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sábado, 29 de mayo de 2021

Padre e hijo mártires de Cristo.

Santos Conon y Conon, padre e hijo mártires. 29 de mayo y 6 de marzo.

Vivían en Iconio, allá en el siglo III. Después de la muerte de su esposa, la comunidad local pidió al obispo ordenara presbítero a Conon, mas este se negó, considerándose no digno. En cambio, entregó a su hijo Conon al servicio del Señor, y a los 12 años fue ordenado de lector y diácono. Es el santo diácono más joven que tenemos en el santoral.

En 275 llegó a Iconio Domiciano, comandante de los ejércitos del emperador Aureliano, quien ese mismo año había emitido un edicto de persecución contra los cristianos. Conon padre y Conon hijo fueron apresados y torturados extendidos en una reja sobre carbones. Como no renegaban de Cristo, les cortaron entonces manos y pies, para luego decapitarles.

Su culto es muy antiguo en la iglesia, y su martirio de respetable credibilidad. Sus reliquias, más dudosas, se veneran en Acerra, cerca de Nápoles.

A 29 de mayo además se celebra a:





domingo, 4 de abril de 2021

Santos y padres de santos.

Beatos Aleydis y Tescelin, esposos. 4 de abril.

Aleydis fue hija del señor de Montbard, desde niña se inclinó por la vida religiosa, pero a los 15 años fue casada con Tescelin de Fontaine-les-Dijon. Allí nacieron sus hijos San Bernardo de Claraval (20 de agosto), Santa Humbelina (12 de febrero, 21 de agosto y 10 de julio), San Nivardo (7 de febrero), los Beatos Andrés, Bartolomé (ambos a 9 de diciembre), Gerardo (13 de junio) y Guido (11 de mayo).

A pesar de su patrimonio, la familia vivía austeramente, sin lujos innecesarios y en un ambiente piadoso. No son pocos los que señalan que más que castillo, la vivienda era un monasterio, donde las ceremonias religiosas, la oración, penitencia y caridad eran constantes en los padres y los hijos. La entrada de todos sus hijos en la vida monástica fue para ellos una gran alegría, y una vez que quedaron solos y sin tener que heredar a sus hijos, Aleydis y Tescelin se volcaron en la asistencia a los pobres.

Era Aleydis muy devota de San Ambrosiano (4 de abril), cuya fiesta mandaba celebrar con actos piadosos y de caridad. La última que celebró, sobre 1120, lo hizo con la certeza de que sería su último día de vida, según Dios le había revelado. Por ello reunió a sus hijos, se despidió de ellos con toda tranquilidad. Nada parecía darle la razón, pero el mismo día 4 de abril se sintió desfallecer, le dieron los últimos sacramentos y piadosamente entró en el cielo al momento en que hacía la señal de la cruz, quedando el cuerpo con la mano en alto. Sus reliquias se veneran en Longchamp-sur-Aujon.

Luego de enviiudar, Tescelin pidió el hábito del Císter a su hijo Bernardo. Vivió muchos años más y fue un ejemplar monje. San Bernardo le atendió en su última agonía.

A 4 de abril además se celebra a

San Tigernach,
abad y obispo
.
San Meryn,
ermitaño
.
San Emebert,
abad y mártir
.
San Zósimo, abad.










jueves, 22 de junio de 2017

Santa Cristina de Bretaña.

Santa Cristina de Bretaña, virgen. 22 de junio.

Santa Cristina.
Capilla de Plouvien.
Sabemos más de sus padres San Hyvarnion (22 de junio y 5 de diciembre) y Santa Rivanonne (19 de junio), que de Cristina, a quien las leyendas de esta numerosa familia solo tratan de soslayo. Cuando su madre (madre putativa, en algunas leyendas) se retiró a la soledad de la reclusión, Cristina la siguió y cuando ella falleció en 526, acompañó a su hermano mayor (su tío, según quien cuente la historia) San Hervé (1, 17 de septiembre, 17 y 22 de junio) y a su tío San Urfol (17 de septiembre y 19 de junio) en su vida eremítica en Lanhouarneau. Una de sus leyendas cuenta que, siendo niña aún, mientras adornaba los altares de la iglesia de su Hervé siempre hacía oración, y todos los sábados cuando cambiaba las flores acudían las abejas, que zumbaban haciendo música, acompañándola en su alabanza.

Cuando Hervé estaba muriendo, Cristina le asistió en todo momento, y le pidió no la dejara sola en el mundo, sino que la llevara con ella al cielo. Hervé falleció luego de afirmar que ya oía los cánticos del cielo; Cristina se echó a llorar a sus pies y no se levantó más, pues murió dulcemente al poco rato.


A 22 de junio además se celebra a
San Albano de Verulam, protomártir de Inglaterra.
San Acacio de Armenia y compañeros mártires.

martes, 2 de mayo de 2017

Siervos de Cristo, no esclavos de hombres.

Santos Hespero, Zoé, y sus hijos mártires. 2 de mayo.

Fresco en Monte Athos.
Sus Actas no son muy confiables, pues el origen no se conoce, y solo conocemos lo que los menologios griegos traen a día de hoy.

Hespero, su mujer Zoé y sus hijos Ciriaco y Teódulo eran oriundos de Atalia, donde esclavos de un pagano rico llamado Catalo. Los cuatro eran cristianos, piadosos y caritativos. Un día los hijos preguntaron a sus padres "¿Por qué nosotros, que servimos a Cristo, somos esclavos de este pagano? ¿No dijo S. Pablo: No os juntéis en forma desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunicación la luz con las tinieblas?" (2 Cor. 6, 14). Los padres, considerando que ciertamente la doctrina cristiana les prohibía servir a un pagano, junto a los muchachos rehusaron servir a Catalo. Este, para que no cundiese el ejemplo, les castigó severamente y como no quisieron abandonar su fe cristiana, les metió en un horno y allí alcanzaron los cuatro la palma del martirio, sobre el año 127. 

Alguna versión tardía añade que fueron juzgados por la corte, pero lo más probable es que haya sido un castigo ejemplar del amo. El cardenal Baronio, entusiasta de aumentar el Martirologio Romano, los incluyó en este en el siglo XVI, aunque confundió el nombre del padre, llamándole Exuperio.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 2 de mayo además se celebra a
San Atanasio de Alejandría, obispo y Padre de la Iglesia.
Santa Wiborada de San Gall, reclusa y mártir.
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mártir por la educación de las familias.

Beato José Vila Barri, presbítero y mártir. 21 de septiembre.

Nació en Camprodón, Gerona, el 14 de abril de 1910. Sus padres se llamaron Juan e Iluminada, y pertenecían a una baja clase social. Tuvo dos hermanas más. A los 10 años su madre enviudó y la situación económica familiar empeoró. Al año siguiente fue admitido en el colegio para huérfanos de San Julián, en Vilatorta. Allí estudió la primaria y ya desde esa edad se le veía piadoso y caritativo con sus compañeros. 

El 25 de julio de 1925 entró como postulante del Instituto de Hijos de la Sagrada Familia en el colegio de Blanes. Esta congregación religiosa, religiosa católica fundada por San José Manyanet (16 de diciembre) en el siglo XIX, para la formación cristiana de las familias y la juventud, teniendo como modelo y patronos a la Sagrada Familia. Comenzó el noviciado el 25 de septiembre de 1927, en el colegio La Sagrada Familia de Les Corts. Al año siguiente, 26 de septiembre, hizo sus primeros votos y quedó en el mismo colegio para formarse para el sacerdocio. A la par, ejerció su vocación de maestro en el que había sido su propio colegio San Julián y en el de Santa María de Blanes. Hizo sus votos solemnes 20 de septiembre de 1935 y el 17 de diciembre de ese mismo año fue ordenado diácono. Accedió al presbiterado en Gerona, el 7 de marzo de 1936, cantando la primera misa a los pocos días en el colegio Nuestra Señora de Loreto, en Les Corts. Poco tiempo duró su vida de presbítero, pero en esos meses previos a su martirio se le vio celebrar devotamente.


El 18 de julio de 1836, día del alzamiento, estaba en la residencia de Mas Loreto de Mosqueroles como prefecto de escolares, teniendo a su cargo a doce estudiantes de filosofía. El 22 de julio les avisaron de la llegada de los comunistas al pueblo y del saqueo al que habían sometido a algunas familias, a la parroquia y las intenciones de quemar la propia residencia de los Hijos de la Sagrada Familia. Los jóvenes se dispersaron por los campos, hallando refugio en algunas casas de amigos. Nuestro beato fue el último en irse, luego de colocar a los demás, incluido el Hermano Juan Sierra, al que consiguió un salvoconducto para que pudiera esconderse en el consulado norteamericano de Barcelona. El 2 de agosto salió de la residencia junto con el Beato Pedro Ruiz (sería capturado en La Pobla de Lillet el 4 de abril de 1937, siendo martirizado el día 12 en Sant Fruitós de Bages) hacia Vic. También le acompañaba el Hermano Casimiro Roca. En Vic les acogió su hermana Isabel, que les consiguió salvoconductos para llegar a Manresa, aunque nuestro José quedó unos días más con su hermana y con su tío, el escolapio Buenaventura Belart. 


El 20 de septiembre su tío intentó seguir hacia Vic, con la intención de embarcar hacia Roma, pero fue descubierto y detenido. Esa misma tarde apresaron a José, siendo asesinados los dos la noche siguiente, 21 de septiembre, en Gurb de la Plana. Fue enterrado en el cementerio de Granollers de la Plana, pero en 2007 sus reliquias fueron trasladadas a la capilla de los mártires de la iglesia San José Manyanet de Barcelona, de los Hijos de la Sagrada Familia. Fue beatificado junto a otros 522 mártires de la persecución religiosa en España, el 13 de octubre de 2013 en Tarragona, por el Cardenal Angelo Amato en nombre del papa Francisco.


Fuente:
https://es-es.facebook.com/HeroesDeAyerYDeHoy/posts/967461033314254



A 21 de septiembre además se celebra a 
Santa Efigenia de Etiopía, princesa carmelita
San Cuadrato de Atenas, obispo y mártir.

sábado, 18 de junio de 2016

Ecce cuam bonum...

Pregunta: ¿Quien era San Marceliano? por favor. 

Respuesta: Con ese nombre el primer santo que me viene a la cabeza es:

Santos Marco y Marceliano de Roma, hermanos mártires. 18 de junio. 

Su leyenda se encuentra inserta en las "Actas de San Sebastián", traducida y embellecida por San Simeón Metafrastes (27 de septiembre) y en la Edad Media, recopilada y vuelta a embellecer por el Beato Santiago La Vorágine (13 de febrero).

Estos hermanos gemelos nacieron a mediados del siglo III y fueron hijos de Tranquilino y Marcia, nobles romanos. Sus padres eran paganos, pero sabiendo que los cristianos eran gente honrada, procuraron un maestro cristiano para sus hijos, aunque le advirtieron que no enseñara su fe a los niños. Pero estos eran despiertos y viendo en su maestro algo diferente, más sublime y perfecto que los paganos no tenían, llegó el tiempo en que inquirieron cual era la causa. El maestro les confió su "secreto": creía en Cristo; y una vez que explicó la fe cristiana a los jovencitos, estos adoptaron la de de Cristo sin que sus padres lo supieran. La leyenda dice que querían permanecer célibes por el Reino, pero fueron conminados a casarse con jóvenes nobles, pero paganas, a las que con su predicación y buen ejemplo, pensaban convertir a la verdadera fe. No tardó la familia de los jóvenes en conocer su conversión, pero los jóvenes se mantenían en secreto, sin delatarse como cristianos para socorrer a los que eran perseguidos por la recién persecución de Diocleciano. Alentaban a los confesores, socorrían a las viudas y huérfanos, escondían a presbíteros, etc. Conforme arreciaba la persecución iba creciendo su deseo de ser mártires, y pronto lo vieron cumplido pues fueron delatados como seguidores de Cristo.

Les apresaron y enviaron a los calabozos, lo cual recibieron con gran alegría. En el primer interrogatorio declararon su fe y fueron azotados, tormento que padecieron con entereza, siendo la admiración de no pocos paganos. Varios familiares les visitaron para persuadirlos que obedeciesen los edictos imperiales, o al menos que disimulasen su religión, rindiendo culto a los ídolos solo externamente. Pero ambos eran enemigos de tal simulación y se negaron. Fueron interrogados nuevamente y requeridos a sacrificar. Dijeron ellos: "la religión de los dioses es infame, abominable; y no hay ni habrá otra verdadera que la que profesamos los cristianos". Desesperado el juez, mandó que fueran colgados en el potro, despedazados con uñas de hierro y quemados los costados, pero nada logró con estas torturas. Así que, cansado, mandó fueran degollados.

Su familia imploró a Cromacio, vice-prefecto de la ciudad, que se retrasara la ejecución unos días para poder hacer cambiar de parecer a los jóvenes. Confiaban que podrían hacerles cambiar de parecer y por ello Cromacio les concedió treinta días de gracia. Por orden del prefecto pasaron los jóvenes de la cárcel a la casa del funcionario público Nicostrato y su mujer Zoé. La leyenda nos dice que aquello les supuso más tormento que los castigos, pues las lágrimas de sus padres, su amor y súplicas les eran más dolorosas en cada visita que les hacían. Y añádanse los ruegos de sus mujeres, y los llantos de sus pequeños hijos. Ya fuera juntos o por separados, eran requeridos por todos, familiares y amigos, para que abandonasen aquella fe que les hacía padecer. Como recogen las Actas "no vio el mundo ataque más violento, ni más dificultoso de sostener".

Marco, Marceliano y sus parientes.
Sufrieron los hermanos todo esto, y se alentaban mutuamente, cuando uno se sentía desfallecer ante tanto dolor de la madre y los hijos, el otro le sostenía. Hablaban del cielo, de la recompensa eterna, de la condena eterna que esperaba a los apóstatas, etc. Pero treinta días eran muchos y cuando comenzaron a flaquear juntos, lo notó el Capitán de la primera compañía de guardias del Emperador, que cada día les visitaba, y no era otro que el gran San Sebastián (20 de enero), que era cristiano en secreto. Viendo este que desistían en su determinación de ser mártires, les habló: "Pues que, hermanos míos, ahora que estáis casi llegando al fin de vuestra gloriosa carrera, ¿será posible que los llantos de hijos y parientes os hayan de hacer volver atrás con ignominia? ¿Han apagado esas lágrimas vuestro amor de Dios y vuestra fe? ¿Adónde se fue aquella cristiana magnanimidad que mostrasteis en mayores tormentos? ¿Permitiréis que os arranque el laurel de la cabeza el artificioso llanto de vuestras mujeres, y el pueril de vuestros hijos? ¿Seréis apóstatas por alargar algunos pocos días más la vida de un padre y de una madre que ya no pueden durar mucho? ¿Ignoráis acaso que desde la cuna a la sepultura hay poco trecho, y desde la ancianidad á ella casi ninguno?"

Y luego de arengar a los hermanos, se dirigió a los parientes, y les demostró la verdad de la fe cristiana, la dicha de dar la vida por Cristo y los premios que aguardaban en el cielo a los valientes que confesaban su Nombre. Y lo hizo con tal inspiración divina, que mientras estaba hablando una luz celestial resplandeció en torno a él, sus ropas resplandecían y siete ángeles aparecieron sobre su persona. Las palabras y el portento visto, no solo fortalecieron a los hermanos, sino que convirtieron a San Tranquilino (6 de julio) y Marcia, y a los santos Nicostrato y Zoé (5 de julio), que también serían mártires. Cambiaron todos las lágrimas de dolor por las de gozo, al conocer la fe cristiana y por contar con dos valerosos confesores en la familia. Y los nuevos conversos fueron bautizados por el sacerdote San Policarpo (6 de julio), también mártir después. Por su parte, la leyenda de San Cástulo (26 de marzo), dice que este les prestó ayuda.

Pasaron los treinta días de gracia, que la familia y amigos vivieron en oración y actos de caridad. Al cabo llamó Cromacio a Tranquilino y al preguntarle si había logrado cambiar a sus hijos, el santo viejo le confesó que no, y aún más, se había hecho cristiano él mismo, su mujer y toda su familia. Sabido es, según las Actas de San Sebastián, que Cromacio también aceptó la fe cristiana, lo cual le logró la salud, pues curó de gota. Al convertirse, lo mismo hizo su familia, de la cual su hijo San Tiburcio (11 de agosto) fue mártir. Esta conversión de Cromacio hizo que Marco y Marceliano quedaran libres y se juntaran con Sebastián continuando su labor de socorrer a los fieles. Pero una vez que Cromacio se retiró de la vida pública, le sucedió Fabiano, declarado enemigo de los cristianos, que renovó la persecución contra ellos. Averiguó cuales eran las causas pendientes contra los discípulos de Cristo y mandó arrestaran a todos los que habían sido liberados.

Fueron por segunda vez detenidos Marco y Marceliano, y como ya estaban sentenciados a muerte, y persistían en confesar a Jesucristo, mandó Fabiano que se ejecutase la sentencia sin más interrogatorio. Fueron atados los hermanos a un tronco, traspasándoles los tobillos con dos grandes clavos, y aunque el dolor era insoportable, ellos entonaban el salmo 133: "Ecce quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum", como alabanza al Señor. Pasaron así un día y una noche, sin cejar en su resolución. Por última vez intentó Fabiano que apostataran prometiéndoles liberarles, pero ellos respondieron "Nunca hemos sido tan felices, y preferimos permanecer aquí hasta que nuestra alma se libere de su la envoltura de nuestro cuerpo". Entonces Fabiano mandó fueran traspasados con lanzas, acto que les valió la muerte, el 18 de junio de 286, 287 según otros. 

Fueron enterrados a cuatro leguas de la ciudad, en un campo que se llamaba "de las Arenas", entre las vías Apia y Ardeatina, donde después habría un cementerio con su nombre. En tiempos del papa Teodoro sus reliquias fueron trasladadas a Roma, como las de tantos mártires, y depositadas en una iglesia, cuya memoria se perdió hasta el siglo XVI. En 1582, con las reformas promovidas por el cardenal Baronio en la iglesia San Cosme y San Damián, los cuerpos fueron hallados junto al de San Tranquilino, su padre, que terminó siendo martirizado a pedradas.  Unos frescos les representan victoriosos. Actualmente esas reliquias se veneran en Santa Práxedes, Roma.



Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 18 de junio además se celebra a
Santa Isabel de Shönau, mística.
Beata Hosana Andreasi de Mantua, dominica.

lunes, 30 de mayo de 2016

Santos Basilio y Emmelia de Capadocia.

Santos Basilio y Emmelia de Capadocia, esposos. 30 de mayo.

La santa Familia de Basilio y Emmelia.
Ambos esposos vivieron en la Capadocia antigua. Basilio, llamado "el Viejo", fue hijo de San Basilio y Santa Macrina la Anciana (ambos a 14 de enero), discípula de San Gregorio Taumaturgo (17 de noviembre). De los padres de Emmelia solo se sabe que su padre fue mártir en una de las persecuciones. Por tanto, ambos jóvenes eran cristianos probados en el Evangelio y la persecución. Basilio era un gran abogado y retórico y se le atribuyen algunas obras.

Ambos tuvieron diez hijos, a los que educaron sólidamente en la fe cristiana, las letras y la piedad. De todos estos hijos, seis han pasado a los santorales: San Naucracio (7 de enero), San Basilio el Magno (2 de enero y 14 de junio), San Gregorio de Nisa (9 de marzo), San Pedro de Sebaste (9 de enero), y Santa Macrina la Joven (19 de julio).

Se desconoce cuando murió Basilio, pero fue antes de la muerte de su hijo mayor, Naucracio, a sus 27 años, luego de varios años dedicados a la oración. Emmelia estaba desconsolada y su hija Macrina le consoló y animó a no llorar como los paganos, que no tienen esperanza en la vida eterna. Luego de enviudar, ambas, madre e hija, se dedicaron a la educación de los otros hijos más pequeños. Cuando todos sus hijos se encaminaron en el servicio de Cristo en la Iglesia, lo que fue de gran felicidad para ella, Emmelia y Macrina decidieron fundar una comunidad monástica para vivir retiradas en oración. Repartió sus propiedades entre los hijos, reservando una parte para ellas, y se fueron a una propiedad que tenían en el Ponto, cerca de su hijo Basilio. Allí se les unieron unas esclavas cristianas que habían sido liberadas hacía poco tiempo y entre todas establecieron vida común de oración, trabajo y estudio. Basilio escribió una regla para ellas, que sería seguida después por otros monasterios posteriores.

Muchos años vivió Emmelia como religiosa, hasta que le llegó la muerte, el 8 de mayo de 375. Estuvieron junto a ella Macrina, su hija mayor y Pedro, el menor. Antes de fallecer, exclamó "¡A ti, Señor, entregué las primicias y el diezmo del fruto de mi vientre. Acéptalo como un sacrificio agradable y que tu espíritu de santidad descienda sobre ellos!" Luego pidió ser enterrada en su casa de Annesi, junto a su marido y su hijo Naucracio. Luego de la muerte de su madre, Macrina repartió todos sus bienes entre los pobres y junto a sus monjas comenzó a vivir exclusivamente del trabajo de sus manos, siguiendo la norma extendida en otros monasterios y seguida sabiamente por los eremitas.

La Iglesia Serbia celebra la memoria de Emmelia a 8 de mayo, la iglesia Rusa a 3 de enero junto a todos sus hijos y las iglesias de tradición griega los conmemoran a ambos 30 de mayo.


El 30 de mayo además se celebra a  
Santa Juana de Arco, mártir

viernes, 16 de octubre de 2015

La gran Eduviges, para tener tu casa

Pregunta: Holaaaaaaa me acabo de meter en tu blog por primera vez y me gusta mucho. He llegado a él porque estoy buscando saber ¿a que Santo Santa o virgen es al que le tengo que pedir un hogar propio? Muchas gracias por dedicarle el tiempo que le has dedicado a leer este Email, espero tu respuesta y gracias por adelantado. Un saludo y que pases un buen día.

Respuesta: Otro saludo para ti, y me alegra te guste el blog. Espero no sea la última vez que lo visites. Recuerda puedes suscribirte a él para recibir las publicaciones en tu e-mail. Vamos a la respuesta: Para los hogares, comúnmente se suele invocar a Nuestra Señora de Loreto (10 de diciembre) y a:


Imagen venerada en
Niedernburg, Alemania.
Santa Eduviges (Hedwig) de Silesia, duquesa y religiosa. 16 de octubre y 25 de agosto (traslación de las reliquias).

Nació en 1174 en Baviera, Alemania y era hija del conde Berthold IV de Moravia. Tuvo tres hermanas: Inés, Gertrudis (que por su matrimonio con Andrés de Hungría, fue reina y madre de Santa Isabel de Hungría), y otra de la que se desconoce el nombre, y fue abadesa. Tuvo cuatro hermanos más: Bertold, patriarca de Aquileia; Elbert, obispo de Bamberg; Otto y Enrique, que heredaría el título de su padre. A los seis años sus padres confiaron su educación a las benedictinas de Kitzingen, con vistas a prepararla para gobernar una casa y esposo. Aunque Eduviges manifestó querer ser religiosa, a los 12 años se casó con el duque Enrique I de Silesia. A pesar de ser muy joven impresionó a la corte por su sencillez, buen trato, sabiduría y sobre todo, por sus virtudes. A los 13 años tuvo su primer hijo, que murió al poco de nacer. Sus siguientes hijos fueron Enrique, Conrado Boleslao, Inés, Sofía y Gertrudis. La influencia de Eduviges se hizo notar sobre todo en su actividad caritativa y educativa. Introdujo en Polonia a los agustinos, dominicos, franciscanos, cistercienses y premonstratenses, a los que confió escuelas y hospitales. En 1219 terminó su obra más amada, el monasterio cisterciense de Trebnitz, que se realizó cambiando penas de cárcel por años de trabajo, en consonancia con la gravedad del delito cometido.


Después de tener su séptimo hijo, pidió a su marido y obtuvo de él, vivir en castidad, por lo que adoptó una vida de monja: ayunaba a pan y agua los miércoles y los viernes, visitaba y pasaba temporadas con las cistercienses, compratiendo sus tareas y oraciones. Continuó su intensavida de caridad con los pobres, dando limosnas, llevándolos a hospitales y sanatorios. Les atendía a la puerta de la cocina y les daba alimentos y dinero. Y en cuanto a las penitencias, una dama de compañía declaró que usaba un cilicio todo el tiempo, pegado al cuerpo. Poco a poco, su marido comenzó a imitarla, dejando de usar ropas nobles ni oro, dejó de cortarse el pelo y se dejó una poblada barba (por ello se le conoce como Enrique el Barbudo).


Pero no todo fue gloria en la vida de Eduviges, su familia la hizo padecer muchísimo: su marido fue herido varias veces, en 1228 fue capturado y su hijo Enrique reunió un ejército, pero ella obtuvo su liberación con sus súplicas y oraciones. Su hermana Inés contrajo un matrimonio ilícito con el rey Felipe Augusto de Francia, lo que trajo la excomunión y la negación de la Iglesia de celebrar los sacramentos mientras esta situación durase (leer la vida de la Beata Ingeborg). Su otra hermana, Gertrudis, fue asesinada por unos traidores. Sus hermanos Otto y Enrique estuvieron implicados en el asesinato del emperador Otón, cuyos seguidores arrasaron las propiedades de la familia. Su sobrina, Santa Isabel de Hungría (17 de noviembre), fue rechazada y buscó refugio en el castillo de Wartburg. Y, por último, su marido rompe su palabra de apoyo a la Iglesia y se vuelve contra ella, por lo que murió sin sacramentos, lo que fue un duro golpe para Eduviges, que oró toda su vida por su alma. Sus hijos Conrado y Enrique pelearon entre sí por los territorios de su padre, Conrado murió y Enrique reinó bastante bien, hasta 1241, en que se alió a los tártaros invasores de Polonia, hasta que fue asesinado. Uno de sus consuelos fue poder educar piadosamente a su pariente lejana Santa Inés de Bohemia (2,  6 de marzo y 12 de agosto)

Después de tantas tragedias, finalmente, Eduviges muere el 15 de octubre de 1243, luego de tomar los votos monásticos, cubierta con el velo de Santa Isabel. Fue enterrada en su amado monasterio de Trebnitz.

Veintitrés años más tarde fue beatificada por el papa Clemente IV y el papa Inocencio XI decretó su fiesta para el 17 de octubre, trasladada hoy al 16 del mismo mes. Es patrona de Silesia, Bamberg, Frankfurt y Berlín. También es patrona de los hogares, las parejas, la vida familiar (por lo mal que la pasó ella misma) y los zapateros. Normalmente se representa vestida de reina, con la corona a los pies (signo de abandono del mundo) y, menos frecuente, como cisterciense. Porta una maqueta de iglesia (recuerda la fundación del monasterio de Trebnitz y otros), una cruz, una estatua de María o un rosario, un libro de oraciones. En ocasiones va descalza o con un zapato en la mano, y esto refiere al hecho de que su confesor le obligó a llevar zapatos, ella lo hizo, pero los llevaba en la mano. Cuando le obligó a llevarlos puestos, pues les quitó la suela. Todavía en alemán existe la expresión "hedwigssohlen", para llamar los zapatos que se rompen por las suelas. Su devoción está bastante extendida en América para hallar casa, lograr la reparación de la propia, vender o comprar.


Fuentes:
-“La leyenda de oro para cada día del año: vidas de todos los santos”. Volumen 3. P. PEDRO DE RIVADANEIRA. Barcelona, 1866.
-El santo del día”. SERVILIO CONTI. Buenos Aires, 2006.  


A 16 de octubre además se celebra a 
San Gall, abad.
San Elophe de Toul, mártir

viernes, 19 de junio de 2015

Rivanonne, santa, esposa y madre de santos.

Santa Rivanonne, viuda y reclusa. 19 de junio.

Encuentro de Hyvarnion y Rivanonne.
Según su “vida”, Rivanonne nació a principios del siglo VI, y muy niña quedó huérfana, por lo que fue educada por sus hermanos San Urfol (17 de septiembre y 19 de junio) y San Rivoaré (19 de septiembre). Desde niña fue piadosa, dada a la oración, la caridad y la penitencia. Cuando era jovencita, hizo un voto de virginidad, en espera que Dios le revelara.

Mientras, nos ocupamos de otro personaje: Por aquellos tiempos llegó a Bretaña San Hyvarnion (5 de diciembre) un poeta y compositor irlandés de cierta fama. Además, era conocido por su sabiduría, y rectitud de vida. Había sido discípulo de San Cadoc (24 de enero y 21 de septiembre), quien le había enseñado a leer, componer, a conocer la naturaleza. Había hecho voto de castidad y atendía personalmente a los pobres y necesitados. Dos tradiciones le hacen llegar por diferentes modos a Bretaña: una cuenta que lo hizo siguiendo a los monjes santos que desde Irlanda poblaron Bretaña entre los siglos V u VI. La otra, que el rey Childeberto supo de su persona y le pidió consejo y que se quedara en su corte. Donde sí es unánime las leyendas es que, estando en la corte, Hyvarnion se decepcionó del ambiente palaciego, tan rudo y poco dado a la piedad, que decidió volver a su tierra. El rey intentó detenerlo, pero nada pudo hacer así que le preparó un barco para su viaje. La noche antes del viaje, Hyvarnion tuvo una visión en la que una jovencita se le aparecía y le decía que había de ser su esposo. Varias veces se repitió el sueño, que dejó a Hyvarnion desconcertado, pues él se había dedicado por completo a Dios y creía que este aceptaba su oblación. Entonces se le apareció un ángel que le explicó que la joven Rivanonne recibía en ese momento la misma revelación, que ambos se encontrarían a la mañana siguiente y que habían de casarse, pues Dios había determinado que fueran padres de un gran santo.

Y así fue, al otro día se encontraron en Landouzan, junto a una fuente, que hoy lleva la el nombre de Santa Rivanonne. Ella venía acompañada de su hermano Rivoaré, quien les casó. El romanticismo del siglo XIX fue muy pródigo recreando esta escena, llenándola de amor entre los dos. Se encuentran, él le canta, ella le enseña las hierbas que recoge para remedios para los pobres. Se enamoran, pero conocen su destino y su mutua entrega a Dios, por lo que presentan este cumplimiento de la voluntad divina casi como un hado fatalista, al que hay que aceptar. Lo dicho, romanticismo decimonónico.

En fin, que casados ya, esa noche, sabiendo que el propósito de su unión era concebir un santo, Rivanonne dijo a su esposo: "Si es un niño, le pido a Dios que nunca pueda ver la falsedad y los engaños del mundo”. Y se unieron carnalmente, solo una vez y nunca más. Se establecieron en Lanrioul, y al cabo de los nueve meses justos nació su hijo San Hervé (17 de junio), ciego a la luz del mundo y vidente a la luz de la fe. Cuando el niño tenía cinco años Hyvarnion murió y dos años más tarde, Rivanonne confió a su hijo al monasterio de San Marchian (22 de junio). A esa edad, ya había enseñado al niño todos los salmos y cánticos de memoria, y este le acompañaba en las oraciones, los actos de piedad y las obras de caridad.

Rivanonne entonces pudo cumplir su deseo de vivir para Cristo: se unió a otras piadosas mujeres, entre ellas una niña, que algunas leyendas dicen era adoptada, Santa Cristina (22 de junio) comenzando una vida monástica. Cuando Hervé, versado en la música y la composición como su padre, fue un joven que podía valerse por sí solo, fue en busca de su madre y emprendieron juntos una nueva vida religiosa. Hervé fundó un monasterio en Lanhouarneau y muy cerca suyo su madre construyó una ermita donde se recluyó en soledad y oración. Allí vivió largos años, hasta que San Urfol recibió una revelación del cielo acerca de que a su hermana le quedaba poco tiempo y avisó a Hervé. Este se fue a la ermita con dos monjes y allí entabló coloquios con su madre, y estuvo orando hasta que ella expiró, el 19 de junio de 535. Hervé vio su alma llevada al cielo por los ángeles. La enterró en la ermita, donde luego construiría otro monasterio que llegaría a tener un colegio, Cristina quedaría bajo la tutela de su hermano Hervé, y de ella se cuentan otras leyendas muy hermosas.

El culto de Santa Rivanonne, escaso, siempre ha estado suscrito a la devoción y leyenda de su hijo San Hervé, muy venerado en la campiña francesa.

Fuentes: 
-"The Book of Saints and Friendly Beasts". ABBIE FARWELL BROWN. 2009.
-"La mystique des eaux sacrées dans l'antique Armor". CLAIRE DE MARMIER. París, 1947.
-"Vie des bienhereux et saints de Bretagne". M. DE GARABY. Saint Brieuc, 1839. 
-"El libro de los santos de Bretaña". P. CHARDONNET . 1977.


A 19 de junio además se celebra a 
Beata Miguelina de Pesaro, terciaria franciscana.
Beato Odo de Cambrai, obispo

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