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jueves, 9 de noviembre de 2017

"Jesucristo, el único hijo de Dios, es mi Dios".

San Teodoro de Amasea, mártir. 9 de noviembre, 17 de febrero y Primer Sábado de Cuaresma (Iglesias Griegas).

Teodoro nació en Siria o Armenia, no está claro, a finales del siglo III. Muy joven se alistó en el ejército romano y fue destinado a Tyro. Luego, junto a su Legión, fue enviado al Ponto y a Amasea. Allí estaba cuando los emperadores Galerio y Maximiano publicaron sendos edictos de persecución, continuando la estela dejada por Diocleciano. Como Teodoro era cristiano, y no lo callaba, fue capturado y presentado al Gobernador de la provincia, que le interrogó. Teodoro le espetó al ser preguntado sobre su fe: – "No conozco a tus dioses. Jesucristo, el único hijo de Dios, es mi Dios. Golpéame, desgárrame o quémame; y si mis palabras te ofenden, córtame la lengua, pues cada parte de mi cuerpo está lista cuando Dios la pide como sacrificio".

Los jueces tuvieron piedad de él, pues era un joven soldado, de bello porte y con futuro, y le dejaron libre, con vistas a que sus compañeros le hicieran ver el error de arruinar su vida enfrentándose a los emperadores. Sin embargo, Teodoro quería ser mártir de Cristo a toda costa, por lo cual, al ser liberado prendió fuego a un templo de Cibeles que estaba situado a en medio de la ciudad, quedando reducido a escombros. Por supuesto que esto no podía pasarse por alto, así que fue apresado y por segunda vez llevado al Gobernador. Este le ofreció perdonarlo y convertirlo en sacerdote de la diosa Cibeles, si ofrecía un sacrificio público en su honor. – "Tales sacerdotes" – fue la réplica – "son entre todos los idólatras, los más criminales, pues conocen que los dioses no responden, sino que son ciegos y mudos, y aun así, inducen a otros a adorarlos". Tal respuesta exacerbó a los sacerdotes paganos y al pueblo, que clamó por venganza. 

Los magistrados entones mandaron que fuera azotado y sus costados rasgados. En estos tormentos el santo mantuvo la paz, y oraba, como el salmista "Bendeciré al Señor en todo momento: Su alabanza está siempre en mi boca". Como veían que no le reducían a sacrificar a los dioses, le enviaron a prisión. Y luego de un tercer interrogatorio, Teodoro fue condenado a ser quemado vivo. 

Martirio de San Teodoro. Tréduder, Francia.
El martirio ocurrió el 17 de febrero de 306, día en que lo celebran las Iglesias Orientales, mientras que los latinos la tenemos a 9 de noviembre, aniversario de la traslación de las reliquias (supuestas) a Brindisi. En Roma existió una iglesia dedicada a su memoria en el siglo V. Y es que su culto es antiguo, conservándose incluso un sermón de San Gregorio de Nisa (9 de marzo, 10 de enero, 14 de octubre y 22 de noviembre), predicado en Amasea sobre el año 380, con motivo de la conmemoración del martirio de Teodoro. El Niseno recomienda su devoción a los cristianos, para atraer bienes a la Iglesia y al mundo. Dice: "¡Como soldado nos defiende; como mártir habla por nosotros pide la paz! Si queremos una intercesión más fuerte, reúnan a sus hermanos mártires y oren con ellos por nosotros. Motive a Pedro, Pablo y Juan para que se interesen por las Iglesias que fundaron. Que no brote ninguna herejía: que la comunidad cristiana se convierta, por vuestras oraciones y las de vuestros compañeros, en un campo floreciente". Además narra cómo los enfermos y endemoniados hallan salud y bien al venerar sus reliquias: "Se dirigen al mártir como presente, y oran e invocan al que está delante de Dios, y obtienen dones a su antojo".

Hay que decir que a nuestro Teodoro en ocasiones se le confunde con el Megalomártir San Teodoro de Heraclea (7 de febrero), cuya devoción entre los orientales es igualmente fuerte. Pero podemos identificarlos porque el nuestro suele portar una antorcha o un horno, y el otro un dragón.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 9 de noviembre además se celebra a
San Juan el Enano, abad.
San Mathurin de Sens, presbítero.

lunes, 30 de enero de 2017

Sebastián Valfré, predicador y apóstol.

Pregunta: Me gustaría recibir alguna info sobre el beato o santo Sebastián Valfré.

Respuesta: Gracias por preguntar, aquí te va:

Beato Sebastián Valfré, presbítero oratoriano. 30 de enero.

Sebastián nació en Verduno, el Piamonte, el 9 de marzo de 1629, y fue hijo de Juan Bautista Valfré y Argentina Mansona, cristianos piadosos. Fue un niño tranquilo y virtuoso, amante de la oración y los estudios. Se formó en Alba, donde nació en él la vocación al sacerdocio. Luego estudió en Bra, donde en 1633, con solo 14 años, recibió las órdenes menores, con beneplácito de sus padres.
Estudió la filosofía y la teología en Turín, donde fue la admiración de profesores y estudiantes por su aplicación, piedad y memoria para aprender. Así, en 1679, con 20 años recibió el subdiaconado de manos del arzobispo turinense, Julio César Bergera. El 26 de mayo de 1681, teniendo un futuro prometedor, Sebastián entró a la casa del Oratorio de San Felipe Neri (26 de mayo), para dedicarse a los pobres y a los jóvenes. En 1683 fue ordenado presbítero y cantó su primera misa en su natal Verduno. Sus superiores, viendo sus dotes para el estudio, le mandaron a doctorarse en teología en Turín, y aunque en principio se negó por humildad, pudo más la obediencia. Apenas terminó sus estudios se le nombró director de un grupo de seglares para darles formación cristiana, ejercitarles en la caridad y la piedad.

El ministerio del confesionario y las visitas a los enfermos y moribundos fueron el apostolado preferido del beato. Los penitentes iban a raudales hacia él en la iglesia del Oratorio, y además, asistía adonde se le pidiese confesiones, ejercicios espirituales, predicaciones, etc. Para ello le dio Dios el don de conciencias, para recordar a los penitentes aquello que olvidaban o callaban por vergüenza en una confesión. Era confesor justo y misericordioso, exigente con los pecadores, pero comprensivo como Cristo con ellos. También a más de uno profetizó algún suceso que le ocurriría si no dejaba tal o cual vicio o costumbre. Predicaba como había enseñado San Felipe Neri a sus clérigos: sencillez, Evangelio y Santos Padres. Predicaba para que los más sencillos le entendieran, con ejemplos y pocas palabras doctas. Y eso siempre, aunque predicara para sacerdotes, nobles o doctores. Predicaba siempre que podía, y ya fueran monjas, presos, colegios, palacios, campesinos, familia real, moribundos, lo hacía con sencillez, hablando constantemente de la misericordia y la justicia divina, del arrepentimiento y la conversión. Durante 40 años impartió el catecismo a los niños pobres, y jamás se excusó ni se quejó de aquellos niños ruidosos, poco educados y hambrientos. A todos los quería y a todos los esperaba con agrado, y para ellos escribió un catecismo. Se preocupó por la conversión de los judíos y los cismáticos, logrando la entrada de algunos a la Iglesia católica. Gracias a su tesón se creó en Roma la Pontificia Academia Eclesiástica para la formación de los prelados en diplomacia. Atendía a los mendigos, a los que junto a la limosna les daba algún consejo, alguna máxima evangélica, o algún ejercicio de piedad. Hasta en las calles llegó a improvisar sermones cuando se veía rodeado de pobres. Y no solo en las calles, sino en burdeles, a los que ningún sacerdote se acercaba, llegó a predicar a Cristo. Allí se presentaba de improviso, echando a los clientes y predicando a las mujeres que allí trabajaban. Las confesaba y a más de una sacó de aquella vida, ayudando a sostenerse con honestidad, alcanzando algunas el matrimonio. Más de 200 prostitutas conversas fueron salvadas de aquella vida, según consta en los procesos de canonización. 

Tenía largas horas de oración y celebraba la misa con tanta unción, que muchas veces derramaba lágrimas, pues este don tuvo también. Particularmente en los Oficios de Semana Santa se le veía celebrar con emoción y gran piedad. Era exactísimo celebrando la misa, no permitiendo ni un solo gesto fuera de la liturgia. Examinaba por sí mismo la limpieza de los altares y paños litúrgicos, para que estuvieran perfectos. Fue, por supuesto, devotísimo de Nuestra Señora, a la que reconocía por Madre y Fundadora del Oratorio. A todos recomendaba su devoción y la invocación de su Dulce Nombre. Igualmente fue devoto de su padre San Felipe, San Sebastián (20 de enero), San Francisco de Sales (24 de enero) San Carlos Borromeo (4 de noviembre), de su Ángel de la Guarda (2 de octubre) y de las ánimas del purgatorio. Por su humildad padeció mucho cuando el rey de Cerdeña, Víctor Amadeo II, le eligió como confesor, y más aún cuando el mismo monarca pretendió hacerle arzobispo de Turín. A lo primero asintió por obediencia, pero a lo segundo se resistió hasta llorar, por lo que el rey los superiores desistieron de tal cosa. Y aún muchas veces pidió dejar de ser el confesor real porque le parecía incorrecto recibir salario por ello, aun cuando lo daba íntegramente a los pobres. Esta humildad y su piedad eran fruto sobre todo de cómo dominaba sus pasiones y se disciplinaba. Desde ordenarse usó un cilicio que jamás se quitó, y no faltó nunca a disciplinarse diariamente. 

Sebastián Valfré cose la Síndone junto
a los reyes Victor Amadeo II y Ana.
Viviendo en Turín, es normal que el santo conociera y amara a la Santa Síndone. Sobre ella escribió una "Disertación Histórica" en 1693 para las hijas de Víctor Amadeo II, en la que dice: "[es] Reina de las Imágenes que se encuentran en el mundo, impresa con colores de Sangre del Cuerpo de nuestro amabilísimo Redentor en la Santísima Sábana (…) puede dar algún impulso a una mayor devoción (…) para llegar allá arriba en el cielo a ver la original y el autor". A su persistencia se debió la culminación de una capilla propia para la reliquia. Entre 1661 y 1702 se hicieron varias ostensiones y veneraciones públicas en las que siempre estuvo Valfré como testigo, predicador y confesor de los peregrinos. Incluso en 1694 él mismo realizó algunas reparaciones sobre las que ya habían realizado las clarisas. Lágrimas de devoción cayeron en la reliquia, haciéndola aún más sagrada, si es posible. 

Fue amigo de la carmelita Beata María de los Ángeles (16 de diciembre), a la que ayudó a fundar el monasterio de Moncalien, cuya iglesia bendijo en 1703 y luego celebró la misa.

Así, luego de una vida desbordada de celo apostólico, Sebastián entró al cielo el 30 de enero de 1710, a sus 80 años, como había predicho meses antes. Numerosos milagros ocurrieron posteriormente por su intercesión, por lo cual Gregorio XVI le beatificó el 15 de julio de 1834.


Fuentes:
-"Vida del Beato Sebastián Valfré, de la Congregación del Oratorio". México, 1865.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año. Enero". RP. Jean Croisset. S.I. Madrid, 1862.
-https://sjsm.wordpress.com/2010/03/26/onda-26-el-beato-sebastian-valfre-y-la-sabana-santa/


A 30 de enero además se celebra a  

Santa Martina de Roma, virgen y mártir.
Santa Haberilla de Mehrerau, virgen.

domingo, 22 de enero de 2017

Del precursor de la Acción Católica.

San Vicente Pallotti, presbítero fundador. 22 de enero.

Nació Vicente Pallotti nació en Roma en 1795 y fue hijo de comerciantes con buena posición económica. Aunque era aplicado, los esudios se la daban mal y sacaba los exámenes "por los pelos". No en balse su maestro, padre Ferrari, dijo de él: "Vicente es un santo en miniatura, pero tiene una cabeza de burro", porque realmente era piadoso y buen niño. Pero se aplicó y cuando entró al seminario, su tesón dio fruto y fue un buen estudiante y obtenía buenos resultados. En 1818 fue ordenado presbíetro, con 23 años. A los 26 se doctoró en Teología y comenzó a dar clases como profesor adjunto en la Sapienza. En esta etapa conoció a quien sería su amigo, San Gaspar de Buffalo (28 de diciembre), el cual con su ejemplo misionero, le hizo cecer su vocación apostólica, dejando la docencia, una carrera prometedora y un buen salario, para dedicarse al ministerio apostólico, especialmente en el confesionario. Comenzó siendo confesor asiduo de los estudiantes del Colegio Inglés (donde se hizo amigo de quien sería el Cardenal Wiseman), y de los colegios irlandés y escocés, lo cual nos puede demostrar acerca su excelente dominio del idioma inglés.

Durante al menos 10 años su celo apostólico fue mal visto por muchos sacerdotes que se veían cuestionados. Su fama de confesor "exigente", le provocaron calumnias y sospechas de jansenismo, cuando el santo lo único que hacía era exigir a los que podían dar más, enseñando a no acomodarse en la vida espiritual y a buscar la perfección. Para colmo, cuando fue nombrado rector de la iglesia de los napolitanos en Roma, el clero puso el grito en el cielo, y se le cerraron muchas puertas. Su más feroz opositor fue su primer vicario en dicha parroquia, que llegó a declarar en el proceso de beatificación del santo, sobre como siempre respondió al mal con el bien, mostrándole afecto y sin dirigirle jamás palabra áspera a pesar de los desaires recibidos por el mismo vicario.

Sobre 1833 comienza un trabajo apostólico en aras de la conversión de las gentes, a la par que de la justicia social. Algunos sacerdotes y seglares se le unen y dos años más tarde funda la "Sociedad del Apostolado Católico" para la santificación en el mundo. Para Vicente Pallotti la santidad consiste en hacer en todo momento y cueste lo que cueste, la voluntad de Dios. Vincula fuertemente a los seglares a la evangelización y al apostolado, adelantándose a su tiempo, en el que toda acción apostólica era llevada a cabo por religiosos o sacerdotes. El santo intuyó que los seglares podían, y mucho, influir en la formación y conversión de los demás. Para ello Finalmente, abarcó en su Instituto a sacerdotes, hermanos legos, a mujeres con votos simples y a laicos. Así funda escuelas para obreros y empleados, en vistas a formarles humana y espiritualmente. Abre cursos nocturnos para aquellos que trabajan y también abre un instituto para mejorar la agricultura. En 1836, preocupado por los católicos orientales y los que están separados de Roma, comienza la iniciativa, durante la octava de la Epifanía, de celebrar la liturgia en los distintos ritos orientales, orando por la conversión y por la unidad de la Iglesia. En 1847 esta obra litúrgica y orante pasa a la iglesia de San Andrés "delle Valle", y aún se realiza. El 28 de diciembre de 1837, mientras moría su amigo San Gaspar, Vicente vio el alma de aquel subir al cielo en forma de una estrella.


Altar relicario del santo.
San Salvatore in Onda, Roma.
La caridad y el celo apostólico de Vicente Pallotti fueron sin límites. Ambos iban unidos, jamás predicaba sin dar consuelo material si lo necesitaba quien le escuchaba. Sus abrigos no le duraban nada, ni las camisas, que daba a los mendigos que encontraba. Con solo la sotana regresó en ocasiones a su casa. No tenía horas para el descanso si le necesitaban en el confesionario, para asistir a alguien o para asistir a algún enfermo. ¡Hasta se vistió de mujer para visitar a un enfermo que se negaba a recibir asistencia de un sacerdote, y había jurado matar al primer cura que entrara a su casa! Con este ardid, Vicente le hizo reír, le confesó y reconcilió con Dios, muriendo el hombre en paz.

Tanto desgaste por los demás le ocasionó el tránsito al cielo el 22 de enero de 1850, con solo 55 años, muriendo en paz y ofreciendo al Padre su vida por la Congregación que había fundado. Pío XI le llamó "precursor de Acción Católica". Pío XII lo beatificó el 22 de enero de 1950 y San Juan XXIII (11 de octubre) lo canonizó el 20 de enero de 1963.


A 22 de enero además se celebra a San Anastasio, carmelita y mártir.

miércoles, 6 de julio de 2016

Mártir y padre de mártires.

San Tranquilino de Roma, mártir. 6 de julio.

Tranquilino ante sus hijos
Marco y Marceliano.
Según la "passio" legendaria de San Sebastián (20 de enero), Tranquilino y su mujer, Marcia, eran nobles romanos. Aunque eran paganos, sabían que los cristianos eran gente honrada, y por ello procuraron un maestro cristiano para sus hijos, los santos Marco y Marceliano (18 de junio), aunque le advirtieron que no enseñara su fe a los niños. Pero finalmente los niños se convirtieron a la fe y vivieron como cristianos durante años hasta que, al casarse y confesar su fe a sus mujeres, toda la familia supo que eran cristianos. Los jóvenes fueron apresados y conminados a sacrificar, pero ellos se negaron. Fueron castigados y luego de varios tormentos condenados a muerte. Tranquilino y Marcia imploraron a Cromacio, vice-prefecto de la ciudad, que se retrasara la ejecución treinta días para poder hacer cambiar de parecer a los jóvenes. Confiaban que podrían hacerles cambiar de parecer y por ello Cromacio les concedió treinta días de gracia. Por orden del prefecto pasaron los jóvenes de la cárcel a la casa de los Santos Nicostrato y Zoé (5 de julio), donde la familia y los amigos les suplicaban diariamente que se arrepintieran de su confesión del Nombre de Cristo.

Treinta días eran muchos y cuando los hermanos comenzaron a flaquear juntos, lo notó el Capitán de la primera compañía de guardias del Emperador, que cada día les visitaba, y no era otro que Sebastián, que era cristiano en secreto. Viendo este que desistían en su determinación de ser mártires, les animó en la fe, y el cielo confirmó sus palabras con apariciones de ángeles, que vieron todos los presentes. Esto no solo fortaleció a los hermanos, sino que convirtieron a Tranquilino y Marcia, Nicostrato y Zoé, que también serían mártires. Cambiaron todos las lágrimas de dolor por las de gozo, al conocer la fe cristiana y por contar con dos valerosos confesores en la familia. Y los nuevos conversos fueron bautizados por el sacerdote San Policarpo (6 de julio), también mártir después. Pasaron los treinta días de gracia, que la familia y amigos vivieron en oración y actos de caridad. Al cabo llamó Cromacio a Tranquilino y al preguntarle si había logrado cambiar a sus hijos, el santo viejo le confesó que no, y aún más, se había hecho cristiano él mismo, su mujer y toda su familia. Sabido es, según las Actas de San Sebastián, que Cromacio también aceptó la fe cristiana, lo cual le logró la salud, pues curó de gota. Al convertirse, lo mismo hizo su familia, de la cual su hijo San Tiburcio (11 de agosto) fue mártir.

Cuando Marco y Marceliano fueron martirizados, Tranquilino y Marcia se dedicaron a socorrer a los cristianos perseguidos. El papa San Cayo (22 de abril) le ordenó presbítero y lo tenía de colaborador. Finalmente, estando Tranquilino orando en el sagrado lugar de la Confesión de San Pablo, lo hallaron los paganos y lo apedrearon, el 6 de julio de 286.



Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.


A 6 de julio además se celebra a  
Santa Ángela de Bohemia, virgen carmelita
San Goar, presbítero y eremita.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Las siete mártires de Ancyra y su devoto.

San Teodoto y las siete vírgenes de Ancyra, mártires. 18 de mayo y 7 de junio.

Las Actas de estos mártires se consideran auténticas, por su estilo, lenguaje muy localista y sobre todo por su antigüedad probada. Las copias más antiguas proceden de las lauras de San Sabas, donde este martirio al parecer era conmemorado.

San Teodoto, las mártires
y San Teodoro papa.
Era Teodoto era un posadero de Ancyra (la actual Ankara de Turquía), un buen cristiano que, en tiempos de persecución, se la jugaba escondiendo a los perseguidos en su propia casa. Principalmente se desgastó en caridad durante el acosamiento  a los cristianos por parte del gobernador Teotecno, empeñado  en destruir el cristianismo en Ancira. Un día que Teodoto y un grupo de cristianos navegaban rumbo a Ancyra por el río Halis, del que había recuperado el cuerpo del mártir Valente, se detuvieron a descansar y dieron con el lugar donde vivía el presbítero eremita Fronto. Este les invitó al sitio de su retiro, que era en un bosque hermoso, y al llegar allí, Teodoto exclamó "¡Oh, qué buen lugar para una confesión!" Y añadió, "Fronto, construyamos una aquí". ("Lugar de confesión" en la Iglesia primitiva era llamado al sitio donde moría o se enterraba a un mártir que había, efectivamente, “confesado” su fe cristiana. Así que Teodoto se refería a que aquel era un buen sitio para hacer un sitio de culto sobre la tumba de un mártir). Fronto le respondió "Mi amigo, te has precipitado, debemos tener el mártir antes de que podamos tener la iglesia". Teodoto replicó: "Ancyra es ahora mismo escenario de pelea por Cristo para muchos. Tú construye la iglesia, y yo te proporcionaré el mártir", y quitándose un anillo lo puso en el dedo de Fronto y añadió "toma esto como prenda, me lo devolverás cuando cumpla mi promesa". Y regresó a la ciudad.

En estos días siete vírgenes de Ancyra fueron acusadas de cristianas y llevadas ante el juez. Eran Tecusa, Alejandra, Faínes, Claudia, Eufrasia, Matrona y Julita. Las tres primeras eran vírgenes consagradas de la iglesia local, y además, Tecusa era tía del propio Teodoto. Las mujeres fueron llevadas ante el juez, el cual mandó a la soldadesca que las insultaran y vejaran, para desmoralizarlas. Cuando uno de ellos arrancó el velo de la cabeza de Tecusa, esta le recriminó: "Cesa en tu impertinencia, joven. Mira mis cabellos plateados, ¿acaso no tienes una madre anciana? Pues reverencia su cabeza gris en la mía". Y el joven avergonzado, la dejó en paz. Pero Teotecno, juez tirano, estaba determinado a romper la constancia de las siete mujeres, para que no fueran ejemplo para los demás cristianos. Celebrábanse en Ancyra fiestas en honor a la diosa Diana, y uno de los ritos de la fiesta consistía en llevar el ídolo en procesión hasta una fuente y que algunas mujeres se desnudaran y se bañaran con él, para convertirse en sacerdotisas de la diosa. Determinó el malvado juez, exponer a las mujeres  a la humillación pública, mandando que las cristianas fueran desnudadas y subidas a uno de los carros de la procesión, y así fueran paseadas por la ciudad y metidas en el agua con la diosa y ser consagradas sacerdotisas, tanto si querían como si no.

Mientras, Teodoto se había ido desolado donde unos amigos, Teochario y su mujer. Esta se había acercado al lago y contó como las siete cristianas fueron empujadas en medio de las risas del pueblo. Las intentaron vestir con túnicas adornadas y con coronas, pero ellas se resistieron, prefiriendo estar desnudas y vestir túnicas de idólatras. Una vez sumergidas, el gobernador había ordenado que les ataran piedras en el cuello y las ahogaran. Y así se hizo. Teodoto, su hermano Policronio, y Teochario pensaron llevarse los cuerpos de las mártires, pues la fuente era de poca profundidad. Enviaron a un niño llamado Glicerio a curiosear, pero este regresó informando que había soldados de guardia cuidando que los cristianos se llevaran los venerables cuerpos. Teodoto se desalentó, pero esa noche soñó que su tía se le aparecía y le pidió que rescatara los cuerpos, añadiendo las misteriosas palabras "sólo ten cuidado de los traidores". A la tarde Glicerio fue enviado de nuevo para observar y volvió contando que los soldados estaban todavía allí. Sin embargo, como aún duraban las fiestas de Diana, todos sospecharon que la guardia se retiraría. A la tarde se acercaron Teochario y Glicerio y comprobaron que la guardia se había retirado.

Las siete mujeres camino del martirio.
Jules van der Horst.
Llegada la noche, Teodoto y sus amigos tomaron hoces para cortar las cuerdas que ataban los cuerpos de las santas al fondo del lago y un carro tirado por caballos para transportar los cuerpos. La noche era muy oscura, pero una estrella guió el camino de los cristianos hasta el sitio del martirio. La noche era oscurísima y comenzó a llover fuertemente, pero la estrella les seguía indicando el camino correcto. Resbalaban en el barro, se golpeaban con ramas caídas, pero trazaban la señal de la cruz y continuaban su camino. La estrella les guió hasta el sitio correcto y al llegar, vieron que la guardia se había retirado para resguardarse de la tormenta. Teodoto y los demás entraron al agua, tomaron los cuerpos y cortaron las cuerdas y los arrastraron a la orilla, los subieron a los carros y sacándolos de allí, los enterraron piadosamente, dejando constancia visible del sitio.

A la mañana siguiente se descubrió que los cuerpos habían sido robados, y el gobernador enfureció. Policronio entró en la ciudad disfrazado, pero fue reconocido y llevado ante el gobernador, quien lo amenazó con torturas si no renunciaba a Cristo. Policronio temeroso de los tormentos, no solo renegó de Cristo, sino que pensando salvarse, delató a Teodoto como quien se había llevado los cuerpos de las santas mártires. Además, mostró donde estaban ocultos. Teotecno ordenó desenterrar los cuerpos, que fueron arrojados al fuego  y consumidos. Mandó Teocteno apresar a Teodoto, que permanecía en la casa de Teochario, preocupado por el retraso de su hermano. Cansado de esperar, salió en su busca y topó con dos cristianos que iban a advertirle de la traición de su hermano, y le pidieron huyera de la ciudad. Pero Teodoto hizo todo lo contrario: siguió su camino, entró a la ciudad, y se dirigió a la corte del gobernador. Ante este dijo:  "Heme aquí".

Teocteno le propuso apostatar para salvarse, pero Teodoto ni lo consideró aunque a su alrededor estaba dispuesta toda la parafernalia del martirio: el potro, el fuego, el plomo derretido, las tenazas y los garfios. Fue atado al potro y rasgaron sus costados con garfios de hierro. Los presentes jaleaban a los verdugos y los sacerdotes de los ídolos pedían tormentos más brutales, al ver la alegría del mártir. Cuando el cuerpo estaba totalmente lacerado, vertieron vinagre sobre las heridas y aplicaron cauterios de fuego en estas (este sistema, además de provocar dolor, tenía el objetivo de cauterizar las heridas para que el preso no muriera de ellas. Refinado tormento). Y gritó Teocteno: "¿Dónde está tu jactancia? Mira a lo que te ha llevado tu desprecio a los dioses". "Desprecio tus dioses y a tu emperadores, a los que yo considero en nada, como hombre libre que soy", respondió Teodoto. Teotecno mandó le aplastasen la mandíbula, y acto seguido los sayones golpearon furiosamente con piedras las mejillas y los dientes de Teodoto. Luego fue desatado del potro y arrojado a la cárcel.

En la prisión languideció cinco días el santo, y al cabo fue sacado, interrogado y como no renunció a la verdadera fe, fue colocado sobre carbones al rojo vivo, para después ser colgado y reabrirle con garfios las heridas que iban sanando. Pero nada de esto hizo apostatar a Teodoto. Entonces Teocteno, cansado de torturarlo, ordenó que fuera sacado de la ciudad en una carreta y luego fuera ejecutado. Toda Ancyra siguió el cortejo macabro, riéndose y burlándose del mártir. Cuando Teodoto llegó al lugar del definitivo martirio, levantó los ojos al cielo y oró: "Señor Jesucristo, te doy gracias porque me has dado fuerza para aplastar la cabeza del viejo dragón. Da descanso a tu siervo y frena la violencia del enemigo. Da paz a tu Iglesia, y sálvala de la tiranía del maligno". Y dicho esto, fue decapitado. No contento con esto, Teocteno ordenó que el cuerpo de Teodoto fuera quemado en público y en una gran pira, para que los cristianos no pudieran venerarlo. Pero apenas se encendió el fuego, la lluvia lo apagó, así que Teocteno aplazó la quema del santo para el día siguiente, dejando guardias a cargo de impedir que los cristianos se acercaran. Estos, apenas se quedaron solos, se hicieron una cabaña de ramas y hojas.

Sucedió en tanto que el presbítero Fronto había ido a Ancyra a vender un vino que fabricaba, y acertó pasar por donde estaba el cuerpo de Teodoto. Los soldados le llamaron y le preguntaron que llevaba en aquella barrica, sospechando lo que era. Fronto les respondió que iba a la ciudad a vender su vino, pero los soldados le contestaron: "Amigo, todas las tabernas están cerradas desde hace horas. Quédate con nosotros y haznos compañía hasta el alba". Y así lo hizo Fronto, sin nada mejor que hacer. Les preguntó que hacían allí a aquellas horas y bajo la lluvia, y los soldados le contaron de su tarea, y le narraron el espeluznante, para ellos divertido, martirio "del posadero". Se acercó Fronto al cadáver del mártir y reconoció a su amigo Teodoto. Sabiendo ya que lo guardaban para quemarlo, urdió Fronto un plan: ofreció vino a los soldados, que lo probaron y lo hallaron muy bueno (¡como que era de cinco años!). Uno a uno fueron probando cada vez con más gusto hasta vaciar la barrica y dormirse como lirones.

Luego Fronto se acercó al cuerpo de Teodoto y con afecto dijo: "¡Ah! Teodoto, sí que has cumplido tu promesa", y le devolvió el anillo, poniéndoselo al santo. Tomó el cuerpo, lo colocó sobre el burro y encomendándose a Dios, le dejó libre y él se tumbó junto a los soldados, comenzando a llorar y gritar. Los soldados despertaron y le preguntaron que pasaba. Fronto les dijo "¡Mi asno ha roto la correa y se ha escapado!" y los soldados, riéndose de él, le echaron de allí, para seguir durmiendo. Voló Fronto a su ermita y allí encontró al asno, frente a la puerta, esperándole con su precioso tesoro a cuestas. Lo tomó Fronto, hizo oración y depositó el cuerpo en la “confesión” que antes había prometido construir, y junto a la cual vivió en paz. Ocurrió esto en 304, imperando Maximiano y Diocleciano.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

A 18 de mayo además, se celebra a:

S. Félix de Cantalicio,
religioso capuchino
.
Santa Aelgifu de
Shaftesbury, reina
Beato Juan G. Jofré,
presbítero mercedario
.








martes, 15 de mayo de 2012

San Juan Nepomuceno, historia, leyenda y culto.

20090410030340-43.jpgPregunta: Gracias por responder siempre a mis preguntas. Por favor me pudiera dar más información sobre San Juan Nepomuceno? Gracias. 

Respuesta: Gracias a tí por preguntar, haces que todos aprendamos más. Esta es una pregunta un poco complicada, no de responder, sino de "digerir" la respuesta, porque hablamos de un santo de enorme devoción en muchos sitios y de abundante iconografía en Europa y América. Y es que San Juan Nepomuceno es fruto de una articulada leyenda, a partir de un personaje real. Hablamos brevemente de la leyenda: 

San Juan Nepomuceno, presbítero y mártir. 16 de mayo.

La leyenda dice que era el confesor de la reina de Bohemia y se negó a romper el voto de secreto de confesión, por lo que fue martirizado por el rey Wenceslao IV de Luxemburgo, arráncándole la lengua y arrojándolo al río Moldava desde el actual Puente de Carlos (una joya del barroco, por cierto). Es considerado primer santo en alcanzar el martirio por no violar el secreto de confesión, lo cual le ha valido varios patronatos y protectorados que veremos al final del artículo.  

Ahora, ¿quien fue de veras Juan Nepomuceno?
Se sabe que nació sobre el año 1340 y estudió en Praga, y se licenció de Derecho Canónico en Padua. Fue párroco en Praga y vicario del arzobispo de Praga entre 1378 y 1393. No era muy amado entre algunos nobles y sacerdotes, pues tenía numerosos bienes materiales y beneficios eclesiásticos, aunque sí consta que era desprendido con pobres vergonzantes y sacerdotes pobres. El motivo de su asesinato es más terreno y político que espiritual, como pretende la leyenda. Resumiéndolo: Se necesitó nombrar un nuevo abad para la poderosa abadía de Kladruby, ambicionada por el rey, deseoso de controlar sus tierras y prebendas. Son los tiempos de la pugna entre el papa de Avignon y el papa de Roma, al que apoyaban el arzobispo de Praga y Juan Nepomuceno, mientras que el rey Wenceslao prefería al de Avignon. El arzobispo de Praga fue nombrado abad, cargo confirmado y defendido hasta la muerte (nunca mejor dicho) por Juan de Pomuk (luego Nepomuk). Por esta causa fue lanzado por dicho puente el 20 de marzo de 1393. 



San Juan Nepomuceno.
La Bienaparecida, Cantabria.
Enseguida el clero y el pueblo vieron un mártir de la soberanía de la Iglesia ante el poder civil, un mártir de la libertad religiosa y, claro, un mártir de la patria. El arzobispo, que huyó a Roma enseguida, lo presentó allí como un mártir, circunstancia esta que fue aprovechada para contar ciertos, supuestos o no, milagros, con lo que la devoción religiosa y patriótica comenzó de manera imparable hasta hoy en la República Checa y en medio mundo. Sólo en el siglo XV aparece la leyenda de un secreto de confesión guardado, pero se complementa específicamente en una "vitae" escrita en 1471, que le hace confesor de la reina Juana de Baviera, esposa del rey Wenceslao. Ante las contradicciones y sospechas de los jesuitas principalmente, en 1541 se afrmó que “fueron dos Juan los arrojados al río; el primero como confesor, y el segundo por la confirmación del abad”. 
Así continuó el proceso, a pesar de las objeciones de cierta parte del clero, entre ellos los jesuitas, que curiosamente, siglos después serían los propagadores de su devoción en América y fue beatificado en 1721 y canonizado en 1729 por el Benedicto XIII. Estas actas diferenciaban a los dos Juan, pero sólo autorizaba el culto del mártir del secreto de confesión. La necesaria oposición a los protestantes durante la contrarreforma, el tener que presentar una figura mártir contraria a la de Juan Hus, hereje quemado en la hoguera, hicieron posible esta canonización. En 1969 su nombre fue suprimido del Calendario General, aunque su culto permanece todavía.


San Juan Nepomuceno.
Hamadar, Alemania.
Culto y patronatos:
El sepulcro de San Juan Nepomuceno, una joya del barroco de Europa del Norte, es veneradísimo aún en la catedral de San Vito de Praga. Su veneración fue rauda y se extendió muchísimo, sobre todo porque en plena reforma de la Iglesia, era un eficaz ejemplo de lo que debían ser los sacerdotes, fieles hasta la muerte en su ministerio. Es venerado sobre todo en Europa y América, donde su imagen estaba en muchas catedrales, iglesias y misiones jesuíticas. Era muy común ponerle dentro o cerca de las sacristías, para que el sacerdote, al prepararse a decir misa lo tuviera presente como modelo. Y aún lo encontramos en muchas sacristías o presidiendo el coro de canónigos en catedrales de América.

Es patrono de varios reinos y localidades, como Eslovaquia, Polonia, Hungría e Italia, y en la Habana es copatrón (por lo mismo, en el siglo XVIII se mandó poner su imagen en todos los templos habaneros. Vamos, en mi pueblo había dos, una estatua y un lienzo en el altar del Calvario, que aún está), aunque ya nadie se acuerde. Es patrono de la buena fama, los clérigos y párrocos (lo sustituyó en esto San Juan María Vianney y no es casual), los confesores. Copatrono de la Compañía de Jesús, aunque en principio se opusieron a semejante culto, como ya dije. Protector de navegantes, protector de España, de su armada y sus colonias. Se le invoca por el contrario, también para lograr lluvia. Es patrono también de la lengua checa, por simbolismo de la lengua cortada y la importancia de conservar la “lengua”, o sea, el idioma ante los ataques de otras potencias. Santo de los pobres, los magistrados, los abogados, porque era doctor en Derecho; patrono de los constructores de puentes y demás ingenieros.



Iconografía:
Viste como un canónigo, o sea, sotana, roquete, bonete y sobrepelliz de armiño (que también simboliza la pureza). Normalmente sostiene la lengua en una mano,  por el martirio al que fue sometido, según la leyenda. En su defecto, se lleva la mano a la boca, en señal de silencio. 

El crucifijo y la palma de la victoria, muchas veces se ven entrelazados, relacionando el martirio a la fe y la devoción. Puede acompañarle un lirio, que habla de las virtudes, no solo la castidad.

Es llamativa la aureola con 5 estrellas que normalmente luce, y hace referencia a las 5 estrellas que lucían en la noche de Praga, cuando fue arrojado al río. Atributos menos comunes son: el nenúfar, en lugar del lirio, que recuerda que murió ahogado; el ancla, por patrón de los ahogados; un candado en los labios; el puente, que recuerda su patronato sobre los ingenieros; el pez a los pies, atributo del silencio; o el perro, símbolo de fidelidad.


A 16 de mayo además se celebra a:

San Fortis de Burdeos,
obispo y mártir.
 
San Simón Stock,
General Carmelita
.
San Gens de Monteux,
ermitaño.














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