Mostrando entradas con la etiqueta eremitas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta eremitas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de febrero de 2018

Fueron grano limpio y gloria de Dios.

Santos Román y Lupicinio de Condat, hermanos abades. 28 de febrero.

Nació Román sobre 390. se formó en el monasterio de Ainay, cerca de Lyon, bajo la dirección de su abad San Sabino (3 de septiembre), y luego regresó a su casa aunque en su corazón ardía la vocación monástica. Ayudó a su padre en el negocio familiar y rechazó cualquier matrimonio que se le propusiera, algunos muy ventajosos. Cuando tenía 35 años quedó huérfano, se deshizo de todas sus propiedades, reservándose solo un ejemplar del conocido libro "Vidas de los Padres del Desierto" y unas cuantas semillas y herramientas. Con su carga se fue al Jura, donde tomó morada bajo un pino. Luego estableció una ermita, germen del célebre monasterio de Condat.

Allí parecía que nadie le hallaría, pero la noticia de aquel eremita que había logrado cultivar entre las montañas pronto se extendió y le llegaron algunos discípulos, entre ellos su hermano Lupicinio. En un año eran tantos, que ambos hermanos ya gobernaban dos recintos cenobíticos, aunque unidos en la Regla y la caridad. Una hermana suya, de la que no tenemos nombre, también tuvo su propio monasterio entre los riscos, donde con los años llegaría a haber la impresionante cantidad de 500 monjas. En los tres monasterios la vida era idéntica: celda separada, teniendo solo la iglesia y el refectorio en común. Vestían túnicas sencillas de piel, que protegían de la lluvia, pero no del frío. La austeridad, penitencia, ayuno, oración, trabajo y lectura eran las máximas de los monasterios de Román, imitando la vida de los monjes de Oriente.

Lupicinio superaba a todos en sus privaciones, pues dormía en un tronco de árbol y vivía de un menjurje a base de cebada y salvado, sin sal ni aceite. Solamente una vez, y por contentar a unos monjes, accedió a añadir un caldo de pescado a su rancho. Su estricto modo de vida hizo que algunos monjes protestaran y se fueran. Entonces Román le regañó de ser causa de dispersión de los monjes, a lo que Lupicinio le respondió: "No te preocupes, esos son la paja que se separa del grano. Son orgullosos y Dios no está con ellos". Sin embargo, Romano, más comprensivo, fue por ellos y les convenció de regresar al monasterio.

Román y los leprosos.
Hacia los 50 años Román peregrinó a Agaunum para venerar las reliquias de San Mauricio (22 de septiembre), y mientras iba en camino se hospedó con unos leprosos, a los que abrazó y besó, quedando los enfermos milagrosamente sanos con este gesto de cariño. La fama de este portento llegó a Ginebra, donde el clero y la nobleza le recibió con gran pompa y celebrando un pontifical en la catedral. Se dice que San Hilario de Arlés (13 de enero) les ordenó presbíteros, luego de conocerles y ver sus abundantes virtudes.

Román murió en 640, luego de despedirse de sus hermanos y exhortarles en la fidelidad a Jesucristo. Sus reliquias se veneran en el Jura. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) escribió sus vidas. En cuanto al monasterio, pronto se llamaría de San Oyend (1 de enero), su ercer abad, y posteriormente y hasta hoy, se conoce como San Claudio (6 de junio), pues este célebre obispo de Besançon fue monje allí, y allí se halla su venerado sepulcro.


Fuentes:
-"Año cristiano, o ejercicios devotos para todos los días del año". P.P J. Croisset. Logroño, 1851.
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 28 de febrero además se celebra a






sábado, 18 de noviembre de 2017

De reliquias que van y vienen ¡solas!

Santos Orículo, Orícula y Basilisa de Senuc, hermanos mártires. 18 de noviembre.
Relicario de los santos hermanos. Reims.

Poco se conoce sobre estos mártires, a los que la tradición gala hace hermanos y discípulos de San Nicasio de Reims (14 de diciembre). Flodoard en su "Historia de la Iglesia de Reims" dice que eran eremitas en Senuc y fueron martirizados bajo los vándalos. Aunque si entraron en el cielo en 450, como también se afirma, debieron entonces los martirizadores debieron ser los hunos.

Una leyenda local, no conectada con lo demás, hace a Orículo un "santo cefalóforo" pues, luego de ser decapitado tomó su cabeza y caminó hasta la sepultura que ya tenía excavada de antemano. Pero antes de echarse en la tumba, hizo una cruz de sangre con sus dedos en una piedra. En el siglo XII aún se menciona como se mantenía con vivo color y como los peregrinos la besaban.

Las reliquias de los tres son veneradas en Senuc, Francia, desde al menos el siglo X, sin que se sepa cuando fueron trasladadas allí. En 923 el obispo Seulf de Reims las elevó a un altar, poniéndolas todas juntas, y la leyenda quiere que la tierra se abrió sola cuando el obispo mandó excavar, luego de haber tenido una revelación. En 1060 se hizo una traslación y se separaron los huesos en tres relicarios. Pero sin embargo, en el siglo XIV, cuando volvieron a abrirse, estaban todas en el relicario del santo, lo cual fue tomado como milagro, pues las reliquias de las hermanas ellas solitas se habrían trasladado al relicario sellado. Desde entonces permanecieron unidos todos los restos. El Domingo de Pentecostés tenían una vistosa procesión, hoy venida a menos.

Una fuente de aguas milagrosas manó durante siglos en el sitio donde la tradición quiere fueron martirizados y en la cual la gente hallaba remedio a sus males. En 1368, la condesa Jolenta de Clermont-en-Argonne fundó una capilla dedicada a la memoria de estos santos en su castillo, y allí se depositaron pequeñas reliquias. Algunas hay en la catedral de Reims. Y otras fueron a parar, igualmente nadie sabe cómo a Heenweg, Holanda, en cuya iglesia parroquial fueron descubiertas en 2011 y puestas al culto.


A 18 de noviembre además se celebra a
Santa Haude, mártir, y San Tanguy; hermanos.
Santa Rosa Filipina Duchesne, virgen misionera.

lunes, 9 de octubre de 2017

Dos enamorados y un Amor.

Santos Andrónico y Atanasia, esposos y monjes. 9 de octubre y 27 de febrero (Iglesias Griegas).

Su "vita" se halla insertada en una colección de vidas ejemplares de los Padres del Desierto. Vivían Andrónico y Atanasia en Damasco, Siria, donde él ejercía de platero. Eran piadosos y caritativos, y cuando tuvieron numerosas ganancias, ambos las dividieron en tres, de las cuales dieron una parte a los pobres, una segunda la usaron para prestar a aquellos que estaban en necesidad, aunque sin pedir intereses por ello. Y la tercera parte, la reservaron para el sustento de su familia. 

Tenían dos hijos, un niño y una niña, a los que, como todos los padres, amaban hasta el extremo. Pero un día, los niños murieron y ambos esposos se sumieron en la tristeza. Andrónico se refugió en su oficio de platero, mientras que Atanasia pasaba el día llorando junto a la tumba de sus hijos en la iglesia de San Julián, diciéndose "moriré aquí junto a mis hijos y me reposaré a su lado para siempre". Un día llegó a ella un venerable abad y le preguntó: – "Mujer, ¿qué te pasa? ¿Por qué no dejas que los muertos duerman en paz?" Atanasia le replicó: – "Mi Señor, no te enojes con tu sierva, porque estoy abrumada por el dolor. Tuve dos hijitos y los perdí a ambos en un día, y aquí yacen". Entonces el anciano le dijo: – "No llores por ellos, porque te aseguro que como la naturaleza humana anhela y clama por el alimento, y languidece si no la encuentra; así también tus hijos anhelan y claman a Cristo donde están, por la bienaventuranza de las cosas futuras, diciendo: 'Juez justo, danos el descanso celestial en lugar de aquellas alegrías terrenas de las que fuimos desposeídos'", y se alejó en la oscuridad. Cuando Atanasia reflexionó, toda su tristeza se convirtió en gozo y fue en busca del abad. Preguntó al portero y este le dijo que aquella iglesia no tenía dignidad abacial. Entonces ella entendió que había sido el glorioso San Julián quien se le había aparecido, dándole paz a su corazón.

Aparición de San Julián
a Atanasia.
Con esta certeza, se fue a casa, contó a su marido lo ocurrido y ambos decidieron que lo mejor era vivir una vida de entrega a Cristo para llegar algún día adonde estaban sus hijitos. Reunieron a sus esclavos, les dieron la libertad entregaron sus posesiones a los pobres. Cuando se alejaban, Atanasia se volvió a su antigua casa y clamó: "Oh Señor Dios, que dijiste a Abraham y a Sara: 'Sal de tu tierra y de tu familia, a una tierra que yo te mostraré', guíanos, te lo ruego, en el camino de tu temor. Ya que dejamos nuestra casa por amor a Ti, y tú no nos cierres tu casa en tu Reino". Y se fueron a Jerusalén, donde veneraron los Santos Lugares. Luego se fueron a la Tebaida, en cuyas soledades hallaron al abad Daniel, y le pidieron consejo. Este envió a Andrónico al monasterio de Tabenna, y envió a Atanasia a una laura de Esceta, donde debía vestir como un eremita y vivir alejada de los monjes, solo reuniéndose con ellos los domingos para la Eucaristía.

Doce años pasaron cada uno en su lugar, en oración, trabajo y penitencias, anhelando el cielo. Al cabo de ese tiempo, brotó en el corazón de Andrónico, que ya era un venerable anciano de larga barba blanca, el anhelo de volver a visitar los Santos Lugares. Pidió permiso a su abad, y este se lo concedió. De camino a Jerusalén, Andrónico encontró a otro anciano de pelo gris y rostro quemado por el sol, apoyado contra el tronco, exhausto por el calor y cansado de andar. Y aquel anciano… ¡era Atanasia!, la cual reconoció a su marido y aunque tuvo una gran alegría, no quiso revelar quién era. Andrónico, sin embargo, no la reconoció, porque su belleza había sido destruida por la penitencia y el ayuno. 

Entonces Andrónico le preguntó: - "¿Cómo te llamas, hermano?" Y ella respondió: - "Me llamo Atanasio". -"¿Hacia dónde vas, hermano mío?", volvió a preguntar Andrónico. -"Voy a visitar los Santos Lugares", fue la respuesta de Atanasia. Andrónico se alegró de la respuesta y dijo: "Mi corazón anhela tu compañía, santo eremita, caminemos juntos hasta Jerusalén". Y así, ambos visitaron Jerusalén, hicieron oración en los Santos Lugares, y al terminar su peregrinación, decidieron volver juntos a Egipto. Cuando regresaban, llegaron al mismo árbol bajo el cual se habían encontrado y Andrónico pidió a "Atanasio" vivir juntos en las soledades de la Tebaida, ya que eran ancianos, y así podrían cuidarse uno al otro y cuando el primero muriera, el otro podría sepultarle. Atanasia accedió, y así vivieron varios años, en oración y trabajo, con gran júbilo de Atanasia, que amaba muchísimo a su marido.

Y llegó un día en que Atanasia se sintió morir. Entonces Andrónico fue adonde vivía un anciano presbítero, para que asistiera al viejo "Atanasio". Cuando ambos llegaron, Atanasia lloraba, y el viejo eremita le dijo: -"¡Qué! ¿Lloras en lugar de alegrarte de estar en camino al encuentro del Señor?". Atanasia replicó: -"Lloro por mi amigo Andrónico, porque sé que echará de menos mi compañía". Y además, le dijo en secreto: "Cuando muera, mete tu mano bajo mi cabeza, hallarás un trozo de escritura, y se la darás a Andrónico". Y Atanasia recibió el Cuerpo del Señor y expiró alegremente, pues ¡al fin! estaría con sus hijitos amados. Entonces, antes de ser sepultada, los monjes entregaron a Andrónico el pergamino, este lo leyó y se arrojó sobre el cadáver clamando: "¡Esta es mi mujer Atanasia!". Pronto se corrió la voz, y muchos monjes acudieron con palmas en las manos, para celebrar a Atanasia, que siendo mujer había vivido varonilmente. 

Andrónico pasó a vivir junto a la sepultura de su amada mujer, hasta el día en que Dios quiso llamarle a renuirse con ella y sus hijos. Antes de morir, hizo oración y murió dulcemente. Fue sepultado junto a Atanasia.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 9 de octubre además se celebra a
San Luis Bertrán, presbítero dominico.
Santa Publia, abadesa.

martes, 4 de abril de 2017

San Zósimo, carmelita.

San Zósimo, abad. 4, 9 y 30 de abril.

San Zósimo da la comunión
a la santa penitente.
La "vita" de San Zósimo se funde con la leyenda de Santa María la Egipcíaca (1, 2, 3, 4, 6, 9, y 15 de abril) y de tal modo que si bien la leyenda de la penitente se funda en un hecho de la vida de Zósimo, por otra parte él sería totalmente desconocido de no ser por la fama de ella.

La primera y más confiable fuente sobre Zósimo es una mención en la "vita" de San Ciriaco (29 de septiembre), escrita por Cirilo de Escitópolis. En esta se cuenta que un día, dos discípulos del santo, uno de ellos sería Zósimo, que se habían internado en lo profundo del desierto para hacer su tiempo de penitencia, vieron a un extraño ser con apariencia humana entre los espinos. Miraron, pero no estaba, e hicieron oración pensando que sería cosa del diablo. Más adelante hallaron una cueva y al intentar entrar vieron de nuevo al extraño ser que les alertó no se acercaran, pues era una mujer y estaba desnuda. Y así, de lejos, ella les confesó que su nombre era María, y había sido una gran pecadora que además había llevado a otros a pecar. Pero tocada por Cristo se había ido al desierto a expiar sus culpas. Los monjes la dejaron, y luego de la cuaresma volvieron al monasterio y contaron a Ciriaco lo ocurrido. Por Pascua fueron a visitarla y la hallaron muerta, y la sepultaron allí mismo con veneración.

Esta historia, escueta y sincera, menciona a nuestro Zósimo y a esa penitente desconocida llamada María, de la cual surgiría la leyenda que podéis leer en este link, muy posterior, de Santa María la Egipcíaca, que se hizo extremadamente famosa a partir del siglo IX, llegando al culmen de su fama en los siglos XII y XIII. Aunque fantasiosa, parte de un hecho real, el narrado anteriormente. Por su parte, la leyenda propia carmelitana hace santo eliano a Zósimo, como a todos los santos anacoretas del desierto.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 4 de abril además se celebra a






jueves, 19 de enero de 2017

San Launomer, de vaca, rosas y cierva.

San Launomer (Laumer o Lomer) de Corbion, abad. 19 de enero.

Este santo vivió en el siglo VI y al menos desde el VIII aparece en los martirologios galicanos. Su "vita" es tardía, aunque aparece escrita por alguno que se presenta como testigo de los hechos y amigo del santo, por el estilo al menos es del siglo X.

Launomer nació cerca de Chartres y era pastor de las ovejas de su padre. Era niño piadoso y despierto, por lo que le pusieron a estudiar en un monasterio, en el cual tomó el hábito monástico al llegar a la adolescencia. Fue un monje ejemplar, encargado de la administración del monasterio (del capítulo canonical de Chartres, según otra versión). Era muy caritativo y aún sin faltar nada a los monjes, hacía mucha caridad para con los pobres. Como de otros santos se cuenta el milagro de las rosas: En una ocasión en que llevaba pan a los pobres, fue requerido sobre lo que portaba y al responder que eran rosas, soltó el hábito y, efectivamente, rosas cayeron al suelo.

Sin embargo, la vida del monasterio no satisfacía espiritualmente a nuestro santo, por lo que una noche salió del monasterio y se internó en un bosque para vivir como eremita. Vivía dedicado a la oración y al trabajo, siempre en silencio, contento de haber huido de los hombres. Sin embargo, en menos de un año, ya tenía algunos discípulos que, alentados por su ejemplo y buenos consejos, se habían reunido para vivir como él. Cuando el número de estos discípulos fue a más, Launomer volvió a huir y se escondió en el bosque de Corbion, esperando vivir en soledad para siempre. Pero nada, en breve volvió a tener una colonia de discípulos que aspiraban a la perfección junto a él. Así que no le quedó más remedio y sobre 560 construyó un monasterio, que sería el origen de la célebre abadía de Corbion, del que sería nombrado abad.

Varios milagros se cuentan del santo, como que el demonio apagaba su lámpara, pero su ángel de la guarda la reavivaba. En una ocasión llegó a su ermita una cierva perseguida por los lobos, el santo se puso en medio y amonestó a los lobos por perseguir a la pobre cierva, que agradecida se quedó para siempre en el monasterio. Otro portento dice que unos ladrones robaron la vaca de los monjes, pero no pudieron salir del bosque en toda la noche, por lo que a la mañana regresaron al monasterio arrepentidos. El santo, humilde y paciente, vio su arrepentimiento y pasó por alto el incidente diciéndoles: "Os agradezco, amigos, que hayan encontrado mi vaca extraviada y me la hayáis devuelto. Debéis estar muy cansado y hambrientos". Y ante el asombro de los monjes, les dio de comer y beber y les enseñó el camino correcto para salir del bosque.

Murió Launomer sobre 593 y su cuerpo fue enterrado en la iglesia de St-Martin-du-Val. En 595 se trasladó a a Corbion, de donde fue llevado a Blois en 874, por miedo a las invasiones normandas. En 924 las reliquias volvieron a Corbion. Lamentablemente, en 1567 los herejes hugonotes quemaron las reliquias, salvándose solamente el cráneo, que previamente había sido separado del cuerpo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de enero además se celebra a  
San Dionisio, papa y carmelita.
San Canuto IV de Dinamarca, rey y mártir.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Esposos, eremitas y taumaturgos.

Santos Efflam y Azenor de Bretaña, esposos y eremitas. 6 de noviembre y segundo domingo de octubre (en Plestin).

San Efflam. Plestin, Bretaña.
De santos tan antiguos lo que nos ha llegado es lo que la tradición y el culto ha querido legarnos. Parte de historia, parte de leyenda, parte de investigaciones históricas:

Fue Efflam el hijo de un rey irlandés, y nació en 448. Su padre y abuelo habían vivido en guerra con los sajones de Gran Bretaña durante más de 50 años, por lo que ambas familias decidieron hacer la paz mediante el matrimonio de sus hijos Efflam y Azenor, que aún eran pequeños. Pasaron los años y en su adolescencia, Efflam había conocido a unos ermitaños que predicaban en Irlanda y quedó enamorado de su vida penitente y orante, y anhelaba unirse a ellos. Pasaron los años y llegó el tiempo en que había de celebrarse la boda. Por su parte, Azenor también anhelaba la vida monástica sin que lo supiera su prometido. Este había preparado un barco para huir con los monjes apenas se celebrara el enlace.

Se casaron y esa noche antes de que les dejaran solos, Eflam se fue al mar, donde le esperaban los monjes, embarcó y llegó a Bretaña. Apenas desembarcar salió del bosque un feroz dragón, una bestia que asolaba la región y a la que nadie hacía frente. Por si la leyenda fuera poco florida, esta cuenta que en ese momento apareció el famoso rey San Arturo (6 de octubre) y se lanzó contra la bestia mientras Efflam hacía oración. Finalmente el rey mató la bestia luego de una ardua pelea, al cabo de la cual quedó sediento; entonces Efflam golpeó la arena con su bastón y brotó una fuente que aún existe en el extremo occidental de la playa de Toul-Efflam, y en la que Arturo pudo calmar su sed. Para conmemorar la victoria contra el diablo, que eso era el dragón, Efflam plantó una cruz y fundó una ermita junto a los monjes, que le eligieron abad. Vivían pobremente, absteniéndose de comer y beber los lunes, miércoles y viernes, y en constante oración.

Santa Azenor. Plestin, Bretaña.
Entretanto, Azenor echaba de menos a su marido y se decidió a ir a buscarle para que le indicase el camino para servir a Cristo. Salió del castillo familiar y llegó al mar. Como no había barca disponible, se metió en una artesa de madera y cuero y así cruzó el mar. Desembarcó en Coz-Guéaudet, a dos millas de donde estaba Efflam. El gobernador local se prendó de Azenor y la pretendió, pero ella huyó. Entonces, el hombre tomó su caballo, pero por milagro, Azenor corrió más que el caballo y llegó antes donde Efflam. Este, al ver lo ocurrido, paralizó al caballo y le dejó moverse hasta que el perseguidor se arrepintió y prometió donar aquellas tierras y ayudarle con todo lo que necesitaran. Entonces Efflam construyó una ermita para Azenor cerca de la suya, para que pudiera participar en la oración común con sus monjes. cuando Azenor se hizo anciana se despidió de Eflam y fue al monasterio de Santa Nennoc de Ploërmel (4 de junio), donde falleció con fama de santidad. Efflam murió el 6 de noviembre de 512. Su ermita fue ocupada durante siglos por diversos eremitas, entre ellos San Gestin (6 de noviembre), el cual dio nombre al sitio donde se les venera aún: Plestin, y donde permanece la tumba de Efflam. Hasta la Revolución Francesa se mantuvo el culto a Santa Azenor (también llamada Honora) en Metje, donde era invocada contra las fiebres. La iglesia se destruyó y su memoria se olvidó.


Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.
-"Vidas de los santos irlandeses". C. O’HANLON.


A 6 de noviembre además se celebra a
San Melanio de Rennes, obispo
Beato Tomás Alonso Sanjuán, salesiano mártir.

viernes, 19 de junio de 2015

Rivanonne, santa, esposa y madre de santos.

Santa Rivanonne, viuda y reclusa. 19 de junio.

Encuentro de Hyvarnion y Rivanonne.
Según su “vida”, Rivanonne nació a principios del siglo VI, y muy niña quedó huérfana, por lo que fue educada por sus hermanos San Urfol (17 de septiembre y 19 de junio) y San Rivoaré (19 de septiembre). Desde niña fue piadosa, dada a la oración, la caridad y la penitencia. Cuando era jovencita, hizo un voto de virginidad, en espera que Dios le revelara.

Mientras, nos ocupamos de otro personaje: Por aquellos tiempos llegó a Bretaña San Hyvarnion (5 de diciembre) un poeta y compositor irlandés de cierta fama. Además, era conocido por su sabiduría, y rectitud de vida. Había sido discípulo de San Cadoc (24 de enero y 21 de septiembre), quien le había enseñado a leer, componer, a conocer la naturaleza. Había hecho voto de castidad y atendía personalmente a los pobres y necesitados. Dos tradiciones le hacen llegar por diferentes modos a Bretaña: una cuenta que lo hizo siguiendo a los monjes santos que desde Irlanda poblaron Bretaña entre los siglos V u VI. La otra, que el rey Childeberto supo de su persona y le pidió consejo y que se quedara en su corte. Donde sí es unánime las leyendas es que, estando en la corte, Hyvarnion se decepcionó del ambiente palaciego, tan rudo y poco dado a la piedad, que decidió volver a su tierra. El rey intentó detenerlo, pero nada pudo hacer así que le preparó un barco para su viaje. La noche antes del viaje, Hyvarnion tuvo una visión en la que una jovencita se le aparecía y le decía que había de ser su esposo. Varias veces se repitió el sueño, que dejó a Hyvarnion desconcertado, pues él se había dedicado por completo a Dios y creía que este aceptaba su oblación. Entonces se le apareció un ángel que le explicó que la joven Rivanonne recibía en ese momento la misma revelación, que ambos se encontrarían a la mañana siguiente y que habían de casarse, pues Dios había determinado que fueran padres de un gran santo.

Y así fue, al otro día se encontraron en Landouzan, junto a una fuente, que hoy lleva la el nombre de Santa Rivanonne. Ella venía acompañada de su hermano Rivoaré, quien les casó. El romanticismo del siglo XIX fue muy pródigo recreando esta escena, llenándola de amor entre los dos. Se encuentran, él le canta, ella le enseña las hierbas que recoge para remedios para los pobres. Se enamoran, pero conocen su destino y su mutua entrega a Dios, por lo que presentan este cumplimiento de la voluntad divina casi como un hado fatalista, al que hay que aceptar. Lo dicho, romanticismo decimonónico.

En fin, que casados ya, esa noche, sabiendo que el propósito de su unión era concebir un santo, Rivanonne dijo a su esposo: "Si es un niño, le pido a Dios que nunca pueda ver la falsedad y los engaños del mundo”. Y se unieron carnalmente, solo una vez y nunca más. Se establecieron en Lanrioul, y al cabo de los nueve meses justos nació su hijo San Hervé (17 de junio), ciego a la luz del mundo y vidente a la luz de la fe. Cuando el niño tenía cinco años Hyvarnion murió y dos años más tarde, Rivanonne confió a su hijo al monasterio de San Marchian (22 de junio). A esa edad, ya había enseñado al niño todos los salmos y cánticos de memoria, y este le acompañaba en las oraciones, los actos de piedad y las obras de caridad.

Rivanonne entonces pudo cumplir su deseo de vivir para Cristo: se unió a otras piadosas mujeres, entre ellas una niña, que algunas leyendas dicen era adoptada, Santa Cristina (22 de junio) comenzando una vida monástica. Cuando Hervé, versado en la música y la composición como su padre, fue un joven que podía valerse por sí solo, fue en busca de su madre y emprendieron juntos una nueva vida religiosa. Hervé fundó un monasterio en Lanhouarneau y muy cerca suyo su madre construyó una ermita donde se recluyó en soledad y oración. Allí vivió largos años, hasta que San Urfol recibió una revelación del cielo acerca de que a su hermana le quedaba poco tiempo y avisó a Hervé. Este se fue a la ermita con dos monjes y allí entabló coloquios con su madre, y estuvo orando hasta que ella expiró, el 19 de junio de 535. Hervé vio su alma llevada al cielo por los ángeles. La enterró en la ermita, donde luego construiría otro monasterio que llegaría a tener un colegio, Cristina quedaría bajo la tutela de su hermano Hervé, y de ella se cuentan otras leyendas muy hermosas.

El culto de Santa Rivanonne, escaso, siempre ha estado suscrito a la devoción y leyenda de su hijo San Hervé, muy venerado en la campiña francesa.

Fuentes: 
-"The Book of Saints and Friendly Beasts". ABBIE FARWELL BROWN. 2009.
-"La mystique des eaux sacrées dans l'antique Armor". CLAIRE DE MARMIER. París, 1947.
-"Vie des bienhereux et saints de Bretagne". M. DE GARABY. Saint Brieuc, 1839. 
-"El libro de los santos de Bretaña". P. CHARDONNET . 1977.


A 19 de junio además se celebra a 
Beata Miguelina de Pesaro, terciaria franciscana.
Beato Odo de Cambrai, obispo

domingo, 25 de mayo de 2014

Santos Estilitas

Santos Juan y Simeón el Joven,
y su madre Santa Marta
Pregunta: Hola. he visto un par de veces su blog y me parece muy interesante, queria consultarle una duda: trabajo como médico, una vez escuché una historia de San expedito, que se pasó diez años predicando sobre las maravillas de Dios, subido en una columna en medio del desierto sin que nadie lo escuchara, me lo imaginaba como un anacoreta dedicado a la predicación, a veces en mi profesión cuando doy consejos a los pacientes, sobre hábitos saludables y me siento así: poco escuchado, y lo he utilizado de ejemplo, posteriormente, he intentado averiguar algo sobre este santo, y para nada está descrito como un predicador, era un soldado romano convertido, y en todos sitios esta referida la historia del cuervo que le instaba a no convertirse, quisiera saber que hay de realidad en las dos historias y a que santo corresponde el haber estado predicando subido encima de una columna en mitad del desierto. Muchas gracias.

Respuesta: Hola Doctor. Gracias por visitar la página. Sobre San Expedito, quien fue y lo que se sabe, le invito a leer esta entrada dedicada San Expedito, donde queda claro que no ese el predicador de la columna. 


Y este… quien fue? O mejor dicho, quienes fueron? Porque hubo más de un santo estilita, que es como se llaman estos que vivieron sobre una columna, tipo de vida ascética muy dura, a la que no se accedía sino después de años de preparación en la penitencia y la oración. Sobre los estilitas mucho se ha escrito, solo me limitaré a mencionar los santos conocidos:

Santos Juan (24 de mayo) y Simeón Estilita, el Joven. (23 de junio y 3 de septiembre). 
Viveron en el siglo VI. Desde joven Juan se subió a la columna en Taumastoro, donde predicaba a discípulos y peregrinos que acudían, hasta fundarse un monasterio. Todas las noches rezaba 30 salmos de memoria, completando así en 5 días, los 150. Fue maestro San Simeón el Joven, al que ya conocía desde mucho antes que llegara a él, por medio de visiones, en que Dios le había revelado su persona, vestido con una túnica blanca. 

Simeón era hijo de Santa Marta (4 de julio). Con 15 años, se hizo discípulo de Juan en el monasterio de Taumastoro; con esa edad se subió a una columna que estaba junto a la de su maestro. A los 20 años se trasladó a un pedestal más alto en la montaña. Allí reunió sus propios discípulos que vivían en chozas junto a su columna y eran atendidos por su madre, que fue quien le informó sobre la muerte de su maestro. En 551 se construyó un monasterio para los monjes y una hospedería para los peregrinos que acudían en busca de sus oraciones o consejos. En 554 fue ordenado sacerdote. En 566 se hizo construir una columna más alta aún, donde vivió hasta el año 592, con 75 años. A veces se le suele confundir con el Simeón famoso.

San Nicetas de Pereslav
San Nicetas de Pereslav, taumaturgo y mártir. 24 de mayo.
Vivió en el siglo XII y fue un recaudador de impuestos muy odiado en Pereslav, por su dureza con los pobres y su vida disoluta. Se convirtió oyendo en la iglesia el texto de Isaías "purificaos y lavaos, dejad de hacer el mal y aprended a hacer el bien". Dejó a su esposa y su familia, y se retiró a un monasterio para vivir en penitencia. Luego se puso una capa de cadenas de hierro sobre la piel desnuda y se subió a un pilar. Alli vivió durante un tiempo no conocido, pero debió ser bastante, para que el hierro, pulido por el uso y el roce pareciese plata; hecho por el cual fue derribado de la columna y asesinado por dos ladrones para robarle. Su sepultura se llenó pronto de peregrinos por los milagros constantes.


San Alipio de Adrianópolis. 26 de noviembre.
Desde la infancia anhelaba estar cerca de Diosy vivir para él, por ello se hizo una columna de piedra en el cementerio de la ciudad, lo que le llevó las burlas de sus amigos, la incomprensión hasta de su familia. Allí fue tentado duramente por el demonio, al que resistió a base de oración y humildad. A su vera se formó una comunidad de mujeres deseosas de vida espiritual, para las que construyó el monasterio de Santa Eufemia (16 de septiembre), cuya iglesia había fundado años antes. Durante toda su vida y desde la columna, fue su director espiritual.



San Daniel Estilita. 22 de mayo y 11 de diciembre.

San Lucas de Stiris. 7 de febrero y 3 de mayo (traslación de las reliquias). 
Después de ser monje, volver a casa, ser ermitaño y monje otra vez, fue discípulo de un estilita, aunque no hay certeza si lo fue él también, o si lo fue sólo un tiempo, puesto que se vuelve a saber de él retirado en la montaña Stirion, donde murió con 57 años. Sobre su tumba se construyó un monasterio adonde aún acuden peregrinos atraídos por su fama de milagroso.

San Lucas el Nuevo Estilita. 11 de diciembre.
Era soldado y ante la barbarie de la guerra, decidió abandonar las armas y ser monje. A los seis años de vida reclusa fue ordenado sacerdote y enviado como capellán del ejército, lo que hizo sin renunciar a su vida ascética y penitente, dando ejemplo a los soldados, que le querían mucho. Luego de unos años, en tiempo de paz, se retiró al monte Olimpo, donde comenzó penitencias más duras, como tener todo el día una piedra en la boca, para obligarse al silencio, o pasar toda una noche sobre un solo pie, orando. Soportaba con paciencia mosquitos y tábanos. Esto hizo que muchos se acercaran a él en busca de apoyo, oraciones y perdón, por lo que se hizo una columna para vivir más “cerca” de Dios. Allí pasó 45 años, llegando a la edad de 100 años.


San Simeón Estilita "el Viejo". 5 de mayo. 
San Teódulo de Edesa. 28 de mayo.

Y aún me queda uno más, en el que me gustaría extenderme algo, pues es, hasta donde sé, el único santo estilita en occidente, puesto que este estilo de vida se desarrolló en Oriente: 


San Walfroy o Wulfilak
San Walfroy o Wulfilak de Trier, estilita. 21 de octubre y 7 de julio (traslación de las reliquias). 
Su vida se conoce por la narración que el mismo Walfroy haría al historiador San Gregorio de Tours (17 de noviembre), a quien conoció cuando Gregorio le visitó en su monasterio. Walfroy nació en Lombardía y siendo niño conoció la vida de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones) y le tomó gran devoción. Ya siendo un jovencito, conoció a un discípulo de San Yrieux de Limoges (25 de agosto), que le animó a acompañarle en una peregrinación a la tumba de San Martín. Allí fueron, y Walfroy acrecentó su devoción al santo. Al regresar, el monje amigo llevó consigo una pequeña arca con un poco de polvo de la sepultura de San Martín hasta Limoges. Allí ocurrió un milagro: esta arena se multiplicó hasta sobrepasar la misma arqueta. Ante esto, Walfroy decidió abandonarlo todo, para imitar a San Martín en su entrega a Dios.

No volvió a Lombardía, sino que se fue a Trier, construyó una cabaña y se dedicó a la oración. En la colina había un antiguo santuario a la diosa Diana, que aún era visitado incluso por cristianos. No contento con una simple vida de eremita, optó por la vida estilita, así que se instaló sobre un pilar y comenzó una vida penitente. En invierno era tanto el frío que llegó a perder las uñas, y la barba se le congelaba impidiendo cualquier movimiento del rostro. Desde allí amonestaba, oraba, predicaba a los devotos de la diosa. Poco a poco, fue convirtiendo, primero a los cristianos supersticiosos, luego a los paganos, hasta que entre todos derribaron el santuario pagano, inaugurando el culto al verdadero Dios. Y no fue esto sin intervención divina: Era la estatua muy grande y pesada, y aunque la ataron con varias cuerdas para derribarla, ni entre todos podían, así que Walfroy bajó de su pilar, fue a la ermita que había construido antes, oró a Dios, y al salir, con solo tocar una de las cuerdas, la estatua se derribó sola. Ya en el suelo, la destrozaron a golpes de mazo.

Tanta penitencia llenó su cuerpo de úlceras enconadas, llevándole casi a punto de morir. Una noche soñó que San Martín se le aparecía y frotaba su cuerpo con un aceite oloroso. Al otro día, amaneció sano totalmente. Finalmente, su obispo, San Magnerik (27 de julio) le obligó a bajar de la columna, con el argumento de que no debía compararse a San Simeón Estilita, ni exponer su salud de esa manera que parecía tentar a Dios. Le ordenó bajar y fundar un monasterio con aquellos admiradores y discípulos que le rodeaban. Como buen santo, la obediencia le valió más que su propia voluntad y, con lágrimas, bajó de la columna, y para no ser tentado a desobedecer, la destrozó acompañado de varios de sus discípulos.


Primitiva sepultura
de San Wulfilak
Allí vivió unos años más, como superior de aquel grupo. Allí fue enterrado y comenzó su culto. En 979 sus reliquias se trasladaron a la ciudad de Yvoix, llamada Carignan desde el siglo XVII. En el siglo XIII su primitivo monasterio pasa a la Orden de San Benito, dependiente de la abadía de Orval. En el siglo XIX, el obispo de Reims la compra. En el siglo XX pasan por ella diversas congregaciones religiosas, que mantienen la devoción al santo estilita. Desde 2002 una asociación de seglares cuida del culto al santo, cuya imagen preside el ábside de la iglesia. Esta iglesia, de 1957 integra perfectamente la cabecera de la iglesia medieval, que estaba en ruinas.


A 21 de octubre además se celebra a  
Santa Dorotea de Colonia, virgen y mártir.
Santa Celina de Laon, viuda

sábado, 3 de agosto de 2013

Hermanas de sangre y de celda.

Grabado holandés. Siglo XVII
Hace unos días, chateando con un amigo, surgió el tema del eremitismo femenino, y le sacaba a colación el ejemplo de dos hermanas ermitañas, y mi amigo me sugurió publicase algo sobre ellas,  al quedar impresionado con sus vidas. Y como es intereante y no me le puedo negar a mi amigo, aquí va:

Santas Marana y Cira de Berea, hermanas y reclusas. 3 de agosto y 28 de febrero (Iglesia Oriental)
Estas hermanas, que algunas tradiciones ponen como gemelas, nacieron en el siglo IV, en Berea, Siria, en una familia cristiana rica. Fueron educadas por sus padres en aras de alcanzar buenos matrimonios. Pero como Dios tiene otros planes que resultan cuando las almas son dóciles a su voluntad, cuando alcanzaron la juventud, cambiaron galas y futuro por la soledad, la penitencia y la oración, dedicándose exclusivamente a Dios. 


Aunque había monasterios famosos por su virtud y posición, ambas eligieron la vida monástica más extraña que conocemos: la reclusión total y de por vida, o emparedamiento. Este tiene varias formas, aunque la más común era una pequeña celda que se sellaba con ladrillos o piedras, lo que fuera, una vez dentro la reclusa. Sólo se les dejaba una pequeña ventana por donde respiraban, se comunicaban con el exterior y recibían los alimentos que personas piadosas les entregaran. Las celdas adyacentes a alguna iglesia, tenían, además, una ventana a la misma, por la cual la reclusa (nombrémoslas en femenino, pues el 99,9 % fueron mujeres) seguía los oficios, e incluso alguna predicaba al pueblo. Pero no estaban ociosas, algunas tejían o elaboraban cestos, o cosían, para ganarse las limosnas. Unas son totalmente desconocidas y solo quedan leyendas dudosas, otras fueron oráculos de sabiduría, consejo. Otras tuvieron éxtasis, visiones o revelaron profecías. 

Santa Cira
En occidente las hubo asociadas a órdenes monásticas consolidadas, como los benedictinos o agustinos. Algunas de estas, reclusas fueron Santa Ida de Toggenburg (3 de noviembre), Santa Awa de Melk (7 de febrero), Santa Veridiana de Castel Fiorentino (1 de febrero), Santa Oria de San Millán (11 de marzo), Beata Isabella de Lincoln (1 de noviembre, Todos los Santos), la Venerable Catalina de Cardona, carmelita (21 de mayo), Santa Catalina de Pallanza, agustina (6 de abril), Santa Helmtrudis de Neuenheerse (31 de mayo y 22 de octubre) o Santa Judit de Sponheim, benedictina (22 de enero y 22 de diciembre), y no podemos dejar a Santa Wiborada de San Gall, benedictina (2 de mayo), mártir, que es la primera mujer canonizada con un proceso formal por la Iglesia.

Y volvamos a nuestras Marana y Cira. Pues decididas a la reclusión, se dirigieron a las afueras de la ciudad, junto a un camino, donde comenzaron a edificar una celda de barro en derredor suyo. Al llegar a la altura que ya no eran vistas, la dejaron así, tal cual, sin techo. Abrieron una ventana pequeñita, desde la cual predicaban a los caminantes sobre la conversión, la penitencia, la futilidad del mundo y la grandeza de los bienes celestiales. Con ellas habían llevado a dos esclavas, que construyeron una casita anexa, y las proveían de alimentos cuando era preciso y era el único contacto directo que tenían con el exterior. La única excepción a tan riguroso retiro la hacían en Pentecostés, cuando salían de su celda (por el "no techo" suponemos) y predicaban, aconsejaban y ayudaban a las mujeres, solo mujeres podían acercarse, que se llegaban a su celda. Y aún así, era medio retiro, pues vestían gruesos velos de tela áspera, como las túnicas, que iban desde la cabeza hasta la cintura, por delante y detrás, de modo que sólo las manos les eran visibles. Los tres primeros años de retiro sólo comían un día, cada cuarenta días.

Santa Marana
Llevaban cadenas pesadísimas que les colgaban del cuello, que hicieron que durante años Cira no pudiera levantarse del suelo, y dicha cadena quedó empotrada en la tierra. Así estuvo hasta que  el obispo Teodoreto de Cyrrhus, único hombre que se les pudo acercar, le mandó las quitase del cuello, pero luego que se fue, Cira se las volvió a poner. Este obispo es quien escribió sus vidas y ejemplos en su "Historia Religiosa".

En una ocasión recibieron una inspiración del cielo y peregrinaron, con sus ropas y cadenas, a Jerusalén. El viaje duró tres semanas, durante las cuales ni comieron ni bebieron. También visitaron el santuario de Santa Tecla (23 de septiembre) en Iconio. Así vivieron 42 años, ayunando constantemente, orando y hablando al pueblo de Dios. Ni el frío, el calor, la lluvia, las movieron de sus penitencias. Finalmente, fallecieron (a la vez, lo quiere la leyenda) en 450.


A 3 de agosto además se celebra a
Beato Pedro de Cesis, General Carmelita
La Invención de San Esteban.

martes, 26 de febrero de 2013

Santa Edigna de Puch y los dendritas

Santa Edigna.
Iglesia de San Sebastián.
Puch.
Pregunta: Hola. Estoy interesada en saber sobre los santos dendritas, a que se refiere esa palabra, como vivían. Costa Rica

Respuesta: Hola. El término "dendrita", viene de la palabra griega "dendron", o sea, árbol. Y se refiere a eremitas que vivían en o bajo árboles. Así como muchos ermitaños se dirigían al desierto, las cuevas, hubo quienes hacían de los árboles su ermita. Algunos se hacían una cabaña entre las ramas, otros simplemente vivían sobre ellas. Aunque los sitios preferidos por estos anacoretas eran los bosques profundos, aislados, también los había establecidos cerca de las ciudades o pueblos, y sus árboles eran punto de reunión para oir su predicación, hacer oraciones, etc. El origen de esta fascinación por los árboles hay que buscarla en épocas anteriores al cristianismo, y mucho antes aún: en el paleolítico. El árbol es fuente de vida, de medicinas, de protección, de alimento, así que eran seres mágicos y adorados por los antiguos. Y no tan antiguos, en el caso de los dendritas cristianos, después de su muerte, los árboles en los que vivieron (o supuestamente vivieron) se convierten en objeto de culto, en reliquia sagrada; en ellos se efectúan ritos medio mágicos con los que atraerse la protección del santo.


San Simón Stock: Antes de ser carmelita, vivió en un tocón de un árbol, pero en realidad es una leyenda por su apellido ("stock" = "tronco"). 16 de mayo.
San Gerlach de Houthem: Por penitencia se metió en un hueco de un árbol, donde predicaba, sanaba personas y animales. Aunque existió realmente como fundador de un monasterio, su vida es muy legendaria. 5 de enero.
Santa Brígida de Kildare: Una confusión con el sobrenombre "de Kildare" la hace viviendo bajo un árbol, cuando ya el sitio donde estableció su monasterio se llamaba así. 1 de febrero, 14 de julio (en Colonia) y 25 de enero (traslación a Lisboa).
San Andrés Zoerard: Hizo extrema penitencia en el hueco de un árbol. 17 de julio.

San Rhuadan de Lotrha: muy joven se fue de eremita a Lotrha y eligió el hueco de un árbol para vivir. Aunque era morada habitual de un feroz jabalí, este mansamente le dejó servir a Dios en aquel sitio, buscándose otro árbol para morar. De este árbol el santo obtenía una savia con la que, al aplicarla, curaba todas las enfermedades. 15 de abril.
San Antonio de Padua: Al final de sus días se retiró a descansar a una choza de paja entre las ramas de un árbol. No es un clásico dendrita, pues fue fraile mendicante, pero no podemos dejar de mencionarlo. 13 de junio.
Beata Isabel Rosa de Chelles: vivió en un roble hueco en el cual solo cabía de rodillas. 13 de diciembre.

Y la última, en la que quiero detenerme más, por ser su día:


Edigna se despierta en el carro.
Santa Edigna de Puch, virgen dendrita, reclusa. 26 de febrero.

Su "vida" es lo suficientemente legendaria, como para desconfiar bastante de lo que nos ha llegado de ella. Según estas leyendas, era descendiente de una estirpe regia y santa: Hija de Enrique I, rey de los merovingios y de Ana de Kíev, hija de Iaroslav, Gran Duque de Kíev, y por tanto sobrina nieta de los Santos Boris y Gleb (24 de julio, 25 de septiembre y 2 de mayo, traslación de las reliquias), y bisnieta de San Vladimir I el Grande (15 de julio). Pero se conocen perfectamente a los hijos de Enrique y Ana: Felipe, Roberto, Hugo y Emma (a esta se ha intentado poner como que es Edigna, pero solo es aprovecharse de que se desconoce de Emma).

Pues eso, que era una princesa real y al llegar a la edad de matrimonio, pues le buscaron marido, y como no quiso, se disfrazó de labrador y escapó, en 1074. Se encontró con un campesino que llevaba un carro tirado por bueyes que consintió llevarla un tramo. Llevaba el campesino un reloj de arena, un gallo y una campana (a saber para que), y sucedió que, habiéndose dormido Edigna sobre el carro, al pasar por la aldea de Puch, el gallo cantó, la campana repicó y el reloj se detuvo milagrosamente. Se despertó Edigna, preguntó al campesino lo que sucedía y este le contó lo que había pasado con los objetos y el gallo. Lo tomó Edigna como señal del cielo y, pidiendo al campesino el reloj, el gallo y la campana, se encaminó a la aldea, junto al río Ampel. Había junto a la iglesia de San Sebastián un tilo con un hueco en el tronco, en el que se metió para no salir nunca más. Allí comenzó una vida de penitencia, oración y apostolado, consolando y aconsejando a la gente, enseñando a leer y la religión a los niños, sanando a los enfermos e intercediendo por animales y cosechas, socorriendo a los pobres. 

Árbol de Edigna.
Ponía paz en las familias, unía parejas, deshacía amoríos pecaminosos, cocía pócimas y aplicaba unguentos con un aceite "milagroso" que destilaba el tilo y que continuó manando después de su muerte, hasta que unos quisieron venderlo, y el arbol dejó de manar. Allí vivió Edigna durante 35 años, hasta que murió cerca del año 1109. Fue enterrada dentro de la iglesia parroquial, aunque el sitio de su sepultura estuvo perdido hasta 1978, en que fueron encontradas las reliquias en unas reformas dentro de la iglesia.

Se le invoca contra todo tipo de enfermedades de personas y animales, En la región es patrona para hallar objetos y ganado perdido, a la hora de la muerte, de los jueces y procesados injustamente. Su devoción aún es firme y el árbol donde vivió, recibe muchas visitas y exvotos de los fieles. Una supuesta mano suya se venera en la iglesia de St. Edigna de Hofdorf. Algunos historiadores han afirmado que se trata en realidad de una antigua druida pagana, cuya memoria se guardaría en la zona, a pesar de la fe cristiana. Al ver la Iglesia la veneración de los lugareños al árbol, habría cristianizado a la antigua druida, haciéndola una virgen reclusa. A saber.


A 26 de febrero además se recuerda a:














Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...