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sábado, 8 de mayo de 2021

San Didier de Bourges, obispo.

Pregunta: Hola. Existe alguna santa para el nombre Desiree? Gracias. México. 

Respuesta: Hola. Tengo que decirte que sí, pero no: Desiree, Didier, Dizier, Desiderio, Deseado, Desiderato... son variantes del mismo nombre y como ves, es masculino, salvo alguien se llame Deseada o Desideria. Hoy Desiree es nombre femenino, mientras Didier ha quedado como masculino. Visto Visto esto, vamos a ver a: 

San Didier de Bourges. 8 de mayo. 

Fue Real Canciller y obispo de Bourges, uno de los más grandes obispos de los merovingios, que ayudó a apaciguar el caos que era la Galia, después de la caída del Imperio Romano, mediante el mejor recurso cultural de entonces: la evangelización. Evangelizar y cristianizar un pueblo era la forma de unirlo, dotarlo de las mismas leyes, costumbres y tradiciones, con diversidad, claro, que no todo fue monolítico. Pues Didier, como Canciller trabajó por la extensión del reino y la Iglesia, pero como nunca faltan, padeció muchas insidias y calumnias, de manejar al rey a su antojo, de robar dinero, etc. Enterado de ello, quiso irse a un desierto, alejado de todos, pensando que no era digno del cargo y por poner la paz, pero no le fue permitido. 

Su episcopado se caracterizó también por la reconciliación y la paz, sobre todo de la casa de Anjou con el territorio de Poitou así como de restablecer la paz entre las tribus de Alemania. Entró al premio eterno en 550. 

Es patrono contra la lluvia persistente e inundaciones (una mujer coja no pudo escapar de una, le invocó y el agua formó muralla a su alrededor sin tocarla). También contra la fiebre, para la protección de ganado y para lograr una buena cosecha de la cereza. También se invoca contra los fuegos (una casa ardió sobre un niño que resultó ileso) y los ahogamientos (devolvió a la vida a un niño que cayó en un pozo). 

Otros santos del mismo nombre son: 

San Didier de Verdún, obispo. 23 de agosto.
San Desirée, monje. 3 de febrero.
San Desirée de Auvernia, obispo. 21 de junio.
San Desiderio de Langrés, obispo mártir. 23 de mayo.
San Desiderio de Vienne, obispo y mártir. 23 de mayo también.
San Didier de Nevers, obispo y abad. 20 de junio. 

Fuente:
-https://www.heiligenlexikon.de/
-Vidas de los Santos. Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 8 de mayo además se celebra a 

Beato Luis Rabatá,
carmelita mártir
.
San Gibrián, presbítero.
San Miguel
"in Monte Gargano"
.
Nuestra Señora
de la Estrella
.
Nuestra Señora
de las Escuelas Pías
.



















MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.



domingo, 4 de junio de 2017

San Quirino, el de la piedra.

San Quirino de Siscia, obispo y mártir. 4 de junio.

San Quirino. Halsteren.
Sobre este santo, cuyas reliquias fueron veneradísimas en otro tiempo, hay algunas incertidumbres. Primero, las Actas, que aunque parecen antiguas, al mismo tiempo son tardías, con respecto a la fecha del martirio. Segundo, el periplo de su culto presenta muchas sombras. Pero esto no implica que sea inexistente ni todo lo que sepamos acerca de él sea falso.

Imperando Maximino y Galerio, ambos enviaron sendos edictos a sus gobernadores en las provincias romanas, para que los cristianos fueran sometidos a la ley, según la cual debían adorar a los dioses del imperio, y de no hacerlo por propia voluntad, esta fuera doblegada bajo tormentos. Gobernaba la sede Siscia, en Panonia, el obispo Quirino, el cual fue llamado al tribunal por el Teniente de Gobernador, llamado Máximo. Quirino huyó, pero fue apresado en el camino. Cuando fue preguntado por esto respondió: "Yo no huía, sino que obedecía a las órdenes de mi Maestro, que nos tiene dicho: 'Si os persiguieren en una Ciudad, retiraos a otra'". Preguntado sobre quien era ese maestro, Quirino dijo: "Es Jesucristo, que también es el verdadero Dios". Y al ser amenazado por huir de la justicia y no poder escapar, replicó: "El Dios que nosotros adoramos, está siempre con nosotros y en cualquier lugar que nos hallemos, nos puede socorrer: conmigo estaba cuando me prendieron, y en este mismo instante en que os estoy hablando me fortifica, me confirma y Él es quien por mi boca os responde".
Así, el interrogatorio continuó:

Máximo: -Parece que no buscas esos largos discursos sino para dispensarte de obedecer: ten, lee con respeto esos divinos caracteres [los edictos imperiales], y no dilates más el someterte a las órdenes que contienen.

Quirino: -No los tocaré de ningún modo, porque están llenos de impiedad, y porque contra el mandato expreso de Dios, obligan a sus siervos a sacrificar a vuestros dioses, que no son sino divinidades imaginarias. No sucede así con mi Dios: él está en el cielo, en la tierra, y en el mar. Está en todo lugar, y sobre todas las cosas, porque las contiene, y encierra todas.

M: -Buen hombre, ¿qué fábulas nos estás vendiendo? Vamos, toma el incensario en la mano, ven, y sabe hoy día que hay dioses que tú no conocías aun. No te pesará el haber obedecido, y esta sumisión te dará muchos grados de inteligencia. Procura, pues, persuadirte a ti mismo la necesidad de ser obediente, y si todavía no estás convencido de la existencia de nuestros dioses, finge estarlo a lo menos. Si no, bien puedes esperar toda suerte de tormentos, y al final una muerte horrible

Q: -Esos tormentos con que me amenazas no harán más que aumentar mi gloria, y esa muerte horrible con que crees espantarme será un paso a una vida eterna si no me hago indigno de ella: para evitar esta desgracia resuelvo no obedecer a vuestros Emperadores y someterme solo a mi Dios. Yo no creo que vuestros dioses sean dioses, y no quemaré incienso sobre el altar de los demonios. Yo no conozco otro que el altar de mi Dios; y sobre este altar es sobre el que he ofrecido más de una vez sacrificios de agradable olor

Y así, por el estilo, se recrean las Actas en los interrogatorios, en los que se desgrana la fe católica sobre Dios, Cristo y su redención, las virtudes cristianas. También mencionan promesas de riquezas o de ser sacerdote de Júpiter, pero como el santo rechazara todo esto, le amenazan con apalearlo y enviarle ante Amancio, el Gobernador de Panonia. Finalmente, Máximo, cansado, mandó le cargaran de cadenas y le metieran en una cárcel. "La cárcel no me da ningún miedo" – replicó entonces Quirino – "esta será para mi una habitación agradable, puesto que estaré allí con Dios, que está siempre con los que le aman y le adoran". Y encadenado fue metido en una prisión. A media noche, mientras Quirino oraba, un gran resplandor iluminó la celda, y convertido el alguacil, llamado Marcelo, pidió al obispo perdón por sus pecados y reconociendo a Jesucristo como verdadero Dios, fue bautizado por Quirino.

A los tres días fue enviado Quirino a Panonia, a ser juzgado por el Gobernador Amancio. No estaba Amancio, por lo cual hubo de esperarse que regresara de Escarabancia (la actual Oedembourg). Pero Amancio no quiso juzgarle, así que le llevó consigo a Sabaria (la actual Szombathely). Al salir de la ciudad se le acercaron al santo unas mujeres que le ofrecieron pan y vino para alimentarse y reconfortarse. Cuando el santo alargó las manos para tomarlos, las cadenas cayeron por milagro, pudo bendecirlos y comer, y luego, pacientemente, esperó a que los soldados le encadenaran de nuevo, sin huir. Al llegar a Sabaria, Amancio le hizo conducir al teatro, y comenzó el interrogatorio: 

Martirio de San Quirino.
Amancio: -Di si todo cuanto ha pasado en el interrogatorio que has prestado ante Máximo es verdad. Me pareces un poco terco en tus opiniones.

Quirino: -He confesado al verdadero Dios en Siscia: jamás he adorado a otro que a Él: Él es el único y verdadero Dios

A: -Mucho trabajo me cuesta el mandar que te atormenten en la edad en que te veo. (…) Obedece a los edictos y sirve a los dioses

Q: -No os detenga mi edad, pues la fe que conservo inviolable a mi Dios, me puede hacer superior a los tormentos más horribles. Y así no esperéis que me retracte, porque ni las dulzuras de una vida feliz, ni los horrores de una muerte cruel, podrán jamás hacer que mude un solo artículo a mi creencia. Mi alma está inalterable a todas vuestras invectivas

A: -¿Qué es lo que os hace correr hacia la muerte, para que no quieras mostrar alguna deferencia a las órdenes de vuestro Príncipe, y algún respeto a la religion? (…) Prolonga tus días por un poco de sumisión, y no muestres tan gran repugnancia en obedecer nuestras leyes

Q: -Un hombre que amase la vida, o cuyo espíritu estuviese debilitado por la edad, podría rendirse a tus discursos. Pero yo, que he aprendido de mi Dios que una vida que no está sujeta a la muerte, se debe seguir inmediatamente a esta, no cuido de retractarme: yo arribaré fiel a su término

A: -Puesto que opones siempre una terca resistencia a todo cuanto nos ha parecido conveniente decirte para someterte a las órdenes de los Emperadores, es necesario que sirvas de ejemplo a todos los cristianos.

Entonces, Amancio mandó que le atasen una rueda de molino al cuello y fuera sumergido en el río Raab. Lo ejecutaron los soldados, pero por milagro, la piedra no se hundió enseguida, sino que Quirino permaneció con medio cuerpo fuera del agua, predicando a Jesucristo y convirtiendo a muchos durante mucho tiempo. Finalmente, luego de pedir a Cristo que le llevase a su reino, se sumergió del todo y murió ahogado, en 303. El cuerpo habría sido hallado río abajo, donde fue sacado del agua y sepultado en secreto. Luego de la paz de San Constantino (21 de mayo), se elevó un memorial en el mismo lugar. Las reliquias fueron veneradas durante siglos junto a la puerta de Escarabancia, de la ciudad de Sabaria. Sin embargo, en el siglo VIII, reinando el papa San Zacarías (3, 15 y 22 de marzo), se cuenta de una donación de las reliquias del santo y una traslación desde Roma, adonde habrían sido llevadas previamente, hasta el monasterio de Fulda, donde efectivamente, se le venera. ¿Son las mismas reliquias y el mismo santo, u otro santo de igual nombre? En el cielo lo sabremos.
Se le invoca contra los dolores en las piernas y la gota, probablemente por una confusión con San Quirino de Neuss (30 de marzo). 


Fuente: 
-"Las verdaderas actas de los mártires". Tomo III. RUINART. Madrid, 1776.


A 4 de junio además se celebra a 
Santa Nennoc de Ploërmel, abadesa. 
San Metrófanes de Constantinopla, obispo.

lunes, 18 de julio de 2016

Santa Sinforosa, romana y no mexicana.

Sinforosa y sus hijos
ante Adriano
Pregunta: Quisiera saber de una santa de mexico pero no no se bien como se llama se que es algo asi santa sinforiana y sus 7 hijos martires desde ya muchas gracias.

Respuesta: Supongo te refieres a Santa Sinforosa, que es la santa de nombre parecido, de la que se menciona tuvo siete hijos.

Santa Sinforosa de Roma y sus siete hijos, mártires. 18 de julio.

Leyenda:
Esta hace de Sinforosa la esposa de San Getulio (10 de junio), y madre de los santos Crescencio, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio, siendo los dos últimos de pequeña edad. Eran cristianos piadosos y fueron perseguidos imperando Adriano. Getulio, su hermano Amancio y dos cristianos más fueron martirizados el 10 de junio de 120.

Sinforosa en tanto se fue con sus hijos a una propiedad familiar en Tívoli, donde con sus hijos se escondió en un aljibe seco, donde sobrevivían mientras se preparaban todos para el martirio. Cuando parecía que se habían olvidado de Sinforosa, Adriano convocó unos festejos para la inauguración de un palacio que se había construido. Consultó a los oráculos y los sacerdotes de los dioses los "interpretaron" y dijeron al emperador: "los dioses quieren las vidas de la cristiana Sinforosa y sus hijos, que aún adoran a su dios día y noche. Ofréceles sus vidas y los dioses te concederán lo que quieras". Mandó Adriano a buscarles, fueron sacados de la cisterna y llevados a Roma. Fue conminada a sacrificar a los dioses, y como la santa mujer se negó, le golpearon y desnudaron, y así la colgaron de los cabellos frente al templo de Hércules, para humillarla. Situaron cerca de ella a sus hijos más pequeños, que lloraban, para que se arrepintiera de su constancia, pero por nada del mundo Sinforosa negó a Cristo.

Como veía Adriano que nada podía, mandó que le ataran una piedra al cuello y la tirasen al Tíber. En cuanto a los hijos, tampoco renegaron de Cristo por más que les hacían promesas de libertad y riquezas, o les amenazaban con crueles tormentos. Les tendieron en el potro, fueron descoyuntados, les desgarraron los costados y les aplicaron antorchas, pero no renegaban de la verdadera fe. Cuando vio Adriano que estaban confirmados absolutamente en la fe cristiana, mandó terminasen con ellos: Crescencio, Juliano, Nemesio fueron alanceados varias veces hasta morir, Primitivo y Justino fueron apuñalados, Estacteo fue descuartizado y el pequeño Eugenio fue cortado en dos. Todos alcanzaron la palma de la victoria en el año 125.

Culto y reliquias.
Los cuerpos de los jóvenes fueron lanzados a una fosa común, de donde serían rescatados sobre el año 127, habiendo un tiempo de paz para la Iglesia, y fueron trasladados a una sepultura en la Vía Tiburtina. Por su parte, el cuerpo de Sinforosa había sido rescatado previamente por su hermano Eugenio, que construyó un pequeño memorial para ella, y donde él mismo fue enterrado posteriormente.

La deposición de las reliquias de los hermanos está documentada en varios martirologios, en primero el jeronimiano del siglo IV, con algunas diferencias. Aparecen a 29 de mayo, 27 de junio y a 18 de julio, día en que son mencionados por primera vez junto a Sinforosa, pues antes solo se les mencionaba a ellos. está claro que en este día se juntaron las reliquias de Sinforosa con las de estos siete mártires, de los que se ve tenían culto y por ello se les asoció Sinforosa como madre. Aunque la "passio" es antigua y los historiadores les dan bastante crédito, hay que decir que es una construcción para asociar a varios mártires que, efectivamente, a 18 de julio de mediados del siglo II fueron sepultados en el IX miliario de la Vía Tiburtina. Que padecieran bajo Adriano no parece claro, sino probablemente fuera después.

En el siglo VI ya se menciona su culto y una iglesia dedicada a la memoria de Sinforosa y sus hijos, donde se veneraban sus reliquias. Ciertamente, en el siglo XIX se hicieron excavaciones y se hallaron dos basílicas con arcas bajo el altar para contener reliquias, aunque estaban vacías, como se esperaba. Y es que en realmente, la tradición quería que, según informa el martirologio de San Adón de Vienne (16 de diciembre), en 752 y reinando Esteban II, se habían trasladado las reliquias de Sinforosa y sus hijos a la iglesia de San Andrés de Pescheria, donde reposaban las reliquias de San Getulio y sus compañeros mártires. Esta traslación, la antigüedad de la inscripción de Getulio en el martirologio romano y su culto le convirtieron en marido de Santa Sinforosa y padre de los siete mártires, pero eso es solo por la coincidencia de nombres de la mujer de Getulio (aparece llamada Sinforosa en la "passio" de este) y de nuestra mártir, y para darle importancia a la leyenda de esta.

Martirio de Sinforosa.
En 1610 fue hallado un sepulcro de mármol en el que estaban mezcladas todas las reliquias de Getulio y compañeros, y Sinforosa e hijos, y cuya inscripción certificaba la traslación hecha por Esteban II. Fueron en colocadas en una urna de cristal. En 1584, Gregorio XIII donó parte de las reliquias a los jesuitas, que a su vez donaron partes a algunos colegios españoles y americanos. En 1587, para evitar más expolio, se metieron las reliquias en el sarcófago de mármol y se selló.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
-"Los mártires o el triunfo de la religión cristiana". François-René Chateaubriand. Madrid, 1856.
-"Las verdaderas actas de los mártires". TEODORICO RUINART. Tomo III. Madrid 1776. 


A 18 de julio además se celebra a 
Beato Roberto de Salento, religioso celestino.  
Santa Odilia de Britania, virgen y mártir.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Las siete mártires de Ancyra y su devoto.

San Teodoto y las siete vírgenes de Ancyra, mártires. 18 de mayo y 7 de junio.

Las Actas de estos mártires se consideran auténticas, por su estilo, lenguaje muy localista y sobre todo por su antigüedad probada. Las copias más antiguas proceden de las lauras de San Sabas, donde este martirio al parecer era conmemorado.

San Teodoto, las mártires
y San Teodoro papa.
Era Teodoto era un posadero de Ancyra (la actual Ankara de Turquía), un buen cristiano que, en tiempos de persecución, se la jugaba escondiendo a los perseguidos en su propia casa. Principalmente se desgastó en caridad durante el acosamiento  a los cristianos por parte del gobernador Teotecno, empeñado  en destruir el cristianismo en Ancira. Un día que Teodoto y un grupo de cristianos navegaban rumbo a Ancyra por el río Halis, del que había recuperado el cuerpo del mártir Valente, se detuvieron a descansar y dieron con el lugar donde vivía el presbítero eremita Fronto. Este les invitó al sitio de su retiro, que era en un bosque hermoso, y al llegar allí, Teodoto exclamó "¡Oh, qué buen lugar para una confesión!" Y añadió, "Fronto, construyamos una aquí". ("Lugar de confesión" en la Iglesia primitiva era llamado al sitio donde moría o se enterraba a un mártir que había, efectivamente, “confesado” su fe cristiana. Así que Teodoto se refería a que aquel era un buen sitio para hacer un sitio de culto sobre la tumba de un mártir). Fronto le respondió "Mi amigo, te has precipitado, debemos tener el mártir antes de que podamos tener la iglesia". Teodoto replicó: "Ancyra es ahora mismo escenario de pelea por Cristo para muchos. Tú construye la iglesia, y yo te proporcionaré el mártir", y quitándose un anillo lo puso en el dedo de Fronto y añadió "toma esto como prenda, me lo devolverás cuando cumpla mi promesa". Y regresó a la ciudad.

En estos días siete vírgenes de Ancyra fueron acusadas de cristianas y llevadas ante el juez. Eran Tecusa, Alejandra, Faínes, Claudia, Eufrasia, Matrona y Julita. Las tres primeras eran vírgenes consagradas de la iglesia local, y además, Tecusa era tía del propio Teodoto. Las mujeres fueron llevadas ante el juez, el cual mandó a la soldadesca que las insultaran y vejaran, para desmoralizarlas. Cuando uno de ellos arrancó el velo de la cabeza de Tecusa, esta le recriminó: "Cesa en tu impertinencia, joven. Mira mis cabellos plateados, ¿acaso no tienes una madre anciana? Pues reverencia su cabeza gris en la mía". Y el joven avergonzado, la dejó en paz. Pero Teotecno, juez tirano, estaba determinado a romper la constancia de las siete mujeres, para que no fueran ejemplo para los demás cristianos. Celebrábanse en Ancyra fiestas en honor a la diosa Diana, y uno de los ritos de la fiesta consistía en llevar el ídolo en procesión hasta una fuente y que algunas mujeres se desnudaran y se bañaran con él, para convertirse en sacerdotisas de la diosa. Determinó el malvado juez, exponer a las mujeres  a la humillación pública, mandando que las cristianas fueran desnudadas y subidas a uno de los carros de la procesión, y así fueran paseadas por la ciudad y metidas en el agua con la diosa y ser consagradas sacerdotisas, tanto si querían como si no.

Mientras, Teodoto se había ido desolado donde unos amigos, Teochario y su mujer. Esta se había acercado al lago y contó como las siete cristianas fueron empujadas en medio de las risas del pueblo. Las intentaron vestir con túnicas adornadas y con coronas, pero ellas se resistieron, prefiriendo estar desnudas y vestir túnicas de idólatras. Una vez sumergidas, el gobernador había ordenado que les ataran piedras en el cuello y las ahogaran. Y así se hizo. Teodoto, su hermano Policronio, y Teochario pensaron llevarse los cuerpos de las mártires, pues la fuente era de poca profundidad. Enviaron a un niño llamado Glicerio a curiosear, pero este regresó informando que había soldados de guardia cuidando que los cristianos se llevaran los venerables cuerpos. Teodoto se desalentó, pero esa noche soñó que su tía se le aparecía y le pidió que rescatara los cuerpos, añadiendo las misteriosas palabras "sólo ten cuidado de los traidores". A la tarde Glicerio fue enviado de nuevo para observar y volvió contando que los soldados estaban todavía allí. Sin embargo, como aún duraban las fiestas de Diana, todos sospecharon que la guardia se retiraría. A la tarde se acercaron Teochario y Glicerio y comprobaron que la guardia se había retirado.

Las siete mujeres camino del martirio.
Jules van der Horst.
Llegada la noche, Teodoto y sus amigos tomaron hoces para cortar las cuerdas que ataban los cuerpos de las santas al fondo del lago y un carro tirado por caballos para transportar los cuerpos. La noche era muy oscura, pero una estrella guió el camino de los cristianos hasta el sitio del martirio. La noche era oscurísima y comenzó a llover fuertemente, pero la estrella les seguía indicando el camino correcto. Resbalaban en el barro, se golpeaban con ramas caídas, pero trazaban la señal de la cruz y continuaban su camino. La estrella les guió hasta el sitio correcto y al llegar, vieron que la guardia se había retirado para resguardarse de la tormenta. Teodoto y los demás entraron al agua, tomaron los cuerpos y cortaron las cuerdas y los arrastraron a la orilla, los subieron a los carros y sacándolos de allí, los enterraron piadosamente, dejando constancia visible del sitio.

A la mañana siguiente se descubrió que los cuerpos habían sido robados, y el gobernador enfureció. Policronio entró en la ciudad disfrazado, pero fue reconocido y llevado ante el gobernador, quien lo amenazó con torturas si no renunciaba a Cristo. Policronio temeroso de los tormentos, no solo renegó de Cristo, sino que pensando salvarse, delató a Teodoto como quien se había llevado los cuerpos de las santas mártires. Además, mostró donde estaban ocultos. Teotecno ordenó desenterrar los cuerpos, que fueron arrojados al fuego  y consumidos. Mandó Teocteno apresar a Teodoto, que permanecía en la casa de Teochario, preocupado por el retraso de su hermano. Cansado de esperar, salió en su busca y topó con dos cristianos que iban a advertirle de la traición de su hermano, y le pidieron huyera de la ciudad. Pero Teodoto hizo todo lo contrario: siguió su camino, entró a la ciudad, y se dirigió a la corte del gobernador. Ante este dijo:  "Heme aquí".

Teocteno le propuso apostatar para salvarse, pero Teodoto ni lo consideró aunque a su alrededor estaba dispuesta toda la parafernalia del martirio: el potro, el fuego, el plomo derretido, las tenazas y los garfios. Fue atado al potro y rasgaron sus costados con garfios de hierro. Los presentes jaleaban a los verdugos y los sacerdotes de los ídolos pedían tormentos más brutales, al ver la alegría del mártir. Cuando el cuerpo estaba totalmente lacerado, vertieron vinagre sobre las heridas y aplicaron cauterios de fuego en estas (este sistema, además de provocar dolor, tenía el objetivo de cauterizar las heridas para que el preso no muriera de ellas. Refinado tormento). Y gritó Teocteno: "¿Dónde está tu jactancia? Mira a lo que te ha llevado tu desprecio a los dioses". "Desprecio tus dioses y a tu emperadores, a los que yo considero en nada, como hombre libre que soy", respondió Teodoto. Teotecno mandó le aplastasen la mandíbula, y acto seguido los sayones golpearon furiosamente con piedras las mejillas y los dientes de Teodoto. Luego fue desatado del potro y arrojado a la cárcel.

En la prisión languideció cinco días el santo, y al cabo fue sacado, interrogado y como no renunció a la verdadera fe, fue colocado sobre carbones al rojo vivo, para después ser colgado y reabrirle con garfios las heridas que iban sanando. Pero nada de esto hizo apostatar a Teodoto. Entonces Teocteno, cansado de torturarlo, ordenó que fuera sacado de la ciudad en una carreta y luego fuera ejecutado. Toda Ancyra siguió el cortejo macabro, riéndose y burlándose del mártir. Cuando Teodoto llegó al lugar del definitivo martirio, levantó los ojos al cielo y oró: "Señor Jesucristo, te doy gracias porque me has dado fuerza para aplastar la cabeza del viejo dragón. Da descanso a tu siervo y frena la violencia del enemigo. Da paz a tu Iglesia, y sálvala de la tiranía del maligno". Y dicho esto, fue decapitado. No contento con esto, Teocteno ordenó que el cuerpo de Teodoto fuera quemado en público y en una gran pira, para que los cristianos no pudieran venerarlo. Pero apenas se encendió el fuego, la lluvia lo apagó, así que Teocteno aplazó la quema del santo para el día siguiente, dejando guardias a cargo de impedir que los cristianos se acercaran. Estos, apenas se quedaron solos, se hicieron una cabaña de ramas y hojas.

Sucedió en tanto que el presbítero Fronto había ido a Ancyra a vender un vino que fabricaba, y acertó pasar por donde estaba el cuerpo de Teodoto. Los soldados le llamaron y le preguntaron que llevaba en aquella barrica, sospechando lo que era. Fronto les respondió que iba a la ciudad a vender su vino, pero los soldados le contestaron: "Amigo, todas las tabernas están cerradas desde hace horas. Quédate con nosotros y haznos compañía hasta el alba". Y así lo hizo Fronto, sin nada mejor que hacer. Les preguntó que hacían allí a aquellas horas y bajo la lluvia, y los soldados le contaron de su tarea, y le narraron el espeluznante, para ellos divertido, martirio "del posadero". Se acercó Fronto al cadáver del mártir y reconoció a su amigo Teodoto. Sabiendo ya que lo guardaban para quemarlo, urdió Fronto un plan: ofreció vino a los soldados, que lo probaron y lo hallaron muy bueno (¡como que era de cinco años!). Uno a uno fueron probando cada vez con más gusto hasta vaciar la barrica y dormirse como lirones.

Luego Fronto se acercó al cuerpo de Teodoto y con afecto dijo: "¡Ah! Teodoto, sí que has cumplido tu promesa", y le devolvió el anillo, poniéndoselo al santo. Tomó el cuerpo, lo colocó sobre el burro y encomendándose a Dios, le dejó libre y él se tumbó junto a los soldados, comenzando a llorar y gritar. Los soldados despertaron y le preguntaron que pasaba. Fronto les dijo "¡Mi asno ha roto la correa y se ha escapado!" y los soldados, riéndose de él, le echaron de allí, para seguir durmiendo. Voló Fronto a su ermita y allí encontró al asno, frente a la puerta, esperándole con su precioso tesoro a cuestas. Lo tomó Fronto, hizo oración y depositó el cuerpo en la “confesión” que antes había prometido construir, y junto a la cual vivió en paz. Ocurrió esto en 304, imperando Maximiano y Diocleciano.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

A 18 de mayo además, se celebra a:

S. Félix de Cantalicio,
religioso capuchino
.
Santa Aelgifu de
Shaftesbury, reina
Beato Juan G. Jofré,
presbítero mercedario
.








miércoles, 13 de enero de 2016

De una conversión y dos martirios.

Santos Hermilo y Estratónico de Sigidon, mártires. 13 de enero.

Martirio de Santos Hermilo y Estratónico.


Sus Actas, que San Simeón Metafrastes (27 de septiembre) amplió y embelleció, son tardías (del siglo VI según Delahaye), aunque su culto es muy anterior. Son estos de los mártires que alcanzaron la palma del martirio luego de la paz de Constantino, que por supuesto no se impuso de un día para otro, ni al mismo tiempo en todo el Imperio, ni todos los gobernadores locales la aplicaron al unísono. El cuñado de Constantino,  emperador Licinio, presidente en Sigidunum (Belgrado), a orillas del Danubio, era uno de los que no veía bien la tolerancia con el cristianismo, luego del Edicto de Milán de 315. Ese mismo año de 315 vivía en la ciudad el diácono Hermilo, el cual fue llevado a la presencia de Licinio. Este le preguntó si era cristiano, a lo que Hermilo respondió: "No sólo me reconozco como cristiano, sino he sido consagrado diácono al servicio de Dios". Licinio insistió, e hiriéndole las mejillas, le dijo: "No seas tan suelto de lengua, Hermilo. Honra el Emperador, sacrifica a los dioses, y salva tu vida". Y Hermilo respondió clamando: "Tú sí que soportarás tormentos sin fin de la mano de Dios, porque adoras ídolos vanos, y procuras destruir los que sirven al Dios vivo, envidioso de su superioridad".

Luego de estas palabras fue llevado de vuelta a la cárcel y después de tres días fue llevado de nuevo al tribunal. Licinio le volvió a reconvenir y asustar con los tormentos, y Hermilo le replicó: "Estoy dispuesto a soportarlos. Hay un Dios en el cielo por el que yo vivo, y por el cual estoy dispuesto a morir. Él me socorrerá". "Pronto veremos cómo te auxilia en tu tormento", dijo Licinio, y ordenó que fuera azotado. Entonces seis hombres le echaron en el suelo, le desnudaron, y le azotaron. Pero Hermilo exclamaba: "¡Oh Señor, Dios mío, que ante Pilato soportaste el flagelo, fortalece mi sufrimiento por ti, para que yo acabe mi carrera, y que, haciéndome partícipe de tus sufrimientos, m también pueda participar en tu gloria". Entonces le habló un ángel desde el cielo, que le dijo: "¡De cierto, de cierto, Hermilo, en tres días has de recibir una recompensa gloriosa!" Y, espantados por aquello, los soldados le regresaron a la prisión. Allí le tocó ser custodiado por el carcelero Estratónico, que era cristiano aún en lo oculto. Se conocían de las celebraciones y eran amigos. Ambos se consolaron y oraron juntos.

Al día siguiente Licinio mandó le llevasen a Hermilo de nuevo, y mandó le golpeasen el estómago, los costados y la espalda con una vara con nudos. Pero el mártir permanecía inquebrantable, por lo que le sometieron al tormento de los garfios de hierro, que desgarraban su piel y carnes. Entonces, Estratónico, incapaz de soportar la visión de los sufrimientos de su amigo, se cubrió el rostro con las manos y se echó a llorar. Al ver esto, los soldados que estaban junto a él se burlaron, y llamaron la atención de Licinio, que le preguntó que lágrimas eran aquellas. "¡Señor!" – respondió Estratónico – "Yo soy cristiano, creo en Dios, Creador del cielo y de la tierra". Entonces Licinio ordenó que lo azotaran. Y Estratónico, mirando a su amigo, le dijo: "¡Hermilo, ruega por mí a Cristo, para que sea capaz de soportar los tormentos!" Cuando vio Licinio que Estratónico estaba cubierto de heridas, ordenó a los verdugos que se detuvieran y mandó a ambos a la cárcel. A la mañana siguiente, al ver que ambos atletas de la fe permanecían fieles a Cristo, ordenó que los ahogaran en el Danubio. Fueron envueltos en redes y arrojados al río. Tres días después sus cuerpos fueron hallados, y enterrados piadosamente por los cristianos. En fecha incierta, las cabezas fueron trasladadas a la iglesia de Santa Sofía en la misma ciudad de Belgrado. Los martirologios griegos recogen su memoria a 13 de enero, y a pesar de padecer en Occidente, no entraron al martirologio romano sino por el de Usuardo, que los tomó de Oriente, en el siglo IX.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 13 de enero además se celebra a la  
Beata Ivette o Jutta de Huy, reclusa.
San Kentigern de Glasgow, obispo.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...