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domingo, 25 de abril de 2021

El papa asno.

Beato Benedicto XII, papa. 25 de abril.

Nació en Sabardoun, sobre 1280 y su nombre de bautismo fue Jacobo. Su padre fue Guillermo Fournier, y su madre, cuyo nombre se ignora, era sobrina del controvertido papa Juan XXII. Desde sus más tiernos años manifestó el niño Jacobo una propensa inclinación a las letras, por lo cual sus padres, a pesar de no poseer pingues recursos, se preocuparon de que estudiara en los mejores colegios. Así, se formó en Gramática y Retórica en Sabardoun. Estudió Artes y Teología en Tolosa.

Tenía la intención de proseguir estudiando en la Universidad de París, mas otra cosa llamó la atención: en un viaje que realizó a su ciudad natal para visitar a sus padres, pasó la noche en la hospedería del monasterio cisterciense de Boulbonne. le bastó esa noche de conversación con los monjes y participar con ellos en la oración coral, para enamorarse de la vida monástica. Y sin ir a su casa a ver a sus padres, pidió el hábito y lo obtuvo ese mismo día. fue un monje ejemplar, lo cual, sumado a sus luces naturales y por el estudio, hizo que su abad le enviara a formarse al Colegio de San Bernardo de París, para que pudiera estudiar en dicha Universidad, como era su primer deseo. En París obtuvo el doctorado en Teología.

Una vez terminado sus estudios, fue nombrado Inquisidor para el Languedoc, donde los cátaros extendían cada vez más su herejía. Al mismo tiempo era nombrado abad del monasterio de Fontfroid, de Narbona. Su acción apostólica en la conversión y represión de los herejes, más su labor como abad, llevando al monasterio a altas cotas de santidad y erudición, hicieron que el papa Clemente V le nombrara obispo de Pamiers. En esta nueva labor apostólica, nuestro beato brilló por su acción pastoral y diplomática. Eran los tiempos del papado de Avignon, convulsos y de confusión, al hallarse el papa fuera de la Ciudad Eterna, y sucederse continuamente las intrigas y males que, años más tarde desembocarían en el Cisma de Occidente. El 18 de diciembre de 1327 Juan XXII le creó cardenal y le dio la misión de escribir contra las herejías que pululaban por la cristiandad. Era llamado "el cardenal blanco", pues siempre vestía su hábito del Císter.

Jacobo se dio a su tarea apologética, escribiendo varios opúsculos contra los "Fraticelli", un conjunto de sectas que reinterpretaban el Evangelio, llevaban la pobreza a extremos y que terminaron en la impureza y enemigos del papado. También escribió sobre la doctrina de la visión beatífica de las almas. Una corriente, de la que sería partidario el papa Juan XXII, enseñaba que las almas no gozarían de Dios sino hasta después del juicio final. Algunos han acusado al papa Juan XXII de ser hereje por tal creencia, pero en su favor hay que decir que no sería sino después de su muerte cuando se definiría la doctrina católica para siempre, la cual veremos enseguida.

Con esta trayectoria no es de extrañar que a la muerte del papa Juan XXII, el 4 de diciembre de 1334, fuera Jacobo el elegido para sucederle. Fue coronado en la iglesia de los dominicos de Avignon, el 8 de enero de 1335, tomando el nombre de Benedicto XII. Dícese que, al saber la noticia de su elección, dijo: "Han elegido a un asno". Apenas fue entronizado en la cátedra de San Pedro, se dedicó a una labor reformadora de la Iglesia, saneó cuentas, retiró prebendas, consolidó la autonomía de los monasterios, restauró varias basílicas de Roma y persiguió la simonía. Para zanjar el asunto teológico de la visión beatífica, en 1336 declaró ex-cathedra la doctrina católica sobre este punto: las almas de los fieles cristianos que mueren en gracia de Dios y los ya purgados, como también los infantes reengendrados por el Bautismo, al momento que expiran ven intuitivamente a Dios, y le gozan después del juicio particular. Esta doctrina sería confirmada por el Concilio de Trento. También escribió algunos tratados espirituales, dispuso cánones y escribió un "Comentario" al Evangelio de San Mateo.

Como monje que era, Benedicto XII fue muy celoso del restablecimiento de la observancia monástica, especialmente entre benedictinos y cistercienses. escribió cartas, firmó sentencias y exhortaciones. Recibió a varios abades y los conminó a la reforma. fue muy atento a las necesidades de los romanos, aunque vivía en Francia, Roma era su casa. En una ocasión en que Roma padeció una terrible hambruna envió a la ciudad 9000 florines de oro para socorro de los necesitados. Fue enemigo de la simonía y el nepotismo, manteniendo a sus parientes lejos, y vigilando no recibieran privilegios o cargos eclesiásticos algunos sin merecerlos. A una sobrina suya algunos príncipes quisieron casarla, o algunos prelados la quisieron para forja alianzas, más el papa no lo permitió, sino que bendijo su matrimonio con un desconocido mercader tolosano. Y un sobrino suyo que llegó a cardenal, no lo fue sino después de su muerte. A otra pariente que fue a visitarle para pedirle algún beneficio, le respondió: "Como Jacobo te conozco, pero como Benedicto no tengo parientes"; y así les despidió, dándoles algo de dinero para el camino de regreso.

En los temas de política, su principal conflicto lo tuvo con Luis IV de Baviera, quien ya estaba enfrentado a su antecesor Juan XXII. A Benedicto le costaba la reconciliación, por su temor a las represalias de los poderosos Roberto de Nápoles y Felipe VI de Francia. Los obispos alemanes apoyaban al emperador, así como los príncipes electores, y ante la indecisión del papa a hacer la paz y confirmar a Luis, proclamaron en 1338 que el emperador dejaba de pedir la confirmación papal para ser legítimo. Benedicto pasó esto por alto, mas no la ofensa que en 1342 le dispensó el emperador: usó su poder civil sobre la Iglesia, para decretar la disolución del matrimonio de la condesa de Tirol para casarla con su hijo Luis. Benedicto se limitó a que hubiera paz, a que el emperador no persiguiera a la Iglesia.

Además, en el ámbito político, reconcilió a los reyes de Castilla y Navarra. hizo paz entre Castilla y Portugal, y entre Nápoles y Sicilia. Apoyó económicamente la reconquista española, y además, otorgó el perdón de los pecados a todos aquellos cristianos que murieran en aquella cruzada. Luego de la batalla de Tarifa, mandó cantar un solemne “Te Deum” en la catedral de Avignon, reconstruida por él mismo. En 1342 fue inflexible con los franceses, entre ellos algunos de la corte papal, quienes secuestraron y pusieron en peligro a unos embajadores del rey Eduardo de Inglaterra. Benedicto mandó apresar a los culpables y una vez liberados los ingleses, mandó ahorcaran a los culpables delante del palacio papal.

Benedicto entró a la paz del Señor el 25 de abril de 1342, tendido sobre el suelo y vestido solamente con su querido hábito del Císter, el cual nunca había dejado de usar debajo de sus ropajes papales. Fue sepultado en la Catedral de Avignon, donde aún se veneran sus reliquias. Curiosamente, en el siglo XVII el P. Pedro Lucio, carmelita, le incluyó entre sus santos, creyendo que en Avignon el epitafio del papa decía: "Hic iacet Benedictus, quem Carmelus protulit, Cassinus aluit, Vaticanus coronavit". En realidad este epitafio, sacado de "Epitafios Heroicos", de Claude de la Ville, no se refiere al papa Benedicto, sino a otra persona. Para colmo, también se le confundió con Benedicto V, a quien la Orden del Carmen tuvo también como santo propio.


Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 2. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.

San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
  
San Calixto I. 14 de octubre.    
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.

San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Agatón. 10 de enero.
San Celestino I. 6 de abril


A 25 de abril además se celebra a








domingo, 30 de septiembre de 2018

Del cardenal que prefería lavar platos.

Beato Conrado de Urrach, obispo y cardenal cisterciense. 30 de septiembre.

Nació en 1185 en Alemania, en la ilustre familia de los Condes de Seyne y Urrach, emparentada con los Duques de Zaring. Su padre fue Egino IV de Urach y su Inés, hermana de Berthold V de Zähringen. Su primera educación estuvo a cargo de su tío abuelo, el arzobispo Rodolfo de Lieja. Con 10 años fue nombrado, cosas de la época, canónigo beneficiado de la Catedral de Lieja. Siendo niño padeció la desgracia de ser víctima de los juegos políticos de su familia, pues quedó de rehén del emperador Felipe I de Suabia durante años, hasta 1208. Durante este cautiverio el niño y joven Conrado tomó noticia de lo vano del mundo y la política, ansiando la forma de poder escapar de ello.

A los 18 años fue puesto en libertad y se encaminó al monasterio cisterciense de Villiers, siendo recibido con agrado. Una leyenda dice que un santo monje llamado Simón vio en una ocasión como el novicio Conrado era coronado simbólicamente con una corona de oro por los ángeles durante la misa conventual. Tal monje avisó al abad, de que aquel novicio traería gran gloria a la Orden, aunque antes había de padecer tentaciones y ataques del maligno. Lo avisó el abad a nuestro santo, quien se preparó para ello con grandes penitencias, oraciones y actos de humildad. Otra leyenda, más increíble aún, cuenta que, estando prohibido a los novicios el uso de alguna luz artificial, el santo usaba sus propios dedos como candelas, pues de ellos salía gran resplandor cuando oraba o estudiaba.

Sus virtudes (más sus relaciones familiares, todo sea dicho) alcanzaron que apenas profesó, fue nombrado prior de Villiers, y a los dos años fue nombrado abad, luego de la renuncia del abad Carlos. Y su ascenso no terminó aquí, pues en 1214 fue elegido nada menos que abad de Claraval, dotándole de una autoridad moral eminente dentro de la Orden Cisterciense. En todos estos cargos de autoridad Conrado se mostró como un padre celoso del bien de sus hijos. Exacto en el cumplimiento, pero caritativo, comprensivo pero sin permitir faltas. Fue especialmente cuidadoso con los ancianos monjes, a los que oía como a padres venerables. A pesar de sus ocupaciones, nunca faltaba a las Horas Canónicas, a las penitencias o los actos de comunidad. Era prudente, discreto, sabio, pronto a la defensa de la fe y la Iglesia, justo con todos. Tanta probidad, más su origen, no lo olvidemos, hicieron que el papa Honorio III supiera de él y le nombrara Legado Pontificio para hacer la paz entre los reyes Felipe de Francia y Enrique de Inglaterra. Y lo hizo con tanta prudencia y efectividad, que ambos monarcas y el papa quedaron prendados de él.

En 1216 fue elegido abad de Císter, convirtiéndose en el Abad General de toda la Orden, que estaba en su máximo esplendor. Solucionó problemas internos y externos de la Orden, acrecentó su poderío e influencia en la Iglesia, y aumentó el número de monasterios. Fue el Abad que introdujo el canto diario de la "Salve Regina" para toda la Orden. El 8 de enero de 1219 el mismo papa Honorio III le creó cardenal y le dio el obispado de Porto-Santa Rufina, una de las diócesis suburbicarias de Roma, reservadas a prelados de gran confianza del papa y que fueran eminentes políticos. En este puesto le nombró el papa como Legado para la Cruzada contra los albigenses en Francia. Para ello organizó los Sínodos de Tolosa y de París, para interesar a prelados y al brazo secular en la importancia de extirpar esta herejía que amenazaba no solo la fe, sino la estabilidad de los reinos. Su actuar fue coronado con total éxito en la conversión y represión de estos herejes. Dícese en este tiempo conoció a los dominicos, de los que quedó enamorado por su divisa de "Alabar, Bendecir y Predicar", socorriéndoles en adelante en sus necesidades, dándoles plenas potestades en su diócesis y siendo su valedor ante los gobiernos y obispos.

Casi sin tiempo para descansar, le envió Honorio a Alemania, a solucionar graves problemas con el emperador Federico II, empresa que se saldó con la excomunión del monarca por el asesinato del Arzobispo de Colonia, San Engelbert II (7 de noviembre), a quien Conrado sepultó con gran pompa, llamándole mártir de la fe. Además, trató el asunto de una nueva Cruzada a Tierra Santa, alcanzando gran consenso de los príncipes. Esta visita le sirvió para, como Visitador del Papa, denunciar ciertos abusos, corregir errores de los prelados, reformar algunos monasterios. Celebró nada menos que tres Concilios Provinciales, en los que se reguló y reformó la disciplina eclesiástica, suprimió abusos de los clérigos y atajó la simonía y el amancebamiento de los presbíteros. Visitó la tumba de la Beata María de Oignies (23 de junio), la célebre beguina, y estando venerando sus reliquias tuvo una visión en la que vio a esta santa mujer puesta de rodillas, intercediendo ante el Señor por su salud. Además, le consoló con palabras celestiales para animarle en todos sus esfuerzos. Durante esta legacía fundó un monasterio cisterciense en Besbenusen junto a su hermano Rodolfo, donde este luego tomaría el hábito, despreciando el mundo, a ejemplo de Conrado. En 1222 fundó la Universidad de Montpellier por mandato del papa.

Volvió el santo a Roma a inicios de 1227, y al poco tiempo murió el papa Honorio. Temiendo los cardenales que la dilación de un cónclave atrajera las intromisiones imperiales, decidieron los cardenales que Conrado y dos cardenales más decidieran quien sería el papa. Esto hoy es ilegal, por cierto. Los dos cardenales eligieron a nuestro Conrado, pero él se negó aduciendo: "No permita Dios el que se diga que yo me he elegido a mí mismo por Pontífice". Y entonces fue elegido el cardenal Hugolino, llamado Gregorio IX.

Ese mismo día el santo prelado sintió que su muerte estaba próxima y sus últimos meses de su vida los dedicó a prepararse para el encuentro con el Amado. Vivió pobremente y pobremente murió en Bari, camino de la Cruzada, el 30 de septiembre de 1227. Poco antes de expirar dijo: "que dicha que hubiera perseverado hasta esta hora en el monasterio de Villiers bajo la disciplina regular, y que mi única ocupación hubiera sido el lavar las escudillas con los demás en la cocina". El cuerpo fue trasladado a Claraval y sepultado en el presbiterio de la iglesia abacial. Aún se puede leer su lápida:


"HIC IACET DOMINVS
CONRADVS QVI PRIMO VILLARIENSIS DEINDE CLARAVALLENSIS,
POSTEA CISTERCIENSIS EXTITIT ABBAS
ET DEMVM PORTVENSIS EPISCOPVS CARDINALIS.
HIC CVM IN TRANSMARINIS PARTIBVS MORARETUR INSTANTISSIME
PRAECEPIT VT CLARAM-VALLEM VBI IAM DVDVM
SVAM ELEGERAT SEPULTVRAM OSSA SVA
DEFERRENTVR ET IBIDEM SEPELIRENTVR,OBIIT AVTEM ANNO DOMINI M. CC. XXVII. PRIDIE KAL. OCTOBRIS".


Fuentes:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.
-https://webdept.fiu.edu

A 30 de septiembre además se celebra a:

S. Jerónimo, Padre y
Doctor de la Iglesia.
San Winegrial,
monje mártir
.
San Léry, abad.



domingo, 15 de julio de 2018

"compañero inseparable y consuelo del corazón"

San Balduino de Rieti, abad cisterciense. 15 de julio y 2 de agosto.


Busto relicario.
Fue hijo de Bernardo, Conde de Marsal, y su hermano fue abad de Montecassino. Desde niño tuvo inclinación a la vida recogida, la oración y la penitencia. Por eso apenas supo de la obra cisterciense llevada a cabo por San Bernardo de Claraval (20 de agosto) allá se fue, a Claraval, a ser parte de sus discípulos.

Pronto aprendió el santo del otro santo, siendo un monje ejemplar en poco tiempo. Por ello San Bernardo le eligió para fundar un monasterio del Císter en Rieti. Se conserva una carta que Bernardo le escribió, la cual nos dice bien el alto concepto que de Balduino tenía Bernardo. En una parte dice así:
"Así como la madre ama al único hijo de sus entrañas, así yo me complacía en ti, que eras compañero inseparable, y el consuelo de mi corazón. Amárete aunque ausente, y de ese modo subsistiirá aun en mi esta delicia. No puedo negar de que me eras muy útil y necesario, y así no es mucho el que tan de corazón te estime. No obstante vivo en el seguro que si llegase el caso de valerme de ti, en el día te hallaría. En medio de esto no ignoras, que despreciando mis propias conveniencias, solo he consultado a las tuyas colocándote en el sitio en te hallas".

Diez años gobernó Bualduino el monasterio de Reati, con gran caridad y rectitud. Falleció sobre 1140. Sus reliquias se veneran en la catedral de Reati, que lo celebra como patrón a 2 de agosto. En 1710 su memoria litúrgica fue confirmada a la Orden del Císter por gracia de Clemente XI, respetando el culto que la Congregación Cisterciense de Castilla hacía del santo.

El cardenal Baronio dice que nuestro Balduino fue creado cardenal en 1138 por el papa Inocencio II, pero es un error, confundiéndole con otro.

Fuente:
-"Medula Histórica Cisterciense". Volumen 3. R.P.F Roberto Muñiz O.CIST. Valladolid, 1784.


A 15 de julio además se celebra a:


B. Ignacio de Acevedo
y compañeros mártires.
Santa Apronia
de Toul, virgen.
San Plechelm de
Oldenzaal, obispo.







jueves, 5 de julio de 2018

Amado por un antipapa y un papa.

Beato Pedro de Luxemburgo, cardenal. 5 de julio.

Nació el 20 de julio de 1369, en la noble familia de Guido, conde de Ligny y Matilde de Chantillon. Su madre murió cuando Pedro, que era el quinto hijo, tenía 3 años de edad. Pedro fue criado y educado por su tía, la condesa de Urgieres, una mujer cultísima y muy piadosa que le buscó los mejores preceptores del momentos. A los 6 años Pedro leía, escribía, contaba muy bien, sabía dos idiomas, música, modales. Pero sobre todo, era piadoso y caritativo. A esta misma edad hizo voto de perpetua castidad por el Reino de Dios y convenció a su hermana de 12 años hacer lo mismo.

Cuando Pedro cumplió los 12 años fue enviado a París para perfeccionar sus estudios. Se graduó de Filosofía y ambos Derechos. A punto de terminar los estudios murió su padre y muy poco después su hermano mayor, Conde de San Paulo fue hecho prisionero por los ingleses. Pedro fue intercambiado por su familia, quedando de rehén en Calais mientras su hermano era liberado y gestionaba la elevada suma de dinero que los ingleses pedían por él. Los ingleses se prendaron de sus virtudes en breve y he aquí que, confiando en su palabra, le dejaron en libertad. Incluso dice la leyenda que el rey inglés Ricardo II pretendió que el santo joven pasara a Inglaterra para servirle de secretario.

Volvió Pedro a París a continuar los estudios, pensando ya en serio consagrar su vida a Dios. Conoció personalmente a Felipe de Maisieres, antiguo canciller de los reinos de Jerusalén y de Chipre, quien había abandonado el mundo y tomado el hábito de los monjes celestinos, fundados por San Pedro Celestino (19 de mayo), viviendo en adelante en oración y penitencia. El ejemplo de este santo varón le determinó más aún. Cuando terminó la Universidad Pedro recibió una canonjía en la catedral de París, un regalo de su familia. Un puesto comprado, vamos. Siendo seglar Pedro cumplía más con la Regla que los canónigos presbíteros, siendo en breve querido por todos.

Las influencias familiares, forma amable del nepotismo, y el aprecio que le tenía el arzobispo de París hizo que el antipapa Clemente VII, que residía en Avignon a causa del Cisma de Occidente, le nombrara Arcediano de Dreux y obispo de Metz, teniendo Pedro 15 años de edad. No es cosa de extrañar, cuando el mismo Clemente había sido consagrado arzobispo a los 26 años. Así, a esa tierna edad, Pedro fue ordenado presbítero y consagrado obispo. Inauguró su mandato entrando en la ciudad montado en un burro, como Cristo había entrado en Jerusalén. Pronto visitó toda la sede, y ayudado por sus consejeros, puso orden en lo que era necesario. Su sede era muy rica, pero el joven obispo vivía con toda humildad y sencillez, dejando muchas de sus rentas personales para los pobres y necesitados. Y otra parte la empleó en resarcir el daño causado a los campesinos por los saqueos de su hermano, el Conde de San Paulo.

Reliquias del Beato.
Avignon.
Su actividad pastoral hizo que en 1386 el mismo Clemente VII le creara cardenal, mandando viviera junto a sí en la corte pontificia. En aquella corte, poco ejemplar, el joven Pedro brilló por su santidad enseguida. No era amigo de las adulaciones, las intrigas, ni descuidaba sus deberes religiosos en aras de diplomacias o reuniones. Sus penitencias se hicieron conocidas, escandalizando a algunos prelados más dados al mundo que a la observancia religiosa. El papa pidió al santo rebajara sus austeridades, pero este le respondió: "yo siempre seré un siervo inútil; pero al menos sabré obedecer", moderando desde entonces sus deseos de penitencia, en aras de la obediencia, más sublime virtud.

Su oración era muy subida, teniendo frecuentes éxtasis, un par de ellos en plena calle o en las iglesias de la ciudad. En una ocasión se le apareció el Señor en el camino y Pedro se postró inmediatamente en el suelo, sin mirar antes que estaba en medio de un lodazal, comprobándose al levantarse que, por milagro, sus ropas estaban limpísimas.

Tenía por delante Pedro una vida prometedora en el estado eclesiástico, quien sabe si hasta papa habría llegado a ser, pero Dios tenía otros planes. En 1387 el joven cardenal cayó preso de unas intensas fiebres que le fueron consumiendo poco a poco. Se trasladó a Villenueve, donde los aires eran más sanos, y allí recibió algunas visitas, entre ellas la de su hermano mayor, obispo nada ejemplar de Cambrai. Pedro le exhortó tan vivamente a mudar de vida y a ser ejemplo para sus fieles, que desde ese día su hermano fue otro. Luego se despidió de sus criados y amigos, y poniéndose a bien con Dios, entregó su alma a Dios, el 2 de julio de 1387, a los 18 años de edad.

Clemente VII celebró sus funerales y lloró por tan gran perdida, diciendo: "esta santa alma aplacará la cólera del cielo y nos alcanzará la paz a la Iglesia". El santo cuerpo, que despedía un aroma dulcísimo, fue trasladado a Avignon y sepultado en el cementerio de la iglesia de San Miguel, donde luego los monjes celestinos fundarían un monasterio y darían culto al santo joven. Hasta 1400 milagros se tienen anotados que ocurrieron al venerar sus santas reliquias o implorar su protección.

Tumba del Beato.
El caso más famoso ocurrió el 5 de julio de 1432, cuando un niño se desplomó de una torre y quedó despedazado. Su padre tomó los miembros y la cabeza rota, los metió en una bolsa e imploró la intercesión de nuestro Pedro, poniendo la bolsa sobre su sepultura. Y he aquí que, milagrosamente, el niño se movió dentro de la bolsa, apareciendo revivido. El caso fue documentado con testigos presenciales, y remitido al papa y a las más famosas universidades, que lo dieron por milagro. El portento aumentó tanto la devoción al joven angelical, que el 5 de julio quedó marcado como el de su memoria litúrgica. Actualmente sus reliquias se veneran en la iglesia de San Didier de Avignon.

Curiosamente, si un antipapa llamado Clemente VII le enterró, sería el verdadero papa Clemente VII quien le beatificaría el 4 de abril de 1527. Probablemente su cercanía al antipapa haya demorado su beatificación y truncado para siempre su canonización.


Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Julio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1865.
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 5 de julio además se celebra a:

Ss Zoé y Nicostrato,
mártires.
Santa Trófima,
virgen y mártir.
San Guillermo
de Hirsau, abad.






jueves, 19 de marzo de 2015

De un cardenal no cardenal.

San Landoald de Gante, presbítero, y compañeros, algunos mártires. 19 de marzo y 13 de junio. 


La memoria de este grupo de santos mártires se celebra en la iglesia de Gante. Los martirologios más conocidos lo mencionan, salvo el romano que lo ha eliminado. Aunque sus compañeros se celebran también a 13 de junio, es común mencionarlos a todos juntos. Sus Actas, las originales, se perdieron en un incendio en 954, y reescritas por el famoso hagiógrafo Notker de Lieja en 981.

Según estos documentos, en el siglo VII, San Amando de Maastricht (6 de febrero y 15 de mayo) llegó a Roma, ante el papa San Martín I (13 de abril), para que le permitiera volver a la misión itinerante, actividad a la que se había dedicado antes de ser nombrado obispo de la prestigiosa sede de Maastricht. El papa le dio su bendición para que misionara a lo que hoy son los Países Bajos meridionales. Le dotó con reliquias y libros, y con lo más preciado: discípulos y compañeros de misiones, el sacerdote romano Landoald, su diácono Amancio, otro presbítero llamado Adriano y siete vírgenes consagradas, entre ellas la propia hermana de Landoald, Vinciana, y otra llamada Aldetrudis.

Misionaron en toda la zona entre el Mosa y Escalda, y luego de la muerte de San Amando, fue fiel ayudante de los obispos de Maastricht, San Amando y de San Remaclius (3 de septiembre) cuando el primero renunció, y luego de San Theodard (10 de septiembre). El rey de Austrasia, Childerico II, más de una vez le dotó con bienes y facultades, para desempeñar su misión entre los cristianos y los muchos paganos que aún quedaban. En 659 recibió unas tierras en donación y construyó una bellísima iglesia dedicada a San Pedro Apòstol en Wintershoven, donde su hermana Vinciana y las otras jóvenes se dedicaron a la vida monástica, bajo la dirección de Landoald. La relación de esta fundación en la “Vita” escrita por Notker, recoge varios milagros, como el de hacer brotar agua de una peña, árboles que se arrancaban solos, animales que cedían el espacio, etc. Vinciana moriría en 653, según estas actas mencionadas anteriormente, y sería enterrada en esta misma iglesia, y años más tarde la acompañaría Landoald.
Santa Vinciana
En 735 el cuerpo del santo se llevaría a Maastricht por miedo a las invasiones normandas. En el siglo VIII, San Floribert de Lieja (27 de abril) realizó la elevación y traslación de las reliquias de Landoald, Vinciana, Adriano y Amancio (junto con las de Adeltrudis y Santa Landrada de Munsterbilzen), lo que se considera una canonización formal. En 980, las reliquias de Landoald y compañeros, añadido a Julián (otro presbítero que no forma parte del grupo original) fueron trasladadas solemnemente a la abadía de San Bavón de Gante, y se compuso el oficio litúrgico propio que aún conservan.

Hasta aquí todo se puede documentar históricamente, el problema surge cuando se intenta dar a conocer otros datos de vida y muerte de estos santos, y es donde la historia se vuelve tradición, y de ahí a leyenda. Según esta, Adriano y Julián (el agregado) fueron mártires a manos de unos bandidos, mientras iban de camino de Maastricht a Wintershoven a predicar y pedir limosnas. Su memoria es a 13 de junio. La iconografía de San Landoald ha sido generosa con él, y le ha hecho cardenal, en virtud de haber sido enviado por el papa, aunque no lo fue; y aún más, lo vemos de obispo y abad en no pocas representaciones medievales y renacentistas. El Acta Sanctorum le llama “archipresbítero”. A lo sumo, podríamos verle como legado papal, aunque en realidad solo fue un gran misionero, que no es poco.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-“VITA Iussu Nodgeri Episcopi Leodiensis ab Harigero scripta”. Acta Santorum. Volumen VII.



A 19 de marzo además se celebra a 




 


lunes, 3 de noviembre de 2014

Santo con león y con carácter de león

Pregunta: Mi pregunta es si tu puedes darme alguna explicación sobre que representa y de que lugar o a que época pertenece esta obra. Gracias espero tu respuesta. 

Respuesta: Primero veremos lo que representa esta bonita obra que aparece a la izquierda (con un clic podréis verla más grande): Es San Jerónimo penitente. 

San Jerónimo de Estridón, Padre y Doctor de la Iglesia. 30 de septiembre y 9 de mayo (invención y traslación de las reliquias).
Jerónimo, cuyo nombre completo es Eusebio Jerónimo Sofronio, nació entre 340 y 345, en Estridón, localidad de Aquileya. Fue formado en artes, ciencias, lenguas, oratoria. Estudiando en Roma volvió a la fe de la infancia, recibiendo el bautismo ya adulto, cerca de los 20 años. En Roma gustaba de visitar las catacumbas y los sepulcros de los mártires, algunos de los cuales describe y narra las devociones que junto a ellos el pueblo cristiano realizaba. Esta veneración y el bien espiritual alcanzado le llevaría a escribir años más tarde, contra los herejes que negaban la veneración a las santas reliquias:
…no adoramos las reliquias de los mártires, pero sí honramos a aquellos que fueron mártires de Cristo para poder adorarlo a Él. Honramos a los siervos para que el respeto que les tributamos se refleje en su Señor”. (…) “Si es cierto que cuando los apóstoles y los mártires vivían aún sobre la tierra, podían pedir por otros hombres, ¡con cuánta mayor eficacia podrán rogar por ellos después de sus victorias! ¿Tienen acaso menos poder ahora que están con Jesucristo?

En 370 entra en contacto con el círculo que rodeaba al obispo San Valeriano (27 de noviembre), un obispo culto y preocupado por la formación de su clero. Entabla amistad con el presbítero San Cromacio (2 de diciembre) y el diácono San Heliodoro (3 de julio), que luego sería discípulo de Jerónimo, entre otros. Principalmente, con quien más unión tendría, el ¿presbítero? Rufino, un personaje amante de la verdad, pero conflictivo en sus relaciones, pues era bastante colérico y poco dado a reconocer la razón al opositor. Primero amigos, luego enemigos, también Jerónimo, que tampoco tenía un carácter apacible, lo padecería luego, a causa de la guerra que Jerónimo haría la doctrina de Orígenes.

Cerca de 374, Jerónimo se entusiasma con la idea de visitar Oriente, Tierra Santa, gracias a Evagrio, un sabio y santo presbítero antioqueno. Y ese año de 374 partió a Antioquía acompañado de San Heliodoro, Inocencio, e Hylas, un otrora esclavo de Melania. Apenas llegar cayeron enfermos y solo sobrevivieron Heliodoro y el mismo Jerónimo, que de la enfermedad saca la resolución de abandonarlo todo, ciencia incluida, para retirarse del mundo en busca de la soledad, la penitencia y el encuentro con Cristo. Se retiró al desierto de Calquis durante cuatro o cinco años, en medio de ásperas penitencias, como la de golpearse el pecho con una piedra, y forma parte de su iconografía. Padeció durísimas tentaciones en las que solo su amor por Jesús le permitía salir victorioso. Allí perfeccionó su griego y aprendió hebreo.



San Jerónimo, imagen venerada
en Ploudiry, Francia
Es este ínterin se dirigió adonde San Gregorio Nacianceno (2 de enero), en Constantinopla, para dedicarse al estudio de las Sagradas Escrituras. En 378 volvió a Roma para dirimir en el concilio convocado por el papa Dámaso la situación antioquena, en la que había mediado. Ocurría que tres candidatos se peleaban por la sede episcopal, San Melecio (12 de febrero), Paulino y Vital, que pronto se retiró de la pugna. Aunque se le invitó a tomar partido, Jerónimo prefirió escribir al papa San Dámaso (11 de diciembre), unas letras que expresan la verdadera fe de la Iglesia
"Estoy unido en comunión a vuestra santidad, o sea a la silla de Pedro; y sé que sobre esa piedra está construida la Iglesia y quien coma al Cordero fuera de esa santa casa, es profano. Quien no esté dentro del arca, perecerá en el diluvio. No conozco a Vital; ignoro a Melecio; Paulino, y todo es extraño para mí. Todo aquel que no recoge con vos, derrama, y el que no está con Cristo, pertenece al anticristo... Ordenadme, si tenéis a bien, lo que yo debo hacer". 
Resultó que Paulino fue reconocido como legítimo, por encima de Melecio, para la sede. El papa quiso ordenar presbítero a Jerónimo, que se negó rotundamente, y solo aceptó por obediencia a que el mismo Paulino le ordenara, aunque nunca celebró la santa misa. A pesar de que Jerónimo en un principio no tomó partido, lo cierto es que después apoyó a Paulino y escribió bastante mal de San Melecio que, en definitiva, era el legítimo patriarca de Antioquía.

También quiso el papa tener a Jerónimo como secretario y le ordenó la revisión de los textos del evangelio, comparándolos con los hebreos y griegos, y corrigiendo los errores que con el tiempo se habían introducido. También entró en contacto en  Roma con un grupo de damas nobles, a las que dirigía espiritualmente hacia una vida cristiana perfecta. A veces con dureza y poca libertad. Las principales, que luego le seguirían, son Santa Paula (26 de enero) y sus hijas Santa Eustoquio (28 de septiembre) y Santa Blesila (22 de enero); las matronas Santa Balbina (2 de mayo) y sus hijas Santa Marcela (31 de enero) y Santa Asela (6 de diciembre); Santa Lea (22 de marzo), Santa Melania la Joven (31 de diciembre), y Santa Fabiola (27 de diciembre). A esta última le criticaría siempre su preferencia por la vida activa que la contemplación y la oración. Dirá: “no le entra en la cabeza el ideal de soledad en Belén. Sin duda, hubiera preferido que Cristo hubiera nacido en la posada llena de peregrinos". A todas dirigiría cartas que hoy forman parte de la espiritualidad clásica e ineludible para un católico que quiera formarse.

Antes apuntaba que Jerónimo no tenía precisamente un carácter dócil y el sarcasmo y, la crítica abundan en sus escritos, en ocasiones con poca caridad, como las críticas a la sociedad romana, clérigos incluidos, a las mujeres vanidosas y a los ricos avariciosos. Esto le pasó factura luego de 384, cuando muere San Dámaso y los enemigos latentes de Jerónimo aprovechan para hacerle la guerra. Fue calumniado por su relación con Santa Paula. En 385 decide marcharse de la corte papal, una inmundicia, como el mismo calificaría, para dirigirse a Oriente. Un poco después escribirá:

Dejémosle a Roma sus multitudes; le dejaremos sus arenas ensangrentadas, sus circos enloquecidos, sus teatros empapados en sensualidad y, para no olvidar a nuestros amigos, le dejaremos también el cortejo de damas que reciben sus diarias visitas”.


Anónimo popular mexicano.
Ese mismo año se le reunirían sus fieles devotas, que abandonaban todo para consagrarse a Cristo, bajo la dirección de Jerónimo. Se establecieron en dos casas en Belén y Jerusalén, con una regla de vida en común. Fundarían un monasterio masculino y tres casas más para mujeres devotas. No hay que tomar esto como el nacimiento de la Orden Jerónima, ni mucho menos, que no nacería hasta 1373, cuando Gregorio XI concede la Regla de San Agustín a algunos grupos de eremitas que pretendían imitar a San Jerómino en su vida penitente y contemplativa de Belén. No sería hasta 1415 en que se erigen jurídicamente como orden monástica, dedicada a la oración, el estudio, la promoción del saber y la cultura. Fue España la tierra donde se desarrolló fundamntalmente, otras fundaciones no durarían mucho e incluso en España las visicitudes darían mucha guerra a la Orden: Padecieron exclaustraciones en varias ocasiones y sobre todo la de 1836, que significó la extinción de la Orden en su rama masculina, ya que las monjas continuaron su andadura y en 1925 consiguen revitalizarse ellas y refundar a los monjes, pero con escaso éxito.

Y volvemos a Jerónimo que, mientras, se retiró a una gruta cercana a la de Belén, donde había nacido el Salvador (no es la misma, por más que se diga). Y, por lo que hay que agradecerle, fundó la primera Escuela Bíblica que se conozca, donde tenía discípulos dedicados al estudio de los Evangelios y demás textos sagrados. En 393, por petición de San Pamaquio (30 de agosto), yerno de Santa Paula, responde con energía a Joviniano, un hereje romano que, entre otras cosas, negaba la Perpetua Virginidad de María. Con demasiada energía, pues para defender la virginidad echa tierra sobre la santidad del matrimonio, lo que le trae enemistad incluso con sus propios amigos y discípulos casados. El mismo San Pamaquio y su mujer Santa Paulina (30 de agosto). Que la diplomacia y el tacto no eran lo de Jerónimo, no.

Los últimos años del siglo IV, hasta el 400, Jerónimo se dedicó a desacreditar la doctrina de Orígenes, lo que, como decía antes, rompió su estrecha amistad con Rufino. Aunque en un principio, Jerónimo tomaba como referencia la obra de Orígenes, pronto comprendió que tenía algunas doctrinas peligrosas de herejía, y de hecho, en Oriente algunos herejes usaban estos escritos para afirmar sus errores. Rufino era un prestigioso estudioso de la doctrina de Orígenes y se sintió atacado por Jerónimo. San Agustín también sufrió estos exabruptos de Jerónimo, para el cual todo aquel que no comiera de su mano, no solo era enemigo suyo, sino de la fe cristiana.

La gloria de San Jerónimo es su amor y estudio sobre la Biblia, la cual tradujo al latín, salvo "Sabiduría", "Baruc", "Macabeos I y II" y "Eclesiástico". Hebreo, arameo, griego, se convirtieron en sus lenguas cotidianas de trabajo, hizo amistad con judíos y maestros de la ley, que conservaban en su hablar un hebreo puro, el mismo que usado en tiempos del A.T, y de los que se servía para sus traducciones. Pero hay que decir que Jerónimo cometería algunos errores, como el famoso “primero pasará un camello por el ojo de una aguja”, traduciendo “kamel” como “camello”, como lo que debió traducir como “cuerda”, ya que esta palabra se refiere a una especie de cuerda gruesa empleada para atar barcos o fardos pesados. Esta traducción, conocida como "La Vulgata" fue el texto bíblico por excelencia de la Iglesia, y la única traducción aceptada por el Concilio de Trento, frente a la herejía protestante. Luego de esta reforma protestante, con las traducciones a español, inglés, alemán, sería muy tergiversada y manipulada. Hoy hay traducciones que la superan.

En 420, el 30 de septiembre, Jerónimo falleció, enfermo y agotado por las penitencias y la austeridad,y fue enterrado en la Basílica de la Natividad. En la edad Media sus reliquias fueron trasladados a la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, donde se le dedicó un altar. Su culto comenzó muy pronto y sus escritos se convirtieron en fundamentales para la apología, la explicación de las verdades de la fe. Teólogos, místicos, apologistas lo citan frecuentemente. Es abogado de los traductores, y no en vano el 30 de septiembre es el Día del Traductor.



San Jerónimo penitente
Siglo XVI. Valladolid.
Iconografía: 
Y ahora entramos en la segunda parte de la respuesta. La figura de San Jerónimo es muy rica iconográficamente hablando, y ampliamente representada en todos los estilos del arte cristiano y técnicas y formatos posibles. Iconos, esculturas, relieves, pinturas, vidrieras, etc., ya sea solo, formando parte de una serie de Padres de la Iglesia, o alguna escena de su vida. De estas, principalmente se prefiere su estancia en la cueva de Belén, escribiendo en su estudio, o el episodio de la flagelación por los ángeles.


Sus atributos principales son:
El capelo y vestiduras cardenalicias, aunque no fue cardenal, ni mucho menos. Son los servicios que prestó al papa San Dámaso como secretario y puntualmente como dirimente de asuntos, lo que le han hecho aparecer en la iconografía como un cardenal, que, estrictamente, son colaboradores del papa en el gobierno de la Iglesia. Ocasionalmente aparece con el hábito de la Orden Jerónima, siempre en circulos relacionados con estos monasterios.

El libro (o los libros si es una escena interior, en su biblioteca) representa, en primer lugar, la Sagrada Escritura, y en todo caso, la sabiduría, la enseñanza y la predicación de la fe, como en la mayoría de los santos cuyo atributo es un libro. La piedra con la que aparece golpeándose el pecho en las escenas en las que se le representa como penitente. A estas escenas suele acompañar un crucifijo, y/o una calavera a los que el santo mira fijamente. La pintura y escultura del barroco desarrollaron bastante este tema iconográfico. La obra en cuestión recoge precisamente este momento de las penitencias de San Jerónimo, que abandona las dignidades (capelo y vestidura roja a un lado), viste una túnica áspera y con la mirada fija en Cristo, abre su túnica para comenzar a golpearse el pecho con la piedra que sostiene en la mano derecha. Otro atributo presente sobre todo en la pintura y los relieves, es la trompeta del Juicio Final tocada por un ángel o emergiendo de entre las nubes, visión que le acompaña frecuentemente.

El león, que le acompaña sí o sí. Es probable que en el origen solo se trate de una alegoría al desierto, la soledad, la valentía y carácter de Jerónimo, pero por lo menos desde la Edad Media, pasa a recordar una leyenda en la cual se cuenta que, estando el santo junto al río Jordán, vio venir hacia él un león cojenado, por tener una espina atravesada en una pata. San Jerónimo le calmo, extrajo la espina y le curó la pata. El león se quedó tan a gusto y agradecido, que nunca más le dejó, sino que le servía y al morir Jerónimo se dejó caer sobre su tumba. para morir de hambre. Pero esto es una leyenda que se lee, tal cual, en la leyenda de San Gerásimo (4, 5 y 20 de marzo). El parecido entre los nombres creó la confusión.

Y visto lo que representa, vamos a la época de la pintura, para la que he tenido que pedir ayuda a la Doctora Paula Mues Orts, asesora del Área de Historia del Arte de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM). La verdad es que sin verla presencialmente tiene sus dificultades hacer una datación y situarla en un entorno. No se distingue bien si el soporte es un lienzo o una tabla, parece ser lo último. En la zona inferior se observa una parte enrojecida, que no se puede determinar si es la preparación o es óxido. Dos manchas negras indescifrables... en fin, algo complicado de estudiar. La obra tiene un sabor renacentista y europeo, pero solo en las formas, las perspectivas, la representación del león, que no es realista, sino arcaica y poco convicente, como la pintura figurativa. Ahora, pero no hay que pensar que es una obra excesivamente antigua, sino que probablemente copie alguna obra muy anterior. Es un problema, así, a la primera, identificar a cual, puesto que este tema iconográfico es ampliamente representado.


A 30 de septiembre además se celebra a  
San Winegrial de St-Léry, monje mártir.
San Léry, abad.

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