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miércoles, 16 de junio de 2021

De un rescatador de niños.

San Veorles de Marcenay, presbítero. 16 de junio. 

Lo único que tenemos como fuente es un sermón del siglo X, predicado en su festividad. según esta prédica, fue Veorles (o Veroles) un presbítero de Marcenay, famoso en su tiempo por su predicación, milagros y buenos consejos. 


Este sermón dice que, pasando el rey San Gontram de Borgoña (28 de marzo) por Marcenay quiso oír misa y Veorles la cantó para él. Ocurrió que al llegar a la consagración Verloes cayó en un profundo éxtasis que duró una hora. Gontram y su corte esperaron pacientemente, por no interrumpir al sacerdote, a que este volviera en si y terminara la misa. Cuando esta terminó el rey le preguntó a Vorles que había pasado. El santo le dijo: "El enemigo del pueblo de Dios, el diablo, había incendiado una casa en Plaines, en la cual había un niño pequeño. Los aldeanos no estaban allí, porque asistían a la misa en Mussy-l'Évêque. Porque Dios lo permitió fui allí, rescaté al niño de las llamas, apagué el fuego  y volví a terminar la misa". Hay que decir que Plaines estaba a varios kilómetros de Marcenay. Gontram, impresionado, mandó a algunos soldados a averiguar. Ellos fueron a Plaines y allí les confirmaron la historia, aunque no sabían quién era el sacerdote, pues había desaparecido. 


Veorles subió al cielo en 591 según perpetúa su lápida, que aún se conserva. Sus reliquias aún se veneran en Châtillon-sur-Seine, adonde fueron trasladadas en 868. 


A 16 de junio además se celebra a:


Santa Lutgarda,
virgen cisterciense.
San Benno
de Meissen, obispo.
San Aureliano
de Arlés, obispo.
Santos Julita y
Quirico, mártires.


domingo, 30 de mayo de 2021

Entre errores y la historia: el papa Félix.

San Félix I, papa. 30 de mayo y 30 de diciembre.

El “Liber Pontificalis” da algunos datos sobre este papa, pero que, a decir verdad, son imprecisos. Pero aun así, junto al “Catálogo Liberiano” o la “Crónica” de San Hipólito (22 de agosto) es la fuente más antigua para poder decir algo de él.

Según todos estos documentos, Félix nació en Roma y su padre fue un senador llamado Constancio. Fue elegido papa el 5 de enero de 269, para suceder a San Dionisio (26 de diciembre y 19 de enero). Se habría opuesto al hereje Pablo de Samosata, quien negaba la Trinidad, y escribió una carta dogmática sobre la fe católica en la unidad de las dos naturalezas de Cristo, perfectamente integradas en su única persona. Ante la deposición de este obispo de la importante sede antioquena, Félix reclamó la ayuda del emperador Aureliano, partidario de Pablo en principio, para poner paz en la iglesia antioquena. Félix recordaría que la comunión en la fe con la sede petrina era indispensable para mantener la comunión entre todas las iglesias. Pablo sería depuesto absolutamente, y requisada su posesión sobre la basílica antioquena. Curiosamente, Aureliano había perseguido a los cristianos y, en 275 desataría una nueva oleada de persecución.

El Liber igualmente le atribuye la norma litúrgica de que los sepulcros de los mártires sean utilizados como altares para la celebración eucarística. Pero en realidad esto ocurría ya desde antes. En caso de que se refiriera a que, además de las misas celebradas en las basílicas en forma pública, se continuara celebrando en las catacumbas, estaríamos hablando de una norma posterior a la paz de Constantino y que habría sido añadida en el Liber posteriormente.

Sobre la muerte del papa San Félix y el sitio de su sepultura hay igualmente algunos datos inexactos, aún no resueltos del todo. Mientras el Liber nos dice que murió mártir en 274, y que fue sepultado en una basílica edificada por él mismo en la Vía Aurelia, en el Calendario Romano, del siglo IV y de mayor venerabilidad, el papa Félix aparece en la “Depositio episcoporum” y no en la “Depositio Martyrum”. Además, nos informa que fue sepultado en las catacumbas de San Calixto (14 de octubre) en la Vía Appia en la tercera calenda de enero ("III Kal. Jan"), es decir, a 30 de diciembre. Y es que el Liber yerra, confundiéndole con el mártir San Félix, quien si fue sepultado en la Via Aurelia y a cuya memoria se le dedicaría luego una basílica.


Para más inri, el cronista del Liber cometió un error de escritura y “envió” al 30 de mayo la muerte del papa San Félix, al escribir “III Kal. Jun.” (tercera calenda de junio, o sea, 30 de mayo), en lugar de “III Kal. Jan", que, como ya vimos antes, es la tercera calenda de enero, 30 de diciembre. Estos errores persistieron hasta 1969, pues hasta este año, se mencionaba a San Félix I, papa y mártir, a 30 de mayo. Posteriormente su memoria fue sacada del Calendario Universal, y el Martirologio cambió su entrada para llamarle solamente “papa”, y ponerle a 30 de diciembre. Aún así, en los lugares donde su culto permanece, continúan celebrándole a día de hoy, 30 de mayo.

Fuente:
-Liber pontificalis.
-"Lives of Saints". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre. 
San Agatón. 10 enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.
San Calixto I. 14 de octubre.

A 30 de mayo además se celebra a:







lunes, 25 de enero de 2021

"Nos corresponde estar siempre alegres"

San Apolo, abad. 25 de enero y 18 de abril. 

Su vida la conocemos gracias a Palladio, quien le conoció en persona, y a Sozomeno en sus adiciones a la "Historia Eclesiástica", aunque él lo llama Apolonio.

Apolo se fue al desierto de la Tebaida con solo 15 años, y como eremita vivió otros 40. Silencio, oración, trabajo y penitencia eran su día a día. Siendo un anciano, sintió la llamada divina a enseñar a otros como obrar en la vida monástica. Y fundó un monasterio en el Alto Egipto. Apolo quería que sus monjes estuvieran siempre alegres, pues su vocación les había apartado del mundo y las vanas preocupaciones. Decía: "Nos corresponde estar siempre alegres, porque no debemos estar tristes por nuestra salvación. Los gentiles están tristes, los judíos lloran, y los pecadores lloran, todos aquellos cuyos afectos están fijos en las cosas terrenales tienen causa para agitar su alma, pero no nosotros". Si alguno aparecía triste o taciturno, el santo sabía que era a causa del pecado, entonces le llamaba, y con palabras de reproche y consuelo, sanaba su alma, despidiéndole con el abrazo de paz.

En su monasterio se comulgaba diariamente. "Que los monjes comulguen todos los días" - exhortaba - "pues para los que se retiran de los Sacramentos, Dios se retira de ellos. Pero el que se acerca a ellos recibe asiduamente el Salvador. Cada día, por lo tanto, que los monjes se preparen, y que lo reciban cada día". Algunos monjes no comían nada durante años, viviendo solamente del pan eucarístico, y eran los más saludables. A los que eran muy penitentes y esforzados en la virtud, les recordaba: "Que la ascesis sea secreta. No me gustan los que se encadenan su cuello y lo hacen para ser vistos por los hombres; que ayunen en sus celdas, donde nadie sabrá nada al respecto". El encadenamiento del cuello al suelo fue un tipo de penitencia no muy común, realizado por algunos eremitas. Lo leemos, sobre todo, de las ermitañas Santas Marana y Cira (3 de agosto).

No solo a los monjes dio Apolo ejemplo de vida honesta y dedicada a Cristo, sino al pueblo también. Cuéntase que en una ocasión dos aldeas enfrentadas llegaron a las armas y Apolo se plantó en medio de la batalla clamando a su buen sentido para que no derramasen sangre. Una de las partes se retiró enseguida y la otra, comandada por un feroz caudillo, pretendió perseguirla. Entonces Apolo le dijo al jefe: "Hijo mío, baja tus armas, y rogaré a Dios que perdone tus muchas ofensas". Y el hombre, arrepentido, quiso hacer la paz.

En otra ocasión celebraban unos paganos la festividad de un dios y se disponían a realizar una procesión, cuando Apolo se introdujo entre el pueblo y oró a Dios para que impidiera que lo hicieran. Entonces el ídolo de madera se volvió terriblemente pesado, de modo que ni cien hombres podían moverlo. Los sacerdotes del ídolo dijeron: "Un cristiano ha hecho esto". "Sí"- dijo Apolo - "lo he hecho con mis oraciones", y acto seguido exhortó a la gente a abandonar el culto a los dioses vanos.

La última noticia que nos dan los historiadores dice que, imperando Juliano el Apóstata, al enterarse Apolo de que su hermano, que era soldado, había sido encarcelado por ser cristiano, se fue con sus cincuenta monjes a visitarlo. El tribuno que comandaba la prisión, viendo a tantos monjes dentro, mandó cerrar las puertas, ordenando fueran alistados como soldados. Pero por la noche se les apareció un ángel a Apolo y sus hermanos, el cual abrió las puertas de la cárcel y los condujo fuera, yéndose todos con gran alegría a su amado desierto.

Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-https://www.heiligenlexikon.de/


A 25 de enero además se recuerda a:

Santa Elvira, mártir.
La Traslación de
S. Brígida de Irlanda.
El Niño Jesús de Beaune.







lunes, 16 de julio de 2018

Feo por vocación.

San Thenevan de Léon, obispo. 16 de julio.

Tiene este santo una leyenda muy florida y extensa, que extracto por necesidad. Al parecer en realidad su leyenda versa sobres tres santos dferentes del mismo nombre que vivieron entre los siglos V y XI, pero a los cuales la tradición, el culto y la ignorancia convirtieron en uno solo, que recoge las "vitae" de los tres. Siguiendo esta leyenda, podemos decir que Thenevan nació en Gales, en el siglo VI, de una familia cristiana.

Al llegar a la juventud, Thenevan era hermoso de cuerpo y más aún de alma. Toda su afición estaba puesta en la oración y la vida contemplativa, pero siempre tenía enfrente a la indecorosa duquesa de Arondel, quien constantemente le pretendía llevar a su lecho con promesas, regalos y hasta amenazas. Entonces Thenevan pidió a Dios perder su belleza exterior para que la mujer lo dejara en paz, y Dios le envió la enfermedad de la lepra, desfigurándose su rostro. Debido a esto, la duquesa lo despreció y su familia lo repudió, echándole del castillo familiar.

Thenevan se dirigió al monasterio de San Karanteg (16 de mayo), para pedir misericordia y vivir de las sobras de los monjes mientras vivía alejado. Pero he aquí que al llegar al monasterio, el chico quedó curado de la lepra y recuperó su lozanía y belleza. Fue admitido como monje, para su gran alegría y en poco tiempo ya era religioso ejemplar. Allí vivió varios años, pero su deseo de soledad le llevó a pedir la autorización para ser eremita lejos. Cruzó el canal hacia el continente y se estableció en la Bretaña, esa tierra rica en santos eremitas y apóstoles. Allí se retiró a un bosque cercano al río Elorn. Pero su vida santa, sus milagros y sabias palabras pronto le sacaron del anonimato y se hizo muy conocido y querido en la región. Y más que luego de sus piadosas oraciones librara a la ciudad de Plabennec del asedio de los bárbaros.

En 616 murió San Goulven (1 de julio), el obispo de Léon y Thenevan fue elegido para sucederle. El santo se negó, pero luego de pedir consejo a santos prelados, estos le convencieron de que el mismo Espíritu Santo era quien le elegía. Siendo obispo construyó dos iglesias, una donde había vivido como ermitaño y otra en Plabennec. En esta iglesia ocurrió un portento que tuvo al santo como protagonista: ocurrió que el presbítero de este templo llevó la Eucaristía a una persona enferma. Llovía y hacía viento, por eso el cura no se dio cuenta de que en el camino había perdido la hostia sino cuando llegó a casa del enfermo. Regresó inmediatamente rebuscando por el camino, pero no logró hallar la Sagrada Forma. Entonces fue adonde su obispo, nuestro Thenevan, para confesarle su descuido y pedirle consejo. Entonces Thenevan se puso en oración pidiendo a Dios solucionara aquello.


Thenevan libra a la ciudad
de los invasores.
A la tarde se dirigió el santo a la catedral para las vísperas y al tomar asiento en su sitial una hermosa paloma blanca entró volando con una rama de roble en su pico, poniéndola ante el santo. Cuando este se fijó bien, vio que había un enjambre de abejas, las cuales se apartaron y dejaron ver un pequeño tabernáculo de cera que habían hecho. Lo abrió Thenevan y allí dentro estaba la hostia purísima. El santo la colocó en un ciborio y todos cantaron un solemne Te Deum.

Thenevan falleció sobre 635 y fue sepultado en la misma Plabennec, donde se veneraron sus reliquias hasta el siglo IX, cuando fueron trasladadas a Meloüet por miedo a los vikingos. Luego volvieron a Plabennec. Se le invoca contra la lepra, calambres y dolores de pecho.

Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-http://heiligen-3s.nl

A 16 de julio además se celebra a:


B. Claudio y Lázaro,
cartujos mártires.
San Heller, mártir.
Nuestra Señora
del Monte Carmelo
S. M. Magdalena Postel,
virgen fundadora.



martes, 17 de abril de 2018

De un papa "peluquero".

San Aniceto, papa. 17 y 20 de abril.

Aniceto y Policarpo disertando.
Aniceto nació en Siria y fue hijo de un legionario romano. Fue presbítero en Roma, y electo obispo de Roma en 155, sucediendo a San Pío I (11 de julio). Uno de los hitos de este papado es la condena de Marción y su herejía montanista, evidenciando una vez más la importancia de la sede romana entre las demás sedes apostólicas.

Apoyó nuestro santo a San Justino Mártir (1 de junio) en la fundación de su escuela apologética. Junto a San Policarpo (23 de febrero) Aniceto concilió varios asuntos de disciplina eclesiástica entre las Iglesias romana y orientales, mas no pudo conciliar el asunto de la celebración de la Pascua: las iglesias de Oriente la celebraban el día 14 de Nisán, mas la iglesia romana siempre la celebraba el domingo de Plenilunio. Unos 30 años después volvería a tocarse el tema, bajo el papado de San Víctor I (28 de julio), infructuosamente también. En 325 se llegó a un acuerdo definitivo en el célebre Concilio de Nicea: Hoy todas las iglesias católicas celebran la Pascua en domingo.

Aniceto gobernó unos doce años, según Eusebio, aunque no todos los historiadores se ponen de acuerdo en esto. Ciertamente fue un tiempo de reafirmación de la fe católica y del asentamiento de algunas normas para los clérigos. Aniceto ordenó la tonsura para los clérigos, prohibiéndoles llevar el pelo largo. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) dice que esto fue norma de San Pedro, para recordar la corona de espinas del Señor, pero no, es una norma del siglo II.

Algunas tradiciones hacen mártir a Aniceto en 167, imperando Marco Aurelio, pero realmente no hay testimonios fehacientes de tal martirio. Fue sepultado en el cementerio de San Calixto (14 de octubre). En 1590 consta la trslación de una cabeza de "San Aniceto" a la iglesia de los jesuitas de Baviera, donde aún se venera. Sin embargo, tiene más fundamento otra traslación: En 1604, al vaciarse las catacumbas de Calixto, las reliquias del santo fueron a parar a Altaemps, donde el Duque Juan edificó una bella capilla para guardarlas. Actualmente ya no es una casa privada, sino un edificio público, siendo San Aniceto el único papa que no yace en una iglesia o edificio religioso.

Otros santos papas son:

San Calixto I. 14 de octubre.
San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 enero.

San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.

A 17 de abril además se celebra a








Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...