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lunes, 23 de abril de 2018

Del obispo bueno para los fieles malos.

San Adalberto de Praga, obispo y mártir. 23 de abril y 2 de agosto, traslación de las reliquias.

Nació en Bohemia alrededor de 956, en la ilustre familia Stamnitz. Fue bautizado como Wojtisch, pero tomó el nombre de Adalberto al ser confirmado, por amor a su preceptor y obispo, San Adalberto de Magdeburg (20 de junio), a quien sus padres le confiaron la educación del niño. Luego de terminar su educación, Adalberto siguió al servicio del obispo como ayudante, hasta 981, cuando el anciano murió. Entonces el santo regresó a su Bohemia, donde pensaba dedicarse a las armas, sin preocuparse mucho de su vida espiritual.

Pero he aquí que murió el obispo de Praga, San Teodomar (2 de enero), y el emperador Otón II eligió a Adalberto, que ni siquiera era presbítero, para sucederle. La causa de la elección no está nada clara, pero tampoco es de extrañarse, siendo los tiempos que eran. La familia de Adalberto era lo suficientemente influyente como para conseguirle ese puesto codiciado. Como fuese, Adalberto se vio de pronto conminado a ser obispo, y el 28 de junio de 982 fue ordenado por San Willig de Maguncia (23 de febrero), quien también ordenaría a San Bernward de Hildesheim (5 de mayo), y al Beato Meinwerk de Paderborn (5 de junio y 7 de agosto, traslación de las reliquias).

A pesar de su complacencia con el emperador, quien le nombró su consejero, no le fue fácil el episcopado a Adalberto, quien se tomó muy en serio su labor pastoral. Comenzó una labor reformadora importante, promoviendo la cultura, las artes y las buenas costumbres. Luchó severamente contra el amancebamiento de los presbíteros, imponiendo la disciplina celibataria romana, condenó la simonía, e intentó reformar los monasterios. Su postura ante la imposición imperial del papa Gregorio V, un joven de 24 años, hijo de Otón de Carintia, e impuesto en la silla pontificia para someter a los italianos al poder imperial, no aparece muy definida en la historia. Adalberto estuvo en la entronización en Roma y sintiéndose fracasado en su labor, renunció a su sede y en 989 se retiró junto a su hermanastro el Beato Gaudencio (12 de octubre) a la Abadía de San Alejo en Roma, tomando el hábito benedictino.

En 992 fundó el monasterio BÍevnov, Praga, pensando trasladarse allí, pero su política reformadora seguía sin gustar y tuvo que volver a Roma. Sin embargo, el mencionado Gregorio V no se lo permitió y le ordenó que volviera a la evangelización de los bárbaros, nombrándole además Legado suyo. Adalberto comenzaba a preparar su viaje cuando los bohemios le enviaron un "mensaje" para disuadirle de volver: incendiaron su palacio episcopal y asesinaron a algunos miembros de su familia, confiscándole además propiedades a los demás. Y luego le enviaron una carta en la cual le decían irónicamente que "somos demasiado malos para tener un obispo tan bueno".

Al ver Adalberto que no podía volver a su sede ni quedarse en Roma se fue al norte de Europa para predicar a los paganos de Prusia. Allí encontró el premio a todos sus desvelos: el martirio. Estando predicando en Danzic, un grupo de paganos lo alanceó repetidas veces luego de aturdirle con un remo, el 23 de abril de 997, Viernes Santo.


Relicario de San Adalberto.
La leyenda dice que un águila custodió sus reliquias para que no fueran profanadas. Como suele suceder, los santos molestan cuando están vivos, pero agradan cuando están muertos, los bohemios le aclamaron como su santo patrón enseguida, siendo canonizado dos años más tarde, en 999. El 2 de agosto de 1039 sus reliquias fueron trasladadas a la catedral de Praga, en medio de fastuosas celebraciones y fueron depositadas en una bella arca relicario. En 1831 se erigió una cruz llamada "de San Adalberto" en el lugar de su martirio, que fue destruida en 1945 y erigida de nuevo en el milenario de su muerte en 1997.

Es llamado el "Apóstol de los Prusianos", y es patrón de Hungría, Polonia y de la arquidiócesis de Praga. Su martirio sería inspiración para muchos apóstoles, especialmente San Bruno de Querfurt (9 de marzo), también martirizado por los paganos.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-https://www.heiligenlexikon.de


A 23 de abril además se celebra a:

miércoles, 14 de junio de 2017

San Hartwig: Imperio, Iglesia y Caridad.

San Hartwig de Salzburg, obispo. 14 de junio.

Nació sobre 950, en Baviera, en la noble familia de los Condes de Spanheim. Fue ordenado diácono en 973, luego de una excelente formación encaminada a la carrera eclesiásica. En 985 fue ordenado presbítero y en 991 el emperador Otón III le nombró arzobispo de Salzburg, por devolver un favor a su protector, San Willig de Maguncia (23 de febrero).

En 994 Otón le nombró su capellán personal. Es mismo año se dio a todos cuando la peste asoló el imperio. Se prodigó en leyes justas, proveyó la caridad, vendió tesoros de la iglesia para socorrer a los pobres, enfermos y viudas. Fue recaudador del imperio para la coronación de Otón III en 996. En 1002 donó propiedades que tenía en varios sitios, para obras de caridad, reconstrucción de hospitales, iglesias y monasterios, entre ellos el de San Jorge en Längsee, donde su hermana, la Beata Carintia (3 de septiembre) quedó como abadesa. En 1007 fue parte activa del sínodo de Frankfurt, donde promovió la reforma eclesiástica. y en 1012 estableció la diócesis de Bamberg. En 1014 fue el organizador de la comitiva imperial para la coronación de Enrique II en Roma.

Hartwig falleció el 5 de diciembre de 1023. Su culto consta desde el siglo XIII. Sus reliquias se perdieron en el incendio de la catedral de Salzburg en 1598. Es patrono de los ciegos, cojos y enfermos.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 14 de junio además se celebra a
San Eliseo, profeta.
Santos Valerio y Rufino de Soissons, mártires.

sábado, 10 de junio de 2017

Bardo, el bardo.

Beato Bardo de Maguncia, obispo. 10 de junio.

Su "vita" fue escrita a raíz de su muerte, y según esta, Bardo nació en Wetterau, en una familia noble, pues sus padres fueron Adalber y Cristina de Habprahteshoven. Cuando tenía 5 años un pariente le regaló un casco militar, un cordero y un salterio, para recordarle siempre las tres virtudes que debía tener para ser un buen hombre: valentía, inocencia y piedad. Y pronto usó del niño de ellos, pues con su salterio se dejó enseñar por una vieja ama de su casa, la cual le enseñó todos los salmos. no en balde su nombre es "bardo". Y ya mayor, en agradecimiento, Bardo cuidó de ella hasta su fallecimiento.

A los 10 años comenzó a estudiar en el célebre monasterio de Fulda, para prepararse para la carrera eclesiástica. Un día halló las Obras de San Gregorio (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) y comenzó a leer sobre los deberes de los pastores para con sus súbditos; por lo cual los monjes se rieron de él. Pero él solo respondió "¿Quién sabe si algún rey me elegirá para gobernar un día?" Y ese día llegó. En 1027, cuando Bardo tenía 18 años, subió al trono imperial Conrado II de Franconia, cuya mujer, Gisela de Suabia, era pariente de Bardo. Inmediatamente le nombró abad de las abadías de Kaiserswerth y Hersfield, a pesar de su corta edad. Cosas de nobles y del "cesaro-papismo". Pero Dios proveyó y Bardo fue un buen abad, pues gobernó con prudencia y caridad, ajustándose a la Regla. Además, amplió la hospedería y el hospital para los pobres.

Un día en que estaba de visita en la corte, le halló el arzobispo Heriberto de Maguncia, que le dijo con sorna "¡Eh, abad!, me parece que tu báculo estaría en mi mano mejor que en la tuya". "Si lo piensas así" – replicó Bardo – "no será difícil para ti conseguirlo". Cuando llegó a su celda en el castillo, dio el báculo y una rica patena a un monje para que los llevase al arzobispo de regalo. El monje obedeció y cuando regresó, preguntó a su abad por qué había obrado así. Bardo respondió: "El cielo sabe que pronto serán míos de nuevo". Y efectivamente, en 1030 el arzobispado de Maguncia quedó vacante y le fue entregado a nuestro beato, que tenía 21 años.

Suponemos fue ordenado presbítero para la ocasión, pues ese mismo año cantó la misa de Navidad en Goslar. O era su primera misa, o de las primeras, pues la "vita" dice que estaba nervioso y el sermón fue un desastre, por falta de unción y profundidad. El emperador se irritó y pensaba que había dado tal obispado al monje más ignorante del imperio. Y más aún cuando la misa del día siguiente la cantó el obispo de Tréveris, el cual predicó con maestría. Y los reproches no se hicieron esperar. Le llamaron "monje burlón", "incapaz de predicar", y algunos consejeros llegaron a pedir al emperador que lo depusiera. Y llegó el día de San Juan Evangelista, cuya misa le correspondía cantar de nuevo a Bardo. Algunos monjes le pidieron no lo hiciera, pero nuestro beato se encomendó al santo apóstol y predicó regiamente, como nunca se había oído en el reino. Conrado II, de mucho mejor humor le invitó a su mesa diciéndole "me has devuelto el apetito, hoy es cuando es día de Navidad para mí".

Anécdotas como esta aparte, Bardo fue un modelo de prelado. Era penitente y orante. Jamás comió carne ni bebió vino, luego que en una ocasión se embriagase y un joven paje se burlara de él. Era caritativo, vivía pobremente y visitaba frecuentemente su diócesis. Evangelizó la región, fundó monasterios e iglesias y proveyó a los presbíteros pobres, además, fue azote de muchos poderosos que oprimían a los pobres. En 1036 completó la construcción y embellecimiento de la regia catedral de Maguncia, iniciada por San Willig (23 de febrero). En 1049 presidió el Sínodo de Maguncia, donde condenó la simonía y el amancebamiento de los presbíteros. El Domingo de Pentecostés de 1051 celebró misa para la familia imperial en Padeborn, y al terminar se sintió enfermo y murió el 10 de junio siguiente, cerca de Fulda. Fue sepultado en la iglesia en Dorneloh, y de allí sus reliquias se trasladaron a su catedral, donde se veneran.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de junio además se celebra a
Santos Getulio y compañeros mártires.
San Landeric de París, obispo.

jueves, 23 de febrero de 2017

San Willig, entre el Imperio y la Iglesia.

San Willig de Maguncia, obispo. 23 de febrero. 

Nació en Schöningen, y fue hijo de un humilde carretero, oficio que aprendió en su infancia y con el que se pagó luego los estudios. Sobre los 24 años fue ordenado presbítero y su carrera sacerdotal fue ascendente desde el principio; su lucidez y piedad le granjearon admiración de prelados y nobles. Al año de ser ordenado le nombraron canónigo de Hildesheim, con una excelente renta, posibilidad de estudios y con el cargo de predicador de la catedral. En 969 fue nombrado capellán de la corte imperial y confesor de Otón I, gracias a la influencia del arzobispo de Meissen.

En 973 Otón II le eligió como Canciller, confirmando la confianza que su padre había tenido hacia Willig. Además, el mismo emperador le nombró arzobispo de Maguncia en 975. Willig fue un prelado amante de la cultura y el arte cristianos. Promovió la construcción y ampliación de bibliotecas, creó talleres para la realización de arte religioso e imágenes, y compendió obras musicales y composiciones litúrgicas. Fundó escuelas catedralicias en Dinamarca, Suecia, Holstein y Schleswig. Construyó o mejoró puentes, carreteras y otras infraestructuras de la ciudad. Fue preceptor del pequeño Otón III, durante la regencia de la madre y la abuela del niño, Santa Adelheid (16 de diciembre). Igualmente dedicó esfuerzos y dineros a la asistencia de los pobres y enfermos, y cada día sentaba a su mesa a 30 pobres.

Ordenó obispos a los grandes prelados San Adalberto de Praga (23 de abril) y San Bernward de Hildesheim (5 de mayo), y al Beato Meinwerk de Paderborn (5 de junio y 7 de agosto, traslación de las reliquias). En 996 el papa Benedicto VII le nombró legado para acompañar a al emperador Otón III a su coronación. Y cuando este murió prematuramente en 912, iniciándose una batalla por la sucesión, Willig zanjó la cuestión, coronando emperadores a San Enrique II (13 de julio) y a su esposa Santa Cunigundis (3 de marzo). Igualmente su mediación fue indispensable para que un nieto de Otón I, con solo 24 años, subiera al trono de San Pedro como Gregorio V. 

Willig dedicó la nueva catedral de Maguncia, que inexplicablemente se quemó el mismo día de la dedicación, 29 de agosto de 1009. No sería hasta mediados de siglo cuando uno de sus sucesores, el Beato Bardo (10 de junio) la reconstruiría. También construyó varios monasterios e iglesias, entre ellas la de San Esteban de Maguncia, donde fue sepultado al morir en 1011 y donde su tumba se venera. Por su familia y primer oficio, es abogado de los carreteros. Por ello el escudo de Maguncia luce una rueda de carreta.



Fuente:
http://www.newadvent.org/cathen/15645b.htm


A 23 de febrero además se celebra a





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