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jueves, 4 de marzo de 2021

San Daniel, príncipe moscovita.

San Daniel de Moscú, príncipe. 4 de marzo y 30 de agosto. 

Fue el cuarto hijo del gran monarca San Alejandro Nevski (30 de agosto y 12 de septiembre), y nació en 1261. A los 12 años fue colocado en el gobierno del principado moscovita, y aunque aún era casi un niño gobernó con buen tino, logrando pacificar las regiones colindantes con su principado.  

Su devoción religiosa le llevó a solicitar, y obtener las reliquias de San Daniel Estilita (11 de diciembre), a quien había tomado por patrón, para edificar en su honor una bella iglesia y monasterio. El famoso monasterio de Danilov, cuna de santidad, arte y erudición. También fundó el monasterio de la Epifanía. Otra obra importante fue el comienzo de la construcción, originalmente de madera, que se convertiría en el hermoso lugar que es hoy el Kremlin. 

Fue un hombre pacífico, hizo la paz entre sus hermanos y cuando uno de estos le hizo la guerra aliado con los tártaros Daniel le hizo frente y le apresó, pero luego le perdonó y le trató con respeto. Jamás usó la guerra para ampliar sus dominios, pero era tan eficaz en su gestión que numerosos condados preferían ser vasallos suyos de buena gana, ganando en sus relaciones con el principado y asegurándose así protección.  

Daniel murió santamente el 4 de marzo de 1303. Unos años antes había cedido el gobierno a su hijo Yuri y tomado el hábito monástico, viviendo sus ultimos tiempos en una humilde celda y dedicado a la oración. El 30 de agosto de 1652 sus reliquias fueron elevadas y halladas incorruptas. 


A 4 de marzo además se recuerda a:

San Lucio I, papa.
Santa Natalia
de Nicomedia, esposa
.
San Muicin, obispo.








martes, 5 de enero de 2021

"Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos"

Santa Emiliana de Roma, virgen. 5 de enero.

Lo que sabemos de Emiliana y sus hermanas aparece en los "Diálogos" del gran San Gregorio Magno (3 de septiembre y 12 de marzo), quien también da otros detalles en un sermón que predicó el domingo XXI después de Pentecostés, sobre el Evangelio de San Mateo 22, 1-14. En este episodio se narra la parábola de las bodas, y sobre la actitud negligente de los invitados, que hace que el esposo invite a cualquiera que se halle por las plazas. Es el evangelio del célebre "Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos". El santo papa, para puntualizar más sobre el asunto y ejemplificar a los fieles, les pone un ejemplo, no de los tiempos pasados ni de género parabólico, sino como él mismo dice "algo de mi entorno inmediato", y les narra la historia de estas santas.

Fue Emiliana tía del mismo San Gregorio, hermana de su padre y de otras dos mujeres: Gordiana y Santa Tharsilla. Emiliana y Tharsilla muy pronto comprendieron la vanidad del mundo y consagraron su virginidad a Jesucristo, manteniéndose en perpetua castidad, ayunando, orando y dedicadas a la caridad. Solo salían de su aposento solo para el culto y la caridad, y esto aún con gran recogimiento. Por su parte, Gordiana, aunque devota, poco a poco se fue distanciando de sus hermanas, seducida por lo que el mundo le ofrecía, como joven, bella y de familia con fortuna como era. Primero oía las exhortaciones a la virginidad que sus hermanas le hacían, luego las soportaba y finalmente decidió rehuirles del todo.

Tharsilla murió santamente el 24 de diciembre de 580 luego de una aparición de su bisabuelo, el papa San Félix II (25 de febrero). Cuando lavaron su cuerpo para la sepultura vieron que sus rodillas eran puros callos, de tantas horas que había pasado en oración. Esa misma noche, apareció Tharsilla radiante a nuestra Emiliana, diciéndole: "La Navidad la pasé sin ti, pero la Epifanía quiero vivirla contigo". Emiliana, aún gozosa por ir al cielo, dijo a su santa hermana: "¿Y cuándo me haya ido, a quien dejo a cargo a nuestra hermana Gordiana?" Y la aparición, cambiando su semblante a la tristeza, le respondió: "Ven conmigo, el sitio de nuestra hermana Gordiana está entre mujeres mundanas". Así ocurrió, la víspera de Epifanía, Emiliana voló al cielo luego de tres días de enfermedad. En cuanto a Gordiana, el mismo Gregorio lamenta en su sermón que se olvidó de su nobleza y honor y se hizo amante del administrador de sus propiedades.

Y concluye San Gregorio exhortando al pueblo acerca de cómo su ejemplo muestra de tres personas que inicialmente tuvieron el mismo ideal, pero no todas perseveraron. Dice "sabéis lo que pasa hoy, pero lo que va a ser mañana, no sabéis. Nadie debe sobreestimar su propia obra y regocijarse en la confianza en sí mismo. Debido a la incertidumbre de esta vida, nunca se sabe cómo esta va a terminar. Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos".

Fuente:
-Diálogos de San Gregorio. IV, XVI.

A 5 de enero, además, se celebra a:


San Telesforo,
papa carmelita
.
San Simeón Estilita.
San Gerlach, eremita.







sábado, 6 de enero de 2018

San Peran, protector de las vacas.

San Peran de Landevennec, ermitaño. 6 de enero.

San Peran.
Berven, Bretaña.
Los datos sobre él son confusos pues las fecas y los lugares se sobreponen de modo que pareciera se habla de dos santos contemporáneos, mezclados en uno. Lo más conocido sobre él es que fue un presbítero que vivió reinando Clodoveo, y que fue conocido de San Germán de Auxerre (31 de julio). Una tradición le hace el padre de San Paterno de Vannes (15 de abril), por lo que habría sido casado, pero nada sabemos de su esposa.

Su culto estuvo bastante extendido en zonas de Bretaña, y aún se le invoca como protector de los ganados. También se le conoce con el nombre de Pedran, Petran o incluso Petronio.


Fuente:
-"Les vies de tous les Saints de France". Tomo IV. M. CH. BARTHELEMY. Versalles 1864.


A 6 de enero además se celebra
Los Santos Reyes Magos.
San Erminold de Prüfening, abad.
Beata Gertrudis "la Oriental", beguina y mística.

viernes, 17 de febrero de 2017

La Huida a Egipto, historia y leyenda.

La Huida a Egipto. 17 de febrero.
La Huida a Egipto. Icono árabe.
"Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: 'Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle'. Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: 'De Egipto llamé a mi hijo'". San Mateo 2, 13-15.

Puede parecer extraño que pasado el tiempo de Navidad aparezca en febrero una conmemoración de un misterio de la infancia de Cristo. Y sin embargo, es una memoria antiquísima en la Iglesia, ya celebrada por los cristianos egipcios a finales del siglo II. La Iglesia copta, heredera directa de los primeros cristianos la conserva a día de hoy y además la retoma el día 24 de Bashens, que por su particular calendario movible, suele caer a principios de junio. En la Iglesia romana la tuvimos durante mucho tiempo, aunque enmarcada en el ciclo navideño, a 17 de enero, pero su día original es este, 17 de febrero, a partir del cálculo de 40 días posteriores a la Navidad (Epifanía para nosotros), cuando la Sagrada Familia habría partido hacia Egipto. Es todo un símbolo que recuerda el paso del pueblo de Dios durante 40 años por el Desierto y los 40 días de la Cuaresma. El viaje normalmente duraba 20 días, así, el 17 de febrero aquellos cristianos antiguos comenzaron a celebrar la llegada, la estancia y la vuelta de Cristo de Egipto. Aunque la memoria se centre en la Huida, el trasfondo teológico va mucho más allá: Es un misterio que se contiene en las palabras "de Egipto llamé a mi hijo".

La Escritura y el Magisterio.
El texto del que parte todo es el citado anteriormente, San Mateo 2, 13-15. En la exégesis bíblica moderna no se le da mucha importancia e incluso hay quienes se han atrevido a negarlo, catalogándolo simplemente como un símbolo o una condescendencia del evangelista para con los judíos, recordándoles su historia y enlazando la venida del Mesías liberador con la libertad que habrían obtenido en Egipto con Moisés. Pero la Escritura no es eso, los evangelistas no se inventan hechos para simbolizar nada, si hubieran querido inventar se habrían inventado otra cosa y no a un Mesías frágil y en peligro de muerte que tiene que huir de un tirano. Y mucho menos para atraer a los judíos, cuya idea del Mesías era muy distinta a esta.

San León Magno dirá: "Pensó [Herodes] que ningún niño había escapado de la muerte en ese lugar, y, por lo mismo, que Cristo también había muerto. Pero Él, que reservaba para otro tiempo la efusión de su sangre para la redención del mundo, había huido a Egipto, llevado allí por el cuidado de sus padres. Recobraba así la antigua cuna del pueblo hebreo y ejercía el principado del verdadero José, usando de un poder y de una providencia mucho más grande que la suya, pues venía a libertar los corazones de los egipcios de un hambre más terrible que toda indigencia, que ellos sufrían por la ausencia de la verdad, ya que Él vino del cielo como verdadero pan de vida. De modo que este país no sería ya extraño a la preparación del misterio de la única víctima, donde, por la inmolación del cordero, habían sido prefigurados por primera vez el signo salutífero de la cruz y la Pascua del Señor". (3ra Homilía de Epifanía).

La Huida a Egipto. Capitel
románico en Autun, Francia.
Leyendas.
El recorrido de la Sagrada Familia en su Huida a Egipto puede ser trazado casi con total certeza, pues las caravanas de peregrinos y emigrantes judíos eran constantes y a lo largo del tiempo han permanecido al menos dos rutas que, han sido usadas hasta el mismo siglo XX, antes que las comunicaciones fueran más rápidas y los medios de transporte más accesibles. La ruta más común era siguiendo la costa, hasta llegar al Waddi el-Arish, pasando por Ascalón, Gaza y continuando por Raphía hasta Casium y Pelusio. Sin embargo, las leyendas, que suelen pasar por alto tanto el sentido común como la historia o lo "normal", ha situado a la Sagrada Familia en diversos sitios de Egipto, algunos de los cuales con testimonios arquitectónicos y devocionales antiquísimos, de los que dudar casi parece una temeridad. Estas leyendas forman parte de nuestro acervo y cultura cristianas, y pasarlas por alto solo nos haría más ignorantes de nuestra riquísima tradición católica. 

Una de estas leyendas cuenta que apenas salieron de Belén la Virgen, San José y el Niño, pasaron por un campo donde se sembraba maíz en ese momento. En una noche el maíz creció, salieron las mazorcas y maduraron, por lo que al otro día, al pasar por allí los soldados de Herodes y preguntar si se había visto a una familia huir, el dueño del campo no pudo sino decir "sí, justo cuando sembrábamos el maíz". Al ver tan crecido el maíz los soldados pensaron que ya llevaban mucho tiempo de viaje los fugitivos y desistieron de perseguirles, volviéndose a Herodes.

Se nos cuenta que hallaron nuestros personajes refugio en una cueva en la que había un dragón, el cual en lugar de atacarles, cayó de rodillas y adoró al Niño Jesús en medio del terror de los demás. Entonces vieron acudir al homenaje otros animales salvajes y recordaron como había predicho Isaías "El lobo y el cordero vivirán juntos, el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el león comerán juntos. Un niño pequeño los pastoreará". La leyenda de la palmera, una de las más conocidas, cuenta que al refugiarse bajo una, esta se inclinó para alimentar a la Santísima Virgen y luego se secó. Es que era una palmera milenaria que ya había alimentado a San Moisés (4 de septiembre), el cual le había asegurado que no moriría hasta alimentar al Salvador del mundo. 

En Egipto, como antes decía, los sitios donde se recuerda el paso o la estancia de la Sagrada Familia son varios. Veamos solo unos pocos:

En Basatah San José arregló milagrosamente una noria para poder beber agua. Además convirtieron a unos ladrones. En Belbeis el Niño resucitó a un muerto, que despertó diciendo "este es el verdadero Dios, el Salvador del mundo. Él nació de una Virgen", y la población creyó en Jesús. En Samanûd hay una iglesia del siglo IV construida donde la Familia habría descansado. En Sakha hay un sitio llamado Bhika Isous, que significa "huella de Jesús", donde se venera una piedra con la supuesta huella del piececito del Niño Jesús. En el desierto Shihet, donde se ejercitaron tantos ascetas, mientras cruzaban el Rosetta, el Niño habló milagrosamente y profetizó a la Virgen como en aquellos desiertos vivirían santos monjes, combatiendo en ardua batalla espiritual contra el demonio. 

En Heliópolis, además de que los ídolos cayeron destrozados al entrar la Sagrada Familia, el Niño tomó la vara de San José, la partió en dos y plantó ambos trozos, naciendo de ellos la planta aromática de donde se saca un aceite balsámico aún hoy. También en Heliópolis se dice les alcanzaron los soldados, pero un árbol gigante escondió en su interior a la Virgen y al Niño y se libraron.
En Zuwaila, Cairo, en su iglesia del patriarca se venera un árbol que habría sido bendecido por Cristo. 

Mapa de los lugares que habría
visitado la Sagrada Familia en Egipto.
En Ma'adi, al sur de El Cairo, la Sagrada Familia tomó un barco para subir por el Nilo, teniendo que pagar San José el viaje con el oro, el incienso y la mirra que los Reyes habrían donado al Niño. Una iglesia de tres cúpulas (una por cada miembro de la familia) se levanta en el sitio y venera las reliquias de estos tres dones. En Baysus una fuente y una iglesia recuerdan el sitio donde la Virgen bañó al Niño, siendo desde entonces esas aguas fuente de milagros. En Hermópolis, según un documento atribuido a San Teófilo de Alejandría (15 de mayo, Iglesia Copta), al entrar la Sagrada Familia a la ciudad, cuatro caballos de piedra que adornaban las puertas de esta, doblaron las patas en homenaje. Otras dos estatuas hablaron diciendo: "¡Un gran rey ha llegado a Egipto!". En Nikyas, Jesús libró de un demonio al hijo de un carpintero.

En Licópolis se sitúa la deliciosa leyenda de San Dimas (24 y 25 de marzo), que cuenta que San José y la Virgen María hallaron una cueva donde fácilmente se podrían esconder. La cueva estaba habitada por unos ladrones, que les dejan entrar. San José les agradece, diciéndoles que su acto no quedará sin recompensa, y le anuncia que será su propio hijo (Cristo) quien ayudará al suyo (Dimas) en un futuro. Pero hay más, estaba el niño Dimas enfermo de lepra, y al preparar la Santísima Virgen el baño del Niño Jesús, pidió a la madre de Dimas que metiera a su niño en la artesa. Esta se negó, diciendo que Jesús se contagiaría, pero la Virgen le dijo que confiara. Accedió la mujer y los niños se bañaron juntos, y al salir, Dimas estaba limpio y sano de su enfermedad.

Y, para terminar, sobre la vuelta a Israel de la Santa Familia, quiere la leyenda que Qusquam fue el sitio donde el ángel dijo a San José "Levántate, toma al niño y a su madre, y vuelve a la tierra de Israel, porque los que trataban de matar al niño han muerto".


Fuentes:
-http://multimedia.opusdei.org/pdf/es/egipto.pdf
-http://autorescatolicos.org/misc11/pedrosergiolah.htm
-"El nacimiento del Mesías: comentario a los relatos de la infancia." RAYMOND E. BROWN. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1982.
-"Los misterios de la vida de Cristo en Justino Mártir." JOSÉ GRANADOS. Roma, 2005.
-"Léxico de los símbolos." OLIVIER BEIGBEDER. Ediciones Encuentro. Madrid, 1995.


A 17 de febrero además se celebra a  




domingo, 22 de enero de 2017

Del precursor de la Acción Católica.

San Vicente Pallotti, presbítero fundador. 22 de enero.

Nació Vicente Pallotti nació en Roma en 1795 y fue hijo de comerciantes con buena posición económica. Aunque era aplicado, los esudios se la daban mal y sacaba los exámenes "por los pelos". No en balse su maestro, padre Ferrari, dijo de él: "Vicente es un santo en miniatura, pero tiene una cabeza de burro", porque realmente era piadoso y buen niño. Pero se aplicó y cuando entró al seminario, su tesón dio fruto y fue un buen estudiante y obtenía buenos resultados. En 1818 fue ordenado presbíetro, con 23 años. A los 26 se doctoró en Teología y comenzó a dar clases como profesor adjunto en la Sapienza. En esta etapa conoció a quien sería su amigo, San Gaspar de Buffalo (28 de diciembre), el cual con su ejemplo misionero, le hizo cecer su vocación apostólica, dejando la docencia, una carrera prometedora y un buen salario, para dedicarse al ministerio apostólico, especialmente en el confesionario. Comenzó siendo confesor asiduo de los estudiantes del Colegio Inglés (donde se hizo amigo de quien sería el Cardenal Wiseman), y de los colegios irlandés y escocés, lo cual nos puede demostrar acerca su excelente dominio del idioma inglés.

Durante al menos 10 años su celo apostólico fue mal visto por muchos sacerdotes que se veían cuestionados. Su fama de confesor "exigente", le provocaron calumnias y sospechas de jansenismo, cuando el santo lo único que hacía era exigir a los que podían dar más, enseñando a no acomodarse en la vida espiritual y a buscar la perfección. Para colmo, cuando fue nombrado rector de la iglesia de los napolitanos en Roma, el clero puso el grito en el cielo, y se le cerraron muchas puertas. Su más feroz opositor fue su primer vicario en dicha parroquia, que llegó a declarar en el proceso de beatificación del santo, sobre como siempre respondió al mal con el bien, mostrándole afecto y sin dirigirle jamás palabra áspera a pesar de los desaires recibidos por el mismo vicario.

Sobre 1833 comienza un trabajo apostólico en aras de la conversión de las gentes, a la par que de la justicia social. Algunos sacerdotes y seglares se le unen y dos años más tarde funda la "Sociedad del Apostolado Católico" para la santificación en el mundo. Para Vicente Pallotti la santidad consiste en hacer en todo momento y cueste lo que cueste, la voluntad de Dios. Vincula fuertemente a los seglares a la evangelización y al apostolado, adelantándose a su tiempo, en el que toda acción apostólica era llevada a cabo por religiosos o sacerdotes. El santo intuyó que los seglares podían, y mucho, influir en la formación y conversión de los demás. Para ello Finalmente, abarcó en su Instituto a sacerdotes, hermanos legos, a mujeres con votos simples y a laicos. Así funda escuelas para obreros y empleados, en vistas a formarles humana y espiritualmente. Abre cursos nocturnos para aquellos que trabajan y también abre un instituto para mejorar la agricultura. En 1836, preocupado por los católicos orientales y los que están separados de Roma, comienza la iniciativa, durante la octava de la Epifanía, de celebrar la liturgia en los distintos ritos orientales, orando por la conversión y por la unidad de la Iglesia. En 1847 esta obra litúrgica y orante pasa a la iglesia de San Andrés "delle Valle", y aún se realiza. El 28 de diciembre de 1837, mientras moría su amigo San Gaspar, Vicente vio el alma de aquel subir al cielo en forma de una estrella.


Altar relicario del santo.
San Salvatore in Onda, Roma.
La caridad y el celo apostólico de Vicente Pallotti fueron sin límites. Ambos iban unidos, jamás predicaba sin dar consuelo material si lo necesitaba quien le escuchaba. Sus abrigos no le duraban nada, ni las camisas, que daba a los mendigos que encontraba. Con solo la sotana regresó en ocasiones a su casa. No tenía horas para el descanso si le necesitaban en el confesionario, para asistir a alguien o para asistir a algún enfermo. ¡Hasta se vistió de mujer para visitar a un enfermo que se negaba a recibir asistencia de un sacerdote, y había jurado matar al primer cura que entrara a su casa! Con este ardid, Vicente le hizo reír, le confesó y reconcilió con Dios, muriendo el hombre en paz.

Tanto desgaste por los demás le ocasionó el tránsito al cielo el 22 de enero de 1850, con solo 55 años, muriendo en paz y ofreciendo al Padre su vida por la Congregación que había fundado. Pío XI le llamó "precursor de Acción Católica". Pío XII lo beatificó el 22 de enero de 1950 y San Juan XXIII (11 de octubre) lo canonizó el 20 de enero de 1963.


A 22 de enero además se celebra a San Anastasio, carmelita y mártir.

sábado, 7 de enero de 2017

Yo el altar, vosotros el templo.

San Luciano de Antioquía, presbítero y mártir. 7 de enero y 15 de octubre (Iglesias Griegas).

Nació Luciano nació en Samosata de Siria, en una familia cristiana que le enseñó la fe y el amor a las letras. A los 12 años quedó huérfano y Luciano dejó sus bienes a los pobres y se unió al presbítero Macario, en Edesa. Este presbítero continuó formándole en la fe y la Sagrada Escritura. A una fecha incierta, pero cerca de los 15 años fue ordenado presbítero. Uno de los aportes principales de Luciano fue la apertura de su escuela antioquena para la traducción, estudio y predicación de las Escrituras. Él tradujo las copias existentes en hebreo al griego. Y con tanta erudición y acierto, que fueron las usadas posteriormente por San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) en su famosa traducción de "La Vulgata".

La polémica rodea su figura por alguna tendencia subordinacionista en su teología trinitaria. El subordinacionismo planteaba que Cristo, aunque Dios, en algún grado tenía una realidad algo inferior y subordinada al Padre. Y el Espíritu Santo, lo mismo en cuanto a Cristo. Es una postura herética y en consonancia con el arrianismo, pero que él en realidad no compartió, sino que permaneció católico. El problema fue posterior, porque fue Arrio uno de sus discípulos, y muchos de sus otros alumnos tomaron partido por el arrianismo. Por ello San Alejandro de Alejandría (26 de febrero) y San Epifanio (12 de mayo) considerarían a Luciano el verdadero padre del arrianismo, movidos por lo que los mismos arrianos decían, que en Luciano hallaban su maestro. Pero el gran martillo de los arrianos, San Atanasio (2 de mayo), le exonera de semejante "paternidad" y nunca le llama hereje, ni le cita como autor de tal herejía. Tampoco lo hará San Juan Crisóstomo, sino todo lo contrario, como más adelante leeréis. Ciertamente estuvo Luciano excluido de la comunión con la Iglesia, pero por la condena y deposición del herético Patriarca de Antioquía Pablo de Samosata, cuyos seguidores le condenaron a su vez a Luciano. Pero hecha la paz, en 285 volvió a la comunión eclesial.

En la persecusión de Maximiano, Luciano fue escondido por algunos de sus discípulos, pero un presbítero hereje sabeliano delató su escondite y el santo fue arrestado y llevado a Nicomedia, donde fue sometido a la tortura del potro, dislocándole los huesos para que renunciase a Cristo. Al mismo tiempo le laceraban la espalda y los costados. Al ver que no se lograba nada con el tormento, le arrojaron a una celda, colmado de dolores. Estuvo allí 14 días padeciendo de hambre, aunque para tentarle le pusieron comida de la ofrecida a los dioses, que ni osó mirar. Al acercarse la solemne fiesta de la Epifanía del Señor manifestó a sus hermanos de cautiverio cuanto le gustaría celebrar y recibir la Eucaristía. Era difícil, pues ni siquiera podía ponerse en pie, ni había altar. Pero Luciano les dijo: "Mi pecho será la mesa, que creo que no será menos estimado de Dios que uno de material inanimado. Y vosotros seréis el templo santo, estando a mi alrededor". Y allí, sobre el pecho del mártir de Cristo, se celebró la Eucaristía, con los símbolos sagrados de pan y vino. Pronunciaron la acción de gracias y fueron fortificados con el Pan de los Ángeles.

Martirio de San Luciano.
El 7 de enero fueron los soldados enviados por Maximiano, para ver si todavía vivía y arrancarle una confesión de apostasía. Pero Luciano les dijo varias veces "yo soy cristiano", y murió dulcemente, en el año 312. El cuerpo fue arrojado al mar, pero 15 días después algunos discípulos suyos le hallaron en la playa. Por un error con una leyenda parecida, se forjó su propia leyenda de que un delfín había sacado el cuerpo del agua, pero en las versiones antiguas no hallamos semejante dato, sino hasta la versión de San Simeón Metafrastes (27 de septiembre y 28 de noviembre, Iglesias Griegas).

San Jerónimo le menciona con emoción y San Juan Crisóstomo le dedicó un bello panegírico celebrando su memoria el 7 de enero de 387, del que extraigo unos fragmentos:
"Quien recibe a un profeta en nombre del profeta recibirá el premio del profeta; y el que recibe al justo en nombre del justo, recibirá el pago del justo, así el que recibe al mártir en nombre del mártir, recibirá el premio del mártir. Y recibir al mártir es acudir a la conmemoración del mártir, es participar en la narración de sus combates, es alabar sus hechos, imitar sus virtudes, comunicar con otros la valentía de él. Estos son los regalos de huéspedes que hacen los mártires: ¡eso es recibir a estos santos, como vosotros lo habéis hecho en este día! 

Ayer nuestro Señor fue bautizado con agua, hoy su siervo es bautizado con sangre; ayer se abrieron las. puertas de los cielos, hoy las puertas del infierno han sido conculcadas. Y no os admiréis de que yo haya llamado bautismo al martirio, porque también aquí revolotea el Espíritu Santo con grande abundancia, y hay perdón de los pecados, y se obra una purificación admirable e increíble en el alma. A la manera que los bautizados se lavan con el agua, así los mártires con su propia sangre. Como sucedió también en este mártir. (…)

Cuando el demonio malvado observó que el mártir no se entregaba, ni a pesar de tan grande apretura y estrechez, llevó la prueba a un mayor extremo. Porque, habiendo tomado de las carnes ofrecidas a los ídolos, y habiendo colmado de ellas una mesa, procuró que la pusieran delante de los ojos del mártir, a fin de que la facilidad del manjar ya preparado y a la mano, disipara la firmeza de su fervor. Porque no se nos coge de la misma manera cuando no están a la vista los alicientes, como cuando están delante de los ojos. Del mismo modo que cualquiera sin duda vencería con mayor facilidad la concupiscencia de las mujeres no mirando a una mujer de bellas formas, que fijando constantemente en ella sus miradas. Pero aquel varón justo venció también en esta emboscada; y aquello que el demonio había creído que vencería su varonil firmeza, eso precisamente la acució más y la urgió para la batalla. Porque no solamente no recibió daño alguno de la vista de las carnes ofrecidas a los ídolos, sino que con mayor fuerza aún las apartó y las aborreció.

Una vez que el malvado demonio vio que nada adelantaba, lleva de nuevo al mártir al tribunal y lo sujeta a tormento y lo acosa con preguntas continuadas. Pero él, a cada una de sus persuasiones respondía solamente: '¡Soy cristiano!' Y como el verdugo le instara: '¿De qué patria eres?', respondió: '¡Soy cristiano'. Le preguntó de nuevo: '¿Qué arte ejerces?' Y él le contestó: '¡Soy cristiano!' '¿Cuáles son tus antepasados?' Y a todo respondía: '¡Soy cristiano!' Y con solas estas sencillas palabras quebrantaba la cabeza del demonio y le causaba heridas que se sucedían unas a otras. Y eso que el mártir había sido educado en las disciplinas seculares. Pero sabía perfectamente que en semejantes certámenes, no es útil la retórica, sino que lo necesario es la fe. No hay necesidad de agudos argumentos sino de un alma amante de Dios. ¡'Basta - decía - con una sola palabra, para poner en fuga a toda una falange de demonios!'

A quienes no examinan cuidadosamente, les parecerá esta contestación algo inconsecuente. Pero si alguno clava en ella su pensamiento, por ella misma conocerá la prudencia del mártir. Porque quien dice: '¡Soy cristiano!', con eso ha manifestado ya su patria, su linaje, su profesión y todo. ¿Cómo? ¡Yo lo voy a declarar! Porque el cristiano no tiene ciudad sobre la tierra, sino que su ciudad es la Jerusalén de allá arriba. Porque aquella Jerusalén que está allá arriba, dice el apóstol, es libre y ella es nuestra madre. El cristiano no tiene profesión de arte alguna terrena, sino que pertenece a la conversación de allá arriba, porque nuestra conversación, dice el apóstol, está en los cielos. El cristiano tiene por parientes y conciudadanos a todos los santos. Porque somos, dice el mismo apóstol, conciudadanos y domésticos de Dios. Así pues, el mártir con sola aquella palabra declaró quién era y de dónde y de quiénes y qué solía practicar, con toda exactitud. Y con esa palabra en los labios terminó su vida, y se marchó llevando a salvo el depósito de la fe en Cristo, y dejó a los postreros una exhortación con sus sufrimientos, a fin de que se mantengan firmes, y nada teman sino el ir a negar a Cristo y caer en pecado.
Por nuestra parte, una vez que hemos conocido tales cosas, en el tiempo de la paz preparémonos para la guerra; a fin de que cuando sobrevenga la guerra también nosotros levantemos un brillante trofeo. Despreció aquél el hambre, despreciemos nosotros el placer y destruyamos la tiranía del vientre, a fin de que si acaso sobreviene alguna ocasión que exija de nosotros firmeza, aparezcamos resplandecientes en el momento de la lucha, por habernos ejercitado previamente en las cosas pequeñas. Delante de los reyes y príncipes usó aquél de toda franqueza, hagámoslo también ahora nosotros; y si acaso nos encontráremos sentados en las reuniones de los varones ilustres y de los helenos abundantes en riquezas, confesemos ahí con toda franqueza nuestra fe y despreciemos los errores de ellos. Y si intentaren engrandecer y ponderarnos sus cosas y empequeñecer y deshacer las nuestras, no callemos, no llevemos el apocamiento hasta eso, sino que, descubriendo con grande sabiduría y franqueza de palabra sus prácticas vergonzosas, alabemos las de los cristianos. Y a la manera que el emperador ostenta en la cabeza su corona, así nosotros llevemos por todas partes la confesión de nuestra fe. Porque no le adorna tanto a él su corona en la cabeza, como a nosotros la confesión de nuestra fe".



Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916 
-http://full-of-grace-and-truth.blogspot.com/2010/04/st-loukianos-lucian-hieromartyr-of.html
-http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/pt/ffa.htm#b4



A 7 de enero además se celebra a Santa Sigrid de Thouars, virgen.

viernes, 6 de enero de 2017

San Erminold, abad contrariado.

San Erminold de Prüfening, abad y mártir. 6 de enero.

Erminold ante Enrique V.
Nació el santo en el siglo XI, y las fechas de su nacimiento varían muchísimo. Algunos lo hacen muerto joven y otros viejos. Pero lo cierto es que debió tener sobre los 50 años al ser martirizado. Procedía de una noble familia de Suabia, que le educó en la abadía benedictina de Hirsau, bajo el cuidado del abad San Guillermo (5 de julio). Erminold, llegado a la juventud, tomó el hábito monástico allí mismo. La abadía vivió la reforma de Cluny bajo este abad, y siendo amante de la sacra liturgia, fue gran defensor de esta y la reforma cluniacense. Sobre 1106 fue nombrado abad de Lorsch por el emperador Enrique V, quien también había fundado el monasterio. Erminold era buen monje, pero débil abad. Su intención de implantar la reforma de Cluny fue un fracaso, provocó una guerra en el monasterio y se vio obligado a renunciar. Para colmo, supo que el cargo se lo habían dado como pago de un favor que su hermano había hecho al emperador y con más repugnancia abandonó la sede abacial. Volvería a portar el báculo de abad en 1114, cuando el obispo San Otón de Bamberg (30 de junio) fundó un monasterio en sus propiedades de Prüfening, tomando monjes de Hirsau.

Si bien había sido protegido de Enrique V, la relación entre ambos se rompió cuando el emperador puso en cautiverio a San Gregorio VII (25 de mayo) por el asunto de las investiduras: es decir, cuando el emperador se arrogó el derecho eclesiástico de poner y deponer obispos. Erminold llegó a impedir el acceso a Enrique, a la sazón excomulgado, a su monasterio. Y no solo a este, sino a los obispos Ratisbona y Bamberg que le acompañaban y que apoyaban al monarca. 

Devotos ante el
relicario del santo.
Erminold, al que las cosas no le salían bien del todo, fue asesinado por Aaron, uno de sus monjes, que lo apuñaló el día de la Epifanía del Señor de 1121. Las causas se desconocen, unos apuntan a una venganza del emperador, otros a que era un monje resuelto a no aceptar la vida reformada que el abad pedía a sus monjes. En 1191 se escribió la primera biografía y en 1283 el obispo Enrique II de Bamberg le canonizó. Su sepulcro, una maravillosa obra gótica aún se venera.


Fuente:
"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.



A 6 de enero además se celebra a 

Beata Gertrudis "la Oriental", beguina y mística.
San Peran de Landevennec, eremita.

sábado, 9 de enero de 2016

De uno de los Corsini, el santo.

San Andrés Corsini, obispo carmelita. 9 de enero, 4 de febrero (traslación de las reliquias) y segundo domingo de junio (en Florencia).

Del Carmen de Querétaro.
México.
La historia y la leyenda carmelitana han sido generosas con Andrés, el célebre y santo miembro de la no menos célebre, y mucho menos santa, familia Corsini, un clan puntal en la historia de Italia y de media Europa. Sus padres se llamaron Nicolás y Peregrina, y aunque llevaban años de casados no tenían hijos. Fue Nuestra Señora del Populo (22 de abril), cuya imagen se veneraba en el convento del Carmen de Florencia, la encargada de acoger el voto que el matrimonio le hizo: Si concebían un hijo, se lo dedicarían a Ella en la Orden del Carmen. Y cumplió la Santísima Virgen, pues al poco tiempo se supo que Peregrina esperaba un hijo. La noche anterior al parto, víspera de San Andrés Apóstol, tuvo la madre un sueño extraño: veía a su hijo en apariencia de fiero lobo entrar en una iglesia, y salir de esta en forma de manso cordero. Y nació el niño, el 30 de noviembre del año 1301, y le llamaron Andrés en honor al santo del día.

Fue un niño inteligente, despierto y cariñoso, y apenas despertó la inteligencia, le pusieron un preceptor para que adelantara en las letras y la virtud. Y en las primeras iba creciendo, pero en la segunda… Sin ser un niño malo, era malcriado y exigente. Sus padres le consentían, como a hijo único y aunque el maestro intentaba corregirle, los caprichos y desaires fueron a más. Envanecido de sí mismo llegó a la adolescencia y la juventud, donde se sumaron las malas compañías. Abandonó la práctica religiosa, comenzó a frecuentar tabernas, juegos, cacerías. Aunque la leyenda se apresura en añadir que jamás perdió la virginidad, por protección especialísima de la Santísima Virgen. Y con tantas malas acciones, a los quince años llegó a una de las peores que hay: levantó la voz a su madre, además de proferirle insultos y darle la espalda mientras esta le reconvenía. Ante este desaire, Peregina clamó: "¡Ah, mal hijo! Verdaderamente tú eres aquel lobo infame y carnicero que en sueños vi salir de mis entrañas. Y no me ha engañado el pronóstico". Ante aquellas palabras, Andrés se calmó y preguntó a su madre sobre el sueño. Esta le contó lo que había visto y añadió: "Quien hayas sido hasta ahora, bien lo sabes, y te lo han dicho mis lágrimas. Cual has de ser en adelante, no lo sé, pues tus desconciertos no me aseguran tu enmienda. Abre ya los ojos y advierte que aunque por la generación eres hijo de Nicolás y Peregrina, por el voto que hicimos lo eres de la Virgen del Carmen".

Estas palabras, y otras, fueron suficientes para que Andrés dejara su mala conducta y esforzándose y con la ayuda de Dios, se convirtiera en un jovencito modelo. Al otro día pidió a la Virgen María le diese la gracia de la conversión, para pasar de lobo a cordero. Y aún más, pidió la entrada en la Orden del Carmen al provincial, Fr. Jerónimo Meliorato. Este le envió a la iglesia a pedir luz a Dios para ganar tiempo, y envió a dos religiosos a avisar a sus padres (no era cosa de enemistarse con los Corsini) de que su único hijo quería ser religioso. Estos corrieron a la iglesia del Carmen y ellos mismos ofrecieron al hijo amado, quedando los religiosos contentos y le admitieron al noviciado. Tomó el hábito el 5 de enero de 1317, a los quince años. Para probarle y cortar sus aires de noble, le encomendaron trabajar con los animales, limpiar los suelos, y servir en la cocina. Todo lo hacía con alegría, puntualidad y exactitud. Estando en la portería lo vio un pariente suyo y le animó a dejar aquel hábito pobre, que reconsiderara su puesto en la familia y se viese como heredero de su padre. Incluso le dijo que si quería hacer carrera en la Iglesia, ya podría la familia lograrle una abadía, un obispado o incluso el papado si se lo proponían. Pero Andrés respondió solamente enseñando un crucifijo a su pariente y cerrando la ventanilla de la portería con firmeza.

Aparición de la Virgen
en la primera misa.
El 7 de enero de 1318 profesó los votos, y luego le mandaron a perfeccionar su latín y gramática, para pasar luego a la teología. Además, aumentó su oración, penitencia, humildad y caridad para con los demás. Comenzó a usar un cilicio que no dejó nunca más, oraba durante horas por las noches, ayunaba siempre que lo mandaba la regla, y más si podía. Para ejercitar su humildad, fue encargado de pedir limosnas por la ciudad. Su celo apostólico lo mostraba siempre que podía, en especial cuando convirtió a un pariente enfermo, cuya casa se había convertido en un lugar de pecado por parte de amigos desalmados que se aprovechaban de su debilidad. No solo le convirtió, sino que le sanó milagrosamente. En 1325 le dieron la ordenación sacerdotal, y sabiendo que su familia y ciudad preparaban un banquete mundano para después, recibió las órdenes y se fue al célebre convento de Las Selvas donde cantó su primera misa en soledad. En ella se le apareció la Santísima Virgen y le dijo: "Siervo mío eres, y en ti seré glorificada". Y lo confirmó la Virgen con varios milagros que realizó el santo en su nombre. Como sanar a una niña hética, que no podía tragar bocado, la cual aseguraba que si se lo daba el "padre Andrés", sanaría. Y así fue, rogó Andrés a la Virgen y la niña sanó. Sería luego religiosa carmelita y dirigida suya. 

En 1329 recibió una herencia y construyó un convento de la Orden en Segna. Este mismo años el Capítulo lo envió a estudiar a la Universidad de París (esto no está claro, pues el apellido Corsini no aparece acompañando a ningún Andrés, aunque sí aparece un Andrés con su apellido materno). En París se ganó el mote de "ciego, sordo y mudo”, por lo abstraído que vivía en Dios y los estudios, sin prestar atención al bullicio estudiantil, en el que algunos frailes entraban. En 1335 se doctoró con grandes felicitaciones de sus maestros. Regresó a París, pasando por Avignon, donde sanó a un ciego que pedía limosna a las puertas de una iglesia. Llegado a Florencia comenzó la labor del confesionario y la predicación, donde destacaba por su elocuencia y caridad, siendo alabado por el General de la Orden, el Beato Pedro de Cesis (3 de agosto). En 1337 fue elegido prior del convento florentino, y si bien había sabido obedecer, bien sabía mandar. Fue paciente, caritativo y justo en los castigos. Acompañaba a sus religiosos en sus males, entretenía a los enfermos, aconsejaba y amonestaba cuando era necesario. Incluso algunos milagros realizó para sanar algún religioso enfermo. En 1345 regresó a París a estudiar Sagrada Escritura y al año siguiente pasó a Avignon, donde conoció al Procurador General de la Orden, San Pedro Tomás (8 de enero), al cual sustituyó tres años mientras este viajaba a París para doctorarse en Sagrada Escritura. En 1347 Andrés fue elegido Provincial de Toscana y en 1348 presidió el Capítulo de Metz. En estos años Europa fue asolada por la peste, y el santo demostró su caridad heroica, atendiendo personalmente a los religiosos y a cuantos necesitaban su caridad. Una vez pasada la peste, reorganizó la provincia, reunió comunidades, reparó conventos devastados por la precariedad y los saqueos, y logró aumentar las vocaciones carmelitanas. En 1349 presidió un capítulo provincial en el convento de las Selvas donde se dio fuerza a la vida religiosa carmelita, reforzando la disciplina monástica y el apostolado.

Uno de los que falleció por la epidemia fue Fulgino Carbone, obispo de Fiésole, y nuestro santo fue elegido por el capítulo catedralicio para ocupar la sede. Súpolo el santo por revelación y huyó a la Cartuja de Florencia, para esconderse y pedir a Dios no le cargase con el peso de la mitra. El capítulo de Fiésole fue a buscarle, pero no le hallaron, así que se volvieron para celebrar nueva elección. Estando en ella, apareció en medio de los capitulares y el cabildo un pequeño niño que clamó: "Dios escogió a Andrés para su sacerdote, id al monasterio de la Cartuja, que allí le encontraréis orando". Y desapareció, mientras que al instante daba a Andrés el mismo mensaje. Salió de la Cartuja y vio el cortejo que le venía a buscar, y humildemente aceptó la mitra fesulana. Por su parte, el papa Clemente VI confirmó la elección el 13 de octubre de 1349. Como obispo redobló los alcances de su caridad y su celo apostólico, reformando al clero, los monasterios, dando ejemplo a los fieles. Y tanto molestó esto al demonio que en una ocasión en que se dirigía a una iglesia que le daba devoción, a cantar los maitines, el diablo levantó un muro en plena calle, impidiendo su paso. Pero el santo, sabiendo era cosa del maligno, trazó la señal de la cruz y la pared se desvaneció. Restauró la catedral y el culto a San Rómulo (6 de julio). Fundó la Asociación de la Santísima Trinidad, para fomentar la formación y espiritualidad de los sacerdotes y promover su celo apostólico. Siempre vestía su pobre hábito carmelita, el cual siempre llevaba bajo los más pomposos ornamentos litúrgicos, sin admitir se lo cambiasen salvo cuando ya se le caía a jirones. Y aun así, se procuró le enviasen un hábito de algún religioso fallecido. Predicaba al pueblo siempre que podía y en su mesa, aun siendo tan frugal, los pobres y miserables siempre tenían un sitio. Cada jueves sentaba a doce a su mesa, les lavaba y atendía personalmente, como Cristo. Imitó a San Gregorio Magno (3 de septiembre y 12 de marzo), haciendo un censo de los pobres de Fiésole, para atenderles personalmente o por medio de sus presbíteros. Y tanta era su caridad que en un reparto de pan, lo multiplicó milagrosamente, sin que faltara alguno en ser atendido y sobró. No se permitía faltar al coro de la catedral a las horas canónicas, y hacerlo por asuntos de gobierno o recibir visitas, le era una gran mortificación. Gustaba de oír los sermones de los religiosos, y siempre que podía visitar Florencia, acompañaba a sus hermanos de hábito en el convento del Carmen, a los que servía como un religioso más. Aunque estos al principio protestaron viéndole humillándose, le dejaban hacer por darle placer de ser el último de todos.

Fue un artífice de la paz entre las distintas familias enemigas de Florencia, entre ellas la suya propia. Predicaba constantemente por la paz y las buenas costumbres. Se cuenta que en una ocasión en que le prepararon un púlpito a las puertas de la catedral (se llenaba hasta los topes) para que predicase a más gente. Sabiendo que había entre los oyentes algunos enemigos entre sí, predicó y levantando los ojos al cielo invitó a todos viesen quienes les animaban a la lucha. Y todos vieron bandadas de cuervos enfrentándose a bandadas de milanos, desgarrándose, con lo que todos entendieron que las pugnas eran cosa del diablo. E hicieron las paces, alabando el pueblo al santo obispo por su intervención. Además, fue intercesor ante el emperador Carlos IV para que perdonase a los levantiscos florentinos. Por esta acción le nombró legado pontificio suyo el papa Urbano V, para que pusiese paz en Bolonia, donde antes lo había logrado efímeramente San Pedro Tomás. En Bolonia fue apresado por una facción que no quería la paz, pero los que lo hicieron enfermaron y padecían tantos dolores, que le dejaron libre, y el santo les visitó, sanándoles milagrosamente uno a uno. Y, claro, después de esto, hicieron la paz.

En 1372, teniendo el santo 71 años gastados en el servicio de Dios, quiso este darle el premio merecido por su labor, y antes quiso avisarle. Estando el día de Navidad del mismo año, listo para cantar la primera misa del día, como era su devoción, se le apareció la Madre de Dios y le dijo: "Llegado es el tiempo de tu deseado tránsito, Andrés, hijo mío. El día de la Epifanía vendré por ti y en mi compañía y la de los ángeles irás al cielo". Quedó Andrés muy contento con semejante anuncio, que comunico a Guidon, canónigo de su confianza. Celebró y predicó con singular júbilo. Pasó toda la mañana en éxtasis y luego de comer, se recostó aunque no se sentía mal, pero no volvió a levantarse del lecho. Desde allí se extendió la noticia y Fiésole en pleno, y media Florencia se fue a las puertas del palacio episcopal para acompañar al santo en su muerte. El santo gastó el tiempo que le quedaba en pedir perdón, repartir sus pocos bienes y en rezar los salmos y el santo rosario de la Virgen. En la mañana de la Epifanía, se iluminó su rostro de repente, cantó el “Nunc Dimitis”, y expiró dulcemente.

Los funerales duraron varios días, durante los cuales Dios obró varios milagros por parte de su siervo, y el cadáver permaneció flexible, oloroso y resplandeciente. El cuerpo fue enterrado en la catedral de Fiésole, aunque el santo quería ser enterrado en su convento de Florencia. A los quince días del entierro, los carmelitas lograron su traslado al Carmen de Florencia, donde lo introdujeron en la capilla de Santa Úrsula. No le enterraron, sino le sentaron en una sede, ricamente vestido, para que le venerasen los florentinos, mientras preparaban un lugar para sepultarle. Otros milagros ocurrieron al contacto con sus reliquias, fuera su cuerpo u objetos que utilizó, como su mitra o el báculo. En 1439 se rigió otro altar de más calidad y las reliquias fueron trasladas, verificándose varios milagros. En 1440 mostró su santidad y protección sobre los florentinos en la batalla de Anghiari, en la que se le vio en el cielo montado sobre un caballo blanco, alentando a las tropas florentinas contra las tropas de Piccinino. Fue tanto el fervor del pueblo, que al ir el clero a darle gracias a la iglesia del Carmen, estando mostrando sus reliquias, la gente clamaba “sancte Andrea, ora pro nobis”, dándole título de santo sin más trámites. Su culto fue promovido, mucho antes de ser beato, por el Beato Ángel Agustín Mazinghi (17 de agosto). En 1464 se presentó la súplica de canonización, pero no fue beatificado hasta 1629 y canonizado hasta el 22 de abril de 1724, por Benedicto XIII. El martirologio recoge su memoria a 6 de enero, pero su festividad fue puesta por Alejandro VII para la Orden y toda la Iglesia a 4 de febrero. Actualmente es a 9 de enero.


Fuente:
-“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678. 


A 9 de enero además se celebra a
San Adrián de Canterbury, abad
Beato Antonio Fatati, obispo.

miércoles, 23 de julio de 2014

Melchor, Gaspar, Baltazar... y Colonia

Pregunta: Quisiera saber sobre la autenticidad de las reliquias de los reyes magos en Colonia. Quisiera saber algo más de su historia, como llegaron allí, porque el Papa las veneró en 2005. Gracias. España.

Respuesta: Sobre la autenticidad de estas reliquias tengo que decirte que hay una gran probabilidad de que sean más falsas que un billete con mi cara, pero lo veremos al final, primero vamos a ellos:


Los magos contemplan la Estrella,
con un bello Niño en medio.
Rogier van der Weyden. Siglo XV.
La Traslación de Santos Melchor, Gaspar y Baltazar, Reyes Magos. 23 de julio.

Prescindo aquí de todo el sentido bíblico, simbólico, así como la evolución iconográfica de estos personajes que aparecen en el evangelio de San Mateo con la finalidad de demostrar a los judíos que Cristo es el Mesías prometido, pretendiendo contar hechos que son avalados, por el mismo evangelista, con profecías o hechos del Antiguo Testamento. Y prescindo porque otros lo han hecho, y mejor que yo. Pues a partir del Evangelio surgen estas personas que ni son reyes, ni son tres, ni son magos. Se les llama así por el salmo, leído aún en la liturgia de la Epifanía: "Reges Tharsis et insulae munera offerent, reges Arabum et Saba dona adducent, et adorabunt eum omnes reges terrae, onmes gentes servient ei". De aquí, a considerarlos de sangre real hubo un paso.

Desde el siglo III los Santos Padres comienzan a comentar este episodio, con bellas frases, analogías teológicas y simbolismos. Es en el siglo V, cuando San Casiano de Arlés (29 de febrero) los nombra, por primera vez, como reyes. La cantidad ha variado mucho en el tiempo, se ha hablado (y representado) como tres, cuatro, seis, ocho… pero prevaleció el tres, número simbólico bíblico y por los tres “regalos” que ofrecieron. Aunque los Santos Padres se explayaron en explicaciones sobre la estrella, de donde venían los “magos”, como y cuando llegaron… etc., ninguno se atrevió a ponerles nombres, eran conscientes de que sería un invento demasiado grande.

Ya en el siglo VI, en Oriente, comienzan los añadidos más increíbles, como el que los dones llevados por los magos, habrían sido escondidos en una caverna por el mismo Adán (29 de julio), y trasmitido a sus descendientes, hasta que apareciera el signo de la estrella… aparecen los primeros nombres: Hormid, Jazdegard y Peroz. Serían bautizados por el apóstol Santo Tomás (21 de diciembre y 3 de julio, traslación de las reliquias). En Occidente, los tres nombres que permanecen hasta hoy, aparecen en el siglo IX. Aún abundan otras fantasías, como que fueron consagrados obispos.


Reinaldo de Dassel traslada los tres ataúdes
de Milán a Colonia. Arte moderno.

Las reliquias de Colonia.
Marco Polo, en el siglo XIII, dice ver las tumbas en Senwa, Persia, su ciudad natal y desde donde habrían salido para Belén. Incluso dice que los tres cadáveres estaban incorruptos, con pelo y barba. Pero, sin embargo, la tradición occidental señala que los tres cuerpos estuvieron primero en Milán y después en Colonia. A saber… En Occidente, a partir del siglo XII se empezó a hablar de manera difusa del traslado de Milán a Colonia. Una leyenda del siglo XI afirmaba que el obispo San Eustorgio de Milán (18 de septiembre) las había obtenido en el siglo IV del emperador de Constantinopla, lugar adonde habrían sido llevadas por Santa Elena (21 de mayo, con San Constantino), 13 y 18 de agosto), que las había obtenido en Oriente, cambiándolas por reliquias de Santo Tomás. Pero hasta ahora en Constantinopla no hay ni un solo vestigio de culto a estos personajes, cosa rara, siendo tan importantes. Otra versión con mucho menos fundamento dice que fue San Arsacio (12 de noviembre), quien las habría trasladado en el siglo IV. En Milán fueron puestas en una Basílica dedicada a ellos, hoy perdida. En el año 1162, Federico Barbaroja conquistó Milán y siguiendo los consejos del obispo-canciller Reinaldo de Dassel, se las llevó a Colonia, Alemania, donde llegaron un día como hoy, 23 de julio de 1164, hace 853 años. El relicario que hoy vemos es una maravilla en oro, plata y piedras preciosas, que tardó 40 años en construirse. Y una vez las reliquias dentro e instalado, se concluyó que era necesaria una nueva catedral, digna de tan maravilloso relicario y reliquas. Y ya sabemos la maravilla que construyeron, joya del arte gótico.

Relicario de Colonia.
En 1247, Inocencio IV concedió indulgencias a los que fueran a venerarlas. Ante todo esto, ni siquiera hay certeza de la existencia real de estos personajes, como para que también sus reliquias hayan permanecido en el tiempo, pasando por tantos avatares. Mi opinión (que tampoco es que importe mucho) es que en el siglo XII Barbarroja se apareció en Colonia con aquellos cuerpos y encargó al carmelita Juan de Hissendeim que contara todas estas “tradiciones” y traslados Oriente-Constantinopla-Milán-Colonia.


En 1854, luego de muchas reticencias, la curiosidad pudo más que la reserva, y las autoridades eclesiásticas permitieron un estudio somero de las reliquia. El relicario fue abierto, y restaurado, y en su interior se hallaron tres osamentas de tres varones: dos hombres entre los 30 y los 50 años, y un niño entre los 12 y los 14. En 1979 se permitió un nuevo reconocimiento, esta vez de las telas brocadas que cubrían los cuerpos, y resultó que eran manufactura de entre los siglos II y III de Cristo, y de origen oriental.

Benedicto XVI las veneró en su visita a Colonia en 2005, pero esto no significa un reconocimiento oficial de la Iglesia a dichas reliquias. El papa simplemente cumplió una devoción que no implica reconocimiento, ni obliga a los demás a imitarla.


Y además
De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia
 

La Invención de las reliquias de San Esteban
La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol. 
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.
La Traslación de San Juan de Mata.
La Traslación de San Phantalo.
La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.



A 23 de julio además se celebra a
Beata Brígida de Holanda, dominica
Nuestra Señora, Madre de la Divina Gracia.
Santos Bernardo, María y Gracia, hermanos mártires.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...