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sábado, 2 de junio de 2018

De tripas, trinquetes y molinetes.

San Erasmo de Formio, obispo y mártir. 2 de junio y 4 de mayo (Iglesias Orientales).

La leyenda de este santo antiguo mezcla probablemente dos y hasta tres personajes de diferentes épocas y lugares. Su leyenda dice que vivió entre los siglos III y IV. Era obispo de Antioquia de Siria en tiempos de la persecución de Diocleciano y y Maximiano. Siendo obispo de tan importante sede, tuvo que huir a las montañas del Líbano para salvar su vida, donde le alimentaban los cuervos.
A pesar de su ocultamiento, fue descubierto y llevado preso a la ciudad. Allí fue interrogado y sometido a numerosas torturas como ser apaleado, azotado con plomos, rasgados sus costados, o sufrir la brea fundida. Pero nada lograba hacerle daño ni apartarle de Cristo. 

Le arrojaron a la cárcel, donde sanó milagrosamente a algunos cristianos. También convirtió a cientos de paganos presos al cristianismo, quienes confesaron su fe. Súpolo Maximiano y le mandó traer a su presencia, conminándole, una vez más, a sacrificar a los dioses, a lo que Erasmo se negó. Comenzaron otra vez los tormentos: le pusieron un arnés al rojo vivo en el cuerpo, pero no recibió quemadura alguna. Luego lo metieron en una olla de plomo derretido, pero no sufrió su cuerpo. Otra vez le metieron en la prisión.

Esa noche se le apareció un ángel y le dijo: "Erasmo, levántate, porque todavía tienes muchas almas que ganar para el Señor". Entonces abrió las puertas de la celda y haciendo caer dormidos a los carceleros, sacó a Erasmo de la prisión. Ya libre, el ángel le anunció que debía ir a Formiae, la actual Formio, en Campania. Otra versión dice que el ángel le llevó volando él mismo. Y una tercera dice que antes de ir a Campania predicó en la región de Iliria, en los Balcanes, de donde también le transportó su ángel hacia Formio.

En este sitio predicó el Evangelio a la multitud, convirtiendo a miles de personas. Realizó estupendos milagros, lo cual provocó muchas más conversiones. Un día, estando predicando, se oyó una voz del celo que clamó: "Erasmo, mi fiel servidor, luchaste como un buen soldado; ven aquí y recibe la corona". Entonces el santo humildemente inclinó la cabeza y respondió: "Señor, recibe mi espíritu en paz", y expiró dulcemente, viéndose su alma subir al cielo en forma de paloma.

Hasta aquí la leyenda, que data del siglo VI y que une en un solo personaje a un posible obispo y mártir sirio y a otro que habría predicado en la zona de Campania, no mártir, al parecer. Sin embargo, para rizar más el rizo, a partir del siglo XIII, tal vez con la Leyenda Áurea del Beato Jacobo La Vorágine (13 de agosto) los tormentos aumentan, padeciendo la exungulación, un clavo en la frente, la fractura de los huesos y la ceguera. Con la diferencia de que, en esta versión tardía, si que sufre heridas, pero es sanado milagrosamente por el ángel.

Tormentos de San Erasmo.

En esta adaptación, no obstante, se le hace morir mártir de un atroz tormento: le abrieron el abdomen y le sacaron las tripas enrollándolas en un torno. No es casual que este sea su principal atributo, pues esta leyenda nació probablemente por la mala interpretación de un atributo primitivo: una cuerda enrollada en un torno, que evidenciaba su patronato sobre los marinos de Campania. Contando su leyenda tantos tormentos, pues no importaba añadir uno más, este siendo "evidente" por lo que se creyó eran las tripas en un molinete, siendo una jarcia. Los italianos le llaman "santo Elmo", nombre que se castellanizó como "San Telmo", dando nombre a unas curiosas luces que se forman en los mástiles de los barcos avisando tormenta eléctrica. Esto, por supuesto, dio pie a su poderosa protección sobre el gremio del mar, y a tal punto que el dominico San Pedro González (14 y 27 de abril), protector de marinos españoles y potugueses, ganó el sobrenombre de "Telmo" para siempre, uniéndolo a nuestro San Erasmo o Elmo.

San Erasmo es patrono de marineros, del buen parto, de torneros, carniceros, curtidores, tejedores y criadores de animales. Se le invoca, como no, contra los cólicos, las heridas, los dolores de intestinos, la diarrea y el estreñimiento. Es uno de los célebres Catorce Santos Auxiliares (8 de agosto).

En 804 sus reliquias fueron trasladadas de Formio a Gaeta, donde continúan y son muy veneradas aún hoy.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano". Volumen 6. R.P JEAN CROISSET. Madrid, 1847.


A 2 de junio además se celebra a:

San Eugenio I, papa.
San Sadoc y compañeros
dominicos mártires.
Santa Blandina
y los mártires de Lyon.





jueves, 27 de julio de 2017

Médico, taumaturgo y mártir.

San Pantaleón, mártir. 27 de julio, 18 de febrero y 10 de junio, traslación a Crema. 

San Pantaleón venerado
en Papanice.
La leyenda de San Pantaleón, uno de los santos más famosos de Oriente, cuenta que nació el santo en Nicomedia, y fue hijo de Eustorgio, un pagano y de Santa Eubula (30 de marzo), cristiana convencida que enseñó a su hijo la fe cristiana. Pero Eubula murió cuando el niño era aún pequeño y su padre le puso bajo el cuidado de un médico que le dio una esmerada educación en ciencias, especialmente en Medicina, en la que Pantaleón pronto fue muy ducho. Y tanto, que su fama llegó al emperador Galerio Maximiano, el cual le hizo su médico personal. 

Tenía Pantaleón presente en su corazón las enseñanzas de su madre sobre la fe de Cristo, pero vivir en una corte pagana y licenciosa le fue apartando de la fe cristiana, incluso alguna vez participó con otros médicos de los sacrificios a Esculapio. Sin embargo, un presbítero llamado Hermolao comenzó a tratarse con Pantaleón, y poco a poco fue hablándole de Cristo, señalándole el error del paganismo, por lo que llegó el día que Pantaleón reconoció que Hermolao tenía razón. Pero aún no rechazaba del todo el paganismo, hasta un día que le trajeron un niño que había sido mordido por una serpiente, y no daba señales de vida. Entonces Pantaleón, viendo que su medicina ya no podía hacer nada, invocó a Cristo, mientras pensaba "si con mi oración a Jesucristo este niño muerto vuelve a la vida, entonces creeré en Él". Y he aquí que de pronto el niño abrió los ojos, respiró y se levantó, con lo cual todos quedaron sorprendidos, sobre todo Pantaleón, quien corrió adonde Hermolao a pedir el Bautismo. Durante siete días estuvo Hermolao enseñando los misterios de la fe a Pantaleón, y al cabo le dio el Bautismo y la Eucaristía. 

Una vez cristiano, Pantaleón quiso que su padre también lo fuera, y por ello le predicó a Cristo, pero su padre tenía miedo de dejar a los dioses paganos en aras de la fe cristiana. Y para demostrar la verdad de su nueva fe sanó a un ciego al que los médicos habían desahuciado, luego de invocar el Nombre de Jesús. El ciego y el padre de Pantaleón se convirtieron a Jesucristo. Poco tiempo después Eustorgio falleció felizmente en Cristo, y Pantaleón heredó una inmensa fortuna, que usó para socorrer a los necesitados. Seguía ejerciendo como médico, sin cobrar a los pobres. Además de darles curación del cuerpo, predicaba a Cristo, y a más de uno sanó milagrosamente. Poco a poco la fama de Pantaleón fue creciendo, y otros médicos comenzaron a mostrar envidia, porque perdían clientes, y además, todos se hacían lenguas de los milagros que obraba el santo. Cuando confirmaron que era cristiano, le acusaron ante el emperador, diciéndole que Pantaleón despreciaba a Esculapio, adoraba a Cristo, y dejaba en mal lugar al monarca. Galerio llamó al ciego que había sanado Pantaleón, el cual confirmó que el santo médico le había sanado luego de invocar a Cristo. El emperador le reconvino a abandonar aquella fe, y como el ciego se negó, fue decapitado. Pantaleón rescató el cuerpo del mártir y lo enterró piadosamente.

Luego mandó el emperador que llevaran a su presencia a Pantaleón, al que le hizo ver su afecto y por este, le pidió que sacrificara a los dioses y abandonara la fe que había adoptado. Pantaleón le respondió que no podía abandonar la fe en Cristo, el cual dejaba por tierra a los ídolos, que no tenían poder ante Cristo. Propuso al emperador lo siguiente: que trajeran a un enfermo y que los médicos paganos intentaran curarlo invocando a Esculapio, mientras que él mismo invocaría a Cristo; así el emperador podría ver por sí mismo si Cristo era verdadero. Así lo hicieron, trajeron un paralítico y los sacerdotes idólatras invocaron a Esculapio, pero el paralítico quedó igual. Entonces Pantaleón se acercó al enfermo, y clamó: "En nombre de Jesucristo, levántate". Y el paralítico inmediatamente se levantó y confesó el Nombre de Cristo. Los sacerdotes paganos, en lugar de reconocer la evidencia, pidieron al emperador que vengara aquella ofensa a los dioses, o estos se vengarían contra el Imperio. Maximiano entonces volvió a conminar a Pantaleón que sacrificara a los dioses, primero con promesas y luego con amenazas, pero nada pudo hacer, porque el santo ni quiso oír hablar de esto. Y por ello fue condenado a sufrir tormentos hasta que apostatara.

El santo con su madre
y San Hermolao.
Los verdugos ataron al santo a una palmera, y así le rasgaron las carnes con peines de hierro y le quemaron los costados con antorchas. Como nada lograban con estos tormentos, entonces le vertieron plomo derretido, pero el líquido pasó por el cuerpo del santo sin hacerle daño, mientras Pantaleón entonaba salmos de alabanza. Entretanto el emperador supo que el presbítero Hermolao había sido quien había convertido a Pantaleón, mandó que le apresaran y le cortaran la cabeza. Y así hicieron. Viendo que los tormentos no hacían mella en Pantaleón, los verdugos lo arrojaron al mar, pero las olas lo llevaron a tierra. Luego lo ataron a un olivo seco y soltaron leones y osos, pero estos no lo tocaron. Estando atado al olivo, le clavaron sus manos a la frente con un clavo, y punzaron su cuerpo con otros clavos repetidas veces, de tal modo que su sangre chorreaba abundantemente, y he aquí que al contacto con la sangre martirial, el olivo reverdeció y el suelo se vio cubierto de rosas, lirios y violetas. Viendo este portento, muchos se convirtieron a Cristo y el santo mártir dio gracias a Dios por ello. Luego los verdugos le ataron a una rueda de molino y lanzarlo montaña abajo, pero igualmente sobrevivió y continuó alabando a Cristo. Entonces el emperador, cansado, mandó le decapitaran, y en ese momento de su cuello manó leche. Era el año 303.

Hay que decir que toda esta narración de tormentos no existen en las versiones antiguas de la Passio, que provienen de Oriente. En ellas solo se habla de que fue decapitado. 

Culto y reliquias.
Su testimonio en Oriente fue conocido muy pronto, y su culto se extendió bastante rápido. En el siglo V, el emperador Justiniano I construyó una basílica en su honor en Constantinopla. Así mismo las había en Jerusalén y en Roma sobre la misma época. Sobre las reliquias hay que decir que aunque la leyenda dice que el cuerpo del santo fue quemado, pero unos cristianos recogieron las cenizas y las enterraron en Nicomedia, hay varios sitios que dicen tener partes del cuerpo. París, por ejemplo, venera una cabeza desde el siglo IX y en el siglo X San Gero de Colonia (29 de junio) llevó unas reliquias desde Jerusalén a Colonia, donde edificó una bella iglesia y un monasterio en su honor. En Reihm se venera otra cabeza en un busto relicario de plata. 

El tormento del clavo.
Es uno de los llamados "santos sanadores", tanto porque fueron médicos, como porque son grandes taumaturgos. En Oriente Pantaleón es muy venerado por sus portentos, y en Occidente su culto está relacionado al conocido como "milagro de la licuefacción de la sangre", que dicen ocurre cada 27 de julio. Suele siempre hablarse de Madrid, pero el hecho ocurre también en otros sitios, como Bari, Amalfi, Venecia o Kaiserstuhl. El santo médico es abogado de médicos, cirujanos, farmacéuticos, parteras, panaderos, pasteleros y lecheros. Se le invoca contra los dolores de cabeza, la tuberculosis, la pérdida de peso, y varias enfermedades del ganado. No en balde es uno de los Catorce Santos Auxiliares.


Fuentes:
-"La Leyenda de los Santos de Dios, según las mejores fuentes". P. GEORGE OTT. Abendsberg, 1863.
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 27 de julio además se celebra a
San Aurelio de Córdoba y compañeros mártires.
Beato Tito Brandsma, carmelita mártir.

domingo, 5 de agosto de 2012

La Beata Juana de Aza

Juana de Aza y Santo Domingo.
Iglesia de S. Domingo, D.F.
Pregunta: Hola Ramón. Me puedes decir quien fue esta Santa? un abrazo desde el norte frío. Alemania.

Respuesta: Es la Beata Juana de Aza, madre de Santo Domingo de Guzmán y sus tres hermanos. Te hago un extracto de su vida, según la leo en el “Compendio Histórico de las vidas de los Santos Canonizados y Beatificados del Sagrado Orden de Predicadores” (vamos un “Vida de santos dominicos”), de Fray Manuel Amado, editado en 1829. Curiosamente la llama “La Santa Abuela” en referencia a que es madre de su padre fundador. Es simpático.

Nos dice que perteneció a una de las primeras familias fundacionales de Castilla en el siglo XII y desde niña destacó por sus virtudes, de amor a sus padres, destierro de todo lujo y ostentación, amor por la pureza, la penitencia, la oración. Era “modelo de las señoritas que la frecuentaban, el gozo y descanso de sus padres, y el objeto de un respetuoso amor que no podían menos de tributarle los jóvenes, que aspiraban a encontrar una compañera que hiciese su felicidad”. Muy joven se casó con Félix de Guzmán al que “miraba como un superior y le obsequiaba y le servía como a tal, respetándole, disimulando cuando podía dar motivo a disgustos”.

Como esposa trabajó por la santificación de su familia y sirvientes, siendo ejemplo de caridad, justicia, prudencia… “llevando socorro a los hospitales y a las casas de los necesitados, y los consuelos a los corazones desolados y afligidos”. Tuvo dos hijos, antes de Domingo: Antonio y el Beato Manés de Guzmán (18 de agosto), también dominico. Cuando quedó embarazada de su tercer hijo se le apareció Santo Domingo de Silos (20 de diciembre) y le dijo “que el hijo que había de parir sería grande ante Dios y ante los hombres”. 
Primitivo sepulcro
de Juana de Aza
Esto se confirmó cuando en sueños vio un cachorrillo que, con una antorcha encendida incendiaba el mundo entero (atributo clásico de Santo Domingo, no de su madre, cosa curiosa).

Educó a sus hijos en la piedad, las buenas obras. Y poco más se sabe de ella. Se cree que al comenzar Domingo su obra fundacional, Juana rezaría por él y que “redoblaba, como lámpara próxima a su fin, sus esfuerzos y que trabajando en ser cada vez más humilde, más misericordiosa y más constante en la oración, vio tranquila venir la muerte". Lo más documentado que hay es que, desde su muerte, los Guzmán la consideraron santa y animaron a muchos a visitar su sepulcro. Sus reliquias tuvieron una solemne traslación, y fue portada por el Infante Don Juan Manuel (pariente) hasta Peñafiel, en cuyo convento dominicano fue enterrada y comenzó a ser venerada. No recibió autorización oficial hasta el siglo XIX, que la concedió León XII a toda la orden dominica, que la pone como beata, aunque su sepulcro va más allá y la nombra Santa. Su memoria es el 2 de agosto.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...