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sábado, 26 de mayo de 2018

De Santos Reyes (XXIII): San Edmundo I.

Pregunta: pudiera saber mas sobre san Edmundo y otros santos con ese nombre.

Respuesta: Hay varios santos de ese nombre, pero te respondo al menos sobre uno de ellos:

San Edmundo I "el Magnífico" de Inglaterra, rey mártir. 26 de mayo.

Fue hijo primogénito del rey Eduardo el Viejo, rey de Wessex y de Edgiva, hija de Sigehelm, un caballero de Kent. A los 18 años subió al trono, siendo coronado el 29 de noviembre de 939. Muy pronto tuvo que defender su reino de los ataques de Olaf de Irlanda, que había ocupado la Northumbria, pero alfinal tuvo que aceptar la paz y abstenerse de reconquistar su tierra hasta la muerte de Olaf, en el año 942. En el año 940 se casó con Santa Ælfgifu de Shaftesbury (18 de mayo). Tuvieron tres hijos: Edwy, rey de Northumbria, de vida licenciosa, depuesto por los nobles, una hija de la que no se sabe ni el nombre, casada con Balduino de Hesdin, y San Eduardo el Pacífico (8 de julio).

En 945 Edmundo conquista Strathclyde pero concede sus derechos al rey Malcolm I de Escocia, estableciendo un pacto de ayuda mutua y unas relaciones pacíficas con Escocia. Durante su reinado comienza el renacimiento de los monasterios y abadías, dándose el gran impulso a la Iglesia en los reinos ingleses. En el 946, ya viudo, se casa pocas semanas antes de morir, con Ethelfledis, hija de Alfgar, señor de los Wilsaetas. 

El 26 de mayo de ese mismo año, con solo 25 años Edmundo fue asesinado en Pucklechurch, por Leofa, un ladrón exiliado. Edmundo le escupió frente a la muchedumbre, que respondió peleando, muriendo ambos durante esta pelea. Fue sepultado en la abadía de Glastonbury, en Somerset. Aunque nunca fue canonizado, recibió el típico culto religioso-patriótico que recibieron muchos reyes ingleses.

Otros santos que llevan este nombre son:

San Edmundo de Inglaterra, rey y mártir. 20 de noviembre.
San Edmundo Rich, obispo. 16 de noviembre
San Edmundo Gennings, presbítero mártir. 10 de diciembre
San Edmundo Arrowsmith, jesuita mártir. 28 de agosto
San Edmundo Champion, jesuita mártir. 1 de diciembre
San Edmundo de Escocia, príncipe. 3 de octubre
Beato Edmundo René de Vezelay, canónigo mártir. 2 de octubre
Beato Edmundo Sykes, presbítero mártir. 23 de marzo
Beato Edmundo Bojanowski, presbítero fundador. 7 de agosto
Beato Edmundo Ángel, religioso de La Salle, mártir. 6 de noviembre.
Beato Edmundo Ignacio Rice, presbítero fundador. 29 de agosto.


A 26 de mayo además se celebra a:


Santos Dyfan y Fagan,
misioneros.
La Invención de
Santiago Apóstol.
San Berenger de
St-Papoul, monje.









domingo, 2 de julio de 2017

Trasladado a la fuerza y bajo agua.

San Swithun de Winchester, obispo. 2 de julio.

Nació alrededor de 800 en el reino de Wessex y fue educado en la catedral de Winchester. Sobre 830 fue ordenado presbítero por el obispo Helmestan de Winchester y nombrado capellán personal por el rey Egbert, que al poco tiempo le nombró preceptor de su hijo Ethelwolf. Swithun encaminó al joven príncipe por las sendas de la virtud y la religión, y de hecho el príncipe tomó el hábito monástico en Winchester y llegó a ser ordenado subdiácono, aunque en 836, a la muerte del rey Egbert tuvo que abandonar la vida religiosa para tomar las riendas del reino, al ser hijo único. El papa Gregorio IV le dispensó de sus votos y su ordenación, para que pudiera casarse con Osburgis.

Apenas llegó al trono Ethelwolf nombró a su amigo Swithun para la sede de Winchester, recientemente vacante luego de la muerte de Helmestan. Los monjes lo pidieron y el rey accedió al nombramiento. Swithun fue consagrado obispo por el arzobispo Cealnoth de Canterbury. Fue un prelado con gran celo pastoral y caridad. Convocó en 855 el sínodo de Winchester, en el que confirmó las exenciones y privilegios que la Iglesia obtenía del reino, con la aprobación del rey. Además, Swithun fue un gran consejero de Ethelwolf, cuyas dotes para reinar eran escasas, pero bien aconsejado extendió la paz y la prosperidad en Wessex. Además, con el consejo del obispo Alstane de Sherborne, otrora militar, repelió una vez más a los daneses invasores.

En 853 Swithun acompañó al joven príncipe Alfred a Roma, donde lo envió su padre ante el papa León IV, para fortalecer las relaciones entre su reino y la Santa Sede. En 855 el mismo rey fue a Roma con Swithun, y al volver se casó con Judith, la hija de Carlos el Calvo, rey de Francia. Este enlace no gustó en su reino y algunos nobles y prelados protestaron. Incluso el obispo Alstane y el príncipe Ethelbald habían iniciado una revuelta para no permitirle reinar. Ethelwolf, aconsejado por nuestro santo, evitó la guerra y cedió una gran parte de su reino a su hijo. Murió dos años después, en 857, quedando Ethelbald como rey y heredero y, como son las cosas ¡se casó con su madrastra, Judith de Francia! Aunque las primitivas leyes anglas lo permitían, Swithun protestó al rey por ser algo impropio de un rey católico, y Ethelbald repudió a su madrastra-mujer.

Swithun fue un gran benefactor de la iglesia y ciudad de Winchester. Construyó iglesias, monasterios, hospitales, puentes, logró pontazgos, impuestos favorables a la ciudad, favoreció el comercio, haciendo de su diócesis un sitio próspero. En 860 padeció el saqueo y asesinato de muchos de sus fieles por parte de los daneses. Presidió los funerales, confortó a los sobrevivientes y dispuso la reconstrucción de la ciudad. Swithun fue llevado a la gloria el 2 de julio de 862. 

Su historia más curiosa ocurrió luego de 100 años de su muerte: Swithun era un prelado modesto y humilde, y había pedido, que luego de su muerte, se le enterrara fuera de la catedral, donde todos pudieran pisar su tumba, hasta el más pobre. Y fue sepultado junto a la puerta oeste de la catedral, con una sencilla lápida. Sin embargo, sobre 964, el obispo San Ethelwold de Winchester (1 de agosto) fundó una comunidad canonical y quiso que su patrón fuera su predecesor, el santo obispo Swithun. Promovió su culto y en 971 dispuso la traslación de las reliquias al interior de la catedral, a un sitio más digno, aun conociendo por tradición el deseo de Swithun de no ser venerado dentro de la catedral. Construyó una hermosa cripta para las reliquias y lo preparó todo para la traslación. El 15 de julio de 971, apenas abrieron la sepultura comenzó una lluvia torrencial que duró 40 días e impidió una traslación solemne, pues se hizo sin el pueblo ni clero. Aún hoy se dice que si llueve el 15 de julio, lloverá por 40 días más.

En 1093 las reliquias fueron trasladadas a la nueva catedral. Los canónigos, para no ser molestados por los peregrinos, abrieron otra entrada a la cripta, a la que hicieron un baldaquino muy bajo, que obligara a los peregrinos entrar de uno en uno y siempre abajando su espalda. En 1476 las reliquias se trasladaron al coro de la catedral, quedando en un bellísimo relicario de oro y plata. Las reliquias y el relicario fueron profanados por los cismáticos anglicanos en 1538, pero algunos huesos se salvaron y se veneran en un sencillo sepulcro en el suelo, en el trascoro de la catedral de Winchester.

Es abogado, como no, contra las lluvias incesantes, las inundaciones y, jocosamente, del "tiempo de barbacoas"


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 2 de julio además se celebra a
Santa Monegundis de Tours, reclusa.
San Juan Francisco Regis, presbítero jesuita.

jueves, 18 de mayo de 2017

Santa Ælfgifu, o más fácil, Elgiva.

Pregunta: hay imagenes de santa elgiva? cuando puedo celebrar a Santa elgiva?

Respuesta: Hay varias santas de ese nombre, que en realidad es Ælfgifu, castellanizado Elgiva. Todas pertenecen a Gran Bretaña, y supongo preguntas por la más conocida de ellas:

Santa Ælfgifu de Shaftesbury, reina y abadesa. 18 de mayo.
Su madre se llamó Wynflaed, y fue señora de varios condados, fundadora de algunos monasterios y benefactora de otros. En una fecha desconocida, sobre 940, Ælfgifu se casó con el rey de Wessex San Edmundo I "el Magnífico" (26 de mayo), siendo su segunda mujer, y tuvieron dos hijos: Eadwig y San Eduardo (8 de julio), y una hija cuyo nombre nos es desconocido. Su confesor fue San Dunstan (19 de mayo), consejero del rey. El papel de Ælfgifu como reina consorte ciertamente fue en la sombra, no se conocen grandes hazañas, intrigas o movimientos políticos en los que estuviera implicada. La primera vez que aparece tratada como reina es en el siglo X, en la"Crónica" de Æthelweard, pero esto bien puede ser motivado porque ya recibía culto. En 945 Edmundo fue asesinado y le sustituyó su hermano Edred, pues los hijos de Edmundo eran pequeños aún. Hay una sombra en este período, pues Edmundo aparece en algunas crónicas como casado por tercera vez en 944, con Ethelfleda de Wilsaeths, por lo que al parecer San Edmundo la repudió o el matrimonio fue declarado nulo. Es decir, que nuestra santa no fue la viuda del santo rey.

La santa había entrado en contacto con la célebre abadía Shaftesbury por medio de su marido, el cual había intercambiado una propiedad en Butticanlea por una que tenían las monjas en Tisbury. Ælfgifu la recibió en herencia de su marido al morir este y la donó al monasterio donde vivía. En 955, cuando su hijo Eadwig subió al trono quiso la propiedad de vuelta, pero no osó pelear con la poderosa abadía. Fue abadesa hasta su muerte en 971, luego de una penosa enfermedad en la cual, según las crónicas, se acrisolaron sus virtudes cristianas. Que ya se habían acrisolado con la paciencia y la vergüenza por las malas actitudes de su hijos. Sin ir más lejos, su hijo Eduardo siendo joven había seducido a la Beata Wulfrida (9 de septiembre), y con ella había tenido una hija ilegítima: Santa Edith (16 de septiembre). 


Ælfgifu fue sepultada en el mismo monasterio y las monjas promovieron su culto, que pronto se hizo popular. Curiosamente, la abadesa que le sucedió fue la misma mujer que le había sucedido como esposa de Edmundo: Ethelfleda de Wilsaeths. Un escrito de Lantfred de Winchester, datado sobre 980, narra de un joven ciego que recuperó la visión luego de haber peregrinado hasta la tumba. Incluso después de la traslación de las reliquias de su nieto San Eduardo "el Mártir" (18 de marzo y 20 de junio, traslación de las reliquias) a Shaftesbury, el culto a la reina continuó, incluso se podría decir que aumentó, ya que los numerosos peregrinos que visitaban la sepultura del joven rey, veneraban también la de su abuela. Biografías tardías escritas en tono laudatorio mencionan su caridad, su preocupación por los presos, e incluso dicen que tenía don de profecía y milagros. Y no faltó quien la haga fundadora de la abadía.


Fuentes:
-"The Queens Before the Conquest". Volumen 2. MATTHEW HALL. Londres, 1854.


A 18 de mayo además se celebra a

S. Félix de Cantalicio,
religioso capuchino
.
San Teodoto y las
mártires de Ancira
.
Beato Juan G. Jofré,
presbítero mercedario
.





lunes, 28 de septiembre de 2015

Dos almas, una sola misión.

Santas Lioba (Leobgyth) y Tetta, abadesas. 28 de septiembre.

Santa Lioba
Lioba nació entre los años 700 y 710, de la casa noble de Wessex, uno de los siete reinos que conformaban la actual Inglaterra. Era reino cristiano desde que San Birino de Dorchester (3 de diciembre) predicó allí y convirtió a rey Kentwin, abuelo de Lioba. Sus padres,  Tinne y Ebba eran de edad adulta y no tenían hijos, por lo que luego de largas súplicas a Dios, concibieron una criatura. Llamaron a la niña “Leobgyth”, o sea “guerrera por amor”. Otras versiones dicen que se llamó “Thruthgeba”, o “verdadero regalo de Dios”. En realidad ambos nombres le fueron puestos por la leyenda posterior. Ambos padres, en agradecimiento a Dios por el regalo hecho, decidieron dedicar a la niña a su servicio, y la llevaron al monasterio de Thanet, para que fuera educada por Santa Eadburgis (12 de diciembre), una de las mujeres más sabias e influyentes del momento. En el monasterio aprendió letras, música, ciencias, teología, las Escrituras. Eran los monasterios el único “instituto” donde las mujeres podían cultivar su intelecto y prepararse para la vida. Además de letras y religión, se les enseñaba a las niñas bordado, enfermería, economía doméstica, a organizar labranzas, dirigir talleres, etc. Siendo religiosa, tuvo una extensa correspondencia con San Bonifacio (5 de junio), el apóstol de Alemania. El monasterio de Thanet fue provisor del apostolado de Bonifacio, proveyéndole de ornamentos, cálices y de un bellísimo misal escrito y miniado a mano por Lioba. Y testimonio da el mismo Bonifacio en una carta, diciéndole a la santa: "Que la recompensa de este presente, querida hermana, sean los dones del cielo para ti”. Y al mismo tiempo le pide un ejemplar de las Cartas de San Pedro en letras de oro. Luego de 733 Lioba se trasladó al monasterio de Wimborne, que había sido fundado por las hermanas Santa Cuthburg (31 de agosto) y Santa Queenburg (3 de septiembre). Era un monasterio mixto, con secciones separadas entre monjes y monjas, todos bajo la autoridad de la abadesa. En este tiempo era comandado por la abadesa Santa Tetta, a la que conoceremos ahora:

Tetta también era hermana del rey Ine de Wessex, y de Cuthburg y Queenburg. Como estas también ansiaba la vida religiosa, pero entendió que la voluntad de Dios era otra. Casó muy joven y, al enviudar, entró religiosa en Wimborne, monasterio del que llegaría a ser abadesa tras la muerte de su hermana Cuthburg. En este momento recibió a Lioba, con la que enseguida tuvo una sintonía espiritual e intelectual. Ambas vivían entusiasmadas con la empresa apostólica de San Bonifacio entre los germanos, con el que Tetta también mantenía una relación epistolar intensa. Y aún más, pues le entregó a su hijo San Wiehtberht (5 de marzo), monje en su monasterio para que acompañase al santo en su apostolado. En ese ínterin murió la priora, religiosa de un cargo menor que la abadesa, y su labor está encaminada a la conservación material, el sostenimiento del monasterio, y el gobierno en ausencia de la abadesa, aunque solo tenía autoridad sobre las monjas, pues los monjes tenían su propio prior. En tanto, la abadesa rige, observa la disciplina monástica y corrige los desvíos, acepta los votos de las religiosas. La priora fallecida era tan incompetente e insufrible, que algunas monjas bailaron sobre su tumba cuando la enterraron, y con tanto frenesí, que hundieron la tumba. Al saberlo Tetta, regañó a las monjas y les impuso tres días de ayuno y oraciones expiatorias. Al cabo, la tierra se niveló por milagro, y la tumba volvió a su sitio originario.

Pues sin priora, Tetta nombró a Lioba su segunda, así como priora podrían colaborar mejor en el gobierno del monasterio. Y acertó, pues según la leyenda, ni el demonio podía distraer de su cometido a Lioba. Intentó el diablo robar la llave del coro para que las religiosas no pudieran ir al coro a rezar Completas. Pensaron era una broma de las novicias, así que a la mañana siguiente, al llegar a la iglesia creían que las bromistas devolverían la llave, y he aquí que un zorro saltó la tapia del convento y depositó la llave a los pies de Lioba, reconociendo Tetta que había sido una estratagema de Satanás, pero Dios le había vencido por las oraciones de Lioba y enviado a una bestia salvaje mansamente para mostrar su poder. Otra señal milagrosa confirmó a Tetta la valía de Lioba, y fue un sueño que tuvo esta: Vio que de su boca salía un hilo púrpura, y aunque intentaba sacarlo con sus manos salía más y más, haciendo un perfecto ovillo. Ni cortarlo, ni anudarlo podía. Temiendo al otro día ser reprendida, pidió a una novicia contase a la abadesa el sueño, pero esta lo hizo como si fuera propio y Tetta le respondió: “¿Por qué estás tratando de mentirme? Tú no has tenido ese sueño. Este sueño pertenece a Lioba. El hilo de color púrpura que sale de su boca que significa la palabra del Evangelio que brota de su corazón y sale al mundo por la boca. Y esto significa que enrolle el hilo a mano: que la obra de sus manos está en correspondencia con su corazón y la palabra que sale de su boca, y que dirigirá al pueblo”.

Y se hizo realidad este sueño por medio de Bonifacio, el cual mandó pedir religiosas que le acompañasen en su evangelización. Ya no bastaba con las oraciones y los regalos. Se necesitaba de sus personas, fundando monasterios y educando a las niñas, sosteniendo la evangelización con la caridad y la piedad. Ambas santas se sintieron entusiasmadas con la invitación del santo. Sin embargo, aunque las dos sostenían con sus oraciones y palabras sabias y espirituales al santo apóstol, sus vocaciones diferían: Tetta quedó en el monasterio como abadesa, prometiéndole al santo todas las oraciones de su claustro, mientras Lioba con 29 monjas cruzó el mar rumbo a la actual Alemania. Entre ellas, Santa Walburgis (25 de febrero), hermana de los Santos Willibald (7 de julio) y Wunibald (18 de diciembre), que ya misionaban con Bonifacio. Otras de las compañeras fueron Santas Tecla, Águeda, Nana, Eolibis, Kunihildis y su hija Gitte (todas a 28 de septiembre). Llegados al continente, remontaron el Rihn y llegaron a Tauber, donde Bonifacio fundó el monasterio para las monjas, del que Lioba fue nombrada abadesa. Aquí no cesaron los portentos: atendían las monjas a una pobre mujer, pecadora. Le daban de comer y la vestían con hábitos de las monjas. Quedó embarazada y lo ocultó hasta el final, entonces dio a luz y arrojó el niño al río, envuelto en un velo de monja. El cadáver del niño fue hallado río abajo y las monjas fueron acusadas de infanticidio por los paganos. Y allá se fueron todos a por las monjas, para expulsarlas por su mal ejemplo, y entre la turba iba la verdadera asesina. Estaban todas las monjas en la iglesia cuando entraron los “justicieros”. Lioba puso los brazos en cruz, oró y en ese momento bajó fuego del cielo y rodeó a la pecadora, que asustada confesó su crimen, quedando las monjas libres de culpa, y los paganos escarmentados y confiados de su inocencia y virtud ante Dios. Otros milagros se cuentan, como sofocar un incendio en la ciudad, tormentas calmadas, pájaros alejados de las cosechas, etc. A algunas monjas y mujeres seglares sanó de hemorragias, cefaleas, ayudó a tener buenos embarazos y partos. Hasta alguna resurrección consiguió de parte del buen Dios. Todos los milagros que la leyenda ha forjado en torno a ella cumplen al cabo el significado de su nombre “regalo de Dios”. Pero el verdadero milagro es su obra cultural y asistencial. Fundó los monasterios de Heidenhei y de Kitzingen, designando abadesas a Walburgis y a Tecla, respectivamente. No les faltaba trabajo, dotando a los monasterios y las iglesias, copiando las Escrituras y obras de los Santos Padres, para que los misioneros predicaran y estudiaran. Ellas mismas estudiaban para formar a las niñas que les encomendaban. Estos monasterios fueron fuente de técnicas de agricultura, de cocina, artísticas, de jardinería, etc. Incluso fueron grandes productores de vino y cerveza, experimentando y comprobando con verdaderos métodos científicos las mejores recetas.

En 754 San Bonifacio le escribe una carta, en la que tal vez previendo lo difícil de su próxima misión entre los frisones, gente bárbara, le dice que en caso de su muerte, quisiera ser sepultado en el monasterio de Fulda y que ella debía descansar en su misma sepultura. Esta recibió con tristeza la carta, aunque se trocó en alegría intuyendo el martirio de su querido Bonifacio, así como que sus reliquias estarían junto a ella. Y efectivamente, ese mismo año, el 5 de junio, San Bonifacio fue asesinado por unos paganos que se negaban a convertirse. Pero no sería hasta diez años más tarde cuando San Sturmis (17 de diciembre) trasladó las reliquias por orden del papa San Zacarías (3, 15 y 22 de marzo) y del rey Karloman. Lioba recibió las reliquias con un gran y solemnísimo funeral. Más tarde se hizo construir una celdita anexa al monasterio de los monjes, para estar más cerca de Bonifacio cuando iba a venerar sus reliquias, lo que hacía frecuentemente. Incluso se sabe llegó a estar en el coro con los monjes, algo impensable en otros casos, pero ¿quién se lo negaría a ella?

Primitiva sepultura de Santa Lioba
Fue consejera de Pipino, rey de los francos y de sus dos hijos, San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) y Karloman. Aconsejó sobre todo a Carlomagno en el trato con la iglesia, la fundación de monasterios y escuelas catedralicias. Incluso pasó un tiempo en la corte de Aquisgrán, por su gran amistad con Hildegard, segunda esposa de Carlomagno, pero pronto regresó a su monasterio, añorando la paz y el silencio monásticos. Para estas fechas, es probable que Santa Tetta haya muerto, y su culto comenzó bastante pronto, aunque no consta que Lioba la haya venerado al menos “in situ”. Luego de 28 años como abadesa, Lioba se trasladó a Maguncia, cerca de San Lull (8 de mayo), el discípulo de Bonifacio, para servirse de su dirección espiritual. Allí llevaba la vida de una monja más, dando ejemplos de caridad y humildad. Otra vez estuvo un tiempo en Aquisgrán hasta que, sientiéndose enferma, volvió a Maguncia, para morir el 23 de septiembre, entre 779 y 782. Su cuerpo fue trasladado al monasterio de Fulda. Debían ser depositadas junto a las reliquias de San Bonifacio, pero los monjes no se atrevieron a abrir la sepultura y la enterraron junto a un benefactor de los monjes, al otro extremo del altar mayor.

En 819 Lioba fue trasladada junto a Bonifacio con el pretexto de unas obras en la iglesia monástica. Esta ocasión también sirvió para elevar sus reliquias y proceder a la canonización, dedicándole un altar junto al de San Ignacio de Antioquía en el transepto sur. Pronto se convirtió en meta de peregrinaciones, muchos de los que la conocían en vida, querían su socorro ahora que estaba en la gloria. Luego de 822 San Rábano Mauro (4 de febrero) escribe una “vita” de Lioba, al parecer a partir de los testimonios de aquellas primeras compañeras de Tauber. El 28 de septiembre de 836 se consagró la nueva iglesia del monasterio de las religiosas, a la cual el mismo Mauro, abad de Fulda, trasladó las reliquias de Lioba con gran solemnidad. La causa no se sabe, pues contradecía la voluntad de san Bonifacio, algunos apuntan a presiones de las monjas, a las que no se les permitía el acceso al monasterio masculino  y por tanto no podían venerar a su querida fundadora. Ese mismo año Rábano Mauro la inscribe en su martirologio. En 915 la iglesia y el monasterio fueron asaltados por los húngaros, pero el cuerpo de Santa Lioba parece que fue salvado, pues crónicas del siglo XIV hablan de sus reliquias presentes en el monasterio reconstruido. Salvo que fueran falsas. Su sepultura junto a Bonifacio siguió siendo venerada, y era costumbre que las madres arrancaran piedrecitas para calmar los cólicos de los bebés: las calentaban y aplicaban entre paños al vientre de los infantes. En 1920 una congregación monástica se fundó bajo el patrocinio y espíritu de Santa Lioba.


Fuentes:

-“Crónica General de la Orden de San Benito”. Volumen III. ANTONIO DE YEPES. Navarra, 1610.
-“Biografía eclesiástica completa”. Volumen 24. VARIOS. Madrid, 1865.
-“Guirnalda mística: triunfo de los santos”. Volumen 2. BALTASAR BOSCH DE CENTELLAS Y CARDONA. M.I. Madrid, 1724.
-“La leyenda de oro para cada día del año: vidas de todos los santos”. Volumen 3. P. PEDRO DE RIVADANEIRA. Barcelona, 1866.


A 28 de septiembre además se celebra a  
San Simón de Rojas, presbítero trinitario.
San Fausto de Ríez, obispo

domingo, 28 de septiembre de 2014

De nombres raros y de tettas

Pregunta: Ramón, cual es el nombre de santo más raro que conoces? España.

Respuesta: Me la pones en China... es que todo depende de lo que se entienda como raro... quizás San Eleusipo nos parezca rarísimo, pero a él le parezca estrambótico, digamos... Iker. De todos modos, el nombre más raro, en cuanto a que a nadie se le ocurriría llamarse así, al menos en español, creo yo que es:  

Santa Tetta (escribo con cuidado para no comerme ninguna letra), fue abadesa del monasterio de Wimborne, en el siglo VIII. Fue princesa, hermana del rey Ine de Wessex y, al enviudar, se hizo religiosa. Mantuvo una relación espiritual con San Bonifacio (5 de junio), el Apóstol de Alemania, al que pudo seguir en su aventura misionera (como lo hizo Santa Lioba), pero prefirió gobernar su monasterio y continuar la amistad mediante cartas, según cuenta su hijo San Wiehtberht (lo de los nombres raros aqui es mal de familia), monje y compañero del mismo Bonifacio. No se sabe a ciencia cierta cuando murió Tetta, pero a finales del mismo siglo VIII ya se narran algunos milagros en su tumba, lo cual casi equivale a una canonización. Se celebra el 28 de septiembre.

También San Plátano (venerado en Cerdeña), San Agrícola (Maatricht) o Santa Machita (Gales) tienen amplias posibilidades de protagonizar este artículo, pero como parafraseando el dicho, "Tetta hala más que una carretta".

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...