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jueves, 17 de junio de 2021

Ciego por la oración de su madre.

San Hervé de Bretaña, monje. 17 de junio. 

También se le conoce como Harvez, Herné, Houarn, Houarné y otros nombres similares. Según su leyenda, que es lo que tenemos, fue hijo de San Hyvarnion (5 de diciembre) y Santa Rivanonne (19 de junio). Sus padres se habían conocido por una serie de sucesos ordenados por Dios, que los fueron acercando uno al otro en aras de la promesa divina hecha al padre: “tendrás un hijo santo”. Cuando Rivanonne quedó embarazada dijo a su marido: "Le pido al buen Dios que nuestro hijo nunca vea la falsa y engañosa luz de este mundo". Y él le respondió: "Mientras tenga siempre la gloria celestial en sus ojos", así sea. Y así fue como Hervé nació ciego, en Plouzévédé. 

Desde muy pequeño su madre le enseñó a rezar y a recitar los salmos de memoria. Cuando tenía cinco años quedó huérfano de padre. A los siete años ya sabía todo el Oficio litúrgico de memoria. Entonces, Rivanonne lo confió a San Marchian (22 de junio) para que este lo educara, y ella se retiró a una ermita para vivir en soledad. Pasaron los años y Hervé fundó un monasterio en Lanhouarneau y muy cerca suyo su madre construyó una ermita donde se recluyó en soledad y oración. Allí vivió largos años, hasta que su tío materno, San Urfol (17 de septiembre y 19 de junio) recibió una revelación del cielo acerca de que a su hermana le quedaba poco tiempo y le avisó a nuestro santo. 

Hervé se fue a la ermita con dos monjes y allí entabló coloquios con su madre, y estuvo orando hasta que ella expiró, el 19 de junio de 535. Hervé vio su alma llevada al cielo por los ángeles. La enterró en la ermita, donde luego construiría otro monasterio que llegaría a tener un colegio, su hermana pequeña, Santa Cristina (22 de junio) quedaría bajo la tutela de él. De ella se cuentan otras leyendas muy hermosas. 

Se nos dice que en una ocasión un lobo se comió el burro que los monjes tenían para el trabajo, entonces San Hervé hizo que el lobo reemplazara al burro en sus tareas. En Lesneven fundó un monasterio en las tierras que Inoc, un noble local, le concedió a cambio de que al año siguiente le entregara una cosecha de trigo. Hervé sembró el trigo y en un año construyó el monasterio, la iglesia, sin trabajar en el campo. El día que se cumplía el año Inoc fue a buscar su cosecha y halló el doble de lo esperado. 

Estuvo Hervé en el tribunal que juzgó a Conomor, el asesino de su esposa Santa Trifina (29 de enero), madre de San Tremeur (21 de julio). Conomor huyó de la justicia encerrándose en su castillo. El santo abad San Gildas (29 de enero) al ver que no podía entrar, rodeó el castillo rezando constantemente a Dios. Luego arrojó un puñado de tierra contra los muros de la fortaleza, que se derrumbó por completo, siendo apresado Conomor el cual fue desterrado por su crimen. Además, quedó ciego, mas Hervé lo sanó por compasión, haciendo, además, el milagro de brotar agua en la cima de una colina para lavar los ojos de Conomor. 

Visión de los cielos.

En Loc-Majan una capilla recuerda como San Hervé liberó del demonio al duque Even de Léon, al cual el maligno había intentado envenenar. En otra ocasión se enfrentó a un diablo que disfrazado de monje tentaba con alcohol a los monjes de un monasterio y a no pocos había convertido en borrachos. Otro diablo tentó a un panadero a negarle limosna de pan al santo, y este descubriendo la verdad, echó al diablo y convirtió los panes en piedras. Aún se muestran dichas piedras en Lanrivoaré. 

Dícese que estuvo en Léon, donde trabó amistad con el obispo. Unas versiones de la leyenda dicen que fue San Houardon (29 de noviembre) y otras que fue San Pablo Aureliano (12 de marzo). Fuese quien fuese, la leyenda es la misma: el obispo le tuvo envidia porque a pesar de ser ciego podía ver el cielo, a Dios y los santos. Entonces Hervé invitó al obispo a ayunar, orar y disciplinarse durante tres días y noches. Al cabo, el santo obispo también pudo gozar de la visión celestial, y además, Hervé le fue diciendo que santo era cada uno de los que veían. 

Ermita del santo en Lanrivoaré.
Hervé murió en 575, y se nos dice que seis días antes de su muerte lo dijo a sus monjes, quienes oraron con él para preparar la partida. Recibió los sacramentos y fue cuidado sus últimos días por su sobrina Cristina. Ela le asistió en todo momento, y le pidió no la dejara sola en el mundo, sino que la llevara con ella al cielo. Hervé falleció luego de afirmar que ya oía los cánticos del cielo; Cristina se echó a llorar a sus pies y no se levantó más, pues murió dulcemente al poco rato. 

El santo fue sepultado en su monasterio en Lan-Houarneau. Sus reliquias fueron trasladadas en 878 a Brest. En 1002 fueron depositadas en un bello relicario y trasladadas a Nantes, donde tenía y aún conserva devoción. Este relicario y sus huesos fueron destruidos durante la Revolución Francesa. Su culto permanece, además, en amplias zonas de la campiña francesa. Es abogado contra la ceguera, los miedos, los ataques de pánico, los lobos. Es protector de los juglares y de los caballos. 

Fuente:
-http://heiligen-3s.nl/

A 17 de junio además se celebra a:

San Manuel de
Persia, mártir.
San Salomón de
Jerusalén, rey.
Beato Juan Anglico
II General Trinitario.
San Adolfo de
Torney, obispo.









  

lunes, 17 de septiembre de 2018

San Urfol de Bretaña, ermitaño.

San Urfol de Bretaña, ermitaño. 17 de septiembre, 19 de junio y Lunes de Pentecostés.

Fue hermano de Santa Rivannone (19 de junio), y tío del juglar ciego y eremita San Hervé (17 de junio), quien fue hijo de esta santa y de San Hyvarnion (5 de diciembre), también juglar en su juventud. Hervé fue discípulo de San Marchian (22 de junio), y al llegar a la juventud le dejó para junto a un grupo de hermanos, hacer vida eremítica.

Urfol vivió como eremita en un bosque durante años, hasta Urfol recibió una revelación del cielo acerca de que a su hermana le quedaba poco tiempo y avisó a Hervé. Este se fue a la ermita con dos monjes y allí entabló coloquios con su madre, y estuvo orando hasta que ella expiró. Unas leyendas dicen que la sobrina, Santa Cristina (22 de junio), quedó al cuidado de Urfol, y otras dicen que fue Hervé quien la cuidó. La leyenda de San Hervé dice que Urfol falleció en la soledad y que Hervé le sepultó piadosamente.

La leyenda de Santa Trifina de Bretaña (29 de enero) le hace el mismo Urfol, siervo del caudillo Warok y luego discípulo de San Gildas (29 de enero).

Junto a su santa hermana es venerado en Bourg-Blanc. Es abogado contra la gota.


Fuentes:
-"Vie des bienhereux et saints de Bretagne". M. DE GARABY. Saint Brieuc, 1839.

A 17 de septiembre además se celebra a:


La Estigmatización
de San Francisco.
Santa Hildegarda,
Doct
ora de la Iglesia.
San Alberto de
Jerusalén, obispo





jueves, 22 de junio de 2017

Santa Cristina de Bretaña.

Santa Cristina de Bretaña, virgen. 22 de junio.

Santa Cristina.
Capilla de Plouvien.
Sabemos más de sus padres San Hyvarnion (22 de junio y 5 de diciembre) y Santa Rivanonne (19 de junio), que de Cristina, a quien las leyendas de esta numerosa familia solo tratan de soslayo. Cuando su madre (madre putativa, en algunas leyendas) se retiró a la soledad de la reclusión, Cristina la siguió y cuando ella falleció en 526, acompañó a su hermano mayor (su tío, según quien cuente la historia) San Hervé (1, 17 de septiembre, 17 y 22 de junio) y a su tío San Urfol (17 de septiembre y 19 de junio) en su vida eremítica en Lanhouarneau. Una de sus leyendas cuenta que, siendo niña aún, mientras adornaba los altares de la iglesia de su Hervé siempre hacía oración, y todos los sábados cuando cambiaba las flores acudían las abejas, que zumbaban haciendo música, acompañándola en su alabanza.

Cuando Hervé estaba muriendo, Cristina le asistió en todo momento, y le pidió no la dejara sola en el mundo, sino que la llevara con ella al cielo. Hervé falleció luego de afirmar que ya oía los cánticos del cielo; Cristina se echó a llorar a sus pies y no se levantó más, pues murió dulcemente al poco rato.


A 22 de junio además se celebra a
San Albano de Verulam, protomártir de Inglaterra.
San Acacio de Armenia y compañeros mártires.

viernes, 19 de junio de 2015

Rivanonne, santa, esposa y madre de santos.

Santa Rivanonne, viuda y reclusa. 19 de junio.

Encuentro de Hyvarnion y Rivanonne.
Según su “vida”, Rivanonne nació a principios del siglo VI, y muy niña quedó huérfana, por lo que fue educada por sus hermanos San Urfol (17 de septiembre y 19 de junio) y San Rivoaré (19 de septiembre). Desde niña fue piadosa, dada a la oración, la caridad y la penitencia. Cuando era jovencita, hizo un voto de virginidad, en espera que Dios le revelara.

Mientras, nos ocupamos de otro personaje: Por aquellos tiempos llegó a Bretaña San Hyvarnion (5 de diciembre) un poeta y compositor irlandés de cierta fama. Además, era conocido por su sabiduría, y rectitud de vida. Había sido discípulo de San Cadoc (24 de enero y 21 de septiembre), quien le había enseñado a leer, componer, a conocer la naturaleza. Había hecho voto de castidad y atendía personalmente a los pobres y necesitados. Dos tradiciones le hacen llegar por diferentes modos a Bretaña: una cuenta que lo hizo siguiendo a los monjes santos que desde Irlanda poblaron Bretaña entre los siglos V u VI. La otra, que el rey Childeberto supo de su persona y le pidió consejo y que se quedara en su corte. Donde sí es unánime las leyendas es que, estando en la corte, Hyvarnion se decepcionó del ambiente palaciego, tan rudo y poco dado a la piedad, que decidió volver a su tierra. El rey intentó detenerlo, pero nada pudo hacer así que le preparó un barco para su viaje. La noche antes del viaje, Hyvarnion tuvo una visión en la que una jovencita se le aparecía y le decía que había de ser su esposo. Varias veces se repitió el sueño, que dejó a Hyvarnion desconcertado, pues él se había dedicado por completo a Dios y creía que este aceptaba su oblación. Entonces se le apareció un ángel que le explicó que la joven Rivanonne recibía en ese momento la misma revelación, que ambos se encontrarían a la mañana siguiente y que habían de casarse, pues Dios había determinado que fueran padres de un gran santo.

Y así fue, al otro día se encontraron en Landouzan, junto a una fuente, que hoy lleva la el nombre de Santa Rivanonne. Ella venía acompañada de su hermano Rivoaré, quien les casó. El romanticismo del siglo XIX fue muy pródigo recreando esta escena, llenándola de amor entre los dos. Se encuentran, él le canta, ella le enseña las hierbas que recoge para remedios para los pobres. Se enamoran, pero conocen su destino y su mutua entrega a Dios, por lo que presentan este cumplimiento de la voluntad divina casi como un hado fatalista, al que hay que aceptar. Lo dicho, romanticismo decimonónico.

En fin, que casados ya, esa noche, sabiendo que el propósito de su unión era concebir un santo, Rivanonne dijo a su esposo: "Si es un niño, le pido a Dios que nunca pueda ver la falsedad y los engaños del mundo”. Y se unieron carnalmente, solo una vez y nunca más. Se establecieron en Lanrioul, y al cabo de los nueve meses justos nació su hijo San Hervé (17 de junio), ciego a la luz del mundo y vidente a la luz de la fe. Cuando el niño tenía cinco años Hyvarnion murió y dos años más tarde, Rivanonne confió a su hijo al monasterio de San Marchian (22 de junio). A esa edad, ya había enseñado al niño todos los salmos y cánticos de memoria, y este le acompañaba en las oraciones, los actos de piedad y las obras de caridad.

Rivanonne entonces pudo cumplir su deseo de vivir para Cristo: se unió a otras piadosas mujeres, entre ellas una niña, que algunas leyendas dicen era adoptada, Santa Cristina (22 de junio) comenzando una vida monástica. Cuando Hervé, versado en la música y la composición como su padre, fue un joven que podía valerse por sí solo, fue en busca de su madre y emprendieron juntos una nueva vida religiosa. Hervé fundó un monasterio en Lanhouarneau y muy cerca suyo su madre construyó una ermita donde se recluyó en soledad y oración. Allí vivió largos años, hasta que San Urfol recibió una revelación del cielo acerca de que a su hermana le quedaba poco tiempo y avisó a Hervé. Este se fue a la ermita con dos monjes y allí entabló coloquios con su madre, y estuvo orando hasta que ella expiró, el 19 de junio de 535. Hervé vio su alma llevada al cielo por los ángeles. La enterró en la ermita, donde luego construiría otro monasterio que llegaría a tener un colegio, Cristina quedaría bajo la tutela de su hermano Hervé, y de ella se cuentan otras leyendas muy hermosas.

El culto de Santa Rivanonne, escaso, siempre ha estado suscrito a la devoción y leyenda de su hijo San Hervé, muy venerado en la campiña francesa.

Fuentes: 
-"The Book of Saints and Friendly Beasts". ABBIE FARWELL BROWN. 2009.
-"La mystique des eaux sacrées dans l'antique Armor". CLAIRE DE MARMIER. París, 1947.
-"Vie des bienhereux et saints de Bretagne". M. DE GARABY. Saint Brieuc, 1839. 
-"El libro de los santos de Bretaña". P. CHARDONNET . 1977.


A 19 de junio además se celebra a 
Beata Miguelina de Pesaro, terciaria franciscana.
Beato Odo de Cambrai, obispo

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...