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domingo, 4 de abril de 2021

Santos y padres de santos.

Beatos Aleydis y Tescelin, esposos. 4 de abril.

Aleydis fue hija del señor de Montbard, desde niña se inclinó por la vida religiosa, pero a los 15 años fue casada con Tescelin de Fontaine-les-Dijon. Allí nacieron sus hijos San Bernardo de Claraval (20 de agosto), Santa Humbelina (12 de febrero, 21 de agosto y 10 de julio), San Nivardo (7 de febrero), los Beatos Andrés, Bartolomé (ambos a 9 de diciembre), Gerardo (13 de junio) y Guido (11 de mayo).

A pesar de su patrimonio, la familia vivía austeramente, sin lujos innecesarios y en un ambiente piadoso. No son pocos los que señalan que más que castillo, la vivienda era un monasterio, donde las ceremonias religiosas, la oración, penitencia y caridad eran constantes en los padres y los hijos. La entrada de todos sus hijos en la vida monástica fue para ellos una gran alegría, y una vez que quedaron solos y sin tener que heredar a sus hijos, Aleydis y Tescelin se volcaron en la asistencia a los pobres.

Era Aleydis muy devota de San Ambrosiano (4 de abril), cuya fiesta mandaba celebrar con actos piadosos y de caridad. La última que celebró, sobre 1120, lo hizo con la certeza de que sería su último día de vida, según Dios le había revelado. Por ello reunió a sus hijos, se despidió de ellos con toda tranquilidad. Nada parecía darle la razón, pero el mismo día 4 de abril se sintió desfallecer, le dieron los últimos sacramentos y piadosamente entró en el cielo al momento en que hacía la señal de la cruz, quedando el cuerpo con la mano en alto. Sus reliquias se veneran en Longchamp-sur-Aujon.

Luego de enviiudar, Tescelin pidió el hábito del Císter a su hijo Bernardo. Vivió muchos años más y fue un ejemplar monje. San Bernardo le atendió en su última agonía.

A 4 de abril además se celebra a

San Tigernach,
abad y obispo
.
San Meryn,
ermitaño
.
San Emebert,
abad y mártir
.
San Zósimo, abad.










martes, 10 de diciembre de 2019

Sacerdote e inocente ante Dios.

San Edmund Gennings, presbítero y compañeros mártires. 10 de diciembre y 25 de octubre (Todos los Mártires de Inglaterra y Gales).

Nació en 1567, en Lichfield, en el seno de una familia convertida a la nueva Iglesia de Inglaterra, nacida de la traición a la fe católica del rey Enrique VIII. En 1580 tuvo una visión en la que veía a turbas armadas masacrar a personas inocentes, quienes subían al cielo como ráfagas de luz. Era una visión de los mártires católicos víctimas de los anglicanos.

Edmund era un niño muy inteligente y dócil, por lo cual un maestro de su localidad se encargó de educarle, obteniendo como pago los servicios de Edmund en una posada que tenía su hija. Como su madre viuda no podía costearle los estudios aceptó gustosamente. Muy pronto el niño Edmund destacó por su aplicación al estudio y sus notables resultados. Estando trabajando en esta posada le conoció un caballero apellidado Sherwood, quien estaba buscando un paje. El caballero se prendó de Edmund y logró que su madre se lo cediera a cambio de un generoso salario. Sherwood era católico, cosa peligrosa en aquellos tiempos, y al poco tiempo comenzó a hablarle a Edmund de la fe católica, logrando convertirle. Edmund sirvió a su amo con total lealtad, llegando incluso al riesgo de la vida sirviendo como enlace entre los católicos que vivían su fe escondida.

Cuando Sherwood se fue a Francia a estudiar para ser ordenado presbítero, con vistas a volver a Inglaterra a evangelizar, se llevó consigo a Edmund, y ambos estudiaron juntos. Edmund se formó en el seminario de Reims. Fue un seminarista ejemplar, piadoso, humilde y muy devoto de la Pasión de Cristo. A pesar de estar constantemente enfermo, no cejó nunca en el estudio, la caridad o las penitencias. Por esta misma causa de su mala salud, los formadores le enviaron de vuelta a Inglaterra aún antes de ser ordenado presbítero, quedando en el aire la posibilidad de ser sacerdote. Estando en el puerto de Le Havre, casi para embarcar, oró fervorosamente y recobró la salud por milagro, pudiendo regresar a Reims a terminar sus estudios. Finalmente, nuestro santo cumpliría su sueño y, previa dispensa de Roma por no tener aún 25 años, fue ordenado sacerdote en Soissons el 18 de marzo de 1590, junto a San Alejandro Rawlins (7 de abril), quien también sería martirizado.

Ese mismo año Edmund embarcó rumbo a Inglaterra junto a otros presbíteros que planeaban entrar a escondidas. El barco fue atacado por corsarios en Essex, pero casi por milagro logró escapar y recaló en Whitby. Allí fueron retenidos e interrogados, pero contaron que el barco había sido arrastrado por una tormenta desde Newcastle. Siendo libres, los presbíteros disfrazados dijeron misa escondidos y luego orar un rato, se despidieron entre abrazos, besos y lágrimas.

Edmund se dirigió a Londres en busca de su hermano Juan, a quien deseaba convertir a la fe católica. Mientras, se instaló en una posada donde era asistido por católicos ocultos. Su día a día era decir misa a escondidas en varios sitios, visitar enfermos, confesar, alentar a los que dudaban y lograr algunas conversiones. Luego de unos meses halló a su hermano, a quien descubrió era sacerdote. Este no le denunció, pero rehuyó de convertirse al catolicismo y de ayudar a su hermano. Ambos se separaron.

El 7 de noviembre de 1591 Edmund acordó con el sacerdote San Polydor Plasden (10 de diciembre), compañero de estudios en Reims, cantar misa juntos por ser la Octava de Todos los Santos. La misa sería en casa del profesor San Swithun Wells. También se hallaban allí los seglares San Eustace White, presbítero quien era converso del anglicanismo, y los seglares Beatos Brian Lacey y John Mason, y la Beata Sydney Hodgson (todos a 10 de diciembre). También estaría la señora Wells, esposa de Swithun Wells. Durante la celebración de la santa Misa, los anglicanos allanaron la casa y tomaron prisioneros a los presbíteros y seglares y los llevaron a Newgate. Swithun Wells, quien no se hallaba presente en la misa, al regresar a su casa y saber lo ocurrido, se presentó voluntariamente ante las autoridades y fue apresado.


Edmundo y sus compañeros
son apresados.
El 10 de diciembre todos fueron ejecutados. Nuestro santo fue ahorcado junto a Wells en la puerta de la casa de este. Estando en el cadalso, el juez dijo a Edmund: "Gennings, confiesa tu crimen, tu traición papista y la reina sin duda te perdonará". A esto Edmund respondió: "No sé, querido hombre, en lo que podría haber yo insultado a mi amada reina. Pero si ese es el caso, me disculpo. Mas se siente ofendida sin fundamento, porque defiendo mi fe y religión. Porque soy sacerdote, y porque no quiero ir en contra de mi conciencia, entonces confío en que soy inocente ante Dios. ¿No fue San Pedro quien dijo: 'Debemos obedecer a Dios más que a los hombres'? No tengo intención de admitir errores donde no hay. Si regresar a Inglaterra como sacerdote, decir misa u oír confesiones es traición papista, entonces yo soy un traidor. Pero, por supuesto, yo tampoco lo creo. Por eso me declaro culpable de las cosas de las que se me acusa. No con un corazón arrepentido o triste, sino bajo protesta abierta y con alegría interior de haber podido hacer cosas tan buenas. Si Dios me diera la oportunidad, las volvería a hacer y las consideraría más valiosas que tener mil vidas".

Los demás mártires fueron ahorcados y despedazados en la célebre plaza de Tyburn, regada con la sangre de cientos de mártires. La señora Wells padeció prisión y finalmente falleció en la cárcel. En cuanto al hermano de Edmund, al poco tiempo se convirtió a la fe católica y llegaría a ser sacerdote. Él publicó la "vita" de Edmund en 1614 bajo el título de "La vida y muerte del Sr. Edmund Gennings, sacerdote, coronado con el martirio en Londres, el 10 de diciembre del año M.D.XCI".

El 8 de diciembre de 1929 Pío IX decretó el martirio de Edmundo, siendo beatificado el 15 de diciembre del mismo año. El papa Pablo VI lo canonizó junto a otros mártires de Inglaterra y Gales el 25 de octubre de 1970.


A 10 de diciembre además se celebra a:

N. S. de Loreto.
S. Melquíades, papa.


domingo, 16 de julio de 2017

De la cartuja al barco, y de allí al cielo.

Beatos Claudio Beguignot y Lázaro Tiersot, cartujos mártires. 16 de julio.

En 1789 estallaba la Revolución Francesa, en cuyo marco alcanrzarían la palma del martirio numerosos sacerdotes, religiosas y seglares que no admitieron vivir sin Dios. A partir de 1790 la persecución arreció luego de la "Constitución Civil del Clero". En 1792, con el infame y obligatorio juramento que toda persona consagrada debía firmar, concediendo al Estado el poder absoluto, la persecución llegó a sus extremos, pues la mayoría de obispos y presbíteros se negaron a firmarla. En Rochefort fueron hacinados en barcos 800 sacerdotes y religiosos que, supuestamente, serían deportados a las Guyanas, pero realmente les dejaron morir, o mejor dicho, vivir para siempre, algunos de ellos ya beatificados por su testimonio, contado por los supervivientes, liberados en 1795.

Entre los mártires tenemos a dos monjes cartujos. Del primero, Claudio Beguignot, se sabe que nació 1736 y que profesó sus votos en la cartuja de Bourgfontaine, en 1760. Era un buen monje, que al suprimirse su monasterio por la Revolución, al haberse negado a firmar la "Constitución Civil del Clero" se escondió en la cartuja de Rouen. Pero en 1791, ante la inminente persecución, los monjes de esta cartuja se dispersaron, escondiéndose en diversos sitios. Claudio fue apresado en casa de unos amigos en 1793, y se le condenó a la deportación en 1794. Fue llevado a un barco de los mencionados antes en Rochefort. Allí padeció unos meses innumerables sufrimientos y privaciones, que llevó con entereza. Falleció el 16 de julio de 1794, a la edad de 58 años. 

De él dirá uno de los cartujos sobrevivientes a aquel calvario: "Este santo religioso falleció en el gran hospital, durante mi permanencia en él. Después de haber pasado santamente la mayor parte de su vida en la contemplación y en la práctica de todas las virtudes propias del claustro, la terminó aún más santamente en la profesión de la fe, en medio de las obras penosas de su ministerio sacerdotal, como confesor. Casi todos los enfermos acudían a él, aunque Dom Claudio estuviera tan enfermo como ellos. Tantos trabajos terminaron por enardecer su sangre. A esto se añadió el empeoramiento de una llaga que se había hecho en una pierna, y en tal forma que le ocasionó la muerte. Falleció como había vivido; con las señales de un verdadero predestinado, en el mes de julio de 1794. Con solo ver a este hombre de Dios, se sentía uno atraído por el amor a la penitencia. Llevaba la mortificación de Jesucristo en todo su cuerpo. Nunca se hubiera uno cansado de oírle hablar de Dios, tal era la unción con que lo hacía. (…) Los rasgos de su rostro tenían algo de parecido con los que los artistas acostumbran a representar a San José Benito Labre. Esta es la razón por la que habíamos dado ese mismo nombre a este gran siervo de Dios".

El Beato Lázaro Tiersot nació en 1739 y había profesado sus votos a los 30 años, en la bella cartuja de Fontenay. En 1790 hubo de abandonar su monasterio, para esconderse en Avallon, donde fue apresado en 1793 y encarcelado en Auxerre. Junto a otros 15 sacerdotes fue trasladado a los barcos de Rochefort en 1794. Murió el 10 de agosto del mismo año de fiebres. De él tenemos este testimonio: "El primero de nuestro departamento que cayó enfermo fue el Padre Tiersot, cartujo de Avallon, quien había ejercido en otro tiempo el cargo de Vicario en su Orden. Se atribuyó su enfermedad a la caritativa costumbre que había tomado de no acostarse durante cuatro días, para no molestar a sus vecinos que se quejaban de no disponer de cama. (…) El último día de su enfermedad, algunos de los nuestros le encontraron y le dijeron que pronto volvería a unirse a nosotros en el mismo departamento. Ante esta salida, sonrió y dijo: 'Mañana me toca a mí. Dentro de tres horas ya no estaré más en este mundo'. Es cierto que para nosotros fue motivo de alegría, ver que uno de los nuestros iba a recibir la recompensa que justamente había merecido por tantos sufrimientos tolerados por causa de la fe; sin embargo, fue también motivo de gran dolor, perder un hombre tan extraordinario. Su sola presencia era suficiente para infundirnos valor y constancia. 

Crucifijo tallado en prisión
por uno de los sacerdotes mártires
.
Cuando alguno se le quejaba del sufrimiento que tenía que soportar, el cartujo solía responder así: 'Esto no es nada; merecemos mucho más. Quienes eran condenados a las minas en los primero tiempos de la Iglesia, después de haberles cortado un pie o haberles sacado un ojo, por la confesión de Jesucristo, lo pasaban mucho peor que nosotros'. La dulzura de su carácter, su modestia y humildad, así como su tierna piedad, eran causa de que fuera querido y buscado por todos. Los recién venidos, que aún no le conocían, nos preguntaban al verle: '¿Quién es ese?' Y, sin esperar nuestra respuesta, añadían: '¡Ese Padre es un santo!' Yo tuve el gusto de conocerle en Auxerre y de permanecer en su compañía cerca de diez meses. No vi en él otra cosa, sino muchas y excelentes cualidades, sin ningún defecto. Me admiró, sobre todo, su fortaleza para superar cualquier sufrimiento; austero consigo mismo e indulgente hacia los demás. En él se daban de la mano un gran sentido común, con un profundo conocimiento de la teología".


Las reliquias de ambos santos mártires son veneradas en la isla de Aix. Fueron beatificados el 1 de octubre de 1995 por Juan Pablo II, junto a otros 72 mártires de Rochefort.



Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.

Sobre otros mártires de este período podéis leer:
Beata Teresa de San Agustín y compañeras mártires.
Beata Margarita Rutan, Hija de la Caridad y mártir.
Beata Josefina Leroux, clarisa mártir.


A 16 de julio además se celebra a
Nuestra Señora, la Virgen del Carmen.
Santa María Magdalena Postel, virgen fundadora.
San Heller, mártir.

lunes, 29 de junio de 2015

Dos leyendas, un solo amor: Cristo.

Beatas Salomé, virgen, y Judith, viuda; de Niederaltaich, reclusas. 29 de Junio.

Icono de "Todos los Santos de Niederaltaich"
donde aparecen Judit y Salomé.
A finales del siglo XI o principios del siglo XII vivieron y fallecieron dos reclusas que tenían su celdilla adyacente a la iglesia de la famosa abadía benedictina de Niederaltaich. Eran dos mujeres penitentes, que eligieron ese tipo de vida en diferentes momentos, una en pos de la otra. Se llamaban Salomé y Judith. Y eso es todo lo que de ellas podemos saber con certeza. Y que murieron enfermas y agotadas. Todo lo demás que se nos cuenta, escrito en el mismo monasterio, y cuando la devoción popular en torno a las reliquias va aumentando, es legendario y de sabor épico.

Según la “vita”, la Beata Salomé, a quien a veces se le suele representar como monja benedictina, era una princesa de origen inglés, que emprendió una devota peregrinación a Jerusalén, donde visitó los Santos Lugares, el Monte Carmelo, veneró las reliquias de los santos. Regresó por Marsella, visitó París y santuarios de otras ciudades. En este viaje tomó la resolución de no regresar a su palacio, sino dedicarse a servir a Jesucristo como él le indicase. En Gefährtinen tuvo las primeras tentaciones y sufrimientos, de los que salió confortada con una visión de Cristo crucificado, que la animaba a consolarle obviando sus propias penas. Al cruzar el Danubio, el demonio la arrojó al agua y casi muere, pero fue salvada por milagro. Al llegar a Regensburg, se sintió enferma y descubrió que había enfermado de lepra. Al poco tiempo quedó ciega y tuvo que mendigar para sobrevivir.

En Passau se encontró con una buena mujer que le permitió vivir junto a su casa, desde donde se dirigía todas las noches a rezar a la iglesia, cuando ya no había nadie, para que no la echaran por leprosa. Ambas vivían en gran pobreza y lo compartían todo. El hermano de esta mujer era amigo del abad de Niederaltaich, y la puso en contacto con este, para que le diera dirección espiritual. Salomé le pidió por caridad al abad la dejase quedarse por los alrededores, comiendo de las sobras y oyendo misa desde la puerta. Era tanta su humildad, devoción y aún caridad con los más desfavorecidos que pululaban por el monasterio, que los monjes le tomaron afecto y le permitieron tomar el velo de religiosa y emparedarse en una celdilla con una ventana a la iglesia para seguir el culto y otra al exterior, para recibir alimento por limosna.

Aquí vivió un tiempo, hasta que un día pasó por el monasterio su tía (prima o amiga, según las versiones) Judith, igualmente noble, que había enviudado y perdido sus hijos. Judith había seguido los pasos de su sobrina, camino de Tierra Santa, esperando hallarla, pero no fue hasta llegar a los dominios de Niederaltaich, cuando supo de aquella reclusa con fama de santa. Enterada de su historia, supo que era su sobrina y le pidió, y obtuvo, al abad, emparedarse con ella en la celdita.

Salomé murió a los 10 años de vida recluida, y fue enterrada en el monasterio. Judith aún le sobrevivió unos cuantos años más y luego de morir fue enterrada junto a su sobrina. en un sarcófago de mármol en el que se lee "Judith y Salomé, rogad a Dios por nosotros". En breve de dejaron sentir los milagros por medio de las reliquias de las santas mujeres, y comenzó el culto. Todavía hoy se veneran las reliquias en la abadía de Niederaltaich, a pesar de los avatares padecidos por el monasterio.


Fuente: 
-“Baviera Santa. Vida de los santos y beatos del país, para la instrucción y edificación del pueblo cristiano”. DR. MODESTO JOCHAM. Freising, 1861.



A 29 de junio además se celebra a  
San Gero de Colonia, obispo.
Santa Emma de Gurk, viuda fundadora.

Ver también "San Pedro y San Pablo en la doctrina de Santa Teresa".

martes, 10 de junio de 2014

Del 10 de junio, algunos santos

San Bogomil de Gniezno
Pregunta: Buenas, ante todo un cordial saludo a esta excelente pagina, mi pregunta es la siguiente que santos y beatos se conmemoran el dia 10 de Junio, ya que mi cumpleaños cae ese día, y me gustaría saber que santos se conmemoran ese día. muchas gracias y saludos desde Venezuela.

Respuesta: Gracias por el elogio a la página, se hace lo que se puede. Vamos a ver, hasta donde sé estas son las memorias a celebrar. 

San Abunefrio, monje, en el calendario copto.
San Aguilulfo, obispo y mártir, en Sajonia. (Memoria, 22 de mayo).
San Alejandro de Vologda, eremita.
San Alexis de Bitinia, obispo.
San Apolo, obispo.
San Asterio de Petra, obispo. 
San Basiano de Lodi, obispo
San Basílides de Roma, mártir.
San Benjamín, mártir, en el calendario griego.
San Blanco de Brescia, mártir.
San Landeric
de París
San Bogomil de Gniezno, camaldulense, obispo y eremita.
San Canides de Capadocia, recluso.
San Censurio de Auxerre, obispo.
San Deodato de Ebersheimmunster, monje.

San Etto, obispo, en el antiguo calendario benedictino (M. 10 de julio).
San Eusebio, carmelita, discípulo de San Cirilo de Constantinopla.
San Evermond de Fontenay, obispo.
San Gerlach de Obermarchtal, premonstratense.
San Illadan de Rathlihen, obispo.
San Ithamar de Rochester, primer obispo inglés.
San Ivo de Persia, obispo, y tres compañeros mártires.
San José Imbert, presbítero.
San Juan Bautista Souzy, presbítero mártir.
San Juan de Tobolsk, obispo.
San Juan Nicolás Cordier, presbítero mártir.
San Landeric de París, obispo.
San Landoaldo, obispo, en Bélgica. (M. 19 de marzo).
San Macario el Grande, en el calendario copto. (M. 15 de enero).
San Maurino de Colonia, abad.
San Máximo de Aveia, mártir.
San Metrófanes de Beijing, primer presbítero chino, mártir.
San Pacífico de Lens, religioso franciscano.
San Pansemne de Antioquía, penitente.
San Rogacio.
San Seguiano de Escocia, presbítero.
San Silvano de Kiev, monje.
San Teófanes de Antioquía, recluso.
San Timoteo de Prusa, mártir.
San Trípodes, diácono y mártir.
San Zacarías de Nicomedia, mártir.


Beato Walter Pierson
Santos Alejandro y Antonina, mártires, en el calendario griego. (M. 3 de mayo).
Santos Amancio y Arecio, mártires.
Santos Basílides, Aurisio, Rogato, Januario, Casiano, Victuro, Victuro (otro), Martín, Davallio, y 20 compañeros más, mártires de Roma, en la Vía Aurelia.
Santos Celidonio y Máximo, en el calendario galicano. (M. 20 de agosto).
Santos Críspulo y Restituto, mártires.
Santos Getulio, Cereal, Amancio y Primitivo de Roma, mártires en la Vía Salaria.
Santos Mammar, presbítero; Félix y Victoriano, diáconos; Albino, Donato, Libuso, Lorenzo, Faustiniano, Ziddino, Crispino, Leuvo, Faustina, Fausta, Faustino, y dos compañeros más, mártires de Numidia.

Santa Basilla de Roma, mártir.
Santa Blanda, virgen, en Bélgica. (M. 20 de febrero).
Santa Faustina de Cizico, mártir.
Santa Isabel Guillén, virgen mercedaria.
Santa Oliva de Palermo, virgen y mártir.
Santa Raneguslis, virgen.
Santas Marcela, Marta, Maurolico y Felicio, mártires (M. 29 de julio).

Todos los Santos de Siberia.

Beata Amada de Bolonia, virgen dominica.
Beata Cecilia Cesarini, virgen dominica.
Beata Diana de Andallo, virgen dominicana.
Beata Isabel Herden, terciaria franciscana.
Beata Margarita de Monte Walgurgis, virgen cisterciense.
Beata María de Vallencuriæ, virgen cisterciense.
Beata María Magdalena de Carpi, virgen.
Beato Arnoldo, religioso dominico.   
Beato Bardo de Mainz, obispo.
Beato Buenaventura de Braga, eremita de San Agustín, obispo.

Beato Eduardo Poppe, presbítero.
Beato Enrique de Treviso, laico.
Beato Eustaquio Kugler, religioso de San Juan de Dios.
Beato Guido de Valperga, obispo.
Beato Juan Dominici, obispo dominico.
Beato Pedro de Claraval, religioso cisterciense.
Beatos Walter Pierson y Tomás Green, monjes cartujos mártires de Londres.


San Edmundo, rey mártir
Invención de las reliquias de Santa Aldegundis de Maubegue, abadesa (M. 30 de enero).
Traslación de las reliquias de San Aniano, obispo. (M. 12 de diciembre).
Traslación de las reliquias de San Antonio Abad. (M. 17 de enero).
Traslación de las reliquias de San Edmundo, rey mártir. (M. 20 de noviembre).
Traslación de las reliquias de San Felipe Benicio, servita. (M. 23 de agosto).
Traslación de las reliquias de San Geraco, mártir. (corposanto).
Traslación de las reliquias de San Lorenzo Mártir a Leodia. (M. 10 de agosto).
Traslación de las reliquias de San Mauro Abad. (M. 15 de enero).
Traslación de las reliquias de San Modestino, obispo, y compañeros mártires. (M. 14 de febrero).
Traslación de las reliquias de San Pantaleón, mártir, a Crema. (M. 27 de julio).
Traslación de las reliquias de San Patricio de Irlanda, obispo. (M. 17 de marzo).
Traslación de las reliquias de San Rigoberto, obispo (M. 4 de enero).
Traslación de las reliquias de San Tatwin de Cantuaria, obispo. (M. 30 de julio).
Traslación de las reliquias de San Ursino, obispo. (M. 8 de agosto).
Traslación de las reliquias de Santa Amalberga, viuda. (M. 10 de julio).
Traslación de las reliquias de Santa Catalina de Alejandría, por manos angélicas, al monte Sinaí. (M. 25 de noviembre).

Sobre el tema de las traslaciones, tengo este artículo: De Invenciones y Traslaciones.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Beatos Dionisio y Redento, carmelitas y mártires


Pregunta: Hola. ¿Me podrías dar información sobre Dionisio y Redento, los beatos carmelitas? España.

Respuesta: Claro que sí, hombre. Aunque primero me gustaría introducir sus vidas con un texto inspirador de N. P. San Juan de la Cruz, iluminado con el testimonio de estos mártires:
"... el verdadero espíritu antes busca lo desabrido en Dios que lo sabroso, y más se inclina al padecer que al consuelo, y más a carecer de todo bien por Dios que a poseerle, y a las sequedades y aflicciones que a las dulces comunicaciones, sabiendo que esto es seguir a Cristo y negarse a sí mismo, y esotro, por ventura, buscarse a sí mismo en Dios, lo cual es harto contrario al amor. si el hombre se determina a sujetarse a llevar esta cruz, que es un determinarse de veras a querer hallar y llevar trabajo en todas las cosas por Dios, en todas ellas hallará grande alivio y suavidad Porque el aprovechar no se halla sino imitando a Cristo, que es el camino y la verdad y la vida, y ninguno viene al Padre sino por el este camino es morir a nuestra naturaleza".
 (Subida al Monte Carmelo. Lib 2 Cap 7, 9)

Beatos Dionisio de la Natividad, presbítero; y Redento de la Cruz, religioso; protomártires carmelitas descalzos. 29 de noviembre:
 

P. Dionisio
P. Dionisio:
Era francés, se llamaba Pedro Berthelot, y nació 12 de diciembre de 1600 en Honfleur, Normandía, hijo de un marino y médico. A los 19 años, luego de 7 de viajes, se embarcó al Extremo oriente, pero el barco fue capturado por un buque holandés, y capturado. Tras un tiempo de prisión y contacto con diversos pueblos, se interesa por la religión, hasta que escapa y se refugia en Malaca, de dominio portugués. Allí continúa su carrera naval, en flotas francesas y portuguesas, viajando por España, Inglaterra y las Américas. No fue un simple marinero, sino que estudió cartografía, geometría y otras disciplinas, siendo nombrado caballero, cosmógrafo Real de Portugal y almirante de Francia, después de destacar en una batalla naval. En el Museo Británico de Londres se conservan las “Tabulae maritimae”, documentos marítimos suyos.

Después de un viaje a Goa, a los 35 años, empezó a dirigirse con el P. Felipe de la Santísima Trinidad, carmelita descalzo (1), en cuya orden profesó el 25 de diciembre  de 1636, con el nombre de Dionisio de la Natividad; luego de rechazar la invitación de los jesuitas a entrar en su orden. Fue ordenado sacerdote 24 de agosto de 1638. Ese mismo año fue de misionero a Sumatra, colonia portuguesa, con un grupo de religiosos, entre los que estaba el Hermano Redento. En parte fue seleccionado por sus conocimientos marineros y de varias lenguas.


H. Redento:
Hno. Redento
Se llamaba Tomás Rodríguez da Cunha. Nació el 15 de marzo de 1598 en Paredes, Potugal. No se sabe mucho de su vida. Muy joven se hizo marino y llegó a las Indias Orientales. En Tatta conoció a los misioneros carmelitas y en 1615 tomó el hábito como Hermano, con el nombre de Redento de la Cruz. Fue sacristán en Goa, donde conoció al P. Dionisio. Fue enviado por los superiores a la misión de Sumatra, pedida por el embajador de Portugal.

Ambos llegaron salieron de Goa 25 de septiembre de 1638, y llegaron a Achen, Sumatra, el 25 de octubre. y fueron recibidos con generosidad y alegría, pero duró poco. Muy pronto fueron atacados por piratas musulmanes, que los apresaron con la intención de que renegaran de la fe y se convirtieran al Islam. Los cautivos no religiosos fueron asesinados en el acto, pero se ensañaron especialmente con los frailes, precisamente por su condición de tales. Redento fue asaeteado, pero murió a golpe de una cimitarra, que le atravesó el cráneo. Según fueron muriendo los otros, Dionisio les alentó a padecer por Cristo, siendo él el último en padecer, como lo pidió, atravesado con una espada y luego golpeado en la cabeza, el 29 de noviembre. 

Son los protomártires de la orden carmelita descalza. Aunque el protomártir del Carmelo es San Ángelo (5 de mayo). Fueron venerados por la orden carmelita descalza desde ese mismo momento, aunque no fue hasta el 10 de junio de 1900 cuando fueron beatificados oficialmente, con una confirmación de culto.


A 29 de noviembre además se celebra a 
San Saturnino de Roma y compañeros mártires.
San Saturnino de Tolosa, obispo y mártir. 




(1) El P. Felipe declarará que cuando le conoció, y también luego de religioso, ya era avanzado en la oración y la virtud. Dijo que tenía grandes consuelos en la oración, y que había llegado a la contemplación y los éxtasis.

jueves, 28 de junio de 2012

De San Manuel y sus hermanos, y otros Manueles.



Pregunta: Hola yo soy de Barcelona y en casa siempre hemos celebrado el santoral de Manuel el dia 1 de enero, pero cuando consulto los santorales que tengo es que el santoral de Manuel es el 17 de junio, les pido consulta y aprovecho para enviarles un saludo desde Sant Joan Despi.

Respuesta:
Efectivamente, el calendario franciscano, por iniciativa de San Bernardino de Siena, celebraba esta fiesta del Santísimo Nombre de Jesús (que recordamos es Emmanuel) como Solemnidad, y luego se extendió a toda la Iglesia. Muchos celebran su santo, Manuel, basándose en la fecha del 1 de enero. Esta fiesta fue suprimida, aunque siguió celebrándose en algunos sitios, para ser repuesta posteriormente. Desde la edición del Misal Romano del año 2000 está colocada a 3 de enero, aunque con el grado mínimo de memoria libre. 

San Manuel.
Santos Manuel, Sabel e Ismael, hermanos mártires. 17 de junio .
Es común dar por supuesto que con la paz concedida a la Iglesia por el emperador Constantino en 313 por el Edicto de Milán terminaron las persecuciones del Imperio Romano contra los cristianos, pero esto supondría olvidarse de Juliano el Apóstata, que si ha pasado a la historia con ese apodo es porque a pesar de haber sido educado en la fe cristiana, optó por volver al culto de los antiguos dioses del Imperio, lo que implicó nuevas víctimas, entre las que se encuentran San Manuel, al que no podemos separar de sus hermanos y compañeros San Sabel y San Ismael. 

La actual edición del Martirologio Romano no recoge a estos santos, pero ello no implica necesariamente que se dude de su historicidad. El Martirologio es ante todo un libro litúrgico y su catalogación no tiene un carácter exhaustivo [1]; de ahí que anteriormente se terminara cada día su lectura pública añadiendo: “Y en otros lugares, otros muchos santos mártires, confesores y santas vírgenes”. Sin embargo, las antiguas ediciones sí recogen su elogio en estos términos:

“Los Santos Mártires Manuel, Sabel e Ismael, en Calcedonia; los cuales yendo por embajadores del rey de Persia para tratar de paces con Juliano Apóstata, quiso éste obligarlos a que adorasen los ídolos; pero rehusando ellos obedecer, y manteniéndose constantes en confesar a Jesucristo, fueron degollados” [2].
Los autores del “Acta Sanctorum”, conocidos como los Bolandistas, por haber sido el jesuita P. Juan Boland (+ 1665) el iniciador de la ingente obra de recopilar con espíritu crítico toda la documentación auténtica relativa a los santos, dedican siete páginas, en el tomo III de Junio [3], a recoger el texto griego y la versión latina de unas Actas de estos mártires según un manuscrito conservado en la Biblioteca Vaticana. Aunque parece ser que estas Actas son tardías, son sin embargo la fuente más importante de que disponemos sobre estos mártires y por ello la que sigue el clásico Año Cristiano del jesuita Juan Croisset [4]. Manuel, Sabel e Ismael eran tres hermanos persas; aunque su padre era pagano, su madre, cristiana, los educó en la fe de Jesucristo con la ayuda de un presbítero. Aparte de sus virtudes cristianas y su sólida formación, poco más sabemos de su vida; únicamente, los suponemos cercanos a la corte de su soberano, al que las Actas dan el nombre de Baltano.

El texto del Martirologio que hemos citado anteriormente ya nos describe su misión: tratar de mediar ante el emperador Juliano para lograr la paz en la guerra que sostenía con los persas. Sin embargo, su misión se vio truncada por la negativa de ellos a participar en los sacrificios paganos que les exigía el emperador. Los tres hermanos trataron de hacer ver la distinción entre su misión diplomática y sus convicciones personales, pero el soberano, olvidándose de las inmunidades debidas a los embajadores, mandó ponerlos en prisión [5]. 

Manuel, Sabel e Ismael
Continúan las Actas (y de ello se hace eco Croisset) refiriéndonos los reproches del Emperador a los santos, tildándolos de necios, y la respuesta de éstos que no dudan en despreciar a Juliano por poner su confianza en unos mudos ídolos de piedra. Tras ello, vienen los azotes por parte de los verdugos y que, colgados de un leño les rasgasen los costados y les clavasen clavos en los talones, que son acompañados por las súplicas confiadas de los mártires a Aquél que padeció en la Cruz para salvar al género humano. A las amenazas siguieron las lisonjas, hechas por separado a los dos hermanos menores y al mayor, que todos rechazaron categóricamente, por lo que fueron objeto nuevamente del suplicio del fuego en los costados. Seguidamente, el tirano mandó clavar a Manuel un clavo en la cabeza y otros dos en los hombros y que fuera llevado, amarrado junto a sus hermanos, al lugar donde finalmente serían decapitados. Era el lunes 17 de junio de 362 [6].

Terminan las Actas señalando que la intención del perseguidor era quemar los cuerpos sagrados de los mártires para privar a los cristianos de sus reliquias, pero que se produjo un hecho prodigioso que provocó la conversión de muchos paganos: Se abrió la tierra acogiendo en su seno los restos venerados, siendo así preservados de su destrucción y posibilitando que después la comunidad cristiana los recogiera y sepultara reverentemente. Posteriormente, en tiempos del Emperador Teodosio, se edificaría una Iglesia en su honor en dicho lugar. Juliano el Apóstata murió en la guerra contra los persas y es tradición que sus últimas palabras, en referencia a Jesucristo, fueron: “Venciste, Galileo”.
 
San Manuel.
Bélgica.
Aunque sea común representar juntos a los tres hermanos mártires, en ocasiones encontramos sólo a Manuel; en estos casos lo identificamos por aparecer con los tres clavos a los que antes nos hemos referido, en la cabeza y los hombros (o más bien el pecho); algo se ha difundido su figura especialmente en Portugal por haber llevado su nombre el rey Manuel I (1469-1521) [7].

Otros Santos y Beatos llamados Manuel:
El principal es el que sigue apareciendo en el Martirologio Romano el 26 de Marzo: “En Anatolia, actual Turquía, santos Manuel, Sabino, Codrato y Teodosio, mártires. (Siglo incierto)” [8]. La antigua edición no citaba a Sabino pero sí añadía genéricamente a otros cuarenta mártires.

"Pasión de los mártires beatos Ignacio de Acevedo, presbítero y 38 compañeros religiosos de la Orden de la Compañía de Jesús [entre ellos Manuel Álvares, Manuel Rodrigues, Manuel Fernandes y Manuel Pacheco, religiosos], que cuando se dirigían a las misiones del Brasil en una nave llamada “San Jacobo”, fueron asaltados por piratas y, en odio de la religión católica, traspasados todos ellos con espadas y lanzas. (1570)”. 15 de julio.
 
"Junto al río Uruaçu, cerca de Natal, en Brasil, beatos Ambrosio Francisco Ferro, presbítero, y compañeros, mártires [entre ellos, Manuel Rodrigues Moura y su esposa], que dieron la vida víctimas de la opresión que se desencadenó contra la fe católica. (1645)”. 3 de octubre.

"En Hué, en Annám, hoy Vietnam, pasión de San Manuel Nguyen Van Triêu, presbítero, mártir bajo el régimen del emperador Canh Thinh. (1798)”. El “dies natalis” es el 17 de septiembre, pero su fiesta se celebra el 24 de noviembre, junto con los demás mártires vietnamitas.
 
"En la ciudad de Châu Dôc, en Cochinchina, actual Vietnam, San Manuel Lê Van Phung, mártir, padre de familia, que, pese a estar detenido en la cárcel, no cesó de exhortar a sus hijos y familiares para que fueran caritativos con sus enemigos, y finalmente fue decapitado por orden del emperador Tu Duc. (1859)”. 13 de Julio, “dies natalis”; fiesta, 24 de noviembre.

“En Cây Mét, lugar cercano a la ciudad de Saigón, en Cochinchina, hoy Vietnam, Santos Pedro Doàn Con Quý, presbítero, y Manuel Phung, mártires, que tras pasar cerca de siete meses en la cárcel, fueron decapitados por ser cristianos. (1859)”. 31 de julio, “dies natalis; fiesta, 24 de noviembre.
 
“En Damasco, en Siria, muerte de los mártires beatos Manuel Ruiz y López, presbítero, y diez compañeros, siete de la Orden de los Hermanos Menores y tres hermanos fieles de la Iglesia maronita, que, entregados fraudulentamente por un traidor, sufrieron toda clase de vejaciones a causa de su fe y consiguieron la palma del martirio con una muerte gloriosa. (1860)”. 10 de julio.
 
“En Tortosa, en España, beato Manuel Domingo y Sol, presbítero, que instituyó la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, para fomentar las vocaciones sacerdotales. (1909)”. 25 de enero.

-No recogido en el actual Martirologio, por haber sido beatificado con posterioridad a su edición (2007), es el Beato Manuel Gómez González, sacerdote español (natural de un pueblo cercano a Tuy, Pontevedra) que ejercía su ministerio en la diócesis de Santa María del Río Grande del Sur, en Brasil, donde fue martirizado en 1925 junto a un acólito de 16 años. 24 de mayo.
 
“En la localidad de Chalchihuites, en el territorio de Durango, en México, santos mártires (…) Manuel Morales, padre de familia (…) que por odio al cristianismo, sufrieron la muerte durante la persecución mexicana. (1926)”. 15 de Agosto el “dies natalis”; fiesta el 21 de julio. 

-“En Madrid, ciudad de España, Beato Manuel González García, obispo sucesivamente de Málaga y de Palencia, que fue un pastor eximio según el corazón del Señor. Promovió el culto a la Sagrada Eucaristía y fundó la Congregación de Hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret. (1940)”. 4 de enero.


Diversos beatos mártires de la persecución religiosa en España de 1936 (Según el citado Martirologio Romano):

Manuel Martín Sierra, presbítero muerto junto a un Agustino Recoleto en Motril (Granada). 26 de Julio.
Manuel Segura López, sacerdote asesinado junto con un Escolapio en Gabasa (Zaragoza). 28 de julio.
Manuel Albert Ginés, presbítero, junto a un grupo de dominicos, en Calanda (Teruel). 29 de julio.
Manuel López Orbara y Manuel Jiménez Salado, novicios de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en Calafell (Tarragona). 30 de julio.
Manuel Buil Lalueza y Manuel Torras Sais, claretianos mártires en Barbastro (Huesca). 13 de agosto.
Manuel Martínez Jarauta, claretiano como los anteriores, pero muerto el 15 de agosto.
Manuel Medina Olmos, Obispo de Guadix, muerto en Almería junto al Obispo de dicha diócesis. 30 de agosto.
Manuel Torró García, seglar, casado, en Benisoda (Valencia). 21 de septiembre.

 
-Otros mártires de la misma persecución, que no aparecen en el Martirologio Romano, al menos en la edición española de 2007, por haber sido beatificados el 28 de octubre de dicho año. Beatos:

Manuel es el nombre de pila de Eduardo María Serrano Buj, carmelita, muerto en Cervera (Lleida) 29 de julio.
Manuel Moreno Martínez, dominico, en Madrid. 5 de agosto.
Manuel Formigo Giráldez, agustino, en Málaga. 15 de agosto.
Manuel Fernández Ferro, salesiano, en Málaga. 24 de agosto.
Manuel Álvarez Álvarez, dominico, en Madrid. 14 de septiembre.
Manuel Gómez Contioso, salesiano, en Málaga. 24 de septiembre.
Manuel Borrajo Míguez, salesiano, en Madrid. 2 de octubre.
Manuel Martín Pérez, salesiano, en Paracuellos de Jarama (Madrid). 7 de noviembre.
Manuel Álvarez Rego de Seves, agustino, inmolado en Paracuellos de Jarama (Madrid). 28 de noviembre.
Manuel Santiago Santiago, dominico, muerto en Paracuellos de Jarama (Madrid). 3 de diciembre.
Manuel Gutiérrez Ceballos, dominico, muerto en Santander. 23 de diciembre.

Y también: Manuela del Sagrado Corazón Arriola Uranga, adoratriz, en Madrid. 10 de noviembre.

-Otro mártir español de 1936 beatificado posteriormente a dicha edición del Martirologio (en concreto, el 17 de diciembre de 2011) es el Beato Manuel Gutiérrez Martín, oblato de María Inmaculada, de la Comunidad de Pozuelo de Alarcón (hermano escolástico de 23 años, subdiácono), martirizado en Madrid el 24 de julio.

Y como sin duda habremos omitido a muchos otros, permítasenos terminar evocando, retocada, con todo respeto la antigua fórmula del Martirologio: “Y en otros lugares otros muchos santos y beatos Manueles y Manuelas. Deo Gratias”. 

Pbro. Ángel Luis Estecha González 


A 17 de junio además se celebra a San Adolfo de Torney, obispo.

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[1] “El Martirologio, que se ha considerado como un libro litúrgico, no se propuso ofrecer una exhaustiva enumeración de todos los santos y beatos, ni extensos elogios de los mismos. (…) No ofrece un catálogo completo de todos cuantos gozan de la eterna visión beatífica de Dios. Por esta razón el Martirologio Romano incluye a los santos inscritos en el Calendario Romano cuando tienen una importancia universal en toda la Iglesia del Rito Romano, y también a otros muchos, pero no a todos de entre aquellos que han sido más estimados en cada Iglesia particular o familia religiosa y se conmemoran en cualquiera de las categorías litúrgicas”. (“Martirologio Romano”. Coeditores Litúrgicos; Madrid, 2007. Prenotanda, Introducción General, nn. 27-29).
[2] Transcribimos la traducción castellana que incluyen algunas ediciones del “Año Cristiano” de Juan Croisset, como la de la Librería Religiosa de Barcelona, 1853. Algunas ediciones latinas antiguas, como la de París de 1613, incluyen las notas críticas del Cardenal Baronio, en las que recoge las principales fuentes; así, por ejemplo, de los mártires que nos ocupan cita entre otros datos que los griegos los recogen en su Menologio en el mismo día.
[3] Editado en Amberes en 1701. Páginas 289 a 296.
[4] Seguimos la edición de la Librería Religiosa (Imprenta de Pablo Riera); Barcelona, 1853. Tomo 6º, pp. 284-286. Otros Años Cristianos, más modernos, omiten la referencia a estos santos.
[5] Así se expresa Croisset, o.c., p. 284.
[6] Ignoramos porqué Croisset señala el 22 del mismo mes, cuando las “Acta Sanctorum”, que en general sigue dicho autor, indican claramente el 17.
[7] Suponemos que es el co-titular de la Iglesia madrileña de San Manuel y San Benito, hermoso templo agustiniano de estilo neo-bizantino, terminado en 1911, junto al parque del Retiro. Recibió esta titularidad por ser la onomástica del matrimonio que sufragó su construcción.
[8] Todos los textos entrecomillados están tomados del “Martirologio Romano”. Coeditores Litúrgicos; Madrid, 2007.


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