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miércoles, 26 de mayo de 2021

Mártir del santo matrimonio.

San Didier de Vienne, obispo y mártir. 26 de mayo y 11 de febrero (traslación de las reliquias).

Nació a inicios del siglo VI en una familia noble de Autun. Recibió las primeras letras bajo la enseñanza de San Germán (28 de mayo), en esa época abad de St-Symforian. Allí estudió Derecho y Teología. En 558 fue a Vienne, a servir al obispo Numacio, quien le tenía gran confianza. En 596, a la muerte del obispo Viro, nuestro santo fue elegido su sucesor como obispo de Vienne.

Se enfrentó al obispo Aridio de Lyon y a Brunhilde, reina regente de Borgoña, quienes daban escándalo a los fieles por diversos motivos. La reina por su impureza y el obispo por su afición al lujo y la simonía. El papa San Gregorio (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) le había encomendado que luchara contra este pecado y Didier no se lo pensó dos veces. Por ello fue depuesto por la reina en el sínodo de Châlon-sur-Saône y exiliado a Barbe, una isla cerca de Escocia. Allí el santo predicó a los lugareños, convirtiéndoles, levantó una iglesia y realizó numerosos milagros.

Luego de 4 años de destierro le fue permitido regresar. Reinaba el nieto de Brunhilde, Teodorico II, quien quiso conocer al santo. Entretanto, el gobernador de Vienne había encarcelado injustamente a doce clérigos. Por un milagro de Didier, estos se vieron liberados y el rey quiso conocerle con más ansia. Cuando el monarca tuvo ante sí al santo obispo, le pidió consejo para su reinado. Este fue muy claro: "¡Saque a todas las concubinas de la corte y cásese con una princesa digna del reino de Borgoña!" El rey le hizo caso y desposó a Emembergis, princesa visigoda.

Esta influencia del santo en el rey no agradó a la abuela reina, y contrató a tres mercenarios que asesinaron a nuestro santo a palos, para finalmente apuñalarle. Era el 23 de mayo de 608 (o 612).

Fuente:

A 26 de mayo además se recuerda a:










jueves, 11 de octubre de 2018

"...gobernó con amor, vigilancia y eficacia"

San Angilberto de París, obispo. 11 de octubre y 5 de abril, invención de las reliquias.

Fue hijo de un comandante llamado Betto y nació a finales del siglo VI. Su hermana fue la abadesa de las monjas de Jouarre, Santa Teclechildis (10 de octubre). Él mismo fue monje en este monasterio mixto bajo el abad y fundador San Ado (31 de enero y 15 de diciembre).

Cuando terminó la teología, sobre 640, cruzó a Anglia a evangelizar y enseñar la Escritura y Teología a los monjes de Wessex. Ello le valió el obispado de Dorchester. Junto a San Wilfrith de York (24 de abril) participó activamente en el Sínodo de Whitby, convocado por la abadesa Santa Hilda (17 de noviembre), en el cual se debía zanjar la situación de la liturgia romana y el cálculo de la Pascua, que los monjes celtas se negaban a aceptar, preficiendo continuar con su propio rito. Nuestro santo y Wilfrith abogaban por la romanización. La situación se le hizo dificil, pues tanto la Iglesia local como el rey Coinwalch solo le veían como un obispo intruso que despreciaba su cultura y rito.

Sobre 666 regresó a Francia, justo en el momento en que moría el arzobispo de París y fue nombrado inmediatamente su sucesor. La crónica de los obispos parisinos dice que "gobernó su diócesis con amor, vigilancia y eficacia". Murió muy anciano, sobre 685, mientras visitaba a su hermana en Jouarre. En este mismo monasterio sería sepultado, en la capilla de San Pablo. Sus reliquias se daban por desaparecidas, pero fueron descubiertas el 5 de abril de 1632 y aún se veneran en la cripta de la iglesa ex–abacial.

Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 11 de octubre además se celebra a:


Santos Taraco, Probo
y Andrónico, mártires
.
San Kenneth,
eremita y abad
.
San Bruno I de
Colonia, obispo
.




miércoles, 10 de enero de 2018

Del único papa "Taumaturgo".

San Agatón, papa. 10 de enero.

Agatón con el hábito benedictino.
Abadía de Montecassino.
Sus padres eran de origen griego, aunque él nació en Sicilia a inicios del siglo VII. Era de carácter dócil, amante del saber y de la oración, por lo cual muy pronto se inclinó a la vida religiosa, tomando el hábito benedictino en el monasterio de San Juan, en Palermo, que había sido fundado por San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, ordenación episcopal). La leyenda dice que durante tres años llevó una piedra en la boca para obligarse a guardar el silencio y recogimiento monásticos. Fue ordenado diácono, luego fue elegido abad y el papa Dono le nombró tesorero de la iglesia de Roma. 

En 678, cuando este papa falleció, Agatón fue elegido para sucederle, a pesar de tener más de 100 años. Fue enérgico en su condena del monotelismo, para lo cual convocó el Sínodo Lateranense y en 681 envió una delegación al III Concilio de Constantinopla, donde igualmente se condenó esta herejía. En ambos eventos se sirvió de la inestimable ayuda de San Barbato de Benevento (19 de febrero). De Agatón conocemos estas palabras, escritas al emperador Constantino IV: "Todo el mundo cristiano considera a la iglesia de Roma como la madre y maestra de todas los demás. Ella obtiene su posición de San Pedro, el príncipe de los apóstoles; Jesucristo le confió la guarda del rebaño con la promesa de que su fe nunca sería revocada". Fue también el primer papa que se negó a pagar el "tributo" que la Iglesia debía pagar al emperador por su confirmación del papa.

Fue Agatón un gran defensor de San Wilfrith de York (24 de abril y 12 de octubre, traslación de las reliquias) cuando este fue despojado de su sede por el rey Alhfrith de acuerdo con San Teodoro de Canterbury (19 de septiembre), poniendo a San Bosa (9 de marzo) en su lugar. Agatón le acogió y confirmó en su sede. Y cuando Wilfrith regresó a Inglaterra, Agatón le apoyó en la romanización de la liturgia, enviando numerosos monjes para que difundieran el canto gregoriano y celebrasen la liturgia al estilo de Roma. Sobre este asunto también tuvo Agatón encuentros con San Benito Biscop (12 de enero) y San Ceolfrid (25 de septiembre). Esto trajo numerosos enfrentamientos entre la iglesia de Roma y las locales de los que ya hemos leído en otras vidas de santos prelados anglos.

Agatón subió al empíreo entre 681 y 683. Fue sucedido por San León II (3 de julio). Curiosamente, es el único papa al que se le ha dado el apelativo de "Taumaturgo", o sea obrador de maravillas, o milagroso.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.

San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
  
San Calixto I. 14 de octubre.    
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.

San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.


A 10 de enero además se celebra a
San Gonzalo de Amarante, religioso dominico.
Beato Gregorio X, papa.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

Invicto defensor de la ortodoxia.

San Eulogio de Alejandría, obispo. 13 de septiembre y 13 de febrero (Iglesia Griega).


Eulogio vivió entre los siglos VI y VII, y fue monje en Antioquía, donde llegó a ser prior de un monasterio dedicado a la Santísima Virgen. Se supone en algún momento se trasladó a Alejandría, pues en 579, tras la muerte de San Juan IV (3 de septiembre), nuestro Eulogio fue proclamado obispo. En 581 viajó a Constantinopla, donde conoció a San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), cuando este era diácono del papa Pelagio II y se hallaba en Constantinopla en una legacía papal. Ambos, Gregorio y Eulogio fueron grandes amigos. Eulogio fue un prelado combativo con la herejía, escribió contra los novacianos y los eutiquianos, defendiendo la fe católica y siendo aplaudido y admirado por los demás obispos católicos.

Juan Mocio cuenta que en una noche, cuando Eulogio entró a su oratorio privado a hacer sus oraciones nocturnas, vio a su archidiácono, llamado Julián, detrás de él. Eulogio se sorprendió, pues nadie entraba a la capilla del Patriarca sin su consentimiento, pero le dejó estar. Cuando Eulogio terminó de orar postrado, Julián permaneció en el suelo, y cuando Eulogio le mandó se levantara, Julián le respondió "No puedo sin tu ayuda". Entonces Eulogio le tomó de una mano y le puso en pie, y entonces Julián desapareció ante sus ojos. Entonces Eulogio entendió que en realidad quien se le había aparecido era el gran mártir San Julián (7 de enero), sugiriéndole elevar sus reliquias y consagrarle una iglesia.
Existe una curiosa carta de Eulogio a San Gregorio, que ya era papa, en la cual le llama "Papa universal", cosa llamativa, pues este era un título que usaban los patriarcas de Oriente, entre iguales, sin que hubiera uno sobre otro. De hecho la respuesta de Gregorio así lo deja claro: 
"...deseo aumentar en virtud y no en palabras. Ser honrado en aquello que deshonra a mis hermanos, es el honor de la Iglesia universal la que me honra, es la fuerza de mis hermanos la que me honra, y me siento honrado sólo cuando veo que ningún hombre rechaza a otro el honor debido. El santo Concilio de Calcedonia y otros Padres han ofrecido este título a mis predecesores, pero ninguno de ellos lo ha usado jamás, para que guardaran su propio honor en la visión de Dios, buscando aquí abajo el honor de todo el sacerdocio".

San Eulogio murió en 605.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 13 de septiembre además se celebra a
San Maurilio de Angers, obispo.
San Amando de Sitten, obispo.

miércoles, 14 de junio de 2017

San Hartwig: Imperio, Iglesia y Caridad.

San Hartwig de Salzburg, obispo. 14 de junio.

Nació sobre 950, en Baviera, en la noble familia de los Condes de Spanheim. Fue ordenado diácono en 973, luego de una excelente formación encaminada a la carrera eclesiásica. En 985 fue ordenado presbítero y en 991 el emperador Otón III le nombró arzobispo de Salzburg, por devolver un favor a su protector, San Willig de Maguncia (23 de febrero).

En 994 Otón le nombró su capellán personal. Es mismo año se dio a todos cuando la peste asoló el imperio. Se prodigó en leyes justas, proveyó la caridad, vendió tesoros de la iglesia para socorrer a los pobres, enfermos y viudas. Fue recaudador del imperio para la coronación de Otón III en 996. En 1002 donó propiedades que tenía en varios sitios, para obras de caridad, reconstrucción de hospitales, iglesias y monasterios, entre ellos el de San Jorge en Längsee, donde su hermana, la Beata Carintia (3 de septiembre) quedó como abadesa. En 1007 fue parte activa del sínodo de Frankfurt, donde promovió la reforma eclesiástica. y en 1012 estableció la diócesis de Bamberg. En 1014 fue el organizador de la comitiva imperial para la coronación de Enrique II en Roma.

Hartwig falleció el 5 de diciembre de 1023. Su culto consta desde el siglo XIII. Sus reliquias se perdieron en el incendio de la catedral de Salzburg en 1598. Es patrono de los ciegos, cojos y enfermos.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 14 de junio además se celebra a
San Eliseo, profeta.
Santos Valerio y Rufino de Soissons, mártires.

lunes, 29 de mayo de 2017

Invicto defensor de la fe. Y domador de osos.

San Maximino de Tréveris, obispo. 29 de mayo (traslación de las reliquas) y 12 de septiembre.

Nació alrededor de 290 en Silly, cerca de Poitiers. Su hermano fue el obispo San Majencio de Poitiers (29 de mayo). Fue formado por San Agricio (13 y 19 de enero), el cual también le ordenó de presbítero y le admitió entre sus cercanos colaboradores. Y sobre 330 le sucedió en la sede, luego que un tal Ciriaco predijera que Maximino sería obispo en paz. Y ciertamente, fue el primer obispo luego de la paz de San Constantino (21 de mayo). Aunque si bien no tuvo persecución por parte del Imperio, sí que la tuvo de parte de los arrianos. Predicó, condenó y atacó la herejía con ánimo, y fue el valedor de San Atanasio (2 de mayo) cuando este fue arrojado de su sede de Alejandría. No solo le acogió, sino que además luchó para que Atanasio fuera devuelto a su legítima sede en 338. Igualmente en 340 acogería al desterrado San Pablo I de Constantinopla (7 de junio).

Maximino, junto a Osio de Córdoba fueron impulsores del Sínodo convocado por el papa San Julio I (12 de abril) en 340, para sostener la doctrina católica expresada en Nicea, y condenar una vez más el arrianismo. Además, se resuelve ilegal la nueva expulsión de Atanasio ese mismo año. En 342 igualmente Maximino y Osio promueven la celebración del Sínodo de Sardica, donde igualmente se vuelve a confirmar la fe católica. Los obispos de Oriente, indignados con la protección de Julio sobre Atanasio, le retiran su veneración, pues consideran una intromisión del obispo de Roma en asuntos de Oriente, ya que ellos consideran que el destierro de Atanasio era legal. Esta protección de Maximino sobre Atanasio y su defensa del papa Julio, le valió el destierro por parte de obispos arrianos. Sobre el año 343 tuvo que dejar su sede para comenzar una vida de eremita. Poco duró el exilio, pues hay constancia de que en 345 Atanasio está de vuelta en Tréveris, para la entronización de Maximino. Hallamos de nuevo al santo obispo defendiendo la fe católica en el Sínodo de Colonia, en el cual, junto a San Servacio de Maastricht (13 de mayo) será un verdadero martillo de los herejes arrianos.

Una leyenda que claramente es un añadido posterior, cuenta que, yendo el santo a Roma acompañado por un monje llamado Martín, un oso le comió la mula que lo transportaba. Ante eso, el santo ordenó al oso que tomara el lugar de la mula, y así, subido sobre la bestia, entró a la Ciudad Eterna. Y cuando se fue de Roma, le dio la libertad al oso, advirtiéndole que nunca más se comiera la cabalgadura de nadie. Esta leyenda está presente, con algunas variantes, en las “vitae” de muchos santos. Entre ellos San Corbiniano (8 de septiembre), San Gall (16 de octubre y 23 de nobviembre), San Ghislain (10 de octubre), San Humberto de Maroilles (15 de marzo), San Romedio (15 de enero), San Vaast (6 de febrero), y otros más. También esta leyenda hace a este monje llamado Martín ser la misma persona que el gran San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones). Ciertamente las fechas y la estancia de San Martín en la zona casan sin problemas.

Maximino entró en la gloria en 349, y fue sepultado en un cementerio a las afueras de la ciudad. San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) le llama "uno de los obispos más valientes de su tiempo". San Gregorio de Tours (17 de noviembre) cuenta como Tréveris le recordaba con gran cariño y como su sucesor en la sede, San Paulino (31 de agosto), trasladó sus reliquias a la ciudad y las sepultó en una iglesia. La leyenda cuenta que los fieles que habían elevado una pequeña ermita sobre la sepultura, no querían perder las preciosas reliquias. Entonces se apertrecharon en torno a la tumba, pero una terrible tormenta se descargó sobre ellos y no cesó hasta que Paulino llegó a la tumba del santo. Vieron esto como un signo del cielo y dejaron partir las reliquias del santo obispo. Cuenta también como un sacerdote perjuro quedó muerto en el acto al jurar una mentira poniendo la mano sobre el sepulcro del santo obispo. El sínodo de Trier en 898 le canonizó. Santa Hildegarda de Bingen (17 de septiembre) visitó la sepultura del santo en 1160, y veneró sus reliquias. Conmovida por la devoción, incluso compuso una secuencia en honor al santo. Su cabeza hoy se venera en Senlis, y su culto está extendido por casi toda Francia. En ocasiones se le confunde con San Maximino de Aix (8 de junio).


Fuentes:
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 29 de mayo además se celebra a:


San Cirilo
niño mártir
.
Santa Laura,
trinitaria mártir
.
Beata Gherardesca
terciaria camaldulense.




miércoles, 9 de marzo de 2016

De un lado a otro, por obediencia.

San Bosa de York, obispo. 9 de marzo.

El monasterio de Whitby, fue fundado y regido por Santa Hilda (17 de noviembre), hacia la mitad del siglo VII. Era una comunidad mixta, en la que los monjes estaban bajo el gobierno de San Columbano (23 de noviembre), e Hilda regía sobre las monjas,los monjes y el superior de estos. Este monasterio fue muy prestigioso en la Iglesia inglesa, y más allá, pues de sus claustros salieron grandes misioneros y cinco obispos santos evangelizadores.

El primero de estos prelados fue Bosa, quien desde niño había sido educado personalmente por Hilda, hasta que le llegó la edad de decidir su camino y profesó como monje allí mismo en Whitby. Allí estuvo hasta que en 678, San Wilfrith de York (24 de abril y 12 de octubre, traslación de las reliquias) fue depuesto de su sede por San Teodoro de Canterbury (19 de septiembre), al dividir este la diócesis de York en cuatro sedes: York, Lindsey, Lindsfarne y Hexham. Wilfrith era acérrimo defensor de la romanización de la Iglesia, de celebrar la Pascua no por los cálculos celtas sino los romanos, a lo que se oponían los demás prelados. Era un problema antiguo y no resuelto en la Iglesia inglesa. En fin, que Bosa fue consagrado obispo de York, la más pequeña de las sedes, por el mismo San Teodoro, y allí estuvo hasta el año 687, en que Wilfrith, luego de apelaciones, batallas e influencias, logró reconciliarse con Teodoro y retomó el gobierno de su sede. Entonces, Bosa, con humildad, se retiró a su monasterio de Whitby, de donde había sido sacado de su vida de oración y penitencia sin pedirlo. 

En 691 un sínodo de obispos determinó expulsar a Wilfrith, y bosa fue llamado de nuevo a York. Ocupando la sede, la reconciliación y la evangelización fueron sus afanes. Introdujo vida común para los canónigos de la catedral, y estableció la liturgia romana, solemne y pública. Se preocupó de formar una escuela catedralicia en la que tendría como discípulo preferido a San Acca, (20 de octubre), que llegaría a ser obispo de Hexham. En York estuvo Bosa hasta 705, cuando murió. San Wilfrith, por su parte, aunque ganó la pelea y fue confirmado por el papa San Sergio I (8 de septiembre), para que hubiera paz, renunció y dejó la sede en manos del elegido por los obispos ingleses como sucesor de Bosa: San Juan de Beverley (7 de mayo), también educado en Whitby. 

En el siglo VIII ya aparece su memoria en calendarios litúrgicos ingleses. 

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.
-“Welsh Classical Dictionary”. PETER BARTRUM . National Library of Wales, 1993.



A 9 de marzo ademas se celebra a 





lunes, 21 de diciembre de 2015

San Hincmar, el influyente.

San Hincmar de Reims, arzobispo. 21 de diciembre.

Vidriera.
Catedral de Reims. Siglo XX.
Era de origen franco y nació sobre 806. Muy joven entró como oblato en la célebre abadía de St-Denis, en París, bajo el mandato del abad Hilduin, quien sería su protector y promotor a la carrera diplomática. Pronto destacó por su ejemplaridad, prudencia y sabiduría. Era versado en varias lenguas, las Escrituras, además de piadoso y amante de la penitencia. En 822 el rey Luis el Piadoso lo llevó junto a sí, como consejero. En 841 el emperador San Lotario I (29 de septiembre) le nombró arzobispo de Reims y además, abad administrador de la famosa abadía de St-Remi. Ese mismo año fue comisionado para dirigir un sínodo de obispos que debía determinar la autenticidad de una reliquia de Santa Elena (18 de agosto), que un monje de Hautvillers decía haber traído desde Roma. Y determinaron era real. ¿Cómo?, pues no lo sé. También participó en los sínodos de Tours y París, en 849 y 853, respectivamente. En este último condenó la herejía Gottschalk de Orbais sobre la predestinación del alma. En 852, restauró y amplió la catedral de Santa María de Reims. Dos años más tarde trasladó las reliquias de San Sindulf (20 de octubre).

Tomó parte en el sínodo de Soissons en 861, en el cual se enfrentó a Rothad, obispo de Soissons, que invocaba las famosas “Decretales” para su labor episcopal, sin la intromisión del arzobispo. Hincmar se le opuso y le destituyó de su sede, dudando de semejantes documentos. Eran las "Decretales" una supuesta recopilación de cartas, cánones y decretos papales, atribuidos a San Isidoro de Sevilla (4, 26 de abril y 20 de diciembre, traslación de las reliquias). Pero Rothad apeló al papa Nicolás I, quien lo restauró en sus funciones. También se enfrentó, por causa de las mismas Decretales, a su sobrino Hincmar, obispo de Laon, que se negaba a la autoridad de su tío como arzobispo metropolitano. Pero pasó a más y el concilio de Douzy, celebrado a finales de 871, le excomulgó, con gran dolor de San Hincmar, que no estuvo en paz hasta que logró su reconciliación en 878. También se enfrentó nuestro santo al papa Juan VIII, por el nombramiento de Ansegiso, arzobispo de Sens como vicario apostólico. Según Hincmar, esto violaba la jurisdicción de los arzobispos metropolitanos. Pero el papa le hizo callar, y Hincmar obedeció. Y total, la historia ha demostrado que Hincmar tenía razón: las Decretales eran falsas y, aunque recogían algunos documentos antiguos auténticos, eran del mismo siglo IX y no de Isidoro.

Su papel fue decisivo, junto a San Hunger de Utrecht (22 de diciembre), para lograr la paz entre vikingos y francos. En 864 trasladó el cuerpo de San Rigoberto (4 de enero y 17 de junio) desde Gernicourt hasta la iglesia de San Thierry en Reims. En 869 que logró coronar en Metz a Carlos el Calvo, y como consejero suyo jugó un papel fundamental en la elección de obispos y abades, una función que el rey se atribuía para si mismo. Hincmar poco a poco logró que el rey dejara de meterse en esos asuntos, y cuando no lo lograba, al menos intentaba que el rey aceptara su consejo sobre uno u otro candidato. Para ello dejó escrito un tratado entre espiritual, moral y jurídico para consejo de los futuros monarcas. En 877 coronó a Luis el Tartamudo, como rey de los francos. En 882, ante la invasión de los bárbaros del norte y como Reims no tenía murallas ni guarnición potente, huyó a Epernay, llevando consigo las preciosas reliquias de San Remigio (1 de octubre), del que escribió una "vita" legendaria y poco creíble. Allí murió el 21 de diciembre del mismo año el prelado más influyente de toda Francia.


Fuente:

-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 21 de diciembre además se celebra al  
Beato Pedro Friedhofen, religioso fundador.
San Anastasio II de Antioquía, obispo y mártir


Y se canta la quinta de las Antífonas Mayores de Adviento: O Oriens.

jueves, 21 de febrero de 2013

San Pedro Damiani, reformador de la Iglesia

Seguimos reciclando preguntas viejas. 
Esta de febrero de 2009, corregida y aumentada.

Ilustración de "El Santo de cada día". Editorial Edelvives. 

Pregunta: San Pedro Damiani ¿qué Papa lo canonizó? ¿En qué época política vivió? España.

Respuesta: Pues mira, vivió en una época convulsa (1007-1072) tanto política como eclesiásticamente, todo unido. Es un santo muy actual en estos días en que se todos hablan de reforma de la Iglesia, más aún desde la dimisión del Santo Padre Benedicto XVI, tanto fuera como dentro de ella; pero entendiendo el término reforma como simple cambio de normas o enseñanzas morales. La reforma que le piden muchos a la Iglesia hoy en día no es la reforma necesaria, porque lo que se quiere de la Iglesia es la adecuación de esta al mundo y sus criterios, cuando, precisamente, la reforma de la Iglesia es resistir al mundo y de lo que de este le contamina. Reforma es vuelta al Evangelio y la santidad de sus miembros, y no contentar a nadie, mucho menos a sus miembros. En la época de San Pedro Damiani el mundo y los poderes querían, y lograron, la intromisión civil en la Iglesia, y la reforma tuvo que luchar contra ello. Ante eclesiásticos y seglares inmorales, la respuesta no fue, ni será, hacer legal su inmoralidad, sino condenarla, erradicarla o al menos poner los medios para ello, mediante la palabra y el ejemplo. Pero vamos al santo y a su tiempo:

San Pedro Damiani, camaldulense, cardenal y Doctor de la Iglesia. 21 y 23 de febrero (en Font-Avellano). 
Su vida la escribió su amigo y compañero San Juan de Lodi (7 de septiembre). Según este, Pedro nació en 1007 (Butler dice en 988. Lives of Saints. Tomo II), en Rávena.Muy pequeño quedó huérfano y su hermano mayor le mandó cuidar cerdos, y le humillaba constantemente. En una ocasión, encontró una moneda en la calle, en lugar de quedársela, se fue a la iglesia más cercana, dio la moneda al sacerdote para que oficiara una misa por sus padres. Tal gesto de fe, llevó al cura contarle el hecho a un hermano suyo, el arcipreste de Rávena, que compadecido, se interesó por él, le sacó de la condición de porquero y le costeó los estudios. Esto llevó a Pedro a adoptar un segundo nombre: Damián, en agradecimiento al arcipreste, que así se llamaba [1]. Fue un estudiante brillante, en Faenza, como en Parma, tanto que a los 25 años ya era profesor en la misma universidad donde estudió. Fue un joven piadoso, humilde y castísimo. En una ocasión fue tentado por la carne de un modo tremendo, y se fue a río helado hasta el amanecer, luego comenzó a rezar todo el salterio hasta que abrieran una iglesia, donde oyó misa y quedó libre para siempre de esas tentaciones.

San Pedro Damiani
en su celda
Letras, aplausos y honores no eran lo suyo, y a pesar del porvenir que se avecinaba, en 1035 entró con los monjes camaldulenses de San Romualdo (19 de junio), en el monasterio de Font-Avellana. Fue un religioso ejemplar, muy penitente, orante, paciente y humilde. Ya monje se dedicó al estudio de la Sagrada Escritura y los Santo Padres. De varios monasterios reclamaban su presencia para instruir a los monjes. En  1043 (1041, según Butler) fue nombrado abad. Fundó cinco eremitorios, con priores sujetos a su autoridad. Era un gran amante de la vida monástica, pero fue llamado de su soledad por San León IX (19 de abril) al servicio de la Iglesia. Son estos siglos del siglo IX al XII en los que se afianzan muchas costumbres, pensamientos teológicos, ritos litúrgicos, normas disciplinares aún hoy vigentes y que antes se practicaban, pero de manera irregular. Pedro Damiani fue un gran apoyo de los Papas contra los abusos contra y de la Iglesia, porque los combatió firmemente; por ejemplo la simonía, o sea, el comprar con dinero dádivas espirituales o cargos eclesiásticos, una costumbre que tardó en erradicarse. Luchó también contra la injerencia del poder político en los asuntos eclesiásticos. Fue a Milán, donde el amancebamiento de los sacerdotes era público, corrigió a base de predicar, sancionar y reformar las costumbres.

No fue un santo acomodado San Pedro Damiani en la Iglesia, ni adulador los Papas reinantes, y conoció a varios, casi ninguno ejemplar, como Benedicto IX, que fue papa por tres veces (la primera vez con 12 años e impuesto por el rey de Bohemia), la segunda vez reinaría por 20 días, y fue depuesto por intereses políticos y económicos, la tercera vez estuvo ocho meses, hasta que San Bartolomé de Gottaferrata (11 de noviembre) le hizo abdicar y se retiró como un simple monje solitario al monasterio de Gottaferrata.

También conoció a Dámaso II, impuesto por Enrique III de Alemania, a esta imposición contestó Pedro Damián, pero no fe escuchado. Sus dotes de predicador y sobre todo, su austeridad de vida y santidad, hicieron que Esteban IX, Nicolás II y Alejandro II, (los tres muy interesados en la reforma de la Iglesia, de las normas disciplinares, la liturgia, la vida honesta de los eclesiásticos) le llamaran a su lado para ayudarles en tamaña tarea. Por ello Esteban IX le nombró cardenal y obispo de Ostia en 1057, a lo que aceptó Pedro por obediencia y a la fuerza. Su persona fue decisiva para condenar como antipapa a Honorio II, frente a Alejandro II, en 1061. Y, para que se vea que todos los santos fallan y no son perfectos, ni mucho menos, Pedro profetizó que Honorio moriría al año siguiente, justo el aniversario de su salida del trono de San Pedro, cosa que no sucedió.

Su intensa obra reformadora, misionera y oratoria, caló en gran parte de la curia romana y de Francia, que se preparó para la reforma eclesiástica. Además su habilidad diplomática, preparó al monje Hildebrando, aunque tenían ciertas diferencias sobre el modo de la reforma de la Iglesia, para ser elegido papa al año siguiente de la muerte del mismo Pedro Damiani, con el nombre de [San ] Gregorio VII (25 de mayo), que intentó poner fin a la intromisión del emperador de Enrique IV en los asuntos eclesiásticos (aquí sucedió la famosa entrevista en Canossa, la falsa penitencia de Enrique y el sincero perdón de Gregorio), pero este asunto no quedaría solucionado sino con Calixto II (1119-1124).

Cuerpo incorrupto
de San Pedro Damiani
Escribió su libro "Libro sobre Gomorra, contra la cuádruple putrefacción de la corrupción carnal", muy duro con los eclesiásticos y nobles corrompidos por la lujuria. También escribió sobre liturgia, cánones en general, apologías de la fe ante el judaísmo, normativas para los monjes, teología sacramental, oraciones, himnos, poemas, biografías, etc. Su obra epistolar es muy intensa, ruda en el lenguaje, firme en el ideal y amorosa en el objetivo y el trato. Toda su obra se resume en su gran misión: la reforma de la Iglesia. Luego de tantas , renunció al obispado de Ostia, para retirarse a su soledad camaldulense. Desde su retiro aún escribió otras normas, tratados espirituales y devocionales. Escribió la vida de su discípulo y admirado abad del monasterio La Trinidad, Santo Domingo Loricato (14 de octubre) que recoge el "Acta Sanctorum". En 1069 el papa lo sacó de su retiro para enviarle como legado suyo al sínodo de Frankfurt, donde impidió que Enrique IV de Alemania se separara fraudulentamente de Bertha, condesa de Las Marcas, amenazándole con graves penas espirituales.

De nuevo regresó Pedro Damiani a su tranquilidad de Font-Avellana, a una vida totalmente de encierro, ayuno y penitencia perpetua. Solo salía de su celda los días de fiesta. Usaba cilicios, hacía varias cuaresmas al año, solo ingiriendo pan, agua y unas hierbas. Fiel al espíritu benedictino, trabajaba haciendo cucharas y otros utensilios de madera para el sustento del monasterio. En 1072, con 83 años, de nuevo fue sacado de su soledad, por Alejandro II para intervenir en el castigo y penitencia del ya excomulgado obispo de Rávena (este murió antes de llegar Pedro) y sus cómplices, acusados de crímenes, estafas, abusos y corruptelas; así como para poner orden en la diócesis. De regreso de esta legación, se sintió mal llegando a Faenza, fue levado al monasterio de Santa María y allí padeció durante ocho días. Murió a los maitines del 22 de febrero, día de la Cátedra de San Pedro, signo visible de la unidad de la Iglesia por la que tanto había luchado.

Fue canonizado por León XII en 1828, 756 años tras su muerte, aunque ya era venerado por la Orden Camaldulense y por varias iglesias locales. Junto a la canonización recibió el título de Doctor de la Iglesia. Es patrono contra los dolores de cabeza.


A 21 de febrero además se celebra a




[1] Este presbítero, al final de sus días, también abandonó la vida secular y entró monje camaldulense, muriendo con fama de santidad.

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