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miércoles, 21 de abril de 2021

"Iré, y allí moriré".

Beato Bartolomé de Cerveri, presbítero dominico, inquisidor y mártir. 21 de abril.

Bartolomé nació en Savigliano, en 1420, y desde niño demostró gran inteligencia y extrema piedad. Estudió en su ciudad natal y a los 16 años fue a Turín, donde continuó sus estudios, licenciándose en 1452. Hay que decir que obtuvo, en un mismo día, la licenciatura, el doctorado y la maestría en Teología. La misma universidad le empleó como profesor, con gozo de los estudiantes. Mas hubo de volver a Savigilano, pues el Capítulo Provincial de la Orden le nombró prior del convento de esta ciudad. Ese mismo año, 1452, fue nombrado Inquisidor Mayor de la zona del Piamonte, cargo que conllevaba aparejado un peligro para la vida, pues esta era un área infestada de herejes. Durante 12 años predicó, convirtió a muchos, juzgó rectamente.

En 1466 fue destinado extirpar la herejía de Cerveri. Antes de partir ya supo por revelación que sería su última misión, mas obedeció sin más. Hizo confesión general y al terminar dijo a su confesor: "Me llamarán Bartolomé de Cerverio, aunque nunca he puesto un pie allí. Hoy voy allí como inquisidor y allí debo morir". Y partió el 21 de abril, junto a los religiosos Juan Boscato y Juan Pedro Riccardi. Llegando a la ciudad, mientras recitaban el salterio fueron atacados por 5 herejes valdenses. Los otros frailes fueron apuñalados, pero pudieron escapar. Bartolomé no intentó huir, sino que recibió de rodillas la lluvia de lanzas que cayó sobre él, mientras alababa a Dios.

Esa noche, los habitantes de Savigliano pudieron ver unas luces brillantes en el cielo, en dirección a Cerveri y salieron para ver que ocurría. Así hallaron a la vera del camino el santo cuerpo de su querido dominico. Apuñalado, mas no había sangrado, sucedió que apenas pusieron el cuerpo en la iglesia, las heridas manaron sangre fresca y olorosa, la cual fue recogida como preciosa reliquia en sendos vasos. Fue sepultado en la iglesia y desde entonces venerado como mártir. En el sitio donde cayó, se levantó una capilla donde recibe culto por parte de los habitantes de Savigliano y Cerveri, quienes le invocan contra los truenos y el granizo principalmente. En 1802, suprimido el convento de Savigliano, las reliquias fueron trasladadas a Cerveri.

El papa Pío IX aprobó su culto inmemorial, beatificándole, en 1853.

Fuente:
http://har22201.blogspot.com/


A 21 de abril además se celebra a

San Beuno de Gales,
abad y misionero
.
San Anselmo,
obispo.
S. Simeón de Ctesiphon,
obispo y mártir
.
S. Conrado de Parzham,
religioso capuchino
.














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"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

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domingo, 4 de abril de 2021

Santos y padres de santos.

Beatos Aleydis y Tescelin, esposos. 4 de abril.

Aleydis fue hija del señor de Montbard, desde niña se inclinó por la vida religiosa, pero a los 15 años fue casada con Tescelin de Fontaine-les-Dijon. Allí nacieron sus hijos San Bernardo de Claraval (20 de agosto), Santa Humbelina (12 de febrero, 21 de agosto y 10 de julio), San Nivardo (7 de febrero), los Beatos Andrés, Bartolomé (ambos a 9 de diciembre), Gerardo (13 de junio) y Guido (11 de mayo).

A pesar de su patrimonio, la familia vivía austeramente, sin lujos innecesarios y en un ambiente piadoso. No son pocos los que señalan que más que castillo, la vivienda era un monasterio, donde las ceremonias religiosas, la oración, penitencia y caridad eran constantes en los padres y los hijos. La entrada de todos sus hijos en la vida monástica fue para ellos una gran alegría, y una vez que quedaron solos y sin tener que heredar a sus hijos, Aleydis y Tescelin se volcaron en la asistencia a los pobres.

Era Aleydis muy devota de San Ambrosiano (4 de abril), cuya fiesta mandaba celebrar con actos piadosos y de caridad. La última que celebró, sobre 1120, lo hizo con la certeza de que sería su último día de vida, según Dios le había revelado. Por ello reunió a sus hijos, se despidió de ellos con toda tranquilidad. Nada parecía darle la razón, pero el mismo día 4 de abril se sintió desfallecer, le dieron los últimos sacramentos y piadosamente entró en el cielo al momento en que hacía la señal de la cruz, quedando el cuerpo con la mano en alto. Sus reliquias se veneran en Longchamp-sur-Aujon.

Luego de enviiudar, Tescelin pidió el hábito del Císter a su hijo Bernardo. Vivió muchos años más y fue un ejemplar monje. San Bernardo le atendió en su última agonía.

A 4 de abril además se celebra a

San Tigernach,
abad y obispo
.
San Meryn,
ermitaño
.
San Emebert,
abad y mártir
.
San Zósimo, abad.










viernes, 24 de agosto de 2018

Despreciada por pobre, amada por su pobreza.

Beata Alicia Rich de Catesby, religiosa. 24 de agosto.


Fue natural de Abingdon, y nació sobre 1195 en una familia acomodada. Su hermano fue San Edmundo Rich (16 de noviembre), quien sería arzobispo de Canterbury. Siendo niña su padre se escapó dejando a la madre y a sus 3 hijas pequeñas sin un céntimo para sobrevivir, y, además, cargadas de deudas. La madre murió de pena al poco tiempo. El hermano mayor, Edmundo, intentó colocarlas en algunos monasterios, pero al ser pobres no las admitían en ninguno, pues se rumoreaba que Edmundo solo quería hacerlas pasar por pobres, mientras él sí que tenía dinero para las dotes de todas. Solo el priorato benedictino de Catesby las admitió sin dote alguna a dos de ellas, nuestra Alicia y Margarita.

Alrededor de 1240 Alicia fue elegida priora del monasterio. Se preocupó por llevar a la comunidad por la senda de la pobreza evangélica, la austeridad y el cumplimiento de la Regla. Fue culta y piadosa, y también procuró sus monjas lo fueran. Falleció en 1270 y fue sucedida, por poco tiempo, por su hermana la Beata Margarita.

Fuente:
http://www.stedmundschapel.co.uk/edmund.html

A 24 de agosto además se celebra a:


San Bartolomé,
apóstol
.
B. Bartolomé de Tienen,
laico fundador
.
San Ouen de
Rouen, obispo
.






sábado, 7 de julio de 2018

Del estoicismo a la santidad.

San Panteno de Alejandría, confesor. 7 de julio.


San Panteno predica en la India.
Catedral de Cornwall.
En este santo antiguo tenemos un clarísimo ejemplo de como la filosofía griega, o parte de ella, fue asumida por la incipiente fe cristiana, iluminándose ambas.

Panteno nació en Sicilia, a mediados del siglo II y practicaba la filosofía del estoicismo. Los estoicos creían en la rectitud moral ante todo, buscaban liberarse de toda pasión baja, veían a todos los hombres como iguales en dignidad, más allá de clases sociales o riquezas. En definitiva, creían que vivir rectamente era un arte.

Al conocer Panteno el cristianismo, su alto concepto de la ética se vio iluminado por la Revelación. Ya no solo bastaba con ser bueno sino que, además, había un Dios encarnado que exigía esta rectitud moral y que se había hecho uno con los hombres. Panteno se formó en la Escuela catequética de Alejandría, un centro de estudios bíblicos y patrísticos excepcional que ya tenía la Iglesia en aquellos primeros tiempos. En ella se formarían también el gran Orígenes, San Alejandro de Jerusalén (18 de marzo) y San Clemente de Alejandría (4 de diciembre), quien además la dirigiría antes de Orígenes.

Según Eusebio en su "Historia Eclesiástica", Panteno misionó en La India, donde tenía relaciones comerciales. Allí supo de la existencia de cristianos que se decían evangelizados unos 100 años antes por San Bartolomé (24 de agosto), y de hecho tenían una versión hebrea del Evangelio de San Mateo. Por su parte San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) dice que escribió comentarios a la Biblia, aunque no se conservan.

Panteno falleció entre 190 y 216, en un lugar desconocido, pues unos le ponen misionando y otros de vuelta en Alejandría.

Fuente:
http://heiligen-3s.nl

A 7 de julio además se celebra a:
Beato Ralph Milner,
laico mártir.
San Enoch de Amatin,
carmelita.
San Fermín,
obispo y mártir.







jueves, 24 de agosto de 2017

Fundador desde el mundo.

Beato Bartolomé de Tienen, laico fundador. 24 de agosto.

Dos son las fuentes sobre este santo. La vida de San Arnik y la de la Beata Beatriz de Nazaret, que aunque no tienen un origen en común, sí que mencionan al mismo personaje: nuestro Bartolomé. Este nació en Tienen en 1153. Su apellido "Vleeschhouwer", es decir "carnicero", tal vez aluda al oficio familiar. Muy joven se fue a Tierra Santa con su amigo San Arnik de Averbode (17 de marzo), donde visitaron los Santos Lugares y luego se enrolaron como cruzados. A su regreso, Arnik tomó el hábito premonstratense, mientras que Bartolomé permanecía indeciso si también ser religioso o casarse. Pidió consejo a Arnik y este luego de orar por él, tuvo un sueño en el que vio salir tres ramas del vientre de Bartolomé, y como por las ramas se paseaban monjas y monjes. Cuando Bartolomé volvió, Arnik le dijo que debía casarse, pues sería padre de infinidad de religiosos y religiosas.

Así que Bartolomé se casó con Gertrudis, perteneciente a la prestigiosa familia Tirlemont. Tuvieron seis hijos, cuatro varones y dos hembras, la Beata Beatriz de Nazaret (29 de agosto) y la Beata Sibila de Aywières (9 de octubre). Sobre 1203 Gertrudis murió y entonces Bartolomé internó a sus hijos e hijas en monasterios y comenzó una vida de peregrinación y penitencia.

En 1235 fundó el monasterio cisterciense de Santa María de Nazaret, en Lieja, al cual llamó a su hija Beatriz para que lo dirigiera. Falleció en 1250 y sus reliquias fueron trasladadas a la iglesia de San Gummar, Lieja.


Fuentes:
-"Meditaciones para los Domingos y Fiestas Sagradas". R.P JOAHNNES LUDOLFUS VAN CRAYWINCKEL. Bruselas, 1778.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 24 de agosto además se celebra a
San Bartolomé, apóstol.
San Ouen de Rouen, obispo.

lunes, 11 de abril de 2016

San Guthlac de Crowland

San Guthlac de Crowland, ermitaño.  11 de abril y 30 de agosto (traslación de las reliquias).

Imagen en la Logia
Masónica de Crowland.
La leyenda cuenta que nació en 643 y era hijo de Penwahl y Tetta, nobles de Mercia, y hermano de Santa Peggy (8 de enero). De joven fue caballero al del rey San Ethelred de Mercia (4 de mayo). A los 24 años se dejó el servicio militar para ser monje en la abadía de Repton, un monasterio mixto, en el que monjes y monjas compartían solo la iglesia, y la abadesa mandaba sobre las monjas y monjes. Santa Ecgburg (3 de mayo) era la abadesa, siendo antes una princesa hija del rey Adolf de East Anglia. Pronto fue ejemplo para todos los monjes, pero pronto se cansó de tanta admiración por parte de los demás y en 669 se fue de eremita a los pantanos de Crowland. A la par, su hermana se retiraba como reclusa en Northamptonshire, a unos de 10 km de distancia. Guthlac comenzó una vida austerísima: no comía nada hasta la puesta del sol, cuando comía unas hierbas, un trozo de pan y algo de agua fangosa del pantano. Vivía en un agujero húmedo que alguien, en busca de tesoros había excavado, y al que puso solamente una cubierta de paja. Cuando se le desgastó la túnica, se tejió una de juncos y eso vistió para siempre. Con el tiempo, parecía un espectro que sde movía entre las humedades y ramas siniestras. Pero a pesar de esto, su vida ascética atraía a muchos devotos, que querían imitarle, y tuvo varios discípulos como San Bettelin (9 de septiembre), San Ecgberht (24 de abril), San Tatwin (30 de julio) y San Cissa (8 de noviembre), de los que algunos serían obispos o abades.

Otros le visitaban porque querían algún milagro o consejo. Una de esas visitas fue la del obispo San Hedda de Dorchester (7 de julio) que, admirado por vida penitente y orante, le ordenó presbítero. Otra visita, por necesidad, le hizo el príncipe Ethelbald, futuro rey de Mercia, cuando huía de su primo Ceolred. Guthlac le escondió y le predijo que sería rey. Ethelbald le prometió que si la profecía se cumplía, él se comprometía a construir una abadía para Guthlac.

La vida del pantano era difícil para nuestro santo, pues el lugar estaba, a decir de la leyenda, infestado de dragones, demonios y espíritus malignos que perturbaban la paz de Guthlac. Le hacían ruidos mientras oraba, le escondían los instrumentos de penitencia, le robaban el poco pan que tenía, y llegaron a apalearle para que se fuera de allí. Se le apareció San Bartolomé Apóstol (25 de febrero, Iglesia Armenia; 11, Iglesias Orientales, y 18 de junio, Iglesia Copta; 24, 25 y 29 de agosto, Iglesia Jacobita; 20 de noviembre, Iglesias Etíopes; 4, traslación de las reliquias, y 8 de diciembre, Iglesia Armenia) y le entregó un flagelo milagroso, para defenderse contra los demonios. Finalmente, Guthlac ganó con la ayuda del cielo, y los diablos tuvieron que dejar el pantano. A partir de entonces, los animales “buenos” regresaron y le acompañaron y sirvieron al santo toda su vida. Se cuenta que estando visitándole San Wilfrid (12 de octubre), este manifestó su admiración como dos golondrinas se posaban sobre los hombros de Guthlac. Nuestro santo le dijo: "¿No has aprendido, hermano, que con quien ha guiado su vida según la voluntad de Dios, las bestias y aves silvestres se vuelven más íntimas, al igual que a los que dejan el mundo, los ángeles se les aproximan?"

San Bartolomé socorre a San Guthlac.
Pasaron los años y solo cuando Guthlac estaba muriendo, le dijo a un Hermano que desde tiempo atrás le acompañaba: "Cuando mi espíritu haya dejado este pobre cuerpo, irás adonde mi hermana Peggy y le dirás que elegí no verla de nuevo en este mundo para verla en la eternidad, con los ojos del Padre. Dile también que debe poner mi cuerpo en un ataúd y envolverlo en  una fina seda que le dará la abadesa". Pasó sus últimos días acompañado de ángeles, que le consolaban y animaban al paso definitivo. En el momento de su muerte, el 11 de abril de 714, un dulce olor emanó de su cuerpo y su alma se elevó como un rayo de luz. Apenas murió Guthlac, su compañero remó hasta llegar adonde Peggy, que le acompañó a amortajar a su hermano. Pasó por el monasterio y Santa Ecgburg le dio una tela que había tejido por revelación de Dios, sin saber para que. Peggy amortajó a su hermano, hizo tres días de oración junto al cuerpo, durante los cuales, el sulce olor permaneció y pudieron sentir los que la acompañaban en su velatorio. Peggy enterró a su hermano en la misma ermita donde había vivido y donde ella misma quiso quedarse como eremita. Al año quiso elevar las reliquias de su hermano y que fueran colocadas a la veneración en la iglesia del monasterio de Repton. Al ser desenterrado el santo, se le halló incorrupto, y la tela que le envolvía estaba blanquísima, sin que la tierra o la humedad la hubieran manchado lo más mínimo. El ya rey Ethelbald costeó un hermoso sepulcro para poner en un altar y, luego que se le apareciera el santo, en 716 construiría la abadía de Crowland, como había prometido, y adonde se trasladaron posteriormente las reliquias de Guthlac. Al poco tiempo, un ciego de la región de Wisburg quiso venerar las reliquias del santo, para alcanzar la curación e ignorante de la traslación, se fue al pantano. Allí, Peggy compadecida de su dolor, le alcanzó un frasco de sal que el propio santo había usado durante su vida. El pobre ciego roció sus ojos con la sal y milagrosamente recuperó la visión.

En 971 la abadía de Crowland tomaría la Regla de San Benito. En 1136 las reliquias fueron trasladadas a otro altar y el 30 de agosto de 1196 se colocaron definitivamente en el altar mayor. Los obispos y reyes concedieron grandes beneficios económicos y espirituales a los que colaborasen con la abadía y venerasen las reliquias del santo. Su “vita”, en estilo laudatorio y plagada de prodigios, la escribió Félix, un monje de Repton, contemporáneo suyo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.



A 11 de abril además se celebra a






lunes, 24 de agosto de 2015

La leyenda de San Bartolomé.

San Bartolomé, Apóstol. 25 de febrero (Iglesia Armenia), 11 (Iglesias Orientales) y 18 de junio (Iglesia Copta); 24, 25 y 29 (Iglesia Jacobita) de agosto; 20 de noviembre (Iglesias Etíopes); 4 (traslación de las reliquias) y 8 de diciembre (Iglesia Armenia).

Hoy me tomo la licencia de transcribir literalmente un resumen de la leyenda de San Bartolomé. No me gusta copiar tal cual, porque se pierde estilo y no es un trabajo de mérito. Pero me ha parecido interesante como forma de mostrar lo importante que puede ser el lenguaje, el estilo y la argumentación a la hora de trasmitir un hecho. Es un texto del siglo XIX, al que solo he hecho algunas correcciones ortográficas, para adecuarlo a la gramática actual. Espero os guste:

El santo sostiene su propia piel arrancada
"San Bartolomé, a quien el Evangelio cuenta siempre el sexto en el número de los doce Apóstoles, fue galileo, de condición tan humilde como todos ellos, siendo de oficio pescador; pero eran muy puras sus costumbres. Fue hijo de Tolmai, como lo da a entender su propio nombre; porque “Bar” en hebreo significa lo mismo que hijo. Creyeron algunos que San Bartolomé fue aquel Natanael que San Felipe llevó a la presencia del Salvador, de quien el mismo Señor hizo aquel bello elogio, cuando dijo: 'Veis ahí un verdadero israelita, en quien no hay dolo ni artificio'. Pero San Agustín impugna esta opinión, asegurando que Jesucristo no escogió a Natanael para apóstol suyo, precisamente porque era doctor de la Ley; y no quería valerse para el ministerio evangélico de letrados ni de sabios, sino de hombres idiotas y groseros, a fin de que resplandeciese visiblemente su omnipotencia en una obra tan grande, en la cual no había de tener parte alguna la humana sabiduría.

Fue este santo Apóstol uno de los que más mostraron su generosidad y su fervor en seguir a Jesucristo. Luego que fue llamado al apostolado, todo lo dejó, y nunca pensó volver a tomar lo que una vez había dejado. Algunos otros apóstoles, después de su vocación, volvieron al ejercicio de pescar; pero San Bartolomé no se apartó de su divino Maestro, siendo uno de los mas ansiosos por acompañarle a todas partes, de los mas embelesados con sus conversaciones, de los más atentos a sus discursos, y de los más adictos a su divina persona. Hacía fiel compañía a Jesucristo, y fue el más continuo testigo de sus milagros. Hallóse presente en Cafarnaum cuando el Salvador sanó al criado del Centurión, en Naím cuando resucitó al hijo de la viuda; y fue testigo de la milagrosa curación de aquel hombre poseído del demonio, que dueño de su cuerpo, le tenía privado del uso de la lengua y de la vista. Asistió también con su Maestro en las bodas de Caná, donde fue testigo del milagro que hizo convirtiendo el agua en vino (1); y también concurrió en el convite de Simón el Fariseo, cuando se convirtió aquella famosa pecadora María Magdalena. En fin, pocos milagros hizo el Salvador en el espacio de su vida de que no hubiese sido testigo San Bartolomé. (…)

Preso el Salvador del mundo por los judíos, fue general la consternación en todos los Apóstoles. Aunque ya estaban muy prevenidos por todo lo que habían oído al Hijo de Dios acerca de su pasión, con todo eso se llenaron de tristeza, de espanto y de pavor. Sobrecogió tanto el dolor a Bartolomé viendo a su divino Maestro tan maltratado, que se estuvo encerrado todos los tres días de la pasión en la casa donde se habían hospedado en Jerusalén derramando continuas lágrimas. Enjugáronsele con la resurrección del Salvador; hasta la ascensión estuvo con los demás en la escuela de Jesucristo; y desde la ascensión hasta el día de Pentecostés retirado en el cenáculo. En aquel día, que fue el quincuagésimo después de la resurrección; en aquella solemnísima fiesta, llamada Pentecostés, el Espíritu Santo, cuya inmensidad llena todo el universo, sin dejar el cielo, vino a la tierra, santificada ya con los trabajos del Salvador, haciéndola sensible su particular presencia por la admirable profusión de sus dones, y por una comunicación más admirable de su persona, de que se sintieron llenos todos los Apóstoles y todos los discípulos. Con efecto, se hallaron todos abrasados en aquel fuego divino, iluminados con sobrenaturales luces, y recibieron desde entonces el milagroso don de lenguas. En el repartimiento que hicieron entre sí de todas las regiones del universo tocó a nuestro santo Apóstol la misión de la Licaonia, de Albania, de las Indias orientales y de la Armenia. Llevó a ellas el Evangelio en hebreo, que ya había escrito San Mateo. Extendió las luces de la fe en todas las provincias por donde pasaba, y no fue el menor de sus milagros la multitud prodigiosa de conversiones que hacía. Dice San Juan Crisóstomo que hasta los mismos gentiles se admiraban de aquella repentina mudanza de costumbres, y que en las regiones por donde transitaba San Bartolomé se miraba con asombro la pureza, la templanza y las demás grandes virtudes que resplandecían en los nuevos fieles.
Habiendo dado todas las providencias que juzgó necesarias para la conservación de la fe en Licaonia, en la Albania y en las Indias orientales, dejando en ellas operarios formados de su mano, pasó él mismo a la Armenia, que algún día había de ser el campo más fértil de su mies y el más glorioso teatro de su celo. Llegó a una de las ciudades principales, donde a la sazón estaba el Rey con toda su corte ; y luego que el Apóstol entró en el templo, donde el demonio daba oráculos por boca de un ídolo llamado Astarot, enmudeció este; silencio que llenó de pasmo a los armenios, y de consternación a toda la ciudad. Acudieron a otro ídolo, por nombre Berit, para saber la causa de tan funesto suceso. Respondió el demonio por su boca, que la causa era la presencia de cierto hombre llamado Bartolomé, apóstol del verdadero Dios, y que lo mismo le sucedería a él si aquel hombre llegaba a entrar en su templo. Añadió, que no daría oráculos Astarot mientras no echasen de allí a aquel hombre; porque cien veces al día, y otras tantas a la noche, hacia oración a Dios, acompañado de una prodigiosa multitud de espíritus bienaventurados que le escoltaban y le defendían. Quedó admirado el pueblo de este testimonio que, obligado de Dios y a su pesar, dio el demonio de la virtud milagrosa de nuestro Santo, y entró en una impaciente curiosidad de conocer al Apóstol; pero conociendo los sacerdotes que iría por tierra su estimación si el Santo llegaba a ser reconocido, pusieron en molimiento todos sus artificios para perderle. Buscáronle por espacio de tres días, pero en vano, porque Dios le hacía invisible, hasta que habiendo lanzado al demonio de muchos cuerpos, y dado salud a muchos enfermos desahuciados, sus mismos milagros le descubrieron.
Espectacular escultura en la catedral de Milán.
El santo aparece desollado completamente.
Esparcida la fama por todas partes, no le conocían ya por otro nombre que por el de Apóstol del verdadero Dios y el obrador de milagros. Llegó presto a noticia de la corte el ruido de sus maravillas, y teniendo el rey una hija poseída de un furioso demonio que la atormentaba cruelmente, deseaba con ansiosa impaciencia ver al santo Apóstol. Apenas se puso en su presencia San Bartolomé, cuando la princesa quedó libre de aquel infernal huésped y queriendo el rey mostrar su agradecimiento con magníficos presentes, el Apóstol le dio a entender que no había venido a buscar oro ni piedras preciosas, sino la salvación de su alma, y la conversión de sus vasallos. “Vengo”, añadió el Santo, “a daros a conocer al verdadero Dios, único criador de todo este vasto universo; y que solo él es digno de nuestro amor, de nuestra adoración y de nuestros religiosos cultos. Vuestros ídolos son órganos de los demonios; adoráis lo más execrable que hay en toda la naturaleza; esos que llamáis dioses son los mismos demonios; y para convenceros, señor, de que es verdad todo lo que digo, quiero que el más acreditado de vuestros dioses confirme, mal que le pese, todo lo que yo os predico”. Aceptóse luego la condición; y el rey, acompañado del Santo y de toda su corte, se encaminó al templo; pero apenas puso el pié en él San Bartolomé , cuando el demonio comenzó a gritar que él no era dios, que ni había ni podía haber más que un solo Dios, y que ese era Jesucristo, a quien el Apóstol predicaba. Hecha esta confesión, mandó el Santo al demonio, en nombre de Jesucristo, que al instante y sin réplica hiciese pedazos todos los ídolos de la ciudad. Obedeció, y en el mismo punto todos ellos fueron reducidos a polvo. A vista de tan estupenda maravilla quedaron tan movidos los corazones, como convencidos los entendimientos; convirtióse toda la ciudad, y después de algunas instrucciones recibió el Bautismo el rey y toda la corte. Siguieron el mismo ejemplo doce ciudades principales, rindiendo la cerviz al yugo de Jesucristo; y habiendo cultivado San Bartolomé aquella viña por algún tiempo, la proveyó de dignos ministros del altar, obispos y predicadores.

No podían menos de pensar en la venganza todas las potestades del infierno viéndose tan maltratadas. Los sacerdotes de los ídolos eran el oprobio de la nación, y conociendo que no era posible pervertir al rey Polemon, en cuyo corazón había echado la Religión profundísimas raíces, recurrieron a Astiages, hermano del mismo Príncipe, que reinaba en una parte de la Armenia. Era Astiages idólatra supersticioso, y resolvió vengar la afrenta que hacía a sus dioses aquel desconocido extranjero. Convidóle artificiosamente a que pasase a sus Estados, y San Bartolomé, que ninguna cosa deseaba tanto en este mundo como derramar la sangre por Jesucristo, corrió apresuradamente a la corona del martirio. Así fue; pues no bien había puesto los pies en la corte de Astiages, cuando el tirano le hizo desollar vivo. No parecía posible tormento más cruel; pero el Santo le sufrió con tan invicta paciencia, que hasta los mismos gentiles quedaron asombrados. Y como en medio del cruelísimo tormento no cesase de predicar la divinidad de Jesucristo y las grandes verdades de la fe, mandó el tirano que le cortasen la cabeza. Créese que sucedió esto el día 25 de agosto, y que el día antecedente había sido desollado por amor de Jesucristo; siendo acaso este el motivo por que algunas iglesias celebran su fiesta el día 25, que fue el de su muerte, y otras el 24, que fue el de su suplicio.

Presto vengó el cielo la muerte de nuestro Santo con un visible castigo. Así Astiages como todos los sacerdotes, cómplices de su delito, fueron inmediatamente poseídos del demonio, que después de haberlos atormentado de un modo horrible por espacio de treinta días, al cabo de ellos los ahogó a todos. Los Cristianos se apoderaron del cuerpo de San Bartolomé, y le enterraron en una caja de plomo, haciéndose luego glorioso su sepulcro por multitud de milagros. Pasados muchos años, los gentiles se hicieron dueños del lugar donde estaban las santas reliquias, y las arrojaron al mar, el cual llevó la caja de plomo hasta la isla de Lipari, no lejos de Sicilia. Pero habiéndose apoderado los sarracenos de esta isla hacia la mitad del siglo IX, este precioso tesoro fue trasladado a Benevento, de donde el año de 983, siendo emperador Oton II, fue transportado a Roma, donde es reverenciado con singular devoción de los fieles".

Y termino con sus patronatos e iconografía. San Bartolomé es patrono de los profesionales que trabajan con cuero o piel, como los carniceros y comerciantes de pieles, curtidores, zapateros, sastres, cortadores, encuadernadores. Además es patrón de los pastores, agricultores, mineros y transportistas de sal, mercaderes de queso. És invocado por las mujeres en el parto, contra los trastornos nerviosos, las convulsiones, los males de la piel como úlceras, eczemas, llagas incurables. Otras reliquias del santo, dudosas todas, se hallan por otras partes del mundo.

Fuente:

-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año”. Agosto. JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.


A 24 de agosto además se celebra a
San Ouen de Rouen, obispo.
Beato Bartolomé de Tienen, laico fundador.

(1) De hecho no falta quien diga que era el novio de estas bodas.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Beato Bartolomé Fanti, carmelita

Beato Bartolomé Fanti, presbítero carmelita. 5 de diciembre.

Bartolomé Fanti instruye
a Bautista Mantuano.
Según el carmelita Giuseppe Fanucchi en su "Della vita del Beato P. Bartolomeo Fanti", nació Bartolomé en Mantua, sobre 1410, aunque otros le hacen más joven al morir, poniendo su nacimiento en 1428. No se sabe mucho de su juventud, entrada a la Orden y profesión. Según algunos datos, ya aparece como presbítero en 1452. Su vocación carmelita se desarrolló en un momento de esplendor de reforma de la Orden, la Congregación Mantuana, que había sido aprobada por el papa Eugenio IV en 1442, aunque había nacido como movimiento reformador más de 20 años antes. Era una congregación de conventos en los que se vivía la Regla de Inocencio IV, el culto era muy solemne y meticuloso, vivían estricta pobreza y se propiciaba la oración mental. Eran dependientes directamente del P. General, en esta congregación profesó, y luego promovió el Beato Juan Soreth (24 de julio), que llegaría a ser General.
Bartolomé, ya sacerdote, fue encargado el 1 de enero de 1460 de ser el director espiritual de la Cofradía del Carmen del convento carmelita de la ciudad. Para esta Cofradía escribió una regla, unas constituciones y las "crónicas". La Regla se inspiró claramente en la primitiva Regla del Carmelo, adaptada para seglares. la Cofradía fue muy importante, con miles de cofrades y de una intensa vida espiritual y apostólica en Mantua, y en gran parte, su extensión se debió a nuestro beato, que la dirigió por 35 años. Fue un religioso penitente, muy humilde y amante de la pobreza. Tuvo el cargo de maestro de novicios y formador de religiosos recién profesos, entre los que estuvo el Beato Bautista Mantuano (17 de abril), que sería Vicario General de la Congregación Mantuana y luego General de la Orden. Destacó como religioso amante de la Eucaristía, fuera celebrándola o en la adoración silenciosa del Sacramento. Su amor por la Eucaristía le llevó a la costumbre de ungir a los fieles con el aceite de la lámpara del Santísimo, con lo que se dice logró sonadas curaciones y conversiones. Y, claro, como buen carmelita, fue un apasionado hijo de la Virgen María, a la que dedicó varios escritos, sermones, plegarias y varias devociones.

Muerte de Bartolomé Fanti.

A finales de 1495 Bartolomé enfermó de algo que no podemos precisar, y murió el 5 de diciembre del mismo año. Fue enterrado en la cripta con los religiosos, pero al aumentar la devoción de los cofrades y fieles hacia Bartolomé, en 1516 se desenterró para trasladarle a la capilla de la Virgen del Carmen, descubriéndose que estaba incorrupto, lo que, como suele suceder, aumentó la devoción y logró que la Orden comenzara a darle culto público. En 1783, Pío VI suprimió la Congregación mantuana, que tenía 6 provincias y 53 conventos entre frailes y monjas, por el peligro de crear otra división en la Orden (además de los descalzos en el siglo XVI), y porque el rigor primitivo había decaído hacía mucho. Pues en este año, los religiosos fueron despojados por el papa de su convento mantuano y dispersos por varios conventos. El cuerpo del beato Bartolomé, fue trasladado a la catedral de San Marcos y nuevamente fue trasladado en 1793 a la capilla de Santa María Incoronata, dentro de la misma catedral, donde permanece aún. En ambas traslaciones se volvió a constatar la incorruptibilidad del cuerpo.

A principios del siglo XX, con la reforma de los calendarios propios, los carmelitas pudieron demostrar más de 100 años initerrumpidos de culto y en 1909 lograron la confirmación, por parte de San Pío X (21 de agosto) y Bartolomé Fanti fue tenido oficialmente como beato, confirmando su memoria el 5 de diciembre.



A 5 de diciembre además se celebra a
San Gerbold de Bayeux, obispo
San Sabas, abad.

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