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sábado, 6 de agosto de 2016

Apóstol y Taumaturgo de Centroamérica y Texas.

Venerable Fray Antonio Margil de Jesús, franciscano. 6 de agosto.

Infancia. Futuro apóstol.
Hijo de Juan y Esperanza Ros, naturales de Valencia, España. Nació el Venerable el 18 de agosto de 1657 y fue bautizado en la parroquia de San Juan del Mercado (los Santos Juanes) de su natal Valencia con los nombres de Agapito Luis Paulino Antonio. En una ocasión la señora Esperanza recibió la visita del franciscano Melchor López, quien al ver al niño le dijo a la madre "Tenga usted mucho cuidado con este niño, porque Dios lo tiene destinado para apóstol suyo y para que me acompañe cuando yo vaya a predicar el evangelio en tierras paganas". El pequeño Agapito antes de ir a la escuela siempre pasaba a la iglesia a visitar al Santísimo y por las mañanas acudía a misa y ayudaba como monaguillo. En sus vacaciones pasaba largos ratos ante el Sagrario. A la edad de dieciséis años ingresó en el convento franciscano de la Corona de Cristo de Valencia para hacer el noviciado. El 22 de abril de 1673 vistió el hábito franciscano y profesó el 25 de abril de 1674 con el nombre de Antonio Margil de Jesús. Estudió filosofía, artes y teología en los conventos de San Antonio de Denia y de la Corona de Cristo, donde se ordenó sacerdote en 1862. Desde esta época el padre Margil comenzó a firmar sus cartas refiriéndose a él mismo como "La misma nada". 

Misionero en América.
Un día llegó el padre Antonio Linaz a predicar al convento en Valencia para tratar de conseguir misioneros para el Nuevo Mundo, a lo que el padre Margil aceptó. El 6 de junio de 1683 llegaron al puerto de Veracruz los veinticuatro misioneros franciscanos e inmediatamente se dispusieron a atender a los heridos y enfermos que había dejado en la ciudad una reciente incursión pirata. A mediados del mes de junio el padre Margil tomó camino a la ciudad de México en compañía del padre Melchor López, aquel del que la leyenda dice profetizó que algún día el pequeño Agapito lo acompañaría en las misiones.

El padre Margil decidió hacer un sacrificio: caminar descalzo hasta la ciudad de México, esto lo seguirá haciendo gran parte de su vida en la mayoría de viajes que realizó. En agosto de ese año el padre Linaz envió a los padres Margil, Francisco Estévez, Juan Bautista Lázaro y Pedro Antonio Frontera a Querétaro a fundar el Colegio Apostólico de Propaganda Fide, convirtiéndose en el primero Colegio para la Propagación de la Fe fundado en América. En San Juan del Río, Querétaro, fray Margil reorganizó una escuela para niñas bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores que había sido fundada algún tiempo atrás por dos franciscanos. La escuela se encontraba en terribles condiciones y el padre Margil decidió reconstruir el lugar y para señalar el límite clavó su bastón en la tierra, el cual se quedó en ese lugar por olvido del fraile, al día siguiente fray Margil regresó a pedir su bastón y al ir a buscarlo se dieron cuenta que el bastón había retoñado y era un limonero. Dicho árbol duró muchos años hasta el periodo de las persecuciones en México en que fue arrancado por soldados.

Mapa de la obra apostólica de Margil.


Entre Guatemala y Querétaro.
Hacia 1684 al padre Margil le llegó la orden de ir hacía la península de Yucatán para misionar en aquella región. Al llegar a Mérida, los padres Melchor López y Margil fueron destinados a Guatemala. Tomaron el camino nuevamente pasando por Campeche y Tabasco, al atardecer si les tocaba entrar en algún pueblo ambos sacerdotes entraban cantando el "Alabado", compuesto por el mismo fray Antonio Margil quien gustaba de cantar y enseñar alabazas al pueblo. El 21 de septiembre de 1685 llegaron los dos misioneros a Guatemala después de una breve estancia en Chiapas, los primeros meses se dedicaron a predicar las tropas en la ciudad de Guatemala. A mediados del año de 1686 ambos misioneros salieron con rumbo a Nicaragua, Honduras y Costa Rica. Cuando estaban predicando en El Salvador se cuenta que hubo un temblor y los indios temerosos se arrodillaron ante los sacerdotes y confesaron que tenían ocultos ídolos en la Iglesia, los cuales fueron mostrados y quemados en el acto, los indígenas claramente pensaban que aquel temblor era un castigo por la idolatría.

Hacia 1691 el padre Margil y el padre López decidieron misionar entre los Talamancas que eran tribus residentes en los actuales territorios de Costa Rica y Panamá, los cuales en varias ocasiones infructuosamente los españoles intentaron conquistar pero no tuvieron mucho éxito. Después de esta derrota los misioneros decidieron dirigirse hacia la zona de los indios Térrabas, en este lugar ambos franciscanos fueron recibidos de mejor manera y pudieron convertir a gran parte de estas gentes y levantar una ermita en honor de San Andrés. Seis meses después los frailes decidieron volver a intentar evangelizar a los talamancas, en esta ocasión fueron mejor. Algún tiempo después los frailes se estaban preparando para partir hacia Colombia pero les llegó una carta ordenándoles volver al convento de la Santa Cruz de Querétaro.

El 2 de diciembre de 1691 los frailes llegaron a Guatemala donde tuvieron un gran recibimiento y la noticia de que había llegado una nueva carta permitiéndoles seguir misionando en aquellas tierras, pero el Obispo de Guatemala les pidió que pacificaran a unos indios rebeldes, los lacandones, pero esta misión tampoco fue exitosa. Hacía 1696 el padre Margil fue nombrado guardián del Colegió de Propaganda Fide de Querétaro. Al enterarse el fraile se puso en marcha rumbo aquella ciudad en compañía del comisario general de las misiones que iba a caballo. Este le ofreció a fray Margil una mula pero el franciscano la rechazó y dijo que prefería ir caminando. Era sorprendente puesto que el padre comisario salía temprano el padre Margil se quedaba largas horas confesando en los pueblos y a pesar de esto llegaba antes que el Comisario a los lugares. El padre Comisario sorprendido le pregunto en una ocasión, "¿por dónde viene usted que no le vi pasar?" y el padre Margil le respondió "como yo soy práctico de los lugares tengo mis atajos y además Dios también me ayuda", a lo que el comisario replicó "temo que con este hombre me ha de juzgar Dios, pues anda más el a pie que yo a caballo".

El 22 de abril de 1697 llegó por fin a Querétaro donde fue muy bien recibido y dejo muy buen recuerdo a todos de su gestión en dicho convento, de aquel entonces nos queda una descripción del padre Margil que hiciera uno de los frailes: "Venía el humilde padre, tostado por el sol, con un hábito muy pobre y remendado, un sombrero colgado a la espalda, y en la cuerda, pendiente una calavera que le servía en los sermones". Se cuenta que en una ocasión viniendo de misionar el padre Margil trayendo su bastón en el que se apoyaba lo clavó en lo que ahora es el jardín y al pasar el tiempo el bastón comenzó a retoñar y a producir ramas con espinas en forma de cruces hasta convertirse en un árbol que hasta hoy se conserva en dicho convento. Hacia 1701 se terminó el periodo de mandato del padre Margil y decidió regresar a Guatemala a donde se encargó de la fundación del Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Cristo Crucificado, en el cual el mismo padre trabajó acarreando piedras y material, y trabajando como arquitecto, capataz y peón.

Zacatecas y Texas.
Posteriormente de un tiempo de misiones de nuevo entre los talamancas y de encargarse de la organización del Colegio Apostólico de Guatemala recibió la orden de ir a fundar otro Colegio de Propaganda Fide en Zacatecas, en la zona norte de México. Hacia 1707 llegó a Zacatecas y fundó el Colegio de Propaganda Fide de Nuestra Señora de Guadalupe. A principios de 1709 al padre Margil se dirigió a San Luis Potosí a presidir el Capítulo de los franciscanos. A su regreso se hospedó en casa de un amigo y durante la cena el padre comió con mucho apetito y la esposa del dueño de la casa al verlo comiendo y sabiendo la fama que tenía de santo pensó que aquel hombre no podía tener nada de santo si comía y bebían tan a gusto, a lo que el padre leyéndole el pensamiento le dijo "usted sabe que si no se alimenta al pobre burro, éste se caerá muerto en el camino", con lo que dejó perpleja a la mujer la cual no dudo más de la santidad de fray Margil. 

Después de terminar su gestión en Zacatecas hacía 1716 el padre se unió a una expedición rumbo a Texas donde bautizó a varios indios y fundaron algunas misiones, un año después visitó la región de los indios Ays y fundó la misión de Nuestra Señora de los Dolores. los franciscanos lograron fundar seis misiones en Texas. Hacia 1722 el padre Margil fue nombrado prefecto de misiones en Texas y fundó la misión del Espíritu Santo. Algunos meses después fue nombrado guardián del Colegio de Guadalupe en Zacatecas. Estando en Zacatecas no se olvidó de las misiones en Texas y junto con el padre Isidro Espinoza decidieron ir a ver al Virrey para pedirle ayuda para aquellas lejanas misiones, pero por más que hablaron con dicha autoridad nada consiguieron y el padre Margil a la salida dijo una famosa frase: "Es más fácil tratar con Dios a quien no vemos, que con el Virrey a quien se puede ver".

Camino al cielo.
Estando en Querétaro el padre se comenzó a sentir mal, aprovechó a pasar a San Juan del Río a visitar el colegio para niñas que había fundado. El 2 de agosto de 1726 llegaron a la ciudad de México y se quedaron en el convento de San Francisco, y el 6 de agosto falleció en aquel convento, diciendo: "Ya es hora de ir a ver a Dios. Sí, ya es hora". Al funeral del padre Margil asistieron los miembros de la Audiencia de México y el mismo Virrey. Fue sepultado en el cementerio del convento de San Francisco, pero el 1 de noviembre de 1983 fueron trasladados al Convento de Nuestra Señora de Guadalupe en Zacatecas. En 1737 la fama del padre Margil era tal que su compañero, el padre Isidro Espinoza, escribió una biografía la cual sería de gran inspiración para otro gran misionero franciscano, San Junípero Serra (1 de julio). Se calcula que el padre Margil bautizó cerca de cuarenta mil indígenas y en sus últimos años de vida siempre usó el mismo roído hábito al cual durante sus funerales le fueron arrancados pedazos.

El 31 de agosto de 1836 el Papa Gregorio XVI le declaró Venerable. Se le conoce como el apóstol de centroamérica y Texas.

lunes, 25 de marzo de 2013

San Dimas, el Ladrón del cielo

Pregunta: Cual fue la historia de San Dimas. Argentina

Respuesta: Supongo me preguntas por:


San Dimas, el "Buen Ladrón". 24 y 25 de marzo.

San Dimas.
Se venera en la iglesia de Aránzazu,
San Luis Potosí, México.
Sobre este santo solo sabemos un par de cosas: Había recibido justo castigo por sus pecados e iniquidades, y que en el final de su vida confió en Cristo y manifestó su fe en Él, lo cual no es poco. Ni siquiera el nombre de Dimas es real (ni el del otro ladrón, Gestas), sólo parten de una leyenda apócrifa, que buscó darle orígenes a este peculiar personaje que aparece en unos momentos cruciales de su vida, de la vida de Cristo y de la nuestra, en tanto que su conversión se realiza en el momento en que se efectúa la salvación del mundo. Con respecto a su infancia, la deliciosa leyenda de San Dimas cuenta que cuando la Sagrada Familia huía a Egipto, perseguida por los soldados de Herodes, San José y la Virgen María hallaron una cueva donde fácilmente se podrían esconder, si les dejaban entrar. La cueva estaba habitada por unos ladrones, que les dejan entrar. San José les agradece, diciéndoles que su acto no quedará sin recompensa, y le anuncia que será su propio hijo (Cristo) quien ayudará al suyo (Dimas) en un futuro. Pero hay más, estaba el niño Dimas enfermo de lepra, y al preparar la Santísima Virgen el baño del Niño Jesús, pidió a la madre de Dimas que metiera a su niño en la artesa. Esta se negó, diciendo que Jesús se contagiaría, pero la Virgen le dijo que confiara. Accedió la mujer y los niños se bañaron juntos, y al salir, Dimas estaba limpio y sano de su enfermedad. 

El "Evangelio árabe de la Infancia
", uno de los Evangelios Apócrifos, cuenta este pasaje, pero no dice que sean ladrones ni hace coincidir al niño enfermo con el ladrón de la cruz. Sin embargo, narra un encuentro de la Sagrada Familia con los dos ladrones, hombres ya, mientras que Jesús es un niño. Curiosamente, les pone otros nombres:
"Partidos de allí [de una aldea no nombrada], llegaron a una tierra desierta, y oyeron decir que no era segura, porque había en ella bandidos. Sin embargo, María y José se decidieron a atravesar aquel país durante la noche. Y, mientras marchaban, advirtieron que, al borde del camino, comparecían dos bandidos, apostados y destacados por sus compañeros, que dormían un poco más allá, para guardar el camino. Estos dos bandidos que acababan de encontrar se llamaban Tito y Dumaco. Y el primero dijo al segundo: 'Déjales el camino libre, para que pasen, y que nuestros compañeros no lo noten'. Dumaco no consintió en ello. Entonces Tito le dijo: 'Te daré mi parte de cuarenta dracmas si me complaces'. Y le presentó su cinturón como garantía, para decidirlo a callarse. Y, cuando María vio la noble conducta de aquel bandido hacia ellos, le dijo: 'El Señor Dios te protegerá con su diestra, y te concederá el perdón de tus pecados'. Y Jesús tomó la palabra, y dijo a María: '¡Oh madre mía, dentro de treinta años, los judíos me crucificarán en la ciudad de Jerusalén, y, conmigo, crucificarán a estos dos bandidos, Tito a mi derecha, y Dumaco a mi izquierda! Y, en el día aquel, Tito me precederá en el paraíso'. Y María repuso: '¡Esto os sea recompensado, hijo mío!'"

El "Evangelio de José de Arimatea
", que es una recreación de una supuesta declaración de San José de Arimatea (17 de marzo), dice:
"El primero [de los ladrones], llamado Gestas, solía dar muerte de espada a algunos viandantes, mientras que a otros les dejaba desnudos. Colgaba a las mujeres de los tobillos, cabeza abajo, para cortarles después los pechos. Tenía predilección por beber la sangre de los miembros infantiles. Nunca conoció a Dios, no obedecía las leyes y venía ejecutando tales acciones, violento como era, desde el principio de su vida. El segundo, por su parte, estaba encartado de la siguiente forma. Se llamaba Dimas; era de origen galileo y poseía una posada. Atracaba a los ricos, pero a los pobres les favorecía. Aun siendo ladrón, se parecía a Tobit, pues solía dar sepultura a los muertos. Se dedicaba a saquear los judíos, robó los libros de la ley en Jerusalén, y dejó desnuda a la hija de Caifás y substrajo incluso el depósito secreto colocado por Salomón. Tales eran sus fechorías".

Por su parte, el "Evangelio de Nicodemo", tardío y con detalles heréticos, cuenta el encuentro de San Dimas con San Enoch (22 de enero y primer jueves después de Pascua, en Siria) y San Elías (20 de julio, Iglesia romana; 12 de enero, Iglesia Oriental, la ascensión al Paraíso; y 20 de junio, traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla) en el mundo de los muertos, luego de la muerte de Dimas, poniéndole como mensajero de Cristo a los santos pasados, que aguardaban la redención en el
"limbo de los muertos":
"...he aquí que sobrevino un hombre muy miserable, que llevaba sobre sus espaldas el signo de la cruz. Y, al verlo, todos los santos [del Seno de Abraham] le preguntaron: '¿Quién eres? Tu aspecto es el de un ladrón. ¿De dónde vienes, que llevas el signo de la cruz sobre tus espaldas?' Y él, respondiéndoles, dijo: 'Con verdad habláis, porque yo he sido un ladrón, y he cometido crímenes en la tierra. Y los judíos me crucificaron con Jesús, y vi las maravillas que se realizaron por la cruz de mi compañero, y creí que es el Creador de todas las criaturas, y el rey todopoderoso, y le rogué, exclamando: Señor, acuérdate de mí, cuando estés en tu reino'. Y, acto seguido, accediendo a mi súplica, contestó: 'En verdad te digo que hoy serás conmigo en el Paraíso'. Y me dio este signo de la cruz, advirtiéndome: 'Entra en el Paraíso llevando esto, y si su ángel guardián no quiere dejarte entrar muéstrale el signo de la cruz, y dile: Es Jesucristo, el hijo de Dios, que está crucificado ahora, quien me ha enviado a ti'. Y repetí estas cosas al ángel guardián, que, al oírmelas, me abrió presto, me hizo entrar, y me colocó a la derecha del Paraíso, diciendo: 'Espera un poco, que pronto Adán, el padre de todo el género humano, entrará con todos sus hijos, los santos y los justos del Cristo, el Señor crucificado'".

La conversión de Dimas y la aseveración de Cristo, de otorgarle su reino, ese mismo día, junto con Él es señal de esperanza para todos los cristianos. Indudablemente, en el relato hay sentido alegórico y cierta liturgia (el "uno a su derecha y otro a su izquierda" hace clara referencia a las palabras de Cristo que "acercará a los de su derecha y alejará a los de su izquierda"), lo cual le da solemnidad y, por tanto realza la importancia que tiene en el momento en que sucede. ¿Que llevó a Dimas (o como se llamase) a creer en Cristo. La opinión de casi todos los escrituristas ha sido siempre que el ver la paciencia, la mansedumbre de Cristo durante toda su Pasión y Cruz, fue lo que le cambió el corazón.
Calvario. Siglo XVI

Un detalle muy interesante, es la fecha de celebración de San Dimas, aunque la Iglesia Romana no lo celebra: el 25 de marzo. El motivo, sin duda, es la creencia antigua (no bíblica) de que los profetas morían el mismo día en que habían sido concebidos, por tanto, si Jesucristo había muerto un 25 de marzo, debía haber sido concebido un 25 de marzo. Se asocia la entrada de Dimas en el cielo con la entrada y salida de Cristo de este mundo. 

Su iconografía es bastante repetitiva, siempre a la derecha del Señor, mirándole o mirando hacia arriba, en contraposición a “Gestas”, que siempre aparta la vista del Señor. En la iconografía oriental, sin embargo, es frecuente ver el pasaje de su anuncio a los santos del Antiguo Testamento que esperan en el limbo. Y más aún, la típica cruz ortodoxa, que bajo los pies de Cristo tiene un travesaño inclinado, representa una balanza de justicia, y son precisamente Dimas y Gestas. Pesadas las acciones de ambos, cada uno tiene su destino: El brazo hacia arriba, a la derecha de Cristo es Dimas que gana el paraíso, y el otro, que mira hacia abajo es Gestas, que mira a la condenación. Y para finalizar, añadir dos detalles: San Dimas es patrono de relojeros (¿por su conversión "a tiempo"?); atracadores y ladrones, para hallar las cosas perdidas. En algunos sitios hay costumbre de "atar a San Dimas" (atando un trozo de tela) hasta que lo perdido aparezca, reminiscencias del pasado que tienen su encanto. 

En Guatemala, en la Iglesia del Calvario ocurre algo muy curioso: Es una zona muy conflictiva y peligrosa, y dicha iglesia es el santuario de los delincuentes. Acuden los ladrones y maleantes a dar gracias de sus robos, pero a Gestas, el "mal ladrón" que se halla en el retablo principal en una típica escena de Calvario. Suelen llevarle parte del botín, dinero o, para no levantar muchas sospechas, flores, pero que han de ser compradas con el beneficio de algun hurto o maldad. Sobre la cruz en la que murió, supuestamente se venera en Chipre; mientras que el travesaño está en Roma, en la iglesia de la Santa Cruz. 

Y con esta entrada, llegamos a 200 entradas publicadas en la nueva plataforma del blog. Ya no tan nueva, vamos.


 

 

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A 25 de marzo además se celebra a





  

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