Mostrando entradas con la etiqueta Bardo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bardo. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de junio de 2018

Apasionado del arte, pero del pío.

Beato Juan Domingo Banchetti, cardenal dominico. 10 de junio.

Nació en Florencia, en 1376, en una familia de orígenes humildes. Gracias a la caridad de algunos clérigos pudo estudiar algunos rudimentos de las letras, aunque en su infancia padeció porque tartamudeaba y le costaba repetir lo aprendido, por lo cual era considerado lerdo y de pocas luces. En 1394 tomó el hábito dominico en Santa María de Novella, en la misma Florencia. Tal vez fuera la incapacidad de repetir verbalmente lo que oía, lo que ejercitó su memoria, de tal modo que aprendía fácilmente la filosofía, latín, artes. En poco tiempo fue un alumno aventajado y celebrado por sus maestros. Y, quien sabe, si esta confianza de los demás, junto a la inestimable gracia de Dios, hizo que su tendencia al tartamudeo desapareciera. Más que eso, sería un predicador elocuentísimo. 

Estudió en la Universidad de París, donde terminó la Teología, con excelentes resultados y sendos elogios de sus maestros. en esta época escribió varios tratados teológicos y algunos comentarios a las Escrituras. Su primera misión apostólica fue la enseñanza de la teología en Venecia, a la par de la predicación, ejercicio que mantuvo durante doce años. Probadas sus virtudes por parte de sus superiores, fue elegido prior del prestigioso convento de Santa María Novella de Florencia, donde él mismo había profesado 15 años antes. Su actividad predicadora en Florencia fue activísima, con gran fruto de numerosas conversiones. Tanto sería que se dice que terminando de predicar en Génova San Vicente Ferrer (5 de abril, segundo lunes de Pascua 17 y 18 de noviembre en Juchitán; 13 de junio, invención de las reliquias, 29 de octubre, traslación de las reliquias), le rogaron unos florentinos que fuera a su ciudad a predicar, y él les contestó: "No hay motivo de por qué yo vaya a Florencia; pues en ella predica de ordinario un predicador a quien, si no creen, no creerían aunque vinieran a predicarles los ángeles desde el otro mundo".  

También fue Juan Dominici prior del convento de Fiésole, y en esta función recibió en la Orden a San Antonino de Florencia (2 y 10 de mayo), quien a los 15 años se decidió a abandonar el mundo. Juan no creía que aquel niño tan poco curtido pudiera seguir las renuncias de la vida religiosa, por lo que, para dilatar su entrada, le preguntó sobre a cuales tipos de estudios le interesaría dedicarse en el futuro, y el jovencito le respondió: "A los decretos de los Sumos Pontífices tal como se hallan coleccionados en el libro de las Decretales". La respuesta de Juan fue: "Ea, pues, hijo, ve por ahora a casa, que yo te prometo recibirte cuando te sepas todo ese libro", pensando que esto le llevaría años y si volvía a pedir el hábito, ya sería más hombre. Pero he aquí que Antonino se empeñó tanto en el estudio, que al año siguiente ya podía repetirla y analizarla sin esfuerzo. Vencido, Juan le envió a Cortona, donde le recibió encantado el Beato Lorenzo de Ripafratta (27 de septiembre), y le admitió a la Orden. 

Juan Dominici fundó varios conventos de frailes y uno de monjas en Venecia, obra que amó toda su vida, estando muy pendiente de la observancia de las monjas, a las que llamaba “muy hijas suyas”. Además, se preocupó por el mantenimiento material y espiritual de los conventos de frailes, reformando siempre que era necesario, para que se cumpliera la Regla en toda su extensión. Fue gran colaborador del Beato Raimundo de Capua (5 de octubre) en esta labor de celo por la observancia. Fue un apasionado del arte, como hombre culto, pero fue muy crítico con las veleidades del arte renacentista, al que consideraba poco apropiado para las iglesias. Como contraparte promovió el arte sacro y que los frailes se formaran en el arte de la pintura. Tal vez por ello en su convento de Fiésole tomó el hábito el insuperable pintor dominico Beato Fra Angelico (18 de febrero). 

Juan fue también prolífico escritor, apologeta y diplomático. Durante el Cisma de Occidente fue un decidido defensor de los verdaderos papas, los de Roma, criticando con acidez a los antipapas y a los prelados que les apoyaban. En 1408 el Papa Gregorio XII lo nombró Arzobispo de Ragusa, actual Dubrovnik y cardenal de la Santa Iglesia. Fue Legado Papal entre 1414 y 1417 y su acción fue definitiva para lograr la abdicación del mismo papa en aras de terminar el Cisma. El nuevo papa, ya único, Martín V, también tuvo muy cerca de sí a Juan Domingo, y le envió como Inquisidor Mayor para alcanzar la rendición y la conversión de los herejes husitas Bohemia y Hungría, pero poco pudo hacer, pues los husitas estaban exaltados por la ejecución de Juan Huss y el rey Wenceslao temía ejercer más mano dura contra los herejes. 

Entonces Juan se fue a Hungría, en otra misión de legacía, pero a los pocos días de llegar murió de unas fiebres terribles, el 10 de junio de 1419. Los Religiosos Humillados de San Pablo, fundados en esta ciudad, acogieron con veneración el cuerpo del santo fraile, a quien debían la aprobación papal de su Orden, que el santo les llevó en su viaje. En aquella iglesia se veneran aún sus reliquias. Juan Dominici nunca fue beatificado oficialmente, pero en 1832 la Sagrada Congregación de Ritos aprobó su culto inmemorial y concedió a los dominicos celebrar su memoria litúrgica.  

 


Fuentes:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-Vidas de los Santos. Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de junio además se celebra a:


Santos Getulio y
compañeros mártires
.
Beato Bardo de
Maguncia, obispo.
San Landeric
de París, obispo.







miércoles, 14 de junio de 2017

San Hartwig: Imperio, Iglesia y Caridad.

San Hartwig de Salzburg, obispo. 14 de junio.

Nació sobre 950, en Baviera, en la noble familia de los Condes de Spanheim. Fue ordenado diácono en 973, luego de una excelente formación encaminada a la carrera eclesiásica. En 985 fue ordenado presbítero y en 991 el emperador Otón III le nombró arzobispo de Salzburg, por devolver un favor a su protector, San Willig de Maguncia (23 de febrero).

En 994 Otón le nombró su capellán personal. Es mismo año se dio a todos cuando la peste asoló el imperio. Se prodigó en leyes justas, proveyó la caridad, vendió tesoros de la iglesia para socorrer a los pobres, enfermos y viudas. Fue recaudador del imperio para la coronación de Otón III en 996. En 1002 donó propiedades que tenía en varios sitios, para obras de caridad, reconstrucción de hospitales, iglesias y monasterios, entre ellos el de San Jorge en Längsee, donde su hermana, la Beata Carintia (3 de septiembre) quedó como abadesa. En 1007 fue parte activa del sínodo de Frankfurt, donde promovió la reforma eclesiástica. y en 1012 estableció la diócesis de Bamberg. En 1014 fue el organizador de la comitiva imperial para la coronación de Enrique II en Roma.

Hartwig falleció el 5 de diciembre de 1023. Su culto consta desde el siglo XIII. Sus reliquias se perdieron en el incendio de la catedral de Salzburg en 1598. Es patrono de los ciegos, cojos y enfermos.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 14 de junio además se celebra a
San Eliseo, profeta.
Santos Valerio y Rufino de Soissons, mártires.

sábado, 10 de junio de 2017

Bardo, el bardo.

Beato Bardo de Maguncia, obispo. 10 de junio.

Su "vita" fue escrita a raíz de su muerte, y según esta, Bardo nació en Wetterau, en una familia noble, pues sus padres fueron Adalber y Cristina de Habprahteshoven. Cuando tenía 5 años un pariente le regaló un casco militar, un cordero y un salterio, para recordarle siempre las tres virtudes que debía tener para ser un buen hombre: valentía, inocencia y piedad. Y pronto usó del niño de ellos, pues con su salterio se dejó enseñar por una vieja ama de su casa, la cual le enseñó todos los salmos. no en balde su nombre es "bardo". Y ya mayor, en agradecimiento, Bardo cuidó de ella hasta su fallecimiento.

A los 10 años comenzó a estudiar en el célebre monasterio de Fulda, para prepararse para la carrera eclesiástica. Un día halló las Obras de San Gregorio (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) y comenzó a leer sobre los deberes de los pastores para con sus súbditos; por lo cual los monjes se rieron de él. Pero él solo respondió "¿Quién sabe si algún rey me elegirá para gobernar un día?" Y ese día llegó. En 1027, cuando Bardo tenía 18 años, subió al trono imperial Conrado II de Franconia, cuya mujer, Gisela de Suabia, era pariente de Bardo. Inmediatamente le nombró abad de las abadías de Kaiserswerth y Hersfield, a pesar de su corta edad. Cosas de nobles y del "cesaro-papismo". Pero Dios proveyó y Bardo fue un buen abad, pues gobernó con prudencia y caridad, ajustándose a la Regla. Además, amplió la hospedería y el hospital para los pobres.

Un día en que estaba de visita en la corte, le halló el arzobispo Heriberto de Maguncia, que le dijo con sorna "¡Eh, abad!, me parece que tu báculo estaría en mi mano mejor que en la tuya". "Si lo piensas así" – replicó Bardo – "no será difícil para ti conseguirlo". Cuando llegó a su celda en el castillo, dio el báculo y una rica patena a un monje para que los llevase al arzobispo de regalo. El monje obedeció y cuando regresó, preguntó a su abad por qué había obrado así. Bardo respondió: "El cielo sabe que pronto serán míos de nuevo". Y efectivamente, en 1030 el arzobispado de Maguncia quedó vacante y le fue entregado a nuestro beato, que tenía 21 años.

Suponemos fue ordenado presbítero para la ocasión, pues ese mismo año cantó la misa de Navidad en Goslar. O era su primera misa, o de las primeras, pues la "vita" dice que estaba nervioso y el sermón fue un desastre, por falta de unción y profundidad. El emperador se irritó y pensaba que había dado tal obispado al monje más ignorante del imperio. Y más aún cuando la misa del día siguiente la cantó el obispo de Tréveris, el cual predicó con maestría. Y los reproches no se hicieron esperar. Le llamaron "monje burlón", "incapaz de predicar", y algunos consejeros llegaron a pedir al emperador que lo depusiera. Y llegó el día de San Juan Evangelista, cuya misa le correspondía cantar de nuevo a Bardo. Algunos monjes le pidieron no lo hiciera, pero nuestro beato se encomendó al santo apóstol y predicó regiamente, como nunca se había oído en el reino. Conrado II, de mucho mejor humor le invitó a su mesa diciéndole "me has devuelto el apetito, hoy es cuando es día de Navidad para mí".

Anécdotas como esta aparte, Bardo fue un modelo de prelado. Era penitente y orante. Jamás comió carne ni bebió vino, luego que en una ocasión se embriagase y un joven paje se burlara de él. Era caritativo, vivía pobremente y visitaba frecuentemente su diócesis. Evangelizó la región, fundó monasterios e iglesias y proveyó a los presbíteros pobres, además, fue azote de muchos poderosos que oprimían a los pobres. En 1036 completó la construcción y embellecimiento de la regia catedral de Maguncia, iniciada por San Willig (23 de febrero). En 1049 presidió el Sínodo de Maguncia, donde condenó la simonía y el amancebamiento de los presbíteros. El Domingo de Pentecostés de 1051 celebró misa para la familia imperial en Padeborn, y al terminar se sintió enfermo y murió el 10 de junio siguiente, cerca de Fulda. Fue sepultado en la iglesia en Dorneloh, y de allí sus reliquias se trasladaron a su catedral, donde se veneran.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de junio además se celebra a
Santos Getulio y compañeros mártires.
San Landeric de París, obispo.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...