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viernes, 4 de junio de 2021

De una de las leyendas más estrafalarias del santoral.

San Petroc de Cornwall, ermitaño. 4 de junio y 4 de septiembre.

Nos dice su leyenda que era un príncipe de Gales, y que al llegar su turno de heredar la corona, abandonó el mundo para, junto con 60 nobles, ser monjes. Para ello se pusieron en camino a Irlanda. Desembarcaron en Boca de Hail, donde se dice había un eremita llamado Sansón, que les recomendó fueran a ver al obispo Wethenoc. Probablemente la leyenda confunde las cosas, pues aunque no hay rastros de eremitas en la zona, sí que hubo en ese lugar una capilla dedicada a San Samson de Dol (28 de julio). Como fuere, Petroc y sus acompañantes fueron a ver al obispo, quien les dejó una ermita y unas tierras en Padstow. Allí fundarían monasterio, permaneciendo como cenobitas.

Si hasta aquí la leyenda es aceptable, al mismo tiempo introduce detalles estrafalarios, como que el santo visitó Roma, Jerusalén y la India, siempre montado sobre un lobo. En la India habría sido eremita en una isla solitaria, donde un pez se dejaría arrancar un pedazo cada día para alimentarle. Al estilo de San Corentin (12 de diciembre) o San Gulstan (27 de noviembre). Estando en la India, un ángel le avisó que debía volver a Irlanda, para librar a Cornwall de un monstruo terrible que asolaba la región. Apenas lo exorcizó el santo, el dragón o serpiente, reventó.

Una vez vuelto al monasterio, vio que este había decaído en su fervor mientras él estaba ausente. Así que seleccionó a doce que perseveraban en el seguimiento de Cristo y con ellos se adentró en Little Petheric, estableciéndose como ermitaños. La leyenda sigue recreándose al decirnos que su ermita no era sino una enorme colmena en la cual se metía, haciéndole sitio las abejas, que nunca le picaron. También nos dice que en una ocasión un ciervo halló refugio junto a él, mientras era perseguido por Constantino, el monarca local. Este, al ver el milagro, se convirtió junto con toda su familia y su reino.

Petroc, el real, murió sobre 594. Su sepulcro se venera aún en Padstow, pero en Bodmin dicen que ellos lo tienen. Ciertamente, ambos sitios fueron famosos en portentos que los peregrinos arrancaban al santo eremita. Es probable que haya reliquias suyas en ambos sitios. 

Se le invoca contra los naufragios. Además, es abogado de los fabricantes de guantes y en general del oficio de la marroquinería.

Fuente:
-https://heiligen-3s.nl

A 4 de junio además se celebra a

sábado, 24 de marzo de 2018

Esposa del Esposo.

Santa Catalina de Suecia, religiosa. 24 de marzo.

Fue hija de Ulf de Guthmarson y de Santa Brígida (23 de julio y 7 de octubre, Traslación de las reliquias), y nació sobre 1330. Muy niña fue entregada por sus padres a las monjas cistercienses para que la educaran. A los siete años tuvo su primera visión, en la que vio a Cristo disgustado con ella por no cumplir sus tareas por estar jugando. Desde ese día jamás volvió a dejar de cumplir con sus obligaciones. A los 16 años fue prometida a Edgar, un príncipe sueco, aunque ella había prometido virginidad perpetua a Dios. Catalina advirtió a sus padres de su voto, pero aún así hubo de casarse. Se dice que vivió en un matrimonio blanco, o sea, sin relaciones sexuales, pues convenció a su marido de vivir en continencia. Tuvo la santa mucho que sufrir a algunos de sus cuñados, quienes intentaban ponerle tropiezos para que su virtud decayera, o luciera galas, pero ella, confiada en Cristo, se mantuvo firme en sus convicciones.

Cuando su padre murió, en 1344, Santa Brígida se dedicó con más atención al monasterio fundado por ella en Vastedna. En 1439, en medio de una intensa vida de piedad, emprendió un viaje piadoso a Roma, en el cual Catalina le acompañó. Veneraron muchas reliquias y santos lugares, ayudaron a muchos enfermos y moribundos que hallaron en su camino y aprendieron mucho de las monjas con las que se hospedaban. En Roma se establecieron en una casa, hoy iglesia, junto al Tíber. Estando en Roma murió Edgar, dejando a Catalina viuda con 18 años. En Roma algunos parientes quisieron buscarle marido, siendo noble y hermosa. Sin embargo, Catalina alentada por su madre, rechazaba todo pretendiente. Uno de ellos pretendió secuestrarla, tendiéndole una emboscada una mañana cuando Catalina iba a la iglesia, pero en el momento en que iban a raptarla, un ciervo del que nadie supo de donde salió, defendió a la santa. Aquel acoso la sumió en una profunda tristeza y en un fuerte deseo de volver a Suecia. Enfermó gravemente de melancolía, y supo su madre por revelación que aquella tristeza era tentación del maligno. Ambas entonces redoblaron sus oraciones y penitencias, quedando sana y consolada al poco tiempo.

Oración, trabajo, lectura y caridad era el día a día de Catalina y su madre. Sus conversaciones eran todas sobre temas espirituales. Catalina acompañó a Brígida en su peregrinación a Tierra Santa, un viaje que les fue durísimo. Allí Brígida enfermó y supo que debía volver a Roma, donde entraría en el cielo. Así, el 23 de julio de 1373 Brígida falleció. Catalina y algunos de sus amigos trasladaron sus reliquias el 7 de octubre del mismo año a Vastedna. Catalina, solo entonces, tomó el hábito "brigidino" en la Orden del Santísimo Salvador, fundada por su madre. Su ejemplo y cercanía a Brígida la hicieron muy amada por las demás monjas, que la hicieron abadesa. Solo abandonó el monasterio para volver a Roma a solicitar del papa Urbano VI la canonización de Santa Brígida. El papa la concedió gustoso, pero los problemas político-religiosos del Cisma de Avignon impidieron la celebración. Catalina regresó a Suecia, sabiendo que pronto se iría al cielo.

Madre e hija
en peregrinación.
En febrero de 1381 Catalina enfermó gravemente. Se confesaba frecuentemente y aunque no podía comulgar, constantemente tenía el Sacramento en su celda. Haciendo actos de fe, esperanza y caridad falleció el 24 de marzo del mismo año.

El papa Inocencio VIII la canonizó en 1484, permitiendo fuera llamada segunda fundadora de la Orden.



Fuente:
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 3. Editorial Edibesa, 2001.

 
A 24 de marzo además se celebra a






lunes, 4 de septiembre de 2017

Santa Ida de Herzfeld, viuda.

Santa Ida de Herzfeld, viuda. 4 de septiembre y 26 de noviembre (traslación de las reliquias). 

Vivió Ida entre los siglos VIII y IX. Era prima de San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) y hermana de San Adelhard de Corbie (2 de enero), San Wala de Corbie (31 de agosto) y las Beatas Teodrada (7 de junio) y Gondrada (2 de enero). Fue mujer del duque Egbert de Sajonia, a pesar de las luchas internas entre francos y sajones, por lo que se piensa que su matrimonio puede haber servido de reconciliación al menos pasajera entre ambas naciones. Tuvieron varios hijos, pero solo constan con certeza Santa Eduviges de Herford (4 de septiembre) y San Warin (20 de septiembre). Ida contribuyó mucho a que el cristianismo terminara de afianzar en Sajonia, y su gran obra fundacional fue un santuario dedicado a la Santísima Virgen, desde el que se irradió la fe, gracias a santos misioneros y obispos. 

Enviudó joven y al ser sus hijos mayores de edad, construyó un monasterio en el que llevó vida de penitencia, oración y caridad, siguiendo la Regla de San Benito. Una leyenda cuenta que un día una cierva se refugió a sus pies, huyendo de un cazador. Ida falleció en 825. Sus reliquias aún muy veneradas están en Herzfeld. En 980 se pusieron al culto público, lo cual equivale a lo que hoy es una canonización. Se le venera como patrona de las mujeres embarazadas. 

Suele confundírsele con Santa Ida de Toggenburg (3 de noviembre) pues la iconografía de ambas coincide en muchas cosas: corona, vestiduras nobles o hábito monacal. Para diferenciarlas es importante ver que nuestra Ida de Herzfeld a veces porta una maqueta de iglesia, y un báculo; mientras que la de Toggenburg es acompañada por un cuervo. En cuanto al ciervo, la señal para diferenciar una de otra, es que el ciervo de Ida de Toggenburg lleva llamas en las astas, y de nuestra santa no.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 4 de septiembre además se celebra a
Santa Hermione de Éfeso, virgen y mártir.
Santa Iris de Gerápolis, virgen.

jueves, 9 de febrero de 2017

San Teilo, de ciervos y caballos.

San Teilo (Theleau) de Llandaff, obispo. 9 de febrero y 25 de noviembre.

SanTeilo. Abadía de Daoulas.
Nació a inicios del siglo VI, fue oriundo de Gales, y sus padres se llamaron Ensic y Gwen. Desde niño se educó para el servicio a Dios. Junto a San Samson de Dol (28 de julio) y San David de Gales (1 de marzo), fue discípulo de San Dyffrig de Landaff (14 de noviembre), o de San Paulino de Withland (23 de noviembre), según quien cuente la historia. 

Sobre Teilo casi todo lo que nos llega está mezclado con la leyenda y los milagros. Una leyenda nos dice que cuando los pictos invadieron Gales, para hacer caer en pecado a los monjes de un monasterio, aquellos metieron a escondidas a unas jóvenes para que los sedujeran. Pero he aquí que las muchachas, así como toda la familia real picta, cayeron presas de la locura y los ataques de miedos. Y no sanaron hasta aceptaron a Cristo y fueron bautizados. Otra leyenda dice que estando leyendo la Escritura junto a San Aidan de Ferns (31 de enero), un monje vino a decirles que no tenían leña para terminar la comida. Ambos santos no interrumpieron la lectura, confiando en la providencia, y al terminar salieron del bosque y hallaron dos ciervos con sendas cargas de leña que dejaron caer a las puertas del monasterio, sucediendo que el fuego no se apagó en todo ese tiempo. Sin embargo, portento aparte, es poco probable que ambos santos se hayan conocido, por el espacio de tiempo que ocurrió entre ellos. 

Lo mismo ocurre con una supuesta peregrinación que habría hecho con San David de Gales y San Padarn (15 de abril) a Jerusalén, pero realmente entre la muerte de Teilo y Padarn hubo 60 años de diferencia. Además, dicha peregrinación abunda en detalles extraños y que según de que santo se cuente, el protagonista es el más humilde. Esta "historia" dice que, llegando los tres de noche a Jerusalén, hallaron la Basílica del Sepulcro cerrada, pero las puertas se abrieron por si solas para ellos, por lo que los tres pudieron dormir en el suelo de la iglesia. Al otro día los jerosolimitanos los hallaron dentro y como solo podían haber entrado por milagro, los aclamaron obipos a los tres. Querían hacer tres sedes de plata, pero he aquí que se acabó el material y la tercera hubo de ser de madera. Esta última la eligió Teilo (si leemos la vida de David, será él quien la elija) por humildad, sin saber que estaba hecha con la misma madera de la que había sido hecha la Cruz de Cristo casi 500 años atrás. Además, los jerosolimitanos regalaron a David y a Padarn sus báculos, pero a Teilo le entregaron una campana milagrosa que por sí sola indicaba la hora, anunciaba cuando el santo estaba en presencia de un pecador y cuando sanaba algún enfermo por milagro de Teilo. En fin, una leyenda sin pies ni cabeza. Cuando volvieron a su tierra, hallaron que su antiguo preceptor, Dyffrig, había fallecido, y Teilo fue elegido obispo de Landaff.

Reliquias en Locronan, Francia.
En 540 Gales fue asolado por la peste, muriendo personas y animales masivamente. Teilo y muchos de sus fieles se fueron a Dol, junto a su amigo Samson, ya obispo, al que nuestro santo ayudó en la evangelización de la región. Allí el señor de Châteaugall le ofreció toda la tierra que quisiera para hacer un monasterio, según la cantidad de vueltas que pudiera dar en una noche alrededor de un árbol; entonces apareció un ciervo que el santo usó como cabalgadura para hacerlo más rápido. Y podría haber sido más terreno si la hermana del señor, Genoveva, temerosa de pensar que podría ella perder tierras, no hubiera hecho que un gallo cantara a las 2 de la madrugada, y el santo pensase que era ya el amanecer, deteniéndose. Una historia muy parecida se lee de San Edern de Bretaña (26 de agosto).

En Dol estuvo siete años hasta que la plaga acabó, luego de ayudar a Samson a poner paz entre el rey Childeberto, el noble Conomor y el hijo de este, San Judwal (21 de octubre). Luego de esto, las noticias varían sobre su muerte. Unos dicen falleció sobre 560, en Landeleau, otros en Llandeilo Fwar y otros en su sede de Landaff, de hecho los tres lugares veneran sepulcros y reliquias del santo obispo. Es abogado contra los males de los caballos, y antaño el 24 de junio en Ploudaniel, Bretaña, era tradición bendecir caballos junto a su reliquia, luego de dar tres vueltas a una iglesia dedicada a su memoria. En Escocia tiene una iglesia del siglo VI dedicada a su memoria y a la de San Dyfan (26 de mayo).


Fuentes:
-“Welsh Classical Dictionary”. PETER BARTRUM . National Library of Wales, 1993.
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-http://www.infobretagne.com


A 9 de febrero además se celebra a


domingo, 20 de noviembre de 2016

Colaborador y redentor.

San Félix de Valois, religioso, cofundador de los Trinitarios. 20 de noviembre.

Sobre este oscuro santo se han tejido leyendas, la mayoría tardías y para rellenar lo que se desconocía: orígenes, infancia, juventud, etc. Su "vita" la podemos dividir en dos:

Leyenda:
Nació Félix el 19 de abril de 1127, en la ilustre y real casa francesa de los Valois y, claro, desde niño fue extremadamente piadoso, amigo de devociones y penitencias, a la par que de la caridad. No tenía nada suyo, sino que todo daba a los niños más pobres: comidas, ropas, monedas, regalos, etc. Incluso se privaba de los mejores manjares para guardarlos en servilletas que luego pasaba a los pobres. Aún niño pidió a su padre el perdón de un condenado a muerte por homicidio, profetizando que se convertiría y sería un religioso ejemplar. Y así fue. Cuando llegó a la juventud, ya su corazón ardía por la soledad, la oración y la penitencia, a pesar de que su destino era reinar en Francia ya que sobre él solo había mujeres en su familia, a las que se les impedía reinar por si mismas. Así que, resuelto a seguir su vocación, pidió y obtuvo ser ordenado sacerdote, bloqueando toda opción de reinar. Así, libre, decidió alejarse del mundo y entró a la recién fundada Orden del Císter, tomando el nombre de Hugo y siendo discípulo de San Bernardo (20 de agosto). Pero aún la austeridad cisterciense y su silencio era poco para él, por lo que decide retirarse a un bosque en Cerfroid, donde comienza una vida verdaderamente penitente y orante.

En este desierto de Cerfroid ocurrió el encuentro que cambiaría su vida totalmente: a su encuentro fue el joven San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias), el cual había sido ordenado de presbítero. Ya había tenido el santo presbítero la visión sobre su misión de fundar una Orden destinada a la redención de los cautivos cristianos. Juan de Mata refirió la visión al santo eremita y en ese momento (dice la leyenda), ambos vieron aparecer ante ellos a un hermoso ciervo entre cuyas astas resplandecía una cruz azul y roja, exactamente como la vista por el Juan de Mata en su visión. Visto esto, Félix se rindió a la evidencia de que la obra proyectada por Juan era de Dios y pesar de tener casi 60 años, se puso bajo el mando del joven presbítero. Y ambos se fueron a Roma a pedir la aprobación al Santo Padre. El papa Inocencio III, teniendo recomendaciones de algunos prelados, vio aquella obra como inspirada por Dios y luego de varias audiencias, aprobó su Regla, estableciéndola como Orden de la Santísima Trinidad, para la Redencion de Cautivos.

Regresaron a Francia y allí mismo en Cerfroid fundaron el primer convento trinitario. Allí, años después, recibió San Félix una gracia de Nuestra Señora: una noche antes que los frailes llegaran al coro a maitines, se le apareció la Virgen a Félix, llevando el mismo hábito que los Hermanos, rodeada de ángeles que alababan a Dios. Supo por esta revelación que poco tiempo le quedaba de vida y convocando a los religiosos, les alentó a vivir en caridad entre ellos y con los pobres cautivos. Y así, lleno de Dios, murió el 4 de noviembre de 1212, con 85 años de edad.

Félix y la primera
comunidad trinitaria.
Historia.
Ciertamente la historia demuestra que a Félix fue Ministro de la casa de Marsella, la más importante de la Orden, en 1203, mientras Juan establece y funda más casas. Luego nos consta su muerte el 4 de noviembre de 1212 siendo Ministro del convento trinitario de Cerfroid, como dije antes. La tradición le hace a Félix ser fundador junto a San Juan de Mata de la Orden Trinitaria, pero la Bula papal "Operante Divine Dispositionis" dice claramente: "hace algún tiempo viniste a nuestra presencia y pusiste interés en manifestarnos humildemente tu proyecto", refiriéndose en exclusiva a Juan, y no a ningún otro fundador. Y la misma idea se lee en el epitafio de la tumba de Juan: solo él es el fundador. Sin embargo en una carta dirigida al rey de Marruecos en 1119, el mismo papa dice: "unos hombres, entre los que se encuentran los redentores portadores de la carta divinamente inspirados, han fundado hace poco una Regla y una Orden", con lo que parece aludir a un grupo o al menos un dúo de fundadores.

Pero más importante parece la primera redacción propiamente trinitaria sobre la fundación de la Orden, que data sobre 1250, donde se dice que tres personas escribieron la Regla: Juan de Mata, el obispo de París y el abad de la colegiata de San Víctor. Nada habla de San Félix. Igualmente menciona a cuatro eremitas a los que Juan halla, narra su intención fundacional y ellos se ponen a su servicio para formar parte de ella, pero no hay nombres. Ya en el siglo XIII, en una "Secuencia" acerca de los orígenes de la Orden Trinitaria, aparece que “dos ermitaños fueron a Roma a solicitar al papa Inocencio III la aprobación de la nueva obra apostólica en la Iglesia. No se dicen nombres, pero la tradición unánime ve en ellos a Juan y Félix.

La primera referencia explícita de San Félix como cofundador aparece en el siglo XV, en un documento redactado por Robert Gaguin, Ministro General de la Orden, en el que dice que la Orden fue fundada por Juan de Mata y Félix el anacoreta. Y esto sentará las bases para la historia y la leyenda posteriores, pues en adelante nadie pondrá en duda que San Félix es cofundador de la Orden Trinitaria. Los Trinitarios descalzos además, asumen como a su "tercer padre fundador" a San Juan Bautista de la Concepción (13 de febrero). En 1969 el Capítulo General definió que el único fundador era San Juan de Mata, y así lo recogen las Constituciones actuales. Sin embargo, la liturgia propia de la Orden llama "cofundador", en su acepción de "colaborador" a San Félix de Valois.

San Félix fue canonizado (por aprobación de culto) a la vez que San Juan de Mata, el 21 de octubre de 1666, bastante tardíamente. En 1679 su memoria litúrgica la trasladó Inocencio IX al 20 del mismo mes, extendiendo su memoria a toda la Iglesia. En 1969 fue suprimida su memoria del Calendario Universal.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año: Noviembre". JEAN CROISSET. Barcelona, 1863.
-http://meditacionestrinitarias.blogspot.com/2014/11/san-felix-de-valois-fundador-cofundador.html


A 20 de noviembre además se celebra a  
San Maxence de Senlis, virgen y mártir. 
San Agapio de Gaza, mártir.

viernes, 1 de julio de 2016

Abad, taumaturgo y vencedor de los enemigos.

San Lunaire (o Lèonor) de Bretaña, abad. 1 de julio, 2 de septiembre (todos los Santos Obispos de Rennes) y 30 de julio, la liberación de Trélévern).


San Lunaire. Trélévern.
Según su incierta leyenda, fue hijo del rey Hoël I de Bretaña y de Santa Pompeia (26 de julio), y por tanto, hermano del legendario San Tugdual de Bretaña (30 de noviembre) y Santa Sève (23 de julio). Lunaire nació cuando sus padres se hallaban en Gales, y allí pasó su infancia. Junto a Tugdual, y con solo cinco años, sus padres lo dieron como discípulo a San Iltut (6 de noviembre) y de San Dubricio (14 de noviembre). Era tan despierto, que el primer día de clase aprendió el alfabeto, el segundo día fue capaz de escribir cualquier palabra y al tercer día era un consumado caligrafista.

Cuando tenía quince años fue ordenado presbítero, y aún obispo, según algunas versiones. Cuando la Gran Bretaña cayó bajo el dominio de los sajones, cruzó al continente junto a 72 monjes y se fue al norte de su tierra natal. En un sitio solitario, restauraron una capilla en ruinas, y evangelizaron la región, aún sumida parcialmente en el paganismo. Al cabo del tiempo comenzaron a construir un monasterio. Como era tarea ardua apartar los árboles cortados, Dios le ayudó haciendo salir del bosque doce ciervos que les ayudaban en esta tarea. Es un bonito símbolo de los doce seguidores, apóstoles, que colaboran en la extensión del reino, al que hay que unir el símbolo, también evangélico de los 72 discípulos. El origen puede estar en la similitud de las palabras francesas "cerf" (venado) y "serf" (sirviente). Una vez terminada la nueva iglesia, faltaba labrar el altar de piedra, pero aparecieron dos palomas blancas que con sus patitas sostenían un bello altar labrado en piedra y que habían sacado del fondo del mar. Ciertamente, el altar de la iglesia monástica, de entre los siglos XII-XIII, es de un tipo de roca oceánica y de alta salinidad. Otro portento ocurrió cuando labraron la tierra hallaron que no tenían grano para sembrar, y en ese momento un petirrojo depositó ante el santo un grano de trigo de oro. Confiando en la Providencia, Lunaire lo sembró y al otro día tenía un campo de trigo listo para cosechar.

La leyenda cuenta que cuando subió al trono de Bretaña su hermano, Hoel II, un noble llamado Conao asesinó al rey y tomó por la fuerza a su viuda como esposa. El hijo de Hoelse refugió con Lunaire, temiendo por su vida. Conan fue a por él, queriendo borrar cualquier descendencia del legítimo rey. Llegó al monasterio e intentó llevarse al joven, pero Lunaire se interpuso, a lo que Conao respondió pegándole con su látigo en el rostro. El santo entonces obró el milagro de paralizar al malvado sobre su caballo y hacer que la tierra se abriera y se los tragara hasta el cuello, rompiéndose todos los huesos el usurpador. Al arrepentirse, el santo le dejó libre, y al poco tiempo murió lleno de dolores por las fracturas. Sin embargo, esto es difícil de casar con la historia: Bretaña como tal no sería reino sino hasta dos siglos más tarde. Otra leyenda local, le hace obispo de Rennes, sucediendo a San Plácido de Rennes (8 de marzo y 2 de septiembre, todos los Santos Obispos de Rennes) como noveno obispo de esta sede, pero igualmente no hay dato alguno que corrobore esta leyenda, aunque igualmente en el martirologio de Rennes del siglo XV aparece como santo propio.

Murió Lunaire sobre 650 y fue sepultado en la iglesia del monasterio donde su culto permaneció durante siglos. Unas reliquias (la cabeza y dos huesos) se trasladaron a la abadía de San Maglorio de París en 966, y de allí fueron trasladadas, en 1185, a Beaumont-sur-Oise, a una bella capilla gótica dedicada a su memoria, que estaba adosada al castillo de la localidad. En un momento indeterminado, estas reliquias volvieron a Bretaña, pero desaparecieron en la Revolución Francesa.

Estandarte conmemorativo
del 30 de julio de 1944.
Trélévern.
Algunas ciudades francesas le tienen por santo patrón, especialmente Trélévern, ciudad que le guarda una memoria especial luego que en la II Guerra Mundial el santo les librara de la muerte segura: el 28 de julio de 1944 dos soldados alemanes fueron apaleados en un bar de Trélévern. Cinco hombres y la secretaria del ayuntamiento fueron apresados, a pesar de ser inocentes, por estar en el sitio. Fueron interrogados y la secretaria se negó a dar los nombres de los habitantes del pueblo que integraban la resistencia. Los alemanes decidieron fusilarles a todos el 30 de julio siguiente. El sacerdote de la población se ofreció para intercambiarse con la mujer, que tenía hijos, pero no fue aceptado por los alemanes. Estos, además, ese mismo día, incendian la ciudad. El cura y los ciudadanos comienzan a implorar la intercesión de su santos patronos, San Lunaire y Santa Ana (26 de julio). El 30 de julio, rusos y franceses toman el puesto de mando alemán de Penvénan, y los prisioneros huyen. Los estadounidenses entran en Trélévern, haciendo escapar a los alemanes, con gran júbilo del pueblo, que se vio libre del fusilamiento que les esperaba a algunos de sus habitantes.

 
Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 1 de julio además se celebra a  
La Preciosísima Sangre de Cristo.
San Simeón "el Salo", loco por Cristo.
San Cybar, abad. 

domingo, 12 de junio de 2016

San Onofre el penitente.

San Onofre, anacoreta. 12 de junio.
"Querido hermano Pafnucio, el Señor mi Dios no te abandonará, que Él te bendiga y te confirme en su amor, e ilumine tus ojos para que veas su bondad. Que Él te libre de todas las trampas y asaltos del diablo, y termine en ti el buen trabajo que has comenzado. Que sus ángeles te guarden en el terrible día del Señor". 

Fueron estas las últimas palabras del eremita Onofre a Pafnucio. Pero, ¿quiénes son estos dos personajes?

Leyenda Oriental.
Según cuenta la leyenda, era Pafnucio abad de un monasterio del desierto cuando un día que se retiró al yermo. Luego de varios días de penitencia vio a lo lejos una extraña bestia de dos patas, cubierta de pelos y ceñida con hojas de palma. Al ver que se le acercaba, Pafnucio huyó despavorido a un monte, pero el ser le siguió y al llegar a los pies de la colina habló, porque hombre era: "Santo varón, desciende; que hombre mortal soy y vivo en este desierto". Asombrado bajó Pafnucio de su altura y sentándose junto a él le preguntó quién era. Y el santo viejo, que hacía años no veía a mortal alguno, soltó la lengua:

"Me llamo Onofre y hace sesenta años que vivo en esta soledad, en la que no he visto otra persona aparte de ti. Siendo joven y monje en Tebas oí hablar de la vida que hicieron los profetas Elías y Juan el Bautista en el desierto, entendí que era más perfecto vivir en soledad y apartado de los hombres pendiente de sola la providencia de Dios, que no en comunidad, donde hay tantas ayudas y socorros. Me determiné a seguir lo más perfecto, y tomando algunos pocos panes para cuatro días, salí del monasterio y entré en el desierto. No sabía adonde encaminarme, pero en la noche una luz, que era mi ángel, iba delante de mi guiándome. Animado por aquella compañía caminé por aquella soledad unas siete millas, hasta que llegué a una cueva, de donde salió un venerable viejo que al verme dijo: 'Tú eres, Onofre, mi huésped e imitador: entra, hijo, y persevera en lo que has comenzado, que Dios te ayudará'. Estuve en compañía del viejo algunos días y cuando le pareció que yo estaba bien instruido me llevó más adentro del desierto, a cuatro días de camino, donde hallando una palma cerca de una pobre choza, me dijo que aquel era el lugar que Dios me tenía reservado, y allí hice morada. Una vez al año me visitaba el santo viejo hasta que murió y le enterré junto a su ermita".

Le preguntó Pafnucio a Onofre si en el principio de aquella vida tan austera había padecido mucho por vivir tan austeramente. "Mucho padecí" – respondió Onofre – "sobre todo por el hambre y la sed. Pero contento con mi perseverancia, Dios se apiadó y al cabo de unos años envió su ángel, que diariamente me traía alimento y agua. También dirigió Dios su providencia hacia la palmera a cuyos pies moraba: todos los años me obsequiaba con doce racimos de dátiles, los cuales con algunas yerbas me parecían manjar del cielo".

"Sígueme"
De pronto dijo Onofre: "Sígueme", y se adentraron en el desierto, hacia el sitio de retiro de Onofre. Llegados allí, bajo la palmera había un pan recién horneado y un cántaro con agua limpísima. Ambos dieron gracias a Dios, comieron y se pusieron en oración separados uno del otro a una distancia de un tiro de piedra. A la mañana siguiente Pafnucio halló a Onofre muy pálido y débil, y al asustarse, este le dijo: "No temas, hermano, porque el Señor, que es misericordioso, te ha enviado aquí para que entierres mi cuerpo; pues hoy acabo mi peregrinación, y me voy al lugar de mi descanso. Y si fueres a Egipto, da cuenta a los monjes de lo que te he dicho, y de las grandes misericordias que he recibido de Dios, en cuya bondad confió hará muchas mercedes a los que se encomendaren a él tomándome por intercesor". Pafnucio manifestó querer quedarse allí en su lugar, pero Onofre le reveló que no era esa la voluntad divina, sino que Dios se complacía en que, enterado de las vidas de los santos ermitaños, las diese a conocer a los monjes para su edificación, por lo que debía volver a su monasterio. Aceptó Pafnucio y le pidió: "Bendíceme, padre, y suplica a Nuestro Señor, que como te ha mostrado a mí en la tierra, en carne mortal, me deje verte inmortal en el cielo". Lo bendijo Onofre como leímos al principio, y entregó su espíritu. Se oyeron las voces de los ángeles en el silencio del desierto, Pafnucio hizo una oración y enterró al santo eremita. Y como prueba de la voluntad de Dios, en ese momento se derrumbó la ermita del santo y la palmera que le daba sustento se secó inmediatamente. Fue el 12 de junio de 400.

Leyenda Occidental.
Si bien la leyenda del santo hasta aquí es extravagante, en otros lares y con el tiempo se rellenó los huecos de la infancia y juventud con igualmente otros elementos milagrosos y extravagantes. Onofre habría sido hijo de un rey de Abisinia, cuyos padres no podían tener hijos. Tanto rogó la madre que concibió, pero el diablo malmetió al rey y este creyó que era hijo de un adulterio. "Apenas nazca, tíralo al fuego", le dijo el maligno. Así hizo el rey, pero un ángel sacó al niño del fuego, lo dio a sus padres recomendándoles bautizarle y entregarlo a Dios. Se convirtieron los padres a la fe de Cristo, y llevaron al niño a un monasterio para que fuera educado en la fe. Allí continuaron los portentos, pues una cierva blanca bajaba cada día de los montes para alimentar al niño Onofre ("el que trae lo bueno"). A los tres años de edad se desató una hambruna, pero la Santísima Virgen le daba de comer al mismo tiempo que al Niño Jesús, y así durante años. A los doce años el abad quiso nombrarlo sucesor, pero era muy pequeño, aunque Dios se manifestaba claramente en él. Sabiendo esto Onofre se fue al desierto guiado por el ángel, como ya sabemos, y ocurre lo mismo que narra la leyenda oriental, con algunos añadidos, como la presencia de dos leones que ayudan a Pafnucio a enterrar a Onofre, como leemos también de San Pablo Ermitaño (15 de enero) y San Antonio Abad (17 de enero).

Historia.
La historia de San Onofre tiene orígenes oscuros, pues no hay consenso sobre quién es este "Pafnucio" que cuenta la historia. Según unos es San Pafnucio Abad (9 de febrero), pero la muerte de este consta fue en 370 y la leyenda de Onofre dice que murió en 400, aunque siempre puede ser un error. Otros afirman que es célebre San Pafnucio (12 de septiembre), el que convirtió a Santa Thais (8 de octubre), o el padre de Santa Eufrosina-Esmaragdo (2 de enero y 10 de febrero), que fue monje y eremita, pero en su vida no se lee nada de que haya visitado el desierto. Y otros, finalmente, añaden que es Pafnucio, un discípulo de San Macario el Viejo (19 de enero). Pero en realidad es probable que fuese un desconocido, o su persona sea un añadido para propiciar un diálogo y tener palabras "de primera mano" de Onofre. De hecho, el "Libro de los Padres del Desierto" narra esta historia sin mencionar a Pafnucio alguno.

Culto y patronatos.
El culto al santo se extendió en Oriente con prontitud. En Constantinopla tuvo dos iglesias dedicadas, y de allí pasó a Occidente en épocas de las Cruzadas, cuando su leyenda aparece en Europa junto con dudosas reliquias, como la cabeza que se venera en Munich o los huesos de Brunswick, ciudades de las que es santo patrón. En Roma se le dedicó igualmente un templo. Es abogado de los eremitas, los penitentes y los tejedores (por los largos cabellos), de los peluqueros y se le invoca contra las enfermedades del ganado. En Occidente es habitual encontrar su iconografía con la corona real y el cetro a los pies, como símbolo de abandono del mundo. A veces porta cruz, rosario, piedra para golpearse el pecho, etc., pero es perfectamente reconocible por ir siempre casi desnudo y cubierto con una abundante cabellera blanca.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.


A 12 de junio además se celebra a  
San Odulf de Utrecht, misionero. 
Beata Brígida de Holanda, dominica.
Santa Cunera de Rehen, virgen y mártir.

martes, 3 de noviembre de 2015

Santa Ida, la del tonel.

Santa Ida de Toggenburg, reclusa. 3 de noviembre.

Vivió en el siglo XII, se casó muy joven con el conde de Toggenburg, del que enviudó, volviéndose a casar y enviudando por segunda vez. Luego de esto, decidió hacer vida de reclusa, emparedada en una pequeña celda junto a la pared exterior del monasterio de Fischingen (por eso a veces aparece como Ida de Fischingen), donde se dedicó a la oración y la penitencia, hasta que murió rodeada de veneración por los fieles y fue enterrada en la iglesia del monasterio, lo cual equivale a comenzar a ser venerada, pero sin embargo, no constan ni beatificación ni canonización oficiales. Esto es lo que se sabe realmente, como historia, o sea, casi nada, como una reclusa más.

Lo demás, pertenece a la leyenda que se urdió mucho tiempo después, casi 3 siglos después de su muerte: Al no darle hijos a Enrique, su primer marido (y único según la leyenda), este sospechó que Ida practicaba la brujería y que era adultera. A esto se le suma que apenas cumplido un año de matrimonio, un cuervo le había robado su anillo de bodas, cuando lo tenía en la ventana mientras se arreglaba el cabello. Un cazador lo encontró en el nido del pájaro, lo llevó al castillo y fue acusado de robo y castigado; sospechando el conde, que fuera este hombre el “amante” de Ida, le colgó por los pies y el hombre, en su angustia, “confesó” que ella le había dado el anillo en prenda de amor; de nada le valió, porque el conde le mato de un flechazo en el pecho.

Luego de esto, Enrique lanzó a Ida por la ventana dentro de un tonel, pero ella sobrevivió al caer al barranco, donde se le apareció un ciervo con fuego en las astas, que le guió hasta una cueva, donde haría vida de ermitaña. Enrique, arrepentido, comenzó una vida de penitencia y peregrinaciones. Al cabo de 17 años, estando de caza, persiguió un hermoso ciervo, que se refugió en una cueva. Enrique le siguió, e Ida le salió al paso, mandándole se marchara de allí, que era tierra sagrada. Se reconocieron, lloraron juntos, pues ella ya lo había perdonado. El le pregunta que puede hacer para resarcirle y ella le pide le lleve un rosario, y un sacerdote que le diga misa y le de la comunión. Hecho esto, cada vez que se celebraba la eucaristía, acudían los animales para oírla con devoción. Luego Ida sería llevada por el sacerdote al monasterio de Fischingen, etc., etc., como vimos al inicio.

Por ello se le representa con el ciervo, vestida de monja. A veces dentro de la celda y le acompaña el cuervo con el anillo en el pico. Es patrona contra los animales salvajes, la esterilidad de las mujeres, los dolores de cabeza y los mareos (tal vez por los tumbos que dio dentro del tonel). Suele confundírsele con Santa Ida de Herzfeld (4 de septiembre) pues la iconografía de ambas coincide en muchas cosas: corona, vestiduras nobles o hábito monacal. Para diferenciarlas es importante ver que Ida de Herzfeld a veces porta una maqueta de iglesia, y un báculo; mientras que la nuestra es acompañada por un cuervo. En cuanto al ciervo, la señal para diferenciar una de otra, es que el ciervo nuestra santa lleva llamas en las astas, y el de la Ida de Herzfeld no.


A 3 de noviembre además se celebra a 
Santa Silvia Rufina, eremita.
San Boamir de Le Mans, eremita. 

lunes, 5 de octubre de 2015

San Meinulf, el gran diácono.

San Meinulf (Magenolfus o Majolfus) de Paderborn, archidiácono. 5 de octubre.

La primera “vita” que se conoce fue escrita en 1222, a partir de alguna anterior. Esta sería escrita probablemente cuando el culto del santo tuvo el tamaño proporcionado para necesitar responder a los devotos y curiosos sobre la infancia, vida y milagros de Meinulf. En el siglo XIV su nombre ya está inscrito en todos los calendarios del norte de Europa y lo citan los hagiógrafos. Los Bollandistas reproducen su “vita” aunque con recelo, por considerarla legendaria en gran parte, aunque no ponen en duda su existencia:

Nació Meinulf sobre 795, de la noble familia Buren, de la Alta Sajonia. Su padre murió estando encinta su madre, la cual tuvo que huir de la casa familiar en Fürstenberg por las proposiciones indecorosas de su cuñado, hermano del difunto. La leyenda dice que su madre se dirigió a Stadberg, donde el emperador San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) tenía temporalmente su corte, para pedir su auxilio. Pero llegando a Alt-Bodeken, tuvo que echarse bajo un tilo y allí dar a luz. Al palacio del emperador llegó con el niño, del que Carlomagno quiso ser su padrino, tomándolo bajo su protección. Le educó en la escuela catedralicia de Padeborn, donde se mostró como alumno aventajado en las letras y la piedad, digno ahijado de su valedor. Un día, oyó una lección del obispo sobre las palabras de Cristo “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza", del evangelio de San Mateo. Inmediatamente la gracia de la conversión tocó su corazón y decidió ser hombre de Iglesia. 

Iniciado en la carrera eclesiástica, muy joven fue ordenado diácono y nombrado canónigo de la catedral de Paderborn, de donde luego fue nombrado arcediano. Bajo su mandato se trasladaron las reliquias de San Liborio de Le Mans (23 de julio) a Paderborn y nombrado el mismo patrón de la diócesis. La canonjía asignada tenía numerosos beneficios eclesiásticos, y el título de arcediano era poseedor de numerosas tierras, bosques y algunas granjas con sus siervos. Deseaba el santo hacer alguna obra piadosa a la que destinar sus pingües rentas, para lo cual se decidió a fundar un monasterio de vírgenes que dieran continuo culto a Dios. Recorría un día sus dominios en Bodeken, cuando se perdió y se hizo de noche. De pronto se vio en un claro del bosque, y le llamó la atención un hermoso roble, de cuyas raíces salía un agua límpida como no había visto nunca. En un momento vio salir de la espesura a unos cuantos cervatillos que bebían de aquel manantial, mientras una luz celestial les iluminaba. Este hecho le fue decisivo: este sería el lugar elegido para fundar su cenobio. Otra leyenda dice que buscando el sitio para fundar, llegó a un claro y vio un gran ciervo con una cruz entre las astas que le indicaba con una pata donde debía fundar. 

Construido el monasterio, Meinulf lo entregó a las canonesas de Aix-la-Chapelle, reservándose para si mismo una casita junto al monasterio, para servir a las religiosas. La leyenda cuenta que una noche, una de las religiosas sintió frío y se sentó junto al fuego. En un momento tuvo una debilidad y se quitó el velo para peinarse vanidosamente. En un descuido, el velo se le incendió, quedando solo una franja de tela. Lloraba la monja por temor a ser regañada por la abadesa, y arrepentida pedía socorro a Dios. Oyó su llanto Meinulf, se acercó a ella y soplando sobre las cenizas del velo, lo restauró completamente como si nada hubiera pasado. Allí, junto a las monjas transcurrió su vida de presbítero piadoso, y allí murió, sobre 859, cuidado por sus queridas hijas. El cuerpo fue trasladado a la iglesia del monasterio para oficiar los funerales y al punto de ser enterrado, se sentó en el ataúd, abrió los ojos  y pidió se eligiera libremente a su sucesor como arcediano en la catedral (este añadido tal vez aluda a problemas o manipulaciones para elegir cargos eclesiásticos). Luego cerró los ojos, volvió a acostarse en su féretro, quedando rígido. Fue sepultado en el monasterio y las velas que se pusieron sobre su sepulcro ardían día y noche sin consumirse. Las monjas hacían oración por su alma constantemente, y una noche que la correspondiente se durmió, una vela cayó sobre su hábito y no la quemó para nada, a pesar de mantenerse encendida. 

Pronto florecieron los milagros en torno a su sepultura, entre ellos el de un olor suavísimo que se extendía sobre todos. En 887 estando celebrando misa, la lápida de la tumba estalló en trozos. El obispo pensando que era producto de una helada, mandó poner otra, que igualmente estalló en pedazos. Se apareció Meinulf a un sacerdote para reprender al obispo, por considerar algo natural lo que era un prodigio, y explicó la causa: no debía estar en una sepultura, sino ser venerado pública y notoriamente, con lo cual se elevaron las reliquias y se le dedicó altar, lo que corresponde a una canonización en toda regla. En 1803 las reliquias fueron trasladadas al monasterio de Busdorf, en Paderborn, donde se veneran en una arqueta. Durante mucho tiempo algunas órdenes de canónigos regulares le tuvieron como propio, pero lo cierto es que los canónigos de Padeburn no profesaban regla alguna, incluso los había seglares o diáconos, como nuestro santo, que conservaban todos sus bienes sin ponerlos en común.


Fuente: 
-“Colección de Santos Mártires, confesores, y varones venerables del clero”. Tomo IV. FERNANDO RAMÍREZ DE LUQUE. Madrid, 1805.


A 5 de octubre además se celebra a:

San Palmacio y
comp. mártires.
San Plácido y
comp. mártires
. 
San Mauricio
de Carnoët, abad
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Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...