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jueves, 10 de junio de 2021

“Quiero disolverme en Cristo”

Venerable Isabel de Santa María, virgen mercedaria. 


Isabel Guillén fue una noble del principado de Cataluña, quien sobre 1290 renunció a un ventajoso matrimonio para tomar el hábito de la Merced en el recién fundado monasterio de Barcelona, obra de Santa María de Cervelló (19 de septiembre). Su nombre religioso fue Isabel de Santa María. Allí llevó una vida de gran penitencia y oración, y era venerada por el pueblo, quien acudía a ella en busca de consejo y oraciones.  


A los 30 años cayó presa de unas fiebres que la fueron consumiendo. Sus últimas palabras fueron “Quiero disolverme en Cristo”. Subió al cielo el 10 de junio de 1300, quedando su rostro muy radiante al momento de la muerte. Fue sepultada en la iglesia de los caballeros mercedarios, y desde allí realizó numerosos milagros. 


Nunca ha sido beatificada oficialmente, pero se le llama Beata e incluso Santa. 


Fuente:  
-Anales del Orden de Descalzos de Nuestra Señora de la Merced. FR. PEDRO DE SAN CECILIO OM. 1669 


A 10 de junio además se celebra a:


Beato Juan Domingo
cardenal dominico.
San Landeric
de París, obispo.
Beato Bardo de
Maguncia, obispo.
Santos Getulio y
compañeros mártires
.














martes, 16 de febrero de 2021

Iluminado por la verdad, abandonó el error.

Venerable Gaspar Ulenberg, presbítero. 16 de febrero. 

Este notable apologista nació en Lippstadt, Westfalia, en 1549. Creció en una familia que había adoptado la herejía luterana, y él mismo fue encaminado por sus padres para ser ministro de esta Iglesia. Se formó en filosofía, ciencias y teología en Wittenberg. Se hizo experto en las obras teológicas de Lutero, y precisamente fue el estudio de estas las que le hizo plantearse seras dudas sobre la fe luterana. En esa misma época surgía la doctrina calvinista en Sajonia, y fue testigo de la violenta reacción de los luteranos contra esta. Le llamó la atención que, al mismo tiempo que los luteranos abogaban por la libre interpretación de la Escritura, la negaban para otros que no fueran ellos mismos. 

En medio de estas dudas comenzó su carrera de profesor de teología en Lunden, donde comenzó la lectura profunda de los Padres de la Iglesia. En 1570 acudió a Colonia, donde sus parientes le reclamaron para que devolviera a la fe de Lutero a un familiar que había vuelto a la fe católica. Allí, todo lo contrario de lo esperado, se acercó más al catolicismo, aunque solo fuese para estudiarlo y compararlo al luteranismo.  

En 1572 se rindió a la evidencia y abjuró del luteranismo, para abrazar emocionado la fe católica y, además, convertirse en un ferviente apologeta de esta. Tenía la ventaja de conocer a la perfección la teología luterana, por lo cual su discurso iba al centro de la misma, desmontando toda la doctrina consecuente. En 1574 se doctoró en filosofía en la Universidad de Colonia y comenzó a ejercer la docencia en el Gymnasium Laurentianum de Colonia. En 1575 fue ordenado sacerdote y se le asignó la parroquia Kaiserswerth, penetrada profundamente de la herejía. Allí su predicación locuaz y profunda logró numerosas conversiones. 

Como párroco de San Cuniberto, en Colonia, también trabajó incansablemente por las almas, predicando y visitando a las familias, catequizando y organizando misiones populares. Toda esta actividad igualmente atrajo a muchas personas a la fe de la Iglesia. En 1593 fue elegido como Director del Gymnasium Laurentianum de Colonia, donde ya había sido profesor. Durante 22 años tuvo este cargo, siendo, además, preceptor de príncipes católicos, formándoles en la fe y la virtud. A la par era párroco de San Columbano y entre 1610 y 1612 fue también rector de la Universidad de Colonia. 

Biblia Germánica
Además de toda su predicación, docencia y actividad catequística, Gaspar tuvo tiempo para escribir varias obras sobre la Escritura, teología y apologética. Tradujo los Salmos, escribiendo una explicación para cada uno. Esta fue una obra que se imprimió constantemente durante al menos 300 años. Escribió un Catecismo católico, exponiendo la doctrina en contraposición con las enseñanzas herejes. Escribió una biografía de Lutero, y otra del hereje Melanchthon en la que señalaba, una vez más, los errores teológicos de ambos. También redactó una "Historia de la Doctrina de Zwinglio". A la par, publicó cientos de artículos y opúsculos cortos, más populares, sobre la doctrina católica. Pero su obra más importante fue la "Biblia Germánica", una cuidada traducción de la Biblia Vulgata Latina al alemán, que comenzó en 1614 y terminó en solo dos años, aunque no se publicaría hasta 1630.   

El P. Gaspar murió en Colonia, el 16 de febrero de 1617. En 1913 se le declaró Venerable. 


A 16 de febrero además se recuerda a:

San Tanco,
obispo y mártir
.
Santa Juliana, mártir.
San Pánfilo,
presbíter
o y mártir.









viernes, 15 de enero de 2021

"Mi alma fue hecha para la vida eterna"

Venerable Anne de Guigné, niña. 15 de enero.

Anne (Jeanne Marie Josephine Anne) nació el 25 de abril de 1911 en Annecy-le-Vieux, Francia, en una familia emparentada con la antigua monarquía francesa. Su madre, Antoinette de Charette, provenía de una familia noble y militar, y su madre, abuela de nuestra niña, Eulalie Marie Madeleine de Bourbon-Busset, era descendiente directa de Robert de Clermont, el sexto hijo de San Luis rey de Francia (25 de agosto). Su padre fue el conde Jacques de Guigné, un devoto católico y ferviente patriota. 

Anne fue la mayor de sus hermanos (Jacques, Marie Madeleine y Marie Antoniette), y fue una niña muy despierta, con fuerte carácter y traviesa. Su vida cambió cuando, con solo cuatro años, su padre murió en julio de 1915 mientras participaba en la I Guerra Mundial. Desde entonces Anne se tomó en serio su primogenitura y se convirtió en ejemplo de sus hermanitos, a quien cuidaba, mimaba y entretenía para aliviar la tristeza de su madre. Con su poca edad, entendió que debía "ser buena", lo cual se traducía en agradar a Dios y a su madre, pues así su padre estaría contento en el cielo. Constantemente decía a su madre "Madre querida, no llores, papá está en el cielo. Él es feliz para siempre. Nunca más volverá a estar triste". O también "Madre querida, piensa que papá todavía puede vernos, nos ama, y algún día iremos a él".

Por esos días, tuvo su primera manifestación espiritual, que sepamos. Estando con su tía en la iglesia de Annecy-le-Vieux, esta continuó orando y para que la niña no se aburriera le quiso dar su rosario, pero Anne le respondió "Oh no, estoy hablando con el Niño Jesús", sin apartar la vista del sagrario y con el rostro transfigurado. Y su amor por el Sacramento le llevó a recibir su primera confesión con cinco años y medio, luego de saber explicar, con sencillas palabras, lo ocurrido con el pan y el vino en la Santa Misa. Su fe en la presencia de Cristo en la Eucaristía era absoluta, sencilla y la llenaba de alegría cuando lo pensaba.

Cuando tenía sólo cuatro años, Nenette ya había deseado recibir a Jesús. A menudo había hablado con su madre sobre su Primera Comunión y le había pedido a su madre que le hablara del buen Jesús en el Santísimo Sacramento. Ella comprendió bien, joven como era, que el pan y el vino son transformados en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo en la Santa Misa. Por ello, recibió la Eucaristía por primera vez a los seis años, el 26 de marzo de 1917. La recibió en la capilla del colegio de las Hermanas Benedictinas de Stanbrook al que asistía. La Navidad anterior había pasado un mes preparándose con pequeños sacrificios y actos de amor, para presentarlos al Niño Jesús como si de un colchón de amor se tratara, para que descansase. Puede parecer una piedad infantil, pero engarza perfectamente con la piedad de grandes místicos, quienes convertían cada gesto cotidiano en un acto de amor a Cristo. Ese día Anne hizo una promesa a Jesús, que cumpliría siempre: "Jesús mío, te amo, y para complacerte, prometo obedecer siempre". 
Anne y sus hermanitos

A los nueve años escribiría: "Un niño que desobedece a sus padres y maestros, malhumorado, celoso y perezoso servirá mal a Dios, no hará su voluntad. La obediencia es la santidad de los niños". Fue este un acto sumamente heroico, que podría pasar desapercibido, pues damos por hecho que los niños han de obedecer siempre, pero como a los mayores, les cuesta y han de hacerlo por amor. Como grandes santos, Anne hizo de la obediencia y la humildad su personal escala para el cielo.

Su deseo de recibir la comunión cada día no se vio cumplido. Primero, no era lo acostumbrado, y segundo, todas las iglesias le quedaban lejos, como para ir solita. Entonces Anne "ideó" la manera: cada cierto rato dejaba sus ocupaciones, se recogía y oraba diciendo "Oh, gracias, Jesús por venir a mi corazón", recordando los efectos que la comunión sacramental hacía en su alma. Evidentemente, ella no ideó este método, llamado "comunión espiritual", pero ella no lo sabía. En su caso fue una clara monición del Espíritu Santo a hacerlo. Mas tarde supo cómo se llamaba este acto de oración y con gran alegría escribió en una estampa: "Mi querido Jesús, para complacerte, prometo hacer una comunión espiritual todos los días."

Cuando su hermanito Jacques recibió su primera comunión, Anne se alegró tanto como si fuera la suya propia. Ella misma le preparó concienzudamente y le decía: "Oh, Jojo mío, serás tan feliz cuando el pequeño Jesús entre en tu corazón. ¡No puedes imaginarte lo encantador que es!" A sus hermanitas también las preparó y para ellas hizo un pequeño cuadernillo con jaculatorias conocidas, dibujos y sus propios pensamientos piadosos: "Jesús de mi primera comunión, te amo." "Oh Jesús que me has dado muchas gracias en este hermoso día, te amo." "Jesús, te adoro. Jesús, te quiero. Jesús, te lo agradezco."

En una ocasión le leyeron la historia de Nellie, una niña muy piadosa que murió a los cuatro años, dando unas muestras de madurez espiritual asombrosas. Anne, luego de meditar un rato, dijo: "Una larga vida es una bendición, pues podemos sufrir mucho por Jesús". Y su deseo de sufrir por Cristo lo llevó hasta las cosas más cotidianas, incluso los juegos, las comidas o los premios por buena conducta. También ofrecía constantemente sus dificultades para aprender ciertas materias, o recordar lo aprendido. Le costaba deletrear o multiplicar, o aprenderse nombre de lugares o personajes. Sin embargo, nunca se desanimaba, sino que se esforzaba todo lo que podía, especialmente en las materias que no le gustaban. A un niño con el mismo problema, le dijo: "Podemos regalarle a Jesús nuestro trabajo en la escuela, así que cuando parezca difícil, piensa que ahora tienes algo para Él. Si lo amamos, nuestro trabajo nos parecerá fácil".

Era muy devota del crucifijo, teniéndole siempre presente, al igual que a la Virgen María, especialmente la Dolorosa, a quien encomendaba a los enfermos que conocía, o a las personas que tenían problemas. Apenas sabía de alguien que padecía, oraba por él y le consolaba animándole a mirar a Cristo padeciendo en la cruz, o las lágrimas de la Virgen, con este tipo de pensamientos: "Debemos sufrir por Jesús, porque él sufrió por nosotros". "Jesús estaba en la cruz y sufrió por nosotros sin quejarse; por eso, nosotros también debemos sufrir por él sin quejarnos". 

También ofrecía sacrificios por los pecadores, especialmente los que parecían irredentos. Sabiendo que había un moribundo que renegaba de Dios y que se negaba a recibir a un sacerdote, Anne oró insistentemente por él, haciendo que su madre la llevara a la iglesia solo para ello. Hasta cinco veces en un mismo día visitó al Sacramento en el altar, para pedirle por aquel pecador. Y su persistencia logró que la gracia volviera al hombre, que se confesó y comulgó antes de morir piadosamente.

En 1921, con 10 años se comprometió con Jesús a imitarle en todo. Se propuso combatir todos los obstáculos que le impedían su meta. Para ella se trataba de una batalla consigo misma, para vencer todas sus inclinaciones a la pereza, el desánimo o el orgullo. Por esas mismas fechas escribió: "Mi alma está destinada al cielo. La gente está muy preocupada con su apariencia externa y apenas con el alma. Mi alma fue hecha para la vida eterna, para ser infinitamente feliz o infinitamente infeliz. El buen Dios quiere que sea eternamente feliz. Eso depende sólo de mí. Mamá no puede hacer ese trabajo por mí". Y comenzó a vigilarse constantemente, para no permitirse ni un pecado venial. Se confesaba frecuentemente para que el sacerdote le ayudara a escudriñar su alma y le ayudara a vencerse. "La confesión es un Sacramento muy, muy grande" - escribió - "Nos da aún más gracias de las que teníamos antes. Por eso es por lo que debemos querer confesarnos. Debemos decir nuestros pecados con mucha sinceridad. Cuando decimos nuestros pecados, y antes de hacerlo, debemos arrepentirnos mucho de ellos, ya que por ellos el amor de Dios disminuye".

Si bien la pequeña creyó que tendría una larga vida para padecer por Cristo, a finales de diciembre de 1921 Anne comenzó a padecer algunos dolores de cabeza, a los que se dio poca importancia, y ella misma los toó como una ofrenda más al buen Jesús. El 19 de diciembre del mismo año, la familia hizo una excursión que Anne no quiso perderse a pesar de sentirse muy mal. Esa misma noche tuvo que guardar cama a causa de los intensos dolores de cabeza y espalda que estaba padeciendo. La fiebre apareció al otro día y el sufrimiento de la niña era evidente, aunque ella lo disimulaba con una cándida sonrisa. El día 22 comenzaron una serie de ataques que le dejaban exhausta, pero que rápidamente ofrecía a Cristo por los pecadores. El 28 de diciembre el médico de la familia dictaminó una meningitis aguda y dijo que no viviría mucho más. Ese mismo día Anne se confesó y el día 30 recibió la Comunión. Ni en un solo momento rezó por su curación, aunque se lo sugirieron. El 13 de enero se puso en manos de la Virgen María, hizo algunas oraciones en medio del dolor y entró en agonía. Al amanecer del 14 de enero de 1922 abrió los ojos, miró fijamente a su madre y con una sonrisa entregó su alma a Cristo.


Bóveda de la familia y sepultura de Anne.
Todos los que la conocían tenían la certeza de que era una santa, pero los santos niños no mártires no son cosa frecuente en la Iglesia. En 1932 el Obispo de Annecy accedió a iniciar una causa de canonización, aunque primero quiso que el Vaticano le asesorara sobre si podía un niño ser santo sin ser mártir. El 30 de octubre de 1933, se abrió la bóveda de la familia en el cementerio de Annecy-le-Vieux para el análisis del cuerpo, el cual se encontró incorrupto. El ataúd fue redecorado y el cuerpo fue colocado de nuevo en el ataúd y este metido dentro de otro. No se le cambiaron los vestidos, como en un principio se pensó. 300 personas pudieron ver el cuerpo de la santa niña, venerarlo y tocar en él artículos piadosos. 

Los avatares de la II Guerra Mundial dejaron la causa en el olvido hasta 1979. En 1981 la respuesta sobre la posible santidad de los infantes fue positiva, y luego de reabrirse la causa Anne fue proclamada Venerable por el Papa Juan Pablo II el 3 de marzo de 1990. Su cuerpo no se ha vuelto a exponer.

Fuentes:
http://www.catholictradition.org
http://www.nobility.org


A 15 de enero además se recuerda a:


San Erembert de Arras,
obispo
.
San Alejandro el Acemeta,
abad
.
San Bonet de Clermont,
obispo y monje


domingo, 15 de diciembre de 2019

Sierva de María y no reina en el mundo.

Venerable Ana Catalina de Austria, duquesa y religiosa. 15 de diciembre.

Nació el 17 de enero de 1566 en Mantua. Sus padres fueron el Duque Guillermo de Mantua y Montferrato y la princesa Leonor de Hasburgo. Fue una niña muy piadosa y devotísima de la Santísima Virgen luego de que esta la librara milagrosamente de morir enferma.

Aunque su deseo era consagrarse al servicio de Nuestra Señora, la cual alguna vez se le habría aparecido, en 1582 fue prometida al archiduque Fernando II de Austria, tío suyo. Ana Catalina aceptó obedientemente y se resignó a cumplir la voluntad de su padre. A cambio, solo pidió que su padre liberara a 15 presos, donara bienes a 15 iglesias y diera cuantiosa limosna a 15 mendigos en honor de la Santa Virgen. El numero 15 habla de su devoción al santo rosario.

La boda ocurrió el 14 de mayo de 1582. Tuvieron cuatro hijas, todas enfermizas, tanto que para ellas Ana tenía un libro de recetas especial, con una dieta estricta, para evitar enfermedades y alergias. La ausencia de un hijo varón que asegurara el linaje y la sucesión enrareció la relación del matrimonio, y Fernando tendría numerosos ataques de ira por ello, como si su mujer fuera la culpable. Ella solo rezaba y sufría en silencio. El hijo varón nunca llegó y Fernando finalmente se resignó a ello y en 1595 murió luego de pedir perdón a nuestra beata por sus injustificados malos tratos y humillaciones.

Ya viuda, Ana Catalina se concentró en la educación de sus hijas y en la vida piadosa. A las niñas las preparó para el claustro o para alcanzar excelentes matrimonios. Fueron mujeres muy cultas y piadosas, dotadas para la música y el arte. Ella misma dejó todas sus galas, se enfundó en una túnica negra y una toca blanca, portando solamente un rosario al cuello, sin volver a usar nunca más una joya, y todas las que tenía las dio a los pobres. Convirtió su habitación en una especie de celda monacal, totalmente desnuda y con solo un jergón de paja. Camas, muebles, cortinas, todo fue vendido para los pobres. Toda la corte fue sumiéndose en aquella piedad, fuera por convicción o por no perder privilegios, y llegó a tener el aspecto de un monasterio.

Además de la piedad constante, la caridad se hizo presente más aún. Ella misma alimentaba a los pobres cada día, atendía a los enfermos que venían por limosna o los visitaba en los suburbios. Se hacía acompañar de algunas de sus hijas, a las cuales enseñaba como debían servir siempre a Jesucristo en los pobres. Donó numerosas propiedades y dinero a las iglesias de Innsbruck, y con ello promovió el arte barroco, propio del momento. Entre todas estas obras sobresale construyó el convento de las servitas de Innsbruck, el cual le fue solicitado por la Madre de Dios en una visión. Para ello reformó uno de sus castillos, dotándolo con una bella iglesia. Esto lo hizo no sin grande oposición de los nobles, quienes veían en ello un gasto demasiado grande e innecesario.

Tanta guerra le enfermó y postrada en cama supervisó los trabajos de construcción. Pero su perseverancia tuvo su fruto: la Virgen se le apareció y la curó instantáneamente, mandándole que tomara el hábito de religiosa servita. Y no fue el único portento relacionado con el convento. Un día hubo un deslizamiento de tierra y un obrero quedó sepultado por el lodo. Solo al otor día se puso excavar y el hombre fue hallado con vida y ni siquiera estaba herido. Una vez terminado el monasterio de las terciarias servitas, la otrora archiduquesa se convirtió en religiosa tomando el nombre de Ana Juliana, abandonando para siempre el mundo. Su hija María, viuda, le seguiría al poco tiempo.

Vivió en el convento como había vivido sus últimos años: orando y trabajando por los demás, sin jamás hacer prevalecer algún privilegio por sus títulos, familia o ser la fundadora del convento. Fueron años de varias gracias místicas y vida de intensa oración. Finalmente Ana Catalina entró al cielo el 14 de diciembre de 1621. En 1693 se inció el proceso de canonización con la elevación de las reliquias a un altar por parte del obispo Johann Franz, caso insólito en el siglo XVII, donde ya las normas eran muy estrictas con respecto esto. Nunca fue canonizada, pero las monjas servitas de su convento celebraron su memoria siempre y promovieron su culto.


Fuente:
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.

A 15 de diciembre además se celebra a:

San Mesmin, fundador.
Beata Hadewych, mística.


martes, 7 de agosto de 2018

El abogado de las brujas.

Venerable Friedrich Spee, presbítero jesuita. 7 de agosto.

Nació el 25 de febrero de 1591, en Düsseldorf. Estudió en el Gimnasio de los Jesuitas de Colonia cuya sotana tomó en Tréveris el 22 de septiembre de 1610. Fue ordenado presbítero en 1622 e inmediatamente comenzó su carrera de profesor de Filosofía en Paderborn y Colonia.

En 1628 comenzó su apostolado en Peine, Hildesheim, siendo un excepcional predicador. Eran los tiempos de la Contrarreforma católica y Friedrich fue activísimo devolviendo a los herejes al seno de la iglesia católica. En solo un año convirtió a la fe a nada menos que 26 pueblos enteros, devolviendo al culto católico las parroquias arrebatadas y dejando en cada sitio laicos sólidamente formados. Por supuesto, los luteranos no quedaron impasibles ante su acción pastoral, y después de las calumnias, las amenazas y las trabas, en 1629 intentaron asesinarle en Woltorf. Casi muere mártir el buen apóstol, pero se recuperó de las heridas y en 1630 le trasladaron nuevamente a Paderborn, donde comenzó a impartir Teología Moral.

El celo de Friedrich se encaminó entonces al asunto de las brujas y las condenas, aunque en su caso, se decantó por la prudencia con que se debía tratar el tema. Trató con muchas acusadas de brujería, escuchó razones, rezó y analizó muchos juicios, para finalmente abogar por la eliminación de tales juicios, debido a los excesos, las pocas pruebas y las supersticiones que, en el fondo, se alentaban al dar por bruja a cualquier mujer sospechosa. En 1631, mientras impartía Teología Moral en Colonia escribió su "Cautio Criminalis", una obra contra los juicios de brujas, dejando mal parados a los jesuitas que, sin prudencia estaban entregados a ellos. Su error estuvo en que no presentó la obra al juicio de sus superiores jesuitas, como mandan las Constituciones de la Compañía, sino que lo dio a leer a un amigo, quien lo publicó por su cuenta.


Friedrich defiende
a una "bruja"
Aunque fue castigado por sus superiores y obligado a callar su autoría, la obra tuvo gran repercusión, incluso entre los herejes, quienes siguiendo el ejemplo de algunos prelados católicos, como el obispo de Würzburg y juez de Maguncia, quien abolió los enjuiciamientos y liberó de todas las penas físicas y canónicas a las condenadas. Finalmente sus enemigos, los partidarios de los juicios de brujas supieron quién era el autor del libro y cargaron las tintas contra él, provocando se le quisiera enjuiciar por cercano a la brujería y escribiendo al General de la Compañía para que lo expulsara. Los jesuitas sobrellevaron la situación con diplomacia, no le expusieron y le enviaron a Tréveris en 1632, para seguir impartiendo Teología Moral.

En este ciudad destacó por las innumerables horas que empleó en el confesonario, por sus encendidas predicaciones y su acción caritativa, especialmente en la epidemia de tifus de 1635. Este mal también lo llevaría al paraíso, el 7 de agosto del mismo año.

Fue sepultado en la iglesia de los jesuitas de Tréveris, y su sepultura se perdió con el tiempo, siendo halladas sus reliquias en 1980. Se le sepultó en la capilla del colegio. El proceso de canonización se abrió en el siglo XX y sigue su curso.


Fuente:
-http://heiligen-3s.nl

A 7 de agosto además se celebra a:


San Cayetano,
presbítero y fundador.
San Alberto de Sicilia,
presbítero carmelita.
Santa Claudia
de Roma, viuda.




lunes, 26 de mayo de 2014

Margarita del Smo. Sacramento.. . y del Niño Jesús

Que la devoción a la Infancia de Cristo es una de las glorias del Carmelo, sabido es. Muy lejos han llegado las imágenes del Niño Jesús de Praga, siempre llevadas por los y las carmelitas, incluso precediéndoles. Y no solo esta, sino el Santo Niño de Arezzo, o el Buen Jesús de Braga, son devociones fuertemente imbricadas en la predicación y vida espiritual del Carmelo. Y hay una más: El Niño Jesús de Beaune, el Pequeño Rey de la Gracia. A esta advocación y su propagadora dedico este artículo:

Venerable Margarita
del Santísimo Sacramento.
Venerable Margarita del Santísimo Sacramento, virgen carmelita. +26 de mayo
Margarita Parigot nació el 7 de febrero 1619, en Beaune, y fue la quinta hija de los Parigot, familia conocida en la ciudad, por su piedad y caridad. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento, según la costumbre de la época. A lo cinco años ya era una enamorada de la Eucaristía, y casi desde esa misma edad deseó ser religiosa. Y lo logró: En 1630, con 11 años y huérfana de madre, entra en el Carmelo de Beaune, luego de conquistar a la priora, Sor Isabel de la Trinidad, y a las demás religiosas, con sus devotas palabras sobre el Sacramento.

Esa misma noche Jesús se le manifiesta mediante una voz, llamándola "mi pequeña esposa" y "esposa del Niño Jesús en el pesebre". Tomó el nombre de Margarita del Santísimo Sacramento, su gran amor, y fue una novicia ejemplar en la piedad y el cumplimiento de la Regla (y hablamos de la Regla en el siglo XVII), incluso en aspectos muy difíciles para una niña. En el Carmelo descubrió la acendrada devoción a la infancia y humanidad de Cristo, emanada del corazón de nuestra madre Santa Teresa y llevada a Francia desde España por la Beata Ana de San Bartolomé (7 de junio), Ana de Jesús, vivida por la espiritualidad berulliana de la Beata María de la Encarnación (17 de abril), y trasmitida a los monasterios que se iban fundando. No hay que olvidar que Beaune es un monasterio "hijo" de Dijon, fundado por la Venerable Ana de Jesús. Así que Margarita se lanzó a considerar y venerar la Infancia de Cristo con frecuencia, llevando a las demás religiosas a hacerlo. 

En 1636 tiene un arrobo místico, en el que Jesús le descubre "el tesoro de mi infancia" y como "a través de este misterio superarás todas las dificultades". Y pronto se comprobaría. Ese mismo año Francia fue atacada, muy cerca de Beaune, y los habitantes de la ciudad, corrieron al monasterio de las carmelitas a pedir refugio y oraciones ante el inminente peligro. Margarita tuvo una revelación, y aseguró que el Niño Jesús salvaría la ciudad si se rezaban doce avemarías en honor de los doce años de la infancia de Jesús, acompañadas de tres padrenuestro en honor de Jesús, María y José. Y remedio santo: Se hizo la paz y el pueblo se quedó con el recuerdo de las oraciones formuladas.


Niño Jesús de Beaune,
el Pequeño Rey de la Gracia
Un segundo impulso a la devoción de la Santa Infancia llegó al profetizar Margarita la llegada del hijo de los reyes Luis XIII y Ana de Austria, que llevaban doce años sin poder tener hijos. En gratitud de los reyes, Margarita recibió la visita del barón Gastón de Renty, que impresionado con las palabras de esta mandó tallar una bellísima imagen del Niño Jesús de unos 60 cm para regalarla a la comunidad. En 1643 fue recibida con gran veneración y alegría de las monjas, que muy pronto lograron un excelente ajuar de vestidos y joyas para ella. construyeron una capilla anexa al monasterio, para que el Niño fuera venerado públicamente por los fieles. 

Un tercer impulso sería la fundación de "Amigos de la Sagrada Familia", para venerar a la Santa Familia de Nazaret.

La oración principal a la Infancia de Cristo es la "Coronilla a la Divina Infancia", que se reza cada día 25 de mes, y tiene su novena solemne del 25 de enero al 2 de febrero. Consiste, como dije arriba, en tres padrenuestros en acción de gracias por los regalos que suponen Jesús, María y José, y doce avemarías en honor de los misterios de la infancia de Cristo, añadiendo "y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". Estos misterios son, a saber:

1. Encarnación.
2. Visitación.
3. Expectación del parto.
4. Nacimiento en Belén.
5. Circuncisión.
6.Adoración de los Reyes Magos.
7. Presentación en el Templo.
8. Huida a Egipto.
9. Estancia de la Sagrada Familia en Egipto.
10. Regreso de Egipto.
11. La Sagrada Familia en Nazaret.
12. Jesús perdido y hallado en el Templo.

Busto de la V. Margarita
en la parroquia de Beaune
Durante la Revolución Francesa las monjas fueron expulsadas y perseguidas, pero la imagen del Pequeño Gran Rey fue puesta a salvo por seglares valientes, que la escondieron en una caja de madera, dándole culto en lo escondido. Allí estuvo hasta luego de la revolución, en que fue puesta de nuevo al culto público de manera solemne por el obispo de Dijon. En 1653 se bendice la primera imagen y retablo fuera de Beaune dedicados al Niño Jesús, Rey de la Gracia en Marsella, donde continúa venerándose.

La madre María de la Trinidad será la encargada de recopilar toda su enseñanza, anotando todas las confidencias que Margarita le hizo, a lo largo de su vida religiosa, que no fue muy larga, ya que en 1648, con 29 años enfermó y falleció, el 26 de mayo, en olor de santidad. En 1783 se abrió el proceso de canonización, y en 1905 se le reconocieron las virtudes heroicas y fue declarada Venerable. Su proceso no ha recibido el impulso merecido ni sus escritos son lo suficientemente conocidos, salvo por aquellos que han mantenido su obra de la devoción al Niño Jesús.

Lamentablemte, en 2001 las monjas carmelitas tuvieron que dejar el monasterio, por la edad avanzada de todas las religiosas, dejando allí a su amado Niño. En la actualidad el convento lo ocupa la "Comunidad de las Bienaventuranzas", que continúan la devoción, y devociones, al Niño Dios.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...