Mostrando entradas con la etiqueta Dunstan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dunstan. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de mayo de 2018

San Hadulf de Cambrai.

San Hadulf de Cambrai, abad y obispo. 19 de mayo.

Vivió en el siglo VIII y fue hijo del mártir San Ragnulf de Thélus (27 de mayo). Al quedar huérfano entró en la abadía San Vaast de Arras, donde destacó por su oración y obediencia. Fue elegido abad de la misma solo con 25 años y a los 30, le nombraron obispo de Cambrai-Arras, siendo prelado insigne y gran evangelizador.

A su muerte, en 728, fue enterrado en la iglesia de San Pedro junto a su amada abadía. Allí se produjeron numerosos milagros, por lo que pronto se elevaron sus reliquias. Es abogado contra las posesiones malignas.





A 19 de mayo además se celebra a:


San Ivo de Bretaña, abogado.
San Celestino V, papa.
San Dunstan, obispo.






martes, 4 de julio de 2017

San Odo de Canterbury, el obispo soldado.

San Odo de Canterbury, obispo. 4 de julio, 7 y 12 de febrero, y 2 de junio (martirologio anglicano).

Odo nació en Dinamarca, y su padre fue un jefe de tribu que participó en las numerosas invasiones danesas a Anglia en el siglo IX. Cuando Odo conoció la religión cristiana en los territorios británicos, enseguida se convirtió y se bautizó, por lo que su padre le echó de casa y le desheredó. Odo huyó a la casa de Athulf, un noble protegido del rey Alfred I "el Grande". Allí comenzó sus estudios, alcanzando grandes conocimientos en lenguas latina y griega, teología y filosofía. Una tradición dice que al ser bautizado, sintió la vocación monástica y tomó el hábito, además que las órdenes menores, hasta el subdiaconado. Además, habría sido ordenado presbítero por el papa Adriano II, en un viaje que Athulf hizo a Roma. Pero nuestro santo sería muy joven como para ello cuando este viaje tuvo lugar, además, consta en otras biografías que antes de ser monje y presbítero fue soldado y amigo de Eduardo "el Viejo", que no sería rey hasta 899, por lo que su ordenación hay que situarla más tarde, ya entrado el siglo X. Ya ordenado presbítero, algunas tradiciones le ponen como colaborador del arzobispo de Canterbury, San Ethelwold (1 y 12 de agosto), junto a San Dunstan (19 de mayo).

Fue Odo, como dije, amigo de Eduardo, de su hijo, el rey Ethelweard, que solo reinó 16 días, siendo asesinado por su hermano Athelstan. Este último también fue amigo de nuestro santo, al que nombró obispo de Wilton y Ramsbury, y llevó consigo a la batalla de Brunanburgh en 937, contra Constantino de Escocia. La leyenda cuenta que, estando en una pelea cuerpo a cuerpo, la espada de Athelstan se partió a la mitad y voló por los aires, quedando en desventaja. En ese momento Odo estaba en oración por el rey, y por un impulso se fue al campo de batalla. Viendo a Athelstan desarmado, le gritó "¡Señor, qué estás haciendo, por qué estás aturdido, la espada está en tu costado!" Y cuando Athelstan miró a su cinturón, allí estaba la espada, envainada y más filosa aún. El rey desenvainó la espada y con más brío cargó contra los invasores, y los anglos vencieron. La espada fue puesta luego en un relicario.

En 941 el rey Athelstan premió a Odo por sus servicios, dándole el primado de Inglaterra, la sede de Canterbury, luego de la muerte del arzobispo Wulfhelm. El 12 de octubre de 948 trasladó las reliquias de San Wilfrith de York (24 de abril y 12 de octubre), y en 960 trasladó una porción de las reliquias de San Ouen (24 de agosto) a Canterbury. Además, levantó de nuevo la catedral de Canterbury, destruida por las invasiones danesas. Fue Odo un prelado observante y amante de la disciplina y la rectitud. Promovió la vida monástica y su reforma y como sus predecesores, intentó sustituir los canónigos catedralicios, que en ocasiones ni presbíteros eran y solo heredaban los títulos, por monjes, verdaderos consagrados a Dios.

En 955 el príncipe Edwy "el Bello", hijo de San Edmundo I (26 de mayo), subió al trono con 15 años. Su matrimonio se había concertado con la princesa Aethelgifu de Irlanda, pero San Dunstan, a la sazón abad de Glastonbury, y Odo, se opusieron, aduciendo a que la consanguinidad (eran primos hermanos) era un obstáculo insalvable. Ambos, novia y novio se enfurecieron y Edwy confiscó la abadía de Glastonbury, desterrando a Dunstan, y presionando a Odo para que se pusiera de su parte, confiscando y saqueando abadías, pero Odo resistió su tiranía y además, en 958 anuló el matrimonio, para que no hubiera dudas de su posición. Una calumniosa leyenda dice que Odo hirió en el rostro a Aethelgifu, la cual huyó a su tierra para curarse. Cuando volvió a ser bella volvió a Anglia, pero los espías de Odo la retuvieron en Gloucester, donde la torturaron y expiró a los pocos días. Pero es una leyenda tardía, nacida en la Irlanda del siglo XIX, como anécdota de la "maldad inglesa". Ciertamente, Edwy y su mujer fueron asesinados en una revuelta en 958.

Luego de este período, San Eduardo "el Pacífico" (8 de julio), segundo hijo de San Edmundo, subió al trono. Eduardo hizo la paz con ambos prelados y además, la paz con Dios: siendo joven Eduardo había seducido a la Beata Wulfrida (9 de septiembre), y con ella había tenido una hija ilegítima: Santa Edith (16 de septiembre y 3 de noviembre, traslación de las reliquias). Este mismo rey nombró a Dunstan obispo de Worcester, siendo consagrado por Odo. Una tradición dice que en la ceremonia de consagración Odo dijo "obispo de Canterbury" en lugar de "obispo de Worcester". Cuando le señalaron el error, nuestro santo dijo: "Sé muy bien lo que Dios ha dicho a través de mí. Mientras que yo viva, él será obispo de Worcester, pero después de mi muerte subirá a la sede de Canterbury y dirigirá la Iglesia de toda Inglaterra".

Y así mismo fue, cuando Odo murió, el 2 de junio (29 de mayo según otros) de 958, Dunstan le sucedió en el arzobispado. Su primera "vita" se escribió a finales del siglo XI, y sus reliquias se veneran en la catedral de Canterbury. No hay que confundirle con su homónimo, el abad San Odo de Canterbury (20 de enero).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 4 de julio además se celebra a
Santa Bertha de Blangy, reclusa.
San Calais de Anille, abad.

viernes, 19 de mayo de 2017

Contra el diablo, fe y herradura.

San Dunstan de Canterbury, abad y arzobispo. 19 de mayo.

Nació en Balsbury, sobre 909. Sus padres eran nobles y buenos cristianos y su tío fue San Athelm (8 de enero), que sería obispo de Bath y Wells y desde 914, arzobispo de Canterbury. Como de otros santos se dice, desde antes de nacer, ya Dios había señalado que aquel niño sería grande. Estando su madre embarazada, y estando en misa en la iglesia, de pronto las velas de toda la iglesia se apagaron, menos la que sostenía la buena mujer. Todos encendieron su propia vela de la suya, tomando por presagio que el niño que esperaba sería luz para toda la Iglesia de Inglaterra. Dunstan fue educado en la abadía de Glastonbury, de tradición celta, donde se formó en las Escrituras, los Santos Padres y teología. Además, era muy hábil para las artes y los oficios, por lo que aprendió a labrar el oro y la plata, a iluminar manuscritos, a bordar, a tocar el arpa y demás artes. Cuéntase que en estos primeros años el diablo le tentaba constantemente, y que incluso un día se plantó en la puerta de la iglesia y no le dejaba entrar a la misma a orar. Entonces Dunstan trepó por la pared, pretendiendo descolgarse por el otro lado del tejado y entrar por una ventana. Pero un ángel le sostuvo y le llevó de nuevo a tierra, alejando al demonio. Y no sería la única vez.

Luego de haber estudiado, sus padres le enviaron a la corte del rey Aethelstan, de quienes eran parientes lejanos. Allí algunos jóvenes como él le tomaron envidia por sus buenas maneras, su dulzura y su habilidad para el estudio y el trabajo. Pero sobre todo le despreciaban como un inculto, por conocer antiguas canciones celtas, cuya lengua parecía perdida en los reinos que cada vez se latinizaban más. Por ello, un día que estaba cantando, dos compañeros lo arrastraron a un pantano y lo arrojaron allí, mientras se burlaban de él, pateándole. Y más aún, le dejaron allí dándole por muerto, pero el santo elevó su voz cantando y los perros del rey le oyeron, se fueron donde estaba y le sacaron salvándole de la muerte. Dejó el santo la corte y se fue con su otro tío San Alphege (12 de marzo), a la sazón obispo de Winchester. Su tío le inspiró el amor por la vida monástica, aunque el joven Dunstan no se decidía del todo. Pero le llegó una enfermedad en la piel (tumores y úlceras) que parecía mortal, de la que se libró por milagro luego que ofreciera ser monje si sanaba. Así, en 936 fue ordenado presbítero junto a su amigo San Ethelwold (1 de agosto) fue ordenado presbítero por su tío, y juntos se fueron a Glastonbury. Allí Dunstan se construyó una minúscula celda donde solo cabía de rodillas o sentado. Oración, penitencia, estudio y trabajo manual fueron los cuatro pilares que sostenían su vida espiritual. En 941 subió al trono el rey San Edmundo I (26 de mayo), que le nombró consejero, y además, fue confesor de la reina Santa Ælfgifu (18 de mayo). 

En 943 el mismo rey le nombraría abad de Glastonbury, aunque sin separarse de su lado. La envidia, otra vez, de algunos hicieron correr calumnias sobre él y el rey lo separó de su lado. Y Dunstan se fue tranquilamente a Glastonbury. Poco tiempo después, fue el rey a cazar y estando persiguiendo un ciervo, su caballo desbocado casi se precipita por un barranco que parecía sin fondo. El rey, viéndose a punto de perecer oró a Dios: "Gracias, Dios omnipotente, porque, afortunadamente, a nadie he causado daño últimamente, excepto al abad Dunstan. Pero si me dejas vivir, me reconciliaré con él". Y entonces el caballo se detuvo justo antes del barranco, sin sufrir daño el rey ni el propio animal. Edmundo mantuvo su promesa y esa misma noche pidió perdón a Dunstan, y además donó tierras y beneficios al monasterio. Bajo su mandato Glastonbury se convirtió en uno de los centros monásticos más importantes de Inglaterra. Construyó una bellísima iglesia y espectaculares jardines, los cuales los había soñado con precisión siendo un niño, al llegar en Glastonbury. 

San Dunstan y el diablo.
Y el diablo a no dejarle en paz: le tentaba en forma de fieras y serpientes, pero siempre le vencía Dunstan rezando o haciendo la señal de la cruz. De esta época se cuenta una de sus anécdotas más famosas: Estando en oración, el diablo le molestaba, entonces el santo tomó unas tenazas, con las que solía trabajar, y le apretó la nariz a Satanás con tal fuerza, que el diablo salió pitando. Otra leyenda, seguramente más tardía e inspirada por estas dice que un día se acercó a la celda del santo un ser que le pidió le herrara. Cuando Dunstan vio que tenía pezuñas de cabra, entendió que era de nuevo el diablo. El santo le dijo que tenía que atarlo, y a continuación comenzó a herrarle, y de modo tan doloroso, que el demonio tuvo que confesar quien era realmente. Para librarlo, Dunstan le hizo prometer que jamás entraría a un sitio donde viera una herradura sobre la puerta. Así lo prometió y así nació esta costumbre. Pero lo dicho, es una leyenda tardía y una costumbre moderna.

En 945 San Edmundo fue asesinado y subió al trono su hermano Edred, pues los hijos de Edmundo eran pequeños aún. También con este rey tuvo cercanía Dunstan, y le apreciaba tanto el monarca, que quiso nombrarle obispo de Crediton, la ciudad natal del gran San Bonifacio (5 de junio). Pero Dunstan se negó, porque no se consideraba digno de ello, así que otro fue designado en su lugar. Esa misma noche se le aparecieron los santos apóstoles Pedro, Pablo y Andrés, a este último tenía gran devoción Dunstan. Sin embargo San Andrés le apaleó mientras le decía "Esto es lo que te mereces, porque te has negado a compartir nuestra misión apostólica". En 955 el príncipe Edwy "el Bello", hijo de San Edmundo, subió al trono con 15 años. Su matrimonio se había concertado con la princesa Aethelgifu, pero Dunstan se opuso, aduciendo a que la consanguinidad (eran primos hermanos) era un obstáculo insalvable. Ambos, novia y novio se enfurecieron y Edwy confiscó la abadía de Glastonbury, desterrando a Dunstan al mismo tiempo. El santo abad, fiel a su conciencia, tomó el camino del destierro y se fue a Gante, donde conoció al célebre reformador San Gerardo de Brogne (3 de octubre), y bebió de su espíritu renovador.

En 958 Edwy y su mujer fueron asesinados en una revuelta y San Eduardo "el Pacífico" (8 de julio), segundo hijo de San Edmundo, subió al trono. Hizo volver a Dunstan a la corte y le hizo consejero personal, y luego Primer Ministro. Pero más que consejo político, Dunstan hizo reconciliar a Eduardo con Dios: siendo joven Eduardo había seducido a la Beata Wulfrida (9 de septiembre), y con ella había tenido una hija ilegítima: Santa Edith (16 de septiembre). Este mismo rey nombró a Dunstan obispo de Worcester, y aunque Dunstan no quería en principio aceptó finalmente (tal vez recordó la apostólica paliza). Fue consagrado por el arzobispo San Odo de Canterbury (4 de julio), el cual, en la ceremonia de consagración dijo "te consagro obispo de Canterbury" en lugar de "obispo de Worcester". Cuando le señalaron el error, Odo dijo: "Sé muy bien lo que Dios ha dicho a través de mí. Mientras que yo viva, él será obispo de Worcester, pero después de mi muerte subirá a la sede de Canterbury y dirigirá la Iglesia de toda Inglaterra". 

Y así fue, cuatro años después, Eduardo le designó para la sede primada de Inglaterra. Dunstan primero se negó y pidió recibir el palio directamente del papa. Viajó a Roma y Juan XII le confirmó como primado y, además, le nombró Legado del Papa en Inglaterra. Junto a San Ethelwold y San Osvaldo de York (29 de febrero y 15 de octubre, traslación de las reliquias), Dunstan se lanzó a una intensa campaña de reforma de la Iglesia angla. Reforma de los monasterios y sus Reglas, de la vida moral del clero y los fieles, de la liturgia y el culto. Promovió leyes civiles y religiosas justas, ejerció la caridad, fundó varios hospitales, etc. En 975 el rey Eduardo falleció, y le sucedió su hijo San Eduardo "el Mártir" (18 de marzo y 20 de junio, traslación de las reliquias) que, como dice su sobrenombre, fue asesinado en 978, dícese que por orden de su madrastra, Elfrida. Dunstan padeció por este asesinato, pues protegía al joven rey y este era piadoso y buen gobernante. En 984, por la muerte de Ethelwold, la sede de Winchester quedó vacante y Dunstan nombró a San Alphege (19 de abril) como obispo de Winchester. 

Dunstan falleció el 19 de mayo de 988, sábado posterior a la Ascensión, siendo sucedido por el mencionado San Alphege (no su tío, sino el otro). Fue sepultado en la catedral de Canterbury. En 1013, después del saqueo de la ciudad en 951, en el que fue martirizado el arzobispo Alphege, unos monjes de Glastonbury desenterraron de entre los escombros los restos del santo, al que reconocieron por su anillo, una pieza de orfebrería que el mismo santo había labrado. Sepultaron las reliquias en secreto, con la esperanza de que Canterbury resurgiría, y solo tendrían que pasarse el secreto del sitio del enterramiento de unos a otros, que estaba junto adonde había estado la puerta del coro. Allí estuvieron los restos incluso luego de la reconstrucción de la catedral, y por lo que fuera, la memoria de ellos se perdió. En 1184, haciendo obras luego de un incendio que volvió a destruir el templo, las reliquias de San Dunstan fueron halladas. 

Es abogado de los herreros, orfebres, cerrajeros, mecánicos, relojeros. Su iconografía más característica es muy simpática, pues suele aparecer tomando al demonio por la nariz con unas pinzas, o herrándole, por las leyendas antes descritas.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de mayo además se celebra a

San Hadulf, obispo.
San Ivo de Bretaña,
abogado
.
San Celestino V,
monje y papa
.









miércoles, 19 de abril de 2017

Martirizado con huesos y hachas.

San Alphege, arzobispo y mártir. 19 de abril.

Aelfheagh (nombre correcto), nació de una familia noble en Gran Bretaña, alrededor de 954. Mientras aún era muy joven renunció al mundo y, a pesar de las lágrimas y súplicas de su madre, se retiró al monasterio de Dersherste, en Gloucestershire, donde sirvió a Dios con gran devoción. Después de un tiempo se convirtió en abad de un monasterio en Bath. En 984, por la muerte de San Ethelwold (1 de agosto), la sede de Winchester quedó vacante y San Dunstan (19 de mayo), que era arzobispo de Canterbury y por ello primado de Inglaterra, nombró a Alphege como obispo de Winchester. En 994, Olaf Tryggveson, rey de Noruega, atacó Londres, pero fue derrotado, por lo que decidió acampar en Southampton. Allí recibió a Alphege, enviado por el rey Ethelred II, el cual le pedía se reuniese con el rey para firmar la paz. El rey Olaf era cristiano, pero no estaba confirmado, por lo cual, y como signo de paz, San Alphege, lo confirmó y lo apadrinó. Gobernó su diócesis hasta 1006, cuando murió el obispo Aelfric y nuestro santo fue preconizado a la sede primada de Inglaterra. 

Desde 1008 a 1013, los daneses asolaron las costas inglesas una y otra vez. En este último año los daneses llegaron comandados por el mismo rey Swen, y tomaron la ciudad de Canterbury, ayudados por el traidor abad de San Agustín, a cambio de riquezas del botín. Los daneses incendiaron la ciudad y su catedral, asesinaron a muchos y tomaron a los demás como esclavos, además, se llevaron al arzobispo como rehén precioso, por el cual pedían 48.000 libras. El rey, el clero y el pueblo comenzaron a reunir el dinero, pero el día 13 de abril, Domingo de Pascua, el santo obispo prohibió que se gastase en él nada, y menos cuando se necesitaba para socorrer a los pobres que lo habían perdido todo. Los daneses tuvieron paciencia hasta el día 19, víspera de la Octava, cuando comenzaron a insultarle, pegarle y le tomaron como blanco de burla, lanzándole huesos de sus desperdicios. Finalmente, uno más ebrio que los demás, blandió un hacha y la hundió en la cabeza del santo, que murió en el acto. Una vez que vieron que no era posible sacar dinero de él, los daneses lo entregaron a los ingleses, que llevaron el santo cuerpo a Londres, donde fue recibido con la veneración del clero y el pueblo. Fue sepultado en la catedral de San Pablo.

En Greenwich, donde fue asesinado, una iglesia recuerda su memoria. Los normandos, luego de la conquista de Inglaterra intentaron disminuir su culto porque no veían en él un mártir de la fe. Pero la iglesia angla se opuso firmentemente, pues su caridad cristiana, que impidió se recaudara dinero destinado a los necesitados, era suficiente como causa del martirio, y así lo defendió sobre todo San Anselmo (21 de abril). En 1023 el rey Canuto II de Dinamarca, impulsado por su mujer la Beata Emma de Normandía (14 de marzo), para reparar el mal causado por su padre, el rey Swen, organizó y costeó la traslación de las reliquias del santo a Canterbury. Allí fue sepultado en una hermosa tumba cerca del altar mayor, también costeada por los reyes daneses.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de abril además se celebra a






Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...