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domingo, 10 de enero de 2021

"no hay cosa más indigna de un obispo que atesorar dinero"

San Guillermo de Bourges, obispo cisterciense. 10 de enero y 7 de mayo, traslación de las reliquias.

Nació sobre 1150, en la Casa de los Condes de Nivers. Fue niño piadoso y muy inteligente y, según su leyenda, pasaba noches enteras en oración. Se educó con su tío, el Arcediano de Soissons, que hizo de él un joven sabio y virtuoso. Llegado a los 21 años fue ordenado presbítero y se le otorgó una canonjía en la catedral de Soissons, donde era respetado y querido. También por sus relaciones familiares obtuvo una canonjía en París, con muchas rentas aparejadas, que Guillermo destinaba íntegras a los pobres.

Pero el mundo, ni aún el eclesiástico, le satisfacía, por lo cual se unió a los austeros monjes de San Esteban de Grandmont (8 y 13 de febrero), luego de dar a los pobres y necesitados todo lo que por herencia le correspondía. Fue Guillermo un monje ejemplar, el más humilde, penitente y caritativo entre todos. Esteban le tuvo gran afecto y le hizo conocido de prelados, cardenales y del mismo papa Inocencio III. Tanto reconocimiento le turbó y decidió buscar una vida más escondida, si se podía, yéndose por ello a la Orden del Císter. Durante algunos años pudo gozar de la soledad que buscaba, siendo un monje observante y callado, hábil para los trabajos y para el canto. Pero he aquí que los monjes de Font-Joan, habiendo muerto su abad, le eligieron para que les hiciera de padre abad. Accedió Guillermo solo por obediencia y amor a sus hermanos, pero poco tiempo estuvo allí, pues le eligieron por abad los monjes de Chalis.

Y como "no hay dos sin tres", ocurrió que quedó vacante la sede de Bourges, y hubo una gran división entre los canónigos, que finalmente recurrieron al arzobispo de París, hermano del obispo difunto, para que les nombrase un obispo. Este les recomendó eligieran a alguno de los abades del Císter, Orden de prestigio, que encumbraba varones santos. Así lo hicieron los canónigos, escribiendo varios candidatos en papeletas que pusieron bajo el ara del altar principal de la catedral. Cantada la misa, el arzobispo parisino sacó la cédula que tenía el nombre de nuestro Guillermo. Repitió el prelado el gesto dos veces más y volvió a salir Guillermo el elegido en cada una. El pueblo y clero que se agolpaba a las puertas de la iglesia entró en tromba reclamando saber el nombre.

Una vez sabido el nombre, se le envió el resultado a Guillermo y al papa. Cuando este lo supo, confirmó la elección, haciendo que Guillermo aceptara por obediencia. Ese mismo año fue entronizado en la sede de Bourges con júbilo popular. Fue Guillermo un prelado excelente: caritativo, celoso del culto, preocupado por los pobres, evangelizador y reformador de costumbres. Siempre llevó su hábito monacal y jamás usó manto de pieles por más frío que hiciera. 

Nunca dejó de asistir personalmente cuando era requerido al lecho de un moribundo, un enfermo o algún desvalido. Sus rentas las donaba íntegramente para los pobres o para el culto, pues su máxima era: "no hay cosa más indigna de un obispo que atesorar dinero". Y para ello no dudaba en denunciar las injusticias de los poderosos, rechazando sobornos cuando estos querían comprar su silencio. Incluso fue acusado ante el rey Felipe Augusto de promover que no se recogieran impuestos, pero el monarca, una vez se entrevistó con Guillermo, vio que todo era calumnia y si antes le estimaba, desde entonces le tomó gran afecto.

En1201 fue Legado Ponticifio de Inocencio III para hacer la paz entre Francia e Inglaterra, consiguiendo pacificar ambos reinos, no sin esfuerzo y desvelo. En 1203 presidió, por legacía papal, el Sínodo de Clertmont, para zanjar las divisiones entre el obispo y el clero, que amenazaba cisma. En 1207 realizó la traslación de San Benito (11 de julio) y a finales de 1208 el papa le encomendó participar en la Cruzada contra los albigenses. En esta tarea no duró mucho tiempo, pues el día 1 de enero de 1209 supo por revelación que no le quedaba mucho tiempo en la tierra. El día de la Epifanía predicó al pueblo un sentido sermón, que provocó muchas conversiones de herejes. Luego de esto, se retiró a su humilde habitación, y pidió los Sacramentos. Recibió el Sacramento de rodillas, a pesar de sentirse morir. El día 10 de enero aún pudo rezar Maitines en su lecho, y luego de esto, pidió le tendieran en el suelo, sobre cenizas, y así murió santamente.

Aunque el santo había dejado escrito que quería ser sepultado como un monje más en su monasterio de Chalis, la ciudad, clero y pueblo de Bourges no consintieron le llevaran el preciado tesoro del cuerpo del santo. Llegaron a aponer guardias para impedir los monjes se lo llevaran, así que estos decidieron dejarlo en Bourges, en cuya catedral fue enterrado. Pronto comenzaron los milagros en su tumba, siendo cientos los sanados por intercesión del santo obispo. La leyenda dice que el mismo año de su muerte los cruzados sitiaron Bourges y cuando parecían rendirse, el santo apareció en el cielo, sobre un caballo blanco y blandiendo una espada. Los soldados se animaron y tomaron la ciudad, matando a los 7000 herejes que tenían tomada Bourges.

En 1217 se inició el proceso de canonización, la cual celebró Honorio III el 2 de Julio de 1218. El 7 de mayo de ese mismo año se elevaron las reliquias al altar mayor de la catedral de Bourges, donde estuvieron hasta 1562, cuando los herejes hugonotes las quemaron y arrojaron las cenizas al viento.


Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.
-https://artsandculture.google.com/entity/william-of-donjeon/m03hk9yc


A 10 de enero además se celebra a:

San Agatón, papa.
San Gonzalo,
religioso dominico.
Beato Gregorio X,
papa
.











viernes, 31 de agosto de 2018

Fundador, apóstol y taumaturgo.

San Aidan de Lindisfarne, abad y obispo. 31 de agosto y 8 de octubre, traslación de las reliquias.


La fuente principal sobre la "vita et miraculæ" de Aidan es la obra "Historia de la Iglesia y del Pueblo de Inglaterra", de San Beda el Venerable (25 de mayo).

Aidan vivió en el siglo VII, era oriundo de Irlanda. Muy joven tomó el hábito monástico en Iona, el célebre monasterio fundado por San Columbano (9 de junio). Sobre 635 el rey San Osvaldo de Northumbria (5 de agosto) hizo un llamado a los monjes de Iona para que reanudaran la misión que hacía más de 100 años habían abandonado en Inglaterra a causa de las guerras entre sajones y anglos. El abad envió a un monje llamado Corman para que fuera ordenado obispo y misionara allá, pero este monje, aunque era recto y piadoso, no tenía habilidades para misión y regresó a Iona. Allí Aidan le dijo: "Me parece, hermano, que has sido demasiado estricto con tus oyentes ignorantes. Deberías haberles dado la dulce leche de la caridad y la suave paciencia primero. Entonces podrías haberles acostumbrado gradualmente a la Palabra de Dios". Y entonces el abad envió a Aidan.

Aidan eligió la isla de Lindisfarne como sede episcopal y el rey Osvaldo se la regaló. Juntos trabajaron, pues Aidan no conocía la lengua inglesa y el rey, que conocía el gaélico, le servía como traductor en sus predicaciones y además, tradujo las Sagradas Escrituras y algunos libros de oraciones y rituales. Juntos construyeron y reconstruyeron iglesias, fundaron monasterios, reformaron leyes y organizaron múltiples actos piadosos y caritativos. La actividad apostólica de Aidan le hizo ganar el respeto de los anglosajones.

Los monasterios fundados por Aidan en Lindisfarne, Melrose, Hexham, Whitby y Coldingham fueron ámbitos donde floreció el conocimiento. Los monjes estudiaban y además formaban a los niños, tanto nobles como pobres, y de estos muchos sería luego monjes que participarían en la evangelización de Anglia, por ejemplo, San Chad de Lichfield (2 de marzo) y San Eata de Hexham (26 de octubre). También se educaba a las niñas, principalmente en los monasterios de Whitby, fundado bajo la dirección de Santa Hilda (17 de noviembre) y el de Cumberland, comandado por Santa Begga (6 de septiembre y 31 de octubre).

Realizó el santo Aidan numerosos milagros, que confirmaban su prédica. A un presbítero encargado de una misión diplomática, le do óleo bendecido y le dijo: "Una vez que estés en el mar sufrirás una tormenta. Vierte este óleo en el mar y al mismo tiempo, el viento se calmará, y tendrás un viaje tranquilo". Y así pasó. Otro relato cuenta que por sus oraciones logró que el asedio del cruel rey Penda de Mercia a la ciudad de Bamburgh resultara un fracaso, pues el fuego con el que intentaba asolar la ciudad, se volvió en contra de los asediadores.

En 642 el rey Osvaldo fue sucedido en el trono por su hermano Oswy, quien ejerció la regencia en lugar del hijo de Osvaldo, San Oswin (20 de agosto), quien en 651 subió al trono. Compadecido de Aidan, Oswin le regaló un magnífico caballo, para que el santo no tuviera que recorrer andando las largas distancias que hacía misionando. Pero San Aidan, al poco tiempo encontró un pobre padre de familia que suplicaba limosna para sus hijos, y le regaló el caballo con sus valiosos arreos. Enterado Oswin, a la primera que se encontró con Aidan le dijo "¿Por qué has regalado aquel valioso caballo? Tenía yo caballos de menos valor, y otras alhajas con que remediar esa necesidad", a lo que le contestó el prelado "¿Hay para los ojos vuestra Majestad un objeto de más valor que un hijo de Dios?", con lo que el rey quedó conmovido y le pidió perdón a Aidan, prometiendo no entrometerse más en la caridad del santo obispo.


Aidan se admiró de la humildad de Oswin y con lágrimas en los ojos, dijo a su capellán: "Sé que este rey no tendrá una larga vida, porque nunca antes había visto a un rey tan humilde. Siento que pronto nos será arrebatado, porque este país no es digno de un rey así". Poco después, la predicción de Aidan se hizo realidad, pues Oswin fue asesinado por su tío Oswy el 20 de agosto de 651. Aidan le seguiría al cielo once días después, el 31 de agosto, luego de 16 años como obispo. Su muerte tuvo un componente que todos vieron como profético, pues Aidan murió apoyado a una viga clave de la iglesia monástica, dando a entender que desde el cielo aún sería apoyo de la iglesia inglesa.

Unos años más tarde, el mismo Penda invadió la región y quemó la iglesia donde Aidan había muerto. Pero milagrosamente, sólo la viga en la que el obispo se había apoyado en el momento de su muerte fue salvada de las llamas, mientras que todo a su alrededor fue completamente destruido. Más tarde el sucesor de Aidan, San Finan (17 de febrero y 9 de enero) construyó una iglesia a partir del mismo madero. Por accidente esta segunda iglesia se quemó, ocurriendo de nuevo el portento de que las llamas no destruyeron esa viga. La tercera iglesia ya no la usó como soporte, sino que se construyó de modo que la viga quedó delante del altar, para que cómodamente fuera venerada por los devotos del santo. Con los siglos fue recubierta de plata, para evitar su total destrucción a causa de los miles de astillas que los piadosos iban arrancando. Actualmente las reliquias de San Aidan se veneran en la catedral de Durham. De su monasterio de Lindisfarne no quedan ni siquiera ruinas, solo una estatua suya permanece en aquel yermo.

Fuentes:
-http://heiligen-3s.nl/
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-https://www.heiligenlexikon.de/


A 31 de agosto además se celebra a:
San Ramón Nonnato,
religioso mercedario
.
Beata Isabel de
Francia, princesa
.
San Osorio Gutiérrez,
conde y monje
.

San Paulino de
Tréveris, obispo
.



martes, 13 de febrero de 2018

La muerte les separó, la gloria los unió para siempre.

San Polyeucto, mártir. 13 y 14 de febrero, 7 y 9 de enero.

Sobre ese santo tenemos dos "Actas", unas antiguas y escuetas, y otras más tardías y que pretenden completar a las otras.

Hubo dos soldados que eran grandes amigos, llamados Nearco y Polyeucto, siendo el primero cristiano y el segundo pagano aún. En 259 ambos amigos fueron destinados a Melitene de Armenia, donde les llegó el Edicto de persecución contra los cristianos emitido por Decio y Valeriano. Nearco, quien siempre lamentaba que Polyeucto no aceptara la fe cristiana, se llegó adonde su amigo para decirle que su amistad terminaría en breve. Este le protestó diciéndole que solo la muerte podría separarles. – "Dices bien" – le respondió Nearco – "estamos a punto de ser separados por la muerte", y le mostró el edicto imperial. Entonces (esta es una de las adiciones) Polyeucto contó a su amigo que había tenido una visión en la cual veía a Cristo quitarle sus vestiduras de militar, ponerle una túnica blanquísima, para luego subirle a lo alto en un caballo alado. Oyendo esto, Nearco se alegró, pues su amigo estaba más cerca del Señor que antes. Entonces le instruyó en la fe, Polieucto creyó en Jesucristo y comenzó a desear el martirio.

Para esto Polyeucto se declaró abiertamente cristiano, reprendiendo a los que le rodeaban por continuar el culto a unos falsos dioses y a los emperadores, como si fueran divinos. Fue sometido a la flagelación con varas de espinos, pero él no cejó. Le ofrecieron puestos de honor y riquezas, pero él solo se burlaba de ellos. Entonces le trajeron a su mujer y a su hijo pequeño, para que a la vista de estos, se ablandara. Ella lloró y suplicó por el amor que se tenían y por su hijito, pero Polyeucto respondió a su esposa predicándole de Cristo, de quien ya no podía apartarse nunca más. Luego de esto, los jueces le condenaron a muerte y le llevaron a las afueras. Mientras le sacaban de la ciudad, se encontró con su amigo, quien le dijo que pronto se verían en el cielo. Con esta alegría, Polyeucto alcanzó jubilosamente el martirio.

Por su parte Nearco, según las adiciones, le enterraría y luego sería él mismo mártir.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 13 de febrero además se celebra a
San Agabo, profeta y carmelita.
Beato Jordán de Sajonia, dominico.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Caballero del mundo y Caballero de Cristo.

San Martín de Tours, obispo. (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones).

El encuentro con Cristo.
Este ilustre santo nació en Sabaria, la antigua Panonia, se padres paganos. Sin embargo, Martín conoció el cristianismo siendo muy joven, y comenzó a interesarse por la vida monástica, aún sin ser bautizado. Ante esto, su padre le alistó en el ejército cuando tenía 15 años, con vistas a que la rudeza y disciplina de la vida militar, a la par de una carrera exitosa, le hicieran olvidar su interés por Cristo. Pero, sin embargo, en carrera militar fue donde el santo tuvo su "gracia fundante", o su encuentro personal con Cristo, que definiría toda su vida. Cuéntase que, estando destinado en Ambianum (la actual Amiens), un crudo día de invierno, cuando el santo atravesaba por la puerta de la ciudad, vio a un pobre mendigo casi desnudo. Martín, con gran misericordia, cortó su manto en dos y le dio la mitad al mendigo. Los que pasaban se rieron de él por el su aspecto ridículo que tenía con media capa, pero a él no le importó. Esa noche tuvo una visión en la que veía a Cristo con su media capa puesta, que decía a los ángeles: "¡Mirad, este es el manto que me dio Martín el catecúmeno!"

Aunque siempre nos lo cuentan con visos de leyenda, el suceso tiene todas las características de haber sido real, y aparece narrado en la primera "vita" del santo que escribió San Sulpicio Severo (29 de enero), en vida del mismo San Martín. La piedad popular es la que ha ido desvirtuando el suceso, sencillo en su origen, para añadir que se le apareció Cristo, o que solo dio media capa porque la otra mitad le pertenecía al emperador. Incluso le añade una segunda parte, ya obispo, cuando entonces entrega la capa completa. Y por supuesto, no falta la reliquia, falsa, de dicha capa, que se veneró en Amiens durante siglos. Ciertamente, a pesar de todo esto, el suceso de Martín viendo a Cristo en un pobre no tiene que extrañarnos, es una constante en la vida de los santos. Y tanto, que se copió para la leyenda propia de San Guillermo de Hirsau (5 de julio).

Militar y monje.
Luego de esto, en 356 Martin fue bautizado, teniendo dieciocho años. La leyenda quiere que haya huido a un monasterio enseguida, pero lo cierto es que el joven sirvió en el ejército dos años más. Llegó a ser Tribuno, durante el Imperio de Juliano el Apóstata, participando en la campaña contra los francos y los allamanni, que habían invadido tierras del Imperio Romano. Aunque la campaña duraría hasta 360, con la victoria de Juliano, en 358 Martín pidió licenciarse del ejército cuando estaba en Worms. Una leyenda, que no aparece en la "vita" primera, dice que Juliano montó en cólera por su petición, y el santo solo respondió: "Ponme al frente del ejército, sin armas ni armaduras, pero no volveré a desenvainar la espada. Me he convertido en el soldado de Cristo". Pero lo cierto es que ese año hubo cierta paz, los allamanni pidieron una tregua, y por esta razón Martín fue liberado de la carrera militar.

Luego de esto, el santo se fue a Poitiers, donde San Hilario (13 de enero) le instruyó en filosofía y teología, Biblia y Santos Padres, con vistas a ordenarle diácono, viendo su capacidad de aprendizaje y su creciente fe. Sin embargo, Martín no quiso oír hablar de ello y se fue a Sabaria, con sus padres. En el camino fue asaltado por un ladrón, al cual perdonó y habló tan bien de Cristo, que el hombre se arrepintió al tiempo y se hizo un buen cristiano. Y él mismo relató el hecho a Sulpicio. Ya Martín en su casa, logró convertir a su madre a la fe católica. Además, predicó contra los arrianos, que cada vez eran más en Panonia, y por este hecho fue azotado y expulsado de la ciudad.

Aparición de la Virgen,
Santa Inés y Santa Tecla.
Como su protector, San Hilario, había sido desterrado, Martín se fue a Milán, donde vivió como eremita, y tuvo de discípulo a San Maurilio (13 de septiembre), al cual enseñó los rudimentos de las letras, las Sagradas Escrituras, junto con la piedad y el gusto por las cosas sagradas. De cuando en cuando Martín predicaba al pueblo milanés, por lo cual fue expulsado de la ciudad por el obispo arriano, que había usurpado la sede. Entonces se fue Martín a la Isla de Albenga, donde hizo vida eremítica en oración y penitencia. Allí casi muere por comer por error una hierba venenosa. Afortunadamente vomitó pronto y el veneno no le fue mortal. La leyenda posterior cuenta que se le apareció la Santísima Virgen, acompañada por Santa Tecla (23 de septiembre) y Santa Inés (21 y 28 de enero), y le sanó.

Dos años vivió allí, hasta que Hilario regresó a Poitiers, y Martín se fue con él, para seguir aprendiendo la vida monástica. Cuando estaba ya formado, Hilario fundó un recinto monástico y Martín fue de los primeros en formar parte, siendo él quien escribió la Regla, seguida después por los Canónigos Regulares y por otros monasterios, como el fundado por San Ouen (24 y 26 de agosto) en Reouen. En este sitio realizó nuestro santo su primer milagro: resucitó a un catecúmeno fallecido de fiebres, al cual Sulpicio también conoció y le narró el hecho. La leyenda le quiere acompañando a San Maximino de Tréveris (29 de mayo, traslación de las reliquias, y 12 de septiembre) en su viaje a Roma. Ciertamente las fechas y la estancia de San Martín en la zona casan sin problemas, pero no está claro que el monje llamado Martín fuera nuestro santo.

Obispo a la fuerza.
En 371 falleció San Lidoire (13 de septiembre), obispo de Tours, y el pueblo quiso que Martín fuera su sucesor, pero como sabían que Martín se negaría, le mandaron llamar con la excusa de que visitara a una enferma, y estando de camino, le tendieron una emboscada y le llevaron a Tours a la fuerza. Los obispos convocados para la ceremonia dudaban de la idoneidad de Martín para ser obispo, sobre todo dudaba Defensor, el obispo de Angers; pero como el pueblo presionaba, no tuvieron más remedio de que ordenarle presbítero y obispo, el 4 de julio del mismo año. Martín siguió viviendo como monje aún después de haber sido nombrado obispo. Para ello se hizo construir una celda anexa a la iglesia, pero cansado del número de visitantes tenía, se fue a un lugar solitario a orillas del Loira, donde luego estaría la abadía de Marmoutier. Allí llegó a tener 80 discípulos, quienes vivían como él, vestido con ásperas pieles, comiendo solo una vez al día y teniendo todo en común. 

Entre estos discípulos estuvo San Bricio (13 de noviembre), un chico pobre y pendenciero al cual Martín había tomado bajo su protección a pesar de ser arrogante y malandrín, y aunque una y otra vez le decepcionaba, el santo obispo no cejaba en llevarle al buen camino. Llegó a suspirar San Martín que "Si Cristo debió soportar a Judas, yo tengo que soportar a mi Bricio". Le redujo al redil de Cristo y Brició tomó le hábito monástico la primera comunidad fundada por Martín, y llegó a ser ecónomo de la misma. Y luego sería su sucesor en la sede de Tours. 

También fueron discípulos suyos, en estos casos según leyendas, San Florencio (22 de septiembre) y San Romano de Garona (24 de noviembre), o San Ibar de Berggeri (23 de abril). Y además, se le relaciona con otros santos como Santa Natalina de Pamiers (10 y 12 de noviembre), a la que habría bautizado, o San Corentin de Quimper (12 de diciembre), al que habría ordenado de obispo. Y no podemos olvidar al estilita San Walfroy (21 de octubre), que se inspiró en nuestro santo para llevar una vida ascética.

Ordenación episcopal.
En las cercanías de su recinto había una aldea donde la gente adoraba a un pino, y se resistían a dejar de hacerlo. Martín, viendo que cortar el árbol sería peligroso, ofreció a los paganos que cortasen el árbol, sentándose él en el sitio donde debía caer, para demostrarles que los dioses nada podían frente a Cristo. Así lo hizo y cuando estaba para caer, inexplicablemente, el árbol cayó justo al lado opuesto, derribando un templo de un ídolo. Esto provocó la conversión de los paganos, que levantaron una iglesia en sitio del templo. En otros lugares no tuvo tantas contemplaciones el otrora militar, pues por su propia mano destruía los santuarios paganos los ídolos, edificando iglesias sobre ellos. Por supuesto que no le salía gratis, en Levroux y en Autun le dieron de palos y si no llega a ser por los soldados del Imperio, le habrían matado. 

Otros paganos, por su parte, intentaron atemorizarle vistiéndose de dioses o demonios, y si bien no lograron atemorizarle, sí que lograron que el santo viera diablos por todas partes. Y en una ocasión se le apareció el mismo demonio, coronado de oro y piedras preciosas, con magníficas vestiduras, y le dijo: - "Ha llegado el juicio, adórame". - "¿Dónde están las marcas de los clavos?" – replicó Martín – "¿Dónde está la marca de la lanza, o dónde está la corona de espinas? Cuando vea las marcas de la Pasión adoraré a mi Señor". Y entonces el diablo desapareció.

Martín contra la violencia.
Estuvo el santo presente en el Concilio de Tréveris, en 384, donde se trató el asunto del hereje Prisciliano y sus seguidores. Los errores doctrinales de este grupo eran varios, desde el Panteísmo, el Sabelianismo o el Docetismo, predicando la preexistencia de almas, la condena del matrimonio y la no resurrección de los muertos. El emperador Máximo quería la cabeza de Prisciliano y los obispos aduladores no osaron negarse. Solo San Martín clamó contra intervención del poder secular en causas eclesiásticas y contra el castigo de Prisciliano y sus discípulos, alentado desde España por los obispos ibéricos. Martín insistió en que la excomunión pronunciada contra los herejes era más que suficiente castigo, y arengó con tal maestría que al irse de Tréveris creía que había logrado salvar a Prisciliano y los otros. Sin embargo, apenas se fue, los obispos lograron que el emperador Máximo ejecutara a Prisciliano y a sus principales discípulos, y además enviara órdenes a España para que se persiguiera y ejecutara a los priscilianos. La tortura le arrancó a Prisciliano una confesión, probablemente falsa, de prácticas impuras; y sobre esta base fue decapitado junto a otros seis. Otros fueron desterrados. 

En 385 Martín regresó a Tréveris y junto a San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) intentó salvar a los sobrevivientes, negando la autoridad de los obispos perseguidores. Al mismo tiempo intentó salvar a algunos seguidores del difunto emperador Graciano, a quienes el emperador Máximo pretendía condenar a muerte. El emperador entonces le dijo que si perdonaba a estos, tendría que permitir la persecución, confiscación de bienes y muerte de los priscilianos en España. Tuvo que ceder Martín, a regañadientes, y renunciar a su defensa de los priscilianos. Este chantaje pesó tanto sobre él que nunca más participó en Concilio, Sinodo o reunión con gobernante alguno, hastiado de los contubernios Iglesia-Imperio. Llegaría a decir el santo: "¡Ay de los tiempos en que la fe divina necesita poder terrenal, cuando el nombre de Cristo, despojado de su virtud, se reduce a servir de pretexto y reproche a la ambición, cuando la Iglesia amenaza a sus adversarios con el exilio y la prisión, con los cuales los obliga a creer, cuando se apoya en la grandeza!"

Traslado del cuerpo del santo.
Muerte y sepultura.
Martín murió en Candes el 9 de noviembre de 401, a los 84 años de edad. San Severino de Colonia (23 de octubre) y San Evergislo (24 de octubre), aún niño en aquel momento, vieron su alma subir al cielo.
Su cuerpo fue llevado a Tours, dice la leyenda que por un barco "sin velas ni remos, que río arriba subió sin tropiezo, mientras los árboles florecían a su paso". Pero lo cierto es que sus reliquias fueron trasladadas con toda solemnidad, nada menos que por 2000 monjes, que formaron cortejo fúnebre entonando salmos.


Fue sepultado en día 11 en un cementerio a las afueras de la ciudad. En 412 San Bricio construyó allí una iglesia dedicada a San Esteban (en aquella época las iglesias sólo estaban dedicadas a los mártires) para custodiar el sepulcro. El 4 de julio de 473 San Perpetuo de Tours (8 de abril) trasladó las reliquias a una nueva iglesia, bellísima según cuenta San Gregorio de Tours (17 de noviembre), y que sería la primera del orbe cristiano en estar dedicada a un santo no mártir. Fueron las reliquias depositadas en un sepulcro de mármol, que fue veneradísimo durante siglos, a pesar de los desastres y renovaciones de la iglesia. Lo visitaron numerosos santos, prelados y reyes. Santa Monegundis (2 de julio) fue reclusa en una celda cercana a él. La leyenda de San Eloy (1 de diciembre) dice que este santo fabricó un bello relicario para contener reliquias de San Martín. 

En el siglo IX, debido a las invasiones normandas, las reliquias de San Martín fueron trasladadas a Auxerre, junto a la tumba de San Germán (31 de julio). Así que se tenían los dos cultos y cada uno sus seguidores. Estos entraron en pelea (esas tontas peleas de los que no tienen nada que hacer) sobre que santo sería el causante de los milagros que ocurrían allí, y cual, en definitiva, sería más "poderoso". No se les ocurrió otra cosa que ir al hospital cercano, agarrar a uno que acababa de morir y tenderlo sobre las tumbas. En primer lugar fue puesto en la tumba de San Germán, pero no pasó nada. Luego lo pusieron en la de San Martín y de inmediato resucitó el hombre. Los devotos de San Martín quedaron muy contentos, riéndose de los otros. Pero estos, que no querían perder, les dijeron que habría sido una grosería de San Germán hacer el milagro, en lugar de mostrarse hospitalario y "ceder" el milagro a su invitado.

las reliquias volvieron a Tours en el siglo XII y continuaron siendo veneradas. Sin embargo, en 1562 los herejes calvinistas incendiaron el templo y, en su odio anticatólico, profanaron las reliquias del santo, solo salvándose un hueso y parte del cráneo, que se veneran en la catedral de Tours. Durante la Revolución Francesa la bella iglesia fue destruida en parte, y en 1802 demolida totalmente. Pero el culto a San Martín no decayó. El célebre P. Delahaye intentó reconstruir una basílica copiando la anterior, pero las nuevas calles y casas emplazadas donde había estado el sepulcro del santo lo impedían. En 1857 Morlot, arzobispo de Tours, compró las casas y comenzó la excavación del terreno. En 1860 se descubrió el sitio donde habría estado la tumba, pero era propiedad ajena. Compraron esas casas también y finalmente, siete días después, se halló el venerado sepulcro. 

Culto y veneración.
Como dije antes, Sulpicio Severo escribió la "vita" del santo estando este vivo aún, y la completó luego con el relato de la muerte y la sepultura del santo. Este Vita ha servido para el sostén del culto durante siglos, y es que San Martín es uno de los santos más venerados durante siglos, aunque fuese por aspectos culturales o agrícolas. Su día era de fiesta en todos los reinos cristianos, se aprovechaba para la matanza de los cerdos, y hacer fiesta por la cosecha. 

Es abogado de soldados, jinetes, herreros y armeros; de tejedores, sastres, fabricantes de cinturones y guantes, sombrereros, pastores, molineros, viticultores, bodegueros, fundidores y propietarios de hoteles. Se le invoca contra enfermedades oculares, los envenenamientos, las mordeduras de serpiente y la caspa.
Francia por supuesto, es el país donde más se le venera, llegando a tener casi 4000 iglesias dedicadas a su memoria. Pero también hallamos su devoción en toda América, especialmente en México, y para esto transcribo el aporte del Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo:
San Martín de Huixquilucan, México.
"San Martín obispo de Tours, mejor conocido entre el pueblo como san Martín Caballero es un santo de gran tradición y devoción en México, su culto llego con los españoles en el siglo XVI y perdura hasta nuestros días. Es venerado en México san Martín caballero como patrón de los comerciantes y para que nunca falte el dinero y el trabajo, alrededor de estos patrocinios existen muchos ritos que los devotos del santo realizan ya que es muy común ver la imagen de san Martín en muchos negocios en todo México. Una de las tradiciones que hay para que san Martín “ayude en el negocio” es ponerle tres monedas de la primera venta del día que sean de la misma denominación y nombrando a cada una de las Divinas Personas de la Santísima Trinidad al momento de ofrecérselas al santo. Muchos fieles van juntan estas monedas que le ofrecen a diario al santo y con las mismas posteriormente compran veladoras o flores para el mismo altar del santo.
Otra tradición es ponerle albahaca, alfalfa o algún tipo de hierba verde para el caballo de San Martín para que pueda seguir cabalgando haciendo el bien. También el caso particular de ofrecerle albahaca al santo se da mucho en el sureste mexicano que tiene fuerte influencia maya los cuales pensaban que la albahaca era una hierba sagrada por su aroma y que el olor de la albahaca era agradable a la divinidad y subía hasta el cielo llevando las peticiones, por eso es que se considera de especial gusto para san Martín para pedirle de forma más eficaz que interceda por el bienestar de los negocios y comercios.
También existe la situación un tanto supersticiosa que muchos piensan que la imagen de san Martín debe tener un caballo blanco porque ese es el que más ayuda a los negocios y el del caballo marrón no es tan “bueno” para los negocios, como sabemos la intercesión de los santos es igual este pintado como sea su imagen siempre que uno les pida con fe verdadera.

Es también destacable que san Martín Caballero es el patrón secundario de la Asociación de Charros de México, compartiendo este patrocinio con san Hipólito y con el Beato Sebastián de Aparicio (25 de febrero). Y este patrocinio en especial es más evidente en la imagen que de san Martín se venera en la población de san Martín Huixquilucan, Estado de México la cual tiene por patrón a este santo desde el siglo XVIII a la cual cada año desde hace varios años la Asociación de Charros le regala un traje de charro a san Martín y los charros que pertenecen a la asociación le rinden sus respetos cada año con una peregrinación al santo, cuya fiesta en este lugar se celebra el último fin de semana del mes de enero. Hay registros que ya desde el siglo XIX a san Martín se le vestía de chinaco (el antecedente del charro mexicano) y que fue cuando la asociación de Charros le elige por patrón en los años 20 que se le viste definitivamente como charro".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de noviembre además se celebra a
San Berthuin de Malonne, abad y obispo.
San Menas de Cute, soldado mártir.

miércoles, 26 de abril de 2017

San Riquier, redentor de cautivos.

San Riquier, ermitaño y abad. 26 de abril.

Riquier nació en Centula, Amiens. Era de origen noble, y vivía muy bien cuando pasaron por su pueblo los monjes Santos Caidoc y Frechor (24 de enero, 31 de marzo, 1 de abril y 30 de mayo). Estos monjes itinerantes le predicaron sobre Cristo, Riquier se convirtió, se bautizó y por imitar a Cristo, se vistió de ropas ásperas y comenzó a ayunar y orar. Dejó todos sus bienes a los pobres, salvo una parte que reservó para comprar a cautivos, darles la libertad y convertirlos si no eran cristianos. Construyó una iglesia con una pequeña celda, donde vivió como un eremita durante un tiempo, hasta que al tener muchos discípulos, construyó un monasterio del que fue elegido abad. Allí, cuenta la leyenda, los pajarillos comían de su mano y hacían silencio cuando el santo oraba, para no molestarle.

Fue amigo de San Adalbald de Douai (2 y 4 de febrero) y de su mujer Santa Rictrudis (12 de mayo), y en una ocasión salvó milagrosamente de morir aplastado por un caballo al hijo de estos, San Maroncio (5 de mayo). Igualmente fue amigo de las hijas de este matrimonio: Santa Eusoye (16 de marzo y 18 de noviembre, elevación de las reliquias), Santa Clotsindis (30 de junio) y Santa Adalsindis (25 de diciembre). Probablemente también haya conocido a la abuela de la familia, Santa Gertrudis de Hamage (6 de diciembre).

Cuando Maroncio fue un joven, junto a San Gistemar (3 de septiembre) se unió a Riquier en su monasterio. Luego de unos años de abad, Riquier se fue a Crécy, donde fue ermitaño un tiempo. Allí se fundaría posteriormente el monasterio de Faremoutiers. Sobre 645, cuando supo por revelación que Dios le llamaba a la eternidad, Riquier construyó un ataúd, se metió dentro y allí espero pacientemente la muerte, orando. Luego de morir, fue sepultado en su monasterio, que tomaría su nombre St-Riquier y llegaría a ser una célebre abadía en la que se formarían grandes santos como San Angilbert (18 de febrero), que pediría a San Alkwin (19 de mayo),que escribiera la "vita" de nuestro santo, a instancias de San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias). También sería monje de allí San Paschasius Radbert (26 de abril).



Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 26 de abril además se celebra a 
San Paschasius Readbert, abad.
San Cleto, papa.
San Trudpert, peregrino mártir.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Eloy, orfebre y testigo de Dios.

San Eloy de Noyon, obispo. 1 de diciembre y último domingo de junio (traslación de las reliquias). 


San Eloy y el caballo.
Introducción.
San Eloy es uno de los santos más importantes de la Galia medieval, y por ende, de toda la Iglesia occidental. Su labor evangelizadora y diplomática trascendió su reino, para convertirse en un referente para muchos prelados, siendo amado de príncipes y papas.

Familia, niñez y oficio.
Su familia era de origen galo romana, de noble abolengo pasado y venida a menos, pues su padre fue un artesano. Nació cerca de Limoges en 588. Cuando tenía 8 años su padre le puso de aprendiz de un herrero y orfebre prestigioso, llamado Abon. Su “vita”, como buena leyenda hagiográfica que se precie, tiene algunas leyendas inverosímiles que han configurado el culto al santo: una de ellas cuenta que a un caballo muy nervioso que no se dejaba herrar, Eloy le tomó la pata, la separó del animal, le herró con paciencia y luego la colocó en su sitio, sin que el caballo sufriera lo más mínimo. 

Orfebre y consejero real.
En aquel taller Eloy se hizo un hábil herrero y orfebre, y hay que decir que ni aún siendo religioso y obispo, abandonó el arte de la orfebrería, pues era su arte y pasión. Su talento llegó al tesorero de Clotario II, Bobbo, que llamó al joven Eloy a París y le encargó que fabricara para el monarca un trono laminado en oro y cuajado de piedras preciosas, para lo cual, le entregaron numerosas joyas y una buena cantidad de oro. Eloy, que era un joven cristiano a carta cabal, entendió que con todo el material podía fabricar no uno, sino dos bellos tronos, y eso hizo. No se quedó para si ni la más pequeña joya, ni un gramo de oro. Al saber Clotario esta anécdota que probaba la honradez del orfebre, le llamó a su presencia, le entrevistó y quedado prendado de sus cualidades, arte, inocencia de vida, le nombró Jefe de la Casa de la Moneda. De su época de orfebre se conservan, o se le atribuyen, algunas obras valiosísimas en historia, devoción y costo, como los relicarios de Santos Crispín y Crispiniano (25 de octubre), San Quintín (31 de octubre) o San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones). Por tanto, son doblemente relicarios, al estar hechos por la mano de otro santo. 


Trono de Dagoberto I,
atribuido a San Eloy
Biblioteca Nacional de Francia.
Su papel en la corte y su amistad con el rey hicieron de Eloy un personaje importante en la corte, al que muchos pretendían adular, pero el santo no pasaba por esas. Era íntegro y no soportaba la alabanza vana, la fatuidad ni las falsas amistades. Ni el mismo rey se libró de su sinceridad cuando le propuso un juramento de fidelidad, pero Eloy se negó a hacerlo, pareciéndole que jurar no era correcto. Aunque no le juró, el rey comprendió que la amistad y fidelidad de Eloy eran más seguras que las de algunos ministros que habían jurado prestos y con la sonrisa en la boca.

Eloy era muy piadoso, asistía a los oficios religiosos frecuentemente, rezaba diariamente y su caridad era proverbial en París, pues los pobres nunca se iban de vacío de su casa. Fue padre providencial de muchos esclavos, a los que rescataba con sus dineros y les daba la libertad, haciendo de algunos sus sirvientes con salario. Entre ellos estuvo San Tilo (7 de enero), quien luego abandonaría el mundo y sería monje. De otros santos eremitas, monjes u obispos de la época igualmente fueron compañeros suyos en la corte, como San Arnulfo de Metz (18 de julio), San Didier de Cahors (15 de noviembre) o San Ouen de Rouen (24 de agosto), quien escribió la “Vita S. Eligii”, aunque según Butler, ha de ser considerada posterior y de la mano de un monje anónimo de Noyon.

En 629 subió al trono Dagoberto I, el cual desde niño profesaba gran estima a Eloy, aunque su vida piadosa y moral dio dejó bastante que desear, pues si bien se dejaba aconsejar de Eloy, Ouen y Didier en asuntos administrativos, no se reducía a una vida y moral cristianas por nada del mundo, siendo así que tuvo concubinas y esposas de todo tipo, y unos cuantos hijos ilegítimos. Fue Eloy embajador de Dagoberto ante San Judicaël de Bretaña (17 de diciembre), el príncipe rebelde que pretendía arrancar el trono a su hermano San Salomón II (4 de octubre). Puso la paz entre ambos Eloy, logrando que Salomón reinase y que Judicaël tomase mejor estado: la vida monástica (aunque regresaría al trono después). En 632 Eloy consiguió que el rey le regalase unos terrenos en Solignac, Limoges, siendo el fundador y benefactor de un monasterio junto a San Remaclio (3 de septiembre y 15 de mayo, Todos los Santos Obispos de Maastricht) construido en dichas tierras. Otro monasterio, este femenino, fundó el santo en París, poniendo al frente a Santa Áurea (4 de octubre), siguiendo la Regla de Santa Cesárea de Arlés (11 y 12 de enero). La leyenda dice que el santo se tomó unas pulgadas más de las previstas en la construcción del monasterio y por ello fue a pedir perdón al rey, quedando este admirado de tal honradez.


Obispo y evangelizador.
En 639 Eloy, cansado de la vida del mundo, decidió renunciar a su cargo de consejero real, dejando todas sus propiedades (salvo sus amadas herramientas). A su abandono del mundo le acompañó como dije antes San Tilo y San Ouen. Junto a este último, Eloy fue consagrado obispo tan solo a los dos años de su vida monástica, en 641, por gracia del papa Juan IV. Si bien como cortesano Eloy había sido íntegro a toda prueba, como obispo no lo fue menos. Fue un gran evangelizador de la región de Tournai y Noyon, la grey que le fue encomendada, luego de la muerte de San Acario (27 de noviembre). En Tournai aún campeaba el paganismo por los campos y bosques, pues la evangelización había sido abandonada tiempo atrás y conservada en las ciudades. El santo se lanzó a una obra de fundación de monasterios e iglesias, conversión de santuarios paganos en cristianos, y la organización de la enseñanza y la caridad. Predicó por si mismo y también envió misioneros a los actuales Países Bajos, principalmente a Gante y Amberes, de cuya región bien puede considerársele apóstol. Llevó la justicia a donde imperaba la venganza tribal, y la fe a donde mandaba la superstición y la idolatría. Cada domingo celebraba la liturgia de manera solemne y los demás días de la semana los ocupaba en catequizar. Así, cada año bautizaba en la Pascua a cientos de cientos de nuevos cristianos, y reconciliaba a muchos bautizados devolviéndolos a la Iglesia luego de la penitencia cuaresmal.

Ya siendo obispo fundó un monasterio femenino en su ciudad episcopal: Noyon, en el cual quedó como abadesa Santa Godebertis (11 de abril y 3 de junio, traslación de las reliquias). También le hace la leyenda fundador del monasterio de Ourscamp (campo de osos), cerca de Noyon, que tiene su sabrosa leyenda: llevaba el santo las piedras en un carro tirado por un buey cuando salió del bosque un gran oso que hizo mató al buey de un zarpazo. Entonces el santo regañó al oso y le hizo ponerse frente al carro, lo unció y el animal hizo las funciones del buey acarreando piedras hasta que el monasterio estuvo listo. Una vez que terminó, el santo le dio la libertad, como se lee de otros santos. Fue consejero de la reina regente, Santa Bathildis (30 de enero), con la que logró uno de los grandes anhelos de ambos: la prohibición del comercio de esclavos y la obligatoriedad del descanso dominical para los que aún eran esclavos, en las tierras de los francos en el Concilio de Chalon en 647.

Muerte y reliquias.
Luego del verano de 660 Eloy tuvo la premonición de que su muerte estaba cercana y lo comunicó a su clero. A finales de noviembre cayó enfermo de fiebres, y subió al cielo el 1 de diciembre del mismo año, luego de 19 años como obispo. La reina Bathildis se encargó de sus funerales y dispuso el traslado de su santo cuerpo al monasterio de Celles, donde la misma reina se recogía y terminaría siendo religiosa. Pero el pueblo y el clero de Noyon se opusieron a sus planes y por nada del mundo consintieron en deshacerse de las reliquias de su santo obispo. Así que la reina, al ver el amor que le tenían, desistió y el santo fue sepultado en la iglesia de Santa María, de donde fueron trasladadas a la catedral el 24 de junio de 1739. Su martillo, o su supuesto martillo de orfebre, se venera en Vosselare, Flandes. En la sede fue sucedido por San Mumolin (16 de octubre).


Reliquias de San Eloy.
Catedral de Noyon.
Culto y devoción.
La devoción a San Eloy, más por sus habilidades de orfebre, que por su acción apostólica, se ha extendido por todo el mundo conocido. Las asociaciones y gremios de forjadores y orfebres le tienen por su patrón y aún celebran su fiesta, sobre todo en Francia, España y algunos sitios de América. Es abogado de artesanos, numismáticos, coleccionistas de monedas, herreros, obreros metalúrgicos, relojeros, mineros, caldereros, cerrajeros, en general todos los oficios relacionados con el metal, la precisión y la delicadeza. Además, por la asociación con la herrería y los caballos, se le invoca ante las enfermedades de los equinos, habiendo sido costumbre durante siglos bendecir caballos el último domingo de junio, coincidiendo con la conmemoración de la traslación de las reliquias.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 


A 1 de diciembre además se celebra a  
San Ansano de Siena, mártir.
Santa Florencia de Poitiers, virgen. 

miércoles, 20 de julio de 2016

San Vulmar, abad.

San Vulmar de Hautmont, abad. 20 de julio.

Iglesia de Wierre-au-Bois.
Nació en 620 en Silviac, una pequeña ciudad cercana a Boulogne. Fue hijo de los nobles Walmert y Doda. Estaba casado con una noble dama llamada Osterhildis, pero en 642 el rey San Sigeberto III (1 de febrero) anuló su matrimonio, porque su mujer había estado comprometida antes y no había sido válido su matrimonio. Vulmar, entonces, se fue al monasterio benedictino de Hautmont, donde pidió el hábito como hermano lego, sin revelar su linaje noble ni su alcurnia. El primer trabajo que le encomendaron fue cortar leña, trabajo en el que se esforzó sobresaliendo pronto entre los demás monjes.

Al poco tiempo el abad notó que era un monje con cultura y conocimientos, por lo cual le concedió la ordenación sacerdotal, y que pasara a ser monje de coro. Pronto las historias sobre su prudencia, predicación, caridad y santidad sobrepasaron el monasterio, atrayendo a muchos jóvenes a tomar el hábito. Vulmar, que no deseaba ser reconocido para nada, huyó una noche y e dirigió Eecke, Flandes, donde se instaló en un árbol hueco, como los santos dendritas. Allí un agricultor acomodado le llevaba, por caridad, algo de comida y bebida cada tres días. Luego de un tiempo, regresó a su tierra natal Con el tiempo, regresó a su tierra natal, donde un noble de Samer se impresionó de su constancia en la oración y penitencia, que le donó la mitad de sus tierras para que fundase un monasterio. Así que fundó un monasterio en femenino, que encomendó a su sobrina la Beata Erembertis (21 de julio). Luego fundó un monasterio masculino, del que fue abad y que luego tomaría su nombre: St-Vulmaire.

Varias leyendas, como no podía ser de otro modo, se cuentan de Vulmar. En una ocasión estaba junto a sus once monjes orando en el coro cuando sintieron un ruido. "¡Se roban el caballo!" (tenían uno solo), gritó un monje, mientras algunos corrían a atrapar al ladrón. "¡Alto!" – los detuvo Vulmar – "quedáos en vuestro sitial". Y dijo al hermano lector: "Vamos, hermano, lea, que lo primero es escuchar la palabra de Dios". Terminado el oficio algunos monjes fueron al establo y efectivamente, se habían llevado el caballo. Vulmar les dijo: "No os preocupéis, el caballo volverá. Dios sabe que lo necesitamos". Los monjes no quedaron contentos con aquello, pero obedecieron y no dijeron una palabra más. A la mañana siguiente vieron venir un jinete ¡en su caballo! Se apeó en el monasterio y soltó el caballo como si fuera un demonio, y eso mismo dijo: "Os devuelvo vuestro caballo, que parece poseído por el diablo. Toda la noche no ha hecho sino torcer el camino para regresar aquí". Los monjes querían entregar al ladrón al amo del lugar para que le castigase, pero Vulmar oyó el arrepentimiento del joven y en lugar de castigarlo, mandó buscar comida en la cocina para él. Y además, mandó que al caballo le dieran una ración extra de avena por su fidelidad.

Vulmar murió el 20 de julio de 697. En 974 sus reliquias se trasladaron a Gante.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 20 de julio además se celebra a  
San Elías, Padre del Carmelo. 
Santa Librada, virgen y mártir.

viernes, 1 de julio de 2016

Abad, taumaturgo y vencedor de los enemigos.

San Lunaire (o Lèonor) de Bretaña, abad. 1 de julio, 2 de septiembre (todos los Santos Obispos de Rennes) y 30 de julio, la liberación de Trélévern).


San Lunaire. Trélévern.
Según su incierta leyenda, fue hijo del rey Hoël I de Bretaña y de Santa Pompeia (26 de julio), y por tanto, hermano del legendario San Tugdual de Bretaña (30 de noviembre) y Santa Sève (23 de julio). Lunaire nació cuando sus padres se hallaban en Gales, y allí pasó su infancia. Junto a Tugdual, y con solo cinco años, sus padres lo dieron como discípulo a San Iltut (6 de noviembre) y de San Dubricio (14 de noviembre). Era tan despierto, que el primer día de clase aprendió el alfabeto, el segundo día fue capaz de escribir cualquier palabra y al tercer día era un consumado caligrafista.

Cuando tenía quince años fue ordenado presbítero, y aún obispo, según algunas versiones. Cuando la Gran Bretaña cayó bajo el dominio de los sajones, cruzó al continente junto a 72 monjes y se fue al norte de su tierra natal. En un sitio solitario, restauraron una capilla en ruinas, y evangelizaron la región, aún sumida parcialmente en el paganismo. Al cabo del tiempo comenzaron a construir un monasterio. Como era tarea ardua apartar los árboles cortados, Dios le ayudó haciendo salir del bosque doce ciervos que les ayudaban en esta tarea. Es un bonito símbolo de los doce seguidores, apóstoles, que colaboran en la extensión del reino, al que hay que unir el símbolo, también evangélico de los 72 discípulos. El origen puede estar en la similitud de las palabras francesas "cerf" (venado) y "serf" (sirviente). Una vez terminada la nueva iglesia, faltaba labrar el altar de piedra, pero aparecieron dos palomas blancas que con sus patitas sostenían un bello altar labrado en piedra y que habían sacado del fondo del mar. Ciertamente, el altar de la iglesia monástica, de entre los siglos XII-XIII, es de un tipo de roca oceánica y de alta salinidad. Otro portento ocurrió cuando labraron la tierra hallaron que no tenían grano para sembrar, y en ese momento un petirrojo depositó ante el santo un grano de trigo de oro. Confiando en la Providencia, Lunaire lo sembró y al otro día tenía un campo de trigo listo para cosechar.

La leyenda cuenta que cuando subió al trono de Bretaña su hermano, Hoel II, un noble llamado Conao asesinó al rey y tomó por la fuerza a su viuda como esposa. El hijo de Hoelse refugió con Lunaire, temiendo por su vida. Conan fue a por él, queriendo borrar cualquier descendencia del legítimo rey. Llegó al monasterio e intentó llevarse al joven, pero Lunaire se interpuso, a lo que Conao respondió pegándole con su látigo en el rostro. El santo entonces obró el milagro de paralizar al malvado sobre su caballo y hacer que la tierra se abriera y se los tragara hasta el cuello, rompiéndose todos los huesos el usurpador. Al arrepentirse, el santo le dejó libre, y al poco tiempo murió lleno de dolores por las fracturas. Sin embargo, esto es difícil de casar con la historia: Bretaña como tal no sería reino sino hasta dos siglos más tarde. Otra leyenda local, le hace obispo de Rennes, sucediendo a San Plácido de Rennes (8 de marzo y 2 de septiembre, todos los Santos Obispos de Rennes) como noveno obispo de esta sede, pero igualmente no hay dato alguno que corrobore esta leyenda, aunque igualmente en el martirologio de Rennes del siglo XV aparece como santo propio.

Murió Lunaire sobre 650 y fue sepultado en la iglesia del monasterio donde su culto permaneció durante siglos. Unas reliquias (la cabeza y dos huesos) se trasladaron a la abadía de San Maglorio de París en 966, y de allí fueron trasladadas, en 1185, a Beaumont-sur-Oise, a una bella capilla gótica dedicada a su memoria, que estaba adosada al castillo de la localidad. En un momento indeterminado, estas reliquias volvieron a Bretaña, pero desaparecieron en la Revolución Francesa.

Estandarte conmemorativo
del 30 de julio de 1944.
Trélévern.
Algunas ciudades francesas le tienen por santo patrón, especialmente Trélévern, ciudad que le guarda una memoria especial luego que en la II Guerra Mundial el santo les librara de la muerte segura: el 28 de julio de 1944 dos soldados alemanes fueron apaleados en un bar de Trélévern. Cinco hombres y la secretaria del ayuntamiento fueron apresados, a pesar de ser inocentes, por estar en el sitio. Fueron interrogados y la secretaria se negó a dar los nombres de los habitantes del pueblo que integraban la resistencia. Los alemanes decidieron fusilarles a todos el 30 de julio siguiente. El sacerdote de la población se ofreció para intercambiarse con la mujer, que tenía hijos, pero no fue aceptado por los alemanes. Estos, además, ese mismo día, incendian la ciudad. El cura y los ciudadanos comienzan a implorar la intercesión de su santos patronos, San Lunaire y Santa Ana (26 de julio). El 30 de julio, rusos y franceses toman el puesto de mando alemán de Penvénan, y los prisioneros huyen. Los estadounidenses entran en Trélévern, haciendo escapar a los alemanes, con gran júbilo del pueblo, que se vio libre del fusilamiento que les esperaba a algunos de sus habitantes.

 
Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 1 de julio además se celebra a  
La Preciosísima Sangre de Cristo.
San Simeón "el Salo", loco por Cristo.
San Cybar, abad. 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...