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viernes, 27 de julio de 2018

Constructor de paz y de caminos.

Beato Benno II de Osnabrück, obispo. 27 de julio.

Estatua en Bad Iburg.
Nació hacia 1020 en Löhningen, en el seno de una familia de funcionarios del imperio. Fue educado en la prestigiosa escuela catedralicia de Strasburgo y en el no menos célebre monasterio benedictino de la isla de Reichenau, donde fue discípulo del Beato Hermann el Paralítico (24 de septiembre). Ya monje, el obispo Guillermo de Strasburgo lo eligió como secretario. A este prelado acompañó en una peregrinación a Tierra Santa entre 1040 a 1044.

Benno fue preceptor de los hijos de varios nobles en Speyer y Goslar. Dirigió la escuela de la catedral de Hildesheim y fue administrador de la catedral en Goslar en tiempo de sede vacante y, además, administrador del Palatinado. Fue un hábil arquitecto y matemático, apasionado del arte, la alquimia y las ciencias aplicadas. Enrique IV le nombró Maestro de Obras del Imperio, dándole plenas funciones para la construcción de castillos, fortalezas y catedrales. En 1067 fue secretario y confidente del arzobispo San Anno II de Colonia (4 de diciembre).

En 1068 Enrique IV lo nombró obispo de Goslar para suceder al Beato Benno I de Osnabrück (20 de noviembre). Benno se ocupó de la agricultura y de la construcción de calzadas, puentes y pozos de agua potable. En 1073 reforzó la fortificación de Iburg para repeler los ataques de los sajones. En la Guerra "de las Investiduras", Benno supo estar en medio, siendo diplomático sin ser desleal ni al papa ni al emperador, manteniendo la confianza de ambos. Por ello perdió su sede, siendo desterrado por enemigos de la paz. Junto a San Hugo de Cluny, "el Grande" (29 de abril; 11 de mayo, Todos los Santos Abades de Cluny, y 13 de mayo, traslación de las reliquias) medió en la solución de Canossa en 1077. Sobre 1080 pudo regresar a su diócesis.

En 1085 Benno se retiró al monasterio de Iburg, que había fundado y donde murió, pobre y humilde, como un sencillo monje. Allí tuvo un entierro simple, como quería, en contra del deseo del Capítulo de Osnabrück, que quería sepultarle en la catedral.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 27 de julio además se celebra:


San Pantaleón,
mártir.
B. Tito Brandsma,
carmelita mártir.
San Aurelio
y comp. mártires.






viernes, 25 de mayo de 2018

De un papa valiente y reformador.

San Gregorio VII, papa. 25 de mayo.

Es este uno de los papas más grandes de la historia civil y eclesiástica. Reformador y gran apástol. Nació sobre 1020 en la Toscana, en una familia humilde, y se llamaba Hildebrando Aldobrandeschi. Fue educado por su tío, abad de Santa María del Aventino, y desde niño mostró una admirable capacidad de estudio, gran inteligencia y sólida piedad. Tomó el hábito monástico en el mismo monasterio y pronto fue conocido fuera de los claustros por su rectitud y valía. En 1045 el papa Gregorio VI le mandó llamar junto a sí como secretario. Al año siguiente, siendo desterrado el papa a causa de su deposición (el Concilio de Sutri determinó que había sido elegido simoníacamente), Hildebrando lo siguió a Colonia y le asistió en su muerte ese mismo año.

Luego, Hildebrando se fue al más célebre monasterio del momento: Cluny, donde era abad San Odilón (1 de enero y 11 de mayo, Todos los Santos Abades de Cluny). El espíritu reformador de Cluny inundaría a Hildebrando, quien se convertiría en la mano derecha del nuevo abad, San Hugo de Cluny, "el Grande", (29 de abril; 11 de mayo, Todos los Santos Abades de Cluny, y 13 de mayo, traslación de las reliquias). Este abad le promocionaría aún más y lograría que en 1049 el papa San León IX (19 de abril) nombrara al joven Hildebrando, de 29 años de edad, abad de San Pablo Extramuros y su Legado Pontificio ante el emperador del Sacro Imperio Germánico y los reyes europeos. También de este papa fue gran apoyo en toda la labor reformadora de la Iglesia. Fue igualmente Legado del papa Víctor II y de Esteban IX. Se opuso enérgicamente a la elección simoníaca de Benedicto X, al que se consideró antipapa, e influyó en la elección de Nicolás II.

Este último pontífice le nombró Archidiácono de Roma, un puesto codiciadísimo por los prelados, pues quien lo ostentaba tenía a su cargo el administrar los bienes materiales de la Iglesia. Era un puesto que se prestaba a todo tipo de corruptelas, vicios y pecados, pero Hildebrando lo ejerció con gran temor de Dios, honestidad y transparencia, llegando incluso a recortar gastos poco que le parecieron poco lícitos del mismo papa. Separó el dinero de la caridad exclusivamente para eso y no permitió ni que una sola moneda fuera usada para sobornos o compra de beneficios espirituales.

Junto a su antiguo amigo San Pedro Damiani (21 de febrero) y el futuro papa Alejandro II, en 1059 estuvo presente en el Sínodo de Milán, para deponer al arzobispo Guido de Velate, quien había comprado el nombramiento, siendo denunciado por el diácono San Arialdo (27 de junio), y a quien el obispo había excomulgado. Hildebrando y sus compañeros pusieron las cosas en su sitio, deponiendo al obispo y llevando el levantamiento de la excomunión. Lo que sí no lograron fue preveer el atroz martirio que padecería Arialdo por órdenes del obispo, siendo castrado, mutilado y ahogado.

Todas estas acciones enérgicas, reformadoras y su vida austera y piadosa, hicieron que a la muerte de Alejandro II, Hildebrando fue elegido papa por aclamación popular el 22 de abril de 1073. Aunque Esteban II había prescrito que solo los cardenales podrían elegir al papa, esa norma se saltó por alto, sabiendo del gran bien que suponía tener a Hildebrando en el trono de San Pedro. Fue consagrado obispo y coronado papa el 30 de junio de 1073, tomando el nombre de Gregorio VII.

San Gregorio continuó la reforma de la Iglesia que tanto había impulsado León IX. Afianzó el poder papal por encima de todos los obispos, centralizando aún más el poder. Esto, sinceramente, le alejó de la Iglesia Oriental, más sinodal, e hizo más difícil la posible unión luego del cisma de Oriente. Además, propuso al papado como el supremo gobernante del mundo, al cual el mismo emperador debía sumisión, aun suponiendo la diferencia entre los dos poderes, civil y eclesiástico. Todo esto no fue de balde, por supuesto, sino a causa de una batalla que hubieron de librar Iglesia e Imperio a causa de "las Investiduras". A grandes rasgos, el problema, que se arrastraba desde el siglo IX y duró casi 100 años, se trató acerca de la prohibición por parte de la Iglesia, de que los monarcas invistieran obispos por su cuenta, como si de un cargo civil se tratara. El emperador y los príncipes elegían obispos solo por conveniencia política, para premiar a sus parientes o simplemente vendían el obispado a quien lo comprara mejor.

Un ejemplo de todo esto lo vemos en la historia de San Federico de Lieja (27 de mayo), quien era Deán de la catedral de Lieja cuando murió el obispo, en 1119. Antes que pudieran elegir un nuevo obispo, Alejandro, uno de los canónigos de la catedral y su tesorero, apoyado por Godofredo, conde de Lovaina, compró al emperador Enrique V su nombramiento como obispo de la sede vacante. Enrique V le entregó el anillo y el báculo y le envió a Lieja. Pero Federico reunió al Capítulo catedralicio y a todo el clero de la ciudad para hacer frente al obispo simoníaco e impedirle tomar la sede. A tal punto llegó la cosa que hubo hasta una batalla. También el caso del Beato Odo de Cambrai (19 de junio), a quien no le dejaron tomar posesión de su sede por haber sido elegido obispo por el papa Pascual II. También padeció por ello San Anselmo de Canterbury (21 de abril) allá en Inglaterra, pues el problema no solo era con el Sacro Imperio Germánico. Los prelados estaban divididos entre lo que mandaba la Iglesia y la obediencia al emperador. Así, por ejemplo, en el siglo X veremos a San Lantpert de Freising (18 de septiembre) del lado de Otón II frente al papa.

El emperador Enrique
y el papa Gregorio.
En el Sínodo de Roma de 1075 Gregorio renovó la absoluta prohibición por parte de los laicos de nombrar obispos en sus territorios. Esa prerrogativa pasaría a ser exclusiva del papa, en detrimento de los capítulos canonicales y presbíteros locales, los cuales, hasta entonces habían tenido voz y voto para elegir a sus obispos. Es por ello que, cuando el emperador Enrique IV se negó a aceptar la prohibición no pocos clérigos le apoyaron aún contra el papa: porque eso era contrario a la costumbre de muchas sedes donde los abades y los presbíteros elegían a sus obispos. El santo papa fue apoyado por otros prelados, como el obispo San Altmann de Passau (8 de agosto), y los abades San Guillermo de Hirsau (5 de julio) y San Erminold de Prüfening (6 de enero), quien llegaría a impedir el acceso a Enrique, a la sazón excomulgado, a su monasterio. Y no solo a este, sino a los obispos Ratisbona y Bamberg que le acompañaban y que apoyaban al monarca.

Enrique IV, lo dicho, continuó nombrando obispos en sus territorios, de tal modo que las sedes aledañas a los Estados Pontificios, como Milán y otras, tenían obispos más fieles al Imperio que a la Iglesia. Gregorio amenazó al emperador con excomulgarle y además, deponerle del trono imperial. Esta amenaza logró que Enrique depusiera a algunos de sus obispos, pero solo para tomar tiempo. En 1075 se expuso a la excomunión, celebrando una Dieta en Worms, en la cual depuso al papa Gregorio. La excomunión papal se hizo efectiva, lo cual fue aprovechado por algunos príncipes para, bajo supuesto celo por la fe católica, no prestar vasallaje al emperador. Al mismo tiempo, se planeó una reunión de los príncipes con el papa en Ausburg, en la cual nada bueno Sus consejeros pronto le advirtieron del desastre que esto podía suponer para el Imperio mientras Gregorio mantuviera la excomunión, por lo cual decidió fingir, que eso fue, un fingimiento, una reconciliación.

Se reunieron en el castillo de Matilde de Canossa. Enrique se presentó como un penitente, descalzo y suplicando el perdón del papa. Gregorio lo absolvió, abrazándole como un padre a su hijo. Enrique obtuvo a cambio el compromiso de celebrar una Dieta en la que se debatiría con más calma el asunto de las Investiduras. Enrique comenzó a dilatar la Dieta, por lo cual Gregorio lanzó una la excomunión y proclamó su deposición, al tiempo que proponía a Rodolfo, duque de Suabia, como emperador, en una alianza con San Ladislao I de Hungría (30 de junio y 29 de julio) y San Leopoldo III de Austria (15 de noviembre). Como agradecimiento a este apoyo, el papa concedió a los húngaros en 1083 la canonización de San Esteban de Hungría (16 de agosto y 2 de septiembre) la de su hijo San Emeric (4 de noviembre) y la del obispo mártir San Gerardo Sagredo (24 de septiembre), y ordenó la traslación de las reliquias del ermitaño San Andrés Zoerard (17 de julio).

Pero, aún con esas alianzas, Gregorio no logró su objetvo. No tuvo en cuenta que los prelados de Alemania y Lombardía se rebelaron y reclamaron a Enrique como verdadero emperador, apoyando la elección del antipapa Clemente III en 1080. Enrique tomó sin dificultad la ciudad de Roma en 1084, celebrando un forzado sínodo que depuso y excomulgó al santo papa Gregorio. Para rematar el acto sacrílego, el antipapa Clemente III coronó emperadores a Enrique y a su mujer.

Reliquias del papa San Gregorio VII.
Catedral de Salerno.
Gregorio hubo de huir a Salerno, donde vivió pobremente. Para colmo, los normandos, protestando fidelidad a Gregorio (más bien por oposición a Enrique) tomaron Roma y la saquearon, dejando numerosos muertos y edificios destruidos. Enrique hubo de abandonar Roma y Gregorio tuvo que huir a Salerno, pues los romanos lo culparon del saqueo y muertes, injustamente. En esta ciudad Gregorio moriría, abandonado de todos, el 25 de mayo de 1085.

El problema de las Investiduras no se solucionaría finalmente hasta 1122, imperando Enrique V y siendo papa Calixto II.

Gregorio VII fue canonizado en 1726 por el papa Benedicto XIII. Sus reliquias se veneran en la catedral de Salerno.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Julio I. 12 de abril.

San Alejandro I. 3 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.

A 25 de mayo además se celebra a:


San Dunchladh de Iona,
abad.

Santa María M. de Pazzi,
virgen carmelita
.
San Urbano I,
papa y mártir.
La Tercera Invención
de la Cabeza
de San Juan Bautista.























miércoles, 11 de octubre de 2017

San Bruno, el obispo "imperator".

San Bruno I de Colonia, obispo. 11 de octubre.

Bruno nació sobre 925, y fue el hijo menor del rey Enrique I y su esposa Santa Matilde (14 de marzo), y desde su nacimiento fue destinado al estaco clerical. En 929 comenzó a formarse para ello en la escuela catedralicia de Utrecht, uno de los más prestigiosos recintos educativos del Imperio. Enrique I falleció en 936, cuando proyectaba con Matilde una visita a Roma. A su muerte, su hijo Otón fue elegido emperador por los electores, y Matilde hubo de purgar el haberse convertido en emperatriz a costa de la suerte de otra mujer (Enrique había abandonado a su primera mujer para casarse con ella). Otón, convencido de que su madre gastaba mucho dinero en obras de caridad, la apartó del trono y la envió a Ravensberg. Sin embargo, en menos de un año el príncipe Enrique enfermó gravemente y todos pensando era un castigo del cielo por desterrar a su madre, la hicieron volver a la corte imperial. Ella solo los abrazó, como una madre, sin decir palabra. Nuestro Bruno era aún pequeño, pero igualmente no estuvo cercano a su madre.

Cuando Bruno tenía 14 años, su hermano Otón, le llevó consigo a la corte y con solo 15 años lo convirtió en canciller del Imperio. En 950 fue ordenado sacerdote y desde 951 hasta su muerte fue el capellán de la corte. Ese mismo año viajó con Otón a Italia donde este hizo la paz en los Estados Pontificios. También le fue consejero y estratega en la lucha contra el hijo y yerno del emperador, que se rebelaron contra él. Bruno apoyó la reforma del clero y la formación estricta de los futuros presbíteros. En 953 su hermano le nombró Duque de Lorena, para mantener el dominio del ducado dentro del clan familia. Además, poco después le preconizó como arzobispo de Colonia, obteniendo la confirmación del papa Agapito II, agradecido por la acción imperial en favor de la paz. 

Bruno fue el artífice de la fusión Iglesia-Imperio que se gestó en el Sínodo de Aquisgrán de 953, saliendo de él como el primer arzobispo con poder espiritual y temporal, con el derecho de regencia en caso de ausencia del emperador. También en 953 realizó la traslación del báculo de San Pedro, con el que se había resucitado, según la leyenda, a San Materno (14 de septiembre; 22 de octubre, traslación de las reliquias; y tercer sábado de Pascua, en Schelestadt). El 21 de junio de 960 trasladó solemnemente las reliquias de San Elophe de Toul (16 de octubre), y el 3 de julio del mismo año trasladó algunas reliquias de San Patroclo de Troyes (21 de enero; 3 de julio, traslación de las reliquias a Colonia; 24 de junio, otra traslación; y 17 de agosto, Iglesias Ortodoxas). En 961 Bruno ungió rey a su sobrino Otón II en la catedral de Aquisgrán. Ese mismo año fundó la abadía benedictina de San Pantaleón, y otros dos monasterios, pilares de la reforma eclesiástica y centros de profunda espiritualidad y conocimientos. También amplió la catedral de Colonia. 

Bruno murió el 11 de octubre de 965, cuando volvía desde Compiègne, adonde había ido a hacer la paz entre los príncipes. Fue enterrado en el monasterio de San Pantaleón de Colonia. Su "vita" fue escrita por Ruotger, benedictino de San Pantaleón, en 989.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 11 de octubre además se celebra a
Santos Taraco, Probo y Andrónico, mártires.
San Kenneth de Kilkenny, eremita y abad.

martes, 8 de agosto de 2017

San Altmann de Passau, obispo.

San Altmann de Passau, obispo. 8 de agosto.

Nació hacia 1010 y fue descendiente de la familia real de Wittinv de Westfalia. A los cinco años comenzó a estudiar en la escuela catedralicia de Paderborn, teniendo excelentes resultados siempre. Y con solo 22 años él mismo se convertiría en el director de la misma, y sería preceptor de San Leopoldo III de Austria (15 de noviembre). Desempeñó este cargo hasta ser elegido preboste de la catedral de Aquisgrán por su protector, el emperador Enrique III. A la muerte de este, algunos enemigos solapados que tenía salieron a la luz y el santo, para no tener problemas y que reinara la paz en la Iglesia, dejó su cargo y se retiró al monasterio de San Juan en Magdeburg.

Allí vivió algunos años como todos los monjes, en oración, penitencia, trabajo y estudio. En 1061 tuvo permiso para hacer una peregrinación a Tierra Santa. La hizo a pie, pidiendo limosna y predicando a Jesucristo. Al volver en 1065, fue elegido obispo de Passau. Como era hombre piadoso y culto, se preocupó por la formación del clero en su extensa sede. Fundó monasterios, renovó la vida religiosa e instituyó varias obras benéficas. Durante la Querella de las Investiduras defendió al papa San Gregorio VII (25 de mayo) frente a las pretensiones imperiales. Por esto sufrió vejaciones y persecución por parte del Imperio y de algunos prelados, teniendo que huir de su diócesis hacia Zeiselmauer, Viena. Allí murió el 8 de agosto 1091. Y fue sepultado en el monasterio de Göttweig, uno de los que había fundado y donde solía retirarse en ocasiones para descansar. Allí se veneran sus reliquias.


A 8 de agosto además se celebra a
Los 14 Santos Auxiliares.
Santos Ciriaco, Largo y Esmaragdo, mártires.

miércoles, 5 de julio de 2017

San Guillermo, el reformador.

San Guillermo de Hirsau, abad. 5 de julio.

Guillermo (Wilhelm) nació sobre 1026 en Bayern, y a los 6 años entró como alumno de los benedictinos de Regensburg para educarse. Fue un magnífico estudiante y a los 16 años tomó el hábito benedictino en la misma abadía. Siendo aún novicio ya impartía clases de matemáticas, astronomía y música a los jóvenes estudiantes. Fue un entusiasta de las ciencias y la música, siendo el primer científico conocido de Baviera.

En 1069 Wilhelm fue elegido por los monjes de Hirsau como abad, luego de la muerte de su abad San Federico de Hirsau (8 de mayo). Se comprometió con la reforma cluniacense, como ya había trabajado por ella en su propio monasterio, para lo cual tuvo el apoyo firme de su amigo el abad San Ulrich de Zell (14 de julio). Esta reforma logró que en 1075 Hirsau quedara libre de todos sus ataduras con el poder y los nobles, dotando a la abadía de autonomía, riqueza y libertad para la elección de abades y otros cargos, facilitando la evangelización, el culto y la economía abacial. Por supuesto que, en la querella de las Investiduras, Guillermo estuvo decididamente de parte del papa San Gregorio VII (25 de mayo), frente al emperador Enrique IV. En 1081 Guillermo tomó parte activa en la elección del anti-rey Hermann de Salm, frente al excomulgado emperador. En 1084 influyó en la elección de su amigo, el monje San Gebhard como obispo de Constanza, a pesar de que el emperador había elegido a otro candidato. Así, la abadía de Hirsau se convirtió en uno de los centros más activos contra el emperador y a favor de la reforma del papa. Nuestro santo fue acusado de querer la destrucción del imperio, de entreguista y de querer que el papa mandase en el imperio, anexionándolo a los Estados Pontificios, pero Guillermo se defendió siempre con firmeza.

Una leyenda cuenta que, al igual que San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), en una ocasión dio su capa a un pobre, y esa misma noche se le apareció el Señor revestido con ella. La leyenda de San Erminold de Prüfening (6 de enero), este habría sido discípulo de nuestro santo, aunque hay mucha diferencia de años entre ambos como para aseverarlo.

Su labor reformadora continuó, teniendo contactos muy cercanos con Cluny, adonde enviaba monjes frecuentemente, para imbuirse del espíritu de la abadía. Junto a Ulrich, escribió el "Consuetudines", una obra sobre interpretación de la reforma de la Iglesia y del monacato según el espíritu cluniacense. Su acción llevó a Hirsau a convertirse en ejemplo de la reforma necesaria para más de 100 monasterios austríacos y alemanes. Modo de vida, construcción y decoro de las iglesias, culto, apostolado, formas de gobierno, trabajo y economía, etc… en todo ello el espejo de Hirsau era contemplado por los demás. No en balde Hirsau llegaría a ser el monasterio más grande de Alemania. De 30 monjes en origen, a 150 monjes de coro y unos 100 monjes legos. En 1082 Guillermo construyó un nuevo recinto monástico más amplio y moderno, dedicado a San Pedro y San Pablo, quedando el antiguo como un priorato dependiente de la abadía. 

Guillermo entró al cielo el 4 de julio de 1091. Lamentablemente, la mal llamada reforma protestante destruyó la vida monástica en Hirsau, y en 1535 el monasterio fue saqueado, y profanado por los herejes luteranos. Arte y cultura, libros, saber, todo se perdió. Luego de sucesivos cambios, actualmente hay una parroquia y un recinto monástico, desde 1991.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 5 de julio además se celebra a
Santa Trófima, virgen y mártir.
Santos Zoé y Nicostrato de Roma, esposos mártires.

viernes, 30 de junio de 2017

De Reyes Santos (XVII): San Ladislao I de Hungría.

San Ladislao I de Hungría, rey. 30 de junio y 29 de julio.

Fue hijo de Bela, hijo de Vazul, un príncipe opuesto al rey de Hungría, San Esteban I (16 de agosto y 2 de septiembre), y que fue mandado a cegar por la reina, la Beata Gisela (7 de mayo). Ante esto, los hijos de Vazul, Andrés, Bela y Leven, huyeron. Bela casó Riquilda, con la que tuvo varios hijos: entre ellos nuestro santo, que nació sobre 1045 en Polonia. En 1038 murió San Esteban, luego de largas luchas por defender el trono, como sus hijos Otón y San Emeric (4 de noviembre) habían fallecido, subió al trono Pedro Orseólo, sobrino de Esteban, que fue depuesto por su mal gobierno. Los hijos de Vazul entonces quedaron como herederos al trono, por lo cual, la mayoría de obispos y nobles quisieron que Andrés, hijo mayor de Vazul fuera coronado. Andrés subió al trono, prometiendo a su hermano Bela que a su muerte, el heredaría el trono, pues solo tenía hijas mujeres. Pero, sin embargo, en 1053 Andrés tuvo un hijo varón, llamado Salomón, al que Andrés mandó coronar como sucesor, obviando la promesa.

A la muerte de Andrés, no se permitió reinar a Salomón, muy joven aún, y el trono fue ocupado por Bela, como hermano siguiente a Andrés. El joven Salomón hubo de ser exiliado a Alemania, de donde volvió en 1063 con tropas para reclamar su reino. Así, Ladislao y sus hermanos Geza y Lampert tuvieron que salir de Hungría. El santo se fue a donde su primo el duque Boleslao II "el Temerario", que les ayudó a reclamar el reino frente a Salomón. Este, viéndose con poca posibilidad de hacer frente a los tres hijos de Bela, llegó a un acuerdo y les cedió parte del reino. Con altibajos, la relación entre todos fue buena en aras de mantener la estabilidad y la fuerza del reino húngaro, que tenía muchos enemigos, así que más de una vez se unieron Ladislao y Salomón para luchar contra cumanos, bizantinos o búlgaros. Sobre esta época una leyenda, ampliamente recogida por la iconografía y los romances, narra que, estando los húngaros persiguiendo a los cumanos, estos comenzaron a soltar monedas de oro del botín que tenían, para que los húngaros, entretenidos con el oro, no les persiguieran. Y así pasó, y por más que el santo rey les arengase, los húngaros preferían buscar las monedas entre las hierbas. Entonces Ladislao hizo oración y las monedas se convirtieron en piedras, y viendo este portento, los húngaros volvieron a perseguir a los cumanos, hasta que los echaron.

Una vez que pasó el tiempo, los recelos aumentaron, Salomón se hizo partidario del emperador Enrique IV, mientras que Geza y Ladislao eran partidarios del papa San Gregorio VII (25 de mayo) el asunto de las Investiduras. Este dilema, sumado al vasallaje de Salomón al Imperio, de poco gusto a los húngaros, dinamitó el reinado de Salomón, que llegó a su fin en 1074, cuando este intentó asesinar a Geza, pero fue vencido por los hermanos. Los húngaros, cansados de él, le despojaron del trono y lo entregaron a Geza, que reinó hasta 1077, muriendo en paz. Ladislao ascendió al trono y entonces Hungría volvió a tener un monarca santo: era Ladislao muy piadoso, justo y caritativo, incluso con Salomón, que más de una vez conspiró contra él. Aunque podía condenarle a muerte, solo mandó le apresaran una y otra vez. Implementó una política de paz interna y externa, pactando y no teniendo injerencias en asuntos de otros reinos. Su piedad quedó evidenciada por sus ayunos, sus horas de oración y su asistencia diaria a misa y oficios litúrgicos. De su oración una leyenda cuenta que un soldado le vio levitando mientras oraba en la catedral de Nagyvárad. Revisó el código penal, actualizándolo, suprimiendo o añadiendo nuevas leyes justas, persiguiendo especialmente el robo, la usura y el asesinato. Condenó el amancebamiento y la simonía por parte de eclesiásticos, siguiendo la reforma eclesiástica del papa Gregorio. Fundó las diócesis de Zagreb y Várad. Fundó muchos monasterios, escuelas y hospitales para pobres. Cuéntase que en una ocasión en que había una gran sequía, el santo levantó una roca por inspiración divina, y bajo ella brotó un manantial.

Leyenda del sepulcro de San Esteban.
En 1079 Ladislao se casó por segunda vez, con Adelaida, hija de Rodolfo de Rheinfeld, con el que forjó una fuerte alianza con el papa y frente al emperador. Fruto de este matrimonio nació la princesa Piroska, apóstata para los romanos y santa para la Iglesia Ortodoxa, que la venera como Santa Irene (13 de agosto), pues adoptó esa religión al convertirse en emperatriz de Constantinopla por su matrimonio con Juan II Conmeno. En 1083 Ladislao pidió la canonización de San Esteban. El 15 de julio quiso hacerse un reconocimiento de las reliquias, pero no pudo hacerse, porque la piedra del sepulcro no se movía. Una leyenda cuenta que una monja tuvo una revelación acerca de que Ladislao antes debía perdonar del todo a su enemigo Salomón y dejarle libre, antes de canonizar al santo rey Esteban. Salomón fue liberado y devueltas sus propiedades, y entonces, el sepulcro pudo abrirse. El cuerpo estaba incorrupto. Igualmente logró que se canonizara a San Emeric, hijo de Esteban, y al obispo mártir San Gerardo Sagredo (24 de septiembre). Ese mismo año ordenó la traslación del ermitaño San Andrés Zoerard (17 de julio).

Su reinado también se caracterizó por la expansión territorial y cultural de los húngaros, estos ya cristianos, llevaron la cultura romanista y la evangelización a los territorios conquistados, como Moldavia y Valaquia. Croacia le llegó a las manos luego que su cuñado (casado con su hermana Helena), el rey Dmitar de Croacia muriera. Al no haber herederos y muchos pretendientes, Helena pidió ayuda a Ladislao y este tomó Croacia bajo su poder en 1091. El papa Gregorio VII le reprendió por ello en una misiva, pues el reino croata era vasallo papal, y no de Hungría. Ese mismo año logró la rendición de los cumanos que amenazaban Hungría, logrando que no fueran asesinados, sino que en contrapartida aceptaran el cristianismo y se dejaran evangelizar.

En 1093 Ladislao estuvo a punto de partir a luchar contra los sarracenos, pero la enfermedad se lo impidió. En 1095 quiso unirse a la I Cruzada, convocada por el papa Urbano II, pero no llegó a alistarse, pues falleció enfermo el 29 de julio del mismo año, mientras estaba en una guerra con los checos cerca de Nitra, Eslovaquia. Como no tenía hijos varones, había educado a su sobrino Colomán, hijo de Geza, para que fuera su heredero al trono húngaro. Una leyenda cuenta que cuando el santo cuerpo era llevado a enterrar a Somogyvár, los bueyes torcieron el camino sin que nadie pudiera deternerlos. Así, llegaron al monasterio de Nagyvárad, fundado por el mismo santo, donde fue sepultado y se veneran sus reliquias.

Busto relicario con
la cabeza del santo.
A finales del siglo XII, reinando Bela III, el culto a San Ladislao patriótico-religioso creció fuertemente en Hungría, escribiéndose la primera "vita" en 1192, año en que fue canonizado por Celestino III. El romanticismo de la época caballeresca de los siglos XIII y XIV lo acrecentarían más aún, creando piadosas leyendas de corte militar y religioso, que sirvieran de ejemplo a los caballeros. Sus virtudes, que las tenía, se adornan mucho más. En el siglo XIV, con la peste en auge, surge la leyenda del Ungüento de San Ladislao, que dice que habiendo peste en Hungría, Dios habló al rey Ladislao y le dijo que disparase una flecha con su arco, sin apuntar a ningún sitio, y allí donde cayera la flecha, estaría el remedio a la epidemia. Lo hizo el santo y al buscar la saeta, la halló atravesando una flor de gentiana (un tipo de violeta), de la cual se fabrica tal ungüento.


Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 30 de junio además se celebra a
San Adolfo de Osnabrück, obispo.
San León de Patara, mártir.

lunes, 19 de junio de 2017

Odo, el obispo erudito.

Beato Odo de Cambrai, obispo. 19 de junio.

Odo, en realidad Oudard, nació en Orleáns, y sus padres fueron los nobles Gerard y Cecilia. De su infancia se desconoce todo, pero se puede intuir que la pasó estudiando, a juzgar por los vastos conocimientos que demostró siendo aún estudiante en Toul. En esta escuela catedralicia en la que estudió, comenzó a impartir clases de filosofía con solo 19 años. Los canónigos de Tournay quedaron admirados de su saber y le propusieron, cuando tenía 25 años, que dirigiera su escuela catedralicia. 

Allá se fue Odo, con un estupendo salario, beneficios y alguna canonjía. Además, estaba rodeado de prestigiosos catedráticos y profesores, que pronto supieron la valía de su joven director. Son los tiempos de la polémica filosófica entre realistas y nominalistas, que abarcaba las clases, las tertulias, los debates y cualquier situación en los que se dejase entrar a la filosofía. A grandes rasgos, el nominalismo explica que los nombres que damos a las cosas solo son palabras que no representan a los entes. Lo que creemos es la realidad de algo, es solo un nombre. Niega la certeza de conceptos universales como “humanidad”. Los realistas, por su parte, explicaban las cosas como eran, tal cual. Para ellos, los conceptos universales existen más allá del pensamiento. Es un poco complicado de explicar, habría que detenerse en muchos conceptos filosóficos. (Aquí lo podéis ver con más detenimiento si os interesa http://diferenciaentre.info/diferencia-entre-realismo-y-nominalismo/). Nuestro Odo era de la escuela realista, como suelen ser los filósofos cristianos. Enfrente tenía a un médico llamado Raimbert que era fiel seguidor del nominalismo y lo enseñaba en la escuela de Tournay. Los debates entre ambos fueron famosos, y su auditorio siempre estaba a rebosar de estudiantes, prelados y sabios. Pero poco a poco Odo fue venciéndole, y los alumnos de Raimbert se pasaron a las clases de Odo. Este no perdía tiempo para enseñar, ya fuera en clases, en paseos, o simplemente observando el cielo nocturno con sus estudiantes y amigos. Y tanto le querían sus discípulos, que entre todos le regalaron un anillo con estas palabras grabadas: "Annulus Odonem decet aureus Aureliensem". 

Así, entre la fama, la enseñanza, la pasión por la filosofía transcurrió la juventud de Odo, siendo un cristiano más, descuidado en la piedad y sin mucho interés por los “bastos” Padres de la Iglesia. Hasta un día. Resultó que un sabio que necesitaba vender sus libros, le vendió a Odo la obra "Del libre albedrío" de San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo, y 5 de mayo, conversión), entre otros libros. Odo lo metió en un cajón y no se acordó más hasta que, dos meses después, mientras exponía a Boecio a sus discípulos, recordó que este hacía una referencia al libro de San Agustín. Así, deseando verificar la cita, encontró el libro, y comenzó a leer partes de él. No había leído muchas páginas antes de quedar fascinado. "¡Qué estilo!" – exclamó – "No tenía ni idea que San Agustín fuera un maestro de la elocuencia". Y ocurrió que se aficionó a la obra. Entonces, al llegar al Tercer Libro y leer la comparación entre el alma pecadora y un esclavo condenado a limpiar las letrinas de un palacio, Odo exclamó "Esto es verdad, y es mi propia condición".

Entonces Odo se dio cuenta de cómo la filosofía, el saber y los estudios no le satisfacían ni le bastaban. Era solo trabajo de la mente y esfuerzo, sin provecho para su alma. Y resuelto, decidió dejar la enseñanza y dedicarse a la religión. Cuando lo comunicó a sus alumnos, la alarma cundió en la ciudad, pues no querían perder a tal celebridad, ni su conocimiento. La ciudad clamó al obispo Radbod II, para que no le permitiera marcharse. Este, sabiendo que no podía retener a un seglar por la fuerza, negoció entregarle la abadía de San Martín, a las afueras de la ciudad. Aunque estaba en ruinas, la ciudad se ofreció a restaurarla con tal que no les abandonara. Odo no pudo rechazar la oferta y junto a algunos eruditos y alumnos que quisieron probar su estilo de vida religiosa, se instalaron allí, tomando como norma de vida, como no, la Regla de San Agustín.

Pronto tuvo muchos seguidores, entre ellos un jovencito llamado Adolfo, cantor de la catedral, que escapó de su casa para unirse a la comunidad de San Martín. Su padre lo persiguió, lo agarró y lo llevó a casa. Por segunda vez escapó Adolfo, y también lo atrapó su padre, encerrándolo entonces. Insistió el muchacho y finalmente el padre accedió a que entrara con los canónigos regulares de Odo. Al poco tiempo de esto, Odo decidió tomar la Regla de San Benito, para poder tener más recogimiento y clausura. Sus seguidores estuvieron de acuerdo y tomaron el hábito benedictino de manos de Aymeric, abad de Anchín; y luego eligieron a Odo como su abad. La disciplina religiosa se acrecentó, así como el amor al estudio, que ya traían, y a la oración. Odo construyó un bello scriptorium donde sus monjes se turnaban durante el año, habiendo siempre doce monjes copiando obras clásicas y las Escrituras. Así formaron la espléndida biblioteca de la abadía. El mido fue autor, pues conocemos sus obras "Del Pecado Original", "Explicación del Canon de la Misa", y "De la Blasfemia contra el Espíritu Santo".

Trece años estuvo Odo al frente de la abadía hasta que fue llamado a la sede episcopal de Cambrai, inmersa en graves problemas político-religiosos: Su anterior obispo, Gautier, era partidario de Enrique IV frente en el asunto de las investiduras y había sido excomulgado por el papa Urbano II. Quedó la sede bajo el cayado de Manasés, archidiácono de París y opuesto al emperador por el mismo asunto. La ciudad quedó dividida entre los partidarios de Gautier y el Imperio, y los partidarios de Manasés y el papa. Nobles y la mayoría del pueblo apoyaba a Gautier y al emperador, que ya viejo, había dejado de lado su belicosidad con la Iglesia y sus intromisiones. Sin embargo, Pascual II recordó la excomunión que había sido promulgada por San Gregorio VII (25 de mayo) y Urbano II. Esto fue aprovechado por Enrique, hijo del viejo monarca, que se rebeló contra su padre excomulgado, para deponerlo y tomar la corona imperial. Enrique IV intentó hacer la paz, pero su hijo se negó a tratar con "un excomulgado". Pascual II, que no maquinó para que ocurriera la rebelión, sin embargo le bendijo y le consideró un soldado de Cristo, prometiéndole la absolución de sus pecados y en este mundo y ante Cristo luego de su muerte. Así, Alemania entró en guerra y el papa aprovechó para poner en la silla de Cambrai a un obispo fiel a la Iglesia y desplazar definitivamente a Gautier. Y el elegido fue, ya lo sabemos, nuestro Odo.

El santo no pudo tomar posesión de la sede sino hasta un año después, pues la ciudad lo destestaba por ser nombrado por el papa. Mientras, esperó en la abadía de Anchín, con algunos monjes. Allí oró, escribió y estudió. Entre tanto, Enrique el hijo había engañado a su padre con una falsa paz y le había encerrado en Bingen. Allí se presentaron los arzobispos de Maguncia y Colonia para despojar al viejo emperador de sus insignias imperiales, y arrancándole el manto y la corona de San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) las llevaron a Enrique el hijo. El viejo emperador quedó a merced de Gebhard, obispo de Spira, que se gozó en humillar y despreciar al viejo y enfermo Enrique. Una vez entronizado Enrique V, Gautier tuvo que huir y Odo pudo tomar posesión de su sede, sin poder detener la venganza de los enemigos del viejo emperador, que incluso osaron desenterrar a los obispos partidarios de Enrique IV y dispersar sus cenizas. Por su parte Odo declaró nulos todos los actos, sacramentos y bendiciones que habían dado, suspendiendo también a todos los que habían nombrado para algún cargo.

Sin embargo, el viejo Enrique IV escapó de su prisión y reunió fuerzas contra su hijo y los "enemigos del Imperio y amigos del papa". La ciudad de Cambrai expulsó a Odo, que volvió a refugiarse en Anchín. Pero murió Enrique IV antes que la sangre llegara al río y definitivamente su hijo pudo tomar las riendas del imperio. Odo volvió a Cambrai, intentó hacer la paz, pero nada pudo, por lo que en 1113 renunció a la sede para volver a Anchín, como un monje más. Allí murió el 19 de junio del mismo año, en paz.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de junio además se celebra a
Santa Rivanonne, reclusa.
Beata Miguelina de Pesaro, terciaria franciscana.

viernes, 16 de junio de 2017

Benno, el fiel.

San Benno de Meissen, obispo. 16 de junio.

San Benno. Setten.
Su "vita" fue escrita por Jerome Emser, teniendo como fuente a personas que conocieron al santo. Nació Benno en Hildesheim, y fue hijo de Federico, conde de Bultenburg. Como solía pasar, su hermano mayor, Cristóbal, fue destinado a proseguir la estirpe familiar, heredando todos los bienes y posesiones, y Benno fue destinado a la carrera eclesiástica. Así que desde niño fue puesto bajo la protección de San Bernward de Hildesheim (20 de noviembre), el cual le educó en la piedad, el amor a la virtud y al estudio. 

Cuando el santo obispo estaba para morir, Benno estuvo a su lado, cuidándole como un hijo. Y cuando ya no estaba entre los vivos, Benno abandonó el mundo y tomó el hábito monástico en la célebre abadía de Hildesheim. A los cuatro años murió el abad y Benno fue elegido abad, al mismo tiempo que el monje Sigeberto. Benno rigió la abadía durante tres meses y luego pasó el báculo abacial a Sigeberto. En este tiempo el emperador Enrique III fundó un capítulo de canónigos en Goslar y quiso que Benno estuviera entre ellos. 17 años fue canónigo, siendo ejemplo de virtudes, de piedad, de ciencia y prudencia. Allí conoció al canónigo Anno, el cual llegaría a ser San Anno II de Colonia (4 de diciembre). Este influente prelado, luego que diera un golpe de Estado, coronara al pequeño Enrique IV y se proclamase regente a sí mismo, llamó a Benno y le ordenó presbítero y obispo de Meissen, siendo consagrado en Magdeburg.

Benno se encontró una diócesis complicada: clero desmoralizado y displicente, fieles indolentes y numerosos paganos que adoraban a dioses de la natauraleza. Y para colmo, los eslavos y sajones amenazando al imperio por sus tierras. Comenzó la evangelización de los alejados, a la par que reformaba al clero. Reestableció el rezo del Oficio Divino en la catedral, abandonado por sus antecesores, e incluso lo impuso cantado, al uso de la abadía de Hildesheim. Recortó rentas de sacerdotes, reorganizó la caridad, el culto y reformó los monasterios. Se enfrentó enérgicamente al amancebamiento de los presbíteros, imponiendo la ley celibataria en su sede, y también luchó contra la simonía, siguiendo la labor reformadora de San Gregorio VII (25 de mayo).

En las revueltas por el imperio, los obispos sajones se pudieron de parte de los rebeldes, frente a los obispos alemanes. Benno fue arrojado de su sede, aunque no por mucho tiempo. En este destierro evangelizó a los pueblos wendos y a los eslavos. Apenas entronizado nuevamente, el rey Enrique IV le llamó a Worms, a un Sínodo en el que buscaba deponer al papa Gregorio VII, pero apenas lo supo Benno, huyó de allí y se fue a Roma, donde Gregorio le acogió con benevolencia. Allí estaba cuando el papa excomulgó al emperador. Una leyenda dice que los canónigos mandaron a preguntar a Benno que hacer si el emperador excomulgado intentaba entrar a la catedral a recibir. Benno les mandó que arrojaran las llaves de la catedral al río Elba, prometiendo no volver hasta que el emperador cejase en su impiedad. Cuando este se rindió ante la excomunión lanzada por Gregorio VII, Benno regresó a su sede y, dice la leyenda, entrando a la ciudad, un pez enorme se elevó sobre las aguas del Elba sosteniendo en su boca las llaves, que Benno recuperó. Leyendas parecidas se pueden leer en las "vitae" de San Egwing de Worcester (11 de enero) o San Maurilio de Angers (13 de septiembre).

Mitra usada por el santo,
que se venera en Meissen.
Otra leyenda cuenta que, estando el santo paseando y orando por los pantanos de Meissen, se distraía con el continuo croar de las ranas, a las que mandó que callaran, y estas enmudecieron. Pero cuando siguió rezando el Oficio, llegó al texto "Benedicite, cete, et omnia quæ moventur in aquis, Domino", se avergonzó y regresó al pantano y dijo "Oh, ranas, seguid con vuestro canto de acción de gracias al Señor!" Y las ranas volvieron a croar.

Benno murió en 1106. El papa Adriano IV le canonizó en 1523. Esta canonización fue protestada por el heresiarca Martín Lutero, que escribió un opúsculo contra "el nuevo ídolo y diablo que han elevado a los altares en Meissen". En 16 de junio de 1524 las reliquias fueron trasladadas solemnemente a Munich, donde se veneran en un bello relicario de plata. Es abogado de tejedores, porteros, cerrajeros y pescadores, y se le invoca contra la peste, la sequía y las lluvias torrenciales.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de junio además se celebra a
San Aureliano de Arlés, obispo.
Santos Julita y Quirico, mártires.

lunes, 24 de abril de 2017

San Wilfrith para Wilfredo.

Pregunta: Desearía información sobre San Wifredo. ¿Fue realmente Santo canonizado por la Iglesia?, ¿Cuándo se celebra? Muchas gracias.

Respuesta: Supongo te refieres al santo obispo de York, cuyo nombre original es Wilfrith y de donde nace el españolizado Wilfredo:

San Wilfrith de York obispo. 24 de abril y 12 de octubre, traslación de las reliquias.

Nació en 634, en Northumbria, en el seno de una familia noble. La leyenda cuenta que en el momento de su nacimiento, se vio aparecer sobre su casa una columna de fuego, por lo que los vecinos temían que hubiera ocurrido un incendio. Pero al comprobar que la casa no se quemaba, comprendieron que era un signo de Dios sobre el niño. Fue educado en el célebre monasterio de Lindisfarne, done tomó el hábito benedictino y de donde partió a Roma en 655. Allí le recibió el papa San Eugenio I (2 de junio), que le protegió e impulsó sus estudios. En Roma conoció la liturgia romana, que quiso adaptar a la vida monástica inglesa. Regresó por Lyon, para formarse en la Escritura y la liturgia de la Iglesia. Allí fue ordenado presbítero. En 660 regresó a su tierra, donde el rey Alhfrith le encomendó la evangelización de los paganos que aún quedaban en las tierras de Deira. Para ello se hizo ayudar de monjes benedictinos para los que fundó el monasterio de Ripon. Hizo campaña por el abandono del rito celta en las iglesias anglas, y su acción fue fundamental para que en 664 el Sínodo de Whitby declarara obligatorio el rito romano, en sustitución del celta. Frente a él en esta romanización impuesta tuvo a San Finan de Lindisfarne (17 de febrero).

En 678 fue elegido obispo de York, y fue a París a ser consagrado, pero al volver a su sede halló que el rey, de acuerdo con San Teodoro de Canterbury (19 de septiembre) había puesto a San Bosa (9 de marzo) en su lugar. Wilfrith no reclamó ni protestó, sino que con humildad se fue al monasterio de Ripon. Luego de un tiempo se fue a Roma a que el papa hiciera justicia, pero el barco se desvió del camino y fue a parar a las tierras de los frisones. Viéndolo como un signo de Dios, estuvo predicando y evangelizando hasta ir a Roma, donde el papa San Agatón (10 de enero), le confirmó en la sede para la que había sido elegido. Entonces el santo volvió a York, pero no pudo tomar posesión de su cátedra sino en 687, pues Bosa se retiró humildemente a Whitby.

Sobre su etapa de obispo, se narra un portento que dice que estando el santo administrando el sacramento de la Confirmación, se le acercó una mujer gritando con su hijo muerto en brazos. Wilfrith no interrumpió la ceremonia, y al final, se acercó a la mujer e invocando el nombre de Jesucristo, resucitó al niño, y tomándolo en brazos, lo enseñó a la multitud como signo del poder de Jesucristo. Y luego dijo a la madre que cuando el niño tuviera 7 años, debía traérselo, para dedicarlo al servicio divino, como era la voluntad de Dios. La mujer accedió, pero al cabo de los 7 años ambos padres se arrepintieron y quisieron llevarse lejos al niño para conservarlo. Pero he aquí que murieron y el niño pasó a cargo de un pariente que, sabiendo de la promesa hecha, lo llevó al santo, que le educó e hizo de él un santo varón para el Evangelio.

Wilfrith no calló ante las intromisiones reales en las cuestiones eclesiásticas. En 691, cuando quisieron dividirle la diócesis, reclamó ante el papa, por lo que fue encarcelado y expulsado. Visitó Roma, donde el papa San Sergio I (8 y 9 de septiembre) le apoyó, pero aún así, nuestro santo prelado se fue a la Isla de Wight, donde predicó el Evangelio varios años. 

Sin embargo, en 705, cuando Alhfrith murió y Eadwulf asumió la corona de Northumbria, pero fue destronado y Santa Elfleda (8 de febrero) logró que el hijo de Alhfrith, llamado Osred, de ocho años de edad, fuera coronado rey. Pero he aquí que los consejeros del pequeño eran partidarios de Wilfrith, quien de pronto se vio dueño de la situación. De hecho, cuando Eadwulf se enfrentó a los partidarios de Osred, Wilfrith hizo al joven prometer que si ganaba y era coronado rey, terminaría con la cuestión litúrgica y disciplinar, acatando el rito romano. 

San Wilfrith es desterrado.

Y ganaron, así que se dispuso todo para celebrar un Sínodo General para hacer firme la obediencia romana. Elfleda estuvo allí, del lado de Wilfrith, a quien se enfrentaban numerosos obispos y abades. Elfleda, en un gesto determinante, juró que su hermano en su lecho de muerte ya estaba dispuesto a cumplir las sentencias de la Iglesia Romana. Su prestigio no permitió a ningún prelado oponerse y todos quedaron reconciliados y Wilfrith entronizado sin oposiciones.

En su vejez se retiró al monasterio de Ripon, donde vivió como un monje más. Luego pasó al monasterio de Oundle, Northamptonshire, donde falleció el 24 de abril de 710, pero fue sepultado en Ripon. El 12 de octubre de 948 el arzobispo San Odo de Canterbury (4 de julio) trasladó solemnemente sus reliquias a la catedral de York. No fue canonizado oficialmente tal como se entiende hoy en día, porque las canonizaciones aunque antiguas, han tenido un proceso tortuoso y no uniforme en toda la Iglesia. La traslación del siglo X ciertamente ratifica un culto autorizado, por lo que puede darse por canonizado. 


A 24 de abril además se celebra a













MI LIBRO SOBRE SANTOS PATRONOS DE ENFERMEDADES Y DOLENCIAS:

 

TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS. Versión impresa.
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Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...