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jueves, 18 de marzo de 2021

De Santos Reyes (XXVI): San Eduardo, el "más o menos" mártir.

San Eduardo II de Inglaterra, rey mártir. 18 de marzo, 20 de junio, traslación de las reliquias; 3 de septiembre y 13 de septiembre, Traslación en la Iglesia Ortodoxa Inglesa. 

No se conoce el año de su nacimiento, pero fue sobre 960. Fueron sus abuelos paternos Santa Ælfgifu (18 de mayo) y San Edmundo I "el Magnífico" (26 de mayo). 
Fue el hijo mayor del rey San Eduardo I, el Pacificador (8 de julio). Sobre su madre, algunos dicen fue la Beata Wulfrida (9 de septiembre), quien había sido violada por San Eduardo I, naciendo de este acto una hija la ilegítima, Santa Edith (16 de septiembre). Pero en realidad no consta que Wulfrida haya tenido más hijos con Eduardo, pues se retiró como monja a la abadía de Wilton. Otras versiones dicen que su madre fue una dama casada llamada Æthelflæd, pero sin prueba alguna. En cualquier caso, no habría nacido nuestro Eduardo dentro de un matrimonio legítimo. 

Cuando San Eduardo I murió en 975, Eduardo era un adolescente. Hubo alguna disputa en la sucesión, pues los nobles y clero enemigos de las reformas monásticas de Eduardo I eran contrarios a que nuestro joven, quien mostraba signos de piedad y de amor por la Iglesia, le sucediera. A su lado estaban los obispos San Dunstan de Canterbury (19 de mayo) o San Osvaldo de York (29 de febrero y 15 de octubre, traslación de las reliquias). La viuda y tercera esposa del rey Eduardo I, llamada Elfrida, reclamaba el trono para su hijo Ethelred, de nueve años, y contaba con el apoyo del obispo San Ethelwold (1 de agosto). Disputas más allá o más acá, finalmente se resolvieron con la consagración de real de Eduardo el mismo año de la muerte de su padre, impidiendo se llegase a una guerra fraticida. A cambio, los eclesiásticos renunciaron a tierras que Eduardo I había mercedado a la Iglesia, en favor de Ethelred. 

El reinado de Eduardo no estuvo exento de tensiones entre el poder civil y eclesiástico. La reforma de San Dunstan trajo que muchos monasterios perdieran territorios con sus consecuentes pueblos y vasallos. Varios de los pueblos que pasaron al vasallaje de los señores feudales se rebelaron pues perdieron algunos privilegios y beneficios, o se les aumentaron las cargas impositivas. Otros monasterios se disolvieron para acceder los monjes a canonjías como párrocos. La impresión general de los historiadores es que, a pesar de haber sido un reinado corto, fue convulso y la figura real perdió demasiada autoridad y poder frente a los reyes de Wessex y East Anglia, así como que los prelados intervinieron demasiado en el poder terrenal. 

Eduardo fue asesinado 18 de marzo de 978 cerca del castillo de Corfe, mientras visitaba a su hermano Ethelred y a su madrastra Elfrida. La versión más extendida de esta muerte es que la instigadora del crimen real fue Elfrida. Guillermo de Malmesbury cuenta que ocurrió así: 

“Un día el joven rey estaba cazando en Dorsetshire, cerca del castillo de Corfe, donde vivían Elfrida y su hijo Ethelred. El rey estaba cansado y sediento, así que se apartó solo de la caza y dijo: 'Iré a descansar yo solo a Corfe, con mi madrastra Elfrida, y mi hermano Ethelred'. Al llegar al castillo, Elfrida salió a su encuentro y lo besó. Y él dijo: 'Dame de beber, porque tengo sed'. Le trajeron una copa y mientras bebía, Elfrida hizo una señal a su criado, y este apuñaló al rey con un puñal. Cuando el rey sintió la herida, hincó espuelas a su caballo e intentó unirse a sus camaradas, que continuaban cazando. Pero se resbaló del caballo y su pierna se enganchó en el estribo, por lo que fue arrastrado hasta morir. 

Elfrida ordenó que lo enterraran en Wareham, pero no en tierra santa, ni con ninguna pompa real. Pero una luz del cielo brilló sobre su tumba, y se hicieron maravillas allí. Cuando el pequeño Ethelred se enteró del asesinato de su hermano, empezó a llorar y a lamentarlo, porque Eduardo siempre había sido muy amable con el niño. Su madre, aguijoneada por su conciencia, y enojada con él por sus lamentos, se abalanzó sobre el niño para golpearlo, y no teniendo ningún palo a mano, sacó una vela de cera de su candelabro y lo golpeó con ella. Pero después, cuando oyó de las poderosas obras que se hicieron en la tumba del rey Eduardo, cómo los enfermos eran curados, y los cojos caminaban, resolvió ir y ver los milagros con sus propios ojos. Pero cuando montó su caballo para cabalgar, el caballo no se movió. Así que el duro corazón de Elfrida se estremeció, y se alarmó por el pecado que había cometido, y se retiró al convento de Wherwell, para arrepentirse de las maldades que había hecho”.

Otros historiadores han dejado varias versiones del hecho. Algunos afirman que unos nobles al servicio de Ethelred y Elfrida fueron los que asesinaron a Eduardo, sin el conocimiento de estos, con vistas a quitarse de en medio a un rey inestable, demasiado manipulado por la Iglesia y que solo traía problemas. Ciertamente crónicas del siglo X hablan de Eduardo como alguien que "había ofendido a muchas personas importantes por su intolerable violencia de discurso y comportamiento”. 

Eduardo fue enterrado en Wareham, sin que se le dieran honores reales. En 979 se le desenterró para sepultarlo más honrosamente en la abadía de Shaftesbury, donde su abuela Santa 
Ælfgifu había sido sepultada y era venerada como santa. El cuerpo de Eduardo fue hallado incorrupto, lo cual fue tenido como cosa de milagro. El 20 de junio de 1001 se le trasladó a una fastuosa tumba dentro del mismo monasterio y comenzó a recibir culto como santo, aunque nunca ha sido canonizado formalmente. Aún así, las iglesias romana, anglicana y todas las ortodoxas lo veneran como santo. 

En el siglo XVI las reliquias fueron escondidas para evitar la profanación de todo lo sagrado llevada a cabo por la persecusión de Enrique VIII. Y no volverían a aparecer sino en 1931, durante una excavación arqueológica. John Edward Wilson-Claridge, quien halló las reliquias las donó a la Iglesia Otodoxa Rusa en Inglaterra, mas se entabló un pleito pues la Iglesia Anglicana quería fueran devueltas a la Abadía de Shaftesbury. Luego de años de disputa la Iglesia Ortodoxa obtuvo la custodia de los restos del rey mártir (?) y las depositó en el santuario del cementerio de Brookwood, Woking. Actualmente la iglesia y las reliquias pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Griega, incluso existe una comunidad de “Monjes de San Eduardo”. 


Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 18 de marzo además se celebra a













viernes, 24 de agosto de 2018

Despreciada por pobre, amada por su pobreza.

Beata Alicia Rich de Catesby, religiosa. 24 de agosto.


Fue natural de Abingdon, y nació sobre 1195 en una familia acomodada. Su hermano fue San Edmundo Rich (16 de noviembre), quien sería arzobispo de Canterbury. Siendo niña su padre se escapó dejando a la madre y a sus 3 hijas pequeñas sin un céntimo para sobrevivir, y, además, cargadas de deudas. La madre murió de pena al poco tiempo. El hermano mayor, Edmundo, intentó colocarlas en algunos monasterios, pero al ser pobres no las admitían en ninguno, pues se rumoreaba que Edmundo solo quería hacerlas pasar por pobres, mientras él sí que tenía dinero para las dotes de todas. Solo el priorato benedictino de Catesby las admitió sin dote alguna a dos de ellas, nuestra Alicia y Margarita.

Alrededor de 1240 Alicia fue elegida priora del monasterio. Se preocupó por llevar a la comunidad por la senda de la pobreza evangélica, la austeridad y el cumplimiento de la Regla. Fue culta y piadosa, y también procuró sus monjas lo fueran. Falleció en 1270 y fue sucedida, por poco tiempo, por su hermana la Beata Margarita.

Fuente:
http://www.stedmundschapel.co.uk/edmund.html

A 24 de agosto además se celebra a:


San Bartolomé,
apóstol
.
B. Bartolomé de Tienen,
laico fundador
.
San Ouen de
Rouen, obispo
.






sábado, 26 de mayo de 2018

De Santos Reyes (XXIII): San Edmundo I.

Pregunta: pudiera saber mas sobre san Edmundo y otros santos con ese nombre.

Respuesta: Hay varios santos de ese nombre, pero te respondo al menos sobre uno de ellos:

San Edmundo I "el Magnífico" de Inglaterra, rey mártir. 26 de mayo.

Fue hijo primogénito del rey Eduardo el Viejo, rey de Wessex y de Edgiva, hija de Sigehelm, un caballero de Kent. A los 18 años subió al trono, siendo coronado el 29 de noviembre de 939. Muy pronto tuvo que defender su reino de los ataques de Olaf de Irlanda, que había ocupado la Northumbria, pero alfinal tuvo que aceptar la paz y abstenerse de reconquistar su tierra hasta la muerte de Olaf, en el año 942. En el año 940 se casó con Santa Ælfgifu de Shaftesbury (18 de mayo). Tuvieron tres hijos: Edwy, rey de Northumbria, de vida licenciosa, depuesto por los nobles, una hija de la que no se sabe ni el nombre, casada con Balduino de Hesdin, y San Eduardo el Pacífico (8 de julio).

En 945 Edmundo conquista Strathclyde pero concede sus derechos al rey Malcolm I de Escocia, estableciendo un pacto de ayuda mutua y unas relaciones pacíficas con Escocia. Durante su reinado comienza el renacimiento de los monasterios y abadías, dándose el gran impulso a la Iglesia en los reinos ingleses. En el 946, ya viudo, se casa pocas semanas antes de morir, con Ethelfledis, hija de Alfgar, señor de los Wilsaetas. 

El 26 de mayo de ese mismo año, con solo 25 años Edmundo fue asesinado en Pucklechurch, por Leofa, un ladrón exiliado. Edmundo le escupió frente a la muchedumbre, que respondió peleando, muriendo ambos durante esta pelea. Fue sepultado en la abadía de Glastonbury, en Somerset. Aunque nunca fue canonizado, recibió el típico culto religioso-patriótico que recibieron muchos reyes ingleses.

Otros santos que llevan este nombre son:

San Edmundo de Inglaterra, rey y mártir. 20 de noviembre.
San Edmundo Rich, obispo. 16 de noviembre
San Edmundo Gennings, presbítero mártir. 10 de diciembre
San Edmundo Arrowsmith, jesuita mártir. 28 de agosto
San Edmundo Champion, jesuita mártir. 1 de diciembre
San Edmundo de Escocia, príncipe. 3 de octubre
Beato Edmundo René de Vezelay, canónigo mártir. 2 de octubre
Beato Edmundo Sykes, presbítero mártir. 23 de marzo
Beato Edmundo Bojanowski, presbítero fundador. 7 de agosto
Beato Edmundo Ángel, religioso de La Salle, mártir. 6 de noviembre.
Beato Edmundo Ignacio Rice, presbítero fundador. 29 de agosto.


A 26 de mayo además se celebra a:


Santos Dyfan y Fagan,
misioneros.
La Invención de
Santiago Apóstol.
San Berenger de
St-Papoul, monje.









sábado, 16 de septiembre de 2017

De violaciones, penitencias e incorrupciones.

Santa Edith de Wilton, virgen. 16 de septiembre.

Es Edith una santa antigua, pero cuya historia tiene plena actualidad, por las circunstancias de su nacimiento: Su padre, San Eduardo "el Pacificador" (8 de julio) forzó a una dama, la Beata Wulfrida (9 de septiembre) y producto de la violación nació Edith en 961, por lo cual, sus abuelos fueron San Edmundo I "el Magnífico" (26 de mayo) y Santa Ælfgifu de Shaftesbury (18 de mayo). Wulfrida, que no contó con el apoyo de Edmundo ni Ælfgifu, se retiró al monasterio de Wilton, donde luego de nacer su hija tomó el velo monástico y por sus influencias familiares, fue nombrada abadesa. Edith creció en el monasterio, sin conocer sus orígenes ni el mundo fuera de los muros del recinto. En 958 Eduardo había asumido el trono, pero no comenzaría a reinar en paz sino después del hecho y el nacimiento de Edith. San Dunstan de Canterbury (19 de mayo) impuso al rey una penitencia de siete años por su pecado, y cuando enviudó, intentó que Wulfrida se casara con él, pero ella ni quiso hablar de ello.

Edith tomó el hábito de monja a los siete años, aunque la Regla de la Comunidad no le obligó sino hasta los 12. Sin embargo, desde pequeña participaba en la Liturgia, pues pronto aprendió a leer, escribir y cantar. Siempre fue piadosa y obediente, y muy hábil para los estudios y el trabajo, jamás rehusó un oficio por bajo que fuera. El monasterio, como casi todos los de su tiempo, combinaba la vida contemplativa con la activa, y Edith encarnó esta doble vocación a la perfección, sin perder tiempo socorría a los enfermos del hospital, y oraba intensamente, ayunaba y se penitenciaba fuertemente, pero no por eso disminuían sus fuerzas. Fue una verdadera hermana y madre para los pobres. Entre sus devociones preferidas estaba la de la Santa Cruz, llamando a Cristo Crucificado "el mejor remedio para el cuerpo y el alma".

Cuando Edith tenía 15 años, Eduardo, su padre, la reconoció formalmente como hija, y le ofreció ser abadesa del monasterio que ella deseara, pero Edith no aceptó, prefiriendo ser una religiosa más en su monasterio. En 975 murió el rey Eduardo, y como su hijo San Eduardo "el Mártir" (18 de marzo y 20 de junio, traslación de las reliquias) era aún pequeño, muchos nobles hicieron un juego político para que Edith asumiera la regencia en nombre del pequeño, pero Edith lo rechazó, probablemente aconsejada por su madre, que conocía muy bien a los nobles y los vaivenes del trono. Con la herencia que su padre le dejó, Edith fabricó la bella iglesia de San Dionisio, y anexa a esta, un pequeño hospital que atendía a 13 enfermos, en memoria del Señor y los Apóstoles. 

Fue Edith cercana a San Dunstan, el arzobispo, el cual en una ocasión tomó su mano, agarró el pulgar y le dijo "no permita Dios que este dedo que tanto ha hecho la señal de la Santa Cruz, se pudra jamás". Acto seguido se dispuso a cantar misa y llegada la consagración se echó a llorar. Su diácono le preguntó que que era aquello, y el santo prelado le respondió: "Es que esta alma escogida por Dios, esta piedra preciosa, esta estrella reluciente, se oscurecerá y morirá de aquí a 43 días". Y así fue, Edith falleció el 16 de septiembre de 984, con 23 años. San Dunstan la hizo sepultar en la iglesia de San Dionisio. En 997 Edith se apareció a Dunstan, pidiéndole elevara sus reliquias, pues producto de ello grandes portentos ocurrirían. Así se hizo y se comprobó lo profetizado por Dunstan: el cuerpo estaba totalmente en los huesos, excepto el dedo pulgar derecho, que permanecía sonrosado y por ello fue puesto en un relicario aparte.


Fuentes:
-"The Queens Before the Conquest". Volumen 2. MATTHEW HALL. Londres, 1854.
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de septiembre además se celebra a
San Cipriano, obispo y mártir.
Santa Therence de Auvernia, virgen.

viernes, 14 de julio de 2017

Del silencio al barullo.

Beato Bonifacio de Saboya, obispo cartujo. 14 de julio.

Nació en 1207, en la familia ducal de los Saboya. Su abuelo fue el Beato Humberto III (4 de marzo), y sus padres fueron Tomás I de Saboya y Margarita de Ginebra. De joven Bonifacio fue de porte noble y bello, y era diestro con las armas. Sin embargo, muy joven dejó lo prometedor del mundo para consagrarse a Dios en la austeridad de la Gran Cartuja, en Grenoble. Allí quería vivir y morir, santificando su alma con el estudio y la oración, pero Dios y la Iglesia quisieron otra cosa.

Aun era novicio cuando el papa Honorio III, por influencia de su familia, le nombró prior de un conflictivo monasterio en Mantua, que ni cartujo era. Dos años estuvo allí, haciendo la paz y reformando las costumbres. En 1228 se le permitió volver a la Cartuja, para continuar su noviciado, a la par que le ordenaban de subdiácono. En 1230 el papa Gregorio IX manda sea ordenado presbítero y le nombra administrador apostólico de Belley. En 1237 es nombrado administrador de la sede de Valencce, y en 1240, de la sede primada de Inglaterra, vacante desde la muerte de San Edmundo (16 de noviembre). En 1241 la reina Leonor de Inglaterra logra que se nombre a Bonifacio, sobrino suyo, para la arquidiócesis primada, buscando solucionar la crisis entre el rey Enrique y la Iglesia, por causa de las intromisiones reales en la disciplina eclesiástica. En 1243 el papa Inocencio IV confirmó la elección, y la consagración episcopal se le dio en 1244, en el Concilio de Lyon. Mantuvo a su lado a San Ricardo de Chichester (3 de abril y 16 de junio, traslación de las reliquias), canciller de la etapa de Edmundo.

Aunque Bonifacio tenía amistad con el rey Enrique, no se dejó llevar por esta, sino que defendió los derechos de la Iglesia y corrigió al rey cuando fue necesario. Fue, paradójicamente, con los miembros de la Iglesia, con los que tuvo que batallar: las diócesis sufragáneas de Canterbury, especialmente Londres, se negaron a recibirle en su visita pastoral, que implicaba reforma moral y económica. Bonifacio había encontrado a la arquidiócesis arruinada y endeudada, pues aunque el rey había devuelto algunas de las rentas confiscadas a San Edmundo, los gastos y las canonjías eran demasiadas. Como empezó recortando y suprimiendo salarios, llamando a la moderación, pues muchos clérigos se le opusieron. La cosa fue a mayores en el monasterio San Bartolomé el Grande, donde Bonifacio se fue a las manos con el subprior, lo que devino en una batalla entre los monjes y los guardias de Bonifacio, el cual terminó golpeado y no salió herido porque, según el proceso legal que se estableció, llevaba una cota de malla bajo el hábito. La leyenda laudatoria, por su parte, dice que era un cilicio. Además, tuvo que huir y excomulgar a los rebeldes. 

Los canónigos de San Albano y los de San Pablo entablaron un proceso legal en Roma, acusándole de sobrepasar sus poderes como arzobispo metropolitano, de inmiscuirse en asuntos internos de las diócesis, los monasterios y capítulos canonicales. La acusación estuvo bien fundamentada y era apoyada por varios prelados, tanto que ni el rey pudo hacer algo por protegerle. Bonifacio apeló en Roma, pero el papa Inocencio IV restringió sus atribuciones y le obligó a levantar las excomuniones, aunque al mismo tiempo confirmó que tenía derecho a hacer la visita pastoral y la reforma de la arquidiócesis y sus sufragáneas. La paz fue restablecida poco a poco y la situación mejoró. No solo pagó las deudas, sino que construyó iglesias, monasterios y hospitales, e hizo próspera la diócesis. Bonifacio fue regente de Inglaterra en ausencia de Enrique. En una ocasión fue legado real en Francia y en otro momento hizo la paz entre las principales facciones de Saboya, que amenazaban la sucesión de los condes.

Sepulcro de Bonifacio. Hautecombe.
Falleció el 4 de julio de 1247, mientras estaba de visita a sus familiares en Saboya. Fue sepultado en el espléndido panteón familiar del monasterio cisterciense de Hautecombe. Su culto no vino por parte de su Orden, sino que fue la Casa de Saboya la que promovió su culto, aunque ciertamente la Cartuja siempre se enorgulleció de Bonifacio. En 1547 se abrió el sepulcro y se le halló incorrupto, lo que aumentó más aún la devoción de los saboyanos. El 7 de septiembre de 1838 el papa Gregorio XVI le beatificó formalmente, confirmando el culto que recibía por casi 600 años. En 1839 se aprobó el Oficio Litúrgico propio, para las diócesis de Francia e Inglaterra, y en 1858 fue adoptado por los cartujos.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 14 de julio además se celebra a
Santa Regenuflis de Incourt, virgen.
San Basin de Drongen, rey mártir.

martes, 4 de julio de 2017

San Odo de Canterbury, el obispo soldado.

San Odo de Canterbury, obispo. 4 de julio, 7 y 12 de febrero, y 2 de junio (martirologio anglicano).

Odo nació en Dinamarca, y su padre fue un jefe de tribu que participó en las numerosas invasiones danesas a Anglia en el siglo IX. Cuando Odo conoció la religión cristiana en los territorios británicos, enseguida se convirtió y se bautizó, por lo que su padre le echó de casa y le desheredó. Odo huyó a la casa de Athulf, un noble protegido del rey Alfred I "el Grande". Allí comenzó sus estudios, alcanzando grandes conocimientos en lenguas latina y griega, teología y filosofía. Una tradición dice que al ser bautizado, sintió la vocación monástica y tomó el hábito, además que las órdenes menores, hasta el subdiaconado. Además, habría sido ordenado presbítero por el papa Adriano II, en un viaje que Athulf hizo a Roma. Pero nuestro santo sería muy joven como para ello cuando este viaje tuvo lugar, además, consta en otras biografías que antes de ser monje y presbítero fue soldado y amigo de Eduardo "el Viejo", que no sería rey hasta 899, por lo que su ordenación hay que situarla más tarde, ya entrado el siglo X. Ya ordenado presbítero, algunas tradiciones le ponen como colaborador del arzobispo de Canterbury, San Ethelwold (1 y 12 de agosto), junto a San Dunstan (19 de mayo).

Fue Odo, como dije, amigo de Eduardo, de su hijo, el rey Ethelweard, que solo reinó 16 días, siendo asesinado por su hermano Athelstan. Este último también fue amigo de nuestro santo, al que nombró obispo de Wilton y Ramsbury, y llevó consigo a la batalla de Brunanburgh en 937, contra Constantino de Escocia. La leyenda cuenta que, estando en una pelea cuerpo a cuerpo, la espada de Athelstan se partió a la mitad y voló por los aires, quedando en desventaja. En ese momento Odo estaba en oración por el rey, y por un impulso se fue al campo de batalla. Viendo a Athelstan desarmado, le gritó "¡Señor, qué estás haciendo, por qué estás aturdido, la espada está en tu costado!" Y cuando Athelstan miró a su cinturón, allí estaba la espada, envainada y más filosa aún. El rey desenvainó la espada y con más brío cargó contra los invasores, y los anglos vencieron. La espada fue puesta luego en un relicario.

En 941 el rey Athelstan premió a Odo por sus servicios, dándole el primado de Inglaterra, la sede de Canterbury, luego de la muerte del arzobispo Wulfhelm. El 12 de octubre de 948 trasladó las reliquias de San Wilfrith de York (24 de abril y 12 de octubre), y en 960 trasladó una porción de las reliquias de San Ouen (24 de agosto) a Canterbury. Además, levantó de nuevo la catedral de Canterbury, destruida por las invasiones danesas. Fue Odo un prelado observante y amante de la disciplina y la rectitud. Promovió la vida monástica y su reforma y como sus predecesores, intentó sustituir los canónigos catedralicios, que en ocasiones ni presbíteros eran y solo heredaban los títulos, por monjes, verdaderos consagrados a Dios.

En 955 el príncipe Edwy "el Bello", hijo de San Edmundo I (26 de mayo), subió al trono con 15 años. Su matrimonio se había concertado con la princesa Aethelgifu de Irlanda, pero San Dunstan, a la sazón abad de Glastonbury, y Odo, se opusieron, aduciendo a que la consanguinidad (eran primos hermanos) era un obstáculo insalvable. Ambos, novia y novio se enfurecieron y Edwy confiscó la abadía de Glastonbury, desterrando a Dunstan, y presionando a Odo para que se pusiera de su parte, confiscando y saqueando abadías, pero Odo resistió su tiranía y además, en 958 anuló el matrimonio, para que no hubiera dudas de su posición. Una calumniosa leyenda dice que Odo hirió en el rostro a Aethelgifu, la cual huyó a su tierra para curarse. Cuando volvió a ser bella volvió a Anglia, pero los espías de Odo la retuvieron en Gloucester, donde la torturaron y expiró a los pocos días. Pero es una leyenda tardía, nacida en la Irlanda del siglo XIX, como anécdota de la "maldad inglesa". Ciertamente, Edwy y su mujer fueron asesinados en una revuelta en 958.

Luego de este período, San Eduardo "el Pacífico" (8 de julio), segundo hijo de San Edmundo, subió al trono. Eduardo hizo la paz con ambos prelados y además, la paz con Dios: siendo joven Eduardo había seducido a la Beata Wulfrida (9 de septiembre), y con ella había tenido una hija ilegítima: Santa Edith (16 de septiembre y 3 de noviembre, traslación de las reliquias). Este mismo rey nombró a Dunstan obispo de Worcester, siendo consagrado por Odo. Una tradición dice que en la ceremonia de consagración Odo dijo "obispo de Canterbury" en lugar de "obispo de Worcester". Cuando le señalaron el error, nuestro santo dijo: "Sé muy bien lo que Dios ha dicho a través de mí. Mientras que yo viva, él será obispo de Worcester, pero después de mi muerte subirá a la sede de Canterbury y dirigirá la Iglesia de toda Inglaterra".

Y así mismo fue, cuando Odo murió, el 2 de junio (29 de mayo según otros) de 958, Dunstan le sucedió en el arzobispado. Su primera "vita" se escribió a finales del siglo XI, y sus reliquias se veneran en la catedral de Canterbury. No hay que confundirle con su homónimo, el abad San Odo de Canterbury (20 de enero).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 4 de julio además se celebra a
Santa Bertha de Blangy, reclusa.
San Calais de Anille, abad.

jueves, 18 de mayo de 2017

Santa Ælfgifu, o más fácil, Elgiva.

Pregunta: hay imagenes de santa elgiva? cuando puedo celebrar a Santa elgiva?

Respuesta: Hay varias santas de ese nombre, que en realidad es Ælfgifu, castellanizado Elgiva. Todas pertenecen a Gran Bretaña, y supongo preguntas por la más conocida de ellas:

Santa Ælfgifu de Shaftesbury, reina y abadesa. 18 de mayo.
Su madre se llamó Wynflaed, y fue señora de varios condados, fundadora de algunos monasterios y benefactora de otros. En una fecha desconocida, sobre 940, Ælfgifu se casó con el rey de Wessex San Edmundo I "el Magnífico" (26 de mayo), siendo su segunda mujer, y tuvieron dos hijos: Eadwig y San Eduardo (8 de julio), y una hija cuyo nombre nos es desconocido. Su confesor fue San Dunstan (19 de mayo), consejero del rey. El papel de Ælfgifu como reina consorte ciertamente fue en la sombra, no se conocen grandes hazañas, intrigas o movimientos políticos en los que estuviera implicada. La primera vez que aparece tratada como reina es en el siglo X, en la"Crónica" de Æthelweard, pero esto bien puede ser motivado porque ya recibía culto. En 945 Edmundo fue asesinado y le sustituyó su hermano Edred, pues los hijos de Edmundo eran pequeños aún. Hay una sombra en este período, pues Edmundo aparece en algunas crónicas como casado por tercera vez en 944, con Ethelfleda de Wilsaeths, por lo que al parecer San Edmundo la repudió o el matrimonio fue declarado nulo. Es decir, que nuestra santa no fue la viuda del santo rey.

La santa había entrado en contacto con la célebre abadía Shaftesbury por medio de su marido, el cual había intercambiado una propiedad en Butticanlea por una que tenían las monjas en Tisbury. Ælfgifu la recibió en herencia de su marido al morir este y la donó al monasterio donde vivía. En 955, cuando su hijo Eadwig subió al trono quiso la propiedad de vuelta, pero no osó pelear con la poderosa abadía. Fue abadesa hasta su muerte en 971, luego de una penosa enfermedad en la cual, según las crónicas, se acrisolaron sus virtudes cristianas. Que ya se habían acrisolado con la paciencia y la vergüenza por las malas actitudes de su hijos. Sin ir más lejos, su hijo Eduardo siendo joven había seducido a la Beata Wulfrida (9 de septiembre), y con ella había tenido una hija ilegítima: Santa Edith (16 de septiembre). 


Ælfgifu fue sepultada en el mismo monasterio y las monjas promovieron su culto, que pronto se hizo popular. Curiosamente, la abadesa que le sucedió fue la misma mujer que le había sucedido como esposa de Edmundo: Ethelfleda de Wilsaeths. Un escrito de Lantfred de Winchester, datado sobre 980, narra de un joven ciego que recuperó la visión luego de haber peregrinado hasta la tumba. Incluso después de la traslación de las reliquias de su nieto San Eduardo "el Mártir" (18 de marzo y 20 de junio, traslación de las reliquias) a Shaftesbury, el culto a la reina continuó, incluso se podría decir que aumentó, ya que los numerosos peregrinos que visitaban la sepultura del joven rey, veneraban también la de su abuela. Biografías tardías escritas en tono laudatorio mencionan su caridad, su preocupación por los presos, e incluso dicen que tenía don de profecía y milagros. Y no faltó quien la haga fundadora de la abadía.


Fuentes:
-"The Queens Before the Conquest". Volumen 2. MATTHEW HALL. Londres, 1854.


A 18 de mayo además se celebra a

S. Félix de Cantalicio,
religioso capuchino
.
San Teodoto y las
mártires de Ancira
.
Beato Juan G. Jofré,
presbítero mercedario
.





lunes, 3 de abril de 2017

San Ricardo, el obispo pobre.

San Ricardo de Chichester, obispo. 3 de abril y 16 de junio, traslación de las reliquias.

El joven Ricardo
labra sus tierras.
Fue el segundo hijo de los nobles Ricardo Backedine y Alicia. Nació en Wyke. La familia tenía numerosas propiedades que, cuando el padre murió siendo Ricardo un niño pequeño, pasaron a ser custodiadas por fideicomisarios. Y fueron tan mal administradores y ladinos que cuando los niños llegaron a la mayoría de edad y quisieron hacerse cargo de sus posesiones, se hallaron casi en la miseria, todo endeudado, vendido o rapiñado. Solo les quedó un trozo de tierra para trabajar y comer. Ricardo dejó los estudios y trabajó la tierra junto a su hermano, como un siervo. Cuando ya eran jóvenes hechos, el hermano mayor dio la propiedad a Ricardo, que la había enriquecido con su trabajo. Visto esto, la familia planeó casar a Ricardo con una muchacha de buena familia y así salir un poco adelante. El hermano mayor se arrepintió de haber cedido la propiedad y Ricardo le respondió: "no te preocupes hermano, te trataré como una vez me trataste: te resttuyo la propiedad, la tierra, y también puedes casarte con la joven si ella consiente. Te prometo que ni he besado sus labios".

Y el santo lo dejó todo, tomó lo necesario para su sustento y se fue a Oxford, donde estudió arduamente, recuperando los años perdidos. Luego probó estudiar en la célebre Universidad de París, donde pasó grandes penurias. Compartía habitación con otros dos jóvenes piadosos y estudiosos, pero más pobres que las ratas. Tan pobres que solo tenían un abrigo entre los tres, y cuando uno lo usaba para ir a clases, los otros dos quedaban en su cuarto estudiando; luego el que había asistido conferenciaba para sus amigos. Una vez que se graduó regresó a Oxford, para continuar estudios en su propia tierra. Una anécdota cuenta que estando sentado en una cena, un hombre le avisó que deseaban verle urgentemente, Ricardo se levantó y se fue a la puerta, pero no había nadie. En eso cayó un trozo de la pared justo donde él estaba sentado, que lo habría matado sin duda. El santo siempre agradeció a su ángel de la guarda por aquello.

Ricardo volvió a los estudios, pero en Bolonia, adonde fue para doctorarse en Derecho Canónico. Uno de sus profesores lo quiso casar con su hija y hacerle heredero, pero el santo rechazó su oferta, aunque aún no se había decidido por la vida religiosa. A los siete años de estudios, y graduado con honores regresó a Oxford, donde su nombre ya era conocido por su saber, buen hacer y rectitud, y fue nombrado Canciller de la Universidad. Al poco tiempo los obispos San Edmundo de Canterbury (16 de noviembre) y Robert de Lincoln, se esforzaron por nombrarle canciller de sus respectivas diócesis, pero él después de un tiempo eligió servir a San Edmundo. Le tocó al santo una época complicada en las relaciones entre la Iglesia y el rey Enrique III, que había usurpado para el poder civil asuntos que concernían al poder eclesiástico, como determinar el uso de los ingresos de las abadías, poner y deponer abades o nombrar para los cargos a gente suya, sin la más mínima vocación, ocasionando perjuicio a la salud espiritual y material de los monasterios. Por otro lado, no ayudaba el legado del papa Gregorio IX: el papa le había enviado a la "fidelísima Inglaterra" a recaudar para la Cruzada, y este legado se extralimitó vendiendo dispensas para no participar en la Cruzada, o sacando la quinta parte de los ingresos de las diócesis a los obispos para tal asunto.

San Edmundo primero escribió al papa "El rey no permite que las iglesias catedrales y conventuales tengan libremente pastores para tomar su alimento". En 1236 partió acompañado por nuestro Ricardo hacia Roma a defender la causa de la reforma de la iglesia inglesa ante las intromisiones del rey Enrique, y aunque el papa les escuchó con benevolencia, no se atrevió a inmiscuirse por temor a represalias reales y la rebelión del clero abiertamente regalista. A lo sumo el papa prescribió que si una sede quedaba sin pastor, no se eligiera uno sino hasta luego de seis meses. Con esto quería el papa dar tiempo a la organización de las iglesias ante las intromisiones reales. A tal punto llegaron las tensiones, que en 1240, ante la imposibilidad de Edmundo de cumplir las órdenes del papa sin oponerse abiertamente al rey, y viceversa, decidió retirarse de su sede a Francia, donde murió en el monasterio en el monasterio de los canónigos regulares de Soisy-Bouy. Después de su muerte, Ricardo se retiró al convento dominico de Orleáns, donde se dedicó al estudio de las Escrituras y donde fue ordenado presbítero, aunque sin tomar el hábito dominico. Muerto San Edmundo el rey pudo nombrar arzobispo de Winchester al tío de su mujer, el Beato Bonifacio de Saboya (14 de julio).

A los cinco años regresó a Inglaterra, donde Bonifacio, ya preconizado arzobispo de Canterbury lo nombró su canciller. Cuando murió el obispo de Chichester el capítulo canonical eligió a uno de sus canónigos, y el rey nombró a un cortesano suyo para la sede, pero Bonifacio y Roberto de Lincoln se negaron a ambos nombramientos y para quedar en un punto medio nombraron a Ricardo como obispo. Enrique montó en cólera y para vengarse confiscó todas las propiedades de la sede de Chichester, Ricardo protestó, pero el rey pasó de su demanda. Ricardo se fue a Roma, a ser consagrado obispo por el mismo papa, a la sazón Inocencio IV. Cuéntase que en la misma ceremonia debía ser consagrado otro obispo y cuando el otro fue a ser ungido con el óleo del crisma, el tapón del ánfora de aceite se trabó y solo cayeron unas gotas sobre la cabeza del obispo. Pero he aquí que cuando pasaron a Ricardo, el tapón cayó derramando todo el aceite sagrado sobre el santo, tanto que tuvieron que limpiarle completamente con toallas. Uno de los cardenales presentes exclamó: "¡Este sí que ha recibido la plenitud de la gracia!", y todos rieron.

Cuando Ricardo regresó a Inglaterra halló su sede de Chichester ocupada por el rey. Todos los bienes confiscados y el palacio episcopal ocupado por un favorito del rey, por lo que el santo tuvo que hospedarse en casa de Simón de Terring, uno de sus fieles, que generoso le cedió una habitación. El santo comenzó a visitar su diócesis a pie, en un burro o en un caballo prestados, lo que fuera. A veces era bien recibido, otras echado por agentes del rey. Cuando veía a sus canónigos tristes por aquel atropello, les decía: "Recordad de lo que se dice de los apóstoles, que salieron con gozo de la presencia del Concejo de los judíos, porque fueron considerados dignos de sufrir reproches por el nombre de Jesús". 

Así, perdonaba, tenía paciencia y rezaba, siempre rezaba. El papa Inocencio, para reparar la injusticia mandó cartas al rey, ordenando bajo pena de excomunión la restitución de los bienes de la Iglesia. Enrique obedeció a regañadientes y devolvió el palacio, las tierras y otras propiedades; pero los devolvió expoliados, las tierras áridas y descuidadas y las iglesias desprovistas de todo. Ricardo nombró a su hermano mayordomo de palacio episcopal para que administrara lo que quedaba e hiciera prosperar a la sede. Cuando este llegó halló que Ricardo había dado a los pobres la última pieza de una vajilla de plata, para que la vendieran y comieran, por lo cual le reclamó cuidado con las limosnas. El santo obispo respondió: "Hermano querido, nunca comeré en platos de oro y plata mientras Cristo está sufriendo en la persona de sus pobres. Nuestro Dios comió y bebió en vajilla común, y yo también luego vender ese plato”.

El santo predica al pueblo.
También tenía bondad el santo con los pecadores y sus enemigos, a los que perdonaba siempre, alentaba a la reconciliación y tendía puentes de verdadera amistad. A cierto John Fitz-Alan, que había sido excomulgado por el anterior obispo, nuestro santo le recibió fraternalmente, le invitó a cenar y le dijo: "Aquí, en mi mesa estás absuelto de tu excomunión y así podrás quedar cuando te vayas, si haces la satisfacción necesaria a los que has hecho daño". Amor al pecador, odio al pecado, era su norma, como la de Cristo: a un presbítero reconocido que tenía relaciones con una monja, lo echó de sus cargos y le prohibió celebrar los misterios sagrados. El cura protestó al arzobispo Bonifacio y Ricardo al saberlo dijo públicamente: "Mientras mi vida permanezca en mi cuerpo, malvado como este, que no sólo ha hecho el mal, sino que aún tiene una monja profesa como su amante, no le permitiré la cura de las almas en mi diócesis. Que mi señor arzobispo, a quien ha apelado, haga con él según le parezca oportuno y que responda por ello en el día del Juicio Final". Otros detalles que nos hablan de su nobleza son como que dejaba a sus canónigos dormir un poco más mientras él era el primero en hacer una hora de oración antes de Laudes, o que se apenaba por los pajarillos que le cocinaban, comiéndolos solo por caridad.

Con la bendición del papa Ricardo se lanzó a predicar por toda su diócesis, alentando a la conversión de costumbres, reparando iglesias, reformando monasterios, etc. Ciudades y aldeas gozaron de su presencia amorosa, jovial y sencilla. Llegando a Dover consagró un cementerio para pobres y una iglesia dedicados a San Edmundo, su querido obispo. Se hospedó en el hospital para los pobres y con ellos compartía su mesa y conversación. Estando en la iglesia un día de mañana se sintió mal, se desmayó y fue llevado a una cama del hospital, donde conoció que nunca se levantaría de allí. Se preparó para la muerte, ordenó su funeral y dijo a su amigo Simón de Terring: "Me alegré cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor". Le preguntaron que quería comer y dijo como San Felipe "Señor, muéstranos al Padre, y nos bastará", y le presentaron un crucifijo al que abrazó y besó, diciendo: "Señor Jesucristo, te doy gracias por todas las bendiciones que me has dado y por todos los dolores e insultos que has soportado por mí, para que se te apliquen verdaderamente estas palabras. ‘Mirad y ved, si hay dolor como mi dolor’. Tú sabes. Señor, cuánta disposición debo tener para ti el insulto, el dolor y la muerte. Por tanto, ten misericordia de mí, porque a Ti encomiendo mi espíritu" – y haciendo una pausa continuó – "María, Madre de gracia, Madre de misericordia, protégeme del enemigo y recíbeme en la hora de la muerte". Y luego, quedó en paz y falleció, el día 3 de abril de 1253, con 59 años de edad.

Fue sepultado en Chichester. El papa Urbano IV le canonizó en 1262. El 16 de junio de 1276 se trasladaron las reliquias, comprobando que estaba incorrupto, a un arca de plata, por orden del rey Eduardo y el obispo Esteban de Chichester. Esta arca fue puesta en el transepto de la catedral. En 1538, luego de la persecución de Enrique VIII el arca fue destruida y saqueada sus imagencitas talladas de plata. En 1847 se reabrió el arca para ser restaurada y se hallaron restos de los huesos, y del báculo del santo. En Selborne se conservan un peine suyo y un aparato calefactor que usaba en invierno.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 3 de abril además se celebra a 
Santa Fara de Faremoutiers, abadesa.
Beata Alejandrina de Foligno, virgen clarisa.
San Pancracio de Taormina, obispo y mártir.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

San Edmundo, apóstol de la justicia.

San Edmundo de Canterbury, obispo. 16 de noviembre.

Edmundo fue natural de Abingdon, y nació sobre 1180 en una familia acomodada. Junto a su hermano Ricardo estudió en recién fundadas las universidades de Oxford y París. Sobre 1200 terminó sus estudios y a la par recibió una terrible noticia: su padre se escapó dejando a la madre y a sus 3 hermanas sin un céntimo para sobrevivir, y, además, cargadas de deudas. La madre murió de pena y Edmundo tuvo que volver a casa a hacerse cargo de las hermanas. Intentó colocarlas en algunos monasterios, pero al ser pobres no las admitían en ninguno, pues se rumoreaba que Edmundo solo quería hacerlas pasar por pobres, mientras él sí que tenía dinero para las dotes de todas. Solo el priorato benedictino de Catesby las admitió sin dote alguna, y dos de sus hermanas, la Beata Alicia y la Beata Margarita (ambas a 24 de agosto) incluso llegaron a ser prioras.

Edmundo regresó a la universidad de Oxford, donde le admitieron como profesor de matemáticas, dialéctica y filosofía aristotélica a partir de 1205. Siendo profesor se interesó por la teología, la estudió y se doctoró en ella con excelentes resultados. Fue ordenado presbítero y continuó como profesor, al mismo tiempo que predicaba y atendía a su parroquia de Calne, Wiltshire. A la par fungió como tesorero de la catedral de Salisbury desde 1222. En Oxford construyó la capilla de San Pedro que aún se conserva, que actualmente es un salón llamado "St. Edmund Hall" en su honor. Desde esta capilla y desde todo púlpito que pudo, predicó la Sexta Cruzada contra los infieles. En 1233 fue arzobispo de Canterbury y primado de Inglaterra por el papa Gregorio IX, a pesar de que varias elecciones para la sede vacante habían dado a otro como ganador, pero el papa las recusó, por ser demasiado queridas al rey y mostrar poca independencia los electores. Fue consagrado el 2 de abril de 1234 a pesar de su negativa a aceptar la dignidad episcopal, pero lo aceptó por el peligro de que el papa nombrase para la sede a un prelado no inglés, al no fiarse de la independencia de los prelados ingleses con respecto al rey Enrique III. Edmundo eligió como canciller al futuro obispo de Chichester, San Ricardo (3 de abril).

Fue un prelado honesto, cabal y amante de la justicia y la caridad. Defendió los derechos de la Iglesia ante el rey Enrique III y cuando hubo de abandonar privilegios igualmente lo hizo, ganándose la enemistad incluso de otros prelados y presbíteros. Pero la verdad y la justicia ante todo. En 1236 partió hacia Roma a defender la causa de la reforma de la iglesia inglesa ante las intromisiones del rey Enrique, y aunque el papa le escuchó con benevolencia, no se atrevió a inmiscuirse por temor a represalias reales y la rebelión del clero abiertamente regalista. 

De este santo se cuenta tuvo una excelente devoción a la Santísima Virgen, por lo que Dios le dio una gracia especialísima: la del desposorio con la Virgen. Tuvo una revelación en la que un ángel unió su mano a la de la Virgen Santísima, poniendo un anillo en sus manos. Una experiencia parecida se lee del premonstratense San Hermann José de Steinfeld (7 de abril y 24 de mayo, traslación de las reliquias), o de San Roberto de Molesmes (17 de abril y 26 de enero), o el Beato Alain de la Roche (8 de septiembre), circunscritos en una piedad y épocas semejantes. El caso más reciente, de santos hablo, sería San Juan Eudes (19 de agosto), que en el siglo XVII llama a María "esposa de los sacerdotes" y él mismo se obligaría incluso bajo contrato matrimonial. Mención aparte merece San Agabo, profeta carmelita (13 de febrero).

Reliquia del santo.
St. Mary´s Ride, Clifton.
No consta si Edmundo murió como cisterciense, aunque ciertamente fue enterrado con el hábito de esta Orden cuando murió, dos años más tarde, en el monasterio de los canónigos regulares de Soisy-Bouy mientras de nuevo iba hacia Roma. Fue sepultado en Pontigny, donde se le veneraba como "San Edmé". Su sucesor en el arzobispado de Canterbury fue el Beato Bonifacio de Saboya (14 de julio).

Esmundo fue canonizado por el Papa Inocencio IV el 1 de diciembre de 1247, a los 5 años de su muerte. Le sucedió en la sede por San Bonifacio de Saboya (13 de marzo). Es patrón de Portsmouth y Dover, donde San Ricardo construyó una capilla en su honor. Las reliquias nunca fueron trasladadas a Canterbury porque la comunidad benedictina que ocupaba la catedral tenía resentimiento contra él ya que varias veces había intentado reformarles. Así que aún se venera su cuerpo en un sepulcro del siglo XVII. Otras reliquias se veneran en EE.UU, o Ware, donde mediante un hueso de la pierna del santo se han obrado numerosos milagros.

En 1843 se fundó una Congregación Religiosa en su honor, dedicada a las misiones populares, las parroquias, seminarios y el apostolado en países de misión.


Fuentes:
http://www.stedmundschapel.co.uk/edmund.html
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Dictionary of World Biography: Third edition". BARRY JONES. ANU-Press. Australia, 2016.
-"The Oxford Dictionary of Saints". DAVID HUGH FARMER. Oxford, 1998.


A 15 de noviembre además se celebra a la 
Beata Lucía de Narni, terciaria dominica
San Emiliano, eremita.

martes, 10 de junio de 2014

Del 10 de junio, algunos santos

San Bogomil de Gniezno
Pregunta: Buenas, ante todo un cordial saludo a esta excelente pagina, mi pregunta es la siguiente que santos y beatos se conmemoran el dia 10 de Junio, ya que mi cumpleaños cae ese día, y me gustaría saber que santos se conmemoran ese día. muchas gracias y saludos desde Venezuela.

Respuesta: Gracias por el elogio a la página, se hace lo que se puede. Vamos a ver, hasta donde sé estas son las memorias a celebrar. 

San Abunefrio, monje, en el calendario copto.
San Aguilulfo, obispo y mártir, en Sajonia. (Memoria, 22 de mayo).
San Alejandro de Vologda, eremita.
San Alexis de Bitinia, obispo.
San Apolo, obispo.
San Asterio de Petra, obispo. 
San Basiano de Lodi, obispo
San Basílides de Roma, mártir.
San Benjamín, mártir, en el calendario griego.
San Blanco de Brescia, mártir.
San Landeric
de París
San Bogomil de Gniezno, camaldulense, obispo y eremita.
San Canides de Capadocia, recluso.
San Censurio de Auxerre, obispo.
San Deodato de Ebersheimmunster, monje.

San Etto, obispo, en el antiguo calendario benedictino (M. 10 de julio).
San Eusebio, carmelita, discípulo de San Cirilo de Constantinopla.
San Evermond de Fontenay, obispo.
San Gerlach de Obermarchtal, premonstratense.
San Illadan de Rathlihen, obispo.
San Ithamar de Rochester, primer obispo inglés.
San Ivo de Persia, obispo, y tres compañeros mártires.
San José Imbert, presbítero.
San Juan Bautista Souzy, presbítero mártir.
San Juan de Tobolsk, obispo.
San Juan Nicolás Cordier, presbítero mártir.
San Landeric de París, obispo.
San Landoaldo, obispo, en Bélgica. (M. 19 de marzo).
San Macario el Grande, en el calendario copto. (M. 15 de enero).
San Maurino de Colonia, abad.
San Máximo de Aveia, mártir.
San Metrófanes de Beijing, primer presbítero chino, mártir.
San Pacífico de Lens, religioso franciscano.
San Pansemne de Antioquía, penitente.
San Rogacio.
San Seguiano de Escocia, presbítero.
San Silvano de Kiev, monje.
San Teófanes de Antioquía, recluso.
San Timoteo de Prusa, mártir.
San Trípodes, diácono y mártir.
San Zacarías de Nicomedia, mártir.


Beato Walter Pierson
Santos Alejandro y Antonina, mártires, en el calendario griego. (M. 3 de mayo).
Santos Amancio y Arecio, mártires.
Santos Basílides, Aurisio, Rogato, Januario, Casiano, Victuro, Victuro (otro), Martín, Davallio, y 20 compañeros más, mártires de Roma, en la Vía Aurelia.
Santos Celidonio y Máximo, en el calendario galicano. (M. 20 de agosto).
Santos Críspulo y Restituto, mártires.
Santos Getulio, Cereal, Amancio y Primitivo de Roma, mártires en la Vía Salaria.
Santos Mammar, presbítero; Félix y Victoriano, diáconos; Albino, Donato, Libuso, Lorenzo, Faustiniano, Ziddino, Crispino, Leuvo, Faustina, Fausta, Faustino, y dos compañeros más, mártires de Numidia.

Santa Basilla de Roma, mártir.
Santa Blanda, virgen, en Bélgica. (M. 20 de febrero).
Santa Faustina de Cizico, mártir.
Santa Isabel Guillén, virgen mercedaria.
Santa Oliva de Palermo, virgen y mártir.
Santa Raneguslis, virgen.
Santas Marcela, Marta, Maurolico y Felicio, mártires (M. 29 de julio).

Todos los Santos de Siberia.

Beata Amada de Bolonia, virgen dominica.
Beata Cecilia Cesarini, virgen dominica.
Beata Diana de Andallo, virgen dominicana.
Beata Isabel Herden, terciaria franciscana.
Beata Margarita de Monte Walgurgis, virgen cisterciense.
Beata María de Vallencuriæ, virgen cisterciense.
Beata María Magdalena de Carpi, virgen.
Beato Arnoldo, religioso dominico.   
Beato Bardo de Mainz, obispo.
Beato Buenaventura de Braga, eremita de San Agustín, obispo.

Beato Eduardo Poppe, presbítero.
Beato Enrique de Treviso, laico.
Beato Eustaquio Kugler, religioso de San Juan de Dios.
Beato Guido de Valperga, obispo.
Beato Juan Dominici, obispo dominico.
Beato Pedro de Claraval, religioso cisterciense.
Beatos Walter Pierson y Tomás Green, monjes cartujos mártires de Londres.


San Edmundo, rey mártir
Invención de las reliquias de Santa Aldegundis de Maubegue, abadesa (M. 30 de enero).
Traslación de las reliquias de San Aniano, obispo. (M. 12 de diciembre).
Traslación de las reliquias de San Antonio Abad. (M. 17 de enero).
Traslación de las reliquias de San Edmundo, rey mártir. (M. 20 de noviembre).
Traslación de las reliquias de San Felipe Benicio, servita. (M. 23 de agosto).
Traslación de las reliquias de San Geraco, mártir. (corposanto).
Traslación de las reliquias de San Lorenzo Mártir a Leodia. (M. 10 de agosto).
Traslación de las reliquias de San Mauro Abad. (M. 15 de enero).
Traslación de las reliquias de San Modestino, obispo, y compañeros mártires. (M. 14 de febrero).
Traslación de las reliquias de San Pantaleón, mártir, a Crema. (M. 27 de julio).
Traslación de las reliquias de San Patricio de Irlanda, obispo. (M. 17 de marzo).
Traslación de las reliquias de San Rigoberto, obispo (M. 4 de enero).
Traslación de las reliquias de San Tatwin de Cantuaria, obispo. (M. 30 de julio).
Traslación de las reliquias de San Ursino, obispo. (M. 8 de agosto).
Traslación de las reliquias de Santa Amalberga, viuda. (M. 10 de julio).
Traslación de las reliquias de Santa Catalina de Alejandría, por manos angélicas, al monte Sinaí. (M. 25 de noviembre).

Sobre el tema de las traslaciones, tengo este artículo: De Invenciones y Traslaciones.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...