración San Sidonio Apolinar (21 de agosto) le escribió unas sentidas letras: "Te ruego, en seguida, a ti y a tu hermano, pero sobre todo a ti, que sacies la sed que tengo [de conocerles personalmente] (…) Si la dificultad de los caminos y de las carreteras o la distancia se oponen a la realización de mis deseos, al menos reza a veces por aquel que te pide tus oraciones".

Aunque la gloria de la conversión de Clodoveo, rey de los francos, se la ha llevado tradicionalmente San Remigio, lo cierto es que Principio fue muy cercano a la reina Santa Clotilde (3 de junio) y fue quien le imprimió a esta la conveniencia de, una vez expulsados los romanos, adoptar la religión cristiana de modo oficial, como elemento de unidad de todos los pequeños reinos, en aras de consolidar una sola nación. En su sede de Soissons fue un fuerte defensor de la fe cristiana y acérrimo enemigo de las costumbres paganas que aún mantenían los nuevos cristianos.

El santo falleció en 505 y fue sepultado por su hermano. Sus reliquias se veneraban en la catedral de Soissons hasta 1567 cuando los herejes hugonotes las profanaron y quemaron. Solo se conservan los huesos del brazo, venerados en la Colegiata de Saint-Armel.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 25 de septiembre además se celebra a:

San Gerulf de Drongen,
adolescente mártir.
San Ceolfrid de
Wearmouth, abad
.
S. Cristóbal de La
Guardia, niño mártir





lunes, 24 de septiembre de 2018

De los Santos Apóstoles de Saulieu.

Santos Andoche, presbítero, Tirso, diácono, y Félix, laico, mártires. 24 de septiembre.

Su leyenda se relaciona con la de San Benigno de Dijon (1 de noviembre), haciéndoles contemporáneos y compañeros. Según estas tradiciones Benigno y Andoche eran de Esmirna y fueron discípulos de San Policarpo (23 de febrero), quien a su vez había sido discípulo de San Juan Evangelista (27 de diciembre). Una vez estuvieron formados en la fe y la predicación Policarpo les envió junto al diácono Tirso y el subdiácono Andeol (1 de mayo) a la Galia. Andeol (o Anatolio) predicó en Carpentras y en Viviers donde fue martirizado por su fe. Benigno se nos dice fue a Autun, donde convirtió al senador Fausto y a su hijo, el ínclito mártir San Sinforiano (22 de agosto). Fausto pidió a los apóstoles que predicaran en Langrés y que convirtiera a los hermanos trillizos Santos Espeusipo, Eleusipo y Meleusipo, quienes también serían mártires junto a su abuela Santa Leonila (todos a 17 de enero).

Luego de esto Andoche y Tirso se fueron a Saulieu, donde les acogió un rico mercader llamado Félix. Allí predicaron y convirtieron a muchos paganos, con portentos y su palabra encendida. Allí también les alcanzó la persecución del emperador Septimio Severo, y fueron arrestados. Como se negaron a sacrificar a los dioses, los tres santos fueron flagelados, luego colgados por los pies, arrojados a una hoguera que sobrevivieron, pues una terrible tormenta apagó el fuego al acto de ser encendido. Como último tormento, les golpearon con mazas hasta matarles.

La leyenda dice que Fausto y Sinforiano les enterraron, pero la "vita" de Sinforiano, bastante creíble, no menciona a estos santos y, para más inri, deja claro que Sinforiano había padecido el martirio en 178, 24 años antes de 202, año del martirio de Andoche y compañeros. Lo más probable es que se les haya unido a todos en una sola leyenda para darles relevancia a unos a costa de los otros. Suele pasar en leyendas de santos, contemporáneos o no. También puede ser que Andoche, Tirso y Félix hayan sido mártires de Autún y luego de una traslación de sus reliquias a Saulieu se les haya hecho mártires locales. Como digo siempre, en el cielo lo sabremos.

Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.

A 24 de septiembre además se celebra a:

San Hermann
el Paralítico, monje
Beato Marcos Criado,
trinitario mártir
.
San Gerardo Sagredo,
obispo y mártir.


miércoles, 22 de agosto de 2018

"Soy cristiano y no adoro las imágenes".

San Sinforiano de Autun, mártir. 22 de agosto.


San Sinforiano. Surzur
Fue este joven hijo de un senador de Autun llamado Fausto. Siendo cristiano, un día en que se procesionaba a la diosa Cibeles, Sinforiano se negó a rendirle homenaje alguno a la imagen. Además, ridiculizó a los que lo hacían, riéndose de que adoraran un trozo de mármol labrado. El pueblo se sublevó contra él y le llevaron ante Heraclio, el Gobernador de la provincia, que se encontraba en Autun a causa de la festividad. Heraclio le preguntó a Sinforiano por qué se negaba a arrodillarse ante la imagen de la diosa. "Soy cristiano" – respondió el joven – "y no adoro las imágenes de los dioses". Y añadió con sorna "Dame un martillo, y haré un pequeño trabajo con ella". Heraclio se sorprendió de su audacia y siendo la religión un asunto oficial, pensó que también podría ser un forastero rebelde contra el dominio romano. Preguntó de donde era y le respondieron que de allí mismo. Al saber que era de noble familia, dijo a Sinforiano "Te salvarás por tu nacimiento, y porque quizás no conozcas las órdenes del Emperador". Pero Sinforiano continuó su denuncia de la idolatría y fue golpeado con palos y enviado a prisión.

Dos días después fue llevado al tribunal y Heraclio le dijo: "Sería mejor que sirvieras a los dioses inmortales, así recibirías una propina del tesoro público y te daré un honorable cargo militar. Haré que los altares sean adornados con flores para que ofrezcas a los dioses el incienso que se les debe". Entonces Sinforiano volvió a la carga, predicó a Cristo y la necedad de adorar a los dioses. Finalmente Heraclio lo condenó la decapitación, sentencia que el joven recibió con alegría.

Una posterior redacción de las Actas, añaden un pasaje muy romántico y de gran patetismo: cuando llevaban al joven a las afueras a ser decapitado, su madre subió a las murallas de la ciudad y gritó a su hijo: "Hijo mío, acuérdate del Dios vivo, y sé valiente. Levanta tu corazón al cielo, y considera al que allí reina. No temas a la muerte que lleva a cierta vida." Podremos suponer que pudo haberle dicho eso su madre, pero desde otro sitio, pues en el siglo II Autun no tenía murallas. Esta misma redacción le hace discípulo de San Benigno de Dijon (1 de noviembre), apóstol de la Galia, adonde había sido enviado por San Policarpo de Esmirna (23 de febrero) para predicar el evangelio a los gentiles. Fausto, su mujer y Sinforiano habrían conformado la primera comunidad cristiana de Autun y una de las primeras de la Galia.


Sinforiano y su madre.
Volviendo a la historia: Sinforiano fue llevado al campo y decapitado, el 22 de agosto de 178. Su culto es antiguo y las Actas parecen auténticas. Su tumba fue venerada aún en tiempos de persecución y en el siglo V San Eufronio (3 de agosto) levantó allí una abadía, desde la cual se promovió el culto al santo. Esta abadía fue ampliada y embellecida en el medievo, respetando siempre la tumba primitiva y las veneradísimas reliquias del santo. Solo algunas reliquias menores fueron trasladadas a Würzburg, y la cabeza fue trasladada a la iglesia de San Pantaleón en la misma Autun, lo cual fue providencial cuando en 1570 los herejes hugonotes saquearon y profanaron la abadía. Arrojaron las santas reliquias al río, salvándose luego solo algunos huesecillos y la cabeza, porque no estaba allí.

Es patrono de niños, escolares y cetreros. Se le invoca contra la sequía y las mutilaciones.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 22 de agosto además se celebra a:


San Hipólito,
obispo y mártir
.
B. Bernardo de Offida,
religioso capuchino
.
San Timoteo
de Roma, mártir.





sábado, 30 de junio de 2018

De obispo real a niño legendario.

San Marcial de Limoges, obispo. 30 de junio.

Según San Gregorio de Tours (17 de noviembre) Marcial fue uno de los obispos enviados desde Roma a la Galia por el papa San Fabián (20 de enero) en el siglo III. Los demás fueron San Gaciano de Tours (18 de diciembre), San Pablo de Narbona (22 de marzo), San Dionisio de París (9 de octubre), San Saturnino de Tolosa (29 de noviembre) y San Trófimo de Arlés (29 de diciembre, 14 y 15 de abril, Iglesias Griegas, 29 de junio, 31 de julio y 29 de octubre). También se añaden a los presbíteros Santos Nectario y Auditor (9 de diciembre).

Marcial habría predicado en Limoges y habría sido enterrado a las afueras de la ciudad, junto a los presbíteros San Alpiniano (27 de abril) y San Austricliniano (15 de octubre). Sobre su sepulcro se elevó un pequeño santuario que ya reseña el mismo Turolense en el siglo V. Varios reyes y personajes ilustres lo veneraron durante siglos. Y hasta aquí podríamos decir de este santo obispo predicador si no hubiera una curiosa leyenda medieval que hace retroceder a Marcial nada menos que a los tiempos apostólicos, siendo uno de los que yo llamo "Santos en la Máquina del Tiempo".

Según esta leyenda los padres de Marcial eran de la tribu de Benjamín y se llamaban Marcelo e Isabel. Eran parientes cercanos del protomártir San Esteban (26 y 27 de diciembre; 3 de agosto, Invención de las reliquias; 2 de agosto, traslación de las reliquias de Jerusalén a Constantinopla; 7 de mayo, traslación de las reliquias de Constantinopla a Roma, y 20 de abril, con San Lorenzo, en Roma). Además, fue el niño del cual se habla en Mt. 18, 1-11, al cual Cristo tomó de ejemplo para decir "si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos". Lo mismo se dice, por cierto, de San Ignacio de Antioquía (1 de febrero y 17 de octubre). Pero, por si fuera poco, también fue el niño que presentó cinco panes y dos peces según Juan 6, 9. Y, además, fue Marcial uno de los 72 discípulos de Cristo mencionados en Lc. 10. Siempre según la leyenda.

Después de la Ascensión del Señor, Marcial fue bautizado por Apóstol San Pedro (29 de junio, martirio; 18 de enero, Cátedra de Roma; 22 de febrero, cátedra de Antioquía; 1 de agosto, "Ad Víncula", 16 de enero, "ad Víncula" en la Iglesia oriental; 18 de noviembre, dedicación de la Basílica), con quien permaneció con él cinco años en Jerusalén y luego por siete años más en Antioquía, siempre predicando y llevando muchos a Cristo. También acompañó al Príncipe de los Apóstoles a Roma, y desde allí este le envió a la Galia para que evangelizara en Limoges. Marcial obtuvo mucho éxito enseguida, desterrando la idolatría y ganando al pueblo para Cristo. Hizo muchos milagros, como resurrecciones, liberación de endemoniados, o devolución de la vista, el habla y el oído. Una de estas convertidas habría sido Santa Valeria de Limoges (9 de diciembre), que terminaría siendo mártir y es una de los "Santos Cefalóforos". También predicó Marcial en Burdeos, donde apagó un temible incendio solo con sus oraciones.


El santo aplaca el incendio.
Marcial construyó tres iglesias, una dedicada a Cristo Salvador, otra a la Madre de Dios y una tercera a San Esteban. Contento por su éxito Marcial visitó Roma, donde San Pedro le regaló un báculo, con el cual Marcial hizo muchos otros milagros. Esta leyenda de San Pedro enviando báculos para resucitar a discípulos se repite en las leyendas de San Frontón (25 de octubre), San Materno (14 de septiembre; 22 de octubre, traslación de las reliquias, y tercer sábado de Pascua, en Schelestadt) y algunos más, demasiados como para ser real, simplemente son copias unas de otras.

Hacia el final de su vida Marcial recibió de Cristo el anuncio de en dos semanas exactas le llevaría al paraíso. Llegado el día, celebró la santa misa, se despidió del pueblo y falleció santamente, siendo muy anciano. Aunque la leyenda le hace retroceder en el tiempo, en realidad su muerte ocurrió sobre 250.

Es abogado contra las picaduras de insectos, las fiebres, el sarampión, la sordera, la ceguera y la parálisis. Es protector de niños, panaderos, pescadores y constructores.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 30 de junio además se celebra a:


San Ladislao I
de Hungría, rey.
San Adolfo de
Osnabrück, obispo.
San León de
Patara, mártir.





miércoles, 9 de mayo de 2018

San Beato de Thun.

San Beato de Thun, eremita. 9 de mayo.

Es complicado establecer algo certero sobre este santo antiguo, porque comúnmente se le confunde con otro de igual nombre y que también se celebra a 9 de mayo, San Beato Vendome, del que se dice fue enviado a la Galia por el mismo San Pedro. El nuestro vivió entre los siglos VI y VII, y la tradición cuenta que era irlandés y compañero de San Gall (16 de octubre y 23 de noviembre). Igual le quiere la devoción popular instalado en una cueva junto al lago Thun, sitio al que arrojó una terrible serpiente que aterrorizaba a los pobladores.

Su culto fue muy sólido durante siglos, hasta la llegada de los herejes zwinglianos, quienes derribaron el altar, profanaron la cueva y las reliquias del santo. Los campesinos de Haslithal e Interlachen se opusieron a la herejía, pero o fueron obligados a abandonar la fe católica o masacrados los que se negaron. Alban Butler, que visitó el lugar y describe su belleza, cuenta que en el siglo XIX los católicos se unieron y elevaron una capilla dedicada al santo en Lungern, lugar aún católico.


A 9 de mayo además se celebra a:

San Mumbol de Lagny,
eremita y abad
.
Santa Catalina de Bolonia,
virgen clarisa.
San Tudy de Bretaña, abad.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Santos Victorio, Fusciano y Gaciano de Amiens

Santos Victorio, Fusciano y Gaciano de Amiens, mártires. 11 de diciembre.

Martirio de los tres santos.
Como mismo se lee de San Quintín (31 de octubre), Victorio y Fusciano fueron parte del primer grupo misionero enviado al norte de la Galia con San Dionisio (9 de octubre). Nuestro santos predicaron en Evangelio Thérouanne, donde no lograron convertir a muchos a la fe de Cristo. También predicaron en la actual región de Picardie, donde en aquel tiempo se asentaban tribus germánicas.
En este lugar conocieron a Gaciano, un pagano que pronto se convirtió a Cristo y pidió el bautismo. Los misioneros lo catequizaron y le bautizaron, con júbilo de Gaciano. Al saberlo el Gobernador, el conocido Rictiovaro, los apresó a los tres. Gaciano fue decapitado en el acto, pero Victorio y Fusciano fueron trasladados a Amiens, donde se les juzgó, se les sometió a numerosos tormentos y finalmente entraron al cielo luego de ser decapitados sobre el año 287.

En el siglo VII San Honorato de Amiens (16 de mayo) halló las reliquias de los tres santos. Aunque otras versiones dicen que fue un presbítero llamado Lupicinio quien guiado por ángeles, cavó donde estos seres le decían y halló las reliquias. Lupicinio se puso tan contento que entonó salmos y cánticos que fueron oídos por San Honorato a más de dos millas. El santo obispo fue allí en procesión con su clero y trasladaron las reliquias solemnemente a Amiens. Al saber del hecho, el rey Childeberto quiso llevarse las reliquias de los mártires para que fueran veneradas en París, pero ocurrió que los relicarios se volvieron tan pesados que no hubo forma de moverlos. Así que no hubo más remedio que dejar a los santos en su sitio. Actualmente se veneran sus reliquias en una iglesia dedicada a su memoria en Amiens.



Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 11 de diciembre además se celebra a
San Franco de Siena, religioso carmelita.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Un presbítero en la Máquina del Tiempo.

Santos Nectario y Auditor de Auvernia, presbíteros. 9 de diciembre.

San Nectario resucita a Bradul.
El culto a San Nectario no es anterior al siglo X, aunque hay menciones a su persona muy antiguas. Según San Praejecto, autor de la "Vita San Austremonii", del siglo VII, estos santos fueron compañeros de San Austremonio (1 de noviembre). Este les habría enviado a predicar al sur de Limagne, donde Nectario habría resucitado al líder local, Bradul, el cual luego se convirtió a la fe de Cristo y transformó el templo de Apolo una iglesia cristiana. Así que debido a esto debemos ponerles entre los "Santos en la Máquina del Tiempo".

Por su parte, San Gregorio de Tours (17 de noviembre) le añade como colaborador de los obispos enviados desde Roma a la Galia por el papa San Fabián (20 de enero) en el siglo III: San Gaciano de Tours (18 de diciembre), San Trófimo de Arlés (29 de diciembre), San Pablo de Narbona (22 de marzo), San Marcial de Limoges (30 de junio), San Dionisio de París (9 de octubre) y San Saturnino de Tolosa (29 de noviembre). Otra leyenda dice que Nectario, Auditor y Baudimo (2 de enero) eran hermanos y que fueron discípulos de San Pedro Apóstol (29 de junio; 1 de agosto, "ad Víncula"; 18 de enero, Cátedra en Antioquía; 22 de febrero, Cátedra en Roma; y 18 de noviembre, la Dedicación), el cual les envió a predicar a la Galia.

Sobre la iglesia que guardaba su sepultura, los benedictinos elevaron una abadía que se encargó de promover el culto a San Nectario. Hoy no existe dicho monasterio, pero sí la bella iglesia románica del siglo XI.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 9 de diciembre además se celebra a 

sábado, 11 de noviembre de 2017

Caballero del mundo y Caballero de Cristo.

San Martín de Tours, obispo. (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones).

El encuentro con Cristo.
Este ilustre santo nació en Sabaria, la antigua Panonia, se padres paganos. Sin embargo, Martín conoció el cristianismo siendo muy joven, y comenzó a interesarse por la vida monástica, aún sin ser bautizado. Ante esto, su padre le alistó en el ejército cuando tenía 15 años, con vistas a que la rudeza y disciplina de la vida militar, a la par de una carrera exitosa, le hicieran olvidar su interés por Cristo. Pero, sin embargo, en carrera militar fue donde el santo tuvo su "gracia fundante", o su encuentro personal con Cristo, que definiría toda su vida. Cuéntase que, estando destinado en Ambianum (la actual Amiens), un crudo día de invierno, cuando el santo atravesaba por la puerta de la ciudad, vio a un pobre mendigo casi desnudo. Martín, con gran misericordia, cortó su manto en dos y le dio la mitad al mendigo. Los que pasaban se rieron de él por el su aspecto ridículo que tenía con media capa, pero a él no le importó. Esa noche tuvo una visión en la que veía a Cristo con su media capa puesta, que decía a los ángeles: "¡Mirad, este es el manto que me dio Martín el catecúmeno!"

Aunque siempre nos lo cuentan con visos de leyenda, el suceso tiene todas las características de haber sido real, y aparece narrado en la primera "vita" del santo que escribió San Sulpicio Severo (29 de enero), en vida del mismo San Martín. La piedad popular es la que ha ido desvirtuando el suceso, sencillo en su origen, para añadir que se le apareció Cristo, o que solo dio media capa porque la otra mitad le pertenecía al emperador. Incluso le añade una segunda parte, ya obispo, cuando entonces entrega la capa completa. Y por supuesto, no falta la reliquia, falsa, de dicha capa, que se veneró en Amiens durante siglos. Ciertamente, a pesar de todo esto, el suceso de Martín viendo a Cristo en un pobre no tiene que extrañarnos, es una constante en la vida de los santos. Y tanto, que se copió para la leyenda propia de San Guillermo de Hirsau (5 de julio).

Militar y monje.
Luego de esto, en 356 Martin fue bautizado, teniendo dieciocho años. La leyenda quiere que haya huido a un monasterio enseguida, pero lo cierto es que el joven sirvió en el ejército dos años más. Llegó a ser Tribuno, durante el Imperio de Juliano el Apóstata, participando en la campaña contra los francos y los allamanni, que habían invadido tierras del Imperio Romano. Aunque la campaña duraría hasta 360, con la victoria de Juliano, en 358 Martín pidió licenciarse del ejército cuando estaba en Worms. Una leyenda, que no aparece en la "vita" primera, dice que Juliano montó en cólera por su petición, y el santo solo respondió: "Ponme al frente del ejército, sin armas ni armaduras, pero no volveré a desenvainar la espada. Me he convertido en el soldado de Cristo". Pero lo cierto es que ese año hubo cierta paz, los allamanni pidieron una tregua, y por esta razón Martín fue liberado de la carrera militar.

Luego de esto, el santo se fue a Poitiers, donde San Hilario (13 de enero) le instruyó en filosofía y teología, Biblia y Santos Padres, con vistas a ordenarle diácono, viendo su capacidad de aprendizaje y su creciente fe. Sin embargo, Martín no quiso oír hablar de ello y se fue a Sabaria, con sus padres. En el camino fue asaltado por un ladrón, al cual perdonó y habló tan bien de Cristo, que el hombre se arrepintió al tiempo y se hizo un buen cristiano. Y él mismo relató el hecho a Sulpicio. Ya Martín en su casa, logró convertir a su madre a la fe católica. Además, predicó contra los arrianos, que cada vez eran más en Panonia, y por este hecho fue azotado y expulsado de la ciudad.

Aparición de la Virgen,
Santa Inés y Santa Tecla.
Como su protector, San Hilario, había sido desterrado, Martín se fue a Milán, donde vivió como eremita, y tuvo de discípulo a San Maurilio (13 de septiembre), al cual enseñó los rudimentos de las letras, las Sagradas Escrituras, junto con la piedad y el gusto por las cosas sagradas. De cuando en cuando Martín predicaba al pueblo milanés, por lo cual fue expulsado de la ciudad por el obispo arriano, que había usurpado la sede. Entonces se fue Martín a la Isla de Albenga, donde hizo vida eremítica en oración y penitencia. Allí casi muere por comer por error una hierba venenosa. Afortunadamente vomitó pronto y el veneno no le fue mortal. La leyenda posterior cuenta que se le apareció la Santísima Virgen, acompañada por Santa Tecla (23 de septiembre) y Santa Inés (21 y 28 de enero), y le sanó.

Dos años vivió allí, hasta que Hilario regresó a Poitiers, y Martín se fue con él, para seguir aprendiendo la vida monástica. Cuando estaba ya formado, Hilario fundó un recinto monástico y Martín fue de los primeros en formar parte, siendo él quien escribió la Regla, seguida después por los Canónigos Regulares y por otros monasterios, como el fundado por San Ouen (24 y 26 de agosto) en Reouen. En este sitio realizó nuestro santo su primer milagro: resucitó a un catecúmeno fallecido de fiebres, al cual Sulpicio también conoció y le narró el hecho. La leyenda le quiere acompañando a San Maximino de Tréveris (29 de mayo, traslación de las reliquias, y 12 de septiembre) en su viaje a Roma. Ciertamente las fechas y la estancia de San Martín en la zona casan sin problemas, pero no está claro que el monje llamado Martín fuera nuestro santo.

Obispo a la fuerza.
En 371 falleció San Lidoire (13 de septiembre), obispo de Tours, y el pueblo quiso que Martín fuera su sucesor, pero como sabían que Martín se negaría, le mandaron llamar con la excusa de que visitara a una enferma, y estando de camino, le tendieron una emboscada y le llevaron a Tours a la fuerza. Los obispos convocados para la ceremonia dudaban de la idoneidad de Martín para ser obispo, sobre todo dudaba Defensor, el obispo de Angers; pero como el pueblo presionaba, no tuvieron más remedio de que ordenarle presbítero y obispo, el 4 de julio del mismo año. Martín siguió viviendo como monje aún después de haber sido nombrado obispo. Para ello se hizo construir una celda anexa a la iglesia, pero cansado del número de visitantes tenía, se fue a un lugar solitario a orillas del Loira, donde luego estaría la abadía de Marmoutier. Allí llegó a tener 80 discípulos, quienes vivían como él, vestido con ásperas pieles, comiendo solo una vez al día y teniendo todo en común. 

Entre estos discípulos estuvo San Bricio (13 de noviembre), un chico pobre y pendenciero al cual Martín había tomado bajo su protección a pesar de ser arrogante y malandrín, y aunque una y otra vez le decepcionaba, el santo obispo no cejaba en llevarle al buen camino. Llegó a suspirar San Martín que "Si Cristo debió soportar a Judas, yo tengo que soportar a mi Bricio". Le redujo al redil de Cristo y Brició tomó le hábito monástico la primera comunidad fundada por Martín, y llegó a ser ecónomo de la misma. Y luego sería su sucesor en la sede de Tours. 

También fueron discípulos suyos, en estos casos según leyendas, San Florencio (22 de septiembre) y San Romano de Garona (24 de noviembre), o San Ibar de Berggeri (23 de abril). Y además, se le relaciona con otros santos como Santa Natalina de Pamiers (10 y 12 de noviembre), a la que habría bautizado, o San Corentin de Quimper (12 de diciembre), al que habría ordenado de obispo. Y no podemos olvidar al estilita San Walfroy (21 de octubre), que se inspiró en nuestro santo para llevar una vida ascética.

Ordenación episcopal.
En las cercanías de su recinto había una aldea donde la gente adoraba a un pino, y se resistían a dejar de hacerlo. Martín, viendo que cortar el árbol sería peligroso, ofreció a los paganos que cortasen el árbol, sentándose él en el sitio donde debía caer, para demostrarles que los dioses nada podían frente a Cristo. Así lo hizo y cuando estaba para caer, inexplicablemente, el árbol cayó justo al lado opuesto, derribando un templo de un ídolo. Esto provocó la conversión de los paganos, que levantaron una iglesia en sitio del templo. En otros lugares no tuvo tantas contemplaciones el otrora militar, pues por su propia mano destruía los santuarios paganos los ídolos, edificando iglesias sobre ellos. Por supuesto que no le salía gratis, en Levroux y en Autun le dieron de palos y si no llega a ser por los soldados del Imperio, le habrían matado. 

Otros paganos, por su parte, intentaron atemorizarle vistiéndose de dioses o demonios, y si bien no lograron atemorizarle, sí que lograron que el santo viera diablos por todas partes. Y en una ocasión se le apareció el mismo demonio, coronado de oro y piedras preciosas, con magníficas vestiduras, y le dijo: - "Ha llegado el juicio, adórame". - "¿Dónde están las marcas de los clavos?" – replicó Martín – "¿Dónde está la marca de la lanza, o dónde está la corona de espinas? Cuando vea las marcas de la Pasión adoraré a mi Señor". Y entonces el diablo desapareció.

Martín contra la violencia.
Estuvo el santo presente en el Concilio de Tréveris, en 384, donde se trató el asunto del hereje Prisciliano y sus seguidores. Los errores doctrinales de este grupo eran varios, desde el Panteísmo, el Sabelianismo o el Docetismo, predicando la preexistencia de almas, la condena del matrimonio y la no resurrección de los muertos. El emperador Máximo quería la cabeza de Prisciliano y los obispos aduladores no osaron negarse. Solo San Martín clamó contra intervención del poder secular en causas eclesiásticas y contra el castigo de Prisciliano y sus discípulos, alentado desde España por los obispos ibéricos. Martín insistió en que la excomunión pronunciada contra los herejes era más que suficiente castigo, y arengó con tal maestría que al irse de Tréveris creía que había logrado salvar a Prisciliano y los otros. Sin embargo, apenas se fue, los obispos lograron que el emperador Máximo ejecutara a Prisciliano y a sus principales discípulos, y además enviara órdenes a España para que se persiguiera y ejecutara a los priscilianos. La tortura le arrancó a Prisciliano una confesión, probablemente falsa, de prácticas impuras; y sobre esta base fue decapitado junto a otros seis. Otros fueron desterrados. 

En 385 Martín regresó a Tréveris y junto a San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) intentó salvar a los sobrevivientes, negando la autoridad de los obispos perseguidores. Al mismo tiempo intentó salvar a algunos seguidores del difunto emperador Graciano, a quienes el emperador Máximo pretendía condenar a muerte. El emperador entonces le dijo que si perdonaba a estos, tendría que permitir la persecución, confiscación de bienes y muerte de los priscilianos en España. Tuvo que ceder Martín, a regañadientes, y renunciar a su defensa de los priscilianos. Este chantaje pesó tanto sobre él que nunca más participó en Concilio, Sinodo o reunión con gobernante alguno, hastiado de los contubernios Iglesia-Imperio. Llegaría a decir el santo: "¡Ay de los tiempos en que la fe divina necesita poder terrenal, cuando el nombre de Cristo, despojado de su virtud, se reduce a servir de pretexto y reproche a la ambición, cuando la Iglesia amenaza a sus adversarios con el exilio y la prisión, con los cuales los obliga a creer, cuando se apoya en la grandeza!"

Traslado del cuerpo del santo.
Muerte y sepultura.
Martín murió en Candes el 9 de noviembre de 401, a los 84 años de edad. San Severino de Colonia (23 de octubre) y San Evergislo (24 de octubre), aún niño en aquel momento, vieron su alma subir al cielo.
Su cuerpo fue llevado a Tours, dice la leyenda que por un barco "sin velas ni remos, que río arriba subió sin tropiezo, mientras los árboles florecían a su paso". Pero lo cierto es que sus reliquias fueron trasladadas con toda solemnidad, nada menos que por 2000 monjes, que formaron cortejo fúnebre entonando salmos.


Fue sepultado en día 11 en un cementerio a las afueras de la ciudad. En 412 San Bricio construyó allí una iglesia dedicada a San Esteban (en aquella época las iglesias sólo estaban dedicadas a los mártires) para custodiar el sepulcro. El 4 de julio de 473 San Perpetuo de Tours (8 de abril) trasladó las reliquias a una nueva iglesia, bellísima según cuenta San Gregorio de Tours (17 de noviembre), y que sería la primera del orbe cristiano en estar dedicada a un santo no mártir. Fueron las reliquias depositadas en un sepulcro de mármol, que fue veneradísimo durante siglos, a pesar de los desastres y renovaciones de la iglesia. Lo visitaron numerosos santos, prelados y reyes. Santa Monegundis (2 de julio) fue reclusa en una celda cercana a él. La leyenda de San Eloy (1 de diciembre) dice que este santo fabricó un bello relicario para contener reliquias de San Martín. 

En el siglo IX, debido a las invasiones normandas, las reliquias de San Martín fueron trasladadas a Auxerre, junto a la tumba de San Germán (31 de julio). Así que se tenían los dos cultos y cada uno sus seguidores. Estos entraron en pelea (esas tontas peleas de los que no tienen nada que hacer) sobre que santo sería el causante de los milagros que ocurrían allí, y cual, en definitiva, sería más "poderoso". No se les ocurrió otra cosa que ir al hospital cercano, agarrar a uno que acababa de morir y tenderlo sobre las tumbas. En primer lugar fue puesto en la tumba de San Germán, pero no pasó nada. Luego lo pusieron en la de San Martín y de inmediato resucitó el hombre. Los devotos de San Martín quedaron muy contentos, riéndose de los otros. Pero estos, que no querían perder, les dijeron que habría sido una grosería de San Germán hacer el milagro, en lugar de mostrarse hospitalario y "ceder" el milagro a su invitado.

las reliquias volvieron a Tours en el siglo XII y continuaron siendo veneradas. Sin embargo, en 1562 los herejes calvinistas incendiaron el templo y, en su odio anticatólico, profanaron las reliquias del santo, solo salvándose un hueso y parte del cráneo, que se veneran en la catedral de Tours. Durante la Revolución Francesa la bella iglesia fue destruida en parte, y en 1802 demolida totalmente. Pero el culto a San Martín no decayó. El célebre P. Delahaye intentó reconstruir una basílica copiando la anterior, pero las nuevas calles y casas emplazadas donde había estado el sepulcro del santo lo impedían. En 1857 Morlot, arzobispo de Tours, compró las casas y comenzó la excavación del terreno. En 1860 se descubrió el sitio donde habría estado la tumba, pero era propiedad ajena. Compraron esas casas también y finalmente, siete días después, se halló el venerado sepulcro. 

Culto y veneración.
Como dije antes, Sulpicio Severo escribió la "vita" del santo estando este vivo aún, y la completó luego con el relato de la muerte y la sepultura del santo. Este Vita ha servido para el sostén del culto durante siglos, y es que San Martín es uno de los santos más venerados durante siglos, aunque fuese por aspectos culturales o agrícolas. Su día era de fiesta en todos los reinos cristianos, se aprovechaba para la matanza de los cerdos, y hacer fiesta por la cosecha. 

Es abogado de soldados, jinetes, herreros y armeros; de tejedores, sastres, fabricantes de cinturones y guantes, sombrereros, pastores, molineros, viticultores, bodegueros, fundidores y propietarios de hoteles. Se le invoca contra enfermedades oculares, los envenenamientos, las mordeduras de serpiente y la caspa.
Francia por supuesto, es el país donde más se le venera, llegando a tener casi 4000 iglesias dedicadas a su memoria. Pero también hallamos su devoción en toda América, especialmente en México, y para esto transcribo el aporte del Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo:
San Martín de Huixquilucan, México.
"San Martín obispo de Tours, mejor conocido entre el pueblo como san Martín Caballero es un santo de gran tradición y devoción en México, su culto llego con los españoles en el siglo XVI y perdura hasta nuestros días. Es venerado en México san Martín caballero como patrón de los comerciantes y para que nunca falte el dinero y el trabajo, alrededor de estos patrocinios existen muchos ritos que los devotos del santo realizan ya que es muy común ver la imagen de san Martín en muchos negocios en todo México. Una de las tradiciones que hay para que san Martín “ayude en el negocio” es ponerle tres monedas de la primera venta del día que sean de la misma denominación y nombrando a cada una de las Divinas Personas de la Santísima Trinidad al momento de ofrecérselas al santo. Muchos fieles van juntan estas monedas que le ofrecen a diario al santo y con las mismas posteriormente compran veladoras o flores para el mismo altar del santo.
Otra tradición es ponerle albahaca, alfalfa o algún tipo de hierba verde para el caballo de San Martín para que pueda seguir cabalgando haciendo el bien. También el caso particular de ofrecerle albahaca al santo se da mucho en el sureste mexicano que tiene fuerte influencia maya los cuales pensaban que la albahaca era una hierba sagrada por su aroma y que el olor de la albahaca era agradable a la divinidad y subía hasta el cielo llevando las peticiones, por eso es que se considera de especial gusto para san Martín para pedirle de forma más eficaz que interceda por el bienestar de los negocios y comercios.
También existe la situación un tanto supersticiosa que muchos piensan que la imagen de san Martín debe tener un caballo blanco porque ese es el que más ayuda a los negocios y el del caballo marrón no es tan “bueno” para los negocios, como sabemos la intercesión de los santos es igual este pintado como sea su imagen siempre que uno les pida con fe verdadera.

Es también destacable que san Martín Caballero es el patrón secundario de la Asociación de Charros de México, compartiendo este patrocinio con san Hipólito y con el Beato Sebastián de Aparicio (25 de febrero). Y este patrocinio en especial es más evidente en la imagen que de san Martín se venera en la población de san Martín Huixquilucan, Estado de México la cual tiene por patrón a este santo desde el siglo XVIII a la cual cada año desde hace varios años la Asociación de Charros le regala un traje de charro a san Martín y los charros que pertenecen a la asociación le rinden sus respetos cada año con una peregrinación al santo, cuya fiesta en este lugar se celebra el último fin de semana del mes de enero. Hay registros que ya desde el siglo XIX a san Martín se le vestía de chinaco (el antecedente del charro mexicano) y que fue cuando la asociación de Charros le elige por patrón en los años 20 que se le viste definitivamente como charro".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de noviembre además se celebra a
San Berthuin de Malonne, abad y obispo.
San Menas de Cute, soldado mártir.

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