Mostrando entradas con la etiqueta Nicomedia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nicomedia. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de octubre de 2017

No de Vic, sino de "Nic".

Santos Luciano y Marciano, mártires. 26 de octubre.

Lo que de estos santos sabemos hay que dividirlo en dos partes: primera parte, las Actas Legendarias, y segunda parte, la no menos legendaria localización geográfica española.

Las Actas.
Nos cuentan que estos santos nacieron en Nicomedia, allá por el siglo III. Fueron educados en la magia y la superstición, superando en poco tiempo a sus maestros. Ocurrió que vivía en Nicomedia una joven cristiana tan bella como modesta. Ambos magos quisieron cortejarla, pero como la chica tenía su corazón entregado a Cristo y no daba acceso a hombre alguno, entonces ambos quisieron vencer su firmeza a base de brujerías. Invocaron a cuanto demonio pudieron, pero estos nada podían contra la casta joven, por más que la tentaban. Entonces los diablos tuvieron que confesar que no podían hacer caer a aquella joven consagrada a Cristo, al que no podía resistir ni todo el infierno junto.

Al oír esta confesión, Luciano y Marciano no tuvieron más que reconocer que si el poder de Cristo era tan poderoso, sería una necedad enorme no convertirse a su fe y adorarle como verdadero Dios. Y acto seguido, quemaron públicamente todas sus obras de hechicería, junto a todos sus enseres. Al ser preguntado por tal acción, respondieron los santos: "Dios ha ilustrado nuestros entendimientos, librándonos de las tinieblas y de las sombras de la muerte en que hemos vivido hasta ahora, para que nos salvemos. Sabed que las maravillas aparentes que hemos hecho han sido invenciones de los demonios por quien nos dirigíamos, los que intentaban sumergir nuestras almas en el infierno con sus falacias: por tanto nosotros reconocemos a Jesucristo por verdadero Dios poniendo en él toda nuestra esperanza, porque si este frena a los que nosotros hemos adorado, sin duda es mayor que todos ellos".

Una vez convertidos y bautizados, Luciano y Marciano dieron todas sus riquezas a los pobres y se retiraron a un desierto, donde vivían en penitencia y oración constantes. Allí los tentaron los diablos, y de muchas maneras, pues no podían sufrir que los que antes les servían, ahora les rechazaran. Y del mismo modo, Jesucristo, que no podía abandonarles, les confortaba y les daba ánimos para ser fuertes a la fe. Luego de un tiempo probando sus virtudes, Luciano y Marciano quisieron resarcir a los que por su culpa habrían sido dañados, y volvieron a la ciudad como apóstoles de Cristo. Predicaban y hacían la caridad, sacando a muchos de sus supersticiones y volviéndoles a Cristo. Les decían: "Creednos, hermanos, porque si no hubiéramos conocido que esto es lo mejor, nunca nos hubiéramos convertido a Jesucristo, separándonos de una profesión que nos hacía célebres entre los hombres y nos llenaba de riquezas: por tanto os encargamos que os convirtáis al mismo Señor, para que os salvéis".

Irritados los paganos porque ya muchos no creían en los dioses antiguos, denunciaron a nuestros santos ante Sabino, Gobernador de la ciudad, el cual mandó que les apresaran y llevaran a su presencia. Les preguntó Sabino quienes eran y en que creían, y se desarrolló este diálogo:

Luciano: – "Yo me llamo Luciano, y mi religión es la de Jesucristo, porque aunque en algún tiempo fui perseguidor de esta venerable ley, hoy aunque indigno soy de ella predicador".
Sabino: – "Pues, ¿qué derecho tienes de hacerlo?"
L: – "El que es propio de toda alma racional, que debe sacar del error a su hermano aconsejándole la verdad, para que se libre de los lazos del demonio".
S: –"¿Quién os persuadió, a que dejaseis a los dioses inmortales por quien conseguisteis muchos beneficios, y os conciliasteis el amor del pueblo, para convertiros a un muerto crucificado, que no pudo salvarse a sí mismo?".
Marciano: – "El mismo Señor es quien nos iluminó, como lo hizo en otro tiempo con Pablo, que siendo primero perseguidor de la Iglesia, fue después un predicador celoso de su santa ley, ilustrado con la divina gracia".
S: – "Mirad por vosotros y volved a vuestra vida antigua, para que tengáis propicios a los dioses y a los príncipes del mundo".
L: – "Tú hablas como uno de los necios gentiles, mas nosotros damos gracias a Dios porque nos sacó de las tinieblas y de las sombras de la muerte, dignándose conducirnos a la gloria de ser cristianos".
S: – "¿De que modo os defiende ese Dios que predicáis, dejándoos en mis manos, y no evita que incurráis en la muerte que os espera?"
M: – "La gloria de los cristianos no consiste en la vida presente que tú tanto estimas, sino en la eterna que esperamos en los cielos, perseverando en la fe de Jesucristo".
S: – "Dejad semejantes necedades; oídme, y sacrificad a los dioses, cumpliendo en esto con los preceptos imperiales; pues de lo contrario haré que sufráis grandes tormentos".
M: –"Haz lo que gustes, pues estamos dispuestos a padecer todas las penas que quieras, antes que negar al único y verdadero Dios que confesamos, para no caer en el fuego eterno que el mismo Señor tiene preparado al diablo y a todos los idólatras que siguen sus engaños".

Viendo Sabino que no los iba a convencer, dictó sentencia de que fueran quemados vivos. Llevaron a los santos al lugar del tormento, ambos cayeron de rodillas y oraron así: "Señor Jesús, nosotros no podemos darte las correspondientes gracias por habernos sacado del error de la gentilidad, y dignado conducirnos a esta pasión por tu santo nombre, haciéndonos participantes de las dichas de tus Santos: a ti encomendamos nuestras almas, a quien sea la alabanza y la gloria por los siglos de los siglos". Y acto seguido fueron consumidos por las llamas, a 26 de octubre de 251, imperando Decio.

La Invención y la atribución geográfica.
Aunque las Actas anteriores son ficticias y sin crédito alguno, los martirologios antiguos sí que recogen ciertamente la memoria de unos mártires de Nicomedia llamados Marciano y Luciano, a los cuales se les une un tercero llamado Florio.

Pero el culto a estos santos se limitó siempre a esas menciones en martirologios. Sin embargo, en el siglo XI reliquias de estos santos fueron trasladadas a Vich, España, donde se les comenzó a dar culto en la iglesia de San Saturnino. En 1342 las reliquias fueron elevadas a un nuevo altar y desde entonces reciben veneración. Sin embargo, en el siglo XVII, estos santos no escaparon a las fabulaciones del presbítero "historiador" Tamayo Salazar, el cual convirtió a varios santos en españoles. Salazar tradujo la abreviatura Nic. (Nicomedia), como Vic., haciendo a los dos mártires oriundos de esa tierra hispana. Recreó las Actas para decir que luego de su muerte fueron sepultados en lo oculto, y que luego de la paz de la iglesia, entonces los cristianos las llevaron a la iglesia de San Saturnino, donde fueron veneradas hasta el siglo VIII, cuando fueron ocultadas por temor a los musulmanes. En 1050, siempre según Salazar, unas revelaciones celestiales hicieron que las reliquias fueran halladas (en realidad reescribe el hecho de la traslación). Así, dos santos de lejos fueron hechos coterráneos al mismo tiempo que se les daba una historia y se afianzaba el culto.


Fuentes:
-"España sagrada". Volumen 13. FR. ENRIQUE FLOREZ. OSA. Madrid, 1816.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Octubre. P. Jean CROISSET . S.J. Barcelona, 1856.


A 26 de octubre además se celebra a
San Alour de Quimer, obispo.
San Eata de Hexham, obispo.

domingo, 3 de septiembre de 2017

No hay edad para seguir a Cristo.

Santa Basilisa de Nicomedia, niña mártir. 3 de septiembre.

Los menologios griegos, escuetos, dicen que Basilisa era una pequeña niña de 9 años, natural de Nicomedia. En 309 fue apresada y flagelada por declararse cristiana. La arrojaron a los leones, pero estos no la tocaron. Entonces el juez, llamado Alejandro, mandó que la decapitaran. Salieron los verdugos de la ciudad y cuando habían caminado un trecho, Basilisa les pidió descansar. La niña entonces se arrodilló en una piedra, juntó sus manitas e hizo una breve oración, y murió dulcemente, sin padecer la espada.

Adiciones posteriores dicen que el juez Alejandro, viendo la fe de Basilisa, se convirtió a Cristo y también fue mártir. Pero son eso, adiciones.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 3 de septiembre además se celebra a
Santa Febes de Corinto, diaconisa.
San Remaclio de Stlavelot, abad y obispo.

sábado, 12 de agosto de 2017

"¡También somos cristianos!" Y hasta el final.

Santos Aniceto y Focio de Bitinia, mártires. 12 de agosto.

Padecieron bajo la persecución de Diocleciano y algunas versiones les hacen hermanos, otras tío y sobrino. Poco se conoce de ellos, salvo escuetas Actas. Según estas, fueron apresados por ser cristianos y estuvieron en prisión tres años, condenados a trabajos en ocasiones, y en otras padeciendo aislamiento, sin que nadie se ocupara de juzgarles. Al cabo de estos tres años y pasando el emperador por Bitinia, Nicomedia, se le quiso ofrecer un espectáculo de juicio y condena de cristianos y se les sacó de la cárcel.

Fueron metidos en agua hirviendo, pero los santos salieron de ella invictos. Luego se les metió en un horno encendido, pero no padecieron hasta que ellos mismos suplicaron a Dios que les llevara a su reino, y expiraron. Entonces muchos que vieron tan prodigio, gritaron "¡también somos cristianos!" y todos fueron decapitados.


A 12 de agosto además se celebra a
Beato Isidoro Bankaja, mártir.
San Alejandro "el Carbonero", obispo.

jueves, 27 de julio de 2017

Médico, taumaturgo y mártir.

San Pantaleón, mártir. 27 de julio, 18 de febrero y 10 de junio, traslación a Crema. 

San Pantaleón venerado
en Papanice.
La leyenda de San Pantaleón, uno de los santos más famosos de Oriente, cuenta que nació el santo en Nicomedia, y fue hijo de Eustorgio, un pagano y de Santa Eubula (30 de marzo), cristiana convencida que enseñó a su hijo la fe cristiana. Pero Eubula murió cuando el niño era aún pequeño y su padre le puso bajo el cuidado de un médico que le dio una esmerada educación en ciencias, especialmente en Medicina, en la que Pantaleón pronto fue muy ducho. Y tanto, que su fama llegó al emperador Galerio Maximiano, el cual le hizo su médico personal. 

Tenía Pantaleón presente en su corazón las enseñanzas de su madre sobre la fe de Cristo, pero vivir en una corte pagana y licenciosa le fue apartando de la fe cristiana, incluso alguna vez participó con otros médicos de los sacrificios a Esculapio. Sin embargo, un presbítero llamado Hermolao comenzó a tratarse con Pantaleón, y poco a poco fue hablándole de Cristo, señalándole el error del paganismo, por lo que llegó el día que Pantaleón reconoció que Hermolao tenía razón. Pero aún no rechazaba del todo el paganismo, hasta un día que le trajeron un niño que había sido mordido por una serpiente, y no daba señales de vida. Entonces Pantaleón, viendo que su medicina ya no podía hacer nada, invocó a Cristo, mientras pensaba "si con mi oración a Jesucristo este niño muerto vuelve a la vida, entonces creeré en Él". Y he aquí que de pronto el niño abrió los ojos, respiró y se levantó, con lo cual todos quedaron sorprendidos, sobre todo Pantaleón, quien corrió adonde Hermolao a pedir el Bautismo. Durante siete días estuvo Hermolao enseñando los misterios de la fe a Pantaleón, y al cabo le dio el Bautismo y la Eucaristía. 

Una vez cristiano, Pantaleón quiso que su padre también lo fuera, y por ello le predicó a Cristo, pero su padre tenía miedo de dejar a los dioses paganos en aras de la fe cristiana. Y para demostrar la verdad de su nueva fe sanó a un ciego al que los médicos habían desahuciado, luego de invocar el Nombre de Jesús. El ciego y el padre de Pantaleón se convirtieron a Jesucristo. Poco tiempo después Eustorgio falleció felizmente en Cristo, y Pantaleón heredó una inmensa fortuna, que usó para socorrer a los necesitados. Seguía ejerciendo como médico, sin cobrar a los pobres. Además de darles curación del cuerpo, predicaba a Cristo, y a más de uno sanó milagrosamente. Poco a poco la fama de Pantaleón fue creciendo, y otros médicos comenzaron a mostrar envidia, porque perdían clientes, y además, todos se hacían lenguas de los milagros que obraba el santo. Cuando confirmaron que era cristiano, le acusaron ante el emperador, diciéndole que Pantaleón despreciaba a Esculapio, adoraba a Cristo, y dejaba en mal lugar al monarca. Galerio llamó al ciego que había sanado Pantaleón, el cual confirmó que el santo médico le había sanado luego de invocar a Cristo. El emperador le reconvino a abandonar aquella fe, y como el ciego se negó, fue decapitado. Pantaleón rescató el cuerpo del mártir y lo enterró piadosamente.

Luego mandó el emperador que llevaran a su presencia a Pantaleón, al que le hizo ver su afecto y por este, le pidió que sacrificara a los dioses y abandonara la fe que había adoptado. Pantaleón le respondió que no podía abandonar la fe en Cristo, el cual dejaba por tierra a los ídolos, que no tenían poder ante Cristo. Propuso al emperador lo siguiente: que trajeran a un enfermo y que los médicos paganos intentaran curarlo invocando a Esculapio, mientras que él mismo invocaría a Cristo; así el emperador podría ver por sí mismo si Cristo era verdadero. Así lo hicieron, trajeron un paralítico y los sacerdotes idólatras invocaron a Esculapio, pero el paralítico quedó igual. Entonces Pantaleón se acercó al enfermo, y clamó: "En nombre de Jesucristo, levántate". Y el paralítico inmediatamente se levantó y confesó el Nombre de Cristo. Los sacerdotes paganos, en lugar de reconocer la evidencia, pidieron al emperador que vengara aquella ofensa a los dioses, o estos se vengarían contra el Imperio. Maximiano entonces volvió a conminar a Pantaleón que sacrificara a los dioses, primero con promesas y luego con amenazas, pero nada pudo hacer, porque el santo ni quiso oír hablar de esto. Y por ello fue condenado a sufrir tormentos hasta que apostatara.

El santo con su madre
y San Hermolao.
Los verdugos ataron al santo a una palmera, y así le rasgaron las carnes con peines de hierro y le quemaron los costados con antorchas. Como nada lograban con estos tormentos, entonces le vertieron plomo derretido, pero el líquido pasó por el cuerpo del santo sin hacerle daño, mientras Pantaleón entonaba salmos de alabanza. Entretanto el emperador supo que el presbítero Hermolao había sido quien había convertido a Pantaleón, mandó que le apresaran y le cortaran la cabeza. Y así hicieron. Viendo que los tormentos no hacían mella en Pantaleón, los verdugos lo arrojaron al mar, pero las olas lo llevaron a tierra. Luego lo ataron a un olivo seco y soltaron leones y osos, pero estos no lo tocaron. Estando atado al olivo, le clavaron sus manos a la frente con un clavo, y punzaron su cuerpo con otros clavos repetidas veces, de tal modo que su sangre chorreaba abundantemente, y he aquí que al contacto con la sangre martirial, el olivo reverdeció y el suelo se vio cubierto de rosas, lirios y violetas. Viendo este portento, muchos se convirtieron a Cristo y el santo mártir dio gracias a Dios por ello. Luego los verdugos le ataron a una rueda de molino y lanzarlo montaña abajo, pero igualmente sobrevivió y continuó alabando a Cristo. Entonces el emperador, cansado, mandó le decapitaran, y en ese momento de su cuello manó leche. Era el año 303.

Hay que decir que toda esta narración de tormentos no existen en las versiones antiguas de la Passio, que provienen de Oriente. En ellas solo se habla de que fue decapitado. 

Culto y reliquias.
Su testimonio en Oriente fue conocido muy pronto, y su culto se extendió bastante rápido. En el siglo V, el emperador Justiniano I construyó una basílica en su honor en Constantinopla. Así mismo las había en Jerusalén y en Roma sobre la misma época. Sobre las reliquias hay que decir que aunque la leyenda dice que el cuerpo del santo fue quemado, pero unos cristianos recogieron las cenizas y las enterraron en Nicomedia, hay varios sitios que dicen tener partes del cuerpo. París, por ejemplo, venera una cabeza desde el siglo IX y en el siglo X San Gero de Colonia (29 de junio) llevó unas reliquias desde Jerusalén a Colonia, donde edificó una bella iglesia y un monasterio en su honor. En Reihm se venera otra cabeza en un busto relicario de plata. 

El tormento del clavo.
Es uno de los llamados "santos sanadores", tanto porque fueron médicos, como porque son grandes taumaturgos. En Oriente Pantaleón es muy venerado por sus portentos, y en Occidente su culto está relacionado al conocido como "milagro de la licuefacción de la sangre", que dicen ocurre cada 27 de julio. Suele siempre hablarse de Madrid, pero el hecho ocurre también en otros sitios, como Bari, Amalfi, Venecia o Kaiserstuhl. El santo médico es abogado de médicos, cirujanos, farmacéuticos, parteras, panaderos, pasteleros y lecheros. Se le invoca contra los dolores de cabeza, la tuberculosis, la pérdida de peso, y varias enfermedades del ganado. No en balde es uno de los Catorce Santos Auxiliares.


Fuentes:
-"La Leyenda de los Santos de Dios, según las mejores fuentes". P. GEORGE OTT. Abendsberg, 1863.
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 27 de julio además se celebra a
San Aurelio de Córdoba y compañeros mártires.
Beato Tito Brandsma, carmelita mártir.

sábado, 7 de enero de 2017

Yo el altar, vosotros el templo.

San Luciano de Antioquía, presbítero y mártir. 7 de enero y 15 de octubre (Iglesias Griegas).

Nació Luciano nació en Samosata de Siria, en una familia cristiana que le enseñó la fe y el amor a las letras. A los 12 años quedó huérfano y Luciano dejó sus bienes a los pobres y se unió al presbítero Macario, en Edesa. Este presbítero continuó formándole en la fe y la Sagrada Escritura. A una fecha incierta, pero cerca de los 15 años fue ordenado presbítero. Uno de los aportes principales de Luciano fue la apertura de su escuela antioquena para la traducción, estudio y predicación de las Escrituras. Él tradujo las copias existentes en hebreo al griego. Y con tanta erudición y acierto, que fueron las usadas posteriormente por San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) en su famosa traducción de "La Vulgata".

La polémica rodea su figura por alguna tendencia subordinacionista en su teología trinitaria. El subordinacionismo planteaba que Cristo, aunque Dios, en algún grado tenía una realidad algo inferior y subordinada al Padre. Y el Espíritu Santo, lo mismo en cuanto a Cristo. Es una postura herética y en consonancia con el arrianismo, pero que él en realidad no compartió, sino que permaneció católico. El problema fue posterior, porque fue Arrio uno de sus discípulos, y muchos de sus otros alumnos tomaron partido por el arrianismo. Por ello San Alejandro de Alejandría (26 de febrero) y San Epifanio (12 de mayo) considerarían a Luciano el verdadero padre del arrianismo, movidos por lo que los mismos arrianos decían, que en Luciano hallaban su maestro. Pero el gran martillo de los arrianos, San Atanasio (2 de mayo), le exonera de semejante "paternidad" y nunca le llama hereje, ni le cita como autor de tal herejía. Tampoco lo hará San Juan Crisóstomo, sino todo lo contrario, como más adelante leeréis. Ciertamente estuvo Luciano excluido de la comunión con la Iglesia, pero por la condena y deposición del herético Patriarca de Antioquía Pablo de Samosata, cuyos seguidores le condenaron a su vez a Luciano. Pero hecha la paz, en 285 volvió a la comunión eclesial.

En la persecusión de Maximiano, Luciano fue escondido por algunos de sus discípulos, pero un presbítero hereje sabeliano delató su escondite y el santo fue arrestado y llevado a Nicomedia, donde fue sometido a la tortura del potro, dislocándole los huesos para que renunciase a Cristo. Al mismo tiempo le laceraban la espalda y los costados. Al ver que no se lograba nada con el tormento, le arrojaron a una celda, colmado de dolores. Estuvo allí 14 días padeciendo de hambre, aunque para tentarle le pusieron comida de la ofrecida a los dioses, que ni osó mirar. Al acercarse la solemne fiesta de la Epifanía del Señor manifestó a sus hermanos de cautiverio cuanto le gustaría celebrar y recibir la Eucaristía. Era difícil, pues ni siquiera podía ponerse en pie, ni había altar. Pero Luciano les dijo: "Mi pecho será la mesa, que creo que no será menos estimado de Dios que uno de material inanimado. Y vosotros seréis el templo santo, estando a mi alrededor". Y allí, sobre el pecho del mártir de Cristo, se celebró la Eucaristía, con los símbolos sagrados de pan y vino. Pronunciaron la acción de gracias y fueron fortificados con el Pan de los Ángeles.

Martirio de San Luciano.
El 7 de enero fueron los soldados enviados por Maximiano, para ver si todavía vivía y arrancarle una confesión de apostasía. Pero Luciano les dijo varias veces "yo soy cristiano", y murió dulcemente, en el año 312. El cuerpo fue arrojado al mar, pero 15 días después algunos discípulos suyos le hallaron en la playa. Por un error con una leyenda parecida, se forjó su propia leyenda de que un delfín había sacado el cuerpo del agua, pero en las versiones antiguas no hallamos semejante dato, sino hasta la versión de San Simeón Metafrastes (27 de septiembre y 28 de noviembre, Iglesias Griegas).

San Jerónimo le menciona con emoción y San Juan Crisóstomo le dedicó un bello panegírico celebrando su memoria el 7 de enero de 387, del que extraigo unos fragmentos:
"Quien recibe a un profeta en nombre del profeta recibirá el premio del profeta; y el que recibe al justo en nombre del justo, recibirá el pago del justo, así el que recibe al mártir en nombre del mártir, recibirá el premio del mártir. Y recibir al mártir es acudir a la conmemoración del mártir, es participar en la narración de sus combates, es alabar sus hechos, imitar sus virtudes, comunicar con otros la valentía de él. Estos son los regalos de huéspedes que hacen los mártires: ¡eso es recibir a estos santos, como vosotros lo habéis hecho en este día! 

Ayer nuestro Señor fue bautizado con agua, hoy su siervo es bautizado con sangre; ayer se abrieron las. puertas de los cielos, hoy las puertas del infierno han sido conculcadas. Y no os admiréis de que yo haya llamado bautismo al martirio, porque también aquí revolotea el Espíritu Santo con grande abundancia, y hay perdón de los pecados, y se obra una purificación admirable e increíble en el alma. A la manera que los bautizados se lavan con el agua, así los mártires con su propia sangre. Como sucedió también en este mártir. (…)

Cuando el demonio malvado observó que el mártir no se entregaba, ni a pesar de tan grande apretura y estrechez, llevó la prueba a un mayor extremo. Porque, habiendo tomado de las carnes ofrecidas a los ídolos, y habiendo colmado de ellas una mesa, procuró que la pusieran delante de los ojos del mártir, a fin de que la facilidad del manjar ya preparado y a la mano, disipara la firmeza de su fervor. Porque no se nos coge de la misma manera cuando no están a la vista los alicientes, como cuando están delante de los ojos. Del mismo modo que cualquiera sin duda vencería con mayor facilidad la concupiscencia de las mujeres no mirando a una mujer de bellas formas, que fijando constantemente en ella sus miradas. Pero aquel varón justo venció también en esta emboscada; y aquello que el demonio había creído que vencería su varonil firmeza, eso precisamente la acució más y la urgió para la batalla. Porque no solamente no recibió daño alguno de la vista de las carnes ofrecidas a los ídolos, sino que con mayor fuerza aún las apartó y las aborreció.

Una vez que el malvado demonio vio que nada adelantaba, lleva de nuevo al mártir al tribunal y lo sujeta a tormento y lo acosa con preguntas continuadas. Pero él, a cada una de sus persuasiones respondía solamente: '¡Soy cristiano!' Y como el verdugo le instara: '¿De qué patria eres?', respondió: '¡Soy cristiano'. Le preguntó de nuevo: '¿Qué arte ejerces?' Y él le contestó: '¡Soy cristiano!' '¿Cuáles son tus antepasados?' Y a todo respondía: '¡Soy cristiano!' Y con solas estas sencillas palabras quebrantaba la cabeza del demonio y le causaba heridas que se sucedían unas a otras. Y eso que el mártir había sido educado en las disciplinas seculares. Pero sabía perfectamente que en semejantes certámenes, no es útil la retórica, sino que lo necesario es la fe. No hay necesidad de agudos argumentos sino de un alma amante de Dios. ¡'Basta - decía - con una sola palabra, para poner en fuga a toda una falange de demonios!'

A quienes no examinan cuidadosamente, les parecerá esta contestación algo inconsecuente. Pero si alguno clava en ella su pensamiento, por ella misma conocerá la prudencia del mártir. Porque quien dice: '¡Soy cristiano!', con eso ha manifestado ya su patria, su linaje, su profesión y todo. ¿Cómo? ¡Yo lo voy a declarar! Porque el cristiano no tiene ciudad sobre la tierra, sino que su ciudad es la Jerusalén de allá arriba. Porque aquella Jerusalén que está allá arriba, dice el apóstol, es libre y ella es nuestra madre. El cristiano no tiene profesión de arte alguna terrena, sino que pertenece a la conversación de allá arriba, porque nuestra conversación, dice el apóstol, está en los cielos. El cristiano tiene por parientes y conciudadanos a todos los santos. Porque somos, dice el mismo apóstol, conciudadanos y domésticos de Dios. Así pues, el mártir con sola aquella palabra declaró quién era y de dónde y de quiénes y qué solía practicar, con toda exactitud. Y con esa palabra en los labios terminó su vida, y se marchó llevando a salvo el depósito de la fe en Cristo, y dejó a los postreros una exhortación con sus sufrimientos, a fin de que se mantengan firmes, y nada teman sino el ir a negar a Cristo y caer en pecado.
Por nuestra parte, una vez que hemos conocido tales cosas, en el tiempo de la paz preparémonos para la guerra; a fin de que cuando sobrevenga la guerra también nosotros levantemos un brillante trofeo. Despreció aquél el hambre, despreciemos nosotros el placer y destruyamos la tiranía del vientre, a fin de que si acaso sobreviene alguna ocasión que exija de nosotros firmeza, aparezcamos resplandecientes en el momento de la lucha, por habernos ejercitado previamente en las cosas pequeñas. Delante de los reyes y príncipes usó aquél de toda franqueza, hagámoslo también ahora nosotros; y si acaso nos encontráremos sentados en las reuniones de los varones ilustres y de los helenos abundantes en riquezas, confesemos ahí con toda franqueza nuestra fe y despreciemos los errores de ellos. Y si intentaren engrandecer y ponderarnos sus cosas y empequeñecer y deshacer las nuestras, no callemos, no llevemos el apocamiento hasta eso, sino que, descubriendo con grande sabiduría y franqueza de palabra sus prácticas vergonzosas, alabemos las de los cristianos. Y a la manera que el emperador ostenta en la cabeza su corona, así nosotros llevemos por todas partes la confesión de nuestra fe. Porque no le adorna tanto a él su corona en la cabeza, como a nosotros la confesión de nuestra fe".



Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916 
-http://full-of-grace-and-truth.blogspot.com/2010/04/st-loukianos-lucian-hieromartyr-of.html
-http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/pt/ffa.htm#b4



A 7 de enero además se celebra a Santa Sigrid de Thouars, virgen.

martes, 3 de enero de 2017

No es magia, sino poder de Cristo.

Santos Theopento y Theonás (o Sinesio). 3 y 5 (Iglesias Ortodoxas) de enero.

Manuscrito miniado.
Biblioteca de
Darmstadt. Siglo XVI.
Ambos padecieron en Nicomedia de Turquía, a inicios del siglo IV. Theopento era obispo de Nicomedia imperando Diocleciano. Predicaba abiertamente contra la idolatría y la cruel persecución hacia los cristianos, por lo que fue hecho prisionero. Fue conminado a sacrificar ante una estatua del dios Apolo, pero se negó. Entonces le arrojaron a un horno encendido, del que salió milagrosamente vivo cuando abrieron el horno esa noche. Pensando que era cosa de magia, Diocleciano pensó agotar a al santo privándolo de comida y bebida durante 22 días, pero el confesor de Cristo no se agotó, sino que al contrario, permanecía cada día más fuerte y animoso.

Entonces el emperador mandó traer a un hechicero famoso llamado Theonás, para que venciera con sus artes mágicas la "magia" de Theopento. Theonás envenenó un pastel y lo dio a comer al obispo, que no sufrió nada. Probó el mago entonces un veneno más fuerte, pero nada ocurrió, entonces Theonás creyó en Cristo, confesó su Nombre y fue bautizado por Theopento con el nombre de Sinesio, que significa "lleno de entendimiento". A la mañana siguiente Diocleciano supo lo ocurrido y sometió a Theopento a varios tormentos, para al final decapitarle. A Sinesio, antes Theonás le ordenó sacrificar a los ídolos, y como se negó, le enterraron vivo en una profunda zanja. Era el año 303.


A 3 de enero además se celebra a  
San Gordio de Cesarea, mártir
San Blimont de St-Valery, abad.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Adrián, el de Natalia.

La Traslación de San Adrián de Nicomedia, martir. 8 de septiembre.

Era Adrián ministro del emperador en la provincia de Bitinia y como los demás funcionarios, era pagano y adoraba a los dioses. Desatada la persecución de Maximiano, vio padecer el martirio a lo menos 23 mártires, que fueron mutilados cortándoles las lenguas. Se asombró Adrián de la paciencia y más aún, de la alegría de los cristianos al sufrir por Cristo, que no pudo menos que interesarse, y les preguntó: "Por el Dios que adoráis y por quien padecéis semejantes tormentos, os pido me digáis con toda verdad, ¿cuál es el premio que esperáis por padecerlos?" Y los cristianos, por misericordia de Dios, hablaron aún con las lenguas cortadas: "Lo que esperamos de premio es tanto, que ni lo vieron ojos, ni lo oyeron oídos, ni pudo caber en corazón humano; porque es un bien inefable que tiene Dios guardado para sus amigos". (Cf. 1 Cor 2, 9).

Apenas oyó esto Adrián, dijo al escribano del proceso: "Escribe mi nombre con los demás, porque quiero ser cristiano como ellos". Al saberlo el emperador le intentó convencer de su "locura" y como no pudo, le mandó encadenar y meter en la prisión. Allí fue a verlo su mujer Santa Natalia, (4 de marzo, 26 de agosto; 8 de septiembre, traslación, y 10 de diciembre) que era cristiana, aunque en lo escondido y catecúmena aún. Estaba la mujer muy contenta por la conversión de Adrián, le consoló, curó sus heridas y, besando sus cadenas, pidió recibiera la instrucción de los otros cristianos presos. Adrián no quiso que su esposa padeciera, por lo que le dijo: "Ve a casa, hermana mía, que llegando el tiempo de mi juicio, te avisaré para que te halles presente y veas mi fin". Como los demás cristianos, Adrián fue condenado a muerte, por lo que pidió, y obtuvo la gracia de despedirse de Natalia. Cuando ella lo vio aparecer en casa, pensó había sido liberado por su apostasía de la fe cristiana y se negó a recibirlo. Adrián le sacó de su error diciéndole: "Ábreme, hermana mía Natalia, que no vengo huyendo de la muerte, como tú piensas, sino a llamarte para que te halles presente a mi martirio, como te lo prometí". Entonces le abrió y con gran felicidad se abrazaron, y juntos volvieron a la prisión.

Maximiano mandó llamar a su presencia a todos los presos cristianos, algunos de los cuales tenían llagas ulceradas y podridas a causa de los grilletes. Maximiano volvió a insistir a Adrián que apostatase, y como no lo lograba, le mandó desnudar y azotar cruelmente. Y tanto lo hicieron, que antes se cansaban de azotarle los verdugos, que Adrián de alabar a Cristo. El emperador, cansado ya de verle derramar sangre mandó le encadenaran y enviaran a la cárcel otra vez. Se vetó la entrada a las mujeres de los presos, por lo que Natalia se cortó el cabello y se vistió de hombre y atendía a Adrián, y lo mismo hicieron otras mujeres.

Martirio de San Adrián.
A los pocos días, Maximiano mandó les quebraran las piernas si no sacrificaban a los dioses. Al ir a este definitivo martirio, Natalia pidió al verdugo que Adrián fuera el primero en ser martirizado, pues temía que la visión de la muerte de los demás, le debilitara a él y a ella misma. Y aún más, ella misma puso amorosamente los pies de su esposo en el yunque sobre el cual le triturarían pies y manos a Adrián. El verdugo cortó los pies, y Natalia, dijo a Adrián: "siervo de Cristo, si aún vives, extiende tu mano hacia mí". Él extendió la mano, ella la tomó y al ser cortada, la mantuvo junto a si misma, escondiéndola en su vestido. Finalmente, los 24 mártires fueron quemados, aunque una fuerte lluvia impidió que los cuerpos fueran calcinados y varios verdugos resultaron muertos por un rayo. Esa noche, los cristianos tomaron los cuerpos y los llevaron a Constantinopla, donde las enterraron y dieron culto. La mano de San Adrián la conservó Natalia con gran amor, y a Constantinopla la llevó igualmente cuando huyó de Nicomedia a causa de los requerimientos de matrimonio de un tribuno. Depositó la mano de Adríán junto a las demás reliquias y vivió dedicada a su culto. Cuando murió en la paz del Señor, fue enterrada por los cristianos junto a su marido y los demás mártires. 

El martirio de San Adrián se señala a 4 de marzo, habiendo ocurrido sobre el año 300. La memoria de Natalia es a 26 de agosto, mientras que el 10 de diciembre aparece junto a Adrián, pero algunas iglesias orientales los conmemoran a ambos el 4 de marzo. El Martirologio Romano señala también a 8 de setiembre la traslación de las reliquias a la iglesia de San Adrián, en Roma, en la Curia Iulia. Esta iglesia fue edificada por el papa Honorio I en 630 y él mismo recibió las reliquias de Adrián y Natalia y aunque ha sufrido reformas, abandonos y más reformas, aún puede venerarse las santas reliquias. 

Otra parte de las reliquias de San Adrián fueron donadas por Juan VIII al monasterio de San Pedro de Estonca. En el monasterio de San Claudio de León, se conservarían un brazo de Adrián y uno de Natalia. Por otro lado, reliquias suyas había (¿o hay?) en una antigua abadía, cerca de Oviedo, otras en Balneare, cerca de León y otras más Cellas, cerca de Lisboa. Un hueso de cada santo se venera en La Losilla, España, provenientes del monasterio benedictino que allí hubo, ubicándose la arqueta del siglo XII en el Art Institute de Chicago. La iglesia de Hainaut, Bélgica, dice tener los cuerpos enteros, donados ¡por familiares descendientes de Adrián! La mandíbula y parte de un brazo, estarían en Colonia, mientras que Praga tiene el cuerpo entero, menos un brazo (según dicen allí, es el que se quedó Natalia, pero esto fue solo una mano). En Gante tienen un cuerpo, una cabeza hay en Bolonia, un brazo en Lobbes, parte de un brazo en Floreffe, un diente en Flandes, algunos huesos en Agincourt, otros en Douai, y otros más en la catedral de Brujas y en la iglesia jesuita de Mecheln. Y, para completar, Enrique II, emperador de Alemania, afirmaba usar la espada que había sido de San Adrián.


A 8 de septiembre además se celebra a 
Nuestra Señora de la Caridad.
San Sergio I, papa
Beato Alain de la Roche, presbítero dominico

viernes, 4 de marzo de 2016

Santa Natalia, una de tantas.

Pregunta: hola, buscando información sobre san Druon, llegue a su blog y dejeme felicitarle porque esta muy completo y ofrece varias versiones sobre santos, mi consulta es sobre santa Natalia, mi interes es porque una vez ley su mencion en un calendario y porque ese es mi nombre y he buscado sobre ella pero informacion muy escasa. agradeceria alguna historia y /o leyendas sobre esta.

Respuesta: Hola. Gracias por tus elogios a la página, solo hago lo que puedo y quienes la estimulan sois vosotros con vuestras preguntas. He de decirte que los martirologios recogen varias santas con el nombre de Natalia, así que aquí te pongo sus nombres (hasta donde buenamente sé) y algo de la Natalia más conocida:



Santa Natalia de Nicomedia, esposa. 4 de marzo, 26 de agosto, 8 de septiembre (traslación), y 10 de diciembre.

Según el Acta Sanctorum, Butler y otros, desde muy antiguo ya aparece su nombre, sea sola o en compañía de su marido San Adrián, en varios martirologios. El Pseudo-jeronimiano la pone a 4 de marzo. Mientras que Adón, Usuardo y otros la ponen a 8 de septiembre, que fue la traslación de las reliquias de ambos a Roma, y día en el que ha pasado al martirologio romano. Los menologios griegos la recogen y celebran sola, a 26 de agosto, mientras que el 10 de diciembre aparece junto a Adrián. Los hechos de su "vida" la recogen las Actas Griegas, más o menos confiables, si descontamos los evidentes añadidos posteriores con vistas a elogiar la fe cristiana.

Según estas fuentes, Adrián y Natalia vivían en Nicomedia cuando Maximiano mandó apresar a los cristianos de la región para que sacrificaran cumpliendo la ley. Adrián era oficial y al ver la entereza de los condenados se convirtió públicamente, por lo que también fue apresado y encerrado en la cárcel. Natalia, que era cristiana, aunque en lo escondido y catecúmena aún, fue a verlo a la cárcel, contenta por su conversión. Allí le consoló, curó sus heridas y, besando sus cadenas, pidió recibiera la instrucción de los otros cristianos presos.

Adrián fue condenado a muerte, como los demás cristianos, por lo que pidió, y obtuvo la gracia de despedirse de Natalia. Cuando ella lo vio aparecer, pensó había sido liberado por su apostasía de la fe cristiana y se negó a recibirlo. Adrián le sacó de su error y luego de despedirse, volvió a la prisión, a la que ella misma le acompañó. Allí lavó las heridas de los prisioneros y les confortó. Adrián y los demás fueron sometidos a varios tormentos y al terminar, Natalia le acompañó a la prisión “sosteniendo su cabeza en sus brazos, contra su pecho, y limpiándose el sudor de la agonía de la frente amada con su velo (…) le bendijo con sus labios, le limpió la sangre, y ungió todo su cuerpo con sus manos suaves” dicen las actas, románticamente. Así, por varios días, tormento y consuelo continuamente. Este atormentar-consolar, puede parecer extraño, pero hay que recordar que lo que buscaban los jueces era que se cumpliera la ley, apostatando, si era necesario. Los tormentos no buscaban matar al reo, por eso eran por un tiempo y se le regresaba a la cárcel. Tampoco es raro la visita de familiares, al contrario, estos podían influir y doblegar en la voluntad del preso más que los tormentos. Pero el juez ordenó que las mujeres de los presos no fueran admitidas de nuevo en la prisión, puesto que no hacían desistir a los cristianos, sino que les alentaban aún más. Y Natalia, más lista que él, se cortó los cabellos, vistió de hombre y sobornó al carcelero para la dejara pasar, ejemplo que siguieron otras mujeres.

Finalmente, se ordenó que fueran ejecutados los cristianos. Al ir al martirio, Natalia pidió al verdugo que Adrián fuera el primero en ser martirizado, pues temía que la visión de la muerte de los demás, le debilitara a él y a ella misma. Y aún más, ella misma puso amorosamente los pies de su esposo en el yunque sobre el cual se triturarían los pies y manos a Adrián. El verdugo cortó los pies, y Natalia, dijo a Adrián: "siervo de Cristo, si aún vives, extiende tu mano hacia mi". Él extendió la mano, ella la tomó y al ser cortada, la mantuvo junto a si misma, escondiéndola en su vestido. Finalmente, los 24 mártires fueron quemados, aunque una fuerte lluvia impidió que los cuerpos fueran calcinados y varios verdugos fueron muertos por un rayo. Esa noche, los cristianos tomaron los cuerpos y los enterraron.

Al poco tiempo, Natalia fue pedida en matrimonio por un Tribuno, y ella le pidió tres meses para pensarlo, pero en realidad planeó su huida. Se embarcó hacia Bizancio, con la preciada reliquia del brazo de su esposo, ya que los restos de los mártires habían sido transferidos allí, así que estaría junto a la tumba de su esposo. En pleno viaje se desató una tormenta, en medio de la niebla surgió un barco que pretendió guiar al barco de Natalia por el camino "correcto". Entonces, se les apareció San Adrián señalando al lado contrario, por lo que Natalia conminó al timonel a tomar hacia ese sitio. Así lo hizo y desapareció el barco infernal. Llegados a Argiópolis, que no a Bizancio, Natalia visitó la tumba de su esposo y los mártires, dejando allí la mano de su esposo. Se arrodilló junto a la tumba, y allí falleció dulcemente. Fue enterrada junto a Adrián y los mártires. 

Las reliquias de Santos Adrián y Natalia ya aparecen en Roma en el siglo VII, donde, estaría el cuerpo entero de San Adrián aún hoy, en la iglesia dedicada a su nombre en la "Curia Iulia", en el Foro Romano. Y luego, ocurre un desperdigar de reliquias, que ya no permite seguirles la pista. Al parecer, una parte fueron donadas por Juan VIII al monasterio de San Pedro de Estonca. En el monasterio de San Claudio de León, se conservarían un brazo de Adrián y uno de Natalia. Por otro lado, reliquias suyas había (¿o hay?) en una antigua abadía, cerca de Oviedo, otras en Balneare, cerca de León y otras más Cellas, cerca de Lisboa. La iglesia de Hainaut, Bélgica, dice tener los cuerpos enteros, donados ¡por familiares descendientes de Adrián! La mandíbula y parte de un brazo, estarían en Colonia, mientras que Praga tiene el cuerpo entero, menos un brazo (según dicen allí, es el que se quedó Natalia, pero esto fue solo una mano). En Gante tienen un cuerpo, una cabeza hay en Bolonia, un brazo en Lobbes, parte de un brazo en Floreffe, un diente en Flandes, algunos huesos en Agincourt, otros en Douai, y otros más en la catedral de Brujas y en la iglesia jesuita de Mecheln. Y, para completar, Enrique II, emperador de Alemania, afirmaba usar la espada que había sido de San Adrián.

En realidad, es probable que todo esta leyenda de romance y martirio sea la reconstrucción de la vida de una piadosa y desconocida mujer, que haya enterrado cuerpos de mártires y a la que se le haya dado una "vita", ligada a las reliquias que veneraba. No lo sabemos.

Otras santas del mismo nombre son:

Santa Natalia (o Sabigoto) de Córdoba, mártir. 27 de julio.
Santa Natalia de Tolosa, virgen mercedaria. 4 de julio.
Santa Natalia de Colonia, virgen y mártir, compañera de Santa Ursula. 21 de octubre.
Santa Natalia (o Natalina) de Pamiers, virgen y mártir. 5 de noviembre.
Santa Natalia de Milán, virgen y mártir. 17 de octubre y 4 de mayo.
Beata Natalia Tulasiewicz, mártir. 31 de marzo.
Beata María Natalia de San Luis, ursulina mártir. 17 de octubre.



A 4 de marzo además se celebra a 





martes, 2 de diciembre de 2014

De Santa Bárbara, dos.

Pregunta: que hay de verdad en la leyenda de santa barbara? Argentina.

Respuesta: Primero me gustaría aclarar una cosa: Normalmente se cree y se dice, incluso por expertos, que muchos santos han salido de leyendas no comprobadas y muy posteriores al momento en que cuentan que vivió dicho santo. Esto es cierto sólo en parte. Para que surja un escrito, legendario o no, es necesario que "algo" haya habido antes: una existencia difuminada, un culto muy anterior. Precisamente las leyendas (de santos u otras), se escriben para dar respuesta a algo que se conoce solo a medias pero de lo cual no se tiene constancia de sus orígenes o causas. Y este esquema siguen los mismos evangelios, donde hubo una experiencia, una predicación, un culto, y luego una escritura; en este orden. En el caso de Bárbara: no tengo duda que hay un germen de verdad: una mártir conocida y venerada localmente, incluso es posible que sea más de una, cuyas vidas se hayan fundido en una leyenda. 


Entendido esto (creo me expliqué bien) pasamos a la pregunta. 

Santa Bárbara, virgen y mártir. 4 de diciembre. 
Lo más antiguo escrito,  conservado, que se conoce de Santa Bárbara, es del gran hagiógrafo de la antiguedad San Siméon Metafrastes (27 de septiembre) que escribió su "vida" en el siglo VII, pero consciente de que ya era conocida y venerada por lo menos desde el siglo IV, por lo que debió basarse en documentos anteriores. Este escrito menciona algunos datos milagrosos, y aleccionador, pero se puede considerar bastante fiel a un hecho real. Otro escrito importante, pero que hace demasiadas y sospechosas incidencias en lo milagroso es un códice del siglo IX y es el que ha conformado la historia de Bárbara como la conocemos hoy día. Hay varias versiones sobre su martirio: unas situan el hecho en el 235, mientras que otras lo hacen en el 305 u otras fechas. Tampoco existe unanimidad en el lugar donde se produce el martirio, siendo Nicomedia (Asia Menor), y Heliópolis (de Siria o de Egipto) los sitios más probables. Otra leyenda la quiere en Hipona, Sacandriglia o incluso en Roma, sin mucho criterio. Asimismo se disputan la posesión de la venerada tumba las ciudades de Piaenza, Reti, Venecia, Mantua, Padua y Babilonia. Las reliquias de la Santa, se hayan repartidas por todo el mundo, y de ser todas verdaderas, plantearían serios problemas de anatomía, por su cantidad y disparidad de tamaño. En San Juan del Hospital, Valencia se venera la columna en la que fue azotada y otras reliquias. 

Santa Bárbara que se
venera en San Nicolás de Bilbao
La leyenda más conocida hasta hoy día es la que dice que el siglo III una joven llamada Bárbara, hija de un tal Dióscoro, funcionario o administrador de Nicomedia, y fue encerrada por este en una especie de torre de su casa, con todas las comodidades posibles, para alejarla del mundo y darle buenos estudios (?). Allí, por medio de la esclava que la servía, la joven conoció el cristianismo, se convirtió e hizo voto de castidad. La torre en la que fue encerrada tenía dos ventanas y fue reformada por petición de la Santa, con una tercera que recordara la Santisima Trinidad. Allí vivió dedicada a la oración, en una época de persecusiones y martirios, hasta que un día el padre encontró en el baño de su hija una cruz inscrita. Indignado le denunció por cristiana y la entregó al Pretor Martiniano (Marciano en otras versiones), que al no poder convencerla de que renunciara a su fe y se casara, la condena a muerte. Dioscoro cumple el mandato del Pretor, de buena gana y decapitándola personalmente. Cuando Dióscoro vuelve a casa, después de la ejecución, un rayo cae sobre él, produciendole la muerte. Hasta aquí lo más conocido y divulgado, pero hay otros detalles que se narran, según las versiones:

Juliana, una chica de la que no se conoce nada, es martirizada junto a Bárbara. Unas versiones dicen que se bautizó ella misma, otras que le bautizó San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza), y la más valiente, que el mismo Cristo lo hizo apareciéndosele. 


Se habla de que Bárbara y Orígenes, el gran escritor cristiano, mantuvieron correspondencia. Otras leyendas narran que Bárbara fue flagelada, pero los azotes se convertían en plumas de pavo real (este animal le está consagrado a Santa Bárbara). Se dice de que al ser desnudada del cielo cayó un manto blanco de pureza que la cubrió. Otros van más allá y nos dicen que escupiendo a los ídolos de su padre estos cayeron destruidos. Padeció, además, los martirios del fuego, el potro, fue apedreada, que le cortaron los pechos, golpeada de diverosos modos, etc. Otros escritores, como el Metafrastres, nos narran que su baño quedó consagrado para siempre como una piscina milagrosa en la que los que se bañaban obtenían la curación, lo cual está constatado en el culto que recibió. En fin, que según pasó el tiempo y la devoción creció, los detalles milagrosos fueron aumentando. 

Santa Bárbara da la comunión
a San Estanislao Kostka.
En el siglo IX ya consta al menos un oratorio dedicado en Roma a su memoria. Pedro II de Orseólo (hijo del santo de mismo nombre) trasladó sus reliquias a Venecia. O unas reliquias, pues muchas hay. Según la devoción fue avanzando y aumentando, la iconografía y los patronatos van igualmente aumentando y conformándose hasta establecerse. El hecho de la muerte de su padre por medio de un rayo la haría protectora contra las tormentas, la muerte súbita y el fuego en general. La difusión de la pólvora en usos cotidianos y su relación con las explosiones y el fuego, fue un hecho determinante en el crecimiento de la devoción a Santa Bárbara, probablemente la santa más universal que exista. Soldados, bomberos, artilleros, pirotécnicos, mineros, carboneros, canteros, arquitectos, marineros (los barcos españoles guardan los proyectiles, la pólvora y explosivos en un sitio llamado 'santabárbara').

La genérica espada martirial se hace casi fija, por el martirio final de la decapitación. La torre ya está presente desde el medievo, junto al rayo, que va perdiendo fuerza para irla ganando, desde la contrareforma, el cáliz con el sacramento. A esto contribuyó, sin duda, la predicación jesuita, que la pone bajando del cielo y dando la comunión al devoto joven San Estanislao Kostka (13 de noviembre y 15 de agosto). Este milagro, más la protección contra la muerte súbita, la consagró definitivamente como especial abogada a la hora de la muerte y para no morir sin sacramentos. Solo San José podría desbancarla de este patronato y sólo el siglo XIX.


Pregunta: Encontre una imagen de Santa Barbara.. o Santa Barbara Lucumi (de la religion Santera) Pero se le representa con la imagen de Nuestra Señora de Czestochowa.. esto porque? EE.UU

Respuesta: Antes de ver la imagen había hecho a la idea que era un tipo de imagen donde se vería a Santa Bárbara con la Virgen María, pero al llegarme, ya veo de que va la cosa. Se ve que han usado la primera virgen negra que han hallado y han dicho, "si es negra, es africana, por tanto, es Santa Bárbara Lucumí". Segundo, en esta imagen, "santa bárbara" no es el personaje femenino, sino que es el niño, porque es Shangó en los brazos de Obbatalá, su madre (otras versiones dicen que esta solo lo crió, pero que su madre es Yemayá). Cuando es niño, toma el nombre de Alufina Kaké. En esta religión Shangó toma forma de hombre o de mujer porque en una ocasión en que escapaba de sus enemigos, Oyá lo escondió, le puso sus ropas y se cortó su pelo para ponerselo a él. Por tanto, los enemigos pensaron que era la misma Oyá y se fueron. Las leyendas tienen su base en un rey real, que existió, fue un déspota y odiado por su pueblo y, sin embargo, las tradiciones lo convirtieron en un dios.

El proceso de sincretismo de la religion lucumí (procedente mayormente de Nigeria) con la religión católica es bastante complejo, pero se puede resumir en que fue la forma que hallaron los esclavos de mantener su religión, tomando sus dioses la forma de los santos católicos. Se habla de imposición, que es verdad, pero se obvia a veces también que estas divinidades no tenían representación alguna en esta religión procedente de África, así que al tomar contacto con otra, aun sin imposición, es bastante comprensible que hubieran tomado las figuras iconográficas que veían. Hoy algunos abogan por representaciones más cercanas a la iconografía y arte africano (que ni por asomo es el caso de la estampa) e intentan volver a los orígenes, separando los elementos católicos de los lucumíes, pero son intentos más de índole cultural y con ciertas connotaciones políticas (separarnos de la Iglesia que nos dominó, eliminar un signo de la esclavitud, etc, etc.) y no tienen influencia alguna en el pueblo creyente, para el que Shangó sigue siendo "Santa Bárbara macho" y ya está. Las semejanzas son mínimas y todas de tipo representativo: manto rojo (que llevan diez mil mártires cristianos más, por cierto), el rayo y la tormenta. Y nada más.


Fuentes:
-"La leyenda de oro para cada día del año: vidas de todos los santos". Volumen 3. P. PEDRO DE RIVADANEIRA. Barcelona, 1866.
-"Repertorio de símbolos cristianos". MARIANO MONTERROSA PRADO, ELSA LETICIA TALAVERA SOLÓRZANO. INAH, 2004.
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Novenario a la gloriosa virgen y martir Santa Barbara".  FR. MANUEL MARÍA RIBERA O.M. Zaragoza, 1850. 



A 4 de diciembre además se celebra a  
San Anno II de Colonia, obispo
San Osmund de Salisbury, obispo.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...