Mostrando entradas con la etiqueta Cupertino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cupertino. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de septiembre de 2018

Por los Dolores de María, los niños y el martirio.

Beato Ambrosio María de Torrent, presbítero Terciario Capuchino de la Virgen de los Dolores y compañeros mártires. 18 de septiembre.


Beato Ambrosio María.
El Beato Ambrosio María, quien encabeza esta lista nació en Torrent, Valencia, el 16 de abril de 1866, y fue bautizado como Salvador Chuliá. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Valencia, pero apenas recibió el diaconado, tomó el hábito de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores. Esta Congregación fue fundada por el obispo Venerable Luis Amigó y Ferrer, para dedicarse a la educación de niños y jóvenes, y a la reeducación de los menores con problemas sociales y peligro de exclusión. Comúnmente se les llama "amigonianos".

Fue ordenado presbítero el 4 de abril de 1892 y profesó solemnemente el 5 de julio de 1898. Fue un presbítero culto, gran confesor y director espiritual de religiosos y alumnos. Devoto de la Eucaristía, humilde, paciente y muy obediente, fueron las características recordadas por quienes le conocieron.

Iniciado en España el Alzamiento en julio de 1936, toda la zona Valenciana quedó bajo el control de los comunistas, quienes se dedicaron a una pensada masacre del clero y los católicos. Los religiosos Terciarios fueron desalojados de su convento-colegio el 20 de julio del mismo año. Ambrosio fue apresado el 21 de agosto y conducido a la prisión "La Torre", de su natal Torrent. Allí, junto a 9 terciarios capuchinos más, llevó vida de religioso. Oraban, cantaban y se predicaban y alentaban unos a otros. Los días 15 y 17 de septiembre especialmente animosos cantaron el Oficio Divino, pues eran los días de su Madre Dolorosa y la Estigmatización del Padre San Francisco. El 18 de septiembre Ambrosio fue sacado de la cárcel y llevado a "La Mantellina", donde fue asesinado por los comunistas, junto a otros sacerdotes y religiosos. Sus reliquias se veneran en la Capilla de los Mártires, en la iglesia conventual de Santa María de Monte Sión, Torrent.

El Beato Modesto María, nació como Vicente Gay, el 19 de enero de 1885. Desde niño fue terciario franciscano como sus padres. Con los Terciarios Capuchinos estudia y con ellos toma le hábito el 6 de enero de 1903, emitiendo los votos perpetuos en 1911. Siempre quiso ser sacerdote, pero los superiores prefirieron fuera Hermano Coadjutor, dedicado a la formación laboral de los jóvenes extraviados y reeducados. En 1916 fue destinado a Torrent, donde fue educador y ecónomo de la casa religiosa. Fue hombre recto, escrupuloso en su trabajo, sencillo y humilde. Estallada la guerra, los comunistas le apresaron el 8 de septiembre de 1936, de donde fue sacado el 18 del mismo mes para ser asesinado. Sus reliquias también se veneran en Santa María de Monte Sión, Torrent.

El Beato Valentín María fue bautizado como Vicente Jaunzarás Gómez, habiendo nacido en Torrent, el 6 de marzo de 1896. También fue educado Terciarios Capuchinos, tomando su hábito el 15 de octubre de 1911 y profesando perpetuamente en 1920. Fue un excelente educador, verdadero padre de los muchachos necesitados de un buen ejemplo que seguir. Era recto, pero comprensivo, alegre, optmista y muy piadoso. Su gran voz fue oída en medio pueblo cuando cantaba durante su reclusión, desde el 28 de agosto de 1936 hasta el 18 de septiembre, cuando con los demás fue sacado de la prisión y asesinado a causa de su fe católica y condición de sacerdote.


Beato Francisco María
El Beato Francisco María se llamó Justo Lerma Martínez, y nació en Torrent el 12 de noviembre de 1886, siendo hijo de terciarios franciscanos. Vistió el hábito "amigoniano" el 14 de abril de 1905, y en 1907 profesó sus primeros votos. Fue destinado a Yuste, Cáceres, donde se desempeñó como religioso coadjutor. En 1912 fue trasladado al Colegio Fundación Caldeiro, Madrid, donde vivió 25 años como profesor, siéndolo además, notable. Además, era parco, serio y muy esforzado en la educación. Cuando arreció la persecución religiosa en 1936, los religiosos y los alumnos fueron expulsados de su Colegio, que fue transformado en Checa, o sea, en un sitio de terror, torturas y crímenes de los socialistas y comunistas. Fray Francisco María se fue a su casa natal, junto a sus padres, donde fue detenido por orden del Comité, a finales de agosto. El 18 de septiembre sería asesinado con sus hermanos de hábito y otros presbíteros.

Beato Recaredo María, religioso profeso de los Terciarios Capuchinos, nació en Torrent el 22 de agosto de 1874, siendo nombrado José María López Mora. Ingresó con los religiosos el 21 de junio de 1889, profesando el 8 de diciembre de 1896 en la Escuela de Reforma de Santa Rita, en Madrid, donde había sido trasladado. Nunca quiso ser sacerdote, sino religioso entregado a la educación. Fue muy caritativo y paciente con los jóvenes peligrosos que educaba. Era piadoso, observante e incansable en su labor educativa. Luego de años en Madrid, le destinaron a su pueblo natal, convento y colegio de Ntra. Sra. de Monte Sión, donde se empeñó en la fundación de las escuelas nocturnas para los jóvenes trabajadores. También organizó el catecismo parroquial.
Luego del Alzamiento fue expulsado del convento de Torrent, como todos los religiosos. El Hermano Recaredo quedó en casa de una sobrina hasta el 4 de agosto, cuando fue recluido con sus hermanos. Al amanecer del 18 de septiembre, juntamente con el P. Ambrosio y el P. Valentín, Fr. Modesto y Fr. Francisco, fue asesinado vilmente por "odium fidei".

Estos cinco atletas de la fe fueron beatificados por San Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001.

Fuente:
"Héroes de Ayer y Siempre".

A 18 de septiembre se celebra además a:


San José de Cupertino,
franciscano conventual.
San Ferreol de
Vienne, m
ártir.
San Lantpert de
Friesing, obispo
.




lunes, 18 de septiembre de 2017

San Lantpert, el de la niebla.

San Lantpert de Freising, obispo. 18 de septiembre.


Lantpert vivió en el siglo IX. Nació en la ciudad bávara de Ebersberg. En 937 fue consagrado obispo de Freising, destacando como estratega durante la invasión de los húngaros a su ciudad episcopal. Esto, y no tal vez el milagro, como quiere la leyenda, logró que aunque la ciudad ardiera, la catedral quedara incólume entre las llamas y la destrucción. Dice la leyenda que por la oración de su obispo, una niebla cegadora rodeó el edificio, quedando los húngaros confundidos.

Fue, además, un obispo observante y austero, poco dado a los lujos y la vida disipada, como otros. Estuvo muy activo en la reconstrucción de la sede, y en su evangelización. El emperador Otón el Grande tuvo en Lantpert un aliado en el conflicto de las Investiduras, que luego se agravaría, pero ya Lantpert no vivía. Nuestro santo murió en 957. Sus reliquias se veneran en Freising.


A 18 de septiembre además se celebra a
San José de Cupertino, religioso franciscano.
San Ferreol de Vienne, soldado mártir.

viernes, 18 de septiembre de 2015

San José de Cupertino.

Pregunta: Me gustaría saber cuál fue el sitio exacto en el cual San José de Cupertino situó la famosa y pesada cruz tras un vuelo milagroso, así como cualquier noticia que tenga que ver con este lugar en la actualidad (si hay alguna fiesta litúrgica especial, si es lugar de peregrinación...) He intentado todo, pero sin éxito, sé que fue en las cercanías del convento de Santa María de Grotella, pero todas las informaciones hacen referencia al pasado, no al presente. Con la esperanza de encontrar algo de luz sobre el tema, un saludo de N... España.

Respuesta: Hola. Al referirte al “sitio exacto” de la cruz, he de decirte que existe el lugar, claro, pero no la cruz. En su lugar está una escultura del portento, en la que se ve al santo volando y llevando la cruz en el aire. Está en la explanada del santuario de Santa María della Grottella y junto a este. No existe fiesta litúrgica dedicada a este milagro, sino que la festividad de Santa María y la de San José de Cupertino son las fiestas principales del santuario. Y visto esto, ahondo un poco más: 


San José de Cupertino, presbítero OFM.Conv. 18 de septiembre.

"Vero volto" de San José de Cupertino.
El pobre inútil.
Nació el 17 de junio de 1603, en un establo, mientras sus padres Felice y Franceschina, se escondían de los acreedores que les buscaban. Fue el menor de seis hermanos. Entre el hambre, las enfermedades (padeció sarna de pequeño) y la poca atención de la madre, José creció con deficiencias intelectuales y físicas. Un poco tonto, vamos. Donde no tenía deficiencias era en la fe, la piedad y la alegría. Siempre sonreía, a pesar de las burlas y el desprecio de sus convecinos. Ni siquiera le quisieron los franciscanos, los capuchinos le aceptaron por misericordia, para despedirle antes del año por torpe, olvidadizo y poco dado a los oficios. De vuelta al mundo, se colocó en casa de un pariente, que le echó por inútil. Su madre al verle aparecer de nuevo en casa, se deshizo de él, mandándoselo a su tío Donato, franciscano conventual, para que le emplearan como recadero al menos. Y llegó a Santa María della Grottella, que estaba en plena construcción. A esta imagen le tuvo mucha devoción el santo, pues consideraba ella había permitido le aceptasen en el convento, luego de suplicarle toda una noche con lágrimas.

El santuario.
El primer punto de devoción fue una pequeña gruta, en la que en 1453 se halló un icono oriental de Nuestra Señora. Siempre se ha creído que aquella gruta debió ser un sitio de retiro de los monjes basilianos que del siglo VIII al XI habitaron en un monasterio de las cercanías, huyendo de los iconoclastas. Debieron poner allí a Nuestra Señora, dejándola al marcharse. El pastor que la halló, mientras buscaba un ternero perdido, puso junto a ella dos luces y llamó al clero. El obispo mandó construir una pequeña capilla, donde pronto se desarrolló el culto mariano principal de la región. En 1579 se construyó el actual santuario y en 1618 los frailes conventuales comienzan la edificación del convento. En 1884 el santuario y el convento fue expropiado y expoliado (esta es la razón por la cual no existe la cruz elevada por el santo). En 1890 la iglesia fue cerrada al culto para ser reabierta en 1932, por los frailes, que acudían a celebrar las festividades religiosas, aunque sin habitar en el convento. En 1949 el convento y el santuario en ruinas fueron subastados por su dueño. Lo compraron los frailes por medio de un seglar, para que no se supiera su intención de regresar. A pesar que la venta fue legal, les pusieron muchas trabas y solo en 1954 pudieron retomar posesión del convento, impulsando la devoción a la Santísima Virgen y a San José de Cupertino. Allí se veneran la celda del santo, sobre el altar mayor, la celda “de la sangre” y la capilla de Santa Bárbara, cercana al monasterio, que data del siglo VI y donde el santo se retiraba a orar y hacer penitencia.

José, religioso y sacerdote.
Pues admitido el santo como sirviente, los frailes le tomaron estima porque aunque era lento y despistado, era muy piadoso, humilde y siempre tenía buen trato para con todos. Y tanto aprecio le tomaron, que en 1625 le admitieron como religioso lego. Torpe era, pero suerte tenía un montón, pues cuando le propusieron estudiar para ser ordenado sacerdote, lo hizo por obediencia, aunque sabía que no iba a aprobar ni un examen. Sólo podía hablar con cierta soltura y explicar la frase evangélica “Bendito el fruto de tu vientre” ¡y fue la que le pidieron explicara, abriendo el sacerdote examinador, el Evangelio por una página al azar. El examen final, para aceptarle o no a la ordenación, era realizado por el obispo en persona. Y este, luego de examinar a varios candidatos estaba cansado y dijo “¿Para qué examinar a todos los que quedan, si se ve están muy bien preparados?” Y se salvó Cupertino de ser examinado.  El 18 de marzo de 1628 fue ordenado y ya que la predicación se le daba fatal, optó por salvar almas mediante la oración y la penitencia. Y fue un campeón en esta: Ayunaba siempre, jamás comió carne ni bebió licor alguno. Se flagelaba casi diariamente, y con tal fervor, que la sangre salpicaba las paredes y el techo del minúsculo rincón donde lo hacía, llamado actualmente la “capilla de la sangre”. A pesar de ser sacerdote continuó trabajando como un lego más, ocupándose de las tareas más duras sin protestar ni pedir alivio.

Escultura conmemorativa
del traslado de la Cruz.
El santo volador.
Pero por lo que ha pasado a la fama José de Cupertino es por su profunda vida mística y unión con Dios. Sus éxtasis (unión profundísima del alma con lo sobrenatural) comenzaron el 4 de octubre de 1630, fiesta de San Francisco, y eran tan frecuentes y elevados, que le prohibieron celebrar misa en público, o asistir a cualquier otra devoción, por el asombro que causaba en los fieles. La sola mención de Dios, o un misterio de la fe, lo transportaba y le hacía perder los sentidos. Y la cosa fue a más cuando comenzó a elevarse por los aires. Más de 70 éxtasis y elevaciones están perfectamente registrados por los religiosos u otras personas que fueron testigos. Como buen místico era humilde y obediente, al punto que bastaba la palabra del superior para que volviese de los éxtasis, a los que él llamaba “mareos” y retomara sus oficios.

Hay tres casos que merecen relatarse, pues han pasado a la iconografía del santo: el primero es el de la cruz pesadísima que iba destinada a situarse junto al santuario de la Virgen, situado en lo alto de un monte. Ni diez obreros podían con ella, ante lo cual, el santo hizo una breve oración, tomó la cruz y elevándose por el aire, la depositó tranquilamente en el sitio elegido. El segundo, ocurrió frente al embajador de España y su mujer. Estos dos personajes quisieron conocerle, pues dudaban de lo que se contaba del fraile “volador”. José salió de la clausura y al entrar a la iglesia, miró la imagen de Nuestra Señora e inmediatamente entró en éxtasis y se elevó hasta la imagen, quedando su rostro a unos centímetros del de la Virgen. Luego de unos instantes de profunda oración, descendió al suelo. Y avergonzado, el humilde santito. Y el último caso, hay que traerlo a colación pues ocurrió ante el mismo papa Urbano VIII, al que le llegaron acusaciones de falsedad, hechicería y falacias de los frailes y de José de Cupertino. Hablando con el papa, sin defenderse, quedó absorto y comenzó a elevarse. El duque de Hannover, fue testigo del hecho y al ver aquello, abandonó la herejía protestante y se convirtió. Años después también convertiría al príncipe luterano John Frederick mientras celebraba la misa.

Aunque era inocente de las acusaciones de estafador, y así lo declaró el Santo Oficio luego de tres años de investigaciones, los superiores le enviaron a varios conventos lejanos (Asís, Fossombrone, y finalmente Ossimo en 1656) para alejarle de las multitudes y poner paz en Cupertino, pero daba igual, la gente ávida de portentos y milagros (más que del Evangelio), le seguían adónde iba. También padeció las noches oscuras de la fe, donde la sequedad espiritual es grande y Dios parece haberse escondido. Es un estado espiritual del alma en la que aunque no se perciben los consuelos de Dios, la fe actúa y es lo que sostiene al alma. Tal vez por ello siempre aconsejaba a todos: "Orad, no cansaros nunca de orar. Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que pide, recibe".

Imagen del santo que se venera
en Santa María della Grotella.
Otros dones místicos.
También destacó José por su poder con los demonios, a los que conminaba en el nombre de Cristo. Llegó a liberar a varios posesos que le llevaban a su convento. Aunque no se sentía con fuerza para esto, lo hacía por obediencia a sus superiores. Era un buen confesor, tenía don de conciencias y sin que le dijeran nada, podía saber lo que pesaba a las almas. Y si le ocultaban un pecado, igualmente lo sabía, haciendo que el pecador lo reconociese. Igualmente tuvo el don de la bilocación, que se hizo evidente cuando pudo estar junto a su madre moribunda, mientras estaba en su celda de Asís. Y más de una vez se le vio multiplicar panes, miel. Más de un enfermo y moribundo salió de su presencia totalmente curado. A veces con solo besar su crucifijo, sin que el santo hablase o hiciese algo especial. Y con respecto a la profecía, conocidas son aquellas en las que anunció las muertes de Urbano VIII e Inocencio X.

Al cielo.
El 15 de agosto de 1663 se le permitió decir misa en público, por ser día de la Asunción. Y fue su última misa, pues luego del éxtasis que vivió, cayó enfermo. Su estómago se negaba a recibir alimento alguno, arrojándolos al instante. Solamente podía recibir la comunión, que se le dio como viático el 8 de septiembre. Murió el 18 de septiembre siguiente, con solo 60 años. Fue enterrado el día 20, en la capilla de la Inmaculada, a la izquierda del altar mayor. Las peregrinaciones y los portentos no demoraron en aparecer, siendo un flujo constante de devoción. En En 1688 se inició el proceso apostólico de canonización, que será aprobado en 1690. En 1735 fue declarado “Venerable”, fue beatificado el 24 de febrero de 1753, por Benedicto XIV y canonizado el 16 de julio de 1767 por Clemente XIII. En 1767, el ministro General de los Conventuales, Domenico Andrea Rossi manda publicar su “Vida y Milagros”. 

Su cuerpo incorrupto se venera en Ossimo. Es abogado de los aviadores, del Ejército del Aire italiano y de los astronautas. También es patrono de los estudiantes con dificultades.


A 18 de septiembre además se celebra a 
San Ferreol de Vienne, mártir.
San Lantpert de Friesing, obispo.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...