Mostrando entradas con la etiqueta herejes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta herejes. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de marzo de 2021

Beato Isnardo, para la panza

Pregunta: Necesito saber donde puedo conseguir la oracion de San Isnardo de Chiampo. gracias por su pronta colaboración.

Respuesta: 

Beato Isnardo de Chiampo. 19 de marzo

Desde muy joven entró en la recién fundada orden de Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano"), recibió el hábito del mismo santo, junto al Beato Guala de Bérgamo (2 de septiembre). Era muy gordo, por naturaleza, no por comilón, pues llevaba una vida muy ascética, y esta gordura le impedía esfuerzos físicos, por lo que las predicaciones itinerantes de los primeros dominicos se le hacían verdaderos martirios, que sobrellevaba con fe y alegría. En sus sermones lograba muchas conversiones con su palabra, su ejemplo y sus milagros. Se dice que uno que lo oía predicar dijo: "Es más difícil creer en la santidad de una marsopa como el hermano Isnardo, que creer en que aquel barril saltara por sí mismo sobre mis piernas" y, al punto, el barril se elevó por el aire y, cayendo sobre él, le rompió una pierna. 

Fue Isnardo prior del convento dominico de Pavía, donde también ejerció el oficio de la predicación. Cuéntase que en una ocasión fueron ante él unos herejes con un endemoniado al que no lograban liberar. Prometían los herejes abrazar la fe católica si Isnardo derrotaba a los demonios que atormentaban a aquel hombre. Entonces el santo hizo una profunda oración, se acercó al endeoniado, le besó en nombre de Cristo y el demonio huyó de él. Los herejes y el mismo ex-endemoniado abrazaron la fe católica y vivieron en santidad.

Isnardo murió en 1244. Comenzó a tributársele culto, pero no fue beatificado nunca, y no fue hasta 1919 en que su culto fue confirmado por la antigüedad del mismo. Es patrón en contra de los dolores de barriga y de los bulímicos, por lo de la gordura, seguramente. 

Sobre la oración, te pongo la que recoge el Sacro Diario Dominicano: "Oh, Beato Isnardo, en cuyo corazón tanto brillaron la virginidad e inocencia, alcanzadme la gracia de que jamás pierda la castidad ni la inocencia". 

Además, he encontrado esta oración en internet, de la cual desconozco si posee aprobación eclesiástica,  aunque supongo que no: "San Isnardo tú que en vida padeciste los dolores de la obesidad, te ruego intercedas por mí para alcanzar el equilibrio perfecto para mi cuerpo alcanzando el peso ideal y así dejar en el pasado las humillaciones y las enfermedades. Amén"


Fuente:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.


A 19 de marzo además se celebra a:

San Landoald de Gante,
presbítero y mártir
.
San José, Patriarca.
San Juan de Panaca,
abad
.
San Alkmund,
príncipe mártir
.

B. Andrés Gallerani,
laico fundador
.










jueves, 11 de marzo de 2021

"No os acobarde el furor de los herejes"

Santos Vicente, abad: Ramiro, prior, y 12 compañeros mártires. 11, 13 de marzo y 26 de abril (traslación de San Ramiro).  


Recogen sus “vitae” todos los menologios benedictinos y la iglesia leonesa, aunque nunca gozaron de un culto muy extendido. Unos manuscritos hallados en el siglo XVI son bastante antiguos como para poder ser veraces en su esencia. 

Era Vicente abad del monasterio de San Claudio en el reino de Galicia, en el siglo VI, cuando los vándalos arrianos llegaron a su región. El odio de los arrianos hacia los católicos era extremo aun diciéndose cristianos. Vicente fue llamado ante el caudillo Hermerico, ante el cual proclamó la divinidad de la Persona de Cristo diciendo, "Ni creo ni confieso jamás otra fe que la definida en el Santo Concilio de Nicea, por cuya defensa estoy dispuesto a dar la vida una y mil veces”. Por esta confesión fue azotado y arrojado en una cárcel, y dice la leyenda que “una luz celestial inundó el lóbrego calabozo y bajaron ángeles a sanarle las heridas”. Pero los verdaderos mártires no necesitan estos consuelos. 

Una segunda vez le mandaron llamar y al no lograr que renegara de la fe católica volvieron a pegarle y le sentenciaron a muerte. Además, se determinó que fuera asesinado a las puertas de su monasterio para que los monjes sufrieran un terrible escarmiento. Así se hizo: degollaron al santo, dejando su cabeza separada del cuerpo y a merced de las fieras. Esa noche los monjes tomaron el santo cuerpo entre cánticos y lo sepultaron junto a las reliquias de los patronos del monasterio, los Santos Claudio, Victorio y Lupercio (27 de noviembre y 30 de marzo), pues como santo mártir le consideraron desde el principio. 

El domingo siguiente, estando los monjes en el coro, se les apareció Vicente a los monjes y les reveló: “Ya, hijos, llegó el tiempo de la inmolación: si alguno de vosotros desea lavar su estola en la sangre del Cordero, prepárese, bajo el seguro que será coronado el que peleare legítimamente; pero el que no se halle con fuerzas para el combate, busque otra mansión donde librarse. Yo, como veis, gozo de la vida eterna en compañía de los mártires que derramaron su sangre en defensa de la fe católica”. Y pronto se hizo verdad este anuncio del santo, pues ese mismo día llegó el aviso de que o aceptaban el arrianismo o serían matados. 

Entonces tomó la palabra el prior, Ramiro, y dijo a los religiosos: “Ya habéis oído, carísimos hermanos, lo que se ha dignado el Señor manifestarnos por boca de nuestro santo abad. Ya estáis informados de lo que conviene hacer: bajo este supuesto, los que se hallen con fortaleza prepárense al sacrificio, y retírense los pusilánimes. Yo os ruego que no perdáis la corona que se nos presenta, ni os prive de la vista del Señor respeto alguno del mundo (…) No os acobarde, hermanos, el furor de los herejes, ni os aterren las crueldades que ejecutan con los defensores de la divinidad de Jesucristo, puesto que está con nosotros el Señor, que nos eligió para combatir contra los enemigos de la fe católica, para que triunfando de ellos con su divina asistencia reinemos en la gloria eternamente”. 

Arca de San Vicente.
Catedral de Oviedo.
Luego de estas encendidas palabras, doce monjes juraron ser fieles a Cristo y apenas lo hicieron llegaron al monasterio los soldados y verdugos, llamando a las puertas. Ramiro y los monjes abrieron a la par que recitaban el Credo de Nicea. Los herejes entraron violentamente, degollando y apuñalando a los santos monjes, mientras perdonaron la vida a los otros, que apostataron de la fe. El monasterio fue saqueado, mas las reliquias de los mártires fueron recuperadas por los católicos de la zona, quienes las sepultaron. 

El cuerpo incorrupto de San Ramiro fue trasladado solemnemente el 26 de abril de 1596 a una capilla propia en el restaurado monasterio. El cuerpo de San Vicente y algunos monjes se venera en la catedral de Oviedo. 


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año". Marzo. P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.

A 11 de marzo además se recuerda a:

S. Jorge el Sinaíta,
abad
.
Santa Oria,
virgen
.
Santa Rosina,
virgen y mártir
.





martes, 16 de febrero de 2021

Iluminado por la verdad, abandonó el error.

Venerable Gaspar Ulenberg, presbítero. 16 de febrero. 

Este notable apologista nació en Lippstadt, Westfalia, en 1549. Creció en una familia que había adoptado la herejía luterana, y él mismo fue encaminado por sus padres para ser ministro de esta Iglesia. Se formó en filosofía, ciencias y teología en Wittenberg. Se hizo experto en las obras teológicas de Lutero, y precisamente fue el estudio de estas las que le hizo plantearse seras dudas sobre la fe luterana. En esa misma época surgía la doctrina calvinista en Sajonia, y fue testigo de la violenta reacción de los luteranos contra esta. Le llamó la atención que, al mismo tiempo que los luteranos abogaban por la libre interpretación de la Escritura, la negaban para otros que no fueran ellos mismos. 

En medio de estas dudas comenzó su carrera de profesor de teología en Lunden, donde comenzó la lectura profunda de los Padres de la Iglesia. En 1570 acudió a Colonia, donde sus parientes le reclamaron para que devolviera a la fe de Lutero a un familiar que había vuelto a la fe católica. Allí, todo lo contrario de lo esperado, se acercó más al catolicismo, aunque solo fuese para estudiarlo y compararlo al luteranismo.  

En 1572 se rindió a la evidencia y abjuró del luteranismo, para abrazar emocionado la fe católica y, además, convertirse en un ferviente apologeta de esta. Tenía la ventaja de conocer a la perfección la teología luterana, por lo cual su discurso iba al centro de la misma, desmontando toda la doctrina consecuente. En 1574 se doctoró en filosofía en la Universidad de Colonia y comenzó a ejercer la docencia en el Gymnasium Laurentianum de Colonia. En 1575 fue ordenado sacerdote y se le asignó la parroquia Kaiserswerth, penetrada profundamente de la herejía. Allí su predicación locuaz y profunda logró numerosas conversiones. 

Como párroco de San Cuniberto, en Colonia, también trabajó incansablemente por las almas, predicando y visitando a las familias, catequizando y organizando misiones populares. Toda esta actividad igualmente atrajo a muchas personas a la fe de la Iglesia. En 1593 fue elegido como Director del Gymnasium Laurentianum de Colonia, donde ya había sido profesor. Durante 22 años tuvo este cargo, siendo, además, preceptor de príncipes católicos, formándoles en la fe y la virtud. A la par era párroco de San Columbano y entre 1610 y 1612 fue también rector de la Universidad de Colonia. 

Biblia Germánica
Además de toda su predicación, docencia y actividad catequística, Gaspar tuvo tiempo para escribir varias obras sobre la Escritura, teología y apologética. Tradujo los Salmos, escribiendo una explicación para cada uno. Esta fue una obra que se imprimió constantemente durante al menos 300 años. Escribió un Catecismo católico, exponiendo la doctrina en contraposición con las enseñanzas herejes. Escribió una biografía de Lutero, y otra del hereje Melanchthon en la que señalaba, una vez más, los errores teológicos de ambos. También redactó una "Historia de la Doctrina de Zwinglio". A la par, publicó cientos de artículos y opúsculos cortos, más populares, sobre la doctrina católica. Pero su obra más importante fue la "Biblia Germánica", una cuidada traducción de la Biblia Vulgata Latina al alemán, que comenzó en 1614 y terminó en solo dos años, aunque no se publicaría hasta 1630.   

El P. Gaspar murió en Colonia, el 16 de febrero de 1617. En 1913 se le declaró Venerable. 


A 16 de febrero además se recuerda a:

San Tanco,
obispo y mártir
.
Santa Juliana, mártir.
San Pánfilo,
presbíter
o y mártir.









miércoles, 9 de mayo de 2018

San Beato de Thun.

San Beato de Thun, eremita. 9 de mayo.

Es complicado establecer algo certero sobre este santo antiguo, porque comúnmente se le confunde con otro de igual nombre y que también se celebra a 9 de mayo, San Beato Vendome, del que se dice fue enviado a la Galia por el mismo San Pedro. El nuestro vivió entre los siglos VI y VII, y la tradición cuenta que era irlandés y compañero de San Gall (16 de octubre y 23 de noviembre). Igual le quiere la devoción popular instalado en una cueva junto al lago Thun, sitio al que arrojó una terrible serpiente que aterrorizaba a los pobladores.

Su culto fue muy sólido durante siglos, hasta la llegada de los herejes zwinglianos, quienes derribaron el altar, profanaron la cueva y las reliquias del santo. Los campesinos de Haslithal e Interlachen se opusieron a la herejía, pero o fueron obligados a abandonar la fe católica o masacrados los que se negaron. Alban Butler, que visitó el lugar y describe su belleza, cuenta que en el siglo XIX los católicos se unieron y elevaron una capilla dedicada al santo en Lungern, lugar aún católico.


A 9 de mayo además se celebra a:

San Mumbol de Lagny,
eremita y abad
.
Santa Catalina de Bolonia,
virgen clarisa.
San Tudy de Bretaña, abad.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Del legítimo culto a las Reliquias.

Fiesta de las Sagradas Reliquias. 5 de noviembre.

Relicario del brazo
de Santa Teresa.
Introducción.
Esta festividad, hoy inexistente, en origen se celebraba en la Octava de Todos los Santos, es decir, a 8 de noviembre, pero al ir ganando importancia dicha octava, se trasladó al domingo intermedio, siendo movible. Luego pasó a ser fija, a 5 de noviembre, y luego desapareció. En este día cada Iglesia debía rendir culto a las reliquias que poseyera, poniéndolas a especial veneración. Algunas iglesias importantes, como las catedralicias o abaciales, que poseían muchas reliquias montaban altares imponentes, o exponían cuerpos relicarios que usualmente no estaban a la vista, aunque permanecían en los altares, cubiertos por antipendios de madera labrada.

Todas las religiones han honrado la memoria de sus difuntos y venerado sus restos, incluso aquellas donde son cremados, esto se hace con suma veneración. El cristianismo no es ajeno a ello, al menos en la Iglesia Católica, romana o no, la cual venera las reliquias de los santos, ya no tanto porque sean difuntos cercanos, sino que venera las de aquellos que la Iglesia ha propuesto para la veneración. El culto a las reliquias no es algo ajeno a nuestra fe católica, ni mucho menos algo impuesto o tomado del paganismo. El culto a las reliquias es, en el fondo, culto a Dios manifestado en sus Siervos, los santos, y en los cuerpos de estos, o en objetos santificados por su contacto.

Las Sagradas Escrituras.
La Escritura tiene varios ejemplos de la importancia de las reliquias como medio por el que Dios derrama su gracia. Tres textos en la Biblia dejan bien claro la complacencia divina en la veneración de las reliquias y en el "poder" de estas:
"Murió Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el año vinieron unas bandas moabitas al país. Mientras unos israelitas sepultaban a un hombre, vieron una banda, y arrojaron al muerto en el sepulcro de Eliseo. Y cuando el muerto tocó los huesos de Eliseo, revivió y se levantó sobre sus pies" (II Reyes 13, 20-21)

"…sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellos. También la gente de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y todos eran sanados" (Hch 5, 15-16)

"Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que hasta los pañuelos o mandiles que habían tocado su cuerpo eran llevados a los enfermos, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían". Hch. 19, 11-12

Los protestantes y otros llamados cristianos tienen muchas teorías sobre estos textos, todas anticatólicas, y que, por supuesto, obvian una realidad: Dios puede obrar milagros por medio de las reliquias, y si Dios puede hacer algo, efectivamente lo hace. Los católicos no somos tontos, sabemos que la reliquia no posee poder por sí misma, sino que Dios se complace en utilizarla como medio para sus bendiciones o milagros. Podría no hacerlo, pero cuando lo ha elegido, no hay razón alguna para despreciarlo o minusvalorarlo.

Catacumbas de San Sebastián.
La iglesia Primitiva.
En los tiempos apostólicos y posteriores tenemos más testimonios de la veneración de las reliquias, específicamente de los cuerpos de los mártires. Los sepulcros y las catacumbas son ejemplos claros de ellos. Los cristianos, creyentes de la Resurrección de la carne se distanciaron de las prácticas conocidas: ni quemaban a sus difuntos (de hecho un castigo a ellos, por parte de los romanos, era evitar la veneración de los cuerpos de los mártires), pero tampoco los conservaban artificialmente, como los egipcios. Los enterraban en la tierra, recordando el "del polvo vienes y en polvo te convertirás", para ello cavaban los nichos en estas cavernas llamadas catacumbas. Los nichos eran sellados muy bien y a veces se escribía el nombre del difunto, la edad y la fecha de la muerte, lo cual indica la necesidad de un recordatorio para la veneración adecuada. Se añadían símbolos, como el crismón o un ramo (símbolo de victoria).

La costumbre vigente todavía de poner reliquias de mártires (hoy, de cualquier santo) en los altares, viene de este recuerdo de celebrar la misa sobre los sepulcros martiriales. Para identificar como mártires a los que lo eran, se ponía una vasija, el "lacrimatorium" o "vas sanguinis", con restos de sangre o algunas, si no había sangre, con señales de color rojo. La vasija también podía contener tierra ensangrentada, un trozo de ropa del mártir o de la tela con que se recogió esa sangre. Como vemos, objetos materiales (tierra, paños o ropas con sangre) relacionados al santo ya son venerados en tiempos tan primitivos como los siglos II y III. 

"Tomamos los huesos, que son más valiosos que piedras preciosas y más finos que oro refinado, y los pusimos en un lugar apropiado, donde el Señor nos permitirá reunirnos", dice la Carta a la Iglesia de Esmirna, del año 156.

Los Padres de la Iglesia.
Pero no sólo fueron veneradas las reliquias de los santos durante los tiempos de persecución, sino después. San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias), por ejemplo, visitaba las catacumbas todos los domingos mientras vivió en Roma, y allí meditaba y oraba. También en el siglo IV San Paulino de Nola (22 de junio), narra cómo vio el cuerpo de San Hipólito (13 de agosto) en el cementerio de Ciríaca, y que allí se decía la misa, y se besaba el sepulcro especialmente cuando se recordaba el "dies Natalis" o sea, el día del nacimiento para el cielo del santo en cuestión.

San Agustín nos dice: 
"Está claro que quien tiene afecto por alguien venera lo que queda de ésa persona tras su muerte, no sólo su cuerpo sino partes de él e incluso cosas externas, como sus ropas. Entonces, en memoria de ellos debemos de honrar sus reliquias, principalmente sus cuerpos, que eran templos del Espíritu Santo". (La Ciudad de Dios)

San Juan Crisóstomo, predicando del mártir San Julián: 
"[los] espíritus impuros no pueden sufrir esta luz tan superior. Traigan un energúmeno ante las Reliquias del Santo, por intrépido que sea el demonio que le posea, por furioso que parezca, jamás se acercará a ellas, y le veréis huir al llegar al pórtico: antes pasará por carbones encendidos: más presto se arrojará a ellos, que pasar a este lugar sagrado; y sola la vista del sepulcro le hará huir, y retirarse. Pues si después de tanto tiempo como se ha pasado desde la muerte del mártir, aun hoy, que este cuerpo no es más que ceniza y polvo, no se atreven los demonios ni aun a mirarle, ¿qué confusión y tinieblas no serían las suyas, cuando del todo brillante con la purpura de su sangre hería sus espantadizos ojos? 
(...) Se dignó Dios repartir con nosotros a los mártires: él toma el alma para sí y a nosotros nos deja el cuerpo, para que teniendo siempre a la vista estos sagrados despojos nos animásemos a la práctica de las virtudes que los han consagrado. Porque si la vista de las armas ensangrentadas de cualquier hombre valiente, excita cierto ardor marcial hasta en el corazón más cobarde, (…) ¿qué debemos sentir nosotros, que vemos, que tocamos, no las armas de este soldado de Jesucristo, sino su cuerpo ensangrentado por la gloria de su Maestro, y del nuestro? Aun cuando fuésemos los más cobardes de todos los hombres, esta vista sola es capaz de encender en nuestros corazones el mismo ardor que consumía al de Julián. Dios nos confía las reliquias de los Mártires para que tengamos entre manos la materia de una filosofía la más sublime y elevada".

La Edad Media. 
Este período, largo en el tiempo, supuso un enorme auge en el culto a las reliquias de los santos, ya fueran cuerpos o sus partes, u objetos. La costumbre de poner reliquias debajo de los altares pasa a ser normativa. Lamentablemente, de aquella época no quedan casi templos que atestigüen esta costumbre, pero sí quedan los numerosos hallazgos o "invenciones" de cuerpos identificados mucho tiempo después, en medio de derrumbres, escombros o paredes tapiadas. Un caso, por ejemplo, San Valentín de Terni (14 de febrero). Los primeros cuerpos en ser expuestos pues serán santos locales, de devoción reducida: Eran trasladados con solemnidad, por el obispo de la diócesis, que elegía un día para recordarlo; y esto era lo equivalente a una canonización, y así fue hasta el siglo IX, cuando el papa se reservó el poder de canonizar santos. Podéis leer este artículo sobre la Invención y Traslación de Reliquias.

Busto relicario.
Santa Cristina.
Son los tiempos en los que nacen los bustos relicarios, que unen la reliquia a una imagen de bulto para ser venerada. Se construyen altares-relicarios, y relicarios con formas de partes del cuerpo según las reliquias que albergaran, como brazos, pies y piernas. otros relicarios imitarán pequeñas iglesias o santuarios. El oro y otros metales nobles, las piedras preciosas, los bordados... todas las bellas artes están al servicio del culto y en este las reliquias son fundamentales.

La Alta Edad Media fue una época oscura en cuanto a este tema: las reliquias falsas se multiplicaron, llegando a los extremos aberrantes de conocerse 24 cabezas de San Juan Bautista, o cientos de dientes de Santa Apolonia, solo por poner dos ejemplos. Es la época igualmente en que objetos de santos del Antiguo Testamento comienzan a ser venerados, o reliquias más absurdas aún, como el último suspiro de San José, o leche de los pechos de la Madre de Dios. Sobre las reliquias de la Santa Cruz, podéis leer este artículo para no desviarme del tema. La proliferación de reliquias, verdaderas o falsas, responde esencialmente a esta razón: a más reliquias, o más estupendas, pues más peregrinos, y por tanto mejor culto, más limosnas para la Iglesia, más comercios para las ciudades, y más impuestos para los reinos. Todos salían ganando.

Trento y la Contrareforma.
"Instruid también a los fieles en que deben venerar los santos cuerpos de los santos mártires, y de otros que viven con Cristo, que fueron miembros vivos del mismo Cristo, y templos del Espíritu Santo, por quien han de resucitar a la vida eterna para ser glorificados, y por los cuales concede Dios muchos beneficios a los hombres; de suerte que deben ser absolutamente condenados, como antiquísimamente los condenó, y ahora también los condena la Iglesia, los que afirman que no se deben honrar, ni venerar las reliquias de los santos; o que es en vano la veneración que estas y otros monumentos sagrados reciben de los fieles; y que son inútiles las frecuentes visitas a las capillas dedicadas a los santos con el fin de alcanzar su socorro". Concilio de Trento, sesión XXV.

Este texto del famoso Concilio resume la doctrina sobre las reliquias y su uso. Pero si bien Trento fue generoso para con este culto, también fue firme condenando reliquias falsas y la superstición que podía generar una devoción mal entendida. Trento condenaría la compra-venta de reliquias, admitiendo solo la compra si era para evitar un mal mayor, como la destrucción o la impiedad.

Cuerpo de San Jacinto en Fürstenfel, Alemania.

Entre los siglos XVI (pleno barroco y contrarreforma católica) y XVIII se da el "boom" de las traslaciones y exposiciones de cuerpos de santos mártires. Surgen las bellas imágenes yacentes que esconden osamentas o parte de huesos, representando al mártir muerto o en agonía, con heridas muchas veces imaginadas por el artista, porque no hay testimonio alguno, la mayoría de las veces, si murió degollado, quemado o apedreado. Mención especial merecen las traslaciones hechas al Norte de Europa, específicamente a Alemania, donde los esqueletos eran puestos a la veneración ricamente enjoyados y revestidos, pero siempre mostrando los huesos, en un estilo muy peculiar que merece verse.

En estas invenciones y traslaciones influyen los vaciamientos, restauraciones y adecentamiento de las catacumbas (en este artículo hablo sobre las catacumbas y los corposantos). Los monasterios, catedrales, parroquias y hasta simples capillas públicas o privadas comienzan a solicitar y recibir "corposantos", ratificados por Roma y, todo sea dicho, la mayoría mediante "el pago de una limosna". Europa y la incipiente América cristiana comienzan a recibirlos (América sobre todo en los siglos XVIII y XIX). Algunos de estos corposantos lograron devoción más allá de su sitio definitivo (Santa Fortunata o Santa Filomena, cuyas imágenes se repiten, confundiendo a muchos como si tuvieran los cuerpos dentro), sobre todo por la emigración, que siempre lleva sus devociones.

El siglo XX y la actualidad.
En 1907 el papa San Pío X publica su Encíclica "Pascendi", en la cual expresa:
"Destiérrese absolutamente toda superstición en la invocación de los santos, en la veneración de las reliquias, y en el sagrado uso de las imágenes; ahuyéntese toda ganancia sórdida; evítese en fin toda torpeza (…) ni abusen tampoco los hombres de las fiestas de los santos, ni de la visita de las reliquias, para tener convitonas, ni embriagueces: como si el lujo y lascivia fuese el culto con que deban celebrar los días de fiesta en honor de los santos. [No] se han de admitir nuevos milagros, ni adoptar nuevas reliquias, a no reconocerlas y aprobarlas el mismo Obispo. Y éste, luego que se certifique en algún punto perteneciente a ellas, consulte algunos teólogos y otras personas piadosas, y haga lo que juzgare convenir a la verdad y piedad".

Como vemos, el uso de reliquias falsas se restringe aún más, pero ciertamente, el culto popular muchas veces es más fuerte que la autoridad episcopal y pocas veces esta puede hacer algo. Y el mismo papa al parecer lo reconoce en Pascendi, al escribir: "Las reliquias antiguas deben conservarse en la veneración que han tenido hasta ahora, a no ser que, en algún caso particular, haya argumento cierto de ser falsas o supuestas".

Relicario moderno de San Juan Pablo II.
En los años 60 y 70 del siglo XX, luego del Concilio Vaticano II la piedad popular y casi todo el culto externo sufrió un fuerte varapalo, sabido es. Y el culto a las reliquias se resintió mucho. Algunas fueron profanadas y arrojadas a trasteros, quitadas del culto, otras pasaron a los museos, por la belleza de los relicarios, menospreciando su valor sagrado (una barbaridad a a la que nadie parece querer poner solución). Sin embargo, a pesar de esto, la Iglesia no ha condenado nunca el culto a las reliquias. El Catecismo de la Iglesia Católica, en su numeral 1674 dice: "El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas variadas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el via crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc".

El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia dedica más espacio a hablar del tema, y lo resumo: 

"Las reliquias de los Santos:
236. El Concilio Vaticano II recuerda que ‘de acuerdo con la tradición, la Iglesia rinde culto a los santos y venera sus imágenes y sus reliquias auténticas’. La expresión ‘reliquias de los Santos’ indica ante todo el cuerpo - o partes notables del mismo - de aquellos que, viviendo ya en la patria celestial, fueron en esta tierra, por la santidad heroica de su vida, miembros insignes del Cuerpo místico de Cristo y templos vivos del Espíritu Santo (cfr. 1 Cor 3,16; 6,19; 2 Cor 6,16). En segundo lugar, objetos que pertenecieron a los Santos: utensilios, vestidos, manuscritos y objetos que han estado en contacto con sus cuerpos o con sus sepulcros, como estampas, telas de lino, y también imágenes veneradas".
237. El Misal Romano confirma la validez del ‘uso de colocar bajo el altar, que se va a dedicar, las reliquias de los Santos, aunque no sean mártires’. Puestas bajo el altar, las reliquias indican que el sacrificio de los miembros tiene su origen y sentido en el sacrificio de la Cabeza, y son una expresión simbólica de la comunión en el único sacrificio de Cristo de toda la Iglesia, llamada a dar testimonio, incluso con su sangre, de la propia fidelidad a su esposo y Señor. (…) Las diversas formas de devoción popular a las reliquias de los Santos, como el beso de las reliquias, adorno con luces y flores, bendición impartida con las mismas, sacarlas en procesión, sin excluir la costumbre de llevarlas a los enfermos para confortarles y dar más valor a sus súplicas para obtener la curación, se deben realizar con gran dignidad y por un auténtico impulso de fe. En cualquier caso, se evitará exponer las reliquias de los Santos sobre la mesa del altar: ésta se reserva al Cuerpo y Sangre del Rey de los mártires.

Lengua de San Antonio.
Reliquia Insigne.
División de las Reliquias.
De Primera Clase: el cuerpo del santo o partes notables de este. Las reliquias de Primera Clase se dividen a su vez en tres tipos:
  • Insignes: cuerpos enteros o una parte completa de este, o un órgano incorrupto.
  • Notables: partes importantes del cuerpo pero sin constituir un miembro entero, como medio hueso de la pierna, por ejemplo.
  • Mínimas: esquirlas de huesos, pelos, sangre, o minúsculos trozos de carne.

De Segunda Clase: objetos que los santos usaron en vida.
De Tercera Clase: cualquier objeto tocado a una reliquia de primera clase o a la tumba del santo.

Los católicos podemos venerar en nuestras casas reliquias de segunda y tercera clase. Las de primera deben dejarse al culto público por su importancia. Siempre hemos de darle justo culto y veneración, teniéndolas en lugar visible y con respeto. En caso de estar guardadas, siempre ha de ser en un sitio adecuado, sin peligro de perderse o deshacerse.


Fuentes:
-http://sicutoves.blogspot.com
-"Vidas de los Padres, Mártires y otros Santos". Tomo X. P. P. RIBADENEYRA. 1869.
-agustinus.it


A 5 de noviembre además se celebra a
San Alto de Altomünster, ermitaño y abad.
Beata Francisca de Amboise, duquesa, carmelita.




MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

sábado, 7 de octubre de 2017

San Marcos, papa.

San Marcos, papa. 7 de octubre.

Fue San Marcos natural de Roma, hijo de un presbítero (aunque esto no está claro) llamado Prisco, y fue un activo colaborador del papa San Melquíades (10 de diciembre). Fue elegido papa en 336 (el 14 de febrero, según Baronio) tras la muerte de San Silvestre (31 de diciembre). Aunque gobernó en tiempos de la paz de San Constantino (21 de mayo), tuvo que hacer frente a la herejía arriana. Levantó dos iglesias en Roma, una en el cementerio de Balbina, en la Via Ardeatina, y otra en el Capitolio. El Liber Pontificalis dice que fue quien concedió a la Iglesia Ostiense el derecho de ungir y consagrar al papa, pero esto probablemente sea un añadido tardío y no de la época de San Marcos.

Gobernó la Iglesia solamente ocho meses, pues falleció el mismo año de su elección, a 7 de octubre. Se le sepultó en la Via Ardeatina, y con el tiempo esa iglesia tomó el nombre de San Marcos, tanto por haberla dedicado él como por estar allí su sepulcro. Es famosa esta iglesia por albergar las reliquias de Santos Abdón y Senén (30 de julio). Marcos fue sucedido por San Julio I (12 de abril). 



Fuente:

-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Calixto I. 14 de octubre. 
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.

domingo, 6 de agosto de 2017

Anatema, sí o sí.

San Hormisdas, papa. 6 de agosto.

Hormisdas fue natural de Campania y fue diácono del papa San Símaco (19 de julio). Fue padre del futuro papa San Silverio (20 de junio y 2 de diciembre). En 514 sucedió Símaco en la silla apostólica. Como su antecesor, tuvo una política de unión con las iglesias de Oriente, aunque advirtiendo que aunque igualmente eran sedes apostólicas, todas debían honor a la sede romana como sede de San Pedro. Además, fue inflexible en el caso de Acacio, Patriarca de Constantinopla, que había abrazado abiertamente la herejía eutiquiana, condenada por el Concilio de Calcedonia. Hormisdas envió a sus legados a Oriente, ante el emperador Anastasio, pidiéndole que por amor a la verdad, aceptara las Verdades definidas en dicho Concilio. El emperador Anastasio dio su asentimiento al Concilio y se comprometió a enviar cartas imperiales obligando a la unión de todas las Iglesias con la Iglesia de Roma. Sin embargo, se negó a tachar a Acacio como hereje. Acacio había sido muy querido y “anatematizarlo formalmente después de muerto levantaría un motín popular que no conviene ni al Imperio ni a la Iglesia”, fue la respuesta del monarca.

La embajada volvió a Roma, y tiempo después, Hormisdas volvería a enviar mensajeros a Anastasio, con una carta sobre el mismo tema: La memoria de Acacio como prelado legítimo era una ofensa a los obispos fieles a la verdad católica y un obstáculo para la unidad plena. El emperador respondió que "de eso nada". Ya podía Hormisdas hacer lo que quisiera, pero que si quería una repulsa imperial al fallecido Acacio, que esperara a que el próximo emperador la ejecutara. 

Y ese momento llegó en 518, cuando murió Anastasio y subió al trono Justino, un basto personaje, cuya mujer era una ex-esclava y concubina, que tomó el nombre de Eufemia. El día de la coronación al entrar a la catedral, el pueblo le exigió que proclamara su fe católica y la adhesión firme al Concilio de Calcedonia. Además, le exigieron que desenterrara y quemara los huesos del difunto Emperador y de todos los que él había favorecido. El patriarca Juan, eutiquiano protegido por Anastasio, viendo peligrar su estadía en la sede, subió al púlpito e inmediatamente proclamó la fe católica, sin fisuras, y lanzó anatemas contra todos los herejes, como le pedían los católicos. Además, en pocos días organizó un Sínodo donde confirmó la fe de Calcedonia y anunció la vuelta de todos los obispos fieles a la fe, que habían sido expulsados de sus sedes por los eutiquianos. El emperador, por su parte, emitió un edicto en el que prohibía a los herejes de ocupar cargos civiles o militares. Y por supuesto, el nombre de Acacio fue borrado de entre los obispos católicos y Hormisdas tuvo el gusto de lograr su objetivo.

Además, fue Hormisdas el papa que ordenó a Dionisio el Exiguo la reforma del Calendario, eligiendo el año del nacimiento de Jesús como año 0. Ya sabemos que hubo un error de 6 años, pues Dionisio confundió los años del reinado de Herodes el Grande. También logró la expulsión de los herejes maniqueos de Roma. Fue muy solícito con las iglesias de Jerusalén, a las que dotó generosamente varias veces. Accedió a los deseos San Remigio (1 de octubre) y del rey Clodoveo para que San Medardo (8 de mayo) asumiera la sede de Tournay sin dejar la de Noyon. Era imposible por no permitirlo los cánones, que no admitían los traslados ni las dobles sedes en manos de un solo obispo, pero Hormisdas por complacerlos, colocó a Medardo como administrador apostólico de Tournay, sin dejar su sede.

Hormisdas murió en 523, luego de lograr la unión, al menos formalmente, con las Iglesias Orientales. Su nombre nunca fue introducido en los martirologios, ni recibió culto. Sería Baronio en el siglo XVI quien lo introduciría en el Martirologio Romano.


Fuentes:

-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Calixto I. 14 de octubre.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
 
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.

domingo, 12 de marzo de 2017

San Muran, abad.

San Muran de Fahan, abad. 12 de marzo.

Fue hijo de Feradhach, descendiente de los Kinel-Owen, y su madre fue Derinilla, apodada "la cuatro pechos" en alusión a que sus cuatro hijos fueron de maridos diferentes, pues estuvo casada cuatro veces. Nació, según su biógrafo, a inicios del siglo VII. Fue el fundador de la abadía de Fathain, situada en tierras de su familia, por lo que, curiosamente, el título de abad era hereditario de tíos a sobrinos, o sobrino-nietos. Falleció sobre 645. En su abadía, que hoy día es una iglesia parroquial que lleva su nombre, se veneraban sus reliquias hasta el siglo XVII, cuando fueron profanadas por los herejes ingleses. Solo se salvó un trozo de su báculo, con el que se obraban portentos, y que era usado por el clan O'Neill para jurar su cargo. También se conserva una campana que dicen perteneció al santo, pero que tal vez era del monasterio.


Fuente:
"Vidas de los santos irlandeses". C. O’HANLON.


A 12 de marzo además se celebra a 





miércoles, 8 de marzo de 2017

San Hunfrid, el defensor.

San Hunfrid de Thérouanne, obispo. 8 de marzo y 13 de abril (traslación de las reliquias).

Nació en una familia de pocos recursos, la cual, viendo que era un niño bueno e inteligente, lo entregaron como donado a la prestigiosa abadía benedictina de Prüm. Era esto bastante frecuente, pues los monjes cambiaban servicios por educación. Luego los donados, al llegar a la juventud, podían o no, profesar como monjes de coro, seguir como donados o volver al mundo. Lo primero fue lo que hizo nuestro santo, con agrado de la comunidad, pues era un religioso obediente, caritativo y con muchas luces para el estudio. Fue ordenado presbítero y en 856 nombrado, con su sorpresa, obispo de Thérouanne, con el beneplácito del monarca Carlos el Calvo.

Durante su gobierno, la sede y tierras adyacentes fueron asoladas una y otra vez por los vikingos, siendo Hunfrid un gran consuelo para el pueblo. Organizó defensas y contraataques en el mar, creó reservas de comida y enseres, hizo la caridad, visitaba a los heridos y consolaba a los que quedaban vivos. Sobre 860 pidió al papa San Nicolás I (13 de noviembre) que le buscara sucesor y le permitiera regresar a la soledad de su celda en Prüm, pero el papa no quiso oir hablar de ello, por la gran labor que hacía como obispo. En 862 extendió a toda su diócesis la solemnidad de la Asunción, misterio del que era muy devoto. Fue también un obispo reformador de monasterios y del clero, por ellos tomó el cargo de dirigir un tiempo la abadía de St-Bertin, hasta que reformó la vida de los monjes. Organizó varios sínodos diocesanos para tratar temas relacionados con la predicación, la liturgia, y la lucha contra los pecados públicos del clero y el pueblo. En 864 fue apartado de la sede por Carlos el Calvo, cosa de la que se alegró Hunfrid sobremanera, a causa de cuestiones políticas en las que Hunfrid no estuvo de acuerdo con el monarca y no calló. 

El santo prelado volvió a su monasterio, a rezar y trabajar como un monje más. Allí entró en la vida el 8 de marzo 871. El 13 de abril de 1008, sus reliquias fueron trasladadas a la catedral de Santa María de Thérouanne, donde se veneraron hasta el siglo XVI, cuando la cabeza fue llevada a St-Omer y el cuerpo a Ypres. La causa fue la destrucción de la ciudad a manos de Carlos V. Y aún en 1563, los herejes quemaron los huesos, salvándose solo a día de hoy la cabeza, en St-Omer.


A 8 de marzo además se celebra a 





Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...