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martes, 25 de mayo de 2021

Del palacio episcopal a la cueva.

San Genadio de Astorga, obispo. 25 de mayo. 

Nació a finales del siglo IX en el reino de León. Muy joven tomó el hábito monástico en el monasterio de Ayoó de Vidriales. En 895, expulsado los moros del norte de España, junto a otros monjes repobló el monasterio de San Pedro de Montes de Valdueza, el cual estaba abandonado. Al poco tiempo tuvo muchos discípulos que le eligieron abad. 

Reinando Alfonso III de Asturias fue elegido obispo de Astorga. Fue un gran estratega de la re-evangelización de los reinos recuperados, y fue consejero del mismo Alfonso III, de García I y Orduño II de León. Fundó varios monasterios bajo la regla de San Isidoro. A pesar de su buen actuar, en 919 Genadio renunció al gobierno episcopal y se retiró como eremita a una cueva solitaria en Valle del Silencio, cerca de su monasterio de Peñalba de Santiago. allí se le rinde culto todavía.

En la soledad santa murió en 936. Sus reliquias se veneran en Valladolid, adonde fueron trasladadas en el siglo XII. Su cabeza está en la catedral de Astorga. 


A 25 de mayo además se recuerda a:

La 3ra Invención de
la cabeza del Bautist
a.
San Gregorio VII, papa.
San Dunchladh
de Iona, abad
Santa María M. de Pazzi,
virgen carmelita.
San Urbano I,
papa y mártir


martes, 28 de agosto de 2018

De la blanca alma del negro monje.

San Moisés el Etíope, monje mártir. 28 de agosto y 1 de julio.

Acaeció por aquellos primeros tiempos de nuestra sagrada religión, cuando Moisés "el Etíope" pasó de ser bandido a ser como un serafín todo enarbolado de amor por Cristo. De los muchos padres y madres y del monacato primitivo Moisés también conocido como "el negro" pasó ser una de las figuras más grandes e importantes no solo en la Iglesia Copta sino en toda la cristiandad. Os preguntaréis como pasó esto, pues ahora os lo contaré:

De su infancia y temprana juventud no sabe mucho. Se le llamaba "Etíope" por el tono de su piel. Lo antiguos griegos llamaban "ethiop" a aquellos habitantes que moraban de Nubia al sub-Sahara. Moisés era un hombre de alta estatura y gran fuerza. Él era esclavo de un oficial de la ciudad de Alexandria. Se aprovechaba de su fuerza y fue desarrollando una moral tan negra y unos vicios tan oscuros que abarcaban desde el robar, agredir a los más débiles e incluso asesinar. Fue tanta su depravación que su amo lo echó del palacio. Esto solo hizo que Moisés pasara a ser esclavo del oficial a ser esclavo de sus pasiones. Con otros bandidos formó una banda que se dedicaba a aterrorizar a los habitantes y viajeros de aquellos contornos. Por su astucia, fuerza y malicia pasó a ser el líder.

Nos cuenta el obispo San Paladio de Helenópolis (27 de noviembre) que en cierta ocasión había un pastor y su perro que frecuentemente le arruinaban sus planes de maldad, ya que el perro al ladrar avisaba a las gentes. Esto creó en Moisés un odio tan grande que le hizo perder toda razón. Se cuenta que el pastor estaba en otro lado de Nilo y que Moisés al percatase de esto se echó con solo su navaja en la boca al río y nadó hasta el otro lado. Alguien avisó al joven pastor, el cual con su perro se escondió en un agujero por la orilla. Moisés al no encontrarle se enfureció tanto que mató a cuatro de sus mejores carneros, escogió las mejores porciones para sí mismo, y el resto lo vendió y se compró una inmensa cantidad de vino.

Al parecer este evento le hizo huir y terminó en un monasterio. No se sabe con certeza si ya iba con un corazón contrito, pero sí sabemos que la Gracia Divina le comenzó a transformar de ese momento. Nuestro bandido fue llevado al desierto y ahí Dios le sedujo. Tomó por padre espiritual a San Isidoro el presbítero, quien fue uno de los primeros discípulos de San Macario el Grande (15 de enero). San Isidoro le llevó ante este Grande entre los santos, el cual le instruyó en la fe luego y le bautizó. Moisés pensó retornar al mundo, pero Isidoro le recomendó se quedase en el monasterio y Moisés así lo hizo. Al poco tiempo tomó el hábito monástico. Comenzó para Moisés una gran batalla espiritual la cual duró largo tiempo.

Moisés había pedido permiso para retirase en una celda alejada del cenobio. En cierta ocasión estando en esta celda le atacaron cuatro bandidos, pero él no había perdido nada de su fuerza, y sin hacerles daño les derrotó, los ató y se los llevó a los padres, quienes estaban en la iglesia recitando el Salterio. Los padres, como los bandidos, se quedaron asombrados. Moisés preguntó a los padres: "¿Qué quieren que haga con estos hombres, ya que no soy nadie para maltratarles?". Los padres le dijeron que los liberara. Los maleantes al darse cuento que este negro monje era su antiguo líder y que había sido generoso con ellos tuvieron un cambio de corazón y se convirtieron. También ellos tomaron el hábito monástico.

Moisés e Isidoro.
Moisés siguió teniendo muchas batallas no solo dentro de sí, sino también en su comunidad. Dios le purificaba como había purificado a su pueblo Israel en el desierto. Los ataques de los demonios eran constantes no solo durante el día sino también en sus sueños. Llego a tanta su agonía que en algunas ocasiones pensó regresar al mundo. San Isidoro le consolaba y le daba fuerza Con estas palabras: "Ves a occidente esa cantidad de demonios que están al acecho. Pues mira a oriente, y ve la cantidad de ángeles que son inmensamente más en cantidad. Ellos están aquí para asistirnos". También le dijo que fuera a recibir comunión. Esto le dio mayor determinación y desde este momento no lo pudieron derrotar los demonios por fuertes que fueran sus insidias. Cuando Moisés fue ordenado por el terrible obispo San Teófilo de Alejandría (15 de mayo), este le dijo: "Mira ya eres todo blanco". Moisés respondió: "solo soy blanco por fuera. Pero el que lo ve todo sabe que en mi alma soy negro". Para poner a prueba su virtud este mismo obispo pidió a los otros presbíteros que al comenzar la liturgia lo echaran del presbiterio diciéndole "lárgate de aquí etíope", luego uno le siguió para ver su reacción y le escuchó decirse a si mismo: "Han obrado bien contigo". En otro momento los monjes le llamaron para reprender a un monje que había obrado mal. Moisés cogió un costal de arena le hizo un pequeño agujero y comenzó a caminar, diciéndoles: "así como esta arena viene de tras de mí, así igual me persiguen mis pecados. No soy nadie para juzgar a mi hermano", rehusando dar juicio.

Cuenta la "vita" de San Zacarías el Egipcio (24 de marzo) que cuando este entró al monasterio, Moisés vio descender sobre el niño una blanca paloma. En cierta ocasión el santo, acompañado de otros monjes, fue a visitar a San Macario el Grande. Este al verles llegar dijo: "Veo que entre vosotros hay uno que recibirá la corona del martirio". A esto respondió Moisés: "he de ser yo, pues todos los que empuñan la espada, a espada perecen".

Moisés se retiró con una gran cantidad de monjes a Petra. Luego se marcharon hacia el Valle de Natrun en Egipto, al tiempo en que unos bárbaros atacaban la región. Al saber Moisés que el monasterio sería atacado mandó a sus discípulos que huyeran, quedándose con él solo 7 monjes. Los bárbaros saquearon el monasterio, mataron a Moisés y sus compañeros. Un monje que se había ocultado en unas palmeras vio bajar unas coronas de oro que se posaron sobre las cabezas de monjes mártires.

En el año 405, en el mes Copto 24 Paoni, nuestro 1 de julio, se cumplió lo que había dicho San Macario el Grande. Actualmente sus reliquias están el Monasterio de la Madre de Dios de Paromes, en Egipto

La iglesia copta y otras iglesias orientales le alaban en su liturgia con estos hermosos textos:

Reliquias de San Moisés.
Polytikion.
"Has demostrado ser un ciudadano del desierto, un ángel en la carne, y un trabajador maravilloso, oh Moisés, nuestro Padre que portas a Dios. Mediante el ayuno, la vigilia y la oración obtuviste dones celestiales, y resucitas a los enfermos y las almas de aquellos que recurren a ti con fe. Gloria al que te dio fortaleza. Gloria al que te ha coronado. Gloria al que hace sanidades para todos a través de ti".

Kontakion.
"¡Oh, Padre bienaventurado y justo Padre Moisés!, tú disipaste las tinieblas de las pasiones, siendo ricamente iluminado con luz divina; y con tus oraciones vigilantes, marchitaste el orgullo licencioso de la carne y subiste a lo alto de la ciudadela de arriba, donde suplicas continuamente a Cristo Dios para que conceda gran misericordia a nosotros".

Fuentes:
-http://oca.org
www.mystagwgia.gr


Leonel Varela.


A 28 de agosto además se celebra a:



San Elouan de Bretaña, ermitaño.
San Julián de Brioude, soldado mártir.
San Vivien de Saintes, obispo.

domingo, 12 de agosto de 2018

"me regocijaré de morir por Jesucristo".

San Euplio de Catania, diácono y mártir. 12 de agosto.

Euplio era diácono de Catania, Sicilia. El 12 de agosto de 304, imperando Diocleciano y Maximiano, fue arrestado por su fe cristiana y llevado ante el gobernador Calvisiano. Antes de entrar a los interrogatorios pertinentes, Euplio gritó para ser oído por todos: "Soy cristiano, y me regocijaré de morir por el nombre de Jesucristo". Entonces Calvisiano mandó fuera traído a su presencia antes que todos los demás cristianos que allí había. Euplio entró con los Santos Evangelios en la mano, aunque uno de los amigos de Calvisiano, llamado Máximo, le advirtió: "No deberías guardar tales escritos, pues eso contraría los edictos de los emperadores".

Calvisiano tuvo curiosidad y le pidió que leyera algo. Euplio abrió el Evangelio de San Mateo y leyó: "Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mt 5, 10). Y luego: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". (Mt 16, 24). Al oír estas palabras el juez preguntó a Euplio que significaban. "Es la ley de mi Señor, que me sido entregada", respondió Euplio. Calvisiano le preguntó: "¿Entregada por quién?" Contestó Euplio: "Por Jesucristo, el Hijo del Dios viviente".

Entonces Calvisiano dijo a los asistentes:"Ya que su confesión hace que su desobediencia manifiesto, que sea entregado a los verdugos, y sometido al potro de tortura." Mientras atormentaban al santo, Calvisiano le preguntó si insistía en su anterior declaración y Euplio, por toda respuesta hizo la señal de la cruz en su frente diciendo: "Lo que dije antes, ahora lo declaro otra vez. Soy cristiano y leo las Sagradas Escrituras". Calvisiano ordenó que doblaran las torturas, y Euplio respondió a ello clamando a Cristo: "Te doy gracias, Señor Jesucristo, de sufrir por tu causa: sálvame, te lo suplico."

Luego de esto, hicieron una pausa en el tormento. Y le dijo Calvisiano: "Deja a un lado tu locura; adora a nuestros dioses, y serás puesto en libertad." "Yo adoro a Jesucristo; detesto a los demonios. Haz lo que quiera; añade nuevos tormentos; porque yo soy cristiano. Hace mucho que deseo estar en la condición en la que estoy ahora." "Desdichado" – insisitió el gobernador – "adora a los dioses; a Marte, Apolo y Esculapio." Mas Euplio respondió: "Adoro al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Adoro a la Trinidad, junto a la cual no hay Dios". Calvisiano apuntó: "Sacrifica si quieres ser liberado". Y le replicó Euplio: "Me sacrifico ahora a Jesucristo, mi Dios. Todos tus esfuerzos por moverme no tienen ningún propósito. Soy cristiano." Entonces Calvisiano dio órdenes de aumentar, una vez más el sufrimiento del santo diácono.

Mientras le martirizaban con peines de hierro Euplio oró así varias veces: "Te doy gracias, Dios mío; Jesucristo, socórreme. Es por tu nombre que soporto estas agonías". Cuando le faltaron las fuerzas para hablar, continuó moviendo sus labios, musitando la misma oración. Entonces Calvisiano, cansado de aquello, dictó la sentencia de muerte, que fue leída al público: "Euplio, cristiano, despreciando los edictos de los emperadores, blasfemando a los dioses y no arrepintiéndose, es condenado a muerte a espada". Le colgaron los Evangelios al cuello, como signo visible de su condena. Entretanto lo llevaban a las afueras, un heraldo iba delante suyo clamando: "Euplio, cristiano, enemigo de los dioses y de los emperadores". Mas el santo anunciaba a los demás: "Gracias a Cristo, Dios mío". Llegado al lugar del suplicio, inclinó la cabeza con determinación y fue decapitado. Los cristianos tomaron su cuerpo, lo enterraron piadosamente y veneraron su sepulcro.

Se conservan las Actas en griego, en una versión muy antigua, siendo una de las Actas martiriales más confiables que poseemos. Su nombre aparece en el martirologio pseudo-jeronimiano. En 645 se le dedicó una iglesia en Roma, homónima de la que ya existía en Catania en el siglo V para venerar sus reliquias.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.

A 12 de agosto además se celebra a:

Beato Isidoro Bankaja,
laico mártir
.
Santos Aniceto y Focio
de Bitinia, mártires
.
San Alejandro
"el Carbonero", obispo
.







domingo, 4 de febrero de 2018

San Modan, contra la disentería.

San Modan de Dreyburg, abad. 4 de febrero.

Fuente de San Modan.
Vivió entre los siglos VI y VII, y habría sido un presbítero itinerante, que predicó el Evangelio Dumbarton, Stirling y Falkirk. Siendo ya anciano se retiró a la soledad eremítica, aunque luego fundó un monasterio con varios discípulos. Fue muy penitente, ayunaba constantemente y su oración era muy elevada.

Su culto aún permanece en Plumaudan, donde se dice que también tuvo una comunidad monástica. Aquí hay una fuente que la tradición dice hizo brotar el mismo santo para paliar la sequía. En el siglo XIX el santo sanó milagrosamente a numerosos aquejados de disentería en este lugar.






A 4 de febrero además se celebra a





sábado, 4 de febrero de 2017

Isidoro, pelusiota y carmelita.

San Isidoro de Pelusio, abad. 4 de febrero.

Museo ex-convento del Carmen,
Cdad. de México.
Nació Isidoro en Alejandría, en una familia acomodada, que le proporcionó buenos estudios. Muy joven se decepcionó del mundo, dio sus bienes a los pobres y se fue a un monasterio en Pelusio, cerca de la desembocadura del Nilo (monasterio carmelita, según las crónicas legendarias de esta Orden). Practicó áspera penitencia, ayunos y vivía en constante oración y trabajo, preparando su alma para el servicio de Dios. Joven aún fue elegido abad, siéndolo durante muchos años. Fue vigilante para que la herejía no penetrase en el monasterio, y además, velaba por el bien de toda la Iglesia. Para ello escribió sobre todo cartas, al menos 2000 se conservan, en las que brillan la sana teología, la prudencia, la caridad, la justicia y el celo por el Reino. También dedicó parte de su obra a la exegética y a la apología, haciendo algunos comentarios a la Escritura. Escribió cartas a judíos y herejes, haciéndoles ver sus errores, siempre con caridad y mansedumbre. Y también escribió misivas a obispos y presbíteros que presumían de ortodoxia, pero llevaban una vida escandalosa, como al obispo Eusebio, al que le hizo ver su pecado de simonía.

Al emperador Teodosio II escribirá: "un rey no se salva por medio de su amplio poder, ni escapa de la impiedad de la idolatría por guardar para sí abundante riqueza".

Al gran San Pacomio (12 de mayo) escribirá, hablando sobre el retiro monástico: "El Reino de Dios es el modo monástico de nuestra vida, que no sucumbe a ninguna pasión, sino que tiene pensamientos elevados y alcanza a las realidades celestiales. Al adherirse a este modo de vida, ten cuidado de que ninguna caída te lleve a la esclavitud y te aleje del palacio real. Porque es difícil para los que han caído lejos de esta vida ser restaurados a ella. Que Dios, que abrió la puerta eficaz y quien se llama a sí mismo la Puerta a través de la cual uno puede entrar en la salvación, te conceda una mente libre de distracción y un irreprochable discurso, sazonado con gracia. A través de éstos hallaréis fecilidad en la vida presente, y buena voluntad y salvación en el mundo venidero".


Fue Isidoro Pelusiota firme defensor de San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) frente al Patriarca de Alejandria, el terrible San Teófilo (15 de mayo, Iglesia copta). Isidoro elogió la doctrina del Crisóstomo, la cual hacía llegar a los que podía, lo que le valió la hostilidad de Teófilo y luego la del sobrino de este, San Cirilo de Alejandría (27 de junio, 9 de febrero y 18 de enero). 

A San Cirilo dirá, para reconvenirle de sus métodos: "Si la afición no puede ver muy lejos, tampoco la aversión puede ver claramente. Por lo tanto, si deseas remediar ambos problemas de cómo te ven, no expongas tus declaraciones con vehemencia, sino sé más justo en sus acusaciones. Incluso Dios Omnisciente, antes de su nacimiento, puso lo mejor de su amor por el hombre para abajarse a pesar del escándalo de los sodomitas, enseñándonos una lección de sabiduría. Muchas de las personas que han venido a Éfeso te ridiculizan por actuar por enemistad personal y no según la doctrina de Jesucristo. Dicen ‘Aquí está este sobrino de Teófilo, imitando su manera de pensar. Al igual que él, atrae la ira del Dios que ama a Juan [Crisóstomo] inspirado por Dios'". Al menos con este hizo la paz, logrando que luego de la muerte del Crisóstomo su nombre fuera incluido entre los santos que se mencionaban en la Eucaristía. Además, pasado el tiempo, Cirilo cambió su desazón hacia Isidoro en veneración y respeto por su rectitud y sabio consejo, del que más de una vez se sirvió.

Isidoro vivió hasta una edad muy avanzada, y un 4 de febrero de un año impreciso cerca de 436.

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-http://www.johnsanidopoulos.com/2011/02/saint-isidore-of-pelusium-life-and.html
-http://www.hsir.org/pdfs/2009/02/17/20090217cThreeEpistles%20Folder/20090217cThreeEpistles.pdf


A 4 de febrero además se celebra a 






lunes, 2 de enero de 2017

Isidoro, era de un sitio y le llevaron a otro.

San Isidoro de Zaragoza, obispo y mártir. 2 de enero.

Nació Isidoro en Sevilla, de padres ilustres, en el siglo V. Desde niño se inclinó por el estudio de las ciencias y la medicina, siendo uno de los más importantes sabios de su tiempo. Eso según su leyenda, que intenta de alguna manera compararle con el gran San Isidoro (4 y 26 de abril). También nos cuenta su leyenda que fue elegido por el clero y el pueblo como obispo de Zaragoza, para sustituir a Valerio III. El problema está en que nunca hubo un Valerio III, ni un Isidoro como obispo de dicha sede.

Pero sigamos con la leyenda, según esta, Isidoro fue obispo vigilantísimo de su rebaño. Fue solícito con el culto, la reforma de costumbres y la disciplina eclesiástica. Por ello fue uno de los prelados que apoyó a Ascanio, arzobispo de la primada Tarragona contra el obispo Silvano de Calahorra, que ordenó obispos y creó una diócesis sin el permiso del papa San Hilario (29 de febrero). Ascanio escribió al papa, ciertamente, pero en este asunto no aparece ningún Isidoro. Se nos cuenta también que Isidoro el arrianismo había penetrado Galicia por los suevos y su rey Ramismundo, y allá fue a defender la fe católica en la capital de Ourense, llamada antiguamente Anfiloquia (este es detalle importante). Allí predicó, convirtiendo a muchos arrianos, explicándoles la verdad de fe que es la Santísima Trinidad. Pero, sin embargo, aunque muchos herejes se convertían, los principales se veían vencidos y por ello planearon la muerte del santo. Así que la noche del 2 de enero de 466 le prendieron y degollándole, le arrojaron al río Miño. De allí le sacaron los católicos y le sepultaron a la orilla del mismo río. En 504 le desenterraron y lo llevaron a Ibiza, donde se veneran sus reliquias.

En realidad, en el origen de todo hay un error de escritura: Sí que consta un obispo mártir llamado Isidoro, pero en Antioquía de Siria. En algún momento "Antioquía" se transcribió como "Anfiloquia", lo que dio a pensar que la ciudad del martirio había sido la española y actual Ourense. De ahí a dar una “vita” semejante al gran Isidoro español no hubo más que un paso. Para colmo, en el siglo XVII, el "historiador" y gran falsificador de vitas de santos, el presbítero Tamayo Salazar la publicó y la hizo más conocida.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año: Enero". R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.


A 2 de enero además se celebra a 
Santa Eufrosina, virgen carmelita
San Basilio de Ancyra, mártir.

martes, 12 de enero de 2016

El Apologeta de León.

San Martín de León, presbítero. 12 de enero.

Aparición de San Isidoro
a San Martín.
Nació Martín en León, España, hacia el año 1130. Su padre, Juan, y su madre, Eugenia, eran cristianos piadosos y muy caritativos con los pobres, con los que compartían todo lo que tenían. Su madre falleció cuando Martín apenas era un niño y tomó el hábito regular en el monasterio de San Marcelo, de clérigos que profesaban la Regla de San Agustín, renunciando a todo bien particular y teniendo oración en común. Juan llevó consigo a su hijo, que se educó como un clérigo más. Aprendió la liturgia, latín, las Escrituras, etc. No se sabe en que año Martín recibió el subdiaconado, pero ya siendo clérigo le hallamos visitando los lugares devotos y santuarios de Asturias y Galicia. Luego peregrinó a Roma, San Miguel in Monte Gargano y Bari, los tres sitios más venerados de la península itálica de aquella época. De Bari se embarcó hacia Tierra Santa, donde sirvió en un hospital de Jerusalén. Visitó y compartió con los monjes orientales y de allí se fue a Constantinopla, capital del Imperio bizantino. 

Antes de volver a España, visitó París e Inglaterra. En la primera, cursó estudios de filosofía y teología. En Beziérs fue acusado de ladrón a causa de llevar una bellísima casulla bizantina que había comprado en Constantinopla y que pensaba regalar a su monasterio. Una hereje cátara le ofreció salvarle de la prisión si destrozaba la pieza y renegaba de la verdad católica, acogiendo la herejía de los cátaros. El santo le respondió: "Apártate de mí, mala mujer, que prefiero morir mil veces, que ser ensuciado en el barro de tu herejía", con lo que la mujer le pegó una bofetada y al momento se manifestó el demonio que en ella moraba, comenzando a golpearse ella misma, gritando y contorsionándose, con lo que la santidad de Martín quedaba atestiguada. Además, en ese momento un caballero se presentó en la ciudad, aportando documentos que demostraban quien era aquel prisionero. Una vez liberado, ambos salieron de la ciudad y cuando nadie les veía, el caballero le reveló que era su ángel de la guarda, le mandó volver a León y desapareció. 

En 1185 regresó al monasterio de San Marcelo y, como los canónigos habían pasado de regulares a seculares, pidió su entrada en el de San Isidoro, donde recibió el diaconado y presbiterado. Eligió una celda apartada de todos para dedicarse al estudio y la oración. Una leyenda algo estrafalaria dice que al santo se le resistían las Escrituras, por lo que un día se le apareció San Isidoro (4, 26 de abril y 20 de diciembre, traslación de las reliquias) y le dio un libro para que comiera. Como era día de ayuno, Martín puso reparos, pero el santo obispo le obligó a comerlo, con lo cual Martín fue ilustrado inmediatamente de todos los misterios de la fe y la Biblia. En fin… Era un canónigo ejemplar, siempre humilde y obediente, el primero en cumplir la regla. Su amor por los estudios le llevó a ser un fructífero escritor de sermones y tratados espirituales, generalmente situados alrededor del año litúrgico. También comentó las Escrituras e hizo alguna apologética de la fe católica contra los judíos. Para toda su labor se valió de siete amanuenses cuyo sueldo pagaba la misma reina Berenguela, apasionada seguidora del santo y su obra. "Hay que mantener en el corazón limpieza, verdad en los labios, y discreción en las obras". "Si amáis a Cristo de todo corazón, medite vuestra mente en la Sagrada Escritura, y se ejerciten vuestras manos en las buenas obras". "Procurad, hermanos, que el veneno de la discordia no engendre odio entre nosotros, no sea que corrompa y aniquile la dulzura de la caridad". Estas son algunas de sus enseñanzas. 

Relicario de la mano del Santo.
También realizó varios milagros, como sanaciones de dolor de muelas, abscesos, partos difíciles, etc. A finales de 1202, sintiéndose morir, pidió la comunión, que recibió de rodillas a pesar de su enfermedad. Apenas fallecido, el 12 de enero de 1203, la noticia se extendió por todo León, atrayendo a muchos a sus funerales, que fueron muy sentidos. Fue sepultado en la iglesia de San Isidoro. El 12 de enero de 1513 se hizo una elevación y traslación de las reliquias, hallándose el cuerpo momificado y las vestiduras sacerdotales en muy buen estado. Lamentablemente, al tocarle, el cuerpo se deshizo del todo, salvo su prolífica mano derecha. El 12 de enero de 1576, se extrajo esta mano y fue colocada en un relicario aparte, que se venera públicamente el día de su fiesta. Otra tradición le hace dueño de la barrica de vino más antigua del mundo y que aún se guarda celosamente en San Isidoro de León, y de la que solo se extrae vino el Jueves Santo.


Fuentes:
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 1. Editorial Edibesa, 2001.
-"Historica et Philologica". JUANA TORRES. Universidad de Cantabria, 2002.
-"Semblanza de Santo Martino: Peregrino de la Vida y del saber". P. DEL CASTILLO. Alicante, 2008.


A 12 de enero además se celebra a  
Santos Tigrio y Eutropio, mártires.
San Arcadio, mártir

miércoles, 12 de agosto de 2015

Un mártir del Santo Escapulario

Beato Isidoro Bankaja, catequista, mártir del escapulario. 12 de agosto. 

Nació Isidoro en la década de 1880, lamentablemente no conocemos la fecha, ni el año, pues su edad era imprecisa al momento de su muerte. Fueron sus padres Yonzwa y su madre Inyuka, de religión pagana, como la mayoría de su aldea, Boangi. Tuvo una hermana y un hermano. De su niñez poco se conoce, pues le encontramos de nuevo en 1905, y entre los 20 y 25 años, empleado como peón de albañil en una empresa de Obras Públicas en Mbandaka. Un tiempo antes ya había comenzado su acercamiento al cristianismo, con la correspondiente catequesis con los monjes trapenses, misioneros en África. El 6 de mayo de 1906 recibe el Bautismo, y junto a su filiación a Cristo por medio del Sacramento, recibe la filiación a la Santísima Virgen por medio de su hábito: el Escapulario del Carmen. En noviembre de ese mismo año recibe la confirmación y el 8 de agosto de 1907 se acerca por primera vez a la Eucaristía. Todo y siempre de la mano de la Madre de Dios, a quien profesa una ardiente devoción.

Poco tiempo después comenzó a trabajar en una empresa de caucho propiedad de un belga de nombre Longange, abiertamente opuesto a la Iglesia y los católicos, racista (como eran casi todos en el siglo XIX) y de carácter violento. Un día ve el escapulario que pende del cuello de Isidoro y le conmina a que se quite ese “amuleto”. Isidoro no obedece, y a los pocos días, viéndole de nuevo con el escapulario al cuello, manda le den 25 azotes. Isidoro sufrió el castigo con paciencia, sin quejarse, pero sin quitarse su amado hábito de María.

No le importa al belga que Isidoro sea cumplidor con el trabajo, puntual, íntegro, pues le puede el odio a la religión. Que Isidoro hable de Dios a sus compañeros lo revuelve. En 1909 vuelve a ser golpeado por lo mismo: el Escapulario. Pero el joven no se amilana ni se quita su prenda. Enterado que Longange quiere librarse de él, va a su encuentro y le dice: “No te he robado. No me he acercado a tu mujer ni a tus concubinas. He hecho cuanto me has mandado. ¿Por qué quieres matarme?" Al verse descubierto, Longange montó en cólera y mandó le golpeasen con una pieza para domar elefantes, que es un cuero lleno de púas. El otro negro se niega, y el mismo Longange tomó el flagelo y le golpea como un poseso mientras le grita que deje el teatro, pida perdón y se quite “esos trapos”. Pero el santo mártir calla y sufre. Longange le quita el escapulario, lo pisotea y lo da a su perro, que lo destroza.

Le deja tirado en el suelo el belga, chorreando sangre, hasta que manda lo metan en un calabozo lleno de ratas, por miedo a que se conozca lo que ha hecho, y menos se entere un inspector de la empresa, de nombre Potama, que estaba por la zona. En la improvisada cárcel sufre y reza Isidoro hasta que un día logra escapar, arrastrándose. En ese estado lo encuentra Moyá Mptsu, criado del inspector Potama. Isidoro le dice: "Si ves a mi madre, si vas a casa del juez, si vas a la residencia del padre, diles a todos que muero porque soy cristiano". Mas no muere, se recupera de las heridas con unos amigos y una vez mejor, vuelve a su rutina de piedad y enseñanza del catecismo. Pero Longange no está tranquilo, su odio es satánico, y de nuevo le castiga brutalmente con el látigo para elefantes. No logra matarle, entonces le arroja otra vez al calabozo, en esta ocasión atado sujetado por los pies con dos argollas de hierro. Todo por Cristo.

Ante una inspección, Longange manda se lleven a aquel desecho humano para que no le vean herido. En una distracción de los negros que le arrastran, Isidoro comienza a alejarse por un pantano, hasta un embarcadero. Allí le acogen con espanto, pues las heridas se le pudren y los gusanos hacen pasto con su cuerpo. El 25 de julio le visitan los misioneros, que le confiesan y le dan la Eucaristía. Isidoro llora con ellos y les cuenta la causa de su martirio: “El blanco no amaba a los cristianos. No quería que yo llevara el hábito de María, el escapulario. Me insultaba cuando rezaba". Y añade “no tiene importancia que yo muera. Si Dios quiere que viva, viviré, si Dios quiere que muera, moriré. Me da igual". El misionero le pregunta si odia a su agresor, y como buen santo responde: “No estoy enojado contra el blanco, el que me haya flagelado es asunto suyo, no mío. Sí, si muero pediré por él en el cielo".

El 15 de agosto, día grande de su amada Virgen María, escupe sangre y pus, y aunque la fiebre y los dolores le consuman se levanta y participa en las oraciones. Una vez vuelto a su rincón, muere con el rosario en las manos. Los cristianos le entierran con la certeza de que ha muerto por la fe. Con veneración ponen en sus manos el rosario y al cuello su santo Escapulario. El 25 de abril de 1994, el papa San Juan Pablo II lo beatificó. Aunque no perteneció directamente a la Orden del Carmen, forma parte de ella como todos los que usan el Escapulario, y en su caso, su amor por el hábito de la Madre de Dios le hace todo un carmelita.

Fuente:
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 8. Editorial Edibesa, 2001.


A 12 de agosto además se celebra a 
San Alejandro "el Carbonero", obispo y mártir.
Santos Aniceto y Focio, mártires

Santa Almedha, virgen y mártir.

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