Mostrando entradas con la etiqueta enamorados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enamorados. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de octubre de 2017

Dos enamorados y un Amor.

Santos Andrónico y Atanasia, esposos y monjes. 9 de octubre y 27 de febrero (Iglesias Griegas).

Su "vita" se halla insertada en una colección de vidas ejemplares de los Padres del Desierto. Vivían Andrónico y Atanasia en Damasco, Siria, donde él ejercía de platero. Eran piadosos y caritativos, y cuando tuvieron numerosas ganancias, ambos las dividieron en tres, de las cuales dieron una parte a los pobres, una segunda la usaron para prestar a aquellos que estaban en necesidad, aunque sin pedir intereses por ello. Y la tercera parte, la reservaron para el sustento de su familia. 

Tenían dos hijos, un niño y una niña, a los que, como todos los padres, amaban hasta el extremo. Pero un día, los niños murieron y ambos esposos se sumieron en la tristeza. Andrónico se refugió en su oficio de platero, mientras que Atanasia pasaba el día llorando junto a la tumba de sus hijos en la iglesia de San Julián, diciéndose "moriré aquí junto a mis hijos y me reposaré a su lado para siempre". Un día llegó a ella un venerable abad y le preguntó: – "Mujer, ¿qué te pasa? ¿Por qué no dejas que los muertos duerman en paz?" Atanasia le replicó: – "Mi Señor, no te enojes con tu sierva, porque estoy abrumada por el dolor. Tuve dos hijitos y los perdí a ambos en un día, y aquí yacen". Entonces el anciano le dijo: – "No llores por ellos, porque te aseguro que como la naturaleza humana anhela y clama por el alimento, y languidece si no la encuentra; así también tus hijos anhelan y claman a Cristo donde están, por la bienaventuranza de las cosas futuras, diciendo: 'Juez justo, danos el descanso celestial en lugar de aquellas alegrías terrenas de las que fuimos desposeídos'", y se alejó en la oscuridad. Cuando Atanasia reflexionó, toda su tristeza se convirtió en gozo y fue en busca del abad. Preguntó al portero y este le dijo que aquella iglesia no tenía dignidad abacial. Entonces ella entendió que había sido el glorioso San Julián quien se le había aparecido, dándole paz a su corazón.

Aparición de San Julián
a Atanasia.
Con esta certeza, se fue a casa, contó a su marido lo ocurrido y ambos decidieron que lo mejor era vivir una vida de entrega a Cristo para llegar algún día adonde estaban sus hijitos. Reunieron a sus esclavos, les dieron la libertad entregaron sus posesiones a los pobres. Cuando se alejaban, Atanasia se volvió a su antigua casa y clamó: "Oh Señor Dios, que dijiste a Abraham y a Sara: 'Sal de tu tierra y de tu familia, a una tierra que yo te mostraré', guíanos, te lo ruego, en el camino de tu temor. Ya que dejamos nuestra casa por amor a Ti, y tú no nos cierres tu casa en tu Reino". Y se fueron a Jerusalén, donde veneraron los Santos Lugares. Luego se fueron a la Tebaida, en cuyas soledades hallaron al abad Daniel, y le pidieron consejo. Este envió a Andrónico al monasterio de Tabenna, y envió a Atanasia a una laura de Esceta, donde debía vestir como un eremita y vivir alejada de los monjes, solo reuniéndose con ellos los domingos para la Eucaristía.

Doce años pasaron cada uno en su lugar, en oración, trabajo y penitencias, anhelando el cielo. Al cabo de ese tiempo, brotó en el corazón de Andrónico, que ya era un venerable anciano de larga barba blanca, el anhelo de volver a visitar los Santos Lugares. Pidió permiso a su abad, y este se lo concedió. De camino a Jerusalén, Andrónico encontró a otro anciano de pelo gris y rostro quemado por el sol, apoyado contra el tronco, exhausto por el calor y cansado de andar. Y aquel anciano… ¡era Atanasia!, la cual reconoció a su marido y aunque tuvo una gran alegría, no quiso revelar quién era. Andrónico, sin embargo, no la reconoció, porque su belleza había sido destruida por la penitencia y el ayuno. 

Entonces Andrónico le preguntó: - "¿Cómo te llamas, hermano?" Y ella respondió: - "Me llamo Atanasio". -"¿Hacia dónde vas, hermano mío?", volvió a preguntar Andrónico. -"Voy a visitar los Santos Lugares", fue la respuesta de Atanasia. Andrónico se alegró de la respuesta y dijo: "Mi corazón anhela tu compañía, santo eremita, caminemos juntos hasta Jerusalén". Y así, ambos visitaron Jerusalén, hicieron oración en los Santos Lugares, y al terminar su peregrinación, decidieron volver juntos a Egipto. Cuando regresaban, llegaron al mismo árbol bajo el cual se habían encontrado y Andrónico pidió a "Atanasio" vivir juntos en las soledades de la Tebaida, ya que eran ancianos, y así podrían cuidarse uno al otro y cuando el primero muriera, el otro podría sepultarle. Atanasia accedió, y así vivieron varios años, en oración y trabajo, con gran júbilo de Atanasia, que amaba muchísimo a su marido.

Y llegó un día en que Atanasia se sintió morir. Entonces Andrónico fue adonde vivía un anciano presbítero, para que asistiera al viejo "Atanasio". Cuando ambos llegaron, Atanasia lloraba, y el viejo eremita le dijo: -"¡Qué! ¿Lloras en lugar de alegrarte de estar en camino al encuentro del Señor?". Atanasia replicó: -"Lloro por mi amigo Andrónico, porque sé que echará de menos mi compañía". Y además, le dijo en secreto: "Cuando muera, mete tu mano bajo mi cabeza, hallarás un trozo de escritura, y se la darás a Andrónico". Y Atanasia recibió el Cuerpo del Señor y expiró alegremente, pues ¡al fin! estaría con sus hijitos amados. Entonces, antes de ser sepultada, los monjes entregaron a Andrónico el pergamino, este lo leyó y se arrojó sobre el cadáver clamando: "¡Esta es mi mujer Atanasia!". Pronto se corrió la voz, y muchos monjes acudieron con palmas en las manos, para celebrar a Atanasia, que siendo mujer había vivido varonilmente. 

Andrónico pasó a vivir junto a la sepultura de su amada mujer, hasta el día en que Dios quiso llamarle a renuirse con ella y sus hijos. Antes de morir, hizo oración y murió dulcemente. Fue sepultado junto a Atanasia.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 9 de octubre además se celebra a
San Luis Bertrán, presbítero dominico.
Santa Publia, abadesa.

miércoles, 13 de febrero de 2013

San Valentín, el de verdad.

Dos leyendas de dos santos
unidas en una estampa.
Pregunta: Pues vi el blog de Tus preguntas sobre los Santos y pense que ya habiais respondido a alguna de mis antiguas preguntas ... pero creo que aun no han sido respuestas... en fin te escrivia por una nueva pregunta que tengo que era sobre San Valentin ya sabeis sobre el santo del "amor" del cual casi todos celebran su dia pero del cual nadie sabe casi nada. Como esta cerca la fecha de dicho santo crei que seria interesante saber un poco mas de el. Saludos!

Respuesta: Sí que tengo abandonadas o a medio comenzar tus preguntas... me he portado mal. Será que con los amigos y los de confianza se relaja uno más. Mala cosa, porque eres lector, comentador y amigo de hace tiempo. Error, lo admito. Te prometo que termino tus consultas, te las envío y luego las publico.

Y vamos a Valentín: La verdad, para empezar bien, hay que decir que sobre este santo (o santos) se habla demasiado, porque es más lo que se desconoce que lo que se conoce de verdad. Y más aún lo que se ha inventado. Se mezcla a dos santos del mismo nombre: Valentín de Roma, presbítero; y Valentín de Terni, obispo; ambos mártires y celebrados a 14 de febrero. Las leyendas, culto y líos con los enamorados los confunden a ambos, pero son dos santos reales cuya existencia está demostrada. La imagen lateral, por ejemplo, es una clásica y conocida estampita de San Valentín, en una fusión entre estos dos Valentín. A la derecha, la niña ciega, milagro la leyenda del santo de Roma; y a la izquierda, el niño paralítico, milagro de la leyenda del santo de Terni. Vamos con el primero de ellos, y no me detendré mucho en las leyendas, que ya las pueden leer en otros sitios, y mejores que este.

San Valentín de Roma, presbítero y mártir. 14 de febrero.
Todos los martirologios hacen mención de San Valentín: el Martirologio Romano, el de Cambridge, Beda, Usuardo, Adon, Rábano Mauro, Notker y muchos más coinciden: "a las calendas del 16 de marzo (14 de febrero), en Roma, Dies Natalis del Bienaventurado San Valentín".


La leyenda, que paso por arribita, dice que fue sacerdote, en época de Claudio II. Su fama de virtuoso y sabio hizo que el mismo emperador lo llamara a su presencia, le interroga sobre la “superstición cristiana”, Valentín le responde que los dioses son “malos espíritus” y que “Cristo es el Hijo de Dios”. El emperador quedó impresionado y deseó conocer la fe cristiana, pero el Prefecto le dijo que Valentín era un mago y le embrujaba, por lo que fue llevado ante el juez Asterio. Este, para probarle, le llevó a su hija, ciega, diciéndole que si su dios era luz, debería darle la visión a la niña. Valentín oró y la niña vio. Asterio y su familia se convirtieron, pero Valentín fue apresado y decapitado. De donde se saca todo esto? Pues simplemente del texto del martirologio romano que dice: "En Roma, en la vía Flaminia, cerca del puente Milvio, San Valentín, mártir". Y punto. Un mártir romano desconocido, enterrado en las catacumbas de la Vía Flaminia, que luego tomarían su nombre. Desde mediados del siglo cuarto, en Porta Flaminia, Roma, se levantó una iglesia en su honor, lo cual deja claro que su memoria se conservaba entre los cristianos, que la celebraban ya a este día: 14 de febrero, por ser su dies natalis.

Un servidor ante el cráneo del santo
en Santa Maria in Cosmedin, Roma.
En cuanto al cuerpo y las reliquias, te digo que hay unos cuantos corposantos de nombre Valentín, extraídos de catacumbas romanas y celebrados el 14 de febrero. Por ejemplo, San Valentín en Hamme, Bélgica, fue extraído también de las catacumbas de Vía Flaminia y donado por Gregorio XV (allí afirman que es el santo del martirologio). Un cráneo se venera en el altar de San Dionisio Papa, en la basílica de Santa María in Cosmedin, Roma. 

Hay otro, cuyo cuerpo se conserva en Baga, Asturias y la cabeza de ese mismo en Toro. Otro en Annency y uno más en Socuéllamos, Albacete; extraído este último del cementerio de San Calixto. Y el segundo Domingo de Pascua, los jesuitas de Gante veneraban, o veneran, a un San Valentín extraído de las catacumbas de San Ciriaco. Un hueso se venera en Volsberg, Austria. La cabeza de otro se venera en Gemmeti, Francia. Y me dice el P. Ángel Luis Estecha gonzález lo siguiente: "En la iglesia de san Antón, de Madrid, (PP. Escolapios), en la calle Hortaleza, tienen una urna con los huesos de un San Valentín, que debe ser un "corposanto"; no obstante, al nombrarse tanto en los últimos tiempos al Patrón de los enamorados, tengo entendido que muestran dicha urna el 14 de febrero (dando por supuesto que es el mismo santo); creo que es una costumbre más o menos reciente y que antes no habían caido en la cuenta de que custodiaban estas reliquias, que el resto del año están guardadas en la sacristía, según creo". Podéis ver una imagen de ese cuerpo en este link.

Además, el martirologio pseudo-jeroniminiano, menciona aparte de nuestro San Valentín, a otro más, también a 14 de febrero: “en África, San Valentín y 24 soldados, mártires”, de los que nada se sabe.

San Valentín es patrón de los apicultores (la abeja y la flor fueron símbolos de fertilidad en la antigüedad, hasta hoy día). Y, por error, es patrón de la epilepsia y la parálisis, pero eso es porque, como dije al principio, suele confundírsele con San Valentín de Terni (Interamna o Teramo) y el cual ¡cosas de los santos! sí que tiene que ver con amores y matrimonios. Y vamos a él:

************************************

Talla en Tauber, Holanda
San Valentín de Terni (Interamna o Teramo), obispo y mártir. 14 de febrero.
El primer testimonio de su martirio data del siglo V, que lo señala el 14 de febrero de 273, bajo el emperador Aureliano. Y punto. Una crónica apócrifa, añadió en el siglo VI, que había sido consagrado obispo en 197, por San Feliciano de Foligno (24 de enero) y que fue el primer obispo de la ciudad. Destacó por la santidad de su vida, su predicación y el don de milagros, entre ellos el que le dio patronato sobre los lisiados: el hijo del erudito Cratón, que llevaba años paralítico. Esta curación trajo la conversión de toda la familia y de los discípulos de Cratón que se unieron a Valentín en la predicación. En el siglo VIII, instituida ya su memoria, otro documento da razones (legendarias, por supuesto) de las torturas y final martirio por decapitación, así como que el cuerpo fue llevado a Terni y enterrado por los discípulos (diáconos?) Santos Próculo, Efebo y Apolonio, también celebrados a 14 de febrero,
que fueron apresados y martirizados mientras velaban junto a la tumba de Valentín. Probablemente solo se trate de darles relevancia a algunos mártires locales, a costa de relacionarlos con un mártir con cierta fama, como Valentín. De hecho San Cratón (15 de febrero) sería mártir, así como Santa Ágape de Terni (15 de febrero) y un grupo de compañeras, que serían religiosas en un convento fundado por el mismo Valentín.

La devoción a San Valentín en Terni consta perfectamente documentada desde el siglo IV, porque hay testimonios de una basílica construida en su honor sobre la tumba, según la costumbre de la Iglesia siempre que se podía hacer. La basílica fue arrasada por los godos en el siglo VI, pero la devoción continuó y la iglesia fue recostruida en el siglo VII, en que la ocuparon los monjes de San Benito. Por avatares históricos entre los papas y el poder temporal la basílica fue motivo de disputas, peleas, sitio de paz y de guerra, de debates y concilios, todo al mismo tiempo. En el siglo XIII la dejaron los monjes y poco tiempo después fue abandonada y destruida, hasta 1600, año en que se comenzaron las excavaciones para la reconstrucción. En 1605 se halló un ataúd de plomo dentro de un sarcófago de mármol y se tomó como el cuerpo del santo, la Iglesia lo admitió y se construyó una nueva basílica que ocuparon los carmelitas, donde descansan los huesos dentro de una escultura yacente bajo el altar.

¿Y los enamorados?
A estas alturas, ya tenemos dos Valentín fundidos en uno, con leyendas sobre enamorados que se atribuyen a uno, a otro o a los dos. Una de las tantas leyendas que se inventaron sobre el santo, decía que Valentín (este o el de Roma), amante de las flores, siempre daba una a los cristianos a los que unía en matrimonio para recordarles que la belleza corporal se marchitaba, pero que el aroma de las virtudes podía perdurar más allá de aquella. 

Sepulcro en Terni
El origen de relacionarlos con los noviazgos está al norte de Europa, donde se creía que el 14 de febrero las aves se juntaban por primera vez. Se hacían sorteos entre los jóvenes y los “enamoraban”. Con el cristianismo, y muy entrada la Edad Media se les comenzó a llamar Valentín y Valentina. Aunque en Roma se celebrasen las lupercalias, fiestas de fertilidad y purificación de los campos, estas eran el 15 de febrero, y la memoria del santo el 14, por su martirio, certeramente anotada en este día, mucho antes de la eliminación de estas fiestas. Aunque el papa San Gelasio I (21 de noviembre) prohibió dichas celebraciones paganas en el 494, no es del todo cierto que las sincretizara con la fiesta de San Valentín, poniéndole como patrón de los enamorados. Primero, porque la idea de los santos patronos es muy posterior al siglo V. Segundo, porque la fama universal de Valentín llegaría más tarde y en la época de Gelasio ambos santos serían conocidos por separado en Terni, Roma, y poco más. Tercero, porque las celebraciones típicamente de "enamorados" se extienden desde las zonas del norte de Europa, hacia el sur, y no desde Roma; de hecho la leyenda de la flor se recoge en "vitaes" medievales y del norte de Alemania, Bélgica u Holanda, no en las leyendas nacidas en el entorno del santo de Terni que se originan antes, entre los siglos VI y VIII.  

Si este día se hubiera celebrado San Plátano, pues San Plátano sería el patrón de los enamorados.


A 14 de febrero además se celebra a
San Abraham de Haran, ermitaño y obispo.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...