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martes, 9 de enero de 2018

Librado de ser obispo, por un pelo.

San Adrián de Canterbury, abad. 9 de enero.

Fue Adrián africano de nacimiento, y en el norte de África tomó hábito monástico. Era versado en las Escrituras y en la recta doctrina católica. No se sabe las causas del porqué pasó a la península itálica, donde entró al monasterio de Niridian, en Nápoles. Allí era abad en 670 cuando estuvo a punto de ocupar Canterbury, la sede primada de Britania. La cosa fue así, según la cuenta San Beda (25 de mayo): En 665 murió San Deusdedit (14 de julio), el arzobispo de Canterbury, y la sede quedó vacante durante un tiempo considerable, hasta que el rey Egbert de Kent eligió a Wighard, un piadoso y letrado presbítero inglés. Luego le envió a Roma para que el papa San Vitaliano (27 de enero) confirmara la elección y le ordenara obispo. Pero ocurrió que Wighard y su comitiva llegaron a Roma en medio de una epidemia de peste y enfermaron y murieron.

Entonces el papa, queriendo dotar a la iglesia inglesa de un buen prelado, eligió a nuestro santo abad, un hombre dotado de virtudes y sabiduría. El Papa le ordenó que aceptara el obispado, pero Adrián respondió que no era digno de una dignidad tan grande, aduciendo que él podría buscar a uno que sería mejor que él mismo. Eligió a un monje piadoso y culto, llamado Andrés, de un monasterio vecino. Pero Dios quería otra cosa, pues este Andrés enfermó de gravedad y aunque sobrevivió quedó imposibilitado de asumir el episcopado. Entonces Adrián se vio obligado a aceptar ser consagrado obispo, aunque pidió al papa un tiempo para ver si podía encontrar otro en su lugar antes de la ordenación.

Y halló a San Teodoro (19 de septiembre), un sacerdote griego, instruido y aunque no era joven, tenía vitalidad y celo por la causa de Dios. Adrián lo presentó al papa y este aceptó la sustitución, aunque encomendó a Adrián que le acompañase a Canterbury, y fuera su colaborador en el pastoreo de la sede. Y así, Teodoro fue ordenado presbítero en 668 y ese mismo año ambos partieron a Britania. Pasaron por Francia, donde fueron recibidos por varios prelados, como San Faro de Meaux (28 de octubre), con quienes se quedaron durante todo el invierno. En marzo de 669 embarcaron en Quentavic rumbo a su destino inglés. 

En mayo de 669 Teodoro fue consagrado obispo, y a Adrián le fue entregada la abadía de San Pedro de Canterbury, desde donde contribuyó a la reforma de la iglesia inglesa, introduciendo la romanización de la liturgia. Abrió una escuela monástica en la abadía, donde se formaba a los jóvenes en ciencias, artes, Escrituras, Teología. Durante casi 40 años estuvo Adrián al frente de la abadía, y además fundó otros monasterios para la predicación y la enseñanza de los ingleses.

Adrián falleció en 709 y, según Beda, su sepulcro fue honrado con milagros.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 9 de enero además se celebra a
San Andrés Corsini, obispo carmelita.
Beato Antonio Fatati, obispo.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Adrián, el de Natalia.

La Traslación de San Adrián de Nicomedia, martir. 8 de septiembre.

Era Adrián ministro del emperador en la provincia de Bitinia y como los demás funcionarios, era pagano y adoraba a los dioses. Desatada la persecución de Maximiano, vio padecer el martirio a lo menos 23 mártires, que fueron mutilados cortándoles las lenguas. Se asombró Adrián de la paciencia y más aún, de la alegría de los cristianos al sufrir por Cristo, que no pudo menos que interesarse, y les preguntó: "Por el Dios que adoráis y por quien padecéis semejantes tormentos, os pido me digáis con toda verdad, ¿cuál es el premio que esperáis por padecerlos?" Y los cristianos, por misericordia de Dios, hablaron aún con las lenguas cortadas: "Lo que esperamos de premio es tanto, que ni lo vieron ojos, ni lo oyeron oídos, ni pudo caber en corazón humano; porque es un bien inefable que tiene Dios guardado para sus amigos". (Cf. 1 Cor 2, 9).

Apenas oyó esto Adrián, dijo al escribano del proceso: "Escribe mi nombre con los demás, porque quiero ser cristiano como ellos". Al saberlo el emperador le intentó convencer de su "locura" y como no pudo, le mandó encadenar y meter en la prisión. Allí fue a verlo su mujer Santa Natalia, (4 de marzo, 26 de agosto; 8 de septiembre, traslación, y 10 de diciembre) que era cristiana, aunque en lo escondido y catecúmena aún. Estaba la mujer muy contenta por la conversión de Adrián, le consoló, curó sus heridas y, besando sus cadenas, pidió recibiera la instrucción de los otros cristianos presos. Adrián no quiso que su esposa padeciera, por lo que le dijo: "Ve a casa, hermana mía, que llegando el tiempo de mi juicio, te avisaré para que te halles presente y veas mi fin". Como los demás cristianos, Adrián fue condenado a muerte, por lo que pidió, y obtuvo la gracia de despedirse de Natalia. Cuando ella lo vio aparecer en casa, pensó había sido liberado por su apostasía de la fe cristiana y se negó a recibirlo. Adrián le sacó de su error diciéndole: "Ábreme, hermana mía Natalia, que no vengo huyendo de la muerte, como tú piensas, sino a llamarte para que te halles presente a mi martirio, como te lo prometí". Entonces le abrió y con gran felicidad se abrazaron, y juntos volvieron a la prisión.

Maximiano mandó llamar a su presencia a todos los presos cristianos, algunos de los cuales tenían llagas ulceradas y podridas a causa de los grilletes. Maximiano volvió a insistir a Adrián que apostatase, y como no lo lograba, le mandó desnudar y azotar cruelmente. Y tanto lo hicieron, que antes se cansaban de azotarle los verdugos, que Adrián de alabar a Cristo. El emperador, cansado ya de verle derramar sangre mandó le encadenaran y enviaran a la cárcel otra vez. Se vetó la entrada a las mujeres de los presos, por lo que Natalia se cortó el cabello y se vistió de hombre y atendía a Adrián, y lo mismo hicieron otras mujeres.

Martirio de San Adrián.
A los pocos días, Maximiano mandó les quebraran las piernas si no sacrificaban a los dioses. Al ir a este definitivo martirio, Natalia pidió al verdugo que Adrián fuera el primero en ser martirizado, pues temía que la visión de la muerte de los demás, le debilitara a él y a ella misma. Y aún más, ella misma puso amorosamente los pies de su esposo en el yunque sobre el cual le triturarían pies y manos a Adrián. El verdugo cortó los pies, y Natalia, dijo a Adrián: "siervo de Cristo, si aún vives, extiende tu mano hacia mí". Él extendió la mano, ella la tomó y al ser cortada, la mantuvo junto a si misma, escondiéndola en su vestido. Finalmente, los 24 mártires fueron quemados, aunque una fuerte lluvia impidió que los cuerpos fueran calcinados y varios verdugos resultaron muertos por un rayo. Esa noche, los cristianos tomaron los cuerpos y los llevaron a Constantinopla, donde las enterraron y dieron culto. La mano de San Adrián la conservó Natalia con gran amor, y a Constantinopla la llevó igualmente cuando huyó de Nicomedia a causa de los requerimientos de matrimonio de un tribuno. Depositó la mano de Adríán junto a las demás reliquias y vivió dedicada a su culto. Cuando murió en la paz del Señor, fue enterrada por los cristianos junto a su marido y los demás mártires. 

El martirio de San Adrián se señala a 4 de marzo, habiendo ocurrido sobre el año 300. La memoria de Natalia es a 26 de agosto, mientras que el 10 de diciembre aparece junto a Adrián, pero algunas iglesias orientales los conmemoran a ambos el 4 de marzo. El Martirologio Romano señala también a 8 de setiembre la traslación de las reliquias a la iglesia de San Adrián, en Roma, en la Curia Iulia. Esta iglesia fue edificada por el papa Honorio I en 630 y él mismo recibió las reliquias de Adrián y Natalia y aunque ha sufrido reformas, abandonos y más reformas, aún puede venerarse las santas reliquias. 

Otra parte de las reliquias de San Adrián fueron donadas por Juan VIII al monasterio de San Pedro de Estonca. En el monasterio de San Claudio de León, se conservarían un brazo de Adrián y uno de Natalia. Por otro lado, reliquias suyas había (¿o hay?) en una antigua abadía, cerca de Oviedo, otras en Balneare, cerca de León y otras más Cellas, cerca de Lisboa. Un hueso de cada santo se venera en La Losilla, España, provenientes del monasterio benedictino que allí hubo, ubicándose la arqueta del siglo XII en el Art Institute de Chicago. La iglesia de Hainaut, Bélgica, dice tener los cuerpos enteros, donados ¡por familiares descendientes de Adrián! La mandíbula y parte de un brazo, estarían en Colonia, mientras que Praga tiene el cuerpo entero, menos un brazo (según dicen allí, es el que se quedó Natalia, pero esto fue solo una mano). En Gante tienen un cuerpo, una cabeza hay en Bolonia, un brazo en Lobbes, parte de un brazo en Floreffe, un diente en Flandes, algunos huesos en Agincourt, otros en Douai, y otros más en la catedral de Brujas y en la iglesia jesuita de Mecheln. Y, para completar, Enrique II, emperador de Alemania, afirmaba usar la espada que había sido de San Adrián.


A 8 de septiembre además se celebra a 
Nuestra Señora de la Caridad.
San Sergio I, papa. 
Beato Alain de la Roche, presbítero dominico. 

viernes, 4 de marzo de 2016

Santa Natalia, una de tantas.

Pregunta: hola, buscando información sobre san Druon, llegue a su blog y dejeme felicitarle porque esta muy completo y ofrece varias versiones sobre santos, mi consulta es sobre santa Natalia, mi interes es porque una vez ley su mencion en un calendario y porque ese es mi nombre y he buscado sobre ella pero informacion muy escasa. agradeceria alguna historia y /o leyendas sobre esta.

Respuesta: Hola. Gracias por tus elogios a la página, solo hago lo que puedo y quienes la estimulan sois vosotros con vuestras preguntas. He de decirte que los martirologios recogen varias santas con el nombre de Natalia, así que aquí te pongo sus nombres (hasta donde buenamente sé) y algo de la Natalia más conocida:



Santa Natalia de Nicomedia, esposa. 4 de marzo, 26 de agosto, 8 de septiembre (traslación), y 10 de diciembre.

Según el Acta Sanctorum, Butler y otros, desde muy antiguo ya aparece su nombre, sea sola o en compañía de su marido San Adrián, en varios martirologios. El Pseudo-jeronimiano la pone a 4 de marzo. Mientras que Adón, Usuardo y otros la ponen a 8 de septiembre, que fue la traslación de las reliquias de ambos a Roma, y día en el que ha pasado al martirologio romano. Los menologios griegos la recogen y celebran sola, a 26 de agosto, mientras que el 10 de diciembre aparece junto a Adrián. Los hechos de su "vida" la recogen las Actas Griegas, más o menos confiables, si descontamos los evidentes añadidos posteriores con vistas a elogiar la fe cristiana.

Según estas fuentes, Adrián y Natalia vivían en Nicomedia cuando Maximiano mandó apresar a los cristianos de la región para que sacrificaran cumpliendo la ley. Adrián era oficial y al ver la entereza de los condenados se convirtió públicamente, por lo que también fue apresado y encerrado en la cárcel. Natalia, que era cristiana, aunque en lo escondido y catecúmena aún, fue a verlo a la cárcel, contenta por su conversión. Allí le consoló, curó sus heridas y, besando sus cadenas, pidió recibiera la instrucción de los otros cristianos presos.

Adrián fue condenado a muerte, como los demás cristianos, por lo que pidió, y obtuvo la gracia de despedirse de Natalia. Cuando ella lo vio aparecer, pensó había sido liberado por su apostasía de la fe cristiana y se negó a recibirlo. Adrián le sacó de su error y luego de despedirse, volvió a la prisión, a la que ella misma le acompañó. Allí lavó las heridas de los prisioneros y les confortó. Adrián y los demás fueron sometidos a varios tormentos y al terminar, Natalia le acompañó a la prisión “sosteniendo su cabeza en sus brazos, contra su pecho, y limpiándose el sudor de la agonía de la frente amada con su velo (…) le bendijo con sus labios, le limpió la sangre, y ungió todo su cuerpo con sus manos suaves” dicen las actas, románticamente. Así, por varios días, tormento y consuelo continuamente. Este atormentar-consolar, puede parecer extraño, pero hay que recordar que lo que buscaban los jueces era que se cumpliera la ley, apostatando, si era necesario. Los tormentos no buscaban matar al reo, por eso eran por un tiempo y se le regresaba a la cárcel. Tampoco es raro la visita de familiares, al contrario, estos podían influir y doblegar en la voluntad del preso más que los tormentos. Pero el juez ordenó que las mujeres de los presos no fueran admitidas de nuevo en la prisión, puesto que no hacían desistir a los cristianos, sino que les alentaban aún más. Y Natalia, más lista que él, se cortó los cabellos, vistió de hombre y sobornó al carcelero para la dejara pasar, ejemplo que siguieron otras mujeres.

Finalmente, se ordenó que fueran ejecutados los cristianos. Al ir al martirio, Natalia pidió al verdugo que Adrián fuera el primero en ser martirizado, pues temía que la visión de la muerte de los demás, le debilitara a él y a ella misma. Y aún más, ella misma puso amorosamente los pies de su esposo en el yunque sobre el cual se triturarían los pies y manos a Adrián. El verdugo cortó los pies, y Natalia, dijo a Adrián: "siervo de Cristo, si aún vives, extiende tu mano hacia mi". Él extendió la mano, ella la tomó y al ser cortada, la mantuvo junto a si misma, escondiéndola en su vestido. Finalmente, los 24 mártires fueron quemados, aunque una fuerte lluvia impidió que los cuerpos fueran calcinados y varios verdugos fueron muertos por un rayo. Esa noche, los cristianos tomaron los cuerpos y los enterraron.

Al poco tiempo, Natalia fue pedida en matrimonio por un Tribuno, y ella le pidió tres meses para pensarlo, pero en realidad planeó su huida. Se embarcó hacia Bizancio, con la preciada reliquia del brazo de su esposo, ya que los restos de los mártires habían sido transferidos allí, así que estaría junto a la tumba de su esposo. En pleno viaje se desató una tormenta, en medio de la niebla surgió un barco que pretendió guiar al barco de Natalia por el camino "correcto". Entonces, se les apareció San Adrián señalando al lado contrario, por lo que Natalia conminó al timonel a tomar hacia ese sitio. Así lo hizo y desapareció el barco infernal. Llegados a Argiópolis, que no a Bizancio, Natalia visitó la tumba de su esposo y los mártires, dejando allí la mano de su esposo. Se arrodilló junto a la tumba, y allí falleció dulcemente. Fue enterrada junto a Adrián y los mártires. 

Las reliquias de Santos Adrián y Natalia ya aparecen en Roma en el siglo VII, donde, estaría el cuerpo entero de San Adrián aún hoy, en la iglesia dedicada a su nombre en la "Curia Iulia", en el Foro Romano. Y luego, ocurre un desperdigar de reliquias, que ya no permite seguirles la pista. Al parecer, una parte fueron donadas por Juan VIII al monasterio de San Pedro de Estonca. En el monasterio de San Claudio de León, se conservarían un brazo de Adrián y uno de Natalia. Por otro lado, reliquias suyas había (¿o hay?) en una antigua abadía, cerca de Oviedo, otras en Balneare, cerca de León y otras más Cellas, cerca de Lisboa. La iglesia de Hainaut, Bélgica, dice tener los cuerpos enteros, donados ¡por familiares descendientes de Adrián! La mandíbula y parte de un brazo, estarían en Colonia, mientras que Praga tiene el cuerpo entero, menos un brazo (según dicen allí, es el que se quedó Natalia, pero esto fue solo una mano). En Gante tienen un cuerpo, una cabeza hay en Bolonia, un brazo en Lobbes, parte de un brazo en Floreffe, un diente en Flandes, algunos huesos en Agincourt, otros en Douai, y otros más en la catedral de Brujas y en la iglesia jesuita de Mecheln. Y, para completar, Enrique II, emperador de Alemania, afirmaba usar la espada que había sido de San Adrián.

En realidad, es probable que todo esta leyenda de romance y martirio sea la reconstrucción de la vida de una piadosa y desconocida mujer, que haya enterrado cuerpos de mártires y a la que se le haya dado una "vita", ligada a las reliquias que veneraba. No lo sabemos.

Otras santas del mismo nombre son:

Santa Natalia (o Sabigoto) de Córdoba, mártir. 27 de julio.
Santa Natalia de Tolosa, virgen mercedaria. 4 de julio.
Santa Natalia de Colonia, virgen y mártir, compañera de Santa Ursula. 21 de octubre.
Santa Natalia (o Natalina) de Pamiers, virgen y mártir. 5 de noviembre.
Santa Natalia de Milán, virgen y mártir. 17 de octubre y 4 de mayo.
Beata Natalia Tulasiewicz, mártir. 31 de marzo.
Beata María Natalia de San Luis, ursulina mártir. 17 de octubre.



A 4 de marzo además se celebra a 





Santa Almedha, virgen y mártir.

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