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jueves, 9 de agosto de 2018

De un ablandador de rocas y corazones.

San Nathy de Achonry, abad. 9 de agosto y 7 de septiembre.

Vivió en el siglo VI, y fue discípulo de San Finian de Clonard (12 de diciembre). Ambos fundaron el monasterio de Achonry, junto a Mucklety, luego que un ángel le revelara a Finian donde debía fundar y que Nathy debía ser el elegido para gobernar el sitio. Antes de fundar, tuvieron que padecer a Wolfhead, el jerarca local. Este les vejó e insultó, impidiéndoles establecerse allí, pero los santos le convencieron con sus palabras humildes y un milagro: Nathy trazó la señal de la cruz sobre una roca, que se partió en tres pedazos. Ante esto, el corazón de Wolfhead se ablandó y les ayudó en la fundación. Los trozos de roca del milagro aún se veneran y forman parte de una fuente junto a la catedral de Achonry.

Este monasterio fue célebre por la piedad y erudición de sus monjes. Allí se formaron muchos nobles y caudillos, y también niños del pueblo, pues su escuela monástica estaba abierta a todos. Entre sus famosos discípulos estuvieron San Kenan (24 de noviembre) y San Fechin (20 de enero). De este último Nathy sería, además, gran amigo y colaborador. 

La leyenda hace a Nathy el primer obispo de Achonry, pero ciertamente lo fue Melruan O'Ruadhan, en el siglo XII, no conociéndose alguno entre los siglos VI y XII. Sí que pudo haber sido obispo, pues en ocasiones en la iglesia celta este cargo no tenía por qué llevar explícita jurisdicción sobre un territorio eclesiástico. Había obispos misioneros, y algunos simplemente fueron consagrados como tal en virtud de su santidad o venerabilidad.

Nathy subió a los cielos sobre el año 600, a los 90 años de edad. Fue enterrado en el cementerio del monasterio, ahora catedral, que lleva su nombre. Aún se veneran allí sus reliquias.

Fuente:
-http://omniumsanctorumhiberniae.blogspot.com/

A 9 de agosto, además se celebra a:


San Román de Roma,
soldado mártir.
Santos Amor y
Viator, mártires.
San Ernée, abad,
y compañeros.








miércoles, 6 de junio de 2018

De un abogado contra la cojera y las caídas.

San Claudio de Besançon, obispo y abad. 6 de junio.

Nació sobre 594 en el castillo de Bracon, Salins-les-Bains, Francia. A los 7 años fue internado por sus padres en un monasterio muy estricto de Besançon para formarse con vistas a hacer la carrera eclesiástica. A los 20 años, luego de una excelente educación en letras, ciencias y piedad, fue nombrado canónigo de la catedral de Besançon, y al poco tiempo ordenado presbítero. Sin embargo, lo abandonó todo para ser monje. Sin embargo, en 626 fue nombrado y consagrado obispo de Besançon. Tuvo gran amistad con San Cesáreo de Arlés (27 de agosto). Durante su tiempo al frente de la sede promovió la evangelización, la construcción de iglesias y la caridad para con los necesitados. En esta época dícese sanó milagrosamente a un niño enfermo.

En 633 Claudio renunció al obispado para tomar el hábito monástico en el célebre monasterio de Condat, fundado por Santos Román y Lupicinio (28 de febrero) en el siglo V. En 638 fue elegido abad de la comunidad y durante años llevó al monasterio a tener un prestigioso lugar en la Francia carolingia, y tanto que, después de su muerte, hasta hoy, se le conocería como monasterio de St-Claude. Sobre los días finales del santo hay gran duda, pues en 685 volvemos a hallar un Claudio obispo de Besançon, del que casi todos los hagiógrafos dicen es nuestro santo. Pero, sin embargo, su muerte está perfectamente documentada a 6 de junio de 699 en el monasterio de Condat como abad.

Fue sepultado en la iglesia abacial y durante siglos su sepulcro fue muy venerado, y su culto extendido por toda Francia. Su sepulcro fue profanado en 1794 por los revolucionarios franceses y su cuerpo incorrupto fue quemado por completo menos el antebrazo, salvado por por un revolucionario que aún conservaba algo de piedad. Hoy se venera en la catedral de Besançon. Es abogado de los jugueteros, los comerciantes, los camareros y panaderos, y se le invoca contra la cojera, los accidentes y las caídas peligrosas.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-https://www.heiligenlexikon.de


A 6 de junio además se celebra a:


San Iarfhlaith,
eremita y obispo.
San Felipe el Diácono.
San Agobard, obispo.





miércoles, 28 de febrero de 2018

Fueron grano limpio y gloria de Dios.

Santos Román y Lupicinio de Condat, hermanos abades. 28 de febrero.

Nació Román sobre 390. se formó en el monasterio de Ainay, cerca de Lyon, bajo la dirección de su abad San Sabino (3 de septiembre), y luego regresó a su casa aunque en su corazón ardía la vocación monástica. Ayudó a su padre en el negocio familiar y rechazó cualquier matrimonio que se le propusiera, algunos muy ventajosos. Cuando tenía 35 años quedó huérfano, se deshizo de todas sus propiedades, reservándose solo un ejemplar del conocido libro "Vidas de los Padres del Desierto" y unas cuantas semillas y herramientas. Con su carga se fue al Jura, donde tomó morada bajo un pino. Luego estableció una ermita, germen del célebre monasterio de Condat.

Allí parecía que nadie le hallaría, pero la noticia de aquel eremita que había logrado cultivar entre las montañas pronto se extendió y le llegaron algunos discípulos, entre ellos su hermano Lupicinio. En un año eran tantos, que ambos hermanos ya gobernaban dos recintos cenobíticos, aunque unidos en la Regla y la caridad. Una hermana suya, de la que no tenemos nombre, también tuvo su propio monasterio entre los riscos, donde con los años llegaría a haber la impresionante cantidad de 500 monjas. En los tres monasterios la vida era idéntica: celda separada, teniendo solo la iglesia y el refectorio en común. Vestían túnicas sencillas de piel, que protegían de la lluvia, pero no del frío. La austeridad, penitencia, ayuno, oración, trabajo y lectura eran las máximas de los monasterios de Román, imitando la vida de los monjes de Oriente.

Lupicinio superaba a todos en sus privaciones, pues dormía en un tronco de árbol y vivía de un menjurje a base de cebada y salvado, sin sal ni aceite. Solamente una vez, y por contentar a unos monjes, accedió a añadir un caldo de pescado a su rancho. Su estricto modo de vida hizo que algunos monjes protestaran y se fueran. Entonces Román le regañó de ser causa de dispersión de los monjes, a lo que Lupicinio le respondió: "No te preocupes, esos son la paja que se separa del grano. Son orgullosos y Dios no está con ellos". Sin embargo, Romano, más comprensivo, fue por ellos y les convenció de regresar al monasterio.

Román y los leprosos.
Hacia los 50 años Román peregrinó a Agaunum para venerar las reliquias de San Mauricio (22 de septiembre), y mientras iba en camino se hospedó con unos leprosos, a los que abrazó y besó, quedando los enfermos milagrosamente sanos con este gesto de cariño. La fama de este portento llegó a Ginebra, donde el clero y la nobleza le recibió con gran pompa y celebrando un pontifical en la catedral. Se dice que San Hilario de Arlés (13 de enero) les ordenó presbíteros, luego de conocerles y ver sus abundantes virtudes.

Román murió en 640, luego de despedirse de sus hermanos y exhortarles en la fidelidad a Jesucristo. Sus reliquias se veneran en el Jura. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) escribió sus vidas. En cuanto al monasterio, pronto se llamaría de San Oyend (1 de enero), su ercer abad, y posteriormente y hasta hoy, se conoce como San Claudio (6 de junio), pues este célebre obispo de Besançon fue monje allí, y allí se halla su venerado sepulcro.


Fuentes:
-"Año cristiano, o ejercicios devotos para todos los días del año". P.P J. Croisset. Logroño, 1851.
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 28 de febrero además se celebra a






lunes, 1 de enero de 2018

El Taumaturgo de Condat.

San Oyend de Condat, abad. 1 de enero.

Su "vita" fue escrita por un monje de Condat en el siglo VI, y aunque el autor casi fue contemporáneo del santo, tiene más de leyenda que de historia. Gran parte de esta "vita" pretende explicar los ritos del "Óleo de San Oyend", un aceite bendecido que el monasterio ofertó durante siglos a los devotos del santo. Igualmente explica la presencia de algunas reliquias en el monasterio, para darles autenticidad.

Según este escrito, Oyend (Eugend, Agend, Yan, Eugendo) nació en Franconia, a finales del siglo V y fue hijo de un presbítero. Siendo aún un niño pequeño tuvo una visión en la cual veía a dos religiosos que le tomaban y le llevaban consigo a una alta montaña, desde la cual oyó una voz, como el Patriarca Abraham, que le decía "Tu descendencia será tanta como estas estrellas". Y aparecían cientos, miles de monjes que confirmaban aquellas palabras. Además, se vio el niño Oyend en el cielo, donde los ángeles entonaban salmos y cánticos ante el trono del Altísimo. Cuando terminó la visión, la refirió a su padre, el cual lo confió a los Santos abades Román y Lupicinio (28 y 29 de febrero), que recién habían fundado un monasterio en Condat.

Así, a los siete años entró al monasterio. Pronto aprendió a leer, escribir y cantar. Apenas tuvo la edad requerida, tomó el hábito monástico allí mismo. Fue penitente y orante como pocos, y se dice siempre llevó una áspera camisa de pelo bajo el hábito y unos zapatos de madera, toscos y sin refinar por dentro. Dormía sobre un saco de paja, sumamente incómodo. Su oración era prolongada, y salía de ella transfigurado, con una luz sobrenatural emanando de su rostro. No comía sino una sola vez al día, a la hora de Sexta, y solo comía otra vez si la obediencia se lo imponía.

Estudió las Escrituras y los Padres de la Iglesia, destacando por su recta comprensión de la doctrina católica. Su obispo quiso ordenarle presbítero para que pudiera predicar el Evangelio, pero Oyend nunca quiso, sino que prefería ser un simple monje sin honores. Fue un gran auxilio para su abad, el cual descargaba con confianza numerosos encargos y acciones de gobierno, teniéndole por vicario fiel. Destacó sobre todo como director de la escuela del monasterio, en la que él mismo se había formado. Poco tiempo después tuvo una visión en la cual los santos fundadores Román y Lupicinio le cedían su cayado y su cíngulo, en signo de que le elegían para que fuera abad del monasterio cuando los monjes lo decidieran.

Y efectivamente, al poco tiempo, en 490, murió su abad y Oyend fue elegido por unanimidad como abad de Condat. Fue prelado piadoso, noble y recto al mismo tiempo. Aun así, a veces recibía críticas de sus monjes, a las cuales respondía con humildad y redoblando sus penitencias para ser mejor. Tuvo el don de milagros, y los dones de conciencias y de sanación. Incluso por medio de sus cartas hacía milagros, lo cual fue aprovechado, según la leyenda, por varios prelados y presbíteros, para escribirle y obtener respuesta suya, y así, por medio de estas cartas "milagrosas", aliviar las penas de los enfermos. Otro sacramental muy usado por el santo fue el aceite bendito, que sus visitantes se llevaban del monasterio para ungir a enfermos, obrándose portentos.

También eran efectivas su acción y oración contra el demonio. Cuéntase que una joven de Secundiac cayó bajo el dominio de un demonio, que llegó a enloquecerla hasta el punto de tener que ser atada con cadenas. Conjurado el demonio a que dejara a la muchacha en paz, el diablo dijo que sólo podría contra él sino el Oyend, el abad de Condat. Fueron a rogarle al santo que viajara a exorcizar a la joven, mas Oyend se negó a salir del monasterio, aunque firmó una nota en la cual ordenaba al diablo, en el Nombre de Cristo, a salir de la joven. Todavía no habían llegado a la mitad del camino cuando el diablo, sintiendo cerca la presencia del santo abad, salió del cuerpo de la poseída.

Nuestro santo tuvo, por iluminación divina, el conocimiento previo de las cosas, como la pronta muerte de algunos de sus monjes, a los cuales avisaba para que se prepararan para el encuentro definitivo con Cristo. También predecía la llegada de los prelados o personajes ilustres, esmerándose en que todo estuviera listo. También tuvo el especial don de conocer las virtudes o vicios de los que rodeaban sintiendo un agradable perfume o espantoso hedor, según el caso. Algo que también leemos de Santa Cristina la Admirable (24 de julio).

Uno de los "hechos" más conocidos y representados en la iconografía de San Oyend es una visión que tuvo: Se le aparecieron los apóstoles San Pedro, San Pablo y San Andrés un día que descansaba bajo un árbol. Luego de saludarles y preguntarles de donde venían, los tres santos le revelaron quienes eran. Oyend, luego de besar sus pies inquirió que hacían los santos por aquellos parajes, siendo que sus cuerpos se veneraban en Roma y de Patras. Entonces San Pedro le contestó: – "Eso es verdad, nosotros estamos donde tú aseguras, mas hemos venido aquí, que es donde debemos habitar ahora". Y desaparecieron. En ese momento vio el santo abad se acercaban dos monjes que años atrás habían salido en peregrinación, quienes traían un arca con reliquias los santos Pedro, Pablo y Andrés. Las reliquias fueron llevadas al monasterio solemnemente y veneradas durante siglos en el altar.

También gozó nuestro santo de la protección del gran San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), el cual socorrió a varios de sus monjes en una ocasión en que Oyend les había enviado a comerciar con sal. Sucedió que a los dos meses aún no habían regresado los monjes y Oyend entristeció sobremanera, pensando no les habría enviado a la muerte. Entonces, estando en oración en su lecho, se le apareció San Martín, quien le aseguró que estaba a salvo por su protección, aunciándole el día y hora en que llegarían al monasterio. Oyend lo comunicó a sus monjes al día siguiente, y así mismo ocurrió, pues el día y hora anunciados aparecieron los monjes. Además experimentó la protección de San Martín cuando el monasterio de Condat sufrió un incendio y milagrosamente se salvaron numerosos bienes, pudiendo reconstruirse el monasterio en poco tiempo. Además, el aceite bendito, siendo lo más inflamable, quedó intacto en medio de las cenizas el recinto.

Luego de la Navidad de 509, Oyend se sintió desfallecer y pidió le fuera impartido el sacramento de la Extremaunción, pues sabía no le quedaban sino pocos días de vida. Consoló a sus monjes, que estaban tristes por perderle, y les animó a elegir un abad mejor que él mismo. Tuvo una visión en la cual los santos Román y Lupicinio entraban con un ataúd y alegres le mostraban el cielo. Pidió a sus monjes no retrasaran su muerte con oraciones, sino que pidieran mejor para que alcanzara pronto el cielo. Y así, el primer día de año de 510, teniendo 60 años, el santo abad entró a la gloria eterna. 

Fuentes: 
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Les vies de tous les Saints de France". Tomo V. M. CH. BARTHELEMY. Versalles 1864.

A 1 de enero además se celebra a
San Demet de Plozevet, eremita.
San Concordio, presbítero y mártir.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El taumaturgo de Celciacum.

San Ernée de Celciacum, abad, y compañeros. 9 de agosto.


Vivió en el siglo VI, en Auvernia, y muy joven salió de su casa, para vivir vida eremítica. Junto a sus amigos San Alneu y San Bohamad se establecieron en Passais. Allí vivieron en paz un tiempo, dedicados a la oración y el trabajo, hasta que su fama de hombres de Dios es hizo conocidos. Les visitó el rey Clotario mientras estaba en lucha con su hijo rebelde. Ernée quiso ofrecerles vino, pero tenían poco, solo el de misa, pero hizo una oración, y de una sola bota de vino, sació al rey y su corte. También predijo el santo al rey que ganaría aquella guerra contra su hijo, y con una resonante batalla, además. Clotario, agradecido, les donó las tierras donde se habían establecido, y un bosque para que pudieran cortar árboles y hacer un monasterio.

Otros milagros se cuentan de Ernée, como que estaba trabajando las tierras cuando una mujer fue a verle con su hijo pequeño. Le pidió que rezara por el niño, que no caminaba ni hablaba aunque tenía ya dos años. El santo le respondió "Si lograra la curación del niño, es solo porque oro a Dios día y noche, y no por mí, que solo soy un pobre pecador". Y añadió que rezaría por la criatura después del trabajo, que era tan agradable a Dios como la oración. Esa noche toda la comunidad rezó por el niño y al final de la oración, Ernée tocó los labios del niño con aceite bendito, y al instante habló y caminó. También con aceite bendito sanó a un ciego que insistentemente le pedía le devolviese la visión. A un monje que estaba para morir le mandó por obediencia que no muriera hasta que él terminara de celebrar la misa y le llevase la comunión. Así pasó, pues Ernée pudo celebrar la Eucaristía, y yendo a la presencia del monje, le consoló, dio la comunión, y el monje no murió, sino que recobró la salud y murió el más anciano de todos, como testimonio del milagro.

Ernée murió el 9 de agosto de 560 y fue enterrado en la Iglesia de San Jorge. En el siglo IX, durante la invasión de los normandos sus reliquias fueron trasladadas a la Iglesia de Nuestra Señora en Beaune. Junto a su memoria se celebra la de sus compañeros monjes Alneu, Bohamad, Adelwig, Fronto, Gault y Bricio.


Fuente:
-"Les vies des saints de Bretagne". GUY-ALEXIS LOBINEAU. OSB. Rennes, 1874.


A 9 de agosto además se celebra a
San Román de Roma, soldado mártir.
Santos Amor y Viator, mártires.

domingo, 9 de agosto de 2015

San Román Romano

San Román de Roma, soldado mártir. 9 de agosto y 13 de mayo (traslación de las reliquias).

San Román, desde la ventanita, contempla
el milagro de San Lorenzo.
La víspera del gran San Lorenzo Mártir (10 de agosto y 20 de abril: en Roma, el encuentro de sus reliquias con las de San Esteban) se celebra la memoria de otro martirio glorioso, que ha quedado en la sombra gracias a la enorme devoción a San Lorenzo. Me refiero al triunfo de San Román, cuya “passio” fue añadida a la del santo diácono desde muy pronto. Martirilogios, menologios y flos sanctorum antiguos ya hacen mención de San Román. El más antiguo es la “Passio Polychroni”, una especie de relato sobre santos mártires que tienen en común haber sido sepultados por la misma persona. A grandes rasgos, sobre San Román dice esto: 

Estando Lorenzo padeciendo los tormentos, uno de los soldados, llamado Román, encargados de cumplir las órdenes del juez, admiró la valentía y la fe del santo mártir e inspirado por Dios y el ejemplo que veía, aceptó a Jesucristo en su interior. Mientras, cansado Decio de no poder doblegar al santo, le envió a la cárcel, hecho que aprovechó Román para pedir le dejasen llevar una jarra de agua a Lorenzo. Se lo concedieron, y entrando, vio un ángel que socorría a San Lorenzo. Definitivamente convertido, entre ambos convirtieron el agua de vida natural en agua de vida eterna, pues Lorenzo la usó para bautizar al recién converso.

Apenas bautizado, fue sorprendido por otros soldados, que lo llevaron al juez. Este mandó azotarlo para que renegara de su nueva fe, pero el intrépido neófito solo respondía "soy cristiano". Viendo que no podían hacer más, le decapitaron a las afueras, junto a la Puerta Salaria, el 9 de agosto de 258. El cuerpo fue abandonado allí, hasta que un presbítero y varios cristianos le dieron sepultura en la Vía Tiburtina, cerca de San Lorenzo. La memoria de su sepulcro se mantuvo durante las persecusiones y entrada la paz fueron traslasdadas a la basílica de San Lorenzo en Roma. Posteriormente, durante la dominación lombarda, fueron trasladadas a Lucca y Ferrara, donde se veneran aún. Se le invoca contra las posesiones, las tentaciones y las sequías. 


Fuente: 
-“Flos sanctorum de las vidas de los santos”. Tomo II. PEDRO DE RIBADENEYRA. Madrid, 1761.


A 9 de agosto además se celebra a  
Santos Amor y Viator, mártires.
San Ernée de Celciacum, abad. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El Santo Cristo de San Román.


El Santo Cristo de San Román
En el siglo XVI, después de la fundación de la villa de San Francisco de Campeche por Francisco de Montejo “El Mozo”, por orden de este personaje los indios fueron ubicados al occidente de la villa, donde formaron su propio barrio. Algunos años después que estaba organizado el barrio sucedió que fue asolado por una terrible plaga de langostas y acordaron entre todos echar a suerte a que santo deberían encomendarse para que terminara aquella plaga, y esta suerte le tocó a San Román mártir al que construyeron un templo y comenzaron a celebrarle su festividad, el 9 de agosto.

Posteriormente ya formadas algunas cofradías en el templo de San Román se decidió mandar a hacer un Cristo que estuviera en el altar mayor junto al mártir, el cual se mandó a hacer a Civitavecchia, Italia, en madera de ébano y se le confió al comerciante español de nombre Juan Cano de Coca Gaitán  que se encargara del traslado de la imagen al puerto de Campeche. Don Juan Cano recibió la imagen del Cristo en Alvarado, Veracruz. Posteriormente don Juan regresó al puerto de Veracruz para conseguir una embarcación que lo llevará con su preciado cargamento hasta su destino, pero su desconsuelo fue grande al ver que la mayoría de las embarcaciones en aquel puerto zarpaban con destino a España o a las Antillas, de todos modos don Juan continuó buscando alguna embarcación y al fin encontró dos que zarparían con rumbo de Campeche en la tarde del 13 de septiembre.

La primera embarcación estaba al mando de un capitán de origen inglés y de religión protestante, y al enterarse que don Juan llevaba consigo una imagen de Cristo se negó rotundamente a trasladarlo a pesar de tener suficiente espacio en el barco. Debido a eso don Juan Cano acudió a la otra embarcación que estaba a cargo de un capitán de origen catalán, que al enterarse que transportaría una imagen de Cristo aceptó, pero con ciertas reservas. Le dijo a don Juan Cano: “me ponéis en un aprieto, porque en mi vieja barca ya no cabe ni un alfiler. Más no se dirá que un catalán falta a su palabra; y por cuanto no se trata únicamente de llevaros a vos, sino también a Nuestro Señor Jesucristo, no seré yo quien niegue albergue al Hijo de Dios”, y ordenando el capitán bajar parte de su cargamento, personalmente designó un lugar para resguardar la imagen del Santo Cristo.

Cuatro horas después de haber zarpado del puerto de Veracruz se desató una terrible tormenta en altamar. Debido a que esta se tornaba cada vez más fuerte se volvía imposible mantener el timón del barco, al grado que en un momento el piloto soltó el timón y la nave comenzó a precipitarse. Como pudo se dio aviso al capitán de lo sucedido y este ordenó a tres subalternos ayudarle con la situación, pero a pesar de sus esfuerzos no lograban controlar el barco y estaban a punto de terminar en una tragedia. Se dice que de repente apareció un sujeto desconocido de tez morena que sin vacilar tomo el timón del barco y le hizo regresar a su camino sin problemas, y un viento soplo a popa hinchando las velas lo que hizo avanzar rápidamente al navío.


Procesión del Santo Cristo de San Román

Después de tan terrible situación los tripulantes del barco se quedaron dormidos, al despertar grata fue su sorpresa al ver que se encontraban ya en las cercanías del puerto de Campeche, por lo que el capitán dio órdenes de que avisaran al joven que la noche anterior había tomado el timón que los había salvado, pero nadie pudo encontrar al hombre de tez morena que la noche anterior había salvado al barco, la cabina donde había estado se encontraba vacía. Desembarcaron un 14 de septiembre en Campeche, donde ya eran esperados para darles la bienvenida, el capitán sorprendido preguntó que como sabían de su llegada y estos le respondieron que alguien en la noche había alertado a las autoridades de que un barco se aproximaba en busca de refugio, pues habían distinguido sus luces, cosa que al capitán sorprendió debido a que la tempestad había destruido las lámparas del barco. Al darse cuenta el capitán que era 14 de septiembre de 1565, sólo un día después de que habían zarpado lo concibió como un milagro.

Posteriormente el capitán narró a los habitantes todo lo que habían vivido en altamar y de repente pidió que se desembarcara la imagen del Cristo que traían consigo y grande fue el estupor de todos al percatarse que a pesar de estar la bodega totalmente seca así como la envoltura que cubría la imagen, el Santo Cristo chorreaba agua como si hubiera estado expuesto a la terrible tormenta. La misma leyenda dice que por otro lado el barco inglés que se negó a llevar al Cristo jamás logró llegar a tierra firme. Se cuenta que el capitán don Juan Cano poco antes de fallecer por une terrible enfermedad se encomendó al Santo Cristo de San Román y milagrosamente resucitó después de siete horas pronunciando las palabras: “¡Oh, Santo Cristo de San Román!”. Del mismo modo muchos contaban como después de haberse encomendado al Santo Cristo del barrio de San Román habían podido librarse de ser capturados por los piratas.

Se dice también de un hombre llamado Pedro Machuca que estando su mujer gravemente enferma visito el templo del barrio de San Román e imploró por la vida de su esposa ofreciendo la suya a cambio de su salud, al volver a su casa don Pedro sufrió un grave accidente en el que pereció y al poco tiempo su mujer se restableció por completo.

Debido a estos milagros el Señor de San Román fue invocado como patrón de los marineros y abogado contra los ataques piratas. A pesar de esto el barrio y el mismo puerto de Campeche no se libraron por mucho de los ataques piratas, puesto que hacia 1685 fue atacado el puerto por los piratas Lorencillo y Agramont, y por el temor de que la imagen del Cristo negro fuera profanada se sacó de Campeche y fue llevado a esconder a los montes de Samulá. Pronto llegaron noticias de que los piratas se acercaban a ese sitio y por el temor de ser aprehendida por los piratas la gente huyó abandonando la imagen del Cristo, por lo que un capitán de apellido Navarro llegó al lugar y disparando a los piratas pudo entretenerlos para que por mientras sus subalternos pudieran poner a salvo la imagen del Señor de San Román. El capitán Navarro fue herido en la pierna y mientras los piratas saqueaban Samulá este se arrastró hasta un puesto donde se encontraban algunos soldados españoles e informándoles la situación le ayudaron y volvieron a buscar la imagen del Cristo y le pusieron en un lugar seguro hasta que terminó el ataque pirata a la región.

En honor al Señor de San Román se celebran dos fiestas la primera en mayo conocida como “Rogativas al Señor de San Román” o “San Romanito” y la segunda y más importante la del 14 de septiembre.


Lic. André Efrén Ordóñez.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...