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domingo, 31 de enero de 2021

Del médico taumaturgo

San Ciro de Alejandría, médico, y compañeros mártires. 31 de enero y 28 de junio (traslación de las reliquias).

Fue Ciro un médico cristiano de Alejandría, quien atendía a los pobres sin cobrarles por sus servicios, y a quienes, sobre todo, evangelizaba con su palabra y ejemplo, convirtiendo a muchos a Cristo. Cuando estalló la persecución a los cristianos imperando Diocleciano, Ciro hubo de huir a Arabia, donde vivió como eremita, aunque sin abandonar su profesión de médico.

Allí se le unió Juan, un soldado de Edesa que estaba destinado en Jerusalén. En la Ciudad Santa supo del eremita egipcio que tantos portentos hacía y allí se fue a ser su discípulo en la oración y la penitencia. Al cabo de un tempo ambos conocieron como padecían los cristianos encarcelados en la ciudad de Canoppe. Especialmente les conmovió la historia que supieron de una mujer llamada Atanasia, quien padecía con sus hijas Teodota, Teoctista y Eudoxia, quienes estaban enfermas en la cárcel. Sin pensarlo allá se fueron a socorrerlas y con ellas a los demás.

Ambos fueron apresados y metidos con los demás en la cárcel, donde Ciro les alentó a perseverar en la fe de Cristo y como pudo les iba cuidando sus heridas. Fueron sometidos a varios tormentos y finalmente los seis invictos confesores fueron decapitados. Apenas la persecución terminó, las reliquias de los mártires, que habían sido cuidadosamente guardadas, fueron depositadas en el altar de la basílica de San Marcos en Alejandría. De allí San Cirilo de Alejandría (27 de enero) las trasladó a Menuthis en el siglo V, y las puso en un templo de Isis convertido en basílica, que tomó el nombre de Abukir, o sea, "Padre Ciro”.

Probablemente habría pasado desapercibido en Occidente de no ser por la traslación (o expoliación) que los cruzados hicieron de sus reliquias, llevándolas a Nápoles, desde donde su culto se extendió como santo médico taumaturgo. La iglesia de los jesuitas "Gesu Nuovo" obtuvo custodiar las reliquias, y desde allí muchos misioneros italianos llevaron partículas de sus reliquias a las misiones y de algún modo exportaron su devoción. Gran devoto suyo fue el misionero jesuita San Francisco de Gerónimo (11 de mayo), quien tenía consigo una reliquia del brazo del santo que le acompañaba siempre y por medio de la cual obró grandes milagros. 

A 31 de enero además se recuerda a:

Santa Ulpia, virgen.
Santa Marcela, viuda.

jueves, 27 de julio de 2017

Médico, taumaturgo y mártir.

San Pantaleón, mártir. 27 de julio, 18 de febrero y 10 de junio, traslación a Crema. 

San Pantaleón venerado
en Papanice.
La leyenda de San Pantaleón, uno de los santos más famosos de Oriente, cuenta que nació el santo en Nicomedia, y fue hijo de Eustorgio, un pagano y de Santa Eubula (30 de marzo), cristiana convencida que enseñó a su hijo la fe cristiana. Pero Eubula murió cuando el niño era aún pequeño y su padre le puso bajo el cuidado de un médico que le dio una esmerada educación en ciencias, especialmente en Medicina, en la que Pantaleón pronto fue muy ducho. Y tanto, que su fama llegó al emperador Galerio Maximiano, el cual le hizo su médico personal. 

Tenía Pantaleón presente en su corazón las enseñanzas de su madre sobre la fe de Cristo, pero vivir en una corte pagana y licenciosa le fue apartando de la fe cristiana, incluso alguna vez participó con otros médicos de los sacrificios a Esculapio. Sin embargo, un presbítero llamado Hermolao comenzó a tratarse con Pantaleón, y poco a poco fue hablándole de Cristo, señalándole el error del paganismo, por lo que llegó el día que Pantaleón reconoció que Hermolao tenía razón. Pero aún no rechazaba del todo el paganismo, hasta un día que le trajeron un niño que había sido mordido por una serpiente, y no daba señales de vida. Entonces Pantaleón, viendo que su medicina ya no podía hacer nada, invocó a Cristo, mientras pensaba "si con mi oración a Jesucristo este niño muerto vuelve a la vida, entonces creeré en Él". Y he aquí que de pronto el niño abrió los ojos, respiró y se levantó, con lo cual todos quedaron sorprendidos, sobre todo Pantaleón, quien corrió adonde Hermolao a pedir el Bautismo. Durante siete días estuvo Hermolao enseñando los misterios de la fe a Pantaleón, y al cabo le dio el Bautismo y la Eucaristía. 

Una vez cristiano, Pantaleón quiso que su padre también lo fuera, y por ello le predicó a Cristo, pero su padre tenía miedo de dejar a los dioses paganos en aras de la fe cristiana. Y para demostrar la verdad de su nueva fe sanó a un ciego al que los médicos habían desahuciado, luego de invocar el Nombre de Jesús. El ciego y el padre de Pantaleón se convirtieron a Jesucristo. Poco tiempo después Eustorgio falleció felizmente en Cristo, y Pantaleón heredó una inmensa fortuna, que usó para socorrer a los necesitados. Seguía ejerciendo como médico, sin cobrar a los pobres. Además de darles curación del cuerpo, predicaba a Cristo, y a más de uno sanó milagrosamente. Poco a poco la fama de Pantaleón fue creciendo, y otros médicos comenzaron a mostrar envidia, porque perdían clientes, y además, todos se hacían lenguas de los milagros que obraba el santo. Cuando confirmaron que era cristiano, le acusaron ante el emperador, diciéndole que Pantaleón despreciaba a Esculapio, adoraba a Cristo, y dejaba en mal lugar al monarca. Galerio llamó al ciego que había sanado Pantaleón, el cual confirmó que el santo médico le había sanado luego de invocar a Cristo. El emperador le reconvino a abandonar aquella fe, y como el ciego se negó, fue decapitado. Pantaleón rescató el cuerpo del mártir y lo enterró piadosamente.

Luego mandó el emperador que llevaran a su presencia a Pantaleón, al que le hizo ver su afecto y por este, le pidió que sacrificara a los dioses y abandonara la fe que había adoptado. Pantaleón le respondió que no podía abandonar la fe en Cristo, el cual dejaba por tierra a los ídolos, que no tenían poder ante Cristo. Propuso al emperador lo siguiente: que trajeran a un enfermo y que los médicos paganos intentaran curarlo invocando a Esculapio, mientras que él mismo invocaría a Cristo; así el emperador podría ver por sí mismo si Cristo era verdadero. Así lo hicieron, trajeron un paralítico y los sacerdotes idólatras invocaron a Esculapio, pero el paralítico quedó igual. Entonces Pantaleón se acercó al enfermo, y clamó: "En nombre de Jesucristo, levántate". Y el paralítico inmediatamente se levantó y confesó el Nombre de Cristo. Los sacerdotes paganos, en lugar de reconocer la evidencia, pidieron al emperador que vengara aquella ofensa a los dioses, o estos se vengarían contra el Imperio. Maximiano entonces volvió a conminar a Pantaleón que sacrificara a los dioses, primero con promesas y luego con amenazas, pero nada pudo hacer, porque el santo ni quiso oír hablar de esto. Y por ello fue condenado a sufrir tormentos hasta que apostatara.

El santo con su madre
y San Hermolao.
Los verdugos ataron al santo a una palmera, y así le rasgaron las carnes con peines de hierro y le quemaron los costados con antorchas. Como nada lograban con estos tormentos, entonces le vertieron plomo derretido, pero el líquido pasó por el cuerpo del santo sin hacerle daño, mientras Pantaleón entonaba salmos de alabanza. Entretanto el emperador supo que el presbítero Hermolao había sido quien había convertido a Pantaleón, mandó que le apresaran y le cortaran la cabeza. Y así hicieron. Viendo que los tormentos no hacían mella en Pantaleón, los verdugos lo arrojaron al mar, pero las olas lo llevaron a tierra. Luego lo ataron a un olivo seco y soltaron leones y osos, pero estos no lo tocaron. Estando atado al olivo, le clavaron sus manos a la frente con un clavo, y punzaron su cuerpo con otros clavos repetidas veces, de tal modo que su sangre chorreaba abundantemente, y he aquí que al contacto con la sangre martirial, el olivo reverdeció y el suelo se vio cubierto de rosas, lirios y violetas. Viendo este portento, muchos se convirtieron a Cristo y el santo mártir dio gracias a Dios por ello. Luego los verdugos le ataron a una rueda de molino y lanzarlo montaña abajo, pero igualmente sobrevivió y continuó alabando a Cristo. Entonces el emperador, cansado, mandó le decapitaran, y en ese momento de su cuello manó leche. Era el año 303.

Hay que decir que toda esta narración de tormentos no existen en las versiones antiguas de la Passio, que provienen de Oriente. En ellas solo se habla de que fue decapitado. 

Culto y reliquias.
Su testimonio en Oriente fue conocido muy pronto, y su culto se extendió bastante rápido. En el siglo V, el emperador Justiniano I construyó una basílica en su honor en Constantinopla. Así mismo las había en Jerusalén y en Roma sobre la misma época. Sobre las reliquias hay que decir que aunque la leyenda dice que el cuerpo del santo fue quemado, pero unos cristianos recogieron las cenizas y las enterraron en Nicomedia, hay varios sitios que dicen tener partes del cuerpo. París, por ejemplo, venera una cabeza desde el siglo IX y en el siglo X San Gero de Colonia (29 de junio) llevó unas reliquias desde Jerusalén a Colonia, donde edificó una bella iglesia y un monasterio en su honor. En Reihm se venera otra cabeza en un busto relicario de plata. 

El tormento del clavo.
Es uno de los llamados "santos sanadores", tanto porque fueron médicos, como porque son grandes taumaturgos. En Oriente Pantaleón es muy venerado por sus portentos, y en Occidente su culto está relacionado al conocido como "milagro de la licuefacción de la sangre", que dicen ocurre cada 27 de julio. Suele siempre hablarse de Madrid, pero el hecho ocurre también en otros sitios, como Bari, Amalfi, Venecia o Kaiserstuhl. El santo médico es abogado de médicos, cirujanos, farmacéuticos, parteras, panaderos, pasteleros y lecheros. Se le invoca contra los dolores de cabeza, la tuberculosis, la pérdida de peso, y varias enfermedades del ganado. No en balde es uno de los Catorce Santos Auxiliares.


Fuentes:
-"La Leyenda de los Santos de Dios, según las mejores fuentes". P. GEORGE OTT. Abendsberg, 1863.
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 27 de julio además se celebra a
San Aurelio de Córdoba y compañeros mártires.
Beato Tito Brandsma, carmelita mártir.

martes, 27 de junio de 2017

Dineros tuvo, y dineros no quiso.

San Sansón el Hospitalario, confesor. 27 de junio.

Sansón nació en Roma, a finales del siglo V, en una familia pobre. Fue educado por un presbítero, que promovió su afán de aprender y le encaminó a la medicina. Fue el santo un buen médico, siempre hallaba el remedio adecuado, y todos le buscaban, por lo que pronto tuvo una gran fortuna. Pero a la par que los cuerpos, a Sansón le interesaba curar a las almas, por lo que comenzó a predicar a Cristo al mismo tiempo que curaba con sus medicinas. Oraba y los enfermos sanaban antes de tomar sus remedios. Cuando el prestigio y la fama se le hicieron insoportables, lo dejó todo y se fue a Constantinopla, donde en una pequeña casita comenzó a atender a los enfermos, sobre todo a los pobres, sin cobrarles nada. El patriarca Epifanio supo de él y cuando le conoció personalmente, le ordenó presbítero para que además de dar medicinas, pudiera ungir a los enfermos como sacerdote.

Estando en la capital del Imperio le conoció el emperador Justiniano, que se hallaba enfermo y desahuciado. Le mandó llamar el monarca, y apenas el santo tocó la llaga que le afectaba, esta quedó sana. Quiso el emperador premiarle con riquezas, pero Sansón respondió: "Estimado señor, una vez tuve oro y plata en abundancia, pero todo lo dejé por Cristo, con la esperanza de obtener la vida eterna". Y como Justiniano insistió, Sansón le dijo que construyera un hospital para los enfermos pobres. En este hospital y entre sus necesitados vivió muchos años, sanando y llevando a Cristo, sin aceptar jamás un céntimo por ello. Murió en 530, venerado por los constantinopolitanos, que le lloraron y le tuvieron por santo desde siempre. Fue sepultado en la iglesia de San Mocio (3 de julio) y pronto ocurrieron grandes portentos junto a sus reliquias.


Fuente:
-"Diario sagrado y calendario general". PABLO MINGUET E YROL. Madrid, 1750.


A 27 de junio además se celebra a
San Zoilo de Córdoba y compañeros mártires.
San Cirilo de Alejandría, Doctor de la Iglesia.

sábado, 20 de mayo de 2017

Firme como un tronco. Y tanto.

Santos Talaleo de Anarzabo, médico; Asterio y Alejandro, mártires. 20 de mayo.

Talaleo era originario de Líbano, y su leyenda llama Beruc y Romylia a sus padres. A los 18 años era un joven guapo, de cabello pelirrojo, piadoso y sabio. Sobre estos mismos años ya había terminado sus estudios de medicina y se estableció como tal en Aegea. No cobraba a los pobres, a los que además socorría. Cuidaba a los más necesitados y a muchos además les predicaba de Cristo.

En 285, imperando Numeriano, Talaleo fue denunciado por su fe cristiana, fue interrogado y como no renunciaba a la fe, el juez le condenó a ser colgado cabeza abajo y ser azotado. Los verdugos Asterio y Alejandro fueron los encargados del tormento: perforar un agujero a través de la rótula, atarle una cuerda a través de él y colgar al santo de un árbol. Pero Dios en su bondad, hizo que este tormento lo hicieran a un tronco de madera, que ellos veían como si fuera el santo. El juez, al ver aquello, pensó que los dos hombres lo habían hecho aposta, para proteger al cristiano, por lo que mandó que Asterio y Alejandro fueran flagelados. Durante el suplicio ambos confesaron a Jesucristo, pues tuvieron una visión del mismo alentándoles. Y gritaron: "Nosotros creemos en Él y sufriremos por él". E inmediatamente fueron pasados a espada.

Entonces el juez tomó a Talaleo para aplicarle él mismo la tortura de traspasarle el hueso, pero al tocarle quedó paralizado y no fue liberado hasta que rogó al santo que le sanara. Este lo hizo en nombre de Cristo, pero no por eso le dejó en paz el juez, sino que siguió martirizándole. Intentaron ahogarle, pero nada, siempre sobrevivía. Luego le arrojaron a las fieras, pero estas se echaron a sus pies como corderos. Finalmente, como solía pasar, fue decapitado el 20 de mayo de 285.

Las Iglesias Orientales le veneran como uno de los santos sanadores, junto a San Pantaleón (27 de julio), y es abogado de los médicos.


A 20 de mayo además se celebra a:

San Baldiri, mártir.
Santa Saturnina,
virgen y mártir
.
La Conversión de
San Ignacio de Loyola.







domingo, 4 de septiembre de 2016

La Rosa de Éfeso.

Pregunta: Alguna santa lleva el nombre de Ermione o es nada más un nombre de ciencia ficción. Gracias. Cuba.

Respuesta: Hola coterránea. Sí que existe una, o más, a saber, santa de ese nombre, y desde bastante tiempo, además:

Santa Hermione de Efeso, virgen y mártir. 4 de septiembre.

Fue Hermione una médico cristiana de Éfeso, de la que testimonios antiguos hablan. Era prudente, conocía ampliamente su profesión y destacaba sobre todo por la gratuidad de sus servicios. Además, siempre atendía solícitamente y predicaba a Cristo a sus pacientes. Ante esto, los otros médicos comenzaron a perder clientes y la denunciaron por cristiana y fue martirizada. Y con esto podríamos darnos por satisfechos, pero la leyenda siempre desea un poco más. Según esta, era Hermione hija de San Felipe el Diácono (6 de junio, 11 y 14 de octubre; 1 de mayo, Iglesia Griega; 27 de octubre, Iglesia Etíope), el cual, según Hch. 21, 8, tenía cuatro hijas que profetisas. La leyenda griega pone nombre a estas hijas: Son Santa Caritina, Santa Eutiquia, Santa Iris, predicadora en Gerápolis, y nuestra Hermione, la cual es llamada "la rosa de Éfeso" (todas se conmemoran a 4 de septiembre). Ciertamente, San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) dice haber conocido la casa de Felipe y sus hijas, convertida en iglesia, lo cual nos confirma que el culto está ya establecido en el siglo IV.

Siguiendo con la leyenda, sucedió que Hermione y Eutiquia se fueron a Éfeso a conocer a San Juan Evangelista (27 de diciembre y 6 de mayo, Ante Portam Latinam), pero este ya había fallecido, por lo que solo pudieron venerar su sepulcro. Entonces ambas se hicieron discípulas de un tal Petronio, discípulo de San Pablo, del que no se habla nunca salvo en esta "historia". San Jerónimo le identifica con un obispo llamado Petronio, mártir en Asia Menor, junto a 12 discípulos, en fecha incierta. Entonces Hermione, bajo el auspicio de Petronio se adentró en la medicina, que practicaba sin cobrar y, además de por la ciencia, realizaba curaciones milagrosas, al invocar el Nombre de Cristo. Su fama llegó a oídos del emperador Trajano, que llegó a Éfeso de paso a su campaña contra los persas, y quiso conocerla. La interrogó y no halló en ella nada reprensible, e intentó hacerla apostatar de la fe cristiana, pero nada pudo hacer. Hermione tuvo una visión de Cristo, que le animó a permanecer firme en su fe. Trajano insistió, pero igualmente Hermione confesó a Cristo, y el emperador no tuvo otra que dejarla en paz, temeroso de la reacción del pueblo, que amaba a su sanadora. Así que Hermione regresó a su oficio doblemente aureolada: por médico eficaz y por haber confesado a Cristo valientemente.

Pero en 117 falleció Trajano y subió al trono su sobrino Adriano, al que igualmente interesó la persona de Hermione, por lo que fue a conocerla. Le interrogó: "Dime, anciana, cuantos años tienes y de dónde vienes". "Cristo sabe la edad que tengo y de donde vengo", replicó Hermione. Y Adriano mandó le derramaran plomo líquido sobre la cabeza, diciéndole: "Eso te enseñará a hablarle con respeto al emperador". Calentaron el metal y mientras, Hermione cantaban himnos y salmos de alabanza a Dios. Le vertieron el plomo, que no le causó daño alguno, más bien le hizo bien, pues Hermione dijo a sus verdugos: "¡Qué delicioso baño a la temperatura perfecta!". El emperador se sorprendió, incluso tocó el caldero de plomo, perdiendo la piel de las manos en el intento. Rugió Adriano de dolor e ira y mandó la llevaran al templo de Hércules para que sacrificara al dios, pero ni siquiera llegó Hermione a entrar, pues tan solo se detuvo frente al templo, clamó al verdaderos Dios y todos los ídolos cayeron de sus pedestales. Entonces Adriano mandó a dos oficiales, Teodulo y Timoteo, que la llevaran a las afueras de la ciudad y la decapitaran. Al llegar a un sitio apartado, Hermione se puso de rodillas para recibir el golpe mortal, pero los soldados no fueron capaces de mover los brazos. Ella les preguntó si es que acaso creían en Cristo, ellos confesaron que sí, y los tres fueron martirizados. Fueron sepultados por algunos cristianos en la misma Éfeso.

No hay que ser muy avezado en estos asuntos de santos, para entender que lo anterior es una leyenda sin mucha consistencia: emperadores que interrogan, plomo que no quema, etc. Para colmo, el menologio del emperador Basilio, confunde a San Felipe el Diácono, con San Felipe Apóstol (3 de mayo). Clemente de Alejandría nos dice expresamente en su Stromateis, que las cuatro hijas de San Felipe eran casadas. Y otras versiones de la "passio", dice que Hermione rezó a Dios y murió de rodillas, antes de que la espada la tocara.  


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 4 de septiembre además se celebra a
Santa Iris de Gerápolis, virgen.
Santa Ida de Herzfeld, viuda.

martes, 30 de abril de 2013

El Santo Niño Doctor de los enfermos

Sor Carmen
con el Divino Niño.
En el estado de Puebla, muy cercano a la capital de México, se encuentra una población de nombre Tepeaca, lugar famoso por haber sido aquí donde Hernán Cortés escribiera su segunda carta de relación al rey de España. Este lugar sigue dando frutos de devoción y amor a Cristo y especialmente en su infancia, como es el caso de la imagen del Santo Niño Doctor de los Enfermos. Se cuenta que una de las religiosas josefinas de la ciudad de México poseía una bella talla del niño Jesús la cual decidió rifar entre las hermanas de la Congregación, saliendo premiada la hermana Carmen Barrios. La imagen fue puesta a veneración primeramente en el hospital "Concepción Béistegui" en el cual ayudaban las religiosas josefinas. En este sitio es donde se la da primeramente el título de “Niño Doctor”. 

La hermana Carmen fue enviada a servir en el hospital recientemente inaugurado de la población de Tepeaca, pues el presidente municipal en persona había solicitado la ayuda a la congregación para que atendieran el recinto. Corría el año 1942 cuando las hermanas llegan a esta localidad, llevando consigo la preciada y venerada imagen que, como había sucedido en su residencia anterior, comenzó a obrar prodigios a quien afligido recurría a su auxilio, por lo que muchos le comenzaron a llamar también el “Santo Niño del Hospital”. 

Tiempo después las religiosas fueron trasladadas al poblado de Tehuacán, Puebla y se llevaron consigo la imagen, pero esta fue reclamada de regreso por los pobladores de Tepeaca, quienes se habían encariñado con ella. En 1961 debido a la gran devoción que el pueblo le prodigaba a la imagen se estableció la festividad del Santo Niño Doctor de los enfermos el 30 de abril, fecha en la que en México se festeja el "Día del Niño”. Debido a la avanzada edad de la hermana Carmen Barrios, esta se mudó a la casa de la señorita Trinidad Torres, donde siguió siendo venerada la imagen por sus devotos en el oratorio particular de dicha casa hasta el 5 de julio de 1963, fecha del fallecimiento de la religiosa josefina. Al poco tiempo, para cumplir con la última voluntad de la hermana Carmen, la imagen del Santo Niño fue llevada a un altar lateral en la parroquia de San Francisco de Asís. En este sitio se encuentran, hasta el día de hoy, la imagen y los restos de la que en vida fuera su dueña.


Niño Doctor. Estampa
tal vez de los años 50
La preciada imagen mide aproximadamente 75 cm de altura, mejillas sonrosadas y viste una blanca bata de doctor que lleva bordada las palabras "Dr. Jesús H.H. J.J". en el bolsillo izquierdo, estas siglas significan el nombre de Jesús (algo similar al JHS o IHS) de la forma en que se acostumbra que los médicos lleven su nombre en la bata y con la duplicidad de las letras por estética, otras bibliografías nos dicen que estas letras son las siglas de la congregación de las Hermanas Josefinas a las que perteneció la hermana Carmen Barrios.

Sus atributos son el maletín de doctor y su estetóscopo. En otras ocasiones es vestido completamente de azul, como cirujano, que bellamente nos recuerda que Cristo es el médico de cuerpos y almas; el único remedio de nuestros males y la medicina del espíritu. Los milagros de este divino infante se cuentan por miles. Según se dice las mejillas de la imagen palidecen cuando está ayudando a algún enfermo grave y se sonrojan cuando el enfermo ha sanado. También se cuenta, como suele suceder en muchas de las imágenes de gran devoción, que se le gastan sus zapatos porque en las noches sale a curar a sus enfermos. Por esto constantemente se le compra un nuevo par de zapatos, que de todos modos no le hace falta pues muchos le son obsequiados a modo de exvotos  por los milagros recibidos. 


Por: André Efrén Ordóñez.


Niño Doctor en la actualidad
Y yo, como muchas veces que me gusta apostillar algo cuando el artículo no es mío, primero le doy las gracias a André por su artículo, y luego a comentar algo sobre la imagen. La verdad es que me llama muchísimo la atención (por desconocimiento de la cultura mexicana, claro está), como a una imagen de reciente devoción (40 o 50 años es nada en devociones) le surgen leyendas típicas de siglos pretéritos. Es normal que leyendas como esas de los paseos nocturnos se creyeran en el pasado, muy pasado, y se arrastren hasta hoy como tradiciones, pero me asombra que nazcan en pleno siglo XX, cuando ya es hora de dar a la imagen si justo valor: imagen inanimada que representa, remite a una realidad superior: Dios presente en sus santos.
El título "Salus Infirmorum" existe desde hace mucho en la Iglesia, aunque referido a la Madre de Dios, y lo llevan varias advocaciones marianas, le corresponde plenamente y con más derecho a Cristo.

Y la imagen en sí, pues hay que decir que tiene su encanto, se nota que es una imagen "de belén" sentada y vestida, se ve ha sido retocada varias veces y, aunque los dedos se notan rehechos sin mucho arte, hay que decir que la policromía actual parece más antigua que en la primera fotografía que mostramos, tal vez una restauración le devolvió a su estado original. Probablemente sea una imagen de finales del XIX o principios del XX y de buena factura, cosa que no tienen ni por asomo los cientos de imágenes que pretenden prepresentar esta devoción. 
Y, por último, es interesante ver como la Hermana Carmen, a pesar de llamarle Doctor, no le vistió tal cual un doctor de su momento, sino como Rey, como suele hacerse habitualmente. La identificación moderna con el típico médico visitador, con el maletín cuasi mágico del que sacaban todas las pócimas necesarias, aquellos médicos de antaño, es un ejempo más de como muchas devociones se van adecuando a nosotros, en lugar de nosotros a ellas.
Ramon Rabre.



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Santa Almedha, virgen y mártir.

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