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miércoles, 20 de enero de 2021

"Es digno"

San Fabián, papa y mártir. 20 de enero. 

Sobre este santo papa, el "Liber Pontificalis", libro apócrifo y que hay que tomar con cuidado, nos cuenta algunos detalles, pero los más importantes los podemos obtener de Eusebio, de San Cipriano (16 de septiembre) o San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias). Según estos textos Fabián no era romano, pero estando visitando la ciudad, ocurrió la muerte del papa San Antero (3 de enero). Los diáconos trataban de elegir a un obispo para Roma cuando apareció entre ellos Fabián, y sobre él se posó una blanca paloma. Entonces el clero exclamó "Es digno", y le entronizaron en la cátedra. 

Gobernó 16 años la iglesia de Roma, ordenó a algunos diáconos, entre ellos a quien sería el papa San Lucio I (4 de marzo). Durante su pontificado la Iglesia se expande muchísimo por la Galia e Inglaterra. Aparece como quien envió a numerosos apóstoles, entre ellos a San Gaciano de Tours (18 de diciembre), San Pablo de Narbona (22 de marzo), San Dionisio de París (9 de octubre), San Saturnino de Tolosa (29 de noviembre), San Trófimo de Arlés (29 de diciembre, 14 y 15 de abril, Iglesias Griegas, 29 de junio, 31 de julio y 29 de octubre), San Marcial de Limoges (30 de junio), y a los presbíteros Santos Nectario y Auditor (9 de diciembre). Aunque ya sabemos que la leyenda hace retroceder en el tiempo a todos estos santos, haciéndoles personajes del Evangelio y discípulos directos de los apóstoles Pedro y Pablo. 

Fue Fabián un protector de los pobres y viudas. cuidó de las catacumbas y preservó de la persecución las reliquias de los mártires Poncio e Hipólito. Eusebio dice que Fabián habría bautizado al emperador Felipe, quien fue sucedido por Decio, un feroz perseguidor de la Iglesia y quien llevaría a nuestro Fabián al martirio. Fue sepultado en las catacumbas de San Calixto (14 de octubre). Algunas reliquias del santo se veneran en las iglesias romanas de San Martín al Monte, Santa Práxedes y, la más venerada, su brazo, en la iglesia de San Sebastián, dedicada, además, a la memoria de San Fabián luego de esta traslación. Por esta causa es que su memoria coincide con la del mártir Sebastián, por compartir patronato sobre esta iglesia romana. Fue sucedido en el papado por San Cornelio (16 de septiembre). 

Es San Fabián patrono de los alfareros y los fabricantes de vasijas de peltre. 

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.

lunes, 22 de enero de 2018

Santa Irene, la consoladora.

Santa Irene de Roma, viuda. 22 de enero.

Santa Irene y San Sebastián.
La leyenda la hace esposa y viuda de San Cástulo (26 de marzo). También es, según las Actas de San Sebastián (20 de enero), quien asistió al santo mártir luego de su asaeteamiento. Gracias a sus cuidados, el santo se recuperó de sus heridas.

Y poco más podemos decir de ella, salvo que probablemente sí que fuera la mujer de Cástulo, fundador de una iglesia de la Via Labicana y que terminaría llamándose "de San Cástulo". Las leyendas añadirían lo demás.




A 22 de enero además se celebra a
San Vicente Pallotti, presbítero.
San Anastasio, carmelita mártir.

sábado, 20 de enero de 2018

Reformadora sin reforma.

Santa Eustoquia Calafato, virgen clarisa. 20 de enero.

Su padre se llamó Bernardo Cofino, apodado "Calafato", y era comerciante. Su madre, Mascalda Roman, fue una mujer devotísima y algo exagerada, que vivía una vida de penitencia y ayuno extremos, influenciada por el franciscanismo reformador del momento. Especialmente influyeron en ella las predicaciones del Beato Mateo de Agrigento (7 de septiembre y 7 de enero) en Messina, y que la llevaron a ser terciaria franciscana. El padre, entretanto, estaba en la guerra, así que cuando regresó a casa luego de tres años, puso algo de orden en aquello, pues ni sus hijos pequeños escapaban del rigor no apto para infantes. Una de las obsesiones de la madre era tener una hija que fuera tan santa como la Santísima Virgen, así que solo por esa razón volvió a unirse a su esposo en relaciones sexuales, de las cuales concibió. Estando embarazada estalló una epidemia en Messina, por lo cual la familia se retiró a una granja que poseían en el campo, y allí, en el establo, nació nuestra santa, el 25 de marzo de 1434, siendo llamada Esmeralda.

La niña creció bajo el ideal eremítico de su madre, piedad, oración, sacrificios, caridad constantes. Quiso aprender a leer y escribir, pero sus hermanos se lo prohibieron, así que se las agenció para aprender por sí misma. Esto nos dice bastante de su carácter y fuerza de voluntad. A los 11 años la prometieron con un comerciante viudo que pasaba los 30 años. La boda se planeó para cuando el hombre regresara de un viaje de negocios, pero nunca se realizó, pues el prometido murió una semana apenas después del regreso. La familia volvió a arreglarle matrimonios, pero ella los fue rechazando uno tras otro, insistiendo en que su vocación era la vida monástica. Su padre se oponía tenazmente a aquello, pues consideraba que todo era producto de la educación “beata” que su madre le había dado. Mucha guerra le hizo hasta su muerte, en 1448.

Entonces la joven, ya libre, entró en el monasterio de las clarisas de Santa María, en Messina, tomando el nombre de Eustoquia. Su noviciado fue muy fervoroso, aprendió técnicas de meditación, ordenó sus penitencias, leyó mucho más y templó su carácter por la obediencia. En 1462, ya profesa, comenzó a explorar la forma de vivir el carisma franciscano más austeramente que en su monasterio. Flos Milloso, su abadesa, era una mujer influyente que permanecía demasiado atenta a asuntos temporales, de negocios y diplomáticos, lo cual le había alejado del espíritu de recolección. Por esto Eustoquia, con el permiso expreso del papa Calixto III, junto a otras religiosas, su hermana y una sobrina se estableció en un viejo hospital, para vivir la regla primitiva de Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias). En 1464 se trasladaron a una casa de unas Terciarias Franciscanas, dando inicio al monasterio de Montevergine, siendo Eustoquia la elegida como abadesa. Allí se le unió su madre, que murió como una santa religiosa.

Eustoquia fue devotísima de la Eucaristía, la Pasión del Señor y la Santisima Virgen María. Vivió humildemente el carisma franciscano de pobreza y la alegría fraternas. Era la primera en cumplir la Regla, por ello podía exigir a las demás que la cumpliera. Fue muy penitente, pero siempre propicia a eximir a las demás de cualquier dolor, aunque tuviera ella que asumir la penitencia de la hermana. Inculcó a las monjas el hábito de leer y meditar diariamente, cosa extraña en aquellos días para las mujeres, incluso las monjas, quienes a veces ni sabían leer, y rezaban de memoria.

Cuerpo incorrupto
de S. Eustoquia.
Murió nuestra santa el 20 de enero de 1485, siendo amada por sus devotas monjas, y con fama de santa entre los habitantes de Messina. Pronto su sepulcro se hizo famoso por los milagros que allí ocurrían, abriendo una investigación canónica con vistas a su canonización. Su cuerpo permanece incorrupto y con una admirable conservación. En 1777 fue proclamada patrona de Messina, luego de la protección sentida durante una epidemia. Esto motivó que en 1782 Pío VI aprobara el culto inmemorial que recibía Eustoquia, admitiendo que fuera llamada "Beata". Finalmente Juan Pablo II la canonizó en Messina, el 11 de junio de 1988.


Fuente:
-"Año cristiano". Enero. BAC. Madrid, 2002.


A 20 de enero además se celebra a
Beato Ángelo Paoli, presbítero carmelita.
San Fechin de Fore, abad.
San Sebastián, mártir.

domingo, 26 de marzo de 2017

San Cástulo, para los jardineros.

San Cástulo de Moosburg, mártir. 26 de marzo.

Es este un santo que fue muy venerado en Friesing, hoy no sé, a partir del siglo VIII. Aunque ya consta en Roma una iglesia a su nombre en el siglo VII, construida en el sitio de su sepultura, su culto siempre hay que buscarlo fuera. Las reliquias fueron a parar a Pavía, y de allí fueron a Moosburg, y de aquí a la iglesia de San Martin Landshut, en el siglo XVII. Su devoción está inserta en Friesing, donde es abogado contra el envenenamiento de la sangre, las asfixias, las infecciones de las heridas, las enfermedades de los caballos. Además es abogado de poceros, jardineros y soldados.

Sin embargo, su origen lo debemos buscar más lejos y antes de esta fecha. Según su "passio", fue Cástulo ayudante de cámara del emperador Diocleciano, y este le apreciaba muchísimo, por ser un siervo fiel y no dado a intrigas. Su mujer fue Santa Irene (22 de enero), la santa mujer que protegió y sanó al invicto mártir San Sebastián (20 de enero). Cástulo era cristiano en secreto y se servía de su cargo para socorrer a muchos cristianos en tiempos de persecución. Entre sus protegidos estuvieron el papa San Cayo (22 de abril), Santos Marco y Marceliano (18 de junio) y el padre de estos, San Tranquilino (6 de julio). Cuando fue denunciado por un cristiano renegado llamado Torcuato, Cástulo fue apresado y sometido a tres juicios, en los que confesó a Jesucristo. Como no lograron hacerle apostatar, le sepultaron vivo en un agujero abierto en la Via Labicana, que rellenaron con arena y argamasa, el 26 de marzo de 286. 

Reliquias del santo en la iglesia
de San Martín de Landshut.
Los historiadores han hechado por tierra la passio, por considerarla ficticia y elaborada a partir de la traslación de las reliquias. Coinciden en que podría tratarse del fundador de la iglesia de la Via Labicana, llamado Cástulo, el cual con el tiempo se convertiría en mártir, por ignorancia. El mismo caso podéis leer en la "vita" de San Eusebio de Roma (14 de agosto). Algo que puede confirmar esto es la legendaria inclusión en su "passio" de santos y mártires más conocidos y venerados en Roma, como Sebastián o Marco y Marceliano, para darle verosimilitud, sin más razón histórica. De hecho las "passio" de estos santos no menciona para nada a nuestro Cástulo. Sin embargo, aparece mencionado en la novela "Fabiola", de Wiseman.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.
https://www.heiligenlexikon.de/BiographienC/Castulus_Kastulus.htm


A 26 de marzo además se celebra a






lunes, 30 de enero de 2017

Sebastián Valfré, predicador y apóstol.

Pregunta: Me gustaría recibir alguna info sobre el beato o santo Sebastián Valfré.

Respuesta: Gracias por preguntar, aquí te va:

Beato Sebastián Valfré, presbítero oratoriano. 30 de enero.

Sebastián nació en Verduno, el Piamonte, el 9 de marzo de 1629, y fue hijo de Juan Bautista Valfré y Argentina Mansona, cristianos piadosos. Fue un niño tranquilo y virtuoso, amante de la oración y los estudios. Se formó en Alba, donde nació en él la vocación al sacerdocio. Luego estudió en Bra, donde en 1633, con solo 14 años, recibió las órdenes menores, con beneplácito de sus padres.
Estudió la filosofía y la teología en Turín, donde fue la admiración de profesores y estudiantes por su aplicación, piedad y memoria para aprender. Así, en 1679, con 20 años recibió el subdiaconado de manos del arzobispo turinense, Julio César Bergera. El 26 de mayo de 1681, teniendo un futuro prometedor, Sebastián entró a la casa del Oratorio de San Felipe Neri (26 de mayo), para dedicarse a los pobres y a los jóvenes. En 1683 fue ordenado presbítero y cantó su primera misa en su natal Verduno. Sus superiores, viendo sus dotes para el estudio, le mandaron a doctorarse en teología en Turín, y aunque en principio se negó por humildad, pudo más la obediencia. Apenas terminó sus estudios se le nombró director de un grupo de seglares para darles formación cristiana, ejercitarles en la caridad y la piedad.

El ministerio del confesionario y las visitas a los enfermos y moribundos fueron el apostolado preferido del beato. Los penitentes iban a raudales hacia él en la iglesia del Oratorio, y además, asistía adonde se le pidiese confesiones, ejercicios espirituales, predicaciones, etc. Para ello le dio Dios el don de conciencias, para recordar a los penitentes aquello que olvidaban o callaban por vergüenza en una confesión. Era confesor justo y misericordioso, exigente con los pecadores, pero comprensivo como Cristo con ellos. También a más de uno profetizó algún suceso que le ocurriría si no dejaba tal o cual vicio o costumbre. Predicaba como había enseñado San Felipe Neri a sus clérigos: sencillez, Evangelio y Santos Padres. Predicaba para que los más sencillos le entendieran, con ejemplos y pocas palabras doctas. Y eso siempre, aunque predicara para sacerdotes, nobles o doctores. Predicaba siempre que podía, y ya fueran monjas, presos, colegios, palacios, campesinos, familia real, moribundos, lo hacía con sencillez, hablando constantemente de la misericordia y la justicia divina, del arrepentimiento y la conversión. Durante 40 años impartió el catecismo a los niños pobres, y jamás se excusó ni se quejó de aquellos niños ruidosos, poco educados y hambrientos. A todos los quería y a todos los esperaba con agrado, y para ellos escribió un catecismo. Se preocupó por la conversión de los judíos y los cismáticos, logrando la entrada de algunos a la Iglesia católica. Gracias a su tesón se creó en Roma la Pontificia Academia Eclesiástica para la formación de los prelados en diplomacia. Atendía a los mendigos, a los que junto a la limosna les daba algún consejo, alguna máxima evangélica, o algún ejercicio de piedad. Hasta en las calles llegó a improvisar sermones cuando se veía rodeado de pobres. Y no solo en las calles, sino en burdeles, a los que ningún sacerdote se acercaba, llegó a predicar a Cristo. Allí se presentaba de improviso, echando a los clientes y predicando a las mujeres que allí trabajaban. Las confesaba y a más de una sacó de aquella vida, ayudando a sostenerse con honestidad, alcanzando algunas el matrimonio. Más de 200 prostitutas conversas fueron salvadas de aquella vida, según consta en los procesos de canonización. 

Tenía largas horas de oración y celebraba la misa con tanta unción, que muchas veces derramaba lágrimas, pues este don tuvo también. Particularmente en los Oficios de Semana Santa se le veía celebrar con emoción y gran piedad. Era exactísimo celebrando la misa, no permitiendo ni un solo gesto fuera de la liturgia. Examinaba por sí mismo la limpieza de los altares y paños litúrgicos, para que estuvieran perfectos. Fue, por supuesto, devotísimo de Nuestra Señora, a la que reconocía por Madre y Fundadora del Oratorio. A todos recomendaba su devoción y la invocación de su Dulce Nombre. Igualmente fue devoto de su padre San Felipe, San Sebastián (20 de enero), San Francisco de Sales (24 de enero) San Carlos Borromeo (4 de noviembre), de su Ángel de la Guarda (2 de octubre) y de las ánimas del purgatorio. Por su humildad padeció mucho cuando el rey de Cerdeña, Víctor Amadeo II, le eligió como confesor, y más aún cuando el mismo monarca pretendió hacerle arzobispo de Turín. A lo primero asintió por obediencia, pero a lo segundo se resistió hasta llorar, por lo que el rey los superiores desistieron de tal cosa. Y aún muchas veces pidió dejar de ser el confesor real porque le parecía incorrecto recibir salario por ello, aun cuando lo daba íntegramente a los pobres. Esta humildad y su piedad eran fruto sobre todo de cómo dominaba sus pasiones y se disciplinaba. Desde ordenarse usó un cilicio que jamás se quitó, y no faltó nunca a disciplinarse diariamente. 

Sebastián Valfré cose la Síndone junto
a los reyes Victor Amadeo II y Ana.
Viviendo en Turín, es normal que el santo conociera y amara a la Santa Síndone. Sobre ella escribió una "Disertación Histórica" en 1693 para las hijas de Víctor Amadeo II, en la que dice: "[es] Reina de las Imágenes que se encuentran en el mundo, impresa con colores de Sangre del Cuerpo de nuestro amabilísimo Redentor en la Santísima Sábana (…) puede dar algún impulso a una mayor devoción (…) para llegar allá arriba en el cielo a ver la original y el autor". A su persistencia se debió la culminación de una capilla propia para la reliquia. Entre 1661 y 1702 se hicieron varias ostensiones y veneraciones públicas en las que siempre estuvo Valfré como testigo, predicador y confesor de los peregrinos. Incluso en 1694 él mismo realizó algunas reparaciones sobre las que ya habían realizado las clarisas. Lágrimas de devoción cayeron en la reliquia, haciéndola aún más sagrada, si es posible. 

Fue amigo de la carmelita Beata María de los Ángeles (16 de diciembre), a la que ayudó a fundar el monasterio de Moncalien, cuya iglesia bendijo en 1703 y luego celebró la misa.

Así, luego de una vida desbordada de celo apostólico, Sebastián entró al cielo el 30 de enero de 1710, a sus 80 años, como había predicho meses antes. Numerosos milagros ocurrieron posteriormente por su intercesión, por lo cual Gregorio XVI le beatificó el 15 de julio de 1834.


Fuentes:
-"Vida del Beato Sebastián Valfré, de la Congregación del Oratorio". México, 1865.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año. Enero". RP. Jean Croisset. S.I. Madrid, 1862.
-https://sjsm.wordpress.com/2010/03/26/onda-26-el-beato-sebastian-valfre-y-la-sabana-santa/


A 30 de enero además se celebra a  

Santa Martina de Roma, virgen y mártir.
Santa Haberilla de Mehrerau, virgen.

martes, 5 de julio de 2016

Por los pelos hasta los cielos.

Santos Zoé y Nicostrato de Roma, esposos mártires. 5 de julio.

Martirio de Santa Zoé.
Lo que de estos personajes se sabe, aparece en las Actas de San Sebastián (20 de enero), que destacan por incluir a varios santos mártires en un solo hilo conductor. Para unos es probable que se tratara de una mártir conocida en Roma en los tiempos de la redacción de la "passio" de Sebastián, y añadida a esta para darle importancia al relacionarla con este invicto mártir. Y para otros es simplemente una invención catequética, sin base histórica o cultual alguna.

Según la leyenda de Sebastián, los hermanos mártires Santos Marco y Marceliano (18 de junio) fueron temporalmente liberados de la cárcel por Cromacio, vice-prefecto de la ciudad, para darles tiempo de arrepentirse de confesar a Cristo. Los llevaron a casa de Nicostrato, un alto funcionario romano, y de su mujer, Zoé, muda desde hacía seis años atrás, sin que se pudiera saber la causa, pues oía y entendía cuanto se le hablaba. Allí ambos hermanos eran visitados día tras día por familiares y amigos para hacerles desistir de su fe y así no acabar condenados a muerte. Allí también les visitaba Sebastián, el cual, un día al ver que los hermanos flaqueaban, habló a ambos: "Pues qué, hermanos míos, ahora que estáis casi llegando al fin de vuestra gloriosa carrera, ¿será posible que los llantos de hijos y parientes os hayan de hacer volver atrás con ignominia? ¿Han apagado esas lágrimas vuestro amor de Dios y vuestra fe? ¿Adónde se fue aquella cristiana magnanimidad que mostrasteis en mayores tormentos? ¿Permitiréis que os arranque el laurel de la cabeza el artificioso llanto de vuestras mujeres, y el pueril de vuestros hijos? ¿Seréis apóstatas por alargar algunos pocos días más la vida de un padre y de una madre que ya no pueden durar mucho? ¿Ignoráis acaso que desde la cuna a la sepultura hay poco trecho, y desde la ancianidad á ella casi ninguno?"

Y luego de arengar a los hermanos, se dirigió a los parientes y amigos, y les demostró la verdad de la fe cristiana, la dicha de dar la vida por Cristo y los premios que aguardaban en el cielo a los valientes que confesaban su Nombre. Y lo hizo con tal inspiración divina, que mientras estaba hablando una luz celestial resplandeció en torno a él, sus ropas resplandecían y siete ángeles aparecieron sobre su persona. Las palabras y el portento visto, no solo fortalecieron a los hermanos, sino que convirtieron a los padres de los jóvenes, San Tranquilino (6 de julio) y Marcia, y a Nicostrato y Zoé. Además, a esta última el santo le sanó de su mudez cuando ella se le acercó y por señas le manifestó su conversión. Sus primeras palabras fueron para confesar a Jesucristo. Todos los nuevos conversos fueron bautizados por el sacerdote San Policarpo, también mártir después.

Nicostrato y Zoé continuaron su vida cristiana dedicados a la oración, la caridad y el auxilio a los cristianos presos. Nicostrato destacó en su apoyo a Sebastián cuando este fue apresado, martirizado y finalmente muerto por Cristo, y poco tiempo después fue mártir el mismo. Zoé continuó fiel a Cristo, formando parte de las viudas romanas, y siempre dispuesta al servicio de los pobres y los perseguidos. Una noche mientras rezaba ante la tumba del apóstol San Pedro (29 de junio; 1 de agosto, "Ad Víncula"; 18 de enero, cátedra en Antioquía; 22 de febrero, cátedra en Roma; y 18 de noviembre, la Dedicación), fue vista por unos enemigos de Cristo, que la delataron por cristiana. Fue apresada y conminada a sacrificar a Marte, a lo que ella se negó, diciendo con sarcasmo: "Más le agradaría Venus a este tu dios, que no yo". La encerraron en una lóbrega prisión durante una semana, sin darle de comer ni beber. Al cabo, la llevaron ante el presidente Flaviano, que volvió a insistirle que sacrificara, y como se negó la condenó a ser colgada del cabello y a morir ahogada con el humo de una hoguera que encendieron bajo sus pies. 

Aún colgada y aspirando aquellos vapores asfixiantes confesaba valientemente el nombre de Cristo hasta alcanzar la gloria, el 5 de julio de 284, sin que este dato sea histórico, sino solamente un cálculo entre las muertes de Marco y Marceliano y la de Policarpo. En el martirologio romano su nombre no entró sino hasta el siglo XVI, pues no aparece mencionada en obra hagiográfica alguna, salvo la "passio" mencionada. Ruinart dice que "los verdugos tomaron el cuerpo, y atándole una grande piedra al cuello lo arrojaron al rio Tíber, pensando que así no sería venerado de los cristianos; y se engañaron, pues antes fue causa de mayor culto y veneración", pero la realidad es que no existió dicho culto.


Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 5 de julio además se celebra a  
Santa Trófima de Minori, virgen y mártir.
San Guillermo de Hirsau, abad.

sábado, 18 de junio de 2016

Ecce cuam bonum...

Pregunta: ¿Quien era San Marceliano? por favor. 

Respuesta: Con ese nombre el primer santo que me viene a la cabeza es:

Santos Marco y Marceliano de Roma, hermanos mártires. 18 de junio. 

Su leyenda se encuentra inserta en las "Actas de San Sebastián", traducida y embellecida por San Simeón Metafrastes (27 de septiembre) y en la Edad Media, recopilada y vuelta a embellecer por el Beato Santiago La Vorágine (13 de febrero).

Estos hermanos gemelos nacieron a mediados del siglo III y fueron hijos de Tranquilino y Marcia, nobles romanos. Sus padres eran paganos, pero sabiendo que los cristianos eran gente honrada, procuraron un maestro cristiano para sus hijos, aunque le advirtieron que no enseñara su fe a los niños. Pero estos eran despiertos y viendo en su maestro algo diferente, más sublime y perfecto que los paganos no tenían, llegó el tiempo en que inquirieron cual era la causa. El maestro les confió su "secreto": creía en Cristo; y una vez que explicó la fe cristiana a los jovencitos, estos adoptaron la de de Cristo sin que sus padres lo supieran. La leyenda dice que querían permanecer célibes por el Reino, pero fueron conminados a casarse con jóvenes nobles, pero paganas, a las que con su predicación y buen ejemplo, pensaban convertir a la verdadera fe. No tardó la familia de los jóvenes en conocer su conversión, pero los jóvenes se mantenían en secreto, sin delatarse como cristianos para socorrer a los que eran perseguidos por la recién persecución de Diocleciano. Alentaban a los confesores, socorrían a las viudas y huérfanos, escondían a presbíteros, etc. Conforme arreciaba la persecución iba creciendo su deseo de ser mártires, y pronto lo vieron cumplido pues fueron delatados como seguidores de Cristo.

Les apresaron y enviaron a los calabozos, lo cual recibieron con gran alegría. En el primer interrogatorio declararon su fe y fueron azotados, tormento que padecieron con entereza, siendo la admiración de no pocos paganos. Varios familiares les visitaron para persuadirlos que obedeciesen los edictos imperiales, o al menos que disimulasen su religión, rindiendo culto a los ídolos solo externamente. Pero ambos eran enemigos de tal simulación y se negaron. Fueron interrogados nuevamente y requeridos a sacrificar. Dijeron ellos: "la religión de los dioses es infame, abominable; y no hay ni habrá otra verdadera que la que profesamos los cristianos". Desesperado el juez, mandó que fueran colgados en el potro, despedazados con uñas de hierro y quemados los costados, pero nada logró con estas torturas. Así que, cansado, mandó fueran degollados.

Su familia imploró a Cromacio, vice-prefecto de la ciudad, que se retrasara la ejecución unos días para poder hacer cambiar de parecer a los jóvenes. Confiaban que podrían hacerles cambiar de parecer y por ello Cromacio les concedió treinta días de gracia. Por orden del prefecto pasaron los jóvenes de la cárcel a la casa del funcionario público Nicostrato y su mujer Zoé. La leyenda nos dice que aquello les supuso más tormento que los castigos, pues las lágrimas de sus padres, su amor y súplicas les eran más dolorosas en cada visita que les hacían. Y añádanse los ruegos de sus mujeres, y los llantos de sus pequeños hijos. Ya fuera juntos o por separados, eran requeridos por todos, familiares y amigos, para que abandonasen aquella fe que les hacía padecer. Como recogen las Actas "no vio el mundo ataque más violento, ni más dificultoso de sostener".

Marco, Marceliano y sus parientes.
Sufrieron los hermanos todo esto, y se alentaban mutuamente, cuando uno se sentía desfallecer ante tanto dolor de la madre y los hijos, el otro le sostenía. Hablaban del cielo, de la recompensa eterna, de la condena eterna que esperaba a los apóstatas, etc. Pero treinta días eran muchos y cuando comenzaron a flaquear juntos, lo notó el Capitán de la primera compañía de guardias del Emperador, que cada día les visitaba, y no era otro que el gran San Sebastián (20 de enero), que era cristiano en secreto. Viendo este que desistían en su determinación de ser mártires, les habló: "Pues que, hermanos míos, ahora que estáis casi llegando al fin de vuestra gloriosa carrera, ¿será posible que los llantos de hijos y parientes os hayan de hacer volver atrás con ignominia? ¿Han apagado esas lágrimas vuestro amor de Dios y vuestra fe? ¿Adónde se fue aquella cristiana magnanimidad que mostrasteis en mayores tormentos? ¿Permitiréis que os arranque el laurel de la cabeza el artificioso llanto de vuestras mujeres, y el pueril de vuestros hijos? ¿Seréis apóstatas por alargar algunos pocos días más la vida de un padre y de una madre que ya no pueden durar mucho? ¿Ignoráis acaso que desde la cuna a la sepultura hay poco trecho, y desde la ancianidad á ella casi ninguno?"

Y luego de arengar a los hermanos, se dirigió a los parientes, y les demostró la verdad de la fe cristiana, la dicha de dar la vida por Cristo y los premios que aguardaban en el cielo a los valientes que confesaban su Nombre. Y lo hizo con tal inspiración divina, que mientras estaba hablando una luz celestial resplandeció en torno a él, sus ropas resplandecían y siete ángeles aparecieron sobre su persona. Las palabras y el portento visto, no solo fortalecieron a los hermanos, sino que convirtieron a San Tranquilino (6 de julio) y Marcia, y a los santos Nicostrato y Zoé (5 de julio), que también serían mártires. Cambiaron todos las lágrimas de dolor por las de gozo, al conocer la fe cristiana y por contar con dos valerosos confesores en la familia. Y los nuevos conversos fueron bautizados por el sacerdote San Policarpo (6 de julio), también mártir después. Por su parte, la leyenda de San Cástulo (26 de marzo), dice que este les prestó ayuda.

Pasaron los treinta días de gracia, que la familia y amigos vivieron en oración y actos de caridad. Al cabo llamó Cromacio a Tranquilino y al preguntarle si había logrado cambiar a sus hijos, el santo viejo le confesó que no, y aún más, se había hecho cristiano él mismo, su mujer y toda su familia. Sabido es, según las Actas de San Sebastián, que Cromacio también aceptó la fe cristiana, lo cual le logró la salud, pues curó de gota. Al convertirse, lo mismo hizo su familia, de la cual su hijo San Tiburcio (11 de agosto) fue mártir. Esta conversión de Cromacio hizo que Marco y Marceliano quedaran libres y se juntaran con Sebastián continuando su labor de socorrer a los fieles. Pero una vez que Cromacio se retiró de la vida pública, le sucedió Fabiano, declarado enemigo de los cristianos, que renovó la persecución contra ellos. Averiguó cuales eran las causas pendientes contra los discípulos de Cristo y mandó arrestaran a todos los que habían sido liberados.

Fueron por segunda vez detenidos Marco y Marceliano, y como ya estaban sentenciados a muerte, y persistían en confesar a Jesucristo, mandó Fabiano que se ejecutase la sentencia sin más interrogatorio. Fueron atados los hermanos a un tronco, traspasándoles los tobillos con dos grandes clavos, y aunque el dolor era insoportable, ellos entonaban el salmo 133: "Ecce quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum", como alabanza al Señor. Pasaron así un día y una noche, sin cejar en su resolución. Por última vez intentó Fabiano que apostataran prometiéndoles liberarles, pero ellos respondieron "Nunca hemos sido tan felices, y preferimos permanecer aquí hasta que nuestra alma se libere de su la envoltura de nuestro cuerpo". Entonces Fabiano mandó fueran traspasados con lanzas, acto que les valió la muerte, el 18 de junio de 286, 287 según otros. 

Fueron enterrados a cuatro leguas de la ciudad, en un campo que se llamaba "de las Arenas", entre las vías Apia y Ardeatina, donde después habría un cementerio con su nombre. En tiempos del papa Teodoro sus reliquias fueron trasladadas a Roma, como las de tantos mártires, y depositadas en una iglesia, cuya memoria se perdió hasta el siglo XVI. En 1582, con las reformas promovidas por el cardenal Baronio en la iglesia San Cosme y San Damián, los cuerpos fueron hallados junto al de San Tranquilino, su padre, que terminó siendo martirizado a pedradas.  Unos frescos les representan victoriosos. Actualmente esas reliquias se veneran en Santa Práxedes, Roma.



Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 18 de junio además se celebra a
Santa Isabel de Shönau, mística.
Beata Hosana Andreasi de Mantua, dominica.

domingo, 20 de enero de 2013

San Sebastián y la homosexualidad



Pregunta: Mi cuestión es con respecto al tema de los santos y los homosexuales, por una entrada que e visto en su blog donde hace referencia a ello. La verdad es que su respuesta es única y entiendo que arriesgada, siendo un blog católico. Yo le pregunto la razón de por qué San Sebastián es patrón de los homosexuales y si de verdad esto puede ser, que los homosexuales tengan un santo patrón. España.

Respuesta: Es verdad que es un tema delicado y que hay que tener cierto desprejuiciamiento y valentía para acercarse a él estando en el justo medio, por ello, no entraré en la moralidad o no de la homosexualidad, no es tema de la pregunta al menos explícitamente. Aunque sea un blog católico, mi página es sumamente personal, no da respuestas "de libro", salvo raras ocasiones y es, ante todo, un diálogo con el que lee. Este es su sentido y no otro, por ello repito siempre que no es un blog doctrinal ni pretende ser tenido como materia de fe, ni como opinión oficial de la Iglesia, sino mía.

Entrando en materia, lo primero que vamos a desmenuzar es lo que es un patrón, el porqué y si los homosexuales pueden tener un patrón o no: 

Aunque los patronatos de los santos nazcan y sean alentados por los hombres desde muy antiguo, no solamente son cuestión humana, sino que brota y halla su sentido en eso que llamamos la "comunión de los santos", o sea, la comunicación de bienes espirituales entre los cristianos vivos y los que viven en la presencia de Dios; o sea, los santos. Esta comunicación de bienes es expresión de la comunicación que Dios tiene con nosotros y en esta encuentra su fundamento. Resumen, la protección de los santos tiene como base, la misericordia y amor de Dios: son una muestra más de ello.

Visto esto, hay que preguntarse sobre la dinámica de la protección: ¿Por qué nos protegen los santos? ¿Porque lo meceremos? ¿Porque esperan algo de nosotros? Pues los santos nos protegen simplemente porque sí, porque viven de amor y actúan por amor, sabiendo de nuestras necesidades. Y es en estas necesidades donde entra nuestra manera de ver los patronatos y como los hemos clasificado (a los hombres nos fascina encasillar, clasificar, listar todo) según nuestras formas de ver. Los hemos hecho protectores de la salud, profesiones, lugares, estados de vida... llegando a veces a los extremos de pensar que, salvo esos patronatos, los santos "no sirven" para otras cosas, y no nos damos cuenta que más que ser una realidad divina, es una obra humana lo de los patronatos y sus asignaciones, pero este tema ya lo he tocado más de una vez y puede leerse en la página.

Entonces, los homosexuales pueden tener patrón? Por supuesto que sí, y lo defiendo:
Primero, los santos protegen a las personas, no a sus condiciones fisicas, laborales o morales. Por ejemplo, San Eloy (1 de diciembre y último domingo de junio, traslación de las reliquias) es patrono de los herreros, no del arte de herrar, esta no necesita patrono alguno. La herrería existirá mientras haya herreros, cuando estos no laboren, se acabó el patronato. O sea, el protegido es el hombre, no sus actividades, deseos o cualidades. Las santas Magdalena (22 de julio y 5 de mayo) y Thais (8 de octubre) protegen a las prostitutas (la coletilla de "convertidas" no me gusta). Estas santas no protegen su forma de ganarse la vida, sino que, a pesar de ello, las protegen de los peligros a los que puedan verse en dicha función. San Luis Gonzaga (21 de junio) es patrono de los enfermos de sida, pero ¿sólo de los heterosexuales?, ¿sólo de los que se infectaron por una jeringa?, ¿de los que fueron engañados por sus parejas?... No, es patrono de todos, independientemente de la forma de adquisición de la enfermedad y la moral de cada uno de los enfermos. Protege a la persona y punto. 

Segundo, un santo no tiene que identificarse con el patronato que le han achacado. Más ejemplos, Santa Lucía (13 de diciembre) es patrona de los fabricantes de colchones, y jamás hizo uno... Santa Bárbara (4 de diciembre) es patrona de la artillería y, hasta donde sepamos, no era pistolera. Son simples alusiones, a veces sacadas por los pelos: San Joaquín y Santa Ana (26 de julio; 16 de agosto Joaquín) son patronos de los mineros, porque de ellos brotaron las más perfectas joyas: Jesús y María. Vaya si no es un patronato poético y peregrino este...

Tercero y más importante, si la Encarnación y la Salvación traídas por Cristo son para todos, si Dios vela por cada uno de sus hijos (aún no "gustándole" lo que hagan de sus vidas)... ¿como podemos decir que los santos no protegen a una persona por su condición homosexual? Tal vez necesiten más protección, y si así fuera, la tienen de seguro. Si el amor, la compasión y la bendición de Dios no tienen límites, como podemos limitarlos nosotros mismos? Podremos estar o no de acuerdo con la vida que lleven las personas, podremos incluso negarles ayuda, cariño y amistad, pero no asumamos que Dios haga lo mismo. El hace salir el sol para todos, y todos, son todos.

San Sebastián venerado en
Eichstätt, Alemania.
Imaginemos un homosexual que esté relacionado con la hostelería y el submarinismo. ¿Sería protegido por Dios y Santa Marta (29 de julio) del hotel hacia dentro; o sería protegido por San Clemente (23 de noviembre) sólo cuando se sumerge? Y no sería protegido fuera de ahí, no obtendría la bendición de Dios y sus santos por ser homosexual... Esta visión "separadora" expresa la no comprensión del misterio de Dios, de la Comunión de los Santos, que no depende de nuestras capacidades, cualidades o ejemplaridad, sino de la bondad de Dios. Es por ello que insisto tanto siempre en que estas clasificaciones patronales responden más a nuestra mentalidad cuadrada que a la liberalidad de Dios. Si Sebastián protege a los homosexuales, no es ni porque apoye la homosexualidad específicamente , ni porque lo haya sido, simplemente porque se lo piden y él responderá como sea conveniente a la voluntad divina.

Y con respecto al patronato de San Sebastián (20 de enero), es simplemente por la belleza de su cuerpo expresada en el arte a través de los siglos. Junto a Cristo ha sido el cuerpo varonil más representado en el arte, a veces con una sensualidad y una belleza realmente impresionantes. Este es el motivo de tal patronato ¿Que es muy poco espiritual? Lo comparto, creo que se basa en un gusto y afición a la belleza corporal, perseguida por los artistas. Tal vez a algunos les gustaría que hubiera sido por otro motivo, de índole más espiritual; pues tampoco se manifiesta en devoción alguna. 

Y, repito, así son muchos patronatos, nacen de caprichos.


A 20 de enero además se celebra a
San Fechin de Fore, abad.
Beato Ángelo Paoli, presbítero carmelita.   


MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...