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lunes, 30 de abril de 2018

Pidió un milagro, lo obtuvo, y entregó su vida por ello.

San Quirino de Neuss, tribuno mártir. 30 de abril.

El culto de este santo se desarrolla en Alemania, tanto que ha perdido su coletilla "de Roma", para ser "de Neuss". El martirologio lo recoge a 30 de marzo, pero su más conocida memoria es a 30 de abril se recuerda su traslación, vestigio de su potente culto en Alemania, quedando relegada la memoria del 30 de marzo.

Su leyenda, del siglo V, se incluye en la leyenda del culto a las Cadenas del apóstol San Pedro, recordada en la memoria de San Pedro Ad Víncula (1 de agosto). A partir de la "Leyenda Áurea" del Beato La Vorágine (13 de agosto) ganaría popularidad este santo. Se nos cuenta que, imperando Adriano, fue encarcelado el papa San Alejandro I (3 de mayo) y con él San Hermes (28 de agosto), prefecto de Roma, quien había sido convertido por Alejandro. Quirino, que era tribuno, habló a Hermes diciéndole: "Es curioso que un hombre sensato renuncie a todos los beneficios del cargo de prefecto para soñar con una vida tan diferente". Hermes le respondió: "Yo también creí un tiempo en todo terminaba con nuestra vida terrenal". Quirino le replicó: "¡Si me demuestras que hay otra vida, puedes hacerme tu discípulo!". Hermes le señaló al obispo Alejandro y le dijo: "Es mejor que preguntes a tu otro prisionero, porque él puede hacer eso mejor que yo". Pero Quirino le dijo amargamente: "te pido pruebas, ¿y me envías a Alejandro, que está preso como tú? Esto haré, les separaré en celdas distantes y les pondré doble guardia. Si vuelven a juntarse de algún modo, entonces estoy dispuesto a creer en lo que dices".

Y así lo hizo Quirino, llevando a Alejandro a un extremo de la prisión. Estando el santo papa en oración, un ángel se le apareció y abriendo la puerta de la celda, lo llevó a la celda de Hermes, pasando entre la guardia. Ante este milagro Quirino aceptó la fe cristiana. Hermes le contó a Quirino como Alejandro había resucitado a su hijo, y Quirino quiso que Alejandro sanara a su hija Santa Balbina (31 de marzo), enferma de mal de garganta. Alejandro consintió, regresando a su celda de modo milagroso otra vez. Cuando Balbina estuvo frente a él se arrodilló para besar sus pies, pero Alejandro le dijo: "No beses mis cadenas, sino las de Pedro. Búscalas, venéralas y recuperarás tu salud". Y así pasó, Quirino halló las cadenas que había llevado el mismo San Pedro y cuando Balbina las besó quedó sana. Otra versión dice Alejandro tocó las cadenas al cuello de la joven. En fin, que sana Balbina, Quirino devolvió la libertad a Alejandro, quien le bautizó a él y a su familia.


Traslación a Neuss.
Iglesia de Malberg, Alemania.
Quirino moriría mártir en, entre los años 105 y 130, aunque primero le cortaron la lengua, las manos y los pies y luego sería decapitado. Balbina, Alejandro y Hermes también serían mártires. El cuerpo de San Quirino fue arrojado a los perros, pero estos lo respetaron, siendo sepultado luego en las catacumbas de Pretextato. El papa San León IX (19 de abril) entregó las reliquias de San Qurino a su hermana Geppa, abadesa en Neuss, y desde allí se extendió su devoción. Es abogado de los militares, del ganado, contra las epidemias de peste y viruela, contra las fracturas, el reuma, la cojera, la parálisis, dolor de garganta y oídos.

Aunque todos estos personajes sean mencionados en este relato legendario, ciertamente consta su martirio y sepultura en las catacumbas romanas, la cercanía de sus sepulcros forjaría la leyenda. Es abogado contra la gota, las piedras en los riñones y los dolores de las piernas. No hay que confundirle con San Quirino de Siscia (4 de junio).


Fuentes:
https://www.heiligenlexikon.de/
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 30 de abril además se celebra a:


San Eutropio de Saintes,
obispo y mártir.
Santa María de la Encarnación,
viuda y ursulina.
San José B. Cottolengo,
presbítero fundador.



lunes, 27 de junio de 2016

San Zoilo y compañeros mártires.

San Zoilo de Córdoba y compañeros mártires. 27 de junio.

El 27 de junio de 303 entraba a la vida eterna uno de los más insignes mártires españoles de los primeros siglos: Zoilo, un joven cordobés.

Había nacido en la misma ciudad, y era descendiente de nobles romanos y de familia cristiana, en cuya fe se había educado, y que profesaba públicamente. Llegados Diocleciano y Maximiano al gobierno del imperio, se desató la persecusión que ya conocemos por otros testimonios martiriales. Conocemos que los emperadores enviaron a España a Daciano, juez por cuya condena padecieron otros mártires ibéricos, como Santa Eulalia de Barcelona (12 de febrero). Apenas llegó Daciano a la ciudad, supo de la existencia de Zoilo, el joven que no ocultaba su fe. Le llamó a su presencia y enterado de sus orígenes y virtudes le dijo: "¿Por qué, siendo noble,expones a tu linaje tan fea mancha, siguiendo el sistema de una gente vil como los cristianos, que no teniendo títulos de honor con que darse a conocer, querrían hacerse conocidos por inventores de novedades? Nuestra religion está autorizada con la antigüedad; pero la vuestra nació ayer, tan desvalida, que es afrenta profesarla, y tan perseguida, que el no dejarla es una temeridad. Créeme , Zoilo, y obra como hombre cabal: deja el error en que estás, pues de lo contrario serás la víctima de mi indignación, y el escarmiento de tus semejantes".

-"Vicio de gente infame es el mentir" – respondió Zoilo – "así como es propio de los nobles decir y defender la verdad. La ley de los cristianos lo es sin duda, pues es su autor el verdadero Dios. Tus deidades sí que son de ayer, hechuras de las manos de los hombres, que no pueden ni son capaces de dar divinidad a las piedras, ni a los leños de que están hechos tus vanos ídolos. ¿Qué caso se ha de hacer de una religion que tributa culto a dioses adúlteros, homicidas y perversos, confesados así por vuestros mismos, poetas en la historia de sus vidas?" "Escoge, Zoilo, vivir con honor y comodidad sacrificando a los dioses, o morir o la violencia de diferentes tormentos", fue la respuesta de Daciano. No alteró al santo tan terrible amenaza, antes bien deseoso de testificar con su sangre fe cristiana, comenzó a predicarla con más valor aún.

Irritado, Daciano mandó que le azotasen furiosamente, y luego le rasgaran con garfios de hierro, Zoilo se mantenía firme en la fe de Cristo y dejo al tirano: "Hiere, rasga, y despedaza mi cuerpo, pues mientras más le atormentes, mas crecerá mi corona; pues mi Maestro y Señor Jesucristo enseña en su Evangelio a sus discípulos a no temer á aquellos que solo pueden causar la muerte corporal. Sabe que esto para mí es el fin de todos los males, y el principio de una infinita felicidad; pero para ti será entrada a una eterna noche de tinieblas infernales donde en compañía de los demonios serás atormentado por los siglos de los siglos sin esperanza alguna de alivio". Y ordenó Daciano que le abrieran las espaldas y le sacasen los riñones, pero por milagro, no murió Zoilo, sino que permanecía vivo y con ánimo esforzado. Este milagro y la fe del mártir terminaron por cegar a Daciano, que lleno de ira, tomó por si mismo una espada y degolló por su propia mano al santo.

Junto a Zoilo fueron degollados otros confesores. No está claro el número de estos. Algunos menologios mencionan a 9, otros a 12, y algunos llegan a 22 compañeros mártires. Tomados los cuerpos de las víctimas, fueron sepultados entre los extranjeros, para que así mezclados, los cristianos no pudieran dar debido culto a sus reliquias. Pero los cristianos los tenían bien identificados, por lo que en cuanto pudieron los enterraron en un sitio más adecuado y con gran veneración, aunque con el tiempo la memoria de sus reliquias desapareció.
Pozo de San Zoilo.

En 613 el santo se apareció al obispo San Agapio de Córdoba (3 de julio), manifestándole el sitio de su sepultura y advirtió que quería ser trasladado de aquel sitio. Fue el obispo con el clero hasta el sitio indicado y allí hallaron los santos restos. Los depositaron en la iglesia de San Félix provisionalmente, hasta que una nueva iglesia y monasterio, dedicados a la memoria de San Zoilo fue edificada. Allí permanecieron las reliquias hasta el siglo IX, en que, junto a las de San Félix (27 de julio y 9 de febrero, traslación a Alcalá) y San Agapio fueron trasladadas a Carrión de los Condes, al monasterio de San Felices, que tomaría el nombre de San Zoilo. No solo permanecían los huesos, sino que además había una camisa y un cíngulo manchados con la sangre del santo mártir. Otras reliquias habían sido enviadas antes por San Eulogio (11 de marzo) al obispo Wilesindo de Pamplona, donde aún se veneran. 

Aún quedaron otras reliquias en Córdoba, en la iglesia de San Fausto. Y de Carrión regresó un hueso en 1714 para ser venerado en una ermita dedicada al santo en la misma Córdoba, muy cerca de donde la tradición popular dice que estuvo su casa. En dicha ermita hay un pozo a aguas la leyenda quiere que fueron arrojados los riñones que le arrancaron a Zoilo, y mediante las cuales los devotos socorren sus males de riñones. De 1136 data la primera recolección de milagros del santo, que le pone como un gran valedor ante Dios. 



Fuente: 
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.


A 27 de junio además se celebra a  
San Cirilo de Alejandría, Doctor de la Iglesia
San Sansón el Hospitalario, confesor.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...