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jueves, 28 de enero de 2021

Beata por error, mártir por convicción.

Beata María Luisa Montesinos Orduña, virgen y mártir. 28 de enero y 22 de septiembre. 

Nació en Valencia, España, el 3 de marzo de 1901, hija de Rafael Montesinos, interventor de Ferrocarriles. fueron sus hermanos: Isabel, Severino, y Antonio. Desde niña fue muy piadosa y la buena educación que recibió dio buenos frutos espirituales y morales. Fue confirmada el 18 de marzo de 1907, con 6 años de edad. Fue catequista desde jovencita en la iglesia de San Andrés de Valencia, además, miembro de la Acción Católica y de la Congregación Mariana, ya que era muy devota de la Santísima Virgen. 

El 28 de enero de 1937, en medio de la persecución religiosa enmarcada en la Guerra Civil, María Luisa, su padre, sus tres hermanos y su anciana tía materna, llamada Concepción, fueron detenidos en su casa y llevados "a declarar". Mas fueron martirizados en la carretera de Valencia a Xàtiva, a la altura de Picassent. 

Según declaraciones de testigos, los criminales tenían orden de detener expresamente a su hermana Isabel por ser católica, pero arrestaron a toda la familia. Sin embargo, la que constó como mártir fue María Luisa, es la que fue beatificada como tal por Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001. Su cuerpo se venera en Planes, Alicante.


A 28 de enero además se celebra a:






martes, 18 de septiembre de 2018

Por los Dolores de María, los niños y el martirio.

Beato Ambrosio María de Torrent, presbítero Terciario Capuchino de la Virgen de los Dolores y compañeros mártires. 18 de septiembre.


Beato Ambrosio María.
El Beato Ambrosio María, quien encabeza esta lista nació en Torrent, Valencia, el 16 de abril de 1866, y fue bautizado como Salvador Chuliá. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Valencia, pero apenas recibió el diaconado, tomó el hábito de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores. Esta Congregación fue fundada por el obispo Venerable Luis Amigó y Ferrer, para dedicarse a la educación de niños y jóvenes, y a la reeducación de los menores con problemas sociales y peligro de exclusión. Comúnmente se les llama "amigonianos".

Fue ordenado presbítero el 4 de abril de 1892 y profesó solemnemente el 5 de julio de 1898. Fue un presbítero culto, gran confesor y director espiritual de religiosos y alumnos. Devoto de la Eucaristía, humilde, paciente y muy obediente, fueron las características recordadas por quienes le conocieron.

Iniciado en España el Alzamiento en julio de 1936, toda la zona Valenciana quedó bajo el control de los comunistas, quienes se dedicaron a una pensada masacre del clero y los católicos. Los religiosos Terciarios fueron desalojados de su convento-colegio el 20 de julio del mismo año. Ambrosio fue apresado el 21 de agosto y conducido a la prisión "La Torre", de su natal Torrent. Allí, junto a 9 terciarios capuchinos más, llevó vida de religioso. Oraban, cantaban y se predicaban y alentaban unos a otros. Los días 15 y 17 de septiembre especialmente animosos cantaron el Oficio Divino, pues eran los días de su Madre Dolorosa y la Estigmatización del Padre San Francisco. El 18 de septiembre Ambrosio fue sacado de la cárcel y llevado a "La Mantellina", donde fue asesinado por los comunistas, junto a otros sacerdotes y religiosos. Sus reliquias se veneran en la Capilla de los Mártires, en la iglesia conventual de Santa María de Monte Sión, Torrent.

El Beato Modesto María, nació como Vicente Gay, el 19 de enero de 1885. Desde niño fue terciario franciscano como sus padres. Con los Terciarios Capuchinos estudia y con ellos toma le hábito el 6 de enero de 1903, emitiendo los votos perpetuos en 1911. Siempre quiso ser sacerdote, pero los superiores prefirieron fuera Hermano Coadjutor, dedicado a la formación laboral de los jóvenes extraviados y reeducados. En 1916 fue destinado a Torrent, donde fue educador y ecónomo de la casa religiosa. Fue hombre recto, escrupuloso en su trabajo, sencillo y humilde. Estallada la guerra, los comunistas le apresaron el 8 de septiembre de 1936, de donde fue sacado el 18 del mismo mes para ser asesinado. Sus reliquias también se veneran en Santa María de Monte Sión, Torrent.

El Beato Valentín María fue bautizado como Vicente Jaunzarás Gómez, habiendo nacido en Torrent, el 6 de marzo de 1896. También fue educado Terciarios Capuchinos, tomando su hábito el 15 de octubre de 1911 y profesando perpetuamente en 1920. Fue un excelente educador, verdadero padre de los muchachos necesitados de un buen ejemplo que seguir. Era recto, pero comprensivo, alegre, optmista y muy piadoso. Su gran voz fue oída en medio pueblo cuando cantaba durante su reclusión, desde el 28 de agosto de 1936 hasta el 18 de septiembre, cuando con los demás fue sacado de la prisión y asesinado a causa de su fe católica y condición de sacerdote.


Beato Francisco María
El Beato Francisco María se llamó Justo Lerma Martínez, y nació en Torrent el 12 de noviembre de 1886, siendo hijo de terciarios franciscanos. Vistió el hábito "amigoniano" el 14 de abril de 1905, y en 1907 profesó sus primeros votos. Fue destinado a Yuste, Cáceres, donde se desempeñó como religioso coadjutor. En 1912 fue trasladado al Colegio Fundación Caldeiro, Madrid, donde vivió 25 años como profesor, siéndolo además, notable. Además, era parco, serio y muy esforzado en la educación. Cuando arreció la persecución religiosa en 1936, los religiosos y los alumnos fueron expulsados de su Colegio, que fue transformado en Checa, o sea, en un sitio de terror, torturas y crímenes de los socialistas y comunistas. Fray Francisco María se fue a su casa natal, junto a sus padres, donde fue detenido por orden del Comité, a finales de agosto. El 18 de septiembre sería asesinado con sus hermanos de hábito y otros presbíteros.

Beato Recaredo María, religioso profeso de los Terciarios Capuchinos, nació en Torrent el 22 de agosto de 1874, siendo nombrado José María López Mora. Ingresó con los religiosos el 21 de junio de 1889, profesando el 8 de diciembre de 1896 en la Escuela de Reforma de Santa Rita, en Madrid, donde había sido trasladado. Nunca quiso ser sacerdote, sino religioso entregado a la educación. Fue muy caritativo y paciente con los jóvenes peligrosos que educaba. Era piadoso, observante e incansable en su labor educativa. Luego de años en Madrid, le destinaron a su pueblo natal, convento y colegio de Ntra. Sra. de Monte Sión, donde se empeñó en la fundación de las escuelas nocturnas para los jóvenes trabajadores. También organizó el catecismo parroquial.
Luego del Alzamiento fue expulsado del convento de Torrent, como todos los religiosos. El Hermano Recaredo quedó en casa de una sobrina hasta el 4 de agosto, cuando fue recluido con sus hermanos. Al amanecer del 18 de septiembre, juntamente con el P. Ambrosio y el P. Valentín, Fr. Modesto y Fr. Francisco, fue asesinado vilmente por "odium fidei".

Estos cinco atletas de la fe fueron beatificados por San Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001.

Fuente:
"Héroes de Ayer y Siempre".

A 18 de septiembre se celebra además a:


San José de Cupertino,
franciscano conventual.
San Ferreol de
Vienne, m
ártir.
San Lantpert de
Friesing, obispo
.




viernes, 18 de mayo de 2018

Todo por Cristo, los cautivos y los locos.

Beato Juan Gilabert Jofré, presbítero mercedario. 18 de mayo.

Nació en Valencia, España, en 1350, en la familia del abogado Francisco Gilabert. Desde niño fue piadoso, amigo del estudio y la oración. Desde niño quería ser religioso, pero por complacer a sus padres y a su director espiritual, el mercedario Fr. Jaime de San Martin, estudió en Lérida el ambos Derechos. En esta ciudad trató con San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua), quien estaba estudiando allí la Teología.

En 1369 volvió a Valencia y comenzó a vivir una intensa vida espiritual, comulgando con frecuencia, visitando a los pobres, y asistiendo cada día a misa. Las constantes visitas a los mercedarios del Puig, donde era Vicario su director espiritual, le determinaron a tomar el hábito de la Merced. Sus padres accedieron y entró al noviciado en 1370. Pronto demostró ser un religioso bueno y humilde. Se ejercitaba constantemente en el silencio, la penitencia y en obras de mortificación. No salía de su celda sino por cumplir los actos comunes o por obediencia. Se aplicó al estudio de los Santos Padres y de la Escritura siendo en ambas un erudito.

Sobre 1375 fue ordenado presbítero y pronto sus dotes para la predicación se hicieron patentes. En 1380 se le encomendó la restauración del monasterio de Logroño, casi en ruinas. En 1386 los superiores le enviaron como Comendador de Montblanc, sitio que reformó al tiempo que predicaba en toda Tarragona, haciéndose más conocido y respetado. Pero como lo suyo no era el mando, se fue a Barcelona y ante su director, ahora Comendador de Barcelona, Jaime de San Martin, renunció a su mandato. Además, por amor a la Orden, recriminó con caridad al Comendador General de la misma, Fr. Nicolás Pérez, por sus malos ejemplos ante los religiosos. Este prelado quedó admirado y edificado, enmendando su vida desde entonces. En 1391 el padre Juan fue enviado como religioso a Lérida, desde donde fue enviado dos veces (1391 y 1396) como redentor a Argel, haciendo su labor con prontitud y redimiendo a muchos cautivos. También participó en una redención de cristianos en Granada.

El rey Martín de Aragón le tenía gran aprecio e influyó para que fuese elegido en 1405 como Prior del Convento de Barcelona, pero el santo religioso se negó porque aceptando aquel puesto tendría que tomar parte en las pugnas entre su Comendador General, Fr. Antonio Quexal, y el antipapa Benedicto XIII, quien había nombrado como prior de Barcelona a su capellán, el mercedario Fr. Bartolomé Sensores. Obtuvo de su Vicario el poder retirarse al monasterio del Puig como un religioso más. Sin embargo, en 1406 el arzobispo de Valencia, Hugo de Bages logró le trasladaran al convento de la Merced de Valencia.

En esta ciudad el P. Jofré realizó la obra de su vida y por la cual miles de personas le debieron agradecimiento: el primer hospital psiquiátrico del mundo occidental. Cuéntase que en 1409, regresaba el P. Jofré a su convento, cuando vio como en una calle se maltrataba despiadadamente a un pobre loco, del cual el religioso asumió su defensa. Comprobando tanta indefensión, el 24 de febrero de ese mismo predicó un célebre sermón en la catedral de Valencia, conminando a la caridad para con los pobres dementes abandonados. El mismo año fundó un hospicio para recoger a los dementes, pobres y niños expósitos. El rey Martín I y el antipapa Benedicto XIII aprobaron con gozo su obra, dotándola con medios materiales y espirituales. Además, para promover su obra, el padre Jofré fundó una Cofradía y una capilla para dar culto a Nuestra Señora de los Inocentes, luego llamada Nuestra Señora de los Desamparados (Segundo Domingo de Mayo), convirtiéndose en la popular y milagrosa patrona de Valencia y de la Congregación de las Hermanas de los Ancianos Desamparados, fundada por Santa Teresa Jornet (26 de agosto).

Apenas organizada esta obra, el Padre Juan se unió a San Vicente Ferrer en una ardua labor apostólica entre los musulmanes en Italia, Murcia, Valencia y Salamanca, donde se cuenta que durante una predicación, llovieron cruces del cielo, milagro que propició la conversión de cientos de judíos. En 1413 fue nombrado Vicario del Convento del Puig, tomando posesión en 1416, con alegría de religiosos y fieles, que admiraban su virtud. Pero poco tiempo estuvo en el cargo, pues de nuevo se lanzó a la misión con el angélico Ferrer, en Borgoña y Constanza esta vez.

En un momento, ya siendo 1417, Ferrer le reveló al padre Jofré que era voluntad de Dios volviese al Puig para prepararse a bien morir. Y allí volvió el buen mercedario, cargado de méritos y trabajos por el Evangelio. A su llegada al convento las campanas repicaron solas, anunciando a los fieles que su "santo en vida" regresaba. El P. Jofré adoró al Santísimo Sacramento y a la Madre de Dios del Puig, dio la obediencia al Comendador de rodillas, y allí mismo, en aquel acto de humildad, entregó su espíritu, el 18 de mayo de 1417. Doce días estuvo el venerable cuerpo expuesto, mientras que miles de valencianos le honraban. Obispos y abades le visitaron y encomendaron su alma, aunque nadie dudaba de su gloria.

Fue sepultado en el mismo convento y santuario de Nuestra Señora del Puig, y desde entonces su culto ha sido ininterrumpido, viéndose con frecuencia milagros a su vera. En Madrid, Valladolid y Salamanca tuvo algún culto, con altar e imagen dedicados en la iglesia de la Veracruz de esta última ciudad. En 1585 el cuerpo fue analizado y se halló incorrupto y flexible. Lamentablemente su devoción vino a menos en el siglo XVII, a tenor de las nuevas normas canónicas de Urbano VIII, según las cuales no se podía dar culto a ningún cuerpo de persona no canonizada. en el siglo XIX se comenzó el proceso de canonización, pero quedó interrupto. En el siglo XX se reabrió y de nuevo quedó cortado por la Guerra Civil Española. En 1996 se reabrió, terminado su fase diocesana en 2007, y siendo enviado a Roma. Aquí le llamamos Beato sin pretender adelantarnos a la Iglesia, pero en numerosas crónicas mercedarias y civiles se le llama Beato y aún Santo.


Fuentes:
-"Vida y obra del padre Juan Gilabert Jofré". FÉLIX RAMAJO ALISTE. Diputación Provincial de Valencia, 1998.
-"Año Cristiano de España". Tomo V. D. JOAQUÍN LORENZO VILLANUEVA. Madrid, 1792.


A 18 de mayo además se celebra a:


San Teodoto y las siete
mártires de Ancyra.
Santa Ælgifu, reina.
San Félix de Cantalicio,
religioso capuchino.





domingo, 9 de octubre de 2016

San Luis Bertrán, protector de los desvalidos.

San Luis Bertrán, presbítero dominico. 9 de octubre.


Pila bautismal de los santos.
La tradición dice que los ahí bautizados
no morirán por accidente.
Infancia y juventud.
Nació en Valencia el 1 de enero de 1576, en una casa junto a la iglesia de San Esteban, en la que fue bautizado a los pocos días, y en la misma pila bautismal en la que lo fue San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo Lunes de Pascua), pariente suyo por parte de madre. Cuando pequeño y lloraba, solo tenía consuelo cuando le llevaban a las iglesias y veía las imágenes y sobre todo a Nuestra Señora. A los 15 años eligió por confesor a Fray Ambrosio de Jesús, un religioso mínimo, que le encaminó en la oración, la penitencia sin descuidar el estudio. Sobre esta edad recibió la primera comunión. A los 16 años se escapó de su casa para peregrinar a Santiago, pero su familia le alcanzó en Bunyol, obligándole a regresar. Su padre le permitió ser clérigo, y Luis se dedicó a servir en el Hospital de la Ciudad, sirviendo a los pobres día y noche. Para poder comulgar frecuentemente ideó la estratagema de ir a diferentes iglesias y así comulgar sin llamar la atención por la frecuencia. Pero su confesor le regañó por actuar con doblez y no lo hizo más.

Religioso dominico.
A los 17 años determinó tomar el hábito dominico, pero sus padres se opusieron por su débil salud. Entristeció el joven que, de vez en cuando, se escondía en una capilla del claustro para ver a los religiosos, oír sus cantos y en ocasiones escuchar las pláticas del maestro de novicios. Finalmente, viendo sus padres la melancolía de Luis, le dieron su bendición para ser fraile. Tomó el hábito el 26 de agosto de 1544, pero aún así tuvo que defender su vocación dominica ante su padre, que le quería pasar a la Orden Jerónima, mucho menos austera. Luego ocurrió que el demonio tentó a un seglar prominente que soltó un chismorreo acerca de Luis, por lo que el prior determinó quitarle el hábito y mandarlo a su casa, pero Luis clamó al cielo y el mentiroso se desdijo y Luis pudo profesar el 27 de agosto de 1545.

Fue ejemplar religioso, muy penitente, austerísimo aún en el trato y las conversaciones, pues jamás dijo alguna palabra para provocar risa o gracia. Se disciplinaba siempre que le permitían, y tanto que la sangre salpicaba las paredes, y llevaba varios cilicios. Siempre llevaba los ojos bajos, las manos recogidas y el pensamiento puesto en Dios, quiso dejar el estudio y ser solo un Hermano Lego porque decía que el estudio le distraía de la contemplación, pero no se lo permitieron y con los años confesó que eso era tentación del demonio. E hizo bien, porque fue un docto religioso, muy versado en la Escritura y la doctrina de Santo Tomás de Aquino (7 de marzo y 28 de enero, traslación de las reliquias). Fue ordenado presbítero en 1547 por Santo Tomás de Villanueva (22 de septiembre y 10 de octubre) y fue destinado al convento de Santa Cruz de Lombay. Allí tuvo una revelación de que su padre moría, y partió a Valencia antes que llegara el mensajero con la noticia y ayudó a bien morir a su padre. Sufrió purgatorio muy doloroso, según supo Luis por gracia de Dios, viendo los tormentos que padecía: era arrojado de una torre, le molían los huesos, le apuñalaban, etc., así durante ocho años durante los cuales el santo ofreció la misa, se disciplinó duramente hasta que le vio subir a la gloria.

Maestro de novicios.
En 1549, con 23 años de edad fue nombrado Maestro de novicios, oficio que ejerció con gran ejemplo para sus religiosos, aunque conocida es su severidad y aspereza para con los nuevos religiosos. Pero si les disciplinaba, luego lo hacía él el doble. Conocido es que aunque les animaba a perseverar, al mismo tiempo les quitaba el hábito a la primera que no mostraban juicio u observancia religiosa. Siempre que echaba a uno preguntaba a los demás quien quería volver al mundo. Con solo mirarles, atinaba si tenían devoción o la fingían, y les echaba. No soportaba a los mentirosos, los holgazanes o los escrupulosos, a todos les echaba. Quería novicios y religiosos santos y sabios, por lo que insistía en la claridad de mente, la inteligencia y la perseverancia en el estudio para ser un buen hijo de Santo Domingo; eso para los que serían presbíteros, a la par que a los novicios que iban para Legos, les daba algún libro piadoso o las Constituciones de la Orden, diciendo que con eso les bastaba, para preservarles su sencillez y simpleza. Quiso estudiar en el célebre convento salmantino de San Esteban de los dominicos, para tener título universitario, pero su prior, Fray Micón le hizo desestimar aquello como algo no necesario para formar novicios. Insistió, pero un fraile de la Orden le dijo no era la voluntad de Dios, sino que se complacía en que formase a los novicios.

En 1557 se destacó como predicador y auxilio de los pobres durante una epidemia en Valencia. Se prodigó socorriendo, enterrando difuntos, repartiendo pan y limosnas, predicando y celebrando devociones y haciendo penitencia pública. En su mismo convento murieron 22 frailes, entre ellos el prior, Fray Miguel de Santo Domingo, que no se había reservado en los actos de caridad. Dios le reveló a Luis que había entrado en el cielo por su gran caridad. A una mujer cuyo hijo le pidió el demonio en forma de fraile para "hacerle santo", Luis le contó la verdad: era un diablo que le quería arrebatar a su hijo. En 1560, terminada la peste, atracó en Valencia una flota de moros para tratar el rescate de los cautivos cristianos que poseían. San Luis dijo a sus novicios: "¿Cómo se puede sufrir que los enemigos de Jesucristo, se paseen por esta ciudad, y se gloríen de pasar entre cristianos? A nosotros toca, hermanos, terminar este negocio. Arrodillémonos todos y vueltos hacía la mar digamos con devoción contra los moros el salmo que compuso el santo rey David contra los enemigos del pueblo de Dios". Y una vez que se hizo el cambio, y los moros emprendieron viaje una tormenta los echó a fondo.

Ese mismo año al parecer recibe una carta de la Madre Santa Teresa de Jesús (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación) en la que, la santa le consulta su intención de fundar un convento más austero y sencillo, donde servir a Dios. Y digo “al parecer”, porque dicha carta no se conserva, pero sí que se conoce la respuesta que habría dirigido a la Santa: "Madre Teresa, recibí vuestra carta, y porque el negocio sobre que pedís mi parecer, es tan en servicio del Señor, he querido primero encomendárselo en mis pobres oraciones y sacrificios, y esto ha sido la causa de haber tardado en responderos. Ahora os digo en nombre del mismo Señor, que os animéis para tan grande empresa, que Él os ayudará y favorecerá: y de su parte os certifico que no pasarán cincuenta años que vuestra Religión no sea una de las más ilustres en la Iglesia de Dios". Personalmente tengo dudas sobre su autenticidad, sobre todo porque en 1560, la Santa Madre no pensaba ni por asomo ni reformar la Orden del Carmen, ni mucho menos fundar una Orden nueva.


San Luis bautiza a un indito.
Apóstol de Indias.
Pasaron por Valencia dos frailes, misioneros en Indias, y contaron a los religiosos la falta que hacían apóstoles de Cristo en Nueva Granada (la actual Colombia y Venezuela) y Luis enseguida supo que Dios le quería para ello, aunque fuera para morir comido por los infieles, como muchos creían que pasaba. El deseo de salvar almas creció en él con gran ímpetu, y el primer Sábado de Cuaresma de 1562 salió de Valencia con otros religiosos rumbo al Nuevo Mundo. Llegaron el 28 de septiembre del mismo año y apenas desembarcar, un indio corrió hacia él para que bautizase a su hijo que se moría y quería que se salvase. Habitó en el convento de San José que los dominicos habían fundado en Cartagena de Indias y desde allí misionó en Cipacoa, Sierra de Santa Marta, Tubara, Tuneara, Tenerife, Mompoix y Pelvato. Predicaba constantemente y tuvo Dios de lenguas, pues los indios le entendían en su propia lengua, obrando muchas conversiones. A pesar del clima, los trabajos, el hambre…, nunca abandonó sus penitencias, ayunos y horas de contemplación. Amansaba a las fieras que se cruzaba en la selva solo con hacer la señal de la cruz. Famosas fueron sus predicaciones de Cuaresma y Semana Santa en Cartagena, donde convertía, reconciliaba y denunciaba a los que maltrataban a los indios.

En Tubara convirtió a los indios y desterró a un demonio que les asustaba para que no se adhirieran a Cristo. Un indio polígamo que reprendió le lanzó una saeta, que cayó a los pies del santo como detenida por un escudo invisible. A otro que había sido sacerdote de los dioses, le libró del demonio y le ayudó a bien morir luego que la Virgen del Rosario le advirtiera del peligro al que estaba sometido el indio. Los indios, testigos de su éxtasis, le veneraban en vida y escuchaban hasta sus más sencillas palabras como si vinieran del cielo. Y es que a su ejemplo sumaba los portentos: atraer o alejar la lluvia, cruzar rezando el rosario él y sus compañeros el río Cinoga, que estaba crecido y salir ilesos. Se le vio predicando y a su lado asistiéndole aparecían San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) y Santo Tomás de Aquino. Otro día mientras se disciplinaba abrazó un árbol y al separarse dejó impresa la huella de una cruz, que convirtió a muchos. Por la conversión de los indios ofrecía la penitencia de quitarse la camisa por las noches, dejando que le picaran los mosquitos, a los que decía: "Hermanos mosquitos, ya habéis comido suficiente, dejad sitio a vuestros compañeros".

También tuvo enemigos, como aquel indio que le dio a beber un veneno y que el santo lo tragó sin sucederle nada, salvo que al cabo de cinco días vomitó algunas culebras pequeñas. También, por su protección a los indios, un español apuntó su arcabuz para dispararle y el cañón de este se transformó en un crucifijo. Y a su iconografía han pasado estos milagros.

De nuevo España.
Su pelea con los encomenderos y su defensa por los indios (en ocasiones se los sacaban de la iglesia para que fueran a trabajar) melló su firmeza y en 1569 regresó a España. Volvió a Valencia como un fraile más y de allí le destinaron en 1570 al convento de San Onofre como prior. En 1575 regresó a Valencia como prior, continuando dando ejemplo a los religiosos. En una ocasión, se fue a la celda que había sido de San Vicente Ferrer y ante su imagen se desahogó: "Padre San Vicente, me me han hecho prior de esta casa, habiendo en ella personas muy dignas. Yo renuncio el Priorato en vuestras manos. Sed vos el prior, mandad y regid a vuestro modo, que yo seré subprior y gobernaré según vuestras órdenes". Y quiso besar las plantas del santo, cuando la imagen de San Vicente se animó y doblándose, le abrazó.

Fue amigo del franciscano Beato Nicolás Factor (18 de agosto), el cual durante un éxtasis en público exclamó: "Yo no soy santo, pero Fray Luis Bertrán sí". Y aquí que ocurrió que a los pocos días, cuando Luis predicaba en la catedral de Valencia enseñó a los fieles que no todos los arrobamientos eran divinos, algunos entendieron que hablaba mal de Nicolás, juzgándole por falso místico. Ambos amigos pusieron rápidamente fin al malentendido. Se cuenta que el 29 de septiembre de 1579, al salir de maitines se le aparecieron los Santos Padres San Francisco (4 de octubre; 17 de septiembre, la Impresión de las Llagas, y 25 de mayo, traslación de las reliquias) y Santo Domingo (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano"), que le bendijeron y le consolaron en sus pesares, enfermedades y tentaciones del demonio. Porque mucho le atacó el maligno, apareciéndosele en forma de perro que le impedía llegarse al agua bendita a persignarse.

En 1581 los achaques se le arreciaron, perdió visión, agudeza, oído, teniendo que suspender algunas predicaciones que ya tenía concertadas. A finales de verano tuvo que guardar cama, y le administraron el viático, estando presente el Arzobispo de Valencia, San Juan de Ribera (14 de enero). Profesó su fe católica, pidió el auxilio de la Virgen del Rosario y sus santos dominicos y franciscanos. Comulgó con ardor y luego tuvo una leve mejoría. Gustaba de las visitas de los demás religiosos, a los que pedía perdón y besaba las manos, a la par que impedía besaran las suyas, huyendo de reverencia alguna. Un religioso que pretendió tomarle las manos, le quitó las sábanas y vio que tenía bajo la espalda un ladrillo. Le preguntó que era aquello, estando tan mal de salud. "Hermano mío, ya se acerca la jornada y es menester mucho para ir al cielo. Mas, mire que le conjuro que no de parte de esto a persona del mundo", fue la respuesta.

San Juan de Ribera le llevó consigo a Godella, donde tenía una casa de descanso, y allí le servía de su mano, le complacía y entretenía. Volvió a Valencia cuando agravó y fue hospitalizado en el Hospital de los Clérigos, y luego a su convento, al ser previsible su muerte. El 6 de octubre reveló que moriría en cuatro días. El día 9 un franciscano que no alcanzó a conocerle, le vio por revelación siendo protegido por Santo Domingo, Santo Tomás de Aquino y San Pedro Mártir (6, 29 y 30, en Canarias, de abril, y 4 de junio, traslación de las reliquias). A las 10 de la mañana del 9 de octubre dijo al arzobispo: "Despídame, que ya me muero", pidió a los religiosos rezasen por él las típicas oraciones de la Orden por sus difuntos y expiró suavemente, al tiempo que se vio una luz sobrenatural sobre él, y un olor suavísimo emanó de su cuerpo. 9 de octubre de 1581. Varios días duraron los funerales, durante los cuales el pueblo acudió en masa para venerarle y llevarse, como no, reliquias de su hábito o tocar objetos a su cuerpo. Llegó la histeria a tanto que al ir a enterrarle, fue necesario apartar con antorchas a la multitud que le arrancaba el hábito. Y aún así algunos prefirieron les quemaran las manos, quedando el cuerpo casi desnudo. Esa noche cuatro religiosos bajaron a la cripta y le vistieron decentemente, hallándole flexible y emanando un leve resplandor.

En 1582 se exhumó el cuerpo y fue hallado incorrupto, fue sepultado de nuevo y junto a él se pusieron los huesos de sus padres, enterrados en la iglesia de San Juan del Mercado. En esta ocasión Felipe II se procuró un escapulario hecho con el escapulario del santo fraile, para protección de su hijo mayor. En 1585 se inició el proceso de canonización, impulsado por el arzobispo Ribera. El papa Pablo V le beatificó el 19 de julio de 1608, y el 18 de noviembre del mismo año la Ciudad de Valencia le nombró patrono de la misma. Alejandro VII le nombró santo patrono del Nuevo Reino de Granada. Clemente X le canonizó el 12 de abril de 1671. Su cuerpo fue profanado y desapareció durante la persecusión religiosa en España luego de 1936, aunque algunas reliquias se conservan en la catedral valenciana. 

En Cuba se le considera protector de los niños, especialmente contra "el mal de ojos", siendo costumbre que su oración sea puesta bajo las sábanas de los infantes.


Fuentes:
-"Santos, Bienaventurados, Venerables de la Orden de los Predicadores". Volumen Primero. FR. PAULINO ALVAREZ. O.P. Almería, 1919.
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". FR. MANUEL AMADO. O.P. Madrid, 1829.


A 9 de octubre además se celebra a 
Santa Publia, abadesa. 
Santos Andrónico y Anastasia, esposos y monjes.

sábado, 6 de agosto de 2016

Apóstol y Taumaturgo de Centroamérica y Texas.

Venerable Fray Antonio Margil de Jesús, franciscano. 6 de agosto.

Infancia. Futuro apóstol.
Hijo de Juan y Esperanza Ros, naturales de Valencia, España. Nació el Venerable el 18 de agosto de 1657 y fue bautizado en la parroquia de San Juan del Mercado (los Santos Juanes) de su natal Valencia con los nombres de Agapito Luis Paulino Antonio. En una ocasión la señora Esperanza recibió la visita del franciscano Melchor López, quien al ver al niño le dijo a la madre "Tenga usted mucho cuidado con este niño, porque Dios lo tiene destinado para apóstol suyo y para que me acompañe cuando yo vaya a predicar el evangelio en tierras paganas". El pequeño Agapito antes de ir a la escuela siempre pasaba a la iglesia a visitar al Santísimo y por las mañanas acudía a misa y ayudaba como monaguillo. En sus vacaciones pasaba largos ratos ante el Sagrario. A la edad de dieciséis años ingresó en el convento franciscano de la Corona de Cristo de Valencia para hacer el noviciado. El 22 de abril de 1673 vistió el hábito franciscano y profesó el 25 de abril de 1674 con el nombre de Antonio Margil de Jesús. Estudió filosofía, artes y teología en los conventos de San Antonio de Denia y de la Corona de Cristo, donde se ordenó sacerdote en 1862. Desde esta época el padre Margil comenzó a firmar sus cartas refiriéndose a él mismo como "La misma nada". 

Misionero en América.
Un día llegó el padre Antonio Linaz a predicar al convento en Valencia para tratar de conseguir misioneros para el Nuevo Mundo, a lo que el padre Margil aceptó. El 6 de junio de 1683 llegaron al puerto de Veracruz los veinticuatro misioneros franciscanos e inmediatamente se dispusieron a atender a los heridos y enfermos que había dejado en la ciudad una reciente incursión pirata. A mediados del mes de junio el padre Margil tomó camino a la ciudad de México en compañía del padre Melchor López, aquel del que la leyenda dice profetizó que algún día el pequeño Agapito lo acompañaría en las misiones.

El padre Margil decidió hacer un sacrificio: caminar descalzo hasta la ciudad de México, esto lo seguirá haciendo gran parte de su vida en la mayoría de viajes que realizó. En agosto de ese año el padre Linaz envió a los padres Margil, Francisco Estévez, Juan Bautista Lázaro y Pedro Antonio Frontera a Querétaro a fundar el Colegio Apostólico de Propaganda Fide, convirtiéndose en el primero Colegio para la Propagación de la Fe fundado en América. En San Juan del Río, Querétaro, fray Margil reorganizó una escuela para niñas bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores que había sido fundada algún tiempo atrás por dos franciscanos. La escuela se encontraba en terribles condiciones y el padre Margil decidió reconstruir el lugar y para señalar el límite clavó su bastón en la tierra, el cual se quedó en ese lugar por olvido del fraile, al día siguiente fray Margil regresó a pedir su bastón y al ir a buscarlo se dieron cuenta que el bastón había retoñado y era un limonero. Dicho árbol duró muchos años hasta el periodo de las persecuciones en México en que fue arrancado por soldados.

Mapa de la obra apostólica de Margil.


Entre Guatemala y Querétaro.
Hacia 1684 al padre Margil le llegó la orden de ir hacía la península de Yucatán para misionar en aquella región. Al llegar a Mérida, los padres Melchor López y Margil fueron destinados a Guatemala. Tomaron el camino nuevamente pasando por Campeche y Tabasco, al atardecer si les tocaba entrar en algún pueblo ambos sacerdotes entraban cantando el "Alabado", compuesto por el mismo fray Antonio Margil quien gustaba de cantar y enseñar alabazas al pueblo. El 21 de septiembre de 1685 llegaron los dos misioneros a Guatemala después de una breve estancia en Chiapas, los primeros meses se dedicaron a predicar las tropas en la ciudad de Guatemala. A mediados del año de 1686 ambos misioneros salieron con rumbo a Nicaragua, Honduras y Costa Rica. Cuando estaban predicando en El Salvador se cuenta que hubo un temblor y los indios temerosos se arrodillaron ante los sacerdotes y confesaron que tenían ocultos ídolos en la Iglesia, los cuales fueron mostrados y quemados en el acto, los indígenas claramente pensaban que aquel temblor era un castigo por la idolatría.

Hacia 1691 el padre Margil y el padre López decidieron misionar entre los Talamancas que eran tribus residentes en los actuales territorios de Costa Rica y Panamá, los cuales en varias ocasiones infructuosamente los españoles intentaron conquistar pero no tuvieron mucho éxito. Después de esta derrota los misioneros decidieron dirigirse hacia la zona de los indios Térrabas, en este lugar ambos franciscanos fueron recibidos de mejor manera y pudieron convertir a gran parte de estas gentes y levantar una ermita en honor de San Andrés. Seis meses después los frailes decidieron volver a intentar evangelizar a los talamancas, en esta ocasión fueron mejor. Algún tiempo después los frailes se estaban preparando para partir hacia Colombia pero les llegó una carta ordenándoles volver al convento de la Santa Cruz de Querétaro.

El 2 de diciembre de 1691 los frailes llegaron a Guatemala donde tuvieron un gran recibimiento y la noticia de que había llegado una nueva carta permitiéndoles seguir misionando en aquellas tierras, pero el Obispo de Guatemala les pidió que pacificaran a unos indios rebeldes, los lacandones, pero esta misión tampoco fue exitosa. Hacía 1696 el padre Margil fue nombrado guardián del Colegió de Propaganda Fide de Querétaro. Al enterarse el fraile se puso en marcha rumbo aquella ciudad en compañía del comisario general de las misiones que iba a caballo. Este le ofreció a fray Margil una mula pero el franciscano la rechazó y dijo que prefería ir caminando. Era sorprendente puesto que el padre comisario salía temprano el padre Margil se quedaba largas horas confesando en los pueblos y a pesar de esto llegaba antes que el Comisario a los lugares. El padre Comisario sorprendido le pregunto en una ocasión, "¿por dónde viene usted que no le vi pasar?" y el padre Margil le respondió "como yo soy práctico de los lugares tengo mis atajos y además Dios también me ayuda", a lo que el comisario replicó "temo que con este hombre me ha de juzgar Dios, pues anda más el a pie que yo a caballo".

El 22 de abril de 1697 llegó por fin a Querétaro donde fue muy bien recibido y dejo muy buen recuerdo a todos de su gestión en dicho convento, de aquel entonces nos queda una descripción del padre Margil que hiciera uno de los frailes: "Venía el humilde padre, tostado por el sol, con un hábito muy pobre y remendado, un sombrero colgado a la espalda, y en la cuerda, pendiente una calavera que le servía en los sermones". Se cuenta que en una ocasión viniendo de misionar el padre Margil trayendo su bastón en el que se apoyaba lo clavó en lo que ahora es el jardín y al pasar el tiempo el bastón comenzó a retoñar y a producir ramas con espinas en forma de cruces hasta convertirse en un árbol que hasta hoy se conserva en dicho convento. Hacia 1701 se terminó el periodo de mandato del padre Margil y decidió regresar a Guatemala a donde se encargó de la fundación del Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Cristo Crucificado, en el cual el mismo padre trabajó acarreando piedras y material, y trabajando como arquitecto, capataz y peón.

Zacatecas y Texas.
Posteriormente de un tiempo de misiones de nuevo entre los talamancas y de encargarse de la organización del Colegio Apostólico de Guatemala recibió la orden de ir a fundar otro Colegio de Propaganda Fide en Zacatecas, en la zona norte de México. Hacia 1707 llegó a Zacatecas y fundó el Colegio de Propaganda Fide de Nuestra Señora de Guadalupe. A principios de 1709 al padre Margil se dirigió a San Luis Potosí a presidir el Capítulo de los franciscanos. A su regreso se hospedó en casa de un amigo y durante la cena el padre comió con mucho apetito y la esposa del dueño de la casa al verlo comiendo y sabiendo la fama que tenía de santo pensó que aquel hombre no podía tener nada de santo si comía y bebían tan a gusto, a lo que el padre leyéndole el pensamiento le dijo "usted sabe que si no se alimenta al pobre burro, éste se caerá muerto en el camino", con lo que dejó perpleja a la mujer la cual no dudo más de la santidad de fray Margil. 

Después de terminar su gestión en Zacatecas hacía 1716 el padre se unió a una expedición rumbo a Texas donde bautizó a varios indios y fundaron algunas misiones, un año después visitó la región de los indios Ays y fundó la misión de Nuestra Señora de los Dolores. los franciscanos lograron fundar seis misiones en Texas. Hacia 1722 el padre Margil fue nombrado prefecto de misiones en Texas y fundó la misión del Espíritu Santo. Algunos meses después fue nombrado guardián del Colegio de Guadalupe en Zacatecas. Estando en Zacatecas no se olvidó de las misiones en Texas y junto con el padre Isidro Espinoza decidieron ir a ver al Virrey para pedirle ayuda para aquellas lejanas misiones, pero por más que hablaron con dicha autoridad nada consiguieron y el padre Margil a la salida dijo una famosa frase: "Es más fácil tratar con Dios a quien no vemos, que con el Virrey a quien se puede ver".

Camino al cielo.
Estando en Querétaro el padre se comenzó a sentir mal, aprovechó a pasar a San Juan del Río a visitar el colegio para niñas que había fundado. El 2 de agosto de 1726 llegaron a la ciudad de México y se quedaron en el convento de San Francisco, y el 6 de agosto falleció en aquel convento, diciendo: "Ya es hora de ir a ver a Dios. Sí, ya es hora". Al funeral del padre Margil asistieron los miembros de la Audiencia de México y el mismo Virrey. Fue sepultado en el cementerio del convento de San Francisco, pero el 1 de noviembre de 1983 fueron trasladados al Convento de Nuestra Señora de Guadalupe en Zacatecas. En 1737 la fama del padre Margil era tal que su compañero, el padre Isidro Espinoza, escribió una biografía la cual sería de gran inspiración para otro gran misionero franciscano, San Junípero Serra (1 de julio). Se calcula que el padre Margil bautizó cerca de cuarenta mil indígenas y en sus últimos años de vida siempre usó el mismo roído hábito al cual durante sus funerales le fueron arrancados pedazos.

El 31 de agosto de 1836 el Papa Gregorio XVI le declaró Venerable. Se le conoce como el apóstol de centroamérica y Texas.

sábado, 30 de julio de 2016

Los Santos "de la pedra".

Santos Abdón y Senén, mártires. 30 de julio.

Retablo en Tarrassa.
Si bien sobre estos santos lo que nos ha llegado es una leyenda de poca veracidad, su culto está documentado al menos desde el siglo IV en Roma. Su "passio", tardía con respecto al culto nos cuenta que imperando Decio, y habiendo vencido a los persas, quiso ofrecer un sacrificio de acción de gracias a los dioses. Como era costumbre, por otro lado, en el imperio. En el marco de los sacrificios, supo de dos nobles cristianos persas que se habían negado a participar en los festejos y, como estaba resuelto a exterminar a los cristianos, mandó les arrestaran y los llevaran a su presencia.

Decio los recibió con la distinción que merecían por su nacimiento y trató de ganárselos para sí. Los santos respondían con respeto hasta el punto en el emperador les habló de abandonar su fe cristiana si querían conservar el favor imperial. "Somos cristianos" – respondieron – "y nos gloriamos de serlo. Si para merecer vuestra benevolencia fuera necesario sacrificar nuestra quietud y nuestros bienes, prontos estaríamos a hacer este sacrificio; pero vos mismo sabéis que no es justo preferir la gracia de los hombres a la de Dios, y perder la del creador por merecer la del príncipe". Irritado, Decio les dijo: "no conozco otro Dios que los dioses del imperio, a los que os mando adorar". Los santos le replicaron: "Gran príncipe, hasta la simple razón demuestra que no puede haber muchos dioses; pues en un imperio no se podrían sufrir dos dueños igualmente soberanos. Esos que llamáis dioses son demonios, monas ridículas de la divinidad, que se burlan de los hombres. No hay más que un solo Dios y soberano dueño del universo, creador de todas las cosas. A este adoramos como a nuestro soberano dueño y también vuestro".

Irritado sobremanera Decio, quiso juzgarles, atormentarles y ajusticiarles ahí mismo, pero como su triunfo sobre los persas aún era precario, temió una sublevación de estos, que estimaban mucho a Abdón y Senén. Así que prefirió que fueran juzgados en un sitio donde no les amaran, y les metió entre los prisioneros que había hecho en la campaña y que debían ser conducidos en su viaje triunfal a Roma. El viaje a la Ciudad Eterna fue brutal, de tanto que padecieron los dos hermanos. Burlas, desprecios, castigos, fatigas… todo es poco, para lo que describen las "actas" y que no transcribo por brevedad. Llegados a Roma, Decio los entregó como valiosa presa y terribles enemigos al prefecto Valeriano. Al día siguiente Abdón y Senén comparecieron ante el tribunal, causando admiración al pueblo, por su entereza, gallardía y porte. Valeriano puso un altar en la misma sala de la audiencia, sobre el cual colocó un ídolo de Júpiter y mandó a los santos que sacrificasen al dios. Aparte, les mandó decir que le valía con que al menos hicieran las ceremonias exteriores, aunque no creyeran, pues deseaba verles libres. Pero los hermanos repudiaron tal simulación y dijeron: "Somos cristianos, tenemos gloria en serlo y no entendemos de disimulo en materia de religión. No adoramos más que a un solo Dios, y solo a él se deben ofrecer sacrificios. Vuestras soñadas deidades son invención de vuestras fábulas. Conociendo nosotros su ridiculez, jamás podremos incurrir en vuestras impiedades". "¿Llamáis impiedad" – replicó Valeriano – "a reconocer al sol por dios de vuestra nación, y que es adorado como tal por vuestros padres?" "Sin duda" – repusieron los Santos – "¿Es que hay cosa más impía que reconocer por dios a una pura criatura? Tan descaminados vivieron en este punto nuestros padres como vosotros, y en eso estamos nosotros muy lejos de imitarlos; nunca diremos, y nunca sentiremos otra cosa". Viendo Valeriano que no había caso con Abdón y Senén, dio cuenta de ello al emperador, que determinó que los dos persas fueran llevados por la fuerza delante de la estatua del dios Sol, y se les obligase a ofrecer incienso al ídolo. Pero una vez puestos los hermanos ante el dios, lo que hicieron fue escupirlo con desprecio. Y esto les costó ser azotados con plomadas y cuando ya se les veían los huesos, los enviaron al anfiteatro a ser devorados por las fieras.

Entretanto Abdón y Senén entonaban cánticos de alabanza a Cristo, ya les azotaran, ya les echaran a la arena. En el anfiteatro les soltaron dos leones y cuatro osos, que si bien salieron con gran ferocidad de sus jaulas, al llegar a los pies de los hermanos, se postraron a los pies de los santos como para respetarlos y rendirles homenaje. Clamó Valeriano a la multitud que había reunida para ver el espectáculo: "No se puede negar que estos dos cristianos son dos grandes magos; mirad como amansaron las fieras de repente", y temiendo que aquel prodigio moviera a muchos a convertirse a la fe de Cristo, mandó que los gladiadores los degollaran a las puertas del recinto. Así se hizo, y luego tomaron los cuerpos y arrastrándolos, los ataron a de la estatua del Sol y allí los ataron. Estuvieron los santos cuerpos tres días sin ser spultados, hasta que un subdiácono de nombre Quirino se los llevó a la tercera noche y los enterró en una caja de plomo en su propia casa. 

Cráneos de los santos en Sagunto, Valencia.
Uno se ve destrozado.
Culto y reliquias.
En tiempos de Constantino, las reliquias fueron halladas y sepultadas con honor en el cementerio de Ponciano (hecho que recoge el martirologio pseudojeronimiano a 30 de julio), donde consta que tuvieron culto, como demuestran su sepulcro y frescos que aún se conservan. En el siglo VI las reliquias se trasladaron a una iglesia construida en dicho sitio. La segunda traslación que consta se hizo en 828, cuando Gregorio IV donó una parte de los cuerpos de ambos santos a la iglesia del papa San Marcos (7 de octubre), en Roma y allí se veneran actualmente. Otra parte a la abadía de San Medardo de Soissons, donde estuvieron hasta que los hugonotes las profanaron y quemaron en el siglo XVI. Desde esta abadía se extendió su culto a Francia y a España, donde son venerados principalmente en la zona mediterránea como abogados de las cosechas, el buen tiempo y contra el granizo, "la pedra", como se dice en valenciano. Unas supuestas cabezas de ambos santos se veneran en Sagunto, Valencia, donde he tenido la oportunidad de honrarlas.


Fuentes:
-"Las iglesias de Roma con todas las reliquias y estaciones". FRANCISCO DE CABRERA Y MORALES.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". JuLio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1865.
- "Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 30 de julio además se celebra a 
Beata Ingeborg de Dinamarca, reina. 
Santa Julita de Cesarea, mártir.

sábado, 23 de julio de 2016

Hermanos de leche, fe y sangre.

Pregunta: ¿Qué santos son éstos? Estados Unidos.

Respuesta: Los santos de la imagen son tres hermanos mártires valencianos:

Imágenes veneradas en Alzira.
Santos Bernardo, monje; María y Gracia, vírgenes, mártires. 23 de julio (invención de las reliquias), 2 de septiembre (en Poblet).

Fueron estos tres hermanos naturales de Valencia, y nacieron en un sitio que ya no existe llamado Pintarrafes, que ya no existe como localidad, sino que Carlet ha ocupado esa zona. Hay que decir que sus nombre de nacimiento fueron Ahmed, Zaida y Zoraida, pues eran hijos del moro Almanzor, señor del lugar allá por el siglo XII, antes de la Reconquista. Además, tenían un hermano mayor también llamado Almanzor. Ambos hermanos varones se formaron en Valencia, donde aprendieron artes de guerra, letras y ciencias. Las hijas quedaron en casa. 

Ahmed llegó a ser contable del rey de Valencia, y además, este le encomendó varias legaciones importantes. En una de ellas le envió a Barcelona para tratar el asunto de canjear cristianos con moros presos. De regreso, pasando por Tarragona se perdió en el bosque junto a su criado. Como se hizo de noche, decidió descansar para hallar la salida al otro día. Estando dormido, soñó que oía unas voces que le parecían de otro mundo. Despertó y notó que aún oía las voces. Y es que estaban cerca del sagrado monasterio de Poblet, de donde venían aquellas voces, pues los monjes estaban cantando maitines. Despertó Ahmed a su criado y se acercaron al monasterio y pidieron entrar. Los monjes se sorprendieron de ver a los dos musulmanes tan sorprendidos a su vez. Preguntó Ahmed: "¿qué casa es esta, que gente sois, y qué manera de vivir tenéis?". Le respondieron los monjes: "Es este uno de los templos del Dios verdadero; del que todos nosotros somos servidores. Aquí solo nos ocupamos de darle gracias a todas horas por el beneficio de la creación y redención, y de habernos dado conocimiento de su santa ley; y en ella el estado de mayor perfección, como es el de monjes".

Más aún se interesó Ahmed sobre que el dios cristiano tuviera servidores que dedicaban su vida entera a alabarle, pidió conocerles más, y los monjes le permitieron quedarse unos días. Dejó Ahmed ir al criado, y le envió a Lérida, mandándole le esperase en casa de una tía suya. Mientras, se instruyó en la fe cristiana, se convirtió y pidió el bautismo. Una vez cristiano se llamó Bernardo, en honor al santo fundador del Císter. A los pocos días, además, pidió el hábito monástico para asegurar su salvación. Dudó el abad, pero al final consintió con el aplauso de la comunidad. Le encomendaron la portería, atendiendo a los peregrinos y pobres, donde dio grandes muestras de caridad, llegando incluso a multiplicar el pan que daba a los necesitados. Era penitente y pronto se adentró en la oración, y especialmente oraba y se disciplinaba por los infieles y rogaba por su conversión. Tanta fue la fama de santo del hermano portero, que pronto acudieron a Poblet muchísimos enfermos, a los que sanaba por milagro, especialmente a los niños. También cuando salía por su oficio de limosnero, le acercaban los niños para que los sanase, y lo mismo los tullidos, ciegos o mudos.

Curiosamente, las hermanas van de
cistercienses y el martirio ocurre
en un recinto cerrado.
Pasó el tiempo y quiso Bernardo ir a convertir a sus parientes, por lo pidió permiso al abad. Este se negó cuanto pudo, pero viendo que su deseo era una inspiración divina, le dejó marchar con tristeza. Partió Bernardo a Lérida, donde luego de luchas y oraciones, convirtió a su tía y la bautizó. La mujer donó todos sus bienes a los pobres y en adelante vivió pobremente, como una sencilla cristiana. Luego de esta victoria, se fue Bernardo a su casa, donde halló que su padre había muerto y su hermano Almanzor había heredado el gobierno de la familia y la región. Lo recibieron con alegría, pues pensaban venía huido del monasterio, para volver a la fe de Mahoma. Pero cuando comenzaron a hablar, vieron que era lo contrario, pues Bernardo tenía gran celo de Cristo. Pronto convirtió a sus hermanas, las que desde entonces se llamaron Gracia y María. Almanzor montó en cólera y le dijo a su hermano que se fuera a su monasterio, porque le quitaría la vida. Pero no contó Almanzor con la fe y arrojo de las hermanas, que también quisieron irse de allí, por miedo a verse presionadas a volver al islam. 

Huyeron los tres cristianos, y enterado Almanzor y algunos parientes, salieron en su busca. Permanecieron Bernardo, María y Gracia escondidos entre unos matojos a la altura de Alzira durante unos días. Al cabo, salió Bernardo al camino a buscar algo de comer para seguir camino hacia Poblet. Apenas atravesó el camino real, cuando fue descubierto por un piquete de soldados comandado por el mismo Almanzor, y no le alancearon porque Almanzor terció que si le entregaba a las hermanas, le dejaría irse. Respondió Bernardo: "Ya quisiera que hubieras recogido tú también, como ellas, el fruto de mi venida; mas pues no quieres que seamos hermanos en la fe, ten entendido que los tres estamos prontos a morir por esta". Almanzor le hizo atar y le mandó le guiase adonde estaban las hermanas, pero ellas salieron al camino y suplicaron a Almanzor tuviera piedad. Él las consoló con piadosas razones, y con tal inspiración, que también ellas se mostraron dispuestas a ofrecer sus vidas por Jesucristo. Los soldados ataron a Bernardo a un árbol y para martirizarle, le metieron un clavo de barco por la cabeza, y mientras invocaba el Nombre de Jesús y exhortaba a la conversión a sus asesinos, expiró. Almanzor hizo promesas y amenazas a Gracia y María, para que abandonasen aquella locura y volviesen a casa, pero ellas solo hablaban para animarse una a la otra a perseverar en la verdadera religión. Y como nada lograba, mandó a sus sicarios las despedazaran a cuchilladas. Ocurrió este martirio en 1180.

Azulejo conmemorativo. Alzira.
Los tres santos cuerpos fueron abandonados para que fueran comidos por los cuervos, pero algún desconocido les enterró. Aquí hay un paréntesis que arroja sombras y dudas, pues no sería hasta el tiempo de la reconquista del Beato Jaime I de Aragón (23 de julio), cuando las reliquias son halladas en 1242. El rey mandó fuesen colocadas en una ermita dedicada a su memoria en Alzira, dejando custodiándolas a un santo varón. Como la paz no era duradera, las reliquias fueron ocultadas de nuevo, y el sitio del enterramiento iba pasando de un ermitaño a otro. Pero esto duró demasiado como para no sospechar. No sería hasta el 23 de julio de 1599 cuando ocurriría la invención de las reliquias, con ocasión de que los frailes trinitarios anexan dicha ermita a un convento que construyen, y el último ermitaño revelase al provincial de la Orden que en dicho templo estaban las preciosas reliquias de los santos hermanos. Por orden de Felipe III, respondiendo a una petición de Poblet, las reliquias pasaron al monasterio de Poblet, donde llegaron a 2 de septiembre de 1603. Se entabló un largo litigio por dicha traslación y en 1610 se resolvió compartir las reliquias y que una parte regresase a Valencia, yendo una porción a Carlet y otra al Real Colegio del Corpus Christi de Valencia, por influencia del gran pastor de Valencia San Juan de Ribera (6 y 14 de enero), quien presidió esta ceremonia.

En 1643 la ciudad de Alzira los proclamó patronos suyos y en su iglesia parroquial de Santa Catalina mártir, tienen su altar y reliquias. En 1725 se compuso el Oficio Propio para toda la arquidiócesis de Valencia. Aunque la memoria era a 23 de julio, la Orden del Císter obtuvo como privilegio celebrarla a 1 de junio, pero ya no es obligatoria para toda la Orden.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año: Abril. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1862.


A 23 de julio además se celebra
Nuestra Señora, la Madre de la Divina Gracia.
Traslación de los Reyes Magos a Colonia.
Beata Brígida de Holanda, terciaria dominica. 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...