Mostrando entradas con la etiqueta hermanos mártires. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hermanos mártires. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de marzo de 2018

Santos hermanos rehenes y mártires.

Santos Fingar y Piala, virgen; mártires. 23 de marzo y 14 de diciembre.

San Guignier (Fingar).
Iglesia de Pluvigner.
Su leyenda durante mucho tiempo se creía escrita por San Anselmo de Canterbury (21 de mayo), pero al parecer es anterior a este santo. Esta versión dice que Fingar (o Gwinear, Guigner) y Piala fueron hijos de un rey pagano irlandés llamado Clyto. Fingar, Piala y el hermano mayor, San Ia (3 de febrero) se convirtieron a la fe por la predicación de San Patricio (17 de marzo) y Fingar huyó de su país para evitar el castigo de su padre. Junto a otros jóvenes nobles se fue a Bretaña, donde levantó unas cuantas ermitas y una capilla. 

Después regresó a Irlanda, donde predicó a muchos, ganándolos para Cristo. Con 800 personas, entre ellos siete obispos y su hermana Piala, se fueron a Hayle con vistas a embarcarse rumbo al continente. Antes de embarcar, toda la comitiva pernoctó junto a la cabaña de una piadosa mujer, quien mató a su única vaca para darles de comer a todos. Una vez que comieron, Fingar reunió los huesos y la piel y resucitó la vaca, devolviéndosela a la mujer. Y allí estaban, cuando pasó por allí Corotic, conde de Cornualles, un feroz enemigo de los cristianos, quien apresó a ambos hermanos y les decapitó junto a la comitiva, sobre 450. La leyenda dice que Fingar clavó su cayado en la tierra e inclinó su cabeza ante la espada. Allí donde cayó su sangre brotó una fuente milagrosa y su cayado reverdeció, echó ramas y se convirtió en un árbol.

Otra versión del hecho dice que Corotic invadió Munster luego que San Patricio se hubiera ido, y capturó a numerosos neófitos. Corotic asesinó a muchos y se llevó con él a un considerable número de cristianos, a quienes vendió como esclavos a los escoceses y a los pictos. San Patricio habría escrito a los captores reclamando a los cristianos, pero estos solo se burlaron. Entonces el santo les habría excomulgado, llamándoles ladrones y asesinos, y prohibiendo a los cristianos recibirlos y darles de comer o beber. La respuesta habría sido que muchos cristianos terminaron mártires. Probablemente Fingar fue uno de los tantos que ciertamente padecieron bajo Corotic, no lo sabemos.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 23 de marzo además se celebra a
San Nicon de Sicilia y 199 comp. mártires.
San José Oriol, presbítero.
Santos Victoriano, Liberato y los mártires de Cartago.

sábado, 18 de noviembre de 2017

De reliquias que van y vienen ¡solas!

Santos Orículo, Orícula y Basilisa de Senuc, hermanos mártires. 18 de noviembre.
Relicario de los santos hermanos. Reims.

Poco se conoce sobre estos mártires, a los que la tradición gala hace hermanos y discípulos de San Nicasio de Reims (14 de diciembre). Flodoard en su "Historia de la Iglesia de Reims" dice que eran eremitas en Senuc y fueron martirizados bajo los vándalos. Aunque si entraron en el cielo en 450, como también se afirma, debieron entonces los martirizadores debieron ser los hunos.

Una leyenda local, no conectada con lo demás, hace a Orículo un "santo cefalóforo" pues, luego de ser decapitado tomó su cabeza y caminó hasta la sepultura que ya tenía excavada de antemano. Pero antes de echarse en la tumba, hizo una cruz de sangre con sus dedos en una piedra. En el siglo XII aún se menciona como se mantenía con vivo color y como los peregrinos la besaban.

Las reliquias de los tres son veneradas en Senuc, Francia, desde al menos el siglo X, sin que se sepa cuando fueron trasladadas allí. En 923 el obispo Seulf de Reims las elevó a un altar, poniéndolas todas juntas, y la leyenda quiere que la tierra se abrió sola cuando el obispo mandó excavar, luego de haber tenido una revelación. En 1060 se hizo una traslación y se separaron los huesos en tres relicarios. Pero sin embargo, en el siglo XIV, cuando volvieron a abrirse, estaban todas en el relicario del santo, lo cual fue tomado como milagro, pues las reliquias de las hermanas ellas solitas se habrían trasladado al relicario sellado. Desde entonces permanecieron unidos todos los restos. El Domingo de Pentecostés tenían una vistosa procesión, hoy venida a menos.

Una fuente de aguas milagrosas manó durante siglos en el sitio donde la tradición quiere fueron martirizados y en la cual la gente hallaba remedio a sus males. En 1368, la condesa Jolenta de Clermont-en-Argonne fundó una capilla dedicada a la memoria de estos santos en su castillo, y allí se depositaron pequeñas reliquias. Algunas hay en la catedral de Reims. Y otras fueron a parar, igualmente nadie sabe cómo a Heenweg, Holanda, en cuya iglesia parroquial fueron descubiertas en 2011 y puestas al culto.


A 18 de noviembre además se celebra a
Santa Haude, mártir, y San Tanguy; hermanos.
Santa Rosa Filipina Duchesne, virgen misionera.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Santos Pacencio y Albina.

Santos Pacencio y Albina, hermanos mártires. 23 de septiembre.


Ilustración hecha para el blog
por Efrén Sarmiento.
En 1084 el papa San Gregorio VII (25 de mayo) autorizó el traslado de sus reliquias desde Roma hasta el monasterio de San Martín de los Campos, París, donde se comenzó a venerarles. Leyendas posteriores, para dar origen al culto, dicen que eran hermanos, y que Pacencio padeció el martirio imperando Antonino, entre los años 138 y 161. Por su parte, Albina quería servir al Señor en virginidad, y por ello rechazó a varios pretendientes hasta que uno de ellos la denunció por cristiana e igualmente fue martirizada. Pero lo dicho, solo es una leyenda sin fundamento, pues ni siquiera aparecen sus nombres en los martirologios antiguos.


A 23 de septiembre además se celebra a
San Lino, papa y mártir.
Santas Polixena y Xantipa, apóstoles.

domingo, 11 de junio de 2017

"Lo que está reservado para nosotros es el cielo".

Santos Félix y Fortunato, hermanos mártires. 10 y 11 de junio, 14 y 19 de mayo.


Imagen venerada en Foggia.
Los dos vivieron a finales del siglo III, y eran cristianos reconocidos por su predicación y caridad. En 295 el emperador Diocleciano emitió un edicto de persecución, y a la provincia de Aquileia fue enviado el prefecto Eufemio, para hacer cumplir la ley. Apenas llegó a la ciudad, se dirigió al templo de Júpiter, donde organizó sacrificios, a los que debían ir todos los habitantes de la ciudad, sin excepción. De entre los cristianos, algunos fueron por miedo, otros por aparentar, algunos huyeron y seguramente lo más, se negaron rotundamente a participar en el sacrificio. Entre estos estuvieron nuestros santos que, no siendo de la ciudad, se presentaron allí aposta, como cristianos valientes. Eufemio entonces mandó que los apresaran y los llevaran a su presencia. Cuando los soldados les prendieron, los dos hermanos clamaron: "Tú, oh Dios, eres nuestro refugio de una generación a otra: antes de que los montes fueran elevados, o la tierra y el mundo fueran hechos, Tú eres Dios desde los siglos de los siglos. Amén." Luego les pusieron cadenas en el cuello, manos y pies, y así los presentaron ante Eufemio, y comenzó el interrogatorio.

Eufemio: ¿Cuáles son sus nombres?
Félix: Mi nombre es Félix, mi hermano se llama Fortunato y ambos somos cristianos.
Eufemio: ¿Eres natural de esta ciudad, o de dónde vienes?
Félix: Hemos venido a esta ciudad desde un pueblo vecino, no muy lejos. Vimos que el pueblo adoraba ídolos vanos, y resolvimos irnos a los bosques, prefiriendo estar con las bestias salvajes que con los idólatras.
Eufemio: ¿No has oído el edicto del emperador, que los que adoran a Cristo deben morir muertes dolorosas?
Félix: Lo oímos, pero obedecemos a un rey en el cielo, que no tiene comunión con los ministros de Satanás".

Eufemio mandó les azotaran con varas, a lo que los santos respondieron orando pacientemente. Eufemio les recriminó: "Estáis locos, los emperadores se irritan mucho contra los que invocan el nombre de Cristo". "Cuanto más ardiente es su ira" – replicó Félix – "más brillante es nuestra gloria". Eufemio se rió con sorna y les dijo: "Miserables, si ordeno que os corten las cabezas, ¿qué gloria ganaréis por eso?" Fortunato entonces le respondió: "La gloria que esperamos es espiritual, celestial, no es como la de este mundo, porque este mundo pasa, y toda su gloria; pero lo que está reservado para nosotros es el cielo, que es eterno. Es lo que Dios ha preparado para los que creen en Él. ¿Y qué sois tú y tus príncipes, y toda tu pompa y gloria, sino humo que es arrastrado por el viento?"

Entonces Eufemio, muy enojado, ordenó que los hermanos fueran atados al potro y les quemaran los costados con antorchas. Félix y Fortunato entonces alabaron a Dios: "Señor, Rey de los santos ángeles, envía al Arcángel Miguel para que nos ayude y confunda a todos los que adoran imágenes esculpidas, y se deleitan en dioses vanos. Que queden quebrantados, y nosotros seamos liberados. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor, que hizo los cielos y la tierra". "Estas son palabras vanas" – dijo Eufemio – "venid y sacrificad al gran Júpiter, y encontrarás verdadera salvación". Félix respondió: "Nuestra salvación es muy diferente de lo que prometes; Cristo es nuestra salvación". Entonces Eufemio mandó derramaran aceite hirviendo sobre sus estómagos, pero los santos no cejaron en su alabanza. Y el prefecto, exasperado por su resistencia, mandó a los verdugos que les rompieran las mandíbulas con mazas. Y Fortunato, mirándole fijamente, le dijo: "¡Oh, ministro del diablo, busca un tormento más salvaje si quieres!, pero sabe que el Ángel del Señor está junto a nosotros y alivia a nuestros miembros sufrientes". En ese momento un funcionario dijo a Eufemio: "De nada sirve intentarlo más, ordena pues que sus cabezas sean cortadas y termina este espectáculo, antes que el pueblo se soliviante". Y Eufemio dio la orden, y con un golpe de la espada, los dos mártires recibieron su corona.

Su nombre aparece inscrito en todos los martirologios desde el siglo IV. En algunos aparecen en diversos días, pero siempre se refieren a los mismos. Sus Actas son antiguas, aunque no originales, sino que presentan algunos añadidos. Aun así, se consideran auténticas. Una tradición posterior los hace oriundos de Vincenza, donde se venera su supuesta sepultura y reliquias, menos una parte que fueron donadas a Chioggia, cerca de Venecia. Otras reliquias se veneran en Abdinghof, Paderborn.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de junio además se celebra a
San Achaz, niño.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.

martes, 2 de mayo de 2017

Siervos de Cristo, no esclavos de hombres.

Santos Hespero, Zoé, y sus hijos mártires. 2 de mayo.

Fresco en Monte Athos.
Sus Actas no son muy confiables, pues el origen no se conoce, y solo conocemos lo que los menologios griegos traen a día de hoy.

Hespero, su mujer Zoé y sus hijos Ciriaco y Teódulo eran oriundos de Atalia, donde esclavos de un pagano rico llamado Catalo. Los cuatro eran cristianos, piadosos y caritativos. Un día los hijos preguntaron a sus padres "¿Por qué nosotros, que servimos a Cristo, somos esclavos de este pagano? ¿No dijo S. Pablo: No os juntéis en forma desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunicación la luz con las tinieblas?" (2 Cor. 6, 14). Los padres, considerando que ciertamente la doctrina cristiana les prohibía servir a un pagano, junto a los muchachos rehusaron servir a Catalo. Este, para que no cundiese el ejemplo, les castigó severamente y como no quisieron abandonar su fe cristiana, les metió en un horno y allí alcanzaron los cuatro la palma del martirio, sobre el año 127. 

Alguna versión tardía añade que fueron juzgados por la corte, pero lo más probable es que haya sido un castigo ejemplar del amo. El cardenal Baronio, entusiasta de aumentar el Martirologio Romano, los incluyó en este en el siglo XVI, aunque confundió el nombre del padre, llamándole Exuperio.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 2 de mayo además se celebra a
San Atanasio de Alejandría, obispo y Padre de la Iglesia.
Santa Wiborada de San Gall, reclusa y mártir.
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.

sábado, 30 de julio de 2016

Los Santos "de la pedra".

Santos Abdón y Senén, mártires. 30 de julio.

Retablo en Tarrassa.
Si bien sobre estos santos lo que nos ha llegado es una leyenda de poca veracidad, su culto está documentado al menos desde el siglo IV en Roma. Su "passio", tardía con respecto al culto nos cuenta que imperando Decio, y habiendo vencido a los persas, quiso ofrecer un sacrificio de acción de gracias a los dioses. Como era costumbre, por otro lado, en el imperio. En el marco de los sacrificios, supo de dos nobles cristianos persas que se habían negado a participar en los festejos y, como estaba resuelto a exterminar a los cristianos, mandó les arrestaran y los llevaran a su presencia.

Decio los recibió con la distinción que merecían por su nacimiento y trató de ganárselos para sí. Los santos respondían con respeto hasta el punto en el emperador les habló de abandonar su fe cristiana si querían conservar el favor imperial. "Somos cristianos" – respondieron – "y nos gloriamos de serlo. Si para merecer vuestra benevolencia fuera necesario sacrificar nuestra quietud y nuestros bienes, prontos estaríamos a hacer este sacrificio; pero vos mismo sabéis que no es justo preferir la gracia de los hombres a la de Dios, y perder la del creador por merecer la del príncipe". Irritado, Decio les dijo: "no conozco otro Dios que los dioses del imperio, a los que os mando adorar". Los santos le replicaron: "Gran príncipe, hasta la simple razón demuestra que no puede haber muchos dioses; pues en un imperio no se podrían sufrir dos dueños igualmente soberanos. Esos que llamáis dioses son demonios, monas ridículas de la divinidad, que se burlan de los hombres. No hay más que un solo Dios y soberano dueño del universo, creador de todas las cosas. A este adoramos como a nuestro soberano dueño y también vuestro".

Irritado sobremanera Decio, quiso juzgarles, atormentarles y ajusticiarles ahí mismo, pero como su triunfo sobre los persas aún era precario, temió una sublevación de estos, que estimaban mucho a Abdón y Senén. Así que prefirió que fueran juzgados en un sitio donde no les amaran, y les metió entre los prisioneros que había hecho en la campaña y que debían ser conducidos en su viaje triunfal a Roma. El viaje a la Ciudad Eterna fue brutal, de tanto que padecieron los dos hermanos. Burlas, desprecios, castigos, fatigas… todo es poco, para lo que describen las "actas" y que no transcribo por brevedad. Llegados a Roma, Decio los entregó como valiosa presa y terribles enemigos al prefecto Valeriano. Al día siguiente Abdón y Senén comparecieron ante el tribunal, causando admiración al pueblo, por su entereza, gallardía y porte. Valeriano puso un altar en la misma sala de la audiencia, sobre el cual colocó un ídolo de Júpiter y mandó a los santos que sacrificasen al dios. Aparte, les mandó decir que le valía con que al menos hicieran las ceremonias exteriores, aunque no creyeran, pues deseaba verles libres. Pero los hermanos repudiaron tal simulación y dijeron: "Somos cristianos, tenemos gloria en serlo y no entendemos de disimulo en materia de religión. No adoramos más que a un solo Dios, y solo a él se deben ofrecer sacrificios. Vuestras soñadas deidades son invención de vuestras fábulas. Conociendo nosotros su ridiculez, jamás podremos incurrir en vuestras impiedades". "¿Llamáis impiedad" – replicó Valeriano – "a reconocer al sol por dios de vuestra nación, y que es adorado como tal por vuestros padres?" "Sin duda" – repusieron los Santos – "¿Es que hay cosa más impía que reconocer por dios a una pura criatura? Tan descaminados vivieron en este punto nuestros padres como vosotros, y en eso estamos nosotros muy lejos de imitarlos; nunca diremos, y nunca sentiremos otra cosa". Viendo Valeriano que no había caso con Abdón y Senén, dio cuenta de ello al emperador, que determinó que los dos persas fueran llevados por la fuerza delante de la estatua del dios Sol, y se les obligase a ofrecer incienso al ídolo. Pero una vez puestos los hermanos ante el dios, lo que hicieron fue escupirlo con desprecio. Y esto les costó ser azotados con plomadas y cuando ya se les veían los huesos, los enviaron al anfiteatro a ser devorados por las fieras.

Entretanto Abdón y Senén entonaban cánticos de alabanza a Cristo, ya les azotaran, ya les echaran a la arena. En el anfiteatro les soltaron dos leones y cuatro osos, que si bien salieron con gran ferocidad de sus jaulas, al llegar a los pies de los hermanos, se postraron a los pies de los santos como para respetarlos y rendirles homenaje. Clamó Valeriano a la multitud que había reunida para ver el espectáculo: "No se puede negar que estos dos cristianos son dos grandes magos; mirad como amansaron las fieras de repente", y temiendo que aquel prodigio moviera a muchos a convertirse a la fe de Cristo, mandó que los gladiadores los degollaran a las puertas del recinto. Así se hizo, y luego tomaron los cuerpos y arrastrándolos, los ataron a de la estatua del Sol y allí los ataron. Estuvieron los santos cuerpos tres días sin ser spultados, hasta que un subdiácono de nombre Quirino se los llevó a la tercera noche y los enterró en una caja de plomo en su propia casa. 

Cráneos de los santos en Sagunto, Valencia.
Uno se ve destrozado.
Culto y reliquias.
En tiempos de Constantino, las reliquias fueron halladas y sepultadas con honor en el cementerio de Ponciano (hecho que recoge el martirologio pseudojeronimiano a 30 de julio), donde consta que tuvieron culto, como demuestran su sepulcro y frescos que aún se conservan. En el siglo VI las reliquias se trasladaron a una iglesia construida en dicho sitio. La segunda traslación que consta se hizo en 828, cuando Gregorio IV donó una parte de los cuerpos de ambos santos a la iglesia del papa San Marcos (7 de octubre), en Roma y allí se veneran actualmente. Otra parte a la abadía de San Medardo de Soissons, donde estuvieron hasta que los hugonotes las profanaron y quemaron en el siglo XVI. Desde esta abadía se extendió su culto a Francia y a España, donde son venerados principalmente en la zona mediterránea como abogados de las cosechas, el buen tiempo y contra el granizo, "la pedra", como se dice en valenciano. Unas supuestas cabezas de ambos santos se veneran en Sagunto, Valencia, donde he tenido la oportunidad de honrarlas.


Fuentes:
-"Las iglesias de Roma con todas las reliquias y estaciones". FRANCISCO DE CABRERA Y MORALES.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". JuLio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1865.
- "Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 30 de julio además se celebra a 
Beata Ingeborg de Dinamarca, reina
Santa Julita de Cesarea, mártir.

sábado, 18 de junio de 2016

Ecce cuam bonum...

Pregunta: ¿Quien era San Marceliano? por favor. 

Respuesta: Con ese nombre el primer santo que me viene a la cabeza es:

Santos Marco y Marceliano de Roma, hermanos mártires. 18 de junio. 

Su leyenda se encuentra inserta en las "Actas de San Sebastián", traducida y embellecida por San Simeón Metafrastes (27 de septiembre) y en la Edad Media, recopilada y vuelta a embellecer por el Beato Santiago La Vorágine (13 de febrero).

Estos hermanos gemelos nacieron a mediados del siglo III y fueron hijos de Tranquilino y Marcia, nobles romanos. Sus padres eran paganos, pero sabiendo que los cristianos eran gente honrada, procuraron un maestro cristiano para sus hijos, aunque le advirtieron que no enseñara su fe a los niños. Pero estos eran despiertos y viendo en su maestro algo diferente, más sublime y perfecto que los paganos no tenían, llegó el tiempo en que inquirieron cual era la causa. El maestro les confió su "secreto": creía en Cristo; y una vez que explicó la fe cristiana a los jovencitos, estos adoptaron la de de Cristo sin que sus padres lo supieran. La leyenda dice que querían permanecer célibes por el Reino, pero fueron conminados a casarse con jóvenes nobles, pero paganas, a las que con su predicación y buen ejemplo, pensaban convertir a la verdadera fe. No tardó la familia de los jóvenes en conocer su conversión, pero los jóvenes se mantenían en secreto, sin delatarse como cristianos para socorrer a los que eran perseguidos por la recién persecución de Diocleciano. Alentaban a los confesores, socorrían a las viudas y huérfanos, escondían a presbíteros, etc. Conforme arreciaba la persecución iba creciendo su deseo de ser mártires, y pronto lo vieron cumplido pues fueron delatados como seguidores de Cristo.

Les apresaron y enviaron a los calabozos, lo cual recibieron con gran alegría. En el primer interrogatorio declararon su fe y fueron azotados, tormento que padecieron con entereza, siendo la admiración de no pocos paganos. Varios familiares les visitaron para persuadirlos que obedeciesen los edictos imperiales, o al menos que disimulasen su religión, rindiendo culto a los ídolos solo externamente. Pero ambos eran enemigos de tal simulación y se negaron. Fueron interrogados nuevamente y requeridos a sacrificar. Dijeron ellos: "la religión de los dioses es infame, abominable; y no hay ni habrá otra verdadera que la que profesamos los cristianos". Desesperado el juez, mandó que fueran colgados en el potro, despedazados con uñas de hierro y quemados los costados, pero nada logró con estas torturas. Así que, cansado, mandó fueran degollados.

Su familia imploró a Cromacio, vice-prefecto de la ciudad, que se retrasara la ejecución unos días para poder hacer cambiar de parecer a los jóvenes. Confiaban que podrían hacerles cambiar de parecer y por ello Cromacio les concedió treinta días de gracia. Por orden del prefecto pasaron los jóvenes de la cárcel a la casa del funcionario público Nicostrato y su mujer Zoé. La leyenda nos dice que aquello les supuso más tormento que los castigos, pues las lágrimas de sus padres, su amor y súplicas les eran más dolorosas en cada visita que les hacían. Y añádanse los ruegos de sus mujeres, y los llantos de sus pequeños hijos. Ya fuera juntos o por separados, eran requeridos por todos, familiares y amigos, para que abandonasen aquella fe que les hacía padecer. Como recogen las Actas "no vio el mundo ataque más violento, ni más dificultoso de sostener".

Marco, Marceliano y sus parientes.
Sufrieron los hermanos todo esto, y se alentaban mutuamente, cuando uno se sentía desfallecer ante tanto dolor de la madre y los hijos, el otro le sostenía. Hablaban del cielo, de la recompensa eterna, de la condena eterna que esperaba a los apóstatas, etc. Pero treinta días eran muchos y cuando comenzaron a flaquear juntos, lo notó el Capitán de la primera compañía de guardias del Emperador, que cada día les visitaba, y no era otro que el gran San Sebastián (20 de enero), que era cristiano en secreto. Viendo este que desistían en su determinación de ser mártires, les habló: "Pues que, hermanos míos, ahora que estáis casi llegando al fin de vuestra gloriosa carrera, ¿será posible que los llantos de hijos y parientes os hayan de hacer volver atrás con ignominia? ¿Han apagado esas lágrimas vuestro amor de Dios y vuestra fe? ¿Adónde se fue aquella cristiana magnanimidad que mostrasteis en mayores tormentos? ¿Permitiréis que os arranque el laurel de la cabeza el artificioso llanto de vuestras mujeres, y el pueril de vuestros hijos? ¿Seréis apóstatas por alargar algunos pocos días más la vida de un padre y de una madre que ya no pueden durar mucho? ¿Ignoráis acaso que desde la cuna a la sepultura hay poco trecho, y desde la ancianidad á ella casi ninguno?"

Y luego de arengar a los hermanos, se dirigió a los parientes, y les demostró la verdad de la fe cristiana, la dicha de dar la vida por Cristo y los premios que aguardaban en el cielo a los valientes que confesaban su Nombre. Y lo hizo con tal inspiración divina, que mientras estaba hablando una luz celestial resplandeció en torno a él, sus ropas resplandecían y siete ángeles aparecieron sobre su persona. Las palabras y el portento visto, no solo fortalecieron a los hermanos, sino que convirtieron a San Tranquilino (6 de julio) y Marcia, y a los santos Nicostrato y Zoé (5 de julio), que también serían mártires. Cambiaron todos las lágrimas de dolor por las de gozo, al conocer la fe cristiana y por contar con dos valerosos confesores en la familia. Y los nuevos conversos fueron bautizados por el sacerdote San Policarpo (6 de julio), también mártir después. Por su parte, la leyenda de San Cástulo (26 de marzo), dice que este les prestó ayuda.

Pasaron los treinta días de gracia, que la familia y amigos vivieron en oración y actos de caridad. Al cabo llamó Cromacio a Tranquilino y al preguntarle si había logrado cambiar a sus hijos, el santo viejo le confesó que no, y aún más, se había hecho cristiano él mismo, su mujer y toda su familia. Sabido es, según las Actas de San Sebastián, que Cromacio también aceptó la fe cristiana, lo cual le logró la salud, pues curó de gota. Al convertirse, lo mismo hizo su familia, de la cual su hijo San Tiburcio (11 de agosto) fue mártir. Esta conversión de Cromacio hizo que Marco y Marceliano quedaran libres y se juntaran con Sebastián continuando su labor de socorrer a los fieles. Pero una vez que Cromacio se retiró de la vida pública, le sucedió Fabiano, declarado enemigo de los cristianos, que renovó la persecución contra ellos. Averiguó cuales eran las causas pendientes contra los discípulos de Cristo y mandó arrestaran a todos los que habían sido liberados.

Fueron por segunda vez detenidos Marco y Marceliano, y como ya estaban sentenciados a muerte, y persistían en confesar a Jesucristo, mandó Fabiano que se ejecutase la sentencia sin más interrogatorio. Fueron atados los hermanos a un tronco, traspasándoles los tobillos con dos grandes clavos, y aunque el dolor era insoportable, ellos entonaban el salmo 133: "Ecce quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum", como alabanza al Señor. Pasaron así un día y una noche, sin cejar en su resolución. Por última vez intentó Fabiano que apostataran prometiéndoles liberarles, pero ellos respondieron "Nunca hemos sido tan felices, y preferimos permanecer aquí hasta que nuestra alma se libere de su la envoltura de nuestro cuerpo". Entonces Fabiano mandó fueran traspasados con lanzas, acto que les valió la muerte, el 18 de junio de 286, 287 según otros. 

Fueron enterrados a cuatro leguas de la ciudad, en un campo que se llamaba "de las Arenas", entre las vías Apia y Ardeatina, donde después habría un cementerio con su nombre. En tiempos del papa Teodoro sus reliquias fueron trasladadas a Roma, como las de tantos mártires, y depositadas en una iglesia, cuya memoria se perdió hasta el siglo XVI. En 1582, con las reformas promovidas por el cardenal Baronio en la iglesia San Cosme y San Damián, los cuerpos fueron hallados junto al de San Tranquilino, su padre, que terminó siendo martirizado a pedradas.  Unos frescos les representan victoriosos. Actualmente esas reliquias se veneran en Santa Práxedes, Roma.



Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 18 de junio además se celebra a
Santa Isabel de Shönau, mística.
Beata Hosana Andreasi de Mantua, dominica.

domingo, 27 de septiembre de 2015

San Adolfo, varios.

Pregunta: quisiera saber San Adolfo su historia y quie fue. por favor.

Respuesta: Varios santos con este nombre recogen los santorales. Es un nombre “complicado” porque en ocasiones aparece con diferentes variantes. Así veremos que el mismo santo es llamado Adolph, Adulph, Odulph, Adolfo, Odulfo, etc. Así que me decantaré por tres, omitiendo los Odulph u Odulfo que nunca aparecen como Adolfo, y con los que no hay equivocación posible. Y de los primeros elijo a tres:

-San Adolfo (Adulfus, Adolf o Adulph) de Torney, monje y obispo. 17 de junio.
-San Adolfo (Adulph, Odulph) de Osnäbruck, obispo. 30 de junio y 11 de febrero.

San Adolfo (Adulfo) de Córdoba, mártir. 27 y 28 de septiembre.

Junto a su hermano Juan, padeció el martirio en la Córdoba musulmana, en el siglo IX, reinando Abderramán II. Su vida fue escrita por Esperandeo, abad del gran San Eulogio (11 de marzo). Fueron hijos de Artemia y hermanos de Áurea, virgen y mártir (19 de julio). Su madre, cristiana, había casado con un musulmán y el matrimonio había sido aceptado por los musulmanes puesto que Artemia había prometido educar a los hijos en el Islam, cosa que cumplió solo de apariencias, pues les enseñó los rudimentos de la fe cristiana. Una vez viuda, se hicieron cristianos abiertamente, lo que provocó el escándalo de la familia y las autoridades. Adolfo y Juan fueron conminados aaceptar el Islam como religión propia, por haber sido de su padre, pero se negaron y fueron decapitados el 27 de septiembre de 824. Su madre y hermana entraron en monasterios, Artemia sería abadesa y moriría en la paz de Cristo, mientras que Áurea, como dije, sería mártir por la misma causa que sus hermanos.

Fuente:
- "Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.


Y sobre los otros dos, pues ya publicaré. 


A 27 de septiembre además se celebra a 
San Simeón Metafrastes, hagiógrafo.
San Juan Marcos, obispo

domingo, 24 de mayo de 2015

Santa Afra, la de Brescia

Santa Afra de Brescia, esposa y mártir. 4 y 24 de mayo.

Martirio de la santa. 
Según su leyenda, unida a la de Santos Faustino y Jovita (15 de febrero), Afra era una notable dama de la ciudad de Brescia, casada con Itálico, funcionario del emperador Adriano. Entre las funciones de su marido estaba la de localizar y juzgar a los cristianos, y de hecho fue el encargado de apresar, martirizar y condenar a muerte a Faustino y Jovita. Ambos santos fueron arrojados a los leones, que los respetaron, sin osar hacerles daño. 

Luego les soltaron cinco toros salvajes, ante lo cual, Afra se levantó, trazó la señal de la cruz y los toros se amansaron por milagro, yendo dócilmente a los pies de los santos. Hasta 3000 personas se convirtieron ante este prodigio. Requerida por su marido, Afra confesó que era cristiana desde tiempo, y era hija en la fe del obispo San Apolonio de Brescia (7 de julio), quien le había administrado el bautismo. Así pues, viendo esta confesión rotunda y pública, a Itálico no le quedó más remedio que obligar a su mujer a renegar de Cristo, lo que esta no hizo. Itálico mandó fuera martirizada aserrándola, junto a su esclava llamada Samaritana, que igualmente había confesado a Cristo. Mientras que unas versiones dicen que este tormento las mató, otras dicen que sobrevivieron y fueron decapitadas a las afueras de la ciudad. Su cuerpo fue abandonado y luego recogido por cristianos piadosos que lo enterraron.

En el siglo III una iglesia fue erigida en el lugar del martirio de los Santos Faustino y Jovita y dedicada a su memoria, pero en el siglo IX, que es cuando surge la leyenda de Afra y se redacta la "passio", fue rebautizada y dedicada a la memoria de Santa Afra, luego de la traslación de las reliquias de los santos hermanos a otro templo más grande. En realidad se trata de una mártir, o no, desconocida, a la que se unió con los reales Faustino y Jovita para darle importancia. Junto a ellos es venerada como patrona de la ciudad de Brescia. En ocasiones se le confunde con Santa Afra de Ausburg (5 de agosto).


A 24 de mayo además se celebra a:

Nuestra Señora,
María Auxliadora
.
San Vicente de
Léri
ns, monje
San Juan Estilita.
La Traslación de
Santo Domingo.








 

miércoles, 30 de julio de 2014

Ernesto, carmelita, mártir en dos persecusiones


P. Ernesto de la Virgen de la Salud,
carmelita descalzo y mártir.
Algo que otras veces he anunciado, publicar algunas reseñas sobre los mártires carmelitas de la zona castellonense donde vivo, lo he ido dejando siempre para luego. Ya había publicado sobre el Beato José Cecilio de Santa María (25 de agosto), y ahora toca a un sacerdote, mártir con sus hermanos [1]:

P. Ernesto de la Virgen de la Salud, carmelita descalzo mártir. 
Se llamó Juan Bautista Julián Medes Ferris, y nació en Algemesí, Valencia, el 7 de enero de 1890 a las 7 pm., hijo de José y de Úrsula María. Fue bautizado en la iglesia de San Jaime Apóstol de la misma ciudad al día siguiente. De su vida de infante no se conoce mucho, pero lo vemos tomando el hábito el 7 de febrero de 1909, con el nombre de Fr. Ernesto de la Virgen de la Salud, en honor a la patrona de su pueblo natal. Profesó temporalmente el 8 de febrero de 1920, y solemne y definitivamente el 25 de marzo de 1913 en el convento carmelita de la calle Alboraya, Valencia, y comenzó la Teología en Calanda, Teruel. Recibió las órdenes menores en Tarazona el 17 de mayo de 1917, y, finalmente, fue ordenado sacerdote de Cristo en Corella, Navarra, el 2 de agosto del mismo año.

En 1921 es nombrado maestro del Colegio de Aspirantes, y en 1923, es destinado como conventual a Torreón, México. Fue enviado por dos razones, primero apoyar al convento recién fundado, y segundo, iniciarlo en la vida apostólica, que estaba en pleno auge en América en aquellos años. En 1926 fue expulsado a causa de las leyes anticatólicas mexicanas. Regresó a España como conventual de Caravaca de la Cruz, pero los años siguientes, del 28 al 30 reside en San Antonio, Estados Unidos, preparando el regreso a escondidas a México, donde entra en 1931 con el nombre falso de Buenaventura del Bosque. Al restaurarse la provincia de San Alberto de México, en 1932, regresó a España, la España de la República anticatólica, luego de recibir, auxiliar y animar a los religiosos mexicanos que habían huido.

En España fue destinado al Desierto de las Palmas, Benicassim, pueblo donde también era religioso en el convento-fábrica de licor, su hermano carnal, el Hermano Vicente Domingo de la Sagrada Familia. La situación en España era peor que la que había vivido en México. Frailes, monjas y seglares reducidos o asesinados, iglesias y conventos incendiados, ect. En el mismo Desierto ya se había disuelto temporalmente la comunidad en 1931, para volver a unirse poco después. Pensaban los frailes que, estando apartados de las ciudades, y lejos de la política, nada les pasaría. Inocentes. El 24 de julio de 1936 el monasterio del Desierto fue asaltado y los religiosos expulsados, supuestamente sin represalias, solo para que regresaran a sus casas. El calvario que pasaron es para narrarse, y el Hermano Vicente Pastor, sobreviviente, bien se encargó de hacerlo. Centrémonos en P. Ernesto.
Estampa recordatorio
de los funerales por
los 4 hermanos.

Expulsado del Desierto con todos los religiosos de la comunidad estuvo unos día en la vecina ciudad Castellón y para luego ir a Algemesí, donde estaban sus padres, su hermano José Medes, seglar casado, su hermana la ya Beata María de la Natividad, monja cisterciense del monasterio “Fons Salutis” del mismo Algemesí, y Vicente Domingo, el también carmelita, dispuesto a acudir a San Clemente de Cuenca, donde la obediencia le había mandado en junio. Desde la llegada del P. Ernesto, las cosas fueron mal: al bajar del tren, unos trabajadores de la estación le reconocieron y se asombraron, con disgusto, que aún estuviera vivo. Los cuatro hermanos vivieron juntos, haciendo de la casa del seglar José un pequeño convento, orando constantemente, trabajando en el campo, sin llamar la atención, salvo por su silencio y gravedad.

El 10 de noviembre de 1936 fueron los milicianos a casa de José, según dicen en el pueblo, por una denuncia de una conocida comunista de Algemesí, vecina de José, pero la verdad es que cualquiera podía haberlo reconocido a pesar de los años. Pues eso, los milicianos exigieron salieran los religiosos que vivían escondidos. Luego de negativas y forcejeos, los dos hermanos, P. Ernesto y Hno. Vicente Domingo fueron apresados y encerrados en el exmonasterio de “las Bernardas”, el Fons Salutis, convertido en la cárcel municipal. Poco después se les unieron su hermanos José, y Sor Natividad. Allí desplegó su ministerio sacerdotal el P. Ernesto, confesando a la Madre Pilar, religiosa del Císter, prisionera allí también. Esta monja testimonia que le habían quitado los lentes, y al querer devolvérselos, les dijo “Quédense con ellos pues ya no los necesito”. Igualmente, narra que el el 11 de noviembre, el P. Ernesto le preguntó si sabía ella que querían hacer los rojos con ellos, a lo que respondió la monja con pena: "esta noche los matarán a ustedes, a los cuatro hermanos". El P. Ernesto le dijo: "Pues dejo la cena para ellos, voy a hacer oración". Y cuenta que le oía clamar: "Ay Jesús mío", y a ella le dijo “estoy muy conforme de morir por Jesús, los perdono".

Efectivamente, esa noche del 11 al 12 de noviembre los cuatro hermanos fueron atados. Al juntarles, el P. Ernesto dijo a los milicianos: "Ya sé que nos llevan a matar, pero morimos con gusto por España y la religión. ¡Viva Cristo Rey!", y le dieron de culatazos. Fueron metidos en tres coches, y testimonio de la Madre Pilar, que los vio y oyó, iban alegres, cantando el "Cristo Vence" y el "Yo para qué nací”.
Urna relicario con las reliquias
del P. Ernesto.
Desierto de las Palmas.
Cuando los coches llegaron al término de Arcudia de Carlet, Valencia, les bajaron a los cuatros de los coches y allí mismo junto a la carretera les dispararon, muriendo en el acto. Testigos de la recogida de los cuerpos, narraron que estaba especialmente dañado, pues pisotearon el cuerpo, y le mutilaron los pies con gran ensañamiento. Excepcionalmente, los cuerpos pudieron ser rescatados por la familia, ya que los milicianos solían martirizar lejos para que, precisamente, dificultar el reconocimiento y el entierro. Los restos del P. Ernesto y del Hno. Domingo, luego del final de la guerra fueron trasladados al Desierto y en el panteón de los mártires esperan la resurrección y reciben la veneración de los fieles.

Sor Natividad está en proceso canonización, junto a otras religiosas de la Orden del Císter, y José, el hermano seglar fue presentado en la causa común del Beato José Aparicio Saez, y fue beatificado el 11 de marzo de 2001, su memoria es el 22 de septiembre.
El P. Ernesto y el Hermano Domingo continúan su proceso, junto a los demás mártires carmelitas de la provincia de Aragón-Valencia (conventos de Valencia, Castellón, Murcia, ect.). Esperemos pronto podamos ratificar lo que ya intuimos, que el martirio les ha conducido al cielo desde donde velan por nosotros.


[1] Como la otra vez, y las siguientes, me baso íntegramente en el precioso libro "Mártires Carmelitas Descalzos. Provincia de Aragón Valencia. Años 1936-1939" escrito por mi vecino, el P. José León Santiago OCD., fruto de su titánica labor de recopilar información, testimonios, fotografías durante años, en aras de las causas de canonización. Las fotografías son igualmente cedidas por él para este blog, por eso solo las podréis ver en pequeño formato.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...