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miércoles, 29 de noviembre de 2017

San Sernin, padre de Tolosa.

Pregunta: ¿Sobre San Saturnino de Toulosa que podrías decirme?

Respuesta: Pues un poco podré, eso espero:

San Saturnino de Tolosa, obispo y mártir. 29 de noviembre.

Leyenda.
Fue Saturnino judío de nacimiento, y era un niño en el momento del Bautismo del Señor, hecho en el que estuvo presente y sostuvo la túnica de Cristo mientras este se bautizaba. Saturnino también fue bautizado por San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza) y comenzó a seguir a Cristo. Fue de los 72 discípulos de Cristo y luego de la Ascensión de Cristo fue enviado por San Pedro Apóstol (29 de junio; 1 de agosto, "ad Víncula"; 18 de enero, Cátedra en Antioquía; 22 de febrero, Cátedra en Roma; y 18 de noviembre, la Dedicación) a la Galia, donde fue consagrado obispo de Tolosa y sería mártir, como luego veremos.

Historia.
Sin embargo, aunque Saturnino haya sido de los santos que llamo "Santos en la Máquina del Tiempo", la historia es la que es. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) dice claramente que Saturnino fue uno de los primeros misioneros enviados desde Roma a la Galia por el papa San Fabián (20 de enero) en el siglo III. Los otros fueron San Gaciano de Tours (18 de diciembre), San Trófimo de Arlés (29 de diciembre), San Pablo de Narbona (22 de marzo), San Marcial de Limoges (30 de junio) y San Dionisio de París (9 de octubre). También se añaden los presbíteros Santos Nectario y Auditor (9 de diciembre). Acerca de su predicación en España tenemos lo escrito por San Venancio Fortunato (14 de diciembre), quien dice que Saturnino proclamó el evangelio en Pamplona, Navarra, el Languedoc, Gascuña y finalmente en Tolosa, de donde fue el primer obispo. Aunque este es un testimonio tardío, del siglo VII, ciertamente se basa en tradiciones anteriores sobre Saturnino.


Las "Actas de San Saturnino" fueron escritas sobre el siglo V, aunque el autor pretende hacerlas pasar por más antiguas al escribir que relata algo ocurrido "hace unos 50 años, siendo cónsules Decio y Grato". Pero no, los Bollandistas las datan del siglo V o VI. Según estas, Saturnino fue detenido a causa del éxito que tenía convirtiendo a los cristianos, lo cual provocó los celos de los sacerdotes idólatras. Estos soliviantaban a la muchedumbre contra Saturnino, con tan "mala suerte" que el santo acertó pasar cerca del Capitolio. Los paganos lo vieron y lo sujetaron, pretendiendo obligarle a sacrificar a los dioses, pero como el santo obispo se negó hacerlo, le ataron a la cola del toro que esperaba ser sacrificado y lo azuzaron. El santo perdió la vida terrena para ganar la eterna siendo aplastado por el animal en las escaleras del Capitolio. El cuerpo destrozado del santo fue arrastrado más allá de la ciudad hasta que la cuerda se partió. Entonces, unas mujeres anónimas, conocidas como Las Santas Doncellas de Tolosa (17 de octubre) tomaron el cuerpo y lo sepultaron. Allí se elevaría posteriormente la iglesia de Nuestra Señora del Toro. San Saturnino fue sucedido por San Honorato (21 de diciembre).

Las reliquias del santo se veneran en su basílica de Tolosa, conocida como Saint-Sernin, un sitio de peregrinación durante toda la Edad Media, especialmente por estar en el Camino de Santiago. San Juan Francisco Regis (2 de julio, 16 de junio y 31 de diciembre) le fue muy devoto. Es abogado contra las náuseas, los dolores de cabeza, la peste y la sífilis. Es protector contra las plagas de hormigas y otros insectos.

Martirio de San Saturnino.
San Saturnino y San Fermín.
La memoria de San Saturnino está unida indisolublemente a la de San Fermín (25 de septiembre, invención de las reliquias; 7 de julio y 10 de octubre, traslación de las reliquias a Pamplona), pues la leyenda cuenta que Firmo y Eugenia, los padres de Fermín, fueron a sacrificar a los dioses en el templo de Júpiter, cuando el sacerdote San Honesto (26 de febrero y 28 de noviembre) le dijo que los dioses paganos eran nada y no tenían poder alguno. Firmo le dice: "Muéstrame algo mejor", a lo que Honesto le habló de nuestro Saturnino, su maestro, a la sazón, obispo de Tolosa y que, coincidentemente, pasaría una semana más tarde por allí. Instruidos y bautizados, el niño Fermín fue educado por Honesto. Fermín creció fue ordenado sacerdote y obispo por Honorato, el sucesor de Saturnino. Ambos santos comparten patronato sobre Pamplona, el de San Saturnino es mucho más antiguo.


Fuentes:
-"Actas sinceras nuevamente descubiertas de los santos Saturnino, Honesto y Fermín". R.P. MIGUEL JOSÉ DE MACEDA. Madrid, 1798. 


A 29 de noviembre además se celebra a
Beatos Dionisio y Redento, carmelitas mártires.
San Saturnino de Roma, presbítero y mártir.

sábado, 17 de octubre de 2015

Las Santas Doncellas de Tolosa.

Pregunta: He encontrado en internet esta foto de un relicario de Toulouse. En él dice "Saintes Puelles" (Santas Niñas). ¿Qué puede ser? No tengo ni idea. España.

Respuesta: Pues se trata de las reliquias de unas de las santas más misteriosas y raras de las que hay en la piedad popular. Esa devoción multisecular, impresionante en ocasiones: cultos olvidados que resurgen, leyendas inverosímiles, personajes curiosos, etc. En este caso se trata de:

Relicario de las "Saintes Puelles".
Las Santas Doncellas de Tolosa, vírgenes. 17 de octubre.

Según la leyenda, son dos jóvenes que habrían recogido los sesos y el cuerpo semimutilado de San Saturnino de Tolosa (29 de noviembre), luego que este fuera martirizado. Veamos que nos dicen las Actas del santo:
fue llevado [Saturnino] al capitolio, donde queriéndole obligar a que sacrificase, repetía en alta voz: ‘un solo verdadero Dios reconozco: a este solo ofreceré alabanzas y sacrificios; mas vuestros dioses bien sé que son demonios a los que honráis en vano, no tanto con víctimas de animales, cuanto con muerte de vuestras almas. ¿Y cómo queréis que yo tema a los que oigo decir que me temen?’. A estas palabras del obispo Saturnino se enfureció toda aquella sacrílega canalla, y echando al toro que habían de sacrificar una cuerda, ataron los pies del Santo Varón con el cabo que pendía por detrás de él, y agarrochándolo luengo fuertemente, precipitaron a Saturnino desde lo más alto del capitolio hasta el llano, por lo que rota la cabeza con los escalones del capitolio, saltándole los sesos y hechos pedazos todos los miembros, recibió Cristo aquel espíritu, digno de ser presentado a su Padre, para que coronase con laureles al que muriendo a manos de los furiosos gentiles, supo pelear tan fielmente por su nombre. Arrastró el toro el cuerpo muerto, y que ya nada podía sentir, hasta que se rompió finalmente la cuerda, y donde quedó allí fue entonces sepultado, porque acobardados los cristianos de aquel tiempo con el furor de los gentiles, y no atreviéndose a enterrarlo, dos solas mujeres, más fuertes que todos los hombres, venciendo con la virtud de la fe la flaqueza del sexo, y animadas, creo, a padecer con el ejemplo del Pastor, pusieron el bendito cuerpo en una caja de madera, y así lo metieron en una hoya muy profunda, a guisa de quien escondía más bien las venerables reliquias del Santo Varón, que de quien las enterraba. Pero recibió en paz a su mártir el Señor, cuyo es el honor, gloria, virtud y poder por los siglos de los siglos. Amén”.

Detalle del sepulcro de San Saturnino.
Como vemos, efectivamente, dos mujeres recogieron el cuerpo del santo y lo escondieron. Y hasta ahí, pero sin embargo, la devoción local tolosana quiso ampliar la cosa un poco más. Según la leyenda, estas jóvenes (las Actas no dicen edad) eran conocidas de San Saturnino desde mucho antes, cuando el santo predicó en Huesca. Ambas eran hijas de un rey oscense y fueron convertidas y bautizadas por el santo. Cuando Saturnino pasó a la Galia, ellas le siguieron como sus discípulas. En el momento del martirio, recogieron del capitolio la sangre y los sesos del santo, los metieron en una vasija de cerámica, luego tomaron el cuerpo del santo y lo escondieron en una fosa, excavada en el mismo sitio donde la cuerda del toro se había roto. Lo hicieron disimulando el sitio de los curiosos y los paganos. Por hacer esto fueron apresadas y castigadas, siendo azotadas desnudas por las calles de Tolosa, y posteriormente desterradas de la ciudad. Ya sin hogar, se retiraron a Carcasona, donde se retiraron a Recaud (que significa "refugio seguro") para vivir una vida casi monástica, dedicándose a la oración, la piedad y la caridad con los pobres. Cuando fallecieron ya tenían fama de santas, y fueron enterradas en la iglesia de San Miguel. Cuando la devoción aumentó, las reliquias fueron puestas en un arca de plata y trasladadas a la iglesia parroquial del sitio que con el tiempo el sitio se llamó “Mas-Saintes-Puelles”, recordando a las muchachas. Actualmente se veneran en un sencillo, pero bonito relicario neogótico. Es el sitio natal, según la tradición, de San Pedro Nolasco (31 de enero y 6 de mayo). Su devoción también alcanzó al monasterio catalán de San Miguel de Cuixá, en cuyos libros litúrgicos aparece su memoria litúrgica a 17 de octubre.

Pero, ¿qué hay de verdad en esta historia? Pues es complicado luego de siglos de tradición legendaria, establecer la veracidad de algunos hechos. Pero siempre algo se puede hacer.

El primer problema es con San Saturnino, cuya leyenda le hace discípulo del Bautista, luego de los 72 discípulos. Y más aún, le pone sujetando la túnica de Cristo mientras Juan le bautizaba. Vamos, que por detalles no será. La leyenda le pone predicando en la Galia y como obispo de Tolosa en el mismo siglo I, pero lo cierto es que no vivió anteriormente al siglo III, y su martirio se sitúa en torno a 250. Las actas del martirio no recogen la leyenda de su vida, sino que le ponen padeciendo bajo Decio. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) también pone el martirio en esta fecha, incluso copia algunas palabras de las Actas, pero en su "Historia de los Francos" se hace eco de la leyenda "apostólica", con lo cual vemos que tan temprano como el siglo VI ya existía la confusión de fechas. Los Bollandistas, que avalan las Actas, pero no la leyenda, sitúan aquellas sobre el año 300. Así que podemos fiarnos que realmente dos mujeres escondieron las reliquias del santo. Con respecto a estas reliquias, fue San Hilario (19 de noviembre) quien en siglo IV señaló las reliquias con una sepultura de ladrillo, sin moverlas. Luego, entre San Silvio y San Exuperio harían una iglesia para trasladar las reliquias. Se pusieron en un sarcófago de piedra donde aparecen representadas las dos mujeres con el cuerpo del santo. En el sitio primitivo de su enterramiento se levantaría, con el tiempo, una iglesia en honor de la Santísima Virgen, llamada Santa María del Toro, por un relieve muy visible en el que aparece el martirio de San Saturnino, destacando el toro.


Escultura de las santas
en “Mas-Saintes-Puelles”
El segundo problema es que las figuras de las “saintes puelles” y su iconografía se mezcla con otras parejas de mujeres en la piedad popular francesa. Por ejemplo, en la iglesia de Tautavel aparecen las dos santas Doncellas y que en realidad son representaciones de Santa María Magdalena y Santa María la Egipcíaca, según un retablo de Gante, obra de Van Dick. Y llevan exactamente los atributos de las Doncellas tolosanas: una un frasco y la otra un libro. Otro caso curioso se da en la cripta de Santa Sara “la gitana”, en la iglesia de las “Santas Marías”, de la ciudad Saintes-Maries-de-la-Mer. En este iglesia aparecen María Magdalena y Santa Sara como una figura siamesa, o sea, comparten las piernas, pero a la altura del torso, se dividen en dos, portando, de nuevo, una un libro y otra un frasco. Y en otro punto, se repite la imagen perturbadora, pero con María Salomé y María la de Santiago, de nuevo con los mismos atributos. Exactamente como se muestran las Santas Doncellas en Tolosa. No nos olvidemos que en todos los casos, son santas relacionadas con sepulturas y el cuidado de un cadáver insigne: Cristo y Saturnino. Por lo que es muy probable que el culto a las Doncellas de Tolosa no sea más que un desdoblamiento del culto a la Magdalena y las santas mujeres, pero identificadas con aquellas desconocidas que recogieron las reliquias del santo mártir Saturnino. Ya sabemos que las leyendas no soportan las lagunas, siempre han de ser llenadas.

Y para terminar, una curiosidad que merecería investigación: En Barcelona se conoce el monasterio femenino de “Sant Pere de les Puelles”, fundado en 945. Siempre se ha dicho que en este caso “les puelles” refiere a las monjas que lo habitaban. Pero resulta que este monasterio está edificado sobre una iglesia anterior dedicada a… Sí, a San Saturnino. Ahí lo dejo.



Fuentes:
-“Les Saintes Puelles ou la destinée de Saturne”. MARY ANGE TIBOT. 2008.
-“Actas sinceras nuevamente descubiertas de los santos Saturnino, Honesto y Fermín.” P. MIGUEL JOSÉ MACEDA. Madrid, 1798.
-http://www.benedictinessantperepuelles.cat
-http://abbaye-cuxa.com
-“Histoire de la Ville de Toulouse”. JEAN RAYNAL. Tolosa, 1759.



A 17 de octubre además se celebra a 
San Dulcidio de Agen, obispo.
Santa Solina de Chartres, virgen y mártir

martes, 29 de mayo de 2012

El Caso Juana de Arco (I): los interrogatorios.


Santa Juana.
Escultura, siglo XX
Hoy, 30 de mayo, memoria de Santa Juana de Arco, siguiendo el artículo anterior y recordando una vieja polémica del blog con alguien más juanista que Juana de Arco, quiero traeros algunas investigaciones y fragmentos de “Los procesos de Juana de Arco”, libro de los historiadores y esposos Georges y Andreé Duby, que hace un tiempo me regaló una buena persona, y que recoge las actas de los procesos inquisitorial y rehabilitatorio, y añade notas aclaratorias. Todo un lujo para los amantes de los santos. Comprenderéis que solo sean fragmentos sobre diversos aspectos:

El proceso inquisitorial, político a todas luces, se abrió el 9 de enero de 1431, por el obispo Cauchon, en cuyo territorio había sido apresada Juana. Era adepto a la causa inglesa y al rey Enrique II de Inglaterra y VI de Francia, y, por ende, contrario a Carlos VII de Francia. Deslegitimar a este fue la verdadera causa para enjuiciar y condenar a Juana, ya que un rey que había sido casi entronizado por una bruja no debía ser obedecido, pues no era un rey bendecido por Dios. O sea, que dijera lo que dijera Juana, su sentencia ya estaba “escrita”, si era o no era hereje o bruja no importaba. El 21 de febrero comenzaron los interrogatorios del proceso en el que todos, desde jueces, asesores y carceleros, o eran ingleses, o eran adeptos a Inglaterra. Por si fuera poco, ls actas fueron amañadas, pus varios testigos declararon en el proceso de rehabilitación, como había escribanos que cambiaban textos, a la orden de Cauchon.
La primera trampa, usual en los tribunales inquisitoriales, consistió en hacerla jurar que respondería la verdad, fuera lo que fuera que le preguntaran, a lo que ella contestó: “No sé sobre qué me van a interrogar. No me podría aventurar a asegurar tal cosa antes de saber lo que me van a preguntar”. Era lo que querían, pues si no juraba era porque algo tendría que ocultar. Desde el principio Juana dejó claro que en lo concerniente a sus revelaciones privadas no añadiría nada de lo que ya había dicho, pero de todo lo demás estaría dispuesta a decir la verdad. Tanto le insistieron en esto que el 24 de febrero dijo “Por mi fe, no me podéis preguntar aquello que no os contestaré (…) Quizá haya muchas cosas sobre las que me podréis preguntar a las que no responda la verdad, especialmente en lo concerniente a las revelaciones, puesto que me podéis obligar por ventura a revelar algo que he jurado no decir. De esta manera caeré en perjurio, cosa que no deberíais desear”.

Los principales temas que les obsesionaban a los jueces eran: “las voces”, la "señal", y el vestirse de hombre. Sobre lo primero hay que decir que según avanza el proceso estas voces van definiéndose, personificándose, casi hasta poder ser representadas gráficamente. Juana misma pasa de hablar de voces, a hacer algunas descripciones, como si para ella misma fueran tomando forma. Le preguntaron nimiedades sobre estos seres, como si vestían con sábanas, si San Miguel llevaba balanza, si la tocaron en alguna parte del cuerpo, si hablaban a la vez o por separado, si hablaban francés, o tenían pelos. Largos y cansados interrogatorios se sucedieron sobre esto… 

San Miguel aparece a Juana.
Estampa de entre 1909 y 1920.
I. Las voces:
El 27 de febrero le preguntan como supo que eran Catalina y Margarita, a lo que respondió: “Ya os he dicho muchas veces que son las santas Catalina y Margarita; creedme si así lo deseáis” El 3 de marzo: preguntada si sus hombres creían que ella venía de parte de Dios, dijo: "No sé si lo creerían, solo me remito a su coraje. No obstante, si no lo creían, fui enviada por Dios igualmente".

El día 14 de marzo dijo que Santa Catalina le había dicho que estaría a salvo, aunque no sabía si sería liberada, ni cuando sería juzgada. Las voces le dijeron: “Sé consciente de todo. No te preocupes por tu martirio, porque vendrás finalmente al paraíso”. Llamaba Juana “martirio” a la pena y adversidad de la prisión pues “no sabía si sufriría un mal mayor, pero seguía esperando en Nuestro Señor". Los jueces vieron en ello un resquicio de presunción, un pecado contra la fe, por lo que le insistieron, preguntando si las voces le decían que, fuera como fuera, se salvaría y no se condenaría al infierno, a lo que respondió que “creía férreamente lo que las voces le decían: que se salvaría, tan fuertemente como si ya lo hubiese conseguido”. Le advirtieron del peligro de esa afirmación respondió que “la mantendría como un tesoro”, y le pidieron considerara si no se hallaba en pecado mortal luego de decir eso. Ella contestó rotundamente: “No lo sé, pero me confío en todo a Nuestro Señor”. Sus respuestas siempre eran superiores lo capcioso de las preguntas de los jueces, para su perdición.


II. La señal:
El 10 de marzo ocurre un curioso y enigmático interrogatorio sobre “la señal” que Juana dio al Delfín, futuro Carlos VII, para que reconociera en ella el auxilio de Dios sobre Francia. Le preguntan si existe aún y ella responde: "Es bueno saber que todavía perdura y se mantendrá por más de mil años”. Insistida sobre el carácter de la señal, dirá “¿queréis que cometa perjurio?” Inquirida sobre si habia jurado a Santa Catalina no revelar cual era esa señal, contestó: “He jurado y prometido. Prometo que no hablaré de ello con nadie”. Además, añadió que dicha señal estaría en el tesoro del rey. ¿De que se trataba, algo físico entonces? ¿Un amuleto o una protección? No lo sabemos y es raro, porque un poco más adelante en el interrogatorio, Juana, para que la dejen en paz dice que el rey, los que le acompañaban y hasta el ángel que la trajo, la vieron. Y más aún, más de trescientas personas la habían visto. 

Y añadió: “no habrá ningun  hombre que pueda hacer algo tan rico como la señal, porque de todas formas la señal que os hace falta es que Dios me libre de vuestras manos. Esto es lo más cierto que os enviará”. Y es que Juana confió siempre en que sería liberada de su prisión, y esta es una de las causas suficientes para dudar de sus “voces”. Incluso el 12 de marzo llega a afirmar que las voces la aseguraban que ganaría el proceso. 


Estatua en Compèigne
III. Vestir de hombre:
12 de marzo: preguntada si la voz le pidió se vistiera de hombre, respondió: “Todo el bien que he hecho, lo he hecho por orden de las voces”. O sea, que vestirse de hombre era un bien.

14 de marzo: cuestionada sobre si este vestir de hombre sería pecado, dijo: “Puesto que lo hago por orden de Nuestro Señor y a su servicio, creo que no hay ningún mal en llevarlos y cuando le plazca ordenármelo, dejaré los hábitos enseguida”. Juana con esta respuesta, aunque parezca extraño, contesta para su bien, pues en la mentalidad de los jueces, aunque lo que hiciera estuviera mal, ella debía hacerlo, pues ella creía que era Dios quien se lo pedía. Podría ser errado, pero al creer ella que era bueno, debía hacerlo sin dudar.

15 de marzo: Pretenden trazarle una trampa, para anteponer los vestidos a su deseo de poder ir a misa: Le dicen que, ya que quería ir a misa, sería más honesto vestir de mujer. Que escoja que es lo que prefiere, vestirse de mujer y oir misa, o vestir de hombre y quedarse sin la misa. Como la pregunta anterior, es una trampa por la misma causa. Si Dios era quien le pedía vistiese de hombre, y además, había jurado que no se quitaría las ropas masculinas, así que sería peor para ella (cometería desobediencia a Dios y perjurio) renegar de los vestidos masculinos por la misa, pero claro, no se lo dicen, a la par que le ponen la misa como lo mejor. Pero ella no es tonta y responde: “Garantizadme que oiré misa si me pongo los hábitos de mujer y os responderé”. Se lo garantizan y ella replica: “Y yo os digo que he jurado y prometido que no me quitaré estos hábitos. Por lo que respondo que hagáis que me hagan una falda que sea tan larga que llegue al suelo, sin cola, y encomendádmela para ir a misa y después, cuando vuelva, cogeré los hábitos que llevo”.(1)


Juana ante los jueces.
Cromo comercial.
IV. Trampas de los jueces: 
Indagada sobre si había amenazado al obispo de Beauvais y los demás que la juzgaban con un peligro inminente, contestó que la había dicho: “Decís que sois mi juez. No sé si lo sois, pero me habéis juzgado mal. Estáis enfrentandoos a un peligro y os advierto para que si Nuestro Señor os castiga, yo haya hecho lo que debía, diciéndoos” Es decir, intentan hacerla origen del castigo, mientras que ella, inteligentemente, aclara que no es ella quien los castigará, sino que solo avisa, pero no será la causante.

Una respuesta parecida les dio el 10 de marzo, cuando le enumeraron los hechos pecaminosos comprobados, como vestir de hombre, pelear en día festivo, saltar desde una torre con peligro para su vida, tomar un caballo del obispo de Senlis, y otras cosas, respondió: “No creo que esté en pecado mortal, y en caso de que lo estuviese, es Dios quien debe saberlo cuando me confiese a Dios o a un reverendo”. Vamos, que si estaba en pecado, sería por culpa de ellos mismos, que no la dejaban confesarse.


Querían saber si tenía dotes adivinatorias o mágicas, así que le preguntaban sobre nimiedades, como si sabia de un clérigo concubino o una taza perdida, a lo que dijo: “sobre eso no se nada y nunca he oido hablar sobre ello”. Preguntada por que fue ella y no otra la enviada al rey, respondió: “Le plació a Dios que fuera hecho así por una simple doncella, para combatir a los adversarios del rey”.

Y quiero terminar esta breve pincelada (sus virtudes teologales y cardinales lo traeré en otro artículo) con una muestra de su habilidad, al manifestar su obediencia, pero sin traicionar a su conciencia. Le preguntan si quiere someter a la decisión de la Iglesia lo que hacía y decía sobre las voces, el vestir de hombre, la torre, la señal, etc. y respondió: “Todas mis obras y lo que he hecho, lo he realizado de la mano de Dios y me oriento por él. Os certifico que no quiero decir ni hacer nada contra la fe cristiana y si hubiese dicho o hecho algo contra mi propio cuerpo que los clérigos estimen señalarlo como un hecho contra la fe cristiana que Nuestro Señor ha establecido, no lo apoyaré, pero lo acataré”.


A 30 de mayo además se celebra a
Santos Basilio y Emmelia, esposos.
Santos Caidoc y Frechor, monjes misioneros.

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(1)Curiosamente, fijaos que toda la imaginería piadosa de Juana de Arco ha insistido en ponerle algo femenino, cual jueces inquisitoriales, así que al 99 %, sus imágenes lucen una falda larga sobre la armadura, cuando no es que visten totalmente de mujer.

En el aniversario de Juana de Arco

Imagen del barroco alemán.
Deliciosa.

El 16 de mayo de 1920 Benedicto XV proclamaba una polémica canonización; polémica antes, durante y después, hasta hoy: La canonización de Juana de Arco, la heroína francesa. El 6 de enero de este año se cumplen 600 años de su nacimiento, por lo que me gustaría recoger algo de lo publicado en el blog durante estos 5 años, con vistas a su memoria litúrgica del 30 de mayo.

Polémica fue su figura, condena y santificación. Es un personaje lleno de matices políticos, históricos y religiosos. Manipulada fue Juana mientras vivía, mientras fue juzgada, rehabilitada y tenida como santa. Afortunadamente los grandes personajes siempre trascienden su tiempo y las manipulaciones y, más tarde o más temprano, se desembarazan de los añadidos, mitos y falsedades que se les añaden. Juana se ha librado algo, pero aún le queda mucho. 

Juana fue acusada de hereje, y los jueces se fijaron principalmente es dos "faltas": vestir de hombre y ser insumisa a la autoridad eclesiástica, al llamarse enviada de Dios, comunicarse sin intermedio de la Iglesia con Dios, y sus "voces" (determinar la naturaleza de estas fue una obsesión para los jueces). Pero en realidad la verdadera causa fue desligitimar su misión y obra, al ser demoníaca y, por ende, deslegitimar a Carlos de Francia. si una bruja o hereje le habían guiado, su reinado no podía ser valedero ni los súbditos tendrían por que servirle. Toda una mentalidad medieval muy bien establecida. Por supuesto que esto no consta en el juicio, faltaría más. Detalles del proceso daré en otro artículo, solo sirva este como introducción y reflexión. 

Imagen venerada
en la catedral de Reims
En 1451, la persona de Juana seguía siendo venerada, era "La Doncella". Su fama crecía y nadie la tenía sino por santa. Su familia solicitó la revisión de la causa y la anulación del estigma de herejía que cayó sobre ella. Nicolás V se negó, por miedo a Inglaterra, que perdía terreno ante Francia. El papa pensó que podía tomarse como una afrenta de Roma a los ingleses. Finalmente, fue Calixto III, español, quien el 7 de julio de 1456, la rehabilitó, y levantó su excomunión. Su figura quedó en el imaginario popular y político francés como una heroína nacional, un modelo y ejemplo del verdadero francés. En las batallas su persona era invocada como recuerdo y acicate, en los discursos era ensalzada y en las homilías propuesta como ejemplo. 

En el siglo XIX, ante el avance del laicismo, que ganaba terreno desde la Revolución Francesa, de la libertad de expresión y el anticlericalismo francés, los obispos franceses vieron en Juana, una vez más, una figura para frenar dicho avance. Ella debía encarnar la verdadera Francia: piadosa, fiel a la Iglesia. De este espíritu participó abiertamente Santa Teresita, en cuya obra se plasma este entusiasmo por Juana de Arco, defensora del catolicismo francés. Así que los obispos pidieron al Beato Pío IX (7 de febrero) que culminara la rehabilitación de Juana, oyendo al pueblo francés y la canonizara, pero el papa se negó. Más suerte tuvieron con León XIII, que permitió que se estudiase el caso. Finalmente San Pío X (21 de agosto) la beatificó el 18 de abril de 1909, para ser canonizada, como ya se sabe, en 1920. 

Estampa popular
de la Beata Juana
Esta canonización, como el proceso, es bastante polémica, pues hay mucho de leyenda y sentimiento, antes que de historia verdadera y real. Juana era piadosa, devota y aunque no era letrada, era lista y avispada, los procesos inquisitoriales lo muestran. Pero ¿es esto suficiente para ser canonizada? ¿Implica su canonización que realmente Dios la envió a la guerra, y por ende, era la libertad de Francia (o de cualquier territorio) un caso de defensa de la fe? Son preguntas que respondidas desde la lógica o pensamientos medievales tendrían respuesta, pero que hoy cuestan responder. ¿Que creeis?

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