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viernes, 9 de febrero de 2018

La lepra le salvó del compromiso.

San Ansbert de Rouen, obispo. 9 de febrero.

Nació en Chaussy-sur-Epte, y fue hijo del noble señor de Chaussy. Se educó en la corte del rey Clotario III y fue amigo del príncipe Dirk. Aún joven su padre le comprometió con Santa Angadrème (14 de octubre y 27 de junio o domingo más cercano, patrocinio sobre Beauvais), en contra de su voluntad. Pero apenas conoció a la joven, esta le reveló que tampoco quería casarse, y que había aceptado por obedecer a su padre. Apenas comunicaron sus sentimientos, se sintieron aliviados y resolvieron juntos pedir a Dios les diese luz y pusiese su mano para librarles. Y ocurrió una maravilla: en el acto, Angadrême enfermó de lepra, quedando deforme. Los padres de Ansbert, viendo aquello, se negaron al matrimonio, rompiendo el compromiso y siendo los jóvenes libres.

Entonces Ansbert tomó el hábito monástico en la abadía de Fontenelle de manos de San Wandrille (22 de julio). En 679 fue elegido abad, y lo fue hasta 684, cuando murió el obispo de Rouen, San Ouen (24 de agosto) y Ansbert fue elegido obispo de dicha sede a petición de su amigo Dirk, a la sazón rey de Neustria y Austria. En la abadía le sucedió San Lamberto (14 de abril). Una de sus primeras acciones como obispo fue construir una casa para peregrinos y enfermos. Igualmente se preocupó por el culto, la caridad y la evangelización. En 690 renunció al episcopado y se retiró a la abadía de Hautmont, donde vivió como un monje más y donde falleció en 695.

Fue sepultado en la iglesia abacial de Fontenelle y allí se veneraron sus reliquias hasta el siglo 994, cuando los monjes huyeron por temor a las invasiones normandas y las llevaron consigo a Blandinenberg, Gante. Aun así su sepulcro vacío siguió siendo meta de peregrinaciones, pues aún con el polvo de su interior los enfermos hallaban remedio a sus males.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 9 de febrero además se celebra a





domingo, 22 de octubre de 2017

Pastoreó en nombre de Cristo, y recibió su premio.

San Mello de Rouen, obispo. 22 de octubre. 

Su vida fue escrita en el siglo IX, está plagada de leyendas, que intentan hacer a Mello un ser semejante a Cristo, cosa que, en definitiva es la santidad. Mello era inglés, tal vez de Cardiff, Gales. Nació a inicios del siglo III y tomó la carrera militar. Fue destinado a Roma, donde una vez vio al papa San Esteban I (2 de agosto) mientras este catequizaba a un grupo de cristianos. Mello se detuvo y oyó hablar de Cristo, hizo preguntas y el papa le invitó a convertir a Cristo. Mello se convirtió, se bautizó y quiso servir a Cristo radicalmente; por ello regresó a su tierra, vendió sus bienes en favor de los pobres. Luego regresó a Roma, donde el papa Esteban le ordenó presbítero, y cuando celebraba su primera eucaristía, se le apareció un ángel con un hermoso báculo que le dijo: "Toma este báculo porque pronto tendrás que guiar al pueblo de Dios en la ciudad de Rouen, en el norte de la Galia". El santo lo contó al papa y este le confirmó en ello, enviándole a los galos como primer obispo de Rouen.

Llendo de camino, pasó por Autun, donde encontró a un tal Lupillo, que había sufrido un accidente y tenía una pierna partida en dos. Como Mello era forastero, le preguntaron si sabía medicina. Él les contestó que sanaría al hombre, si primero les dejaba predicarles a Cristo. – "Di lo que quieras" – le respondieron – "sánalo y creeremos en tu Dios y le adoraremos". Entonces Mello tocó a tocó Lupillo con su báculo, diciendo: – "En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, sánate", e inmediatamente el pobre hombre pudo ponerse en pie sin problemas y sin que quedara rastro de la herida. Entonces volvió a la ciudad y contó a todos los que hallaba por el camino lo que le había pasado. Había también en Autun una viuda que había quedado ciega de tanto llorar la muerte de su marido, y cuando supo lo ocurrido a Lupillo, envió a sus hijos adonde Mello, para que este la sanara también. Mello escuchó a los muchachos, se puso de rodillas y clamó: – "Señor Jesucristo, que abriste los ojos de los ciegos, abre los ojos de esta mujer para que pueda ver que no hay otro Dios más que tú". Y así sucedió. Entonces Verónica y sus hijos fueron bautizados. 

Llegando a Rouen Mello sanó a un hombre llamado Quirino, quien llevaba paralítico más de 40 años, en cuanto este renunció a sus falsos dioses. En el nombre de Cristo Mello le animó a levantarse, y así lo hizo Quirino. Además de él, se convirtieron a Cristo sus padres. El santo dio su primer sermón en la plaza pública, y según cuenta la leyenda, en un tejado cercano había un joven llamado Praecordio, el cual se durmió porque la prédica resultó larga. Esto hizo que se resbalara del techo y cayera al suelo, rompiéndose las piernas y la cabeza, muriendo en el acto. Entonces Mello se aproximó y usando de nuevo su báculo, tocó al chico diciéndole: –"Levántate en nombre de nuestro Señor Jesucristo", y el niño sobrevivió. Agradecido a Jesucristo, Praecordio fue sacerdote y junto a Mello levantó la primera iglesia de la ciudad.

En 314, cuando ya era muy anciano, se le volvió a aparecer el ángel, diciéndole: – "Mello, has luchado por Cristo, has proclamado su nombre a los paganos, has edificado la Iglesia de Cristo entre ellos y al mismo tiempo has preservado tu alma y tu cuerpo en toda pureza. Ahora prepárate para recibir la recompensa de la vida eterna". Y así consolado predicó por última vez a sus fieles y les exhortó a permanecer unidos a Cristo. Luego expiró dulcemente, el 22 de octubre de 314.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 22 de octubre además se celebra a
Beata Josefina Leroux, virgen clarisa y mártir.
Santa Córdula de Colonia, virgen y mártir.

miércoles, 24 de agosto de 2016

San Ouen de Rouen

San Ouen (Aldowin, Owen) de Rouen, obispo. 24 de agosto, 26 en Rouen.

Nació alrededor de 610, de padres acomodados, con grandes extensiones de tierras al este de París. Sus padres se llamaban Aldechar y Aiga. Fue funcionario de la corte de los reyes Clotario II y Dagoberto I, donde conoció a San Eloy (1 de diciembre y último domingo de junio, traslación de las reliquias), orfebre real, con el que determinó abandonar el mundo y consagrarse a Dios.

Ouen fundó un monasterio en Rebais, París. En 640 ambos santos y amigos fueron consagrados obispos el mismo día, 1 de diciembre, siendo Ouen consagrado obispo de Roueny Eloy de Noyon. Ouen fue un gran organizador eclesiástico, gran administrador y principalmente celoso pastor. Dedicó muchos esfuerzos a la evangelización, desterrando la herejía y los restos de paganismo de sus territorios (por ello se le representa con un dragón bajo los pies). Destacó en la construcción de templos y monasterios: en Rouen fundó un monasterio del que San Sidonio (14 de noviembre) fue nombrado abad, y para el cual el mismo Dios le mostró el lugar donde debía ser construido, por medio de una cruz luminosa.

Igualmente fue el promotor de los monasterios de Jumièges y de Pavilly, bajo los cayados abaciales de San Filiberto (20 de agosto) y Santa Austreberta (10 de febrero), respectivamente. En 535 impuso a estos monasterios y a la abadía de San Pedro, fundada por el rey Childeberto, la Regla monástica de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones). Escribió la primera biografía de San Eloy que se conoce, en la cual además del santo, habla de Santa Áurea de París (4 de octubre). Dio el velo monástico a Santa Angadrême (14 de octubre y 27 de junio o domingo más cercano, el patrocinio sobre Beauvais), que estaba enferma de lepra. Apenas Ouen accedió a consagrarla, la lepra desapareció del cuerpo de la joven, quedando aún más hermosa que antes.


Reliquia del brazo.
Saint Ouen de Laumone.
Se le atribuyen varios milagros, como curaciones, liberación de poseídos y especialmente el dar oído a los sordos. A un molinero que se negó a descansar en domingo y le quedó paralizado el brazo, el santo le sanó luego de prometer el hombre que jamás faltaría al precepto dominical. Falleció en 683 y fue sepultado en la iglesia abacial de San Pedro de Rouen, que luego al construirse en estilo gótico pasaría a llamarse de St-Ouen. Sus reliquias fueron trasladadas en varias ocasiones, y desde 960 una porción de ellas se venera en Canterbury, que fueron trasladadas por el arzobispo San Odo de Canterbury (4 de julio). Otra porción de ellas en Jumièges, y otras están dispersas en varios relicarios sobre todo en Francia. Se le invoca contra la sordera.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos. Biografías traducidas al español." D. Joaquín Roca y Cornet. Barcelona. 1856.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 24 de agosto además se celebra a  
San Bartolomé, Apóstol.
Beato Bartolomé de Tienen, laico fundador

viernes, 22 de julio de 2016

San Wandrille, abad.

San Wandrille de Fontenelle, abad. 22 de julio.

Nació hacia el año 600, cerca de Verdun, norte de Francia, en una noble familia. Debido esto obtuvo un puesto en la corte del rey Dagoberto I, donde conoció a una hermosa y piadosa dama con la que se casó. Luego de varios años de matrimonio, ambos esposos concertaron separarse y retirarse cada uno a la soledad de la vida religiosa. Ella se fue al monasterio de de Mont-Faucon cerca de Verdun, donde vivió y murió con fama de santidad.

Por su parte, a Wandrille le movían a devoción los monjes irlandeses, que llevaban una vida errante predicando el Evangelio, visitando santuarios y al mismo tiempo se retiraban ocasionalmente a la soledad. Un ángel le avisó que debía visitar Bobbio, y allí se encaminó, hacia el monasterio en los Alpes italianos, fundado por el gran errante San Columbano (23 de noviembre). Luego visitó la abadía de Condat, en las montañas del Jura. En estos sitios además de convivir con los monjes, se iba impregnando de la disciplina y caridad monásticas. Y errante abría seguido si en 659 el obispo de Rouen, San Audomar (9 de septiembre), no le hubiera llamado para hacerse cargo de un monasterio que iba a fundar en Fontenelle, en el bosque de Jumièges. Allí un mayordomo de Clodoveo II tenía unas tierras que generosamente donaba para que se hiciese monasterio.

Dedicaron la iglesia a San Pedro, pero con el tiempo llegaría a llamarse la abadía de St- Wandrille. Fue abad providente, recto y caritativo, y gobernó el monasterio durante años, en los que construyó varias capillas dedicadas a varis santos y a la Santísima Virgen. Wandrille murió el 22 de julio de 668, dejando una comunidad floreciente y próspera. Varios de sus sucesores fueron santos y sabios hombres de gobierno, que llevaron la abadía a sus mejores momentos. Entre 820 y 840 se escribe la "Vita Wandregisili" y las vidas de sus santos sucesores. En 852 la abadía fue saqueada por los vikingos, aunque antes los monjes pudieron huir con las reliquias de San Wandrille y las de San Ansbert (9 de febrero) al norte de Francia. Posteriormente en el siglo X serían trasladadas a Gante.


Fuente:
-“Briefve chronique de l'abbaye de Saint-Wandrille. ABBAYE DE SAINT-WANDRILLE. Rouen, 1837.


A 22 de julio además se celebra a  
Santa María Magdalena, discípula de Cristo.
San Platón de Ancyra, mártir

viernes, 28 de agosto de 2015

San Vivien, de entre guerras, la paz.

San Vivien de Saintes, obispo. 28 de agosto y 13 de enero (traslación de las reliquias). 

Vidriera de la iglesia de Saint Vivien, Rouen.
Según la "Miracula Sancti Viviani", este era hijo de un pagano y de una cristiana llamada Maurella. Aunque fue educado en las costumbres y tradiciones galo-romanas, el paganismo no hizo mella en él, y a los 16 años, con alegría de su madre, fue bautizado por San Ambrosio de Saintes (28 de agosto). Su mente despierta y las influencias de su padre le hicieron escalar puestos en el servicio público, llegando a ser gobernador de distrito. A los 33 años, se hastió del mundo, lo dejó todo y se fue adonde su obispo, que conociendo su piedad y sabiduría, le concedió el presbiterado. Cerca del año 450 Ambrosio murió y el clero y el pueblo eligieron a Vivien para sucederle como obispo. Aunque se negó, nada pudo hacer al aparecer sobre él una paloma blanca, que fue tomada por todos como signo de elección divina.

Le tocó hacer frente a las dificultades de un Imperio que hacía agua por todas partes: corrupción, crisis de fe, neo-paganismo, y lo peor: los bárbaros asolando las fronteras del Imperio y adentrándose en los territorios cristianos. Se dio todo a todos, al decir de San Pablo, protegiendo a los refugiados, acogiendo a monjes que huían y fundando nuevos monasterios, organizando la caridad e incluso los servicios públicos y militares de su ciudad. También comenzó la construcción de la catedral de San Pedro, que hubo de interrumpir por la irrupción de los herejes arrianos procedentes de España. Eran cristianos, pero no se detenían ante cualquier botín que pudieran arramblar, y con más deseo aún si eran bienes de los católicos. Saintes fue atacado, y los que no huyeron, fueron apresados y llevados a Tolosa. Con ellos se fue San Vivien, que desechó el cómodo carro y caballos que le ofrecieron los nobles, para usar un simple carro tirado por bueyes. Llegados a Tolosa, Vivien veneró las reliquias de San Saturnino (29 de noviembre). Luego se retiró a un monte, para hacer oración en soledad y pedir a Dios ayuda e inspiración. Estando allí, un arriano le robó sus bueyes para transportar lo que había saqueado en diversos sitios, pero apenas los sacó de la cuadra, quedó paralizado, por lo que clamó a Dios y pidió perdón al obispo a gritos. Oyéndole Vivien, fue, le perdonó y el hombre quedó libre. Además, se convirtió a la verdadera fe de Cristo.

Este portento llegó a oídos de Teodorico II, rey de los visigodos, que quiso conocer a Vivien, para lo cual le invitó a su mesa. Al llegar vio que la mesa estaba ocupada por obispos arrianos. El rey quiso honrar a todos los prelados dejándoles beber de su propia copa. Al llegar a Vivien, este le dijo: "Su Majestad, como líder de la iglesia, solo puedo aceptar esta copa a menos que cambie a la verdadera Iglesia", y se retiró de la mesa ante el enfado del rey, para pasar la noche junto a la sepultura de San Saturnino. Esa noche Teodorico tuvo un sueño en el que le era revelada la santidad y la razón que tenía Vivien, por lo que a la mañana fue a verle y disculpándose, le ofreció le pidiese lo que quisiera. Vivien aprovechó para pedirle: “me gustaría diera la libertad a todo mi pueblo y le devuelva todos sus bienes". Teodorico aceptó y les dejó libres y con sus posesiones restituidas. Saintes recibió triunfalmente a su obispo, llevándole en andas a la catedral en construcción. Entre todos se dieron a la tarea de la reconstrucción de la ciudad, volviendo a la vida cotidiana.

Pero poco duró la paz: en menos de dos años aparecieron los sajones ante las puertas de la ciudad. Allí estaban los ejércitos, y cuando ya socavaban las murallas de la ciudad, de pronto un estruendo de armas y gritos de soldados desde dentro de Saintes, creó confusión entre los sajones, que huyeron despavoridos ante aquello. Y fue cosa de milagro, pues los soldados eran pocos y la mayoría del pueblo estaba orando junto a su obispo, al que “responsabilizaron” de aquel milagro. Finalmente, puedo concluir la construcción de su amada catedral, pero supo por revelación que no vería la dedicación. Reunió a su clero, les dio a conocer su próxima muerte y designó a San Troian (30 de noviembre) como sucesor. Efectivamente, murió la víspera de la dedicación de la catedral, celebrándose su funeral a la par que la consagración del templo. Curiosamente no fue sepultado en la catedral, sino a las afueras de la ciudad, tal vez con la intención de levantar una iglesia dedicada a su memoria sobre su sepulcro. Pronto comenzaron los milagros junto a su tumba: paralíticos, artríticos, lisiados, etc. Entre ellos, una pobre mujer, cuyas uñas crecían hacia adentro de sus manos ya había quedado imposibilitada de trabajar, visitó al santo, y haciendo oración halló la sanación de su mal, pudiendo mantener a sus hijos.

En una fecha incierta, pero antes de 1020, sus reliquias fueron trasladadas al célebre monasterio de Figeac, competidor en los ámbitos material y espiritual de la vecina abadía de Santa Fe de Conques. Es en este contexto en el que se escriben las obras "Miracula Sancti Viviani" y "Translatio", que rellenan las lagunas que la vida y culto del santo se tenían, y lo hace con portentos comunes a otros santos, y sin mucha crítica. En Rouen tiene una iglesia y plaza dedicadas a su memoria.


Fuentes: 
-"Office de Saint-Vivien, évêque de Saintes". Rouen, 1845.
-"Les sociétés de l'an mil: Un monde entre deux âges". PIERRE BONNASSIE. Bruselas, 2001.


A 28 de agosto además se celebra a  
San Julián de Brioude, mártir.
San Elouan de Bretaña, ermitaño

martes, 29 de mayo de 2012

El Caso Juana de Arco (I): los interrogatorios.


Santa Juana.
Escultura, siglo XX
Hoy, 30 de mayo, memoria de Santa Juana de Arco, siguiendo el artículo anterior y recordando una vieja polémica del blog con alguien más juanista que Juana de Arco, quiero traeros algunas investigaciones y fragmentos de “Los procesos de Juana de Arco”, libro de los historiadores y esposos Georges y Andreé Duby, que hace un tiempo me regaló una buena persona, y que recoge las actas de los procesos inquisitorial y rehabilitatorio, y añade notas aclaratorias. Todo un lujo para los amantes de los santos. Comprenderéis que solo sean fragmentos sobre diversos aspectos:

El proceso inquisitorial, político a todas luces, se abrió el 9 de enero de 1431, por el obispo Cauchon, en cuyo territorio había sido apresada Juana. Era adepto a la causa inglesa y al rey Enrique II de Inglaterra y VI de Francia, y, por ende, contrario a Carlos VII de Francia. Deslegitimar a este fue la verdadera causa para enjuiciar y condenar a Juana, ya que un rey que había sido casi entronizado por una bruja no debía ser obedecido, pues no era un rey bendecido por Dios. O sea, que dijera lo que dijera Juana, su sentencia ya estaba “escrita”, si era o no era hereje o bruja no importaba. El 21 de febrero comenzaron los interrogatorios del proceso en el que todos, desde jueces, asesores y carceleros, o eran ingleses, o eran adeptos a Inglaterra. Por si fuera poco, ls actas fueron amañadas, pus varios testigos declararon en el proceso de rehabilitación, como había escribanos que cambiaban textos, a la orden de Cauchon.
La primera trampa, usual en los tribunales inquisitoriales, consistió en hacerla jurar que respondería la verdad, fuera lo que fuera que le preguntaran, a lo que ella contestó: “No sé sobre qué me van a interrogar. No me podría aventurar a asegurar tal cosa antes de saber lo que me van a preguntar”. Era lo que querían, pues si no juraba era porque algo tendría que ocultar. Desde el principio Juana dejó claro que en lo concerniente a sus revelaciones privadas no añadiría nada de lo que ya había dicho, pero de todo lo demás estaría dispuesta a decir la verdad. Tanto le insistieron en esto que el 24 de febrero dijo “Por mi fe, no me podéis preguntar aquello que no os contestaré (…) Quizá haya muchas cosas sobre las que me podréis preguntar a las que no responda la verdad, especialmente en lo concerniente a las revelaciones, puesto que me podéis obligar por ventura a revelar algo que he jurado no decir. De esta manera caeré en perjurio, cosa que no deberíais desear”.

Los principales temas que les obsesionaban a los jueces eran: “las voces”, la "señal", y el vestirse de hombre. Sobre lo primero hay que decir que según avanza el proceso estas voces van definiéndose, personificándose, casi hasta poder ser representadas gráficamente. Juana misma pasa de hablar de voces, a hacer algunas descripciones, como si para ella misma fueran tomando forma. Le preguntaron nimiedades sobre estos seres, como si vestían con sábanas, si San Miguel llevaba balanza, si la tocaron en alguna parte del cuerpo, si hablaban a la vez o por separado, si hablaban francés, o tenían pelos. Largos y cansados interrogatorios se sucedieron sobre esto… 

San Miguel aparece a Juana.
Estampa de entre 1909 y 1920.
I. Las voces:
El 27 de febrero le preguntan como supo que eran Catalina y Margarita, a lo que respondió: “Ya os he dicho muchas veces que son las santas Catalina y Margarita; creedme si así lo deseáis” El 3 de marzo: preguntada si sus hombres creían que ella venía de parte de Dios, dijo: "No sé si lo creerían, solo me remito a su coraje. No obstante, si no lo creían, fui enviada por Dios igualmente".

El día 14 de marzo dijo que Santa Catalina le había dicho que estaría a salvo, aunque no sabía si sería liberada, ni cuando sería juzgada. Las voces le dijeron: “Sé consciente de todo. No te preocupes por tu martirio, porque vendrás finalmente al paraíso”. Llamaba Juana “martirio” a la pena y adversidad de la prisión pues “no sabía si sufriría un mal mayor, pero seguía esperando en Nuestro Señor". Los jueces vieron en ello un resquicio de presunción, un pecado contra la fe, por lo que le insistieron, preguntando si las voces le decían que, fuera como fuera, se salvaría y no se condenaría al infierno, a lo que respondió que “creía férreamente lo que las voces le decían: que se salvaría, tan fuertemente como si ya lo hubiese conseguido”. Le advirtieron del peligro de esa afirmación respondió que “la mantendría como un tesoro”, y le pidieron considerara si no se hallaba en pecado mortal luego de decir eso. Ella contestó rotundamente: “No lo sé, pero me confío en todo a Nuestro Señor”. Sus respuestas siempre eran superiores lo capcioso de las preguntas de los jueces, para su perdición.


II. La señal:
El 10 de marzo ocurre un curioso y enigmático interrogatorio sobre “la señal” que Juana dio al Delfín, futuro Carlos VII, para que reconociera en ella el auxilio de Dios sobre Francia. Le preguntan si existe aún y ella responde: "Es bueno saber que todavía perdura y se mantendrá por más de mil años”. Insistida sobre el carácter de la señal, dirá “¿queréis que cometa perjurio?” Inquirida sobre si habia jurado a Santa Catalina no revelar cual era esa señal, contestó: “He jurado y prometido. Prometo que no hablaré de ello con nadie”. Además, añadió que dicha señal estaría en el tesoro del rey. ¿De que se trataba, algo físico entonces? ¿Un amuleto o una protección? No lo sabemos y es raro, porque un poco más adelante en el interrogatorio, Juana, para que la dejen en paz dice que el rey, los que le acompañaban y hasta el ángel que la trajo, la vieron. Y más aún, más de trescientas personas la habían visto. 

Y añadió: “no habrá ningun  hombre que pueda hacer algo tan rico como la señal, porque de todas formas la señal que os hace falta es que Dios me libre de vuestras manos. Esto es lo más cierto que os enviará”. Y es que Juana confió siempre en que sería liberada de su prisión, y esta es una de las causas suficientes para dudar de sus “voces”. Incluso el 12 de marzo llega a afirmar que las voces la aseguraban que ganaría el proceso. 


Estatua en Compèigne
III. Vestir de hombre:
12 de marzo: preguntada si la voz le pidió se vistiera de hombre, respondió: “Todo el bien que he hecho, lo he hecho por orden de las voces”. O sea, que vestirse de hombre era un bien.

14 de marzo: cuestionada sobre si este vestir de hombre sería pecado, dijo: “Puesto que lo hago por orden de Nuestro Señor y a su servicio, creo que no hay ningún mal en llevarlos y cuando le plazca ordenármelo, dejaré los hábitos enseguida”. Juana con esta respuesta, aunque parezca extraño, contesta para su bien, pues en la mentalidad de los jueces, aunque lo que hiciera estuviera mal, ella debía hacerlo, pues ella creía que era Dios quien se lo pedía. Podría ser errado, pero al creer ella que era bueno, debía hacerlo sin dudar.

15 de marzo: Pretenden trazarle una trampa, para anteponer los vestidos a su deseo de poder ir a misa: Le dicen que, ya que quería ir a misa, sería más honesto vestir de mujer. Que escoja que es lo que prefiere, vestirse de mujer y oir misa, o vestir de hombre y quedarse sin la misa. Como la pregunta anterior, es una trampa por la misma causa. Si Dios era quien le pedía vistiese de hombre, y además, había jurado que no se quitaría las ropas masculinas, así que sería peor para ella (cometería desobediencia a Dios y perjurio) renegar de los vestidos masculinos por la misa, pero claro, no se lo dicen, a la par que le ponen la misa como lo mejor. Pero ella no es tonta y responde: “Garantizadme que oiré misa si me pongo los hábitos de mujer y os responderé”. Se lo garantizan y ella replica: “Y yo os digo que he jurado y prometido que no me quitaré estos hábitos. Por lo que respondo que hagáis que me hagan una falda que sea tan larga que llegue al suelo, sin cola, y encomendádmela para ir a misa y después, cuando vuelva, cogeré los hábitos que llevo”.(1)


Juana ante los jueces.
Cromo comercial.
IV. Trampas de los jueces: 
Indagada sobre si había amenazado al obispo de Beauvais y los demás que la juzgaban con un peligro inminente, contestó que la había dicho: “Decís que sois mi juez. No sé si lo sois, pero me habéis juzgado mal. Estáis enfrentandoos a un peligro y os advierto para que si Nuestro Señor os castiga, yo haya hecho lo que debía, diciéndoos” Es decir, intentan hacerla origen del castigo, mientras que ella, inteligentemente, aclara que no es ella quien los castigará, sino que solo avisa, pero no será la causante.

Una respuesta parecida les dio el 10 de marzo, cuando le enumeraron los hechos pecaminosos comprobados, como vestir de hombre, pelear en día festivo, saltar desde una torre con peligro para su vida, tomar un caballo del obispo de Senlis, y otras cosas, respondió: “No creo que esté en pecado mortal, y en caso de que lo estuviese, es Dios quien debe saberlo cuando me confiese a Dios o a un reverendo”. Vamos, que si estaba en pecado, sería por culpa de ellos mismos, que no la dejaban confesarse.


Querían saber si tenía dotes adivinatorias o mágicas, así que le preguntaban sobre nimiedades, como si sabia de un clérigo concubino o una taza perdida, a lo que dijo: “sobre eso no se nada y nunca he oido hablar sobre ello”. Preguntada por que fue ella y no otra la enviada al rey, respondió: “Le plació a Dios que fuera hecho así por una simple doncella, para combatir a los adversarios del rey”.

Y quiero terminar esta breve pincelada (sus virtudes teologales y cardinales lo traeré en otro artículo) con una muestra de su habilidad, al manifestar su obediencia, pero sin traicionar a su conciencia. Le preguntan si quiere someter a la decisión de la Iglesia lo que hacía y decía sobre las voces, el vestir de hombre, la torre, la señal, etc. y respondió: “Todas mis obras y lo que he hecho, lo he realizado de la mano de Dios y me oriento por él. Os certifico que no quiero decir ni hacer nada contra la fe cristiana y si hubiese dicho o hecho algo contra mi propio cuerpo que los clérigos estimen señalarlo como un hecho contra la fe cristiana que Nuestro Señor ha establecido, no lo apoyaré, pero lo acataré”.


A 30 de mayo además se celebra a
Santos Basilio y Emmelia, esposos.
Santos Caidoc y Frechor, monjes misioneros.

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(1)Curiosamente, fijaos que toda la imaginería piadosa de Juana de Arco ha insistido en ponerle algo femenino, cual jueces inquisitoriales, así que al 99 %, sus imágenes lucen una falda larga sobre la armadura, cuando no es que visten totalmente de mujer.

En el aniversario de Juana de Arco

Imagen del barroco alemán.
Deliciosa.

El 16 de mayo de 1920 Benedicto XV proclamaba una polémica canonización; polémica antes, durante y después, hasta hoy: La canonización de Juana de Arco, la heroína francesa. El 6 de enero de este año se cumplen 600 años de su nacimiento, por lo que me gustaría recoger algo de lo publicado en el blog durante estos 5 años, con vistas a su memoria litúrgica del 30 de mayo.

Polémica fue su figura, condena y santificación. Es un personaje lleno de matices políticos, históricos y religiosos. Manipulada fue Juana mientras vivía, mientras fue juzgada, rehabilitada y tenida como santa. Afortunadamente los grandes personajes siempre trascienden su tiempo y las manipulaciones y, más tarde o más temprano, se desembarazan de los añadidos, mitos y falsedades que se les añaden. Juana se ha librado algo, pero aún le queda mucho. 

Juana fue acusada de hereje, y los jueces se fijaron principalmente es dos "faltas": vestir de hombre y ser insumisa a la autoridad eclesiástica, al llamarse enviada de Dios, comunicarse sin intermedio de la Iglesia con Dios, y sus "voces" (determinar la naturaleza de estas fue una obsesión para los jueces). Pero en realidad la verdadera causa fue desligitimar su misión y obra, al ser demoníaca y, por ende, deslegitimar a Carlos de Francia. si una bruja o hereje le habían guiado, su reinado no podía ser valedero ni los súbditos tendrían por que servirle. Toda una mentalidad medieval muy bien establecida. Por supuesto que esto no consta en el juicio, faltaría más. Detalles del proceso daré en otro artículo, solo sirva este como introducción y reflexión. 

Imagen venerada
en la catedral de Reims
En 1451, la persona de Juana seguía siendo venerada, era "La Doncella". Su fama crecía y nadie la tenía sino por santa. Su familia solicitó la revisión de la causa y la anulación del estigma de herejía que cayó sobre ella. Nicolás V se negó, por miedo a Inglaterra, que perdía terreno ante Francia. El papa pensó que podía tomarse como una afrenta de Roma a los ingleses. Finalmente, fue Calixto III, español, quien el 7 de julio de 1456, la rehabilitó, y levantó su excomunión. Su figura quedó en el imaginario popular y político francés como una heroína nacional, un modelo y ejemplo del verdadero francés. En las batallas su persona era invocada como recuerdo y acicate, en los discursos era ensalzada y en las homilías propuesta como ejemplo. 

En el siglo XIX, ante el avance del laicismo, que ganaba terreno desde la Revolución Francesa, de la libertad de expresión y el anticlericalismo francés, los obispos franceses vieron en Juana, una vez más, una figura para frenar dicho avance. Ella debía encarnar la verdadera Francia: piadosa, fiel a la Iglesia. De este espíritu participó abiertamente Santa Teresita, en cuya obra se plasma este entusiasmo por Juana de Arco, defensora del catolicismo francés. Así que los obispos pidieron al Beato Pío IX (7 de febrero) que culminara la rehabilitación de Juana, oyendo al pueblo francés y la canonizara, pero el papa se negó. Más suerte tuvieron con León XIII, que permitió que se estudiase el caso. Finalmente San Pío X (21 de agosto) la beatificó el 18 de abril de 1909, para ser canonizada, como ya se sabe, en 1920. 

Estampa popular
de la Beata Juana
Esta canonización, como el proceso, es bastante polémica, pues hay mucho de leyenda y sentimiento, antes que de historia verdadera y real. Juana era piadosa, devota y aunque no era letrada, era lista y avispada, los procesos inquisitoriales lo muestran. Pero ¿es esto suficiente para ser canonizada? ¿Implica su canonización que realmente Dios la envió a la guerra, y por ende, era la libertad de Francia (o de cualquier territorio) un caso de defensa de la fe? Son preguntas que respondidas desde la lógica o pensamientos medievales tendrían respuesta, pero que hoy cuestan responder. ¿Que creeis?

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...