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martes, 7 de agosto de 2018

El abogado de las brujas.

Venerable Friedrich Spee, presbítero jesuita. 7 de agosto.

Nació el 25 de febrero de 1591, en Düsseldorf. Estudió en el Gimnasio de los Jesuitas de Colonia cuya sotana tomó en Tréveris el 22 de septiembre de 1610. Fue ordenado presbítero en 1622 e inmediatamente comenzó su carrera de profesor de Filosofía en Paderborn y Colonia.

En 1628 comenzó su apostolado en Peine, Hildesheim, siendo un excepcional predicador. Eran los tiempos de la Contrarreforma católica y Friedrich fue activísimo devolviendo a los herejes al seno de la iglesia católica. En solo un año convirtió a la fe a nada menos que 26 pueblos enteros, devolviendo al culto católico las parroquias arrebatadas y dejando en cada sitio laicos sólidamente formados. Por supuesto, los luteranos no quedaron impasibles ante su acción pastoral, y después de las calumnias, las amenazas y las trabas, en 1629 intentaron asesinarle en Woltorf. Casi muere mártir el buen apóstol, pero se recuperó de las heridas y en 1630 le trasladaron nuevamente a Paderborn, donde comenzó a impartir Teología Moral.

El celo de Friedrich se encaminó entonces al asunto de las brujas y las condenas, aunque en su caso, se decantó por la prudencia con que se debía tratar el tema. Trató con muchas acusadas de brujería, escuchó razones, rezó y analizó muchos juicios, para finalmente abogar por la eliminación de tales juicios, debido a los excesos, las pocas pruebas y las supersticiones que, en el fondo, se alentaban al dar por bruja a cualquier mujer sospechosa. En 1631, mientras impartía Teología Moral en Colonia escribió su "Cautio Criminalis", una obra contra los juicios de brujas, dejando mal parados a los jesuitas que, sin prudencia estaban entregados a ellos. Su error estuvo en que no presentó la obra al juicio de sus superiores jesuitas, como mandan las Constituciones de la Compañía, sino que lo dio a leer a un amigo, quien lo publicó por su cuenta.


Friedrich defiende
a una "bruja"
Aunque fue castigado por sus superiores y obligado a callar su autoría, la obra tuvo gran repercusión, incluso entre los herejes, quienes siguiendo el ejemplo de algunos prelados católicos, como el obispo de Würzburg y juez de Maguncia, quien abolió los enjuiciamientos y liberó de todas las penas físicas y canónicas a las condenadas. Finalmente sus enemigos, los partidarios de los juicios de brujas supieron quién era el autor del libro y cargaron las tintas contra él, provocando se le quisiera enjuiciar por cercano a la brujería y escribiendo al General de la Compañía para que lo expulsara. Los jesuitas sobrellevaron la situación con diplomacia, no le expusieron y le enviaron a Tréveris en 1632, para seguir impartiendo Teología Moral.

En este ciudad destacó por las innumerables horas que empleó en el confesonario, por sus encendidas predicaciones y su acción caritativa, especialmente en la epidemia de tifus de 1635. Este mal también lo llevaría al paraíso, el 7 de agosto del mismo año.

Fue sepultado en la iglesia de los jesuitas de Tréveris, y su sepultura se perdió con el tiempo, siendo halladas sus reliquias en 1980. Se le sepultó en la capilla del colegio. El proceso de canonización se abrió en el siglo XX y sigue su curso.


Fuente:
-http://heiligen-3s.nl

A 7 de agosto además se celebra a:


San Cayetano,
presbítero y fundador.
San Alberto de Sicilia,
presbítero carmelita.
Santa Claudia
de Roma, viuda.




miércoles, 6 de abril de 2016

El dibujito de San Pedro Mártir

Pregunta: ¿Que dibuja san Pedro el mártir en el suelo con sangre?

Respuesta: Pregunta que lleva casi dos años de atraso... verguenza. Vamos allá, primero con una semblanza del santo:

San Pedro de Verona, protomártir dominico, inquisidor. 6, 29 y 30 (en Canarias y otros sitios) de abril, y 4 de junio (traslación de las reliquias). 

San Pedro Mártir.
Iglesia de
Graja de Campalbo.
Cortesía de P. Estecha
Nació el 29 de junio de 1205, en Como, Italia, en una familia de herejes cátaros o maniqueos, los historiadores no lo tienen muy claro. Desde niño destacó en las letras, por lo que a los 7 años su familia le mandó a una escuela de Lombardía, que aunque era católica, como todas las del tiempo, estaba infestada de diversos herejes. Según la leyenda, esto más que acentuar su primitiva fe cátara, le hizo estudiar la fe católica y convertirse:  Su tío le preguntó "¿que aprendes en el colegio?", a lo que respondió Pedro "el símbolo de la fe católica"; con lo que su tío y su padre intentaron apartarle con amenazas y halagos de que creyera en lo que había aprendido y de la fe católica en general. En vano, el niño respondió: "Quien no crea esta primera verdad de la fe, no tendrá parte en la vida eterna". Se había convertido, aunque en secreto. En realidad lo más probable es que solo de joven se haya convertido, y esta anécdota de la infancia sea una leyenda.

En fin, que fue a la Universidad de Bolonia a estudiar, donde a los 16 años conoció a Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto, memoria; 24 de mayo, traslación de las reliquias, y 15 de septiembre, "in Soriano") y su obra misional entre los herejes. Y pidió el hábito, despreciando una carrera en leyes. De inmediato, ordenado sacerdote, comenzó la misión de la Orden: alabar, bendecir y predicar. Milán y Venecia fueron testigos de su palabras y prodigios, entre 1232 y 1234. En la primera de estas ciudades fundó el convento de San Pedro. Fue llamado a ser prior del convento de Asti, luego del de Piaceza, donde siempre fue ejemplo para sus religiosos.

Se preocupó por la catequesis de los fieles, por propagar la devoción a la Virgen María y al rosario, para lo que fundó cofradías de laicos, en los que se aprendía la doctrina católica, los modos de oración y se rogaba por la Iglesia. No solo predicó contra los herejes, sino contra los católicos tibios, que lo eran solo de palabra y no de obra. Durante toda su vida también predicó en Florencia, Génova, Roma y Como, logrando siempre grandes conversiones por su palabra y milagros patentes. En Florencia conoció y fue director espiritual de los Siete Santos Fundadores de los Servitas (17 de febrero). Fue versado en la Biblia y la Teología; era un fraile orante, penitente y caritativo.

Prodigios no faltan en su vida, como apunté, para muestra, dos: Un día, estando en su celda dominicana, tiene una aparición de las mártires Santa Inés (21 y 28 de enero), Santa Cecilia (22 y 24, Iglesia Bizantina, de noviembre) y Santa Catalina de Alejandría (24, Iglesia Oriental, y 25 de noviembre) que hablan con él. Otros frailes oyen el diálogo y entendiendo que viola la clausura y recibe mujeres, le acusan al prior, que le castiga a una prisión de un convento de Ancona. Calla Pedro y confía en Dios, hasta que un día, cansado de aquel castigo injusto, clamó ante Cristo crucificado: "¡Qué he hecho yo, bien mío, para que me traten así!" A lo que le respondió Cristo: "¡Y yo, Pedro, qué hice para que me pusiesen aquí!''. Y nunca más se quejó, y al ser liberado y reconocida su inocencia, antes bien buscaba el desprecio y los trabajos por Cristo. Otra vez, estando predicando en una plaza de Florencia, el demonio pretendió interrumpirle en forma de caballo negro. Desbocado se lanzó contra el santo, que haciendo la señal de la cruz, le hizo desaparecer. Algo parecido se lee de San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua en Valencia) mientras predicaba en Murcia.

Martirio de San Pedro
y el Beato Domingo.
En 1232 Gregorio IX le nombra Inquisidor General, aunque no hay referencias de su oficio hasta actas de 1245. En 1251 fue confirmado como Gran Inquisidor de Lombardía por Inocencio IV, cargo polémico a los ojos de hoy día, cuando se mira desde la distancia y no juzga con criterios actuales. El 6 de abril de 1252, Sábado Santo, mientras se dirigía a Milán, rezando el oficio litúrgico con un hermano de hábito, fueron asaltados por el mercenario Pedro de Balsamo, que le dio a fray Pedro un golpe mortal en la cabeza con un hacha, y una puñalada en el pecho. Había sido pagado, con 40 libras milanesas, por el obispo hereje Daniel de Gussiano, Stéfano Confalonieri y otros nobles milaneses, a los que San Pedro fustigaba por sus herejías, tropelías y desmanes. Derrumbado en tierra, antes de morir, tuvo tiempo de escribir, con su propia sangre en la tierra: "Credo in Deum Patrem Omnipotentem, Creatorem visibilium et invisibilium", que en ocasiones, por razones de espacio, en la iconografía se reduce a "Credo". Su compañero, el Beato Domingo (11 de abril) al ver la muerte de Pedro, se puso de rodillas para alcanzar el martirio, y fue herido de puñal varias veces. Vivió aún cinco días, presa de dolores tremendos, pero llevados con gran fe y caridad.

El cuerpo de San Pedro fue llevado a la iglesia de los dominicos de Milán, San Eustorgio, donde fue enterrado como mártir y venerado desde el primer momento. Los milagros y testimonios se sucedieron rápidamente, lo que llevó a Inocencio IV a canonizarle, el 9 de marzo de 1253. Aunque el principal milagro fue la conversión de su asesino, que estando en la cárcel para ser ajusticiado, pidió a San Pedro Mártir le perdonara y le diera la libertad. Por milagro, las puertas de la prisión se abrieron y Pedro de Balsamo salió libre, y se fue a Roma, a pedir el perdón al Papa. Al llegar a Forli, enfermó gravemente y se fue al convento dominico, reveló quien era y lo que le había pasado. Prometió a San Pedro Mártir que si le libraba de la enfermedad, tomaría el hábito. Así ocurrió, tomó el hábito con el nombre de Carino, e hizo penitencia toda su vida. Antes de morir en 1293, pidió que su cuerpo fuera arrojado con los cadáveres de los impíos y ajusticiados, por no ser digno de sepulcro entre religiosos santos. Así lo hicieron, pero comenzaron a ocurrir tantos milagros, que se trasladaron sus reliquias, y la Orden le celebraba como Beato Carino de Balsamo (7 de abril).

La memoria litúrgica de San Pedro Mártir se celebró primero a 29 de abril, pero pasó al 6 del mismo mes cuando Santa Catalina de Siena (1, Impresión de las llagas, y 29 de abril) ocupó este día, al ser "echada" del 30 de abril por San Pío V, que venía del 5 de mayo. Y aunque el martirologio romano lo pone a 6 de abril, el calendario dominico lo celebra a 4 de junio, memoria de la traslación de sus reliquias. En fin, un batiburrillo. Aún así, su memoria sigue siendo a 6 ó 29 de abril en muchos sitios de España, Italia, Francia y América donde se le tiene devoción.


Fuentes:
-"Sacro Diario Dominicano".  P. FRANCISCO VIDAL O.P. Valencia, 1747.
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". FR. MANUEL AMADO. O.P. Madrid, 1829. 
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.


A 6 de abril además se celebra a 






martes, 29 de mayo de 2012

El Caso Juana de Arco (I): los interrogatorios.


Santa Juana.
Escultura, siglo XX
Hoy, 30 de mayo, memoria de Santa Juana de Arco, siguiendo el artículo anterior y recordando una vieja polémica del blog con alguien más juanista que Juana de Arco, quiero traeros algunas investigaciones y fragmentos de “Los procesos de Juana de Arco”, libro de los historiadores y esposos Georges y Andreé Duby, que hace un tiempo me regaló una buena persona, y que recoge las actas de los procesos inquisitorial y rehabilitatorio, y añade notas aclaratorias. Todo un lujo para los amantes de los santos. Comprenderéis que solo sean fragmentos sobre diversos aspectos:

El proceso inquisitorial, político a todas luces, se abrió el 9 de enero de 1431, por el obispo Cauchon, en cuyo territorio había sido apresada Juana. Era adepto a la causa inglesa y al rey Enrique II de Inglaterra y VI de Francia, y, por ende, contrario a Carlos VII de Francia. Deslegitimar a este fue la verdadera causa para enjuiciar y condenar a Juana, ya que un rey que había sido casi entronizado por una bruja no debía ser obedecido, pues no era un rey bendecido por Dios. O sea, que dijera lo que dijera Juana, su sentencia ya estaba “escrita”, si era o no era hereje o bruja no importaba. El 21 de febrero comenzaron los interrogatorios del proceso en el que todos, desde jueces, asesores y carceleros, o eran ingleses, o eran adeptos a Inglaterra. Por si fuera poco, ls actas fueron amañadas, pus varios testigos declararon en el proceso de rehabilitación, como había escribanos que cambiaban textos, a la orden de Cauchon.
La primera trampa, usual en los tribunales inquisitoriales, consistió en hacerla jurar que respondería la verdad, fuera lo que fuera que le preguntaran, a lo que ella contestó: “No sé sobre qué me van a interrogar. No me podría aventurar a asegurar tal cosa antes de saber lo que me van a preguntar”. Era lo que querían, pues si no juraba era porque algo tendría que ocultar. Desde el principio Juana dejó claro que en lo concerniente a sus revelaciones privadas no añadiría nada de lo que ya había dicho, pero de todo lo demás estaría dispuesta a decir la verdad. Tanto le insistieron en esto que el 24 de febrero dijo “Por mi fe, no me podéis preguntar aquello que no os contestaré (…) Quizá haya muchas cosas sobre las que me podréis preguntar a las que no responda la verdad, especialmente en lo concerniente a las revelaciones, puesto que me podéis obligar por ventura a revelar algo que he jurado no decir. De esta manera caeré en perjurio, cosa que no deberíais desear”.

Los principales temas que les obsesionaban a los jueces eran: “las voces”, la "señal", y el vestirse de hombre. Sobre lo primero hay que decir que según avanza el proceso estas voces van definiéndose, personificándose, casi hasta poder ser representadas gráficamente. Juana misma pasa de hablar de voces, a hacer algunas descripciones, como si para ella misma fueran tomando forma. Le preguntaron nimiedades sobre estos seres, como si vestían con sábanas, si San Miguel llevaba balanza, si la tocaron en alguna parte del cuerpo, si hablaban a la vez o por separado, si hablaban francés, o tenían pelos. Largos y cansados interrogatorios se sucedieron sobre esto… 

San Miguel aparece a Juana.
Estampa de entre 1909 y 1920.
I. Las voces:
El 27 de febrero le preguntan como supo que eran Catalina y Margarita, a lo que respondió: “Ya os he dicho muchas veces que son las santas Catalina y Margarita; creedme si así lo deseáis” El 3 de marzo: preguntada si sus hombres creían que ella venía de parte de Dios, dijo: "No sé si lo creerían, solo me remito a su coraje. No obstante, si no lo creían, fui enviada por Dios igualmente".

El día 14 de marzo dijo que Santa Catalina le había dicho que estaría a salvo, aunque no sabía si sería liberada, ni cuando sería juzgada. Las voces le dijeron: “Sé consciente de todo. No te preocupes por tu martirio, porque vendrás finalmente al paraíso”. Llamaba Juana “martirio” a la pena y adversidad de la prisión pues “no sabía si sufriría un mal mayor, pero seguía esperando en Nuestro Señor". Los jueces vieron en ello un resquicio de presunción, un pecado contra la fe, por lo que le insistieron, preguntando si las voces le decían que, fuera como fuera, se salvaría y no se condenaría al infierno, a lo que respondió que “creía férreamente lo que las voces le decían: que se salvaría, tan fuertemente como si ya lo hubiese conseguido”. Le advirtieron del peligro de esa afirmación respondió que “la mantendría como un tesoro”, y le pidieron considerara si no se hallaba en pecado mortal luego de decir eso. Ella contestó rotundamente: “No lo sé, pero me confío en todo a Nuestro Señor”. Sus respuestas siempre eran superiores lo capcioso de las preguntas de los jueces, para su perdición.


II. La señal:
El 10 de marzo ocurre un curioso y enigmático interrogatorio sobre “la señal” que Juana dio al Delfín, futuro Carlos VII, para que reconociera en ella el auxilio de Dios sobre Francia. Le preguntan si existe aún y ella responde: "Es bueno saber que todavía perdura y se mantendrá por más de mil años”. Insistida sobre el carácter de la señal, dirá “¿queréis que cometa perjurio?” Inquirida sobre si habia jurado a Santa Catalina no revelar cual era esa señal, contestó: “He jurado y prometido. Prometo que no hablaré de ello con nadie”. Además, añadió que dicha señal estaría en el tesoro del rey. ¿De que se trataba, algo físico entonces? ¿Un amuleto o una protección? No lo sabemos y es raro, porque un poco más adelante en el interrogatorio, Juana, para que la dejen en paz dice que el rey, los que le acompañaban y hasta el ángel que la trajo, la vieron. Y más aún, más de trescientas personas la habían visto. 

Y añadió: “no habrá ningun  hombre que pueda hacer algo tan rico como la señal, porque de todas formas la señal que os hace falta es que Dios me libre de vuestras manos. Esto es lo más cierto que os enviará”. Y es que Juana confió siempre en que sería liberada de su prisión, y esta es una de las causas suficientes para dudar de sus “voces”. Incluso el 12 de marzo llega a afirmar que las voces la aseguraban que ganaría el proceso. 


Estatua en Compèigne
III. Vestir de hombre:
12 de marzo: preguntada si la voz le pidió se vistiera de hombre, respondió: “Todo el bien que he hecho, lo he hecho por orden de las voces”. O sea, que vestirse de hombre era un bien.

14 de marzo: cuestionada sobre si este vestir de hombre sería pecado, dijo: “Puesto que lo hago por orden de Nuestro Señor y a su servicio, creo que no hay ningún mal en llevarlos y cuando le plazca ordenármelo, dejaré los hábitos enseguida”. Juana con esta respuesta, aunque parezca extraño, contesta para su bien, pues en la mentalidad de los jueces, aunque lo que hiciera estuviera mal, ella debía hacerlo, pues ella creía que era Dios quien se lo pedía. Podría ser errado, pero al creer ella que era bueno, debía hacerlo sin dudar.

15 de marzo: Pretenden trazarle una trampa, para anteponer los vestidos a su deseo de poder ir a misa: Le dicen que, ya que quería ir a misa, sería más honesto vestir de mujer. Que escoja que es lo que prefiere, vestirse de mujer y oir misa, o vestir de hombre y quedarse sin la misa. Como la pregunta anterior, es una trampa por la misma causa. Si Dios era quien le pedía vistiese de hombre, y además, había jurado que no se quitaría las ropas masculinas, así que sería peor para ella (cometería desobediencia a Dios y perjurio) renegar de los vestidos masculinos por la misa, pero claro, no se lo dicen, a la par que le ponen la misa como lo mejor. Pero ella no es tonta y responde: “Garantizadme que oiré misa si me pongo los hábitos de mujer y os responderé”. Se lo garantizan y ella replica: “Y yo os digo que he jurado y prometido que no me quitaré estos hábitos. Por lo que respondo que hagáis que me hagan una falda que sea tan larga que llegue al suelo, sin cola, y encomendádmela para ir a misa y después, cuando vuelva, cogeré los hábitos que llevo”.(1)


Juana ante los jueces.
Cromo comercial.
IV. Trampas de los jueces: 
Indagada sobre si había amenazado al obispo de Beauvais y los demás que la juzgaban con un peligro inminente, contestó que la había dicho: “Decís que sois mi juez. No sé si lo sois, pero me habéis juzgado mal. Estáis enfrentandoos a un peligro y os advierto para que si Nuestro Señor os castiga, yo haya hecho lo que debía, diciéndoos” Es decir, intentan hacerla origen del castigo, mientras que ella, inteligentemente, aclara que no es ella quien los castigará, sino que solo avisa, pero no será la causante.

Una respuesta parecida les dio el 10 de marzo, cuando le enumeraron los hechos pecaminosos comprobados, como vestir de hombre, pelear en día festivo, saltar desde una torre con peligro para su vida, tomar un caballo del obispo de Senlis, y otras cosas, respondió: “No creo que esté en pecado mortal, y en caso de que lo estuviese, es Dios quien debe saberlo cuando me confiese a Dios o a un reverendo”. Vamos, que si estaba en pecado, sería por culpa de ellos mismos, que no la dejaban confesarse.


Querían saber si tenía dotes adivinatorias o mágicas, así que le preguntaban sobre nimiedades, como si sabia de un clérigo concubino o una taza perdida, a lo que dijo: “sobre eso no se nada y nunca he oido hablar sobre ello”. Preguntada por que fue ella y no otra la enviada al rey, respondió: “Le plació a Dios que fuera hecho así por una simple doncella, para combatir a los adversarios del rey”.

Y quiero terminar esta breve pincelada (sus virtudes teologales y cardinales lo traeré en otro artículo) con una muestra de su habilidad, al manifestar su obediencia, pero sin traicionar a su conciencia. Le preguntan si quiere someter a la decisión de la Iglesia lo que hacía y decía sobre las voces, el vestir de hombre, la torre, la señal, etc. y respondió: “Todas mis obras y lo que he hecho, lo he realizado de la mano de Dios y me oriento por él. Os certifico que no quiero decir ni hacer nada contra la fe cristiana y si hubiese dicho o hecho algo contra mi propio cuerpo que los clérigos estimen señalarlo como un hecho contra la fe cristiana que Nuestro Señor ha establecido, no lo apoyaré, pero lo acataré”.


A 30 de mayo además se celebra a
Santos Basilio y Emmelia, esposos.
Santos Caidoc y Frechor, monjes misioneros.

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(1)Curiosamente, fijaos que toda la imaginería piadosa de Juana de Arco ha insistido en ponerle algo femenino, cual jueces inquisitoriales, así que al 99 %, sus imágenes lucen una falda larga sobre la armadura, cuando no es que visten totalmente de mujer.

En el aniversario de Juana de Arco

Imagen del barroco alemán.
Deliciosa.

El 16 de mayo de 1920 Benedicto XV proclamaba una polémica canonización; polémica antes, durante y después, hasta hoy: La canonización de Juana de Arco, la heroína francesa. El 6 de enero de este año se cumplen 600 años de su nacimiento, por lo que me gustaría recoger algo de lo publicado en el blog durante estos 5 años, con vistas a su memoria litúrgica del 30 de mayo.

Polémica fue su figura, condena y santificación. Es un personaje lleno de matices políticos, históricos y religiosos. Manipulada fue Juana mientras vivía, mientras fue juzgada, rehabilitada y tenida como santa. Afortunadamente los grandes personajes siempre trascienden su tiempo y las manipulaciones y, más tarde o más temprano, se desembarazan de los añadidos, mitos y falsedades que se les añaden. Juana se ha librado algo, pero aún le queda mucho. 

Juana fue acusada de hereje, y los jueces se fijaron principalmente es dos "faltas": vestir de hombre y ser insumisa a la autoridad eclesiástica, al llamarse enviada de Dios, comunicarse sin intermedio de la Iglesia con Dios, y sus "voces" (determinar la naturaleza de estas fue una obsesión para los jueces). Pero en realidad la verdadera causa fue desligitimar su misión y obra, al ser demoníaca y, por ende, deslegitimar a Carlos de Francia. si una bruja o hereje le habían guiado, su reinado no podía ser valedero ni los súbditos tendrían por que servirle. Toda una mentalidad medieval muy bien establecida. Por supuesto que esto no consta en el juicio, faltaría más. Detalles del proceso daré en otro artículo, solo sirva este como introducción y reflexión. 

Imagen venerada
en la catedral de Reims
En 1451, la persona de Juana seguía siendo venerada, era "La Doncella". Su fama crecía y nadie la tenía sino por santa. Su familia solicitó la revisión de la causa y la anulación del estigma de herejía que cayó sobre ella. Nicolás V se negó, por miedo a Inglaterra, que perdía terreno ante Francia. El papa pensó que podía tomarse como una afrenta de Roma a los ingleses. Finalmente, fue Calixto III, español, quien el 7 de julio de 1456, la rehabilitó, y levantó su excomunión. Su figura quedó en el imaginario popular y político francés como una heroína nacional, un modelo y ejemplo del verdadero francés. En las batallas su persona era invocada como recuerdo y acicate, en los discursos era ensalzada y en las homilías propuesta como ejemplo. 

En el siglo XIX, ante el avance del laicismo, que ganaba terreno desde la Revolución Francesa, de la libertad de expresión y el anticlericalismo francés, los obispos franceses vieron en Juana, una vez más, una figura para frenar dicho avance. Ella debía encarnar la verdadera Francia: piadosa, fiel a la Iglesia. De este espíritu participó abiertamente Santa Teresita, en cuya obra se plasma este entusiasmo por Juana de Arco, defensora del catolicismo francés. Así que los obispos pidieron al Beato Pío IX (7 de febrero) que culminara la rehabilitación de Juana, oyendo al pueblo francés y la canonizara, pero el papa se negó. Más suerte tuvieron con León XIII, que permitió que se estudiase el caso. Finalmente San Pío X (21 de agosto) la beatificó el 18 de abril de 1909, para ser canonizada, como ya se sabe, en 1920. 

Estampa popular
de la Beata Juana
Esta canonización, como el proceso, es bastante polémica, pues hay mucho de leyenda y sentimiento, antes que de historia verdadera y real. Juana era piadosa, devota y aunque no era letrada, era lista y avispada, los procesos inquisitoriales lo muestran. Pero ¿es esto suficiente para ser canonizada? ¿Implica su canonización que realmente Dios la envió a la guerra, y por ende, era la libertad de Francia (o de cualquier territorio) un caso de defensa de la fe? Son preguntas que respondidas desde la lógica o pensamientos medievales tendrían respuesta, pero que hoy cuestan responder. ¿Que creeis?

domingo, 13 de mayo de 2012

14 de mayo: San Bonifacio de Flickr

San Bonifacio. Siglo XVIII
El origen de este artículo es una “conversación” mantenida en flickr sobre este bello lienzo de San Bonifacio mártir:

En resumen, unos decían que sería la representación de un corposanto, por el tajazo del cuello, o o porque Bonifacio es un nombre muy socorrido a la hora de nombrar mártires de las catacumbas, a lo que uno dijo que si Bonifacio no sería porque tenía “la cara bonita”. Alguno comentó que lo había visto en varias representaciones, y en varias iglesias, pero cuando buscaba información solo aparecía sobre San Bonifacio de Alemania (5 de junio). Se alabaron las virtudes del cuadro, que es de la época colonial mexicana. Sobre el corte del cuello se comenta que es toda "una efusión hemorrágica"... En fin, hasta que llegué yo a meter la cuchareta e intentar aclarar las cosas: “que no, que no... que es San Bonifacio el Persa, un santo conocidisimo. America esta llena de cuadros de este santo. Tengo entendido, pero no se por que, que era invocado en los procesos inquisitoriales contra los homosexuales”. Por cierto, no es persa el hombre, sino de Roma y murió en Tarso, perdón por el lapsus. Les dí un resumen de la leyenda, que amplío aquí, extraída de Alban Butler:


Esta historia fue muy conocida en la Edad Media y resistió hasta incluso la época barroca. En América es bastante frecuente las pinturas del santo. Ya se puede comprobar un culto a San Bonifacio desde el siglo IX y pudiera ser que tengan un viso de veracidad, aunque la leyenda los haya enriquecido con datos anecdóticos.


Dicha leyenda dice que Bonifacio era esclavo y amante de Aglae o Aglais, una dama noble y riquísima de Roma, que por llamar la atención llegó a costear en tres ocasiones grandes festejos y espectáculos públicos en la ciudad. Mientras ella era derrochadora, Bonifacio era comedido y amante de socorrer a los pobres, aunque ninguno era cristiano. Aun así, ella quiso poseer reliquias de algún mártir cristiano, ya que había oido decir que “los que honran a los que sufren por Jesús tendrán una parte en su gloria”. Al no haber persecusiones en Roma en esa época (año 306), ella envió a Bonifacio a Oriente con una buena suma de dinero, a conseguirle reliquias. Bonifacio, que ya habría recibido la gracia de la conversión, le responde: “no regresaré sin reliquias de mártires, pero, si no hallara, ¿aceptarías mi propio cuerpo como una de ellas?” Aglais no le haría mucho caso y Bonifacio partió a su misión y en todo el viaje ayunaría, no bebería vino y haría oración.

San Bonifacio
La exungulación.
La Iglesia en aquella época gozaba de paz en Occidente, como dije, pero en Oriente la persecución inaugurada bajo Diocleciano era aún continuada bajo Galerio Maximiano, era más feroz aún en Cilicia, por causa del gobernador Simplicio. Bonifacio se dirigió a Tarso, directamente a la corte del gobernador, donde se estaba efectuando un juicio contra los cristianos. Al ver esto, Bonifacio clamó: “¡Grande es el Dios de los cristianos! Grande es el Dios de los mártires! ¡Vosotros, siervos de Jesús, rueguen por mí para que yo me una a vosotros en la lucha contra el Diablo!” El gobernador enojado ordenó que fuera arrestado, azotado con varas y que le metieran cañas afiladas y púas bajo las uñas. Luego mandó le vertieran plomo ardiendo por la garganta, tormento que no le causó daño.

Altar mayor de la iglesia de
Santos Alejo y Bonifacio, Roma.
Urna donde están las reliquias.
Al ver tanta iniquidad del gobernador, el pueblo gritó “¡Grande es el Dios de los cristianos!” por lo que Simplicio, alarmado y temiendo una revuelta, huyó del lugar, pero al día siguiente mandó traer de nuevo a Bonifacio a su presencia y lo condenó a ser metido en una caldera de pez hirviendo de la que, sin embargo, salió ileso. Finalmente le condenó a ser decapitado con la misma espda del santo. El cuerpo fue comprado en secreto por los otros siervos que le acompañaban, que lo embalsamaron y lo enviaron a Roma. Aglais salió a su encuento en la Vía Latina, y acompañó el cortejo con una procesión de antorchas. Allí erigió una iglesia para conservar el cuerpo del santo mártir, donde ella se consagró a hacer vida de oración y penitencia por sus pecados, muriendo al cabo de quince años. Fue enterrada junto a su amado Bonifacio. Las reliquias se perdieron con el tiempo, y la devoción decayó, como para que incluso la iglesia pasara a llamarse "de San Alejo", al trasladarse allí las veneradas reliquias del santo. En 1603 las reliquias de San Bonifacio fueron halladas y depositadas junto a las de San Alejo (17 de julio).
 
Hay que decir que Butler no tiene el menor recelo de esta historia y dice que las actas son auténticas (Acta Sanctorum, Mayo, volumen III), a pesar de la floritura impropia de la época del mártir. Pero la mayoría de autoridades en la materia, Bolandistas incluidos, dicen que no es más que una piadosa leyenda, con algún viso de veracidad en cuanto al mártir. En Europa del Norte, forma parte junto a San Mamerto de Vienne (11 de mayo), San Pancracio (12 de mayo), San Servacio de Maastricht (13 de mayo) y Santa Sofía (15 de mayo), a los llamados “santos de hielo”; ya que los días de mediados de mayo tienden a ser excepcionalmente fríos para la época del año.

En el calendario figuraba a 14 de mayo (en 1969 fue eliminado del misal romano), y, además, el 25 de febrero junto a Santa Aglais. En la Iglesia Oriental él se conmemora el 5 de junio y ella el 20 de diciembre.



A 14 de mayo además se celebra a


 



MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...