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domingo, 2 de mayo de 2021

Padres adoptivos y padres espirituales.

Santos Everward y Geva, esposos y monjes. 2 y 3 de mayo. 

Fueron esposos que vivieron en Westfalia, en el siglo IX. Como no tenían hijos adoptaron a una sobrina nieta, Santa Thiatildis (30 de enero), a quien educaron piadosamente. Cuenta la leyenda que en una ocasión la niña cayó en una olla de agua hirviendo y los esposos la sacaron prometiendo a Dios que si la devolvía con vida, la consagrarían a él, y ellos mismos le servirían para siempre. La niña sobrevivió sin daño alguno y desde entonces ambos esposos vivieron como hermanos, sin hacer uso del matrimonio nunca más. En un fervoroso ambiente el matrimonio educó a la hija adoptiva, y le enseñaron a amar a Dios y a los pobres. Su caridad era muy generosa, y también donaron bienes y propiedades a muchos monasterios, especialmente al de Fulda, fundado por San Bonifacio (5 de junio). 

En 854, cuando Thiatildis ya era una mujer, sus padres le construyeron el monasterio de Freckenhorst, para que fuera abadesa del mismo. La leyenda cuenta que un porquero llamado Freckyo que les servía, vio una luz misteriosa que le guiaba a través de un bosque. Al llegar a un claro, vio un ángel que plantaba una cruz. Al contarlo a sus señores, estos decidieron fundar allí el recinto sagrado. 

Por su parte, ellos continuaron en el mundo unos años más, y luego de disponer de todas sus propiedades en favor de los pobres y la Iglesia, se consagraron definitivamente a Dios. Everward se fue a Fulda, donde tomó el hábito y murió piadosamente en 863. Geva se unió a su hija en Freckenhorst. Algunos dicen que sucedió a la hija como abadesa, pero es difícil, ya que Thiatildis murió en 882, luego de una larga vida, por lo que Geva tendría que haber sido casi centenaria. Si fue abadesa, lo habrá sido alternando con Thiatildis. Se desconoce el año se su muerte. Sus reliquias se veneran en su tumba original en Freckenhorst, un bello recinto románico que aún se conserva. 

Fuente:
-https://heiligen-3s.nl/heiligen


A 2 de mayo además se celebra a

Santos Hespero, Zoé,
e hijos mártires
.
La Traslación de
S. Isabel de Hungría.
    
Santa Wiborada,
reclusa mártir
.
San Atanasio,
Padre de la Iglesia
.






domingo, 4 de abril de 2021

Santos y padres de santos.

Beatos Aleydis y Tescelin, esposos. 4 de abril.

Aleydis fue hija del señor de Montbard, desde niña se inclinó por la vida religiosa, pero a los 15 años fue casada con Tescelin de Fontaine-les-Dijon. Allí nacieron sus hijos San Bernardo de Claraval (20 de agosto), Santa Humbelina (12 de febrero, 21 de agosto y 10 de julio), San Nivardo (7 de febrero), los Beatos Andrés, Bartolomé (ambos a 9 de diciembre), Gerardo (13 de junio) y Guido (11 de mayo).

A pesar de su patrimonio, la familia vivía austeramente, sin lujos innecesarios y en un ambiente piadoso. No son pocos los que señalan que más que castillo, la vivienda era un monasterio, donde las ceremonias religiosas, la oración, penitencia y caridad eran constantes en los padres y los hijos. La entrada de todos sus hijos en la vida monástica fue para ellos una gran alegría, y una vez que quedaron solos y sin tener que heredar a sus hijos, Aleydis y Tescelin se volcaron en la asistencia a los pobres.

Era Aleydis muy devota de San Ambrosiano (4 de abril), cuya fiesta mandaba celebrar con actos piadosos y de caridad. La última que celebró, sobre 1120, lo hizo con la certeza de que sería su último día de vida, según Dios le había revelado. Por ello reunió a sus hijos, se despidió de ellos con toda tranquilidad. Nada parecía darle la razón, pero el mismo día 4 de abril se sintió desfallecer, le dieron los últimos sacramentos y piadosamente entró en el cielo al momento en que hacía la señal de la cruz, quedando el cuerpo con la mano en alto. Sus reliquias se veneran en Longchamp-sur-Aujon.

Luego de enviiudar, Tescelin pidió el hábito del Císter a su hijo Bernardo. Vivió muchos años más y fue un ejemplar monje. San Bernardo le atendió en su última agonía.

A 4 de abril además se celebra a

San Tigernach,
abad y obispo
.
San Meryn,
ermitaño
.
San Emebert,
abad y mártir
.
San Zósimo, abad.










jueves, 11 de marzo de 2021

"No os acobarde el furor de los herejes"

Santos Vicente, abad: Ramiro, prior, y 12 compañeros mártires. 11, 13 de marzo y 26 de abril (traslación de San Ramiro).  


Recogen sus “vitae” todos los menologios benedictinos y la iglesia leonesa, aunque nunca gozaron de un culto muy extendido. Unos manuscritos hallados en el siglo XVI son bastante antiguos como para poder ser veraces en su esencia. 

Era Vicente abad del monasterio de San Claudio en el reino de Galicia, en el siglo VI, cuando los vándalos arrianos llegaron a su región. El odio de los arrianos hacia los católicos era extremo aun diciéndose cristianos. Vicente fue llamado ante el caudillo Hermerico, ante el cual proclamó la divinidad de la Persona de Cristo diciendo, "Ni creo ni confieso jamás otra fe que la definida en el Santo Concilio de Nicea, por cuya defensa estoy dispuesto a dar la vida una y mil veces”. Por esta confesión fue azotado y arrojado en una cárcel, y dice la leyenda que “una luz celestial inundó el lóbrego calabozo y bajaron ángeles a sanarle las heridas”. Pero los verdaderos mártires no necesitan estos consuelos. 

Una segunda vez le mandaron llamar y al no lograr que renegara de la fe católica volvieron a pegarle y le sentenciaron a muerte. Además, se determinó que fuera asesinado a las puertas de su monasterio para que los monjes sufrieran un terrible escarmiento. Así se hizo: degollaron al santo, dejando su cabeza separada del cuerpo y a merced de las fieras. Esa noche los monjes tomaron el santo cuerpo entre cánticos y lo sepultaron junto a las reliquias de los patronos del monasterio, los Santos Claudio, Victorio y Lupercio (27 de noviembre y 30 de marzo), pues como santo mártir le consideraron desde el principio. 

El domingo siguiente, estando los monjes en el coro, se les apareció Vicente a los monjes y les reveló: “Ya, hijos, llegó el tiempo de la inmolación: si alguno de vosotros desea lavar su estola en la sangre del Cordero, prepárese, bajo el seguro que será coronado el que peleare legítimamente; pero el que no se halle con fuerzas para el combate, busque otra mansión donde librarse. Yo, como veis, gozo de la vida eterna en compañía de los mártires que derramaron su sangre en defensa de la fe católica”. Y pronto se hizo verdad este anuncio del santo, pues ese mismo día llegó el aviso de que o aceptaban el arrianismo o serían matados. 

Entonces tomó la palabra el prior, Ramiro, y dijo a los religiosos: “Ya habéis oído, carísimos hermanos, lo que se ha dignado el Señor manifestarnos por boca de nuestro santo abad. Ya estáis informados de lo que conviene hacer: bajo este supuesto, los que se hallen con fortaleza prepárense al sacrificio, y retírense los pusilánimes. Yo os ruego que no perdáis la corona que se nos presenta, ni os prive de la vista del Señor respeto alguno del mundo (…) No os acobarde, hermanos, el furor de los herejes, ni os aterren las crueldades que ejecutan con los defensores de la divinidad de Jesucristo, puesto que está con nosotros el Señor, que nos eligió para combatir contra los enemigos de la fe católica, para que triunfando de ellos con su divina asistencia reinemos en la gloria eternamente”. 

Arca de San Vicente.
Catedral de Oviedo.
Luego de estas encendidas palabras, doce monjes juraron ser fieles a Cristo y apenas lo hicieron llegaron al monasterio los soldados y verdugos, llamando a las puertas. Ramiro y los monjes abrieron a la par que recitaban el Credo de Nicea. Los herejes entraron violentamente, degollando y apuñalando a los santos monjes, mientras perdonaron la vida a los otros, que apostataron de la fe. El monasterio fue saqueado, mas las reliquias de los mártires fueron recuperadas por los católicos de la zona, quienes las sepultaron. 

El cuerpo incorrupto de San Ramiro fue trasladado solemnemente el 26 de abril de 1596 a una capilla propia en el restaurado monasterio. El cuerpo de San Vicente y algunos monjes se venera en la catedral de Oviedo. 


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año". Marzo. P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.

A 11 de marzo además se recuerda a:

S. Jorge el Sinaíta,
abad
.
Santa Oria,
virgen
.
Santa Rosina,
virgen y mártir
.





viernes, 5 de marzo de 2021

De zorros y tejones y campanas autónomas.

San Kieran de Saighir, ermitaño y abad. 5 de marzo. 

Nació en Clear Island, en el extremo sur de Irlanda. La leyenda le hace discípulo de San Patricio (17 de marzo) en Italia y enviado por este a Tours y Roma para estudiar la fe y liturgia cristianas. Antes de regresar a Irlanda el mismo Patricio le ordenó presbítero y le envió a Irlanda dándole una campana y diciéndole que la llevara consigo. En el lugar donde la campana repicara sola, allí debía fundar su monasterio. 

El santo fundó en Ossory, y allí llevó vida eremítica 30 años en una pequeña celda, que luego sería monasterio y daría pie a la actual ciudad de Sierkieran. Pero volvamos al santo. Esta celda el santo la quiso establecer bajo un árbol en cuyas raíces vivía un jabalí feroz, el cual, animado por Dios, le ayudó trozando las ramas y cortando hierba para la techumbre. Kieran llamaba al jabalí “mi primer monje”. Y no fue el único “monje no humano” que tuvo, pues en breve un tejón, un zorro, un lobo y una vaca le hacían compañía y le ayudaban en su trabajo y alimentación. 

Una leyenda muy simpática dice que el “Hermano” zorro tuvo hambre y tomó las sandalias de Kieran para comérselas, al ser de cuero. El Hermano tejón lo persiguió y le quitó las sandalias antes que las comiera y, como castigo le arrancó la cola, obligándole a regresar ante el santo. Al llegar a la celda, Kieran dijo al zorro: “¿Por qué hiciste eso, hermano? Algo así no se permite entre los monjes, ¿verdad? Mira nuestra agua: es de excelente calidad y hay suficiente para todos. Y lo mismo ocurre con la comida. Y si, para variar, hubieras querido comer carne, lo cual es parte de tu naturaleza, habríamos orado al buen Dios por ello, y Él podría haberte proveído carne incluso de las ramas de los árboles”. Entonces el zorro pidió perdón, hizo penitencia, y no comió nada hasta que Kieran le admitió de nuevo en la comunidad. 

Kieran también fundó una comunidad monástica femenina para vírgenes nobles, en Ros-Bennchuir que sería dirigida por Santa Cocca (29 de junio). Cada año Kieran enviaba dos bueyes solos desde Saighir hasta Ros-Bennchuir, y aunque era una larga distancia, los animales jamás perdían el camino ni se detenían. Llegaban a Ros-Bennchuir para la época de la siembra, araban las tierras del monasterio y terminado su trabajo, ellos solos volvían a Saighir. Visitaba el santo cada año a las religiosas por Navidad, les celebraba la misa y les daba la comunión, y milagrosamente estaba en Saighir de nuevo para las primeras oraciones del día luego de la misa, cuando era un viaje de semanas. 

Cuenta la leyenda de San Tighernach (4 de abril) que cuando este santo volvía de una peregrinación a Roma, se hospedó en Tours y coincidió con nuestro Kieran en una posada, donde esa noche murieron envenenados todos los huéspedes y posaderos. Tighernach y Kieran oraron por ellos y resucitaron todos. Nació una gran amistad entre ambos santos, que duraría toda la vida. 

Kieran entró al cielo sobre el año 560.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. ALBAN BUTLER. Ed. 1916.
-"Vidas de los santos irlandeses". O'Hanlon. C O’HANLON. C.  


A 5 de marzo además se celebra a:

San Pieran, ermitaño.
San Conon, mártir.
San Gerásimo, abad










MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

martes, 12 de enero de 2021

Santos 42 monjes de Jonia, mártires.

Santos 42 monjes de Jonia, mártires. 12 de enero.

Vivieron estos monjes en uno de los monasterios de la península jónica, en el siglo VIII. Eran los tiempos duros de las peleas iconoclastas. Desde tiempos del papa San Gregorio II (2 y 13 de febrero), el emperador León el Isáurico retenía el imperio oriental y se había empeñado en la herejía iconoclasta, que tomaba por idolatría el culto a las imágenes del Señor y de los santos. A tanto llegó su furor que llegó a perseguir a prelados y vírgenes, a quemar su preciosa biblioteca, reteniendo dentro a seguidores de la fe católica. Biblioteca que, además, estaba llena de iconos y libros antiguos.

El papa San Gregorio III (28 de noviembre) se opuso tenazmente a esta herejía, aumentando la importancia de los iconos y mandando pintar bellas pinturas y frescos en las iglesias romanas. Instituyó la Fiesta del Divino Salvador, la Madre de Dios y Todos los Santos, construyendo además una hermosa capilla en la Basílica de San Pedro, donde juntó todos los iconos que sobrevivieron en Oriente, y a los que les rendía culto diariamente. También dispuso que se celebrase la misa sobre los sepulcros de los mártires el día de sus natalicios, como se hacía en tiempos de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) y había sido abolido posteriormente. Además convocó un Concilio en el que se determinó la excomunión contra todos los iconoclastas.

En 741 subió al trono imperial el hijo de León III, Constantino V (llamado "Coprónimo" porque la tradición dice que se defecó cuando le bautizaron). Este nuevo emperador fue tan iconoclasta como su padre. Para obtener apoyo a su herejía, convocó a un Concilio para el cual se aseguró que solo asistieran obispos y abades enemigos de los iconos. Opuesto a esta política estuvo el abad San Esteban (28 de noviembre), que terminó mártir. Y, claro, nuestros monjes.

Según Theostericto, que sobrevivió a la persecución iconoclasta, el miércoles de Semana Santa de 750, mientras se celebraban los Oficios, unos soldados entraron a la iglesia monástica por orden del emperador y encadenaron a los monjes, les sacaron a las afueras y les mutilaron, cortándoles las orejas y las narices. Además, les empaparon las barbas de alquitrán y les prendieron fuego. Posteriormente quemaron la iglesia y el monasterio. Los monjes fueron llevados casi a rastras hasta los confines de Éfeso, para que sirvieran de escarmiento a los católicos que seguían venerando los iconos. Una vez en esta ciudad, fueron metidos en unos antiguos baños de vapor y asfixiados allí.


Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 12 de enero además se recuerda a:


Santos Tigrio y Eutropio,
mártires
.
San Martín de León,
presbítero
.
San Arcadio, mártir.









lunes, 6 de agosto de 2018

Los Doscientos Santos Monjes de Cardeña.

Los Doscientos Santos Monjes de Cardeña, mártires. 6 y 7 de agosto.


Claustro de los mártires.
El martirio.
Cuéntase que en 872, reinando en reinando en Leon Alfonso III, que hacía la guerra de reconquista, el rey moro Zepha rodeando Burgos se aproximó al monasterio benedictino de San Pedro de Cardeña. Creyó el musulmán que los monjes poseían cuantiosas riquezas y se dirigió al recinto con deseos de expoliarlo. A la sazón era habitado el monasterio por doscientos monjes comandados por el abad Esteban, varón de eminente santidad. Esteban recibió a los musulmanes con las puertas abiertas, advirtiéndole que no guardaban otro tesoro que Jesucristo, a quien le ofrecieron conocer.

Los musulmanes montaron en cólera y martirizaron salvajemente a todos los monjes, el 6 de agosto del año mencionado. Cuenta la leyenda que, durante siglos, el 6 de agosto de cada año el suelo del claustro, donde fueron sepultados los santos mártires, del monasterio aparecía teñido como color de sangre, sintiéndose un olor suavísimo.

Apunto que, asociada a este hecho se cuenta la leyenda de las monjas del monasterio de San Salvador, teniendo noticias de que los árabes estaban cerca, tomaron la resolución de cortarse la nariz, desfigurándose, para no ser violadas por los mahometanos. Pero es una leyenda no comprobada y copiada tal vez de la de Santa Ebba de Coldingham "la joven" (2 de abril y 22 de junio).

Algunos apuntes históricos.
El monasterio fue fundado sobre el siglo V, siendo un cenobio famoso por sus posesiones, erudición y santidad. Y también sería famoso por su relación con el Cid Campeador, por supuesto. Sobre el martirio de estos monjes no hay duda, pues se mencionan en crónicas antiguas, aunque a la par extraña no sean mencionados en otras crónicas del momento y que recogen otros martirios. Aunque ciertamente no se conoce ningún rey moro llamado Zepha, aunque sí constan las incursiones del general Gálib en Castilla y León, regiones que asoló a su paso. Una lápida en el claustro monacal recuerda el hecho con esta inscripción: "En el año 872 de la Era, cuarta feria, a 8 de los idus de agosto, fue destruida Cardeña y muertos allí por el rey Zepha doscientos monjes del rebaño del Señor, en el día de los santos mártires Justo y Pastor". 

Curiosamente, la "Crónica general de España", del siglo IX dice que fueron trescientos los mártires. Probablemente solo tenían noticias ligeras sobre el hecho.


Lápida del claustro.
Los monjes que repoblaron el monasterio gracias al conde Don García, mantuvieron vivo el recuerdo de los mártires durante siglos. En el siglo XVI pidieron a San Pío V (30 de abril) que canonizara a sus hermanos de religión, encargando al dominico Alfonso Chacón que escribiera su "De martyrio ducentorum monachorum sancti Petri a Cardegna", una obra monumental de erudición, que recoge datos históricos y legendarios, milagros y testimonios de la devoción sostenida a los benedictinos mártires. Y ciertamente la tuvieron, siendo un centro de peregrinaciones bastante popular, sobre todo en los últimos años de la Reconquista. Enrique IV, Isabel la Católica, entre otros monarcas, lo visitarían y venerarían las reliquias de los mártires.

Luego de una investigación canónica se aprobó la canonización, pero la hizo efectiva el papa Clemente VIII, quien el 11 de enero del año 1603 permitió que los mártires de Cardeña fueran venerados como santos oficialmente. El cardenal Baronio los introdujo en el Martirologio Romano y compuso las Lecciones del Oficio Propio. Felipe III de España costeó una bella capilla en el monasterio para que se veneraran las reliquias de los santos mártires. Esto haría que se enviaran reliquias a varios sitios de España y, en el siglo XVI y XVII a América.

Fuentes:
-"Año Cristiano". Tomo VIII. S.E DEMETRIO MANSILLA REOYO. B.A.C., 2005.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. P. Jean CROISSET . S.J. Barcelona, 1863.

A 6 de agosto además se celebra a:


San Joscelin,
eremita.
Ven. Antonio Margil
de Jesús, franciscano
.
San Hormisdas, papa.





miércoles, 28 de febrero de 2018

Fueron grano limpio y gloria de Dios.

Santos Román y Lupicinio de Condat, hermanos abades. 28 de febrero.

Nació Román sobre 390. se formó en el monasterio de Ainay, cerca de Lyon, bajo la dirección de su abad San Sabino (3 de septiembre), y luego regresó a su casa aunque en su corazón ardía la vocación monástica. Ayudó a su padre en el negocio familiar y rechazó cualquier matrimonio que se le propusiera, algunos muy ventajosos. Cuando tenía 35 años quedó huérfano, se deshizo de todas sus propiedades, reservándose solo un ejemplar del conocido libro "Vidas de los Padres del Desierto" y unas cuantas semillas y herramientas. Con su carga se fue al Jura, donde tomó morada bajo un pino. Luego estableció una ermita, germen del célebre monasterio de Condat.

Allí parecía que nadie le hallaría, pero la noticia de aquel eremita que había logrado cultivar entre las montañas pronto se extendió y le llegaron algunos discípulos, entre ellos su hermano Lupicinio. En un año eran tantos, que ambos hermanos ya gobernaban dos recintos cenobíticos, aunque unidos en la Regla y la caridad. Una hermana suya, de la que no tenemos nombre, también tuvo su propio monasterio entre los riscos, donde con los años llegaría a haber la impresionante cantidad de 500 monjas. En los tres monasterios la vida era idéntica: celda separada, teniendo solo la iglesia y el refectorio en común. Vestían túnicas sencillas de piel, que protegían de la lluvia, pero no del frío. La austeridad, penitencia, ayuno, oración, trabajo y lectura eran las máximas de los monasterios de Román, imitando la vida de los monjes de Oriente.

Lupicinio superaba a todos en sus privaciones, pues dormía en un tronco de árbol y vivía de un menjurje a base de cebada y salvado, sin sal ni aceite. Solamente una vez, y por contentar a unos monjes, accedió a añadir un caldo de pescado a su rancho. Su estricto modo de vida hizo que algunos monjes protestaran y se fueran. Entonces Román le regañó de ser causa de dispersión de los monjes, a lo que Lupicinio le respondió: "No te preocupes, esos son la paja que se separa del grano. Son orgullosos y Dios no está con ellos". Sin embargo, Romano, más comprensivo, fue por ellos y les convenció de regresar al monasterio.

Román y los leprosos.
Hacia los 50 años Román peregrinó a Agaunum para venerar las reliquias de San Mauricio (22 de septiembre), y mientras iba en camino se hospedó con unos leprosos, a los que abrazó y besó, quedando los enfermos milagrosamente sanos con este gesto de cariño. La fama de este portento llegó a Ginebra, donde el clero y la nobleza le recibió con gran pompa y celebrando un pontifical en la catedral. Se dice que San Hilario de Arlés (13 de enero) les ordenó presbíteros, luego de conocerles y ver sus abundantes virtudes.

Román murió en 640, luego de despedirse de sus hermanos y exhortarles en la fidelidad a Jesucristo. Sus reliquias se veneran en el Jura. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) escribió sus vidas. En cuanto al monasterio, pronto se llamaría de San Oyend (1 de enero), su ercer abad, y posteriormente y hasta hoy, se conoce como San Claudio (6 de junio), pues este célebre obispo de Besançon fue monje allí, y allí se halla su venerado sepulcro.


Fuentes:
-"Año cristiano, o ejercicios devotos para todos los días del año". P.P J. Croisset. Logroño, 1851.
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 28 de febrero además se celebra a






miércoles, 21 de febrero de 2018

Recibieron el premio a sus buenas obras.

Santos Germán y Randoald, de Granfeld, mártires. 21 de febrero.

Martirio de los santos.
La biografía de Germán la escribió el monje Boboleno, a partir de los testimonios de los monjes Chadoald y Aredio, quienes conocieron personalmente al santo.

Germán nació en una familia noble de Tréveris. Fue discípulo de San Modoald (12 de mayo). Fue eremita en Berg, y posteriormente vivió como cenobita junto a San Arnulfo (18 de julio), antiguo obispo de Metz , cuando este renunció a su sede. En 641 Germán tomó el hábito monástico en el monasterio de Luxeuil, fundado por San Columbano (23 de noviembre), siendo San Walbert (2 de mayo) el abad. Allí estaba en paz cuando el Duque Gondwin de Basilea ofreció unas tierras a Walbert para que fundara un monasterio en Granfelden. Walbert aceptó y comisionó a Germán para ser el fundador. El monasterio se fundó y pronto floreció en numerosas vocaciones por la santidad y erudición de sus miembros.

Cuando Gondwin falleció, el ducado pasó a su hijo Bonifacio, y de este a un pariente llamado Atticho. Este no tenía nada de lo piadoso del Duque fundador, sino que era un hombre pendenciero, injusto y amante de reprimir y atemorizar a sus súbditos. Sobre 660 había dilapidado casi todos su bienes, por lo que gravó al pueblo con un nuevo impuesto, gravando además a la Iglesia y expoliando a varios monasterios. El pueblo se rebeló y se organizó un "ejército" contra Atticho, quien respondió con crueles invasiones a los poblados donde habían quedado las mujeres y los niños.

Atticho logró acorralar a la mayoría de los rebeldes en un cañón entre montañas, donde pensaba atacarlos con sus mercenarios, los feroces allamanni. Sabiendo esto, Germán y su prior, Randoald, fueron en defensa de los rebeldes, para implorar el perdón a Atticho. Tomaron una cruz y santas reliquias, a las que encomendaban su misión. Cuando llegaron al cañón, los allamanni se burlaron de ambos monjes y les apalearon. Aún así, Germán y Randoald lograron llegar a Atticho, quien los recibió en la Basílica de Courtetelle, como si de un prelado se tratara. Germán se encaró al malvado y le dijo: "¡Eres un enemigo de Dios y de la justicia que se atreve a atacar a cristianos inocentes!" Atticho, viéndose interpelado ante sus consejeros y nobles, que ya le tenían ojeriza, prometió reparar el daño que había cometido y tendió su mano a Germán, como signo de sellar una promesa. Pero Germán le respondió que no pensaba tocar una mano cubierta de sangre como la suya hasta que se hubiera purificado de sus pecados.

El tirano esperó que los santos se fueran y en secreto mandó quemar los poblados cercanos a Courtetelle. Al saberlo Germán, hizo una oración por todos aquellos que padecían, y ofreció su vida por la de los aldeanos. Cuando volvían al monasterio, un grupo de soldados de Aticcho les cercó y Germán les dijo: -"Hijos, no seáis culpables de un pecado tan grande hacia el pueblo". Pero los soldados no tenían escrúpulos y cayeron con sus picas sobre los dos religiosos. Mientras eran alanceados, Germán dijo a Randoald: -"Tranquilo, hermano, recibimos la recompensa por nuestras buenas obras". El martirio se sitúa entre 665 y 670.

Ambos santos fueron sepultados en medio del fervor popular, que les consideró mártires de la justicia. Su ejemplo dio fuerza a los enemigos de Aticcho, quien fue apresado y ajusticiado por sus crímenes.

Las reliquias de Germán y Randoald se veneran en Delémont, cerca de Basilea.


Fuentes:
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
-Testigos de Ayer y Hoy. Página de Facebook.


A 21 de febrero además se celebra a




lunes, 18 de diciembre de 2017

De un ermitaño gobernador.

Santos Bodegisel, Digno y Ulto de St-Avold, monjes. 18 de diciembre.

Bodegisel fue de una de las últimas familias francas ligadas al Imperio Romano, y como tal, fue gobernador de las provincias de Marsella y Germania, incluso cuando ya el Imperio había caído. Joven se casó con una dama suava y tuvo varios hijos, uno de ellos fue San Arnoldo de Metz (18 de julio). San Venancio Fortunato (14 de diciembre) da testimonio su gran bondad, sentido de la justicia y su recttitud en su tiempo de gobierno de las provincias. También San Gregorio de Tours (17 de noviembre) también alaba sus virtudes y encomia sobre todo su caridad.

A los pocos años de casados Bodegisel y Oda optaron por separarse y retirarse a vivir en la soledad como eremitas. Él se retiró a Hilariacum, donde había un sencillo monasterio vacío que había sido fundado en 509 por San Fridolin (6 de marzo). Allí Bodegisel construyó una pequeña iglesia dedicada a San Martín de Tours. Pronto se atrajo la atención de dos nobles locales llamados Digno y Ulto, que luego de donar algunas posesiones, lo abandonaron todo para ser religiosos junto a Bodegisel.

Bodegisel murió en 588 y fue sepultado en la iglesia del monasterio. Sus dos compañeros murieron después al poco tiempo y fueron sepultados en el mismo sitio. En 714 el monasterio pasó a ser una abadía y tomó la Regla benedictina, sustituyendo la Regla irlandesa, en la reforma "romanizadora" de la Iglesia y el reino franco.


Fuente:

-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 18 de diciembre además se celebra a
San Judol, abad y mártir.
San Winibald de Heidenheim, abad.


Y se canta la segunda Antífona Mayor de Adviento: O Adonai.

lunes, 9 de octubre de 2017

Dos enamorados y un Amor.

Santos Andrónico y Atanasia, esposos y monjes. 9 de octubre y 27 de febrero (Iglesias Griegas).

Su "vita" se halla insertada en una colección de vidas ejemplares de los Padres del Desierto. Vivían Andrónico y Atanasia en Damasco, Siria, donde él ejercía de platero. Eran piadosos y caritativos, y cuando tuvieron numerosas ganancias, ambos las dividieron en tres, de las cuales dieron una parte a los pobres, una segunda la usaron para prestar a aquellos que estaban en necesidad, aunque sin pedir intereses por ello. Y la tercera parte, la reservaron para el sustento de su familia. 

Tenían dos hijos, un niño y una niña, a los que, como todos los padres, amaban hasta el extremo. Pero un día, los niños murieron y ambos esposos se sumieron en la tristeza. Andrónico se refugió en su oficio de platero, mientras que Atanasia pasaba el día llorando junto a la tumba de sus hijos en la iglesia de San Julián, diciéndose "moriré aquí junto a mis hijos y me reposaré a su lado para siempre". Un día llegó a ella un venerable abad y le preguntó: – "Mujer, ¿qué te pasa? ¿Por qué no dejas que los muertos duerman en paz?" Atanasia le replicó: – "Mi Señor, no te enojes con tu sierva, porque estoy abrumada por el dolor. Tuve dos hijitos y los perdí a ambos en un día, y aquí yacen". Entonces el anciano le dijo: – "No llores por ellos, porque te aseguro que como la naturaleza humana anhela y clama por el alimento, y languidece si no la encuentra; así también tus hijos anhelan y claman a Cristo donde están, por la bienaventuranza de las cosas futuras, diciendo: 'Juez justo, danos el descanso celestial en lugar de aquellas alegrías terrenas de las que fuimos desposeídos'", y se alejó en la oscuridad. Cuando Atanasia reflexionó, toda su tristeza se convirtió en gozo y fue en busca del abad. Preguntó al portero y este le dijo que aquella iglesia no tenía dignidad abacial. Entonces ella entendió que había sido el glorioso San Julián quien se le había aparecido, dándole paz a su corazón.

Aparición de San Julián
a Atanasia.
Con esta certeza, se fue a casa, contó a su marido lo ocurrido y ambos decidieron que lo mejor era vivir una vida de entrega a Cristo para llegar algún día adonde estaban sus hijitos. Reunieron a sus esclavos, les dieron la libertad entregaron sus posesiones a los pobres. Cuando se alejaban, Atanasia se volvió a su antigua casa y clamó: "Oh Señor Dios, que dijiste a Abraham y a Sara: 'Sal de tu tierra y de tu familia, a una tierra que yo te mostraré', guíanos, te lo ruego, en el camino de tu temor. Ya que dejamos nuestra casa por amor a Ti, y tú no nos cierres tu casa en tu Reino". Y se fueron a Jerusalén, donde veneraron los Santos Lugares. Luego se fueron a la Tebaida, en cuyas soledades hallaron al abad Daniel, y le pidieron consejo. Este envió a Andrónico al monasterio de Tabenna, y envió a Atanasia a una laura de Esceta, donde debía vestir como un eremita y vivir alejada de los monjes, solo reuniéndose con ellos los domingos para la Eucaristía.

Doce años pasaron cada uno en su lugar, en oración, trabajo y penitencias, anhelando el cielo. Al cabo de ese tiempo, brotó en el corazón de Andrónico, que ya era un venerable anciano de larga barba blanca, el anhelo de volver a visitar los Santos Lugares. Pidió permiso a su abad, y este se lo concedió. De camino a Jerusalén, Andrónico encontró a otro anciano de pelo gris y rostro quemado por el sol, apoyado contra el tronco, exhausto por el calor y cansado de andar. Y aquel anciano… ¡era Atanasia!, la cual reconoció a su marido y aunque tuvo una gran alegría, no quiso revelar quién era. Andrónico, sin embargo, no la reconoció, porque su belleza había sido destruida por la penitencia y el ayuno. 

Entonces Andrónico le preguntó: - "¿Cómo te llamas, hermano?" Y ella respondió: - "Me llamo Atanasio". -"¿Hacia dónde vas, hermano mío?", volvió a preguntar Andrónico. -"Voy a visitar los Santos Lugares", fue la respuesta de Atanasia. Andrónico se alegró de la respuesta y dijo: "Mi corazón anhela tu compañía, santo eremita, caminemos juntos hasta Jerusalén". Y así, ambos visitaron Jerusalén, hicieron oración en los Santos Lugares, y al terminar su peregrinación, decidieron volver juntos a Egipto. Cuando regresaban, llegaron al mismo árbol bajo el cual se habían encontrado y Andrónico pidió a "Atanasio" vivir juntos en las soledades de la Tebaida, ya que eran ancianos, y así podrían cuidarse uno al otro y cuando el primero muriera, el otro podría sepultarle. Atanasia accedió, y así vivieron varios años, en oración y trabajo, con gran júbilo de Atanasia, que amaba muchísimo a su marido.

Y llegó un día en que Atanasia se sintió morir. Entonces Andrónico fue adonde vivía un anciano presbítero, para que asistiera al viejo "Atanasio". Cuando ambos llegaron, Atanasia lloraba, y el viejo eremita le dijo: -"¡Qué! ¿Lloras en lugar de alegrarte de estar en camino al encuentro del Señor?". Atanasia replicó: -"Lloro por mi amigo Andrónico, porque sé que echará de menos mi compañía". Y además, le dijo en secreto: "Cuando muera, mete tu mano bajo mi cabeza, hallarás un trozo de escritura, y se la darás a Andrónico". Y Atanasia recibió el Cuerpo del Señor y expiró alegremente, pues ¡al fin! estaría con sus hijitos amados. Entonces, antes de ser sepultada, los monjes entregaron a Andrónico el pergamino, este lo leyó y se arrojó sobre el cadáver clamando: "¡Esta es mi mujer Atanasia!". Pronto se corrió la voz, y muchos monjes acudieron con palmas en las manos, para celebrar a Atanasia, que siendo mujer había vivido varonilmente. 

Andrónico pasó a vivir junto a la sepultura de su amada mujer, hasta el día en que Dios quiso llamarle a renuirse con ella y sus hijos. Antes de morir, hizo oración y murió dulcemente. Fue sepultado junto a Atanasia.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 9 de octubre además se celebra a
San Luis Bertrán, presbítero dominico.
Santa Publia, abadesa.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El taumaturgo de Celciacum.

San Ernée de Celciacum, abad, y compañeros. 9 de agosto.


Vivió en el siglo VI, en Auvernia, y muy joven salió de su casa, para vivir vida eremítica. Junto a sus amigos San Alneu y San Bohamad se establecieron en Passais. Allí vivieron en paz un tiempo, dedicados a la oración y el trabajo, hasta que su fama de hombres de Dios es hizo conocidos. Les visitó el rey Clotario mientras estaba en lucha con su hijo rebelde. Ernée quiso ofrecerles vino, pero tenían poco, solo el de misa, pero hizo una oración, y de una sola bota de vino, sació al rey y su corte. También predijo el santo al rey que ganaría aquella guerra contra su hijo, y con una resonante batalla, además. Clotario, agradecido, les donó las tierras donde se habían establecido, y un bosque para que pudieran cortar árboles y hacer un monasterio.

Otros milagros se cuentan de Ernée, como que estaba trabajando las tierras cuando una mujer fue a verle con su hijo pequeño. Le pidió que rezara por el niño, que no caminaba ni hablaba aunque tenía ya dos años. El santo le respondió "Si lograra la curación del niño, es solo porque oro a Dios día y noche, y no por mí, que solo soy un pobre pecador". Y añadió que rezaría por la criatura después del trabajo, que era tan agradable a Dios como la oración. Esa noche toda la comunidad rezó por el niño y al final de la oración, Ernée tocó los labios del niño con aceite bendito, y al instante habló y caminó. También con aceite bendito sanó a un ciego que insistentemente le pedía le devolviese la visión. A un monje que estaba para morir le mandó por obediencia que no muriera hasta que él terminara de celebrar la misa y le llevase la comunión. Así pasó, pues Ernée pudo celebrar la Eucaristía, y yendo a la presencia del monje, le consoló, dio la comunión, y el monje no murió, sino que recobró la salud y murió el más anciano de todos, como testimonio del milagro.

Ernée murió el 9 de agosto de 560 y fue enterrado en la Iglesia de San Jorge. En el siglo IX, durante la invasión de los normandos sus reliquias fueron trasladadas a la Iglesia de Nuestra Señora en Beaune. Junto a su memoria se celebra la de sus compañeros monjes Alneu, Bohamad, Adelwig, Fronto, Gault y Bricio.


Fuente:
-"Les vies des saints de Bretagne". GUY-ALEXIS LOBINEAU. OSB. Rennes, 1874.


A 9 de agosto además se celebra a
San Román de Roma, soldado mártir.
Santos Amor y Viator, mártires.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...