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domingo, 13 de junio de 2021

Castigado y martirizado, pero fiel a Cristo.

San Fandila, monje y mártir. 13 de junio. 

Su “vita” nos ha llegado por manos de San Eulogio de Córdoba (11 de marzo), quien escribió las leyendas y martirios de algunos santos hispanos. Fandila nació en Acci, hoy Guadix, sobre el año 820 en una familia cristiana y acomodada. Estudió en Córdoba, reinando Abd al Rahman II. En esta misma ciudad tomó el hábito monástico, en el monasterio de Tábanos, fundado por San Jeremías (17 de junio). A la sazón era abad Martín, un santo monje quien le recibió con gusto, pues Fandila tenía buenas y santas aspiraciones. Fue ordenado presbítero, aunque no era su deseo, pero por obediencia aceptó. Su fama de virtudes y sabiduría hizo que los monjes de San Salvador le pidieran fuera uno de ellos.

Teniendo esta dignidad no abandonó el oficio de la predicación, por lo cual un día que bajó a la ciudad Córdoba, comenzó a predicar de Cristo a algunos dignatarios musulmanes. Estos lo aprendieron y lo encerraron, cargado de cadenas, en un calabozo oscuro. Le torturaron con hambre y sed, y severos castigos, para que renunciara a Cristo, mas como permaneció firme, fue sentenciado a muerte y degollado 13 de junio de 853.  

El santo cuerpo de Fandila fue colgado en un poste para que sirviera de escarmiento a los cristianos. Estos tomaron el cuerpo y lo sepultaron piadosamente. En Córdoba y Guadix aún tiene culto, y es abogado contra el granizo y las tormentas. 

Fuente:
-”Santoral Español. COLECCION DE BIOGRAFIAS BE TODOS LOS SANTOS NACIDOS EN ESPAÑA”. Madrid, 1864  


A 13 de junio además se celebra a:

Santa Aquilina,
niña mártir.
San Antonio de Padua,
franciscano.
Beato Gerardo
de Claraval, abad.
Santa Felícula
virgen y mártir.






 


 

jueves, 20 de septiembre de 2018

De verdulero despreciado a santo amado.

Beato Francisco de Posadas, presbítero dominico. 20 de septiembre. 

Nació en Córdoba el 25 de noviembre de 1644 en una familia que había sido ilustre en Galicia, pero venida a menos y dedicada al duro trabajo diario cuando Francisco nació. Llegó al mundo luego de años sin hijos, y después de una promesa de su madre a la Virgen de la Fuensanta. Eran los tiempos en que la pobreza no era un justificante para no tener hijos que amar. El pequeño Francisco cursó los primeros estudios en la escuela para niños pobres, dirigida por Diego de Villalobos, quien le tenía mucha estima al pequeño Francisco. Poco tiempo pudo estudiar, pues su padre murió cuando era pequeño aún y su madre se volvió a casar con un hombre severo y áspero que le sacó del colegio jesuita para ponerle de aprendiz y que ganara salario. Fue enviado a trabajar para un cordelero que le maltrató durante años, haciéndole trabajar horas y horas, alimentándole mal y abusando de su mansedumbre.

A los 15 años Francisco quiso tomar estado religioso, en contra de la voluntad de su padrastro. Entró al colegio de los dominicos gracias a la insistencia de fray Miguel de Villalón, quien veía las virtudes del jovencito, más allá de su precariedad. Tampoco este tiempo de formación le duró mucho, pues su madre, la verdulera María, quedó viuda y el joven hubo de volver a casa a ayudarle a subsistir. Vendió verduras y huevos por las calles, siempre humilde y sufrido, paciente con los que se burlaban y le ofendían por sus pretensiones de ser fraile, siendo un miserable.

Su entrada al convento de los dominicos, donde ingresaban los jóvenes de la alta sociedad se hizo casi imposible, pues el prior de San Pablo se negaba a admitirle sin ni siquiera entrevistarle. Entonces el buen Fray Miguel consiguió le admitiesen en el convento de Scala Coeli, en Jaén. Saberlo el prior de San Pablo y ordenar su expulsión, aún sin que Francisco llegara a Jaén, fue lo mismo. Finalmente, luego de mediar algunos frailes, se le admitió en Scala Coeli, pero prometiendo al prior de Córdoba que el joven, si profesaba, no pisaría jamás su convento de Córdoba. Sucede que allí era donde los religiosos recién profesos completaban sus estudios. Por ello, al profesar, Francisco fue enviado al convento de Sanlúcar.

A pesar de tantos desagravios, Francisco siempre se mostró alegre, humilde y paciente, y nunca se le oyó decir palabra alguna a su favor, ni mucho menos en contra de los frailes de Córdoba. Luego de su profesión, sobresalió en los estudios como pocos frailes, y sus virtudes se acrecentaron con la oración, la meditación, la penitencia y la observancia regular. Fue ordenado presbítero en Guadix en 1668, y allí comenzó su ministerio apostólico, evidenciando pronto que sería un excelente predicador y director de almas. Todos le querían y respetaban, querían confesarse con él y seguir sus máximas. Su fama llegó a tanto que el Vicario General, Fray Enrique de Guzmán, lo quiso llevar junto a sí como secretario y consejero. Pero Francisco se negó humildemente, prefiriendo su misión apostólica entre sus amados feligreses.

La promesa hecha al prior de Córdoba no se cumplió y apenas hubo un nuevo superior, este le invitó a predicar allí cuantas veces quisiera. Y así lo hizo, conquistando muchos corazones para Cristo. Fue nombrado administrador del Hospicio de Scala Coeli, donde recibió las palabras premonitorias: "Esta será tu cruz". Y así fue, pues sufrió muchísimo a causa de la oposición que otro religioso le hizo, llegando a calumniarle e intrigar contra él para lograr su deposición. El santo fraile no se defendió, sino que confiando en la Providencia, se fue a su nuevo destino: predicador por diversos pueblos de la provincia andaluza. A su regreso, su “enemigo” estaba arrepentido del mal causado, le pidió perdón públicamente y Francisco lo concedió sin más.

Treinta años misionó Francisco, el verdulero, por toda Córdoba y sus alrededores. Obispos y nobles le pedían oír su verbo encendido, mas su predilección era predicar a los pobres y a los niños. Y no es que su predicación fuera condescendiente, sino todo lo contrario: era veraz y denunciaba los vicios públicos sin ambages. Criticaba la inmoralidad y riqueza del clero, la displicencia de los gobernantes, la usura de los judíos, o la impudicia de las mujeres. 

Reliquias del Beato.
Era devoto de la Pasión de Cristo y del santo rosario, devoción de la que fue excelente propagador, como no. Se disciplinaba siempre, oraba largas horas y visitaba a los pobres y enfermos, para los cuales fundó un hospicio. Fue al mismo tiempo escritor prolífico, apologeta y biógrafo. Destaca su "Vida del glorioso Patriarca Santo Domingo de Guzmán". Denunció los errores del escritor hereje Miguel de Molinos en su opúsculo "Triunfos de la castidad contra la lujuria diabólica de Molinos". También se conservan una serie de sermones que llevan el simpático título de "Ladridos evangélicos del perro dados a la Nobilísima Ciudad de Córdoba en su ilustre Cabildo los jueves de Cuaresma", siendo el mismo tal perro, "Domini cane". En dos ocasiones quisieron hacerle obispo, pero no hubo forma de hacerle obedecer, pues prefería el púlpito a la cátedra.

Francisco de Posadas el 20 de septiembre de 1713, lleno de méritos, y el mismo día, pero de 1818, fue beatificado por Pío VII. Con ocasión de esta ceremonia, narra la "Gaceta de Madrid":

"El domingo 20 de setiembre se ha celebrado en el templo Vaticano la Beatificación de Francisco Posadas, religioso del Orden de santo Domingo de la provincia de Andalucía en España (…) no solo los ciudadanos de Córdoba y el Orden de santo Domingo, sino también los piadosísimos Reyes de España, los obispos de aquella ínclita tierra, siempre célebre por su adhesión á la piedad cristiana y los más ilustres personajes, presentaron sus instancias y las de aquellos pueblos a la santa Sede apostólica, para que se formasen los debidos expedientes sobre las virtudes y milagros de este siervo de Dios.
(…) En medio de la parte exterior del augusto templo Vaticano se descubría el magnífico estandarte que representaba al Beato Francisco Posadas. Estaba adornado el estandarte con una media caña trabajada primorosamente y dorada; y lo cubría un dosel, cuyas cortinas laterales estaban prendidas con ricos y vistosos cordones. (…) Dentro del pórtico majestuoso de dicha Basílica, sobre la puerta principal, se veía un cuadro que representaba un milagro que el Beato hizo cuando aun vivía. Este hermoso cuadro que era de figura cuadrilonga estaba magníficamente adornado con un marco labrado y dorado. En su parte superior, bajo la colgadura de damasco guarnecido son galones y franjas de oro, estaba el escudo de armas de la ciudad de Córdoba; y a los lados se veían dos niños al claro-oscuro que simbolizaban el uno la pureza, y el otro la doctrina: estas dos figuras, además de hermosear el cuadro, hacían un juego admirable con la arquitectura de la gran puerta.
(…) Bajo los dos arcos se habían colocado dos grandiosos medallones de figura oval con sus marcos, o ambos sostenidos por dos ángeles, que estaban en actitud de volar, y adornados por un grupo de lirios y muchas luces. El medallón de la mano derecha representaba uno de los dos milagros que había aprobado la Santidad de N.S., Pio Papa VII, para fundamento de la Beatificacion (…) [y en el] medallón opuesto de la mano izquierda representaba el otro milagro.
(…) Sobre la majestuosa cátedra de san Pedro, y precisamente en el centro donde se reúnen los rayos, resplandecía glorioso el Beato Francisco Posadas en un hermosísimo cuadro ovalado, cuya belleza realzaba mucho el costoso marco que tenía. En la extremidad superior del cuadro se presentaban con mucha gracia dos hermosos niños en actitud de sostener una corona de azucenas entre el resplandor de las luces, y delante del cuadro brillaban otras muchas dispuestas con bella simetría.
(…) Al entonar el Te Deum se descubrió la imagen del nuevo Beato que ocultaba una cortina de raso verde: al mismo tiempo resonó alegremente la artillería del castillo, y continuó el solemne Te Deum cantado por dos coros de música escogida. El Ilmo. y Rmo. Monseñor Francisco Guerrieri cantó después la misa solemne con el mismo acompañamiento; con lo cual se dio fin a la sagrada función de la mañana. A las 4 de la tarde el Rmo. Cabildo cantó las vísperas; y concluidas éstas, la Santidad de Ntro. Beatísimo Padre (…) se dignó de pasar a dicha Basílica; donde rodeado de una numerosísima concurrencia, después de haber hecho sus actos de Religión ante los altares del Santísimo Sacramento y de la santísima Virgen María, manifestó devotamente a todos los fieles con su ejemplo que veneración y culto puede darse al dignísimo Siervo de Dios, Francisco Posadas, colocado por él mismo en los altares".

Fuentes:
-Testigos de Ayer y Hoy.
-G
aceta de Madrid.
-dominicos.org
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.

A 20 de septiembre además se celebra a:

domingo, 3 de junio de 2018

"Fue entregado en sacrificio por sus hermanos".

San Isaac de Córdoba, monje mártir. 3 de junio.

Nació de padres nobles cristianos en la ciudad de Córdoba en el siglo IX. Eulogio, historiador de los mártires de Córdoba, dice que el niño Isaac habló a su madre estando en el vientre materno. Sus padres le educaron con excelentes maestros, formando su intelecto, carácter y piedad. Aunque el mundo le sonreía, e incluso llegó a ejercer oficios civiles, Isaac abandonó todo a los 24 años y tomó el hábito monástico en Tabana, ubicado en la Sierra Morena, cerca de Córdoba. Solo vivió tres años como monje, en los cuales destacó en la obediencia y el cumplimiento de la Regla.

En 851 el sultán Abderramán intensificó la persecución contra los cristianos, haciéndoles la vida más difícil. Muchos cristianos enfrentaron las órdenes crueles y lo pagaron con sus vidas. Uno de ellos, entre los primeros, estuvo Isaac. Se presentó el santo ante los árabes, simulando querer aprender los fundamentos de la fe musulmana para convertirse. Los sabios le explicaron cada punto de su fe, que Isaac refutaba fácilmente. Finalmente llamó "falso profeta" a Mahoma, detallando las incongruencias de la fe islámica.

Los que le oían se enfadaron con Isaac y uno de ellos le abofeteó más de una vez, a lo que Isaac respondió con mansedumbre. Fue puesto en la cárcel y luego llevado ante el califa, quien mandó le atasen por los pies a una horca y le mantuvieran varios días con la cabeza hacia abajo, en espera de que se arrepintiese de su actitud y renegara de la fe cristiana. Su tormento público, además, debía servir para escarmiento de otros cristianos. Finalmente, el 3 de junio de 851, fue quemado vivo y sus cenizas esparcidas, para que los cristianos no pudieran venerar sus reliquias. Liego de su martirio, un monje de su monasterio tuvo una visión de un ángel que le revelaba: "Así como Abraham ofreció a su hijo Isaac en sacrificio, del mismo modo se ha ofrecido Isaac al Señor por sus hermanos".


Fuente:
-"Año cristiano". Volumen 6. R.P JEAN CROISSET. Madrid, 1847.


A 3 de junio además se celebra a:


San Kevin,
ermitaño y abad.
San Liebhard,
ermitaño y abad.
Santa Oliva de Agnani,
virgen eremita.





sábado, 31 de diciembre de 2016

De Zamora a Córdoba, y luego al cielo.

Santo Domingo Jáñez, mártir. 31 de diciembre.

Sobre este santo, aunque se tienen noticias, algunas son legendarias, siendo lo más probable que en lugar de un mártir por la fe, se trate de algún soldado, del que desconocemos su fe o falta de ella, que fue asesinado por los musulmanes, y cuyo sepulcro con el tiempo se confundió con el de un mártir de la fe, comenzando así su culto.

Según su leyenda, fue natural de la ciudad de Zamora, donde comenzó la carrera militar. se destacó en su defensa de la fe frente al Islam, liberando a muchos cautivos cristianos de los musulmanes. Se hallaba Domingo en la ciudad de Simancas cuando los mahometanos invadieron dicha ciudad. Asesinaron a muchos, saquearon la ciudad e hicieron varios cautivos, entre ellos a nuestro santo. Volvieron los moros a Córdoba, adonde llevaron los esclavos. Allí reinaba Isen, el cual mandó encerrar a Domingo en una cárcel lóbrega. Dos años y medio padeció Domingo los maltratos, castigos e inducciones para que abandonara a Cristo. Su mujer, llamada Violante, le siguió a Córdoba, donde intentó rescatarle, pero no pudo. Tampoco podía pagarlo, pues el rey Ramiro III de León se había hecho con sus bienes para sufragar la campaña contra los moros.

Resignación era lo que quedaba a ambos esposos y a los demás cristianos, esperando de la misericordia de Dios, y esta les llegó en forma de martirio: el 31 de diciembre de 985, viendo los moros que no lograban rescate por los prisioneros, los degollaron a todos. Luego de la muerte del rey Ramiro, subió al trono el rey Bermudo, quien sí se interesó por los cautivos cristianos en Córdoba. Pero era tarde, ya habían sido muertos. Bermudo entonces, no queriendo poseer los bienes de Domingo, con los que habría podido salvarse, de no ser por la usurpación de su predecesor, donó las posesiones del “mártir” a la iglesia de Compostela, para que sirviese para el culto del Santo Apóstol Santiago. Violante, luego de la muerte de su marido, quedó en Córdoba, donde se dedicó a las obras de piedad. Al fallecer un año más tarde, fue sepultada en la iglesia de Santos Acisclo y Victoria.

En 1236, reconquistada la ciudad por San Fernando III (30 de mayo), las reliquias de Domingo, ya tenido como mártir de la fe, fueron trasladadas a Zamora, donde se depositaron en una ermita.


Fuente:
-"Biografía eclesiástica completa". Volumen 5. Madrid, 1853.


A 31 de diciembre además se celebra a  
San Silvestre, papa
Santa Melania "la Joven", religiosa.

lunes, 27 de junio de 2016

San Zoilo y compañeros mártires.

San Zoilo de Córdoba y compañeros mártires. 27 de junio.

El 27 de junio de 303 entraba a la vida eterna uno de los más insignes mártires españoles de los primeros siglos: Zoilo, un joven cordobés.

Había nacido en la misma ciudad, y era descendiente de nobles romanos y de familia cristiana, en cuya fe se había educado, y que profesaba públicamente. Llegados Diocleciano y Maximiano al gobierno del imperio, se desató la persecusión que ya conocemos por otros testimonios martiriales. Conocemos que los emperadores enviaron a España a Daciano, juez por cuya condena padecieron otros mártires ibéricos, como Santa Eulalia de Barcelona (12 de febrero). Apenas llegó Daciano a la ciudad, supo de la existencia de Zoilo, el joven que no ocultaba su fe. Le llamó a su presencia y enterado de sus orígenes y virtudes le dijo: "¿Por qué, siendo noble,expones a tu linaje tan fea mancha, siguiendo el sistema de una gente vil como los cristianos, que no teniendo títulos de honor con que darse a conocer, querrían hacerse conocidos por inventores de novedades? Nuestra religion está autorizada con la antigüedad; pero la vuestra nació ayer, tan desvalida, que es afrenta profesarla, y tan perseguida, que el no dejarla es una temeridad. Créeme , Zoilo, y obra como hombre cabal: deja el error en que estás, pues de lo contrario serás la víctima de mi indignación, y el escarmiento de tus semejantes".

-"Vicio de gente infame es el mentir" – respondió Zoilo – "así como es propio de los nobles decir y defender la verdad. La ley de los cristianos lo es sin duda, pues es su autor el verdadero Dios. Tus deidades sí que son de ayer, hechuras de las manos de los hombres, que no pueden ni son capaces de dar divinidad a las piedras, ni a los leños de que están hechos tus vanos ídolos. ¿Qué caso se ha de hacer de una religion que tributa culto a dioses adúlteros, homicidas y perversos, confesados así por vuestros mismos, poetas en la historia de sus vidas?" "Escoge, Zoilo, vivir con honor y comodidad sacrificando a los dioses, o morir o la violencia de diferentes tormentos", fue la respuesta de Daciano. No alteró al santo tan terrible amenaza, antes bien deseoso de testificar con su sangre fe cristiana, comenzó a predicarla con más valor aún.

Irritado, Daciano mandó que le azotasen furiosamente, y luego le rasgaran con garfios de hierro, Zoilo se mantenía firme en la fe de Cristo y dejo al tirano: "Hiere, rasga, y despedaza mi cuerpo, pues mientras más le atormentes, mas crecerá mi corona; pues mi Maestro y Señor Jesucristo enseña en su Evangelio a sus discípulos a no temer á aquellos que solo pueden causar la muerte corporal. Sabe que esto para mí es el fin de todos los males, y el principio de una infinita felicidad; pero para ti será entrada a una eterna noche de tinieblas infernales donde en compañía de los demonios serás atormentado por los siglos de los siglos sin esperanza alguna de alivio". Y ordenó Daciano que le abrieran las espaldas y le sacasen los riñones, pero por milagro, no murió Zoilo, sino que permanecía vivo y con ánimo esforzado. Este milagro y la fe del mártir terminaron por cegar a Daciano, que lleno de ira, tomó por si mismo una espada y degolló por su propia mano al santo.

Junto a Zoilo fueron degollados otros confesores. No está claro el número de estos. Algunos menologios mencionan a 9, otros a 12, y algunos llegan a 22 compañeros mártires. Tomados los cuerpos de las víctimas, fueron sepultados entre los extranjeros, para que así mezclados, los cristianos no pudieran dar debido culto a sus reliquias. Pero los cristianos los tenían bien identificados, por lo que en cuanto pudieron los enterraron en un sitio más adecuado y con gran veneración, aunque con el tiempo la memoria de sus reliquias desapareció.
Pozo de San Zoilo.

En 613 el santo se apareció al obispo San Agapio de Córdoba (3 de julio), manifestándole el sitio de su sepultura y advirtió que quería ser trasladado de aquel sitio. Fue el obispo con el clero hasta el sitio indicado y allí hallaron los santos restos. Los depositaron en la iglesia de San Félix provisionalmente, hasta que una nueva iglesia y monasterio, dedicados a la memoria de San Zoilo fue edificada. Allí permanecieron las reliquias hasta el siglo IX, en que, junto a las de San Félix (27 de julio y 9 de febrero, traslación a Alcalá) y San Agapio fueron trasladadas a Carrión de los Condes, al monasterio de San Felices, que tomaría el nombre de San Zoilo. No solo permanecían los huesos, sino que además había una camisa y un cíngulo manchados con la sangre del santo mártir. Otras reliquias habían sido enviadas antes por San Eulogio (11 de marzo) al obispo Wilesindo de Pamplona, donde aún se veneran. 

Aún quedaron otras reliquias en Córdoba, en la iglesia de San Fausto. Y de Carrión regresó un hueso en 1714 para ser venerado en una ermita dedicada al santo en la misma Córdoba, muy cerca de donde la tradición popular dice que estuvo su casa. En dicha ermita hay un pozo a aguas la leyenda quiere que fueron arrojados los riñones que le arrancaron a Zoilo, y mediante las cuales los devotos socorren sus males de riñones. De 1136 data la primera recolección de milagros del santo, que le pone como un gran valedor ante Dios. 



Fuente: 
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.


A 27 de junio además se celebra a  
San Cirilo de Alejandría, Doctor de la Iglesia
San Sansón el Hospitalario, confesor.

martes, 15 de marzo de 2016

Santa Lucrecia de Córdoba.

Santa Lucrecia de Córdoba, virgen y mártir. 15 de marzo y 9 de enero (traslación de las reliquias).

Nació Lucrecia (o Leocricia) en Córdoba, a principios del siglo IX, en una familia musulmana. Estos tenían una esclava cristiana que aunque en el exterior vivía como musulmana, profesaba la fe de Cristo. Por ella conoció Lucrecia a Jesús, y una vez le hubo conocido y amado, labor en la que influyó San Eulogio (11 de marzo y 9 de enero), no le negó jamás. Su familia intentó convencerla de que renunciara a Cristo y apostatara de su fe. Promesas, amenazas, castigos, trato infrahumano… nada hizo que Lucrecia renegara de la fe católica. Incluso los castigos eran acicate para redoblar la firmeza de su fe. Pero aunque resistía, tuvo miedo de flaquear en algún momento, por lo que decidió junto a San Eulogio, jugar una treta a sus padres. Les dijo Lucrecia que pensaría en lo de cambiar de fe, y estos la dejaron con más libertad, confiando en sus palabras. Pero apenas pudo, adujo el pretexto de visitar unos parientes que se casaban y escapó de su casa y se fue donde San Eulogio y su hermana Amilo. Sus padres y parientes la buscaron por toda Córdoba, sobre todo en las casa de los cristianos, pero infructuosamente. Principalmente porque Eulogio la trasladaba de casa en casa. Y más de una noche tuvo que dejarla en la iglesia de San Zoilo, donde la joven descansaba y hacía oración. Los familiares no cejaban, y llevaron a algunos cristianos a la cárcel, y a otros que ya estaban presos los atormentaban para que dijeran lo que sabían. Pero nada. 

Lucrecia sentía gran afecto por Amilo, y por ello un día se aventuró a visitarla, pasando juntas la noche entre oración y lecturas piadosas. Llegado el amanecer, quien tenía que dar cobijo a Lucrecia se tardó y Eulogio no quiso que saliera por las calles en pleno día, y prefirió que Lucrecia quedara en su casa. Pronto supieron los familiares de Lucrecia, que tenían sus espías, que en casa de Eulogio había otra mujer. Enviaron soldados y, efectivamente, hallaron a Lucrecia. Prendieron a Eulogio y a Lucrecia, y los encerraron. Eulogio fue degollado en el acto, a 11 de marzo, mientras Lucrecia era aturdida con amenazas y promesas para que renunciase a Cristo y retomase la falsa fe de Mahoma. Cinco días duró aquello, hasta que el 15 de marzo de 859 mandó fuera degollada. Su cuerpo fue arrojado al río Guadalquivir, pero no se hundió y los cristianos lo rescataron y enterraron piadosamente en la iglesia de San Ginés. 

En 884, cuando el rey Alfonso III pactó una tregua con el rey Mahomad de Córdoba, le pidió dejara salir de la ciudad los santos cuerpos de Eulogio y Lucrecia. Los cristianos de Córdoba los entregaron con dolor, pero sabiendo que entre cristianos sus reliquias no correrían peligro y que serían venerados con más decencia. Los llevaron a Oviedo, en cuya catedral, en la capilla de Santa Leocadia, fueron depositados a 9 de enero. Y esta traslación es la que ha pasado al misal mozárabe. Hay que decir que junto a los huesos, iba otra reliquia más: el “Elogio de los Mártires de Córdoba” escrito por San Eulogio y que se imprimiría por primera vez por Ambrosio de Morales en el siglo XVI. En 1300 los santos sanaron milagrosamente de perlesía a Rodrigo Gutiérrez, arcediano de la catedral, el cual en acción de gracias mandó hacer un arca de plata para depositar las reliquias. Don Hernando Álvarez, obispo de Oviedo, autorizó la traslación de los cuerpos en la nueva arca a la Cámara Santa, para venerarles adecuadamente.


Fuentes:
-"Año Cristiano de España". D. JOAQUÍN LORENZO VILLANUEVA. Madrid, 1792.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 3. Editorial Edibesa, 2001.



A 15 de marzo además se celebra a 





sábado, 14 de noviembre de 2015

Santa Trahamunda, para la morriña.


Pregunta: Hola. Felicitaciones por la página. Queria preguntarle por una santa de la que no encuentro absolutamente ninguna referencia,ni en ninguno de mis libros de santos (enciclopedias incluidas) ni en la red. Se trata de Santa Trajamunda o Tramunda (no lo recuerdo bien, es una lástima) creo que es una santa del norte de España, vi una estampa de ella y se la representa con habito (no sé la orden) y con una palmera en la mano (no palma de martirio,sino el gigantesco árbol) Si puede ayudarme se lo agradeceria. ¡Saludos! España.


Respuesta: Hola. Gracias por las felicitaciones al blog y tus continuas visitas y comentarios. Formas parte ya de los asiduos y eso me alegra. Me preguntas por:

Santa Trahamunda de Pontevedra, virgen. 14 de noviembre.


Era una religiosa benedictina del monasterio benedictino de San Martín, en Pontevedra, a finales del siglo VIII. La leyenda cuenta que fue raptada por los moros y llevada hasta Córdoba para formar parte del harén del sultán. Como se negó, fue encerrada en un calabozo. Allí estuvo hasta que, la noche de San Juan Bautista, añorando celebrar la fiesta y recordando la piedad y solmemnidad con que se celebraba en su monasterio, se le apareció un ángel que le entregó una rama de palmera. Despertó de suvisión, o sueño, y se vio en un prado, junto al monasterio. Allí mismo plantó la rama de palma, que creció y se hizo una palmera, que dio nombre al sitio "Prado de la Palma". Trahamunda regresó a la vida religiosa y alí murió, su tumba se conserva hasta hoy en el monasterio de San Juan de Poio, donde se le hace fiesta con procesión incluida.


Es considerada patrona de los emigrantes y más aún, de la "morriña" que nos da a los que estamos lejos de la tierra, la familia, los amigos. También es patrona de jardineros, por lo de sembrar y hacer crecer la palmera, y se le invoca contra la sordera y dolores de oídos.


A 14 de noviembre además se celebra a
Todos los Santos Carmelitas.
San Siard de Mariengaarde, abad premonstratense
San Amando de Rennes, obispo

domingo, 27 de septiembre de 2015

San Adolfo, varios.

Pregunta: quisiera saber San Adolfo su historia y quie fue. por favor.

Respuesta: Varios santos con este nombre recogen los santorales. Es un nombre “complicado” porque en ocasiones aparece con diferentes variantes. Así veremos que el mismo santo es llamado Adolph, Adulph, Odulph, Adolfo, Odulfo, etc. Así que me decantaré por tres, omitiendo los Odulph u Odulfo que nunca aparecen como Adolfo, y con los que no hay equivocación posible. Y de los primeros elijo a tres:

-San Adolfo (Adulfus, Adolf o Adulph) de Torney, monje y obispo. 17 de junio.
-San Adolfo (Adulph, Odulph) de Osnäbruck, obispo. 30 de junio y 11 de febrero.

San Adolfo (Adulfo) de Córdoba, mártir. 27 y 28 de septiembre.

Junto a su hermano Juan, padeció el martirio en la Córdoba musulmana, en el siglo IX, reinando Abderramán II. Su vida fue escrita por Esperandeo, abad del gran San Eulogio (11 de marzo). Fueron hijos de Artemia y hermanos de Áurea, virgen y mártir (19 de julio). Su madre, cristiana, había casado con un musulmán y el matrimonio había sido aceptado por los musulmanes puesto que Artemia había prometido educar a los hijos en el Islam, cosa que cumplió solo de apariencias, pues les enseñó los rudimentos de la fe cristiana. Una vez viuda, se hicieron cristianos abiertamente, lo que provocó el escándalo de la familia y las autoridades. Adolfo y Juan fueron conminados aaceptar el Islam como religión propia, por haber sido de su padre, pero se negaron y fueron decapitados el 27 de septiembre de 824. Su madre y hermana entraron en monasterios, Artemia sería abadesa y moriría en la paz de Cristo, mientras que Áurea, como dije, sería mártir por la misma causa que sus hermanos.

Fuente:
- "Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.


Y sobre los otros dos, pues ya publicaré. 


A 27 de septiembre además se celebra a 
San Simeón Metafrastes, hagiógrafo.
San Juan Marcos, obispo

viernes, 3 de julio de 2015

San Agapio Obispo.

San Agapio de Córdoba, obispo. 3 de julio.

Poco es lo que se sabe de este santo. Lo que conocemos es gracias a la Invención y Traslación de las reliquias de San Zoilo (27 de junio). Aún así, las noticias sobre su vida se hallan desperdigadas por aquí y por allá. Resumidas, se dice que era de ascendencia goda, de noble linaje, aunque no se sabe cuando nació, ni donde. A inicios del siglo VII se hizo monje, sin que se conozca en que cenobio, que se supone habría sido en Córdoba o cercano, pues antes de 613 fue nombrado obispo de esta ciudad. Supónese también que sería lo suficientemente conocido por virtudes y sabiduría como para ser promovido a la silla episcopal. De obispo continuó llevando su vida austera, con vestido pobre bajo los propios vestidos de prelado, alimentándose parcamente y durmiendo sobre una tabla, como en el monasterio.

Sobre 613 tuvo una revelación, en la que Dios le mostraba el sitio en el que se hallaban las reliquias, que se creían perdidas, de San Zoilo obispo y mártir de Córdoba. Y al otro día allá fue con gran parte del clero y el pueblo, en una gran procesión. El mismo Agapio no quiso ceder a nadie el honor de excavar para descubrir el arca, y fue el primero en cavar. Hicieron la invención de las santas reliquias, las veneraron y las trasladaron a la iglesia de San Félix en Córdoba, el cual poco tiempo después, el mismo Agapio ampliaría, embellecería y añadiría un gran monasterio masculino. De su labor pastoral poco más se conoce, que tampoco duró mucho, pues en 618 ya aparece otro obispo, de nombre Honorio, en la sede cordobesa. Sus reliquias fueron trasladadas en el siglo IX, junto a las de San Zoilo y San Félix (27 de julio y 9 de febrero, traslación a Alcalá), a Carrión de los Condes, al monasterio de San Felices, que tomaría el nombre de San Zoilo.

Y aparte de saberse poco, para colmo le confunden en ocasiones con San Agapio I, obispo que murió reinando Recaredo, unos años antes. Los Bollandistas insisten en que es uno solo, y se basan principalmente en que del anterior no hay rastro alguno. Numerosos martirologios españoles le recogen, diferenciándole del Agapio anterior, pero se copian unos de otros sin mucha crítica. Otros admiten que pudieron ser contemporáneos, pues consta un obispo Agapio de Tucci (la actual Martos) en los primeros años del siglo VII.


Fuentes:
-“Santoral Español, o Coleccion de Biografías de todos los santos nacidos en España”. Tomo II. EUSTAQUIO MARÍA DE NENCLARES. Madrid, 1864.
-“España Sagrada: teatro geográfico histórico de la Iglesia de España”. Tomo X. P. HENRIQUE FLÓREZ. OSA. Madrid, 1776.


A 3 de julio además se celebra a
Santo Tomás, Apóstol.
San Jacinto de Cesarea, mártir.

jueves, 26 de marzo de 2015

Santa Eugenia de Córdoba, con su lápida.

Santa Eugenia.
A saber a cual Eugenia se refiere
E...c.. li..ovi box quodque nra
Victrix [et turbas carnis] post ire sopitas
Genu [perag]ens truculentum
Exc..ri[s] que fecunda
Nobis hic.. ebis... suripire tentat
In celo dehinc merita per secula vibens
Adiuncta pollet curie sanctorum in arce
Merc[r]ede pulso rutili sub sole coruscat
Ambiens sacri gloriam de merce cruoris
Rex tribuit cui coronam per secla futura
Tu itaque nutibus martir nos manda divinis
Idem sub era nobies centum iugulatur
R... sexagies et uno septem de kalendis
a... dpta aprilis"


El texto anterior pertenece a una lauda dedicada a esta santa que celebramos hoy:

Santa Eugenia de Córdoba, virgen y mártir. 26 de marzo y 13 de abril (martirologio mozárabe):
Es una santa de la que poco se sabe, pero lo que hay consta certeramente, y es su testimono martirial. La inscripción anterior fue hallada en una lápida de mármol blanco 1544, en el convento de San Pablo del barrio de Marmolejos, Córdoba, y narra su martirio y día exacto. En un primer momento, Ambrosio de Morales, presente en la invención, no reconocía a que mártir podía hacer referencia, hasta que luego de una limpieza y una lectura más detenida sacó a la luz lo que yo os he resaltado en otro color: Las iniciales de cada versículo forman el acrónimo "Eugenia Mártir" (afortunadamente, las iniciales estaban completas). Así que, sabiendo la tradición de que la venerada Santa Eugenia era natural de este mismo sitio llamado Marmolejos, y coincidiendo la festividad con la fecha relatada, sólo cabía la posibilidad que la inscripción se refiriera a esta Santa Eugenia mártir, decapitada bajo Abderahman III, en Córdoba, a 26 de marzo de 923. A este califa debemos también el glorioso martirio del niño San Pelayo (26 de junio).

Traducir la inscripción es un poco complicado, así que tomaré lo que escribe Ambrosio de Morales en su "Crónica General de España":

"no se puede trasladar en castellano por lo mucho que le falta; mas entiendese, como todo se empleaba en celebrar la constancia, con que acá, domada su carne, padeció el martirio, y la mucha gloria con que fué coronada en el Cielo, comprando la gloria de allá con el precio de su sangre. Pidese despues la intercesion de la Santa para que ruegue a Dios por todos, y al fin se señala el dia , mes y año de su glorioso martirio, y dice fue degollada a los veinte y seis de marzo, en la era de novecientos y sesenta y uno, y es el año de nuestro Redentor novecientos y veinte y tres."

Santa Eugenia.
Marmolejos
Luit Prando lió la cosa cuando concluyó que el Marmolejos aludido era Marmolejos de Jaén, cosa descartada hace tiempo. Otra confusión hubo con unas reliquias que se veneran en Nájera, identificadas con las de nuestra Santa Eugenia, pero que son de otra, según se lee en una inscripción que acompaña las reliquias: 
"Aquí estan los cuerpos de los muy bienaventurados mártires Agricola y Vital, los quales envió el Papa desde Bolonia al Rey Don Garcia. Tambien desde Roma le envió la cabeza y parte del cuerpo de Santa Eugenia , hija de Filipo y Claudia."
La lápida de colocó recubriendo un altar que se le dedicó a Santa Eugenia en la misma iglesia del convento de San Pablo, y allí puede venerarse.



Fuente:
-"Palestra Sagrada, o Memorial de Santos de Córdoba". Tomo I. BARTOLOMÉ SANCHEZ DE FERIA.
-"Crónica General de España". Tomo VIII. AMBROSIO DE MORALES. 1791.



A 26 de marzo además se celebra a 






martes, 7 de mayo de 2013

La aparición de San Rafael Arcángel

Pregunta: Soy devoto del Arcángel san Rafael y quisiera saber si conoces (además del Libro de Tobías) alguna manifestación de este Arcángel en la historia de la Iglesia o en la historia de algún santo. Leí en este blog que san Juan de Dios le era muy devoto, pero no había nada más. Muchas gracias desde ya. Bendiciones desde Argentina.

San Rafael Arcángel. 
Respuesta: Hola padre. Luego de buscar por varios sitios, he hallado dos manifestaciones de San Rafael, vinculadas a Córdoba, España. Si fueran los otros arcángeles, tendríamos más que hablar, pues de San Miguel se celebran hasta siete apariciones: En Monte Gargano (8 de mayo), en Roma (25 de abril), en Honaz (6 de septiembre), en Colosas (19 de septiembre), en Tlaxcala, México (25 de abril), en Mont Saint-Michel (16 de octubre) y en Aralar, España. Y de San Gabriel, lo mismo: la aparición en el Monte Athos (11 de junio). Pero como le decía, no todo está perdido, y vamos a Rafael:

Según el libro "Triunfo Angélico del Celeste Príncipe y Glorioso Protector de la Ciudad de Córdoba, San Rafael", de Jerónimo de Vilches O.S.Bas:

"El suceso de mas antigüedad en que se ha dado a conocer San Rafael, y que consta de los autores, según lo que alcanza la memoria , y escritos, dejando a Dios otros más antiguos, y que nosotros no alcanzamos, es la aparición del Sagrado Arcángel al Venerable P. Fr. Simón de Sousa, Comendador del Convento de Redentores Mercedarios de esta Ciudad, (...) Cuando el Señor Obispo D. Pascual de buena memoria gobernaba la Silla de Córdoba [1239], era el P. F. Simón Comendador del enunciado Convento Mercedarios de esta Ciudad; la que por entonces padeció la epidemia contagiosa de una tan devastadora peste que faltó poco para despoblar todo su vecindario. Concurrieron [los religiosos de la ciudad] con su Ilma., y para subvenir a tan grave necesidad, se ofrecieron todos a ayudar a los fieles, por si y por los religiosos de sus Comunidades, a cuanto pudiesen sufragar en beneficio espiritual y corporal de los enfermos. (…) El que mas señaló en todo fue el P. Comendador Fray Simón, abandonándose, por si y por sus Religiosos con tanta resolución al cuidado de los enfermos, que se les pego el contagio, así a muchos de sus súbditos, como al P. comendador y llegando todos casi a los umbrales de la muerte.
(…) los Venerables Prelados, añadiendo a las obras de sus manos las lágrimas de sus ojos, y juntando con el desvelo de su cuidadosa asistencia a los enfermos las vigilantes, y fervorosas oraciones al Señor; pedían el remedio en tan urgente, y lastimosa calamidad. Todos imploraban el patrocinio de la Reina del Cielo, en cuya mano ha puesto el Señor las llaves de su misericordia; pero el Venerable Fray Simón, que ya se hallaba convaleciente de su enfermedad, retirado en el Coro de su Convento, al mismo tiempo que rendía al Señor gracias por su mejoría, derramaba su corazón a sus pies, rogándole se compadeciese del afligido pueblo, y por su infinita clemencia retirase ya el azote del contagio.

Apareción a Simón de Sousa. 
Y para dar más valor a sus humildes súplicas, llamaba a las puertas de la Reina del cielo y a las del glorioso Arcangel San Rafael, a quien veneraba con especialísima devoción, poniéndoles por intercesores para aplacar los enojos del Altísimo. Asi rogaba cuando en lo mas profundo de su oración, se le apareció el Sagrado Arcangel San Rafael; y consolándole con la vista de su celestial belleza, le dijo estas palabras: 'Dirás al Obispo Pascual que esta Dios muy satisfecho de su vigilancia, y cuidado; y que por sus oraciones y de otras personas, por la intercesión de su Santa Madre se ha compadecido de este Pueblo: que ponga mi Imagen en lo alto de la Torre de la Iglesia Catedral, y exorte a todos sus feligreses a que me sean devotos y celebren mi fiesta todos los años. Y que si así se hace, este contagio cesará de todo en punto'.
Con esto desapareció el Santo Arcángel; mas como el caso era de tanta importancia, pasó el Venerable Comendador a comunicarlo con el Señor Obispo, significándole de parte del Soberano Espíritu el contenido de la revelación y lo que era voluntad de Dios para el remedio de aquella gravísima, y extrema necesidad: y como era tanta la piedad del Venerable Obispo D. Pascual; asintiendo con docilidad a la insinuación del Cielo, mandó luego hacer una Imagen del Sagrado Arcángel San Rafael, y ponerla sobre la Torre de la Iglesia en tal disposición que pudiese mover la cara a todos vientos para purificarlos de la infestación del contagio; en la misma forma, que el Celestial Espíritu lo determinó. Mandó asimismo el devoto Prelado, que se celebrase al Santo Arcángel el día de su fiesta, exhortando a todos sus súbditos a su más tierna, y fervorosa devoción; con cuyas diligencias se apagó enteramente la llama del contagio".

Y prosigue este libro con la manifestación más conocida, compuesta de varias apariciones, y celebrada a 7 de mayo, en Córdoba. Intento resumir por lo complicado del lenguaje de la época:
"La mas célebre de estas apariciones y en la que con mayor claridad y certeza ha manifestado el Sagrado Arcángel el ministerio de custodio de esta Ciudad, encomendado por Dios, fue en la que se dejó ver del Venerable Sacerdote Andres de Roelas".

Unos antecedentes de dicha manifestación: El 26 de noviembre de 1575 habíase descubierto en la iglesia de San Pedro de Córdoba, un sepulcro con las numerosas reliquias de los muchos mártires de Córdoba, que había sido ocultado durante siglos, por miedo a la presencia mora. Se tenía conocimiento de dicho sepulcro, pues se conservaba lo que había sido su tapa, con los nombres de los santos patronos de Córdoba grabados: Fausto, Januario, Marcial, Zoilo y Acisclo (Fausto, Januario y Marcial, 13 de octubre; Zoilo, 27 de junio; Acisclo, 17 de noviembre). El obispo Bernardo de Fresneda mandó reunir los huesos, decretando que, aunque parecían reliquias de mártires, por el cuidado con que habían sido depositadas, permanecieran en ocultas a la veneración pública, hasta que, presentado el caso al papa Gregorio XIII, este determinara. Pero el papa pasó la respuesta al Concilio de Toledo, que no se determinó. Y pasaron los años:

Aparición de los cinco caballeros al Padre Roelas. Capilla de los Santos Mártires. 
"...por el mes de Octubre del (…) año de setenta y siete cayó el Venerable P. Roelas en una gravísima enfermedad, de la que [casi se sanaría] después de una larga curación (…) la víspera de Pascua de Resurrección del siguiente año de 1578. Entre tanto, y con el deseo de su salud (…) se encomendó afectuosamente a los Santos Mártires, pidiéndoles le alcanzasen de Dios la salud, si le convenía. (...) los Santos Mártires parece no cerraron las puertas de sus piadosos oídos a los clamores del Venerable Presbítero. Por cinco veces, y en diferentes noches oía una voz de persona , que aunque no se dejaba ver, le decía: 'Salte al campo, y tendrás salud'. (…) [el] Sábado Santo del enunciado tiempo, se esforzó como pudo a salir de su casa [y estando en el campo descansando] se le presentaron ante los ojos (…) cinco bizarros personajes a caballo, los que habiéndole saludado, sin darse a conocer, le dijeron: 'por vuestra vida Señor, pues sois Sacerdote, vais al Prelado, o a quien está en su lugar, y le digáis: aquel Sepulcro que se halló en S. Pedro , y huesos de los Santos, que los tengan en mucha veneración, porque vendrán a esta Ciudad muchos trabajos, enfermedades, y flujos de sangre en las mujeres, y mediante ellos serán libres'. Con esto se apartaron, siguiendo su camino; y cuando el Venerable Sacerdote quiso seguirlos para averiguar quien fuesen, ni los volvió a ver más, ni hallo quien le diese de ellos razón".
Y se halló perfectamente sano el P. Roelas, quien, aunque impresionado, decidió no contar nada hasta que la ciudad tuviera nuevo obispo, pues a la sazón, había sido trasladado D. Bernardo. Así que la noche del 30 de abril de ese mismo año se le apareció un personaje bellísimo, que le dijo: "¿Por qué no habéis querido hacer lo que os encomendaron aquellos cinco Caballeros? Porque tiempo ha de venir, que ha de usar Dios de misericordia con este Pueblo por intercesión de los huesos de estos Santos Mártires; porque han de suceder graves enfermedades , y pestes, y sobre las mujeres flujos de sangre".

Manifestó el buen padre que temía no ser creído, a lo que el misterioso ser le replicó que, a pesar de ese temor, el provisor (administrador eclesiástico) debía fabricar un relicario de buen tamaño, llevarlo en procesión con las santas reliquias, de modo que todo aquel que venerase dichas reliquias quedaría sanado o sería inmune a las plagas anunciadas. Cinco veces se repitió la aparición celestial y la petición, mientras el padre dudaba y conjuraba al espíritu, por si era aparición del diablo. Decidió consultar con teólogos, el cabildo y el mismo Provisor, y entre todos determinaron le hiciera algunas preguntas al ser, sobre quienes eran los mártires, que tipo de martirio habían padecido y si algún hueso de infiel estaba mezclado con las reliquias. Y llegó el 7 de mayo, que sería el día definitivo. Se presentó el luminoso ser y le dijo al P. Roelas:
"Tú me conjuraste la última noche que vine aquí; y no te dije quien era por tu inobediencia. Yo te juro por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael Angel, a quien tiene Dios puesto por Guarda de esta Ciudad". 


San Rafael aparece a Roelas.
Manifestada la persona del mensajero, pasó el arcángel a responder lo que se le preguntaba. Una hora y media duró la aparición, dando por satisfecho al P. Roelas. Le confirmó San Rafael lo que la piedra que sellaba el sepulcro decía: que allí dentro estaban las reliquias de Santos Patronos de la ciudad: Fausto, Januario, Marcial, Zoilo y Acisclo. Y que las otras eran las reliquias de los Santos Perfecto, presbítero (18 de abril); Argimiro, monje (28 de junio); Leovigildo y Cristóbal, monjes (19 de agosto); Victoria, virgen (17 de noviembre); Flora y María, vírgenes (24 de noviembre), Elías, presbítero (17 de abril), y Jeremías, monje (7 de junio). Le confirmó que aquellos cinco caballeros no eran otros que Fausto, Januario, Marcial, Zoilo y Acisclo. Detalló martirios y manera de reconocer algunas reliquias, como las de Fausto, Januario y Marcial, que estarían requemadas, o las cabezas de las mujeres, que serían más pequeñas. No estaban contaminadas con huesos alguno de infiel, ni siquiera de cristiano no santo. También confirmó San Rafael la aparición a Simón de Sousa.

Esto bastó al Cabildo para aceptar que aquellas eran las reliquias de los santos mártires, ponerlas a la veneración pública, como había pedido San Rafael. En 1601 (muerto ya en 1587 el P. Roelas) una peste sin precedentes asoló la ciudad, lo que movió al clero y pueblo a invocar a San Rafael y a los santos mártires, quedando muchos sanos y otros muchos recuperaron la salud. Solo entonces El Provisor, Fernando Mohedano, autorizó como ciertas las revelaciones del P. Roelas, el 6 de agosto de 1603. Finalmente, en 1650, Inocencio X las confirmaba, a la par que autorizaba a la ciudad de Córdoba celebrar la festividad del arcángel San Rafael a 7 de mayo.


A 7 de mayo además se celebra a:


La Traslación de
San Juan de Mata
.
Beata Gisela de Hungría,
reina y abadesa
.
San Domiciano de
Maastricht, obispo
.


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Santa Almedha, virgen y mártir.

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