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viernes, 22 de junio de 2018

"La Defensión de Santa Clara".

La Fiesta del Voto o Defensa de Santa Clara. 22 de junio.

La fiesta del Voto es una celebración anual que se da en Asís, conmemorando la retirada del ejército de Vital de Aversa, aliado del emperador Federico II, del asedio a la ciudad de Asís, atribuido a las oraciones de Santa Clara (11 de agosto, 22 de juno y 23 de septiembre, Invención de las reliquias), que aún vivía, y sus hermanas.

El emperador Federico II estaba en guerra contra el Papa, y aunque el Papa lanzaba excomuniones para que se retracte, el díscolo gobernante contrataba mercenarios mahometanos para hacerle frente, a quienes, por supuesto, no importaban las excomuniones de la Santa Sede. Es en ese contexto que se da el asedio de Asís, ciudad que estaba a favor del Papa.

En 1240, ese terrible ejército mahometano, asoló el valle de Espoleto, y las monjas que estaban en San Damián, que se encontraba fuera de las murallas de Asís, temieron lo peor. Acudieron, cual palomas atemorizadas a alrededor de la Madre Clara, quien se encontraba postrada; ella se sumergió en oración, ante el Esposo de su alma, oyó una voz que le decía, como respuesta a sus plegarias: "Yo siempre la defenderé". Por inspiración divina se hizo llevar a las murallas del monasterio, desde donde se divisaba todo el valle y con espíritu de oración, elevó el Copón con las Hostias consagradas, que llevaba entre las manos. Lo que cuentan las monjas testigos en el proceso de canonización que aún se conserva, es que el ejército huyó ante esa visión ¿Qué contemplaron en realidad? No se sabe. Solo que el Señor sí cumplió su promesa de salvaguardar a sus esposas y a la ciudad que las acogía. Esa es la razón porque en la iconografía se representa a Clara con la custodia (estéticamente más apropiada que el Copón que en realidad llevó en ese momento), pero sobre todo, por su gran fe en Jesús Sacramentado.

Pero eso no fue todo. Un año más tarde, en 1241, el ejército de Vital de Aversa esta vez, sitia la ciudad de Asís. Fueron varios días de asedio a la pobre comuna, en medio de los calores del verano, pues era junio; la población indefensa, solo esperaba la inminencia de un ataque. Y es cuando otra vez, la Madre Clara, recordando la promesa de su Divino Esposo, pide a las hermanas ayuno severo, penitencias y oración por la ciudad. La tensión de los días, se sintió más en el monasterio de San Damián, en el que las Damas Pobres, presididas por su Madre Abadesa con cenizas, penitencias, llantos, oraciones y ayuno a pan y agua, algunas incluso no probando bocado alguno, clamando por la salvación de la ciudad de Asís, y del Monasterio mismo, ofreciéndose ellas como víctimas de expiación.

Y es así, cuando, de la noche a la mañana, sin mediar enfrentamiento alguno, el ejército asolador levantó el campamento e inició la retirada. Cuando los guardias de las murallas de Asís, dieron cuenta a la población y a las autoridades de lo que había ocurrido, no lo podían creer. Inexplicablemente terminó el asedio a Asís. Las miradas y corazones agradecidos se volvieron al monasterio de las Damas Pobres, instituyendo desde entonces la llamada "Fiesta del Voto o de la promesa", para agradecer a las hermanas y a Clara, por su intercesión. Con el paso del tiempo, la fiesta se fue olvidando, y fue el alcalde de Asís Arnaldo Fortini quien era terciario franciscano, la restauró a inicios del siglo XX. La Madre María Victoria Triviño OSC, en su artículo "Santa Clara de Asís, fiestas, devoción y arte" describe así el rito anual:
"La comitiva se inicia en la Plaza de San Rufino donde estaba la casa natal de Santa Clara y se dirige a la Plaza del Común. Allí esperan las autoridades locales con los maceros del Ayuntamiento, llevando cirios para ofrendar a la Dama Pobre. Desde allí prosigue la comitiva hasta la iglesia de Santa Clara, donde rinden homenaje y depositan flores en la cripta, junto a la urna que contiene sus restos. De allí van al convento de San Damián. Como ya declina la tarde, el trayecto está iluminado a ambos lados con 'fiaccole' o antorchas de sebo. Llegados a San Damián celebran la Misa en la placeta". (M.M° Victoria Triviño OSC. "Santa Clara de Asís, fiestas, devoción y arte" 3.4. La fiesta del Voto).
Aunque la Madre Triviño consigna como fecha de la fiesta el 26 de junio, la conmemoración se hace el 22, como los consigna Fray Contardo Miglioranza. Para terminar podemos acotar que aunque el mundo actual mira a las monjas de clausura como seres aparentemente inútiles, el ejemplo de Santa Clara y sus hermanas y muchas otras santas nos demuestra lo contrario; algún día, cuando el Señor lo permita, nos daremos cuenta de la gran lluvia de gracias que caen sobre el mundo y la infinidad de males que se evitan gracias al poder de intercesión de estas almas consagradas y de la oración en general.
 

Paz y Bien. 
 
Prof. Germán Yactayo Andrade. OFS.

Fuentes:
-"Santa Clara de Asís. Vida y escritos". BAC 2014
-"Santa Clara de Asís". Fray Contardo Miglioranza Edic. Misiones Franciscanas Conventuales 1985.
-"Santa Clara de Asís, fiestas, devoción y arte". M. María Victoria Triviño. Artículo 2008.

A 22 de junio además se celebra a:

San Albano de Verulam,
protomártir de Inglaterra.
San Acacio de Armenia
y comp. mártires.
Santa Cristina de
Bretaña, virgen.

martes, 28 de noviembre de 2017

Por las santas imágenes, hasta la muerte.

San Esteban de Constantinopla, abad y compañeros mártires. 28 de noviembre.

Esteban nació en Constantinopla en 714, en una familia noble, que lo envió a un monasterio a estudiar. A los 16 años decidió ser monje y fue admitido en el monasterio de San Auxencio de Calcedonia, donde completó su formación teológica y patrística. Fue un monje muy disciplinado y de gran claridad de mente, buen apologeta y teólogo. En 744 los monjes le eligieron abad, y llevó al monasterio a su cima de piedad, cultura y sabiduría. A los 10 años de mandato, se retiró a la soledad de una celda estrechísima, en la que no tenía absolutamente nada, para no distraerse en la oración y la meditación.

Esteban vivió inmerso en el asunto de la veneración de las imágenes y las peleas iconoclastas. Desde tiempos del papa San Gregorio II (2 y 13 de febrero), el emperador León el Isáurico retenía el imperio oriental y se había empeñado en la herejía iconoclasta, que tomaba por idolatría el culto a las imágenes del Señor y de los santos. A tanto llegó su furor que llegó a perseguir a prelados y vírgenes, a quemar su preciosa biblioteca, reteniendo dentro a seguidores de la fe católica. Biblioteca que, además, estaba llena de iconos y libros antiguos. El papa San Gregorio III (28 de noviembre) se opuso tenazmente a esta herejía, aumentando la importancia de los iconos y mandando pintar bellas pinturas y frescos en las iglesias romanas. Instituyó la Fiesta del Divino Salvador, la Madre de Dios y Todos los Santos, construyendo además una hermosa capilla en la Basílica de San Pedro, donde juntó todos los iconos que sobrevivieron en Oriente, y a los que les rendía culto diariamente. También dispuso que se celebrase la misa sobre los sepulcros de los mártires el día de sus natalicios, como se hacía en tiempos de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) y había sido abolido posteriormente. Además convocó un Concilio en el que se determinó la excomunión contra todos los iconoclastas.

En 741 subió al trono imperial el hijo de León III, Constantino V (llamado "Coprónimo" porque la tradición dice que se defecó cuando le bautizaron). Este nuevo emperador fue tan iconoclasta como su padre. Para obtener apoyo a su herejía, convocó a un Concilio para el cual se aseguró que solo asistieran obispos y abades enemigos de los iconos. Sabiendo que nuestro Esteban vivía en una simple celda sin iconos, pensó que Esteban igualmente sería iconoclasta, por lo cual le invitó a dicho Concilio, esperando tener el apoyo de tan venerable abad. Pero Esteban se negó a asistir, primeramente porque era un Concilio convocado por el poder civil, cosa que le repugnaba, y segundo, porque no pensaba apoyar la iconoclastia.

La admiración y veneración que el emperador sentía por él se convirtió en odio, jurando vengarse. En aquellos días una mujer cercana al emperador llamada Ana, abandonó el mundo para encerrarse en un monasterio. Corpónimo entonces mandó se propagara el rumor de que Ana había tomado esa decisión porque había tenido relaciones con Esteban y había sido obligada a tomar el hábito por obligación, para acallar el pecado del abad. Cuando el rumor fue bien fuerte, Coprónimo mandó arrestar a Esteban y disolver el monasterio, destruyendo antes todos los santos iconos.

Dos años estuvo el santo en la cárcel, sin doblegarse a los deseos imperiales, y tomando su prisión como un tiempo de penitencia y expiación. Llegó un día en el cual el mismo emperador le visitó en la prisión y le espetó: - "¿Realmente crees que el rostro de Cristo será pisoteado si yo pisoteara un icono?" Esteban entonces pidió una moneda, en la que estaba representada la efigie del monarca, y le replicó: - "Me gustaría ver lo que harías si lanzo este pedazo de oro con tu imagen en el suelo y escupiera sobre él. ¿Os atreveríais a decir que no es un acto de maldad hacer lo mismo con la imagen del rey supremo?" Esta respuesta, dada en frente de los Consejeros del emperador, provocó que Esteban fuera condenado a muerte, en 764, teniendo 50 años.

También padeció el martirio la mencionada Ana. Junto a Esteban se celebra la memoria de otros 340 mártires por defender la iconodulía.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 28 de noviembre además se celebra a
San Hortolano, bisabuelo de Cristo.
San Gregorio III, papa.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Caballero del mundo y Caballero de Cristo.

San Martín de Tours, obispo. (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones).

El encuentro con Cristo.
Este ilustre santo nació en Sabaria, la antigua Panonia, se padres paganos. Sin embargo, Martín conoció el cristianismo siendo muy joven, y comenzó a interesarse por la vida monástica, aún sin ser bautizado. Ante esto, su padre le alistó en el ejército cuando tenía 15 años, con vistas a que la rudeza y disciplina de la vida militar, a la par de una carrera exitosa, le hicieran olvidar su interés por Cristo. Pero, sin embargo, en carrera militar fue donde el santo tuvo su "gracia fundante", o su encuentro personal con Cristo, que definiría toda su vida. Cuéntase que, estando destinado en Ambianum (la actual Amiens), un crudo día de invierno, cuando el santo atravesaba por la puerta de la ciudad, vio a un pobre mendigo casi desnudo. Martín, con gran misericordia, cortó su manto en dos y le dio la mitad al mendigo. Los que pasaban se rieron de él por el su aspecto ridículo que tenía con media capa, pero a él no le importó. Esa noche tuvo una visión en la que veía a Cristo con su media capa puesta, que decía a los ángeles: "¡Mirad, este es el manto que me dio Martín el catecúmeno!"

Aunque siempre nos lo cuentan con visos de leyenda, el suceso tiene todas las características de haber sido real, y aparece narrado en la primera "vita" del santo que escribió San Sulpicio Severo (29 de enero), en vida del mismo San Martín. La piedad popular es la que ha ido desvirtuando el suceso, sencillo en su origen, para añadir que se le apareció Cristo, o que solo dio media capa porque la otra mitad le pertenecía al emperador. Incluso le añade una segunda parte, ya obispo, cuando entonces entrega la capa completa. Y por supuesto, no falta la reliquia, falsa, de dicha capa, que se veneró en Amiens durante siglos. Ciertamente, a pesar de todo esto, el suceso de Martín viendo a Cristo en un pobre no tiene que extrañarnos, es una constante en la vida de los santos. Y tanto, que se copió para la leyenda propia de San Guillermo de Hirsau (5 de julio).

Militar y monje.
Luego de esto, en 356 Martin fue bautizado, teniendo dieciocho años. La leyenda quiere que haya huido a un monasterio enseguida, pero lo cierto es que el joven sirvió en el ejército dos años más. Llegó a ser Tribuno, durante el Imperio de Juliano el Apóstata, participando en la campaña contra los francos y los allamanni, que habían invadido tierras del Imperio Romano. Aunque la campaña duraría hasta 360, con la victoria de Juliano, en 358 Martín pidió licenciarse del ejército cuando estaba en Worms. Una leyenda, que no aparece en la "vita" primera, dice que Juliano montó en cólera por su petición, y el santo solo respondió: "Ponme al frente del ejército, sin armas ni armaduras, pero no volveré a desenvainar la espada. Me he convertido en el soldado de Cristo". Pero lo cierto es que ese año hubo cierta paz, los allamanni pidieron una tregua, y por esta razón Martín fue liberado de la carrera militar.

Luego de esto, el santo se fue a Poitiers, donde San Hilario (13 de enero) le instruyó en filosofía y teología, Biblia y Santos Padres, con vistas a ordenarle diácono, viendo su capacidad de aprendizaje y su creciente fe. Sin embargo, Martín no quiso oír hablar de ello y se fue a Sabaria, con sus padres. En el camino fue asaltado por un ladrón, al cual perdonó y habló tan bien de Cristo, que el hombre se arrepintió al tiempo y se hizo un buen cristiano. Y él mismo relató el hecho a Sulpicio. Ya Martín en su casa, logró convertir a su madre a la fe católica. Además, predicó contra los arrianos, que cada vez eran más en Panonia, y por este hecho fue azotado y expulsado de la ciudad.

Aparición de la Virgen,
Santa Inés y Santa Tecla.
Como su protector, San Hilario, había sido desterrado, Martín se fue a Milán, donde vivió como eremita, y tuvo de discípulo a San Maurilio (13 de septiembre), al cual enseñó los rudimentos de las letras, las Sagradas Escrituras, junto con la piedad y el gusto por las cosas sagradas. De cuando en cuando Martín predicaba al pueblo milanés, por lo cual fue expulsado de la ciudad por el obispo arriano, que había usurpado la sede. Entonces se fue Martín a la Isla de Albenga, donde hizo vida eremítica en oración y penitencia. Allí casi muere por comer por error una hierba venenosa. Afortunadamente vomitó pronto y el veneno no le fue mortal. La leyenda posterior cuenta que se le apareció la Santísima Virgen, acompañada por Santa Tecla (23 de septiembre) y Santa Inés (21 y 28 de enero), y le sanó.

Dos años vivió allí, hasta que Hilario regresó a Poitiers, y Martín se fue con él, para seguir aprendiendo la vida monástica. Cuando estaba ya formado, Hilario fundó un recinto monástico y Martín fue de los primeros en formar parte, siendo él quien escribió la Regla, seguida después por los Canónigos Regulares y por otros monasterios, como el fundado por San Ouen (24 y 26 de agosto) en Reouen. En este sitio realizó nuestro santo su primer milagro: resucitó a un catecúmeno fallecido de fiebres, al cual Sulpicio también conoció y le narró el hecho. La leyenda le quiere acompañando a San Maximino de Tréveris (29 de mayo, traslación de las reliquias, y 12 de septiembre) en su viaje a Roma. Ciertamente las fechas y la estancia de San Martín en la zona casan sin problemas, pero no está claro que el monje llamado Martín fuera nuestro santo.

Obispo a la fuerza.
En 371 falleció San Lidoire (13 de septiembre), obispo de Tours, y el pueblo quiso que Martín fuera su sucesor, pero como sabían que Martín se negaría, le mandaron llamar con la excusa de que visitara a una enferma, y estando de camino, le tendieron una emboscada y le llevaron a Tours a la fuerza. Los obispos convocados para la ceremonia dudaban de la idoneidad de Martín para ser obispo, sobre todo dudaba Defensor, el obispo de Angers; pero como el pueblo presionaba, no tuvieron más remedio de que ordenarle presbítero y obispo, el 4 de julio del mismo año. Martín siguió viviendo como monje aún después de haber sido nombrado obispo. Para ello se hizo construir una celda anexa a la iglesia, pero cansado del número de visitantes tenía, se fue a un lugar solitario a orillas del Loira, donde luego estaría la abadía de Marmoutier. Allí llegó a tener 80 discípulos, quienes vivían como él, vestido con ásperas pieles, comiendo solo una vez al día y teniendo todo en común. 

Entre estos discípulos estuvo San Bricio (13 de noviembre), un chico pobre y pendenciero al cual Martín había tomado bajo su protección a pesar de ser arrogante y malandrín, y aunque una y otra vez le decepcionaba, el santo obispo no cejaba en llevarle al buen camino. Llegó a suspirar San Martín que "Si Cristo debió soportar a Judas, yo tengo que soportar a mi Bricio". Le redujo al redil de Cristo y Brició tomó le hábito monástico la primera comunidad fundada por Martín, y llegó a ser ecónomo de la misma. Y luego sería su sucesor en la sede de Tours. 

También fueron discípulos suyos, en estos casos según leyendas, San Florencio (22 de septiembre) y San Romano de Garona (24 de noviembre), o San Ibar de Berggeri (23 de abril). Y además, se le relaciona con otros santos como Santa Natalina de Pamiers (10 y 12 de noviembre), a la que habría bautizado, o San Corentin de Quimper (12 de diciembre), al que habría ordenado de obispo. Y no podemos olvidar al estilita San Walfroy (21 de octubre), que se inspiró en nuestro santo para llevar una vida ascética.

Ordenación episcopal.
En las cercanías de su recinto había una aldea donde la gente adoraba a un pino, y se resistían a dejar de hacerlo. Martín, viendo que cortar el árbol sería peligroso, ofreció a los paganos que cortasen el árbol, sentándose él en el sitio donde debía caer, para demostrarles que los dioses nada podían frente a Cristo. Así lo hizo y cuando estaba para caer, inexplicablemente, el árbol cayó justo al lado opuesto, derribando un templo de un ídolo. Esto provocó la conversión de los paganos, que levantaron una iglesia en sitio del templo. En otros lugares no tuvo tantas contemplaciones el otrora militar, pues por su propia mano destruía los santuarios paganos los ídolos, edificando iglesias sobre ellos. Por supuesto que no le salía gratis, en Levroux y en Autun le dieron de palos y si no llega a ser por los soldados del Imperio, le habrían matado. 

Otros paganos, por su parte, intentaron atemorizarle vistiéndose de dioses o demonios, y si bien no lograron atemorizarle, sí que lograron que el santo viera diablos por todas partes. Y en una ocasión se le apareció el mismo demonio, coronado de oro y piedras preciosas, con magníficas vestiduras, y le dijo: - "Ha llegado el juicio, adórame". - "¿Dónde están las marcas de los clavos?" – replicó Martín – "¿Dónde está la marca de la lanza, o dónde está la corona de espinas? Cuando vea las marcas de la Pasión adoraré a mi Señor". Y entonces el diablo desapareció.

Martín contra la violencia.
Estuvo el santo presente en el Concilio de Tréveris, en 384, donde se trató el asunto del hereje Prisciliano y sus seguidores. Los errores doctrinales de este grupo eran varios, desde el Panteísmo, el Sabelianismo o el Docetismo, predicando la preexistencia de almas, la condena del matrimonio y la no resurrección de los muertos. El emperador Máximo quería la cabeza de Prisciliano y los obispos aduladores no osaron negarse. Solo San Martín clamó contra intervención del poder secular en causas eclesiásticas y contra el castigo de Prisciliano y sus discípulos, alentado desde España por los obispos ibéricos. Martín insistió en que la excomunión pronunciada contra los herejes era más que suficiente castigo, y arengó con tal maestría que al irse de Tréveris creía que había logrado salvar a Prisciliano y los otros. Sin embargo, apenas se fue, los obispos lograron que el emperador Máximo ejecutara a Prisciliano y a sus principales discípulos, y además enviara órdenes a España para que se persiguiera y ejecutara a los priscilianos. La tortura le arrancó a Prisciliano una confesión, probablemente falsa, de prácticas impuras; y sobre esta base fue decapitado junto a otros seis. Otros fueron desterrados. 

En 385 Martín regresó a Tréveris y junto a San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) intentó salvar a los sobrevivientes, negando la autoridad de los obispos perseguidores. Al mismo tiempo intentó salvar a algunos seguidores del difunto emperador Graciano, a quienes el emperador Máximo pretendía condenar a muerte. El emperador entonces le dijo que si perdonaba a estos, tendría que permitir la persecución, confiscación de bienes y muerte de los priscilianos en España. Tuvo que ceder Martín, a regañadientes, y renunciar a su defensa de los priscilianos. Este chantaje pesó tanto sobre él que nunca más participó en Concilio, Sinodo o reunión con gobernante alguno, hastiado de los contubernios Iglesia-Imperio. Llegaría a decir el santo: "¡Ay de los tiempos en que la fe divina necesita poder terrenal, cuando el nombre de Cristo, despojado de su virtud, se reduce a servir de pretexto y reproche a la ambición, cuando la Iglesia amenaza a sus adversarios con el exilio y la prisión, con los cuales los obliga a creer, cuando se apoya en la grandeza!"

Traslado del cuerpo del santo.
Muerte y sepultura.
Martín murió en Candes el 9 de noviembre de 401, a los 84 años de edad. San Severino de Colonia (23 de octubre) y San Evergislo (24 de octubre), aún niño en aquel momento, vieron su alma subir al cielo.
Su cuerpo fue llevado a Tours, dice la leyenda que por un barco "sin velas ni remos, que río arriba subió sin tropiezo, mientras los árboles florecían a su paso". Pero lo cierto es que sus reliquias fueron trasladadas con toda solemnidad, nada menos que por 2000 monjes, que formaron cortejo fúnebre entonando salmos.


Fue sepultado en día 11 en un cementerio a las afueras de la ciudad. En 412 San Bricio construyó allí una iglesia dedicada a San Esteban (en aquella época las iglesias sólo estaban dedicadas a los mártires) para custodiar el sepulcro. El 4 de julio de 473 San Perpetuo de Tours (8 de abril) trasladó las reliquias a una nueva iglesia, bellísima según cuenta San Gregorio de Tours (17 de noviembre), y que sería la primera del orbe cristiano en estar dedicada a un santo no mártir. Fueron las reliquias depositadas en un sepulcro de mármol, que fue veneradísimo durante siglos, a pesar de los desastres y renovaciones de la iglesia. Lo visitaron numerosos santos, prelados y reyes. Santa Monegundis (2 de julio) fue reclusa en una celda cercana a él. La leyenda de San Eloy (1 de diciembre) dice que este santo fabricó un bello relicario para contener reliquias de San Martín. 

En el siglo IX, debido a las invasiones normandas, las reliquias de San Martín fueron trasladadas a Auxerre, junto a la tumba de San Germán (31 de julio). Así que se tenían los dos cultos y cada uno sus seguidores. Estos entraron en pelea (esas tontas peleas de los que no tienen nada que hacer) sobre que santo sería el causante de los milagros que ocurrían allí, y cual, en definitiva, sería más "poderoso". No se les ocurrió otra cosa que ir al hospital cercano, agarrar a uno que acababa de morir y tenderlo sobre las tumbas. En primer lugar fue puesto en la tumba de San Germán, pero no pasó nada. Luego lo pusieron en la de San Martín y de inmediato resucitó el hombre. Los devotos de San Martín quedaron muy contentos, riéndose de los otros. Pero estos, que no querían perder, les dijeron que habría sido una grosería de San Germán hacer el milagro, en lugar de mostrarse hospitalario y "ceder" el milagro a su invitado.

las reliquias volvieron a Tours en el siglo XII y continuaron siendo veneradas. Sin embargo, en 1562 los herejes calvinistas incendiaron el templo y, en su odio anticatólico, profanaron las reliquias del santo, solo salvándose un hueso y parte del cráneo, que se veneran en la catedral de Tours. Durante la Revolución Francesa la bella iglesia fue destruida en parte, y en 1802 demolida totalmente. Pero el culto a San Martín no decayó. El célebre P. Delahaye intentó reconstruir una basílica copiando la anterior, pero las nuevas calles y casas emplazadas donde había estado el sepulcro del santo lo impedían. En 1857 Morlot, arzobispo de Tours, compró las casas y comenzó la excavación del terreno. En 1860 se descubrió el sitio donde habría estado la tumba, pero era propiedad ajena. Compraron esas casas también y finalmente, siete días después, se halló el venerado sepulcro. 

Culto y veneración.
Como dije antes, Sulpicio Severo escribió la "vita" del santo estando este vivo aún, y la completó luego con el relato de la muerte y la sepultura del santo. Este Vita ha servido para el sostén del culto durante siglos, y es que San Martín es uno de los santos más venerados durante siglos, aunque fuese por aspectos culturales o agrícolas. Su día era de fiesta en todos los reinos cristianos, se aprovechaba para la matanza de los cerdos, y hacer fiesta por la cosecha. 

Es abogado de soldados, jinetes, herreros y armeros; de tejedores, sastres, fabricantes de cinturones y guantes, sombrereros, pastores, molineros, viticultores, bodegueros, fundidores y propietarios de hoteles. Se le invoca contra enfermedades oculares, los envenenamientos, las mordeduras de serpiente y la caspa.
Francia por supuesto, es el país donde más se le venera, llegando a tener casi 4000 iglesias dedicadas a su memoria. Pero también hallamos su devoción en toda América, especialmente en México, y para esto transcribo el aporte del Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo:
San Martín de Huixquilucan, México.
"San Martín obispo de Tours, mejor conocido entre el pueblo como san Martín Caballero es un santo de gran tradición y devoción en México, su culto llego con los españoles en el siglo XVI y perdura hasta nuestros días. Es venerado en México san Martín caballero como patrón de los comerciantes y para que nunca falte el dinero y el trabajo, alrededor de estos patrocinios existen muchos ritos que los devotos del santo realizan ya que es muy común ver la imagen de san Martín en muchos negocios en todo México. Una de las tradiciones que hay para que san Martín “ayude en el negocio” es ponerle tres monedas de la primera venta del día que sean de la misma denominación y nombrando a cada una de las Divinas Personas de la Santísima Trinidad al momento de ofrecérselas al santo. Muchos fieles van juntan estas monedas que le ofrecen a diario al santo y con las mismas posteriormente compran veladoras o flores para el mismo altar del santo.
Otra tradición es ponerle albahaca, alfalfa o algún tipo de hierba verde para el caballo de San Martín para que pueda seguir cabalgando haciendo el bien. También el caso particular de ofrecerle albahaca al santo se da mucho en el sureste mexicano que tiene fuerte influencia maya los cuales pensaban que la albahaca era una hierba sagrada por su aroma y que el olor de la albahaca era agradable a la divinidad y subía hasta el cielo llevando las peticiones, por eso es que se considera de especial gusto para san Martín para pedirle de forma más eficaz que interceda por el bienestar de los negocios y comercios.
También existe la situación un tanto supersticiosa que muchos piensan que la imagen de san Martín debe tener un caballo blanco porque ese es el que más ayuda a los negocios y el del caballo marrón no es tan “bueno” para los negocios, como sabemos la intercesión de los santos es igual este pintado como sea su imagen siempre que uno les pida con fe verdadera.

Es también destacable que san Martín Caballero es el patrón secundario de la Asociación de Charros de México, compartiendo este patrocinio con san Hipólito y con el Beato Sebastián de Aparicio (25 de febrero). Y este patrocinio en especial es más evidente en la imagen que de san Martín se venera en la población de san Martín Huixquilucan, Estado de México la cual tiene por patrón a este santo desde el siglo XVIII a la cual cada año desde hace varios años la Asociación de Charros le regala un traje de charro a san Martín y los charros que pertenecen a la asociación le rinden sus respetos cada año con una peregrinación al santo, cuya fiesta en este lugar se celebra el último fin de semana del mes de enero. Hay registros que ya desde el siglo XIX a san Martín se le vestía de chinaco (el antecedente del charro mexicano) y que fue cuando la asociación de Charros le elige por patrón en los años 20 que se le viste definitivamente como charro".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de noviembre además se celebra a
San Berthuin de Malonne, abad y obispo.
San Menas de Cute, soldado mártir.

sábado, 11 de marzo de 2017

Santa Rosina, ¿mártir?

Santa Rosina de Wenglingen, virgen y mártir. 11 de marzo.

Capilla de Wenglingen.
Sobre esta santa, también conocida como Rosamunda, y otrora muy venerada en algunas regiones de Alemania, poco se puede decir de certero, salvo dar noticias de su culto. Tradicionalmente se le ha llamado "virgen y mártir", sin que esto conste efectivamente. Tradiciones locales la hacen eremita de la región de Wenglingen que fue martirizada mientras oraba. Algunos la hacen retroceder hasta los tiempos de la persecución, pero realmente pudo ser asesinada, si lo fue, mucho después y por otras causas ajenas a la fe, como Santa Sura (10 de febrero), por ejemplo.

En el siglo XIII ya consta la veneración de sus reliquias y una iglesia dedicada a su nombre en Wenglingen, y algunos historiadores han rescatado crónicas sobre las peregrinaciones primaverales para venerar sus reliquias, especialmente el 11 de marzo y el sábado posterior a la Ascensión. 


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de/BiographienR/Rosina_Rosamunde.htm

A 11 de marzo además se celebra a 


viernes, 4 de noviembre de 2016

Jesús y María, renuevos de Jessé.

San Jessé, padre de familia. 4 de noviembre.

Según la Biblia, Jessé era originario de Belén y tenía ocho hijos, de los cuales el menor era San David (29 de diciembre). El profeta San Samuel (20 de agosto, traslación de las reliquias a Venecia) visitó a Jessé porque Dios había elegido a uno de sus hijos para reinar en Israel. Jessé presentó a su más corpulento hijo, pero ese no era. Tampoco el segundo ni el tercero, y así hasta el séptimo. Peguntó Samuel y supo que había un octavo hijo, el más pequeño, que estaba con las ovejas; le mandó buscar y al llegar reconoció en él al elegido por Dios. Le consagró con un precioso ungüento. Según la cronología bíblica, Jessé murió sobre 1050 AC.

Y aquí podríamos terminar si la figura de Jessé no hubiera sido origen de una representación iconográfica muy abundante en la Edad Media, llamada precisamente así: "El árbol de Jessé". Entre los siglos XII y XIII la mística y la liturgia comienzan a interesarse más por el Cristo Hombre. Si habían pasado los siglos sobre las peleas sobre la divinidad del Señor, ya aclarada, es la Sagrada Humanidad la que a comienzos del Renacimiento se comienza a experimentar, representar y predicar. En el arte surgen imágenes más naturalistas del Señor, la Virgen y los Santos, siempre buscando más cercanía a lo humano. 

En este movimiento surge la representación de la genealogía de Cristo a partir de Jessé. Lo cotidiano es ver a Jessé tumbado durmiendo y brotar de su costado un tronco que se ramifica y sobre cada rama aparecer los reyes de Israel, antepasados de Cristo. En la cima, en un principio aparecerá Cristo, resucitado en unas ocasiones, crucificado en otras. El origen de que sea una rama florida lo hallamos en la Biblia: "Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño brotará de sus raíces" (Isaías 11, 1). El simbolismo iconográfico es patente: Jessé duerme como San Adán (24 de diciembre) y de su costado brota una generación. El tronco es vida, salud, salvación, por ello los Cristo crucificados sustituyen a los gloriosos paulatinamente, pues la raíz de Jessé se hace una, místicamente, con el madero de la cruz. Igualmente remite al árbol del Edén.

A partir del siglo XIV, la Santísima Virgen María comienza a ganar protagonismo en el tema iconográfico del Arbol de Jessé. Aunque no se desplaza a Cristo, este aparece como niño en los brazos de María, que pasa a ser la rama excelsa y la flor preciosa del árbol. El origen de esta nueva representación es la traducción tradicional de la Biblia hecha por San Jerónimo, el cual traduce "vástago" como "vara", en latín "virga", que también remite a "virgen". Es así que la Virgen María es el verdadero tronco de Jessé, siendo Jesús el retoño del que habla Isaías.

Santa María de Jessé.
Delft, Holanda.
Esta representación mariana fue la que terminó triunfando sobre las demás, llegando a tener su misa propia, y su título “Santa María, tronco de Jessé”. En el siglo XVI Trento retomó el sentido original y prohibió las representaciones, aunque solo en adelante. En Holanda tuvo su devoción y fiesta propia luego que el 12 de junio de 1358 una mujer ciega sanara milagrosamente luego de estar orando ante una imagen de la Santísima Virgen “tronco de Jessé”. En el acto se hizo una procesión con la imagen, que se repitió año tras año hasta la persecución protestante. En 1929 fue permitida de nuevo. La imagen milagrosa aún se venera, pues escapó de la iconoclastia herética.


A 4 de noviembre además se celebra a 
San Clair de Le-Vexin, presbítero y mártir.
San Flor, obispo.

jueves, 15 de septiembre de 2016

San Rolando, del palacio a la ermita.

Pregunta: Naci el 19 de Oct y quiero saber quien es mi santo o santa. ¿Acaso es santa Rolanda, y quien es mi ángel protector? Espero tu respuesta Gracias. México.

Respuesta: Tu pregunta me invita a preguntarme si me preguntas "cual es tu santo" por el día de nacimiento, o por el nombre que llevas. Por eso, respondo ambas variantes.

San Rolando, eremita. 15 de septiembre.

Fue un joven ermitaño, de la noble familia de los Médici italianos. Vivió toda su vida en soledad y fue conocido en 1386, cuando la marquesa Antonia Pallavicini, que iba un día de caza por el bosque, lo encontró ya muy anciano y parecía más bien un cadáver, por tantas penitencias y austeridades en las que había vivido. El santo le contó que llevaba allí unos 25 años, vestido sólo con una túnica de piel de cabra, y alimentándose de las hierbas y frutos del campo. Le contó que permanecía varias horas inmóvil sobre un solo pie, con los brazos abiertos al cielo y mirando al sol, por mortificación (así se le representa muchas veces).

La marquesa, conmovida, intentó llevárselo a su castillo, a lo que Rolando se negó, pero aceptó recibir ateción espiritual del confesor de la marquesa. Sobre una camilla fue llevado a la iglesia más cercana, donde le atendió el sacerdote durante un mes. Allí, tendido sobre una estera humilde, continuó diciendo que había vivido toda su vida en silencio, oración y ayunos y que había huido de la compañía humana para no pecar. Contó que Dios le había regalado con éxtasis y visiones celestiales. Allí murió, declarando que veía a San Miguel Arcángel (29 de septiembre; 25 de abril, aparición en Roma, y en Tlaxcala; 6 de septiembre, aparición en Honaz; 19 de septiembre, aparición en Colosas, 8 de mayo,"in Monte Gargano"; 16 de octubre, aparición en Mont Saint-Michel), con muchos ángeles, que venía a buscarle para llevarlo al paraíso.


También se conoce a 
San Rolando, abad. 16 enero
San Rolando, obispo. 27 agosto.

También puedes celebrar Santa Rolendis (mal traducido Rolanda).


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.


A 15 de septiembre además se celebra 
Nuestra Señora de los Dolores.
Santo Domingo "in Soriano".
Beato Camilo Constanzo y compañeros mártires

viernes, 14 de noviembre de 2014

De uno que no era, y de otro desconocido.

Pregunta: Hola buenas tardes, buscando un asunto de iconografía he entrado en tu página, si me permites el tuteo,y he visto la posibilidad de hacerte una consulta. Es la siguiente: Te envío dos fotos, una de una tablita que creo que representa a San Antonio de Padua, pero le falta el lirio y el libro lo que me hace dudar. Y la otra foto es de unas tallas en madera de San Andrés y tres más que no alcanzo a saber .¿Me puedes decir algo? quedaré muy agradecido. Sin más, te ruego disculpes mi asalto y espero tu respuesta. Gracias de antemano. España.

Respuesta: Gracias por tu amable pregunta, espero poder ayudarte y responder a tu "asalto". como ves, este es un blog que a ello se dedica, a ser "asaltado". Vamos con la primera imagen:


La identificas con San Antonio de Padua, pero como dices, faltan sus atributos característicos, a saber, la azucela o lirio, y el típico libro. Y no estabas lejos porque igualmente es un santo franciscano, y en una escena que también vemos frecuentemente de San Antonio de Padua (13 de junio): La Virgen María le entrega al Niño Jesús para que el santo tenga en él sus delicias místicas. Pero aquí se trata de

San Félix de Cantalicio, religioso capuchino. 18 de mayo.

Nació en 1513 en Cantalicio, población de la Umbría, tierra de santos donde las haya, de padres pobres y buenos cristianos. muy niño fue dedicado al pastoreo, tiempo que, como se lee de otros santos, aprovechaba para hacer sus oraciones, aprender de memoria en catecismo y rememorar las leyendas de santos que escucha, pues no sabe leer. Estas vidas de santos le lleva a aspirar a la radicalidad evangélica, como los penitentes de la Tebaida, y entiende que en los frailes capuchinos hallará lo que busca. Y allí se va, al convento de Ciudad Ducale, donde le ponen a prueba, presentándole un crucifijo, como norma de vida. Su respuesta: abrazarlo. Tomó el hábito en Áscoli, y fue enviado posteriormente a Roma como hermano limosnero.

Era muy penitente, siempre tenía la mirada en el cielo y el rosario en las manos. Ayunaba constantemente, dormía en unas tablas, comía lo que los hermanos dejaban. No hablaba sin necesidad y aunque tenía trato constante con personas adineradas, que le daban sus limosnas, jamás tomaba parte de sus reuniones, ni entraba a sus casas, ni aceptaba los criados de estos le ayudaran. Fue amigo de San Carlos Borromeo (4 de noviembre), al que daba algunos consejos, soo porque se lo pidieron, sobre la reforma eclesiástica llevada a cabo por el Borromeo. También fue amigo de San Felipe Neri (26 de mayo), con el que bromeaba emulando en los deseos de padecer por Cristo, deseándose uno a otro los más terribles tormentos y padecimientos para merecer ante Cristo.Y es que era un santo cariñoso, jovial, al que los niños querían, y siempre tenía para ellos estampas o regalillos, que aprovechaba para enseñarles la doctrina, cancioncillas piadosas, llevarles a una iglesia, etc. Varios portentos realizó, como sanar a un fraile moribundo, o descubrir una moneda que alguien había metido en la limosna, porque el morralillo que llevaba siempre, le pesaba inconmesurablemente, pues solo limosna de pan u otros alimentos aceptaba. Nunca dinero. 

San Félix que se venera en
El Raval de Castellón de la Plana
Era devotísimo de la Virgen María y en todas sus salidas limosneras visitaba alguna imagen suya, le componía coplas, adornaba sus altares, enseñaba a los demás a amarla. Y la Señora quiso premiárselo: en una ocasión en la que el santo estaba en oración, tuvo un éxtasis y una visión en la que la Madre de Dios bajaba del cielo y le entregaba al Santo Niño, para que el buen fraile pudiera venerarle y amarle, y esa, como dije antes es la escena del lienzo sobre el que preguntas.

En 1587 las fuerzas decidieron abandonarle, y poco a poco fue cayendo enfermo. En mayo de ese año tiene varios éxtasis en los que ve su próximo fin. El día 18 ve a Nuestra Señora, que viene a llevarlo al cielo, lo dice a los frailes, y dulcemente muere, sin agonizar ni padecer, a los 74 años. Sixto V, con el que también había tenido amistad, quiso beatificarlo, aunque lo haría Pablo V. en 1712 sería canonizado por Clemente XI. Es el primer santo de la orden franciscana capuchina. El primero de una serie de hermanos no sacerdotes en alcanzar los altares. Sus reliquias se veneran en la iglesia de los capuchinos Santa María Inmaculada "in Via Veneto", más famosa por su cripta de huesos.

Iconografía.
Es reconocible por dos elementos fundamentales: El primero es la edad, pues siempre aparece como un anciano, lo contrario a San Antonio de Padua, que murió joven. A San Félix le veremos siempre con una larga barba blanca, que por otro lado, es típicamente capuchina. Otro atributo es el morralillo de la limosna, que lleva a un hombro, o a los pies. Y otro atributo que no suele faltar es el Niño Jesús, ya sea acunándolo o llevándolo en un brazo. También hay que tener en cuenta que el hábito franciscano capuchino es diferente al de los franciscanos menores o franciscanos conventuales, no tiene esclavina y la capucha es más larga.  


Y la segunda pregunta:

Como bien dices, uno de estos santos es San Andrés Apóstol. El primero a nuestra izquierda, y es reconocible perfectamente por la cruz aspada, o cruz de San Andrés.

Primero vamos al conjunto:
Parecen formar parte de una serie, y una serie de apóstoles, aunque alguno parezca llevar casulla, como el mismo San Andrés, no lo es en realidad. Visten túnica y manto. Como los apóstoles son 12, lo tengo difícil al no ver la serie completa, pero algo se podrá hacer. Vamos primero con el más fácil: el santo de la espada que, y no hay que dudarlo, es San Pablo Apóstol, con sus atributos característicos: la espada y el libro de la Escritura, que, como vemos, llevan los demás. Otra cosa que ayuda a identificarle es la barba, que en San Pablo, en el 99,9% de las representaciones es oscura y más larga que la media. 

Sobre el segundo, siempre por nuestra izquierda, tengo que aventurarme, sin pretender ser tajante. Lo único que podría identificarle es esa espada corta que me recuerda a San Bartolomé (24 de agosto), que es el otro apóstol que se presenta con instrumento cortante. San Simón también, pero con sierra, y esto no lo es. En contra, San Bartolomé lleva siempre claramente un cuchillo, y esto tampoco lo es. Decapitados, si eso nos quieren decir, también murió Santiago, pero no creo presentaran a Santiago sin algo más alusivo, como el bordón o la concha. La verdad es que yo le llamaría San Bartolomé con dudas.

El último, también último en la fotografía, me desconcierta del todo y no me atrevo a decir nada. Los apóstoles, aunque celebrados como mártires, incluso San Juan que no lo fue, nunca suelen llevar la palma de martirio, porque no es necesario ponérsela: todos sabemos que fueron mártires, y tienen otros atributos que los hacen reconocibles. Es decir que, aunque todos podrían llevar la palma, no la llevan. Así que este apóstol se me queda fuera de ser reconocible al no tener ningún atributo propio.

Todo esto, claro, pensando que son una serie de santos apóstoles, aunque si no lo son,tampoco importa mucho: igualmente portan atributos muy genéricos y podrían ser cualquier santo mártir antiguo.


A 18 de mayo también se celebra a:

San Teodoto y las
m
ártires de Ancyra.
Santa Aelgifu de
Shaftesbury, reina
Beato Juan G. Jofré,
presbítero mercedario
.








lunes, 3 de noviembre de 2014

Santo con león y con carácter de león

Pregunta: Mi pregunta es si tu puedes darme alguna explicación sobre que representa y de que lugar o a que época pertenece esta obra. Gracias espero tu respuesta. 

Respuesta: Primero veremos lo que representa esta bonita obra que aparece a la izquierda (con un clic podréis verla más grande): Es San Jerónimo penitente. 

San Jerónimo de Estridón, Padre y Doctor de la Iglesia. 30 de septiembre y 9 de mayo (invención y traslación de las reliquias).
Jerónimo, cuyo nombre completo es Eusebio Jerónimo Sofronio, nació entre 340 y 345, en Estridón, localidad de Aquileya. Fue formado en artes, ciencias, lenguas, oratoria. Estudiando en Roma volvió a la fe de la infancia, recibiendo el bautismo ya adulto, cerca de los 20 años. En Roma gustaba de visitar las catacumbas y los sepulcros de los mártires, algunos de los cuales describe y narra las devociones que junto a ellos el pueblo cristiano realizaba. Esta veneración y el bien espiritual alcanzado le llevaría a escribir años más tarde, contra los herejes que negaban la veneración a las santas reliquias:
…no adoramos las reliquias de los mártires, pero sí honramos a aquellos que fueron mártires de Cristo para poder adorarlo a Él. Honramos a los siervos para que el respeto que les tributamos se refleje en su Señor”. (…) “Si es cierto que cuando los apóstoles y los mártires vivían aún sobre la tierra, podían pedir por otros hombres, ¡con cuánta mayor eficacia podrán rogar por ellos después de sus victorias! ¿Tienen acaso menos poder ahora que están con Jesucristo?

En 370 entra en contacto con el círculo que rodeaba al obispo San Valeriano (27 de noviembre), un obispo culto y preocupado por la formación de su clero. Entabla amistad con el presbítero San Cromacio (2 de diciembre) y el diácono San Heliodoro (3 de julio), que luego sería discípulo de Jerónimo, entre otros. Principalmente, con quien más unión tendría, el ¿presbítero? Rufino, un personaje amante de la verdad, pero conflictivo en sus relaciones, pues era bastante colérico y poco dado a reconocer la razón al opositor. Primero amigos, luego enemigos, también Jerónimo, que tampoco tenía un carácter apacible, lo padecería luego, a causa de la guerra que Jerónimo haría la doctrina de Orígenes.

Cerca de 374, Jerónimo se entusiasma con la idea de visitar Oriente, Tierra Santa, gracias a Evagrio, un sabio y santo presbítero antioqueno. Y ese año de 374 partió a Antioquía acompañado de San Heliodoro, Inocencio, e Hylas, un otrora esclavo de Melania. Apenas llegar cayeron enfermos y solo sobrevivieron Heliodoro y el mismo Jerónimo, que de la enfermedad saca la resolución de abandonarlo todo, ciencia incluida, para retirarse del mundo en busca de la soledad, la penitencia y el encuentro con Cristo. Se retiró al desierto de Calquis durante cuatro o cinco años, en medio de ásperas penitencias, como la de golpearse el pecho con una piedra, y forma parte de su iconografía. Padeció durísimas tentaciones en las que solo su amor por Jesús le permitía salir victorioso. Allí perfeccionó su griego y aprendió hebreo.



San Jerónimo, imagen venerada
en Ploudiry, Francia
Es este ínterin se dirigió adonde San Gregorio Nacianceno (2 de enero), en Constantinopla, para dedicarse al estudio de las Sagradas Escrituras. En 378 volvió a Roma para dirimir en el concilio convocado por el papa Dámaso la situación antioquena, en la que había mediado. Ocurría que tres candidatos se peleaban por la sede episcopal, San Melecio (12 de febrero), Paulino y Vital, que pronto se retiró de la pugna. Aunque se le invitó a tomar partido, Jerónimo prefirió escribir al papa San Dámaso (11 de diciembre), unas letras que expresan la verdadera fe de la Iglesia
"Estoy unido en comunión a vuestra santidad, o sea a la silla de Pedro; y sé que sobre esa piedra está construida la Iglesia y quien coma al Cordero fuera de esa santa casa, es profano. Quien no esté dentro del arca, perecerá en el diluvio. No conozco a Vital; ignoro a Melecio; Paulino, y todo es extraño para mí. Todo aquel que no recoge con vos, derrama, y el que no está con Cristo, pertenece al anticristo... Ordenadme, si tenéis a bien, lo que yo debo hacer". 
Resultó que Paulino fue reconocido como legítimo, por encima de Melecio, para la sede. El papa quiso ordenar presbítero a Jerónimo, que se negó rotundamente, y solo aceptó por obediencia a que el mismo Paulino le ordenara, aunque nunca celebró la santa misa. A pesar de que Jerónimo en un principio no tomó partido, lo cierto es que después apoyó a Paulino y escribió bastante mal de San Melecio que, en definitiva, era el legítimo patriarca de Antioquía.

También quiso el papa tener a Jerónimo como secretario y le ordenó la revisión de los textos del evangelio, comparándolos con los hebreos y griegos, y corrigiendo los errores que con el tiempo se habían introducido. También entró en contacto en  Roma con un grupo de damas nobles, a las que dirigía espiritualmente hacia una vida cristiana perfecta. A veces con dureza y poca libertad. Las principales, que luego le seguirían, son Santa Paula (26 de enero) y sus hijas Santa Eustoquio (28 de septiembre) y Santa Blesila (22 de enero); las matronas Santa Balbina (2 de mayo) y sus hijas Santa Marcela (31 de enero) y Santa Asela (6 de diciembre); Santa Lea (22 de marzo), Santa Melania la Joven (31 de diciembre), y Santa Fabiola (27 de diciembre). A esta última le criticaría siempre su preferencia por la vida activa que la contemplación y la oración. Dirá: “no le entra en la cabeza el ideal de soledad en Belén. Sin duda, hubiera preferido que Cristo hubiera nacido en la posada llena de peregrinos". A todas dirigiría cartas que hoy forman parte de la espiritualidad clásica e ineludible para un católico que quiera formarse.

Antes apuntaba que Jerónimo no tenía precisamente un carácter dócil y el sarcasmo y, la crítica abundan en sus escritos, en ocasiones con poca caridad, como las críticas a la sociedad romana, clérigos incluidos, a las mujeres vanidosas y a los ricos avariciosos. Esto le pasó factura luego de 384, cuando muere San Dámaso y los enemigos latentes de Jerónimo aprovechan para hacerle la guerra. Fue calumniado por su relación con Santa Paula. En 385 decide marcharse de la corte papal, una inmundicia, como el mismo calificaría, para dirigirse a Oriente. Un poco después escribirá:

Dejémosle a Roma sus multitudes; le dejaremos sus arenas ensangrentadas, sus circos enloquecidos, sus teatros empapados en sensualidad y, para no olvidar a nuestros amigos, le dejaremos también el cortejo de damas que reciben sus diarias visitas”.


Anónimo popular mexicano.
Ese mismo año se le reunirían sus fieles devotas, que abandonaban todo para consagrarse a Cristo, bajo la dirección de Jerónimo. Se establecieron en dos casas en Belén y Jerusalén, con una regla de vida en común. Fundarían un monasterio masculino y tres casas más para mujeres devotas. No hay que tomar esto como el nacimiento de la Orden Jerónima, ni mucho menos, que no nacería hasta 1373, cuando Gregorio XI concede la Regla de San Agustín a algunos grupos de eremitas que pretendían imitar a San Jerómino en su vida penitente y contemplativa de Belén. No sería hasta 1415 en que se erigen jurídicamente como orden monástica, dedicada a la oración, el estudio, la promoción del saber y la cultura. Fue España la tierra donde se desarrolló fundamntalmente, otras fundaciones no durarían mucho e incluso en España las visicitudes darían mucha guerra a la Orden: Padecieron exclaustraciones en varias ocasiones y sobre todo la de 1836, que significó la extinción de la Orden en su rama masculina, ya que las monjas continuaron su andadura y en 1925 consiguen revitalizarse ellas y refundar a los monjes, pero con escaso éxito.

Y volvemos a Jerónimo que, mientras, se retiró a una gruta cercana a la de Belén, donde había nacido el Salvador (no es la misma, por más que se diga). Y, por lo que hay que agradecerle, fundó la primera Escuela Bíblica que se conozca, donde tenía discípulos dedicados al estudio de los Evangelios y demás textos sagrados. En 393, por petición de San Pamaquio (30 de agosto), yerno de Santa Paula, responde con energía a Joviniano, un hereje romano que, entre otras cosas, negaba la Perpetua Virginidad de María. Con demasiada energía, pues para defender la virginidad echa tierra sobre la santidad del matrimonio, lo que le trae enemistad incluso con sus propios amigos y discípulos casados. El mismo San Pamaquio y su mujer Santa Paulina (30 de agosto). Que la diplomacia y el tacto no eran lo de Jerónimo, no.

Los últimos años del siglo IV, hasta el 400, Jerónimo se dedicó a desacreditar la doctrina de Orígenes, lo que, como decía antes, rompió su estrecha amistad con Rufino. Aunque en un principio, Jerónimo tomaba como referencia la obra de Orígenes, pronto comprendió que tenía algunas doctrinas peligrosas de herejía, y de hecho, en Oriente algunos herejes usaban estos escritos para afirmar sus errores. Rufino era un prestigioso estudioso de la doctrina de Orígenes y se sintió atacado por Jerónimo. San Agustín también sufrió estos exabruptos de Jerónimo, para el cual todo aquel que no comiera de su mano, no solo era enemigo suyo, sino de la fe cristiana.

La gloria de San Jerónimo es su amor y estudio sobre la Biblia, la cual tradujo al latín, salvo "Sabiduría", "Baruc", "Macabeos I y II" y "Eclesiástico". Hebreo, arameo, griego, se convirtieron en sus lenguas cotidianas de trabajo, hizo amistad con judíos y maestros de la ley, que conservaban en su hablar un hebreo puro, el mismo que usado en tiempos del A.T, y de los que se servía para sus traducciones. Pero hay que decir que Jerónimo cometería algunos errores, como el famoso “primero pasará un camello por el ojo de una aguja”, traduciendo “kamel” como “camello”, como lo que debió traducir como “cuerda”, ya que esta palabra se refiere a una especie de cuerda gruesa empleada para atar barcos o fardos pesados. Esta traducción, conocida como "La Vulgata" fue el texto bíblico por excelencia de la Iglesia, y la única traducción aceptada por el Concilio de Trento, frente a la herejía protestante. Luego de esta reforma protestante, con las traducciones a español, inglés, alemán, sería muy tergiversada y manipulada. Hoy hay traducciones que la superan.

En 420, el 30 de septiembre, Jerónimo falleció, enfermo y agotado por las penitencias y la austeridad,y fue enterrado en la Basílica de la Natividad. En la edad Media sus reliquias fueron trasladados a la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, donde se le dedicó un altar. Su culto comenzó muy pronto y sus escritos se convirtieron en fundamentales para la apología, la explicación de las verdades de la fe. Teólogos, místicos, apologistas lo citan frecuentemente. Es abogado de los traductores, y no en vano el 30 de septiembre es el Día del Traductor.



San Jerónimo penitente
Siglo XVI. Valladolid.
Iconografía: 
Y ahora entramos en la segunda parte de la respuesta. La figura de San Jerónimo es muy rica iconográficamente hablando, y ampliamente representada en todos los estilos del arte cristiano y técnicas y formatos posibles. Iconos, esculturas, relieves, pinturas, vidrieras, etc., ya sea solo, formando parte de una serie de Padres de la Iglesia, o alguna escena de su vida. De estas, principalmente se prefiere su estancia en la cueva de Belén, escribiendo en su estudio, o el episodio de la flagelación por los ángeles.


Sus atributos principales son:
El capelo y vestiduras cardenalicias, aunque no fue cardenal, ni mucho menos. Son los servicios que prestó al papa San Dámaso como secretario y puntualmente como dirimente de asuntos, lo que le han hecho aparecer en la iconografía como un cardenal, que, estrictamente, son colaboradores del papa en el gobierno de la Iglesia. Ocasionalmente aparece con el hábito de la Orden Jerónima, siempre en circulos relacionados con estos monasterios.

El libro (o los libros si es una escena interior, en su biblioteca) representa, en primer lugar, la Sagrada Escritura, y en todo caso, la sabiduría, la enseñanza y la predicación de la fe, como en la mayoría de los santos cuyo atributo es un libro. La piedra con la que aparece golpeándose el pecho en las escenas en las que se le representa como penitente. A estas escenas suele acompañar un crucifijo, y/o una calavera a los que el santo mira fijamente. La pintura y escultura del barroco desarrollaron bastante este tema iconográfico. La obra en cuestión recoge precisamente este momento de las penitencias de San Jerónimo, que abandona las dignidades (capelo y vestidura roja a un lado), viste una túnica áspera y con la mirada fija en Cristo, abre su túnica para comenzar a golpearse el pecho con la piedra que sostiene en la mano derecha. Otro atributo presente sobre todo en la pintura y los relieves, es la trompeta del Juicio Final tocada por un ángel o emergiendo de entre las nubes, visión que le acompaña frecuentemente.

El león, que le acompaña sí o sí. Es probable que en el origen solo se trate de una alegoría al desierto, la soledad, la valentía y carácter de Jerónimo, pero por lo menos desde la Edad Media, pasa a recordar una leyenda en la cual se cuenta que, estando el santo junto al río Jordán, vio venir hacia él un león cojenado, por tener una espina atravesada en una pata. San Jerónimo le calmo, extrajo la espina y le curó la pata. El león se quedó tan a gusto y agradecido, que nunca más le dejó, sino que le servía y al morir Jerónimo se dejó caer sobre su tumba. para morir de hambre. Pero esto es una leyenda que se lee, tal cual, en la leyenda de San Gerásimo (4, 5 y 20 de marzo). El parecido entre los nombres creó la confusión.

Y visto lo que representa, vamos a la época de la pintura, para la que he tenido que pedir ayuda a la Doctora Paula Mues Orts, asesora del Área de Historia del Arte de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM). La verdad es que sin verla presencialmente tiene sus dificultades hacer una datación y situarla en un entorno. No se distingue bien si el soporte es un lienzo o una tabla, parece ser lo último. En la zona inferior se observa una parte enrojecida, que no se puede determinar si es la preparación o es óxido. Dos manchas negras indescifrables... en fin, algo complicado de estudiar. La obra tiene un sabor renacentista y europeo, pero solo en las formas, las perspectivas, la representación del león, que no es realista, sino arcaica y poco convicente, como la pintura figurativa. Ahora, pero no hay que pensar que es una obra excesivamente antigua, sino que probablemente copie alguna obra muy anterior. Es un problema, así, a la primera, identificar a cual, puesto que este tema iconográfico es ampliamente representado.


A 30 de septiembre además se celebra a  
San Winegrial de St-Léry, monje mártir.
San Léry, abad.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...