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miércoles, 11 de julio de 2018

San Hildulf de Tréveris.

San Hildulf de Tréveris, obispo y abad. 11 de julio y 8 de noviembre, traslación de las reliquias.


San Hidulf.
Iglesia de Moyen-Moutier.
Nació de una familia noble en Nórica, y se educó en Ratisbona, donde recibió órdenes clericales. Sobre 664 se le designó sucesor de San Numeriano (5 de julio) y por ello huyó a un lugar solitario, para huir del cargo, pero fue hallado y llevado en volandas a la ciudad, donde el clero le eligió unánimemente, y el rey Pipino le confirmó.

Fue nuestro Hidulf un gran asceta, amante del silencio, la oración y la penitencia. Fue muy activo evangelizador, construyó varias iglesias y trasladó las reliquias de San Maximino de Tréveris (29 de mayo) y las de San Basin (14 de julio). Se dice que fue quien hizo el milagro de devolver la vista a Santa Odilia de Alsacia (13 de diciembre) al bautizarla.

A pesar de su buen hacer episcopal, su vocación a la soledad le llamaba más y más. Por ello en 671 renunció a la mitra y se retiró a las colinas de los Vosgos. Allí fundó un recinto monástico austerísimo, llamado Moyen-Moutier. Fue amigo de San Deodato de Nevers (19 de junio), fundador del monasterio de Jointures, con quien se reunía una vez al año para conversar de temas espirituales y disfrutar cada uno de la compañía del otro. Cuando Dié falleció Hildulf quedó al cargo de los dos monasterios. En memoria de esos encuentros anuales, mientras existieron los monasterios los monjes de ambos recintos conservarían la costumbre de visitarse una vez al año para tener coloquios espirituales y confraternizar.

En 707 Deodato se le apareció a Hidulf para revelarle que su partida al Padre estaba cerca. Hidulf entró al cielo ese mismo año, el 11 de julio. Fue sepultado en su mismo monasterio, y en el siglo XII las reliquias se trasladaron a un altar. En el siglo XVIII todo el edificio fue reformado al estlo barroco y las reliquias fueron depositadas en un magnífico relicario de plata. Durante la Revolución Francesa el monasterio fue saqueado y destruido. Las reliquias fueron profanadas, pero se salvaron, no así el relicario. Actualmente se veneran en la iglesia monástica, ahora parroquial.

La leyenda de Santa Genoveva de Brabante (1 y 2 de abril) hace a nuestro santo el oficiante de la ceremonia matrimonial de la santa y Sigfrido.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 11 de julio además se celebra a:


San Berthevin,
mártir
.
Santos Sigeberto y
Plácido, mártires
.
Santos Leoncio II y
Placidina, esposos
.






martes, 6 de febrero de 2018

Privaciones, penitencias y glorioso martirio.

Santa Dorotea de Alejandría, mártir. 6 de febrero.

Su "vita" fue escrita bastante cercana a su tiempo por Rufino, el célebre escritor cristiano. Según él Dorotea, una joven de Alejandría, habría vivido en tiempos de persecución, durante los cuales huyó a la soledad, donde ejercitó su alma en las privaciones y penitencias.

Supo Maximino (algunas versiones añaden "el emperador", pero debió ser otro) acerca de Dorotea y mandó apresarla, luego de confiscarle sus bienes. Cuando la joven fue presentada en Alejandría, se le conminó a apostatar de Cristo, pero ella se negó. Las amenazas de tortura tampoco le hicieron mella, así que fue llevada a un templo de Venus, para que fuera prostituida en nombre de la diosa, pero ocurrió lo contrario: Dorotea convirtió a algunas de las jóvenes, que aceptaron a Cristo. Finalmente, Dorotea fue martirizada en 308.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 6 de febrero además se celebra a









MI LIBRO ELECTRÓNICO

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

viernes, 15 de diciembre de 2017

San Mesmin, fundador y taumaturgo.

San Mesmin de Micy, abad. 15 de diciembre.

San Mesmin hace la caridad.
Nació en Verdún, a finales del siglo V y junto a su tío San Euspicio (20 de julio) sobre 508 fundó la abadía de Micy, situada cerca de Orleans. 

Esta abadía fue fundada gracias a este hecho histórico: cuando el rey Clovis regresó de un viaje del sur de Francia encontró que la ciudad de Verdún se le había rebelado, así que tomó un número de guerreros y marchó contra la ciudad dispuesto a inundarla en sangre. Los habitantes de Verdún, arrepentidos, pidieron a Euspicio, archidiácono de Verdún, que intercediera ante el rey por ellos y les alcanzara el perdón del monarca. Clovis quedó impresionado por Euspicio y le ofreció la mitra de Verdún, pues el anterior obispo, San Fermín (5 de diciembre), acababa de fallecer. Pero Euspicio no aceptó y recomendó para la sede a su otro sobrino San Vano o Vito (9 de noviembre). Este fue sacado de su ermita y entronizado obispo.

Pero Clovis aún pensaba que Euspicio podía servir a la causa de Dios, al menos como abad. Por ello le dio vastas posesiones en Micy, para que se fundara monasterio. La carta de la donación aún existe y comienza así: "De Clovis, rey de Francia y gran guerrero, para ti, respetable Euspicio, para tu hermano Mesmin, y para todos aquellos que te sucederán en tu santa vocación."

Mesmin sucedió a su tío como abad cuando este falleció en 510. Una leyenda dice que arrojó a un dragón que vivía en una cueva en las inmediaciones, y que luego de acabar con él, utilizaba la cueva frecuentemente como sitio para retirarse y orar. Actualmente existe ahí una capilla dedicada al santo. La caridad de Mesmin hacia los necesitados no tenía límites, llegando incluso a multiplicar pan y vino para socorrer a los pobres. Varios santos aparecen como discípulos de Mesmin, como San Leonardo (6 de noviembre), San Calais (1 y 4 de julio), San Liebhard (3 de junio) y San Avito (17 de junio). 

Nuestro biografiado murió en 520. Sus reliquias se veneraron en su abadía hasta su destrucción por los revolucionarios en 1790.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 15 de diciembre además se celebra a
Beata Hadewych de Flandes, mística.

lunes, 20 de noviembre de 2017

"¡Prefiero morir!". O sea, vivir para siempre.

San Agapio de Gaza, mártir. 20 de noviembre, 24 de marzo, 21 de mayo y 19 de agosto.

Es Eusebio, el sublime historiador, quien nos cuenta sobre este santo mártir, en su relato sobre los mártires de Palestina. En 306 Maximiano renovó su Edicto de persecución contra los cristianos y Urbano, su Gobernador en Palestina, se apresuró en cumplirlo.

San Timoteo (21 de mayo), obispo de Gaza, fue torturado y luego quemado a fuego lento. Con él fueron arrestados nuestro Agapio y Tecla, a la que algunos llaman mujer de este, pero Eusebio no dice nada de eso. Agapio y ella fueron condenados a ser arrojados a las bestias, pero fueron mantenidos en prisión hasta que llegase el emperador, para preparar un buen espectáculo en el anfiteatro. Allí en la cárcel estaban otros cristianos prisioneros, y luego llegarían otros más. Estos últimos fueron decapitados, y poco a poco lo fueron los demás.

A lo último quedó Agapio, quien estaba reservado para la fiesta del cumpleaños del monarca Majencio, presente en Cesarea en ese momento. Varias veces lo llevaron al circo y le asustaban con tormentos y con las fieras, pero siempre lo devolvían salvo a la cárcel, con pena suya, que quería ser mártir por Cristo. Pero llegó el día señalado y Agapio fue sacado a la arena. Primero se le ofreció la libertad si renunciaba a Cristo, pero con voz fuerte gritó: – "¡Prefiero morir!" Y le soltaron un oso que de un zarpazo lo derribó. Entonces, viendo que daba poco espectáculo, lo llevaron a la cárcel y al otro día, viendo que aún respiraba pero era inútil para los juegos, le ataron unas piedras a los pies y lo arrojaron vivo al mar.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Las verdaderas actas de los mártires". Tomo III. T. RUINART. Madrid, 1776.


A 20 de noviembre además se celebra a
Santa Maxence de Senlis, virgen y mártir.
San Félix de Valois, cofundador Trinitario.


MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

martes, 5 de septiembre de 2017

"sin lucha obtuvieron la victoria..."

Santos Juventino y Maximino de Antioquía, mártires. 5 de septiembre, 25 y 29 de enero.
"Ardían en tan grande amor de Dios, que aun fuera del tiempo de persecución fueron ceñidos con la corona del martirio, y sin batalla lograron levantar el trofeo, y sin lucha obtuvieron la victoria, y sin certamen lograron el premio". 

Ilustración hecha para este blog
por Efrén Sarmiento.

Así habla San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) en una homilía que predicó en honor de estos santos en Antioquía, en año incierto, pues no se conserva la fecha.

Vivieron estos santos en Antioquía, en el siglo IV y bajo el imperio de Juliano, llamado "el Apóstata", por haber renunciado a la fe cristiana para imponer la vuelta del paganismo. Muchos cristianos que se enfrentaron a esto terminaron martirizados, como Santos Bonoso y Maximiano (21 de agosto), San Manuel (17 de junio), o Santos Macedonio, Teódulo y Taciano (12 de septiembre), o el célebre presbítero San Teodoro (23 de octubre), que llegó a decir que Juliano volvía al paganismo "como vuelve el perro a su vómito".

Había mandado el gobernador de Antioquía que se hicieran sacrificios y se consagraran las fuentes de la ciudad, así como los alimentos que ordinariamente se vendieran. Los sacerdotes paganos rociaron todo con agua lustral, ante lo cual muchos cristianos se negaron a comer o beber agua de las fuentes, pero pocos de ellos, pues la mayoría prefirió sobrevivir, y los presbíteros para tranquilizarles, les recordaban como dice San Pablo "De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. Y si algún incrédulo os llama, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia. Mas si alguien os dijere: 'Esto fue sacrificado a los ídolos', no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?". (1 Cor 10, 25-28).

Sin embargo, esa exhortación del apóstol no bastaba para nuestros santos, y en una ocasión en que se celebraba un banquete militar, hablaron claramente de la injusticia que cometía el emperador. Compararon a los cristianos con los jóvenes del horno de Babilonia, sobre los que escribe San Daniel (21 de julio), de como habían sido entregados a un príncipe infiel, apóstata y terror de los mortales. Y además, criticaron el ambiente pagano que se vivía desde que el emperador había vuelto a adorar a los ídolos. Muy pronto supo Juliano de lo dicho por Juventino y Maximino, pues ambos eran oficiales de la Compañía de Guardias del emperador. Siendo personas tan ilustres no quiso juzgarles sin más, sino comprobar por sí mismo si era cierto lo que habían dicho de él.

Ambos comparecieron serenos ante el monarca. Y no solo se reafirmaron de lo dicho, sino que además, le recriminaron su política: "Señor, habiendo recibido ambos en el seno de la Iglesia una educación del todo santa, y obedecido siempre a las leyes llenas de piedad, y de religión del Gran Constantino, y de los emperadores sus hijos, no podemos ver, sin gran dolor y sentimiento, que llenéis de abominaciones todo el Imperio, y que con sacrificios impuros manchéis los bienes que Dios ha dado a los hombres, y las cosas más necesarias que les ha suministrado para la conservación de su vida. Por estas desgracias, Señor, hace mucho tiempo que secretamente lloramos, y nos tomamos ahora la licencia de derramar tantas lágrimas su presencia".

Juliano, irritado ante esta reprimenda, mandó que ambos oficiales fueran despojados de sus bienes y estos subastados. Los dos atletas de Cristo le replicaron, según el Crisóstomo: "¿Para qué necesitamos riquezas ni de vestidos preciosos? ¡Aunque sea necesario despojamos por Cristo de nuestro más íntimo vestido, que es la carne, no nos opondremos, sino que espontáneamente lo cederemos". Y efectivamente, les dejaron en la miseria y les metieron en la cárcel. Allí fueron a parar también otros cristianos que apreciaron el gesto de los dos oficiales, y denunciaron la injusticia. Y en la prisión se alentaban unos a otros, oraban y salmodiaban. El emperador mandaba de vez en cuanto a algunos para que les tentaran con promesas de libertad si renunciaban a su fe, pero Juventino y Maximino siempre les rechazaban.

Finalmente, viendo Juliano que la prisión de los santos solo les hacía más respetados entre los cristianos, mandó que los sacaran en secreto de la cárcel y los degollaran, como así se hizo. Juliano fue advertido por algunos de que aquello podía ir en su contra, sabiendo el aprecio que los cristianos tenían de los mártires, así que mandó se publicara que la causa del castigo y la muerte había sido la falta a su autoridad, y no motivo religioso alguno. Pero, sin embargo, los cristianos conocían perfectamente la causa, por lo cual honraron como mártires a ambos santos y levantaron un bello sepulcro en una iglesia.

Y termino con el mismo sermón del inicio. Dice San Juan Crisóstomo: 
"¡Visitémoslos con frecuencia! Toquemos su urna y con grande fe abracemos sus reliquias, a fin de sacar de aquí alguna bendición. Porque, a la manera que los soldados, mostrando a su rey las heridas que recibieron en la batalla, le hablan con grande confianza, así estos mártires, llevando en sus manos las cabezas cortadas y poniéndolas en frente, pueden alcanzar del Rey de los cielos cualquiera cosa que le pidan. ¡Vengamos, pues, aquí con grande presteza, con grande fe; para que, habiendo contemplado estos santos despojos y habiendo considerado sus combates, saquemos en todos sentidos grandes tesoros; y de tal manera pasemos esta vida presente, que lleguemos al puerto de la eternidad con grandes mercancías; y consigamos el reino de los cielos por gracia y benignidad de nuestro Señor Jesucristo, con el cual sea al Padre y juntamente al Espíritu Santo la gloria, el poder, el honor y la adoración, por los siglos de los siglos. Amén".



Fuentes:
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo III. Teodorico Ruinart. OSB. Madrid, 1776.
-https://clerus.org


A 5 de septiembre además se celebra a
Santa Raïssa de Antinoe, virgen, y compañeros mártires.
San Bertin de Sithiu, abad.

jueves, 31 de agosto de 2017

Paulino, "el trasladador".

San Paulino de Tréveris, obispo. 31 de agosto.

San Paulino.
Cripta de su iglesia. Tréveris.
Era originario de Aquitania y fue discípulo de San Agricio (13 y 19 de enero). En 349 murió el obispo San Maximino (29 de mayo, traslación de las reliquias, y 12 de septiembre), del que era amigo y quien le ordenó presbítero. Como era de esperar, Paulino fue elegido su sucesor. Una de sus primeras acciones fue la traslación a la catedral de las reliquias de Maximino, sido que había enterrado en un cementerio a las afueras. La leyenda cuenta que los fieles que habían elevado una pequeña ermita sobre la sepultura, no querían perder las preciosas reliquias. Entonces se apertrecharon en torno a la tumba, pero una terrible tormenta se descargó sobre ellos y no cesó hasta que Paulino llegó a la tumba del santo. Vieron esto como un signo del cielo y dejaron partir las reliquias del santo obispo.

En 353, durante el Sínodo de Arlés, fue el único obispo que se enfrentó al emperador al defender a San Atanasio (2 de mayo), como ya había hecho Maximino en su momento. Esto le valió el destierro en Frigia, donde pasó 5 años pasando estrecheces y penurias. Y allí murió en 358. Por eso en ocasiones se le llama mártir. En 396 el obispo San Félix de Tréveris (26 de marzo) trasladó sus reliquias y las colocó en la iglesia de San Mauricio y la Legión Tebana (22 de septiembre), hoy iglesia de San Paulino. Por diversos avatares, las reliquias se perdieron y fueron halladas en 1072 en la cripta, también olvidada. En 1914 se hizo un reconocimiento de las reliquias y se constató la presencia del relicario del siglo V, así como una placa del mismo tiempo. En la misma iglesia se veneran las reliquias de San Materno de Tréveris (14 de septiembre; 22 de octubre, traslación de las reliquias, y tercer sábado de Pascua, en Schelestadt).



Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 31 de agosto además se celebra a
San Osorio Gutiérrez, conde y monje.
Beata Isabel de Francia, princesa.
San Ramón Nonato, religioso mercedario.

lunes, 29 de mayo de 2017

Invicto defensor de la fe. Y domador de osos.

San Maximino de Tréveris, obispo. 29 de mayo (traslación de las reliquas) y 12 de septiembre.

Nació alrededor de 290 en Silly, cerca de Poitiers. Su hermano fue el obispo San Majencio de Poitiers (29 de mayo). Fue formado por San Agricio (13 y 19 de enero), el cual también le ordenó de presbítero y le admitió entre sus cercanos colaboradores. Y sobre 330 le sucedió en la sede, luego que un tal Ciriaco predijera que Maximino sería obispo en paz. Y ciertamente, fue el primer obispo luego de la paz de San Constantino (21 de mayo). Aunque si bien no tuvo persecución por parte del Imperio, sí que la tuvo de parte de los arrianos. Predicó, condenó y atacó la herejía con ánimo, y fue el valedor de San Atanasio (2 de mayo) cuando este fue arrojado de su sede de Alejandría. No solo le acogió, sino que además luchó para que Atanasio fuera devuelto a su legítima sede en 338. Igualmente en 340 acogería al desterrado San Pablo I de Constantinopla (7 de junio).

Maximino, junto a Osio de Córdoba fueron impulsores del Sínodo convocado por el papa San Julio I (12 de abril) en 340, para sostener la doctrina católica expresada en Nicea, y condenar una vez más el arrianismo. Además, se resuelve ilegal la nueva expulsión de Atanasio ese mismo año. En 342 igualmente Maximino y Osio promueven la celebración del Sínodo de Sardica, donde igualmente se vuelve a confirmar la fe católica. Los obispos de Oriente, indignados con la protección de Julio sobre Atanasio, le retiran su veneración, pues consideran una intromisión del obispo de Roma en asuntos de Oriente, ya que ellos consideran que el destierro de Atanasio era legal. Esta protección de Maximino sobre Atanasio y su defensa del papa Julio, le valió el destierro por parte de obispos arrianos. Sobre el año 343 tuvo que dejar su sede para comenzar una vida de eremita. Poco duró el exilio, pues hay constancia de que en 345 Atanasio está de vuelta en Tréveris, para la entronización de Maximino. Hallamos de nuevo al santo obispo defendiendo la fe católica en el Sínodo de Colonia, en el cual, junto a San Servacio de Maastricht (13 de mayo) será un verdadero martillo de los herejes arrianos.

Una leyenda que claramente es un añadido posterior, cuenta que, yendo el santo a Roma acompañado por un monje llamado Martín, un oso le comió la mula que lo transportaba. Ante eso, el santo ordenó al oso que tomara el lugar de la mula, y así, subido sobre la bestia, entró a la Ciudad Eterna. Y cuando se fue de Roma, le dio la libertad al oso, advirtiéndole que nunca más se comiera la cabalgadura de nadie. Esta leyenda está presente, con algunas variantes, en las “vitae” de muchos santos. Entre ellos San Corbiniano (8 de septiembre), San Gall (16 de octubre y 23 de nobviembre), San Ghislain (10 de octubre), San Humberto de Maroilles (15 de marzo), San Romedio (15 de enero), San Vaast (6 de febrero), y otros más. También esta leyenda hace a este monje llamado Martín ser la misma persona que el gran San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones). Ciertamente las fechas y la estancia de San Martín en la zona casan sin problemas.

Maximino entró en la gloria en 349, y fue sepultado en un cementerio a las afueras de la ciudad. San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) le llama "uno de los obispos más valientes de su tiempo". San Gregorio de Tours (17 de noviembre) cuenta como Tréveris le recordaba con gran cariño y como su sucesor en la sede, San Paulino (31 de agosto), trasladó sus reliquias a la ciudad y las sepultó en una iglesia. La leyenda cuenta que los fieles que habían elevado una pequeña ermita sobre la sepultura, no querían perder las preciosas reliquias. Entonces se apertrecharon en torno a la tumba, pero una terrible tormenta se descargó sobre ellos y no cesó hasta que Paulino llegó a la tumba del santo. Vieron esto como un signo del cielo y dejaron partir las reliquias del santo obispo. Cuenta también como un sacerdote perjuro quedó muerto en el acto al jurar una mentira poniendo la mano sobre el sepulcro del santo obispo. El sínodo de Trier en 898 le canonizó. Santa Hildegarda de Bingen (17 de septiembre) visitó la sepultura del santo en 1160, y veneró sus reliquias. Conmovida por la devoción, incluso compuso una secuencia en honor al santo. Su cabeza hoy se venera en Senlis, y su culto está extendido por casi toda Francia. En ocasiones se le confunde con San Maximino de Aix (8 de junio).


Fuentes:
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 29 de mayo además se celebra a:


San Cirilo
niño mártir
.
Santa Laura,
trinitaria mártir
.
Beata Gherardesca
terciaria camaldulense.




sábado, 8 de junio de 2013

San Maximino de Aix.

Pregunta: hola espero estes bien. el motivo para molestarte es que no conozco mi santo y porque fue santo me refiero a maximino del 8 de junio te agradezco la atenciòn ojala tengas una estampa saludos desde tlaxcala mexico.

Respuesta: Gracias por tus buenos deseos, seguro que así será, por tantos de ustedes que me desean lo mismo. Lo mismo para ti. No molestas, hombre, si para eso estoy. Espero ayudarte con tu santo:

San Maximino de Aix, obispo. 8 de junio.

La verdad es que de este santo se sabe muy poco y abunda más la leyenda que otra cosa. Aparece en la leyenda provenzal de Santa María Magdalena (22 de julio, 5 de mayo en la Iglesia Oriental). 

Según esta leyenda, que te narraré de modo escueto, Maximino era amigo de la familia de Betania, a la par que uno de los 72 discípulos del Señor. Con San Cedon (23 de agosto), el ciego de nacimiento de San Juan 9 y que sería su sucesor como obispo); Sara y Marcela, criadas de la familia; San Lázaro (17 de diciembre), Santa Marta (29 de julio); Santa María Magdalena, Santa María Salomé (22 de octubre y 5 de mayo) y Santa María la de Cleofás (9 de abril y 5 de mayo) se trasladaría a la Provenza, entre los años 42-43 y evangelizaría la zona de Aix, siendo el ¡primer obispo! de esta ciudad. Allí, junto a la Magdalena, habría construido y consagrado una pequeña capilla dedicada al Salvador, en cuyo altar pondría reliquias del Santo Sepulcro de Cristo. Esta iglesia fue destrozada por los sarracenos en el siglo IX y reconstruida en el siglo XI, en el 1080, pero como una gran basílica, hasta el punto que la pequeña capilla hoy ocuparía un trocito de la nave derecha de la catedral del Salvador, que es su nombre.

Su culto y santuario.
San Maximino es el patrón de la diócesis de Aix y su culto está relacionado con la "Santa Cueva" donde la leyenda dice que la Magdalena pasó sus últimos días haciendo penitencia y oración, hasta que San Maximino le dio la última comunión y la enterró. Esta cueva alcanzó su gran esplendor devocional a partir del siglo XIII, cuando Carlos de Anjou, hermano de San Luis de Francia (25 de agosto) tomó poder del territorio de Provenza y el 12 de diciembre de 1279 se publicó el hallazgo de las reliquias de la Magdalena, Maximino, Marcela, Susana y Sidonio, cuyas tumbas están en la cripta. El de María es un monumento funerario con símbolos cristianos del siglo IV y los otro cuatro son sarcófagos de mármol, lo cual indica una devoción temprana a estos personajes, tal vez mártires o eremitas locales, identificados con los personajes evangélicos.

Santuario de San Maximino y
Santa María Magdalena.
Hay que decir que la iglesia parroquial se hallaba consagrada a San Maximino de Tréveris (29 de mayo, traslación, y 12 de septiembre), pero que fue derribada al ampliar el santuario de la Santa Cueva. ¿Será una interpolación de los dos santos? ¿Un culto nuevo, sustentado en una leyenda, que sustituye a otro?... Podría ser. Es un poco complicado entender este afán de tener reliquias exclusivas e importantes, pero con decir que las peregrinaciones atraían beneficios económicos traducidos en impuestos, pontazgos, limosnas, comercios... se entiende ya. 

El hecho es que las reliquias de Santa María Magdalena y San Maximino comenzaron a ser veneradas, en 1295 se comenzó a construir una basílica y Bonifacio VIII la consagró en 1316 (aún hoy no terminada, se nota en algunos detalles). Los dominicos la ocuparon e incluso declararon a la Magdalena como copatrona de su Orden. Fue tanta su importancia que 8 papas y 18 reyes la visitaron, la dotaron de importantes beneficios económicos y espirituales. Destaca en esta basílica su estupendo órgano, montado en 1773, con el que se ofrecen conciertos de gran calidad.

¿Qué hay de verdad en todo esto?
Pues que de hecho Maximino es un mártir del siglo III o IV, y Lázaro y Sidonio son santos reales de Auvernia, pero del siglo quinto. Marta y Sara fueron mártires persas del siglo IV, cuyos restos fueron llevados más tarde al sur de la Galia. Se unieron los nombres y se armó una leyenda para sustentar la evangelización primitiva de la Galia, dándole orígenes directamente apostólicos. En este artículo se lee algo de esta tendencia.

Y para terminar también tienes a los santos:

San Maximino de Antioquía, mártir con San Juventino. 29 de enero.
San Maximino de Micy, abad. 15 de diciembre.
San Maximino de Tréveris, obispo. 29 de mayo (traslación de las reliquias) y 12 de septiembre.

A 8 de junio además se celebra a

domingo, 29 de julio de 2012

Santa Marta: Leyenda, culto y supersticiones

Santa Marta.
Vidriera francesa. Siglo XX
Pregunta: La biografia, en la que estoy interesado es en la de Santa Marta, la hermana de Lazaro, a quien Jesús resucito. Mexico.

Respuesta: De Santa Marta, lo único que se puede afirmar con certeza es que era una mujer de fe, cercana a Jesucristo, que le atendió en su propia casa. En su boca el Evangelista Juan pone una de las declaraciones de fe más grandes del Evangelio “Yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”. Las leyendas nos hablan de su familia, o si estuvo junto a la cruz del Señor, cosa probable, puesto que San Mateo dice estaban allí "muchas mujeres que le habían seguido desde Galilea”. Todo lo demás, pertenece a leyendas muy posteriores y de sabor medieval, sin ningún crédito, pero que como forman parte de la devoción, la cultura y el arte de siglos, pues lo resumo aquí:

Según la leyenda provenzal, atribuida erróneamente a San Rábano Mauro (8 de febrero), Santa Marta, anfitriona de nuestro Señor Jesucristo, nació de una familia noble. Sus padres se llamaban Siro y Encharia. El padre era duque de Siria y las había dejado una buena herencia en Betania y Jerusalén. Marta jamás se casó y permaneció virgen, contenta de servir al Señor, tanto en su mesa, como por la fe. Después de la Ascensión de nuestro Señor, partir los discípulos, y arreciar la persecusión contra los cristianos, ella con su hermanos San Lázaro (29 de julio y 17 de diciembre) y Santa María ¿Magdalena? (22 de julio y 5 de mayo), San Maximino (y muchos otros obispos elegidos y enviados por los apóstoles), San Cedon (23 de agosto), que resuta ser el ciego de nacimiento de San Juan 9; Sara, Susana y Marcela (criadas de la familia. 28 de julio); Santa María Salomé (22 de octubre y 5 de mayo) y Santa María la de Santiago (9 de abril y 5 de mayo) se trasladaría a la Provenza, entre los años 42-43. Más que trasladarse, fueron metidos en un buque sin velas, ni remos ni timón y abandonados en el mar, llegaron hasta Marsella, desde donde fueron a Aix [1], convirtiendo a la gente a la fe de Cristo y Marta llamaba la atención por su fe, pureza y caridad.

En esa época, en un lugar entre Arles y Aviñón, había un gran dragón, nacido de un leviatán un onagro, bestia mítica gallega, y que había llegado allí por mar desde Galicia. El monstruo entró en tierra y se comió a un hombre, la gente asustada se encomendó a las oraciones de Marta y ella, arrojándole agua bendita, y mostrándole una cruz (que se venera en Anon), lo amansó como una oveja, atándole con su propia faja y fue muerto con lanzas y espadas por el pueblo. El sitio se llamaba Tarascón, por lo que se le ha llamado "tarasca" el bicho.

Santa Marta. Grabado Siglo XIX
Luego de ello, Marta, con permiso de San Maximino (8 de junio), y de su hermana, se quedó en aquel sitio para predicar y dedicarse a la oración y penitencia. Construyó un monasterio y una iglesia en en honor de la Santísima Virgen María, donde llevó una austera vida, evitando la carne y grasa, huevos, queso y vino, y comiendo una vez al día. Cien veces al día y cien veces de noche doblaba sus rodillas en oración. Hasta muy entrada la Edad Media, existieron unas beguinas que se decían herederas directas de esta supuesta fundación de Santa Marta.

En Avignon, mientras predicaba entre la ciudad y el río del Ródano, un joven, deseoso de escuchar sus palabras, se tiró al río porque no había barco que le cruzara. Comenzó a nadar, pero de repente fue tomado por la fuerza del agua, se ahogó y el cuerpo fue encontrado al día siguiente. Llevaron el cadáver a los pies de Marta y esta, haciendo la señal de la cruz cayó al suelo y oró: "Oh, Señor Jesucristo, que en que un día resucitaste a mi bien amado hermano, ten a bien resucitar a este joven". Lo tomó de la mano, y de inmediato resurgió la vida y recibió el santo bautismo. Martilla, criado de Marta, que después entró en Esclavonia, y predicó el evangelio de Cristo, escribió su vida, y después de diez años de la muerte de Santa Marta, descansó en el Señor.

La leyenda provenzal dice que Santa Marta murió con grandes consuelos del Señor, que apareció a San Frontón (25 de octubre) y le llevó por los aires desde Perigeux, junto a sus diáconos para que la enterrasen y cantaran misa sobre su sepulcro. Frontón, por olvido, dejó allí su anillo y guantes, lo que sirvió de prueba del milagro. El mismo Señor le aseguró que los devotos de su santa anfitriona cuando vivía, no padecerían al momento de la muerte. Clodoveo, rey de Francia, después de ser bautizado, enfermó, fue al sepulcro y allí recibió la salud. Este sepulcro, en la imagen siguiente, se venera aún, pero Se cree que en realidad sean las reliquias de Marta y Sara, mártires persas cuya traslación a la Galia constan desde el siglo V.

Santa Marta se celebra el 29 de julio (antiguamente con el adjetivo “virgen”, hoy eliminado), y de ella se reza el oficio de Santas Mujeres. Sus atributos más comunes son el acetre e hisopo de agua bendita, el dragón (en Filipinas es un cocodrilo, por un milagro local), una lanza que termina en cruz, la antorcha (la luz de la fe), el libro (los evangelios), y en ocasiones un cesto o bandeja con frutos, en recuerdo de su hospitalidad. Es patrona de las amas de casa, la hostelería, contra los maridos infieles y difíciles (por la tarasca que amansó). Hay sitios donde se acostumbra a poner en la boca del dragón, dentro del acetre o a los pies de Marta un papel con el nombre de los hombres rebeldes.


Sepulcro de Santa Marta en Tarascón.
Su culto ha ido derivando en una serie de supersticiones más o menos constantes: Amansa o aleja a los maridos, siempre concede lo que se pide pero a cambio quita algo, es una santa triste que concede, pero hace sufrir... y dos o tres más. De hecho su conocida oración es una amalgama de frases supersticiosas y de origen desconocido. Nuestra fe católica nos enseña que ningún santo "cobra" por interceder ante Dios, primeramente porque no necesita nada nuestro, que bien poco podemos ofrecerle. Es que ¿como podría necesitar alguna miseria nuestra quien posee al Todo: Dios?. Esa creencia está arraigada, no solo con Santa Marta, sino con Santa Rita (22 de mayo) o Santa Elena (18 de agosto). 

Dios da sus gracias por intercesión de los santos sin que por ello nos pida nada. Son nuestros conceptos vengativos, humanos, incapaces de intuir lo que es el verdadero amor divino, manifestado en Santa Marta y en todos los santos, lo que nos hace crear esos mitos de "Santa Marta te da lo que te pide, pero te quita algo muy querido". No actúan de esa manera los santos, solo les mueve a actuar por nosotros el amor y la cercanía como hermanos en la fe que somos todos. Si aún nosotros, menos santos que ellos, no lo hacemos con nuestros amigos, menos lo harán los que nada necesitan y que solo interceden por nosotros por puro amor.

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[1] De Aix sería Maximino el primer obispo. Junto a la Magdalena, habría construido y consagrado una pequeña capilla dedicada al Salvador, en cuyo altar pondría reliquias del Santo Sepulcro de Cristo. Esta iglesia, que hoy se sabe que no es anterior al siglo III, fue destrozada por los sarracenos en el siglo IX y reconstruida en el siglo XI, en el 1080, pero como una gran basílica, hasta el punto que la pequeña capilla hoy ocuparía un trocito de la nave derecha de la catedral del Salvador, que es su nombre. Leer más en este artículo.




A 29 de julio además se celebra a 
Santos Simplicio, Faustino y Beatriz, mártires.
San Guillaume de St-Brieuc, obispo.


 

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