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sábado, 20 de marzo de 2021

San Eberhard de Berg, abad

San Eberhard de Berg, abad . 20 de marzo y 22 de julio.

Nació en el castillo de Berg, en Turingia, y fue hijo del conde de Hilpoldstein. Sus hermanos fueron el conde Adolfo II de Berg y la Beata Bertha de Biburg (6 de agosto). En 1129 tomó el hábito cisterciense en el monasterio de Morimond. En 1133 sus hermanos le cedieron el castillo familiar para convertirlo en un monasterio del Císter.

Su cuñado, Sizzo III de Käfernburg había fundado tres años antes la fortaleza-monasterio de San Jorge en Altemberg, cerca de Gotha, el cual servía como baluarte defensivo a la familia frente a los turingios y lo entregó a Eberhard para que también lo poblara con monjes del Císter, siendo él mismo su abad. 

Sería un célebre edificio durante siglos, en el cual se forjarían alianzas políticas y comerciales, al mismo tiempo que varias comunidades religiosas lo habitarían. Fue de monjas premonstratenses, y entre ellas brilló la Beata Gertrudis de Altemberg (13 de agosto), hija del Beato Luis IV de Turingia (11 de septiembre) y Santa Isabel de Hungría (17 de noviembre y 2 de mayo, traslación de las reliquias).

Eberhard falleció entre 1145 y 1152 en Asolveroth.



A 20 de marzo además se celebra a

 




martes, 28 de agosto de 2018

De la blanca alma del negro monje.

San Moisés el Etíope, monje mártir. 28 de agosto y 1 de julio.

Acaeció por aquellos primeros tiempos de nuestra sagrada religión, cuando Moisés "el Etíope" pasó de ser bandido a ser como un serafín todo enarbolado de amor por Cristo. De los muchos padres y madres y del monacato primitivo Moisés también conocido como "el negro" pasó ser una de las figuras más grandes e importantes no solo en la Iglesia Copta sino en toda la cristiandad. Os preguntaréis como pasó esto, pues ahora os lo contaré:

De su infancia y temprana juventud no sabe mucho. Se le llamaba "Etíope" por el tono de su piel. Lo antiguos griegos llamaban "ethiop" a aquellos habitantes que moraban de Nubia al sub-Sahara. Moisés era un hombre de alta estatura y gran fuerza. Él era esclavo de un oficial de la ciudad de Alexandria. Se aprovechaba de su fuerza y fue desarrollando una moral tan negra y unos vicios tan oscuros que abarcaban desde el robar, agredir a los más débiles e incluso asesinar. Fue tanta su depravación que su amo lo echó del palacio. Esto solo hizo que Moisés pasara a ser esclavo del oficial a ser esclavo de sus pasiones. Con otros bandidos formó una banda que se dedicaba a aterrorizar a los habitantes y viajeros de aquellos contornos. Por su astucia, fuerza y malicia pasó a ser el líder.

Nos cuenta el obispo San Paladio de Helenópolis (27 de noviembre) que en cierta ocasión había un pastor y su perro que frecuentemente le arruinaban sus planes de maldad, ya que el perro al ladrar avisaba a las gentes. Esto creó en Moisés un odio tan grande que le hizo perder toda razón. Se cuenta que el pastor estaba en otro lado de Nilo y que Moisés al percatase de esto se echó con solo su navaja en la boca al río y nadó hasta el otro lado. Alguien avisó al joven pastor, el cual con su perro se escondió en un agujero por la orilla. Moisés al no encontrarle se enfureció tanto que mató a cuatro de sus mejores carneros, escogió las mejores porciones para sí mismo, y el resto lo vendió y se compró una inmensa cantidad de vino.

Al parecer este evento le hizo huir y terminó en un monasterio. No se sabe con certeza si ya iba con un corazón contrito, pero sí sabemos que la Gracia Divina le comenzó a transformar de ese momento. Nuestro bandido fue llevado al desierto y ahí Dios le sedujo. Tomó por padre espiritual a San Isidoro el presbítero, quien fue uno de los primeros discípulos de San Macario el Grande (15 de enero). San Isidoro le llevó ante este Grande entre los santos, el cual le instruyó en la fe luego y le bautizó. Moisés pensó retornar al mundo, pero Isidoro le recomendó se quedase en el monasterio y Moisés así lo hizo. Al poco tiempo tomó el hábito monástico. Comenzó para Moisés una gran batalla espiritual la cual duró largo tiempo.

Moisés había pedido permiso para retirase en una celda alejada del cenobio. En cierta ocasión estando en esta celda le atacaron cuatro bandidos, pero él no había perdido nada de su fuerza, y sin hacerles daño les derrotó, los ató y se los llevó a los padres, quienes estaban en la iglesia recitando el Salterio. Los padres, como los bandidos, se quedaron asombrados. Moisés preguntó a los padres: "¿Qué quieren que haga con estos hombres, ya que no soy nadie para maltratarles?". Los padres le dijeron que los liberara. Los maleantes al darse cuento que este negro monje era su antiguo líder y que había sido generoso con ellos tuvieron un cambio de corazón y se convirtieron. También ellos tomaron el hábito monástico.

Moisés e Isidoro.
Moisés siguió teniendo muchas batallas no solo dentro de sí, sino también en su comunidad. Dios le purificaba como había purificado a su pueblo Israel en el desierto. Los ataques de los demonios eran constantes no solo durante el día sino también en sus sueños. Llego a tanta su agonía que en algunas ocasiones pensó regresar al mundo. San Isidoro le consolaba y le daba fuerza Con estas palabras: "Ves a occidente esa cantidad de demonios que están al acecho. Pues mira a oriente, y ve la cantidad de ángeles que son inmensamente más en cantidad. Ellos están aquí para asistirnos". También le dijo que fuera a recibir comunión. Esto le dio mayor determinación y desde este momento no lo pudieron derrotar los demonios por fuertes que fueran sus insidias. Cuando Moisés fue ordenado por el terrible obispo San Teófilo de Alejandría (15 de mayo), este le dijo: "Mira ya eres todo blanco". Moisés respondió: "solo soy blanco por fuera. Pero el que lo ve todo sabe que en mi alma soy negro". Para poner a prueba su virtud este mismo obispo pidió a los otros presbíteros que al comenzar la liturgia lo echaran del presbiterio diciéndole "lárgate de aquí etíope", luego uno le siguió para ver su reacción y le escuchó decirse a si mismo: "Han obrado bien contigo". En otro momento los monjes le llamaron para reprender a un monje que había obrado mal. Moisés cogió un costal de arena le hizo un pequeño agujero y comenzó a caminar, diciéndoles: "así como esta arena viene de tras de mí, así igual me persiguen mis pecados. No soy nadie para juzgar a mi hermano", rehusando dar juicio.

Cuenta la "vita" de San Zacarías el Egipcio (24 de marzo) que cuando este entró al monasterio, Moisés vio descender sobre el niño una blanca paloma. En cierta ocasión el santo, acompañado de otros monjes, fue a visitar a San Macario el Grande. Este al verles llegar dijo: "Veo que entre vosotros hay uno que recibirá la corona del martirio". A esto respondió Moisés: "he de ser yo, pues todos los que empuñan la espada, a espada perecen".

Moisés se retiró con una gran cantidad de monjes a Petra. Luego se marcharon hacia el Valle de Natrun en Egipto, al tiempo en que unos bárbaros atacaban la región. Al saber Moisés que el monasterio sería atacado mandó a sus discípulos que huyeran, quedándose con él solo 7 monjes. Los bárbaros saquearon el monasterio, mataron a Moisés y sus compañeros. Un monje que se había ocultado en unas palmeras vio bajar unas coronas de oro que se posaron sobre las cabezas de monjes mártires.

En el año 405, en el mes Copto 24 Paoni, nuestro 1 de julio, se cumplió lo que había dicho San Macario el Grande. Actualmente sus reliquias están el Monasterio de la Madre de Dios de Paromes, en Egipto

La iglesia copta y otras iglesias orientales le alaban en su liturgia con estos hermosos textos:

Reliquias de San Moisés.
Polytikion.
"Has demostrado ser un ciudadano del desierto, un ángel en la carne, y un trabajador maravilloso, oh Moisés, nuestro Padre que portas a Dios. Mediante el ayuno, la vigilia y la oración obtuviste dones celestiales, y resucitas a los enfermos y las almas de aquellos que recurren a ti con fe. Gloria al que te dio fortaleza. Gloria al que te ha coronado. Gloria al que hace sanidades para todos a través de ti".

Kontakion.
"¡Oh, Padre bienaventurado y justo Padre Moisés!, tú disipaste las tinieblas de las pasiones, siendo ricamente iluminado con luz divina; y con tus oraciones vigilantes, marchitaste el orgullo licencioso de la carne y subiste a lo alto de la ciudadela de arriba, donde suplicas continuamente a Cristo Dios para que conceda gran misericordia a nosotros".

Fuentes:
-http://oca.org
www.mystagwgia.gr


Leonel Varela.


A 28 de agosto además se celebra a:



San Elouan de Bretaña, ermitaño.
San Julián de Brioude, soldado mártir.
San Vivien de Saintes, obispo.

sábado, 25 de agosto de 2018

"Nos regocijamos en nuestro Señor Jesucristo".

Santos Eusebio, Ponciano, Vicente y Peregrino, mártires. 25 de agosto y 1 de octubre (traslación de las reliquias de Eusebio).

Las "Actas" que nos han llegado de estos mártires son curiosas, por la forma de su redacción. Evidentemente se trata de un texto litúrgico, pues consta de 9 lecciones, como se acostumbraba hacer en el Oficio de Maitines, hoy simplificado como Oficio de Lecturas. Este Oficio tenía 9 nocturnos con lecturas bíblicas, patrísticas o leyendas de santos. En este caso incluso conservan las conocidas palabras de "En aquel tiempo…" utilizadas aún hoy en la liturgia para introducir la lectura evangélica en la misa. Incluso la última de estas lecciones termina con un "por Cristo Nuestro Señor". Esta es la estructura de todos los Oficios de Maitines que recogían vidas de santos, que eran casi todos. Aquí la novedad es que esta estructura pretende pasar por Actas auténticas del martirio y no por una reconstrucción, cuando evidentemente lo es. Se han datado alrededor del siglo VIII, aunque provienen de un texto más antiguo. Y vamos a la historia:

Primera Lección.
Imperando Commodo este impuso la costumbre de celebrar su natalicio con fastuosos sacrificios a Zeus y a Hércules que, por supuesto, eran en realidad sacrificios al mismo emperador, pues sabido es que Commodo llegó a considerarse a sí mismo hijo de Zeus y semidios. En ese tiempo vivían en el distrito de Lannarius unos cristianos llamados Eusebio, Vicente, Peregrino y Ponciano (o Potenciano), quienes habían dados todas sus riquezas para servir a los pobres. El día del magno sacrificio, estos cuatro santos predicaron públicamente diciendo: "Honren a nuestro Señor Jesucristo; dejen estas deidades diabólicas; crean en el Dios del cielo, el Padre todopoderoso, y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; arrepiéntanse y bautícense en su nombre para el perdón de tus pecados. Porque así no se perderán con el emperador Commodo".

Segunda Lección.
Les oyó predicar el senador Julio, quien les llamó a su casa y luego de hacerles ciertas preguntas sobre Cristo, aceptó la fe cristiana y comenzó a vivir una vida piadosa. Julio dio todas sus riquezas para beneficio de los pobres y se hizo bautizar junto a su familia por el presbítero Rufino. Cuando Commodo supo aquello le mandó llamar y le dijo "¿Es que te has vuelto loco por haber dejado a tu dios, Zeus, y a Hércules y haber ido detrás de tan estúpida locura?" A lo que Julio respondió: "Espera y verás, tú te perderás con esos dioses".

Tercera Lección.
Julio fue entregado al comandante Vitelio, con la orden de confiscar todas sus posesiones y mantenerlas en custodia hasta que Julio sacrificara a Hércules. Pero como ya no había nada que confiscar, Vitelio llevó a Julio a una prisión inmunda durante tres días, mientras preparaba el sacrificio. Al cabo, llevó a Julio ante su presencia y le habló así: "¿Reconoces las leyes de los monarcas que prescriben que abandones tu terquedad y hagas sacrificios a nuestros dioses Hércules y Zeus?" Julio respondió con audacia: "Tú también te perderás con tu rey". Vitelio le dijo: "Ahora que ya has sido condenado, ¿en quién puedes confiar?" "En Jesucristo" – respondió Julio – "Él os condena a ti y a tu príncipe a la destrucción eterna". Cuando Vitelio oyó esto, ordenó que Julio fuera apaleado y luego lanzado a las fieras en anfiteatro. Así se hizo, el santo mártir subió al cielo, y esa misma noche nuestros biografiados, Eusebio, Ponciano, Peregrino y Vicente, tomaron las reliquias y las sepultaron con piedad en las catacumbas de Calepodio, en la Via Aurelia. Su memoria litúrgica es a 19 de agosto.

Cuarta Lección.
Al saber Vitelio que nuestros santos habían recuperado el cadáver del mártir Julio, ordenó su arresto y comparecencia ante él. Cuando los tuvo delante les dijo: "Habéis tomado las posesiones de Julio y, además, es cierto que habéis salvado su cuerpo". Eusebio respondió: "Hicimos eso porque teníamos derecho a hacerlo". Vitelio dijo: "Por supuesto que no tenías derecho a enajenar los bienes de otra persona y a ocultar la propiedad que nadie te había dado. Devuelve las posesiones de Julio, si no, ¡podrías terminar como él!" Eusebio respondió: "Eso es lo que queremos". Vitelio dijo: "Entregad ahora las posesiones de Julio y sacrificad a los dioses". Le replicó Vicente: "Estos no son dioses, son demonios que morirán con vosotros para siempre".


San Ponciano
Quinta Lección.
Entonces Vitelio ordenó que fueran colocados uno frente al otro en el potro. Mientras se les estiraban los miembros y eran azotados, Vitelio les conminaba a sacrificar, pero viendo que los cuatro mártires no le hacían caso, dijo: "No podéis ridiculizar a nuestros dioses y a nuestros príncipes". Entonces ordenó que se acabara la tortura, y dijo: "Sálvaos vosotros mismos, y sacrificad a los dioses". Eusebio le respondió: "Haz lo que quieras y continúa con los tormentos con tranquilidad. Porque si esperas a que nos apartemos del camino marcado por nuestro hermano Julio, estas perdiendo el tiempo". Vitelio dijo a los presentes: "Estos practican la magia, por ello se regocijan siendo torturados". Mas Vicente le respondió: "Solo nos regocijamos en nuestro Señor Jesucristo". Entonces Vitelio ordenó les fueran quemados los costados.

De pronto, uno de los verdugos dijo ver a Cristo (un ángel en otras versiones) confortando a los mártires, y además, clamó: "El verdadero Dios es el Cristo que anuncian". Vitelio acusó a los mártires de haber engañado con magia al joven. Este, llamado Antonio, abandonó el lugar y fue en busca de Rufino, quien le bautizó.

Sexta Lección.
Entonces Vitelio pretendió ser conciliador y dijo a los santos: "¿Por qué cometéis tanta violencia y por qué no dejáis esta locura? Si, después de todo, pagáis tributo a los dioses con sacrificios, al menos viviréis". Vicente le respondió: "Si alguien aquí utiliza la violencia, eres tú, ¿te muestras a ti mismo y nos llamas violentos?". Vitelio dijo: "Porque odian a los dioses y parecen querer la muerte, estáis aquí ante mí. Di: ¿dejarás que más torturas vengan sobre vosotros?" Eusebio le contestó: "Sí, seremos torturados y terminaremos en la gloria de Dios; pero tú serás ejecutado y condenado por tu príncipe, el diablo. Tendrás que pasar la eternidad en el infierno con él". Y Vitelio mandó le cortaran la lengua a Eusebio.

En ese momento volvió Antonio y gritó: "Vitelio, ¿qué haces con esos hombres santos?" Y Eusebio, aún sin lengua, clamaba a Cristo en voz alta: "Gloria a ti, Señor Jesucristo, porque me has juzgado dignamente para ser contado entre tus siervos en tu gloria", al punto que a Vitelio se le llenaba la boca de sangre, que escupía constantemente. Un cristiano llamado Fausto tomó la lengua de Eusebio, la escondió entre los pliegues de su manto y la llevó a los cristianos, que la guardaron como venerada reliquia. Mientras, Vitelio sentenció a Antonio a muerte, siendo decapitado en la Via Aurelia el 22 de agosto.

Séptima lección.
Vitelio hizo encarcelar a Eusebio, Vicente, Peregrino y Ponciano, quienes estaban cubiertos de heridas. En la cárcel cantaban alabanzas día y noche para dar gracias al Señor, siendo admirados por los soldados y por otros cristianos. Al tercer día de cárcel se les apareció el mártir Julio quien les dijo: "Salvad al oficial de la prisión". Sanaron a muchos que allí estaban encerrados y convirtieron a Lúpulo, un sacerdote de los ídolos, quien era ciego.

Octava Lección.
Fue a visitarles el presbítero Rufino, quien entró en la cárcel y preguntó al ciego Lúpulo: "¿Crees de todo corazón?" Y él gritó: "Creo en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios Padre". Y Rufino le bautizó, quedando el ciego sanado. Vio aquello el oficial de la prisión, llamado Simplicio, y sabiendo que Lúpulo, había sido ciego durante al menos cuatro años, se arrojó delante de los pies de los santos, pidiendo ser bautizado también. Y así lo hizo Rufino. Después de su bautismo, Simplicio dijo a los cristianos donde estaba el cuerpo de Antonio, los cristianos excavaron y aunque habían pasado 6 días del martirio, le hallaron intacto, sin mancha de corrupción y aún fresca la sangre. Rufino tomó el cuerpo consigo y lo enterró en una colina, cerca de la catacumba de Calepodio.

Novena Lección.
Vitelio contó todo esto al emperador Commodo, especialmente como había sido testigo de que Eusebio había podido hablar sin lengua. La respuesta de Commodo fue que los ejecutara sin más dilación. Ese mismo día había una sesión judicial y Eusebio, Vicente, Peregrino y Ponciano fueron llevados de nuevo a juicio. Al tenerlos delante, una vez más Vitelio mandó trajeran un trípode para que los cuatro santos sacrificaran, mas estos escupieron al suelo y se rieron de él. Eusebio además dijo: "El diablo se ha apoderado de tu corazón". Fueron llevados al anfiteatro, donde les azotaron con látigos de plomo hasta que les desgarraron del todo, muriendo por desangramiento, el 25 de agosto de 188. Rufino retiró los santos cuerpos, enterrándoles en el sexto hito entre la Via Aurelia y el Arco de Triunfo.


Reliquias de San Eusebio.
Arnhem 
Culto y reliquias.
La crónica de Sigebert, de 865, cuenta que las reliquias de Eusebio y de Ponciano fueron donadas por el papa Nicolás I al monasterio es el de Verzelliacum, situado en la diócesis de Langrés, aunque crónicas propias de este recinto no mencionan para nada dichas reliquias. Por su parte, el monasterio femenino de Puellemontier veneraba las reliquias de un mártir llamado Eusebio, pero bien puede ser otro. Y, por otro lado, el monasterio de Prüm tiene documentos del siglo IX, en los cuales se menciona la donación del papa Sergio II al emperador San Lotario (29 de septiembre) de reliquias de 46 santos, que fueron llevadas a este monasterio. Entre tales reliquias se mencionan los cuerpos de Eusebio, Ponciano, Vicente y Peregrino, a los que curiosamente se data en épocas diferentes.

El 1 de octubre de 1451 las reliquias de este Eusebio fueron trasladadas a Arnhem con el mandato del Duque Arnolfo de Geldria y el permiso del papa Nicolás V, y puestas en un bello relicario de plata. Fueron muy veneradas hasta la reforma protestante, aunque se salvaron de las profanaciones calvinistas. Actualmente las reliquias se conservan en Deventer, con escaso culto. Sobre los demás, en Lucca dicen tener las reliquias de Ponciano, mientras que las de Vicente estarían en España. Es difícil saberlo, pues fácilmente pueden ser otros santos mártires.


Fuente:
http://heiligen-3s.nl/
https://www.heiligenlexikon.de/
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 25 de agosto además se celebra a:


B. José Cecilio,
carmelita mártir
.
San Luis IX
de Francia, rey
.
San Ginés de Arlés,
escribano mártir
.
Otros muchos
santos y santas
.






martes, 31 de julio de 2018

De la cólera a la piedad y la caridad.

San Juan Colombini, fundador. 31 de julio.

Nació en Siena, en 1304 en una familia de comerciantes acomodada y con ciertas ínfulas de grandeza. En 1320 comenzó su actividad comercial como comprador y vendedor de lana, llegando a ser uno de los más importantes comerciantes de la ciudad, con una sólida fortuna e influencias. Llegó a gobernar la ciudad formando parte de "los Nueve", pues tal cantidad de magistrados se repartían el poder y áreas de gobierno de Siena. Contrajo matrimonio tardíamente, a los 39 años. Su mujer fue Biagia Cerretiani, una preclara mujer de la alta sociedad sienesa. Tuvieron dos hijos, Pedro y Angelina, que eran sus delicias y alegrías.

El mundo parecía sonreírle a nuestro Juan, cuando le llamó Dios desde lo alto por medio de la desgracia, como a nuestro padre San Job (10 de mayo). En la epidemia de peste de 1348 el matrimonio perdió a su hijo amado. Juan no fue el mismo otra vez, se volvió taciturno y malhumorado, además descuidando el bien de su alma. Un día llegó a su casa y no hallando la cena lista, se entregó a la cólera, pegando a su mujer. Esta respondió entregándole un libro, que Juan tiró al suelo. Al rato, avergonzándose de tan mala acción tomó el libro y lo abrió por la página donde comenzaba la leyenda de Santa María la Egipcíaca (2 y 4 de abril). Quedó tan prendado de esta que hasta olvidó la cena que ansiaba.

Desde entonces la lectura del Flos Sanctorum fue su diario alimento espiritual, se dio a la oración, mortificó sus pasiones y comenzó a comulgar y confesar más a menudo. Las revueltas políticas de Siena de 1355 le tocaron de cerca y perdió parte de su capital, "amigos" e influencias. Para este entonces, Juan ya estaba determinado a servir solo a Cristo, así que dio un vuelco a su vida y se decidió a abandonar el mundo y vivir para Cristo por siempre.

Se separó de su mujer, a la que dejó alguna posesión, pues todo lo demás lo entregó a los pobres, hospitales y monasterios. Llevó a su hija de 13 años al convento benedictino Santa Bonda e inició una vida de extrema pobreza, penitencia y caridad, convirtiendo su antigua mansión en un hospital para los más pobres, incluso leprosos. En 1360 inició la Congregación de los Jesuatos, religiosos legos dedicados a la caridad, viviendo en una extrema pobreza y mortificación, en contra de las establecidas órdenes de franciscanos y dominicos que ya apuntaban a la relajación. Se les llamó así porque todas sus acciones y oraciones eran en Nombre de Jesús, siendo la palabra que más repetían en el día y para la única que no tenían que pedir licencia al superior.

En junio de 1367 Urbano V aprobó esta forma de vida. Ese mismo año una prima del santo, la Beata Catalina (20 de octubre) fundaría una rama femenina. También ese año fue la Pascua de nuestro santo, el 31 de julio. Fue sepultado en las benedictinas de Siena, donde era monja su hija. Posteriormente su congregación trasladó las reliquias a la iglesia del Carmen de Siena. En 1583 el papa Gregorio XIII aprobó su culto.

Los jesuatos tuvieron su propia Regla en 1426, cuando el Beato Juan Tavelli (24 de julio) escribió una Regla casi calcada la de San Agustín, y les dio como santo patrón a San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias). Fueron simples religiosos hasta 1606, cuando el papa Pablo V les permitió tener algún sacerdote en casa convento. Florecieron como grandes revolucionarios de la química aplicada a la medicina y la destilería de alcohol. En 1668 estaban tan relajados y poseían tantos bienes que la República de Venecia logró del papa Clemente IX su supresión definitiva, pasando los religiosos a otras órdenes o al mundo.

Fuente:
-"La leyenda de oro para cada día del año. Vidas de todos los santos que venera la Iglesia". Barcelona, 1865.
-https://www.heiligenlexikon.de

A 31 de julio además se celebra a:



San Antonio de Hungría,
carmelita mártir.
San Germán de
Auxerre, obispo.
Santa Ellin de Skövde,
viuda mártir.






lunes, 30 de julio de 2018

Maestra en la sal de la sabiduría y la miel del amor.

Santa Erentrudis de Salzburg, abadesa. 30 de julio y 4 de septiembre, traslación de las reliquias.

Nació sobre 696 en el seno de una familia principesca. Fue su tío el célebre San Ruperto de Salzburg (27 de marzo y 24 de septiembre, traslación de las reliquias), aunque la leyenda de San Trudpert, mártir (26 de abril), la hace hija suya, sin razón. 

En 714 su tío fundó para ella el monasterio de Nonnberg, siendo la joven su primera abadesa. Fue muy piadosa y culta, y esto influyó en la formación de las monjas, todas de clase noble, y niñas que se acogieron a la educación que se brindaba en el recinto. De la santa se dijo que "brilló por el poder de su palabra para ablandar los duros corazones de los empecinados, sazonándolos con la sal de la sabiduría y la miel del amor".

Erentrudis entró al empíreo en 718, y fue venerada desde ese momento. En 1024 las reliquias se trasladaron a un bello sepulcro de mármol, y en 1318 se depositaron en un busto relicario. En 1624 una porción de las reliquias se trasladaron a un bellísimo relicario de plata. Su monasterio aún existe, siendo de Europa el más antiguo, en el mismo sitio y sin haber sido despoblado en alguna ocasión.

Fuente:
-https://www.heiligenlexikon.de

A 30 de julio además se celebra a:


Santos Abdón y
Senén, mártires.
Santa Julita de
Cesarea, mártir.
Beata Ingeborg
de Dinamarca, reina.








sábado, 28 de julio de 2018

De un libertador liberado.

San Botvid, mártir. 28 de julio.

Su "vita", muy breve, aparece relatada en el "Passionale" escrito en el monasterio de Bodense. Según esta, fue Botvid un piadoso comerciante sueco que vivió en el siglo XII. En una ocasión encontró un joven de Esclavonia que había sido capturado y esclavizado, tuvo piedad de él y lo compró. Luego le instruyó en la fe cristiana, le bautizó y le dio la libertad tratándolo como hermano.

Quiso Botvid llevarle a su tierra, para predicar juntos allí el Evangelio. Convenció a su amigo Asbjørn para que les acompañara en el viaje. Cruzaron el Báltico e hicieron escala en un islote. Allí pernoctaron, y cuando estaban dormidos, el esclavonio, que había mentido a Botvid, tomó un hacha y le mató de un golpe en la cabeza, arrojando su cuerpo al agua. Luego hizo lo mismo con Asbjørn, para finalmente tomar la barca y las provisiones y huir. Pero al parecer naufragó en el intento y la barca llegó sola al puerto de donde había salido.

Unos parientes de Botvid, al ver la barca en su sitio, salieron en su busca, invitando al párroco a unirse a ellos para que les atrajera la bendición de Dios. Cuando estaban ya en mar profundo, un pajarillo se posó en la proa de la barca, piando constantemente. Quisieron echarlo, pero el sacerdote les dijo no lo hicieran. Según se iban acercando al islote del crimen, el pajarillo cantaba más alto. Así, les fue indicando donde se hallaba el cuerpo de Botvid, el cual fue hallado siendo custodiado por un grupo de peces, que abrieron paso a que los parientes lo recogieran.

Fue sepultado el mártir en su propia finca, en Botkyrka, Estocolmo, donde luego se lveantaría un santuario que aún existe. Es patrono de pescadores y leñadores.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 28 de julio además se celebra a:


San Inocencio I, papa.
Beato Juan Soreth,
General Carmelita.
Ss. Nazario y Celso,
mártires.






martes, 24 de julio de 2018

Santa Lewinna.

Santa Lewinna de St-Winoksbergen, virgen y mártir. 24 de julio y 26 de junio, traslación de las reliquias.

Sobre esta virgen mártir las noticias son pocas, pero fiables. Habría padecido el martirio en el siglo VII en Britania, bajo el reinado de Eubert y el episcopado de San Teodoro de Canterbury (19 de septiembre), sin embargo, su culto se desarrolló en Flandes, pues allí fueron trasladadas sus reliquias por miedo a las invasiones normandas. 

El monasterio de St-Winnoc, en Bergen, se convirtió en el centro neurálgico de su devoción, que parece haber sido fuerte en algún tiempo. El martirio lo padeció a 22 de julio, pero la memoria se trasladó al 24 del mismo mes por la concurrencia de la fiesta de Santa María Magdalena.


A 24 de julio además se celebra a:


Santa Cristina
la Admirable, mística.
San Declan de
Ardmore, obispo.
San Miliau,
conde mártir.





domingo, 22 de julio de 2018

"Tus padres me crucificaron. Cree en mí." Y creyó.

San José de Palestina, confesor. 22 de julio.

Es San Epifanio (12 de mayo), quien se refiere a este santo antiguo. Era José oriundo de Tiberíades, y vivió en el siglo IV. Era discípulo del conocido rabí Hilel, el fundador de la escuela bíblica de Tiberíades. Este Hilel se convirtió a la fe cristiana al final de sus días, siendo bautizado por un obispo que le visitó vestido de médico.

José, al ver la conversión de su maestro antes de morir, se replanteó su fe judía y comenzó a estudiar el cristianismo, sintiéndose cada vez más llamado a adorar a Cristo. La conversión definitiva le llegó al ver como las artes mágicas de Judas, hijo de Hilel, no lograban vencer a una joven cristiana a la que Judas quería seducir. Ya dispuesto a recibir el bautismo, se le apareció Cristo y le dijo: "Yo soy Jesús, a quien tus padres crucificaron. Cree en mí." Y José creyó, sin embargo, su miedo a las represalias de sus parientes, calló su fe, e incluso aceptó el cargo de jefe de la sinagoga en Tarso. Allí conocían muy bien las costumbres de los cristianos, por lo que pronto los judíos sospecharon de su rabí, llegando a vigilarle. Un día le sorprendieron leyendo el Evangelio y le dieron de palos y le arrojaron al río Cidno.

Esto podrá haber desalentado a otro, pero, sin embargo, en José produjo el efecto contrario: pidió el bautismo y confesó abiertamente su fe cristiana. El emperador San Constantino (21 de mayo) le designó “conde”, con el propósito de convertir a otros con su ejemplo y autoridad. José construyó varias iglesias en la región de Galilea. Epifanio dice que los judíos siempre le ponían estorbos en la construcción de las iglesias, pero Dios estaba con José. Una vez le apagaron con malas artes el horno de ladrillos, pero el santo trazó la señal de la cruz y mostrando el poder del Nombre de Cristo, arrojó agua al horno, el cual se encendió de nuevo.

Sobre 350 José se mudó a Escitópolis, donde, en 335, acogió a San Eusebio de Vercelli (2 de agosto), desterrado por los arrianos. También hospedó al mismo San Epifanio. José falleció sobre el año 356. Nunca fue considerado santo, ni recibió culto en iglesia alguna. No sería hasta el siglo XVI que Baronio lo incluiría en el Martirologio Romano que sería llamado "santo".

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

A 22 de julio además se celebra a:


Santa M. Magdalena,
discípula de Cristo.
San Platón de Ancyra,
mártir.
San Wandrille , abad.





sábado, 21 de julio de 2018

San Arbogast de Strasburgo

San Arbogast de Strasburgo, obispo. 21 de julio.

Su leyenda le hace oriundo de Irlanda, y otra versión de Escocia, pero probablemente nació en algún lugar de Aquitania, a inicios del siglo VI. Fue ermitaño en el bosque de Hagenau junto al obispo dimisorio San Deodato (19 de junio). Dícese que el rey de Francia, Clotario I, le mandó venir a palacio para que resucitara a a su hijo, que había sido muerto por un jabalí. Otras transcripciones dicen que el niño fue San Sigeberto (1 de febrero), hijo de Dagoberto I. Esto último es menos probable pues sí que consta históricamente que fue Clotario quien nombró a Arbogast obispo de Strasburgo.

Fue Arbogast un obispo celoso de la gloria divina. En 610 construyó la primera catedral de piedra de la ciudad. En 570 fundó el monasterio de Surbourg y por su acción se rescataron unas minas romanas abandonadas. Evangelizó a los paganos allamanni, y toda la región franco-suiza. Fue muy caritativo con los pobres y los prisioneros y los condenados a muerte, a los que solía consolar y acompañar en su tránsito. Y tanto los quería que quiso, por humildad, ser enterrado a las afueras de la ciudad, donde eran sepultados los condenados a muerte. Y así se hizo, cuenta la leyenda, hasta que unas luces misteriosas que salían de su sepultura hicieron que su sucesor, San Florencio (7 de noviembre) trasladase las reliquias al monasterio de Surbourg, el mismo año de su muerte, en 618. Pero, sin embargo, una vez más la historia desmiente la leyenda, pues dicha traslación consta documentada en 975. Estas reliquias se veneraron hasta 1550, cuando los herejes hugonotes profanaron la iglesia, los retablos y reliquias.


Arbogast ante Clotario.
Su "vita" fue escrita en el siglo X. Es el patrón de Estrasburgo. Se le invoca contra el agotamiento, el insomnio y la depresión. Su culto fue muy extendido en la zona, construyéndose varios santuarios en su honor.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
-https://www.heiligenlexikon.de


A 21 de julio además se celebra a:


San Daniel, Profeta.
San Víctor de Marsella,
soldado mártir.
San Tremeur,
príncipe y mártir.







viernes, 20 de julio de 2018

Barbada, crucificada y legendaria.

Santa Wilgefortis, virgen y mártir. 20 de julio.


Santa Wilgefortis. Praga.
Es este uno de los cultos más estrafalarios que podemos conocer, tal vez solo comparable con el culto político-religioso a San Napoleón (15 de agosto).

La leyenda:
Vivió esta virgen en el siglo II, fue de la actual tierra de Portugal, e hija de un rey. Se convirtió a la fe de Cristo a escondidas e hizo un voto de virginidad. Cuando llegó a la edad casadera el rey de Sicilia pidió su mano para su hijo, y el padre de Wilgefortis aceptó. Pero he aquí que encontró la negativa rotunda de su hija, que se declaró cristiana. Entonces su padre la encerró en un calabozo para que reflexionara. En la prisión Wilgefortis pidió a Cristo la ayudara a cumplir su voto, afeándola para que ningún hombre se le acercara. Y he aquí que Cristo hizo brotar en su rostro una espesa barba negra que habría sido la envidia de un leñador. Cuando su padre fue a la cárcel y la halló así, "inservible" para el matrimonio, mandó fuera crucificada como el Cristo al que Wilgefortis adoraba.

La historia, el culto y las investigaciones.
A pesar de lo grotesco de la anterior leyenda, el culto de Wilgerfortis fue bastante fuerte en algunas zonas de la Europa medieval, especialmente Alemania y los Países Bajos, aunque también llegó a Inglaterra. Este culto irrumpió en el siglo XIII a la par de la anterior leyenda. Y su origen fue un error: los peregrinos y migrantes provenientes de Italia importaron la devoción al "Volto Santo de Lucca", una representación de Cristo Crucificado del que se decía representaba la auténtica fisonomía de Jesús. Pero este Cristo viste de túnica larga, y por ello en Centroeuropa fue tenido como una representación femenina. 


"Volto Santo" de Lucca.
Cristo Patiens que do pie a la leyenda.
Como la barba era un óbice para esta atribución pues se creó la leyenda de la virgen barbada que había renunciado a un matrimonio ventajoso y habría sido martirizada: Wilgefortis. Ciertamente, las leyendas de vírgenes que pedían a Dios ser feas para que no las molestaran los hombres eran frecuentes. Tenemos la de Santa Isberga (21 de mayo), quien pidió a Dios una enfermedad que la desfigurara, quedando al poco tiempo llena de úlceras. Por ello tampoco es extraño se formara la leyenda de Wilgefortis.

El culto a la "santa" creció más aún luego de un supuesto milagro, constantemente repetido en su iconografía: Un violinista tocó ante su imagen y esta le dejó caer un zapato cuajado de piedras preciosas, por lo que el músico fue acusado de robo y condenado a muerte por sacrilegio. Pidió la gracia de tocar de nuevo delante de la imagen, que corroborando su inocencia, se descalzó del otro zapato, arrojándoselo, en presencia de todo el pueblo. En fin... muy bonito, pero legendario.

Se le invocaba especialmente contra las enfermedades de la piel y acudían a ella las mujeres casadas, según testimonio de Santo Tomás Moro (22 de junio), quien con su fina ironía se burla de aquel culto extraño que se promovía desde la abadía de Westminster. En Steenbergen, Brabante, también hubo un fuerte culto a Wilgefortis, del que quedan testimonios de exvotos de peregrinos y agraciados con milagros. El Concilio de Trento dio un golpe al culto de Santa Wilgefortis, por infundado e inapropiado, pero aun así algunas imágenes suyas permanecen en algunas iglesias. Impresiona una en Praga, con pelos de verdad en la barba y vestido principesco.

A Wilgefortis también se le conoce como Débarras, Onkummer, Hilfe, Kümmernis, o Librada, aunque esta parte de la leyenda, que la confunde con Santa Librada (18 de enero y 20 de julio) también tiene miga, pues ha perjudicado el culto a la mártir española, confundiéndola para siempre con la barbada Wilgefortis. El error nació en el siglo XVI, y se extendió por obra del P. Higuera, hagiógrafo sin muchos escrúpulos a la hora de inventarse detalles en las vidas de los santos. Asoció a ambas santas y fundió sus leyendas sin el más mínimo criterio ni siguiendo tradición alguna, sino tomando el añadido que Molano hizo al martirologio de Usuardo: "Item Santæ Wilgefortis Virginis et Martyris, filiae Regis Portugaliæ, quam nonnulli latine Liberatam, theutonice autem Ontcomeram agnominant". Hizo Molano una mezcla, pensando que el nombre latino de Wilgefortis era Liberata, así como el alemán era Onkummer. Pero no significan lo mismo, ni pueden traducirse igual. 


Santa Wilgefortis y el violinista.
Este error caló en el culto de Santa Librada hasta el punto de que el leccionario del siglo XVII de Siguenza, ciudad donde Librada fue siempre veneradísima, dice "Wilgeforte o Librada", poniendo el nombre de Wilgefortis como el principal. Igualmente la iconografía consagró el martirio de Librada en la cruz, cuando fue por degollamiento. Y así hasta hoy, aún se cree es la misma. Y aunque sus leyendas se parecen en cuanto a la región (Galicia una, Portugal otra), y a que el padre las mató por rechazar un matrimonio, ya vimos que el origen de la leyenda de Wilgefortis es otro.

Pero si la leyenda es extraña, la confusión curiosa y el culto asombroso, lo más raro es que hoy en día el interés por Wilgefortis parece crecer. Incluso se le ha proclamado "vox populi" como patrona contra la anorexia, haciéndola una santa real, a la que esta enfermedad le habría hecho crecer la barba. Que sí, que desajustes hormonales pueden hacer salir vellos faciales a una mujer (vémoslo en las llamadas transexuales, a base de desajustar sus hormonas, tienen barba). Pero no es el caso de Wilgefortis, de la que sabemos sin duda que es solo un error con el Volto Santo de Lucca.

Fuentes:
-"The Oxford Dictionary of Saints". DAVID HUGH FARMER. Oxford, 1998.
-http://preguntasantoral.blogia.com
-"Westminster Abbey". FREDERIC WILLIAM FARRAR. Londres, 1828.

A 20 de julio además se celebra a:


Santa Librada,
virgen y mártir.
San Elías, Profeta.
San Vulmar, abad.








Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...