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sábado, 14 de diciembre de 2019

Del más grande predicador alemán.

Beato Berthold de Regensburg, franciscano. 14 de diciembre.

Nació en Regensburg, alrededor de 1210. A los 11 años entró al convento franciscano de Augsburg para estudiar y allí mismo tomaría el hábito. Sobre 1235 fue ordenado presbítero y al año siguiente fue nombrado profesor de Teología del convento de Magdeburg. Es curioso que siendo uno de los más grandes predicadores alemanes de todos los tiempos, solo estos pocos datos imprecisos se tengan de su persona.

En 1240 comenzó una ardiente labor misionera que le llevó por media Alemania, Suiza, Bohemia, Austria y otros reinos, como Francia, donde trató a San Luis IX (25 de agosto). En sus sermones públicos, ardientes pero sencillos, se dice llegó a haber hasta 200.000 personas. Se hacía construir tarimas enormes o subía a los tejados o a los árboles. Organizaba los sermones comprobando la dirección del viento y según este, mandaba situarse a la gente, aunque muchos le oían desde otros tejados o árboles. En 1260 fue nombrado predicador oficial del reino de Hungría, desde cuyo puesto dirigió una crucial defensa de los flagelantes y los judíos perseguidos sin causa.

Fue amigo personal del también franciscano Beato David de Augsburg (19 de noviembre) e íntimo de San Alberto Magno (15 de noviembre). En 1270 Berthold se retiró al convento de Regensburg, un convento sencillo, pobre y muy austero, donde olvidó sus viejas glorias y vivió como un simple religioso, dícese que sin volver a hablar jamás, de tanto que había hablado antes.

Berthold murió en 1272 y fue sepultado en la iglesia conventual, donde su tumba fue objeto de pronta veneración. En 1626 el obispo Albert deTörring elevó sus reliquias a un altar dedicado a su memoria, beatificándole.


A 14 de diciembre además se celebra a:


San Juan de la Cruz,
presbítero carmelita.
San Espiridión,
obispo carmelita
.






viernes, 3 de agosto de 2018

"Más usó de misericordia, que de justicia"

San Waltheof de Melrose, abad cisterciense. 3 de agosto y 22 de mayo, traslación de las reliquias.

Waltheof (Walet, Walen, Walef) nació en Escocia, en 1095. Su padre fue Simón I de St. Liz y su madre Matilde de Senlis. Curiosamente, su madre se casó con este Simón que en realidad estaba destinado a casarse con Judit, madre de Matilde. Pero la condesa Judit se negó a casarse con él, desobedeciendo las órdenes de su tío el rey Guillermo el Conquistador. Este montó en cólera y expulsó a su sobrina del país, admitiendo el matrimonio de Matilde con quien debía ser su padrastro: Simón.

El matrimonio tuvo tres hijos, siendo nuestro santo el más pequeño. En 1109 falleció el padre y la madre contrajo matrimonio, cuatro años más tarde, con San David I, rey de Escocia (24 de mayo). El rey David fue un buen padre para los hijos de Matilde, y aunque no heredarían el trono, pues tendría David su propio hijo, Enrique, les dio buenos puestos en la corte y amplios territorios. Waltheof fue Ballestero del rey, un cargo honorífico relacionado con la cetrería y la caza, acompañando al monarca siempre que salía de batida. Estos momentos le servían para recrearse en la soledad y la contemplación, pues era dado al silencio y recogimiento, más que al bullicio, intrigas y devaneos de la corte. Dirigía su alma con San Aelred de Rielvaux (12 de enero), amigo y director del rey David.

Cuando llegó a la primera juventud, Waltheof era un joven bello y elegante, de finas maneras, inteligente y culto, por lo cual se convirtió en excelente partido para las damas escocesas. Se esperaba hiciera un buen matrimonio, pero el corazón del joven se inclinaba a la vida religiosa, aunque dilataba su decisión. Dice su leyenda que una dama de palacio se prendó de él y le regaló un valioso anillo, que Waltheof aceptó solo por agradecimiento, pero apenas se lo puso, se encendió en él una pasión encendida por la dama, quien parecía pronta a corresponderle. Entonces el santo tomó la prenda, la arrojó al fuego y salió huyendo del palacio, yéndose al monasterio de San Osvaldo, de Canónigos Regulares, quienes le dieron la sotana clerical sin dilaciones. Entre 1128 y 1131, a los tres años de profesión canonical, fue ordenado presbítero y nombrado prior de Kirkhean, un prestigioso y rico priorato, el cual reformó, llevando a los canónigos a mayor austeridad y observancia del Oficio Divino.

Dícese que estando celebrando la Santa Misa una día de Navidad, al elevar la Hostia vio en su lugar un hermoso Niño con vestiduras resplandecientes que le sonreía, y que desapareció luego de bendecirle. Desde entonces el santo quedó lleno de gozo constante, desarrollándose en él los dones de lágrimas, consuelos, conocimiento de espíritus y profecía. En otra ocasión estando diciendo misa un canónigo cayó en el cáliz una araña, que dio escrúpulo al celebrante. Waltheof ordenó al canónigo que consumiera el sanguis confiando en Dios y este lo hizo, tragándose el bicho. Y la virtud de la obediencia hizo el milagro: esa misma tarde, en presencia de todos, el canónigo arrojó la araña viva. Milagro parecido se lee de San Conrado de Constanza (26 de noviembre), San Norberto (6 de junio; 7 de mayo, traslación de las reliquias y 11 de julio, triunfo sobre Tanchelmus) o el Beato Francisco de Fabriano (22 de abril).

Su fama de buen prelado, virtudes y milagros pronto le hicieron conocido fuera de Escocia y por ello en 1140 el pueblo y clero de York pidieron al rey Esteban de Inglaterra que se lo enviaran por obispo. Pero porque no era la voluntad ni del rey (la conexión familiar del santo con la monarquía escocesa le hacía recelar), ni de Dios, el nombramiento no se hizo efectivo, con consuelo de Waltheof, que para nada aspiraba a ser obispo. Todo lo contrario, viendo que su vida en religión no era lo suficientemente escondida y austera que deseaba, en 1143 se determinó tomar el hábito cisterciense. Lo consultó con Aelred, quien le dio su bendición y le envió a la abadía de Wardonia, donde fue recibido con tanto júbilo como pena sintieron los Canónigos Regulares con su ida.

Ruinas de la abadía de Melrose.
Este monasterio había sido fundado por Simón, hermano mayor del santo, quien no veía con buenos ojos su huida del mundo, así que apenas supo que Waltheof había tomado el hábito en "su" monasterio, descargó toda su ira contra los monjes, amenazando incluso con quemar el monasterio sino echaban fuera a su hermano. Como los monjes no temieron, entabló un juicio eclesiástico, en el cual obtuvo la razón, por miedo del arzobispo. Entonces el abad le trasladó al monasterio de Rielvaux, bajo el cayado de Aelred, y fuera del dominio de Simón, quien quedó frustrado.

Nueva guerra tuvo el santo en su nueva Orden: tentaciones contra la pobreza, la austeridad, la observancia. Todo se le hacía difícil de cumplir, y comenzó a añorar la vida cómoda del priorato, a excusarse con la salud, la complexión, etc., hasta que temiendo cosa fuera del demonio clamó a Dios: "Dios Omnipotente, Creador, y disponedor de todas las cosas, dame a entender si es de vuestro agrado el que yo persevere en esta sagrada Orden, o que me restituya al Canonicato; y líbrame de esta tentación, que tanto aflige a mi alma". Y en el acto se vio arrebatado en espíritu y trasladado desde su celda al sitial del coro que solía ocupar, teniendo el breviario en sus manos. Desde entonces no volvió a tener tentaciones de esta índole y fue un ejemplar religioso, observante de las leyes y extremadamente mortificado y orante.

Sobre 1148 Aelred destituyó a Ricardo, abad de la recién fundada abadía de Melrose (no confundir con la fundada por San Aidan en el siglo VII), y eligió a Waltheof para comandarla, con el beneplácito del rey David. Si como monje había sido un celoso religioso, como abad, además, sería un excelente padre de sus monjes. Bajo su mandato se fundaron los monasterios de Mouray y de Cumbria, célebres por su belleza y la piedad de sus monjes. Fue Waltheof misericordioso, más que justo, con las transgresiones de los monjes, a los que prefería exhortar que reprender o humillar. Hizo suya la máxima de San Hugo de Cluny "el Grande", (29 de abril): "en caso de estar en mi arbitrio, más querría usar de misericordia con el pecador, que de justicia". Y esto le bastaba para que los monjes no quisieran causarle dolor alguno incumpliendo la Regla. Pero si era suave con los demás, consigo mismo era durísimo, no perdonándose nada que le pareciera pecado o falta. Se disciplinaba diariamente por sus pecados y por los de los demás, ayunaba siempre y se confesaba regularmente, siempre con grandes lágrimas.

Además de estas virtudes, el santo destacó por su compasión y caridad para con los pobres y necesitados. Más de una vez hizo vender los rebaños del monasterio para socorrer sus necesidades y en un año en que una hambruna asoló Escocia, más de 4000 personas llegaron a rodear el monasterio pidiendo limosna. El santo mandó a los monjes que les ayudasen a levantar cabañas y cobertizos para guarecerse y al cillerero (despensero de los monasterios) que les asignase ración diaria de pan hasta las cosechas. Y por milagro, el pan que solo tenían los monjes para unas dos semanas, rindió para tal cantidad de personas por tiempo de tres meses. En una segunda ocasión de escasez, propuso nuestro santo a sus monjes dar la mitad del pan que les pertenecía de ración a los pobres. Y mientras hicieron este acto heroico de caridad, he aquí que cada día aparecía un pan blanco para cada monje en el refectorio.

Por tantas virtudes y prodigios lo quisieron por arzobispo primado los escoceses, pero ni la orden del rey David ni la autoridad de San Aelred le movió a aceptar la dignidad episcopal. A Aelred contestó: "Despojéme de mi túnica, ¿cómo es posible, que la vuelva a vestir? He lavado mis pies, no permita Dios, que yo los vuelva a manchar con el lodo de los negocios del siglo". Y luego en secreto le reveló que si se le obligaba a aceptar aquel cargo en el que Dios no le quería, moriría pronto. A los que le presentaban la embajada de parte del clero replicó: "Creedme, que elegiréis, y tendréis por prelado a otro que a mí". Luego, señalando con la mano el lugar donde más tarde estaría su sepultura, añadió: "Veis aquí mi descanso: aquí habitaré para consuelo de mis hijos todo el tiempo que fuese del agrado del Señor".

Dibujo del sepulcro del santo
según se veía en el siglo XX
En 1159 ya estaba Waltheof cansado, y su cuerpo se hacía notar todos sus ayunos y penitencias. A mediados de año le llegó el primer signo de su pronta partida: unas fiebres primaverales que ya no le abandonarían. Poco a poco se fue consumiendo, aunque desde su lecho de la enfermería continuo asistiendo y sirviendo a sus monjes. Diariamente tenía largos ratos de contemplación que le iban acercando al definitivo encuentro con el Amado. A finales de junio dejó de comer, permaneciendo más de un mes alimentándose solo un par de veces de la comunión. A finales de julio se le administraron los Santos Sacramentos, que recibió con mucha devoción. Perseveró dos días sufriendo pacientemente los dolores sin quejarse. El día 1 de agosto tuvo un éxtasis elevadísimo y al salir de este, dijo: "Oh, si yo pudiera daros a entender las muchas y prodigiosas cosas que he visto". Y exhaló su espíritu.

Sus funerales fueron muy solemnes y concurridos. Se le sepultó en la Sala del Capítulo, en un sencillo sepulcro que aún en el siglo XX podía verse, a pesar de la destrucción a la que fue sometida tan bella abadía. Su sucesor, el abad William se negó a que Waltheof recibiera culto alguno como santo, pero su sucesor, el abad Joscelin, promovió el culto al santo más allá de los muros del monasterio, y para ello el 22 de mayo de 1171 trasladó el cuerpo incorrupto a un bello sepulcro de mármol situado en la iglesia abacial, abierta a los devotos. También fue Joscelin quien escribió la "vita" del santo. En 1207 se volvió a hacer una traslación e igualmente se certificó la incorrupción del cuerpo. Su memoria litúrgica, propia de Melrose, pasó a toda la Iglesia escocesa en el siglo XV.


Fuente:
-"Medula Histórica Cisterciense". Volumen 3. R.P.F Roberto Muñiz O.CIST. Valladolid, 1784.
-"Saint Waltheof". REV. JAMES B. P. BULLOCH, B.D. SCOTTISH CHURCH HISTORY SOCIETY. 1955.

A 3 de agosto además se celebra a:


La Invención
de San Esteban.
Santas Marana y
Cira de Berea, reclusas.
Beato Pedro de Cesis,
General Carmelita.






domingo, 27 de mayo de 2018

San David de Garedzji.

San David de Garedzji, monje. 27 de mayo y 9 de junio.

Fue uno de los doce compañeros de San Juan Zedanski (7 de mayo) que evangelizaron Georgia en el siglo VI. Se establecieron en el desierto de Garedshki, cerca de Tibilisi, llevaron una muy austera de ayuno, penitencias, oración y trabajo. Solo comían hierbas y cortezas de árboles. Una cierva salía de vez en cuando del bosque y les proporcionaba leche, y en una ocasión se transformó en queso al hacer David la señal de la cruz sobre el lácteo.

Cuando David tenía casi 100 años peregrinó con sus discípulos a Tierra Santa, pero cuando se aproximaba a Jerusalén y la vio desde una colina, exclamó que no se atrevía pisar el mismo suelo que Nuestro Señor, siendo tan pecador. Permitió que sus monjes visitaran los Santos Lugares, pero él regresó, llevándose una pesada piedra como penitencia. A su muerte, a finales del siglo VI, la piedra fue puesta sobre su sepultura y el contacto con la misma arrancaba estupendos milagros.


A 27 de mayo además se celebra a:


San Julio, soldado mártir.
San Federico de Lieja, obispo.
San Ragnulf, mártir.





jueves, 8 de marzo de 2018

De vacas, cigüeñas, negativas y santos.

San Senan de Iniscatthy, abad. 8 de marzo.

Su "vita" fue escrita por San Colman (16 de octubre), aunque posteriormente sería ampliada y escrita en verso y repleta de fábulas. Según estas leyendas Senan nació en Corco-Baskin, Thomond, a finales del siglo V. Sus padres Ercan y Coemgalla, estaban emparentados con los reyes de Irlanda. Una de las primeras leyendas sobre el santo cuenta que cuando la familia se cambiaba de casa, el niño permaneció en oración en la cocina sin hacer el trabajo encomendado. Entonces su madre le lanzó un vaso de agua para sacarle de su éxtasis, pero Senan volvió a su oración y entonces, todas las ollas, sartenes y muebles salieron volando desde la casa vieja hasta la cocina de la casa nueva.

Cuando Senan llegó a la juventud fue reclutado por el príncipe de Corco-Baskin en una serie de saqueos contra la región de Corcomroe, pero Senan se las ingenió para no participar en las rapiñas ni causar daño a nadie. Esto le valió para que al ser capturado por los enemigos, estos le dejaran libre. Entonces Senan decidió no volver a su casa, sino que se fue al monasterio de San Cassidan (28 de marzo), quien le recibió y el dio el hábito monástico. Dos años estuvo en el monasterio, para pasar al de San Naal, donde se le encargó el cuidado de las vacas. Una leyenda dice que, viendo que los becerros podían beberse toda la leche y dejar a los monjes sin leche, plantó su bastón entre las vacas y los becerros, y ninguno de estos lo traspasaba y ni se acercaban a las vacas. Otra leyenda cuenta que en una ocasión el santo se quedó sin luz, y sus dedos en alto, cual velas, iluminaban la estancia. Un monje lo veía oculto y cuando Senan terminó la oración dijo al monje: "por curioso, una cigueña te comerá un ojo". Así mismo fue, al salir de allí, una cigüeña le arrancó un ojo al monje, pero el santo se lo repuso milagrosamente. Esta misma leyenda se cuenta de San Columba de Iona (9 de junio), San Flannan de Killaloe (18 de diciembre) y San Kentingern (13 y 14 de enero).

Se dice que Senan peregrinó a Roma y a Tours, a venerar las reliquias de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), y en estos viajes hizo numerosos milagros. A su regreso conoció a San David de Gales (1 de marzo), con quien estuvo algún tiempo, y de quien fue amigo íntimo toda su vida.

Senan fundó su primer monasterio en Inis-Carra, cerca del río Lee, a unas cinco millas de Cork. Allí recibió a muchos monjes del continente que querían ir con él a formarse en la vida religiosa. Pronto eran tantos los aspirantes, que tuvo que fundar otros recintos monásticos donde se vivía en gran caridad y perfección evangélica. También fundó un monasterio de monjas en Inis-luinge, una isla en el Shannon, donde la primera monja fue la princesa del lugar. También fundó un monasterio en Inis-tuaiscert, donde le llevaron los vientos mientras se dirigía a Inis-mor, y una vez en ese sitio, pensó que la providencia le había llevado allí, así que fundó.

De Senan se dice era obispo, pero ningún documento o vestigio queda de dicha consagración episcopal, así que probablemente sea una leyenda sin fundamento. El monasterio más celebre que nació de sus manos es el de Iniscatthy, en la desembocadura del Shannon. Llevaban una regla estricta, ayuno constante, silencio, oración y trabajo manual. La entrada a las mujeres estaba estrictamente prohibida, bajo cualquier circunstancia. La leyenda cuenta que Santa Kannera (3 de septiembre), pariente de San Senan, quería recibir el Viático de manos de nuestro santo, y luego ser sepultada en Iniscatthy, y para ello partió hacia la isla. Al desembarcar, Senan la vio y le prohibió la entrada, enviándola a casa de su propia madre. Ella le replicó diciéndole: "Si Cristo recibe mi espíritu, ¿por qué rechazas tú mi cuerpo?", y Senan le respondió: "Eso es verdad, pero igualmente, vuelve y no seas motivo de exterminio para nosotros. Puede que seas lo suficientemente pura en alma, pero igualmente eres una mujer". Pero Kannera no regresó, sino que quedó en la orilla el tiempo que le quedaba de vida, allí murió y allí fue sepultada. Ciertamente allí hubo una capilla dedicada a esta santa, pero no hay que pensar que esta leyenda es cierta, sabiendo que Senan tuvo trato de amistad con algunas mujeres.

Cuando Senan, ya anciano, supo que le quedaba poco tiempo de vida, se fue al monasterio de Cassidian, a prepararse para la muerte. Antes pasó por Kill-eochaille, donde visitó a unas vírgenes a las que había dado el velo virginal. Llegando a la iglesia de Cassidio, estuvo un tiempo allí, hasta que quiso regresar a su Iniscatthy. Sin embargo, de vuelta por Kill-eochaille, le llegó la muerte un 1 de marzo, sobre 544. Fue velado por el clero y el pueblo, y arreglado por las mencionadas vírgenes. Al día siguiente fue llevado a Iniscatthy. Una absurda leyenda, tal cual la llama Butler, dice que durante el entierro, el santo se sentó en el ataúd y "profetizó" que su memoria litúrgica se celebraría a 8 de marzo. Pero en realidad se le celebra el día en que fue sepultado en Iniscatthy.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 8 de marzo además se celebra a






jueves, 1 de marzo de 2018

San David de Gales.

San David de Gales, obispo. 1 de marzo.

David también es conocido como Devi, Dewi, Avit o Taffy. Sobre su infancia y juventud poco se sabe, por lo que las leyendas no faltan. Según estas, su madre, Santa Non (2 de marzo), dio a luz al niño junto al camino. La mujer se apoyó sobre una piedra, en la cual quedó su mano estampada. Con el tiempo y la fama del santo se construyó una iglesia allí. Junto a San Samson de Dol (28 de julio) y San Teilo (9 de febrero), fue discípulo de San Dyffrig de Landaff (14 de noviembre), o de San Paulino de Withland (23 de noviembre), según quien cuente la historia.

Habría sido eremita y luego fundado un monasterio en Mynyw, la actual Menevia. Cada día rezaba los 150 salmos de rodillas. Era muy severo consigo mismo, ayunaba constantemente, no bebía vino ni cerveza, sino solo agua, y esta poca. Sin embargo, la leyenda le quiere en varios sitios haciendo brotar fuentes milagrosas o convirtiendo el agua en vino en varias ocasiones en que faltaba vino para celebrar la misa. Estuvo presente en el Sínodo de Brevi, adonde le llevaron luego de suplicarle mucho pues querían oir su consejo. En ese ínterin falleció el arzobispo de Gales, y cuando en el Sínodo se debatía su sucesión, una paloma blanca voló sobre el santo. Por supuesto que esto fue visto como signo de elección y el humilde eremita fue consagrado obispo. Esta leyenda en realidad pretende resaltar la preeminencia de la sede de Gales sobre la de Canterbury, metidas en pleitos de jurisdicción durante todo el medievo.

Otra leyenda, mucho más tardía, dice que un ángel se le apareció a David con la encomienda de peregrinar a Jerusalén. Allá se fue con San Teilo y San Padarn (15 de abril), aunque entre la muerte de Teilo y Padarn hubo 60 años de diferencia. David predicaba el Evangelio en todos los sitios a los que llegaba, pues tenía don de lenguas y todos le entendían. Esta "historia" dice que, llegando los tres de noche a Jerusalén, hallaron la Basílica del Sepulcro cerrada, pero las puertas se abrieron por si solas para ellos, por lo que los tres pudieron dormir en el suelo de la iglesia. Al otro día los jerosolimitanos los hallaron dentro y como solo podían haber entrado por milagro, los aclamaron obispos a los tres, pero arzobispo a David. Querían hacer tres sedes de plata, pero he aquí que se acabó el material y la tercera hubo de ser de madera. Esta última la eligió David (si leemos la vida de Teilo, será él quien la elija) por humildad, sin saber que estaba hecha con la misma madera de la que había sido hecha la Cruz de Cristo casi 500 años atrás. Además, los jerosolimitanos regalaron a David un ara con un zafiro, una campana dorada y una casulla tejida con oro. El ara sería puesto por el santo en Menevia, aunque Glastonbury decía tenerla y allí la veneraban los peregrinos. En el siglo XVI los anglicanos persecutores de los católicos profanaron la catedral y la reliquia despareció. Se dice que Jorge III de Inglaterra la recuperó y la puso en la corona real.

Santa Non y San David
ante San Paulino.
Una leyenda de la vida de San Senan (8 de marzo) dice que ambos santos fueron amigos íntimos. También se dice fue amigo de San Kentigern de Glasgow (13 y 14 de enero).

Sobre la muerte del santo no se está seguro cuando le llegó, pues las fechas bailan entre 542 y 601. Fue enterrado en Menevia, y sus reliquias fueron trasladadas a Glastonbury. Calixto II le canonizó en 1120. Su devoción era tan fuerte y popular, que el papa concedió a los que visitaran dos veces la tumba del santo las mismas indulgencias que se daban a los que visitaban Roma solo una vez. Las reliquias se trasladaron nuevamente en 1131 a Menevia, pero volvieron a Glastonbury en 1275.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 1 de marzo además se celebra a



jueves, 23 de noviembre de 2017

San Paulino de Whitland.

San Paulino de Whitland, abad. 23 de noviembre.


Paulino recibe a David de Gales.
Fue discípulo del famoso abad Sint Illtud (6 de noviembre) y fundador del monasterio de Whitland, en Gales. Discípulos suyos fueron San Samson de Dol (28 de julio), San David de Gales (1 de marzo) y San Teilo (9 de febrero). Fue versado en las Escrituras, muy paciente y amante de la oración. Falleció entre 520 y 530.


Fuente:
-"Grosses vollständiges Universal Lexicon". Volumen 10. Leipzig, 1735.


A 23 de noviembre además se celebra a
Santa Margarita de Youville, viuda y fundadora.

sábado, 17 de junio de 2017

De Santos Reyes (XVI): San Salomón.

San Salomón de Jerusalén, rey. 17 de junio.

Fue Salomón el segundo hijo del rey San David (29 de diciembre) y Betsabé, a la que sabemos cómo conquistó David. Fue Salomón el tercer rey de Israel, reinando casi 40 años. Aunque David tenía otros hijos con otras mujeres, prefirió que lo sucediese Salomón, y acertó. Para quitarse competencia mandó matar a su hermano Adonías, que pretendía el reino, y depuso al sacerdote Abiatar, que lo apoyaba. Aunque tenía un exquisito harén, tomó por esposa a la hija del faraón, para consolidar su poderío, afianzar alianzas y frenar a enemigos. Su sabiduría se hizo legendaria, y aún hoy llamamos juicio o decisión "salomónico" a aquello que se resuelve de modo justo e inteligente. El origen está en la historia de todos conocida que se narra en 1 Reyes 3, 16-28, en la cual Salomón se enfrenta a dos mujeres que reclaman ser la madre de un niño. Como no hay pruebas, Salomón, para probarlas, ordena que corten el niño a la mitad y den una mitad a cada mujer. Una de ellas se niega, prefiriendo lo entreguen a la otra. Entonces Salomón dictamina que esa es la verdadera madre.

Salomón engrandeció el reino, estableció nuevas rutas de comercio, explotó minas, hizo calzadas y numerosas infraestructuras. Terminó y embelleció sobremanera el Templo de Jerusalén, dedicándolo personalmente. Hasta la misma reina de Saba, famosa por su belleza y sabiduría, se rindió a las riquezas y sabiduría de Salomón, cuando le visitó. Ni todo su despliegue de riqueza y poderío opacó la grandeza del rey Salomón. Todo lo que le preguntó, Salomón lo sabía, quedando la reina impresionada. Ella le regaló numerosos bienes y tesoros, y él pues entregó a ella su voluntad. Conocido es en la Escritura por atribuírsele el Cantar de los Cantares, poema erótico de gran belleza, en el que con imágenes sensuales se expresan realidades teológicas y espirituales. Igualmente se le atribuyen los libros Proverbios y Eclesiastés. Hacia el fin de su vida, Salomón pecó permitiendo la idolatría, dejando que cada quien de sus mujeres extranjeras adorase a su propio dios. Por ello, luego de su muerte, el reino fue dividido entre los reinos de Israel y Judá.

La Iglesia romana no lo celebra litúrgicamente, pero algunas orientales sí, aunque lo representa comúnmente entre los sabios y doctores. Especialmente la Iglesia Copta, que entre sus muchas tradiciones tiene una que narra que Salomón y la reina de Saba tuvieron un hijo que sería rey de Etiopía y que antes de la destrucción del Templo, salvó el Arca de la Alianza, escondiéndola en un lugar ignoto. Los musulmanes igualmente le consideran un gran rey y profeta.


A 17 de junio además se celebra a
San Manuel y hermanos mártires.
San Adolfo de Torney, obispo.

jueves, 29 de diciembre de 2016

De Santos Reyes (XIII): San David de Jerusalén.

San David de Jerusalén, rey. 29 de diciembre. 

Infancia y elección.
Nació David en Belen, y fue el hijo menor de San Jessé (4 de noviembre), en la tribu de Judá. Era aún pequeño cuando el profeta San Samuel (20 de agosto) tuvo la revelación divina sobre que debía elegir por rey a uno de los hijos de Jessé. Les fueron presentados, pero Dios fue revelando a Samuel que ninguno de ellos era el elegido. Como era David el pequeño, no le tenían en consideración y ni le habían llamado. Al preguntar Samuel por él y decirle que estaba con las ovejas, mandó buscarle. Llegó David, de 15 años, rubio y hermoso. Y Dios dijo a Samuel que era ese el elegido. Y el santo profeta, en presencia de su padre y hermanos, le ungió. No nos dice la Biblia si Samuel reveló a todos el carácter de aquella unción, o si al menos lo reveló en secreto a Jessé o al mismo David, que continuó su vida ordinaria de pastor, aunque ya había sido marcado como rey para los israelitas.

Tenía ya rey Israel, llamado Saúl, del cual la Escritura dice estaba poseído por un mal espíritu que le hacía padecer. Sus pecados y vilezas le atormentaban y le causaban males de ira, tristeza y melancolía. Le dijeron sus cortesanos sobre un joven, hijo de Jessé, que tocaba el arpa como nadie, y que su música podía calmarle sus nervios. Saúl le llamó junto a sí y apenas David tocó el arpa, Saúl quedó en paz, y cada vez que el demonio le desesperaba, mandaba llamar a David, que le serenaba con su música celestial. Y Saúl tomó gran cariño a David, le hizo su escudero y no se separaba nunca de él.

David y Goliat.
Cuando Saúl se fue a la guerra con los filisteos, David volvió a su ocupación de pastorcillo. Tres de sus hermanos se habían ido a la guerra y, pasado un tiempo, Jessé mandó al niño a que llevara algunas provisiones a sus hermanos. Allí supo David de la causa de la resistencia filistea: un gigante llamado Goliat, que era invencible. Además, desafiaba a los israelitas a que lucharan solo con él, y quien venciera dominaría a ambos pueblos. Pero ni aunque el rey había ofrecido a su hija y numerosos bienes en recompensa, ningún hijo de Israel había dado el paso al frente. Y lo hizo David, el cual, aunque niño, ya había enfrentado al peligro y la muerte luchando con osos y leones por defender sus rebaños. Sin embargo, David rechazó las armas, por no saber usarlas y solo con su cayado y una honda se plantó ante el gigante filisteo. Este le gritó: "Acaso soy un perro para que vengas contra mí con un palo? Ven aquí, y yo daré tus carnes a las aves del cielo, y a las bestias de la tierra". "Vengo" – respondió inspirado David – "en el nombre del Señor de los ejércitos, del Dios de los escuadrones de Israel, a los que has insultado hoy, y con su favor te mataré y cortaré la cabeza. Y con tu cuerpo sucederá lo que has dicho del mío, pues será alimento de aves y bestias". 

El gigante respondió lanzándose contra David, pero este solamente tomó una piedra de su zurrón, y con su honda la lanzó certeramente a la frente descubierta de Goliat, que cayó herido a tierra. Luego David corrió hacia él, le quitó su espada y le degolló. Los filisteos huyeron despavoridos y Saúl aprovechó esta ventaja para perseguirles. David por su parte, ofreció la espada de Goliat frente al Arca de la Alianza y llevó a Jerusalén la cabeza. Saúl le recompensó con grandes bienes, le encomendó ejércitos, mas no le dio a su hija mayor, como había prometido. Pero la mayor recompensa fue la amistad de San Jonatán (10 de agosto), el hijo de Saúl. Este le tomó gran cariño a David desde el primer momento, pues le entregó su capa y vestido de príncipe, y sus preciosas armas. No tuvo David amigo tan fiel y cariñoso con él como Jonatán. 

David y Jonatán.
Saúl contra David.
Sin embargo, poco le duró a Saúl el agradecimiento y el cariño. Pronto los celos y el temor a ser destronado le invadieron. Cada vez que el pueblo cantaba: "Saul hirió a mil, y David a diez mil" era como si una espina le atravesara. Y por ello el espíritu inmundo le poseyó de nuevo. Y ya no eran los tiempos en los que el arpa de David le calmaba, sino al contrario, aquella música le enervaba más, pues veía frente a él no a un siervo fiel, sino a un enemigo. Y eso que no sabía de lo de la unción de Samuel. 

Como dije, Saúl no le entregó a su hija Merob, sino que la casó con Hadriel, hijo de Berzelay. David no protestó por ello, e incluso prefirió a Mical, la segunda hija. Pero Saúl antes de dársela, urdió un plan para deshacerse de él. Pidió a David le trajera 100 cabezas de filisteos, para tomar más venganza de sus enemigos, y luego le casaría con Mical. Quería Saúl que David muriera a manos de sus enemigos y no de las suyas propias, lo que sería un escándalo. Y David no le trajo 100, sino 200 cabezas cortadas, con lo cual Saúl tuvo que cumplir y entregarle a Mical. Tanto llegó el odio de Saúl a David, que mandó llamarle para matarle él mismo sin más, pero Jonatán avisó a David, el cual se alejó de la corte. También recriminó Jonatán a Saúl su conducta, pues debía agradecer a David su victoria sobre los filisteos, y su fidelidad, diciéndole que sería gran pecado contra Dios procurar la muerte de tan fiel siervo. Y Saúl se calmó, con lo que David regresó junto al rey, sin rencores.

Pero nada, que el demonio no daba tregua a Saúl, el cual, después de otra victoria de David contra los filisteos y vendo el clamor popular por el otrora pastorcillo, volvió a odiar a David. Un día que este tocaba el arpa, le arrojó el rey una lanza, que David pudo esquivar y salvarse. Mandó Saúl que matasen a David sin más, pero Mical le ayudó a escapar descolgándolo por una ventana y simulando con una estatua de David que puso en la cama, dijo que estaba enfermo y en cama. Saúl mandó lo sacasen del lecho y lo llevasen a su presencia. Fueron los soldados, pero vieron el engaño. Saúl reprendió a Mical y ella dijo que David la había amenazado de muerte, y Saúl se calmó. En tanto, David se ponía a salvo.

David desterrado.
Se reunió David con Samuel y otros profetas en Ramata, adonde envio soldados Saúl a perseguirle, pero estos, oyendo a los profetas alabar a Dios, se llenaron de Dios e igualmente le alabaron. Tres veces pasó esto, hasta que fue el mismo Saúl en persona a matar a David, pero con solo llegar, le invadió el espíritu de Dios y, desnudándose, cantó y alabó a Dios con los demás. Entretanto David pudo escapar se reunió con y Jonatán, este le consoló e intercedió ante Saúl por su amigo, pero Saúl en respuesta amenazó a su propio hijo. Entonces huyó David a Nobe, donde le recibió el sacerdote Aquimelec, el cual, cual presagio, le dio de comer de los panes sagrados, de los cuales solo podían comer los sacerdotes. Igualmente el sacerdote le entregó la espada de Goliat, que David antes había ofrecido al santuario. Así, alimentado y armado, David se fue adonde el rey de Get, pero allí hubo de fingir ser un loco, porque le reconocieron como quien había ajusticiado a Goliat. 

Y se fue David a Judá, a unas cuevas solitarias, donde se le unió su familia y amigos, igualmente perseguidos por Saúl. Hasta 400 hombres llegó a juntar, que le aclamaron como caudillo. Allí se le unió Abiatar, hijo de Aquimelec, a quien Saúl hizo matar por socorrer a David con panes sagrados, como si de un ungido se tratara. Pero es que lo era.

David ante Saúl.
Saúl se reduce y David se fortalece.
Con esta oposición a David, Saúl solo fue ganando más enemigos y haciéndose más débil ante los filisteos. David iba ganando batallas y ciudades, mientras Saúl las perdía. En el desierto de Maon, Saúl cercó a David, pero los filisteos, al acecho siempre, aprovecharon y se metieron en Israel, con lo que Saúl tuvo que levantar el cerco e ir a defender sus tierras. 

Y aún más débil moralmente se volvía cuando en dos ocasiones David mostró la magnanimidad que Saúl no tenía, mostrándose así superior al rey ante el pueblo: en la primera ocasión entró Saúl a una cueva donde estaban David y sus seguidores. Tuvo la oportunidad de matarle mientras Saúl hacía de vientre, pero solo cortó un trozo de su manto, diciendo a sus fieles: "No quiera Dios que yo ponga la mano en el ungido del Señor". Apenas salió de la cueva Saúl, David hizo lo mismo y le dijo: "Mi rey y señor ¿Por qué das oidos a los que dicen de mí que busco tu daño? Ahora puedes ver si es así, pues Dios permitió hoy que vinieses a mis manos, y te pudiera matar, y no lo hice, porque no permita el Señor que yo levante mi espada contra ti, que eres mi rey, y el ungido del Señor. Echa de ver en tu ropa, que quien te cortó de ella este pedazo, te pudiera cortar la cabeza. Sea Dios juez entre los dos, y él me haga justicia. Mira, oh rey de Israel, a quien persigues, que no soy para contigo sino como un perro muerto". Saúl, conmovido, dijo: "Más justo eres tú que yo, porque tú no me has hecho sino bienes, y yo te he pagado con males: tú has mostrado hoy el bien que me has hecho, puesto que el Señor me ha entregado en tus manos, y no me has quitado la vida. Porque ¿quién es el que hallando a su enemigo desprevenido le deja ir sin hacerle daño? El Señor te de la recompensa por lo que hoy has hecho conmigo. Y ahora, sabiendo como sé que tú has de reinar y poseer el reino de Israel, júrame por el Señor que no extinguirás mi descendencia después de mi muerte, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre". Y se lo juró David, demostrando su esplendidez. 

Igualmente la demostró cuando fue despreciado por el rico Nabal, y escuchó las súplicas de Abigaíl, mujer de este, aplacándose y deponiendo su enojo. Esta acción valiente de la mujer, que salvó su hacienda, provocó que David la tomase como esposa cuando enviudó, que fue a los 10 días. Al mismo tiempo David se unió a Achinoam, con lo cual eran tres sus mujeres.

Pero no quedaba en paz Saúl, el cual, sabiendo que David estaba en el desierto de Zif, se fue con 3000 hombres a prenderle. Pero de nuevo David supo mostrarse dignamente: entró a la tienda del rey mientras dormía y en lugar de matarle, David se contentó con llevarse la copa y la lanza de Saúl. Cuando este supo lo ocurrido y viendo que David podía haberlo matado y no lo había hecho, dijo al santo: "He pecado: vuelve, hijo mío, que de hoy en adelante me guardaré de hacerte mal alguno, pues me has mirado con ojos de compasión". Pero David se fue con sus seguidores a Get, donde el rey le dio la ciudad de Siceleg. Desde allí asolaba a las tierras filisteas y amalecitas, una y otra vez, cada vez con más aciertos, cubriéndose de gloria. 

David, rey de Israel.
Entretanto, los filisteos invadieron Israel y Saúl les presentó batalla. En el campo cayó muerto el casto Jonatán y sus hermanos Aminadab y Melchisua. Y Saúl, viéndose á punto de caer en manos de sus enemigos, se arrojó sobre su espada y se suicidó. Un soldado tomó la corona y el brazalete del rey y los llevó ante David, al tiempo que se postraba ante él, diciéndole que él mismo había matado a Saúl, pues pensaba que alegraría a David. Pero este, espantado, mandó le mataran, por asesinar al verdadero rey. Y David, que tenía noble corazón, lloró la muerte de Saúl, componiendo un salmo que mandó entonar a todo Israel. Luego se dirigió a Hebron, donde los ancianos de la tribu de Judá, le ungieron públicamente, y le proclamaron rey. Pero las otras once tribus preferían a Isboset, hijo de Saúl, un príncipe pusilánime dominado por Abner, capitán de Saúl. Cinco años duró la guerra hasta que Abner le traicionó y los traidores Recab y Baana, mataron a Isboset, quedando David como único pretendiente al trono y sin faltar a la promesa hecha a Saúl de no exterminar a su descendencia.

30 años tenía David cuando comenzó a reinar. Derrotó a los moabitas, a los filisteos, a los sirios. Expulsó a los jebuseos de Jerusalén, la embelleció y amplió, y aunque quiso hacer un bello templo al Señor, el profeta Natán le dijo que ya lo haría un hijo suyo, como efectivamente lo hizo San Salomón (17 de junio). Trasladó allí triunfalmente el Arca de la Alianza, haciendo una hermosa procesión en la que él mismo bailó desnudo delante del Señor. Esta muestra de fervor le valió una burla de Mical, su primera mujer, a la cual Dios castigó con la esterilidad por dicha reprimenda.

David peca gravemente.
Estando David en Jerusalén, un día mientras se paseaba, vio bañarse a una hermosa mujer. Preguntó quien era y fue informado: Era Betsabé, mujer de Urías, uno de los principales oficiales de su ejército ye le había sido fiel mientras anduvo desterrado de Israel. David llamó a la mujer y ambos se hicieron amantes. Para poseerla plenamente, David cometió la bajeza de enviarle a lo más peligroso del cerco de Rabbac (Israel estaba en guerra con los amonitas) y que allí le dejasen solo para que lo matasen. Así pasó y David tomó por esposa a Betsabé, siendo la cuarta.

El profeta Natán, sabiendo aquello por revelación divina amonestó duramente a David diciéndole: "tenías muchas mujeres, Urías una sola, y se la quitaste, y encima le has dado muerte con la espada de los amonitas. En castigo de este delito dentro de tu casa habrá cuchillo que hiera y mate largo tiempo; y porque le deshonraste la mujer, aunque haya sido en secreto, no faltará quien en público y a vista del sol, deshonre las tuyas". Y David, compungido totalmente, reconoció su pecado e hizo penitencia por ello. Aún rezamos con sus palabras de arrepentimiento cada vez que rezamos el salmo 50. Natán, luego de constatar su arrepentimiento sincero, le dijo: "El Señor, que ve tu dolor, te ha perdonado tu culpa. No morirás, pero como has sido causa de que los enemigos del Señor blasfemasen contra él, morirá el hijo que te ha nacido de tu adulterio". Y aunque David oró e hizo ayunos y más penitencias, su hijo y de Betsabé murió a los 7 días de nacer. Su segundo hijo con Betsabé fue el gran rey Salomón, que reinaría tras David. 

David es afrentado y nuevamente reina.
Pero como había profetizado Natán, aún tenía David que sufrir la humillación pública: Su hijo Absalon mató a su otro hijo Ammon (ambos eran medio hermanos), que había violentado a la hermana carnal de aquel. Además, formó un ejército para destronarle cuando David tenía ya 60 años. Hubo de salir David de Jerusalén y Absalon entró a la ciudad y en medio de una plaza tomó a una por una a las diez concubinas de David. Así se cumplió como había dicho Natán: si David había deshonrado en secreto a la mujer ajena, otro deshonraría las suyas en público. Tuvo que padecer David destierro y humillaciones. Incluso fue apedreado por parientes de Saúl. Abisaí, su fiel capitán, quiso matarles, pero David le dijo, pacientemente: "Déjalo que me maldiga y afrente, que no se atreviera a hacerlo si el Señor no se lo mandara; el cual puede ser que me perdone y libre de este trabajo si sufriere yo pacientemente esta afrenta que tengo muy bien merecida". 

Al poco tiempo presentó batalla Absalón a su padre, atravesando el Jordán. David quería presentar batalla en persona, pero sus generales le guardaron para no exponerlo. Los ejércitos de Absalón fueron vencidos y él mismo halló la muerte cuando su mulo pasó bajo una encina y entre las ramas de esta quedaron sus cabellos entrelazados. Allí colgado le halló Joab y le mató, arrojándole luego a una sima. David, al saber de la muerte de su hijo clamó: "¡Hijo mio Absalon! ¡Absalon hijo mio! ¡¿Quién mediera morir en lugar luyo?!", pues le amaba tiernísimamente. Perdonó, además, a los que le habían injuriado en su desgracia y a las 10 concubinas las separó de su casa.

Últimos años, sucesión y muerte.
Pecó David nuevamente cuando movido por vanidad y soberbia forzó al pueblo a censarse, así que una vez hubo terminado, le remordió la conciencia y pidió perdón a Dios de su pecado. El profeta Gad le advirtió que si bien Dios le perdonaba, debía pagar por su culpa. Podía elegir entre la hambruna, la guerra o la peste. Pensó David para sí: "Si pido el hambre, a mí poco o nada me alcanzará; si pido la guerra, sucederán muchas crueldades y desafueros, de las cuales seré yo siempre quien más se libre". Así que dijo al profeta: "Prefiero la peste, porque mejor es caer en manos de Dios, cuya misericordia no tiene fin, que en las manos de hombres". Y la peste asoló Israel. David dejó las vestiduras reales y se puso un hábito de penitencia y oró por su pueblo para que Dios le castigara solo a él y no al pueblo. Levantó la vista y vio a un ángel con una espada sobre Jerusalén. Entonces Dios inspiró a Gad y este mandó levantar un altar donde se ofrecieron sacrificios de bueyes con los cuales Dios se aplacó, y cesó la peste inmediatamente en Israel.

David y Salomón.
Era viejo David cuando se casó con una quinta mujer: Abisag, que era muy joven y bella. En esa vejez le llegó el momento de nombrar sucesor. Él pensaba en Salomón, pero he aquí que Adonías se proclamó él mismo sucesor, haciendo para ello grandes festejos y sacrificios. El profeta Natán advirtió a Betsabé de aquel peligro y esta se quejó a David, pidiéndole que cumpliese su palabra: que Salomón, su hijo, seria rey. David llamó a los sacerdotes y profetas, a los que mandó arreglaran la coronación de Salomón cuanto antes. El profeta Sadoc ungió a Salomón y este entró triunfante en Jerusalén. Los que hacían fiesta con Adonías huyeron por piernas y este tuvo que prometer fidelidad a Salomón, el cual le prometió que le perdonaría si le juraba fidelidad. Después de esto, David se despidió de Salomón, ordenándole ser fiel al Señor de Israel. Así, a los 70 años y 40 de reinado falleció David, en el año 1011 antes de su descendiente Cristo, el Mesías. Fue sepultado en la ciudad de Jerusalen dentro del alcázar de Sion.

Culto.
La historia del rey David la podemos leer en las Escrituras en 1 Samuel, 2 Reyes y en 1 Crónicas. Los exégetas, Padres de la Iglesia y teólogos a lo largo de los tiempos le han hecho autor de los 150 salmos de la Biblia, pero la crítica moderna le concede la autoría de unos pocos. Algunos son muy posteriores a su tiempo. Desde muy antiguo se le han dedicado numerosas reflexiones y su figura siempre ha sido ejemplo de gracia y pecado, de esfuerzo propio frente a la voluntad divina. Desde el medievo su imagen es frecuente en las iglesias, en los coros catedralicios o monásticos, por su doble vertiente de músico y profeta. La memoria litúrgica del rey David es de las pocas que entró a la liturgia católica, de entre los santos del Antiguo Testamento, y se mantuvo durante siglos. 

El breviario carmelitano del siglo XVII le pone como santo propio. Santa Teresa de Jesús le tenía como santo de su devoción, y en ocasiones le dedica algunas palabras: 
"Esto (enorme gozo en la presencia de Dios) me parece debía sentir el admirable espíritu del real profeta David, cuando tañía y cantaba con el arpa en alabanzas de Dios. De este glorioso Rey soy yo muy devota y querría todos lo fuesen, en especial los que somos pecadores". (Vida 16, 4)

"Yo gusté mucho se fundase aquel día, por ser el rezado del rey David, de quien yo soy devota". (Fundaciones 29, 11). Se refiere a la fundación del monasterio de Palencia, a 29 de diciembre de 1580.


Fuentes:
-Biblia de Jerrusalén.
-Obras Completas Santa Teresa de Jesús. Ed. Monte Carmelo.


A 29 de diciembre además se celebra a  
San Maccuil, penitente y obispo
San Trófimo, obispo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Jesús y María, renuevos de Jessé.

San Jessé, padre de familia. 4 de noviembre.

Según la Biblia, Jessé era originario de Belén y tenía ocho hijos, de los cuales el menor era San David (29 de diciembre). El profeta San Samuel (20 de agosto, traslación de las reliquias a Venecia) visitó a Jessé porque Dios había elegido a uno de sus hijos para reinar en Israel. Jessé presentó a su más corpulento hijo, pero ese no era. Tampoco el segundo ni el tercero, y así hasta el séptimo. Peguntó Samuel y supo que había un octavo hijo, el más pequeño, que estaba con las ovejas; le mandó buscar y al llegar reconoció en él al elegido por Dios. Le consagró con un precioso ungüento. Según la cronología bíblica, Jessé murió sobre 1050 AC.

Y aquí podríamos terminar si la figura de Jessé no hubiera sido origen de una representación iconográfica muy abundante en la Edad Media, llamada precisamente así: "El árbol de Jessé". Entre los siglos XII y XIII la mística y la liturgia comienzan a interesarse más por el Cristo Hombre. Si habían pasado los siglos sobre las peleas sobre la divinidad del Señor, ya aclarada, es la Sagrada Humanidad la que a comienzos del Renacimiento se comienza a experimentar, representar y predicar. En el arte surgen imágenes más naturalistas del Señor, la Virgen y los Santos, siempre buscando más cercanía a lo humano. 

En este movimiento surge la representación de la genealogía de Cristo a partir de Jessé. Lo cotidiano es ver a Jessé tumbado durmiendo y brotar de su costado un tronco que se ramifica y sobre cada rama aparecer los reyes de Israel, antepasados de Cristo. En la cima, en un principio aparecerá Cristo, resucitado en unas ocasiones, crucificado en otras. El origen de que sea una rama florida lo hallamos en la Biblia: "Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño brotará de sus raíces" (Isaías 11, 1). El simbolismo iconográfico es patente: Jessé duerme como San Adán (24 de diciembre) y de su costado brota una generación. El tronco es vida, salud, salvación, por ello los Cristo crucificados sustituyen a los gloriosos paulatinamente, pues la raíz de Jessé se hace una, místicamente, con el madero de la cruz. Igualmente remite al árbol del Edén.

A partir del siglo XIV, la Santísima Virgen María comienza a ganar protagonismo en el tema iconográfico del Arbol de Jessé. Aunque no se desplaza a Cristo, este aparece como niño en los brazos de María, que pasa a ser la rama excelsa y la flor preciosa del árbol. El origen de esta nueva representación es la traducción tradicional de la Biblia hecha por San Jerónimo, el cual traduce "vástago" como "vara", en latín "virga", que también remite a "virgen". Es así que la Virgen María es el verdadero tronco de Jessé, siendo Jesús el retoño del que habla Isaías.

Santa María de Jessé.
Delft, Holanda.
Esta representación mariana fue la que terminó triunfando sobre las demás, llegando a tener su misa propia, y su título “Santa María, tronco de Jessé”. En el siglo XVI Trento retomó el sentido original y prohibió las representaciones, aunque solo en adelante. En Holanda tuvo su devoción y fiesta propia luego que el 12 de junio de 1358 una mujer ciega sanara milagrosamente luego de estar orando ante una imagen de la Santísima Virgen “tronco de Jessé”. En el acto se hizo una procesión con la imagen, que se repitió año tras año hasta la persecución protestante. En 1929 fue permitida de nuevo. La imagen milagrosa aún se venera, pues escapó de la iconoclastia herética.


A 4 de noviembre además se celebra a 
San Clair de Le-Vexin, presbítero y mártir.
San Flor, obispo.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...