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jueves, 20 de septiembre de 2018

De verdulero despreciado a santo amado.

Beato Francisco de Posadas, presbítero dominico. 20 de septiembre. 

Nació en Córdoba el 25 de noviembre de 1644 en una familia que había sido ilustre en Galicia, pero venida a menos y dedicada al duro trabajo diario cuando Francisco nació. Llegó al mundo luego de años sin hijos, y después de una promesa de su madre a la Virgen de la Fuensanta. Eran los tiempos en que la pobreza no era un justificante para no tener hijos que amar. El pequeño Francisco cursó los primeros estudios en la escuela para niños pobres, dirigida por Diego de Villalobos, quien le tenía mucha estima al pequeño Francisco. Poco tiempo pudo estudiar, pues su padre murió cuando era pequeño aún y su madre se volvió a casar con un hombre severo y áspero que le sacó del colegio jesuita para ponerle de aprendiz y que ganara salario. Fue enviado a trabajar para un cordelero que le maltrató durante años, haciéndole trabajar horas y horas, alimentándole mal y abusando de su mansedumbre.

A los 15 años Francisco quiso tomar estado religioso, en contra de la voluntad de su padrastro. Entró al colegio de los dominicos gracias a la insistencia de fray Miguel de Villalón, quien veía las virtudes del jovencito, más allá de su precariedad. Tampoco este tiempo de formación le duró mucho, pues su madre, la verdulera María, quedó viuda y el joven hubo de volver a casa a ayudarle a subsistir. Vendió verduras y huevos por las calles, siempre humilde y sufrido, paciente con los que se burlaban y le ofendían por sus pretensiones de ser fraile, siendo un miserable.

Su entrada al convento de los dominicos, donde ingresaban los jóvenes de la alta sociedad se hizo casi imposible, pues el prior de San Pablo se negaba a admitirle sin ni siquiera entrevistarle. Entonces el buen Fray Miguel consiguió le admitiesen en el convento de Scala Coeli, en Jaén. Saberlo el prior de San Pablo y ordenar su expulsión, aún sin que Francisco llegara a Jaén, fue lo mismo. Finalmente, luego de mediar algunos frailes, se le admitió en Scala Coeli, pero prometiendo al prior de Córdoba que el joven, si profesaba, no pisaría jamás su convento de Córdoba. Sucede que allí era donde los religiosos recién profesos completaban sus estudios. Por ello, al profesar, Francisco fue enviado al convento de Sanlúcar.

A pesar de tantos desagravios, Francisco siempre se mostró alegre, humilde y paciente, y nunca se le oyó decir palabra alguna a su favor, ni mucho menos en contra de los frailes de Córdoba. Luego de su profesión, sobresalió en los estudios como pocos frailes, y sus virtudes se acrecentaron con la oración, la meditación, la penitencia y la observancia regular. Fue ordenado presbítero en Guadix en 1668, y allí comenzó su ministerio apostólico, evidenciando pronto que sería un excelente predicador y director de almas. Todos le querían y respetaban, querían confesarse con él y seguir sus máximas. Su fama llegó a tanto que el Vicario General, Fray Enrique de Guzmán, lo quiso llevar junto a sí como secretario y consejero. Pero Francisco se negó humildemente, prefiriendo su misión apostólica entre sus amados feligreses.

La promesa hecha al prior de Córdoba no se cumplió y apenas hubo un nuevo superior, este le invitó a predicar allí cuantas veces quisiera. Y así lo hizo, conquistando muchos corazones para Cristo. Fue nombrado administrador del Hospicio de Scala Coeli, donde recibió las palabras premonitorias: "Esta será tu cruz". Y así fue, pues sufrió muchísimo a causa de la oposición que otro religioso le hizo, llegando a calumniarle e intrigar contra él para lograr su deposición. El santo fraile no se defendió, sino que confiando en la Providencia, se fue a su nuevo destino: predicador por diversos pueblos de la provincia andaluza. A su regreso, su “enemigo” estaba arrepentido del mal causado, le pidió perdón públicamente y Francisco lo concedió sin más.

Treinta años misionó Francisco, el verdulero, por toda Córdoba y sus alrededores. Obispos y nobles le pedían oír su verbo encendido, mas su predilección era predicar a los pobres y a los niños. Y no es que su predicación fuera condescendiente, sino todo lo contrario: era veraz y denunciaba los vicios públicos sin ambages. Criticaba la inmoralidad y riqueza del clero, la displicencia de los gobernantes, la usura de los judíos, o la impudicia de las mujeres. 

Reliquias del Beato.
Era devoto de la Pasión de Cristo y del santo rosario, devoción de la que fue excelente propagador, como no. Se disciplinaba siempre, oraba largas horas y visitaba a los pobres y enfermos, para los cuales fundó un hospicio. Fue al mismo tiempo escritor prolífico, apologeta y biógrafo. Destaca su "Vida del glorioso Patriarca Santo Domingo de Guzmán". Denunció los errores del escritor hereje Miguel de Molinos en su opúsculo "Triunfos de la castidad contra la lujuria diabólica de Molinos". También se conservan una serie de sermones que llevan el simpático título de "Ladridos evangélicos del perro dados a la Nobilísima Ciudad de Córdoba en su ilustre Cabildo los jueves de Cuaresma", siendo el mismo tal perro, "Domini cane". En dos ocasiones quisieron hacerle obispo, pero no hubo forma de hacerle obedecer, pues prefería el púlpito a la cátedra.

Francisco de Posadas el 20 de septiembre de 1713, lleno de méritos, y el mismo día, pero de 1818, fue beatificado por Pío VII. Con ocasión de esta ceremonia, narra la "Gaceta de Madrid":

"El domingo 20 de setiembre se ha celebrado en el templo Vaticano la Beatificación de Francisco Posadas, religioso del Orden de santo Domingo de la provincia de Andalucía en España (…) no solo los ciudadanos de Córdoba y el Orden de santo Domingo, sino también los piadosísimos Reyes de España, los obispos de aquella ínclita tierra, siempre célebre por su adhesión á la piedad cristiana y los más ilustres personajes, presentaron sus instancias y las de aquellos pueblos a la santa Sede apostólica, para que se formasen los debidos expedientes sobre las virtudes y milagros de este siervo de Dios.
(…) En medio de la parte exterior del augusto templo Vaticano se descubría el magnífico estandarte que representaba al Beato Francisco Posadas. Estaba adornado el estandarte con una media caña trabajada primorosamente y dorada; y lo cubría un dosel, cuyas cortinas laterales estaban prendidas con ricos y vistosos cordones. (…) Dentro del pórtico majestuoso de dicha Basílica, sobre la puerta principal, se veía un cuadro que representaba un milagro que el Beato hizo cuando aun vivía. Este hermoso cuadro que era de figura cuadrilonga estaba magníficamente adornado con un marco labrado y dorado. En su parte superior, bajo la colgadura de damasco guarnecido son galones y franjas de oro, estaba el escudo de armas de la ciudad de Córdoba; y a los lados se veían dos niños al claro-oscuro que simbolizaban el uno la pureza, y el otro la doctrina: estas dos figuras, además de hermosear el cuadro, hacían un juego admirable con la arquitectura de la gran puerta.
(…) Bajo los dos arcos se habían colocado dos grandiosos medallones de figura oval con sus marcos, o ambos sostenidos por dos ángeles, que estaban en actitud de volar, y adornados por un grupo de lirios y muchas luces. El medallón de la mano derecha representaba uno de los dos milagros que había aprobado la Santidad de N.S., Pio Papa VII, para fundamento de la Beatificacion (…) [y en el] medallón opuesto de la mano izquierda representaba el otro milagro.
(…) Sobre la majestuosa cátedra de san Pedro, y precisamente en el centro donde se reúnen los rayos, resplandecía glorioso el Beato Francisco Posadas en un hermosísimo cuadro ovalado, cuya belleza realzaba mucho el costoso marco que tenía. En la extremidad superior del cuadro se presentaban con mucha gracia dos hermosos niños en actitud de sostener una corona de azucenas entre el resplandor de las luces, y delante del cuadro brillaban otras muchas dispuestas con bella simetría.
(…) Al entonar el Te Deum se descubrió la imagen del nuevo Beato que ocultaba una cortina de raso verde: al mismo tiempo resonó alegremente la artillería del castillo, y continuó el solemne Te Deum cantado por dos coros de música escogida. El Ilmo. y Rmo. Monseñor Francisco Guerrieri cantó después la misa solemne con el mismo acompañamiento; con lo cual se dio fin a la sagrada función de la mañana. A las 4 de la tarde el Rmo. Cabildo cantó las vísperas; y concluidas éstas, la Santidad de Ntro. Beatísimo Padre (…) se dignó de pasar a dicha Basílica; donde rodeado de una numerosísima concurrencia, después de haber hecho sus actos de Religión ante los altares del Santísimo Sacramento y de la santísima Virgen María, manifestó devotamente a todos los fieles con su ejemplo que veneración y culto puede darse al dignísimo Siervo de Dios, Francisco Posadas, colocado por él mismo en los altares".

Fuentes:
-Testigos de Ayer y Hoy.
-G
aceta de Madrid.
-dominicos.org
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.

A 20 de septiembre además se celebra a:

sábado, 18 de agosto de 2018

De la posada al trono. Del paganismo a la Cruz.

Santa Helena, emperatriz. 18 de agosto y 21 de mayo.

Helena es conocida principalmente por ser la madre del emperador San Constantino (21 de mayo), y por, según la leyenda, haber hallado la cruz de Cristo.

Orígenes y matrimonio.
Helena nació en Bitinia, en la actual Turquía y tradicionalmente se le ha hecho hija de un mesonero la cual conquistó el corazón de Constancio Cloro con quien casó en 270, teniendo a su único hijo conocido, Constantino, en 272. A algunos les ha parecido esto algo muy raro, pero hay que recordar que Constancio no llegaría a ser emperador hasta 293. Y de hecho, cuando Constancio asumió el trono repudió a Helena para casarse con Teodora, hija del emperador Maximiano. El Imperio romano estaba dividido en varios gobiernos de emperadores entre Occidente y Oriente, con relativa paz entre ellos. Constantino entró a servir al emperador Diocleciano en Oriente luego que su padre fuera nombrado César.

Una leyenda medieval haría a Helena de origen inglés, pero es una confusión con otro Constantino y otra Helena: Helena "Luyddog" (la hospitalaria), joven inglesa que vivió 100 años después de la nuestra y fue casada con Magno Clemente Máximo, emperador de Inglaterra, Galia y España, entre 383 y 388. Tuvieron varios hijos, uno ellos llamado Constantino. Se conservan algunos documentos que llaman a nuestra emperatriz "Helena Luicdauc, la cual partió de Inglaterra en busca de la cruz de Jerusalén y la trasladó de dicha ciudad a Constantinopla". Así que la confusión entre ambas está demostrada.

Re-entronizada.
En 306 Constancio murió mientras Constantino estaba en Britania, por lo cual fue nombrado Augusto por sus tropas, y el nombramiento fue aceptado por varias regiones. Constantino entró a Roma luego de vencer a los que se oponían y seguidamente hizo nombrar a su madre emperatriz, llamando además Helenópolis a la ciudad en la que él había nacido.

Sobre la fe cristiana de Constantino, mezclada de oportunismo político y arrianismo, podéis leer este artículo. Sobre Helena, al parecer comenzó a ser cristiana sobre 314, año del Edicto de Milán. Eusebio dice que vivía con austeridad y acudía a los oficios litúrgicos con sencillez y sin pompa alguna. "Llegó a ser una cristiana tan fervorosa como si desde la infancia hubiese sido discípula del Salvador", dice el mismo Eusebio. Fue muy caritativa, amante de la paz y aficionada a la construcción de templos.

La invención de la Cruz.
En 324 Constantino se convirtió, por su victoria sobre Licinio, en emperador de Oriente. Helena entonces visitó los Santos Lugares, que ya gozaban de veneración entre los cristianos a pesar de la persecución. Es histórico que por orden de Constantino se demolió el templo de Venus elevado por Adriano sobre el Monte Calvario, precisamente edificado para desterrar el culto de los cristianos en el santo lugar de la crucifixión y sepultura de Nuestro Señor. Además, Constantino mandó se edificase una bella Basílica para honrar "el sitio más extraordinario del mundo". Helena, anciana mujer, estuvo allí y supervisó las obras.


Imagen venerada en
Caravaca de la Cruz.
Todo esto es histórico, sin embargo, la leyenda quiere a Helena protagonista de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo), que podéis leer en este artículo para mayores detalles. Sin embargo, Eusebio al mencionar la estancia de Helena, no menciona tal invención. Tampoco lo hace San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias), que vivió allí poco tiempo después y habla del santo sepulcro. Aunque la leyenda es antigua ciertamente no se sostiene. Si que es histórico que la Basílica de la Santa Cruz en Roma está sobre un palacio propio de Helena. La santa emperatriz también supervisó la construcción de las basílicas del Monte de los Olivos y la de Belén.

Sobre su muerte, no se conoce cuando ocurrió. Comúnmente se data en 330 porque en ese año se dejaron de imprimir monedas con su efigie, como era común en Roma al morir un monarca. También se ha especulado con el lugar de su muerte, pero debió ser en Oriente y su cuerpo trasladado a Roma, siendo sepultado en la Vía Lavicana.

Fuentes:
-"Historia verdadera del emperador Constantino el Magno". MANUEL JOSÉ MARTÍN. Madrid, 1879.
-"Constantino, ¿el primer emperador cristiano? Religión y política en el siglo IV". JOSEP VILELLA MASANA.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 8. Editorial Edibesa, 2001.

A 18 de agosto además se celebra a:


B. Hortolana de Asís,
viuda y religiosa
.
B. Manés de Guzmán,
presbítero dominico
.
San Agapito,
niño mártir
.





viernes, 18 de agosto de 2017

Un niño mártir, abogado contra los cólicos.

Pregunta: quisiera saber un poco mas de San Agapito Preneste, y si alguien pudiera compartir conmigo la imagen de este niño santo, ya que para nosotros ha sido una gran fuente de fe y esperanza, gracias.

San Agapito.
Iglesia de
Vliermaal.
Respuesta: Como me gusta hacer, primero veremos que cuenta la leyenda y después, que es lo que se sabe realmente de este mártir y su culto: 

San Agapito de Præneste, niño mártir. 18 de agosto.
La leyenda, escrita 600 años de su muerte y por tanto sin valor histórico alguno, dice que Agapito fue un niño romano, hijo de padres nobles, de una familia cristiana desde mucho tiempo, y bautizada por el mismo San Pedro. Desde niño fue piadoso, austero y amable con todos. El emperador Aureliano comenzó una cruda persecución y muchos cristianos huyeron, pero Agapito fue detenido y, al no ocultar que era cristiano y negarse a sacrificar a los dioses, fue juzgado por el juez Antíoco, y condenado a suplicios hasta que apostatase de la fe. Atormentado con castigos, fue metido en una mazmorra, donde Dios le consoló y sanó sus llagas. Llevado ante el tribunal de nuevo, fue colgado cabeza abajo y le pusieron carbones encendidos muy cerca del rostro, a lo que el niño dijo "¿tan sólo sabes hacerme un poco de humo?". La gente, al ver su entereza gritaba "Creemos en el Dios de Agapito", y querían ser también cristianos y mártires.

Ante esto fue dejado colgado para que las fieras lo devoraran, pero un ángel bajó del cielo para desatarlo y curar sus heridas. Al ver esto, el soldado Anastasio (17 de agosto) se convierte y proclama su fe, por lo que es encadenado y decapitado. No contento con tan portento, el juez ordena que Agapito sea tendido en el potro y le echen agua caliente en el vientre, al hacerlo Agapito ríe y dice: "Qué hacéis, les han dicho agua hirviendo, y ésta es muy agradable". Al no conseguir su apostasía, fue arrojado a las fieras, pero estas no solo no le hacen daño, sino que le lamen los pies. Ante esto y el miedo a la gente, que clama al Dios cristiano, el emperador ordena que sea trasladado a Præneste desde Roma y allí le atravesaron el pecho con una espada; consumando así, por fin, su inmolación.

Además de lo fantasioso de los milagros, martirios y demás, ya es bastante increíble que sea trasladado de Roma a otra ciudad solo para matarle. Las actas intentan darle prestigio a un mártir local, poniéndolo nacido en Roma y de una familia convertida por San Pedro, sólo eso; pero su existencia está demostrada por las antiguas referencias a su martirio. Los Sacramentarios Gregoriano y Gelasiano, y los martirologios pseudojerominiano, y romano, todos los cuales marcan su martirio a 18 de agosto de 274. La Basílica que custodiaba gran parte de sus reliquias fue construida por San Constantino (21 de mayo) al ser halladas por un milagro. De esta basílica solo quedan ruinas hoy y fueron descubiertas en unas excavaciones en 1864. Estas reliquias fueron trasladadas a Palestrina posiblemente en el siglo V, porque el papa San Félix III (1 de marzo) dedicó a su nombre una iglesia en esta ciudad. Posteriormente, en fecha incierta, se trasladaron a la catedral y desde aquí, una parte fue trasladada a Tongrineve, Bélgica, país donde se le tuvo y aún queda, devoción. Hay otra referencia confusa, puesto que en el 445 el obispo de Besançon peregrinó a Roma y regresó a su casa con la cabeza del santo mártir trajo a casa y le dedicó un altar en la iglesia de San Pedro de Besançon, desde donde serían trasladada a la iglesia de San Juan, en la misma ciudad (tal vez sea una cabeza falsa). Y también se documentan reliquias suyas en Bolonia, en el siglo IX y también en Kremsmünster, Austria.

Martirio del santo niño.
Es patrón de la ciudad de Palestrina, la antigua Præneste. En Tongrineve acuden las madres con sus niños enfermos para pedir por ellos. Es protector contra los cólicos abdominales (por lo del agua caliente en la panza). Se le representa suspendido sobre una hoguera con la cabeza hacia abajo, con uno o más leones con carbones encendidos, con una palma y corona.



Fuentes:
-"Vidas de los Santos. Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. P. Jean CROISSET . S.J. Barcelona, 1856.


A 18 de agosto además se celebra a
Beato Manés de Guzmán, presbítero dominico.
Beata Hortolana de Asís, viuda y religiosa.

domingo, 20 de septiembre de 2015

San Agapito I, papa y peleador.

San Agapito I, papa 22 de abril y 20 de septiembre (traslación de las reliquias).

Agapito fue hijo de un presbítero llamado Gordiano, que estuvo mezclado en asuntos turbios y revueltas populares, por lo que murió asesinado, reinando el papa San Símaco (19 de julio). Agapito, de mente despierta, siguió la carrera eclesiástica de su padre. Amante de las artes, las letras y la ciencia, fue promotor de coleccionar, preservar y traducir al latín toda la obra de los filósofos, poetas, dramaturgos griegos. Siendo presbítero asociado de la basílica de Santos Juan y Pablo fundó la primera biblioteca eclesiástica de Roma.

Fue elegido papa el 13 de mayo de 535, luego de la muerte del polémico Juan II, del que era arcediano. Rehabilitó la memoria de Dióscoro, rival del papa Bonifacio II. Tuvo que pelear bastante el nuevo papa contra los emperadores Justiniano y Teodora a causa de los herejes. Con el emperador, a causa de los arrianos: Sucedía que había un vacío legal acerca de que si los prelados arrianos, al convertise a la auténtica fe católica podían volver a sus sedes de las que habían sido depuestos. El sentir de la Iglesia era que no, pues volvían a la Iglesia, fuera de la cual habían perdido su condición de eclesiásticos. Justiniano quería se les devolviese a sus obispados, porque muchos le eran serviles. Juan II no llegó a arreglar este asunto, y le tocó a Agapito, el cual determinó, en consonancia con el Concilio de Cartago que sólo regresaban a la Iglesia, sin que tuvieran derechos sobre las sedes, cargos o beneficios eclesiásticos.

Con la emperatriz tuvo que defender la fe católica ante la herejía monofisita, con la cual la emperatriz coqueteaba. Y más aún, había ganado para esta herejía a Antimo, patriarca de Constantinopla, con lo que algunos obispos y fieles herejes habían tomado iglesias predicaban sus errores abiertamente, con gran confusión del pueblo. Agapito tuvo que excomulgarlo y poner a otro en su lugar, a la par que reconvenir a la emperatriz. Los abades de Constantinopla reclamaron a Agapito, el cual les confirmó la doctrina de la Iglesia, además de consolarles con su visita, como veremos luego. Igualmente tuvo que condenar los errores nestorianos de los acemetas constantinopolitanos. Y esto último, paradójicamente, por impulso de Justiniano. Y es que la ortodoxia de los poderosos muchas veces es elástica.

Volvió a enfrascarse en peleas, esta vez como pacificador, entre Teodato, rey ostrogodo y Justiniano, que pretendía extender el Imperio de Oriente en tierras itálicas, luego de conquistar Sicilia. Para este viaje no quiso ser gravoso a la ciudad de Roma, y empeñó algunos tesoros de la Iglesia. A medio camino realizó el milagro de sanar a un pobre tullido que oyó la misa celebrada por el papa. Llegó a Constantinopla el 2 de febrero de 536, e intentó disuadir a Justiniano de sus propósitos expansionistas, pero el emperador se negó a hablar del tema. Agapito confirmó su condena a Antimo, por más que la emperatriz le hizo frente. Se negó a aceptar a Antimo si este no renegaba públicamente de la herejía, profesaba la fe católica y aceptaba los cánones del Concilio de Calcedonia, que condenaba el monofisismo. Y aún así, en ningún caso le admitiría a la sede de Constantinopla. Todo lo contrario, confirmó a Menas, su elegido. Tanta oposición le hizo Justiniano, que Agapito le dijo: "Con ardiente anhelo he venido para contemplar la fe cristiana del emperador Justiniano. En su lugar me encuentro a Diocleciano, cuyas amenazas, sin embargo, no me aterrorizan". Finalmente, Justiniano, queriendo eliminar toda sospecha de complicidad en la herejía, entregó al Papa una profesión de fe escrita por él mismo, que Agapito aceptó como católica, aunque señalando que “no puedo admitir en un laico el derecho de enseñar la religión, sin embargo, observo con placer que el celo del emperador está en perfecto acuerdo con las decisiones de los Padres del Concilio de Calcedonia". 

En estas gestiones le sorprendió la muerte, antes de cumplir el año de pontificado, el 22 de abril de 536, fecha en que las iglesias orientales celebran su memoria. Occidente, en cambio, le conmemora a 20 de septiembre, día en que sus reliquias fueron trasladadas y enterradas en la basílica de San Pedro, Roma.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año: Septiembre. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.
https://en.wikisource.org/wiki/Catholic_Encyclopedia_%281913%29/Pope_St._Agapetus_I

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero. 
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.


A 20 de septiembre además se celebra a 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...