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domingo, 13 de junio de 2021

Castigado y martirizado, pero fiel a Cristo.

San Fandila, monje y mártir. 13 de junio. 

Su “vita” nos ha llegado por manos de San Eulogio de Córdoba (11 de marzo), quien escribió las leyendas y martirios de algunos santos hispanos. Fandila nació en Acci, hoy Guadix, sobre el año 820 en una familia cristiana y acomodada. Estudió en Córdoba, reinando Abd al Rahman II. En esta misma ciudad tomó el hábito monástico, en el monasterio de Tábanos, fundado por San Jeremías (17 de junio). A la sazón era abad Martín, un santo monje quien le recibió con gusto, pues Fandila tenía buenas y santas aspiraciones. Fue ordenado presbítero, aunque no era su deseo, pero por obediencia aceptó. Su fama de virtudes y sabiduría hizo que los monjes de San Salvador le pidieran fuera uno de ellos.

Teniendo esta dignidad no abandonó el oficio de la predicación, por lo cual un día que bajó a la ciudad Córdoba, comenzó a predicar de Cristo a algunos dignatarios musulmanes. Estos lo aprendieron y lo encerraron, cargado de cadenas, en un calabozo oscuro. Le torturaron con hambre y sed, y severos castigos, para que renunciara a Cristo, mas como permaneció firme, fue sentenciado a muerte y degollado 13 de junio de 853.  

El santo cuerpo de Fandila fue colgado en un poste para que sirviera de escarmiento a los cristianos. Estos tomaron el cuerpo y lo sepultaron piadosamente. En Córdoba y Guadix aún tiene culto, y es abogado contra el granizo y las tormentas. 

Fuente:
-”Santoral Español. COLECCION DE BIOGRAFIAS BE TODOS LOS SANTOS NACIDOS EN ESPAÑA”. Madrid, 1864  


A 13 de junio además se celebra a:

Santa Aquilina,
niña mártir.
San Antonio de Padua,
franciscano.
Beato Gerardo
de Claraval, abad.
Santa Felícula
virgen y mártir.






 


 

viernes, 28 de mayo de 2021

“Veni Sponsa Christi”

Santa Ubaldesca Taccini, virgen de la Orden de Malta. 28 de mayo y 31 de julio (traslación de las reliquias). 

Nació en una familia de labradores de Calcinaia, Pisa, en 1136. Como nos cuenta su “vita”, fue una niña piadosa y dada a la religión y la penitencia. A los 14 años se le apareció su ángel de la guarda y le dijo: “Ubaldesca, siempre has rogado, y suplicado con rendimiento a mi Dios y tuyo, te manifieste su voluntad para que tomes el estado más conveniente para tu salvación, y más proporcionado a tu vida espiritual; y por tanto, habiendo oído con piedad tus peticiones, me envía desde la Eternidad a decirte, vayas luego a la Ciudad de Pisa, al monasterio de San Juan del Templo, y allí tomes el hábito de la ínclita, y Sagrada religión de San Juan de Jerusalén, y vivas en compañía de aquellas religiosas, para desposarte con Dios por medio de la virtud en que allí te has de ejercitar”. Puso algunos reparos la santa niña, sobre si podría soportar la austeridad del claustro o vivir con santas religiosas. El ángel le confortó diciendole que Dios la sostendría todo el tiempo, además de revelarle que la ciudad la necesitaría, pues por su intercesión se alcanzarían grandes beneficios.

Cuenta la leyenda que sus adres recibieron su decisión con gran alegría e, inmediatamente, dejaron unos panes que estaban cociendo y se pusieron en camino a Pisa para entregarla a Dios. Los vecinos le salían al paso y la saludaban con alegría, le pedían oraciones y se encomendaban a ella, pues sabían de su gran santidad. Igualmente la recibieron entre cánticos las 40 religiosas del monasterio de San Juan, de la Orden Hospitalaria de Malta, el elegido por Dios para Ubaldesca. La noche anterior las monjas habían tenido una aparición de un ángel, que las preparó para recibir a un dechado de virtudes y santidad. La abadesa la tomó de la mano y llevándola al templo, le dio el hábito monástico. Los padres regresaron a su casa, gozosos, pero con alguna tristeza. Pero Dios les confirmó con un portento que habían hecho bien dándole a su hija: al llegar a su casa hallaron que aquellos panes que habían dejado cociendo en el horno no solo no se habían quemado, sino que, además, estaban en su perfecto punto de cocción, como nunca habían estado. Eso dice la leyenda, no yo. 


Mientras, en el monasterio, Ubaldesca crecía en virtudes. Elegía los trabajos más bajos de la casa, estaba pronta a la caridad con las hermanas, sobre todo con las enfermas y mayores, soportando sus impaciencias y quejas. A todas amaba y perdonaba sus faltas, y por todas hacía penitencias, para que crecieran en santidad, olvidándose de pedir por ella misma. Por los pecados del mundo se disciplinaba constantemente, usando un cilicio muy punzante, ayunando y no comiendo más que pan y agua todos los días de su vida, y eso cada tres días, pues los demás, los vivía en ayuno permanente. 


Ejerció el oficio de limosnera del convento, oficio que ella aprovechó para predicar sobre las bondades de seguir a Cristo radicalmente. A muchísimos movió a mejor vida, y a otros inclinó al estado religioso. Muchos maridos trataron mejor a sus mujeres luego de tratar con Ubaldesca y su palabra firme, pero llena de caridad. De las limosnas que conseguía, pareciéndole muchas para unas monjas, daba parte a los pobres, a los que igualmente predicaba de Cristo, y entre quienes se hallaba a gusto, como una pobre más.  


En una de sus salidas, ocurrió este milagro: pasaba por el puente de la Espina, cuando una gran piedra se desprendió de un edificio y le golpeó duramente en la cabeza. Todos pensaron la habría matado, mas Ubaldesca se levantó y continuó camino a su monasterio como si nada. Allí no dejó que la curaran, considerando que, si Cristo no rehuyó de las llagas, ella tampoco debía hacerlo. La llaga fue a más, se llenó de pus y gusanos, oliendo pestilentemente, mas para ella aquello era perfume celestial. Ni los terribles dolores de cabeza que siempre padeció por ello le hizo cambiar de parecer. Solamente la obediencia le habría hecho aceptar ser curada, mas como nunca se lo mandaron, vivió toda su vida con la cabeza abierta y purulenta. 


Otro portento, que ha configurado su iconografía, cuenta que en un Viernes Santo en que volvía al monasterio llevando un cántaro de agua, encontró a unas mujeres que visitaban las iglesias, haciendo las Estaciones. Las piadosas mujeres le pidieron agua, y Ubaldesca se las dio, mas las señoras insistieron en que bendijera el líquido. La santa lo hizo y, al punto, el agua se convirtió en vino. 


Setenta años vivió Ubaldesca, siendo muy conocida y amada en Pisa, por sus milagros y su palabra santificante. Su última enfermedad, de las muchas que padeció, la llevó con harta virtud. Poco antes de su muerte la visitó Dotto, un presbítero de la Orden, quien, admirado por sus virtudes y milagros, pidió a las religiosas le avisasen cuando la santa estuviera en agonía, para presenciar lo que creería sería un momento glorioso. Ubaldesca le respondió: “Padre, no os preocupéis de estar presente a mi muerte, porque no me habéis de ver morir”. Y así fue, ido el padre, Ubaldesca quiso dormir un poco, y las religiosas la dejaron para que descansara. Y del plácido sueño pasó a la muerte, y por esta a la Vida, en soledad y silencio. Fue el 28 de mayo de 1206, Domingo de Trinidad.


Las monjas supieron de su muerte al tener todas ellas una visión en la que una legión angélica descendía del cielo cantando el “Veni Sponsa Christi”, y llevaban consigo al empíreo el alma de Ubaldesca. El cuerpo permaneció expuesto una semana para los funerales, y durante ese tiempo los fieles la veneraron incesantemente, arrancándole numerosos milagros a la que llamaban santa, y con razón. Al cabo de ese tiempo fue sepultada en la iglesia monástica. Entre los milagros que se cuentan está una aparición al padre Dotto, quien lamentaba no haber estado presente en la muerte de la santa. Ubaldesca se le apareció mostrando toda la gloria que Dios le había concedido. Este mismo padre mandó hacer un bello sepulcro para la santa, adonde él mismo trasladó las reliquias, aumentando con ello la devoción del pueblo. En el siglo XVII parte de su cuerpo fue trasladado a Zaragoza, quedando la cabeza en el convento de los Caballeros, en Pisa, y el otro resto en el convento de las monjas, dentro de una imagen relicario. El 31 de julio de 1587 otras reliquias fueron trasladadas a Malta.


Entre los patronatos de Santa Ubaldesca está el de la protección del pan y el vino. Ya contamos dos milagros realizados en vida sobre estos elementos, pero otros muchos se cuenta que ocurrieron al decir sus devotos las palabras “Santa Ubaldesca te guarde”. Como el restablecer el sabor de una cosecha de vino que estaba agrio, convertir un campo de cebada en trigo, preservar viñas del ataque de las plagas, o convertir vino tinto en vino blanco. Además se le invoca contra los rayos, el granizo y las plagas de insectos.



Fuente:
-"Vida milagrosa de la esclarecida Virgen Santa Ubaldesca". JUAN RUIZ LUMBIER. S.O.S.J.J.

A 28 de mayo además se recuerda a:

lunes, 8 de febrero de 2021

Monje, caritativo y taumaturgo.

San Jacut de Bretaña, abad. 8 de febrero, 3 de marzo y 5 de julio (traslación de las reliquias)

Según la leyenda fue uno de los trillizos de Santa Gwen (18 de octubre) y San Fragan (3 de octubre). Sus hermanos fueron San Guéthénoc (5 de noviembre) y San Guénolé (3 de marzo). Según esta leyenda a Gwen, para poder alimentar a sus trillizos, le salió un tercer pecho, por lo cual se le conoce como "la trimammis" o sea, la "tres tetas". Luego tendría otra hermana, Santa Clervie (3 de octubre).

Como sus dos hermanos, Jacut fue discípulo de San Budoc (18 de noviembre), y posteriormente fue monje y eremita. De su juventud monástica se cuenta esta leyenda: iban los monjes de camino cuando hallaron un leproso y pensaron dar un rodeo. Entonces Jacut, para demostrar que los leprosos no eran menos que los demás, lo saludó respetuosamente besándole la mano. Al instante, el leproso se curó milagrosamente.

También con sus hermanos fundó un monasterio en isla de Landoac, llamada más tarde St-Jacut-de-l'Isle. Hoy, con los cambios geográficos, no es una isla sino una península. Allí se dirigía en una ocasión un peregrino cuando estalló una tormenta terrible que hizo zozobrar la barca, por lo cual el barquero, un borracho llamado Caradoc, murió. Jacut y Guénolé le revivieron y el hombre enmendó su vida y entró como monje.


Fuentes:
-"Vie des bienheureux et des saints de Bretagne". MALO-JOSEPH DE GARABY. St-Brieuc, 1839.
-"Dictionary of Saints". BRIAN DANIEL STARR. U.S.A, 2013.


A 8 de febrero además se celebra a:








viernes, 6 de octubre de 2017

Subió a bordo y Dios le guió.

San Ywi, monje diácono. 6 y 23 de octubre.
 


Ywi (Ywig, Iwi) fue hijo de un jefe británico llamado Bran, y su madre se llamó. Fue educado en el monasterio de Lindisfarne y cuando llegó a la juventud, su padre quiso que siguiera la carrera de las armas, pero, como dice su "vita", Iwi "buscando batallas más altas, se alistó en el ejército del Señor". En 684 fue ordenado diácono por su mentor San Cuthbert (20 de marzo y 4 de septiembre, traslación de las reliquias). En una ocasión, cuando San Cuthbert estaba cantando misa, Ywi, que fungía como diácono, notó que un hombre enfermo asistía con devoción a la misa. Sintiendo pena por él, Ywi bajó del altar, lo agarró de la mano y lo llevó al altar, y apenas puso la mano del enfermo en él, el hombre sanó instantáneamente. Otras versiones dicen que el enfermo besó el anillo del santo abad.

Fue un monje muy caritativo, excediendo sus deberes como limosnero, daba todo lo que podía a los pobres, atendía a los enfermos y necesitados. Su caridad y milagros le hicieron admirado y venerado por las gentes, por lo que decidió irse de allí adonde no le conocieran. Llegó al puerto y al primer marino que vio le pidió le llevase con él. El marino le preguntó que adonde quería ir e Ywi le respondió: - "Donde Dios quiera. Así que si estás pronto a navegar, ten la bondad de llevarme contigo". - "Si no hubiéramos tenido un mal viento estaríamos en Bretaña" – respondió el marino – "pero cada vez que partimos, el viento no nos es propicio. Ahora partiremos de nuevo, así que si quieres unirte a nosotros, sube a bordo y que Dios nos guíe". Y partieron. Según la leyenda, tan pronto salieron a mar abierto, una fuerte tormenta se desató, ante lo cual, los marinos pidieron a Ywi que implorara misericordia a Dios. Este lo hizo y apenas empezó su oración, los cielos se despejaron y la travesía fue feliz.

Al llegar a Bretaña se instaló en una ermita de Quimper, donde vivió retirado hasta fallecer, a finales del siglo VII. Algunas reliquias suyas se veneran en Wilton desde el siglo IX, pues según la leyenda, unos monjes británicos las llevaban de vuelta a Inglaterra se detuvieron a descansar en la abadía, pero al emprender camino, las reliquias se volvieron tan pesadas que no podían levantarlas, por lo que interpretaron el santo quería quedarse allí. A nuestro Ywi en ocasiones se le confunde con San Ivi de Pontivy, que vivió en la misma época e igualmente se celebra a 6 de octubre.

Es abogado contra la parálisis, las enfermedades reumáticas y contra las tormentas y los naufragios.


Fuentes:
-"Lives of the British Saints". VLADIMIR MOSS. 2009.
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 6 de octubre además se celebra a
Santa María Francisca de las Cinco Llagas, virgen.
Santa Fe de Agen, virgen y mártir.
San Bruno, fundador.

domingo, 18 de junio de 2017

Ermitaños el padre y los hijos.

Santos Potentino, Felicio y Simplicio de Steinfeld, ermitaños. 18 de junio.


San Potentino.
Altar de las reliquias. Steinfeld.
Su leyenda les hace vivir en el siglo IV, aunque fue escrita en el siglo IX. Potentino era oriundo de Aquitania, había sido soldado y participado en algunas batallas para los emperadores. Luego de enviudar se dedicó a la caridad con sus hijos Felicio y Simplicio. Los tres realizaron varias peregrinaciones, y en una de ellas, pasando por Tréveris, Potentino trabó amistad con San Maximino (29 de mayo), el cual les recomendó a los tres que hicieran vida eremítica.

Partieron los tres hacia el Mosela, donde se unieron a una comunidad que, bajo la dirección de San Castor (13 de febrero) vivían como ermitaños. Una leyenda cuenta que en una ocasión atracó un barco cargado de sal cerca de la ermita de Potentino. Este pidió una limosna por caridad, pero el patrón del barco, pagano aún, se negó a darle ni para comer. Entonces apenas soltaron amarras, una tormenta terrible se desató, amenazando hundir el barco su precioso cargamento de sal en el fondo del Mosela. Pero Potentino hizo una oración y tan pronto como se había formado la tempestad, se deshizo, con lo cual el patrón del barco creyó en Cristo, se bautizó y siempre que pudo socorrió a los ermitaños.

Y poco más se sabe de esta familia de ermitaños. En el siglo X las reliquias fueron trasladadas al monasterio premonstratense de Steinfeld, desde donde se promovió su culto y donde aún se veneran. Se les invoca contra el mal tiempo.


A 18 de junio además se celebra a
Santa Isabel de Shönau, mística cisterciense.
Santos Marco y Marceliano, hermanos mártires.
Beata Hosana Andreasi de Mantua, dominica. 

lunes, 13 de marzo de 2017

San Pient de Poitiers, obispo.

San Pient de Poitiers, obispo. 13 de marzo.

Fue hijo de un humilde obrero que trabajó en la construcción de la catedral de Poitiers. Y solo esto sabemos de su infancia y juventud. Luego lo hallamos como obispo de la misma ciudad, y trabajando en colaboración con la reina Santa Radegundis (13 de agosto) en la construccion del monasterio de Santa Cruz, donde la misma reina tomaria el velo monastico.

Tambien sabemos que en 564, mientras visitaba su extensa diócesis, estuvo a punto de morir en un naufragio junto a la isla Maillezais, pero prometió a Dios que si se salvaba junto a los marinos, constuiría una iglesia en el sitio donde tomaran tierra. La tormenta se calmó y el barco llegó calmadamente a la playa en Melle, donde construyó una ermita en acción de gracias. Y sin embargo, si bien no murió en el mar, lo hizo poco después, el 13 de marzo del mismo año y en la misma visita pastoral, sin volver a Poitiers.

Por San Gregorio de Tours (17 de noviembre) sabemos que su sucesión fue agitada, pues no fue elegido quien el había designado, sino que el rey Caribert eligió a otro en su lugar, dando pie a un problema que no se solucionaría sino mucho después.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.

A 13 de marzo además se celebra a 





jueves, 24 de noviembre de 2016

San Romano, para los marinos y pescadores

San Romano de Garona, presbítero ermitaño. 24 de noviembre.

Es San Gregorio de Tours (17 de noviembre), quien da noticias de Romano en su "La Gloria de los Confesores". Más que de su vida, lo hace sobre su culto: 

Fue Romano discípulo de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), el cual le ordenó presbítero y le envió junto al río Garona a predicar. Allí el santo construyó una ermita y se dedicó a la oración y penitencia, a la par que evangelizaba a los lugareños. Posteriormente se trasladó a Blaye, Burdeos, donde igualmente vivió como eremita y fue evangelizador de la zona, como igualmente hizo con San Florencio de Angers (22 de septiembre) y otros. La cercanía de la ermita con la desembocadura del río Garona hizo que muchos se encomendaran a sus oraciones en el momento de remontar río o salir al Cantábrico, y cuando estaban en peligro clamban: "Romano, siervo de Dios, sálvanos", aún en vida. En 385 falleció asistido por su querido padre Martín, que le enterró allí mismo en su ermita.

Como era de esperar, San Romano se convirtió en protector contra los naufragios, las tormentas, y por extensión, abogado de pescadores y marinos. Gregorio de Tours cuenta que él mismo puso experimentar la protección del santo cuando viajaba por el Garona y las inacabables lluvias desbordaron el río. Olas impresionantes estuvieron a punto de volcar su barca y hacerla encallar, cuando todos invocaron al santo, las lluvias cesaron y pudieron cruzar al otro lado.

En el siglo VIII, San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) mandó construir un monasterio junto a la ermita, que convirtió en bella iglesia. Durante las Guerras de Religión, los herejes destruyeron la iglesia y el monasterio, pero las reliquias se salvaron y fueron trasladadas a la iglesia de San Dionisio, cerca de París.


A 24 de noviembre además se celebra a 
San Francisco Gil de Federich, dominico mártir.
Santas Flora y María, vírgenes mártires.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...