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viernes, 13 de abril de 2018

De la leyenda del protomártir Trinitario.

Ya lo he dicho varias veces, hay santos que se te atraviesan en el camino, sea por una leyenda, por un atributo, por un animal que le acompaña (los persigo), y no se te van de la memoria. En mi caso suele ser porque no sé nada o muy poco de ellos. La experiencia me dice que hay que dejar de pensar en ellos, porque más tarde o más temprano, te los encuentras al pasar la página de un libro, buscar otra cosa en una web, o recibes una estampa de un amigo. Es el caso de este santo que os comparto aquí, desconocido hasta para muchos de sus hermanos de hábito, los Trinitarios. Y de él dice un viejo libro:

San Roberto de San Juan, protomártir trinitario. 13 de abril.

Era Roberto originario de Montiduno, Inglaterra; e hijo de padres nobles. Estudió en su país todo lo que pudo y con buenos frutos. Cuando dos amigos suyos quisieron pasar a París a estudiar Teología, Roberto se animó a ir con ellos y sus padres le dieron autorización. Estudiaron los años preceptivos y Roberto se graduó con excelentes resultados, luego de causar admiración en sus profesores y la envidia de sus demás compañeros. Terminado la Teología, los amigos de Roberto deseaban ir a Roma, para lograr ser ordenados y obtener algún beneficio eclesiástico o una parroquia digna, pero Roberto deseaba ir a su casa, junto a sus padres. Aún así, les acompañó, con deseo de visitar la Ciudad Eterna, donde visitó las principales reliquias, iglesias y monasterios.

Estando en Roma, vio a un romano ofender y pegar a unos cautivos, que habían sido liberados (aunque él no lo sabía) por el Beato Juan Anglico (17 de junio) y el Beato Guillermo Escoto (13 de mayo), trinitarios. Encendido de furia, golpeó al hombre de tal manera que lo dejó tendido en el suelo. Pensando Roberto que lo había matado y que sería ajusticiado, pensó refugiarse en un convento, para que la justicia no le alcanzara. Echó a correr y el primer convento que halló fue el de Santo Tomás "in Formis", de los trinitarios. Allí halló a San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias), que supo, por revelación que roberto sería religioso suyo y santo. A todas estas, el hombre maltratado por Roberto se levantó del suelo, se fue a sus cosas y nada pasó, pero aún así, sus amigos le pidieron regresara enseguida a Inglaterra, no fuera que le denunciara de todos modos.

San Juan de Mata le dijo que lo pensase bien, no fuera que el Señor le estuviera dando una señal. Roberto pasó toda esa noche en oración y decía: "Válgame la Santísima Trinidad, ¿qué es esto que por mi pasa? ¡Yo en un convento, que su instituto principal es el rescate del cautivo, y yo por la defensa de un cautivo haberme refugiado en este Convento! En esta religión que rescata los cautivos hallé refugio en mi trabajo, y ya que Dios me sacó de él, ¿tengo que huir y tengo que embarcar? Pues, ¿no será mejor imitar a estos santos padres en buscar a los cautivos para redimirlos, que el huir por defenderlos? Parece esto cobardía de ánimo, y no quiero ser ingrato al cielo, y así, de más razón será alistarme en esta milicia sagrada, que no huir cobarde a mi tierra". Pero recaía, temiendo no fuera cosa de Dios, y sabiendo lo difícil de ser religioso, para volver a reflexionar y orar: "¿Cómo pueden ser casuales estas circunstancias? ¿No había en Roma otros templos, monasterios e iglesias, que me pudieran servir de auxilio? La defensa de un cautivo me trajo a esta casa, que hallan su refugio cautivos en ella, pues ¿cómo la puedo yo dejar, si me trae a su casa Dios?"

En fin, para no hacer el cuento muy largo. El caso es que salió en busca de San Juan de Mata, lo halló en el coro y este le dijo que conocía de sus dudas, y que Dios le quería para religioso trinitario. Al día siguiente lo presentó a la comunidad, y ante una duda de un religioso, el santo le profetizó: "algún día sabrá los alientos de este valeroso Soldado de Cristo y cuanta gloria ha de dar a la Trinidad Santísima, y cuanta honra se ha de seguir a nuestra Religión". Y le dio el hábito él mismo. Al saberlo sus compañeros y oírle hablar de la vida religiosa, la vanidad del mundo y de las letras, le dijeron: "Tú viniste con nosotros solo por acompañarnos, tomando un viaje tan largo, sin que te moviese más interés que el cariño: Esta acción tan gloriosa pide igual correspondencia, y así, con gran gusto recibiremos el santo hábito, quedándonos en tu compañía, si el Superior de la Religión nos concede esta fineza; pide tú, por la Sangre de Cristo, que nos conceda esta gracia". Y como San Juan de Mata, ya conocía de la voluntad divina, les admitió en la Orden. Y fueron los religiosos, Fray Rodulfo y Fray Ricardo, que asistieron en la muerte al Santo Fundador.

No hay que decir de todas las penitencias, tentaciones, miedos y consuelos del Señor que recibió en el noviciado. Es una vida de santo y ya se sabe... nunca es poco para exaltar virtudes. Así, Roberto profesó en medio de grandes fervores y consuelos del cielo. Sabiendo San Juan de Mata las grandes virtudes del religioso, mandó que se le ordenase presbítero, aunque nuestro santo no quería. Aceptó por obediencia, del mismo modo que aceptó el ministerio de la predicación. Sus sermones eran elevadísimos y, al mismo tiempo, cercanos al vulgo, del cual logró grandes conversiones e interés en la Redención de Cautivos.

En 1199 Inocencio III ordenó la IV Cruzada, a la que se sumaron numerosos presbíteros y religiosos para servir de "ejército espiritual". Roberto fue uno de ellos, destacando entre los más celosos de la predicación y la virtud. Con gran valor exhortaba a los soldados a ser buenos y piadosos, y además, con aquellos que enfermaban era caritativo y les socorría en todo lo que podía. Algunas veces hasta quedó sin comer en el viaje por dar a los soldados u otros religiosos.

Pensaba Roberto predicar en Tierra Santa, pero la Providencia tenía otro destino para él. Sobre 1209 tomó el santo un barco desde Beirut hasta Ancou, en el cual iban algunos musulmanes. Estos, al verle, comenzaron a reírse de la fe cristiana, y de la risa pasaron a la blasfemia. Roberto les amonestó y les corrigió sus errores, enseñándoles lo que realmente enseña la Iglesia, pero los moros lo tomaron como un agravio y con sus alfanjes le despedazaron y lo arrojaron al mar. Un musulmán que se hallaba presente, se convirtió a la fe cristiana al ver aquel testimonio y dio aviso a los cristianos. Cuéntase que cuando fue hallada su cabeza en el mar, los ojos aún estaban como vivos y resplandecientes de alegría. Al saber San Juan de Mata del martirio de Roberto, lo dio a conocer al papa Inocencio III, quien sin más le declaró mártir y concedió que los trinitarios le rindieran culto como su protomártir. 

No es Roberto, ciertamente, un santo histórico, o al menos evidencias de que lo haya sido no hay. Los datos que de él tenemos aparecen en un libro de un religioso trinitario, del que se sospecha se inventó muchísimo de la "historia" trinitaria, sólo para dar ciertos orígenes ilustres a su Orden. Este fraile dice que el convento de Santo Tomás in Formis guardaba testimonio del culto a San Roberto, pues había un altar erigido a su memoria, pero esto no consta. 


Fuente:
-"Noticias históricas de las tres florentísimas provincias de la Gran Bretaña, Inglaterra, Escocia, e Hibernia, del Celestial Orden de la Ss. Trinidad, de Redención de cautivos cristianos". P. FR. DOMINGO LÓPEZ. Madrid, 1714.


A 13 de abril además se celebra a
San Hermenegildo, príncipe y mártir.
Beata Ida de Lovaina, virgen cisterciense.
Beata Ida de Bolonia, viuda.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Anisio, el celebrado por todos.

San Anisio de Tesalónica, obispo. 30 de diciembre. 

De este santo prelado solo tenemos testimonios ajenos y pocos datos biográficos, aunque parece que fue un obispo relevante en su tiempo, pues estuvo en medio de varios conflictos teológicos o políticos. Era discípulo de San Anascolo (3 de septiembre), obispo de Tesalónica, y fue elegido sucesor suyo el 30 de diciembre de 383. En su elección estuvieron presentes San Paulino de Nola (22 de junio) y San Epifanio de Salamis (12 de mayo). San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) le escribió una carta en la cual le dice: "Esperé que después de su muerte [de Anascolo] el único de sus méritos fuera posiblemente su sucesor. Y he aquí te tenemos a ti, su discípulo por largo tiempo (…) Que el Señor te apruebe como su sucesor, no solo en honor sino en calidad y que vea bien el establecerte en gran Gracia. (…) Déjales [a los fieles] que reciban la unción y la sabiduría de Salomón, y que haya paz entre tú y tu pueblo, y que guardes bien la alianza de la paz. Hasta luego Hermano, y ámanos, porque nosotros te amamos". El papa San Dámaso (11 de diciembre), quien también le escribió y le nombró patriarca vicario de Iliria.

Gobernaba Anisio la sede tesalonicense cuando ocurrió la horrible matanza llevada a cabo por el emperador San Teodosio I (17 de enero) en 389, para vengar la muerte de algunos de sus oficiales durante un motín que estos mismos habían propiciado. No conocemos la postura de Anisio ante tal barbarie, pero podemos suponerla siendo amigo de Ambrosio, quien impidió a Teodosio la iglesia hasta que hiciera penitencia por su crimen.

En 391 tenemos a Anisio al frente de los prelados que condenaron al obispo Bonoso de Sardica, quien negaba públicamente la Virginidad Perpetua de la Madre de Dios, diciendo que había tenido más hijos. El Concilio de Capua le había condenado y los obispos de Macedonia confirmaron la condena. En 404 tomó partido por San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal), quien había sido desterrado por defender la ortodoxia de la fe, clamando al papa San Inocencio I (28 de julio y 12 de marzo). Viajó a Constantinopla para defenderle frente a las calumnias de San Teófilo de Alejandría (15 de mayo, Iglesia Copta).


Fuentes:
http://www.strobertbellarmine.net/books/CUAPS--026AmbroseLetters.pdf
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 30 de diciembre además se celebra a
San Eugenio de Milán, obispo.
La Traslación de Santiago Apóstol.

martes, 24 de octubre de 2017

Tres Sedes y ninguna.

Beato Tadeo McCarthy, obispo. 24 de octubre.

Nació en 1460, en Cork, y desde niño fue aplicado en los estudios e interesado en la religión. Estudió teología con su tío, y luego de ser ordenado presbítero continuó su formación en París y Roma. En 1487, teniendo Tadeo solamente 27 años, el papa Sixto IV le nombró obispo de Ross. Este nombramiento al parecer se debió a un error, pues el mismo papa había nombrado obispo a Hugo O’Driscoll. Algunos historiadores suponen que alguna noticia errada sobre la muerte de este último debió recibir el papa como para nombrar a Tadeo para la sede. 

Por supuesto, cuando Tadeo apareció en Cork con el nombramiento, O'Driscoll le tomó por impostor y logró que el papa nuevo, Inocencio VIII, le excomulgara por usurpador. Entonces Tadeo se fue a Roma entonces a apelar al papa, en un largo proceso que duró dos años, con la absolución de su condena, el deshacimiento del error y, además, para compensarle, el mismo papa le nombró, en 1490, obispo de Cork y Cloyne. Pero nada, al llegar a su nueva sede, la halló invadida y dominada por el obispo Gerald Fitzgerald, apoyado por poderosos jefes locales, que habían convertido la sede en su territorio particular. 

Dos años vagó Tadeo por su sede buscando apoyos, visitando a sus fieles, pero nada lograba, porque todos temían a Fitzgerald y su puño de hierro. Así que nuevamente tuvo el sufrido prelado que tomar el camino a Roma donde en 1492 el papa Inocencio confirmó su decisión y le otorgó Bulas condenatorias contra los que osaran impedirle tomar posesión.

Tadeo volvió a su tierra como un simple peregrino, para no ser reconocido y así no estuvieran avisados sus enemigos. En Ivrea veneró los lugares santificados por San Patricio (17 de marzo). Allí pernoctó en el hospicio de peregrinos, como uno más, mientras pensaba volver a su sede. Pero los trabajos y la fatiga del camino hicieron mella en él, enfermó y subió al cielo el 24 de octubre de 1492. En ese momento una luz misteriosa rodeó su cuerpo, por lo que el obispo Garigliatti fue avisado. El prelado registró al difunto, halló sus papeles y al descubrir su identidad, organizó magnos funerales en la catedral. 

Cráneo del santo obispo.
El santo y paciente prelado fue sepultado bajo el altar mayor, junto a las reliquias del mártir San Eusebio. Su sepulcro fue venerado desde entonces, teniendo un culto popular y espontáneo. En 1742 se abrió la sepultura y se halló incorrupto el cuerpo. En 1896 el papa León XIII accedió a la petición de los obispos irlandeses y confirmó el culto inmemorial. 

Actualmente las reliquias del santo obispo se veneran en Cork, Ross y Cloyne, las sedes que le correspondían y nunca pudo ocupar. Se le llama "El Mártir Blanco", pues aunque no padeció muerte violenta, los trabajos y desvelos por servir a la Iglesia en medio de las adversidades le llevaron al sepulcro.


Fuente:
http://vultuschristi.org/index.php/2013/10/an-irisman-who-died-in-italy/


A 24 de octubre además se celebra a
San Evergislo de Colonia, obispo.
San Félix de Tucbazene, obispo y mártir.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Colaborador y redentor.

San Félix de Valois, religioso, cofundador de los Trinitarios. 20 de noviembre.

Sobre este oscuro santo se han tejido leyendas, la mayoría tardías y para rellenar lo que se desconocía: orígenes, infancia, juventud, etc. Su "vita" la podemos dividir en dos:

Leyenda:
Nació Félix el 19 de abril de 1127, en la ilustre y real casa francesa de los Valois y, claro, desde niño fue extremadamente piadoso, amigo de devociones y penitencias, a la par que de la caridad. No tenía nada suyo, sino que todo daba a los niños más pobres: comidas, ropas, monedas, regalos, etc. Incluso se privaba de los mejores manjares para guardarlos en servilletas que luego pasaba a los pobres. Aún niño pidió a su padre el perdón de un condenado a muerte por homicidio, profetizando que se convertiría y sería un religioso ejemplar. Y así fue. Cuando llegó a la juventud, ya su corazón ardía por la soledad, la oración y la penitencia, a pesar de que su destino era reinar en Francia ya que sobre él solo había mujeres en su familia, a las que se les impedía reinar por si mismas. Así que, resuelto a seguir su vocación, pidió y obtuvo ser ordenado sacerdote, bloqueando toda opción de reinar. Así, libre, decidió alejarse del mundo y entró a la recién fundada Orden del Císter, tomando el nombre de Hugo y siendo discípulo de San Bernardo (20 de agosto). Pero aún la austeridad cisterciense y su silencio era poco para él, por lo que decide retirarse a un bosque en Cerfroid, donde comienza una vida verdaderamente penitente y orante.

En este desierto de Cerfroid ocurrió el encuentro que cambiaría su vida totalmente: a su encuentro fue el joven San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias), el cual había sido ordenado de presbítero. Ya había tenido el santo presbítero la visión sobre su misión de fundar una Orden destinada a la redención de los cautivos cristianos. Juan de Mata refirió la visión al santo eremita y en ese momento (dice la leyenda), ambos vieron aparecer ante ellos a un hermoso ciervo entre cuyas astas resplandecía una cruz azul y roja, exactamente como la vista por el Juan de Mata en su visión. Visto esto, Félix se rindió a la evidencia de que la obra proyectada por Juan era de Dios y pesar de tener casi 60 años, se puso bajo el mando del joven presbítero. Y ambos se fueron a Roma a pedir la aprobación al Santo Padre. El papa Inocencio III, teniendo recomendaciones de algunos prelados, vio aquella obra como inspirada por Dios y luego de varias audiencias, aprobó su Regla, estableciéndola como Orden de la Santísima Trinidad, para la Redencion de Cautivos.

Regresaron a Francia y allí mismo en Cerfroid fundaron el primer convento trinitario. Allí, años después, recibió San Félix una gracia de Nuestra Señora: una noche antes que los frailes llegaran al coro a maitines, se le apareció la Virgen a Félix, llevando el mismo hábito que los Hermanos, rodeada de ángeles que alababan a Dios. Supo por esta revelación que poco tiempo le quedaba de vida y convocando a los religiosos, les alentó a vivir en caridad entre ellos y con los pobres cautivos. Y así, lleno de Dios, murió el 4 de noviembre de 1212, con 85 años de edad.

Félix y la primera
comunidad trinitaria.
Historia.
Ciertamente la historia demuestra que a Félix fue Ministro de la casa de Marsella, la más importante de la Orden, en 1203, mientras Juan establece y funda más casas. Luego nos consta su muerte el 4 de noviembre de 1212 siendo Ministro del convento trinitario de Cerfroid, como dije antes. La tradición le hace a Félix ser fundador junto a San Juan de Mata de la Orden Trinitaria, pero la Bula papal "Operante Divine Dispositionis" dice claramente: "hace algún tiempo viniste a nuestra presencia y pusiste interés en manifestarnos humildemente tu proyecto", refiriéndose en exclusiva a Juan, y no a ningún otro fundador. Y la misma idea se lee en el epitafio de la tumba de Juan: solo él es el fundador. Sin embargo en una carta dirigida al rey de Marruecos en 1119, el mismo papa dice: "unos hombres, entre los que se encuentran los redentores portadores de la carta divinamente inspirados, han fundado hace poco una Regla y una Orden", con lo que parece aludir a un grupo o al menos un dúo de fundadores.

Pero más importante parece la primera redacción propiamente trinitaria sobre la fundación de la Orden, que data sobre 1250, donde se dice que tres personas escribieron la Regla: Juan de Mata, el obispo de París y el abad de la colegiata de San Víctor. Nada habla de San Félix. Igualmente menciona a cuatro eremitas a los que Juan halla, narra su intención fundacional y ellos se ponen a su servicio para formar parte de ella, pero no hay nombres. Ya en el siglo XIII, en una "Secuencia" acerca de los orígenes de la Orden Trinitaria, aparece que “dos ermitaños fueron a Roma a solicitar al papa Inocencio III la aprobación de la nueva obra apostólica en la Iglesia. No se dicen nombres, pero la tradición unánime ve en ellos a Juan y Félix.

La primera referencia explícita de San Félix como cofundador aparece en el siglo XV, en un documento redactado por Robert Gaguin, Ministro General de la Orden, en el que dice que la Orden fue fundada por Juan de Mata y Félix el anacoreta. Y esto sentará las bases para la historia y la leyenda posteriores, pues en adelante nadie pondrá en duda que San Félix es cofundador de la Orden Trinitaria. Los Trinitarios descalzos además, asumen como a su "tercer padre fundador" a San Juan Bautista de la Concepción (13 de febrero). En 1969 el Capítulo General definió que el único fundador era San Juan de Mata, y así lo recogen las Constituciones actuales. Sin embargo, la liturgia propia de la Orden llama "cofundador", en su acepción de "colaborador" a San Félix de Valois.

San Félix fue canonizado (por aprobación de culto) a la vez que San Juan de Mata, el 21 de octubre de 1666, bastante tardíamente. En 1679 su memoria litúrgica la trasladó Inocencio IX al 20 del mismo mes, extendiendo su memoria a toda la Iglesia. En 1969 fue suprimida su memoria del Calendario Universal.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año: Noviembre". JEAN CROISSET. Barcelona, 1863.
-http://meditacionestrinitarias.blogspot.com/2014/11/san-felix-de-valois-fundador-cofundador.html


A 20 de noviembre además se celebra a  
San Maxence de Senlis, virgen y mártir. 
San Agapio de Gaza, mártir.

jueves, 28 de julio de 2016

San Inocencio I, papa.

San Inocencio I, papa. 28 de julio y 12 de marzo.

Nació en Albano, y su padre, a decir de San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) fue el papa San Anastasio I (19 de diciembre y 22 de abril), a quien Inocencio sucedió luego de la muerte de aquel, en 410. Algunos prefieren interpretar esta filiación como espiritual, refiriéndose a que era su discípulo. En aquel siglo V, el término "hijo", se utilizaba para ambas acepciones. Aunque de su vida se conoce poco, sí que constan sus desvelos por el Evangelio y la Iglesia. Fue celoso en el cumplimiento del celibato eclesiástico y en afirmar y reafirmar la definitiva autoridad del Sumo Pontífice cuando las iglesias locales no sabían dirimir sus asuntos, o estos las superaban en jurisdicción, o en asuntos de fe y moral. Y así se lo hizo saber en una carta a San Vitricio de Rouen (7 de agosto).

Fue el firme defensor del gran San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) cuando fue expulsado de su sede constantinopolitana por las intrigas de la emperatriz Eudoxia y del Patriarca de Alejandría, Teófilo. No solo intentó persuadir al emperador Arcadio, sino que se negó a reconocer a los varios sucesores que tuvo el santo obispo en la sede. Además, confirmó las condenas al pelagianismo que los concilios de Cartago y Milevo habían efectuado, y alabó a los obispos por "haber consultado a San Pedro", en referencia a la solicitud que los obispos africanos habían hecho acerca de que les confirmara en la fe católica. Es Inocencio quien, de esta manera, daría pie a la célebre frase "Roma locuta, causa finita".

Ese mismo año de 410 Roma fue saqueada por hordas del rey godo Alarico. El papa estaba negociando con el emperador Honorio en Rávena, para que hiciera la paz con Alarico. A su regreso se volcó en la reconstrucción de las iglesias y casas destrozadas.

Dictó Inocencio, siempre según el "Liber Pontificalis", algunas normas eclesiásticas, como el ayuno de los sábados, que se diera al pueblo la paz antes de la comunión del presbítero. Es así que un gesto típicamente del pueblo, que expresa su perdón antes de presentar las ofrendas, pasa a ser algo del sacerdote, quien se reconcilia con el pueblo antes de comulgar. Además, restringió la celebración de la Confirmación al obispo. Edificó en Roma una iglesia a los Santos Gervasio y Protasio (19 de junio, traslación de las reliquias), que luego pasaría a llamarse de San Vital. Igualmente el "Liber" dice que ordenó 54 obispos, 30 presbíteros y 15 diáconos.

El santo papa murió a 12 de marzo del año 417, aunque no hay concierto sobre el tiempo que ocupó la sede de San Pedro. Baronio dice que 15 años, algunos hablan de 17, otros que 20. Fue sepultado en el cementerio de Ponciano.


Fuentes.
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Julio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1865. 



Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.

San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...