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miércoles, 2 de junio de 2021

Madre de un doble sacerdote.

Santa Mundana de Sarlat, viuda y mártir. 2 de junio, 5 y 31 de mayo.

Se nos dice que vivió en el siglo V y fue la madre del obispo San Sacerdote de Limoges (5 de mayo). Su marido se llamaba Labán, quien era un alto magistrado en Burdeos. Luego de arduas oraciones, obtuvieron la gracia de tener un hijo, a quien, para que quedara claro su destino, llamaron “Sacerdote”. Fue bautizado teniendo como padrino al el rey de Aquitania. Cuando Sacerdote fue ordenado presbítero y comenzó su fama de virtudes y milagros, Mundana y Labán abandonaron la vida matrimonial, dedicándose a vivir en castidad y haciendo caridad. Repartieron sus numerosos bienes, dando una mitad a los pobres y otra a la Iglesia. Además, dieron la libertad a sus esclavos, algunos de los cuales les siguieron sirviendo por amor, pues buenos amos eran. Ambos formaron parte de los discípulos de su hijo, ayudándole en su acción misionera.

Labán murió poco tiempo después, y Mundana tomó el velo monástico, sin dejar de seguir a su hijo, a la sazón elegido obispo de Limoges. A pesar de perder la vista, ella, como madre y discípula fiel, siempre le acompañaba. Sacerdote murió en 534, aún joven, con dolor de su madre. Cuando el cuerpo del santo descendía por el río Dordogne rumbo al monasterio de Calviat, donde sería sepultado, Mundana tuvo una inspiración divina y pidió la llevaran a “ver” el cuerpo de su hijo, a pesar de estar ciega. Dos mujeres la llevaron, y apenas tocó el cuerpo del amado hijo y maestro, recuperó la vista milagrosamente.

La tumba del santo en Calviat fue pronto una meta de peregrinos, quienes siempre podían encontrar allí a la santa viuda, a la vera del sepulcro de su hijo, rezándole e intercediendo ante él por los que le pedían oraciones. Ni siquiera se apartó de allí cuando los vándalos, de fe arriana, invadieron la zona. El 31 de mayo de 548, mientras se dirigía a su acostumbrada cita con su hijo, fue apresada por los vándalos arrianos. Estos, al saber quién era y adonde iba, la asesinaron sin piedad junto a sus acompañantes. En aquel sitio donde cayó su sangre martirial brotó una fuente, donde los aquejados de dolores de cabeza y de los males de la vista.

Las reliquias de Mundana, Sacerdote y sus compañeros mártires se veneraban en Sarlat hasta 1575, cuando los herejes hugonotes las profanaron. Alguna reliquia del santo dicen se conserva en Sigüenza, pero serían las de San Martín, obispo cisterciense.

Fuente:
-"Les vies des Saints". Tome Second. ADRIEN BAILLET. 1704.

jueves, 11 de marzo de 2021

"No os acobarde el furor de los herejes"

Santos Vicente, abad: Ramiro, prior, y 12 compañeros mártires. 11, 13 de marzo y 26 de abril (traslación de San Ramiro).  


Recogen sus “vitae” todos los menologios benedictinos y la iglesia leonesa, aunque nunca gozaron de un culto muy extendido. Unos manuscritos hallados en el siglo XVI son bastante antiguos como para poder ser veraces en su esencia. 

Era Vicente abad del monasterio de San Claudio en el reino de Galicia, en el siglo VI, cuando los vándalos arrianos llegaron a su región. El odio de los arrianos hacia los católicos era extremo aun diciéndose cristianos. Vicente fue llamado ante el caudillo Hermerico, ante el cual proclamó la divinidad de la Persona de Cristo diciendo, "Ni creo ni confieso jamás otra fe que la definida en el Santo Concilio de Nicea, por cuya defensa estoy dispuesto a dar la vida una y mil veces”. Por esta confesión fue azotado y arrojado en una cárcel, y dice la leyenda que “una luz celestial inundó el lóbrego calabozo y bajaron ángeles a sanarle las heridas”. Pero los verdaderos mártires no necesitan estos consuelos. 

Una segunda vez le mandaron llamar y al no lograr que renegara de la fe católica volvieron a pegarle y le sentenciaron a muerte. Además, se determinó que fuera asesinado a las puertas de su monasterio para que los monjes sufrieran un terrible escarmiento. Así se hizo: degollaron al santo, dejando su cabeza separada del cuerpo y a merced de las fieras. Esa noche los monjes tomaron el santo cuerpo entre cánticos y lo sepultaron junto a las reliquias de los patronos del monasterio, los Santos Claudio, Victorio y Lupercio (27 de noviembre y 30 de marzo), pues como santo mártir le consideraron desde el principio. 

El domingo siguiente, estando los monjes en el coro, se les apareció Vicente a los monjes y les reveló: “Ya, hijos, llegó el tiempo de la inmolación: si alguno de vosotros desea lavar su estola en la sangre del Cordero, prepárese, bajo el seguro que será coronado el que peleare legítimamente; pero el que no se halle con fuerzas para el combate, busque otra mansión donde librarse. Yo, como veis, gozo de la vida eterna en compañía de los mártires que derramaron su sangre en defensa de la fe católica”. Y pronto se hizo verdad este anuncio del santo, pues ese mismo día llegó el aviso de que o aceptaban el arrianismo o serían matados. 

Entonces tomó la palabra el prior, Ramiro, y dijo a los religiosos: “Ya habéis oído, carísimos hermanos, lo que se ha dignado el Señor manifestarnos por boca de nuestro santo abad. Ya estáis informados de lo que conviene hacer: bajo este supuesto, los que se hallen con fortaleza prepárense al sacrificio, y retírense los pusilánimes. Yo os ruego que no perdáis la corona que se nos presenta, ni os prive de la vista del Señor respeto alguno del mundo (…) No os acobarde, hermanos, el furor de los herejes, ni os aterren las crueldades que ejecutan con los defensores de la divinidad de Jesucristo, puesto que está con nosotros el Señor, que nos eligió para combatir contra los enemigos de la fe católica, para que triunfando de ellos con su divina asistencia reinemos en la gloria eternamente”. 

Arca de San Vicente.
Catedral de Oviedo.
Luego de estas encendidas palabras, doce monjes juraron ser fieles a Cristo y apenas lo hicieron llegaron al monasterio los soldados y verdugos, llamando a las puertas. Ramiro y los monjes abrieron a la par que recitaban el Credo de Nicea. Los herejes entraron violentamente, degollando y apuñalando a los santos monjes, mientras perdonaron la vida a los otros, que apostataron de la fe. El monasterio fue saqueado, mas las reliquias de los mártires fueron recuperadas por los católicos de la zona, quienes las sepultaron. 

El cuerpo incorrupto de San Ramiro fue trasladado solemnemente el 26 de abril de 1596 a una capilla propia en el restaurado monasterio. El cuerpo de San Vicente y algunos monjes se venera en la catedral de Oviedo. 


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año". Marzo. P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.

A 11 de marzo además se recuerda a:

S. Jorge el Sinaíta,
abad
.
Santa Oria,
virgen
.
Santa Rosina,
virgen y mártir
.





martes, 20 de febrero de 2018

Hermoso, taumaturgo y mártir.

San Eleuterio de Tournai, obispo y mártir. 20 de febrero y 1 de julio.


Nació en Blandin, cerca de Tournai, en el siglo V. Fueron nobles sus padres, llamados Sereno y Blanda. Estudió a la vera del obispo Vermand junto a San Medardo de Noyon (8 de junio), a quien Eleuterio un día profetizó que sería obispo. Fue ordenado presbítero sobre 480, y en 486 el papa San Félix III (1 de marzo) le nombró obispo de Tournai.

La leyenda dice que Eleuterio era tan hermoso que el día de la toma de posesión de la sede, una hija del gobernador de la ciudad, no cristiano, se enamoró perdidamente de él. Y no solo eso, sino que le confesó su amor. Pero Eleuterio la rechazó, y con tanta firmeza, que la joven enfermó de amor y murió. El padre de la chica entonces, desesperado, acudió al santo para le devolviera a su hija, prometiendo hacerse cristiano. Eleuterio resucitó a la joven, pero el gobernador no aceptó a Jesucristo, por lo cual Eleuterio profetizó que ello tendría consecuencias para la ciudad.

Efectivamente, pronto se desataron terribles calamidades sobre Tournai, una tras otra. Los paganos, sospechando que ello era culpa de Eleuterio, le metieron en la cárcel y le azotaron. Pero esa misma noche el santo fue liberado de la cárcel por un ángel, lo cual fue visto por todos como signo de su inocencia. Entonces el gobernador fue presionado por el pueblo y aceptó renunciar a los ídolos y tomar a Cristo por Señor. Fue bautizado el 26 de septiembre de 496 y al instante terminaron las enfermedades y los desastres.

El día de Navidad de ese mismo año sanó de su ceguera de nacimiento a un mendigo conocido en la ciudad, llamado Mantilo. Otros muchos milagros hizo el santo, los cuales, acompañados de su predicación, confirmaron en la fe a muchos, que abandonaron para siempre la idolatría. Sin embargo, a otros no pudo atraerlos hacia Cristo, y en manos de estos entregó la vida, el 1 de julio de 532. Una leyenda posterior dirá que le asesinaron los arrianos, pero no hubo herejes de estos tan al norte de Europa.

Sus reliquias se hallan esparcidas por muchas ciudades de Europa. Es abogado contra las fiebres, las sequías y las lluvias sin fin.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 20 de febrero además se celebra a





jueves, 23 de marzo de 2017

Santos Mártires de Cartago.

Santos Victoriano, Liberato, y compañeros mártires de Cartago. 23 de marzo.


San Liberato.
Era Victoriano procónsul de Cartago y uno de los hombres más ricos del norte de África. Su fe cristiana era firmísima, por eso, cuando Hunerico cambió su fe católica por la arriana, no quiso tener un alto cargo como el procónsul de fe católica e instó a Victoriano que cambiara de fe, confesando que Cristo no era Dios. Victoriano respondió: "Nada puede separarme de la fe y el amor de Nuestro Señor Jesucristo. En la confianza que tengo en un maestro tan poderoso, estoy dispuesto a sufrir todo tipo de tormentos en lugar de consentir la impiedad arriana. Podrás exponerme a las bestias salvajes o torturarme, pero nunca me obligarás a abandonar la Iglesia Católica en la que fui bautizado". Esta respuesta exasperó tanto al tirano que hizo que el santo sufriera crueles tormentos, que Victoriano soportó con coraje, para finalmente alcanzar la corona del martirio.

Fueron apresados también en Tambala dos hermanos. Les colgaron por las muñecas, mientras pendían grandes pesos de sus pies. Uno de ellos cedió y clamó libertad a cambio de renegar de Cristo, pero su hermano le dijo: "No lo hagas, hermano, o te acusaré ante el tribunal de Cristo, pues, ¿acaso no hemos jurado sobre Su Cuerpo y Sangre sufrir juntos por Él?" Y con estas palabras el hermano débil se confortó, por lo cual confesó nuevamente a Cristo. Los vándalos, enfurecidos, les aplicaron hierros candentes en los costados, tormento en el cual expiraron ambos hermanos.

También padecieron dos mercaderes catagineses, ambos llamados Frumencio. Habían vendido todos sus bienes en favor de los pobres y siguieron a Cristo hasta el martirio.

Había entre los prisioneros un médico de Cartago llamado Liberato, que junto a su mujer e hijos fue exiliado. Fueron ambos esposos separados en la prisión, mientras que la mujer decía al marido: "No pienses más en tus hijos, Jesucristo lo guardará". Los arrianos dijeron a la mujer "Tu marido se ha sometido a las órdenes del rey, cede tú también y seréis libres". Quiso ella ver a Liberato para ver si era cierto. Al entrar en su celda y reprocharle su pecado, el marido le dijo "Os han engañado, oh esposa mía, nunca he renunciado a mi fe". Ambos fueron martirizados con los anteriores mártires en este día del año 484.


Fuente
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 23 de marzo además se celebra a
San Nicon de Sicilia y compañeros mártires.
San José Oriol, presbítero.
Santos Fingar y Piala, mártires.

viernes, 28 de agosto de 2015

San Vivien, de entre guerras, la paz.

San Vivien de Saintes, obispo. 28 de agosto y 13 de enero (traslación de las reliquias). 

Vidriera de la iglesia de Saint Vivien, Rouen.
Según la "Miracula Sancti Viviani", este era hijo de un pagano y de una cristiana llamada Maurella. Aunque fue educado en las costumbres y tradiciones galo-romanas, el paganismo no hizo mella en él, y a los 16 años, con alegría de su madre, fue bautizado por San Ambrosio de Saintes (28 de agosto). Su mente despierta y las influencias de su padre le hicieron escalar puestos en el servicio público, llegando a ser gobernador de distrito. A los 33 años, se hastió del mundo, lo dejó todo y se fue adonde su obispo, que conociendo su piedad y sabiduría, le concedió el presbiterado. Cerca del año 450 Ambrosio murió y el clero y el pueblo eligieron a Vivien para sucederle como obispo. Aunque se negó, nada pudo hacer al aparecer sobre él una paloma blanca, que fue tomada por todos como signo de elección divina.

Le tocó hacer frente a las dificultades de un Imperio que hacía agua por todas partes: corrupción, crisis de fe, neo-paganismo, y lo peor: los bárbaros asolando las fronteras del Imperio y adentrándose en los territorios cristianos. Se dio todo a todos, al decir de San Pablo, protegiendo a los refugiados, acogiendo a monjes que huían y fundando nuevos monasterios, organizando la caridad e incluso los servicios públicos y militares de su ciudad. También comenzó la construcción de la catedral de San Pedro, que hubo de interrumpir por la irrupción de los herejes arrianos procedentes de España. Eran cristianos, pero no se detenían ante cualquier botín que pudieran arramblar, y con más deseo aún si eran bienes de los católicos. Saintes fue atacado, y los que no huyeron, fueron apresados y llevados a Tolosa. Con ellos se fue San Vivien, que desechó el cómodo carro y caballos que le ofrecieron los nobles, para usar un simple carro tirado por bueyes. Llegados a Tolosa, Vivien veneró las reliquias de San Saturnino (29 de noviembre). Luego se retiró a un monte, para hacer oración en soledad y pedir a Dios ayuda e inspiración. Estando allí, un arriano le robó sus bueyes para transportar lo que había saqueado en diversos sitios, pero apenas los sacó de la cuadra, quedó paralizado, por lo que clamó a Dios y pidió perdón al obispo a gritos. Oyéndole Vivien, fue, le perdonó y el hombre quedó libre. Además, se convirtió a la verdadera fe de Cristo.

Este portento llegó a oídos de Teodorico II, rey de los visigodos, que quiso conocer a Vivien, para lo cual le invitó a su mesa. Al llegar vio que la mesa estaba ocupada por obispos arrianos. El rey quiso honrar a todos los prelados dejándoles beber de su propia copa. Al llegar a Vivien, este le dijo: "Su Majestad, como líder de la iglesia, solo puedo aceptar esta copa a menos que cambie a la verdadera Iglesia", y se retiró de la mesa ante el enfado del rey, para pasar la noche junto a la sepultura de San Saturnino. Esa noche Teodorico tuvo un sueño en el que le era revelada la santidad y la razón que tenía Vivien, por lo que a la mañana fue a verle y disculpándose, le ofreció le pidiese lo que quisiera. Vivien aprovechó para pedirle: “me gustaría diera la libertad a todo mi pueblo y le devuelva todos sus bienes". Teodorico aceptó y les dejó libres y con sus posesiones restituidas. Saintes recibió triunfalmente a su obispo, llevándole en andas a la catedral en construcción. Entre todos se dieron a la tarea de la reconstrucción de la ciudad, volviendo a la vida cotidiana.

Pero poco duró la paz: en menos de dos años aparecieron los sajones ante las puertas de la ciudad. Allí estaban los ejércitos, y cuando ya socavaban las murallas de la ciudad, de pronto un estruendo de armas y gritos de soldados desde dentro de Saintes, creó confusión entre los sajones, que huyeron despavoridos ante aquello. Y fue cosa de milagro, pues los soldados eran pocos y la mayoría del pueblo estaba orando junto a su obispo, al que “responsabilizaron” de aquel milagro. Finalmente, puedo concluir la construcción de su amada catedral, pero supo por revelación que no vería la dedicación. Reunió a su clero, les dio a conocer su próxima muerte y designó a San Troian (30 de noviembre) como sucesor. Efectivamente, murió la víspera de la dedicación de la catedral, celebrándose su funeral a la par que la consagración del templo. Curiosamente no fue sepultado en la catedral, sino a las afueras de la ciudad, tal vez con la intención de levantar una iglesia dedicada a su memoria sobre su sepulcro. Pronto comenzaron los milagros junto a su tumba: paralíticos, artríticos, lisiados, etc. Entre ellos, una pobre mujer, cuyas uñas crecían hacia adentro de sus manos ya había quedado imposibilitada de trabajar, visitó al santo, y haciendo oración halló la sanación de su mal, pudiendo mantener a sus hijos.

En una fecha incierta, pero antes de 1020, sus reliquias fueron trasladadas al célebre monasterio de Figeac, competidor en los ámbitos material y espiritual de la vecina abadía de Santa Fe de Conques. Es en este contexto en el que se escriben las obras "Miracula Sancti Viviani" y "Translatio", que rellenan las lagunas que la vida y culto del santo se tenían, y lo hace con portentos comunes a otros santos, y sin mucha crítica. En Rouen tiene una iglesia y plaza dedicadas a su memoria.


Fuentes: 
-"Office de Saint-Vivien, évêque de Saintes". Rouen, 1845.
-"Les sociétés de l'an mil: Un monde entre deux âges". PIERRE BONNASSIE. Bruselas, 2001.


A 28 de agosto además se celebra a  
San Julián de Brioude, mártir.
San Elouan de Bretaña, ermitaño

sábado, 12 de abril de 2014

De San Hermenegildo y de la Eucaristía

Pregunta: Un amigo y yo discrepamos sobre si San Hermenegildo fue mártir de la Eucaristía o no. ¿Cuáles son los criterios oficiales de la Iglesia Católica para que alguien sea considerado mártir de la Eucaristía? ¿existe algún lugar donde poder consultar los mártires de la eucaristía declarados por la Iglesia? Gracias.

Repuesta: Vamos por partes.

San Hermenegildo
I. La cuestión "hermenegildística":

San Hermenegildo, príncipe mártir. 13 de abril.
Hermenegildo nació a mediados (564?) del siglo VI y fue el hijo mayor de los reyes visigodos Leovigildo y Theodosia, de fe arriana. Su hermano menor Recaredo. Con 15 años le casó con la Beata Ingundis de Austrasia (29 de julio), hija de Sigisberto I y Brunilda, de fe católica, nieta de Goswinta, madrastra del mismo Hermenegildo. La relación entre Goswinta y su nieta fue terrible, a causa de la firme fe católica de esta, frente a su abuela arriana, manipuladora y peligrosa. En 579, Leovigildo le cedió parte de su reino, con Sevilla como centro, para alejarlo de Toledo, puesto que la relación entre ambos se iba haciendo dificil a causa de sus respectivas mujeres. Y pasó que con la oración, la piedad y la paciencia de Ingundis, Hermenegildo se hizo instruir por San Leandro de Sevilla (27 de febrero, 13 de marzo y 13 de noviembre) y abandonó la herejía arriana, profesando públicamente la fe católica.

La historia a favor de Hermenegildo, dice que Leovigildo reaccionó quitándole el derecho sobre los territorios antes dados y su título de sucesor. Además, le amenazó con perseguirle y quitarle la vida y la de su familia si persistía en la fe catolica, a lo que Hermenegildo reaccionó afirmándose en su conversión. En 581 Leovigildo envió sus tropas contra él. Hermenegildo buscó apoyo en Flavio Mauricio, Emperador de Oriente, enviando como embajador a San Leandro, pero aunque el Imperio reconocía la verdadera fe de Hermenegildo, pactó con Leovigildo a cambio de dinero, y pasó a considerar a Hermenegildo como príncipe rebelde, que debía sumisión a su padre y rey.

Tres años duró la guerra, con la creciente pérdida de plazas y ciudades por parte de Hermenegildo, que junto a su mujer y su hijo Atanagildo se refugiaron en Sevilla, de donde tuvieron que huir en 583, luego de casi un año de asedio. Hermenegildo huyó a Córdoba, y su mujer e hijo a África, bajo el asilo de Flavio Mauricio, aunque ella murió pronto y su hijo fue a la Galia, con Brunilda, la madre de Ingundis (hay que recordar era hija de Goswinta). En Córdoba, Hermenegildo pidió asilo en una iglesia, donde fue a verle su hermano, ofreciéndole el perdón de su padre si se entrega pacíficamente. accedió, y lo condujeron a Valencia. Entretanto, Childeberto II, hermano de Ingundis y rey de los francos invadió Narbona, para proteger la fe católica (?). Esta ocasión que aprovechó Hermenegildo para escapar, pero fue apresado y llevado a Tarragona.

En la cárcel tarraconense fue presionado para abandonar la fe, pero Hermenegildo se mantuvo firme. En la Pascua de 585, su padre le envió la sagrada comunión con un obispo arriano, pero Hermenegildo se negó a recibirla de manos de un hereje, así que su padre, cansado ya, mandó decapitarlo. Era el 13 de abril de 585. En 1586 se oficializó su culto antiquísimo para la iglesia española, lo que equivaldría a una beatificación, y en 1636 Sixto V lo amplió para la Iglesia Universal. Es patrono de la Institución de la Monarquía española, a la par que San Fernando (30 de mayo). También es patrono de la Guardia Civil y de los Veteranos de las Fuerzas Armadas Españolas.

A 13 de abril además se celebra a
Beata Ida de Bolonia, viuda y religiosa.
Beata Ida de Lovaina, virgen cisterciense.  
San Roberto de San Juan, protomártir trinitario.


II. ¿Fue un mártir de la Eucaristía?
Pues si nos atenemos a la estricta historia, es probable que tal vez ni sea un mártir de la fe. Ni los católicos de aquel tiempo mantuvieron su memoria, ni los concilios de la España católica y convertida posterior y astutamente por Recaredo, hacen mención de su supuesto martirio por la fe. Por si fuera poco, San Gregorio de Tours (17 de noviembre), aunque reconoce que era católico y murió a manos de su padre, le llama "miserable", por su gobierno nefasto y por alzarse contra su padre. Es fuera de España, en Roma, donde se escribiría algo elogioso sobre Hermengildo, y lo hizo San Gregorio Magno (3 de septiembre y 12 de marzo), aunque no hay que pensar que sabía lo ocurrido realmente: La conversión de Hermenegildo (aunque fuera sincera) no fue la causa de su muerte, pues católicos y arrianos vivían sin grandes tensiones en la España de aquellos tiempos, sino la excusa para su rebelión contra Leovigildo y su mujer.

III. ¿Que es oficialmente un mártir de la Eucaristía?
Pues hay que decir que oficialmente ese título no existe. Existe el título "mártir", y nada más. O sea, si tomamos un misal o un breviario actuales, textos oficiales de la Iglesia, veremos, títulos como "obispo y mártir", "religioso", "virgen". Es decir, un tratamiento muy escueto a los títulos, eliminando aquellos que poco aportaban, como "rey", o "penitente". Ahora, eso no quita que algunos mártires se les añada, piadosamente, o para introducir sus biografías, los tratamientos de "mártir de la caridad", "mártir de la pureza", o "mártir de la Eucaristía", y modernamente, "mártir de Cristo Rey". A los mártires que han alcanzado el triunfo en tiempos de persecución solemos verlos titulados como "mártires de la Revolución Francesa", o "mártir de China", por ejemplo. Pero estos, repito, no son títulos oficiales de la liturgia, mucho menos de la teología, que reconoce, valora y habla profundamente del martirio, pero así, en general.

IV. Algunos mártires de la Eucaristía.
Pues ya viendo que no es un título oficial, ¿qué requisito tiene que reunir un mártir para ser considerado piadosamente un mártir de la Eucaristía? Pues sencillo: que la causa inmediata de la muerte, sea defender con sus vida el Sacramento. Y no son muchos los casos explícitos. Citaré tres ejemplos, aunque de seguro podrán citarse más:

San Tarcisio, 15 (14) de agosto: Es el más conocido, los paganos le encontraron cuando transportaba el Sacramento a algunos cristianos que estaban prisioneros, durante la persecución de Valeriano y le preguntaron que llevaba. Al no responder le apedrearon y apalearon hasta que exhaló el último suspiro. San Cuadrato recogió su cuerpo y le dio sepultura en el cementerio de Calixto. El hecho de su martirio es histórico, pero no parece ser cierto que fuera un niño, mas bien debió ser un joven (pero en esto, ya sabemos, el arte manda más que la realidad), y hay bastantes nebulosas con aires legendarios en su "vitae". La iglesia de San Silvestre in Capite dice tener su reliquia.

San Saturnino y 48 mártires de Abitinia.

San Cesidio de Fossa, franciscano mártir de China, 28 de septiembre: En la persecusión china de 1900, ante los asesinatos y profanaciones de iglesias, utilizó los últimos minu­tos que tenía para huir en consumir todas las partículas consa­gradas. Ante el mismo altar fue ata­cado con golpes, piedras y palos. Lo arrastraron afuera, le en­rollaron una tela húmeda en petró­leo y lo quemaron vivo. Sólo pudo rescatarse su osamenta, reco­gida y venerada por los cristianos. 9 de julio.



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lunes, 18 de marzo de 2013

San Cirilo de Jerusalén, Padre Nuestro

A 18 de marzo celebra la Iglesia, y celebraba nuestra Orden como santo propio al segundo de los Cirilo que nos encontraremos en el santoral propio carmelitano. Es una pena que nuestro socorrido "Flores del Carmelo" no nos traiga nada sobre él, así que echaremos mano de Butler y del Acta Sanctorum, y vamos al santo: 

San Cirilo de Jerusalén, patriarca, carmelita. 18 de marzo
Lamentablemente, los datos sobre Cirilo, o son claramente legendarios, o son dudosos por sus inexactitudes, ya sea de parte de sus defensores como de sus enemigos. A mediados del siglo IV lo tenemos gobernando la sede de Jerusalén. Sobre como llegó a ser Patriarca jerosolimitano hay dos versiones y ambas poco probables. Una dice que siendo seglar, sustituyó a Máximo, que había sido depuesto por Acacio, obispo de Cesarea; la segunda, que avala San Jerónimo (30 de septiembre, y 9 de mayo, traslación de las reliquias) dice que Acacio le nombró patriarca de Jerusalén a condición de renegar públicamente de la ordenación sacerdotal que le había conferido Máximo por inválida. 

En la Pascua de 351, ocurrió un prodigio en la ciudad de Jerusalén: una cruz luminosa apareció en el cielo y fue vista por todos. Una supuesta carta de Cirilo al emperador Constancio habla de ello. En realidad la carta es muy posterior a esta época, pues usa el término "consustancial", no clarificado ni utilizado todavía en la teología de la Iglesia. Se trata de un documento apócrifo atribuido a Cirilo cuando este ya contaba como un eminente escritor y teólogo, para darle importancia a dicho documento. Aunque incierto, este relato ha configurado su iconografía, pues es frecuente verle contemplando esa cruz brillante en el cielo.


Tuvo Cirilo que luchar contra la herejía arriana, que propugnaba la no naturaleza divina de Cristo y su no consustancialidad con el Padre, llegando a negar que Jesús fuera Dios. Muchos prelados defendían esta doctrina, y el mismo emperador era adepto a ella. Duro con la herejía, fue suave con los que la practicaban y atento a los católicos que podían caer en ella [1]. En 358 tuvo que enfrentarse a Acacio, que se oponía a que Jerusalén fuese independiente de Cesarea, como había dictaminado el concilio de Nicea en su canon VII, donde llama "trono apostólico" a la sede jerosolimitana. Acacio reunió un sínodo con obispos que le apoyaban, al que Cirilo se negó a acudir y en el que Acacio le acusó de robar bienes de la Iglesia, porque Cirilo había vendido, para socorrer a los pobres, una rica vestidura bordada en oro, que habría sido regalada por el emperador San Constantino (22 de mayo) a la iglesia jerosolimitana para ser usada por el obispo en los bautismos solemnes [2]. El sínodo decretó la expulsión de Cirilo del partriarcado, ni siquiera pudo apelar a Antioquía, con tribunal eclesiástico superior, por haber muerto el patriarca Leoncio y haber un caos total. La tradición dice que el obispo de Tarso, de nombre Silvano, le acogió aunque era arriano, y desobedeciendo a Acacio.

Al año siguiente, en 359, fue repuesto Cirilo a su sede, por el sínodo reunido en Seleucia para tratar varios temas, como el asunto provocado a la muerte de Leoncio de Antioquía, cuando se había depuesto a Aecio, su sucesor, y el que vino luego, Eudoxio, era peor aún. aunque muchos de los obispos eran arrianos, pero no eran partidarios de Acacio, así que anularon su decreto de expulsión y depusieron a Eudoxio de Antioquía. Pero poco duró. En 360, Acacio logró influir en el emperador Constancio para que convocara un concilio en Constantinopla, para establecer la herejía arriana como fe de la Iglesia [3]. Se depuso a Cirilo de Jerusalén y a Silvano de Tarso, a la par que se entronizaba a Eudoxio en Antioquía otra vez; todo por la fuerza y autoridad del emperador. Tuvo que llegar la muerte de este en 361 para que Cirilo regresara en paz a Jerusalén.

Cirilo contempla la destrucción
de las obras del Templo de Jerusalén.
Y llegó el tiempo de Juliano, el apóstata. Emperador cristiano primeramente, que luego abandonaría la fe, para regresar al paganismo [4]. Se le ocurrió a Juliano, para ganar la sumisión de los judíos, reconstruir el templo de Jerusalén. Los judíos se entusiasmaron con la noticia, ycomenzaron a trabajar en ello, mientras que los cristianos pidieron a Cirilo que interviniera ante aquello. Este respondió "esta obra, lejos de tener éxito, mostrará a los hombres que es imposible resistir la voluntad de Dios". Y ocurrió un gran incendio en el que murieron muchos. Según las tradiciones laudatorias de Cirilo, comenzaron incendios, terremotos y huracanes, se vieron cruces en el cielo y sobre las ropas de los judíos.

Juliano juró vengarse de Cirilo al volver de la campaña contra los persas, pero no pudo hacerlo, pues murió antes, en 363. Pero no quedó en paz Cirilo, no, pues en el 367, el emperador Valente, inclinado hacia los arrianos, le destituyó de la sede, para ser repuesto en 378 por Graciano, que enfadado por la corrupción de los clérigos, restituyó a los patriarcas católicos, castigando a los arrianos y convocó el Concilio de Antioquía en 379, al que envió a San Gregorio de Nisa (9 de marzo, 10 de enero, 14 de octubre y 22 de noviembre) para reformar las iglesias locales, pero poco pudo hacer. En el 381 Gregorio y Cirilo están en el Concilio de Constantinopla, donde este condenó definitivamente la herejía arriana y se reformula el Credo de Nicea para evitar cualquier error doctrinal en adelante. Los obispos y patriarcas le alabaron y le aplaudieron su defensa de la fe católica, que tanto le había hecho sufrir y escribieron una alabanza suya al papa San Dámaso (11 de diciembre). 

San Cirilo como carmelita.
Museo del Carmen, México.
Cortesía de Mario Sarmiento.
Finalmente, Cirilo murió en 386, a los setenta años. Y, aunque no tuvo culto en la Iglesia, por dudas sobre su ortodoxia. En el siglo XIX se zanjó la cuestión, cuando León XIII le proclamó Doctor de la Iglesia, y fijó su memoria a 18 de marzo. Se conservan muchos escritos suyos, y otros claramente apócrifos y posteriores, pero que se apoyan en su persona para darles importancia, como dije antes. Sus "catequesis" son lo mejor que tenemos suyo, y versan sobre la doctrina cristiana, comentarios a los ritos para celebrar los sacramentos del bautismo y la confirmación, cartas o fragmentos, etc. Son escritos no de su mano, sino copiados mientras predicaba y corregidos posteriormente por él. Son obras que nos traen de primera mano la liturgia de la Iglesia de estos primeros siglos. Un tesoro de la Iglesia, aún en vigencia, es su consejo sobre la comunión en la mano: "Haced de vuestra mano izquierda un trono en el que se apoye la mano derecha para recibir al Rey Celestial". Otro escrito, sobre la liturgia de la Anástasis es muy importante, aunque en este caso porque pone en duda la leyenda de la Invención de la Santa Cruz, al afirmar en una carta al hijo de Constantino que dicha cruz permanece en Jerusalén. 

La leyenda carmelitana adornó la vida de Cirilo llenado esos espacios de destierro con visitas y profesión monástica en el monte Carmelo, pero bueno, ya sabemos que es legendario. 

Y terminamos con una bella enseñanza sobre la Iglesia:

La Iglesia se llama católica o universal porque está esparcida por todo el orbe de la tierra, del uno al otro confín, y porque de un modo universal y sin defecto enseña todas las virtudes de la fe que los hombres deben conocer, ya se trate de las cosa visibles o invisibles, de las celestiales o las terrenas; también porque induce al verdadero culto a toda clase de hombres, a los gobernantes y a los simples ciudadanos, a los instruidos o a los ignorantes; y, finalmente, porque cura y sana toda clase de pecados sin excepción, tanto los internos como los externos; ella posee todo género de virtudes, cualesquiera que sea su nombre, en hechos y palabras y en cualquier clase de dones espirituales”.

A 18 de marzo además se celebra a









[1] En principio Cirilo fue simpatizante de los arrianos, para luego serlo de los semi-arrianos, o sea, de aquellos que no negaban la naturaleza divina de Cristo, pero la hacían "semejante", aunque no la misma. Finalmente, condenó ambas doctrinas y destacó por ser un martillo contra el arrianismo.

[2] Acusaciones como estas padecieron también San Ambrosio (4; 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal), San Agustín (29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 24 de abril, bautismo; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, Iglesia oriental; 28 de agosto), San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), San Exuperio de Tolosa (28 de septiembre y 28 de diciembre), San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan Crisóstomo, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) o San Ethelwold de Winchester (1 y 12 de agosto).

[3] En la dedicación de la famosa iglesia de Santa Sofía, Eudoxio comenzó su sermón con estas palabras: "El Padre es irreligioso, el Hijo es religioso". Ante el asombro de todos, dijo luego: "El Padre no adora a nadie, ¡y el Hijo adora al Padre!", recalcando la inferioridad del Hijo con respecto al Padre.

[4] Conocida es la anécdota que dice que, estando Juliano adorando a los dioses, fue llevado ante Maris, obispo de Calcedonia, a la sazón, ciego, que le había reprendido su apostasía. Juliano le dijo "¿Acaso tu dios galileo te ha devuelto la vista?". A lo que respondió Maris: "Doy gracias a mi Dios por la ceguera que me salva de ver el rostro de un apóstata".

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