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miércoles, 28 de abril de 2021

Devota del Sacramento, la Madre de Dios y la Pasión de Cristo.

Pregunta: la Beata Hosanna de Kotor es la misma Hosanna de Mantua? Gracias.

Respuesta. No, no son la misma, aunque el nombre, poco común sea el mismo, y esto no es de balde, como ya verás. De la Beata Osanna de Mantua, puedes leer aquí en el blog. Y de la otra, pues ya te escribo aquí:

Beata Osanna de Kotor, terciaria dominica. 28 de abril.

Nació el 25 de noviembre de 1493, en Relezi, Montenegro, y su nombre de pila fue Jovana. Su padre era sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Serbia, y sus abuelos también lo habían sido. Su tío paterno era obispo de Zeta. De niña trabajó como pastora de rebaños ajenos, un tiempo que ocupaba para orara y meditar. Su leyenda cuenta que el Niño Jesús se le apareció varias veces durante su infancia, y que le ayudaba a cuidar los rebaños mientras ella tenía oración. A los 14 años se trasladó con unos parientes a Kotor, ciudad gobernada por Venecia y por ello con numerosos católicos romanos. Allí entró como sirvienta de una acaudalada familia. Con ellos aprendió la fe católica romana, ellos la enseñaron a leer y escribir y la guiaron a la Iglesia Romana.

Con 20 años comenzó una intensa vida espiritual de oración y penitencia, y aconsejada por su confesor, se recluyó en una celda junto a la iglesia de San Bartolomé. Una ventanita a la iglesia, para seguir el culto, y una ventanita al exterior eran sus únicas formas de comunicación con el exterior. En 1513 un terremoto destruyó su celda y la iglesia, pero ella se salvó de milagro. Se trasladó a la iglesia de San Pablo, de los domincos, tomando el hábito de terciaria de la Orden. Desde entonces se llamó Osanna, en honor a la Beata Osanna, de la misma Orden. He aquí la relación entre ambas.

Dos años después tenía varias discípulas, por lo cual abandonó la reclusión y junto a estas mujeres se reunió en un beaterio bajo la Regla dominica. Durante su larga vida tuvo otras muchas visiones y gracias místicas. La devoción al Sacramento y a la Madre de Dios llenaba intensamente su alma. También era muy devota de la Pasión de Cristo, pudiendo experimentar algunos de los dolores del Señor en su Pasión. En 1539 sus oraciones y penitencias ablandaron el corazón de Dios, que evitó mediante un milagro que el pirata infiel Khair ad-Din Barbarossa atacara la ciudad.

Osanna falleció el 27 de abril de 1565, con gran dolor de los habitantes de Kotor, quienes al mismo tiempo la consideraron como su santa patrona. Su tumba en la iglesia de San Pablo siempre tenía devotos y ofrendas. En 1807 la iglesia fue expropiada por los franceses y los frailes se trasladaron a la iglesia de Santa María, llevándose con ellos las reliquias. Allí se veneran aún.

En 1927 el papa Pío XI reconoció el culto inmemorial de Osanna, y en 1934 procedió a beatificarla oficialmente.


Fuentes:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.  

A 28 de abril además se celebra a








viernes, 19 de marzo de 2021

Beato Isnardo, para la panza

Pregunta: Necesito saber donde puedo conseguir la oracion de San Isnardo de Chiampo. gracias por su pronta colaboración.

Respuesta: 

Beato Isnardo de Chiampo. 19 de marzo

Desde muy joven entró en la recién fundada orden de Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano"), recibió el hábito del mismo santo, junto al Beato Guala de Bérgamo (2 de septiembre). Era muy gordo, por naturaleza, no por comilón, pues llevaba una vida muy ascética, y esta gordura le impedía esfuerzos físicos, por lo que las predicaciones itinerantes de los primeros dominicos se le hacían verdaderos martirios, que sobrellevaba con fe y alegría. En sus sermones lograba muchas conversiones con su palabra, su ejemplo y sus milagros. Se dice que uno que lo oía predicar dijo: "Es más difícil creer en la santidad de una marsopa como el hermano Isnardo, que creer en que aquel barril saltara por sí mismo sobre mis piernas" y, al punto, el barril se elevó por el aire y, cayendo sobre él, le rompió una pierna. 

Fue Isnardo prior del convento dominico de Pavía, donde también ejerció el oficio de la predicación. Cuéntase que en una ocasión fueron ante él unos herejes con un endemoniado al que no lograban liberar. Prometían los herejes abrazar la fe católica si Isnardo derrotaba a los demonios que atormentaban a aquel hombre. Entonces el santo hizo una profunda oración, se acercó al endeoniado, le besó en nombre de Cristo y el demonio huyó de él. Los herejes y el mismo ex-endemoniado abrazaron la fe católica y vivieron en santidad.

Isnardo murió en 1244. Comenzó a tributársele culto, pero no fue beatificado nunca, y no fue hasta 1919 en que su culto fue confirmado por la antigüedad del mismo. Es patrón en contra de los dolores de barriga y de los bulímicos, por lo de la gordura, seguramente. 

Sobre la oración, te pongo la que recoge el Sacro Diario Dominicano: "Oh, Beato Isnardo, en cuyo corazón tanto brillaron la virginidad e inocencia, alcanzadme la gracia de que jamás pierda la castidad ni la inocencia". 

Además, he encontrado esta oración en internet, de la cual desconozco si posee aprobación eclesiástica,  aunque supongo que no: "San Isnardo tú que en vida padeciste los dolores de la obesidad, te ruego intercedas por mí para alcanzar el equilibrio perfecto para mi cuerpo alcanzando el peso ideal y así dejar en el pasado las humillaciones y las enfermedades. Amén"


Fuente:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.


A 19 de marzo además se celebra a:

San Landoald de Gante,
presbítero y mártir
.
San José, Patriarca.
San Juan de Panaca,
abad
.
San Alkmund,
príncipe mártir
.

B. Andrés Gallerani,
laico fundador
.










viernes, 28 de septiembre de 2018

"...nuestra meta era predicar el amor divino de Cristo".

Beato Guillermo Courtet, presbítero dominico mártir. 28 de septiembre.

Nació en Sérignan, cerca de Béziers, en 1589. Se educó con los jesuitas de su ciudad natal, y siendo joven llegó al colegio la noticia y testimonio del martirio de los jesuitas, franciscanos y seglares en Nagasaki en 1597. Este ejemplo movió su corazón, impulsando su alma a la vocación misionera.

Courtet estudió teología con los capuchinos de Tolouse, no estando claro si tomó el hábito de la Orden. Si lo hizo fue muy poco tiempo, pues el 15 de agosto de 1608 tomó el hábito dominico en el noviciado de Albi, sitio célebre por las predicaciones de los frailes Predicadores. En 1616, con 24 años, fue ordenado presbítero y ese mismo año se le encargó la cátedra de Filosofía en Saint-Maximin y unos años despuñes la de Teología en Tolouse. Sus virtudes para la enseñanza, la predicación y la dirección de almas le hicieron famoso en la Provincia religiosa, en Francia y más allá.

En 1624, fue elegido prior del Priorato de Avignon, un prestigioso convento dominico, con gran historia. En 1626 ejerció una misión diplomática en nombre de Francia, siendo alabado por Richelieu por su capacidad para la empresa encomendad. En 1628 pidió a los superiores le relevaran de cualquier cargo para poder cumplir su primera vocación misionera. Existía el escollo de que España y Portugal mantenían el control de los misioneros que podían ir a Oriente, previniendo intromisiones de otras potencias. Guillermo se fue a Madrid en diciembre de ese mismo año, donde tomó la nacionalidad española y el nombre religioso de Tomás de Santo Domingo. En España aprendió las lenguas españolas, filipina y japonesa, además de algunas costumbres de Oriente, para poder ejercer su misión. Mientras, ejerció de profesor de Teología en el mismo convento.

En 1633 pasó a Filipinas, luego de una breve estancia en La Habana y México. En la Universidad de Manila también fue profesor de Teología. Allí pronto se hizo famoso y querido por su ascetismo, su caridad y prontitud al servicio de los necesitados de su consuelo y palabra. Podría haberse quedado allí, pues el campo de misión era amplio, pero el pensamiento de los cristianos japoneses privados de sacerdotes para celebrar los sacramentos le era como un martillo en los oídos, por lo cual en 1636 obtuvo el permiso para entrar de incógnito a Japón. No se conoce mucho del viaje y primera estancia de Courtet y sus cinco acompañantes, salvo que, según los marineros del barco en el que viajaron, desembarcaron en las Islas Okinawa el 10 de julio de 1636, luego de vestirse con trajes japoneses.

La siguiente noticia sobre los cinco misioneros (uno de ellos laico español) es de septiembre de 1637, siendo trasladados a Nagasaki. No conocemos si predicaron, vivieron escondidos o estuvieron presos mucho tiempo antes de este traslado. En Nagasaki fueron conminados públicamente a renunciar a la fe y sometidos a torturas terribles a causa de su entereza. Tenemos los testimonios de algunos presentes, marinos españoles sobre todo, que narraron los tormentos padecidos por estos campeones. Padedieron el turushi, un terrible tormento consistente en ser metido cabeza abajo en un pozo húmedo hasta que el preso obedeciera. En este caso renegara de Cristo. Nuestro mártir además padeció la dolorosa exungulación, martirio que trata de introducir astillas o pequeños hierros ardiendo bajo las uñas de manos y pies. En ocasiones, además, se terminaba sacando las uñas al reo a base de tirones con pinzas. 


La exungulación del santo.
Uno de los testigos mencionados cuenta que un carcelero que se apiadó de sus prisioneros y preguntó a nuestro santo: "¿Por qué viniste a Japón sabiendo que te matarían después de tan atroz sufrimiento?" Y Guillermo le contestó: "No vinimos buscando ni la muerte ni la tortura, nuestra meta era predicar el amor divino de Cristo aunque nos costara la vida".

Finalmente, Guillermo y Miguel, el español, fueron decapitados la noche del 29 de septiembre de 1637. Para que los cristianos no pudieran obtener reliquias los cuerpos fueron incinerados y las cenizas arrojadas al mar.

La Causa de canonización fue introducida por el P. Fidel Villarroel, O.P. luego de varios siglos, Guillermo fue beatificado por Juan Pablo II en su visita a Filipinas el 18 de octubre de 1987.


Fuentes:
https://paroisses-beziers-littoral.catholique.fr
https://apapec.pagespro-orange.fr
-"Année Dominicaine". Volumen 10. Lyon, 1902.

A 28 de septiembre además se celebra a:


Santas Lioba y Tetta,
abadesas
.
San Simón de Rojas,
presbítero trinitario
.
San Fausto de Ríez,
obispo
.




jueves, 20 de septiembre de 2018

De verdulero despreciado a santo amado.

Beato Francisco de Posadas, presbítero dominico. 20 de septiembre. 

Nació en Córdoba el 25 de noviembre de 1644 en una familia que había sido ilustre en Galicia, pero venida a menos y dedicada al duro trabajo diario cuando Francisco nació. Llegó al mundo luego de años sin hijos, y después de una promesa de su madre a la Virgen de la Fuensanta. Eran los tiempos en que la pobreza no era un justificante para no tener hijos que amar. El pequeño Francisco cursó los primeros estudios en la escuela para niños pobres, dirigida por Diego de Villalobos, quien le tenía mucha estima al pequeño Francisco. Poco tiempo pudo estudiar, pues su padre murió cuando era pequeño aún y su madre se volvió a casar con un hombre severo y áspero que le sacó del colegio jesuita para ponerle de aprendiz y que ganara salario. Fue enviado a trabajar para un cordelero que le maltrató durante años, haciéndole trabajar horas y horas, alimentándole mal y abusando de su mansedumbre.

A los 15 años Francisco quiso tomar estado religioso, en contra de la voluntad de su padrastro. Entró al colegio de los dominicos gracias a la insistencia de fray Miguel de Villalón, quien veía las virtudes del jovencito, más allá de su precariedad. Tampoco este tiempo de formación le duró mucho, pues su madre, la verdulera María, quedó viuda y el joven hubo de volver a casa a ayudarle a subsistir. Vendió verduras y huevos por las calles, siempre humilde y sufrido, paciente con los que se burlaban y le ofendían por sus pretensiones de ser fraile, siendo un miserable.

Su entrada al convento de los dominicos, donde ingresaban los jóvenes de la alta sociedad se hizo casi imposible, pues el prior de San Pablo se negaba a admitirle sin ni siquiera entrevistarle. Entonces el buen Fray Miguel consiguió le admitiesen en el convento de Scala Coeli, en Jaén. Saberlo el prior de San Pablo y ordenar su expulsión, aún sin que Francisco llegara a Jaén, fue lo mismo. Finalmente, luego de mediar algunos frailes, se le admitió en Scala Coeli, pero prometiendo al prior de Córdoba que el joven, si profesaba, no pisaría jamás su convento de Córdoba. Sucede que allí era donde los religiosos recién profesos completaban sus estudios. Por ello, al profesar, Francisco fue enviado al convento de Sanlúcar.

A pesar de tantos desagravios, Francisco siempre se mostró alegre, humilde y paciente, y nunca se le oyó decir palabra alguna a su favor, ni mucho menos en contra de los frailes de Córdoba. Luego de su profesión, sobresalió en los estudios como pocos frailes, y sus virtudes se acrecentaron con la oración, la meditación, la penitencia y la observancia regular. Fue ordenado presbítero en Guadix en 1668, y allí comenzó su ministerio apostólico, evidenciando pronto que sería un excelente predicador y director de almas. Todos le querían y respetaban, querían confesarse con él y seguir sus máximas. Su fama llegó a tanto que el Vicario General, Fray Enrique de Guzmán, lo quiso llevar junto a sí como secretario y consejero. Pero Francisco se negó humildemente, prefiriendo su misión apostólica entre sus amados feligreses.

La promesa hecha al prior de Córdoba no se cumplió y apenas hubo un nuevo superior, este le invitó a predicar allí cuantas veces quisiera. Y así lo hizo, conquistando muchos corazones para Cristo. Fue nombrado administrador del Hospicio de Scala Coeli, donde recibió las palabras premonitorias: "Esta será tu cruz". Y así fue, pues sufrió muchísimo a causa de la oposición que otro religioso le hizo, llegando a calumniarle e intrigar contra él para lograr su deposición. El santo fraile no se defendió, sino que confiando en la Providencia, se fue a su nuevo destino: predicador por diversos pueblos de la provincia andaluza. A su regreso, su “enemigo” estaba arrepentido del mal causado, le pidió perdón públicamente y Francisco lo concedió sin más.

Treinta años misionó Francisco, el verdulero, por toda Córdoba y sus alrededores. Obispos y nobles le pedían oír su verbo encendido, mas su predilección era predicar a los pobres y a los niños. Y no es que su predicación fuera condescendiente, sino todo lo contrario: era veraz y denunciaba los vicios públicos sin ambages. Criticaba la inmoralidad y riqueza del clero, la displicencia de los gobernantes, la usura de los judíos, o la impudicia de las mujeres. 

Reliquias del Beato.
Era devoto de la Pasión de Cristo y del santo rosario, devoción de la que fue excelente propagador, como no. Se disciplinaba siempre, oraba largas horas y visitaba a los pobres y enfermos, para los cuales fundó un hospicio. Fue al mismo tiempo escritor prolífico, apologeta y biógrafo. Destaca su "Vida del glorioso Patriarca Santo Domingo de Guzmán". Denunció los errores del escritor hereje Miguel de Molinos en su opúsculo "Triunfos de la castidad contra la lujuria diabólica de Molinos". También se conservan una serie de sermones que llevan el simpático título de "Ladridos evangélicos del perro dados a la Nobilísima Ciudad de Córdoba en su ilustre Cabildo los jueves de Cuaresma", siendo el mismo tal perro, "Domini cane". En dos ocasiones quisieron hacerle obispo, pero no hubo forma de hacerle obedecer, pues prefería el púlpito a la cátedra.

Francisco de Posadas el 20 de septiembre de 1713, lleno de méritos, y el mismo día, pero de 1818, fue beatificado por Pío VII. Con ocasión de esta ceremonia, narra la "Gaceta de Madrid":

"El domingo 20 de setiembre se ha celebrado en el templo Vaticano la Beatificación de Francisco Posadas, religioso del Orden de santo Domingo de la provincia de Andalucía en España (…) no solo los ciudadanos de Córdoba y el Orden de santo Domingo, sino también los piadosísimos Reyes de España, los obispos de aquella ínclita tierra, siempre célebre por su adhesión á la piedad cristiana y los más ilustres personajes, presentaron sus instancias y las de aquellos pueblos a la santa Sede apostólica, para que se formasen los debidos expedientes sobre las virtudes y milagros de este siervo de Dios.
(…) En medio de la parte exterior del augusto templo Vaticano se descubría el magnífico estandarte que representaba al Beato Francisco Posadas. Estaba adornado el estandarte con una media caña trabajada primorosamente y dorada; y lo cubría un dosel, cuyas cortinas laterales estaban prendidas con ricos y vistosos cordones. (…) Dentro del pórtico majestuoso de dicha Basílica, sobre la puerta principal, se veía un cuadro que representaba un milagro que el Beato hizo cuando aun vivía. Este hermoso cuadro que era de figura cuadrilonga estaba magníficamente adornado con un marco labrado y dorado. En su parte superior, bajo la colgadura de damasco guarnecido son galones y franjas de oro, estaba el escudo de armas de la ciudad de Córdoba; y a los lados se veían dos niños al claro-oscuro que simbolizaban el uno la pureza, y el otro la doctrina: estas dos figuras, además de hermosear el cuadro, hacían un juego admirable con la arquitectura de la gran puerta.
(…) Bajo los dos arcos se habían colocado dos grandiosos medallones de figura oval con sus marcos, o ambos sostenidos por dos ángeles, que estaban en actitud de volar, y adornados por un grupo de lirios y muchas luces. El medallón de la mano derecha representaba uno de los dos milagros que había aprobado la Santidad de N.S., Pio Papa VII, para fundamento de la Beatificacion (…) [y en el] medallón opuesto de la mano izquierda representaba el otro milagro.
(…) Sobre la majestuosa cátedra de san Pedro, y precisamente en el centro donde se reúnen los rayos, resplandecía glorioso el Beato Francisco Posadas en un hermosísimo cuadro ovalado, cuya belleza realzaba mucho el costoso marco que tenía. En la extremidad superior del cuadro se presentaban con mucha gracia dos hermosos niños en actitud de sostener una corona de azucenas entre el resplandor de las luces, y delante del cuadro brillaban otras muchas dispuestas con bella simetría.
(…) Al entonar el Te Deum se descubrió la imagen del nuevo Beato que ocultaba una cortina de raso verde: al mismo tiempo resonó alegremente la artillería del castillo, y continuó el solemne Te Deum cantado por dos coros de música escogida. El Ilmo. y Rmo. Monseñor Francisco Guerrieri cantó después la misa solemne con el mismo acompañamiento; con lo cual se dio fin a la sagrada función de la mañana. A las 4 de la tarde el Rmo. Cabildo cantó las vísperas; y concluidas éstas, la Santidad de Ntro. Beatísimo Padre (…) se dignó de pasar a dicha Basílica; donde rodeado de una numerosísima concurrencia, después de haber hecho sus actos de Religión ante los altares del Santísimo Sacramento y de la santísima Virgen María, manifestó devotamente a todos los fieles con su ejemplo que veneración y culto puede darse al dignísimo Siervo de Dios, Francisco Posadas, colocado por él mismo en los altares".

Fuentes:
-Testigos de Ayer y Hoy.
-G
aceta de Madrid.
-dominicos.org
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.

A 20 de septiembre además se celebra a:

jueves, 23 de agosto de 2018

"esta Sangre será una prenda de tu salvación"

San Diego de Mevania, confesor, dominico. 23 de agosto.


Fue hijo de padres virtuosos y nobles. Según el "Sacro Diario Dominicano", el día de su nacimiento aparecieron en el cielo tres soles y tres lunas (a veces aparecen como sus atributos), puesto que ese mismo día nacieron nuestro santo, San Ambrosio de Siena (20 de marzo) y Santo Tomás de Aquino (7 de marzo y 28 de enero, Traslación de las reliquias); a la par de esto, un niño desconocido y de gran belleza iba por las calles clamando "a la escuela, a la escuela, que han nacido tres maestros". Recibió una buena educación y mejores ejemplos de piedad. 

Muy joven entró a la Orden Dominica, creciendo en virtudes humanas y divinas. A los 25 años, por su gracia oratoria y santidad de vida, le encomendaron el ministerio de la predicación pública. En este, destacó por una palabra encendida, pero misericordiosa, implacable con el pecado y reconciliadora con el pecador. Predicó constantemente contra la herejía nicolaíta, convirtiendo Ottonello, principal líder italiano de la secta. No hay que confundir el nicolaísmo medieval con el que se menciona en Apocalipsis 2. 6, 15. La herejía que combatió nuestro santo, tomó su nombre de su fundador, Nicolás de Wlasenic, que decía ser portador de una revelación, negándose a aceptar la autoridad de la Iglesia, mientras imponía la autoridad de su doctrina.

Fue un hombre penitente, practicó escrupulosamente la enseñanza de Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano"), sobre los 9 modos de orar. Se azotaba diariamente, usaba cilicio y comía lo mismo que los más pobres. Fue tentado constantemente en la obediencia y en la pureza, pero siempre salió adelante por la gracia divina, que correspondía a sus esfuerzos ascéticos. Vivió una perturbadora ansiedad sobre su salvación, que lo llevó a temer que sus virtudes, fama y milagros no fueran sino ardides del diablo para llevarlo a la soberbia. Se examinaba a sí mismo en cada palabra o acto, teniendo fuertes escrúpulos que llegaron a enfermarlo. De todo esto sanó gracias a una intervención de Jesús: Estando penando su paranoia ante un crucifijo, este le roció empapándolo con sangre del costado del Cristo, mientras una voz le dijo: "esta sangre será una prenda de tu salvación". Y nunca más desesperó. Este baño de sangre es su principal atributo iconográfico, lo que ha dado pie a representaciones artísticas de lo más "gore".

En el momento de su muerte, 15 de agosto de 1301, se le aparecieron la Virgen del Rosario (7 de octubre), Santo DomingoSan Jorge (23 de abril), que le acompañaron al cielo. Luego de morir, los frailes que rezaban por su alma oyeron una vez que decía: "No pidáis a Dios por él, pedid que interceda a Dios por vosotros". Fue sepultado en su convento de Mevania, donde comenzaron los milagros y la devoción, con tal fama de santidad que Bonifacio IX concedió se hicieran peregrinaciones públicas. 

En el siglo XVII, 300 años después de su muerte, al hallarse el cuerpo incorrupto, llegó la beatificación por Clemente X, que autorizó el culto, con oficio propio, a toda la Orden. Hay que decir que solo consta como beato, aunque, al igual que muchos santos de órdenes religiosas sean llamados santos. Su festividad era el 23 de agosto, pero al pasar Santa Rosa a este día, lo suprimieron. En ocasiones lo hallamos nombrado como Diego, o Jacobo, Santiago o Jaime.


Fuentes:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.

A 23 de agosto además se celebra a:


San Cedon de Aix,
obispo
.
Ss Claudio, Asterio
y Neón, mártires
.
Santa Ebba,
abadesa
.








domingo, 10 de junio de 2018

Apasionado del arte, pero del pío.

Beato Juan Domingo Banchetti, cardenal dominico. 10 de junio.

Nació en Florencia, en 1376, en una familia de orígenes humildes. Gracias a la caridad de algunos clérigos pudo estudiar algunos rudimentos de las letras, aunque en su infancia padeció porque tartamudeaba y le costaba repetir lo aprendido, por lo cual era considerado lerdo y de pocas luces. En 1394 tomó el hábito dominico en Santa María de Novella, en la misma Florencia. Tal vez fuera la incapacidad de repetir verbalmente lo que oía, lo que ejercitó su memoria, de tal modo que aprendía fácilmente la filosofía, latín, artes. En poco tiempo fue un alumno aventajado y celebrado por sus maestros. Y, quien sabe, si esta confianza de los demás, junto a la inestimable gracia de Dios, hizo que su tendencia al tartamudeo desapareciera. Más que eso, sería un predicador elocuentísimo. 

Estudió en la Universidad de París, donde terminó la Teología, con excelentes resultados y sendos elogios de sus maestros. en esta época escribió varios tratados teológicos y algunos comentarios a las Escrituras. Su primera misión apostólica fue la enseñanza de la teología en Venecia, a la par de la predicación, ejercicio que mantuvo durante doce años. Probadas sus virtudes por parte de sus superiores, fue elegido prior del prestigioso convento de Santa María Novella de Florencia, donde él mismo había profesado 15 años antes. Su actividad predicadora en Florencia fue activísima, con gran fruto de numerosas conversiones. Tanto sería que se dice que terminando de predicar en Génova San Vicente Ferrer (5 de abril, segundo lunes de Pascua 17 y 18 de noviembre en Juchitán; 13 de junio, invención de las reliquias, 29 de octubre, traslación de las reliquias), le rogaron unos florentinos que fuera a su ciudad a predicar, y él les contestó: "No hay motivo de por qué yo vaya a Florencia; pues en ella predica de ordinario un predicador a quien, si no creen, no creerían aunque vinieran a predicarles los ángeles desde el otro mundo".  

También fue Juan Dominici prior del convento de Fiésole, y en esta función recibió en la Orden a San Antonino de Florencia (2 y 10 de mayo), quien a los 15 años se decidió a abandonar el mundo. Juan no creía que aquel niño tan poco curtido pudiera seguir las renuncias de la vida religiosa, por lo que, para dilatar su entrada, le preguntó sobre a cuales tipos de estudios le interesaría dedicarse en el futuro, y el jovencito le respondió: "A los decretos de los Sumos Pontífices tal como se hallan coleccionados en el libro de las Decretales". La respuesta de Juan fue: "Ea, pues, hijo, ve por ahora a casa, que yo te prometo recibirte cuando te sepas todo ese libro", pensando que esto le llevaría años y si volvía a pedir el hábito, ya sería más hombre. Pero he aquí que Antonino se empeñó tanto en el estudio, que al año siguiente ya podía repetirla y analizarla sin esfuerzo. Vencido, Juan le envió a Cortona, donde le recibió encantado el Beato Lorenzo de Ripafratta (27 de septiembre), y le admitió a la Orden. 

Juan Dominici fundó varios conventos de frailes y uno de monjas en Venecia, obra que amó toda su vida, estando muy pendiente de la observancia de las monjas, a las que llamaba “muy hijas suyas”. Además, se preocupó por el mantenimiento material y espiritual de los conventos de frailes, reformando siempre que era necesario, para que se cumpliera la Regla en toda su extensión. Fue gran colaborador del Beato Raimundo de Capua (5 de octubre) en esta labor de celo por la observancia. Fue un apasionado del arte, como hombre culto, pero fue muy crítico con las veleidades del arte renacentista, al que consideraba poco apropiado para las iglesias. Como contraparte promovió el arte sacro y que los frailes se formaran en el arte de la pintura. Tal vez por ello en su convento de Fiésole tomó el hábito el insuperable pintor dominico Beato Fra Angelico (18 de febrero). 

Juan fue también prolífico escritor, apologeta y diplomático. Durante el Cisma de Occidente fue un decidido defensor de los verdaderos papas, los de Roma, criticando con acidez a los antipapas y a los prelados que les apoyaban. En 1408 el Papa Gregorio XII lo nombró Arzobispo de Ragusa, actual Dubrovnik y cardenal de la Santa Iglesia. Fue Legado Papal entre 1414 y 1417 y su acción fue definitiva para lograr la abdicación del mismo papa en aras de terminar el Cisma. El nuevo papa, ya único, Martín V, también tuvo muy cerca de sí a Juan Domingo, y le envió como Inquisidor Mayor para alcanzar la rendición y la conversión de los herejes husitas Bohemia y Hungría, pero poco pudo hacer, pues los husitas estaban exaltados por la ejecución de Juan Huss y el rey Wenceslao temía ejercer más mano dura contra los herejes. 

Entonces Juan se fue a Hungría, en otra misión de legacía, pero a los pocos días de llegar murió de unas fiebres terribles, el 10 de junio de 1419. Los Religiosos Humillados de San Pablo, fundados en esta ciudad, acogieron con veneración el cuerpo del santo fraile, a quien debían la aprobación papal de su Orden, que el santo les llevó en su viaje. En aquella iglesia se veneran aún sus reliquias. Juan Dominici nunca fue beatificado oficialmente, pero en 1832 la Sagrada Congregación de Ritos aprobó su culto inmemorial y concedió a los dominicos celebrar su memoria litúrgica.  

 


Fuentes:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-Vidas de los Santos. Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de junio además se celebra a:


Santos Getulio y
compañeros mártires
.
Beato Bardo de
Maguncia, obispo.
San Landeric
de París, obispo.







jueves, 24 de mayo de 2018

La Traslación de Santo Domingo de Guzmán.

La Traslación de Santo Domingo de Guzmán. 24 de mayo.

La Orden de Predicadores celebra a día de hoy la fiesta de la traslación de su Padre fundador, Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano").

El santo falleció en Bolonia el 6 de agosto de 1221, en medio de fervores y señales maravillosas. Sus funerales fueron concurridísimos, aunque los frailes habían pensado enterrarlo en intimidad y luego de unos funerales sentidos, pero pobres. Sin embargo, no fue así, pues el célebre cardenal Hugolino que se hallaba de paso por la ciudad, quiso se celebraran unos funerales como aquel bendito padre merecía. Nobles, clero y mucho pueblo velaron al santo, se encomendaron a él, y finalmente le sepultaron no lejos de la iglesia de los dominicos, en una sencilla sepultura, a la cual se le colocó una pesada losa encima. El mismo día del entierro a la vera del sepulcro del santo se produjo la sanación de un endemoniado. Este milagro sería el primero de muchos que ocurrirían, aumentando la fama de santo de la cual ya gozaba Domingo en vida. Ahora se confirmaba no más. Por ello, los religiosos y la misma iglesia, urgían su canonización, que todos tenían por cierta.

Doce años después de la muerte del santo, su sepultura aparecía descuidada a pesar de la devoción popular. Supo de ello el papa Gregorio IX y sabiendo que el pueblo quería la canonización de Domingo, mandó se trasladase su cuerpo a un sitio más honroso en alguna iglesia. Para ello envió como legado al arzobispo de Rávena.

En la Pascua de 1233 celebraron los dominicos Capítulo General en Bolonia, y durante el mismo se acordó hacer la traslación como coronamiento de la magna reunión. El Beato Jordán de Sajonia (13 de febrero), General de la Orden, autorizó el traslado, que se fijó para el Lunes de Pentecostés, 24 de mayo del mismo 1233. El día señalado, los frailes y los arzobispos de Rávena, Bolonia, Módena y Brescia se fueron al sepulcro y levantando acta de todo, abrieron la losa. Inmediatamente un olor suavísimo salió de la sepultura, siendo las reliquias del santo la causa. Aquel olor producía honda emoción en los asistentes, y quedó impregnado en las manos y ropas de todos los que tocaron las reliquias.


Cráneo de Santo Domingo.
El cuerpo del santo fue puesto en una bella arca, y la cabeza depositada en un cojín que portó el Beato Jordán en la procesión hasta la iglesia de San Nicolás, donde se veneraron expuestos hasta el 9 de junio, día en que se sepultó nuevamente en una capilla lateral de la iglesia, que pasaría a llamarse "de Santo Domingo", posteriormente a su canonización, en 1234 por el mencionado Gregorio IX. En 1267 las reliquias se depositaron en una bella arca que con el paso del tiempo ha ido embelleciéndose. En 1943 se trasladaron temporalmente para protegerlas de los bombardeos de la II Guerra Mundial. En ese momento se hizo la fotografía lateral.


Fuente:
-"Vida del glorioso Padre y Patriarca Santo Domingo de Guzmán". BEATO FRANCISCO DE POSADAS. Madrid, 1746.


A 24 de mayo además se celebra a:


Santa Afra de Brescia, mártir.
San Vicente, monje.
N. S. María Auxiliadora.
San Juan Estilita.













Y además podéis leer:

De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia.
La Invención de las reliquias de San Esteban.
La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.
La Traslación de San Phantalo.
La Traslación de los Reyes Magos.
La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.
La Traslación de San Mateo Evangelista.
La Traslación de San Juan de Mata.
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.

jueves, 1 de febrero de 2018

Del santo receptor del escapulario dominico.

Beato Reginaldo de Orleáns, presbítero dominico. 1, 12 y 17 de febrero.

Sobre este pilar de la Orden de Predicadores se desconoce todo acerca de su origen e infancia, salvo que nació en la ciudad francesa de Orleáns. Se graduó con honores de Derecho en la Universidad, y en la misma Universidad ganó una oposición para profesor. En 1212 fue nombrado canónigo de Saint-Aignan y nombrado Decano del mismo cabildo. Era este un puesto codiciado, por los pingües beneficios que reportaba a su poseedor, y solo nobles o incluso reyes franceses accedían a él. Esta circunstancia nos aclara que Reginaldo o bien era noble o estaba muy bien emparentado con algún noble o poderoso arzobispo. 

Fue Reginaldo acogido con frialdad por los otros canónigos, acostumbrados ya a que sus Decanos estuvieran ahí por privilegios y no por devoción ni rectitud de vida. Sin embargo, al poco tiempo comprobaron la piedad, caridad, mansedumbre y sencillez del Decano. Su obispo Manasés de Seignelay, vio los cielos abiertos con tal santo Decano y entabló una fuerte amistad con Reginaldo. Juntos planearon visitar los Santos Lugares para vivir más cerca a Cristo, siendo que en el caso de nuestro Beato, lo que buscaba era luz a su inquietud: como hacer una vida más estrecha, mortificada y apostólica al mismo tiempo. Llegados a Roma, ocurrió que Reginaldo contó a un cardenal su inquietud y este le habló del glorioso Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano"), quien estaba fundado una Orden de varones apostólicos y quien se hallaba, precisamente, en Roma. Entrevistáronse ambos y Reginaldo quedó contentísimo del proyecto evangelizador del santo Patriarca, y le pidió le admitiera en la Orden. Domingo vio grandes prendas en Reginaldo y aceptó, aunque dejando para más tarde la admisión formal.

Pensaba Reginaldo continuar viaje a Tierra Santa, cuando cayó enfermo de unas fiebres malignas. Entonces Santo Domingo oró a Dios para que le sanara, y ocurrió este milagro: Estando Reginaldo postrado, se le apareció la Santísima Virgen María acompañada de Santa Cecilia (22 de noviembre) y Santa Catalina (25 de noviembre). La Madre de Dios ungió a Reginaldo con un ungüento que portaba Santa Cecilia, y le dijo al ungirle los pies: "Unjo tus pies para que corran predicando el evangelio de la paz". Luego, tomando un escapulario blanco que Santa Catalina traía en sus manos, le dijo Nuestra Señora: "He aquí el hábito de tu Orden". La visión desapareció, y Reginaldo quedó sano, y jamás enfermó sino hasta su muerte. Esta visión también había sido recibida por Santo Domingo, quien a los tres días impuso a sus religiosos el escapulario blanco sobre la túnica canonical que todos vestían, quitándoles el roquete. Entre estos religiosos estaban San Jacinto de Polonia (17 de agosto) y su hermano San Ceslao (15 de julio). Esta leyenda hizo que la Santísima Virgen fuera graciosamente llamada "la Ropera de la Orden".

Profesó Reginaldo en la Orden de Predicadores y continuó su viaje a Tierra Santa con el obispo Manasés, donde veneraron todas las Reliquias Santas. Tres años permaneció allí Reginaldo, predicando la Palabra de Cristo. Cuando regresó a Europa, lo hizo por Sicilia, donde fundó un convento dominico en en Agosta, Siracusa. Dícese que teniendo los religiosos poca sombra en el patio, el beato plantó el bastón que Domingo le había dado y al otro día había allí un ciprés. Que tampoco es que diera mucha sombra, todo sea dicho.

En 1218 ya está de nuevo en Roma Reginaldo, y el santo fundador lo envió de prior a Bolonia, donde llegó el mismo año. El convento de Bolonia era pobre y muy austero. Un día en el que los religiosos no tenían que comer, Reginaldo hizo una oración y aparecieron dos ángeles con cestos de pan para los pobres frailes. El Beato Jordán de Sajonia (13 de febrero), que conoció a Reginaldo, habla de él con gran admiración: "Desde que llegó comenzó a darse a la predicación, y su elocuencia era como llama de fuego, que inflamaba los corazones, hasta el punto de no hallar uno que, oyéndole, no quedara cautivo. Toda Bolonia hervía, cual si un nuevo Elías se hubiera levantado". Y ciertamente, el don de oratoria de Reginaldo hizo que muchos se convirtieran, dejando la vida de pecado o molicie para servir a Cristo con firmeza. Entre ellos un catedrático apellidado Moneta, quien se vanagloriaba de no caer bajo el "embrujo" de la predicación de Reginaldo. Hasta un día en que no tuvo más remedio que acompañar a sus alumnos a uno de los concurridos sermones del beato en la catedral. Apenas oyó las primeras palabras, Moneta cayó arrepentido de sus pecados, y no solo eso, sino que hizo voto de ser fraile predicador. El mismo Reginaldo le daría el hábito al año siguiente. En Bolonia también conoció a quien sería la primera monja dominica, la Beata Diana de Andallo (9 y 10 de junio).

Tuvo, además, Reginaldo, don de conciencias, lo cual aprovechó para encaminar a algunos religiosos tibios o que caían en pecados. Igualmente tuvo poder sobre el demonio, liberando a más de un fraile de sus insidias y tentaciones contra los votos religiosos.

La "vestición".
En 1219 le envió Santo Domingo a París, para que allí también diera fruto su palabra encendida. Solo vivió allí 6 meses, durante los cuales predicó incansablemente, convirtiendo a muchos. A inicios de 1220 Reginaldo se sintió morir y al ofrecerle los Sacramentos dijo: "No temo la muerte; antes bien la espero con alegría. María, la Madre de misericordia, vendrá a salvarme. Aunque ella se dignó ungirme en Roma con óleo del cielo, no me niego a recibir la santa unción de la Iglesia: la quiero y la pido". Le tendieron en el suelo, sobre ceniza, según la piadosa costumbre monástica, y allí expiró dulcemente, a inicios de febrero de 1220. Ese mismo día un viejo y santo religioso tuvo una visión que no entendió sino a los años: vio una fuente que se secaba y como del mismo sitio brotaban dos fuentes. Y es que el día 12 del mismo mes de febrero profesaban los Beatos Jordán de Sajonia y Enrique de Colonia (15 de febrero).

Fue sepultado Reginaldo en el priorato de Nuestra Señora de los Campos, pues no tenían los frailes cementerio en su convento, y nunca se le trasladó de allí. Numerosos milagros ocurrieron en su sepultura, lo cual hizo que su culto se extendiera. En el siglo XVII la Beata María de la Encarnación (18 de abril) establece allí a las carmelitas descalzas, quienes continuaron el culto del beato. Por esas mismas fechas se abrió el sepulcro y se halló incorrupto al Beato Reginaldo. El cuerpo fue trasladado a un lugar más digno y expuesto. Allí estuvo hasta 1790, cuando fue profanado y destruido el santo cuerpo, en la vorágine de la Revolución Francesa. 

El Beato Pío IX (7 de febrero) beatificó a Reginaldo en 1875. Su memoria se estableció a 17 de febrero, pasando luego al 12 de febrero y finalmente al 1 del mismo mes.


Fuente:
-"Santos, Bienaventurados, Venerables de la Orden de los Predicadores". Volumen Primero. FR. PAULINO ALVAREZ. O.P. Almería, 1919.


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