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viernes, 28 de mayo de 2021

“Veni Sponsa Christi”

Santa Ubaldesca Taccini, virgen de la Orden de Malta. 28 de mayo y 31 de julio (traslación de las reliquias). 

Nació en una familia de labradores de Calcinaia, Pisa, en 1136. Como nos cuenta su “vita”, fue una niña piadosa y dada a la religión y la penitencia. A los 14 años se le apareció su ángel de la guarda y le dijo: “Ubaldesca, siempre has rogado, y suplicado con rendimiento a mi Dios y tuyo, te manifieste su voluntad para que tomes el estado más conveniente para tu salvación, y más proporcionado a tu vida espiritual; y por tanto, habiendo oído con piedad tus peticiones, me envía desde la Eternidad a decirte, vayas luego a la Ciudad de Pisa, al monasterio de San Juan del Templo, y allí tomes el hábito de la ínclita, y Sagrada religión de San Juan de Jerusalén, y vivas en compañía de aquellas religiosas, para desposarte con Dios por medio de la virtud en que allí te has de ejercitar”. Puso algunos reparos la santa niña, sobre si podría soportar la austeridad del claustro o vivir con santas religiosas. El ángel le confortó diciendole que Dios la sostendría todo el tiempo, además de revelarle que la ciudad la necesitaría, pues por su intercesión se alcanzarían grandes beneficios.

Cuenta la leyenda que sus adres recibieron su decisión con gran alegría e, inmediatamente, dejaron unos panes que estaban cociendo y se pusieron en camino a Pisa para entregarla a Dios. Los vecinos le salían al paso y la saludaban con alegría, le pedían oraciones y se encomendaban a ella, pues sabían de su gran santidad. Igualmente la recibieron entre cánticos las 40 religiosas del monasterio de San Juan, de la Orden Hospitalaria de Malta, el elegido por Dios para Ubaldesca. La noche anterior las monjas habían tenido una aparición de un ángel, que las preparó para recibir a un dechado de virtudes y santidad. La abadesa la tomó de la mano y llevándola al templo, le dio el hábito monástico. Los padres regresaron a su casa, gozosos, pero con alguna tristeza. Pero Dios les confirmó con un portento que habían hecho bien dándole a su hija: al llegar a su casa hallaron que aquellos panes que habían dejado cociendo en el horno no solo no se habían quemado, sino que, además, estaban en su perfecto punto de cocción, como nunca habían estado. Eso dice la leyenda, no yo. 


Mientras, en el monasterio, Ubaldesca crecía en virtudes. Elegía los trabajos más bajos de la casa, estaba pronta a la caridad con las hermanas, sobre todo con las enfermas y mayores, soportando sus impaciencias y quejas. A todas amaba y perdonaba sus faltas, y por todas hacía penitencias, para que crecieran en santidad, olvidándose de pedir por ella misma. Por los pecados del mundo se disciplinaba constantemente, usando un cilicio muy punzante, ayunando y no comiendo más que pan y agua todos los días de su vida, y eso cada tres días, pues los demás, los vivía en ayuno permanente. 


Ejerció el oficio de limosnera del convento, oficio que ella aprovechó para predicar sobre las bondades de seguir a Cristo radicalmente. A muchísimos movió a mejor vida, y a otros inclinó al estado religioso. Muchos maridos trataron mejor a sus mujeres luego de tratar con Ubaldesca y su palabra firme, pero llena de caridad. De las limosnas que conseguía, pareciéndole muchas para unas monjas, daba parte a los pobres, a los que igualmente predicaba de Cristo, y entre quienes se hallaba a gusto, como una pobre más.  


En una de sus salidas, ocurrió este milagro: pasaba por el puente de la Espina, cuando una gran piedra se desprendió de un edificio y le golpeó duramente en la cabeza. Todos pensaron la habría matado, mas Ubaldesca se levantó y continuó camino a su monasterio como si nada. Allí no dejó que la curaran, considerando que, si Cristo no rehuyó de las llagas, ella tampoco debía hacerlo. La llaga fue a más, se llenó de pus y gusanos, oliendo pestilentemente, mas para ella aquello era perfume celestial. Ni los terribles dolores de cabeza que siempre padeció por ello le hizo cambiar de parecer. Solamente la obediencia le habría hecho aceptar ser curada, mas como nunca se lo mandaron, vivió toda su vida con la cabeza abierta y purulenta. 


Otro portento, que ha configurado su iconografía, cuenta que en un Viernes Santo en que volvía al monasterio llevando un cántaro de agua, encontró a unas mujeres que visitaban las iglesias, haciendo las Estaciones. Las piadosas mujeres le pidieron agua, y Ubaldesca se las dio, mas las señoras insistieron en que bendijera el líquido. La santa lo hizo y, al punto, el agua se convirtió en vino. 


Setenta años vivió Ubaldesca, siendo muy conocida y amada en Pisa, por sus milagros y su palabra santificante. Su última enfermedad, de las muchas que padeció, la llevó con harta virtud. Poco antes de su muerte la visitó Dotto, un presbítero de la Orden, quien, admirado por sus virtudes y milagros, pidió a las religiosas le avisasen cuando la santa estuviera en agonía, para presenciar lo que creería sería un momento glorioso. Ubaldesca le respondió: “Padre, no os preocupéis de estar presente a mi muerte, porque no me habéis de ver morir”. Y así fue, ido el padre, Ubaldesca quiso dormir un poco, y las religiosas la dejaron para que descansara. Y del plácido sueño pasó a la muerte, y por esta a la Vida, en soledad y silencio. Fue el 28 de mayo de 1206, Domingo de Trinidad.


Las monjas supieron de su muerte al tener todas ellas una visión en la que una legión angélica descendía del cielo cantando el “Veni Sponsa Christi”, y llevaban consigo al empíreo el alma de Ubaldesca. El cuerpo permaneció expuesto una semana para los funerales, y durante ese tiempo los fieles la veneraron incesantemente, arrancándole numerosos milagros a la que llamaban santa, y con razón. Al cabo de ese tiempo fue sepultada en la iglesia monástica. Entre los milagros que se cuentan está una aparición al padre Dotto, quien lamentaba no haber estado presente en la muerte de la santa. Ubaldesca se le apareció mostrando toda la gloria que Dios le había concedido. Este mismo padre mandó hacer un bello sepulcro para la santa, adonde él mismo trasladó las reliquias, aumentando con ello la devoción del pueblo. En el siglo XVII parte de su cuerpo fue trasladado a Zaragoza, quedando la cabeza en el convento de los Caballeros, en Pisa, y el otro resto en el convento de las monjas, dentro de una imagen relicario. El 31 de julio de 1587 otras reliquias fueron trasladadas a Malta.


Entre los patronatos de Santa Ubaldesca está el de la protección del pan y el vino. Ya contamos dos milagros realizados en vida sobre estos elementos, pero otros muchos se cuenta que ocurrieron al decir sus devotos las palabras “Santa Ubaldesca te guarde”. Como el restablecer el sabor de una cosecha de vino que estaba agrio, convertir un campo de cebada en trigo, preservar viñas del ataque de las plagas, o convertir vino tinto en vino blanco. Además se le invoca contra los rayos, el granizo y las plagas de insectos.



Fuente:
-"Vida milagrosa de la esclarecida Virgen Santa Ubaldesca". JUAN RUIZ LUMBIER. S.O.S.J.J.

A 28 de mayo además se recuerda a:

sábado, 19 de septiembre de 2015

Santa María de Cervelló, la de los navegantes.

Los prodigios y hechos sobrenaturales se entremezclan demasiado con la vida de esta santa, que transcurrió en un monasterio, el primero femenino de la Orden de la Merced. Una vida entregada a la redención de los cautivos desde la oración y la penitencia. Una vida inmolada al sostenimiento de su Orden y la labor redentora de esta:

Escultura de Romero Zafra.
Santa María de Cervelló, virgen mercedaria. 19 de septiembre.

Familia e infancia.

Fue María de la noble estirpe de los Cervelló, una familia antiquísima que había participado en la reconquista de Cataluña y Valencia. Agraciada por reyes, poderosa en bienes y en influencias. Su padre, de nombre Guillem, de joven quiso ser religioso, pero sus padres se lo impidieron, considerando que al tener poca descendencia ellos, toda su fortuna, títulos y prebendas, pasarían a otros parientes. Así que obligado, casó con Ana María Ferrer y Sors, igualmente pertenecía a la nobleza más aguerrida del condado, y era piadosa y muy caritativa. Durante tiempo no tuvieron hijos, hasta que la madre acudió a San Pedro Nolasco (29 de enero y 6 de mayo) para que rogase a Dios por ellos y pudieran concebir. Le prometió el santo que así lo haría, y efectivamente, el 1 de diciembre de 1230 les nacía una niña a la que llamaron María, en honor a la Santísima Virgen. Fue bautizada el 8 de diciembre, día de la Concepción, en la parroquia de Santa María del Mar, que les correspondía, en el primitivo sepulcro de Santa Eulalia, que fungía como pila bautismal. Educaron a la niña en la piedad, la caridad, lamodestia y la hmildad, siendo admiración de los familiares y de toda la ciudad (!) los progresos que hacía la pequeña, floreciendo en ella todas las virtudes. Baste decir que a los siete años sus únicos gustos eran la caridad y la piedad. Solo quería saber de las cosas de Dios. No salía de casa sino era para ir a la iglesia o socorrer a los pobres, vivía en encerramiento, solo se acompañaba de niñas que fueran piadosas como ella, para jugar a las monjas. Y nos saltaremos toda esta infancia legendaria, la verdad. 

María, virgen consagrada.
Ya hecha una joven, dejó de querer que la atendieran esclavos o criados, visitaba los hospitales tres veces a la semana, además de visitar los barrios pobres, dando socorro a todos cuanto podía, implicando también a algunos familiares en esta obra apostólica. Jamás miró hombre alguno, considerando que la pureza virginal era el regalo más valioso que Dios le había hecho. Por ello, cuando sus padres intentaron casarla con un joven virtuoso y noble, también de la casa de los Cervelló, ella se negó rotundamente. Su tío Guerao intentó convencerla aludiendo a la tristeza de sus padres por no tener descendencia, con que el matrimonio también puede servir para llegar a Dios, que si una ama de casa también puede ser santa, etc. Pero nada, María miraba por su salvación, por lo cual suplicó y suplicó, hasta que sus padres accedieron a que se hiciera la voluntad de Dios, que veían en su bendita hija. Libre María para elegir estado, tomó de confesor a piadoso y docto San Bernardo de Corbara (2 de febrero), religioso mercedario del convento de la Merced de Barcelona. Este le dirigió, moderando sus penitencias, encaminándolas a su verdadero fin: la purificación y el desapego de lo material, incluidas las mismas penitencias, las cuales llegan a no necesitarse cuando el alma se adentra en Dios y ya es una con Él. Refrenó también sus horas de oración y caridad, para que dedicara más tiempo a su familia y amigos. En fin, que la templaba en el mundo, que le conociese, para que amara más el claustro. Y tanto, que de nuevo sus familiares intentaron casarla, pero aquí tuvo María la ayuda de su confesor, que la defendió e hizo ver mediante un sermón a la familia, que aquella joven estaba “predestinada” para Dios. Sintiéndose libre para Dios, María entró a su aposento, y luego de encomendarse a la Madre de Dios, se cortó los cabellos y se puso un sayal áspero, confesando a sus padres su definitiva intención dedicarse a Dios. Con 18 años, en 1248, redactó un voto de virginidad, que entregó a su confesor y que durante siglos se conservó en la basílica-convento de la Virgen de la Merced de Barcelona. 

El beaterio.
Encerrada en su aposento vivió hasta los 30 años, cuando muere su padre en 1260. Junto a su madre vendieron joyas, posesiones, donaron casi todo a los pobres o para la redención de los cautivos, y se retiraron a una pequeña casita que poseían junto al hospital de Santa Eulalia. Allí, como dos beatas vivían en recogimiento, oración y penitencia. Solo salían para servir a los pobres, asistir a los oficios con los religiosos mercedarios o atender a los enfermos en el hospital. En 1265 murió la madre, quedando desolada María de Cervelló, aunque confiada en Dios. Poco tiempo le duró la soledad, pues asociada con los padres mercedarios, dio cabida en su beaterio, a dos mujeres piadosas: la Beata Eulalia Pinós (5 de febrero) y la Beata Isabel Berti (19 de enero). Eran viudas de caballeros que trabajaban caritativamente en el hospital de Santa Eulalia, habían donado posesiones y ofrecían sus oraciones y trabajos por la obra redentora de los frailes. Acogidas allí, se redactó una norma de vida, y bajo el gobierno de María, nacieron las beatas mercedarias, origen de la rama femenina mercedaria. Ese mismo año de 1265, el capítulo General de Tarragona admitió la erección del Beaterio femenino, bajo la obediencia del prior de Barcelona, a la sazón Fray Bernardo de Corbara, el principal valedor de las tres beatas. El 25 de marzo tomaron el hábito mercedario, semejante al de los religiosos, con toca y velo, por supuesto. Profesaron el 8 de julio del mismo año y María fue nombrada superiora de la pequeña comunidad. La vida de las tres religiosas continuó encaminada a la redención de los cautivos, mediante la oración y el auxilio a los enfermos de su hospital (en principio no tenían clausura papal, que llegaría mucho más tarde). Aprendieron el Oficio Divino, para unirse a la liturgia de la Iglesia. Vivían pobremente y hacían penitencia, todo por los pobres cautivos cristianos y sus frailes redentores en las tierras de África y el sur de España. Al poco tiempo tuvieron otras compañeras, entre ellas Santa Colagia (21 de junio).

Nuestra María ayunaba tres días a la semana, y los demás solo tomaba unas verduras, sin permitirse el vino o el queso. Tanta fue su caridad, que comenzaron a llamarla “María del Socorro”, cumpliendo el cuarto voto mercedario, de ofrecerse uno mismo por los cautivos, si fuera necesario. Ellas, las religiosas, lo hacían con la caridad, las penitencias y las oraciones. Una entrega total. Cualquier regalo que sus familiares le llevaban, lo derivaba al hospital, para los enfermos. Usaba permanentemente un cilicio sobre las carnes, dormía en el suelo aunque tenía cama, y un madero era su almohada. Su oración y presencia de Dios eran permanentes, y cosa rara, tenía licencia para comulgar todos los domingos y fiestas importantes de la Iglesia. Varias veces fue vista en éxtasis ante el Sacramento, o ante un Cristo muy devoto que poseía desde su infancia y le acompañaba siempre. Sabida es de su intercesión constante por los frailes que iban a tierras de moros, y tan ardiente era, que más de una vez salvó con su oración a los navíos de tormentas, ataques de piratas, fuegos. Las leyendas hablan de que gozó del donde la bilocación: habérsele visto sobrevolando los barcos, o caminando sobre las aguas protegiéndoles trazando la señal de la cruz, mientras que a la misma hora estaba absorta en la oración, en su monasterio. Leyendas exactas se leen de Santa Catalina Thomàs (5 de abril y 31 de agosto, traslación de las reliquias) y de San Pedro González "Telmo" (14 de abril y 27 de abril, traslación de las reliquias). Además, sanó a varios enfermos, tenía don de conciencias, predijo en más de una ocasión el fruto de expediciones mercedarias, etc. Fue amante de las Sagradas Escrituras, leyéndolas constantemente, así como otras obras espirituales. Escribió a varios prelados, religiosos, y alguna obrita espiritual perdida. Se le atribuyen muchas frases y enseñanzas a nuestra santa. Recojo algunas:
Hombres sin letras, más se deben llamar estatuas que hombres”.
La alegría quieta y sosegada es don de Dios, que pocos la conocen. Y sólo los pobres de espíritu la alcanzan”.
Armas contra el demonio: fe y Escrituras Sagradas”.
Hacienda propia se ha de ofrecer a Dios, y no la ajena”.
La oración enternece a Dios, pero las lágrimas le fuerzan”.
No han de durar más los reinos, de lo que dura la justicia en ellos”.

Muerte y gloria. 
A mediados de 1290, con sesenta años, tuvo la revelación de que su vida estaba a término y pronto se reuniría con el Esposo Cristo. Redobló sus oraciones, penitencias y obras piadosas. A inicios de septiembre tuvo un desvanecimiento y fue llevada a la enfermería. Allí se encomendaba todos los días a la Santísima Virgen, hacía profesión de fe y renovaba sus votos. Aconsejaba a las religiosas, les daba ejemplos y ejercitaba su obediencia y paciencia para con todas. El día 19 pidió le leyeran la Pasión y Muerte del Señor, consolándose en ella. Mientras, la gente se arremolinaba en torno al convento y en las iglesias se ofrecían oraciones por la santa madre María del Socorro. Al término de la Pasión, expiró dulcemente y un silencio triste se extendió por toda la ciudad, roto por el júbilo de las campanas, que solas repicaron, anunciando la entrada gozosa en el cielo de María y confirmando lo que todos creían ya: que era una santa. Los frailes llevaron el santo cuerpo a la iglesia del hospital de Santa Eulalia, donde durante tres días fue venerado por el pueblo, se ofrecían sufragios y ocurrían curaciones y portentos. Fue enterrada en la capilla de Santa Marina de la misma iglesia, cerca del altar mayor. Después de muerta (o viva plenamente), su protección sobre los navegantes y expediciones mercedarias no fue a menos, sino que ya en la gloria, se multiplicó, a tenor de los numerosos testimonios de religiosos, comerciantes y cautivos.

En 1380 Pedro IV de Aragón “el Ceremonioso”, hizo trasladar el cuerpo de María de Cervellón, a un sepulcro más digno, acorde a la devoción que el pueblo y él mismo le profesaban. El 16 de agosto se abrió la sepultura, hallándola incorrupta y se hizo la traslación, a una caja dorada y hermosísima. Y ocurrió el milagro de que siendo la nueva más grande que la anterior, el santo cuerpo no cabía de manera alguna. Sacaron en conclusión que María prefería su antiguo y sencillo ataúd, por lo que fue puesto en el mismo, que sellaron y depositaron en la capilla de Santa Catalina. En vano, pues al otro día apareció el cuerpo en la sacristía del templo, queriendo manifestar María que no quería otro sitio que su humilde enterramiento primitivo. En 1402 se escribe la primera crónica de vida, muerte y milagros de la santa, para presentarla en el Capítulo General de Lérida. En 1420 fue trasladada a la basílica y convento de la Merced, y donde parece estaba a gusto, pues allí está todavía, recibiendo la veneración de los fieles, entre ellos un servidor, que la ha podido venerar. Aunque siempre fue tenida como santa, en 1692 Inocencio XII confirmó el culto inmemorial que la Orden Mercedaria y Barcelona rinden a Santa María de Cervelló.


Fuente:  
"Vida y hechos maravillosos de Doña María de Cervellon". ESTEBAN DE CORBARA. Barcelona.


A 19 de septiembre además se celebra a 
San Rodrigo de Silos, abad.
San José María Yermo y Parrés, presbítero fundador. 

martes, 2 de diciembre de 2014

De Santa Bárbara, dos.

Pregunta: que hay de verdad en la leyenda de santa barbara? Argentina.

Respuesta: Primero me gustaría aclarar una cosa: Normalmente se cree y se dice, incluso por expertos, que muchos santos han salido de leyendas no comprobadas y muy posteriores al momento en que cuentan que vivió dicho santo. Esto es cierto sólo en parte. Para que surja un escrito, legendario o no, es necesario que "algo" haya habido antes: una existencia difuminada, un culto muy anterior. Precisamente las leyendas (de santos u otras), se escriben para dar respuesta a algo que se conoce solo a medias pero de lo cual no se tiene constancia de sus orígenes o causas. Y este esquema siguen los mismos evangelios, donde hubo una experiencia, una predicación, un culto, y luego una escritura; en este orden. En el caso de Bárbara: no tengo duda que hay un germen de verdad: una mártir conocida y venerada localmente, incluso es posible que sea más de una, cuyas vidas se hayan fundido en una leyenda. 


Entendido esto (creo me expliqué bien) pasamos a la pregunta. 

Santa Bárbara, virgen y mártir. 4 de diciembre. 
Lo más antiguo escrito,  conservado, que se conoce de Santa Bárbara, es del gran hagiógrafo de la antiguedad San Siméon Metafrastes (27 de septiembre) que escribió su "vida" en el siglo VII, pero consciente de que ya era conocida y venerada por lo menos desde el siglo IV, por lo que debió basarse en documentos anteriores. Este escrito menciona algunos datos milagrosos, y aleccionador, pero se puede considerar bastante fiel a un hecho real. Otro escrito importante, pero que hace demasiadas y sospechosas incidencias en lo milagroso es un códice del siglo IX y es el que ha conformado la historia de Bárbara como la conocemos hoy día. Hay varias versiones sobre su martirio: unas situan el hecho en el 235, mientras que otras lo hacen en el 305 u otras fechas. Tampoco existe unanimidad en el lugar donde se produce el martirio, siendo Nicomedia (Asia Menor), y Heliópolis (de Siria o de Egipto) los sitios más probables. Otra leyenda la quiere en Hipona, Sacandriglia o incluso en Roma, sin mucho criterio. Asimismo se disputan la posesión de la venerada tumba las ciudades de Piaenza, Reti, Venecia, Mantua, Padua y Babilonia. Las reliquias de la Santa, se hayan repartidas por todo el mundo, y de ser todas verdaderas, plantearían serios problemas de anatomía, por su cantidad y disparidad de tamaño. En San Juan del Hospital, Valencia se venera la columna en la que fue azotada y otras reliquias. 

Santa Bárbara que se
venera en San Nicolás de Bilbao
La leyenda más conocida hasta hoy día es la que dice que el siglo III una joven llamada Bárbara, hija de un tal Dióscoro, funcionario o administrador de Nicomedia, y fue encerrada por este en una especie de torre de su casa, con todas las comodidades posibles, para alejarla del mundo y darle buenos estudios (?). Allí, por medio de la esclava que la servía, la joven conoció el cristianismo, se convirtió e hizo voto de castidad. La torre en la que fue encerrada tenía dos ventanas y fue reformada por petición de la Santa, con una tercera que recordara la Santisima Trinidad. Allí vivió dedicada a la oración, en una época de persecusiones y martirios, hasta que un día el padre encontró en el baño de su hija una cruz inscrita. Indignado le denunció por cristiana y la entregó al Pretor Martiniano (Marciano en otras versiones), que al no poder convencerla de que renunciara a su fe y se casara, la condena a muerte. Dioscoro cumple el mandato del Pretor, de buena gana y decapitándola personalmente. Cuando Dióscoro vuelve a casa, después de la ejecución, un rayo cae sobre él, produciendole la muerte. Hasta aquí lo más conocido y divulgado, pero hay otros detalles que se narran, según las versiones:

Juliana, una chica de la que no se conoce nada, es martirizada junto a Bárbara. Unas versiones dicen que se bautizó ella misma, otras que le bautizó San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza), y la más valiente, que el mismo Cristo lo hizo apareciéndosele. 


Se habla de que Bárbara y Orígenes, el gran escritor cristiano, mantuvieron correspondencia. Otras leyendas narran que Bárbara fue flagelada, pero los azotes se convertían en plumas de pavo real (este animal le está consagrado a Santa Bárbara). Se dice de que al ser desnudada del cielo cayó un manto blanco de pureza que la cubrió. Otros van más allá y nos dicen que escupiendo a los ídolos de su padre estos cayeron destruidos. Padeció, además, los martirios del fuego, el potro, fue apedreada, que le cortaron los pechos, golpeada de diverosos modos, etc. Otros escritores, como el Metafrastres, nos narran que su baño quedó consagrado para siempre como una piscina milagrosa en la que los que se bañaban obtenían la curación, lo cual está constatado en el culto que recibió. En fin, que según pasó el tiempo y la devoción creció, los detalles milagrosos fueron aumentando. 

Santa Bárbara da la comunión
a San Estanislao Kostka.
En el siglo IX ya consta al menos un oratorio dedicado en Roma a su memoria. Pedro II de Orseólo (hijo del santo de mismo nombre) trasladó sus reliquias a Venecia. O unas reliquias, pues muchas hay. Según la devoción fue avanzando y aumentando, la iconografía y los patronatos van igualmente aumentando y conformándose hasta establecerse. El hecho de la muerte de su padre por medio de un rayo la haría protectora contra las tormentas, la muerte súbita y el fuego en general. La difusión de la pólvora en usos cotidianos y su relación con las explosiones y el fuego, fue un hecho determinante en el crecimiento de la devoción a Santa Bárbara, probablemente la santa más universal que exista. Soldados, bomberos, artilleros, pirotécnicos, mineros, carboneros, canteros, arquitectos, marineros (los barcos españoles guardan los proyectiles, la pólvora y explosivos en un sitio llamado 'santabárbara').

La genérica espada martirial se hace casi fija, por el martirio final de la decapitación. La torre ya está presente desde el medievo, junto al rayo, que va perdiendo fuerza para irla ganando, desde la contrareforma, el cáliz con el sacramento. A esto contribuyó, sin duda, la predicación jesuita, que la pone bajando del cielo y dando la comunión al devoto joven San Estanislao Kostka (13 de noviembre y 15 de agosto). Este milagro, más la protección contra la muerte súbita, la consagró definitivamente como especial abogada a la hora de la muerte y para no morir sin sacramentos. Solo San José podría desbancarla de este patronato y sólo el siglo XIX.


Pregunta: Encontre una imagen de Santa Barbara.. o Santa Barbara Lucumi (de la religion Santera) Pero se le representa con la imagen de Nuestra Señora de Czestochowa.. esto porque? EE.UU

Respuesta: Antes de ver la imagen había hecho a la idea que era un tipo de imagen donde se vería a Santa Bárbara con la Virgen María, pero al llegarme, ya veo de que va la cosa. Se ve que han usado la primera virgen negra que han hallado y han dicho, "si es negra, es africana, por tanto, es Santa Bárbara Lucumí". Segundo, en esta imagen, "santa bárbara" no es el personaje femenino, sino que es el niño, porque es Shangó en los brazos de Obbatalá, su madre (otras versiones dicen que esta solo lo crió, pero que su madre es Yemayá). Cuando es niño, toma el nombre de Alufina Kaké. En esta religión Shangó toma forma de hombre o de mujer porque en una ocasión en que escapaba de sus enemigos, Oyá lo escondió, le puso sus ropas y se cortó su pelo para ponerselo a él. Por tanto, los enemigos pensaron que era la misma Oyá y se fueron. Las leyendas tienen su base en un rey real, que existió, fue un déspota y odiado por su pueblo y, sin embargo, las tradiciones lo convirtieron en un dios.

El proceso de sincretismo de la religion lucumí (procedente mayormente de Nigeria) con la religión católica es bastante complejo, pero se puede resumir en que fue la forma que hallaron los esclavos de mantener su religión, tomando sus dioses la forma de los santos católicos. Se habla de imposición, que es verdad, pero se obvia a veces también que estas divinidades no tenían representación alguna en esta religión procedente de África, así que al tomar contacto con otra, aun sin imposición, es bastante comprensible que hubieran tomado las figuras iconográficas que veían. Hoy algunos abogan por representaciones más cercanas a la iconografía y arte africano (que ni por asomo es el caso de la estampa) e intentan volver a los orígenes, separando los elementos católicos de los lucumíes, pero son intentos más de índole cultural y con ciertas connotaciones políticas (separarnos de la Iglesia que nos dominó, eliminar un signo de la esclavitud, etc, etc.) y no tienen influencia alguna en el pueblo creyente, para el que Shangó sigue siendo "Santa Bárbara macho" y ya está. Las semejanzas son mínimas y todas de tipo representativo: manto rojo (que llevan diez mil mártires cristianos más, por cierto), el rayo y la tormenta. Y nada más.


Fuentes:
-"La leyenda de oro para cada día del año: vidas de todos los santos". Volumen 3. P. PEDRO DE RIVADANEIRA. Barcelona, 1866.
-"Repertorio de símbolos cristianos". MARIANO MONTERROSA PRADO, ELSA LETICIA TALAVERA SOLÓRZANO. INAH, 2004.
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Novenario a la gloriosa virgen y martir Santa Barbara".  FR. MANUEL MARÍA RIBERA O.M. Zaragoza, 1850. 



A 4 de diciembre además se celebra a  
San Anno II de Colonia, obispo
San Osmund de Salisbury, obispo.

lunes, 5 de mayo de 2014

De rayos y tormentas, libera nos, Domine

San Donato
de Münstereifel

Santa Lioba de St. Petersberg; abadesa. 23 (funeral) y 28 (traslación de las reliquias) de septiembre.

Santos Gundekar y Eobann, mártires con San Bonifacio. Gundekar, 9 de abril y 5 de junio; Eeoban, 5 y 7 de junio.

San Egbert de Iona, abad y obispo. 12 (Países Bajos), 24 y 27 de abril, y 26 de noviembre.

San Memnon "el Taumaturgo": Invocado contra las tormentas marinas y naufragios, pues varias veces apareció en medio de estas para salvar a los marinos. 29 de abril.

San Próculo de Verona, obispo. 9 de diciembre.

San Nicolás de Myra: Se le invoca contra los peligros de las tormentas marinas. Patrono de marineros. 9 de mayo (traslación de las reliquias de Myra a Bari) y 6 de diciembre.


San Donato de Münstereifel, mártir: Curiosamente, porque la leyenda dice que perteneció a la Legión "Fulminatrix", lo que le ha valido ser patrono contra truenos y relámpagos. 30 de junio.

San Marcos Evangelista: Porque en su día se cantaban las letanías mayores para pedir por las cosechas y el buen tiempo, y contra los rayos y el granizo. 25 de abril, 11 de enero (Iglesia griega), 31 de enero (traslación de las reliquias de Alejandría a Venecia), 9 de abril (Iglesia Copta), 25 de junio (aparición en Venecia, para llamar la atención del olvido de sus reliquias), 23 de septiembre, 3 de octubre; 8 y 30 de octubre (Iglesia Oriental).

San Alejo de Roma, peregrino y ermitaño: Invocado contra de truenos, relámpagos y terremotos y tormentas. 12 (monofisitas sirios) y 17 de marzo (Iglesia Oriental) y 17 de julio.

San Vito de Sicilia, niño mártir: Abogado contra el trueno, el rayo y el fuego. 16 de mayo y 15 de junio.

Santa María
de Cervellón
San Víctor de Marsella, soldado mártir: Protector contra los rayos y tormentas. 21 de julio.

Santa Richilde de Hohenwart, reclusa. Se le invoca contra el trueno y el relámpago. 23 de agosto.

Santa María de Cervelló, virgen mercedaria: Con su oración protegía de las tormentas y naufragios a los navíos de misioneros mercedarios, y alguna vez se bilocó para protegerlos. Patrona de los navegantes barceloneses. 19 de septiembre.

San Gerardo de Toul, obispo: Se convirtió al ver como un niño pequeño y su madre fueron fulminados por un rayo. Abogado contra las centellas. 23 de abril y 30 de octubre. 

San Artemio de Verkolsk, niño: A los 13 años estando en el campo lo mató un rayo de una tormenta. A los 32años el cuerpo fue hallado incrrupto y se le comenzó a dar culto. 23 de junio y 20 de octubre.

San Winthir de Neuhausen, ermitaño: Invocado contra las tormentas. La leyenda dice que en los sitios donde vivió y se le venera jamás caen rayos. 29 de diciembre.

San Perpetuo de Maastricht, obispo: Resucitó a tres hombres muertos por una centella. 5 y 7 (traslación de las reliquias) de abril, 15 de mayo (Todos los Santos Obispos de Maastricht) y 4 de noviembre. 

Santa Helena, Emperatriz: Su intercesión es invocada contra rayos, tormentas, incendios y quemaduras. 6 de marzo (en Jerusalén, descubrimiento de la Santa Cruz) y 21 (junto con su hijo el emperador Constantino en la Iglesia Oriental) y 22 de mayo, y 18 de agosto.

San Miguel Arcángel: Contra los rayos, truenos, contra la muerte súbita y para obtener una buena muerte. 29 de septiembre, 8 de mayo (aparición en Monte Gargano), 25 de abril (aparición en Roma), 17 de junio y 20 de noviembre (Iglesia Copta), 8 de noviembre (Iglesia oriental), 6 de septiembre (Iglesia oriental, las "maravillas de San Miguel en Honaz"), 19 de septiembre (milagro de San Miguel en Colosas), 16 de octubre (aparición en Mont Saint-Michel), 26 de marzo (Iglesia Oriental, la synaxis de los arcángeles).

San Cástulo de Moosburg, mártir.26 de marzo.

San Procopio de Vyatka, loco por Cristo: A los 12 años le alcanzó un rayo, pero sobrevivió. el abad San Trifón lo revivió, pero quedó turumba para siempre, la verdad. 26 de marzo. 8 de octubre (con San Trifón) y 21 de diciembre.

Santa Solange de Bourges
Santa Solange de Bourges, virgen y mártir. El viento, las tormentas y los relámpagos la obedecían, y sus rebaños y los de la gente piadosa jamás sufrían la lluvia o la sequía. 10 de mayo.

Santa Bárbara, virgen y mártir: un rayo fulminó a su asesino padre. Invocada contra rayos, tormentas, granizo, fuego, muerte fulminante. 4 de diciembre.

San Donaciano de Brugge, obispo y mártir: Invocado contra rayos, granizo, sequía, inundaciones y tormentas. 14 de octubre.

San Pedro de Verona, dominico y mártir: Abogado contra los dolores de cabeza, relámpagos, truenos y tormentas, y para obtener una buena cosecha. 23 de enero, 6 y 29 de abril, 11 de mayo y 4 de junio (traslación de las reliquias).

San Hugo de Anzy-le-Duc, monje: Se le invoca durante las tormentas y contra el granizo. En una ocasión que el granizo destrozaba las cosechas, salió al campo con una cruz y las piedras se convirtieron en gotas de lluvia. 20 de abril y 13 de diciembre.

Santos Cirilo y Metodio, apóstoles de los eslavos: Invocados contra las tormentas. 14 de febrero, 6 de abril y 7 de julio.

San Clemente I, papa y mártir: Abogado contra incendios, rayos, tempestades y naufragios. 23 de noviembre.

San Elías Profeta: protector contra los rayos y el fuego. 12 (asunción al paraíso) y 13 de enero; 20 de junio (traslación de las reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla); 4 y 20 de julio.

San Gondulfo de Maastricht, obispo. Detuvo una tormenta que amenazaba con destruir unas reformas de un monasterio en la ciudad de 15 de mayo (Todos los Santos Obispos de Maastricht), 16 y 26 de julio (por error) .

San Benno de Meissen, obispo: Este es invocado lo mismo contra la sequía, que contra las lluvias, tormentas y relámpagos.16 de junio. 

San Norberto de Xanten, obispo, fundador: Se salvó por los pelos de morir por un rayo, se convistió y se hizo ermitaño con San Konrad  de Regensburg (19 de mayo). 7 de mayo (traslación) y 6 de junio y 11 de julio (triunfo sobre Tanchelmus).

San Erasmo de Formio, obispo y mártir: Uno de los 14 santos auxiliares. Invocado contra las tormentas marinas, las centellas y los relámpagos. 4 de mayo (Iglesia Oriental) y 2 de junio.

San Benigno de Dijon, obispo y mártir: Fue puesto en una pira pero una tormenta apagó el fuego varias veces. 1 y 2 de noviembre.

San Cristóbal de Licia, mártir: Otro de los 14 santos auxiliares, es invocado contra las inundaciones, las tormentas y el granizo. 28 de abril (liturgia siria) 9 de mayo y 10 de julio (liturgia mozárabe), 25 de julio y 16 de noviembre (en Cuba).

San Judoc, príncipe, ermitaño y peregrino. Abogado contra las tormentas y fuego, protector de las cosechas contra las sequías e inundaciones. 13 de diciembre, 9 de enero (traslación de las reliquias); 11 de junio; 13 y 25 de julio.

San Cristianiano de Áscoli, mártir. Se le invoca contra el granizo y las tormentas de rayos. 13 de mayo.

San Pedro González "Telmo", dominico: Patrón de los marineros, abogado contra las tormentas, los terremotos y peligros en el mar. 1, 14 y 15 de abril.

San Urbano, papa y mártir. La costumbre de sumergir su imagen en barricas de vino para bendecirlo le ha hecho patrono de borrachos, además de ser abogado contra inundaciones. Protector de los viñedos contra las tormentas, truenos y relámpagos. 19 y 25 de mayo.


San Grato de Aosta, obispo: Invocado contra las tormentas y el granizo. 7 de septiembre.

Santa Corona o Estefanía de África, virgen y mártir: Patrona contra el granizo y las inundaciones.  20 de febrero, 25 de marzo, 14 de mayo; 5 (Iglesias Orientales) y 11 de noviembre (junto con Víctor, Menas y Vincente de Zaragoza).

Santa Mónica, viuda: En Germolles-sur-Grosne, en Bretaña, se le proclamó como protectora contra el granizo el siglo XVI, ya que un 4 de mayo (su antiguo día de festividad) cayó una granizada masiva y se pidió su protección, y no hubo heridos ni daños considerables. Por extensión, en la región se le invoca contra el granizo. 9 (segunda traslación) y 20 de abril (primera traslación), 4 de mayo (víspera de la conversión de San Agustín), primer domingo de mayo (en Germolles-sur-Grosne) y, actualmente, 27 de agosto (víspera de San Agustín).

Relicario de San Telmo, Tuy.
Santo Domingo de Guzmán, presbítero fundador: Invocado contra la fiebre, el granizo y las lluvias. 24 de mayo (traslación), 4 de agosto y 15 de septiembre (Santo Domingo in Soriano)

San Francisco Javier, presbítero jesuita, misionero: Invocado contra la peste, el granizo y la tormenta. 3 diciembre y del 4 al 12 de marzo (novena de la Gracia).

San Bernabé Apostol: Protector contra el granizo, por la lapidación que sufrió en el martirio.4 (Iglesia Oriental) y 11 de enero, y 11 de abril (Iglesia Oriental); 11 de junio y 17 de diciembre.

Santa Tecla de Iconio, virgen y mártir. Iban a quemarla cuando una tormenta brutal de lluvia y granizo, que extinguió el fuego. 23 y 24 de septiembre.

San Romedio de Nonsberg, peregrinoProtector en inundaciones, peligros en el mar, el granizo y fuego. 15 de enero, primer domingo de junio (dedicación de su santuario) y 1 de octubre (traslación de las reliquias).

San Godehard de Hildesheim, obispoInvocado, entre otras cosas, contra el granizo y tormentas eléctricas. 4 y 5 de mayo.

Santos Marcos y Marcelino, mártires.
Abogados contra los incendios y los rayos en Badajoz, España. En el día de su fiesta cayó un rayo que causó un incendio terrible en la ciudad. El peligro se hizo mayor cuando el fuego se acercaba a un polvorín, con amenaza de catástrofe. Se les invocó y las llamas se detuvieron justo antes de llegar al almacén de pólvora. 18 de junio.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...